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Fsil

Cuan grande es la miseria de quien a cambio de caricias recibe piedras y cuanto duele a la razn cuando crecen esas pe?as y obstruyen la razn. !Ay! triste son esas historias que al comps del ERASE UNA VEZ nacen entre abrazos y risas mas culminan en llantos; lgrimas que seca la brisa. !Oh! esas manos que se acariciaban son estas que se apualan !Ay! estas manos que se estrangulan son las que se abrazaban. Son de esas pasiones que cuando se agotan y secan dejan ridos y rojos los ojos y el alma como arrasada por las siete plagas. Respiramos besos sin encontrar aliento; nuestras manos se tocan, pero no se sientes; nuestros ojos en sus rbitas locos sin que las miradas se encuentren. Estos cuerpos ahora rusticos para lo que una vez fueron dcil. Aqu yacen los restos de un amor extinto; una pasin fsil.