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CUASIERMAS

LOCALIZACIÓN
Este paraje está situado junto al río Júcar, en la Comunidad Autónoma de
Castilla-La Mancha, en un lugar al nordeste de la provincia de Albacete en el que
coinciden los términos municipales de Albacete, Madrigueras, Motilleja y Tarazona de
La Mancha, y no muy lejos de los de Mahora y Valdeganga, como se puede ver en el
mapa que reproducimos a continuación.

Sin lugar a dudas la imagen más conocida de Cuasiermas parte de la vista que
tenemos del paraje tal y como se contempla desde la carretera, o ésta que está tomada
desde debajo del puente de la llamada Carretera de Los Pinares, y nos muestra el cauce

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del río Júcar, una parte de la playa artificial y los estratos que ha ido formando la
erosión a lo largo de los tiempos.

Ahora abajo, en cambio, podemos ver otra típica y conocida imagen de


Cuasiermas, la que ofrece la vista del puente de Cuasiermas y de la carretera, obtenida
desde la margen del río Júcar perteneciente al término municipal de Madrigueras.
Vemos parte de la playa artificial, y algunos islotes que la corriente deja en medio del
cauce. Esta imagen se obtuvo en marzo de 2004. Por cierto, si aguzamos la vista
veremos en una piedra en medio de la corriente la figura de una garza real, habitante
secular de este paraje.

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TOPONIMIA
El nombre de Cuasiermas es una derivación de Cuevas Yermas, es decir,
“cuevas deshabitadas”, por ser este un paraje donde las cuevas no se han utilizado para
viviendas, al contrario que sucede en la Ribera de Cubas, Alcozarejos, etc.

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PAISAJE
El paisaje de Cuasiermas es, pese a los ataques sufridos, unos de los reductos del
paisaje y la vegetación original, por presentar:
• Los interesantes estratos, fruto de miles de años de erosión, con sus cantiles y
sus cuevas yermas.
• El propio río
• El contraste y la disimetría entre el verdor de la umbría y la sequedad y
luminosidad de la solana
• La conjunción en pocos metros de bosque de ribera, paisaje estepario y bosque
de encina y pinar.

HISTORIA
Se sabe que la zona fue habitada desde el neolítico. Los topónimos y los restos
encontrados en las cercanías (sobre todo los que se encuentran en el Museo
Arqueológico Provincial de Albacete) nos hablan también de una intensa ocupación en
la edad del bronce, la época ibérica, romana, romana tardía, visigótica, árabe, medieval,
etc.

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Así lo podemos ver en los fragmentos de fustes de columnas reutilizados siglos
después como rulos y conservados en la Zona Verde de Motilleja, como el que aparece
en la imagen:

Cerca de aquí se encontró este espléndido mosaico que se conserva del Museo
de Albacete, y que es una muestra del patrimonio por descubrir y proteger en esta zona.

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En el s. XII fue frontera entre el los territorios bajo del dominio árabe y las zonas
que tras la caída de Toledo y Cuenca, estaban ya controladas por el poder castellano.
Posteriormente, ya dentro de la Corona de Castilla, perteneció a los territorios de
Marquesado de Villena. Cuasiermas fue durante siglos la línea de separación entre los
territorios de Alarcón (Madrigueras y Tarazona de La Mancha), Chinchilla (Albacete) y
Jorquera (Motilleja).
En la división administrativa del s. XVIII era el límite sur de la provincia de
Cuenca, hasta que en el siglo XIX con la creación de la provincia de Chinchilla primero
y de Albacete, después, pasaron a esta última la mayor parte de los pueblos de esta
comarca que lindan con el río Júcar.
Actualmente todo el territorio de Cuasiermas cae dentro de la Provincia de
Albacete y de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, cuyo gobierno ha
hablado en varias ocasiones sobre la necesidad de proteger las riberas del río Júcar.

ETNOGRAFÍA
El paraje de Cuasiermas ha sido siempre una referencia para los habitantes de las
localidades cercanas, donde las familias o los grupos de amigos pueden ir a pasear, a
merendar, a bañarse, a pescar, a hacer senderismo, etc.

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En Cuasiermas acaba una vereda que, siguiendo el trazado de un antiguo camino
romano, ha sido tradicionalmente usada por los pastores para llevar los ganados. En la
imagen vemos un aprisco.

Antes incluso, se iba por agua de los manantiales que brotaban por varias partes
y que el descenso de la capa freática los ha dejado reducidos a casi nada. Aun así es

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punto de referencia de la vida de las personas que viven sintiéndose ligadas a este paraje
y a estas tierras.

NATURALEZA
Constituye un ejemplo de bosque de ribera, con sus características típicas de
ecosistema linear, representando un microclima más húmedo en un área seca. En él hay
una alternancia de fases luminosas y oscuras dependiendo de la existencia de hojas en
los árboles.
La estructura presenta dos tipos de estratificación:
- Vertical, con diferentes estratos: arbóreo, arbustivo, herbáceo, muscinal y
epifítico.
- Horizontal, en el que debido al gradiente de humedad existe una zonación de las
especies vegetales en función de sus necesidades de agua.

Este bosque de ribera se puede considerar como una isla biogeográfica muy
interesante, siendo una frontera entre el medio acuático y el medio terrestre, con una
biodiversidad alta.
Próximos al agua y dentro del estrato arbóreo se encuentran los sauces y
arbustos como las sarguillas. Un poco más alejados están las alamedas, donde se

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mezclan los álamos, los chopos y los fresnos. A continuación y hoy prácticamente
desaparecidos debido a la enfermedad de la grafiosis, se encuentran especies como el
olmo y el taray.
Junto a ellos la orla de vegetación formada por especies arbustivas como
zarzamoras, rosales silvestres, espinos albares, madreselvas y clemátides. En algunos
sitios donde el bosque mediterráneo desaparece surge una vegetación de halófitos
formada por carrizos y juncales, como en el Torrente de la Escalerilla, como podemos
ver en la fotografía bajo este párrafo. De ahí pasamos a la vegetación mediterránea
típica de la zona donde abundan especies arbóreas como la encina y los pinos carrascos
y piñoneros (muchas veces de repoblación) y arbustos como la coscoja, torvisco,
retama, romero, lino, tomillo, rusco...

ARQUEOLOGÍA
Acercándonos desde Madrigueras o Motilleja, ya sea desde el camino del
Molino y la vereda, ya sea por la carretera de Cuasiermas, llegamos a este paraje donde
encontramos restos de presas y molinos construidos con sillares de piedra.

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De los dos molinos el primero está muy cerca del actual puente de Cuasiermas.
Es perfectamente observable un muro de sillar en la orilla perteneciente al término de
Madrigueras Muy cerca de esta presa pasa una vereda, en la que es posible observar
rastros de ruedas de carro romano, lo que muestra la antigüedad del camino y del paraje
Unos cientos de metros más abajo está el Molino de los Nuevos, donde se ven vestigios
de presa y del molino, así como restos de unas viviendas y de un horno.
La antigüedad de algunas técnicas y los materiales usados llevan a datar obras
como la presa de Cuasiermas de época romana, lo que le dar en torno a 2000 años de
antigüedad. En varios lugares de la margen norte del río no es difícil encontrar restos de
tejas romanas, procedentes de antiguas villas, como los que mostramos en la imagen.
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GEOLOGÍA
El actual valle del Júcar se sitúa en el interior de una antigua cuenca
sedimentaria formada tras una distensión que tuvo lugar después de la Orogenia Alpina
en el Terciario Medio. Esta depresión se rellenó, poco a poco, y se colmató con
materiales neógenos y cuaternarios, que yacen horizontalmente sobre los estratos
mesozoicos.
Sobre este basamento mesozoico, se sitúan las siguientes unidades sedimentarías:
- Unidad detrítica inferior, de tiempos del Neógeno, de tonos rojizos que destacan
sobre las tonalidades ocres y blanquecinas predominantes en el valle.
- Unidad caliza intermedia (también del Neógeno) que descansa horizontalmente
sobre los materiales anteriores. Está formada por capas de calizas que alternan
con capas de margas y un delgado estrato de color negro (lignito). En esta zona
es fácil encontrar numerosos fósiles de agua dulce, principalmente, de
caparazones, conchas y moldes de gasterópodos (Linnea y Planorbis).
- Los tipos de calizas, así como los restos de flora y fauna asociados a estos
sedimentos nos dicen que estos materiales se acumularon en una cuenca cerrada
y sin salida al mar, en cuyo fondo se encontraba un conjunto de lagos de aguas
dulces y tranquilas muy poco profundas (unos 4 m.). Estos materiales
corresponden al final del Terciario. Este conjunto estratigráfico es el más
llamativo del valle, por su notable espesor (100-150 m.).

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- Sobre las calizas de la unidad superior se sitúan una serie de estratos más
modernos y de espesor mucho menor, que por ello pasan desapercibidos,
formados por diversos materiales como areniscas, margas, arcillas,
conglomerados, etc. Se depositaron en un periodo de transición entre el
Terciario y el Cuaternario. Estos materiales son los que colmatan totalmente la
cuenca sedimentaría de la fosa del Júcar y antes de la aparición del actual río
Júcar constituían extensas y monótonas llanuras.
Es ya en el Cuaternario, cuando sucesos de orden tectónico y también climático,
comenzaron a configurar la red hidrográfica que conocemos hoy. Los sedimentos
detríticos de poco espesor pronto fueron erosionados. En estas condiciones el trazado
del río era sinuoso al no haber pendientes. Una muestra de este trazado sinuoso es el
tramo que va desde Cuasiermas río abajo, en dirección a Bolinches, con meandros como
los de El Torcío.

A partir de este momento el Júcar se en encuentra con materiales del Mioceno


que presentan mayor resistencia a la erosión, por lo que el río va profundizando su

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lecho. De esta forma, con el paso del tiempo, se encaja conservando su inicial trazado
en meandro, dando lugar al espectacular paisaje que ofrece hoy el paraje de Cuasiermas.

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