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Filipinas Dentro De Cien Años
Filipinas Dentro De Cien Años
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Электронная книга45 страниц39 минут

Filipinas Dentro De Cien Años

Автор Jose Rizal

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Filipinas es un país insular situado en el Sudeste Asiático, sobre el océano Pacífico. Su capital es Manila.
En 1521, el explorador portugués Fernando de Magallanes llegó a Filipinas y tomó posesión de las islas para España.
A finales del siglo XIX estalló la Revolución filipina, apoyada por Estados Unidos, y posteriormente la Guerra hispano-estadounidense que dio lugar a la cesión de las islas por España a EE. UU. en 1898. Las desavenencias entre la nueva República Filipina y EE. UU. desembocaron en la Guerra filipino-estadounidense que acabó con la victoria estadounidense en 1903.
De esta forma, los Estados Unidos reemplazaron a España como potencia dominante
En Filipinas dentro de cien años (1889) José Rizal vaticina el rechazo de los filipinos a la posibilidad de caer bajo soberanía americana.

José Protasio Rizal Mercado y Alonso Realonda, más conocido como José Rizal (Calambá, 19 de junio de 1861–Manila, 30 de diciembre de 1896), fue un médico (se hizo oftalmólogo en Madrid), escritor, pintor, lingüista y político filipino.
Es considerado el héroe nacional de Filipinas y fue fundador en 1892 de la Liga Filipina.
ЯзыкEspañol
ИздательPasserino
Дата выпуска31 окт. 2019 г.
ISBN9788835326779
Filipinas Dentro De Cien Años
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Автор

Jose Rizal

José Rizal (1861-1896) was a Filipino poet, novelist, sculptor, painter, and national hero. Born in Calamba, Rizal was raised in a mestizo family of eleven children who lived and worked on a farm owned by Dominican friars. As a boy, he excelled in school and won several poetry contests. At the University of Santo Tomas, he studied philosophy and law before devoting himself to ophthalmology upon hearing of his mother’s blindness. In 1882, he traveled to Madrid to study medicine before moving to Germany, where he gave lectures on Tagalog. In Heidelberg, while working with pioneering ophthalmologist Otto Becker, Rizal finished writing his novel Touch Me Not (1887). Now considered a national epic alongside its sequel The Reign of Greed (1891), Touch Me Not is a semi-autobiographical novel that critiques the actions of the Catholic Church and Spanish Empire in his native Philippines. In 1892, he returned to Manila and founded La Liga Filipina, a secret organization dedicated to social reform. Later that year, he was deported to Zamboanga province, where he built a school, hospital, and water supply system. During this time, the Katipunan, a movement for liberation from Spanish rule, began to take shape in Manila, eventually resulting in the Philippine Revolution in 1896. For his writing against colonialism and association with active members of Katipunan, Rizal was arrested while traveling to Cuba via Spain. On December 30, 1896, he was executed by firing squad on the outskirts of Manila and buried in an unmarked grave.

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    Filipinas Dentro De Cien Años - Jose Rizal

    IV

    I

    Siguiendo nuestra costumbre de abordar de frente las más árduas y delicadas cuestiones que se relacionan con Filipinas, sin importarnos nada las consecuencias que nuestra franqueza nos pudiera ocasionar, vamos en el presente artículo á tratar de su porvenir.

    Para leer en el destino de los pueblos, es menester abrir el libro de su pasado. El pasado de Filipinas se reduce en grandes rasgos á lo que sigue:

    Incorporadas apenas á la Corona Española, tuvieron que sostener con su sangre y con los esfuerzos de sus hijos las guerras y las ambiciones conquistadoras del pueblo español, y en estas luchas, en esa crisis terrible de los pueblos cuando cambian de gobierno, de leyes, de usos, costumbres, religión y creencias, las Filipinas se despoblaron, empobrecieron y atrasaron, sorprendidas en su metamorfosis, sin confianza ya en su pasado, sin fe aun en su presente y sin ninguna lisonjera esperanza en los venideros días. Los antiguos señores, que sólo habían tratado de conquistarse el temor y la sumisión de sus súbditos, por ellos acostumbrados á la servidumbre, cayeron como las hojas de un árbol seco, y el pueblo, que no les tenía ni amor ni conocía lo que era libertad, cambió fácilmente de amo, esperando tal vez ganar algo en la novedad.

    Comenzó entonces una nueva era para los Filipinos. Perdieron poco á poco sus antiguas tradiciones, sus recuerdos; olvidaron su escritura, sus cantos, sus poesías, sus leyes, para aprenderse de memoria otras doctrinas, que no comprendían, otra moral, otra estética, diferentes de las inspiradas á su raza por el clima y por su manera de sentir. Entonces rebajóse, degradándose ante sus mismos ojos, avergonzóse de lo que era suyo y nacional, para admirar y alabar cuanto era extraño é incomprensible; abatióse su espíritu y se doblegó.

    Y así pasaron años y pasaron siglos. Las pompas religiosas, los ritos que hablan á los ojos, los cantos, las luces, las imágenes vestidas de oro, un culto en un idioma misterioso, los cuentos, los milagros, y los sermones fueron hipnotizando el espíritu, supersticioso ya de por sí, del país, pero sin conseguir destruirlo por completo, á pesar de todo el sistema después desplegado y seguido con implacable tenacidad.

    Llegado á este estado el rebajamiento moral de los habitantes, el desaliento, el disgusto de sí mismo, se quiso dar entonces el último golpe de gracia, para reducir á la nada tantas voluntades y tantos cerebros adormecidos, para hacer de los individuos una especie de brazos, de brutos, de bestias de carga, así como una humanidad sin cerebro y sin corazón. Entonces díjose, dióse por admitido lo que se pretendía, se insultó á la raza, se trató de negarle toda virtud, toda cualidad humana, y hasta hubo escritores y sacerdotes que, llevando el golpe más adelante, quisieron negar á los hijos del país no sólo la capacidad para la virtud, sino también hasta la disposición para el vicio.

    Entonces esto que creyeron que iba á ser la muerte fué precisamente su salvación. Moribundos hay que vuelven á la salud merced á ciertos medicamentos fuertes.

    Tantos sufrimientos se colmaron con los insultos, y el aletargado espíritu volvió á la vida. La sensibilidad, la cualidad por excelencia del Indio, fué herida, y si paciencia tuvo para sufrir y morir al pie de una bandera extranjera, no la

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