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NATURALEZA Y CULTURA FREUD Y EL PENSAMIENTO CONTEMPORANEO Por Cayetano Betancur Especial para REVISTA DE AMERICA Alguna vez escribié Freud: “Con el psicoanélisis ha sufrido el espi- ritu humano una nueva humillacién. Una humillacién psicolégica se ha afiadido a le humillacién biolégica infligida por Ja teoria de la des- cendencia, sumada a su vez a la humillacién cosmoldgica debida al descubrimiento de Copérnico”, Tres etapas de] mundo moderno se cifran en los tres nombres alu- didos por el psicdlogo vienés: Copérnico, Darwyin y el propio Segis- mundo Freud. Pareceré a cualquiera una audaz vanidad el que el autor del psicoandlisis compare su obra con la de los dos genios precedentes, de tan amplio renombre en el campo de Ja investigacién humana, y cuyas premisas cientificas fueron capaces de. transformar plenamente Js imagen fisica del universo que era familiar al hombre desde Pto- Jomeo, y la tesis de Ja fijeza de las especies, tan cara a todo el pensa- miento clésica y medieval. Vanidoso 0, mejor, soberbia, no es, sin embargo, por estas carac- teristicas de su temperamento por lo que Freud se compara con el maestro de Ja astronomia y el sabio de las ciencias naturales, Es por el aspecto de “nifios terribles” que Copérnico y Dar ostentan a los / ojos del profesor de Viena. E primero muestra al hombre que su idea de sentirse él centro del universo, de que su planeta en que mors es el eje de la gran érbita solar, es una vana ilusidn, una perspectiva de rana ante la mirada que alumbran las nuevas matematicas y el and- lisis cientffico. E] descubridor de la teorfa evolucionista sefiala también auna humanidad orgullosa, que su origen orgdnico no proviene preci- samente de manera directa de las manos de Dios, sino que es resul- tado del lento despliegue de la vida a través de las mas humildes formas de especies animales inferiores. / Freud advierte en el maestro pre-renacentista y/sabio inglés el {4 papel de aguafiestas que siempre solia tomar para si/mismo. Pero es lo cierto que ni Copérnico ni Darwyin fueron espiritus irreligiosos como se vanagloriaba de serlo el maestro austriaco. Plenos de fe cris- tiana, lanzaron sus hipétesis cientificas convencidos de que con ellas contribuian a la “dignidad y aumento de la ciencia”, mas no a destronar el reino de Dios de] corazén de ios hombres, Escribian y meditaban en una época creadora: el astrénomo, al iniciarse la edad moderna. y el bidlogo al culminar ésta, pero sin que todavia tocara a su fin. Freud, n cambio, es el espfritu burlén que, como en ciertas comedias, muerto en el escenario, todavia le correponde un tltimo papel: el de levan- tarse a correr el telén entre una mueca macabra, Y esta su muerte y esta su tragicémica resurreccién para e) acto Pestrero de la farsa, no es una simple imagen literaria que no ha de venir al caso, sino la expresién auy vive de lo que Freud representa en el mundo nuevo que nace en este siglo XX. A él corresponde clau- 194 REVISTA DE AMERICA tapa racionalista y adentrarnos en las formas de un Sine de signo casi contrario al que se enarbola con pensar y de un sentir, Oyeoracaa . jemente, de le engolada edad de qué vie Freud? Acaso, simplemente, de | Seay seb 6 nacer y jue cubrio con su Sonrisa victoria nyo seno le tocd nacer y @ 08 $8 son ceietficial y sus manezas falsamente galantes, no silo @ Inger, Sree todo el Continente? No. La burla de Freud viene emis ats cinena de su zacesso judi, perseguido secularmente, 9 e0biia, Bo 98 sito “ie | mps de la reine Vietoire”, sino todo el mui a séla “le temps de Ja inicia con Copétnico, Gal Keplero, Bacon y Descartes, ag se inieia con Copémico, Galileo y Keplero, Bacén y De eee Poon juya con la seténica risa del filésofo y psicdlogo que hace ra que concluy a seta sof y psied in di a due en la alegre ciudad centro-europ tun siglo viera 1 Ta filosofia medieval que es el centro de toda Hey un concepio en Ja filosofie medieval que es el conto, ce, toda ja especulacién metafisica de ese entonces: ae voried que a ai -ieor epto de ser tiene una cualidad o una pa Sl Pear i 5 Pe el filosoto me- dieval afronta su temética: el concep ae voco sino analogies. Todo lo que conocem: ba eee ees ad eo Jlo que es un sér: el sér de ira, el e Tedu cir de ello que es uns ér-de la ia y el ee el séz Gel angel y el sév de Dios el sér de is sustancie y el sae ite: al ate condo 9, 6! SS ineendo, Pero cop sume sau srla la especulacién filoséfica de la Edad Media strabuia esta misma wocién de ser a los distintes objetos que hemos a ae Tele siongo una flosfls que srabajabe desde Ja fe, no, comet el inresteto de considerar que el concepto de ser era ia Botte see sa misma cosa, cuando se atribuia a la piedra o 2 Dios. 1 ma OSD, Cee, solamente anaiégica, careola de univ: darting la'mencign en ol ser de la criatura y en el ser ficcba una nocién de s ‘ a: no exa idéntica la meneion € que pertencee a Dion “No hay que negar que yacla en es sentido religioso. Es como si (ease 1S Susie de trece hombres que se Teupleron una noche en la Tiegese Pe aiuee Ge numerar 2 Cristo con Tos doce, tomar gel Sefer Wleme cena, Pee oe dual human para hacer con sus pre eros wn See eene ea titative y puramente sumativo, era cesnaler ie aoe Davier diving, de sa trascendente incomunieabided con les fe zu cavaeter divino, : se, incomunicabii Ge apenas eran individuos de una especie, mientras Yinico en su realidad divin, Pero desde el seno mismo de la en la doctrina de que el concepto ae § ta concepcién analégica del ser ‘a los ofdos de los apéstoles les & Bad Media sureié este disidencia er era analdgico. Razones tam- aparte de las fuertemente ele Eseoto 2 sostener por vez primera, que el — » poseer un cardcler usiveso, sin gue elle inolcare rere eo eso Suarez, desenvuelve aropliamente jecemboce, ode et mundo del_racionalisme ‘cuando decimos ser, mentamos algo en el hombre, en el hombre y if eustancia yen el aceldente, en el objeto real y en @ tye ta nocién de ser que, mientras fuera puramente | ae emarguia, respetava grados del ser e implicabs eran solamente triby- von A bien pod bieto ideal. ser que, jsica, conservaba una jeraraufa, respe un Ser Supremo del que todos los demas ser Ye won pb FREUD Y EL PENSAMIENTO CONTEMPORANEO 195 tarios, ya esa nocién de ser, repito, se democratica, por asi decir, Se pide a ella un igual tratamiento para todas las cosas, para todos los objetos; se le exige que cubra con equitativa largueza todos los tér- minos @ que se atribuye. Como en las demoeracias racionalistas, todos Jos ciudadanos son sélo un numero dol registro electoral, desde el gran magistrado 0 el ilustre jerarca eclesiastico hasta el humilde artesano, asi entonces todos los entes son seres en la misma medida y con iguales derechos a esta nocién, antes tan exigentemente tazada y atribuida. Mientras en la pequefia aldea, ni la Iglesia, ni la casa parroquial, ni el edificio donde moran Jes autoridades civiles necesitan num arse, en Ja gran ciudad, niveladore por esencia, el mimero que preside una puerta es tan necesario para el palacio de los gobernatites como para ja humilde choza del obrero, Sin él, todas las gentes se extravian La nocién univoca del ser era igualmente necesaria para el pense- miento racionalista que toma su expresién acabada en Descartes y en Galileo. Uno y otro eran creyentes, como lo fueron la mayorfa ide los hombres que iniciaron la revolucién cientifica de los finales del’R cimiento. Pero si mantenian la fe, carecian quizas un poco del senti- miento de profunda reverencia que sefala la frente de toda religio- sidad profunda. La univocidad de! ente implicaba una relacién de con- fianza y hasta familiar con los poderes supe: iperiores del Cosmos. Por ella todos los gatos se hacian pardos, todas las realidades se vineilaben en una confianzuda mescolanza, ausente de jerarquias y de distancias Este espiritu racionalista, merced al fecundo concepto de la univo- cidad del ente, pudo pensar con Descartes que toda la naturaleza meta- tial, las “res extensae” eran sélo mecanismos; lo vivo no existia para él; el animal mismo no era mas que un mecanismo movido por las leyes de la masa y del movimiento. La propensién univocista condujo también a reducir tode la esen- cia del universo a unas cuantas particulas de materia y y energla, cuyas leyes, una vez descubiertas, despejarien todo el misterio del mundo Pero en un Principio esta optimista aspiracién tuvo también un aleance sociolégico. Una vaste zona de poblacién europea, acababa de salir de la mas cruel persecucién: me refiero a Ja raza judia que se Mantuvo incontaminada, justamente por el odio de que se le hizo objeto. Alejada de toda posibilidad en el mundo de la riqueza territorial, es el imperante en la Edad Media, se refugié en los burgos a ad lar numerario, dinero contante Y sonante, producto del comercio, y de Ja usura. Cuando Ja nobleza territorial decae, es el fo quien da el primer paso en su reconstruccidn social, sirviendo al noble de garante de sus empresas arruinadas. Pero con el racionalismo, ef judafsmo inter- nacional y cosmopolita, encuentra el puente con que puede extenders ampliamente en una sociedad que va no es cristiena, simplemente por- que ya cree ante todo en la razén. Guardendo en lo mds hondo de su ser sus profundas creencias religiosas, herencia de log antiguos patriarcas y profetas, el judio sabe gue hablando el lenguaje de la raz6n, en el que todas las iguales, podra conquistar la fortaleza’ de una sociedad. or antes lo mirara con horror, cuando en ella vivia ardienter en Cristo y el recuerdo de su afrentoso sacrificio. E] universalismo del amor es reemplazado en el munda judio, por e! universalismo de la inteligencia, Precisamente un fildsofo judio, que occupa puesto preemi- fenie exta filgsofia contemporénes, nos hablaré un dia del “anor D ente la fe 1e-sepecuiacion-metutisiea-de-ese-entontes~-ce-el-concepto dorseh if i 136. REVISTA DE AMERICA 1 1 Dios. ‘ is”, del amor intelectual a - aaa aerrds ealidades surgen 2] mundo evitural de exiones, eon el operante concepto univoco del ease. Uno, Jas noones oe pad eae ida én es “naturaleza”. 1 " rofunda transformacién es la de ie rofunda 2 et foe bre giego yal pensemienco medieva fe "paturel” es To que eorex onde 2 la exencia de un ser; es la esencia misma gp costo prince se sus operaciones. Por la naturaleza, los seres no sélo so au 20m, de sus operaciones. © eben obrar. Pero toda operacién lene up Seno v este sérmino es so fn, Pero su fin es, a lg ven, ou bien. Lenzi Ge naturzleze tal como Jo advierte el smunde elisic, et, por tania intimamente ligado 2 Ja concepcién “scleoldgiee del cosmos Al onden ‘ati i f S in todo, tat lievan entre sf las partes en u | sstatico que llevan . (nite, que expresa las relaciones de los medios con un i i ae ee cer werdaderos, todo griego auténtico es un complete a are ser 708, 10 téntico | mipljo de Platén y de Arisidteles. Mirados estos dos zntapicnepensadoes dene lag ) ist son com S 1 i] racionalismo moderno, cs ave Fear aehc ue les ton hondamente querides Lo satura pare ristotelismo noes, pues, lo que esté ab came erjado, como han- donado del cultive y euidado de las manos del bom ge eo aatra no $ idéntico a lo celvéico. Por eso se,he dicho que pare el griego le; jaaneana natural no es Ja manzana salvaje, sino la manz: ardin de las Hespérides, "Cuando, con el mecanismo exriesiane y Galileo, ge elimina del ser su concento de fina tengo de lege ar, le mes como las de “entelequia”, en euya sign 2 epvuals precisamente el sentido de le finalidad. me misma palabra “ene el re Ss m ia” es rechazada con furor como 0 mas le de as mage oes fg oe gar Sates me vais an asoe J nuevo esti insar y se le persigue en tod : Be ere a ee dace al fin, el mecanicismo ‘tal, Te idee de ta lucha aciag ede e a eres todos no son mas que aglomerados de Lotig = - de ultimas nta todo con : ot Tidades, de las que se ausenta to a ene directriz se va a reconstruir el mundo Pe ja on 2 dizect rut = ralera y de Ja cultura, con J clara, visn de gue naturslera y talture aqui no se distingven, pues en Je gultura sa én hay gue ae 4 di teriales desde luego, y escubrir los elementos tltimes, ma! fe in’ ia seca oe loc demise del mundo fisico, @ las leyes inexorables d como todos los mecénica, Bs a esta] y el andlisis matemético de Jidad, se torna al mismo 2 tendran que hacer alli msbze como floreeen las concepeiones mecanicits & la sociedad, ls eof del pact social y las tenis inidualitas G Mberaisme econtinico PO gue fal isin del besque no me aan ee gel infinite mimero de visiones de cada una de las ho} ue la suma del infini ce Tes arboles que 1 coretele surgen cuatro geniales judios ave io En el especie. en este racionalismo mecanista, lo empujan als Tei ctzemo cue lo hacen reventar, al bacerle producir todas sus Gl tal extremo due i Bn 1818 nace Carlos Marx, el primero de ells § seein vive en Viena la ultima gran figura de esta constel cin: Kelen, Los otros dos son Seg'smundo Freud y Alberto Ensten. ae aes earns peorimir todo €! jugo de la coneepeién racio st Fas euatro, aise pero en cistinia medida, el mundo que va a sue annie Miooduens", es decir, 1a post-renacentista, del univers0. © tuir la imagen “moderne”, FREUD Y EL PENSAMIENTO CONTEMPORA EO 197 Carlos Marx disuelve todas las formas culturales en la lucha eco- némica: Religion y arte, ciencia y formas de sociedad, no son otra cosa que las superestructuras de la lucha de clases por la supervivencia econémica. Como se lee en ja famosa sentencia, “al lado del molino de viento florece el sefior feudal, como al lado del molino de vapor surge el capitalista industrial”, Alberto Einstein representa a Ja vez la altima etapa de la fisica clasica y las posibilidades de su superacion, de igual manera que Carlos Marx es inconcebible sin los principios econémicos de Adam Smitth y de Ricardo. La formula einsteiniana de Ja transformacién de la materia en energia es la cumbre geniel del pensamiento mecanicista y su fruto mejor logrado, Heissemberg, Reichembach, Schrodinger ya desbordan al maestro en sus concepciones sobre e] microcosmos y sobre el ma- crocosmos. Paralelamente a estos, y en un campo cultural menos divulgado Por razones acaso demasiado obvias, Hans Kelsen realica en el dere, cho una revolucién del linaje precedente. En el afan de reducir todo a sus ultimos elementos, Kelsen también demuestra que el derecho es, en esencia, fuerza, que la ultima Y postrera etapa de toda proposicién juridica es la coaceién. Si el derecho se cumple por razones de valor, si se postula su validez con independencia de la coaccién postrimera, el derecho degenera en costumbre social, tal vez en ideologia Politica, sin valor ninguno para la consideracién estrictamente cientifica. Si Carlos Marx busca una monada econémica, y Alberto Einstein una ménada de energia, Hans Kelsen hallard una ultima ménade qué reducir todo e] derecho: al momento en que el agente del Estado hace cumplir la sentencia judicial por la fuerza Y es en este momento finisecular y finicultural cuando aparece tam- bign la investigacién psicoanalitica de Sigmund Freud. No ee mi propé- sito examinar exhaustivamente el paralismo de estas cuatro figuras del mundo moderno, pues ello rebasaria los fines de esta conferencia, Pero la interna afinidad de sus Posiciones es, por de pronto, a todas luces manifiesta. Detengamonos solamente ahora, en algunas consideraciones sobre Freud y la filosof{a implicita que, a despecho del maestro, con- lleva toda su enorme tarea cientifica. Cuando Freud descubre el mu I todas las restantes manifestaci indo del inconsciente, quiere reducir ones de la actividad humane. Su pri- mera tendencia es, pues, t{picamente monista como la del racionalismo tlésico del que procede y al que debe su propia formacién espiritual Para Freud el inconsciente sdio sabe apetecer. Y descubre que el po de apetencias que le son propias son las que se conocen con el nombre de apetencias sexuales, Vacila_a lo largo de su prolongada ex tencia, el coneepto de la libido que Freud coloca en e! portal de sus Pesquisas cientificas. Un dia nos recordaré que la libido a que ha alu- dido toda su vida no es nada més ni nada menos que el Eros platénico. Pero es lo cierto que sus investigaciones coneretas sobre lor weehee sobre el chiste y su significado, sobre los pequeio actos fllides, ete, Po se tien casi nunca de otra cosa que del mas crudo sentido sexual, en el restringido sentido de este vocablo. ¥ tenia que ser asi, porque como hemos recordado al principio de tte trabajo, Freud es el aguafiestas de la época victoriana 'y man atin, de todo el mundo cultural que Hamamos “modernidad”. Por ello colocé al frente de su disertacién sobre Jos suefios Ja famosa frase de Virgilio: ectere si nequeos superos, Acheronta movebo”. “Si no puedo doble-