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EL ESPEJO: MUNDOS PARALELOS

Generalmente solemos tener la convicción de tender a pensar que solo es princesa aquella
niña de sonrisa adorable, vestido pomposo, cabellos de oro y corazón de diosa, corriendo por
los prados de un magnífico castillo.
En esta historia, naturalmente hay una niña, con cabellos de oro, (aunque sucios), con una
sonrisa adorable (a pesar de no haber comido nada en días), y un vestido algo viejo. Pero eso
si un corazón de diosa inmenso, corriendo de lado a lado por las calles de Venecia. Shennhoa
es una niña adorable, que a pesar de la crítica situación económica de su familia, siempre
tiene en su dulce carita una sonrisa para todos. Oscila entre los ocho y los diez años. Vive a
las afueras de Venecia en una casita muy humilde, en donde comparte su alegría de niña con
sus cinco hermanitos menores y sus dos padres. Shennhoa es una niña soñadora y creyente en
las fantasías y en los príncipes, sus sueños son el sustento de su sonrisa.
Eran ya las cinco de la tarde y sobre la humilde casa, ya se estaba poniendo la penumbra, sin
embargo este no era un día como todos, pues sus padres se veían realmente agobiados por la
pobreza y no tenían nada que darles de comer a sus niños, así que los mandaron a dormir.
Shennhoa no podía conciliar el sueño, cuando de repente se le apareció una pequeña personita
voladora, que en realidad era un hada, ella no podía creer lo que estaba viendo, era hermosa
esa pequeña personita y se parecía a la niña. En seguida, el hada le enseñó un camino a
shennhoa y le pidió que la acompañara. Ella aunque desconcertada, estaba muy contenta de lo
que estaba viendo, de pronto y mientras caminada siguiendo al hada, ya no supo donde estaba,
ya no veía su casita por ninguna parte, todo era verde y oscuro, lo único que vio fue un gran
espejo plateado que el hada le señaló con mucha complacencia. Era hermoso, grande, con un
marco de madera perfectamente tallado con flores y tenía en uno de sus bordes, una pequeña
inscripción, que apenas era legible, y decía: "Cuando la penumbra se ponga la tercera noche
después de su cumpleaños, la princesa descubrirá su verdad, y vendrá de nuevo". La pequeña
shennhoa no comprendía lo que sucedía pero le parecía fascinante todo lo que le estaba
pasando; aunque por diversas adversidades esa noche no pudo mirarse en el magnífico espejo.
A la mañana siguiente despertó y creyó en que todo lo del hada y el espejo, no había sido un
sueño, y deseó con el corazón, volver a ver al hada y al espejo. Ese día fue maravilloso para la
niña; el sol, el cielo y el suelo, parecían conjugarse con su tierna sonrisa. Además porque ese
día estaba cumpliendo un año más de vida. Aunque no hubo regalos, ni fiesta, ni dulces, para
shennhoa fue un cumpleaños muy especial porque en la noche ese mismo día, el hada se le
volvió a aparecer y le entregó una pequeña nota en la figuraba solamente un número, el tres.
Pero antes de que la niña pudiera decir una sola palabra, el hada desapareció. Shennhoa no
hallaba respuesta al enigma de la nota y a al coincidencia numérica entre el papel y el espejo.

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Sin embargo, durante las siguientes dos noches, el hada nunca apareció. A la tercera noche,
shennhoa sintió un impulso incontrolable, era como si sus pies quisieran salir corriendo; se
levanto y comenzó a caminar sin saber hacia donde iba, cuando de un momento a otro se topó
con el gran espejo de cuatro noches atrás.
La niña cerró sus ojos, levantó su mano y tocó el espejo; y cuando esto ocurrió, múltiples
imágenes pasaron por su memoria, como si estuviera recordando un a parte que había
olvidado de si misma. Tan pronto abrió los ojos, vio en el espejo, el reflejo de su abuela a
quien tanto adoraba y quien hacia pocas semanas había fallecido. Shennoha no sabia que
hacer o decir, así que solo lloró y pronunció el nombre de su abuela. Cuando estaba llorando,
shennhoa topó si mirada con un viejo libro del suelo, que el reflejo de su abuela le había
señalado en el espejo.
Al abrirlo, se empezaron a unir letras y formar palabras, que relataban una historia de una
pequeña niña que vivía en una realidad errónea, pero que su mundo estaba a través de un
espejo hermoso y grande, hecho específicamente para ella, porque aunque no lo creyera, en el
mundo más allá del espejo, ella era la princesa shennhoa, solo tenia que cruzarlo, pero una vez
cruzado el espejo, no podría regresar jamás.
Una noche de repente, su padre del dijo a shennhoa, hija sin importar lo que pase has siempre
lo correcto y lo mejor para ti. Mientras el padre pronunciaba estas palabras, la casa voló en
mil pedazosdebido a un explosivo que arrojó una tropa vecina que iba para Venecia, en busca
de conquista de territorios. De este lamentable accidente solo podremos decir que el padre de
la niña y sus hermanos, fallecieron, y su madre quedo severamente herida. Este fue el hecho
que borraría su sonrisa hasta el inicio de los nuevos tiempos. Shennhoa en medio del dolor y
de la pena, puesto que su madre había acabado de fallecer, recordó al hada y al espejo, y
guiada por su corazón, atravesó sola el bosque y llegó hasta el espejo; vio tantos recuerdos en
ese espejo, tanto así como si el espejo fuera su propia conciencia. De repente entendió que
todo el enigma se refería a que ella debía atravesar el espejo para dar inició a los nuevos
tiempos; y lo hizo, pasó a través del espejo y llegó a un lugar hermoso, mágico y en donde
por circunstancias desconocidas de la vida allí estaba su familia, esperándola con una gran
sonrisa, todos vestidos de blanco, como quien espera la celebración de una fiesta celestial.
Bibliografía

[1]El cuento fantástico. [En línea], disponible en:


http://www.eleducador.com/col/contenido/contenido.aspx?catID=110&conID=355.
Recuperado el 23 de septiembre de 2009.
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[2]El cuento fantástico. [En línea], disponible en:


http://digocuentos.blogspot.com/2007/04/el-cuento-fantstico.html. Recuperado el 23 de
septiembre de 2009.

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