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una experiert de evangelizacion al servicio del pueblo

(traducción de la 19a edición portuguesa)

Las Santas Misiones Populares

Una experiencia de evangelización al servicio del pueblo

R Luis MOSCONI

MÉXICO. D F.

TRADUCCIÓN:

Teodoro Nieto

DISEÑO DE PORTADA:

Ricardo Aguilar Andrade

DIAGRAMACION:

Irma García Cruz

0 Pia Sociedade Filhas de Sao Paulo Rúa Pedro de Toledo, 164 Sao Paulo, Brasil

2008 EDICIONES DABAR, S.A.

DE C.V.

 

Mirador, 42

Col.

El Mirador

04950, México, D.F.

56 03 36 30, 56 73 88 55

Fax: 56 03 36 74

Tel.

ISBN: 970-652-508-4

IMPRESO Y HECHO EN MÉXICO.

"Donde hay pueblo, hay misión. Donde hay misión, hay razones para ser feliz".

(Don Luciano Mendes Almeida, Discípulo, misionero, pastor, profeta

(1930-2006)

A los misioneros y misioneras de las Santas Misiones Populares.

Con gratitud

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Presentación de la décimo- novena edición

Ésta es una edición más, pero con muchos cambios, cortes y añadiduras. Hicimos la última revisión en la novena edición. De hecho, las Santas Misiones Populares (SMP) relatadas aquí son una experiencia pastoral en marcha. Pero siempre aparecen nuevos desafíos e intuiciones que obligan al texto a estar en un proceso de revisión permanente.

El contenido y la metodología son fundamentalmente los mis- mos. Los cambios son fruto de nuevas experiencias y las hemos introducido con el deseo de ayudar a vivir intensamente la pro- puesta de las SMP. Hemos procurado mejorar el esquema y el contenido de los temas, para que aparezca con más claridad su hilo conductor. Para poder añadir temas que consideramos im- portantes, sin aumentar el número de páginas, hemos tenido que suprimir algunos de menor importancia y resumir otros. Hemos hecho una revisión total. Pedimos disculpas a quienes tienen la edición anterior, pero era necesaria una revisión profunda.

Esta nueva edición revisada se publicará sin tardar en espa- ñol, para atender las peticiones de personas y diócesis interesadas en América Latina y el Caribe.

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Agradecemos a los misioneros y misioneras sus valiosas suge- rencias. Realmente, este libro es fruto de muchas manos, se hizo gracias a la colaboración de muchos, lo que le confiere mayor autoridad moral.

Agradecemos a Paulinas Editora por apoyar esta amplia revi- sión.

P. Luis Mosconi Belén (PA), mayo 2008, Pentecostés, fiesta misionera.

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Presentación

Participar de la V Conferencia General del Episcopado Latino- americano y del Caribe ha sido una gracia especial y un privile- gio, que se han convertido a su vez en fuente de mayor respon- sabilidad. Mis sentimientos personales, al comienzo, fueron una mezcla de alegría por la oportunidad de vivir una experiencia eclesial tan rica, pero también de un cierto temor por el rumbo que podría tomar; de mucha humildad para escuchar a los her- manos obispos y hablar en el momento oportuno, ofreciendo mi contribución personal y representando a la Iglesia de Brasil como delegado.

A medida que pasaban los días, fui cayendo en la cuenta y sintiendo que la Conferencia confirmaba y desafiaba nuestras opciones pastorales, mostrando la misión como la gran tarea a realizar en el presente y en el futuro. Dentro de esta gran misión, el recuerdo de las Santas Misiones Populares, de sus intuiciones, de sus realizaciones y de las personas comprometidas en ellas, motivó mucha reflexión y marcó el Documento de Aparecida.

Este libro del P. Mosconi nos presenta el itinerario de las San- tas Misiones Populares ya vivido por millares de personas, capaz de responder a las llamadas de Aparecida a la renovación de la Iglesia, al anuncio del Reino y a la formación de verdaderos dis- cípulos misioneros. Como Aparecida, quienes hacen Misiones Po- pulares quieren renovar la Iglesia, anunciar a Jesús al mundo, y decir que el Reino de Dios ha llegado ya y está entre nosotros.

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

La Conferencia nos presentó cuatro ejes que necesitan refuer- zo en la Iglesia de hoy. Primero, el eje del encuentro personal, intenso y vivo con Jesucristo. Segundo, la vivencia comunitaria. Es necesario acoger y valorar a las personas, e incluirlas y com- prometerlas en la comunidad. En ella tienen que encontrar su lugar y hacerse co-responsables. Tercero, es preciso insistir en la formación bíblico-doctrinal, por medio de la meditación, del conocimiento bíblico y del amor cada vez mayor por la Palabra de Dios. Finalmente, debemos salir al encuentro de las personas alejadas y reanimarlas, transformar toda la acción de la Iglesia, convertirnos pastorilmente con conciencia y espíritu misionero, haciendo de la misión el eje de toda actividad pastoral. ¿No es esto acaso lo que están haciendo en todo Brasil los discípulos misioneros?

La misión no es posible sin formación. Y la formación de los discípulos misioneros, según Aparecida, se da en cinco etapas, que distinguimos para caracterizarlas mejor, aunque estén mez- cladas en la práctica. El discípulo misionero tiene que pasar por ellas, y la falta de alguna puede ser la causa de la resistencia y el desaliento en la vida apostólica y en el trabajo de las Santas Misiones Populares. La primera etapa es el encuentro con Jesús. Este encuentro marcó a los primeros discípulos y a los apóstoles e hizo de Pablo un misionero. Es fundamental entusiasmarse por la persona de Jesús. No es posible ser discípulo misionero sin ese encuentro.

El encuentro lleva a la conversión. Una vida de pecado, está- tica y ambigua, está en contradicción con la opción por el segui- miento de Jesús. Somos limitados y seguimos siendo pecadores, pero no podemos perder el deseo y el esfuerzo de cambiar. Con- vertidos y tocados por el Señor, tenemos que perseverar en la amistad con él. La oración, la lectura orante de la Biblia y la parti- cipación en la liturgia eucarística ayudan a perseverar en la amis- tad con Jesucristo. De lo contrario, nos vaciamos y no tenemos nada que ofrecer, a no ser nosotros mismos, nuestras tristezas, nuestros resentimientos, nuestro deseo de poder y de aparecer. No hay discípulo misionero fuera de la comunión eclesial. En

PRESENTACIÓN

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primer lugar, somos hermanos que viven como una familia en la Iglesia y en la vida.

El discípulo misionero no puede estar inactivo. Va al encuen- tro del pueblo, visita a las personas, entra en las casas y en las comunidades, rebasa fronteras geográficas, culturales, sociales y, si es necesario, va hasta los confines de la tierra.

Quien conoce las Santas Misiones Populares, las etapas de preparación de los misioneros, su desarrollo, sabe que todos estos aspectos están presentes en ellas. El P. Mosconi insiste siempre en que no debe quemarse ninguna etapa, que hay que hacerlo todo con calma, en un proceso de maduración interior. La lectura aten- ta de este libro nos ayudará a seguir el camino del discipulado con convicción, y conscientes de que, si somos dóciles, el Espíritu nos conducirá por caminos insospechados.

Agradecemos al P. Mosconi esta nueva edición. Hay mucha vida por detrás de ella. No es un mero ejercicio teórico o una propuesta nacida en un escritorio de planificación y marketing. Detrás de las palabras impresas hay vida, encuentro, conversión, dinamismo, esperanza y, sobre todo, alegría de ser discípulo mi- sionero de Jesucristo, para que nuestros pueblos tengan vida.

Tefe (AM), mayo 2008. t Don Sergio Eduardo Castriani, Obispo de la Prelatura de Tefe, Presidente de la Comisión Episcopal para la Acción Misionera y la Cooperación Intereclesial.

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Introducción

En Brasil hay varias experiencias de Santas Misiones Popula- res. Este libro relata y sistematiza una determinada experiencia, que surgió en el estado de Para en 1989 y se fue extendiendo por todo el país a lo largo de los años.

El libro se dirige a:

• Personas deseosas de conocer la propuesta.

• Equipos pastorales diocesanos y parroquiales con voluntad de realizar SMP según el espíritu, los contenidos, los obje- tivos y la metodología de esta propuesta.

• Misioneros y misioneras que quieran profundizar más para seguir en el servicio misionero.

Todo lo que escribimos aquí es fruto de experiencias vividas

y evaluadas poco a poco, después de muchas anotaciones y de

compartir encuentros, retiros, conversaciones, estudios, reflexio-

nes y oración. Creemos profundamente en esta manera de vivir

las SMP, marcadas por los valores del Evangelio y arraigadas en la vida del pueblo. Es una experiencia incompleta y siempre sujeta

a nuevos desafíos e intuiciones.

Las SMP quieren participar en el gran "mutirao"' del testi- monio y el anuncio del evangelio de Jesucristo al servicio de las

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

muchedumbres que claman por vida y dignidad En los últimos años, las directrices evangelizadoras de la Iglesia Católica de Bra- sil y de America Latina han venido estimulando el trabajo misio- nero dirigido a las masas

En mayo de 2007, se celebró la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (CELAM), en el San- tuario de Aparecida (SP), inaugurada con la presencia del Papa Benedicto XVI, que pronunció el discurso de apertura El tema principal de la Conferencia fue "Discípulos misioneros de Jesu- cristo, para que en él nuestros pueblos tengan vida" El Docu- mento de Aparecida (DA) insiste en la urgencia de "ir de una pastoral de mera conservación a una pastoral decididamente mi- sionera" (n 370) Invita a llevar a cabo una gran misión en todo el continente (n 551) Misión es la palabra-clave de la Iglesia la- tinoamericana de aquí en adelante Estamos por tanto en buena compañía. Para nosotros, es motivo de gran alegría y de renovado ardor misionero ver confirmado y fortalecido el camino misionero iniciado hace vanos años, y queremos seguir avanzando cada vez más

La primera parte del libro ofrece una visión global de las SMP- historia, objetivos, contenido, metodología

La segunda parte profundiza en la mística y la espiritualidad misioneras

La tercera parte ofrece reflexiones y sugerencias para la buena marcha de las SMP a lo largo de todo el proceso

La cuarta parte trata de la Semana Misionera, punto culmi- nante (pero no exclusivo) de las SMP

en Brasil para designar cualquier iniciativa colectiva para realizar un servicio no remunerado En México tenemos términos con un significado semejante tales como tequio -de origen náhuatl- y sobre todo guelaguetza, palabra zapoteca, que tiene también el carácter no obligatorio de muürdo y es encuentro, fraternidad, solidaridad, participación, apoyo y compromiso

INTRODUCCIÓN

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Al final del libro encontramos un anexo con orientaciones para la participación activa de niños y adolescentes en las SMP Es importante su lectura

Una sugerencia A las personas interesadas en este estilo de SMP, les sugerimos, en primer lugar, una lectura atenta y debatida del libro para tomar después las posibles decisiones Si la decisión es asumir esta propuesta, deberá tener acceso al libro el mayor número posible de personas Es por una cuestión de fidelidad y creatividad Son dos actitudes que no se excluyen, sino que se exigen Es la fidelidad al espíritu, a los contenidos y a la metodo- logía de la propuesta, y creatividad a la hora de actuar según la realidad concreta de cada lugar

Este libro es el manual de las SMP, fruto de muchas manos ("mutiráo") Es necesario estudiarlo, meditarlo e interiorizarlo para superar superficialidades, distorsiones, malentendidos y tra- bajos paralelos Muchos fallos se deben a la no asimilación co- rrecta y fiel de la propuesta

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PRIMERA PARTE

uNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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.

PANORAMA

HISTÓRICO DE LAS SANTAS

MISIONES

 

POPULARES

Nada sucede al azar. Todo tiene un comienzo, un porqué y una historia. Las Misiones Populares no han caído del cielo, ni han nacido de la noche a la mañana. Han nacido en el "jardín de las CEBs (comunidades eclesiales de base)", como canta Pureza,

animador de las mismas y misionero

fiel de las SMP. 1

Las CEBs surgieron en la década de los años sesenta y tuvieron gran impulso durante las dos décadas siguientes Nacieron como consecuencia de una vivencia de fe en situaciones difíciles y desafiantes Crecieron gracias a la dedicación de millares y millares de animadores y animadoras, con el apoyo de religiosos y religiosas, sacerdotes y obispos Ellas son la presencia viva de la Iglesia en pueblos y aldeas del interior y en barrios de las pequeñas y grandes ciudades Han fructificado en ricas experiencias y reflexiones sobre la vivencia de la fe en las realidades sociales Los últimos años, han contado con menos apoyo, pero ahora han recuperado vigor y fortaleza en el Documento de Apareada

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

El camino de las SMP comenzó poco a poco, en 1989, entre algunos agentes pastorales y animadores de comunidades. Nos reuníamos durante cursos de formación o en casas de animadores y animadoras, especialmente en el sur de Para, región entonces sufrida y violentada por el lucro del latifundio salvaje. Hablába- mos de cosas de la vida, de las buenas noticias, de problemas, dificultades y desafíos amenazantes. Pero nuestros trabajos pas- torales, a pesar de tanta dedicación, no llegaban a las masas de los católicos alejados, sobre todo en la periferia de las grandes ciudades.

Percibíamos un cierto vacío en los trabajos pastorales y so- ciales de animación. Sabíamos que no se debía a la falta de me- todologías pastorales ni de cursos de formación, sino a algo más profundo. Ni siquiera algunos cursos bíblicos hacían "arder nues- tro corazón", como les sucedió a los dos discípulos de Emaús, cuando les explicaba Jesús las Escrituras (Le 24, 32). Nos faltaban convicciones profundas.

Sin embargo, varias iglesias, sobre todo pentecostales, crecían y avanzaban a un ritmo impresionante. No queríamos enfrenta- mientos religiosos, pero nos preocupaba y cuestionaba su rápido crecimiento. Veíamos comunidades sumidas en una rutina estéril con celebraciones sin vida. Por malentendidos de poca monta, había personas que abandonaban las comunidades.

¿Qué hacer ante esto? Animosos, buscábamos soluciones. Nuestro mayor deseo era ayudar a las comunidades a avanzar en su camino; queríamos que creciesen en calidad y en cantidad; que entrasen en un fecundo proceso de conversión permanente; que fuesen más acogedoras y más misioneras; que siguiesen fir- mes y solidarias en la defensa de los más pobres. Queríamos dar testimonio de la belleza del Evangelio y comunicársela a muchos sin imposiciones ni fanatismos.

Nuestras conversaciones eran largas y animadas. Tratábamos temas muy relacionados entre sí. Invitábamos a personas inte- resadas para tomar juntos alguna decisión concreta. De repente,

IINA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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durante una de aquellas conversaciones, se encendió una luz. Alguien preguntó: "¿Por qué no ponemos en marcha nosotros mismos las Santas Misiones? La primera reacción fue decir: "De- jémoslo; eso no es cosa nuestra". La pregunta empezó a sacudir- nos y cuestionarnos. De hecho, las Misiones hablan con fuerza al corazón de las masas católicas, forman parte del universo cultural religioso popular, despiertan nuevas energías, hacen soñar.

La sugerencia fructificó. Decidimos que, de llevar a cabo las Misiones, los misioneros tendrían que salir del pueblo y ser per- sonas llenas de ternura solidaria y de audacia profética. Quería- mos Misiones más acordes con los anhelos y preocupaciones del pueblo, más existenciales, más cargadas de una profunda expe- riencia de Dios, más participativas. Tenían que comprometerse con la transformación del ser humano y de la sociedad. Y decidi- mos llamarlas SANTAS MISIONES POPULARES.

Todo lo que hablamos lo compartimos con las comunidades. Les gustó, y nos estimularon a formular algo concreto. Empeza- mos a reflexionar más, tomando nota de sus sugerencias y com- partiendo. Al mismo tiempo, contactamos con algunas experien- cias misioneras ya existentes. Es muy saludable aprender de los aciertos y dificultades de otros. De manera especial, nos impactó la experiencia de un grupo de misioneros del Nordeste (AMINE).

Corría el año de 1990. Después de valorar las experiencias existentes, decidimos seguir adelante en la búsqueda de nuevos caminos, fue creciendo la expectativa. Un pequeño equipo se en- cargó de materializar la propuesta. Había que hacer una experien- cia concreta para poder después evaluar mejor. Se ofreció Xin- guará, una parroquia del sur de Para, diócesis de Concepción de Araguaia, con el obispo don José Patrick, de grata memoria. Las comunidades de la parroquia se animaron y marcaron la fecha de la gran Semana Misionera: noviembre de 1991. No queríamos lle- gar allí sin una buena preparación. Y como no se improvisa una fiesta bonita, hicimos una programación a partir de comienzos de 1991.

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Lanzamos la primera carta circular con la buena noticia, y se sumaron personas amigas e interesadas. El mes de abril, siete me- ses antes de la Semana Misionera, organizamos en Xinguará un primer retiro abierto para personas deseosas de ser misioneras. Después de una larga e intensa vigilia de oración, se comprome- tieron más de cien. Juntos escogimos los grandes rumbos de las SMP. Todo era nuevo para nosotros y queríamos implicar a los misioneros en las decisiones, de manera que ellos fuesen sujetos responsables del proceso y no simples ejecutores de tareas. Casi sin darnos cuenta, estábamos iniciando una extraordinaria expe- riencia participativa. Eran ejemplares la animación y la esperanza de las personas participantes.

Con una bonita celebración, comenzamos las SMP. El proyec- to fue tomando forma, y poco a poco fue creciendo y consolidán- dose. El mes de noviembre, cincuenta misioneros y misioneras, procedentes de varios lugares, se dirigieron a Xinguará para la gran Semana Misionera. Con los misioneros locales nos organi- zamos en pequeños equipos, y después de una intensa prepara- ción y la misa de envío, presidida por don José, partimos para la misión.

Fue una semana inolvidable. La evaluación fue altamente po- sitiva. Los misioneros quisieron continuar, y desde entonces no hemos dejado de dar pasos. Allí estaba presente la hermana Doro- thy Stang. Ella descubrió la belleza de la propuesta y se convirtió en una de las grandes promotoras de las SMP hasta su muerte trágica y violenta el 12 de febrero del 2005, por defender el dere- cho de los campesinos a la tierra y la vida de la selva amazónica. En 1993, realizamos las SMP donde ella actuaba (Transamazóni- ca-Anapu). Y la significativa presencia de Dorothy Stang, como misionera, se dejó sentir en numerosas Misiones Populares.

La buena noticia de las SMP corrió como fuego en el verano por distintas partes de Brasil. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) elaboró para los años comprendidos entre 1996 y 2000 el "Proyecto Rumbo al Nuevo Milenio", en el que incluyó como sugerencia la experiencia de las SMP, haciéndola así más conocida.

IINA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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Desde 1991, decenas de millares de personas han experimen- tado la alegría y la belleza de la llamada misionera. Muchas si- guen en la misión, incluso después del tiempo especial de las SMP. Es un nuevo ministerio que ha irrumpido en la vida de la Iglesia; nuevo por la novedad que hoy representa, pero tan anti- guo como los orígenes del cristianismo.

Comunidades cansadas se han reanimado y han nacido otras. I la crecido el gusto por el Evangelio y por el seguimiento de Je- sús. Muchas personas dedican tiempo y energía a construir vida y ciudadanía para todos. No faltan fallos y dificultades, pero los he- chos demuestran que las SMP no son "fuego de paja". Han creci- do en contenido, espiritualidad y metodología, gracias a la valiosa contribución de muchos misioneros y misioneras. En las páginas siguientes, queremos compartir esta experiencia para fortalecer todavía más este camino a ritmo de conversión permanente.

Antes de continuar, reavivamos con inmensa gratitud la me- moria de tantos misioneros y misioneras de las SMP difuntos y resucitados. Ellos y ellas han sido una preciosa ayuda para el avance del proyecto. Que su memoria nos acompañe siempre para seguir el camino, dando verdadero sentido a la vida en nues- tro diario caminar.

Realmente, la misión llena de paz y de alegría interior: "Don- de hay pueblo, hay misión. Donde hay misión, hay razones para ser feliz", decía don Luciano Mendes Almeida, arzobispo de Ma- riana (MG), discípulo misionero de Jesús, sabio consejero, pastor, profeta de Brasil y del mundo, que murió en 2006.

2 .

¿QU É SON LAS SANTAS MISIONES POPULARES?

Es importante tener lo más claro posible lo que son las SMP para vivirlas con profundidad y evitar malentendidos. Las mu- chas experiencias vividas, reflexionadas y evaluadas nos han lle- vado a la conclusión de que las SMP son:

a) Una sacudida. Sacudir es despertar y tomar conciencia del mundo que nos rodea, de lo que somos y queremos

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

ser. La sacudida nos ayuda a no desperdiciar la vida. Por eso es bueno contemplar la vida del pueblo, de la socie- dad, del lugar y del mundo en que vivimos. Tenemos que saber valorar, primero, lo que hay de bueno para alabar

a Dios y agradecérselo. Pero también es importante pre-

guntarse: ¿No hay nada que cambiar? ¿Está todo perfec-

to? ¿Qué equivocaciones hay? ¿No está necesitando esta sociedad una sacudida?

Vayamos a las parroquias, diócesis, comunidades, gru- pos, movimientos eclesiales. Tenemos que hacer un re- cuento de lo bueno que existe. La lista es larga: mucha gente dedicada y comprometida en los trabajos pastora-

les. Hay gratuidad, solidaridad, deseo de participación, celebraciones vivas. Pero, ¿está todo perfecto? ¿No nece- sitan de vez en cuando una sacudida las parroquias y las

diócesis?

¿Y cómo estamos cada uno de nosotros? Hace bien re- cordar todo lo bueno que hacemos para valorar nues- tras grandes posibilidades, pero también tenemos que preguntarnos: ¿Qué fallos encuentro en mi vida? ¿Qué

sentido estoy dando a la vida? ¿No estoy necesitando una

sacudida?

Sacudida es una palabra llena de significado. De hecho, nadie es perfecto. La vida es un camino. Y en el camino

puede haber de todo: victorias y derrotas, dificultades

y desalientos, avances y retrocesos, miedos y cobardías.

Apuntamos muy alto, pero nos quedamos cortos. Sin em- bargo, lo más grave no son los fallos, sino acostumbrar- nos y acomodarnos a ellos. Siempre nos acecha el peligro de vivir una vida sin entusiasmo, rastrera y rutinaria. Por eso, es saludable una sacudida. No es lujo, sino necesi- dad. La sacudida tiene un valor pedagógico: despierta nuevas energías, articula fuerzas, hace esperar y ayuda a caminar.

La sacudida atraviesa toda la Biblia. El grito misionero que lanzó Jesús en Galilea, fue una fuerte sacudida: "El

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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plazo se ha cumplido. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en la Buena Noticia" (Me 1, 15). El apóstol Pablo, escribiendo a las comunidades cristia- nas , recordaba : "Ya es hor a de qu e despierte n del sueño " (Rom 13, 11). Las cartas del Apocalipsis (Ap 2-3) son una verdadera sacudida para las comunidades de finales del siglo primero. El Concilio Vaticano II (1962-1965), las conferencias del CELAM, desde Río de Janeiro (1955) hasta Aparecida (2007), pueden interpretarse como gran- des sacudidas eclesiales.

Las SMP quieren ser eso: una sacudida. Pero no una sa- cudida cualquiera, sino con rumbos y objetivos claros, audaces, capaces de responder a los desafíos sociales y eclesiales, y a las aspiraciones más auténticas que anidan en la naturaleza humana. Una sacudida cuyos efectos positivos tendrán que continuar también después del proceso de las SMP.

b) Un tiempo especial. La sacudida hace de las SMP un tiem- po especial, por la intensidad de sus contenidos y por la metodología usada. Como todo tiempo especial, las SMP tienen un antes y un después. No son un paréntesis, sino un alto en el camino. No caen del cielo, sino que tene- mos que situarlas en el conjunto de la acción pastoral. Es necesario discernir si debemos hacerlas, cuándo y cómo. Como todo tiempo especial ha de estar al servicio del tiempo normal de la vida. Las SMP abren caminos para la vida ordinaria que vendrá después. Muchas dificulta- des y fracasos se deben a la falta de visión del conjunto. Si el trabajo de las SMP es algo suelto y sin continuidad, produce un gran desgaste.

c) Una actualización de la misión de Jesucristo. Lo que real- mente vale es vivir la misión de Jesucristo hoy. Ésta es la identidad del cristiano. Las SMP son un instrumento al servicio de la misión de Jesús. Son válidas en la medida en que ayudan a comprender y a vivir mejor la misión de Jesús aquí y ahora. Las SMP son la misión de Jesús en

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LAS SANTAS M SIONES POPULARES

plural, es decir, encarnan la única misión de Jesús en las realidades y situaciones diferentes de hoy Por tanto, a lo largo del proceso, debemos preguntarnos siempre ¿Con las SMP vivimos mas y mejor la misión de Jesus ? En esta han de inspirarse siempre, por medio del estudio de los evangelios

d)

Un tiempo especial de testimonio gratuito del seguimiento de Jesús Es compartir la belleza del Evangelio vivido día a día, para que el seguimiento de Jesús sea cada vez mas prioritario en la acción pastoral

e)

Un tiempo especial de evangelizacwn intensiva y extensí va Las SMP quieren testimoniar y comunicar la belleza del Evangelio de Jesús a las masas, pero sin masiñcar Han de asumirse como hilo conductor de toda practica pastoral

í)

Un gran retiro espiritual popular Es un retiro que tiene que ver con el sentido de la vida y con la historia del mundo Como todo verdadero retiro, tendrán que marcar el tiempo futuro, sin dejar de reconocer lo positivo del pasado Es un retiro que exige despojo, docilidad inte nor y apertura a la acción del Espíritu Santo Es salir de la rutina para emprender nuevos caminos con firmeza y sabiduría

g)

Una experiencia profunda y existencia! del Dios Trini dad de la Biblia Es experiencia mística de Dios, vivida en el corazón de la historia, de una manera muy incul turada

h)

Una visita y un abrazo especial del Dios misericordioso a su pueblo querido, que somos todos nosotros

i)

Un tiempo especial para fomentar relaciones personales sinceras, fraternas y solidarias

j)

Un tiempo especial de misión Toda la comunidad (dió- cesis, parroquia), con sus estructuras y fuerzas vivas es invitada a vivir en estado de misión Es vencer barreras,

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPER ENCÍA

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superar bloqueos, salir de si misma para insertarse en el pueblo con ardor misionero, escuchando, amando, com partiendo y buscando juntos

k)

Un gran empeño colectivo y solidario ('mutirdo ) en de fensa de la vida de todos Es opción clara por los excluí dos desde el punto de vista económico, social y cultural, al estilo de la opción de Jesús

1)

Un tiempo especial de profecía y de abrazos Es un tiem po vivido con ternura e indignación etica Esta hecho de sueños y de acciones concretas, articuladas con todas las fuerzas vivas de la sociedad Es para construir vida, ciu- dadanía y dignidad para todos Es para estar a bien con la naturaleza sin herirla

m)

Un tiempo especial de intensa y hermosa experiencia eclesial Tenemos que cultivar mas la identidad eclesial, la alegría de pertenecer a la Iglesia Católica, sumando valores, valorando los dones, dialogando, practicando la reconciliación y el perdón mutuos Cuanto mayores sean nuestras responsabilidades en la comunidad eclesial, mas debemos cultivar estas actitudes

n)

Un tiempo especial de ecumenismo

Es cultivar el ecu

menismo dentro de nuestra Iglesia, con otras Iglesias y

con la sociedad, superando toda forma de fanatismo y agresividad

o)

Un tiempo especial de gracia y conversión Tenemos que acoger la gracia de Dios, que el gratuitamente nos da, para que ella pueda desarrollar un fecundo proceso de conversión en nuestra vida

p)

Un tiempo especial de gratitud y de alegría compartida Esto hace bien, cura, contagia a infinidad de personas Son realmente una gran fiesta popular y religiosa, vivida intensamente

q)

Un servicio a la pastoral Por eso no invaden

No se me

ten donde no las quieren

Pero tampoco son un servicio

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

cualquieía ni para cualquier tipo de pastoral Las SMP tienen unos objetivos claros e irrenunciables, porque for- man parte de su identidad

r) Ellas son ¿Qué añadiría usted? 2

Las SMP son, por tanto, una ocasión especial para dar verda- dero sentido a la vida, que es el mayor desafío de todo ser huma- no Están "situadas", acontecen en el tiempo y en el espacio Se requiere discernimiento y sabiduría para vivirlas profundamente Insistimos en la comprensión exacta de lo que las SMP son y quie- ren ser, porque es grande el peligro de vaciarlas, perdiendo, así, la novedad que conllevan y la llamada a la conversión.

3 .

OBJETIVOS DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

La vida es un camino Y para caminar necesitamos rumbo, objetivos. Vivir sm objetivos sería negar a la persona Las SMP tienen unos objetivos que han ido aclarándose cada vez más a lo largo de las experiencias Tenerlos siempre como referencia es de fundamental importancia, pues articulan energías y orientan el camino

Los objetivos que hoy por hoy orientan a las SMP son los siguientes

Descubrir y valorar todo lo bueno que hay en las personas y en las culturas Éste es el primer paso de la misión Se trata no solo de querer sembrar, sino ante todo de descu-

2 Por consiguiente, las SMP no pueden ser simplemente a) una nueva técnica pastoral, b) un trabajo pastoral paralelo, añadido a nuestras agendas ya saturadas, c) un movimiento cualquiera sin rumbo ni objetivo, d) una especie de investigación religiosa para saber quien está bautizado o casado, quien frecuenta la Iglesia y quien paga el diezmo, e) una sene de charlas para corregir errores o divulgar normas morales, f) la solución mágica de todos los problemas g) una especie de supermercado de pioductos religiosos con promociones especiales, h) un conjunto de utos y piacucas religiosas con mucho griterío y ruido Si fueran esto, general(an entusiasmo pasajero, fanatismo, moralismo, en una palabra, frustración y desencanto

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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bnr y acoger valores y dones sembrados en el seno del

pueblo y en el corazón de las personas. Ésta es la primera recomendación que aparece en la regla de vida de los mi sioneros, basada en las enseñanzas de Jesús- "La cosecha es abundante, pero los obreros pocos Rueguen, por tanto,

al dueño que envíe obreros a su cosecha"(Le 10, 2).

Ayudar a las personas a dar un verdadero sentido a la vida

aquí y ahora Es ser sujeto histórico y no objeto Es el ma- yor desafío de cualquier persona: "Pues, ¿de qué le sirve

a uno ganar todo el mundo si se pierde o se arruina a sí mismo" 2 (Le 9, 25)

Invitar a las personas a ser, cada vez más, seguidoras de Je sus de Nazaret, camino seguro para realizar una auténtica existencia cristiana Es la espiritualidad del seguimiento de Jesús, vivida en nuestras situaciones concretas Por eso, a lo largo de todo el proceso de las SMP (y que continuará siempre), cultivamos el estudio del Evangelio, privilegian- do el del año litúrgico El seguimiento de Jesús se resume en la invitación del apóstol Pablo: "Tengan los sentimien tos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Je- sús (Fil 2,5) En el Documento de Aparecida, la expresión "discípulo(os)" de Jesucristo es la que más aparece, casi doscientas veces Éste es el gran desafío de la pastoral la- tinoamericana

En el nombre del Dios de la vida, invitar al pueblo al gran empeño colectivo y solidario ("mutiráo") en defensa de la vida y de la ciudadanía de todos, especialmente de los empobrecidos y excluidos Para el cristiano es, ante todo, una opción de fe Sin esta opción, nos apartamos de la comunión de vida con Jesucristo. Por eso, los pre- feridos de las SMP son los pobres, los oprimidos y humi liados Ellos son los "incluidos" del Remo, los destina- tarios privilegiados de la Buena Noticia de Jesús (Le 14, 21-24) Esta opción no signiñca fomentar la pasividad de los pobres, sino hacerlos sujetos históricos y agentes de transformación Por tanto, el eje de las SMP es la vida y

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

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el Dios de la vida. Se resume en las palabras de Jesús:

"Yo he venid o par a qu e todo s tenga n vida y la tenga n en plenitud" (Jn 10, 10).

 

Fortalecer, reinventar, hacer crecer en calidad y en cantidad el caminar de las pequeñas comunidades. Las SMP creen en las pequeñas comunidades eclesiales y apuestan por ellas. Sin éstas, la evangelización corre el riesgo de ma- sificar. Ellas son una de las experiencias pastorales más auténticas surgidas en América Latina y que ayudan a re- solver algunos de los problemas que viene enfrentando la Iglesia Católica. Las SMP quieren hacer de la parroquia/ diócesis donde se realizan una bonita red de pequeñas co- munidades eclesiales que sean acogedoras, ministeriales, solidarias, misioneras, con una sana autonomía y, al mis- mo tiempo, en comunión con la Iglesia. Los movimientos eclesiales, para ser verdaderos, están llamados a servir a las comunidades, que han de vivir en un proceso de con- versión permanente.

 

El Documento de Aparecida ha reafirmado el valor de las CEBs, "que han sido escuelas que han ayudado a formar cristianos comprometidos con su fe, discípulos y misione- ros del Señor" (n. 178). "Las CEBs son expresión visible de la opción preferencial por los pobres. Son fuente y semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida en la sociedad y en la Iglesia" (n. 179) 3 .

3

El texto original del Documento de Apareada, aprobado en la asamblea

por

los obispos, contenía añrmaciones todavía más estimulantes sobre las

CEB. Veamos: "Enraizadas en el corazón del mundo, las CEBs son espacios privilegiados para la vivencia comunitaria de la fe, manantiales de fraternidad y solidaridad, alternativa a la sociedad actual, fundada en el egoísmo y en la competencia brutal Queremos decididamente reafirmar y dar nuevo impulso a la vida y a la misión profética y santiflcadora de las CEBs, en el seguimiento

misionero de Jesús Ellas han sido una de las grandes manifestaciones del Espíritu en América Latina y en el Caribe después del Concilio Vaticano

II Después del camino hecho hasta ahora, con avances y dificultades, es

el momento de una profunda renovación de esta rica experiencia eclesial en nuestro continente, para que no pierdan su eficacia misionera, sino que la mejoren y aumenten ante las continuas nuevas exigencias de la época"

,A VISK >N U OBA1 DE I A EXPERIENCIA

29

Las comunidades eclesiales no son un invento de hoy. Son lejanos sus orígenes, como dan fe de ello los textos sagra- dos del Nuevo Testamento. El apóstol Pablo fue uno de los grandes fundadores y animadores (ver, por ejemplo, iCor

1,2).

• Vivir la comunión en el pluralismo. Existen hoy dos gran- des peligros que amenazan la convivencia en nuestras igle- sias y en la sociedad. El primero es forzar a los otros a entrar en nuestros esquemas, negando así lo diferente. Es el peligro del autoritarismo, del sectarismo, del uniformis- mo, del fanatismo. El segundo es dejar que cada uno haga lo que quiera, como quiera y cuando quiera. Es el peligro de la confusión, de la dispersión, de la anarquía, del indi- vidualismo. Hay parroquias y diócesis donde hay de todo y para todos los gustos. Lo mismo sucede en la sociedad. La salida es vivir la comunión en lo esencial y el pluralismo en lo que es secundario.

En la Iglesia, la verdadera comunión se da en el segui- miento de Jesús. El pluralismo tiene lugar en las diferen- tes maneras (pero no opuestas, pues sería una contradic- ción) de concretar el seguimiento de Jesús (tales como:

En la

grupos pastorales, comunidades, movimientos

sociedad, la comunión se da alrededor de los grandes va- lores humanos, como la paz, el amor, la fraternidad, la justicia, la igualdad, la solidaridad. El discípulo de Jesu- cristo está llamado a vivirlos más radicalmente todavía. Pluralismo es vivir esos valores en las diversas organiza- ciones e instituciones. Es el gran desafío de la unidad en la diversidad, como recuerda el apóstol Pablo: "Ustedes forman el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro de este cuerpo. Y Dios ha asignado a cada uno un lugar"

).

(ICor 12, 27).

Estas afirmaciones desaparecen en el documento oficial aprobado por la Santa Sede

30

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Salvar el planeta Tierra, casa de todos. El planeta es nuestra casa, la casa de toda la humanidad. Pero está muy enfer- ma, por haberla maltratado tanto. La causa principal es el modelo brutal de vida y de desarrollo que se han instalado en el mundo 4 .

4 Hay estadísticas que hacen pensar El Instituto Francés del Medio Ambiente informaba en enero del 2007 que, cuando un automóvil común recorre cien kilómetros por carretera, emite cerca de 22 kilos de dióxido de carbono, principal causante del calentamiento global (y hay mil millones de automóviles rodando por las carreteras del planeta) Más aún' para llegar a producir un kilo de carne bovina se emiten en el ambiente 45 kilos de dióxido de carbono (¿y cuánto pesa una res? Un kilo de pollo de granja emite en el aire dos kilos) El Instituto Nacional de Ciencias de Creación de Ganado de Japón conñrma esta estadística En el 2007, el consumo de carne en el mundo llegó a 284 millones de toneladas, lo que causo una quinta parte de la emisión de gases invernadero en todo el planeta Esto quiere decir que produce más dióxido de carbono que todos los automóviles, camiones, aviones, motos y otros motores en el mundo Lo peoí de todo es que la previsión de consumo de carne se duplicará en el año 2050, si no hay un cambio radical en los hábitos alimenticios de la humanidad Otro dato crece cada vez más el consumo de soja y mijo para alimentar animales, especialmente ganado. Ahora bien, el estómago de una res esta hecho para comer hierba Los cereales hacen daño al ganado por lo que hay que suministrarles antibióticos casi directamente La carne de res que ha comido cereales perjudica la salud de los consumidores, facilita enfermedades cardíacas, diabetes y algún tipo de cáncer. Perjudica también el ecosistema del planeta, pues exige plantaciones cada vez mayores de soja, que ocupan mucho terreno y disminuyen la calidad del agua de los ríos (en Estados Unidos, la cría de ganado es responsable de tres cuartas partes de los problemas de la calidad del agua de los nos) Brasil es ya el mayor productor de soja del mundo, casi toda exportada como alimento para animales, y uno de los mayores exportadores de carne bovina Por eso desaparecen los bosques. Actualmente hay en el mundo (según datos del 2007). un rebaño de mil trescientos millones de bovinos, que ocupan el 24% de la superñcie terrestre. Una hectárea de tierra cultivada con espinacas produce 26 veces más proteínas que una hectárea destinada a la cria de ganado Actualmente se emiten cada año 27 mil millones de toneladas de dióxido de caí bono Esto equivale, si se condensa, a una montaña de basura de un kilómetro y medio de altura con una circunferencia de 19 kilómetros de base La Tierra no esta ya en condiciones de asimilar estos residuos invisibles y mortíferos Por tanto, quien usa el automóvil sm necesidad y come carne con frecuencia peijudica notablemente la salud del planeta Tierra No es una persona ecológna Hay otros factores graves que dañan el ecosistema global, como los incendios, las emisiones de gases de ciertas industrias, las guerras, los despeidinos, los monocultivos, el consumismo desenfrenado que penetra en todos los ambientes y categorías de personas. Todo esto aumenta la temperatura del planeta, derritiendo las montañas de hielo de los polos Ártico y Antailu o Los glandes glaciares de

v VI'.ION (.LOBAL DE LA EXPERIENCIA

31

Gandhi, el padre de la India libre y soberana, resumió bien la situación: "La tierra tiene lo suficiente para el sustento de todos, pero no tiene bastante para el lucro de unos pocos". Consumismo, desigualdad, lucro, ambi- ción, falta de conciencia ética y ecológica, hieren y des- truyen el planeta Tierra.

La naturaleza entera clama por salvación: "Condenada al fracaso, la creación vive en la esperanza de ser tam- bién ella liberada de la servidumbre de la corrupción y

participar así en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos, en efecto, que la creación entera está gimiendo "

(Rom 8, 20-22).

Todavía es posible revertir la dramática situación, pero

sólo si cambia el modelo de progreso.

Es necesario unir informaciones científicas, decisión política, claridad en los objetivos y un nuevo estilo de vida simple, sobrio y solidario. Estamos llamados a te- ner gestos concretos, por pequeños que sean, como, por ejemplo, salvar las fuentes de agua, plantar árboles, pro- ducir menos basura y saber recogerla, usar transportes colectivos, reducir drásticamente el consumo de carne y todo consumismo. Es misión de todos cuidar la tierra y la naturaleza.

con dolores de parto hasta el presente

la región oeste de la Antartica, por ejemplo, se están derritiendo y perdiendo

enormes masas de hielo Se calcula que el 75% de los glaciares de esa región

se han perdido en los últimos diez años Solo en el 2006, 132 mil millones de

toneladas de hielo de la región de la Antartica se sumieron en el mar Para hacernos una idea, cuatro millones de toneladas de hielo son suficientes para abastecer de agua a los habitantes de un país como Inglaterra durante un año (según datos del Instituto de Tecnología de California, Pasadena, Estados Unidos, enero de 2008) El nivel de los mares tenderá a crecer Hay estudios

científicos que prevén desastres económicos, ecológicos, geográficos, jamás imaginados Más de la mitad de los animales voladores de Europa corre ya peligro de extinción De no haber algún cambio radical a favor del planeta, a finales de siglo no soportará ya el numero actual de habitantes En la lucha por la supervivencia, habrá guerras entre naciones, luchas violentas entre grupos

y personas

32

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Despertar en las personas el gusto por la misión. Es ser discípulo misionero de Jesucristo. Es dar dinamismo mi- sionero a las pastorales. Es valorar el ministerio de los mi- sioneros laicos. Es ser presbítero misionero. Todo esto al estilo del apóstol Pablo que en una ocasión llegó a gritar:

"Pobre de mí si no anunciara el Evangelio" (ICor 9, 16). El Documento de Aparecida habla de la misión un centenar de veces, y recuerda la estrecha ligazón entre discípulo y misionero unas 190 veces: "Todo discípulo es misionero" (n. 144). "Discipulado y misión son como dos caras de la misma moneda" (n. 146).

Éstos son los grandes objetivos que orientan a las SMP. Es evidente que cada SMP escoge sus propios objetivos, pero siem- pre ha habido de un extremo a otro de Brasil una significativa convergencia en tres de ellos: seguimiento de Jesucristo, red de pequeñas comunidades eclesiales y defensa de la vida y de la naturaleza.

La selección de los objetivos tiene lugar durante el pri- mer retiro de los misioneros locales. Ellos tendrán que estar siempre presentes a lo largo de todo el proceso de las SMP para orientar, planificar y articular. En algunas SMP se acos- tumbra escoger un lema capaz de sintetizar el mayor anhelo, por ejemplo: ¡Levántate y anda! "Hemos venido a servir! ¡Es hora de despertar! Después del primer retiro, es importante preparar dos grandes pancartas, una con los objetivos, y otra con la oración oficial basada en los objetivos. Las pancartas tendrán letras grandes, legibles para todos, y se expondrán en cada iglesia/capilla/lugar de encuentro de la comunidad, en un lugar visible para todos.

La coordinación parroquial mandará imprimir los objetivos y la oración, con el respectivo logotipo de las SMP, para su máxima divulgación. Es muy bueno rezar la oración en las celebraciones, en las reuniones, e individualmente.

't.

A VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

CONTENIDOS DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

33

Como podemos ver, los grandes ejes de las SMP son la vida

\ el Dios de la vida, la mística y la militancia. Ellos invitan deci- didamente a la santidad de vida, que se da en el seguimiento de irsús. Es vivir el estilo de las bienaventuranzas. Jesús no dijo:

hélices los pobres que se vuelven ricos", sino: "Felices los po-

ínos en el espíritu" (Mt 5, 3). Son los pobres llenos del espíritu de

I )ios, del espíritu de Jesús. Las otras bienaventuranzas que siguen

en el texto sagrado (Mt 5, 4-12) explicitan qué son los pobres "en espíritu". Jesús fue el pobre en espíritu por excelencia. Basta con seguirlo a él para ser pobre en espíritu.

Las SMP apuntan a un estilo sencillo de vida, sin consumis- ino, sin lucro, sin ambición. Esto es lo que ayuda a dar verdadero sentido a la vida, a transformar la sociedad y a favorecer la in- tegración saludable con toda la naturaleza. El consumismo y la miseria deshumanizan. La llamada de Jesús es profundamente humana, válida para todos, ricos y pobres, partiendo cada uno de su situación concreta.

Este estilo de vida exige conversión, porque todos llevamos las marcas del mal, del pecado. La conversión es una necesidad existencial. Ella es portadora de vida, de fiesta y de paz: "Les aseguro que también en el cielo habrá más alegría por un pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse" (Le 15, 7). Estos justos eran, con toda probabilidad, los doctores de la Ley y los fariseos, que de tanto hablar de leyes pensaban que no necesitaban conversión.

Por todo lo dicho las llamamos Santas Misiones Populares:

• SANTAS, porque prolongan la misma misión de Jesús, que fue santa (Le 4, 14-21; Jn 4, 34; 10, 10; 20, 21-23). Porque son un tiempo especial de gracia y salvación (2Cor 6, 2).

• MISIONES, porque es tiempo de ser enviado, de caminar, de visitar, de dar testimonio: "Y seréis mis testigos hasta los extremos de la tierra" (He 1,8); porque "misión es par- tir, es caminar, es dejarlo todo, salir de sí mismo, romper la

34

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

costra del egoísmo que nos encierra en el propio yo" (Don Helder Cámara, profeta del siglo XX).

• POPULARES, porque se hacen en el pueblo y con el pue- blo, desde sus más legítimas aspiraciones y luchas, como fue la misión de Jesús (Mt 4, 23-25; 9, 35-36; Me 6, 53-56; Le 4, 42-44). Desde este lugar social, las SMP invitan a todos a la conversión y a la transformación (Mt 25, 31-46; 22, 1-14; Le 13, 1-9).

En las SMP se hacen visitas y más visitas. Se hacen en la gratuidad y convocan a vivir la belleza de las relaciones fra- ternas, solidarias, comunitarias. Hay celebraciones, peregrina- ciones, asambleas, vigilias de oración, se estimulan proyectos alternativos (salud, medicina popular, trabajos solidarios en favor de los más necesitados, cajas comunitarias, pequeñas cooperativas, creación de organizaciones y asociaciones popu- lares). Crece la conciencia crítica, se hacen anuncios y denun- cias, se practica la misericordia y se lucha. Se cultivan sueños, esperanzas, utopías, pero siempre con los pies en la tierra. Las SMP quieren motivar y llevar a un compromiso fiel, firme y consciente por la defensa de la vida, iluminado por el Evange- lio de Jesucristo.

5. METODOLOGÍA DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Metodología significa buscar, escoger, recorrer el camino más seguro para alcanzar determinados objetivos propuestos. Lo que vale son los objetivos, pero necesitamos un método seguro y acor- de con los objetivos. La metodología y los objetivos son distin- tos, pero inseparables. La falta de método degenera en anarquía, confusión, dispersión, pérdida de tiempo y energías con poco o ningún fruto.

A través de muchas experiencias reflexionadas, hemos podi- do lograr una metodología que ayude a alcanzar los objetivos de

IINA VISION CLOBAL DE LA EXPERIENCIA

35

las SMP. Es una metodología flexible, dinámica, abierta a nue- vas intuiciones, pero necesaria y preciosa. Exige discernimiento y sabiduría. Es peligroso descartarla, reducirla o cambiarla sin motivaciones serias. En las evaluaciones, percibimos que muchos fallos se dan por falta de una metodología seria y constructiva. Pensemos, por ejemplo, en los retiros de los misioneros. Si se hacen con prisa, será muy difícil lograr una verdadera formación misionera. Por tanto, insistimos en su importancia. A continua- ción, vamos a compartir algo sobre la metodología, destinatarios, lugar y duración de las SMP.

SOBRE LOS DESTINATARIOS

Las SMP son una iniciativa de la Iglesia Católica, pero se dirigen a todo el pueblo de la región donde se llevan a cabo. Son abiertas. Quieren ser ecuménicas en las actitudes y en las

propuestas. Quieren ser buena noticia para todos. Se proponen ayudar a las personas para que den verdadero sentido a su vida,

a construir relaciones sociales más humanas y justas, lo que es

válido para todo el mundo. No son genéricas, sino que se dirigen

a personas concretas, con aspiraciones y desafíos. Tienen sus pre-

ferencias, las mismas de Jesús: los más necesitados, los pobres, las personas mayores, los niños, los enfermos, los que "no valen"

en una sociedad cimentada en el tener, en la producción y en el consumo. Desde este lugar social, dan testimonio de la buena noticia de Jesús.

Otra preferencia de las SMP son los católicos alejados, o de los que se ha alejado la Iglesia. Las SMP reconocen los fallos de la Iglesia Católica y tratan de superarlos en un diálogo sincero

y constructivo. Al mismo tiempo, cultivan la belleza de perte-

necer a la Iglesia Católica. Valoran los dones y carismas que existen en ella, celebran y ponen como ejemplo a muchedum- bres incontables de mártires, de santos y santas, de pastores, de personas totalmente dedicadas al Evangelio y a la dignidad de las personas.

MISIÓN SIGUE

Articular nuevas

camino pastoral

energías Profundizar las SMP y misión Misión de Jesús y sacramentos

Cuarto retiro

planificar el

DURACIÓN

Evaluar y

Escuchar

llamadas

3 a Etapa:

un año

LA



SABOREAR Gran semana Misionera Presencia de los misioneros venidos de fuera Vanas actividades Un retiro espiritual popular

MATRIMONIONOVIAZGOENAMORAMIENTO

DURACIÓN

2 a Etapa:

diez días

Estudio del Evangelio

Tercer retiro (tres meses después del segundo y dos meses antes de la SM Visitas Reunión semanal misionera del sector

(año litúrgico) Segundo retiro (tres meses después del primero)

ocho/diez meses

Ejecución de

Primer retiro

actividades

DESPERTAR

DURACIÓN

I a Etapa




en estado de misión

grupos pastorales Sectores misioneros

Toda la parroquia

Debe ser en seno

Selección de misioneros Preparación del primer retiro misionero

de toda pastoral

SMP parroquial

comunidades y

Coordinación

el eje

Carta a las

DURACIÓN

tres meses

SMP


del libro Santas Misiones Populares

Decidir (asamblea

estudio

extraordinaria)

Sintonizar

Conversar

parroquial

DURACIÓN

Discernir

Apertura

tres meses

Conocer

Orar



36

SOBRE EL LUGAR

LAS SANTAS MISIONES

POPULARES

¿Dónde realizar las SMP? Ante todo, donde las soliciten y las acojan bien. No se meten donde no las quieran, ni entran por la puerta trasera o por la ventana, sino por la puerta delantera, cuando se las invita a entrar. De ahí la importancia de conocer bien la propuesta de las SMP ante de decidir, para evitar después malentendidos y desgastes.

Por las experiencias, sugerimos que las SMP se lleven a cabo al mismo tiempo en toda el área parroquial, para favorecer un im- pacto general y altamente formativo Es muy bueno que se junten parroquias vecinas para realizar SMP en un clima de mutua ayuda. Es óptimo cuando toda la diócesis asume la propuesta de manera bien articulada y organizada, porque promueve una fecunda evan- gelización, que marcará a la diócesis. Pero esto exige una adhesión consciente y eficaz de todas las fuerzas vivas de la misma.

SOBRE LA DURACIÓN

Es importante recordar, una vez más, la distinción entre mi- sión de Jesús y SMP. La misión de Jesús es permanente. No co- noce plazos. Las SMP son un tiempo especial al servicio de la misión de Jesús, con plazos marcados. A continuación veremos la duración de un a SMP en el ámbito parroquial. Para evitar equívo- cos, sugerimos eliminar expresiones ambiguas, como pre-misión y post-misión. Es mejor usar la expresión "etapas de las SMP", ya que todo el proceso es misión.

La duración de una SMP en el ámbito parroquial, como tiem- po especial, es de poco más de dos años, no menos. Durante ese tiempo, será el eje de toda la acción pastoral. Es decir, todo se verá, se plamñcara y evaluará en función de la propuesta de las SMP. Esto es fundamental para hacer un trabajo profundo y transformador

Para tener presente la visión global de todo el proceso, pre- sentamo s un cuadro con la cronología de una SMP parroquial.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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37

38

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Al observar el cuadro, podemos ver que una SMP parroquial pasa por dos tiempos: preparación y ejecución. A continuación, damos algunas sugerencias concretas para los dos tiempos, ma- duradas a lo largo de las experiencias. Si cambiamos es sólo para mejorar.

6 .

PREPARACIÓN DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Duración: unos cinco o seis meses.

Es el período del enamoramiento y del noviazgo. Usamos estas palabras para recordar que es necesario sintonizar, abrirnos con simpatía, esperanza y realismo.

ENAMORAMIENTO: TOMAR CONCIENCIA DE LA PROPUESTA, PARA ASUMIRLA O NO

¿Qué debemos hacer?

a) Presentar la propuesta de las SMP con esperanza y realis- mo.

b) Sintonizar con la propuesta, con un corazón abierto y sin prejuicios.

c) Orar en las celebraciones para hacer un buen discerni- miento comunitario.

d) Conocer mejor la propuesta mediante la lectura atenta de este libro.

e) Por medio de conversaciones en grupos, exponer la rea- lidad existencial y social del pueblo de la región, de la situación pastoral y eclesial de la parroquia/diócesis. La finalidad es ver si hay motivos para una iniciativa de tan gran alcance. Es importante captar primero la urgencia de la propuesta sin pensar en las dificultades que tendre- mos que afrontar como consecuencia.

IINA VISION CLOBAL DE LA EXPERIENCIA

39

f) Después de un plazo de discernimiento, tenemos que lle- gar a una conclusión, preferentemente en una asamblea parroquial extraordinaria. Hay que evitar que pocas per- sonas decidan solas si hacer o no SMP, pues el trabajo con las masas exige la implicación participativa del ma- yor número posible de personas.

g) Si la decisión tomada es positiva, hay que asumirla. Se pasa, así, del "enamoramiento" al "noviazgo" de las SMP.

NOVIAZGO: ASUMIR EN SERIO LA PROPUESTA

¿Qué debemos hacer?

a) Poner a toda la parroquia, con sus estructuras y fuerzas vivas, en estado de misión. A partir de este momento, la SMP será el eje, el hilo conductor de toda la pastoral pa- rroquial. Debemos evitar el peligro de trabajos pastorales paralelos, tan perjudiciales a la comunión eclesial y a la eficacia de la propuesta.

b) No se trata de acabar con las directrices pastorales de la diócesis, la catequesis, los sacramentos, los grupos, los movimientos, las fiestas del patrono, sino que debe revisarse y reorganizar todo a la luz de las SMP. Todo tiene que oler a SMP. Se reducirán algunas actividades pastorales y se estimularán otras -dependiendo de las situaciones y de un buen discernimiento. Las SMP tie- nen objetivos y propuestas concretas, que exigen tiem- po y prioridad. Asumen, purifican, articulan y llevan al pueblo las preocupaciones y las prioridades pastorales ya existentes. Valoran todo lo bueno que hay en los gru- pos y movimientos eclesiales e intensifican el caminar pastoral.

c) Formar la coordinación parroquial de las SMP (para evitar trabajos paralelos, es bueno que sea el mismo consejo pastoral ya existente, ampliado).

40

Tareas de la coordinación:

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

a)

Asimilar el sentido, los contenidos, los objetivos, la espi- ritualidad y la metodología de las SMP.

b)

Ayudar a la parroquia y a sus fuerzas vivas a entender y asumir la propuesta de las SMP, con convicción, gusto y ardor misionero.

c)

Enviar cuanto antes una carta sencilla y contagiosa a los movimientos, pastorales, comunidades, asociaciones li- gadas a la parroquia, anunciando oficialmente las SMP, exponiendo motivaciones y anhelos. EÍ> mejor todavía si la carta se entrega personalmente, por medio de visitas. Es bueno señalar un domingo para leer la carta en todas las misas y celebraciones.

d)

Organizar la parroquia, si no lo esa, en sectores misione- ros.

e)

Motivar y acompañar a quienes han optado por ser mi- sioneros (selección), en los sectores.

f)

Acompañar todo el proceso de las SMP en el ámbito pa- rroquial y en los sectores, ayudando a superar dificulta- des y dudas.

g)

Mantenerse fiel a la espiritualidad y a la metodología de las SMP.

h)

Crear los equipos necesarios de servicio, ayudándoles a asumir los trabajos encomendados.

i)

Visitar los sectores misioneros en proceso de formación.

j)

Formar un equipo de cantores, con instrumentos musica- les, para ensayar los cantos misioneros. Elaborar un libro de cantos.

k)

Preparar el primer retiro parroquial para misioneros y mi- sioneras.

1)

Fomentar la comunión y la participación, de manera que cada quien comparta sus valores y dones.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

41

Las SMP quieren ser una profunda experiencia contemplativa

del misterio de la Trinidad vivida en el corazón de las masas. Es importante que las personas perciban la novedad que comienza. Evitemos el peligro de adaptar lo nuevo a ciertos esquemas es- tancados, sabiendo acoger la novedad con simpatía y decisión. Habrá bastante trabajo. Se descentralizarán muchas actividades.

Y que no falten sandalias para andar el camino y hacer visitas.

Insistimos en la importancia del estudio permanente del libro de las SMP, fruto de todo un caminar, que es el mejor resumen de experiencias vividas.

Todas las fuerzas vivas de la parroquia (personas ligadas a comunidades, movimientos, pastorales) están invitadas a ser mi- sioneras. Es decir, durante el tiempo de las SMP, más importante

que pertenecer a tal o cual grupo, es ser misionero o misionera de Jesucristo a través de ias SMP, actuando preferentemente en el sector misionero donde viven. Es bueno recordar que el carisma del grupo/movimiento se vive en las SMP de manera más amplia

y abierta. Y esto es lo que vale. Cada quien, después de un buen

discernimiento, tomará su decisión personal de ser o no misione-

ro o misionera.

Es muy saludable crear un clima de adhesión a la propuesta, también en las personas que no están en condiciones de asumir el ministerio misionero. A la luz de las experiencias, la unión entre personas de varios grupos fortalece la comunión eclesial, tan escasa en nuestras pastorales. Se derrumban indiferencias, individualismos y prejuicios, personas de generaciones diferentes se encuentran sumando valores y dones. Hay infinidad de testi- monios en este sentido.

No son pequeños los cambios. Son difíciles de aceptar al prin-

cipio, porque estamos acostumbrados a vivir una vida rutinaria

y monótona. Pero hacen bien, provocan una saludable sacudida,

abren nuevos caminos y ayudan a interiorizar y profundizar.

La parroquia se organizará en sectores misioneros (o se for- talecerá, en caso de que ya lo esté). En la zona rural, cada sector reunirá dos, tres o cuatro comunidades vecinas o, si no hay co-

42

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

munidad, un área geográfica no muy extensa, que permita una

relación cercana. En el área urbana, cada sector integrará de 500

a 1.500 personas.

El sector misionero es la organización básica de las SMP. En él se realiza toda la rica programación de las SMP. La descen- tralización permite un trabajo misionero personalizado, superan- do así el peligro de masificación, tan perjudicial para la vida de las personas. Abarca a mayor número de personas y despierta el surgimiento de nuevos animadores y nuevos misioneros, incluso entre personas alejadas, que se sienten atraídas por la propuesta. Es bueno crear un clima de ayuda recíproca entre las comunida- des del mismo sector. Cada comunidad tendrá sus misioneros o misioneras.

Para actuar bien, un sector misionero necesita unos cuaren-

ta misioneros o misioneras, bien unidos, con división de tareas,

valorando los dones y carismas de cada persona. La selección de los misioneros empezará cuanto antes. Es importante hacer la in- vitación de una forma atrayente, esperanzada, positiva y realista, indicando algunas exigencias indispensables para ser misionero o misionera, como:

• priorizar el servicio misionero, ofreciendo el tiempo dis- ponible.;

• dedicarse al pueblo, caminar, encontrarse con personas, familias, grupos y comunidades;

• amar la vida, en nombre del Dios de la vida, como bien mayor;

• trabajar por la dignidad de la vida, especialmente en favor de los olvidados y excluidos;

• valorar todo lo que hay de bueno en el pueblo:

• seguir el Evangelio de Jesucristo y cultivar la oración per- sonal;

• participar activamente en la vida de la propia comunidad eclesial;

UNA VISION CLOBAL DE LA EXPERIENCIA

43

• disponerse a entrar en un proceso de conversión personal permanente;

• aprender a trabajar en equipo, a evaluar, a dejarse cues- tionar;

• saber valorar los dones de los demás, practicando la co- rrección fraterna;

• conocer bien la propuesta de las SMP por medio del estu- dio del libro;

• cultivar la comunión eclesial y la pertenencia a la Iglesia Católica.

Si se hacen bien las invitaciones, muchas personas aceptarán ser misioneros o misioneras, incluso las alejadas. La selección se hará en cada sector misionero, mediante contactos persona- lizados. Evitemos requerimientos inútiles, como poner obstácu- los a personas dedicadas y sinceras por el mero hecho de estar casadas por segunda vez o por vivir juntos. Veamos cada caso y evaluémoslo. El criterio es tratar de ser como Jesús, que acogió a María Magdalena y a la samaritana, haciéndolas grandes misio- neras (Le 8, 2; Jn 4, 28-30. 39).

En las misas, celebraciones y reuniones, es importante mos- trar la belleza y grandeza de la vocación misionera, recurriendo al testimonio de misioneros en la Biblia, como los profetas Amos, Oseas, Isaías, Jeremías, 5 Juan Bautista, la Virgen María, el mismo Jesús, el apóstol Pablo, los primeros discípulos. Es bueno también dar espacio a testimonios de personas que respondieron a la lla- mada de Dios, y que por eso se sienten felices y realizadas. Así, poco a poco se va formando el gran grupo de misioneros y mi- sioneras locales. Hay que dar una atención especial a su proceso formativo, porque la actuación de los misioneros es decisiva para la buena marcha de las SMP. Suele decirse que los misioneros y misioneras son el rostro de las SMP. Y así es.

5 Para una mejor comprensión de los profetas de la Biblia, ver: MOSCONI, Luis, Los profetas, hombres de fe y lucha. Ed. Dabar, México, 1997.

44

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Cada sector misionero prepara dos banderas. Una es la de las SMP, a ser posible blanca, con las palabras: Santas Misiones Populares, fecha, nombre del sector misionero (puede ser el nom- bre del lugar, el del patrono, u otro significativo para la gente del sector). En algunas SMP se acostumbra a distribuir los colores de los continentes por sectores o región. La otra bandera es la del Espíritu Santo, a ser posible roja, con algún dibujo referente al Espíritu Santo y a sus dones. A los retiros se llevan las banderas para animar más.

Se forma un equipo de cantores, con sus instrumentos musi- cales, para aprender y ensayar los cantos misioneros de las SMP, añadiendo otros que gusten al pueblo. Se imprime un librito pro- visional con la letra de los cantos. Más adelante, es conveniente hacer un libro definitivo, incluyendo cantos nuevos compuestos por misioneros locales. Es aconsejable que cada sector tenga un cuaderno para anotar todo lo que vaya ocurriendo en las SMP del sector. Lo mismo hará la coordinación parroquial en toda la parroquia. Así se va haciendo la memoria escrita para leerla en el futuro de vez en cuando, por ejemplo, en la celebración del aniversario de la Semana Misionera. Por tanto, es importante que haya secretarias o secretarios capacitados. El día de la clausura de la Semana Misionera del sector, quien así lo desee puede firmar en el cuaderno dejando algún mensaje.

CUATRO RETIROS PARA LOS MISIONEROS LOCALES

Como ya hemos dicho, la formación de los misioneros locales es decisiva para la buena marcha de las SMP. Por eso, no hay que escatimar esfuerzos, tiempo ni recursos. Tenemos que apostar sin reservas por la calidad y cantidad de los misioneros. Si se hace bien la invitación, se animarán a participar muchos.

Avalados por la experiencia, sugerimos cuatro retiros: los tres primeros, en la primera etapa (despertar); el cuarto, en la tercera etapa (la misión sigue). Hay una secuencia lógica entre los cua- tro retiros, traducidos en gestos significativos durante la vigilia

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

45

de oración, que se celebra en cada retiro, la noche del sábado:

comprometerse con la misión de Jesús (palabras para expresar el compromiso); consagrarse a la misión con convicción y decisión (unción); ser fiel en las horas difíciles (cruz misionera); vivir la vida como misión, siempre (anillo de tucum). 6 El primer retiro tiene lugar en la fase final de la preparación (tiempo del noviaz- go) y abre la fase de ejecución de las SMP.

A fin de disminuir gastos y favorecer el clima de solidaridad, es bueno comprometer la participación activa y generosa de toda la comunidad con respecto a hospedaje, alimentación y servicios de infraestructura. Todo el proceso de las SMP debe estar inspi- rado por el compartir, que también es parte del contenido y de la metodología. En general, la gente responde bien a las llamadas de ayuda y solidaridad. Es importante formar equipos de servicio para el buen éxito del retiro, como: recepción, hospedaje, anima- ción, cantores, alimentación, finanzas, infraestructura, liturgia, dramatizaciones y coreografías, comunicación y divulgación La tarea de coordinación es orientar y conducir bien toda esta preparación intensa, para evitar el activismo y la superficialidad.

El retiro dura desde el viernes por la noche hasta el domingo por la tarde. Es necesario un tiempo para interiorizar y vivir la riqueza del contenido. La prisa genera superficialidad. En caso de que la mayoría de los misioneros trabaje el sábado por la ma- ñana, el retiro puede celebrarse del sábado por la tarde hasta el domingo por la noche, no menos.

La coordinación parroquial de las SMP deberá de garantizar la presencia de tres formadores o formadoras en cada retiro, para su mejor éxito. Los y las formadoras han de estar seguros del contenido y de la dinámica. Siguen los esquemas de los retiros. Son fruto de la experiencia, pero en cada retiro hay siempre algo nuevo, dependiendo de las situaciones. Fidelidad y creatividad son dos palabras que deben estar siempre presentes.

6 Tucum es el nombre de una palmera de Brasil. De la dura corteza de sus cocos se hacen, entre otras cosas, anillos. Nota del traductor.

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PRIMER RETIRO

Finalidad

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Conocer de cerca la misión de Jesús en Galilea es la principal fuente inspiradora de las SMP. Elaborar los objetivos y la oración por las SMP. Profundizar en la espiritualidad de los misioneros y misioneras. Orientarlos sobre las visitas. Programar los trabajos de los tres primeros meses.

Viernes por la noche: alegre acogida de los misioneros que lle- gan (encargárselo a un equipo numeroso). Presentación. Cantos animados. Bienvenida. Acogida festiva de la gran pancarta "San- tas Misiones Populares", con coreografía apropiada. Conversación sobre la importancia del acto que comienza. Crear un clima de apertura, esperanza y compromiso. Programación del encuentro, avisos y comunicaciones.

Sábado por la mañana: momento de oración. Sugerimos con insistencia el canto de la Liturgia de las Horas. Es importante crear un clima de silencio para la oración. Después de una bre- ve motivación, canto de un mantra. Entra una persona revestida de túnica con un cirio encendido. Después, otra con un brasero humeando incienso. Breve motivación del gesto, silencio, fondo musical. Entrada del equipo dirigente, con túnica, comenzando con el canto de apertura de la Liturgia (el cantor canta primero, y la asamblea repite, sin prisas). Sigue como está en la Liturgia de las Horas, según el tiempo litúrgico; todo con sencillez, solemni- dad y meditación. Puede cambiarse la lectura, de acuerdo con el curso de las SMP.

Después de la oración, sigue el estudio de profundización

sobre el trabajo misionero de Jesús en Galilea: la situación del pueblo, los objetivos que se propuso Jesús, sus actitudes, su

Para el estu-

dio, privilegiar textos del evangelio del año litúrgico que narran la misión de Jesús en Galilea: Mt 4, 12-25 (según el tiempo dis- ponible, ampliarla con otros textos: Mt 5, 1-16, 12; Me 1, 14-39; 1, 40-8, 38; Le 4, 14-44; 5, 1-9, 62. Es importante constatar que

práctica, sus visitas y andanzas, su espiritualidad

IINA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

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el trabajo de Jesús en Galilea fue una verdadera Santa Misión Popular.

Sábado por la tarde: con una dinámica muy participativa, descubrir y profundizar los motivos que justifican la realización de las SMP en el lugar. Para que éstas no estén desligadas de la pastoral en su conjunto, es importante recordar las directri- ces evangelizadoras y pastorales de la diócesis, de la Conferencia Episcopal, del CELAM {Documento de Aparecida). Tener muy en cuenta las aspiraciones de los misioneros y la realidad del lu- gar. A partir de todo esto, escoger en un clima de participación ("mutiráo"), tres objetivos que orienten todos los trabajos de las SMP. Encargar a un equipo de redactar una oración sencilla e impactante, muy ligada a los objetivos. El mismo quipo pasará en limpio los objetivos y la oración, y los presentará en la reunión plenaria del domingo por la mañana para su aprobación.

Los objetivos y la oración tendrán una amplia divulgación por medio de folletos para distribuirlos en las casas, y de dos grandes pancartas que se colocarán en la iglesia principal, en las capillas y lugares de encuentro. La oración se reza en las casas, en las celebraciones y reuniones. Se presentarán por medio de pancartas las tres etapas de las SMP -despertar, saborear, pro- fundizar/continuar-, explicando el sentido y la finalidad de cada etapa (consultar las páginas de este libro que hablan de las tres etapas). Esto es importante para tener una visión de conjunto de la propuesta.

Sábado por la noche: vigilia de oración para asumir el com- promiso misionero. Crear un clima de escucha y de silencio me- ditativo. Se dramatiza y medita un texto bíblico (según el año litúrgico: Mt 4, 18-22 o 10, 1-10; Me 1, 16-20 ó 3, 13-19; Le 6, 12-26). Coreografía musical que hable de la vocación. Lectura (todos juntos) del texto de compromiso (uno para cada misione- ro, impreso en una hoja, debidamente firmado por el misionero antes del comienzo de la vigilia). Al final, antes de la bendición, encienden todos la vela. Motivar el gesto: mantener viva la llama del compromiso misionero. Guardar la vela en casa. Encenderla cuando asalte la tentación del desaliento.

48

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

El texto de compromiso puede redactarse en los términos si- guientes

"El suscrito (a), con la gracia de Dios y el consentimiento de mi co mumdad, me comprometo a ser misionero (a) de las SMP que se celebran en nuestra parroquia Me comprometo a 1) Participar acti vamente en las iniciativas misioneras, dando mi tiempo disponible 2) Estudiar el evangelio de (el del año litúrgico) pira conocer mas de cerca la persona y el proyecto de Jesús, y asi amarlo, seguirlo y dar testimonio de el 3) Trabajar en defensa de la naturaleza, de la vida y de la ciudadanía de todos, especialmente de los mas olvida dos, con los mismos sentimientos y opciones de Jesús

(En el texto de compromiso, poner el lugar, la fecha, la firma del misionero o misionera, nombre de la parroquia y sector misionero al que pertenece, ademas de las firmas de dos testigos)

Sugerimos a los misioneros y misioneras poner el texto del compromiso en un cuadro sencillo para guardarlo como recuerdo

Domingo por la mañana trazar el perfil de la espiritualidad del misionero o misionera (ver en la segunda parte del libro) In- sistir en la importancia del estudio del Evangelio del año litúrgico, porque las SMP quieren actualizar la misión de Jesús hoy Esta dando buen resultado el método de tomar notas en un cuaderno, meditando todo el Evangelio del año litúrgico, poco a poco, a lo largo del año Los resultados son muy positivos (ver algunas su- gerencias y el graneo del método de estudio del Evangelio al ñnal de la segunda parte del libro) Motivar sobre la importancia de las visitas y con que actitudes hay que hacerlas Son parte esencial de las SMP (ver en la tercera parte del libro)

En las primeras visitas, es bueno aclarar la iniciativa de las SMP, el porque, los objetivos y la participación Conversar sobre los sectores misioneros, por que y cómo funcionan Toda la pro- gramación de las SMP se desarrolla en cada sector misionero, bajo la responsabilidad de los misioneros que viven en el sector

En la segunda parte de la mañana, es conveniente comenzar el estudio de la programación de los dos primeros bloques (ver mas adelante) para los próximos tres meses (mas o menos)

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

Domingo por la tarde

49

sigue el estudio de la programación

Calendanzar los dos próximos retiros (el segundo, tres meses después del primero, el tercero, tres meses después del segundo

y dos/tres meses antes de la Semana Misionera, aproximadamen-

te) Exponer la propuesta de los niños y adolescentes misioneros, que ha de entrar de lleno en las SMP (ver en la tercera parte y en el anexo sobre los niños) Dudas, preguntas, planificación y avisos Misa solemne de apertura de la SMP, con la presencia del mayor numero posible de personas

SECUNDO RETIRO

Finalidad

Evaluar los primeros meses de la SMP en un clima celebrativo (alabanza, perdón, súplica) Profundizar en la importancia de la fidelidad y de la convicción para que siga adelante la SMP Plani- ficar los próximos meses, hasta el tercer retiro

alegre acogida de los misioneros con

banderas, cantos, abrazos En un clima de alabanza y con bas- tante creatividad, compartir las buenas noticias desde el primer retiro Coreografía de alabanza Dramatizar y comentar Le 10, 21 Sentido y programación del segundo retiro

Sábado por la mañana canto de la Liturgia de las Horas (ver

el primer retiro) Sigue el ambiente de retiro con la secuencia dra-

matizar y comentar el texto bíblico ligado al tema (según el año litúrgico Mt 24, 1-14, 8, 18 27, 10, 16-23, Me 3, 1-6, Le 9, 51-62),

profundizar en la importancia de la fidelidad al compromiso misio- nero asumido Para ello hay que tener convicciones profundas Co- reografía para interiorizar Retrato de una persona sin convicción y de otra con convicción Usar pancartas con las frases siguientes

Viernes por la noche

a) Convicción es

b) Sé lo que hago

c) Por qué lo hago

d) Asumo las consecuencias.

50

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Explicar. El valor de la convicción depende mucho del proyec- to de vida que se abraza. Por eso hay convicciones y conviccio- nes (hay personas que hacen cosas mal hechas con la convicción de estar haciéndolas bien). La convicción cristiana brota de una profunda experiencia mística con la Trinidad Santa. Pueden leer- se otros textos del Evangelio del año litúrgico, descubriendo la convicción que tenía Jesús. Pueden leerse también pasajes de las cartas de Pablo y Hechos de los Apóstoles.

Sábado por la tarde: relatar fallas y dificultades durante este período (primero en grupos o platicando con la persona que está al lado, después en reunión plenaria). Ver por qué surgieron y cuáles fueron sus consecuencias. ¿Qué hacer ante esta realidad? Profundizar y sacar lecciones para el futuro.

Sábado por la noche: vigilia de oración con la consagración de los misioneros. Petición de perdón por las faltas cometidas, siguien- do la sugerencia de Santiago 5, 16. Escenificación de Le 4, 14-21. Coreografía para interiorizar. Unción de los misioneros con aceite común (recordar la diferencia entre este sacramental y el sacramento de la confirmación). La unción simboliza la dedicación a la misión. Usar la fórmula: "El Señor te ha escogido, te ama, te consagra y te envía. ¡Vete! Testimonios, mensajes intensos y vibrantes.

Domingo por la mañana (se puede terminar con el almuerzo):

estudio de la programación del tercero y cuarto bloque (ver más adelante). Añadir algo nuevo, que no esté en el libro, insistir en las visitas, espiritualidad. Planificación, avisos, comunicaciones.

TERCER RETIRO

Finalidad

Evaluar el camino del segundo retiro hasta este momento:

profundizar en el sentido y el valor de la conversión en nuestra vida; preparación para la gran Semana Misionera.

Viernes por la noche: compartir las buenas noticias. Coreogra- fía de alabanza. Finalidad y programación. Recordar la importan-

UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

51

cia del silencio en nuestra vida. El ruido lleva a la superficialidad, a la dispersión y a la agitación que desgasta. Textos bíblicos que pueden ayudar: ISam 3, 1-21; Le 1, 26-38; 2, 19; Me 14, 32-42. In- vitación a guardar el mayor silencio posible, meditando y rezando hasta la hora de empezar los trabajos del día siguiente.

Sábado por la mañana: canto de la Liturgia de las Horas (ver sugerencias en el primer retiro). Sigue el retiro con la secuencia:

compartir, analizar y meditar sobre los conflictos y tensiones que se viven por la fidelidad al evangelio de Jesús. Ver cómo afrontarlos; profundizar en la importancia de la conversión en nuestra vida. Las SMP quieren ser un tiempo especial de conversión. Ver los signos concretos de conversión y cambio de vida que se van produciendo en las SMP. Dramatizar (y meditar) textos bíblicos del Evangelio del año litúrgico, tales como: Mt 15,1-20 (o Mt 4,12-17; capítulos 5-7 de Mateo; Mt 9, 14-17; Me 8, 14-21; Me 1,14-15; 2, 18-22; 9, 42-50; 10, 17-31; Le 15, 11-32 ó Le 6, 17-49; 12, 35-48; 13, 1-9).

Coreografía para interiorizar. Llamadas de ahora en adelante. Terminar la parte de la mañana con una breve y profunda celebra- ción penitencial (sería bueno que hubiese sacerdotes disponibles para la confesión).

semana

Misionera dentro de todo el proceso de las SMP (mostrar en pan- cartas las tres etapas). Utilizar pancartas (preparadas con antela- ción) con los eslóganes siguientes:

Sábado por la tarde: sentido, valor y finalidad de la

a) La Semana Misionera es

b) Un gran retiro espiritual popular.

c) El momento más fuerte y más intenso de las SMP.

d) Un abrazo especial de Dios.

e) Una bonita vivencia fraterna y de amor a la vida.

f) Una bellísima experiencia de vida eclesial.

g) Un saborear la belleza del evangelio de Jesucristo.

h) Un tiempo especial de oración y escucha de la Palabra de Dios.

52

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

i)

Un tiempo especial de conversión y cambio de vida.

j)

Un tiempo especial de perdón y reconciliación.

k)

Un tiempo especial de defensa de la dignidad humana y de denuncia de todo mal.

1)

Un tiempo especial de muchas visitas fraternas.

m)

Un tiempo especial de paz y esperanza.

n)

Un tiempo especial de defensa y amor a la naturaleza.

o)

Un tiempo especial de caminatas y celebraciones.

p)

Un tiempo especial para compartir solidariamente.

q)

Un tiempo especial de esperanza y renovado ardor misio- nero.

Exhibir las pancartas, presentarlas y preguntar: ¿cuál es el mensaje que estoy necesitando o estamos necesitando más? Momento de silencio; compartir con el vecino. Profundizar, pla- nificar. Ver cómo dar a conocer a la población el sentido de la Semana Misionera. Sugerencia: en cada sector misionero hacer carteles con las frases, mostrarlas y explicarlas en las celebracio- nes y reuniones; exponer los carteles en las paredes o a la entrada de la Iglesia; escribir en los muros con el consentimiento de los dueños.

Sábado por la noche: vigilia de oración con la entrega de la crucecita misionera. Meditar en el sentido de la cruz en la vida de Jesús y cómo la sumió él. Texto básico de referencia: Mt 16, 24-28 ó Me 8, 34-38; Le 9, 23-27). Meditación silenciosa sobre la cruz. Ella revela la fidelidad radical de Jesús a la voluntad del Padre, que quiere una vida digna para todos; pide nuestra fideli- dad firme y constante en el seguimiento de Jesús y de su Reino. La cruz es el símbolo que habla con más elocuencia al corazón, pues comunica amor y entrega, encarnación y resurrección (Fil 2, 5-11). Coreografía que ayude a interiorizar. Entrega de la crucecita misionera, que simboliza fidelidad al seguimiento constante de Jesús. Se puede usar la siguiente fórmula: "Recibe esta cruz. Sé firme y fiel".

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

53

Domingo (hasta mediodía o todo el día): estudio de la progra- mación de cada día de la Semana Misionera. Es de fundamental importancia asimilar y entender la programación (ver la última parte de este libro). Para eso es necesario tiempo, ambiente, es- cucha, estudio, poner los pies en la tierra y mucho ardor misio- nero.

Una posible técnica de estudio:

a) Presentación, en tiras de papel con letras legibles por to- dos, de los títulos de cada día de la Semana Misionera (ver en la cuarta parte la programación para cada día de la Semana Misionera).

b) Mostrar el hilo conductor de la Semana Misionera (un retiro espiritual popular orientado por el mismo Jesús por medio de la meditación del Evangelio).

c) Organizar a los participantes en grupos. Cada grupo estudia la programación de un día (mensaje del día y actividades). Debatir en grupo las siguientes preguntas:

¿qué pienso yo o qué pensamos de la propuesta del día? ¿Cuál es su importancia para nuestro lugar? ¿Qué nueva iniciativa sugerir, teniendo en cuenta la realidad del lu- gar? Llevar el resumen a la reunión plenaria. Compartir y discutir.

Es importante leer y discutir en grupo las orientaciones para una eficaz Semana Misionera (ver en la última parte de este libro). Ayudarán para la preparación inmediata a la semana misionera. Compartir en la reunión plenaria: dudas, respuestas, sugerencias. A continuación, informaciones, comunicaciones, planificar la preparación para la gran Semana Misionera.

CUARTO RETIRO

Finalidad

Este retiro se celebra en la tercera etapa, unos cuatro o cinco meses después de la gran Semana Misionera. Compartir lo más

54

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

impactante de las dos primeras semanas. Profundizar: la misión es permanente, porque la vida es una misión. No se vive sin mi- sión. Planificar la vida de las comunidades y de la parroquia a la luz de las llamadas recibidas en las dos etapas anteriores.

Viernes por la noche: acogida festiva de los misioneros. Com- partir las buenas noticias de la Semana Misionera en los sectores. Algunos testimonios. Cantos misioneros animados. Coreografía de alabanza. Finalidad del retiro. Comunicaciones y avisos. Pedir a los misioneros que escriban, antes de acostarse o al despertar, las palabras de Jesús: "El que persevere hasta el final, ése se sal- vará" (Mt 10, 22). Meditar y orar a partir de este texto.

Sábado por la mañana: oración con el canto de la Liturgia de las Horas (puede ser el "Oficio de la Virgen María", o el "Oficio de Acción de Gracias". Mañana de espiritualidad sobre la importan- cia de la vida como misión. A través de textos bíblicos, mostrar cómo Jesús fue siempre fiel a la misión del Padre (Mt 10, 22; 10, 34-39; 16, 24-28; Me 13, 9-13; 13, 28-37; Le 9, 18-27; 14, 25-33; 21; 25-36; Jn 4, 34; 6, 35-50.66-71; escoger el que se crea más conveniente). También es importante el testimonio del apóstol Pablo (Rom 8, 35-39; 2Tim 4, 6-18). Es bueno dramatizar un texto bíblico, hacer una coreografía que ayude a meditar, interiorizar, asumir. Mostrar en una pancarta grande la frase de Don Helder Cámara, arzobispo de Recife, profeta y pastor (1909-1999):

¡No, no te detengas! Es una gracia de Dios empezar bien. Es mayor gracia persistir en el camino cierto, mantener el ritmo. Pero la gracia de las gracias es no desistir. Se pueda o no, cayen- do, aunque sea a pedazos, llegar hasta el fin.

Leer, comentar, actualizar. Exhibir otras tiras de papel con letras grandes:

a) La vida es un camino

b) No se vive sin misión

c) La vida es una misión

d) Dios es misión

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

55

e) Somos herederos de la misión de Dios

f) "La misión no es tarea opcional, sino parte integrante de la identidad cristiana" (DA, n. 144).

Leer, oír, meditar: ¿cuáles son las llamadas?

Sábado por la tarde: en pequeños grupos, trabajar las siguien- tes preguntas:

a) ¿Qué llamadas y luces he sentido/recibido en las dos pri- meras etapas?

b) ¿Qué debe cambiar en mi vida personal y en la vida de la comunidad/parroquia?

c) ¿Cuáles son las sugerencias concretas para seguir adelan- te en el camino misionero (en el ámbito personal, comu- nidad/parroquia) ?

Después de una pausa, seguir el trabajo en pequeños grupos, leyendo y debatiendo las páginas de la tercera etapa de este libro, que contiene varias orientaciones. Recoger las sugerencias del grupo para presentarlas el domingo por la mañana en la reunión plenaria.

Sábado por la noche: vigilia de oración. Tiene que ser ca- paz de transmitir motivaciones para seguir adelante en la misión. Apagar algunas luces. Cantar un mantra. Acogida, en silencio, del cirio pascual. Canto de apertura de la Liturgia de las Horas. Breve recordatorio de las SMP, motivación para la vigilia. Canto al Espí- ritu Santo, con banderas, caminando despacio. Dramatización de un texto bíblico (escogerlo de la lista del sábado por la mañana). Silencio. Interiorización. Pueden exhibirse de nuevo las pancartas de la mañana, para volver a leerlas y meditar sobre las llamadas. Coreografía. Meditar y profundizar.

Recepción solemne de las bandejas con los anillos de tucum. Explicar el sentido del anillo de tucum, palmera típica del mundo indígena, símbolo de fidelidad a los más pobres (alianza, fideli- dad a la misión). Renovar la fidelidad a la misión, en forma de preguntas a las que todos responden: "Me comprometo". Entregar

56

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

el anillo con la siguiente fórmula: "Con la gracia de Dios, sé siem- pre fiel a la misión". Algún testimonio, cantos, abrazos. Bendición final.

Domingo por la mañana: alegre acogida de los misioneros,

abrazos por el compromiso del sábado, en la vigilia. Cantos mi- sioneros. Exhibición de un cartel grande con la frase del don Lu- ciano Mendes: "Donde hay pueblo, hay misión. Donde hay mi- sión, hay razones para ser feliz". Aplausos, canto de gloria (quien quiera puede, en pocas palabras, recordar el motivo para dar glo- ria a Dios). En la reunión plenaria, compartir las sugerencias de los grupos del sábado por la tarde. Pueden escribirse en tiras de papel los títulos de las sugerencias indicadas en la tercera etapa de las SMP (en esta misma parte, más adelante). Alguna síntesis

y orientaciones. Clausura con la misa y, a continuación, enarbolar banderas.

7 .

EJECUCIÓN DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Después de la fase de preparación, (enamoramiento y noviaz- go) comienza la fase de ejecución de las SMP, en tres etapas, pero ya es todo SMP.

7.1 PRIMERA ETAPA: TIEMPO DE DESPERTAR. DURACIÓN: UNOS DIEZ MESES

Sentido y valor de ¡a primera

etapa

Despertar es un verbo lleno de significado. Se trata de una sacudida en nuestra vida y en la vida de las comunidades. Es despertar energías para una vida más limpia, más justa y fraterna. Hay que proclamar con fuerza la llamada a la conversión, como

lo hizo Jesús al hacer pública su misión: "El plazo se ha cumpli-

do. El Reino de Dios está llegando. Conviértanse y crean en el Evangelio" (Me 1, 15). En esta etapa es bueno meditar y actuali- zar las llamadas al cambio de vida que están en la Biblia, como

UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

57

Is 40, 1-11; 52, 1-12; Me 1, 1-15; Mt 3, 1-12; 25, 1-13; 26, 36-46; Rom 13, 11-14; Ef 5, 1-20. Unos despertarán más pronto; otros, más tarde. Los misioneros invitarán con bondad, con esperanza, con firmeza, según la situación concreta de las personas.

Como hemos dicho, los misioneros locales que viven en el mismo sector son los principales responsables de la buena mar- cha de las SMP en el sector. Si un sector necesita misioneros, es bueno atender la petición, pero ha de combinarse todo con la coordinación parroquial. Este gesto favorece la ayuda recíproca y la unión entre las comunidades.

Insistimos en la prioridad de las SMP en toda su fase de eje- cución. Evitar al máximo trabajos paralelos. Que los misioneros procuren implicar al mayor número posible de personas que vi- ven en el sector. Los objetivos escogidos en el primer retiro de- ben orientar todo el proceso de las SMP. Al programar cualquier actividad, hay que preguntarse: ¿está en la línea de los objetivos? La programación que sigue es para cada sector misionero. Si en el sector hay más de una comunidad, la programación se hace en cada comunidad, en un clima de ayuda recíproca.

Tareas de la coordinación

parroquial

en esta

etapa:

• Ser consciente del sentido y de la programación de la eta- pa.

• Ayudar a las pastorales y a las fuerzas vivas de la parroquia a abrazar totalmente la propuesta de las SMP, participando lo más posible.

• Imprimir, sin demora y en gran cantidad, un recuerdo (tipo separador) con los objetivos, la oración oficial y el logotipo de las SMP. Los misioneros y misioneras los distribuirán en las visitas, en contactos personales, en las celebraciones.

• Motivar para que en la iglesia principal y en todas las ca- pillas estén expuestos continuamente los dos carteles (ob- jetivos y oración oficial de las SMP), con letras legibles

58

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

por todos. Tenerlos siempre presentes durante las celebra- ciones, en los momentos de alabanza, de agradecimiento, de perdón, de súplica. La vivencia de los objetivos es muy importante para la eficacia de las SMP.

• Visitar los sectores misioneros, favoreciendo la unión, va- lorando los dones, despejando dudas, creando siempre un clima esperanzador y abierto.

• Cuidar la buena marcha de las SMP en toda el área parro- quial (sectores, pastorales, grupos, movimientos). Ayudar a superar la pérdida de tiempo, la dispersión, las carreras inútiles.

• Unir la programación con las situaciones del pueblo y con los tiempos litúrgicos (Navidad, Cuaresma, Campaña de la Fraternidad, Semana Santa).

• Promover el crecimiento de la espiritualidad y cultivar el estudio del Evangelio.

• Motivar para mantener abiertas las capillas y la iglesia principal en horarios accesibles al pueblo, con equipos de acogida y de asesoramiento.

• Favorecer también en las capillas la presencia del Santísi- mo Sacramento.

• Mantener contacto con otras fuerzas vivas de la sociedad para reflexionar sobre la situación del pueblo, para realizar iniciativas sociales, especialmente a favor de los más ne- cesitados.

• Preparar y coordinar los retiros misioneros. Los forma- dores y formadoras pueden ser misioneros o misioneras de la parroquia o de otro lugar, pero deben estar bien preparados.

• Programar y acompañar los retiros para niños y adolescen- tes misioneros (ver si es mejor en el ámbito del sector o parroquial. La duración puede ser de un día). Proporcionar asesoría.

UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

59

• Proveer materiales útiles (libros de las SMP, comentarios del evangelio del año litúrgico, CDs misioneros, cantos mi- sioneros, camisetas).

• Coordinar iniciativas de ámbito parroquial, como el show de cantos misioneros.

• Obtener recursos para los retiros y otros gastos.

• Verificar con bastante antelación (tres meses antes de la Semana Misionera), la cantidad de misioneros de fuera para ayudar en la gran Semana Misionera (combinarlo con los sectores). Mandar las invitaciones a las parroquias veci- nas para que ellas escojan y preparen bien a los misioneros que envíen.

• Cultivar siempre la comunión en el pluralismo.

Actividades

en cada sector (o

durante

la primera

etapa

comunidad)

• Reunión de los misioneros del sector para compartir, estu- diar la programación, planificar, distribuir tareas, coordinar los trabajos, evaluar, celebrar. Ha de ser semanal, sobre todo al principio, porque hay que decidir muchas cosas. Si es necesario, suspéndanse otras reuniones.

• Conseguir un local fijo para reuniones, exponer avisos y comunicaciones.

• Encuentros semanales de oración, utilizando preferente- mente La Liturgia de las Horas. Pueden tener lugar en dos días diferentes, uno por la mañana, otro por la tarde o noche. La Liturgia de las Horas puede servir también de culto dominical, enriquecido con las lecturas bíblicas del día. Alabanza, perdón, súplica después de la explicación de las lecturas. Rito de la comunión después del padre- nuestro.

• En caso de no haber capilla en el sector, empezar a pensar en la posibilidad de construirla.

60

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

• Estudio y ejecución de las actividades contenidas en los seis bloques (ver más adelante).

• Para estimular la creatividad, añadir alguna nueva iniciati- va que no aparece en la programación, teniendo en cuenta la realidad del lugar (área rural o urbana, jóvenes, agricul- tores, obreros, desempleo, elecciones políticas, violencia, destrucción de la naturaleza, etc.]

• Formar los equipos de servicios que sean necesarios para la buena marcha de las SMP en el sector: comunicación, divulgación, liturgia, finanzas, infraestructura, reforma o limpieza general de la capilla, servicios en favor de los más necesitados. También es importante el equipo de memoria, encarga J de anotar y registrar en el libro de las SMP del sector todo lo que va ocurriendo.

• Estimular la participación en las distintas iniciativas, en la consecución de recursos, en la valoración de los dones y capacidades existentes en las personas.

• Formar un buen equipo de niños y adolescentes misione- ros, implicándolos en un clima participativo. La programa- ción de los niños es la misma, pero hay que dar espacio a la creatividad. Liberar a algunos misioneros del sector para acompañarlos.

• Visitar a personas y familias en las casas y/o en otros am- bientes, pero sin prisa. Es para crear lazos fraternos y soli- darios, para favorecer la participación, derribar barreras y prejuicios, vencer miedos e indiferencias.

• Vigilia de oración una vez al mes, bien preparada, con can- tos, gestos, símbolos, lecturas bíblicas, momentos de silen- cio y para compartir, de oraciones, todo dentro del espíritu de las SMP. Comprometer al mayor número posibles de personas del sector.

• Acoger y preparar a los nuevos misioneros locales, actuali- zándolos sobre lo que pasó en los retiros anteriores.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

61

• Estimular el estudio del evangelio del año litúrgico per- sonalmente y/o en pequeños equipos, según el método aprendido en los retiros misioneros (ver gráfico al final de la segunda parte).

SEIS BLOQUES DE INICIATIVAS

Organizamos en seis bloques las varias iniciativas sugeridas para esta primera etapa de las SMP. Como hemos dicho ya, pre- sentamos aquí las iniciativas más exitosas, con resultados sig- nificativos. La programación de los seis bloques no contempla los tiempos y las fiestas del año porque las fechas de las SMNP cambian en las distintas parroquias, pero es muy importante te- nerlas en cuenta. Si, por ejemplo, en una parroquia la programa- ción se desarrolla en tiempo de Cuaresma y de la Campaña de la Fraternidad, es evidente que hay que integrar estos tiempos, y así sucesivamente.

En cada uno de los tres retiros deben estudiarse los bloques correspondientes (dos por cada retiro, siguiendo el orden). El es- tudio continuará por sectores. El estudio puede hacerse así:

1)

Presentación del sentido y de la programación de la pri- mera etapa (en la reunión plenaria).

2)

Estudio en grupos de los dos bloques con las preguntas:

• ¿Qué pensamos de las sugerencias del bloque?

• ¿Qué otra iniciativa puede añadirse?

• ¿Cómo hacer todo esto en nuestro sector?

Reunión plenaria con conclusiones. La duración prevista de cada bloque para realizar las actividades sugeridas es de un mes y medio o dos meses, aproximadamente. Hay que organizar bien el tiempo.

62

PRIMER BLOQUE Nuestros padres nos contaron:

Finalidades

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

rescatando

nuestra raíces

Rescatar la historia del lugar, recordando los acontecimientos más importantes. Valorar a las personas que sirvieron y sirven a la vida y a la dignidad del pueblo, especialmente de los más ne- cesitados, tales como: profesoras, agentes de salud, agentes pas- torales, líderes comunitarios, expertos en medicina popular.

Ayudar a las personas a no olvidar sus raíces, su historia, sus valores, a fin de aprender lecciones de vida para el presente. Ayu- dar a las personas a crecer en conciencia de pueblo, en la cultura de la solidaridad. Superar conflictos entre generaciones, sumar fuerzas, valorar los dones y capacidades con vistas a un proyecto de vida para todos. La historia es un proceso dinámico permanen- te, fruto de la presencia de varias generaciones.

El pueblo de la Biblia cuidaba mucho la memoria del pasa- do, la actualizaba a la luz del presente. Era una gran fuerza para afrontar los desafíos de la vida. Textos bíblicos para meditar, orar, actualizar: Sal 78; 105; 106; 136; 137; Ex 12, 25-28 y 13, 3-10; Dt 6, 20-25 y 26, 1-11.

Actividades

a) Visitar personas que se dedicaron y/o siguen dedicándo- se al bien del pueblo. Darles las gracias. Visitar lugares que recuerden acontecimientos importantes en el camino de sufrimiento y liberación del pueblo. Comprometer a las escuelas en el rescate de la memoria del pasado (ha habido casos de directores de colegios que incluyeron la propuesta en los trabajos de los alumnos). Breves testi- monios en las celebraciones.

b) Promover entrevistas, investigaciones, debates sobre he- chos significativos de la historia del lugar. Invitar a per- sonas mayores a contar la vida del pasado. Hacer teatro

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

63

popular para escenificar hechos significativos del pasa- do.

c)

Rendir homenaje a personas que se dedicaron al bien del pueblo, con una celebración de agradecimiento y de alabanza, y con una confraternización.

d)

Organizar una exposición de fotos y de objetos de la his- toria del lugar y de personas que han vivido ahí. Promo- ver una especie de avenida de los recuerdos.

e)

Organizar una fiesta popular, en la que puedan participar todos, compartiendo valores y dones, creando lazos soli- darios.

í)

Registrar todo este rescate en el libro de la memoria del sector.

g)

Si no se ha hecho todavía, crear los equipos de servicio necesarios; confeccionar las dos grandes banderas, como hemos dicho; aprender y cantar los cantos misioneros.

h)

Empezar a conseguir madera buena y seca para hacer, más adelante, la cruz que se levantará en la clausura de la Semana Misionera.

SECUNDO BLOQUE Somos miembros del Pueblo de Dios en camino

Finalidades

Rescatar la memoria de la comunidad católica del lugar desde sus orígenes, con sus tradiciones y devociones. Hacer memoria de las personas de fe que más impactaron. Cultivar la importancia de la tradición. Formamos parte de un largo caminar de la Iglesia, con sus avances y fragilidades. Ayudar a crecer la conciencia ecle- sial, el gusto por la pertenencia a la Iglesia Católica, respetando siempre a otras iglesias y denominaciones religiosas. Aprender a celebrar la fe en Jesucristo, las fiestas de los patronos(as), de ma- nera muy inculturada, cuestionando y purificando abusos.

64

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Jesús y las primeras comunidades hacían memoria del pasado, tanto en los aspectos positivos como negativos, para extraer leccio- nes de vida. Textos para meditar, orar, actualizar: Mt 15, 1-9; Me 2, 23-28; Le 24, 25-27; ICor 2, 1-15 y 10, 1-13; 2Cor 11, 16-33; He 20, 17-38. Jesús participaba en las fiestas populares, como la de bodas, dando su preciosa contribución (Jn 2, 1-10). Valoraba los gestos sinceros (Le 7, 36-38), participaba en las peregrinaciones (Le 2, 41- 50), pero no dejaba de cuestionar los abusos (Jn 2, 13-22).

Actividades

a) Visitar con gratitud a personas que trabajaron por mante- ner viva la fe del pueblo, como catequistas, rezadores y re- zadoras, animadores de la comunidad, agentes pastorales, sacerdotes y religiosas, laicas y laicos comprometidos.

b) Oír en las reuniones y celebraciones testimonios de per-

sonas mayores para revivir la vida religiosa de las genera- ciones anteriores. Conocer los valores y dones del pasado

y ver cómo vivirlos hoy, en situaciones nuevas.

c) Entrar en contacto con personas que vivieron en el lugar, invitándolas a participar, sobre todo durante la gran Se- mana Misionera.

d) Celebrar una asamblea general con las personas católicas

del sector, incluidas las más alejadas, para confraternizar

y ver cómo está actualmente la vida de la comunidad.

e) Presentar en la misma asamblea y en otras oportunida- des la propuesta de las SMP, pidiendo sugerencias, mar- cando compromisos. Intensificar las visitas.

f) Caminata-procesión al lugar donde se celebró la primera misa en el área del sector o donde haya un crucero o un pequeño altar.

g) Hacer una celebración especial de alabanza y agradeci- miento rindiendo homenaje a personas que han trabaja- do por el crecimiento de la comunidad católica.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

65

h) Mantener contactos fraternos y respetuosos con otras iglesias y, si es posible, organizar alguna actividad social en común.

i) Hacer teatro/dramatizaciones contando los hechos más relevantes de esa historia.

j) Escribir en el libro de las SMP la historia de la comuni- dad católica, con fotos.

TERCER BLOQUE El don y la dignidad

Finalidades

de la vida en primer

lugar

Los dos primeros bloques nos han invitado a sumergirnos en

el pasado para sacar lecciones de vida. Ahora estamos invitados

a mirar y meditar el tiempo presente. Ante todo. Es importante

ayudar a las personas a sentir la belleza y el valor de la vida. La dignidad de la vida, los valores humanos, la ética, la ciudadanía

de todos deben estar en primer lugar, por encima de todo: del dinero, del poder, de las ideas, de las leyes, de las diferencias religiosas. El lucro, la ambición y el consumismo perjudican el sentido de la vida verdadera. La vida sólo se vive una vez, no podemos desperdiciarla. Cuanto más auténtico es el sentido que damos a la vida, somos más "personas" 7 .

Promover en las personas la autoestima, la confianza en sí mismas y en las propias potencialidades. En un clima de ayuda recíproca, superar miedos, angustias, aislamientos, barreras, pre- juicios y depresiones. Soñar juntos en una vida digna y solidaria para todos; luchar para que se realice el sueño. Iluminados por el Dios de la vida, ayudar a que crezca el compromiso solidario ("mutiráo") en defensa de la vida.

7 Para profundizar: MOSCONI, Luis, Dar um sentido verdadeiro a vida, 2 ed. Sao Paulo, Paulinas, 2008. Capítulo I.

66

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Aprender de Jesús a dar un sentido verdadero a la vida: Mt 5, 1-12; 6, 33, 19, 16-30; 25, 31-46; Me 8, 34-38; Le 6, 20-26; 12, 12- 31; Jn 1, 35-39; 13, 33-35. Como Jesús, hacer de nuestra vida una misión al servicio de la vida (Me 10, 43-45; Jn 10, 1-10).

Actividades

a) Promover encuentros, retiros, conversaciones persona- les, meditaciones, para compartir el sentido de la vida. Plantear preguntas: ¿qué rumbo estoy dando a mi vida? ¿Me siento realizado? ¿Qué quiere decir dar u n sentido verdadero a la vida? ¿Puedo y debo mejorar?

b) Por medio del estudio del Evangelio (usando especial- mente el del año litúrgico), mostrar que el seguimiento de Jesús es para los cristianos la manera más auténtica de vivir la existencia humana.

c) En las celebraciones, dar espacio a los testimonios de personas que se sienten realizadas en la vida por vivir la misión de Jesús.

d) Visitar a personas poco conocidas para superar aisla- mientos e individualismos, para favorecer la unión y compartir la vida.

e) Escuchar y solidarizarse con personas que atraviesan al- gún momento difícil en la vida.

f) Promover un domingo de confraternización entre las fa- milias de la misma calle/barrio, lugar, posiblemente con almuerzo comunitario o una tarde alegre. Por la noche, una bonita celebración especial para todas las familias.

g) Llevar a cabo actividades compartidas por la dignidad de la vida, caminatas por la paz, contra la violencia, la corrupción y las injusticias.

h) Celebrar las fiestas de los santos y santas como personas verdaderas, que supieron dar un sentido auténtico a la

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

67

vida, al seguir a Jesús y luchar en favor de los más po- bres.

i) Promover exposiciones de arte popular. Enriquecer las capillas e iglesias con símbolos y objetos religiosos, he- chos por artistas populares, incluso niños.

j) Motivar y vivir estilos de vida sencillos, despojados, compartidos, humildes, sin ambiciones, sin lucro, sin consumismo.

k) Promover una fiesta al aire libre, con festival de cantos misioneros compuestos en la región. Seleccionar los que más gustaron al pueblo e incluirlos en el libro de cantos misioneros que se preparará antes de la Semana Misio- nera.

CUARTO BLOQUE Tomando conciencia de nuestra

Finalidades

realidad

El tema de este bloque está ligado al anterior. La diferencia es que ahora queremos ver y analizar, a fondo, la realidad socio- económico-política de la región donde vivimos, del país y del mundo. Valorar primero los aspectos positivos de esta realidad y de los que trabajan por mejorarla. A continuación, ver las situa- ciones sociales que más perjudican; analizar profundamente la que más aflige y preocupa al pueblo de la región/ciudad.

Si la SMP se celebra en el medio rural, es bueno ver los pro- blemas de propiedad y uso de la tierra, de la política agraria del gobierno, de los monocultivos, de la reforma agraria, de la vida del pueblo del campo, de los créditos y precios agrícolas, del coo- perativismo, de la lucha por la permanencia en la tierra, de los agro-tóxicos y transgénicos, de la agricultura ecológica saluda- ble.

Si la SMP se celebra en el medio urbano, es bueno ver la cuestión del desempleo, del transporte, de la violencia, de la de-

68

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

lincuencia, de los sin-techo, de los menores que trabajan, de la marginación social, de los emigrantes.

Es importante tratar los asuntos de manera clara y objetiva, sin agresividad ni superficialidad, uniendo la realidad local con la nacional y mundial. Ponerse siempre del lado de quienes más sufren las consecuencias negativas y de quienes trabajan en una línea de transformación. Ayudar a que crezca la práctica del bien común, luchando contra la plaga del individualismo y de la ex- plotación. Despertar la convicción de que el Dios de la Biblia es el mayor defensor de la vida y de la dignidad de todos. Jesús tuvo siempre en consideración las realidades sociales del pueblo, de- nunciando y apuntando caminos de transformación (por ejemplo:

Mt 9, 35-38; Me 12, 38-40; Le 16, 19-31).

Actividades

a) Promover encuentros con el pueblo del lugar sobre la rea- lidad que más aflige a la región. Preguntas que pueden servir: ¿cuáles son los problemas más graves de nuestra región? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Por qué existen? ¿Cuál es el más grave de esos problemas?

b) Escoger un problema, analizar mejor las consecuencias y las causas. Comprometer al mayor número posible de personas, niños y adolescentes incluidos, con debates en grupos y reuniones plenarias. Oír testimonios sobre el asunto.

c) Comprometer a las autoridades, líderes, medios de co- municación social. Si fuere el caso, organizar una mani- festación popular sobre el problema.

d) Buscar soluciones de emergencia a corto plazo y proyec- tos a largo plazo, valorando la asociación y las capacida- des creativas de las personas.

e) Promover actividades compartidas en beneficio de los más necesitados.

UNA VISION CLOBAL DE LA EXPERIENCIA

69

f) Promover una caminata-romería a algún lugar que más llame la atención sobre el problema.

g) Hacer vigilias de oración de acuerdo con el problema. Celebraciones de alabanza y agradecimiento por alguna iniciativa popular exitosa.

h) Trabajar en colaboración con otras organizaciones intere- sadas en atender las necesidades del pueblo.

i) Hacer todo lo posible para que haya presupuesto en la administración de la municipalidad local.

j) Favorecer la participación en los consejos municipales de salud, educación, asistencia social, niños y adolescentes.

QUINTO BLOQUE Es tiempo de conversión y

Finalidades

transformación

La conversión es cambio de mentalidad, de estilo de vida, de posturas éticas. Sin conversión, la vida es un infierno, no se trans- forman las estructuras injustas. Sin conversión, las SMP corren el peligro de caer en el activismo y en la superficialidad. La conver- sión es una urgencia, no un lujo, porque somos frágiles y pode- mos escoger caminos errados. Las SMP tratarán de crear en las personas un proceso de conversión dinámico y permanente. Ha- cer gestos concretos tanto en al ámbito personal y familiar, como en el social y político. La conversión genera fiesta, resucita a las personas, da un nuevo sentido, despierta y articula energías.

Jesús llamaba constantemente a la conversión. Textos para

meditar, orar y actualizar: Mt 4, 17; 9, 14-17; Me 1, 14-15; 8, 14-

21; Le 13, 1-9;

15, 1-32.

Actividades

a) Motivar a las personas a la oración y la meditación. In- tensificar el rezo de La Liturgia de las Horas. Las capillas

70

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

e iglesias deben estar limpias, acogedoras, abiertas en los horarios accesibles al pueblo, a ser posible con la presen- cia del Santísimo Sacramento.

b) Multiplicar los grupos de estudio del Evangelio, según el método presentado en los retiros misioneros (ver el cuadro al final de la segunda parte de este libro).

c) Promover la revisión de vida en pequeños equipos 8 .

d) En las reuniones y celebraciones, dar espacio a los testi- monios de conversión.

e) Promover las caminatas de fe y celebraciones penitencia- les.

f) Celebrar una vigilia de oración en cada comunidad (al menos una por mes).

g) Estimular el servicio de consejería con vistas a una con- versión profunda y sincera.

h) Hacer reformas y limpieza general de la capilla/iglesia y alrededores (o trabajar para la construcción de una nue- va).

i) Promover confraternización con el sector misionero ve- cino para intercambiar experiencias y hacer una celebra- ción de alabanza y agradecimiento.

j) Intensificar las visitas.

SEXTO BLOQUE

Preparando

y esperando la gran Semana

Misionera

Finalidades

Una fiesta bonita no se improvisa. Tenemos que soñarla y prepararla. Requiere organización y planificación. La Semana Mi-

8 Para una mejor comprensión de la revisión de vida, ver: MOSCONI, Luis. Hacia una lectura fiel de la Biblia, Ediciones^ Dabar, México, 1998.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

71

sionera (SM) está llegando: preparar con tiempo todo lo necesario para su buena marcha. Crear un buen clima de espera activa. Hacer todo lo posible para que la SM sea un gran retiro espiritual popular, con la participación de mucha gente. Mantener viva la espiritualidad de las SMP.

Jesús, al cumplir la misión que le confió el Padre, alertaba siempre, sobre todo en los momentos más críticos, a no desperdi- ciar tanta gracia de Dios. Textos para meditar, orar, actualizar: Mt 25, 1-13; 26, 36-41; Me 13, 28-37; Le 21, 29-36.

Actividades

a) Los trabajos misioneros irán en aumento. Para que todo vaya bien, es importante distribuir tareas, formar equi- pos. Evitar contratiempos e improvisaciones a última hora.

b) Estudiar la última parte de este libro, dirigida a la SM, tanto personalmente como en las reuniones de los misio- neros del sector. Discutir. Planificar.

c) Terminar los trabajos de reforma, animación, arreglo, limpieza de la capilla/iglesia.

d) Preparar la cruz (en el brazo vertical, escribir "Santas Mi- siones Populares" y la fecha del levantamiento la misma. En el brazo horizontal, se puede escribir una frase corta de Jesús, como: "He venido para servir". "Que todos ten- gan vida". "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida"; "Yo soy la luz del mundo"). Es bueno aplicar algún producto a la madera para que la cruz resista al sol y a las lluvias. Escoger juntos el lugar del levantamiento, preferente- mente un lugar visible.

e) Plantar dos árboles frutales junto a la cruz, como símbo- los de la vida nueva que brota de la cruz de Cristo.

f) Una celebración del perdón con los misioneros y otra con toda la comunidad para entrar con un corazón limpio en laSM.

I)

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

g) Organizar la llegada y el hospedaje de los misioneros de fuera.

Ésta es la programación de la primera etapa, que podrá enri- quecerse según la realidad de cada lugar. Insistimos en la impor- tancia de las visitas, de los contactos con las personas, sin prisa, con amor fraterno. Las visitas pueden hacerse en equipos de dos o tres personas. Dividir el sector en áreas de visitas. Cada equipo asume un área.

En esta primera etapa tienen lugar asambleas de comuni- dades de fe y de penitencia, vigilias de oración, rescate de la memoria del pasado, concienciación sobre problemas y desafíos, actividades compartidas para la reforma/construcción/limpieza de la capilla, arreglo de casas de personas necesitadas, trabajos comunitarios en el campo, fiestas populares, teatros que hablen de la vida y de la historia del pueblo.

Sopla un viento nuevo. Es el viento del Espíritu de Dios que "sopla donde quiere, oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va" (Jn 3, 8). Es aliento que purifica y alegra, hace nacer de nuevo e impulsa a acciones transformadoras.

7.2 SEGUNDA ETAPA: TIEMPO DE SABOREAR GRAN SEMANA MISIONERA

La Semana Misionera (SM) es el tiempo más fuerte e intenso de las SMP, pero no es el único tiempo. En la cuarta parte del libro, profundizaremos con detalle en la SM. La primera etapa se propone DESPERTAR a las personas, a las comunidades y a la sociedad que servimos. Y prepara la segunda, que es SABOREAR la belleza del Evangelio. La tercera será PROFUNDIZAR, para CONTINUAR LA MISIÓN. Hay una estrecha relación entre las tres partes. Una empuja a la otra.

Saborear significa experimentar sabores. La segunda etapa invita a saborear la belleza del seguimiento de Jesús, la vivencia eclesial, la convivencia con el pueblo del lugar, las celebraciones que caldean el corazón. Es la gran SM. Realmente, si se prepara

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

73

y se vive bien, es una experiencia inolvidable, un retiro espiritual popular con la participación de mucha gente.

Es una semana especial, hecha de caminatas, visitas, bendi- ciones, símbolos, celebraciones vivas, vida compartida, solidari- dad. Hay mucho movimiento en las casas, en las capillas e igle-

sias, en las calles, por las carreteras, por los ríos, en los barrios. Hay banderas al aire agitando esperanzas, pancartas animando las caminatas, tambores y cantos encendiendo corazones. Hay mucha gente abierta al soplo del Espíritu Santo. Es una semana que habla al corazón. Es un tiempo de esperanza, de conversión

y de escucha a Dios. Es la experiencia profunda y saludable del abrazo de Dios, del consuelo divino al desamparo humano.

La eficacia de las SM depende mucho de la presencia, del testimonio de vida y de la dedicación de los y las misioneros y misioneras, tanto locales como de los que vienen de otros lugares para ayudar. Ellos han de cuidar que la SM sea realmente un reti- ro espiritual popular. Crearán las condiciones necesarias para que la gracia de Dios pueda trabajar y transformar.

7.3 TERCERA ETAPA: LA MISIÓN CONTINÚA DURACIÓN: UN AÑO

Después del despertar y el saborear, viene el tiempo de evaluar,

de profundizar, de articular el camino. La finalidad de esta etapa es captar luces, llamadas, nuevas fuerzas que irán apareciendo

a lo largo de las dos primeras etapas, para que se prolongue la

misión: "El que persevere hasta el fin, ése se salvará" (MtlO, 22).

En esta etapa trabajarán juntos la razón y el corazón.

En varios lugares se produjeron buenas noticias en esta eta- pa. En otros hubo deficiencias, desaliento y dispersión, quedando apenas un poso de nostalgia. ¿Por qué? En buena parte porque:

a) Faltó una visión clara y articulada de todo el proceso de las SMP;

b) No siempre estuvieron presentes los objetivos para orien- tar el camino;

74

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

c) No se vivieron bien las dos etapas anteriores;

d) Hubo prisa, desorganización y falta de iniciativa;

e) Faltaron espiritualidad y motivaciones profundas seguir adelante;

para

f) No hubo apoyo ni estímulo por parte de los responsables de la comunidad.

Esta etapa es un tiempo precioso y crítico. Quiere ayudar a las personas a asumir los desafíos de la vida, consciente y libre- mente, con esperanza. Es un tiempo fecundo, que exige fideli- dad y creatividad, recogimiento y comunión, discernimiento y sabiduría, claridad y decisión. Sin estos gestos, pueden echarse a perder muchos frutos, cosa que no puede ni debe suceder. Ahora es cuando podemos entender si realmente se vivieron bien las dos etapas anteriores. Si fue así, hay un "antes" y un "después". No es que el antes fuese todo negativo y que el después será todo luminoso, sino en el sentido de que será un paso importante en el camino, con nuevas luces, nuevas llamadas, nuevas opciones y nuevos avances. Para algunos puede significar una "viraje" en la vida. De ser así, demos gracias a Dios.

A continuación, indicamos algunas propuestas y sugerencias concretas que surgieron a lo largo del camino de las SMP. En nuestra opinión, no pueden dejar de producirse, teniendo siempre en cuenta el margen de creatividad según las situaciones concre- tas. Como primeros pasos, sugerimos:

1. En el ámbito personal: cada persona, después de la SM, medita y se pregunta: ¿qué es lo que más me ha impactado? ¿Qué luces han iluminado mi camino? ¿Qué voces interiores he escu- chado? etc. Es bueno conversar con otras personas amigas y de la propia familia.

2. En el ámbito comunitario: Durante el primero/ segundo mes después de la SM, promover una jornada de encuentro con toda la comunidad para evaluar y compartir sentimientos, luces, emociones, llamadas. Además de compartir las respuestas a las preguntas anteriores, podemos añadir las siguientes: ¿cómo se

UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

75

realizó la SM en nuestra comunidad? ¿Cuáles fueron los hechos y las personas más impactantes? ¿Por qué? ¿Cómo veo yo el pro- ceso de las SMP? ¿Cuáles son las luces y llamadas para nues- tra comunidad y para las otras comunidades? ¿Qué hacer para concretarlas? ¿Cuándo y con quién? Apuntar sugerencias y pasos concretos. Finalizar con una bonita celebración.

3. En el ámbito sectorial: durante el tercero/cuarto mes, cele-

brar un encuentro con todas las comunidades del mismo sector misionero (o con todas las comunidades del mismo sector misio- nero (o con la comunidad/sector vecino, si es en la ciudad), para compartir lo que cada comunidad ha evaluado y sugerido. Ver si es bueno que los sectores continúen. Concretar sugerencias para llevarlas al retiro parroquial. Hacer una celebración con caminata hasta el lugar donde se erigió la cruz (crucero), y renovar allí los compromisos asumidos en la clausura de la SM.

4. En el ámbito parroquial: cuarto retiro misionero. Durante

el quinto/sexto mes, hacer un retiro de un día o dos con todos y todas las misioneras y misioneros de la parroquia y otras perso- nas que descubrieron la misión de servir. Compartir lo que evaluó cada sector, lo que pensó y sugirió, y, desde ahí, trazar un esbozo del camino para las comunidades y para la parroquia (ver en el número 6 el esquema del retiro).

Hay que tener en cuenta las pastorales ya existentes, el ca- minar y la organización de la parroquia. Muchas veces, no se trata de cambiarlo todo, sino de dar un sentido más profundo, más humano, más evangélico y más articulado a lo que se venía haciendo. Pero será también necesario crear nuevas iniciativas, como, por ejemplo, el acompañamiento de quienes quieren con- tinuar el servicio misionero.

Es importante que en todo este trabajo se comprometan tam- bién los niños y adolescentes que participaron activamente en las dos etapas anteriores (despertar y saborear). Ellos pueden hacer esto aparte o con toda la comunidad. Ver lo que sea más viable.

La experiencia enseña que, durante la tercera etapa, deben ponerse en marcha, en caso de que no estén todavía, las iniciati-

/G

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

vas concretas que siguen. Y tendrán que continuar siempre, por- que, como hemos visto, la vida entera es una misión:

a) Hacer cada vez más de la parroquia una red de pequeñas comunidades cristianas. Que sean eclesiales, ministeria- les, acogedoras, misioneras, proféticas, con sus celebra- ciones vivas, con su autonomía y, al mismo tiempo, en comunión con las otras y con el caminar de la Iglesia. La comunión no es fácil, ni se da siempre, sino que ha de estar continuamente presente como aspiración y com- promiso. Nos llama sin cesar a la conversión, valora las diferencias que enriquecen. Que la comunidad sea el eje de todas las actividades pastorales, procurando evitar trabajos paralelos que desgastan.

b) Asamblea general anual de la comunidad. Es importante que cada comunidad celebre su asamblea general cada año para evaluar, profundizar, definir rumbos y activida- des.

c) Fortalecer el consejo de la comunidad con representantes de las varias pastorales, grupos, movimientos y servicios. Su tarea es viabilizar las directrices y las sugerencias in- dicadas en la asamblea general anual de la comunidad. En esta ocasión es bueno reconfirmar o cambiar el con- sejo.

d) Estudio del evangelio del año litúrgico, según el método aprendido en los retiros misioneros. El objetivo es cultivar la espiritualidad del seguimiento de Jesús, que debe estar en la base de toda espiritualidad. Es bueno que el estudio se haga personalmente y en pequeños equipos de ocho personas como máximo. Si hubiera más personas, habrá que formar más equipos. Cuantos más grupos, mejor. Sugerimos escribir en el cuaderno, meditándolo, todo el evangelio litúrgico a lo largo del año.

e) Vivir las celebraciones. Hay que prepararlas bien, y las di- rigirá un equipo responsable. Que en ellas participe toda la comunidad, con cantos, gestos, símbolos, momentos

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

77

de meditación silenciosa. Sin celebraciones vivas y pro- fundas no hay comunidad que se sostenga.

La meditación de la Palabra de Dios puede hacerse así:

primero, una pequeña introducción al sentido del texto,

y después la lectura (para grabar mejor el texto, alguien puede contar la lectura con sus propias palabras]. Un

comentarista puede explicar los textos, y después otra persona puede hacer preguntas que sirvan para unir el mensaje del texto con la vida de hoy, tales como: ¿qué es lo que más nos ha impactado de la lectura? ¿Cómo y quién vive hoy la Palabra de Dios? ¿Cuáles son las luces

y las llamadas para nosotros? ¿Cómo hacer la voluntad

de Dios? Invitar a las personas presentes a compartir algo

sobre las lecturas y las preguntas, privilegiando vivencias

y testimonios. Alguna vez, es bueno esceniñcar el texto.

El ambiente (capilla, iglesia, salón) será acogedor, esta- rá limpio y bien organizado. Que haya siempre alguien de la comunidad recibiendo con el mayor cariño a las personas que van llegando. Que se cree poco a poco la costumbre de que las personas lleguen antes de empezar la celebración comunitaria, a fin de favorecer la unión entre ellas, para momentos de recogimiento y oración personal.

f) Rezar (cantar) La Liturgia de las Horas. Ayuda mucho a cultivar la oración comunitaria, siguiendo la tradición de

la Iglesia. Puede rezarse dos o tres veces por semana, en

la capilla o en las casas, invitando a la comunidad, a la vecindad.

g) Cada comunidad procure tener su capilla. No es ningún lujo. Necesitamos un lugar donde sea posible recoger- se, orar, meditar personalmente y celebrar con toda la comunidad. Vivimos en una sociedad muy ruidosa, que provoca superficialidad y dispersión. En el recogimiento

y en la docilidad interior es donde brotan y se fortalecen

preciosas convicciones y opciones de vida. Que la capilla

78

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

se construya y conserve con base en un trabajo solidario

compartido ("mutiráo"). Como ya hemos dicho, si una comunidad tiene dificultades para levantar su capilla, es justo que la ayuden las comunidades vecinas.

Es importante la presencia del Santísimo Sacramento para favorecer la adoración y la comunión eucarística. Hacer lo posible para que la capilla esté abierta en hora- rios accesibles al pueblo, con equipos de acogida turnán- dose.

h) Que la comunidad esté siempre en función de la vida y del bien del pueblo. La comunidad no puede ser un club cerrado, porque si fuera así, estaríamos negando las pa- labras de Jesús, que quiere que seamos sal y fermento en la masa (Mt 5, 14-16). La comunidad dará su apoyo y estimulará a quienes estén comprometidos en las luchas populares a favor de la vida y de la ciudadanía, para que éstos no se desliguen ni distancien de la comunidad. Las posibles fallas y dificultades no tienen por qué ser moti- vo de separación. En la comunidad crece y se alimenta nuestra fe. Sugerimos iniciativas concretas en el campo social, en colaboración con otras entidades (municipali- dades, iglesias, sindicatos, asociaciones) u organizacio- nes populares, sin perder por eso la propia identidad de comunidad cristiana.

i) Cuidar la celebración de los sacramentos. En esta tercera etapa, la sugerencia es celebrarlos intensamente en un clima misionero, comprometiendo a toda la comunidad. El ministerio de la celebración de los sacramentos es un importante servicio para que crezca más la comunidad eclesial. Estimular a personas disponibles para ese servi- cio.

j) Vigilias de oración, caminatas al crucero, celebraciones penitenciales, según las necesidades de la comunidad. Que las caminatas al crucero sean ocasión para renovar

y motivar el compromiso misionero.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

79

k)

Cultivar la unión entre las comunidades vecinas. Con vi- sitas recíprocas, jornadas de ocio, de espiritualidad, de

estudio, compartiendo

Es una unión que hace bien

porque las personas se ayudan recíprocamente. No se trata de copiar de nadie, sino de aprender lecciones de vida unos de otros. Las diferencias enriquecen.

1)

Jornadas de retiro espiritual. Pueden hacerse de vez en cuando, según el caminar de la comunidad, y durar uno o dos días, con tiempo para compartir, para el estudio de la Palabra de Dios, para el conocimiento crítico de la realidad en que vivimos, para la oración personal y co- munitaria, celebraciones.

m)

Celebración de los aniversarios de la Semana Misionera. Cada año, y de manera especial cada cinco y diez años. Hemos visto que, de vez en cuando, es saludable una sacudida especial. Tenemos que hacerlas con fidelidad y creatividad, teniendo siempre en cuenta el momento actual del camino. Hay muchas experiencias positivas en este sentido: misioneros de un sector que visitan otros sectores o los del área rural que visitan el área urbana y viceversa. Hay momentos intensos de retiro, de estudio del Evangelio, de mayor compromiso con la transforma- ción de las situaciones sociales.

n)

Celebrar SMP cada diez años. Esto se hace en muchos lugares, con positivos resultados. Hemos de tener en cuenta las nuevas situaciones, con bastante creatividad y profundidad.

o)

Continuar las visitas. Es opinión general, tanto de los misioneros como de las personas visitadas, que las visi- tas son una bendición. En un mundo donde el miedo, la violencia y la indiferencia levantan barreras, estas visitas logran superarlas. Crean lazos, abren nuevos caminos, suscitan esperanza y solidaridad. Hay comunidades con- vencidas de que las visitas son el mejor regalo de las SMP. Crece la "pastoral de la visitación".

80

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

p) Estimular y cultivar el ministerio del misionero y de la mi- sionera. Varias personas, que han vivido profundamente las SMP, sienten la llamada a continuar como misioneros y misioneras. Es un ministerio fecundo, prometedor, en expansión, cuyos orígenes se remontan al comienzo del cristianismo, después de la fiesta de Pentecostés (He 2,

1-13).

Las principales tareas de este ministerio son:

• vivir y testimoniar la belleza del seguimiento de Jesucristo, Maestro y Señor;

• visitar a las personas de la comunidad, especialmente a las más alejadas;

• visitar las comunidades vecinas, sobre todo cuando nos lo piden;

• crear nuevas comunidades, transformando cada vez más la parroquia/diócesis en una bonita red de comunidades;

• mantener viva la espiritualidad del seguimiento de Jesús por medio del estudio de los evangelios;

• ayudar a que crezca la comunión entre miembros y pasto- rales de la comunidad y estimular a nuevos animadores;

• cuidar que las celebraciones de la comunidad sean una profunda experiencia del Dios Trinitario;

• estar disponible al consejo, cultivar la oración personal en los miembros de las comunidades;

• favorecer el compromiso en las luchas por la vida y la ciu- dadanía de todos, especialmente de los más necesitados

• combatir vicios y males (corrupción, injusticias, desigual- dades, estructuras erradas, deshonestidad, violencia, abu- sos).

Que la comunidad, las parroquias (mejor aún, la diócesis) favorezcan al máximo este servicio, cuidando la formación per- manente de quien lo asumió. Invitar sobre todo a personas jubi-

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

81

ladas, porque disponen de más tiempo y tienen todavía energías. Escoger un día especial durante el año para renovar el compro- miso misionero en presencia y con aprobación de la comunidad (Pentecostés, aniversario de la semana misionera, etc.).

Cuando hay fidelidad y creatividad, surgirán otras sugeren-

cias e iniciativas que continuarán a lo largo del tiempo. Termina

el tiempo especial de las SMP, pero la misión no se detiene.

8. CUANDO TODA LA DIÓCESIS CELEBRA SANTAS MISIONES POPULARES

Varias diócesis han celebrado o celebran SMP en todo el te- rritorio diocesano, dentro de un proyecto global único. La finali- dad es poner a toda la diócesis en estado de misión permanente. Donde se asimila y asume la propuesta, sobre todo por parte de los párrocos, los resultados son muy positivos. Crece el dinamis- mo misionero, la ayuda fraterna entre parroquias, la alegría de formar parte de la gran familia diocesana. Surgen nuevos minis- terios. Y la diócesis se siente cada vez más "sujeto" de la misión, sacudiéndose rutinas y cansancios. Aumenta la solidaridad entre sacerdotes; se hace realidad el sueño de tener presbiterios dio- cesanos discípulos misioneros. Es algo urgente y bonito. En una palabra, un gran regalo.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Existe el peligro de que alguna parroquia lleve a cabo las SMP solo por salir del paso

o porque lo manda la diócesis. Lamentablemente, el peligro se

convierte a veces en realidad, con el triste resultado de desvirtuar las SMP por las prisas y falta de preparación. Son víctima de la superficialidad presente en muchas pastorales.

¿Qué hacer ante una realidad como ésta? Las diócesis que han pasado ya por esta experiencia consideran importante seguir y mejorar. No podemos vivir sin misión, porque la vida es una mi- sión. La Conferencia del Episcopado Latinoamericano (CELAM), en Aparecida, convoca decididamente a la misión. Apuntamos a

82

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

continuación algunas sugerencias para las diócesis interesadas en celebrar unas auténticas SMP, superando peligros y fallas:

1) Dos días de estudio para los agentes de pastoral de la diócesis, especialmente los párrocos. Antes de entrar en el proceso de las SMP, es importante promover este en- cuentro para profundizar en las motivaciones, los con- tenidos, la mística, la espiritualidad, la metodología de las SMP, a fin de discernir, decidir, planificar, orientar. La adhesión y el compromiso de los agentes de pastoral, especialmente de los párrocos, son decisivos, porque en ellos se concentra mucho poder.

2)

Una gran jornada para laicos y laicas. Junto con el en- cuentro de los agentes de pastoral, es muy bueno or- ganizar una gran jornada misionera con numerosos representantes de todas las parroquias, comunidades, movimientos y pastorales de la diócesis. Será el "grito" de la misión, para sacudir y motivar. La adhesión ha sido siempre entusiasta y altamente positiva.

3)

SMP: eje de toda pastoral diocesana. Si la decisión es po- sitiva, las SMP se asumirán como eje e hilo conductor de toda la pastoral diocesana. Tendrán toda la preferencia. Esto debe quedar muy claro, de lo contrario, tropezare- mos con dificultades, desperdiciaremos energías y no fal- tarán tensiones. Es toda la diócesis la que está en estado de misión, con sus fuerzas vivas y estructuras. Las SMP serán una gran sacudida, un "vendaval" transformador del Espíritu.

4)

Duración: unos cuatro años. Durante este período, las SMP se celebrarán en todas las parroquias de la diócesis. Cada SMP parroquial dura dos años, no menos, siguien- do el esquema indicado en el cuadro del capítulo 5. Esto es posible si el proceso del SMP en la diócesis se plani- fica y conduce bien. Por tratarse de un tiempo especial, no es bueno que pase de los cuatro años, a fin de evitar dispersión y desviaciones. En el ámbito de la diócesis, el

UNA VISIÓN GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

83

tiempo puede distribuirse más o menos de la siguiente manera:

a) Enamoramiento-noviazgo: seis meses

b) Etapa del Despertar: poco más de un año;

c) Etapa del Saborear (Semanas Misioneras): poco más de un año;

d) Etapa del Profundizar (la misión continúa): un año o algo menos.

5)

Organizar la diócesis en regiones. Para hacer viable el proyecto en los plazos marcados, hay que organizar la diócesis en regiones o decanatos. Cada región compren- de unas cinco parroquias vecinas (si alguna región ya existente abarca más parroquias), es bueno subdividirlas en dos, para favorecer el proceso. Las parroquias de la misma región o decanato entran en un clima de ayuda recíproca, planificando juntas el proceso de las SMP, so- bre todo las Semanas Misioneras.

6)

Coordinación de las SMP en el ámbito diocesano/regio- nal/parroquial. Es importante y ha de ser capaz de coor- dinar todo el proceso. Pueden formarla los consejos pas- torales ya existentes. La coordinación diocesana cuidará de la organización y de la comunión eclesial en el ámbito diocesano.

7)

Cuatro grande retiros diocesanos y cuatro en cada parro- quia. Los tres primeros se hacen durante la etapa del Despertar, el cuarto, en la tercera etapa. Exigen organi- zación, acompañamiento y una buena dosis de espiri- tualidad. Las ventajas de los retiros diocesanos son el crecimiento de la comunión diocesana y la capacitación para los retiros parroquiales. El proceso es el siguiente:

se empieza con el primer retiro diocesano, y en los cua- tro meses siguientes se hace el primer retiro misionero parroquial (cuanto antes mejor, para facilitar la orienta- ción de las actividades). Se sigue el mismo proceso para

84

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

el segundo y tercer retiro diocesano y parroquial. Para los retiros diocesanos, se sugiere que cada parroquia envíe unos cuarenta o cincuenta misioneros para asimilar bien la propuesta y con el compromiso de ayudar en los reti- ros parroquiales. Escójanse en los sectores misioneros de cada parroquia.

8) Un equipo diocesano de formadores y formadoras. Jun- tando los retiros diocesanos y parroquiales, en la diócesis habrá muchos retiros, sobre todo durante la etapa del Despertar. Tres formadores por cada retiro son suficientes para garantizar su eficacia. Para asumir tanto servicio, es necesario poder contar con un buen equipo diocesano de misioneros formadores, cerca de treinta, escogidos entre sacerdotes, religiosas y laicos(as). De hecho, cada región

va

haciendo su camino, y puede suceder que al final de

la

semana haya más de un retiro en regiones diferentes.

Los formadores y formadoras, escogidos por sus dones

y disponibilidad, deben dar prioridad y perfeccionar

este importante servicio, pues de esto depende la buena marcha de todo el proceso de las SMP en la diócesis. Es muy bueno que los formadores se encuentren de vez en cuando para compartir, profundizar, prepararse juntos, planificar, dividir tareas, evaluar (el esquema de los re- tiros es el mismo que el de los retiros que hemos visto anteriormente).

9. CUANDO ALGUNAS PARROQUIAS UNIDAS HACEN SANTAS MISIONES POPULARES

Por varias razones, no siempre es posible hacer SMP en todo el territorio de la diócesis. Hay casos de parroquias muy sintoni- zadas deseosas de celebrar juntas las SMP en un clima de ayuda recíproca. Es una experiencia positiva. Es enriquecedora la comu- nión solidaria. Los contenidos y la metodología son los mismos que hemos visto anteriormente. Apuntamos a continuación algu- nas sugerencias específicas:

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

Tiempo del enamoramiento-noviazgo:

unos seis meses

85

a)

Promover encuentros entre representantes de las parro- quias interesadas para compartir expectativas, debatir, asimilar la propuesta (estudio del libro de las SMP).

b)

El número de parroquias no pasará de cinco. Si hay más, se formará otro grupo de parroquias.

c)

Una vez tomada la decisión, debe asumirse en serio. Que las SMP sean el eje de toda la pastoral de las parroquias implicadas. Debe dárseles la prioridad y ha de ser la re- ferencia principal. La duración de todo el proceso puede ser de tres o cuatro años.

d)

Dar enseguida los primeros pasos, como hemos visto an- tes, al hablar de la cronología de las SMP en los ámbitos parroquial y diocesano. Ejemplo: formación de una coor- dinación interparroquial, de un equipo de formadores y formadoras para ayudar en los retiros interparroquiales y parroquiales.

Etapa del DESPERTAR. Duración:

cerca de un año

a) Primero, el retiro interparroquial, con representantes de cada parroquia (unas cincuenta personas por parro- quia) .

b) Enseguida, el primer retiro, en cada parroquia, para to- dos sus misioneros, venidos de los sectores misioneros de la parroquia. Que quienes participen en el retiro in- terparroquial ayuden en la conducción del retiro en sus parroquias, con alguien del equipo de formadores y for- madoras. Cuanto más pronto se hagan los retiros parro- quiales, mejor, porque eso facilitará la realización de las actividades indicadas en los bloques (ver atrás). La fi- nalidad del retiro parroquial es formar el mayor número posible de misioneros en cada parroquia, sin perjudicar la calidad.

86

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

c) Segundo retiro interparroquial, unos cuatro meses des- pués del primero. Enseguida, el segundo retiro en cada parroquia.

d) Tercer retiro interparroquial. Enseguida, el tercer retiro en cada parroquia.

Etapa del SABOREAR: las Semanas

Duración:

cerca de un año

Misioneras.

a) Que la coordinación interparroquial organice con tiem- po las fechas de las Semanas Misioneras en las distintas parroquias. Para facilitar la ayuda recíproca, entre una Semana Misionera y otra, habrá un espacio de unos dos meses, no menos.

b) Esmerarse en la preparación de los envíos de misioneros de fuera para las varias Semanas Misioneras. La partici- pación será de acuerdo a las posibilidades de tiempo, de empleo.

c) Que los sacerdotes de las parroquias hagan lo posible para ayudar de verdad en las semanas Misioneras de otras parroquias.

Etapa del PROFUNDIZAR: la misión

Duración:

cerca de un año.

continúa.

Seguir el mismo proceso visto en las parroquias y diócesis. Promover el cuarto retiro interparroquial, y después el cuarto pa- rroquial.

10 .

LAS SANTAS MISIONES

GRANDES

POPULARES EN LAS CIUDADES

La experiencia de las SMP comenzó en parroquias del inte- rior. Después llegó a ciudades grandes. Hoy se celebra en los dos

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

87

lugares. El saldo es siempre positivo, pero no faltan preguntas y dudas sobre las SMP en las ciudades grandes. Unos dice que las SMP son viables solo en pequeñas ciudades y en áreas rurales. ¿Qué decir? Realmente, el desafío es grande. Por experiencia, con- sideramos sumamente válidas las SMP también en ciudades gran- des, tanto en las periferias como en los barrios centrales. Todo depende de cómo se entiendan y se vivan. Para facilitar la com- prensión, damos algunas orientaciones y sugerencias aprendidas

a lo largo de las experiencias.

1)

LAS SANTAS MISIONES POPULARES TIENEN LUGAR EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO

Las SMP se realizan aquí y ahora, en situaciones concretas, que marcan profundamente su dinamismo. No existe una SMP modelo, que pueda copiarse al pie de la letra en cualquier lugar. La misma expresión SMP en plural indica que hay diversidad en- tre una y otra. Al mismo tiempo, no es correcto dejarse dominar por las situaciones hasta el punto de perder el rumbo y caer en la dispersión y la confusión.

Como en cualquier otra actividad, hay que ver lo que es esen- cial y lo secundario. En lo esencial no podemos ceder. Lo se- cundario es susceptible de modificación y adaptación. Las SMP tienen una mística, una espiritualidad, contenidos y objetivos que consideramos innegociables. Se basan en valores humanos y evangélicos que son válidos en cualquier lugar y época. La meto-

dología es muy importante, pero es flexible. Se trata de combinar

la fidelidad al espíritu de la propuesta y la creatividad a la hora de

concretar. Cuanto mayor sea la fidelidad, la creatividad será más fecunda y eficaz. Por eso hablamos de SMP en el área rural y en el área urbana. Hay algo en común y algo típico en cada lugar.

Aprendamos del apóstol Pablo. Jesús vivió la misión en Gali- lea. Era una región rural con pequeños poblados y muchas casas pobres diseminadas por doquier. Jerusalén, la capital de Judea y del mundo judío, debía tener poco más de treinta mil habitantes (en tiempos de grandes peregrinaciones, pasaban de cien mil).

88

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Cafarnaum, la base geográfica de la misión de Jesús en Galilea, debía tener unos tres mil habitantes. Nazaret, alrededor de qui- nientos, como máximo.

Pablo se convirtió, asimiló las buenas noticias de Jesús de Na- zaret y supo encarnarlas tanto en las regiones rurales de Galacia (Asia Menor, actual Turquía) como en las mayores ciudades de la época (Antioquía, Éfeso, Corinto, Roma: de cuatrocientos mil a un millón de habitantes). ¿Cómo lo consiguió? Pablo fue un gran místico, una persona libre, un misionero incansable, profundo conocedor de las realidades humanas y sociales, tanto del mundo urbano como rural. También hoy es necesaria una profunda ex- periencia mística para vivir la misión en las distintas situaciones y en lugares diferentes.

No podemos olvidar que hoy en día la cultura urbana ha pe- netrado también en el interior, a través de la emigración de mu- chas personas, de la presencia poderosa de los medios de comu- nicación. En las villas del interior de la Amazonia, encontramos comportamientos y estilos de vida de la gran ciudad brasileña de San Pablo, sobre todo entre la juventud.

2)

LAS SANTAS MISIONES POPULARES EN LAS CIUDADES GRANDES

Las SMP parten de la vida. Quieren ayudar a dar verdadero sentido a la vida. Éste es el mayor desafío para todos, de cual- quier lugar que sean. Quieren valorar todo lo bueno que hay en la ciudad. Las diferencias enriquecen. Cultivan el diálogo, el en- cuentro entre las personas, la solidaridad, la acogida. No se callan ante las injusticias de la ciudad: el desempleo, los menores aban- donados, la corrupción, la explotación, la violencia, los vicios. Quieren hacer experimentar la brisa suave de la intimidad con el Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo, dentro de la vida agitada de la ciudad.

Las SMP sueñan y trabajan por una ciudad humana, aco- gedora y santa. Invitan al silencio, a la escucha, a la oración, al reencuentro consigo mismo, con el otro y con Jesucristo, a

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

89

dar verdadero sentido a la vida. Derriban prejuicios y barreras. Quieren sacar a las personas del anonimato y el aislamiento. Por medio de testimonios, comunican la importancia y la belleza de participar activamente en una comunidad, de celebrar con fe, con gusto y creatividad la presencia de Dios en la vida cotidiana de la ciudad. Quieren alimentar la pertenencia consciente y saludable a la Iglesia Católica, con su rica tradición y el testimonio de millares de mártires de la vida y de la libertad.

Las SMP quieren ser una eficaz sacudida en la vida de la ciu- dad. ¿Necesita una sacudida así la ciudad donde usted vive?

3)

ALGUNAS ACTITUDES NECESARIAS PARA UNA EFICAZ SANTA MISIÓ N POPULAR EN LA GRAN CIUDAD

a) Partir de situaciones concretas de las personas, de la vida de la ciudad. Algunas preguntas que pueden ayudar:

¿Cómo viven las personas en las grandes ciudades?

¿Cuáles son sus aspiraciones y sueños?

¿Cuáles son los aspectos positivos de la ciudad?

¿Qué es lo que más atrae a las personas al cambiarse para las grandes ciudades?

¿Cuáles son las preocupaciones, frustraciones y derro- tas de la población urbana?

¿Por qué tanta violencia, droga, vicios, miedo, indivi- dualismo en la ciudad?

¿Cuál es el modelo socioeconómico que impera en la ciudad?

¿Cuáles son las consecuencias?

¿Cómo es la religión en las grandes ciudades?

¿Por qué tantas Iglesias y casi todas llenas?

¿Qué es lo que busca la gente?

90

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

• ¿Por qué tanta emigración de una Iglesia a otra?

• ¿Por qué crece la indiferencia religiosa, sobre todo en ambientes universitarios y profesionales?

• ¿Cómo vemos la presencia de la Iglesia Católica en la gran ciudad?

• ¿Cómo nos gustaría que fuese?

• ¿Cuáles son los objetivos que queremos alcanzar con las SMP en la gran ciudad?

• ¿Con qué metodología?

b) Dialogar con lo diferente. La sociedad urbana es plura- lista, fragmentada, con estilos de vida diferentes y hasta opuestos. Muchos hacen lo que quieren. Es grande el peligro de vivir de un sitio para otro. Hay que tener convicciones profundas para dar un rumbo cierto a la vida y tener una identidad propia. Al mismo tiempo, hay que saber dialogar con lo diferente, valorando lo que enriquece, cuestionando lo que divide, superando lo que no responde a los anhelos profundos de la exis- tencia humana.

c) Dar prioridad al testimonio de vida. Con humildad y sen- cillez. No atraen los discursos palabreros.

d) Cultivar relaciones personalizadas, fraternas. Sacar a las personas del anonimato, evitar la masíficación, favorecer encuentros entre personas.

e) Valorar el silencio. En la ciudad hay mucho ruido. Y éste perjudica la salud física y mental. Destruye el equilibrio interior, impide la formación de una conciencia crítica y lleva a la superficialidad, apresurada y cansada. El si- lencio cura, construye y ayuda a crecer. Es importante crear un clima y espacios de silencio, de recogimiento y meditación. La oración personal conduce a una comu- nión profunda con el Dios Trinidad, en el día a día de la ciudad.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

91

í) Vivir la solidaridad. Que sea efectiva y afectiva, en de- fensa de la vida y de la ciudadanía de todos, sobre todo de los excluidos, a través de gestos, participando en ini- ciativas populares. Es vivir la misericordia y el coraje de la verdad en la vida de la ciudad. Es cultivar la concien- cia del bien común, venciendo egoísmos.

g) Vivir y promover la espiritualidad del seguimiento de Je- sús. A través del estudio del evangelio del año litúrgico, ser cada vez más discípulos misioneros de Jesucristo. Unir los mensajes del Evangelio con las realidades de la ciudad.

h) Transformar las parroquias urbanas en redes de peque- ñas comunidades cristianas. Que éstas sean eclesiales, ministeriales, acogedoras, solidarias, proféticas, con ce- lebraciones vivas, organización propia y participativa.

i) Cultivar la formación permanente. Formar es dar una forma a la vida, es adquirir una personalidad, un estilo de vida, es alimentar convicciones profundas, capaces de sustentar audaces proyecto de vida. Para el cristiano, todo esto se da en el seguimiento fiel y firme de la per- sona y dell proyecto de Jesucristo. Es importante saber cuidar la propia formación y ayudar a los otros en el proceso formativo.

j) Vivir e invitar a vivir un estilo de vida sobrio y sencillo, solidario y acogedor. La vida de la ciudad está marcada por la propaganda, por el consumismo, por la corrup- ción, por la carrera por el poder y los privilegios. Es un modelo de vida que no responde a los anhelos de la na- turaleza humana, que deja vacíos y provoca heridas. Te- nemos que vencer la idolatría del consumismo, que daña las verdaderas relaciones. Ser como Jesús, que no sólo optó por los pobres y pequeños, sino que vivió también un estilo de vida pobre, sin privilegios, sin dominar ni abusar. El hombre nuevo, la mujer nueva, capaces de construir una nueva sociedad, forman parte del pueblo

92

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

las bienaventuranzas: "Felices los pobres en el espíritu" (Mt5, 3).

El Documento de Aparecida "propone y recomienda una nue- va pastoral urbana, que responda a los desafíos de la creciente urbanización; que desarrolle una espiritualidad de la gratitud, de la misericordia, y la solidaridad fraterna". Insiste en transformar cada vez más las parroquias urbanas en comunidades de comu- nidades (n. 517).

4)

ALGUNAS SUGERENCIAS CONCRETAS

1) Visitar. Las visitas hacen bien, pero nada de visitas rá- pidas. Han de ser fraternas, atentas, gratuitas, deseadas, muy personalizadas. No se trata solo de visitar en las casas, sino de saborear el encuentro con las personas en

la calle, en el trabajo, en las fiestas. Es todo un estilo de

relación humana que debe crecer.

2) En la ciudad viven muchas personas jubiladas, con bue-

na salud, energía y tiempo disponible. Hay que invitarlos

a ser misioneros y misioneras y a prestar servicios vo-

luntarios en favor de las personas y necesidades de las comunidades.

3)

Que, en la medida de lo posible, cada comunidad procure tener su capilla. Que esté limpia, que sea acogedora y, a ser posible, con la presencia del Santísimo Sacramento. Que esté abierta en horarios accesibles a la gente, con equipos de acogida que se vayan alternando.

4)

Ayudar a multiplicar con iniciativas concretas el esfuer- zo compartido ("mutiráo") en defensa de la vida, sobre todo en lo que se refiere a la salud, a la educación, al transporte, al ocio, ai empleo. En las calles, en los ba- rrios, surgen situaciones de emergencia. Formar equipos de voluntarios, implicando a las autoridades municipa- les. Promover, participar en iniciativas populares por una ciudad más humana.

UNA VISION GLOBAL DE LA EXPERIENCIA

93

5)

Antes de decidir cualquier actividad en las calles (cami- natas, celebraciones, alboradas, fuegos), verificar si va a gustar a la población). No imponer jamás. Nosotros no somos los dueños de la ciudad.

6)

Promover encuentros en pequeños grupos. Estimular el estudio del Evangelio, la revisión de vida en pequeños equipos. Implementar celebraciones, vigilias de oración, rezo de La Liturgia de las Horas.

5 )

MISIONEROS Y

POPULARES EN LA CIUDAD GRANDE

MISIONERAS DE LAS SANTAS MISIONE S

1)

La presencia y el estilo de vida de los misioneros y mi- sioneras son decisivos para la buena marcha de las SMP en las grandes ciudades. Han de estar preparados para encarar situaciones diferentes.

2)

Que los misioneros locales, las coordinaciones, al estu- diar el manual, se pregunten siempre. ¿Es bueno esto para nuestra ciudad? ¿Servirá? ¿Alguna otra sugerencia mejor?

3)

En virtud de las culturas y mentalidades diferentes en la ciudad, los misioneros sabrán discernir, dialogar, valo- rando y cuestionando.

4)

La ciudad es el lugar donde aparecen más claramente los contrastes sociales (miseria y abundancia, privile- giados y excluidos), males y vicios (drogas, violencia, delincuencia). Los misioneros, como discípulos de Je- sús, procurarán tener una conciencia crítica de la rea- lidad urbana, denunciando e indicando caminos de transformación.

5) Los misioneros de las SMP no son predicadores fanáti- cos ni vendedores ambulantes de Jesucristo, sino sus hu- mildes y fieles seguidores, procurando tener sus mismos sentimientos y opciones de vida (Fil 2, 5).

94

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

6)

El misionero y la misionera saben que el mal está presen- te en todo lugar y ambiente social de la ciudad y alcanza a todas las personas. Por eso tendrán que motivar y ali- mentar un proceso de conversión permanente, inspiran- do siempre confianza y esperanza.

7)

El misionero y la misionera tendrán que ver la realidad de la ciudad con la misma mirada de Jesús. Él y ella son una bendición de Dios y una presencia valiosa entre las gentes de la ciudad.

SECUNDA PARTE

95

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

Uno de los grandes peligros es reducir las SMP a una lista de actividades misioneras, a veces agitadas y apresuradas. De ser así, será escaso el fruto cuando finalice el proceso. Tenemos que evitar este peligro. Las SMP son mucho más. Son profundamen- te existenciales, parten de las situaciones, de los anhelos, de las preocupaciones y de los sueños que anidan en nuestro corazón. Quieren ayudar a responder al gran desafío de todo ser humano:

dar verdadero sentido a la vida. Por eso nos abren a una profunda experiencia amorosa con el Dios Trino, fuente de la vida verda- dera. Todo esto tiene que ver con la mística y la espiritualidad. Merece la pena abundar sobre este tema.

1

.

SENTIDO DE LA MÍSTICA

Con frecuencia oímos expresiones como éstas:

Estoy en este trabajo, pero sin convicción. Lo hago a empujones y disgusto. Es una carga pesada, pero qué se va a hacer.

Me he casado hace pocos años, pero ya no me dice nada el matrim nio. Lo llevo a rastras, pero no sé hasta cuándo.

96

LAS SANIAS MISIONES POPULARES

Antes luchaba mucho en organizaciones populares Creía de verdad en la lucha Pero ahora, después de tanta desilusión y desencanto, he perdido la fe Vivo como cazador sin perro en la selva

Siempre me ha gustado mucho trabajar en la pastoral Participaba, animaba reuniones casi todas las noches Pero hace ya un tiempo que lo he dejado todo Me he cansado No siento ya todo aquel entu- siasmo Pienso que lo hacia por hacerlo Se me fueron apagando las motivaciones, y ahora estoy en otra onda

¿No hemos pasado por situaciones parecidas? ¿Cuáles son las consecuencias? Es bueno compartirlo con otras personas, para ver mejor las cosas y aprender Serán vanadas las causas, pero la más frecuente podría resumirse así falta de convicción

¿Qué es convicción? ¿Cuál es el retrato hablado de una per- sona convencida? Es una persona que piensa y actúa así "Sé lo que hago, por qué lo hago, y asumo las consecuencias" Es una persona consciente, tiene un proyecto y no cede Puede te- ner fragilidades y caer en desviaciones, pero se levanta y sigue adelante. Es una persona que sabe dialogar, sumar diferencias positivas, pero sin abandonar el rumbo que escogiera un día Tiene seguridad y energía suficientes para afrontar los desafíos de la vida.

Una persona sin convicción se desanima fácilmente, se siente sin fuerzas para afrontar los desafíos de la vida Es miedosa, in- segura, cae y es incapaz de levantarse Es como una caña agitada por el viento, y baila al ritmo de la música del momento Con la mayor facilidad cambia de rama, de rumbo y de bandera Pierde personalidad Es como veleta a merced del viento La convicción no es algo secundario Es una necesidad existencial No se puede vivir sin convicciones profundas

Sin embargo, no basta la convicción Su valor depende del proyecto de vida que queremos servir Si es un proyecto auténti co, que asume las verdaderas aspiraciones, la convicción es alta- mente positiva Pero no siempre es así Hay personas, por ejem- plo, que hacen cosas mal hecha con la mayor convicción. Y ésta tenemos que cuestionarla

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

97

Jesús de Nazaret tenía un proyecto de vida muy claro' "Mi alimento consiste en hacer la voluntad del que me envió hasta que lleve a término su obra" (Jn 4, 34). Leyendo los evangelios, impresiona ver su claridad y decisión en la misión que había abrazado Nunca desistió Enfrentó barreras, desafíos, calumnias, amenazas y muerte No fue fácil su vida misionera, pero sus gran- des convicciones lo sostuvieron siempre

Hay convicciones y convicciones. La convicción cristiana ayu-

da a ser ñel al evangelio de Jesús El apóstol Pablo abrigaba una gran convicción Sin ella no hubiera podido soportar una vida tan agitada y llena de obstáculos - "Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de buen juicio. No te aver- guences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, su

prisionero

confianza" (2Tim 1, 7-8 12) Así escribió Pablo a Timoteo desde la prisión en Roma. Probablemente, fue su última carta, escrita pocos meses antes de su martirio.

La convicción cristiana no es una mercancía que se compra

en el supermercado, sino fruto de una profunda experiencia con

Yo no me avergüenzo, pues sé en quién he puesto mi

el

Dios de la Biblia. Brota de la comunión de vida con la persona

y

el proyecto de Jesús : "Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien

vive en mí" (Gal 2, 20). Es la experiencia mística de Dios, difícil de explicar, pero gratificante sobremanera

El misionero y la misionera, como cualquier discípulo o discí- pula de Jesús, están llamados a vivir y a cultivar esta experiencia profunda de Dios Sin ella no puede permanecer ñel a la misión. La convicción que brota de la experiencia mística de Dios genera preciosas motivaciones, y éstas elaboran auténticos proyectos de vida La convicción es manantial de fidelidad al proyecto de vida en el día a día

El misionero y la misionera aprenden de la experiencia íntima con el Padre. "Quien me ve a mí, ve al Padre" (Jn 14, 9) . "Yo y

el Padre somos uno" (Jn 17, 11). La experiencia mística envuelve

todo nuestro ser, llega a lo más íntimo de nuestra vida. Es algo misterioso, que no se ve, pero es tan real como el aire que res-

98

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

piramos. La intimidad de Jesús con el Padre no fue una simple concordancia de ideas, sino una comunión profunda de vida, de sentimientos, de opciones, de voluntad: "He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Jn

6,38).

Jesús mantuvo siempre su comunión con el Padre. La cultiva- ba constantemente por medio de la oración personal en lugares desiertos y apartados. Cuando no podía de día, lo hacía por la noche o de madrugada (Me 1, 35; Le 4, 42). Debía tener razones importantes para orar en las mejores horas del sueño; debía sentir la oración como una necesidad existencial.

Leyendo con atención los evangelios, encontramos a Jesús orando en los momentos más críticos y decisivos de su vida, como:

• A la hora de asumir su misión (cfr. Le 3, 21-22).

• Antes de escoger a sus primeros discípulos (cfr. Le 6, 12-

16).

• Cuando el pueblo quería desviarlo del verdadero rumbo de la misión (cfr. Jn 6, 14-15).

• Cuando reveló su muerte violenta (cfr. Le 9, 18-22).

• Después de intensas jornadas de servicio al pueblo Me 1,35).

• Cuando las muchedumbres lo buscaban para oírlo (cfr. Le S, 15-16).

• Cuando expulsaba a determinadas clases de demonios (cfr. Me 9, 29).

• Antes de prenderlo los verdugos (cfr. Le 22, 39-46).

• En la agonía de la cruz (cfr. Le 23, 33-46).

(cfr.

La oración personal, meditada, silenciosa, pausada, es algo indispensable. Ayuda a cultivar una profunda comunión con Je- sucristo, referencia fundamental. No es una simple comunión de ideas, sino de vida, de opciones, de sentimientos, de actitudes.

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

99

La experiencia mística no está desligada de la práctica. Todo

lo contrario: "No todo el que me dice: ¡Señor, Señor! entrará en el

Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt 7, 21). No hay verdadera mística sin com-

promiso liberador, tanto en el ámbito personal y familiar, como en

el social, económico y político. Sin este compromiso sólo hay un

misticismo vago, aéreo, ambiguo, fruto de imaginaciones fantasio- sas. Hay ciertas oraciones y ritos que en lugar de acercar apartan más de Dios, como recordaban los profetas (ver Is 1, 10-17; Jer 7, 1-11) y lo reafirmó Jesús (cfr. Le 18, 9-14). Lo que nos define no son las palabras ni los ritos, sino la práctica (Mt 25, 31-46). La oración verdadera sustenta y purifica prácticas transformadoras.

Un a vez, Jesús respondió a los fariseos y doctores de la Ley que criticaban su práctica afirmando que era consecuencia de su comunión de vida con el Padre. Y contó las tres parábolas que hablan de la misericordia de Dios y de su solidaridad con los marginados y pecadores (cfr. Le 15, 1-32). Este capítulo es funda- mental para entender todo el evangelio de Lucas. ¿No nos hace falta esta experiencia mística en nuestras pastorales, en nuestra vida personal y en nuestras celebraciones?

El místico es aquel que vive una profunda experiencia con

el

Dios Trinidad. Es un discípulo de Jesucristo, su único Maestro

y

Señor (cfr. Mt 23, 8). Procura tener en su vida cotidiana los

mismos sentimientos y actitudes de Jesús (cfr. Fil 2, 5). ¿Cuál es,

entonces, su estilo de vida?

Es una persona libre, que da sentido a lo que hace y asume

las consecuencias. Aprende de Jesús, que fue extraordinariamen-

te libre antes las leyes injustas (cfr. Me 2, 23-28), ante el poder del

opresor corrupto (cfr. Le 13, 31-33; 20, 20-26; ante los doctores de

la Ley y de los fariseos (cfr. Mt 23, 1-23), ante los lazos familiares

(cfr. Me 3, 21; Le 8, 19-21), ante una religión hipócrita (cfr. Me 7, 1-13). Libre, en fin, ante su propia vida: "Nadie tiene poder para quitarme la vida; soy yo quien la doy por mi propia voluntad" (cfr. Jn 10, 18). El momento más libre de Jesús fue cuando, ago- nizando en la cruz, lanzó aquel fuerte grito: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (cfr. Le 23, 46).

100

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

El místico cristiano es una persona libre, porque sabe absolu- tizar lo que es absoluto y relativizar lo que es relativo.

Para el cristiano, el único Absoluto es Dios Padre-Hijo-Espíritu

Santo, es Dios amor. La Trinidad da sentido total a la vida. Todo

lo demás es relativo. El místico vive sumergido en las realidades

humanas, luchando por la transformación, hasta, si es necesario,

dar la propia vida. Al mismo tiempo, sus anhelos apuntan más allá de este mundo, a lo eterno. Por eso, pone en segundo plano todo lo demás, lo que no quiere decir que desprecie las cosas de esta vida.

El místico cristiano es capaz de comunión, pero hace también una experiencia de soledad. Hay momentos en la vida en que somos llamados a tomar decisiones personales, que hacen que experimentemos la soledad. Pero el místico sabe llenarla con la presencia del Espíritu de Dios, de la persona y del sueño de Je- sús. Así, la soledad se transforma en intimidad, en comunión, de donde nace una práctica transformadora.

El místico cristiano no es un alienado, un ingenuo ni carece de compromiso. Es un mártir que, como lo dice la misma palabra mártir, da pruebas concretas de fidelidad en lo que cree. Siguien- do el ejemplo de los profetas, de Jesús de Nazaret, del apóstol

Pablo, el místico cristiano no pacta con la mentira, la violencia y

el odio. La mística cristiana no habita en palacios corruptos ni en

templos alienados, donde se hace oídos sordos al clamor de los pequeños y de los pobres. En personas acostumbradas a dominar

y a explotar a los demás, no podrá darse nunca una experiencia

mística a no ser que se produzca un verdadero cambio de vida.

El místico cristiano es humilde y acogedor, capaz de escuchar

y dialogar. Vive en sintonía con la naturaleza, cuida del planeta,

sabe descubrir la presencia del Creador en los frutos de la tierra, en las plantas, en los animales, en los astros, en el agua y en el viento, como Francisco de Asís. Está movido por la ternura y la firmeza, por la misericordia y la profecía, por la paciencia y la impaciencia, dependiendo de las situaciones. No es consumista ni ambicioso. Vive una vida sencilla, pobre y despojada. Es una persona realizada y feliz.

MÍSTICA

Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

2 .

L A MÍSTICA MISIONERA

101

Mística y misión son dos realidades inseparables. Son como dos caras de la misma moneda. No existe una sin la otra. De hecho, quien hace una bonita experiencia de vida, llena de espe- ranza, de alegría y de energías, siente necesidad de compartirla con los demás. No se reserva nada. Y de ahí nace la misión: "Lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que

contemplaron y tocaron nuestras manos

eso les anunciamos

para que también ustedes estén en comunión con nosotros" (Un

1,

1-4, resumido).

La experiencia mística de Dios genera una fuerza que nos lan-

za

al encuentro con los otros, no para destruirlos, sino para amar-

los con el mismo amor de la Trinidad. Mística, misión y amor son

inseparables. Ya los sabios antiguos decían que el bien, por su naturaleza, se difunde y va lejos. Nadie puede detenerlo.

Contemplemos el testimonio del apóstol misionero Pablo. To- davía joven estudiante en las mejores escuelas judías de Jerusalén, fue un seguidor fanático de la corriente más rígida del judaismo (cfr. Fil 3, 5-6). Apoyó la muerte de Esteban, primer mártir de las comunidades (cfr. He 7, 58-8,1). Fue un encarnizado perseguidor

de los "nazarenos" (así se les llamaba al principio a los seguidores

de Jesús de Nazaret. Cfr. He 8, 3; 9, 1-2). Pero no aguantó mu- cho. Y entró en crisis. El testimonio de los "nazarenos" derribó sus certezas y su fanatismo. Perdió toda la seguridad en sí mismo. Oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues.

Y Saulo preguntó: ¿Quién eres tú, Señor? Fue una gran experiencia

mística con Jesús, torturado y perseguido en tantos cristianos.

Saulo se dejó llevar, buscando nuevos derroteros y nuevas convicciones. Se convirtió de verdad. Partió inmediatamente a la

misión (cfr. He 9, 3-20). Y fueron treinta años de vida misione-

ra incansable. Conversión y misión, mística y anuncio de Jesús.

"Para mí la vida es Cristo y morir una ganancia" (Fil 1, 21). Y ¡po- bre de mí si no anunciara el Evangelio! (cfr. ICor 9, 16). Mística sin misión es misticismo vago. Misión sin mística no es verdade- ra, ni tiene consistencia.

102

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Los profetas del Antiguo Testamento (Elias, Amos, Oseas, Isaías, Miqueas, Sofonías, Ezequiel etc.) fueron místicos y mi- sioneros, cada uno según su situación personal y del pueblo de la época. Se sentían tan poseídos por la presencia de Yavé que, al comenzar y terminar sus palabras, decían: "Ésta es palabra de Yavé". El profeta Elias, por ejemplo, fue un misionero de Yavé, peregrino por aldeas y comunidades, defensor radical de los cam- pesinos despojados y masacrados.

Una vez, perseguido por la sanguinaria Jezabel, se refugió en el monte Sinaí y, en íntima comunión con Yavé, llegó a decir:

"Sufro por amor al Señor todopoderoso, porque los israelitas han roto tu alianza". Oyó la voz de Yavé que le decía: "Anda, regresa a Damasco por el camino del desierto. Ve a luchar y no tengas mie- do". Elias partió, y en el camino se encontró con otro compañero de lucha, el profeta Eliseo (cfr. IRe 19, 1-21).

Jeremías nos dice cómo sintió la presencia de Dios que lo

llamaba a la misión: "Tú, ármate de valor, levántate y diles todo

lo que yo te mande. No les tengas miedo

fortificada, columna de hierro y muralla de bronce ante a todo el

país

estoy contigo para liberarte" (Jer 1, 17-19)

Ellos lucharán contra ti, pero no te vencerán, porque yo

Yo te hago hoy ciudad

Jesús, místico por excelencia, se sintió poseído por la misión.

No se pertenecía a sí mismo, sino a la misión del Padre: "El espí- ritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar "

la buena noticia a los pobres; me ha enviado

Simón Pedro, después de la primera jornada misionera llena de éxito, narrada por Marcos 1, 21-34, intentó convencer a Jesús para que se quedara y recibiera nuevos aplausos, pero Jesús le respondió con decisión: "Vamos a otra parte, a los pueblos veci- nos, para predicar también allí, pues para esto he venido" (Me 1, 38). Los apóstoles Pedro y Juan amonestados por las autoridades del sanedrín para no hablar más de Jesús respondieron con au- dacia: "Por nuestra parte, no podemos dejar de proclamar lo que hemos visto y oído" (He 4, 20).

Por tanto, experiencia de Jesús y misión son inseparables. Quien busca vivir una vida así, no se siente nunca derrotado,

(Le 4, 18-20).

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

103

incluso en medio de las mayores dificultades y aflicciones: "Nos acosan por todas partes, pero no estamos aplastados; nos encon- tramos en apuros, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no estamos abandonados; nos derriban, pero no nos aniquilan" (2Cor4, 8-9).

Los textos bíblicos mencionados nos dicen que la misión de los profetas, de Jesús y de las primeras comunidades y del apóstol Pablo, no fue una misión cualquiera. Fue una misión en favor de la vida, en nombre del Dios de la vida, junto a los excluidos y des- amparados, contra toda cultura y sistema de muerte. Vale la pena insistir: sin esta misión por la defensa de la vida no hay verdadera experiencia mística de Jesucristo.

Hoy en día, el nombre de Dios y de Jesús está en auge. Sur- gen nuevas iglesias y nuevas experiencias religiosas con mezcla de todo. Para saber si se trata de una experiencia auténtica con la persona de Jesús, no puede faltar este criterio: estar al lado de los pequeños, del lado de la vida, contra toda corrupción y violencia.

Estas constataciones apuntan a otro hecho importante: la li- gazón profunda entre mística misionera y cruz. La experiencia mística con la persona y el proyecto de Jesús no nos aleja de los conflictos, sino que nos empuja a comprometernos con una realidad conflictiva. Seguir a Jesús no es sólo "paz y amor". El seguimiento de Jesús está traspasado de persecución y de con- flicto. Vivimos en un mundo dividido y lacerado, donde existen privilegiados y excluidos, donde hay odio, violencia y lucha entre intereses opuestos. Hay muchos conflictos en las relaciones so- ciales, en el mundo de la política, de la economía, en la calle, en las familias, en el trabajo, en el comercio. No podemos ignorarlos. Tener una experiencia mística con Jesús es tomar posición como él la tomó. Y esto puede conllevar conflictos. La cruz en la vida de Jesús no fue un accidente casual, sino consecuencia de su opción por la vida y la libertad de todos.

Los conflictos no se dan solamente con los otros. Todos ex- perimentamos una lucha interior: "No acabo de comprender mi conducta, pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que más

104

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

detesto (Rom 7, 15), confesaba Pablo. Es la lucha entre el ser

humano viejo y el ser humano nuevo; entre la fidelidad al proyec- to de Jesús y la entrega al mal y a las estructuras pecaminosas:

"¡Infeliz de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que lleva a la muerte? (Rom 7, 24), gritaba el apóstol. Y más adelante: "¿Quién

nos separará del amor de Cristo?

podrá separarnos del

amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro" (Rom 8, 35-39). Esto es mística de verdad. Revela nuestras fragilidades, pero también la fuerza de la gracia de Dios que actúa y resplan- dece en nuestras vidas.

Estoy seguro de que ni la

muerte ni la vida

ni poder alguno

nada

3.

ESPIRITUALIDAD

¿Qué es espiritualidad? En la Biblia no encontramos esta pa-

labra, sino Espíritu. Jesús se dejó llevar por el Espíritu del Padre en la vida cotidiana y en los momentos de las grandes decisiones:

(Le 4, 18). En la hora de

la despedida, comunicó su Espíritu a los discípulos: "Reciban el "

(Jn 20, 22). Las primeras comunidades más au-

ténticas eran las que se dejaban conducir por el Espíritu de Jesús (cfr. He 4, 31; 13, 2), hasta el punto de decir: "Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros" (He 15, 28).

El apóstol Pablo forjó la feliz expresión: vida según el espíritu (cfr. Rom 8, 1-14; Gal 5, 16-26). Él afirma que fundamentalmente hay dos maneras de vivir la vida: según el Espíritu de Jesús y según la carne.

Espíritu Santo

"El Espíritu del Señor está sobre mí

"

Vida según el Espíritu de Jesús es la vida guiada e ilumina- da por los mismos sentimientos y opciones de Jesús.

Vida según la carne es vivir según el espíritu del anti-Reino de Jesús. Es el reino del odio, del aprovechamiento, de la ambición, de la división, de todo tipo de mal que destruye la vida y el sentido de la vida.

Espiritualidad, por tanto, es una manera de vivir la vida, es un estilo de vida. La vida puede vivirse de varias maneras. Unos,

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

105

por ejemplo, viven explotando y aplastando. Otros se dejan lle- var por el odio y por la ambición; otros, por la comodidad, sin iniciativas para el bien; otros, movidos por la solidaridad, por la lucha del bien en favor de todos. La espiritualidad cristiana es vivir el día a día según el evangelio de Jesús. Es tener los mismos sentimientos y actitudes de Jesús, como recordaba Pablo a la co- munidad cristiana de Filipos (cfr. Fil 2, 5).

La espiritualidad de Jesús aparece en sus palabras, acciones, sentimientos y actitudes. Todo lo que Jesús dice y hace es su espiritualidad, su manera de vivir. ¿Qué espiritualidad de Jesús aparece, por ejemplo, en Me 10, 13-16? Dice el texto que Jesús se indignó al ver algunos niños -símbolos de las personas humildes, pobres, sin voz ni voto- marginados y despreciados. Los abrazó y defendió con ternura y solidaridad. Los gestos, palabras, senti- mientos y opciones de Jesús revelan su espiritualidad, su estilo de vida. Por tanto, la lectura de cualquier texto del Evangelio planea esta pregunta: ¿Qué espiritualidad de Jesús revela el texto sagra- do? Seguir la espiritualidad de Jesús significa saber actualizar, hoy, su estilo de vida, teniendo en cuenta nuestras situaciones personales y la realidad en que vivimos.

La espiritualidad, por tanto, va más allá de los rezos, de las devociones, celebraciones y ritos. Es un estilo de vida vivido co- tidianamente. La espiritualidad se vive en el autobús, en la calle, en casa, en el trabajo, en las relaciones sociales, en la escuela, en la política, en la municipalidad, en el hablar, en el ver, en el juzgar, en el actuar, en todo. Es tener los mismos sentimientos de Jesús dentro de las realidades cotidianas. Percibimos si una persona es o no espiritual no tanto por las veces que invocan el nombre de Jesús ni por el número de oraciones que hace, sino cuando se deja orientar por los mismos sentimientos y opciones de Jesús en la vida diaria.

Se vive el seguimiento de Jesús desde nuestras situaciones concretas: como hombre o mujer, casado o soltero, negro o indio, empleado o empleador. Jesús no pidió a la samaritana que dejara de ser samaritana para seguirlo, sino que la invitó a adorar al Pa-

106

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

dre "en espíritu y en verdad", como samaritana (cfr. Jn 4, 23-24). El seguimiento de Jesús pide a todos conversión permanente.

No cualquier cultura o estilo de vida sirve para vivir según el Espíritu de Jesús. En su tiempo, por ejemplo, había varios estilos de vida: el de los doctores de la ley, el de Herodes y sus funcio- narios, el de los sacerdotes del templo. Pero Jesús no se identificó con aquellos tipos de cultura, sino con la cultura de los campesi- nos pobres de Galilea y, a partir de entonces, él fue cuestionan- do, iluminando, invitando a todos a la conversión, hasta a los mismos campesinos. Para el seguidor de Jesús, ninguna cultura es intocable. Los valores del Evangelio tienen que iluminarlo y cuestionarlo todo.

Mística y espiritualidad son inseparables. La mística es la ex- periencia profunda de Dios. La espiritualidad es la vivencia de esta experiencia en la cotidianeidad. La espiritualidad está orien- tada por la mística: a tal mística, tal espiritualidad. De nada sirve hablar de mística o de convicciones, si en el día a día es otra nuestra dirección. Nuestra vida cotidiana ha de alinearse con las convicciones y opciones.

Si la espiritualidad es un estilo de vida ¿por qué rezar? ¿Por qué ir al culto, a la misa y a las devociones? ¿Por qué meditar la Palabra de Dios? Ya hemos hablado de esto al recordar la oración en la vida de Jesús. Oraciones, cultos, misas, Palabra de Dios forman parte de la espiritualidad. Son importantes momentos abastecedores. Sin esos momentos no hay espiritualidad que se sustente. A final de cuentas, para tener los mismos sentimientos de Jesús, tenemos que conocerlo y saber estar con él (cfr. Me 3, 14). Pero la espiritualidad va más allá de las celebraciones y re- zos: tiene que ver con la práctica (cfr. Me 3, 14-15).

Espiritualidad no significa copiar literalmente la vida de Jesús. Eso no es fidelidad, sino uniformidad; es falta de crea- tividad, de conciencia crítica sobre nuestra vida de hoy. Los tiempos han cambiado. Se trata de vivir hoy los sentimientos, las actitudes y gestos básicos de Jesús. La concreción depende de nosotros.

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

4 .

ESPIRITUALIDAD MISIONERA

107

Hay una espiritualidad única, la del seguimiento de Jesús, que puede vivirse de maneras diferentes, de acuerdo a las situa- ciones en que estamos y las opciones de vida que hacemos. En este sentido, hay espiritualidades específicas: de la vida familiar, de las personas casadas, de las personas solteras, de la vida re- ligiosa, de los presbíteros, de los militantes en las realidades so- ciales, profesionales etc. Todos ellos deben tener como referencia absoluta el estilo de vida de Jesús.

Toda espiritualidad, si es verdadera, es misionera también. Queremos profundizar aquí un poco más en la espiritualidad que acompañará a quienes asumieron de una manera especial el ser- vicio misionero. Busquemos primero luces e inspiraciones en la vida de Jesús misionero.

Jesús recibió del Padre una gran misión: vida y libertad para todos (cfr. Jn 10, 10). Quería que todos viviesen unidos, iguales, en comunión con el Padre (cfr. Jn 17, 21). Jesús abrazó con ardor esta misión y le dio un nombre: Reino de Dios. Ésta es una de las expresiones que más aparecen en las conversaciones y en las prácticas de Jesús. Hizo de este proyecto el sentido de su vida.

Jesús vivió una espiritualidad típicamente misionera. No se perteneció a sí mismo, sino a la misión, tan bien resumida en las palabras del profeta Isaías, que Jesús leyó y asumió públicamente durante un culto en la sinagoga de Nazaret (cfr. Le 4, 14-21). Él organizó su vida diaria en función de la misión. Su tiempo, sus cambios, sus gestos, sus decisiones, su relación con las personas y con la sociedad estaban inspirados por la misión. Todo lo que hacía llevaba la marca de la misión.

Por causa de la misión, Jesús usó tácticas y estrategias. Nun- ca, por ejemplo, durmió en la ciudad de Jerusalén. Prefería dormir fuera, en el jardín de los Olivos o Getsemaní, que era el dormito- rio de los pobres. Lo hacía así porque quería estar con el pueblo y por razones de seguridad (cfr. Le 21, 37-38). Algunas veces llegó incluso a esconderse (cfr. Jn 7, 1-5.10-13). Jesús no era ingenuo.

108

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Según el evangelio de Juan, pasó unos días en la clandestini- dad, poco antes de su prendimiento (cfr. Jn 11, 53-54). Pero cuan-

do la huida sería traición y cobardía, Jesús afrontó la situación:

Yo soy" (cfr. J n 18, 4-5). Siempre fue fiel a la

misión, con todas las consecuencias. Su comunión con el Padre estaba marcada por la misión (cfr. Jn 17, 11-19). Conflictos, per- secuciones y muerte tuvieron una causa: su fidelidad a la misión (cfr. Me 3, 1-6). Vivió una auténtica espiritualidad misionera.

"¿A quién buscan?

5 .

CARACTERÍSTICAS DE LA MISIÓ N

La manera de vivir Jesús la misión ayuda a descubrir las ca- racterísticas que forman parte de la esencia de la misión. Por tanto, no pueden faltar en la vida de los misioneros. Recordemos algunas:

5. 1

LA MISIÓN ES UNA CUESTIÓN DE AMOR

El amor hace de la vida una misión. No hay amor cerrado. Sería una contradicción. Es parte de la naturaleza del amor salir de sí, relacionarse, transformar la vida en misión. Mientras en este mundo humillemos a alguien y lo tratemos como objeto, no descansa ni se rinde el amor. Busca caminos, despierta nuevas energías, sueña y lucha, anuncia y denuncia. La misión brota del amor.

5. 2

L A MISIÓN ES EFICAZ Y GRATUITA

Por su misma naturaleza, el amor es eficaz y gratuito. Y así lo es también la misión que nace del amor. La misión tiene derro- teros, objetivos. No se queda en generalidades. La misión lleva a la acción. Y la acción eficaz produce efectos. Para que sea eficaz, exige discernimiento, conciencia crítica, selección, planificación, articulación, organización, evaluación. Por tanto, nada de inge- nuidad, superficialidad o desorganización.

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

109

Al mismo tiempo, la misión es gratuita. Es decir, no busca intereses. Da sin pedir nada a cambio. Si se recibe algo, será bien- venido, pero no es condición para actuar: "Gratis lo han recibido, entréguenlo también gratis" (Mt 10, 8), decía Jesús a los primeros misioneros. La gratuidad libera de la decepción, del desaliento, y da una paz serena en medio de las adversidades.:"Cuando hayan hecho lo que se les había mandado, digan: "Somos siervos inúti- les; hicimos lo que teníamos que hacer" (Le 17, 10).

La misión gratuita rechaza el proselitismo. No busca el creci- miento del propio grupo/Iglesia. Esto significaría negar la gratui- dad. Procura el crecimiento auténtico de las personas. Les mues- tra la belleza del seguimiento de Jesús. Hacer comercio religioso, usar el nombre de Dios para tener éxito, es como negar a Dios, porque Dios es gratuito por esencia. Jesús dio un consejo impor- tante a los apóstoles cuando volvieron de una exitosa misión:

"No se alegren de que los espíritus se les sometan, alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo" (Le 10, 20). La alegría verdadera es la comunión con el Dios Trinidad, es cumplir su voluntad, es pertenecer al Reino y verlo crecer en los surcos de la historia.

5. 3

L A MISIÓN CONVOCA A

LA SANTIDAD DE VIDA

La llamada a la santidad atraviesa toda la Biblia, desde el principio alfin (cfr. Ex 19, 6; Ap 21, 10). En el libro del Levítico, Yavé habló a Moisés: "Di a toda la comunidad de los israelitas:

Sean santos, porque yo, el Señor, su Dios, soy santo" (Lev 19, 2). Todo el capítulo 19 del Levítico explica cómo debe vivirse la san- tidad día a día. Es un bello y atrevido tratado de santidad.

Jesús de Nazaret lo retomó y actualizó: "Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto"(Mt 5, 48). Esto lo dijo al aire libre, en el monte de las bienaventuranzas, dirigiéndose a las multitu- des (cfr. Mt 5, lss). El apóstol Pablo siguió las huellas de Jesús:

"Ésta es la voluntad de Dios: que vivan como consagrados a él" (ITes 4, 39. Al escribir cartas a las comunidades, Pablo llama a

no

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

sus miembros a ser "santos" (cfr. Rom 12, 13; 15, 25-26; 16, 15; ICor 16, 1; 2Cor 1,1). Les recuerda que "han sido elegidos amo- rosamente por Dios para constituir su pueblo" (Rom 1,7), que "han sido consagrados por Cristo Jesús y llamados a ser su pue- blo" (ICor 1, 2). La Primera Carta de Pedro insiste en esta misma línea: "Sean santos en todo su comportamiento, como es santo el que los ha llamado" (IPe 1, 15).

Misión y santidad de vida son inseparables y se exigen mu- tuamente. La santidad no consiste en observar normas y leyes, ni

se reduce a algunas prácticas de caridad. Es un estilo de vida. Es vivir la vida cada día al estilo del evangelio de Jesucristo. No hay santidad verdadera sin seguimiento de Jesús, hasta el punto de decir: "Ya no vivo yo, sino qu e es Cristo quien vive en mí " (Gal 2, 20). Se vive en santidad en nuestras situaciones concretas de hombre, mujer, niño, joven, adulto, soltero, casado, empleado,

profesional liberal, desempleado, víctima de injusticia

to es don, es gracia de Dios, que él nos da gratuitamente. Pero es también tarea nuestra y llamada a la conversión permanente:

"Procuren vivir en paz con Dios, limpios e irreprochables ante él" (2Pe3, 14).

Vivimos en un mundo marcado por las desigualdades, por la violencia, por la deshonestidad, por la corrupción, por el consu- mismo. ¿Cómo ser santo en el mundo de hoy? No puede haber una santidad ingenua, fuera del mundo. Sería una grave contra- dicción. La santidad pasa por los caminos de una existencia hu- mana auténtica. No hay santidad sin profecía y no hay profecía sin cruz, como recuerda el libro del Apocalipsis. La multitud in- mensa, vestida de blancas túnicas y con palmas en la mano, son los santos que vinieron de la gran tribulación, de la persecución violenta y cruel del Imperio Romano. Ellos lavaron sus túnicas en la sangre del Cordero, fueron fieles a Jesucristo, murieron márti- res y ahora están resucitados (cfr. Ap 7, 1-17).

Ser santo no es para "quien tiene tiempo". Es algo normal para todo cristiano. Es una necesidad existencial. Lo anormal es no recorrer el camino de la santidad. Tampoco es un estatus. Es un proceso dinámico y permanente, como dice el libro del Apoca-

Ser san-

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

111

lipsis: "El momento decisivo está cerca

do bueno o el creyente se entregue más a Dios" (Ap 22, 10-11).

La santidad desinstala, nos saca del estancamiento, nos empuja hacia adelante

La santidad no es ausencia de pecado: "El que no tenga pe- cado, que tire la primera piedra" (Jn 8, 7). La santidad consiste

en caminar: "Levántate y anda" (Me 2, 9-11); "Puedes irte, pero

no peques más" (Jn 8, 11). Es volver a empezar, sin dejarse llevar por el cansancio.

La santidad es la realización plena del sentido de la vida. Es

vida en plenitud. Responde a los anhelos más hondos y auténti- cos que están dentro de nosotros. Sacia la sed de felicidad inmen-

sa que sentimos, da un sabor inolvidable a la vida. No tiene nada

que ver con una vida rastrera, sin alas ni sueños. Los santos son

Que el bueno siga sien-

campeones en humanidad.

5.4 LA MISIÓN CURA

La misión de Jesús cura y libera. Libera del miedo, del egoís-

mo, del círculo cerrado, de la angustia, del desaliento, de la de- presión, de la desesperanza. El misionero del evangelio de Jesús

es una persona realizada y feliz. Es un apasionado por la vida y

por el Dios de la vida. Sueña con un mundo de puertas abiertas, sin candados, sin rejas ni muros. Y lucha para que ese sueño se

convierta en realidad.

La misión exige despojo, humildad, un estilo de vida sencillo, pobre, ligero de equipaje. Es difícil viajar con muchas maletas. Vivir la misión infunde esperanza, paz y alegría, incluso en las horas difíciles. Abre caminos donde todo parecía cerrado.

Vivir la misión de Jesús es actuar como él: curar enfermos y

expulsar demonios. Es decir, practicar la misericordia, la solidari- dad, liberar a las personas y a la sociedad de toda clase de males.

Y

mal es todo lo que viola la dignidad, la libertad de las personas;

es

la violencia, el odio, las desigualdades, las opresiones, la co-

rrupción, los vicios etc.

112

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

5.5 L A MISIÓN ES UNIVERSAL, NO TIENE FRONTERAS, PERO TIENE UNA CONCRECIÓN ESPACIO-TEMPORAL

El evangelio de Jesús es para todos: "Vayan por todo el mun- do y proclamen la buena noticia a toda criatura" (Me 16, 15). Es una orden de Jesús. La misión es universal, porque no excluye a nadie y porque responde a los anhelos de la naturaleza humana. Es de puertas abiertas. Por ser universal, derriba r mros y cercas, supera barreras y bloqueos, deshace prejuicios, ^ruza fronteras. No se debe, por tanto, identificar el Evangelio con una determina- da cultura o raza. Es universal, sin fronteras. Pero tampoco fuerza a nadie. La misión no es ninguna cruzada, ninguna guerra santa, ninguna imposición o dominación.

Misión universal no quiere decir que sea genérica, sino que se da en el tiempo y en el espacio. Tiene que ver con las situa- ciones concretas: sociales, económicas, políticas, culturales. Mu- chas veces son situaciones marcadas por la división, el odio, las injusticias y las opresiones. La misión que viene de la Palabra de Dios siempre toma partido por la vida, por los crucificados, por el amor y el perdón. Está movida por la indignación ética y pro- fética. Protesta, levanta la voz, denuncia, desenmascara abusos y mentiras. Es una misión ecuménica, porque sale al encuentro de las grades aspiraciones de la humanidad.

6 .

RESCATANDO LA MEMORIA DE LOS MISIONEROS DE LA BIBLIA

La figura del misionero laico, que visita y ayuda al pueblo a ser fiel al Dios verdadero, no es una invención de hoy. Sus raíces lejanas se remontan a los tiempos de la Biblia.

EN EL ANTICUO TESTAMENTO

En el Antiguo Testamento encontramos una palabra que apa- rece unas trescientas veces: levitas. ¿Quiénes fueron? Sus orígenes

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

113

e historia no están muy claros. A fin de cuentas, han pasado ya

cerca de tres mil años desde que existieron. En aquellos tiempos no se escribía como hoy. Se escribía poco y mucho después de los hechos narrados. Primero se transmitían oralmente los hechos, de generación en generación, y después se consignaban por escrito. Algunos hechos de la Biblia fueron escritos unos quinientos años después de haber sucedido. Y, al escribir, los autores sagrados no se preocupaban tanto de proporcionar informaciones detalladas, sino de dar lecciones de vida para el presente. A veces adornaban

el texto y hacían añadiduras para transmitir con más claridad su

mensaje. Esto es bonito, pero dificulta el conocimiento preciso de la época.

Todo indica que los levitas aparecieron en la época bíblica de las tribus. Es bueno anotar que fueron descendientes de levitas que escribieron, mucho tiempo después, los textos bíblicos que hablan de aquella época. Adornaron la obra de los levitas que les precedieron para transmitir y actualizar los mensajes. Todo esto es para nosotros Palabra de Dios. A continuación, damos algunas posibles informaciones históricas.

Hacia 1250 a.C, los faraones dominaban Egipto, cuya mayor riqueza eran las tierras fértiles del río Nilo. Allá se dirigían las personas pobres de varios países en busca de tierra y de mejores condiciones de vida. Los faraones eran constructores de grandes obras, que ocupaban a millares de trabajadores. Oprimidos y hu- millados, eran sometidos a trabajos forzados y humillados (cfr. Ex 1, 11-14).

La insatisfacción de aquellos trabajadores esclavizados era enorme. Muchos huían en busca de libertad. Moisés fue el con- ductor de un grupo relativamente pequeño de fugitivos. Atrave- saron el mar Rojo por un lugar pantanoso, casi seco en tiempo de mareas bajas (Ex 14, 21-31). Entraron por el desierto, llegaron a

las tierras de Canaán (actual Israel y territorio de los palestinos). Al llegar, vieron que también allí había mucha gente oprimida

y empobrecida. En toda aquella gran región, desde Egipto hasta

Mesopotamia (actual Irak) había masas de personas sin tierra, marginadas, esclavizadas, en busca de vida y libertad. Se les lia-

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

maba "hapirus", denominación que más tarde se traduciría por "hebreos".

Aquellas masas marginadas se unieron. Gracias a la conduc- ción de Josué, lograron celebrar una asamblea de "hapirus" en Si- quem, pequeña población del interior de Samaría, hacia los años 1180 a.C (el capítulo 24 del libro de Josué registra un resumen de esta asamblea).

De la asamblea de Siquem surgió el esbozo de un nuevo tipo de organización social, estructurada de la siguiente manera:

• En la base de todo estaba la familia, en sentido amplio. Era una comunidad de familias vecinas, de cincuenta a cien personas (cfr. Jue 6, 27; 9, 5; 11, 2-7).

• Diez comunidades vecinas, aproximadamente, formaban un clan, que era una verdadera asociación para proteger a las comunidades y a las personas más necesitadas (cfr. Jos 7, 16-18; Núm 1, 2; Jue 9, 1; ISam 10, 20-21).

• Varios clanes formaban una tribu.

• Todas las tribus, unidas, formaban una confederación de tribus (cfr. Núm 4, 18; Gen 49; Dt 33; ISam 4-7).

Distribuyeron las tierras según las necesidades de las familias y tribus (cfr. Núm 33, 50-56; 36, 5-12). Cada familia era coor- dinada por ancianos, cuya tarea era organizar la defensa de las familias en caso de agresión enemiga (cfr. Jue 11, 4-6) y resolver cuestiones y problemas internos en tiempo de paz. Como respon- sables de la confederación de las tribus, escogían jueces, verda- deros líderes y comandantes populares, cuya tarea era promover la solidaridad entre las tribus, tanto en tiempos de paz como en tiempos de agresión (cfr. Jos 1, 1-18; Jue 6, 33-35). Hubo también juezas, como Débora (cfr. Jue 4-59. Eran líderes provisionales y podían ser sustituidos en casos de abusos.

La base de toda aquella organización popular e igualitaria, era una exigencia absoluta y radical de fidelidad a Yavé, el Dios liberador de los pobres (cfr. Jos 24,14-24). Debido a la triste expe- riencia que todos ellos sufrieron durante la dominación, resolvie-

MISTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

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ron establecer un culto a Yavé, sin templos ni sacerdotes (cfr. Jue 5, 11; 6, 19-24; 11, 28-40; 13, 15-25). Al principio, se celebraba el culto sobre altares de piedra improvisados (cfr. Jos 24, 25-27) y, más tarde, en pequeños santuarios del interior, donde se colocaba el arca de la alianza.

En lugar de sacerdotes, acostumbrados a explotar, como su- cedía en las religiones de la época, escogieron a miembros de la tribu de Leví. Por eso se les llamaba levitas. Ellos tenían que car- gar el arca de la alianza, que contenía las tablas de los Diez Man- damientos (cfr. Dt 31, 9; Jos 3, 3; 8, 33). El gesto significaba el compromiso de mantener viva la presencia y la fidelidad a Yavé.

A los levitas no les estaba permitido poseer tierra, para evitar acumulación y abusos, tan frecuentes entre los sacerdotes de los templos, uncidos al poder dominante (cfr. Dt 18, 1-5; Jos 14, 3-4). Su única herencia era Yavé (cfr. Jos 13, 14-33; 18, 7). Y vivían de lo que ofrecían las comunidades y las tribus.

La propuesta tribal prosperó más en las aldeas, donde el pue- blo podía encontrarse, ayudarse y crear lazos de solidaridad. Con el correr del tiempo, algunos levitas se instalaron en los santua- rios del interior, ejerciendo servicios ligados al culto. Se les llama- ba sacerdotes levitas. Otros escogieron vivir una vida itinerante, visitando las comunidades y las tribus. A veces pasaban necesi- dad por no disponer del diezmo llevado a los santuarios. Forma- ban parte del grupo de los más pobres y desamparados, como las viudas y los huérfanos, para los que se pedía una atención especial de solidaridad (cfr. Dt 12, 12.18-19; 14, 27-29; 16, 14; 26, 11-13). Parece que algunas veces hubo tensiones entre los levitas sacerdotes y los levitas itinerantes, pero siempre se defendió la igualdad de derechos para ambos. Esto es lo que podemos perci- bir al leer atentamente, por ejemplo, Dt 18, 1-8.

Los levitas itinerantes, sobre todo, eran verdaderos catequis- tas-misioneros, que visitaban a las pequeñas comunidades aldea- nas, con la misión de mantener viva la fidelidad a Yavé. En sus predicaciones y reflexiones, hacían siempre referencia a la memo- ria del Éxodo y a la alianza entre Yavé y el pueblo. La alianza era

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

para ellos la verdadera y suprema ley. Explicaban y actualizaban

la Ley dentro de las situaciones concretas que encontraban. Eran

vistos como los legítimos continuadores de Moisés, hasta el punto de atribuir su predicación a la misma predicación mosaica (cfr. Dt 31, 9-13). Esto les daba mayor autoridad y fuerza moral para poder denunciar abusos en indicar el camino a seguir.

Los levitas eran rezadores y ayudaban al pueblo a hacer las preces en las peregrinaciones a los santuarios del interior durante

las fiestas religiosas (Dt 16, 1-17). Las fiestas eran tres: La Pas- cua, la de las Semanas y la de las Tiendas. Todas estaban ligadas

a la fantástica memoria del Éxodo. Duraban algunos días y eran

verdaderas confraternizaciones populares entre las comunidades

y las tribus, compartiendo alegría y gratitud. Unas fiestas así ali-

mentaban la fe en Yavé y la fidelidad al proyecto de una sociedad fraterna. Los levitas estaban llamados a resolver cuestiones y pro- blemas internos de la vida de las comunidades (cfr. Dt 17, 8-13).

La experiencia tribal fue sufriendo duros golpes a causa de las agresiones externas, sobre todo de los filisteos (cfr. ISam 4, 1-18)

y por la ambición y sed de poder que había en las mismas tribus

(cfr. Jue 9, 1-6). Los levitas defendieron siempre valerosamente con hechos y palabras la organización tribal, como por ejemplo, en una famosa asamblea celebrada en un pequeño santuario del interior, posiblemente, el de Silo, hacia el 1100 a.C. Eran tiempos difíciles. Dentro de las mismas tribus estaba surgiendo un grupo social privilegiado y rico. Eran los dueños de los bueyes, hasta entonces animal salvaje que acababa de ser domesticado. Saúl, futuro primer rey israelita, formaba parte de ese grupo (cfr. ISam 9,1-5). Los levitas convocaron la asamblea con la intención de no dejar morir la organización fraterna entre las tribus.

Como conclusión, hubo una especie de compromiso entre levitas y dueños de bueyes, con concesiones por ambas partes. En el Libro del Éxodo 20, 22-23, 19, encontramos el resultado de esos compromisos. Hay muchas cornadas de bueyes, abusos y violencia en estos textos y, al mismo tiempo, una gran firmeza por defender los derechos de los más pobres.

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

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Pero el sistema tribal se vino abajo. Fue creciendo la concen- tración de las riquezas y empeorando la situación. La organiza-

ción tribal corría peligro. Se celebró otra asamblea en el santua- rio de Rama, por los años 1050 a.C. La cuestión era continuar

o acabar con el sistema tribal. Triste debate. Es como si hoy se

convocase a una gran asamblea diocesana para decidir el fin del camino de las comunidades. La asamblea significaba un intento extremo por salvar la organización tribal. Pero sucedió lo peor. De nada sirvió la defensa del juez Samuel, apoyado por los levitas. La mayoría, presionada por los dueños de los bueyes, decidió el fin de la organización tribal y el comienzo de la monarquía. Está registrado en ISam 8, 1-22.

Muchos levitas continuaron fieles al espíritu del sistema tribal

y procuraron mantenerlo vivo entre las comunidades del interior. Otros se plegaron al poder. Con la construcción del templo, por obra de Salomón, crecieron las tensiones. Aparecieron los sacer- dotes, casi a imagen y semejanza de los sacerdotes de divinida- des paganas. Todos profesaban la fe en Yavé, pero con visiones diferentes: unos para sustentar el poder del Estado, otros para defender a los pobres. Es lo mismo que hoy. Muchos hablan de Jesús, pero ¿es el mismo Jesús del Evangelio?

Los levitas de las aldeas dieron vida a un verdadero movi- miento popular religioso de fidelidad a Yavé y al sistema tribal y de contestación a la monarquía, hecha de abusos, corrupción, ex- plotación y violencia. No se aliaron con el templo ni frecuentaban las suculentas mesas de los reyes. Campesinos también, vivían con el pueblo pobre de la tierra, visitando y animando, apoyando sus luchas y manteniendo viva la fidelidad a Yavé. De este mo- vimiento popular religioso de levitas surgirán profetas famosos como Elias, Oseas, Jeremías.

Hacia el 750 a.C , los levitas encabezaron una lucha sin cuar- tel contra el imperialismo de Asiría. Ellos fueron los que animaron

la resistencia contra la acumulación de tierras. Ellos vivieron, pre-

dicaron y escribieron en buena parte el libro del Deuteronomio. Este libro es una bandera de combate y resistencia, una profesión de fe firme y fiel en Yavé, actualización del sistema tribal dentro

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

de las nuevas y duras situaciones sociales y políticas, denuncia contra los falsos dioses, contra la corrupción, la violencia, la ex- plotación y el latifundio. El Deuteronomio alza unas cincuenta veces este grito: ¡La tierra es de Yavé! (cfr. Dt 1, 25; 2, 29; 8, 1.10; 9, 23). Y si la tierra es de Dios, es de todos sus hijos.

El año 722 a.C, los asirios, victoriosos, ocuparon el Reino del Norte. Muchos levitas tuvieron que huir a tierras del sur, en el reino de Judá, donde gobernaba Ezequías. El rey, aprovechan- do un momento de decadencia para Asiría, intentó reunificar las tierras del norte con el reino de Judá por medio de una reforma político-religiosa (2Re 18). Quiso centralizar el culto en Jerusalén, aprovechando la primera edición del Deuteronomio que los levi- tas habían escrito en el norte y llevaron al sur.

Ezequías tuvo que conocer el libro del Deuteronomio por me- dio de algunos levitas que se trasladaron a Jerusalén, ayudando en el templo.

Pero los asirios se levantaron de nuevo. Ezequías murió y no prosperó el proyecto de reforma. El sucesor de Ezequías fue el te- rrible Manases, un rey violento y corrupto. Gobernó casi cincuen- ta años, dominando y explotando. Corrió mucha sangre inocente por causa de su furia sanguinaria (cfr. 2Re 21, 169). Los levitas entraron en la clandestinidad, estrechando lazos con el pueblo pobre de la tierra. Muchos fueron muertos.

Después de Manases, reinó el joven Josías. Volviendo al proyecto de Ezequías, quería reformar el país. El año 622 a.C, durante algunos trabajos de reforma en el Templo de Jerusalén, fue descubierto el libro del Deuteronomio. La lectura del texto sagrado alimentó más todavía el proceso de reforma (cfr. 2Re 22, lss). El rey Josías contó inicialmente con el apoyo de los levitas, incluso del profeta Jeremías (Jer 11, 6). Varios de ellos se trasladaron a Jerusalén, para prestar servicios en el Templo. Pero, después del entusiasmo inicial, las reformas se fueron des- virtuando y, con la muerte repentina de Josías, se paró todo. El movimiento de los levitas siguió firme entre las turbulencias de la historia.

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

119

Llegó la terrible derrota y la caída de Jerusalén (587 a.C.) por obra del Imperio Babilónico, potencia mundial de la época. Mu- chos levitas fueron muertos. Otros fueron desterrados a Babilonia. Allí mantuvieron viva la fe en Yavé, fundando un movimiento de resistencia y renovación entre los judíos obligados a trabajos forzados en los fértiles valles del Tigris y el Eufrates. Escribieron algunas partes fantásticas de la Biblia, como el capítulo primero del Génesis, la historia del diluvio, capítulos 40-50 de Isaías y algunos salmos (115, 137).

Otros levitas quedaron en Judá, con el pueblo pobre de la tierra. Trabajaban en el campo, visitaban al pueblo, animaban las celebra- ciones marcadas por el sufrimiento y la esperanza. El Libro de las Lamentaciones, inspirado por ellos, recuerda esa dura situación. Eran liturgias y oraciones hechas sobre las ruinas de Jerusalén. Son el retrato hablado de un pueblo humillado y desesperado, que perdió todo menos la fe. En medio de las lamentaciones, resuena un grito insistente: Yavé sigue siendo el Señor de todo y de todos. Él no abandona a su pueblo. No tiene fin su misericordia.

Para animar la esperanza, los levitas dieron vida en la re- gión de Judea a círculos de reflexión y evaluación sobre toda la historia del pasado. En esos círculos se escribe la preciosa obra historiográfica deuteronomista, que comprende los libros del Deu- teronomio, de Josué, de los Jueces, de 1 y 2 de Samuel y de 1 y 2 de los Reyes. Toda la reflexión de esta obra gira alrededor del las siguientes preguntas:

• ¿Qué ha pasado?

• ¿Por qué ha pasado todo esto?

• ¿Qué lecciones nos deja para el futuro ese pasado?

Fundamentalmente, ellos atribuyen la causa de todas las des- gracias a la infidelidad a Yavé y al proyecto del sistema tribal. Y hacen una invitación a volver a Yavé y a actualizar el tiempo feliz de una tierra sin males, que fue la experiencia de las tribus.

Leyendo esos libros, podemos percibir que los levitas no fueron ingenuos. Sabían leer críticamente los acontecimientos y

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

transmitir las llamadas de Dios. Eran unos místicos con los pies en la tierra y muy comunicativos. Leían el pasado en función del presente. Tanto fue así que a veces no se sabe bien si hablaban del pasado o del presente. Y sacaron lecciones del ayer para el hoy.

La práctica y la teología de los levitas marcarán la época del post-exilio. Esto puede percibirse leyendo los libros de Rut, de Job, Jonás, Zacarías 9-14 y los libros apocalípticos de Daniel y Judit.

En resumen: los levitas-misioneros dieron testimonio de Yavé

y anunciaron que solo él es el verdadero Dios y único liberador

de los pobres. A quienes profesaban esa fe, les urgían la exigencia

ética de luchar por una sociedad justa y fraterna.

Los misioneros y misioneras de las SMP tratan de actuar de la misa manera, dentro de las nuevas situaciones socio-económicas

y culturales en que viven. Como los levitas, creen inquebrantable-

mente en el Señor Jesús. Leen con ojos críticos y con audacia los acontecimientos y marcan caminos de esperanza.

EN EL NUEVO TESTAMENTO

Jesús se inspiró en la feliz experiencia de las tribus: "Miseri- cordia quiero y no sacrificios" (Mt 9, 13; 12, 7). Citaba al profeta Oseas, que, en la palabra misericordia, resumía la experiencia tribal (cfr. Os 6, 6). El número de "doce" apóstoles es una clara referencia a las "doce" tribus de Israel. Lo que interesa no es tan- to el número, sino el mensaje que transmite.

Jesús no fue sacerdote del Templo de Jerusalén ni doctor de

la Ley. Fue un laico, un campesino de Galilea, un misionero de la

Buena Noticia del Reino de Dios, en la línea del Siervo sufriente y vencedor. Para escoger a sus discípulos misioneros, no fue a tocar

a las puertas de los sacerdotes del Templo, sino a las casas de los pobres, campesinos y pescadores de Galilea. Cuando Jesús volvió

a la casa del Padre, las misioneras y misioneros laicos converti- dos anunciaron las Buenas Noticias. Se enamoraron de la nueva

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

121

manera de vivir la vida y sintieron necesidad de compartirla, es decir, de evangelizar.

Hubo un verdadero movimiento popular de valientes misione-

ros, dando testimonio y anunciando la Buena Noticia de Jesús en Palestina, Siria, por el litoral de África, Asia Menor y otras regiones del mar Mediterráneo. Recorrieron las rutas del Imperio Romano, atravesaron mares, cruzaron fronteras, llegaron a aldeas aisladas

y se detuvieron en las grandes ciudades. Fueron incansables, y el

crecimiento fue impresionante. Pero se cometieron abusos entre los mismos misioneros. Para evitarlos, las comunidades escogieron una regla de vida para quien quisiera dedicarse a la vida misionera, inspirada en las enseñanzas de Jesús (cfr. Mt 10, lss; Le 10, 1-12).

El misionero que más marcó los comienzos del cristianismo fue Pablo. En palabras de los judíos de Tesalónica, "era un agita- dor que revolucionaba el mundo entero" (cfr. He 17, 6). Pablo fue un laico, no un sacerdote del Templo. No formó parte del grupo de los doce apóstoles. No fue escogido por nadie, sino que se sin- tió directamente llamado por Jesús (cfr. Gal 1, 15-24; He 9, 3-9; 22, 6-10). No tenemos casi nada de la vida y de las enseñanzas de los doce apóstoles, pero debemos mucho al infatigable trabajo misionero de Pablo y a sus preciosas cartas. Pablo liberó y salvó al cristianismo naciente del peligro de ser una secta legalista y cerrada. Proclamó la total libertad del evangelio de Jesús ante las culturas y condicionamientos históricos. Al mismo tiempo, supo encarnarlo en los pueblos y en las culturas de la época.

¿Qué hubiera sido del cristianismo sin la presencia vigorosa e impactante de Pablo? Fue realmente el hombre escogido por Dios para abrir nuevos caminos en la historia de la humanidad (cfr. He

15, 7; 22, 14). Pablo es la irrupción de la imprevisible fuerza del espíritu de Dios. Fue un misionero infatigable, valiente, creativo

y fiel; totalmente conquistado por Jesucristo (cfr. Fil 3, 12), su-

mergido en la historia (cfr. ICor 9, 1), servidor y esclavo de todos

(cfr. ICor 9, 19-20).

Pablo participó en la comunidad de Antioquía de Siria (cfr. He 11, 25-26). Era una comunidad misionera fundada por misioneros

122

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

procedentes de varios lugares (cfr. He 13, 1). Pablo fue más allá. Quería ser un misionero de frontera; abrir nuevos caminos y lle- var muy lejos la Buena Noticia de Jesús. Consagró toda su vida

y energía a esta causa. Con apoyo de la comunidad, en equipo

con Bernabé y Juan Marcos, partió a la misión (cfr. He 13, 2-5). Juan Marcos desistió enseguida, pero Pablo y Bernabé siguieron adelante. Fue un viaje arriesgado y fecundo.

Pocos meses después, visitó las comunidades fundadas, en equipo esta vez con Timoteo y Silas (cfr. He 16, 1-5.19). De allí si- guió viaje, desembarcando por primera vez en Europa, en Filipos. Allí conocieron a una mujer llamada Lidia, que se convirtió y se hizo una ferviente misionera (cfr. He 16, 13-15). Así fue crecien- do y propagándose el anuncio del evangelio de Jesús, gracias a numerosos equipos misioneros. Realmente, las misioneras y mi- sioneros laicos dieron vida al cristianismo naciente.

7. MARÍA , MADRE, DISCÍPULA MISIONERA DE JESÚS

En mayo de 2007, se celebró la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en el santuario nacio- nal de Nuestra Señora de Aparecida (Sao Paulo). En Aparecida,

unos pescadores encontraron, el año 1717, en el río Paraíba, una imagen de la Virgen, hecha de arcilla cocida y oscurecida por su larga permanencia en las aguas. La apertura de la Conferencia fue

el día 13 de mayo, en el que se recuerda la abolición de la esclavi-

tud en Brasil, el 13 de mayo de 1888. ¡Feliz coincidencia!

La piedad religiosa popular ha unido siempre la vida de María

al mundo de los pobres, de los excluidos y sin voz. Así también

en Fátima, Portugal, donde se apareció a unos pastorcitos en el campo. En Lourdes, Francia, se apareció a Bernardita, joven sen- cilla y pobre. En Belén de Para, Plácido, un mestizo, encontró la imagen de María de Nazaret en un camino del bosque, el año 1793. En Guadalupe, México, se apareció al indio Juan Diego, en los albores de la colonización española. La devoción popular sin- toniza muy bien con la figura de María, como relata la Biblia.

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

123

¿Quién fue María? La Biblia habla poco de ella, pero sí lo suficiente como para ayudarnos a descubrir su grandeza. Ella no nació en un palacio real. No usaba mantos preciosos, como es- tamos acostumbrados a imaginarla. Nació y vivió en Nazaret de Galilea, pequeña aldea habitada por campesinos sin tierra. Tra- bajaban como asalariados en las fincas vecinas, pero no siempre encontraban trabajo. Y pasaban hambre. Vivió una época muy difícil. El pueblo estaba dominado por el Imperio Romano y sus lacayos (Herodes y los saduceos). Tenían que pagar pesados impuestos. Estaban humillados y explotados. Era una situación verdaderamente insostenible. Muchos se entregaban al bandi- daje. Otros huían a las montañas vecinas para incorporarse a la resistencia armada, que daba los primeros pasos. Por todas partes explotaban revueltas, que el Imperio Romano reprimía duramente.

María era novia de José, un emigrante (Mt 1, 18). Ella tendría unos quince años y él veinte. El noviazgo se consideraba ya con- trato de matrimonio; duraba un año. Y sólo al final vivían juntos. Podemos imaginar a María (o Miriam como se decía entonces) encontrándose con las otras jóvenes de la aldea cuando iba por agua a la única fuente de Nazaret. Allí hablaban de todo, compar- tían las últimas noticias y la dureza de la situación. Entre los po- bres había una gran expectación por el Mesías (cfr. Le 2, 25-32). Probablemente, María, como las otras jóvenes, pensaría: ¡Qué di- cha la mía si llegara a ser la madre del Mesías! En el corazón de María repercutía la situación del pueblo. Ella no era ingenua ni vivía con los ojos cerrados. Quería hacer algo por su pueblo.

Durante el noviazgo, Dios se reveló a María de manera sor- prendente, invitándola a participar activamente en el proyecto de la salvación (cfr. Le 1, 27-28). María, joven humilde, atenta, llena de la presencia de Dios, pensaría bastante en la llamada de Dios. Tuvo sus dudas y pidió luz (cfr. Le 1, 29-37). Las grandes opciones de la vida no se hacen superficialmente. Disipadas las dudas dijo "SÍ" (Le 1, 38). Pero fue un "sí" que cambió totalmente el rumbo de su vida (cfr. Le 2, 34-35). Nunca dio marcha atrás ni se arrepintió. Fue firme y fiel, siempre atenta hasta acompañar a Jesús en la cruz (cfr.

1?4

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Jn 19, 25). Asumió el compromiso con gratitud y alegría interior (cfr. Le 1, 46-47). Fue misionera de la voluntad de Dios.

Podemos imaginar las reacciones cuando aparecieron los sig- nos de su embarazo: ¡cuántas habladurías y calumnias circularían entre los vecinos de Nazaret y aldeas vecinas! Pero ella no podía explicar a nadie que estaba grávida por el poder del Espíritu San- to. La hubieran humillado todavía más. Incluso hoy hay personas que faltan al respeto del misterio de la maternidad virginal de Ma- ría, incapaces de captar con admiración y gratitud la grandeza de la acción de Dios, que nos sorprende siempre, superando nuestra imaginación. Tenemos que saber acoger y adorar el misterio de Dios. Para ello se requiere mucha humildad, docilidad interior, gratitud y compromiso.

También el joven José, su novio, se sentiría perturbado ante los signos del embarazo de María. Tenía plena confianza en ella, pero al mismo tiempo no podía entender lo que estaba pasando. Pensó devolvérsela secretamente a sus padres, porque no quería ser víctima de las provocaciones de los hombres de Nazaret, que pedían la muerte de María a pedradas, según la costumbre ma- chista de la época (cfr. Jn 8, 3-5).

Pero José era un hombre justo y fiel (cfr. Mt 1, 18), que busca- ba la voluntad de Dios. Después de muchas dudas, entendió, por inspiración divina, un acontecimiento tan extraordinario. Acogió a María como esposa, liberándola de la humillación pública (cfr. Mt 1, 24-25) y dio su paternidad a Jesús. Si José no hubiera he- cho esto, María hubiera sido brutalmente humillada toda su vida como madre soltera y pecadora. Por decir "sí" a Dios, corrió Ma- ría un riesgo muy grande.

María asumió las consecuencias del "sí". Más que pensar en sí misma, se preocupaba de los más necesitados, de su parienta Isabel, embarazada, a pesar de su edad avanzada. Recorrió cerca de cien kilómetros a pie, subiendo y bajando laderas, para asis- tirla (cfr. Le 1, 39-40. 56). Esto es lo que hacen los misioneros y misioneras. Es impresionante ver a María en el pesebre de Belén:

"María conservaba todos estos recuerdos y los meditaba en su

MÍSTICA Y ESPIRITUALIDAD MISIONERA

125

corazón" (Le 2,19). Ella contemplaba la acción de Dios y percibía

aquellos extraordinarios acontecimientos, sin arrogancia ni fana- tismo. Con humildad y docilidad fue aprendiendo, poco a poco,

a ser madre discípula de su hijo y a compartir con él sus mismos sentimientos.

María bendijo a Jesús cuando le comunicó que había llegado

la hora de hacer pública su misión. Y lo acompañó siempre de

cerca o de lejos. De vez en cuando, volvía Jesús a Nazaret a vi- sitar a su madre, para compartir con ella su vida misionera, sus sueños, proyectos, dificultades, alegrías y esperanzas. Y hasta le llevaría algo para su sustento. Raras veces apareció María en pú- blico junto a su hijo. Sólo en las bodas de Cana (Jn 2, 1-2), cuan- do ella ayudó a resolver una situación complicada por la falta de vino. María no seguía a Jesús en busca de aplausos.

Es impresionante el silencio de María en los evangelios, no precisamente por desatención de los autores sagrados, sino como señal de respeto y gratitud hacia ella. En cierta ocasión, una mu- jer, madre sin duda, al escuchar a Jesús, sintió tanta dicha que exclamó: "Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te ama- mantaron" (Le 11, 27). Fue un gesto de gratitud con su madre. Jesús lo reconoció, se sintió feliz por la alabanza y recordó que

a

su madre le venía la grandeza de ser fiel a la voluntad de Dios.

Y

añadió que a todos podía alcanzar esta felicidad (cfr. Le 11, 28;

8, 19-21).

En el momento más difícil y doloroso de Jesús, su pasión y agonía en la cruz, su madre estaba junto a la cruz (Jn 19, 25). Podemos imaginar el dolor de María, representada en las imáge- nes de la Virgen de los Dolores y de la Piedad. Los evangelios no dicen cómo y cuándo llegó ella a Nazaret, pero estaba movida por un gran amor de madre y discípula. Hizo bien en contemplar la presencia silenciosa y fiel de María. Vibraría de gozo con la resurrección de Jesús, no por venganza contra los esbirros, sino

al contemplar la presencia victoriosa de la acción de Dios: "Actuó

con la fuerza de su brazo y dispersó a los de corazón soberbio. Derribó de sus trono a los poderosos y engrandeció a los humil- des" (Le 1, 51-52).

126

LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Después de la ascensión, los apóstoles se reunieron unos días. Estaba también con ellos su madre (He 1, 14). Los ojos de los apóstoles empezaron a abrirse. Fueron entendiendo cada vez más las palabras y las acciones de Jesús. Harían a María mu- chas preguntas sobre la infancia y juventud de su hijo. María fue abriendo su corazón de madre discípula, compartiendo y aconse- jando. Fue así una auténtica formadora de discípulos de Jesús. Y llegó Pentecostés, la fiesta misionera por excelencia. Y allí estaba ella, consagrándose a la misión sin reservas.

¿A dónde se fue María después de Pentecostés? Nada dicen los textos sagrados. Una vez más, el silencio respetuoso marca su vida. Según una tradición muy antigua del siglo segundo, Ma- ría acompañó a las comunidades que tenían como referencia al apóstol Juan. Llegó a Éfeso, en Asia Menor, una gran ciudad muy distante de Galilea. Allí vivían personas de razas y culturas dife- rentes. María tuvo que aprender muchas cosas nuevas. Fue misio- nera en otras tierras. Por la tradición sabemos que vivió el resto de su vida entre las comunidades de Éfeso. María fue misionera hasta el día de su "dormición". Así vieron su muerte: se durmió y subió al cielo.

Las primeras comunidades guardaron la memoria de María como mujer fuerte, valiente y siempre fiel. Fue una perseguida "política". Se vio obligada a huir de las garras violentas de Here- des (cfr. Mt 2, 13- 15). Si las primeras comunidades pusieron en labios de María el himno del Magníficat, es porque ella conoció la violencia. Merece la pena meditar el himno que revela una gran conciencia crítica de aquella realidad social y una fe a toda prue- ba en la acción liberadora de Dios (cfr. Le 1, 46-55).

Más todavía, Isabel, al recibir a María en su casa, la saludó di- ciendo: "Bendita tú entre las mujeres" (Le 1,42). Este saludo apa- rece dos veces en el Antiguo Testamento dirigido a dos mujeres valientes. Al pueblo de la Biblia le gustaba usar palabras antiguas de personas queridas y aplicárselas a personas contemporáneas para resaltar su grandeza y expresar su admiración y respeto.

El pueblo en fiesta expresó este saludo para alabar a dos in- trépidas mujeres: Yael y Judit. Yael fue una mujer solidaria con las

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luchas de las tribus del Antiguo Testamento, aunque no pertene- ció a ellas. Mató con mucho coraje al general Sisara, jefe del agre- sor ejército cananeo, en guerra contra las tribus (Jue 4, 17-21). El pueblo, lleno de alegría, la saludó: "Bendita entre las mujeres sea

Yael" (Jue 5, 24). Judit, mujer bella, fuerte y fiel, mató al general Holofernes, jefe del ejército opresor, liberando así a su pueblo.

Y fue una gran fiesta. El pueblo la proclamó bendita y la recibió

entre gritos de júbilo (Jdt 14, 7; 15, 9-10).

La Virgen María es realmente heredera de aquellas heroicas mujeres, que arriesgaron sus vidas para liberar en nombre de Dios y con su fuerza al pueblo de toda opresión. Es evidente que María no hizo lo mismo que hicieron Yael y Judit, pero fue de verdad una mujer generosa, que dio la vida por su pueblo, acep- tando ser madre del Salvador.

Es gratificante contar con la presencia consoladora y libera- dora de María en nuestras vidas y en nuestras comunidades. Ella pertenece al pueblo de las bienaventuranzas proclamadas por Je- sús. Es modelo de discípula del Hijo. Humaniza la vida de la Igle- sia. Sin su presencia, sentiríamos un gran vacío. El Documento

de Aparecida enaltece su presencia: "Ella es la discípula más per-

Es el primer miembro de la comunidad de los

conscientemente orientada al seguimiento

de Jesús" (n. 266). María es "la gran misionera, continuadora de

la misión de su hijo y formadora de misioneros" (n. 269). Ella nos

enseña el primado de la escucha de la palabra de Dios en la vida del discípulo y misionero" (n. 271).

Hoy son muchas las devociones a la Virgen. Pero surge en- seguida una pregunta: ¿son todas ellas acordes con la figura de

María, tal como nos la presentan los textos sagrados? ¿No existe

el peligro de "inventar otras Marías" que tienen poco o nada que

ver con la María de los evangelios? ¿No se hace demasiado ruido con ciertas devociones? ¿Cómo pueden compaginarse con el si- lencio de María? ¿Y por qué tanta falta de respeto a la Virgen en otras iglesias? ¿Qué hay detrás de todo eso?

creyentes en Cristo

fecta del Señor

Tenemos que recurrir a María y pedir su auxilio, porque ella transmite el consuelo de Dios al desamparo humano. Somos frá-

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

giles, limitados, y necesitamos su compañía. Pero tampoco po- demos olvidar que la verdadera devoción a María ha de estar arraigada en su vida histórica concreta. La oración del avemaria, tan sencilla y tan excelente, contiene el saludo: "Bendita tú entre las mujeres" ¿Nos acordamos al rezarla de lo que hemos visto? ¿La actualizamos en nuestra vida? Toda devoción a María que no se inspire en los textos bíblicos corre el peligro de desviación y de infidelidad.

Los y las misioneros y misioneras guardan con cariño y gra- titud la memoria de María de Nazaret. Les gusta rezar el rosario, meditando y contemplando su humildad y grandeza. Les encanta su silencio, su fidelidad y obediencia a la voluntad de Dios. Vi- bran con su fortaleza de mujer y de madre, aprenden de ella a ser discípulos y discípulas de Jesús. Evitan toda actitud de fanatismo y de ostentación estéril. No les gusta lucir medallas ni hacen pro- blema de tener a todas horas el rosario entrelazado en las manos. Como verdaderos devotos, lo que más desean es tener en sus vidas los sentimientos y gestos que encuentran en María.

Los misioneros y misioneras quieren dar testimonio de la verdadera devoción a María. En este libro no damos sugerencias concretas, sino que quedan a criterio de cada persona. No se trata de practicar devociones especiales, sino de ayudar a hombres y mujeres a captar la belleza y grandeza de María, a la luz de los textos sagrados. Es mucho lo que tenemos que aprender de ella.

8 .

LOS MISIONEROS Y MISIONERAS DE LAS SANTAS MISIONES POPULARES

Todo lo que estamos viendo en esta segunda parte del libro tiene el objetivo de fortalecer la figura y la espiritualidad de los misioneros y misioneras. Son una de las mejores buenas noticias de las SMP, tan bonitas y sorprendentes como no hubiéramos podido imaginar nunca. Pero es necesario que misioneros y mi- sioneras cultivemos una profunda espiritualidad misionera para seguir el camino con fidelidad.

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¿QUIÉNES SON LOS MISIONEROS Y MISIONERAS?

Son personas comunes. Son portadoras de sueños y anhelos. Saben de victorias y limitaciones como cualquier ser humano. Al escoger a sus primeros discípulos, Jesús no fue detrás de perso- nas perfectas y superdotadas. Pero a todos y todas les pedía con- versión y un cambio de vida. Los y las misioneros y misioneras de las SMP son labradores y amas de casa, lavanderas y obreros, pes- cadores, comerciantes y funcionarías, estudiantes y profesores de universidad, empleadas y desempleados, enfermeros y médicas Son niños y jóvenes, padres y madres, adultos, personas mayores, jubilados y enfermos. Son personas que sueñan y luchan por un mundo mejor, más humano y fraterno. La gran mayoría participa en el camino de las comunidades, de los grupos de jóvenes, de las pastorales.

ALGUNOS RASGOS DE LA ESPIRITUALIDAD DE LOS MISIONEROS Y MISIONERAS

Apuntamos algunos rasgos que hemos aprendido a lo largo de nuestro camino (sugerencia: lectura personal/meditada y/o en equipo. Hacer de cada punto un comentario, ligándolo con las experiencias de la vida. Al final, debatir: ¿cuál es el punto que más me/nos ha impactado? ¿Qué más considero/consideramos importante para mi/nuestro caminar? ¿Cómo me/nos ayuda a vi- vir este aspecto?).

1)

Ante todo, el misionero y la misionera no olvidan su si- tuación concreta de hombre, mujer, joven, su trabajo, su

empleo o desempleo, su estado civil

Son misioneros

desde su situación concreta. Se sienten misioneros en su

día a día, no sólo cuando van a ayudar en las SMP:

2)

El misionero no se pertenece a sí mismo, sino a la misión de Jesús. Participa de su mismo entusiasmo: "También en las demás ciudades debo anunciar la buena noticia de Dios, porque para esto he sido enviado" (Le 4, 43). Or- ganiza y articula sus energías, su tiempo y sus dones en

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LAS SANTAS MISIONES POPULARES

función de la misión. Sabe tomar iniciativas. Está donde hay personas, sobre todo donde la vida se siente amena- zada y humillada. Escucha, ve, siente alegrías y dolores; cultiva sueños, sufre derrotas, pero abre siempre cami- nos de esperanza. Cree en el servicio misionero y lo hace con el mayor gusto, con gratuidad y humildad.

3) Está en medio de las masas, pero sin masificar, sin re- ducir las personas a un número. Procura conocerlas por su nombre, establece relaciones personales y amigables, saca a las personas del anonimato. Ama y defiende la vida, sobre todo la vida de los más necesitados. No ca- mina sin rumbo (ICor 9, 26). El misionero aprende poco

a poco a tratar con las personas, valorando todo lo bueno

que descubre en ellas. No es una persona cerrada, autori-

taria ni interesada, sino ecuménica y abierta.

4) No vive prioritariamente en función de su grupo religioso

o de su Iglesia. Se pone al servicio del Reino de Dios. No

está hablando de Jesús a todas horas, pero tampoco se calla cuando tiene que profesar públicamente y con gus- to su fe y su deseo de seguirlo. No es un vendedor ambu- lante de la Palabra de Dios, ni obliga a otros a aceptarla a toda costa. No pregona plagas y castigos contra quienes pertenecen a otros grupos religiosos. Sabe que la mejor manera de anunciar a Jesús es dar testimonio de él en la vida diaria, luchando, creyendo y viviendo los valores del Evangelio.

5) Habla de Jesús oportunamente, y sabe a quién hablar sin agredir ni imponer. Escucha, aprende, valora los signos del Reino de Dios ya presente. Es una persona enamora- da del Dios de la vida y de la causa de la vida, como el profeta Jeremías (cfr. Jer 20, 7-11). Su gran anhelo es ser testigo de Jesucristo en el mundo: "Serán mis testigos en Jerusalén, en Samaría y hasta los extremos de la tierra" (He 1,8) .

6) Rompe barreras, derriba prejuicios, supera bloqueos, abre nuevos caminos sin caer en la superficialidad. Sabe

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sacar lecciones de la vida pasada, vive intensamente el presente y mira siempre al porvenir. No se deja arrastrar por los acontecimientos, sino que marca una presencia

significativa en ellos, de acuerdo con el evangelio de Je- sús. Por la misión es capaz de hacer renuncias decididas

y exigentes.

7)

Procura tener una visión crítica de la realidad. Median-

te

la lectura atenta de los hechos, va descubriendo que