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XXV ANIVERSARIO 1987 -2012 CURSO DE EGIPTOLOGÍA 2012-2013 FARAONES La historia del Antiguo Egipto a través

XXV ANIVERSARIO 1987 -2012

CURSO DE EGIPTOLOGÍA 2012-2013

FARAONES

La historia del Antiguo Egipto a través de sus reyes

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Adijlamani, el constructor de Debod

D. Miguel Jaramago Canora

5 de abril de 2013

ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE EGIPTOLOGÍA

Po de la Habana, 17, 4ºD. 28036-MADRID. Telf.: 915616320. E-mail: info@aedeweb.com

Adijlamani, el constructor de Debod

Los tres únicos documentos disponibles sobre el rey Adikhalamani. Sólo se conocen tres documentos que informen, como fuente primaria (esto es, de forma directa) acerca de este gobernante meroítico:

-La Capilla de los Relieves del Templo de Debod. -Una estela fragmentaria hallada en Filé. -Su tumba en Meroe. El propósito de la presente conferencia es analizar en detalle estos tres monumentos a fin de determinar de qué elementos biográficos ciertos disponemos para conocer al personaje, sin descartar en modo alguno las posibles evidencias secundarias (indirectas) sobre su reinado, como la relativa a su onomástica.

1. La Capilla de los Relieves del Templo de Debod. Se trata del núcleo original del santuario de Debod. Una sencilla construcción de planta rectangular sirve para alojar en sus muros un estudiado programa iconográfico en el que aparece el rey Adikhalamani dando culto a diversas divinidades de la Baja Nubia y de Filé. La divinidad principal es Amón de Debod (dios carnero a quien se consagra el edificio), probablemente un antiguo dios local (su existencia se remonta al Reino Nuevo, seguramente a la época ramésida) que recibió, con el tiempo, atributos iconográficos propios del dios Khnum, señor de la Primera Catarata. El rey aparece, en las diferentes escenas del templo, tocado como un gobernante egipcio tradicional; su titulatura y atuendo no son distintos de los de los reyes egipcios que encontramos en los templos ptolemaicos. Por lo tanto, en este sentido cabe pensar en que Adikhalamani habría adoptado, en la Baja Nubia, usos y maneras de los reyes lágidas. Seguramente sea de mayor interés la incorporación que hace este rey de algún dios estrictamente kushita en el santuario de Debod. Efectivamente, la mención del dios león meroítico Apedemak –que sería la mención de este dios más septentrional documentada hasta la fecha- convierte al Templo de Debod en un edificio singular, y a su rey en más que un mero imitador de los reyes alejandrinos. Entraremos también en la conferencia a considerar la presencia iconográfica del dios Imhotep en el templo, ya que algunos investigadores piensan que puede tratarse de un importante elemento cronológico (en concreto, un post-quem para datar el Bildprogramm del rey Adikhalamani en Debod).

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  • 2. La estela fragmentaria de Filé.

Durante las obras de desmantelamiento y traslado del templo de Filé en los años setenta del pasado siglo se encontró, bajo el pavimento de la sala hipóstila del templo de Isis, la luneta de una top-rounded stela de 0,43 cm de alto. Se ha perdido toda la parte inferior, con líneas de texto e información relativa a la ocasión con la que se levantó la estela, conservándose la escena superior, en la que Adikhalamani aparece dando culto a varias divinidades. Debió ser erigida por este rey en Filé, tras la ocupación meroítica de la isla y su santuario, tal vez en una zona del recinto sagrado en la que hubo un edificio anterior de Amasis y Nectanebo I (edificio del cual también se han hallado bloques reutilizados bajo el mismo pavimento). Los dioses que aparecen en la estela son, por un lado Khnum-Ra, Hathor y un dios criocéfalo mumiforme (Pa-enti-en-pa-iu-uab), a los que el rey ofrece vino; por otro, Osiris, Isis y un dios hieracocéfalo muniforme (de nuevo Pa- enti-en-pa-iu-uab, bajo una forma distinta), a los que ofrece incienso y una libación. El uso de khepresh por Adikhalamani en una de las escenas de esta estela (casco que no era usado en la iconografía regia de los gobernante meroíticos), ha permitido pensar que estamos ante una creación artística absolutamente guiada por las directrices de Filé.

  • 3. La tumba Beg. N. 9 en Meroe.

Se trata de la tumba del rey Adikhalamani. Esta pirámide sigue, cronológicamente, a Beg. N. 7 (que es la tumba de Arqamani, considerado predecesor de Adikhalamani). Situada en el cementerio norte de Meroe, es una construcción que ha llegado en muy mal estado a nosotros, con los relieves y la superestructura prácticamente arruinados en su totalidad. La tumba plantea un problema histórico interesante: la sucesión de Adikhalamani como rey en Meroe. Para ello, tenemos dos evidencias:

-La presencia, en la tumba de Adikhalamani, de un problemático cartouche en el que puede leerse el nombre kushita “Tabirqa[l]”. ¿Fue éste el nombre de su sucesor? Tabirqal sería un personaje que no nos es conocido por otras fuentes. ¿Cambió, entonces, el rey Adikhalamani su nombre en algún momento? -La relación de esta tumba con Beg. N. 8 y Beg, N. 10. En la primera aparece un cartouche destruido (…mr…t); la segunda se ha atribuido tradicionalmente al rey Shorkaror, aunque dicha atribución no es unánimemente aceptada por todos los investigadores.

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Adijlamani, el constructor de Debod

Si algo resulta cierto de todo esto es, como dice Török, que “los hechos acaecidos en las décadas fechables tras los reinados de Arqamani y Adikhalamani permanecen oscuros”. Tal vez la expansión hacia el norte de Meroe propiciada por los reyes kushitas Arqamani (Ergámenes II) y Adikhalamani tuvo como consecuencia problemas internos en el reino, problemas que se unieron a la progresiva caída de la demanda por parte de Egipto de productos del Sudán (ya que desde el siglo II Egipto entra en una creciente crisis política y económica).

Bibliografía comentada. Para conocer en detalle los documentos aludidos pueden consultarse los siguientes trabajos:

-Para la Capilla de los Relieves de Debod:

A pesar de haber cumplido ya un siglo, la obra fundamental para esta sala sigue siendo el trabajo de Roeder, G., “Debod bis Bab Kalabsche”, El Cairo 1911-12, tanto por su impresionante archivo fotográfico como por la extensa información epigráfica que reúne. -Para la Estela de Filé:

La publicación de la estela fue realizada por Farid, A., “The Stela of Adikhalamani Found at Philae”, MDAIK 34 (1978), pp. 53-56. Sin embargo, una traducción reciente y un interesante comentario del monumento se encuentra en las Fontes Historiae Nubiorum, editadas por Eide, T., Hägg, T., Pierce R. H. y Török, L., en el volumen II (“from the mid-fifth to the first Century BC”), Bergen 1996, pp. 592-596. -Para la tumba Beg. N. 9:

Enviar al lector interesado directamente a las publicaciones de la tumba creo que sería, en este caso, de poca utilidad, dado el estado ruinoso del monumento y la escasa información que aportan. Considero preferible acercarse a los datos consignados en el monumento a través de trabajos secundarios y actualizados, como la obra de Török, L., “The Kingdom of Kush. Handbook of the Napatan-Meroitic Civilization”, Leiden 1997. Tanto en la mencionada obra (p. 204) como en el volumen VII de la Topographical Bibliography de Porter y Moss (dedicado a “Nubia, the Deserts and Outside Egypt”, p. 247) se da cumplida información de las referencias relativas a las publicaciones antiguas de la tumba Beg. N. 9 y sus atribuciones.

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