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La ertica del tiempo

Sabemos que hay una estrecha relacin entre la existencia de un obstculo y la constitucin del objeto como el objeto del deseo. Eso est presente en todas las grandes historias de amor, aquellas que son nuestros mitos y que modelaron profundamente nuestra sensibilidad. La historia de Tristn e Isolda, por ejemplo, o la de Romeo y Julieta, ilustran el combate de Eros, el combate del amor contra un orden familiar que prohibe al punto A unirse al punto B. El orden de las familias, Montesco y Capuleto prev una relacin agnica, de combate. Esas historias de amor son mitos que nos presentan el esfuerzo de sustituir la relacin libidinal por la barrera instituida de los rdenes familiares. () Podemos definir la obsesin como el esfuerzo por volver imposible de alcanzar el objeto de deseo en el espacio; para desearlo debe tornarlo inalcanzable, inaccesible. () la condicin del amor obsesivo es que el objeto sea inaccesible. El goce como tal est asediado por el autoerotismo, por la ertica de s mismo. Pues bien, es ese goce profundamente autoertico lo marcado por el obstculo. Lo que llamamos castracin es el nombre del obstculo que marca el goce del cuerpo propio. El objeto de goce con condicin de objeto prohibido y ocupando una posicin xtima al mismo tiempo interna y externa fue designado por Lacan con el nombre de La Cosa. En torno a ella solo podemos girar y guardar distancia

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