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Los árabes en Colombia Por: Beethoven Herrera Valencia- PhD en Economía Equipo Técnico: Elena Repetto,
Los árabes en Colombia Por: Beethoven Herrera Valencia- PhD en Economía Equipo Técnico: Elena Repetto,

Los árabes en Colombia

Por: Beethoven Herrera Valencia- PhD en Economía

Equipo Técnico: Elena Repetto, Myriam Bautista, Oscar David Barrera, y Holman Sierra Suárez.

Este documento, busca identificar y caracterizar los aportes a la construcción de la identidad nacional de las distintas oleadas migratorias árabes con el fin de contar con un soporte adecuado para la formulación de políticas públicas orientadas a rescatarlos y preservarlos. Además el documento incorpora aspectos sociológicos, históricos, económicos y culturales, de las comunidades árabes asentadas en Colombia desde épocas coloniales.

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“La guerra ya pesa demasiado En estas leves sangres de alfareros. Oh, ascuas natales que
“La guerra ya pesa demasiado En estas leves sangres de alfareros. Oh, ascuas natales que

“La guerra ya pesa demasiado En estas leves sangres de alfareros. Oh, ascuas natales que liquidan La fe de los limones, El designio de los creyentes Rauf, alista tus ojos, Llevaremos lo que ahora somos:

Una maleta, cuatro cuerpos, y memoria”.

Fragmento de “a Beirut la salida, en camino de Damasco” (1887) Jorge García Usta

Tabla de contenido

Presentación

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Introducción

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Qué es ser árabe

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La inmigración en Colombia desde el siglo XIX y su legislación

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Distribución geográfica y asentamiento

23

Asentamientos árabes en la costa Caribe y San Andrés

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Atlántico – Barranquilla

24

Maicao

25

Lorica

26

Corozal y Sincelejo

27

Mompox

29

Banco, Magdalena

29

Ciénaga, Magdalena

30

San Andrés

31

Brotes de xenofobia y discriminación

32

Las actividades económicas de los inmigrantes árabes

39

La

42

Los sirio – libaneses en el

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Los sirio – libaneses en el Sinú

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Aspectos religiosos de los árabes en Colombia

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Los árabes

50

2

Los árabes musulmanes 52 Las estrategias de inserción 58 Las mujeres árabes y sus familias
Los árabes musulmanes 52 Las estrategias de inserción 58 Las mujeres árabes y sus familias

Los árabes musulmanes

52

Las estrategias de inserción

58

Las mujeres árabes y sus familias en Colombia

61

La inmigración en la literatura colombiana

82

Los árabes en la política colombiana

84

Sabores de Oriente

85

La lengua árabe en Colombia

87

Aportes en la arquitectura, las artes y las ciencias

88

Visión de mujeres árabes e investigadoras sobre la situación de la comunidad en el país93

ENTREVISTA CON ZULEIMA SLEBI DE MANZUR

93

Segunda sesión (Barranquilla, Hotel Majestic, 20 de octubre de 2011)

94

Tercera sesión (Bogotá, 29 de octubre de 2011)

95

ENTREVISTA CON LUZ MARINA SUAZA (Bogotá, 11 de octubre de 2011)

97

ENTREVISTA CON PILAR VARGAS (Bogotá, 12 de octubre de 2011)

99

ENTREVISTA CON KAREN DAVID DACCARETT (Barranquilla, Hotel Majestic,

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ENTREVISTA CON AMAL MAKSOUD (Bogotá, 24 de octubre de 2011)

103

ENTREVISTA CON ZEGHER HAY HARB (Bogotá, 22 de noviembre de 2011)

108

ENTREVISTA CON YAZMYN DAJUD (Bogotá, 22 de noviembre de 2011) 113

HALTYKA CHEDID TURBAY

115

ELVIRA ACERÍAS FAYAD

117

TERESA Y HELENA FAYAD NAFFAH

118

Mujeres árabes con liderazgo

119

CONCLUSIONES

122

RECOMENDACIONES

128

BIBLIOGRAFÍA

131

ANEXO 1

136

Directorio de Personalidades, organizaciones, investigadores e instituciones

136

ANEXO 2

149

ANEXO 3

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Desplazamiento de árabes hacia el interior del

158

3

ANEXO 4 166 COLOMBO ÁRABES RECONOCIDOS 166 ANEXO 5 MISA MARONITA EN BOGOTÁ 167 ANEXO
ANEXO 4 166 COLOMBO ÁRABES RECONOCIDOS 166 ANEXO 5 MISA MARONITA EN BOGOTÁ 167 ANEXO

ANEXO 4

166

COLOMBO ÁRABES RECONOCIDOS

166

ANEXO 5 MISA MARONITA EN BOGOTÁ

167

ANEXO 6

169

Estado del Arte

169

ANEXO 7

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Presentación La Constitución Política de Colombia en su artículo número siete señala que: “ El

Presentación

Presentación La Constitución Política de Colombia en su artículo número siete señala que: “ El Estado

La Constitución Política de Colombia en su artículo número siete señala que:

El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana.” (Constitución Política de Colombia, 1991)

Adicionalmente, en su artículo 70 establece que “La cultura en sus diversas manifestaciones es fundamento de la nacionalidad”.

En la instalación del Tercer Encuentro Cultural Colombo Árabe, y Primero Latinoamericano, el 9 de septiembre de 2011, el Presidente Santos expresó:

La inmigración que llegó a nuestro suelo desde fines del siglo XIX provenientes de naciones como el Líbano, Siria o Palestina, ha marcado para siempre y de manera muy positiva el devenir de Colombia, tanto es así que podemos decir que esta inmigración de las tres oleadas que se cuentan desde 1880 ha sido la más trascendental y la de mayor influencia después de la de los españoles y los afros, si bien estos últimos no vinieron por cuenta propia. (Santos, 2011)

De acuerdo con el Director de Poblaciones del Ministerio de Cultura, Dr Moisés Medrano:

Este postulado muestra el significado de la cultura en el proyecto de construcción de la nación y convoca a mirar la historia de la cultura en Colombia en sus diversos procesos (…), y a responder a las demandas en este campo desde el Estado, desde la sociedad civil y desde la academia” (Entrevista con el equipo investigador del 3 de octubre de 2011)

En cumplimiento del mandato constitucional, el Ministerio de Cultura tiene la misión de identificar y caracterizar cada una de las comunidades especiales y grupos de interés social en el país para formular políticas públicas que contribuyan, de modo efectivo, a la preservación de la diversidad étnica y cultural del país.

Para definir una política de preservación cultural de los pueblos indígenas de Colombia, por ejemplo, se requirió una investigación cualitativa y cuantitativa acerca de ¿quiénes son indígenas en Colombia?, ¿cómo están divididos?, y ¿qué diferencias hay de un grupo a otro?. El grado de profundidad de dicha

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caracterización e identificación definirá, en gran medida, la efectividad e impacto de las políticas encaminadas
caracterización e identificación definirá, en gran medida, la efectividad e impacto de las políticas encaminadas

caracterización e identificación definirá, en gran medida, la efectividad e impacto de las políticas encaminadas a salvaguardar la memoria cultural de estas comunidades.

A la fecha, la Dirección de Poblaciones del Ministerio ha avanzado en el trabajo con comunidades étnicas (indígenas, afrocolombianos, palenqueros, raizales y Rrom o gitanos) y los denominados otros grupos de interés (población en situación de discapacidad; infancia, adolescencia y juventud; mujeres; desplazados; desmovilizados; tribus urbanas; campesinos y LGBT).

En esta misma línea, se busca ahora identificar y caracterizar los aportes a la construcción de la identidad nacional de las distintas oleadas migratorias, en este caso la árabe, con el fin de contar con un soporte adecuado a la formulación de políticas públicas orientadas a rescatarlos y preservarlos.

El conocimiento de esta comunidad, le permitirá al Ministerio de Cultura atender las necesidades de esta comunidad y así incorporarlas en la formulación de políticas que contribuyan de manera efectiva a una mejor protección de la diversidad étnica y cultural.

Este trabajo sobre los árabes en Colombia incorpora, por tanto, aspectos sociológicos, históricos, económicos y por supuesto culturales, de las comunidades árabes asentadas en Colombia desde épocas coloniales.

Se realizó con base en una activa búsqueda de fuentes secundarias, de las que se ha seleccionado lo más representativo. Esta búsqueda se benefició de los generosos aportes de Zuleima Slebi de Manzur, Pilar Vargas Arana, Luz Marina Suaza, Karen David, Mario Muvdi, Eder Ojeda Carranza y Amal Maksoud Maluf, a quienes van nuestros agradecimientos.

Existe un diverso nivel de disponibilidad de información para cada uno de los temas, por ejemplo, para temas migratorios hay más estudios, y menos sobre el tema de la mujer y cultura.

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Introducción El análisis descriptivo de la situación actual de la población árabe en Colombia, exige

Introducción

Introducción El análisis descriptivo de la situación actual de la población árabe en Colombia, exige inicialmente

El análisis descriptivo de la situación actual de la población árabe en Colombia, exige inicialmente precisar qué se entiende por árabes, será entonces éste el primer aparte del documento.

La revisión bibliográfica, ha permitido establecer que la mayor migración de árabes hacia el territorio nacional independiente se dio a finales de siglo XIX, continuó hasta antes de la cuarta década del siglo XX con menor intensidad y se reanudó a partir de la creación del Estado de Israel y de los conflictos en Medio Oriente a finales de los sesenta (Guerra de los Seis Días) y Yom Kippur a principios de los años setenta del siglo anterior.

La presencia de árabes en Colombia está dominada por sirios, libaneses y palestinos; cristianos (maronitas, ortodoxos o católicos) y musulmanes. En este sentido es importante la precisión de Pilar Vargas respecto a que la identificación como sirio – libaneses, de sirios, libaneses y palestinos, obedece al ideal más que a la realidad de la Gran Siria, que incluía los dos países(Vargas P. , Diáspora del Medio Oriente: el caso de la migración sirio libanesa y palestina a Colombia. 1880 – 1980, s.f., pág. 64).

Los primeros migrantes superaron las dificultades iniciales y se encuentran hoy prácticamente integrados a la sociedad colombiana, en su mayoría desconocen el árabe pero conservan tradiciones de sus países de origen. Como se afirma en varios textos que serán analizados en este documento, muchos de ellos decidieron olvidar el árabe para facilitar su inserción y para atacar la nostalgia producida por la imposibilidad del retorno. Hoy, los descendientes de los primeros árabes, mayoritariamente cristianos, han logrado un reconocimiento económico, político y social, que les ha dado tiempo para interesarse en sus ancestros.

Es representativo en este sentido el testimonio de Marina Chujfi Ospina quien narra sus vivencias al visitar Líbano y narrado en su libro Emigración árabe al Eje Cafetero, traído a colación por Pilar Vargas (s.f., pág. 212).

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Mi estadía fue muy corta, pero en ese tiempo me pude dar cuenta de que
Mi estadía fue muy corta, pero en ese tiempo me pude dar cuenta de que

Mi estadía fue muy corta, pero en ese tiempo me pude dar cuenta de que tenía una familia que a pesar de la distancia esos lazos no se rompen, muy parecidas mis primas a nosotras, sus ojos, su sonrisa, eran artistas unas como nosotras, una tenía los ojos de mi hermana Suraya, la genética marca, y éramos los mismos a pesar de no habernos visto nunca.

Es así como el trabajo pionero, Libaneses, palestinos y sirios en Colombia de Louise Fawcett de Posada en 1991, desató un interés creciente entre los científicos sociales, en conocer lo que podríamos denominar la ‘cuestión árabe’ en Colombia.

Claramente, esto ha sido reforzado por la promulgación de la Constitución Política de Colombia de 1991, que en su artículo 7º. declara que Colombia es una nación pluriétnica y multicultural, como se mencionó anteriormente.

De otra parte, se encuentran los árabes musulmanes, que, aunque integrados en la sociedad, luchan por mantener su lengua y los preceptos del Islam. Conservar la lengua, es la garantía de recibir de primera mano las enseñanzas del Corán y por tanto el bien más valioso de esta comunidad.

Contrario a lo que se cree, aunque la colonia árabe musulmana más visible se encuentra en Maicao, existen otras a lo largo y ancho del país. Es preciso indicar que se estima que solo una baja proporción de los musulmanes en Colombia son árabes y que el Islam ha atraído a numerosos colombianos a sus filas, de manera que varios centros islámicos con presencia en el país son dirigidos por colombianos.

De la mayor importancia es resaltar que, como lo afirma el Doctor Adnan A. Musallam no hay diferencia étnica entre un árabe musulmán y uno cristiano, porque ambos tienen el mismo idioma y cultura, historia y aspiraciones (Musallam, 2006).

Finalmente, es necesario resaltar que aunque los tres países, Siria, Líbano, y Palestina, comparten una historia común, “a raíz de la división geográfica trazada por ingleses y franceses, cada uno adquirió sus propias particularidades y características”(Vargas P. , s.f., pág. 61).

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Qué es ser árabe Una caracterización efectiva de la llegada y aporte cultural de la

Qué es ser árabe

Qué es ser árabe Una caracterización efectiva de la llegada y aporte cultural de la comunidad

Una caracterización efectiva de la llegada y aporte cultural de la comunidad árabe en Colombia, debe necesariamente partir de una definición de lo que se considerará, para este estudio, la calidad de árabe.

Para tal fin, este estudio se valdrá de la definición que ofrece Miquel (Miquel, 1991), citada por Zuleima Slebi (2003), quien anota:

La definición de un árabe, como la de un francés, de un italiano, de un

europeo

es [ser] y sentirse hijo de una civilización, de una cultura que se expresa en

no responde a una propuesta racial, ni siquiera étnica. Ser árabe

lengua árabe. (Slebi Moisés, 2003)

Sin embargo, de acuerdo con el texto ya mencionado de Slebi, un criterio más amplio, debe incluir además de la lengua, otros rasgos compartidos como la ascendencia común, el sistema de parentesco, la religión, su gastronomía, las costumbres y su manera de negociar.

En esa perspectiva, este estudio entenderá como árabe al individuo que más allá de su nacionalidad, tiene un arraigo cultural y se identifica con la civilización árabe ubicada en la zona geográfica conformada por los países de la Liga Árabe y que concurre en torno a una lengua común.

La inmigración en Colombia desde el siglo XIX y su legislación

Durante el siglo XIX el mundo experimentó una importante transformación en términos económicos y geopolíticos, que provocó la migración de grandes masas de población hacia nuevas tierras, buscando mejores oportunidades y en otros casos, simplemente, huyendo de persecuciones de carácter político y religioso.

Los principales fenómenos migratorios partieron desde Europa y tuvieron como principal destino Norte América y en menor proporción Argentina. Según datos

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oficiales, el número de inmigrantes que llegó a Estados Unidos entre 1831 y 1931 fue
oficiales, el número de inmigrantes que llegó a Estados Unidos entre 1831 y 1931 fue

oficiales, el número de inmigrantes que llegó a Estados Unidos entre 1831 y 1931 fue de 32,4 millones; y en el caso del Cono Sur, Argentina tenía en 1869 una población de 1,7 millones y transcurridos apenas 45 años, en 1914 la población ya había llegado 7, 9 millones, de los cuales el 42% eran extranjeros. (Carricaburo, S.f)

Colombia, en especial la costa Caribe, también fue receptora, desde finales del siglo XIX, de tímidas oleadas migratorias, entre las que se destacaron las de sirios, libaneses y palestinos principalmente cristianos. Es notable el hecho de que en Colombia, antes de 1930, la inmigración nunca hubiera superado el 0,30 o el 0,35% de la población del país (Yunis Turbay, 2003, pág. 92), a pesar de los esfuerzos realizados en distintas épocas.

Al ser testigo del gran flujo de inmigración en todo el continente, el país intentó desarrollar políticas para atraer mayores masas migratorias, pero en la práctica, las iniciativas nunca pasaron de ser un intento.

La historia de la legislación sobre la inmigración en Colombia encuentra sus orígenes en 1823, con la ley promulgada por el Libertador Simón Bolívar que pretendía acoger jurídicamente a los inmigrantes, y su posterior fortalecimiento en el gobierno de Santander, ofreciendo condiciones materiales para su instalación y acomodo, principalmente en el manejo de tierras.(Vargas P. , s.f.)

Al respecto asegura Malcolm Deas -citado por Vargas y Suaza (2007)-: “las grandes olas de migración trasatlánticas del siglo XIX no tocaban a Colombia, y por muchas y muy fundadas razones. El desarrollo colombiano no daba incentivos […] los salarios eran bajos […] y el pan, la sal, la cerveza y aún la papa estaba a precios más altos que en Inglaterra […](Vargas & Suaza, 2007, págs. 49,50).

Las bajas tasas de inmigración han sido una constante en Colombia. Desde el siglo XVIII se encuentran testimonios, como los señalados por Emilio Yunis cuando dice que “en la colonia, fueron tan pocos los extranjeros que, cuando en 1720 la corona ordenó la expulsión de todos los extranjeros que se encontraran en sus colonias, solo dos había en la provincia de Antioquia, ambos italianos” (Yunis Turbay, 2003, pág. 86).

Sin embargo, los intentos por aumentar las cifras de extranjeros siempre se mantuvieron vigentes, como se verá a continuación. A finales del periodo colonial “se pasó de una prohibición total de la presencia de ciudadanos de otros países

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europeos en sus colonias americanas a una mayor flexibilidad durante el periodo de los Borbones”.
europeos en sus colonias americanas a una mayor flexibilidad durante el periodo de los Borbones”.

europeos en sus colonias americanas a una mayor flexibilidad durante el periodo de los Borbones”. (García, 2006, pág. 39).

Manuel Ancízar, secretario de Relaciones Exteriores y Mejoras Internas del gobierno del general Mosquera, lanzó en 1847 una gran campaña de promoción de inmigración y expidió una ley, muy generosa, que reorganizaba la política en ese sentido. (Vargas A., 2009). Se asignaban tres millones de fanegadas de tierra para entregarlas a los inmigrantes, se daba un auxilio de cincuenta pesos por cada inmigrante y no se restringía el ingreso al país de ciudadanos de determinadas nacionalidades y de ciertas profesiones. Sin embargo, más tarde se concluyó que “por desgracia […] han sido estériles todos los esfuerzos hechos para atraer al territorio de la Nueva Granada a la población excedente de otros países” (García, 2006, pág. 39).

“[…] Los extranjeros que debían llegar al país debían ser europeos. En 1856, Lino de Pombo, secretario de Relaciones Exteriores, explicó en el Congreso que “no ofrece ventajas aumentar nuestra población con la raza asiática o malaya, sino con la vigorosa e inteligente raza europea.” (Citado en (Vargas & Suaza, 2007, pág. 51)).

En las formulaciones oficiales era claro el criterio de seleccionar los inmigrantes de acuerdo a su raza:

“[…] Había que regular, por un lado, la población ya existente […] por otro, la inmigración, la necesaria población […] que llegara para “mejorar la sangre” […] No se podían traer razas cuya mezcla fuera perniciosa. Había que seleccionar razas para mejorar la existente o que, por lo menos, no la empeoraran, como sucedía con los negros.” (Vargas & Suaza, 2007, pág.

52).

Y la ley tenía claramente definidas las personas que no serían aceptadas:

“[…] la ley de 1887 dice “prohíbase la importación de chinos para cualesquiera trabajos en el territorio colombiano, sin perjuicio de lo que se haya estipulado con determinadas compañías antes de la expedición de la presente ley”. Sin embargo, años después se pide que se excluya este artículo, ya que los chinos están hechos para resistir los climas calientes y son “sufridos y laboriosos”.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 53).

Y las autoridades consideraban que la inmigración debía ser selectiva en función del desarrollo económico y a ese efecto se supone que no todos son aceptables.

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“La ley 114 de 1922 […] Con el fin de propender al desarrollo económico e
“La ley 114 de 1922 […] Con el fin de propender al desarrollo económico e

“La ley 114 de 1922 […] Con el fin de propender al desarrollo económico e intelectual del país y al mejoramiento de sus condiciones étnicas, tanto físicas como morales, el Poder Ejecutivo fomentará la inmigración de individuos y de familias que por sus condiciones personales y raciales no puedan o no deban ser motivo de precauciones respecto del orden social o del fin que acaba de indicarse, y que vengan con el objeto de labrar la tierra, establecer nuevas industrias o mejorar las existentes, introducir y enseñar las ciencias y las áreas, y en general, que sean elementos de

civilización y progreso.” Diario Oficial, Ley 114 de 1922 citado por (Vargas

& Suaza, 2007, págs. 53,54).

La inmigración de extranjeros de ciertas nacionalidades, entre ellas la de sirios, libaneses y palestinos, fue objeto durante el gobierno liberal de Olaya Herrera, de un Decreto específico. Así, en 1934, se expide el decreto 25 del 8 de enero, “por el cual se fijan cuotas de entrada al país de extranjeros de ciertas nacionalidades. ‘Artículo único: durante el año de 1934 se permitirá la entrada a Colombia a: 5 armenios […] 10 libaneses, 10 palestinos, 10 sirios […]’”, firmado por Enrique Olaya Herrera, Presidente de la República de Colombia, y Pedro Carreño, Ministro de Relaciones Exteriores (Vargas & Suaza, 2007).

Como resultado del establecimiento de estas cuotas, se negó en oportunidades el ingreso de extranjeros.

“”[…] Bogotá tres de septiembre de mil novecientos treinta y cinco. Dígase

al memorialista […] que por el sistema de cuotas no puede autorizarse el

ingreso del mismo por estar cerrada la cuota siria para el presente año”

(Archivo General de la Nación, Bogotá Caja 12, carpeta 70, folio 80, 1935).

O el caso del señor Alí Ahmad Alama, quien deseaba ir a radicarse a

Cúcuta y la respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores fue negativa “por estar llenos los cupos, cerrada de libaneses” (Archivo General de la Nación, Bogotá, Caja 11, Carpeta 63, folio 53, 1935). En 1935, el 26% (una

de cada cuatro) de las solicitudes se negó por esta misma razón.” (Vargas

& Suaza, 2007, pág. 55).

Afirma Vargas, también, que uno de los criterios que primaron con mayor fuerza para regulación de estas normas restrictivas era clasificar a los inmigrantes de acuerdo con la clase en que viajaban. Así los que llegaban en segunda clase debían cumplir con una serie de requisitos que dificultaban su desembarque. (Vargas P. , s.f.)

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Estos hechos no son cosa del pasado. De acuerdo con Vargas (s.f., pág. 162) “de
Estos hechos no son cosa del pasado. De acuerdo con Vargas (s.f., pág. 162) “de

Estos hechos no son cosa del pasado. De acuerdo con Vargas (s.f., pág. 162) “de 148 solicitudes de cartas de naturaleza presentadas por sirios y libaneses al gobierno colombiano en el periodo 2000 – 2004, se negó el 36% y se archivó el

15,2%”

Es de anotar que el presidente López Pumarejo afirmó, en julio del año 1934 en la ciudad de México:

“Estoy plenamente convencido de que los libaneses, en cualquier parte en donde residan, son hombres leales y trabajadores” (El Tiempo, Bogotá, 20 de julio de 1934, página 9). Sin embargo, el decreto promulgado en 1935 declara que solo pueden entrar al país diez de estos “hombres leales y trabajadores”, lo que evidencia una clara contradicción entre lo que se dice y lo que se hace.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 55).

Así mismo, el ex presidente Turbay, en “Historia de vida de Julio Cesar Turbay

(16 de marzo de 2004), citado en Vargas (s.f., pág. 72) menciona que "Yo estaba con el presidente López, Colombia fue uno de los países que se abstuvo de votar

a favor de la creación del Estado de Israel, a pesar de la clara presión de los

Estados Unidos. El hizo un impresionante discurso […] con sentido futurista y premonitorio. En su intervención advirtió que no era justo que la ONU creara un estado que podría ser contrario a la paz internacional […] porque era una minoría que desalojaba de sus tierras natales a los palestinos y creaba condiciones ingobernables y que ese estado tendría que vivir de la influencia de potencias extranjeras. Dijo el Presidente López que Colombia no se vincularía a ese error." Es evidente que la presencia de Turbay en ese momento debió incidir en la posición tomada por el delegado de Colombia y eso se debe destacar.

Los siguientes apartes del libro de Vargas y Suaza (Vargas P. y., 2007), refuerzan

lo afirmado arriba en cuanto a los pocos extranjeros que residían en Colombia.

“Poco a poco el interés por la necesidad de la inmigración desapareció por razones que tuvieron que ver con la difícil dinámica interna de la situación política y económica del país, y Colombia, finalmente, no recibió una cantidad significativa de inmigrantes, como lo demuestra el censo de extranjeros (Espectador, 1940, pág. 1), realizado en el mes de agosto de 1940, donde se registra un total de 22.158 extranjeros de uno y otro sexos residentes en el país. En 1945, el periódico El Heraldo de Barranquilla

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anuncia “que el número de extranjeros que había en Colombia en el año de 1939
anuncia “que el número de extranjeros que había en Colombia en el año de 1939

anuncia “que el número de extranjeros que había en Colombia en el año de 1939 ascendía a 15.000 extranjeros de raza diferente a la nuestra” (El Heraldo, 1945, pág. 10). Para el caso de la población siria, libanesa y palestina, en 1928 el periódico cartagenero Plus Ultra (Plus Ultra, 1928, pág. 1) registra (sin especificar en qué año) la cifra de 333 albaneses, palestinos, sirios y turcos, de los cuales salieron nuevamente 246 y permanecieron en el país 87.” (Vargas & Suaza, 2007, págs. 56,57).

Más adelante, las autoras concluyen:

“Evidentemente, no se consideró a los sirios, libaneses y palestinos como invitados a un proyecto de inmigración artificial, es decir, planeada; hicieron parte de la inmigración voluntaria y muchas veces clandestina, ya que algunos, al no cumplir con los requisitos necesarios, entraron a través de lo que en términos contemporáneos puede denominarse ‘el hueco’, esto es, de modo irregular por aquellos sitios fronterizos o puertos que tuvieran menos vigilancia.” (Vargas & Suaza, 2007, págs. 60, 61).

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La inmigración árabe a Colombia Los árabes constituían una comunidad de inmigrantes pacíficos que se

La inmigración árabe a Colombia

La inmigración árabe a Colombia Los árabes constituían una comunidad de inmigrantes pacíficos que se establecieron

Los árabes constituían una comunidad de inmigrantes pacíficos que se establecieron a principio del siglo (XX) en los pueblos del Caribe, aún en los más remotos y pobres, y allí se quedaron vendiendo trapos de colorines y baratijas de feria. Eran unidos, laboriosos y católicos. Se casaban entre ellos, importaban su trigo, criaban corderos en los patios y cultivaban el orégano y la berenjena, y su única pasión eran los juegos de baraja. Los mayores siguieron hablando el árabe rural que trajeron de su tierra, y lo conservaron intacto en familia, hasta la segunda generación, con excepción de Santiago Nasar, les oían a sus padres en árabe y les contestaban en español. (García Márquez, 1982, pág. 35)

Algo más de ciento veinte años han transcurrido desde que los primeros árabes, principalmente sirios, libaneses y palestinos cristianos, arribaron a Colombia; entre ellos, los hermanos Marun, del Líbano; Meluk y Rumié, de Damasco, y Muvdi de Betjala (Fawcett de Posada, 1991). Como afirman Vargas y Suaza (Vargas, 2007), en este periodo relativamente corto, estos primeros inmigrantes, pasaron del rechazo a la integración, una integración que se refleja hoy en la participación de sus descendientes en todos los ámbitos de la sociedad colombiana y que fue facilitada por los aportes de España en la Conquista.

De acuerdo con García:

La formación de la nación colombiana se produjo mediante una variedad de influencias que tienen su arraigo en la España conquistadora, y han dejado huellas culturales importantes. Parte de estas huellas, tiene que ver con una fuerte influencia morisca y judía que llegó en la época de la Conquista y que ha generado los factores de tipo histórico y cultural que permitieron a los inmigrantes provenientes del Medio oriente en épocas posteriores y aún en los momentos de mayor exclusión religiosa, encontrar elementos compatibles entre el discurso hegemónico y sus discursos particulares, es decir, mecanismos de negociación y diálogo cultural que los integró a la nación colombiana, y les permitió incluso destacarse en todos los ámbitos, tanto económico, como político y cultural(García, 2007, pág. 138).

La emigración masiva de cristianos del territorio sirio bajo dominio otomano; y de Siria, Líbano y Palestina bajo los mandatos británico y francés, estuvo

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determinada principalmente por consideraciones económicas, aunque también influyeron razones políticas, sociales y
determinada principalmente por consideraciones económicas, aunque también influyeron razones políticas, sociales y

determinada principalmente por consideraciones económicas, aunque también influyeron razones políticas, sociales y religiosas.

… Colombia y otros países de América, eran percibidos como tierra de oportunidades, un escape a problemas económicos y a presiones demográficas, un refugio contra persecuciones sociales y religiosas y una manera de evadir el servicio militar (Fawcett de Posada, 1991).

Es claro que los primeros sirios y libaneses que migraron, no consideraron a Colombia como su primera opción sino que tenían como primer destino Norte América, Argentina o Brasil, de los que tenían referencias, pero por prácticas inescrupulosas de algunas Compañías Marítimas o por casualidad, arribaron a Sur América. (Fawcett de Posada, 1991).

En un primer tramo los inmigrantes viajaban por vía marítima entre Beirut o Trípoli hasta Marsella, en barcos que en su mayoría eran de la Compagnie Generale Transatlantique Française. En esta ciudad francesa la misma empresa naviera o a través de intermediarios les organizaban el segundo tramo del viaje, con destino final América: “arbitrariamente, o conforme a sus conveniencias en materia de cupos, disponía el destino final, en el Nuevo Mundo, de aquellos pasajeros”. (Viloria de la Hoz, 2003, pág. 21).

Esa fue la primera ola migratoria, como se registra anteriormente, que terminó en 1930. La creación del Estado de Israel, acabada la II Guerra Mundial, produjo la segunda ola migratoria, esta vez mayoritaria de palestinos. Muchos años después, la guerra civil del Líbano daría origen a la tercera ola.

Las familias ya asentadas, casi todas muy bien establecidas, trajeron a primas, primos, hermanas, hermanos, tías, tíos, sobrinas y sobrinos.

…Elías Saer Kayata, … había escuchado en Damasco de las fabulosas oportunidades que se abrían al otro lado del Atlántico, aunque en ese entonces sólo se oía hablar de tres países: Estados Unidos, Argentina y Brasil . El regreso a Damasco de unos parientes que habían probado fortuna en Colombia, y sus relatos sobre las bondades del país entre ellas, la posibilidad de vivir bajo un régimen democrático y lejos de la represión del imperio otomano, ofrecieron a Saer Kayata y a un grupo de amigos otros horizontes. Así, el 1o de agosto de 1924 Elías Saer Kayata desembarcaba en Puerto Colombia en compañía de José Bechara, Nicolás Char y Miguel y Abraham Saker. Saer Kayata siguió a Barranquilla, y de allí

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se trasladó primero a la casa de una tía en Cereté y después a Ciénaga
se trasladó primero a la casa de una tía en Cereté y después a Ciénaga

se trasladó primero a la casa de una tía en Cereté y después a Ciénaga de Oro. Un año más tarde, su hermano Teófilo abandonaba a Damasco para seguir también sus pasos. En 1929, Elías y Teófilo Saer convencían a otro miembro de la familia que residía en Nueva York de que en Colombia tendría mayores oportunidades económicas que en los Estados Unidos. Y pronto los tres hermanos Saer se establecían en Cartagena, la sede de una nueva sociedad familiar (Fawcett de Posada L. &., 1992).

La inmigración de familiares fue frecuente. Así, los Abuchar, primeros en llegar al Chocó, eran tíos de los Meluk; los Chaljub eran cuñados de los Char; Elías Saer, familiar del señor Bechara Saer que ya vivía en Cartagena, llegó a Colombia en

1924 junto con sus primos Miguel y Abraham Saer y sus amigos José Bechara y

Nicolás Char.

Una de las razones que con frecuencia citaron los primeros inmigrantes para traer a sus familias fue el alto costo que tenía el envío de dinero a sus familiares en los países de origen. En carta de Elias Muvdi dirigida al Ministerio de Relaciones Exteriores en Colombia, (citado por (Vargas P. , s.f., pág. 207)) .

[…] mis citados parientes tienen fondos en mi poder, pero como las disposiciones de control de cambios hacen dificultoso el envío de dinero, hemos resuelto tanto yo como ellos que vengan a esta ciudad a fin de que reanuden los negocios que aquí tenían establecidos y para que los niños puedan cursar sus estudios en los planteles de este país […].

Más adelante, como conclusión, Vargas afirma “como puede verse, resultaba más barato trasladar a los familiares a Colombia, que enviarles las remesas; sin duda, esta disposición aumentó la inmigración al país”(Vargas P. , s.f., pág. 207).

Una vez en el país, la gran mayoría sin dinero o con muy poco porque lo habían perdido en el juego, durante la travesía, pero con algunas mercancías que traían del Líbano (la mayoría provenía de ese país) o de Siria (otro grupo menor) comenzaron a comerciar puerta a puerta, dando las mercancías a crédito y poco a poco lograron amasar una pequeña fortuna como para establecer almacenes en pueblos pequeños, medianos y grandes. Pocos colombianos nacidos en pueblos de la Costa Norte, del Valle del Cauca, de la zona cafetera, de los Santanderes y de Cundinamarca, son aquellos que no tienen el recuerdo de los almacenes de los libaneses, denominados ‘turcos’, como describe en su relato el señor Lakah. Hasta en Antioquia donde su presencia no es muy significativa se encuentran apellidos árabes. Muchos se asentaron en esos remotos pueblos, pero mandaron a estudiar a sus hijos y, en algunos casos, a las hijas, en las capitales. Como no

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tenían muchos recursos trataban de no gastar demasiado y por eso adquirieron fama de ‘tacaños’,
tenían muchos recursos trataban de no gastar demasiado y por eso adquirieron fama de ‘tacaños’,

tenían muchos recursos trataban de no gastar demasiado y por eso adquirieron fama de ‘tacaños’, se fundieron en la sociedad que los acogió de tal manera que no les enseñaron a sus hijos el idioma.

No es posible estimar cuántos árabes llegaron a Colombia, ni conocer con precisión su origen ya que fueron registrados indistintamente como turcos, otomanos, sirios o árabes (Viloria de la Hoz, 2003, pág. 24) . Esta dificultad también es señalada por Vargas y Suaza:

“Aunque la prensa regional registra de una u otra manera la presencia de levantinos en el país desde 1884, la información oficial comienza a producirse a partir de 1910. En el archivo de visas del Archivo General de la Nación de Colombia, para el periodo comprendido entre 1910 y 1930, se encuentran 95 registros de sirios, libaneses y palestinos. De estos, el 82,1% son hombres y el 17,9% mujeres, y el 34% tienen origen en el Líbano, el 33,7% en Siria y el 31,6% en Palestina” (Vargas P. y., 2007, pág. 79).

Fawcett de Posada, por su parte, indica que no es posible precisar el número de árabes que llegaron a Colombia, por lo que es más apropiado hablar de un flujo sostenido entre 1890 y 1930.

En 1930, uno de los primeros años para los que hay cifras confiables publicadas, solo unos 300 libaneses, palestinos y sirios, llegaron a Colombia a los puertos de Barranquilla, Buenaventura y Cartagena. Las cifras de 1931 son similares. Las posteriores, comienzan a disminuir (Fawcett de Posada, 1991, pág. 13).

Distintas investigaciones coinciden en afirmar que los primeros inmigrantes sirio libaneses, fueron en general hombres jóvenes solteros.

Por lo general los primeros inmigrantes árabes eran hombres jóvenes, que viajaban solteros y sin familia, con la idea de trabajar duro, llevar una vida austera que les permitiera ahorrar. Además, la mayoría era gente sana y trabajadora, aunque de bajo nivel cultural. No hay que llamarse a engaños:

estos inmigrantes no eran ni médicos ni abogados ni industriales, pero si tenían un entendimiento ancestral del comercio superior a la media de la población colombiana.

Se debe tener en cuenta que estos jóvenes venían de una cultura de carencias en la que se les enseñaba desde pequeños a guardar el equilibrio entre la abundancia y la escasez: durante la cosecha se consumía lo

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necesario y se guardaban los excedentes, a la espera de las estaciones o los períodos
necesario y se guardaban los excedentes, a la espera de las estaciones o los períodos

necesario y se guardaban los excedentes, a la espera de las estaciones o los períodos que traían consigo la falta de alimento o de producción. Esta costumbre creó en los pueblos semíticos (árabes y judíos) un alto sentido del ahorro, que en otras latitudes es visto como avaricia (Viloria de la Hoz, 2003, pág. 22).

Con relación a la migración, distribuida por géneros, Vargas (s.f., pág. 226) afirma:

Durante la segunda oleada, el ingreso de árabes al país siguió siendo mayoritariamente masculino. El porcentaje de hombres en 1940 fue del 66,7%, en 1950 del 55% y en 1960 del 91,5%. El período comprendido entre 1961 y 1980 mantuvo el mismo patrón.

En general, el recién llegado disponía de pocos recursos económicos, y llevaba comúnmente una maleta llena de mercancías para comenzar una vida de buhonero. A pesar de ello, muchos hablaban italiano o francés, lo que les daría luego ventajas importantes frente a los comerciantes locales, como se verá más adelante. Frecuentemente, estas mercancías habían sido adquiridas durante su viaje a Colombia.

El relato de Enrique Yidi sobre su familia, ilustra lo anterior:

…mi familia emigró en 1911 de Palestina, ciudad de Belén. La salida de mi familia paterna, los Yidi, se debió al reclutamiento por parte de los otomanos de los jóvenes mayores de 15 o 16 años para que prestaran servicio militar en Turquía. Mi abuelo se vino de 15 años porque ya había sido seleccionado para el ejército. Él se embarcó en el puerto de Yafa y vino rumbo a Suramérica, exactamente a Colombia, porque un tío de él había llegado unos años antes y era su único contacto. En Puerto Colombia se reunió con el tío, quien lo acogió y montaron negocios juntos. Así fue como se radicó la familia Yidi en Colombia.

…Cuando mi abuelo llegó, trabajó con el tío en ventas ambulantes e iban a Ciénaga, Fundación, Barranquilla y luego abrieron un almacén en Barranquilla, de artículos importados y nacionales. Con el tiempo se independizó y abrió una perfumería, luego un almacén de importaciones, ferreterías, encajes y más adelante formó una empresa, Industrias Yidi 1 , pionera en Suramérica en la fabricación de cremalleras (Yidi, 2010) .

1 Información actualizada de esta empresa puede consultarse en www.induyidi.com

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Esta historia parece repetirse en otros países de América. Así, en la entrevista realizada por
Esta historia parece repetirse en otros países de América. Así, en la entrevista realizada por

Esta historia parece repetirse en otros países de América. Así, en la entrevista realizada por Vitar (Vitar Mukdsi, 2007), N.N., venezolana, hija de sirio druso, relata:

Mi padre se inició como marchante. Él llega, busca a la colonia árabe y los

árabes protegen a los recién llegados, le prestan material con un margen de

ganancia, y él los sale a vender a pie, a la calle, y a pagar, hasta que por fin

se pudo instalar su almacén. (Vitar Mukdsi, 2007).

No es el caso de todos; algunos como Tufik y Amín Meluk contaban a su llegada con capital para invertir inmediatamente y fundaron la sociedad A. & T. Meluk en Quibdó, que se convertiría rápidamente en la más importante

de

todas. (González Escobar, 1997).

El

patrón de inmigrante hombre joven soltero, pronto fue cambiando, en la

medida en que empezaron a llegar los parientes y cuando muchos de los jóvenes se casaron escogiendo sus esposas entre miembros de la comunidad local, o de sus ciudades o pueblos de origen al retornar a ellos

en alguna visita. (Fawcett de Posada, 1991).

Los primeros inmigrantes llegaron por Puerto Colombia y muchos de ellos se asentaron en ciudades de la costa caribe colombiana y en las riberas de los ríos Magdalena, Sinú y Atrato. Hoy se encuentran asentamientos de árabes a lo largo y ancho del país, con la notoria excepción de Antioquia, donde, al parecer, por sus dotes inigualables para el comercio, no fueron bien recibidos, por considerarse que podrían hacer competencia desleal a los comerciantes locales.

Los libaneses, palestinos y sirios se establecieron en casi todas las partes populosas del país con excepción del departamento de Antioquia […] Después de su arribo en el norte, muchos inmigrantes fijaron su residencia permanente en la Costa, no solamente en Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, sino en muchas poblaciones de la región […] otros inmigrantes se movieron hacia el interior del país, algunos siguiendo hacia el sur el curso del rio Magdalena, se establecieron en pueblos ribereños, Calamar, El Banco, Girardot, Honda […] Otros continuaron hasta la capital. Otros se dirigieron hacia las provincias de Bolívar, Córdoba, en el oeste, y a través de Antioquia y Caldas hacia el Valle del Cauca, cuya capital, Cali, recibió buen número de inmigrantes sirios-libaneses. (Vargas P. y., 2007, pág. 80).

Las condiciones favorables que presentaba Colombia para la inmigración árabe, también son destacadas por Louise Fawcett de Posada: “Con seguridad, los inmigrantes sirio – libaneses en Colombia podrían encontrar muchas similitudes

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con sus propias sociedades en términos de religión, concepto de la familia y otras costumbres
con sus propias sociedades en términos de religión, concepto de la familia y otras costumbres

con sus propias sociedades en términos de religión, concepto de la familia y otras costumbres sociales” (Fawcett de Posada, 1991).

El proceso de adaptación de los primeros inmigrantes fue arduo y estuvo en ocasiones teñido de actitudes discriminatorias. El idioma, el clima y las costumbres diferentes constituían un reto considerable para los recién llegados; algunos de ellos, prefirieron ocultar sus dificultades para no desanimar a sus familiares o prometidas a venir al país. El mismo Elías Saer confiesa que cuando regresó a Damasco en 1933 a casarse, prefirió no contarle a su futura esposa las dificultades por las que pasó en Colombia (Viloria de la Hoz, 2003, pág. 50).

El desconocimiento del idioma fue tal vez la barrera más difícil de superar. Sin embargo, la necesidad de adaptarse, hizo que prevaleciera el sentido pragmático.

“Si no hay posibilidades de volver lo mejor es ponerle al mal tiempo buena cara, aprender el idioma y empezar a comerciar.” (Vargas P. y., 2007, pág.

68).

Este pragmatismo se ve bien reflejado en la actitud de Jorge Baladi, citada en Viloria, cuando, al día siguiente de haber llegado a Cartagena procedente de Beirut y sin entender una sola palabra de español, se encontraba al frente de una tienda despachando a clientes que le preguntaban por artículos y precios en su ‘costeñol’ característico. :

“La única preocupación mía de los primeros días fue apuntar los precios y aprender el nombre de los artículos; pasaba todo el día con una libreta apuntando el nombre del artículo en español y al lado en árabe o en francés”. (Viloria de la Hoz, 2003, pág. 26).

Muchos de los primeros inmigrantes, decidieron olvidar su lengua, como una manera de atacar la nostalgia por la imposibilidad del retorno, debida a las condiciones sociales y políticas de sus países de origen. Otros, para no ser objeto de burlas, en especial los de la segunda generación, cuando iniciaron su educación; muchos de ellos hoy, aspiran a recuperarla. Debe anotarse sin embargo, que los inmigrantes musulmanes más recientes, especialmente a Maicao y San Andrés, conservan aún la lengua.

[Mi abuela] me hablaba en árabe, pero yo le respondía en español porque en el fondo tenía miedo de que si establecía contacto con sus palabras se me iba a contagiar su tristeza, iba a ser presa de la enfermedad de las

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nostalgia. Amaba su ternura y su tibieza, pero tenía miedo de sus fantasmas y tormentas.
nostalgia. Amaba su ternura y su tibieza, pero tenía miedo de sus fantasmas y tormentas.

nostalgia. Amaba su ternura y su tibieza, pero tenía miedo de sus fantasmas y tormentas. (Vargas & Suaza, 2007).

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Distribución geográfica y asentamiento “…aceptación y adaptación a la cultura local y el circunstancial
Distribución geográfica y asentamiento “…aceptación y adaptación a la cultura local y el circunstancial

Distribución geográfica y asentamiento

“…aceptación y adaptación a la cultura local y el circunstancial debilitamiento de la propia, manteniendo la latencia de su vigor cultural. Otra expresión es la que da cuenta del proceso de consolidación socio económico y cultural de la población inmigrante ante la sociedad receptora. (Slebi Moisés, 2003)”

Hasta 1905 no se encontraba en los censos la variable de población extranjera; en el de 1912 ya aparece que esta representa el 0,2% del total y que se encuentra principalmente concentrada en los departamentos de Norte de Santander, Bolívar

y Atlántico. Es de resaltar que este censo no consideró los datos del Magdalena que por su ubicación geográfica muy seguramente contaba con una población extranjera significativa.

Quizá los investigadores más importantes en lo que hace referencia al tema de asentamientos árabes en Colombia son Fawcett y Posada Carbó. Y es precisamente de sus estudios de los que derivaremos la columna vertebral de este capítulo sobre el asentamiento árabe en Colombia.

Fawcett y Posada, intentan clasificar el asentamiento árabe en nuestro país dependiendo de la nacionalidad de los inmigrantes.

La comunidad libanesa, por ejemplo, se distribuyó en proporciones similares en casi toda Colombia: Se la encuentra en buen número en Barranquilla, Cartagena

y Cali y es la predominante en casi todas las zonas, excepto en Barranquilla y Santa Marta, donde los palestinos son la mayoría.

Hay también presencia palestina en otras poblaciones, pero su número, es a menudo menor. Las comunidades de origen sirio están menos esparcidas, aunque son el segundo grupo de inmigrantes más importantes (después de los libaneses) de Bogotá y Cartagena”. (Fawcett & Posada Carbó, 1998).

De acuerdo con estos autores uno de los motivos por los cuales la costa caribe atrajo un buen número de inmigrantes, fue su relativa facilidad en cuanto a las

comunicaciones y por tanto, sus contactos con el mundo exterior. Con referencia

a Barranquilla, que fue receptora de inmigrantes de muchas partes del mundo, no solo de árabes, afirman que la atracción radicó principalmente en las

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oportunidades económicas que para entonces ofrecía la ciudad y la movilidad social. Adicionalmente, se encuentran
oportunidades económicas que para entonces ofrecía la ciudad y la movilidad social. Adicionalmente, se encuentran

oportunidades económicas que para entonces ofrecía la ciudad y la movilidad social.

Adicionalmente, se encuentran colonias particulares de sirios, libaneses o palestinos en algunos municipios pequeños o regiones de Colombia, como es el caso de algunos municipios de la costa o de pueblos ribereños. A menudo provenían de un pueblo particular de Siria, Palestina o El Líbano. Así, por el auge del banano, Ciénaga concentró una colonia significativa de libaneses provenientes de Balul, mientras que en San Marcos y Ayapel se formaron colonias cuyo origen es Akkar. (Fawcett & Posada Carbó, 1998)

Asentamientos árabes en la costa Caribe y San Andrés

Atlántico – Barranquilla

Barranquilla, es quizá la Meca de llegada, no solo de árabes sino de la mayoría de comunidades que migraban y llegaban a nuestro país. Puerto Colombia, hoy parte del área metropolitana de Barranquilla, era la puerta de entrada. En 1890 Barranquilla, centro comercial e industrial de alto crecimiento, era la segunda ciudad después de Bogotá y su puerto, el más importante del país.

A finales del siglo XIX, Barranquilla, era la ciudad colombiana con mayor número de habitantes extranjeros y lugar de residencia de un importante número de judíos provenientes de las Antillas Holandesas, además de alemanes, italianos, cubanos, norteamericanos, franceses, venezolanos, ingleses, sirios, libaneses y palestinos. En 1857, fue inaugurado en la ciudad, el Cementerio Universal, que incorporó los cementerios católico, protestante y judío, anteriormente separados (Fawcett & Posada Carbó, 1998).

Su privilegiada ubicación geográfica, permitió que en 1904, Musa Abuchaibe, convirtiera a la ciudad en el trampolín de negocios para muchos de sus compatriotas. Originario de Betyalá (Palestina), Abuchaibe descubrió en Barranquilla el escenario perfecto para hacer negocios. Además -según lo expresa Camargo (2004), citado por Gamero- de la facilidad para movilizarse y mercadear los productos de una forma rápida y eficiente, el ambiente era tan agradable que no tardaron en hacerse presentes otros palestinos o sirio-libaneses, quienes acapararon el mercado con peines, espejos, hilos, artículos para bordar, telas, botones y demás accesorios de costura y arreglo para el hogar, así como … cosméticos, perfumes, collares y cremas para el cuidado de la piel, impulsando una nueva forma de hacer empresa en la región. (Igirio Gamero, s.f.)

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Por otra parte, y de acuerdo con el trabajo de Slebi (2003), en el contexto
Por otra parte, y de acuerdo con el trabajo de Slebi (2003), en el contexto

Por otra parte, y de acuerdo con el trabajo de Slebi (2003), en el contexto de la costa Caribe, Barranquilla es el escenario más favorable para la penetración de nuevas culturas, al ser puerto marítimo y fluvial. De acuerdo con Zambrano Pérez (Zambrano Pérez, 1998), citado por Slebi, “En el siglo XIX, la ciudad se convierte en el puerto más importante, al facilitar mejor que Santa Marta y Cartagena, la vinculación entre el mar y el río con fines comerciales”.

El estudio de Slebi, destaca que en Barranquilla,

ha existido desde siempre una marcada predisposición por aceptar lo foráneo sin mayores prevenciones, entre estos, las colonias sirio- libanesas y palestinas, poseedoras de una experiencia comercial acumulada, razón por la cual pudieron estar al frente de los procesos políticos, económicos y socioculturales que transformaron a Barranquilla. (Slebi Moisés, 2003)

Finalmente, es de destacar que el nivel de inserción de estas comunidades ascendió hasta las los niveles de que encontramos dirigentes de primer orden de la ciudad y hacia afuera:

“El posicionamiento socioeconómico de los árabes en el departamento coincide con el siglo de su crecimiento, hasta alcanzar la dirección política del mismo con los siguientes gobernadores: Fuad Chard Abdala (1984), Edgardo Sales Sales (1987), Alejandro Chard Chaljud (2003), de igual manera los tempranos consulados honorarios de países árabes en Barranquilla son prueba de este logro: Líbano (1952), Nicolás Saade Sarraf. RAU (1959) y Egipto (1962), José M. Daccarett Abuhmud. Jordania (1963), Afif Simón Jacir. Siria (1971) Issa Sabbag Issi” (Yidi D., 2007, pág. 6)

Maicao

Maicao es una población de 115 mil habitantes ubicada al norte del país en el Departamento de La Guajira… Los afro guajiros, los indígenas wayúu, los mestizos, los costeños, los nacionales del interior del país y los árabes

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descendientes, hacen parte del cuadro local conformado por pueblos y grupos humanos que han venido
descendientes, hacen parte del cuadro local conformado por pueblos y grupos humanos que han venido

descendientes, hacen parte del cuadro local conformado por pueblos y grupos humanos que han venido construyendo identidad, tradición, ciudad y nación en la frontera nororiental con Venezuela (Arismendi Morales, 2008).

Los árabes que llegaron a Maicao en 1940 (eran en su mayoría musulmanes sunitas, con algunos drusos y chiítas, así como cristianos ortodoxos y maronitas), encabezados por las familias Abuchaibe, Hanni, Amastha, Segebre, Awad, Nader, Malof, entre otros, echaron raíces en estas tierras, hasta construir uno de los aportes étnicos de notable presencia en la vida económica de esta región.

Para preservar su identidad construyeron en 1997 la mezquita de Maicao, que es sin duda el principal atractivo de la ciudad; es la segunda en tamaño en Suramérica. Hoy en día el 80% del comercio formal de la ciudad está en manos de ciudadanos libaneses, sirios o palestinos.

Lorica

Por su ubicación geográfica, Lorica fue el primer puerto en importancia sobre el río Sinú desde finales del siglo XIX hasta la década de 1950. En su población predominaron los inmigrantes libaneses, y en segundo lugar los sirios, quienes ingresaban al país por Cartagena o Puerto Colombia, hacían la ruta por mar hasta la bahía de Cispatá, remontaban el río Sinú y se establecían en los diferentes pueblos ribereños.

Fue tal el número de comerciantes sirio-libaneses asentados en Lorica desde las primeras décadas del siglo XX, que la población fue llamada jocosamente por el escritor David Sánchez Juliao “Lorica Saudita”. (Igirio Gamero, s.f.)

El dominio comercial de los sirio-libaneses en esta población era tan evidente, que en 1914 sólo dos comerciantes colombianos introducían mercancía a Lorica: las telas y demás artículos están en manos de la colonia siria.

Quizá el rasgo cultural más interesante que podemos rescatar de esta población, fue revelado por Viloria:

“…Para la misma época un viajero británico encontró que lo más común en esta población sinuana era escuchar conversaciones en idioma árabe…" (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003)

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En esta, como en otras regiones colombianas los inmigrantes sirios, libaneses y palestinos monopolizaron el
En esta, como en otras regiones colombianas los inmigrantes sirios, libaneses y palestinos monopolizaron el

En esta, como en otras regiones colombianas los inmigrantes sirios, libaneses y palestinos monopolizaron el comercio a través de sus tiendas desde la primera década del siglo XX. “Industriosos e inteligentes, fácilmente eclipsan a los nativos de Colombia como tenderos; ocupan la misma posición que tienen los bengaleses en el África Oriental”. (Igirio Gamero, s.f.)

La casa comercial ‘Jattin Hermanos’ inició actividades en Lorica en la década de 1890. Además de comerciantes en general, eran ganaderos, propietarios de una fábrica de velas y de la fábrica de jabones La Siria, compraban toda clase de frutos del país y vendían mercancías importadas.

Por su parte, el libanés Checry S. Fayad organizó su casa comercial hacia 1900. Además de comerciante, Fayad tenía fábricas de jabón, de curtiembres, era ganadero y agente de las lanchas Damasco y Sinú" (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003).

Como se verá más adelante, Lorica también fue cuna de uno de los más importantes conglomerados económicos del país: el Grupo Empresarial Olímpica.

Sin embargo, la gran actividad económica de Lorica, empezó decaer hacia la mitad del siglo XX.

"La decadencia comercial de Lorica se hizo evidente en la década de 1950, en la misma época en la que se creó el departamento de Córdoba, con Montería como capital, y se construyeron las carreteras troncales. Ante el estancamiento de las poblaciones del Sinú como Lorica, Ciénaga de Oro o San Bernardo del Viento, muchos de los comerciantes de origen árabe se marcharon a las ciudades de mayor progreso como Barranquilla, Cartagena e incluso Montería. (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003, pág. 47).

Corozal y Sincelejo

Corozal es un municipio del departamento de Sucre en Colombia, ubicado a 10 minutos de la capital, Sincelejo. No siempre Sincelejo tuvo mayor importancia que Corozal. Entre los años 1833 y 1850 la parroquia de Sincelejo formó parte del Noveno Cantón de la Provincia de Cartagena, que tenía como cabecera a la ciudad de Corozal (Viloria de la Hoz, Ganaderos y comerciantes en Sincelejo, 1880 - 1920, 2001). A partir de 1850 Sincelejo fue elevada a la categoría de Cantón, situación que generó en su población entusiasmo y dinamismo. Sincelejo

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perdió su condición de cabecera en 1857, cuando pasó a formar parte del departamento de
perdió su condición de cabecera en 1857, cuando pasó a formar parte del departamento de

perdió su condición de cabecera en 1857, cuando pasó a formar parte del departamento de Corozal. Entre 1860 y 1910 tanto Corozal como Sincelejo se convirtieron en cabeceras de sus respectivas provincias. Al promediar el siglo XIX, se acentuó el predominio de Sincelejo sobre Corozal, como resultado de la apertura del camino a Tolú y el comercio a través de este pueblo.

Atraídos por el negocio del tabaco, hacia 1860, se establecieron en la región, alemanes, holandeses de Curazao, italianos, ingleses y franceses como Abraham Wolff, Juan Federico Hollmann, Evaristo Sourdís, Antonio Volpe, Danouille & Wessels y Adolfo Held, entre otros. (Viloria de la Hoz, Ganaderos y comerciantes en Sincelejo, 1880 - 1920, 2001). Los alambiques tradicionales y el negocio de la ganadería, por su parte, estuvieron principalmente en manos de nacionales.

Una de las primeras familias libanesas establecidas a Sincelejo y su área de influencia fueron los Chadid (los hermanos Pedro y José Chadid Raide), quienes llegaron primero a Cartagena en 1895, y en los años finales del siglo XIX se radicaron en Sincelejo. En 1898 llegó su hermano Fortunato, …, y luego María, Martha, Simón y Juan Chadid Raide, en 1904. Entre 1918 y 1920 siguieron llegando a Sincelejo otros miembros de la familia, como Venut, Futtin con sus tres hijos, y Sade, la madre de los Chadid Raide (Viloria de la Hoz, Ganaderos y comerciantes en Sincelejo, 1880 - 1920, 2001, pág. 67).

Solo José se casó con una colombiana, Cristina Buelvas. El matrimonio Chadid Buelvas se estableció en Colosó, que en 1840 era un pequeño caserío, pero que en las décadas siguientes atrajo a numerosos nacionales y extranjeros gracias a sus riquezas naturales como quina, bálsamos, zarzaparrillas, tabaco y ganadería. Durante mucho tiempo, grandes cantidades de estos productos se exportaron hacia Europa.

Las redes familiares, comerciales y políticas de los hermanos Chadid Raide se complementaron con otros libaneses de Tannurine que llegaron a Sincelejo a principios del siglo XX, como sus primos en primer grado Antonio Harb (Guerra) Chadid y Antonio Dájer Raide (Viloria de la Hoz, Ganaderos y comerciantes en Sincelejo, 1880 - 1920, 2001, pág. 71).

Los libaneses que se establecieron en esta zona, pronto ampliaron sus actividades, pasando del comercio a incursionar en la industria, la agricultura y la política, como es el caso de la familia Guerra (Harb).

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Las hermanas Chadid Raide también se casaron con libaneses: Venut con Jacob Quessep; María con
Las hermanas Chadid Raide también se casaron con libaneses: Venut con Jacob Quessep; María con

Las hermanas Chadid Raide también se casaron con libaneses: Venut con Jacob Quessep; María con Felipe Name (abuelos del político liberal costeño José Name Terán); Futtín con José Name (hermano de Felipe); y Martha con Antonio Samur.

Hacia 1920, además de la casa comercial ‘Chadid Hermanos’, se encontraban otros sirio-libaneses como Arturo Samur, Arturo Elías o ‘Mebarak Hermanos’ que manejaban grandes empresas comerciales.

Otros sirio-libaneses se establecieron en Sincelejo, como José Bitar hacia finales del siglo XIX y Arturo Elías en 1901. (Viloria de la Hoz, Ganaderos y comerciantes en Sincelejo, 1880 - 1920, 2001).

Mompox.

Santa Cruz de Mompox fue fundada en 1540 por el gobernador de Cartagena de Indias, Juan de Santa Cruz, de quien adoptó su nombre. Contó con una población conformada por españoles, mestizos, esclavos de origen africano y cimarrones, quienes desplazaron a los indígenas de la región. (Igirio Gamero, s.f.)

Durante la Colonia fue punto importante de las comunicaciones fluviales entre el puerto de Cartagena y el interior del país y creció exclusivamente sobre una de las riberas del río adyacente. Razón por la cual fue tan atractiva para el asentamiento de las actividades comerciales de algunas familias árabes, que inicialmente entraron por Barranquilla y luego por barco llegaron a Magangué y de ahí siguieron hasta su destino final Mompox. (Igirio Gamero, s.f.)

Los primeros inmigrantes eran palestinos, quienes llegaron a las tierras momposinas motivados por amigos y familiares ya establecidos en la región. Dentro de este grupo de familias se encuentran: Moisés Abuabara y su esposa Teresa Laraché de Abuabara, Juan Abuabara, Felipe Bichara, Salomón Sirene, Juan Abraham Manzur, Hazbún y los Dau de origen libanés (Eddie Dau), [ ] quienes conservan sus almacenes de telas importadas y otros tienen negocios de abarrotes y víveres. (Igirio Gamero, s.f.)

Banco, Magdalena

Este puerto sobre el Río Magdalena, fue fundado por José Domingo Ortiz, el 2 de febrero de 1680, donde habitaron los indígenas Chimilas. A la llegada de los españoles fueron sometidos y expropiados de sus tierras dando paso a la

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fundación conocida con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de El Banco, elevado
fundación conocida con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de El Banco, elevado

fundación conocida con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de El Banco, elevado a la categoría de municipio en 1871. (Igirio Gamero, s.f.)

En 1915 arriban los primeros inmigrantes libaneses, italianos y alemanes. Esto explica por qué el comercio incipiente de El Banco estuvo en manos de apellidos libaneses (quienes hasta la fecha se dedican al comercio de telas importadas), cuyos negocios lucían tablillas con apellidos como Bayter, Bechara, Lissa, Sarquis, Saad, Maida, Mattar, Namen o Fraija.

Con los libaneses también llegaron italianos como Dizeo, Pisciotti, Galeano, Sesso, Laino. Hubo una característica particular en esta ciudad y fue que los libaneses se conservaron puros étnicamente, mientras que los italianos cruzaron sus apellidos con los naturales de la región. (Igirio Gamero, s.f.)

Ciénaga, Magdalena

La idea del ‘oro verde’ permitió que inmigrantes de variadas nacionalidades se asentaran en esta población del departamento del Magdalena, que por estas épocas (finales del S. XIX hasta mediados del S. XX) era uno de los pueblos más prósperos por la bonanza bananera.

Todas las poblaciones de la Zona y Santa Marta sintieron el influjo dinamizador del boom en las exportaciones de banano. Sin embargo, debido a su ubicación a la entrada de la Zona Bananera, Ciénaga fue tal vez la población que reflejó mejor lo que fue el auge económico, un tanto desordenado, vivido entre fines del XIX y 1929 en esta área de Colombia. (Igirio Gamero, s.f.)

El auge de la zona, atrajo a un grupo de inmigrantes árabes (palestinos, sirios y libaneses), en su mayoría dedicados al comercio al por menor. Entre ellos se destacan los Barake, Bendek, Hani, Cotán, Slait, Hasbun, Yacamán, Jassir, Bichara, Iza, Nasser, Abudinen y Abdala.

En 1964 el Reverendo padre Carlos Rivas anuncia la apertura del Colegio Salesiano ‘San Juan Bosco’, gestionado por la educadora Isabel Aarón de Martínez Zuluaga, descendiente libanesa, que contribuyó con la educación del Municipio. De igual forma, el 26 de enero de 1975, se crea mediante Acuerdo Municipal el Instituto Nacional de Formación Intermedia Profesional (Infip), por gestión del reconocido médico doctor Anuar Barake, que posteriormente fue inaugurado el 23 de junio de 1982 por el Presidente de la República Julio César Turbay Ayala.

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San Andrés Entre los primeros árabes que llegaron a San Andrés, atraídos por la declaratoria

San Andrés

San Andrés Entre los primeros árabes que llegaron a San Andrés, atraídos por la declaratoria de

Entre los primeros árabes que llegaron a San Andrés, atraídos por la declaratoria de puerto libre de la isla durante el gobierno del General Rojas Pinilla se encuentran Joseph Tabet (Barbur Hermanos), Nicolás Zaher, Julio Harb (el negro), Manuel y Nagib Fakih, Nicolás Jackaman, Mohamed Harb (el blanco) Alejandro Jamis, Nicolás Amashta, Bichara Costa, Ali Zabian, Alfredo y Adel Darwich, Ali Waked, Emilio Antun, Alfredo Said, Salomón Zardibia, Fuad K. David, Yousef Housni, Elias Manzur y Yousef Barhum (Zogby).

Y después de los primeros, vinieron los Issa, los Saleh, los Facuseh, los Saker, los Salama, los Chauchar, los Wazir, los Maliki, los Jacobo, los Onissi, los Gacham, los Hendaus, los Harati, los Ibrahim, los Ismael, los Melhem, los Neji, los Okde, los Rahal, los Al Zogbi, los Ramadan, los Soueiden, los Taha, los Tannir, los Yousef , los Zeeni y los Abi Khalil, entre otros. Los libaneses provienen por lo general del valle de la Becaa. Entre todos los árabes, pocos cristianos (Jackaman, Abiantun, Abi Khalil, Facuseh, Jacobo, Muallem, ) y drusos (Zabián, Onissi, Wazir), la mayor parte profesan el islamismo. (Zogby)

La mayoría, si no todos, llegaron de Barranquilla. Los más recorridos en los negocios, -como Zaher, quien poseía una tienda de comestibles del Medio Oriente en la zona del mercado de esa ciudad - visualizaron con gran sagacidad la proyección económica que tendría la isla , mientras que otros simplemente encontraron la oportunidad de cambiar el agotador recorrido diario que hacían por barrios y pueblos cercanos del Atlántico colocando cortes de tela pagaderos en cuotas semanales de cinco pesos, por perspectivas más atractivas en una isla de la que les acababan de hablar. (Igirio Gamero, s.f.).

Los árabes fueron pioneros del comercio en San Andrés como lo habían sido de muchas ciudades de la costa. No se espantaron con la aridez de pueblos como Maicao o el calor infernal de Fundación, menos le iban a temer a lo que los colombianos ya empezaban a considerar como el paraíso del Caribe. Hábiles y trabajadores de sol a sol, montaron al debe sus almacenes aguantando privaciones nada extrañas para ellos, mientras consolidaban el primer capital propio. Unos, más arriesgados, como Jackaman y Costa, construyeron hoteles (El Dorado, Mónaco) en terrenos cedidos en comodato, una modalidad hasta entonces desconocida, mediante la cual el isleño propietario cedía el lote por determinado número de años (20 por lo regular) y en compensación, encima del

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almacén les construían vivienda, debiendo revertir todo lo edificado a la expiración del plazo pactado.
almacén les construían vivienda, debiendo revertir todo lo edificado a la expiración del plazo pactado.

almacén les construían vivienda, debiendo revertir todo lo edificado a la expiración del plazo pactado. (Igirio Gamero, s.f.)

Entre 1980 y mediados de la década siguiente, los árabes vivieron la época más floreciente. La colonia, predominantemente islámica, llegó a tener casi 700 miembros, incluyendo niños. En 1988, por gestión de un grupo liderado por Saíd Waked construyeron la mezquita que se ha convertido en símbolo de su raza.(Igirio Gamero, s.f.)

A estas alturas ya la comunidad árabe no es tan numerosa. La recesión

económica y las facilidades con que pueden adquirirse artículos importados en el

continente, se confabularon para provocar el éxodo de muchos en busca de fortuna en otros lugares.

La cultura árabe fue intercambiándose a través de los niños en los colegios, de los

festivales gastronómicos y de la solidaridad de la comunidad árabe ante las necesidades de los isleños. La comida libanesa, por ejemplo, es conocida por los isleños y como en el resto del mundo, el quibbe se popularizó y se encuentran en las fritangas playeras. Los árabes ya asentados con criterio de permanencia matricularon a sus hijos en escuelas locales. La mayoría estudiaron primaria y bachillerato en los colegios Sagrada Familia, Adventista, Bolivariano y algunos en colegios Bautistas.

Brotes de xenofobia y discriminación

Afirma Pilar Vargas que cuando los árabes llegaron fueron recibidos bajo condiciones adversas y con brotes xenofóbicos en su contra; y que en los primeros años de la década de los años 20 [del siglo XX] médicos, filósofos y políticos se unieron para rechazar todo lo que tuviera visos extranjeros (Vargas A.,

2006).

Las teorías eugenistas, desarrolladas por Sir Francis Galton en Inglaterra entre

1860 y 1870 que proponían una selección artificial de seres humanos, fueron acogidas en Colombia por varios intelectuales de la época, entre ellos, Luis López

de Mesa, Miguel Jiménez López y Rafael Bernal Jiménez. Las discusiones sobre

cuáles eran las características deseables de una raza colombiana en formación, fueron entonces ampliamente discutidas. Las opiniones sin embargo, favorecían la inmigración de blancos, preferiblemente europeos.

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Los siguientes apartes del libro Los árabes en Colombia de las referidas autoras, ilustran lo
Los siguientes apartes del libro Los árabes en Colombia de las referidas autoras, ilustran lo

Los siguientes apartes del libro Los árabes en Colombia de las referidas autoras, ilustran lo anterior.

“Lo que se discutía en términos generales tenía que ver con la idea de la degeneración física, moral e intelectual de la raza colombiana. El ‘desmejoramiento de nuestra raza en formación… por los numerosos elementos africanos e indígenas. Exhibe señales manifiestas de inferioridad” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 37).

Una de las formas de controlar el proceso racial degenerativo sería ‘promover una corriente copiosa de inmigración de razas sanas, fuertes y disciplinadas por hábitos seculares de trabajo y exentas, en cuanto sea posible, de las enfermedades sociales que están determinando nuestra regresión (Herrera, 2001, pág. 124).

Para tal efecto, se establecen clasificaciones sobre cuál tipo de extranjero puede hacer parte de corrientes migratorias hacia Colombia. Mientras más blanca la raza, mejor; mientras más al norte viva, mejor. Se retoman, entonces, viejas representaciones discriminatorias sobre los asiáticos, africanos, etc. Y se considera que estas razas pueden hacer más mal que bien. (Vargas & Suaza, 2007, pág. 37)

En 1904 El Espectador, respondiendo a una columna de un periódico –no dice cual- en la que se propone una ley para evitar la entrada de chinos y sirios al país, hace una defensa de los derechos de éstos utilizando para ello argumentos que tienen que ver con la hospitalidad como una virtud cristiana, por otros lado, considera lo siguiente: “no todos los pueblos tienen unas mismas capacidades y virtudes ni iguales vicios y defectos; tampoco alcanzan un mismo nivel en esas materias todos los miembros de una nación o todos los individuos de una raza, ni hay razas, pueblos u hombres en quienes todo sea virtud o todo vicio, todo aptitud o todo incapacidad (El Espectador, 1904, pág. 1)” (citado por Vargas & Suaza, 2007, pág.

41).

En 1906, el diario El Porvenir de Cartagena, mediante una carta enviada por un lector, expone un punto de vista completamente diferente: Por varias fuentes fidedignas he tenido conocimiento de que por algunos puertos del Pacifico, han desembarcado ya algunos chinos con ánimo de principiar a infestar nuestro territorio.

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Como esta es una raza perniciosa bajo todos los aspectos, no solo por sus usos,
Como esta es una raza perniciosa bajo todos los aspectos, no solo por sus usos,

Como esta es una raza perniciosa bajo todos los aspectos, no solo por sus usos, costumbres y vicios, sino aún más es una especie de langosta que azota el país en donde se establece, siendo así que todos los países civilizados del mundo, con justa razón la repudian, y teniendo yo conocimiento de que existe una ley especial que prohíbe terminantemente dicha inmigración, espero que usted muy encarecidamente, digne llamar la atención del gobierno sobre el particular, a fin de que, a la mayor brevedad, se dicten las medidas del caso para evitar mayores males. Ojala usted se sirva excitar a la prensa del país para que cooperen con su ayuda.

De usted atentamente, P.I. López. (El Porvenir, 1906, pág. 3)”, (Citado por Vargas & Suaza, 2007, págs. 41,42).

El periódico caleño Los Principios, en 1916, ve el problema de los extranjeros de la siguiente manera: Que extranjeros, cuya inmigración es prohibida o limitada en los países civilizados sean tolerados en el nuestro y que con grave perjuicio para los nacionales se les permita establecer competencia en el comercio y a veces hasta monopolizarlo, pase; pero lo que sí no puede pasar ni es siquiera explicable es que esos extranjeros, amén de los inconvenientes apuntados, tengan la osadía y el descaro de abusar de la generosa hospitalidad que les da un pueblo eminentemente católico para tratar de pervertirlo y corromperlo mediante el fomento de la prensa impía y disociadora y el establecimiento de sociedades secretas que, como la masonería, tiende directamente a atacar a la iglesia católica. Los principios, 1916 (citado en Vargas & Suaza, 2007, pág. 42).

En 1920, la concepción sobre los asiáticos no ha cambiado:

En cuanto a los asiáticos, sería nuestra salvación que se les cerrara la puerta del todo, ya sean nipones, chinos o turcos. No queremos razas inferiores que adoren a un hombre como a Dios., que no tienen la más ligera idea del individualismo moderno, que gastan 10 centavos al día para comer, que abaratan el trabajo, que tienen los más bajos standard de vida privada, y cuya sangre, al mezclarse con nuestra anomia tropical y con vuestra intransigencia atávica, vendría a formar la más abyecta de las razas en la tierra…” El Espectador, 1920 (citado en Vargas & Suaza, 2007, pág. 44).

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En 1931 aparece una nota que es quizás la más hiriente, la más radical: Las
En 1931 aparece una nota que es quizás la más hiriente, la más radical: Las

En 1931 aparece una nota que es quizás la más hiriente, la más radical:

Las taras morales y atávicas a todos los turcos

Por raza y por temperamento son proclives al contrabando los turcos Jacobo e Isaac Levy.

Las causas prohibitivas para la inmigración turca en todos los países civilizados.

Descendientes de una raza inferior, los judíos Isaac y Jacobo Levy, raza pletórica de vicios y de taras atávicas, lograron quizás bajo la ayuda de un tinterillo, obtener del gobierno de Colombia, carta de naturaleza, son pues como se dice en el argot patriotero, nuestros hermanos.

Para poder entrar a los Estados Unidos y a la mayor parte de los países europeos de civilización avanzada, con los cuales necesitan comerciar en forma inescrupulosa y en evidente perjuicio para el fisco nacional, requiérese indispensablemente la nacionalización, este era un requisito sine qua non para que no fracasara la bochornosa industria del contrabando. […]

De esta suerte estos asquerosos turcos, a quienes ya va señalando la opinión del conglomerado social, como verdaderos carcomas comerciales de la localidad, se sustraían igualmente al penoso examen al que someten las autoridades yanquis a todo infeliz musulmán que arriba a sus eufóricas playas.

Entre las muchas taras atávicas, sujetas a los tratados de patología, que minan la raza de los Levy, se encuentran la tracoma. Sintomatológicamente esta enfermedad, inherente a los turcos y sirios en general, es de aspecto repugnante y de fácil contagio. […] El Periscopio, 1931 (citado en Vargas & Suaza, 2007, págs. 44,45).

…mi padre también era orgulloso y le gustaba crear sus propias reglas. Por eso cuando llegó a Barranquilla no entendía por qué si él era descendiente de los fenicios, aquellos que se inventaron el comercio y sobre todo el alfabeto, si había nacido en la tierra donde nació Jesús, si hablaba árabe y francés, le ponían tantos problemas para entrar a Colombia. Contaba que le

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habían puesto miles de trabas, exámenes médicos por si tenía lepra o tracoma, certificados de
habían puesto miles de trabas, exámenes médicos por si tenía lepra o tracoma, certificados de

habían puesto miles de trabas, exámenes médicos por si tenía lepra o tracoma, certificados de solvencia económica, nombres de personas conocidas, y que él se había negado y a pesar de eso le habían dado permiso de entrada. Como mi padre también era inventor de historias, nosotros no le creíamos.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 47).

Algunos inmigrantes fueron objeto de discriminación y posteriormente, una vez su éxito económico fue un hecho, de virulentos ataques. Tal vez, lo que más dolía a los inmigrantes, era que se refieran a ellos como ‘turcos’, cuando justamente la ocupación otomana se hallaba entre los principales motivos por los cuales habían tenido que abandonar sus tierras.

Por su parte el periódico El Espía muestra en sus diferentes ediciones, una posición excluyente contra los árabes. Se queja su director de la hospitalidad colombiana, de las facilidades de créditos para los inmigrantes y de la prosperidad de estos comerciantes:

“De la noche a la mañana aparece un señor Turco sentado a un escritorio, y en el frente de su almacén se lee una tablilla con un nombre cualquiera y un apellido perfectamente español 2 ”. (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003, pág. 29).

En varias regiones del país, el casarse con árabes, era visto como un descenso en la escala social:

Para muchas familias colombianas el hecho de emparentarse con un árabe se tomaba como una baja en la escala social, como una especie de desafío racial y moral contra la sociedad, ya que como hemos visto las reticencias con aquellos extranjeros que no fuesen europeos eran muy notorias en el país.(Vargas & Suaza, 2007, pág. 147).

La entrada a instituciones de educación formal, también implicó un reto para los primeros inmigrantes. El testimonio de Amal Abisambra demuestra lo anterior:

Cuando entré a estudiar a un colegio de monjas, me enfrenté de manera contundente al hecho de ser diferente, mis compañeras no me decían Amal sino ‘La turca Abisambra’. Para mí fue duro aceptar el apodo, ya que en mi casa había oído los horrores que los turcos habían hecho a los sirios,

22 “Don Abraham Jattin[…] era el relacionista público del Líbano en Lorica. Cuanto “turco” llegaba

Abraham se encargaba de traducirle el apellido y de asignarle población para trabajar”. En Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del río Sinú.

don

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palestinos y libaneses, por lo que ese apodo para mí era una ofensa terrible. Con
palestinos y libaneses, por lo que ese apodo para mí era una ofensa terrible. Con

palestinos y libaneses, por lo que ese apodo para mí era una ofensa terrible. Con el paso del tiempo me acostumbré a él y a las burlas de mis compañeras, que siempre tenían un dejo de envidia porque yo siempre sabía más que ellas. También decían que mi familia parecía de camellos porque comíamos carne cruda y que olíamos feo.

Sin embargo, cuando las invitaba a mi casa y mi familia mostraba su generosidad, todo era sonrisas y admiraciones que mi madre recibía con una sonrisa entre amable y cínica.” (Vargas & Suaza, 2007, págs. 141,

142).

Los testimonios recogidos por Vitar en la obra ya citada, también dan cuenta de ello:

La sociedad de acogida, a su vez, también marcó las fronteras étnicas, lo que resulta sobre todo notorio en el ámbito escolar, según los testimonios aquí comentados. Durante la etapa de escolarización, ambos informantes experimentaron la diferencia; tal lo señalaba N. N. al hablar sobre el

aspecto lingüístico, mientras que, por su parte, E. Ch. manifiesta: ‘Nosotros éramos los turcos ‘come hierbas’. En el colegio, todo el mundo:’turco come hierbas’, ‘turco come hierbas’. Claro, como comemos tantas especies:

hierbabuena y no sé cuántos

’.

(Vitar Mukdsi, 2007, pág. 604).

El periódico cartagenero El Espía, [en su edición del 30 de enero de 1915] llegó incluso a incitar a la violencia contra estos inmigrantes:

Oh, los turcos, raza maldita. Basta ya de imbecilidad! A expulsar los turcos.” En el fondo de esta hostilidad se asomaba la mano de algunos comerciantes locales, quienes veían amenazados sus intereses ante la presencia sirio-libanesa.

Su carga racista los llevó al extremo de proponer una limpieza étnica, y con una alta dosis de envidia se preguntaban cómo hacían los comerciantes sirio libaneses para alcanzar en menos de tres años un patrimonio valorado en más de sesenta mil dólares: ‘La expulsión de los turcos es una necesidad imperiosa… Nosotros debemos limpiar la ciudad, no dejar en ella ningún elemento perjudicial y tenerla dispuesta para recibir razas como la belga, por ejemplo, raza portadora de la civilización, el progreso y la cultura’. (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú,

2003).

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Los resentimientos contra los sirio libaneses originaron a veces actos de violencia física, aunque estos
Los resentimientos contra los sirio libaneses originaron a veces actos de violencia física, aunque estos

Los resentimientos contra los sirio libaneses originaron a veces actos de violencia física, aunque estos incidentes fueron raros y generalmente los inmigrantes demostraron tener gran capacidad de autodefensa (Fawcett de Posada L. , 1991).

Ante su exclusión de los clubes tradicionales de algunas ciudades, respondieron creando los propios.

El éxito económico de los árabes, causó con frecuencia envidias y ataques infundados, de los que supieron defenderse gracias, entre otros, a sus redes y al buen nivel de comunicación que mantenían. Estas redes u asociaciones étnicas como las denomina Vitar, representan un vehículo importante en el proceso de inserción en el país receptor. En estas asociaciones, las diferencias religiosas suelen obviarse, siendo la lengua común el elemento aglutinante (Vitar Mukdsi, 2007, pág. 601).

En artículo del Periódico El Correo de Bolívar, núm. 17, Cartagena, 26 de octubre de 1895, citado por González, Harum al Raschid (seudónimo del comerciante local Gonzalo Zúñiga): “Los turcos domiciliados en el Chocó, como todos los que han invadido al país vienen organizados a obrar bajo un plan determinado por alguna compañía de judíos o de políticos extranjeros”. (González Escobar, 1997, pág. 91).

…Escribieron al revés y con una lengua incomprensible… Las ventas puerta a puerta, el crédito y el talento para los negocios los fueron convirtiendo en la élite comercial, principalmente de los textiles. Ofreciendo mercancía y peleando precios, aprendieron el idioma. Su habilidad para negociar dio pie a poquísimos brotes xenofóbicos de envidiosos comerciantes nativos que querían fuera a los ‘turcos’ para recuperar sus ganancias. Aunque escasas, esas manifestaciones hicieron que los árabes intentaran mimetizarse en la sociedad costeña. Adoptaron ritos católicos, se casaron con colombianas y muchos castellanizaron sus apellidos. Abraham Jattin era el encargado de inventar la traducción. Así, muchos Harb terminaron siendo Guerra; los Farah, Fernández; los Abdala, Cristo y los Larach, Lara.” (Revista Semana, 1994).

A esta castellanización de apellidos, también hacen referencia Vargas y Suaza:

“Una de las formas de ubicar a la población árabe fue por sus nombres y apellidos. Sin embargo, en algunos casos y para evitarse problemas, algunos se cambiaron sus nombres árabes por nombres y apellidos colombianos, en medio de diferentes circunstancias. Era tan costoso

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cambiarse el apellido porque uno no puede cambiar el apellido por grupo sino individualmente. En
cambiarse el apellido porque uno no puede cambiar el apellido por grupo sino individualmente. En

cambiarse el apellido porque uno no puede cambiar el apellido por grupo sino individualmente. En su tierra se llamaba Nayib Abdala Ziede. Sin embargo cuando llegó a Colombia, por el puerto de Cartagena, quizá deslumbrado por la impotencia y belleza del Castillo de San Felipe […]

Nayib […] resolvió llamarse en su nueva patria, Felipe Abdala Ziede (Hakim, Citado en Vargas & Suaza, 2007, pág. 150).

El libro “‘El camino de Damasco’, del escritor Juan Roque Lemus, publicado en Bogotá, en 1946, contra la candidatura de Gabriel Turbay, fue calificado como una publicación contra un individuo, con estrictos propósitos electorales, no tuvo mayor eco en la opinión pública, ya que Turbay obtuvo 100 mil votos más que el popular Jorge Eliécer Gaitán”. (Buenahora, 1948, pág. 104)

No todo fueron ataques.

“La mayoría de los artículos hostiles identificados, aparecieron en publicaciones menores, llenos de inexactitudes, tendientes a generalizar un problema que, en realidad, fue solo menor. El Comisionado para el Comercio de Estados Unidos, Bell, consideró al sirio – libanés como un buen elemento para el país “. (Fawcett de Posada L. , 1991, pág. 22).

También Vargas y Suaza traen a colación en su libro sobre los árabes, la defensa a los inmigrantes:

“En 1904 El Espectador, respondiendo a una columna de un periódico –no dice cual- en la que se propone una ley para evitar la entrada de chinos y sirios al país, hace una defensa de los derechos de éstos utilizando para ello argumentos que tienen que ver con la hospitalidad como una virtud cristiana, por otros lado, considera lo siguiente: “no todos los pueblos tienen unas mismas capacidades y virtudes ni iguales vicios y defectos; tampoco alcanzan un mismo nivel en esas materias todos los miembros de una nación o todos los individuos de una raza, ni hay razas, pueblos u hombres en quienes todo sea virtud o todo vicio, todo aptitud o todo incapacidad” (El Espectador, 1904, pág. 1)” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 41).

Las actividades económicas de los inmigrantes árabes

Los inmigrantes árabes crearon negocios y empresas a lo largo y ancho del territorio nacional; sin embargo, son pocos los casos que se encontraron

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aceptablemente documentados; entre ellos, los del Chocó y los de Lorica y Sincelejo, en cuya
aceptablemente documentados; entre ellos, los del Chocó y los de Lorica y Sincelejo, en cuya

aceptablemente documentados; entre ellos, los del Chocó y los de Lorica y Sincelejo, en cuya reseña se enfatizará. Grandes empresas del país como Chaneme (líder en el sector automotriz) que nació en Ocaña; el Grupo Empresarial Olímpica con origen en Lorica; Industrias Yidi (fabricación de cremalleras) de Cartagena, son el resultado de iniciativas de inmigrantes árabes.

Su aporte a la economía del país ha sido reconocido.

En 2003, el Grupo Empresarial Olímpica recibió la condecoración Orden Nacional al Mérito en el grado de Cruz de Plata. En la ceremonia de entrega, el Presidente de la República señaló:

La llegada a tierras de Lorica en Córdoba, de don Ricardo Char, aquel pionero de origen sirio y de religión cristiana, nacido con el siglo, orfebre de profesión, fue producto de la migración originada en el derrumbamiento del Imperio Otomano.

Miles de sirios y libaneses, al romperse el férreo yugo político militar que les ataba a la Casa Real Turca, iniciaron una primera diáspora que trajo a nuestras tierras, sangre experimentada, cultura milenaria, espíritu de trabajo y disciplina empresarial.

Al contraer matrimonio con doña Erlinda Abdala, libanesa, también cristiana, culta, multilingüe y con tradición en el comercio, don Ricardo sentó las bases para constituir la familia que luego, en 1950, se desplazó del Sinú a Barranquilla y se convirtió en uno de los pilares del progreso económico y social del Caribe colombiano.

El grupo empresarial, al cual hacemos hoy un merecido reconocimiento, nació como muchas de las grandes empresas colombianas: esfuerzo de la familia, iniciativa, arduo trabajo, mejoramiento continuo, espíritu ahorrativo, capacidad para conocer el entorno y para atender necesidades de la gente y para practicar la norma de la iniciativa privada como actividad social.

La cadena Olímpica es hija de aquel almacén del barrio que don Ricardo bautizó El Olímpico y en el que expendía baratijas y del pequeño negocio de flores de doña Erlinda, aunque aclaran, ella defendió a capa y espada su independencia económica.

Para que se expandiera la iniciativa, fue necesario el ingreso de Fuad, apenas un estudiante de 17 años, a la dirección de la empresa,

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acompañado posteriormente por sus hermanos Farid y Habid y más tarde por Simón. Interrumpieron sus
acompañado posteriormente por sus hermanos Farid y Habid y más tarde por Simón. Interrumpieron sus

acompañado posteriormente por sus hermanos Farid y Habid y más tarde por Simón. Interrumpieron sus estudios para trabajar siguiendo el legado de su padre, arduamente y con una sólida unidad familiar.

Desde entonces ha habido un crecimiento geométrico de la empresa que se expresa en múltiples campos de la vida nacional: inmobiliarias, droguerías, supertiendas, emisoras, sector financiero, procesadora de alimentos, empacadoras, porcícolas, avícolas, publicidad y varios otros frentes de la actividad productiva y comercial, con expansión, reconocimiento nacional a su función social.

Gracias a la cultura de inversión en propiedad raíz, una característica de la Organización Olímpica heredada de don Ricardo, se salvó para la cultura, el centro de reunión de esa tertulia magnífica conocido como Grupo Barranquilla, La Cueva. Su propiedad en cabeza de los Char, impidió que fuera demolido el local que la albergaba y ya está próximo a ser restaurado como uno de los referentes básicos de la cultura y el carácter de Barranquilla.

…Hoy pues, reconocemos a una familia emprendedora, formada en el sacrificio personal, que es distinguida con el afecto y la admiración de todos los colombianos. Nos ha dado un gran ejemplo la familia Char Abdala. Con trabajo, con dedicación, han construido una fuente directa de empleo para 12 mil colombianos, e indirecta para más de 20 mil.

Don Ricardo presagió que Colombia era tierra de promisión y vino a asentarse en ella y seguramente al verla, exclamó como Juan de Castellanos: ‘¡tierra buena, tierra buena! ¡Tierra que pone fin a nuestra pena!, ¡tierra para hacer perpetua a casa, tierra con abundancia de comida, tierra de bendición clara y serena, tierra que pone fin a nuestra pena!’ (Uribe Vélez, 2003).

Don Chaid Neme por su parte, fue distinguido con la Orden al Mérito en la Categoría de comendador en 2007, con el premio ‘A toda una vida’ otorgado por Ernst & Young y la Revista Dinero en 2008 (Premio El Emprendedor del Año, 2008) y con el de Comerciante Distinguido de Fenalco en 2009. De otra parte, en el 2006 la Universidad del Rosario lo condecoró con la Orden del fundador de la Universidad del Rosario Fray Cristóbal de Torres, por ser benefactor del claustro al apoyar la formación en la Facultad de Medicina. Es reconocido por haber obtenido su ciudadanía únicamente cuando, después de la constitución de 1991, pudo hacerlo sin renunciar a la misma en el Líbano.

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Así mismo, llama especial atención la travesía que debió hacer para llegar hasta Ocaña. Desde
Así mismo, llama especial atención la travesía que debió hacer para llegar hasta Ocaña. Desde

Así mismo, llama especial atención la travesía que debió hacer para llegar hasta Ocaña. Desde Buenaventura realizó un emocionante viaje - del suroccidente al nororiente del país -en el cual, partiendo en automóvil hasta Cali, y continuó luego hasta Ibagué, de allí hacia el puerto fluvial que le permitiera navegar por el rio Magdalena hasta Gamarra, donde usaría el cable aéreo para completar su viaje, utilizando prácticamente todo tipo de transporte(Vargas P. , s.f.).

La llegada.

La mayoría de los inmigrantes declaró como profesión el comercio al llegar al país. Sin embargo, no todos eran comerciantes en sus países de origen. Tampoco fue

la compra y venta de mercancías su única actividad económica. Incluso, al poco

tiempo de llegar, algunos de ellos se dedicaron al transporte fluvial, como es el

caso de los Rumié, los Chagüi y los Meluk.

Son muchas las prácticas comerciales que los inmigrantes árabes introdujeron en Colombia y que se encuentran en la base de su éxito e integración a la sociedad receptora: el crédito y los precios bajos que facilitaron el acceso de los más pobres

a bienes incluso tan básicos. “Además de precios bajos, […] cambiaron la

tradicional estrategia de ventas en Colombia, el esperar que el comprador llegara hasta el almacén, por la forma innovadora de las ventas ambulantes y al salir a ofrecer la mercancía de puerta en puerta. (Viloria de la Hoz, Los sirio - libaneses,

2006).

Esta estrategia es ratificada por Vargas cuando afirma:

Los palestinos, sirios y libaneses que vivían en Colombia, implementaron una forma de comercio sustentada en ventas a domicilio, vender barato y al fiado, vender al por mayor y al detal, atender las solicitudes de los clientes y traer productos por encargo, concentrar en los almacenes la mayor cantidad de objetos posible e incluir productos colombianos en sus tiendas, tales como el café, los sombreros de Suaza y las maderas, entre muchos otros, vendidos desde principios de 1900 en Cartagena en el almacén de Abuchar hermanos. (Vargas P. , Diáspora del Medio Oriente: el caso de la migración sirio libanesa y palestina a Colombia. 1880 – 1980, s.f., pág. 293)

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Porque usted entra donde un turco y si va por un mantel le venden también
Porque usted entra donde un turco y si va por un mantel le venden también

Porque usted entra donde un turco y si va por un mantel le venden también un vestido de novia y uno sale comprando algo de todas maneras, por la forma como lo atienden. El libanés nunca muestra el interés en quererle vender sino que quiere ser amigo suyo, lo atiende muy bien; por ejemplo, cuando llegaba la gente a comprar al almacén, había limonada con hielo para todo el mundo, si firmaba le daban un cigarrillo, era como una cosa social, como un intercambio y luego ya venía la venta, pero no era aquello que si va a comprar compre o si no váyase, era la venta y charlemos y su compra qué maravilla y si no pues nos conocimos. (Hernández, 2004). (Vargas P. y., 2007, págs. 93, 94)

Su intensa laboriosidad, exaltada por García Márquez anteriormente en su texto, fue sin embargo atacada por Calibán, quién se declaró contrario a la inmigración, ya que los extranjeros representaban una ‘competencia desleal’. En sus palabras, citadas por Pilar Vargas (s.f., pág. 178), esta competencia era desleal “porque traen métodos de vida económica que no existen aquí y laboriosidad de todos los minutos, ignorada entre nosotros […] es tiempo de proteger a los nacionales y cerrar definitivamente la entrada a los inmigrantes buhoneros”.

El ingenio de los árabes para los negocios, les permitía identificar oportunidades en todas partes:

Hace 45 años en Canadá un libanés, peluquero, puso un negocio que consistía en alquilar sillas a otros peluqueros; el tipo en menos de nada se volvió millonario, lo sacaban en el periódico, y decían, cuando están pobres son palestinos y cuando hacen plata se vuelven libaneses. Cuando yo vivía [en Bogotá], había un local abajo que siempre fracasaba, ponían una cosa y otra hasta que llego un paisano, Gemade, hizo ese mismo sistema de arrendarle la silla a cada peluquero, que le pagaba un arriendo mensual, y ahí duro la peluquería años de años hasta cuando él se aburrió o se murió… (Hernández, 2004 citado por Vargas P. y., 2007, Pág. 98.).

Aunque fueron principalmente conocidos por sus negocios de telas y ropas, también negociaban una variedad de artículos de lujo traídos principalmente de Europa. De pequeños establecimientos comerciales, rápidamente los árabes pasaron a casas comerciales que eran verdaderas empresas, con representación en numerosas ciudades dentro y fuera del país.

Algunos comerciantes viajaban anualmente a Europa para renovar sus inventarios. Grandes firmas, como Fayad Hermanos, tuvieron sucursales en París

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u otras ciudades europeas y fueron fuertes importadores y exportadores. (Fawcett de Posada L. ,
u otras ciudades europeas y fueron fuertes importadores y exportadores. (Fawcett de Posada L. ,

u otras ciudades europeas y fueron fuertes importadores y exportadores. (Fawcett de Posada L. , 1991, pág. 18).

Los sirio – libaneses en el Chocó.

De especial interés resulta la actividad económica de los inmigrantes árabes en el Chocó, liderada por los Abuchar, los Meluk y los Rumié, que tuvieron su mayor auge en el periodo comprendido entre 1914 y 1923, durante el cual la economía del Departamento ofreció condiciones excepcionales.

Los Meluk y los Rumié, procedentes de Damasco, se asentaron inicialmente en ciudades de la costa, pero posteriormente se desplazaron hacia otras regiones del país siguiendo las oportunidades económicas que cada región ofrecía. Para la época (segunda mitad del S. XIX), la economía cartagenera se fundamentaba en la explotación de recursos naturales de regiones próximas al río Atrato (medio y bajo), en el Urabá y en el río Sinú. Se destacó la explotación de caucho, tagua, ipecacuana, maderas, oro y platino. La atracción hacia la región de empresarios nacionales y extranjeros se vio reforzada también por el proyecto de la construcción del Canal de Panamá (González Escobar, 1997) .

Entre 1914 y 1923 las casas comerciales del Chocó alcanzaron su mayor auge, ya que ya la región era la principal fuente mundial de platino. Se destaca en este periodo la expansión de las firmas Abuchar Hermanos, A. & T. Meluk, Chagüi Hermanos, K. & B. Meluk, Malluk Hermanos y Rumié Hermanos, aunque otras de menor tamaño también vivieron un periodo de expansión (establecimientos de Antonio y Jorge Bechara, Alfredo Chamat y Emilio Yurgaqui). La única casa comercial siria que no tenía en la época relaciones con Cartagena sino con Buenaventura fue la de Juri & Cobo. Este auge se vio acompañado por la instalación de nuevas casas comerciales: Manasseh & Mabardi y Zaher Hermanos con sedes en Cartagena y Quibdó.

Más tarde se estableció Salomón Ganem quien alcanzó gran relevancia al operar el vapor Cartagena de Indias, el de mayor capacidad hasta entonces y una agencia de víveres y licores.

Desde 1914, la casa comercial de los Rumié tenía sedes en Cartagena, Barranquilla, Montería, Cereté, Ocaña, Bogotá, Nueva York, Quibdó, Tadó, Condoto, Istmina y Medellín; también fue propietaria de la fábrica de velas La Flor y de otra de materiales prefabricados. (González Escobar, 1997, pág. 80).

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El intenso tráfico fluvial desde el interior hasta Cartagena, pronto fue también aprovechado por los
El intenso tráfico fluvial desde el interior hasta Cartagena, pronto fue también aprovechado por los

El intenso tráfico fluvial desde el interior hasta Cartagena, pronto fue también aprovechado por los sirio - libaneses:

Los barcos de sus propias líneas navieras transportaban los productos comprados en las agencias o sucursales en el Chocó para luego llevarlos a Cartagena, de donde enviaban al mercado nacional, a Estados Unidos o a Europa. Generalmente el platino y el oro iban con destino a la filial de Nueva York, y de allí a París, o a otras ciudades de Europa. Desde allá eran enviadas las mercaderías, pagadas con parte del oro o del platino exportado, en barcos de empresas que ellos representaban en Cartagena. En este puerto se recibían las mercancías para los mercados de las regiones del Sinú, Atrato y San Juan. (González Escobar, 1997, pág. 82).

“Río abajo y río arriba se iba construyendo una red de comercio, telas que van, maderas que vienen, una red invisible de sirios, libaneses y palestinos, solos o con sus hijos e hijas, sus esposas, sus primos y familiares, que de manera silenciosa se fueron desplazando por el río, por sus afluente, por las sabanas, que subieron y bajaron montañas, que se mezclaron y tuvieron hijos mestizos.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 82).

No solo fueron casas comerciales y transporte fluvial. En 1923 los Meluk, en asocio con Adán Ferrer, introdujeron el primer autobús de servicio urbano con capacidad para 15 pasajeros. En 1926, se fundó Meluk y Nauffal, para el alquiler de automóviles, vehículos que transitaban por los caminos construidos por Assad Malluk, que en 1920 firmó un contrato con el intendente Pedro Sanz Rivera para la construcción, explotación y usufructo de un camino de automóviles que “partiendo de la orilla occidental del río Atrato, frente a la ciudad de Quibdó, pasara por Istmina, Juntas de Tamaná, Anserma Nuevo o Puerto Cháves” (González Escobar, 1997, pág. 84).

El dominio de los sirios también se extendió a las transacciones en dinero. “Al no existir en el Chocó bancos, para las remesas o giros de dineros, entidades como la Compañía Colombiana de Seguros, comisionistas, o las casas comerciales los suplían, mediante giros a la vista, ordinarios y telegráficos sobre cualquier plaza de la República” (González Escobar, 1997, pág. 83).

Tampoco las actividades agropecuarias quedaron por fuera del circuito económico de los sirio libaneses en el Chocó. Así, hacia 1893, los Abuchar, iniciaron el montaje de una finca en Sautatá y en 1903, Abdo Abuchar hizo lo propio en la confluencia de los ríos Arquía y Atrato.

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La Hacienda Sautatá 3 , propiedad de Miguel Abuchar, alcanzó gran notoriedad. Contaba en 1904
La Hacienda Sautatá 3 , propiedad de Miguel Abuchar, alcanzó gran notoriedad. Contaba en 1904

La Hacienda Sautatá 3 , propiedad de Miguel Abuchar, alcanzó gran notoriedad. Contaba en 1904 con 10 000 hectáreas e inició sus actividades con la explotación maderera. Ya en 1902, luego de finalizar la Guerra de los Mil Días, contrataba mano de obra en Cartagena, para lo que publicaba avisos en el periódico local El Porvenir. Para albergar a los trabajadores… se levantaron muchos edificios, “hasta convertirla en una naciente población ribereña, con una intensa actividad que presagiaba momentos de insuperable desarrollo y progreso, según narraban quienes la visitaron en 1907”. (González Escobar, 1997, pág. 86).

En 1904 la hacienda contenía 630 cabezas de ganado mayor de dos años, 100 de 18 meses, 15 000 árboles de cacao, 100 de coco, mil de café, mil de caucho, 50 000 matas de plátano y banano, árboles frutales, cuatro casas grandes y 30 en diferentes puntos, entre otros. En 1919 se decidió el montaje de un ingenio azucarero. En 1920, la hacienda tenía plantadas 500 hectáreas de caña, de las que salieron 150 toneladas para beneficiar la primera zafra de prueba el 15 de junio de 1921 (González Escobar, 1997).

El ingenio, que se estima que alcanzó a generar mil empleos directos, tenía un sistema de comisariato que fue fuertemente criticado, debido a la utilización de vales y luego de la denominada ‘moneda de aluminio’, únicos medios válidos para las compras al interior de Sautatá, ya que el Chocó estaba fuera del sistema monetario nacional y era de vital importancia mantener moneda buena para poder comerciar tanto en el interior del país como con el extranjero. (González Escobar,

1997).

Los buenos resultados llevaron a que entre 1927 y 1930 se aumentaran las plantaciones de caña, se prolongaran las líneas férreas y se comprara una locomotora. Sin embargo, la expedición de la denominada Ley de Emergencia 4 , que decretó una amplia rebaja arancelaria para productos alimenticios, marcó el inicio de sus problemas financieros, los cuales se vieron luego agravados por la competencia del azúcar del Valle del Cauca y de Cuba, que el Ingenio no pudo superar, debido, entre otros, a los altos costos de producción y de transporte hasta Cartagena. Después de una operación de rescate del Instituto de Fomento Industrial en 1940, la empresa suspendió definitivamente sus labores.

La hacienda tuvo varios dueños: Abuchar Hermanos, A.&T. Meluk, nuevamente Abuchar Hermanos en compañía de los hermanos Abarca y de los hermanos Arrieta.

3 Hoy este predio forma parte del Parque Nacional Natural Los Katíos.

4 Ley 3ª. de 1926, adoptada por Decreto 952.

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La hegemonía de los sirios en el Chocó traspasó las actividades económicas. Fuad Cajale, socio
La hegemonía de los sirios en el Chocó traspasó las actividades económicas. Fuad Cajale, socio

La hegemonía de los sirios en el Chocó traspasó las actividades económicas. Fuad Cajale, socio administrativo de los Rumié en el Chocó, abrió en 1920 un teatro para quinientas personas en el que se presentaron zarzuelas y operetas.

Los sirio – libaneses en el Sinú

La presencia sirio-libanesa se notaba en todos los campos del comercio local, y en las décadas siguientes en otras actividades como la ganadería, la finca raíz y la política. Al respecto dice un autor: “la culpa de que yo creyera que Lorica era un pueblo del Medio Oriente la tuvo mi abuelo… Semanalmente lo acompañaba a las escalinatas del mercado público, a la orilla del río, para recibir parientes de sus contertulios que llegaban de Beirut en lanchas procedentes de Cartagena”. Y más adelante, en clásico humor sinuano, afirma: “Tratando de poner en orden mi confusión infantil llegué a pensar que El Líbano era vecino de San Pelayo, camino de Montería”. (Córdoba, 2002. Citado por Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Rio Sinú, 2003, pág, 37).

Allí nació una de las más sobresalientes empresas colombianas: Grupo Empresarial Olímpica, fundada por la familia Char. Su primer miembro, Nicolás emprendió viaje para América y llegó [como la mayoría de los inmigrantes sirio – libaneses] a Puerto Colombia el primero de agosto de 1924, en compañía de sus paisanos Miguel y Abraham Saker, Elías Saer Kayata y José Bechara. Una vez en Barranquilla, estos jóvenes sirios continuaron su viaje por el Magdalena hasta Calamar, luego en tren hasta Cartagena, después por mar hasta el golfo de Morrosquillo y por último a través del río Sinú hasta Cereté, donde los esperaban familias sirias como los Chagüi y otros parientes, quienes les ofrecieron hospitalidad y trabajo.

En entrevista dada a Joaquín Viloria en 2003, Henry Char afirmó:

Ante la prosperidad de su hermano en Lorica y las dificultades económicas de su familia en Damasco, el hermano mayor Ricardo decidió emprender viaje a Colombia en 1926. Una vez en Lorica empezó a trabajar con su hermano en la tienda y al poco tiempo organizaron la sociedad mercantil ‘Char Hermanos’, en la que explotaban las fortalezas comerciales de Nicolás y los conocimientos de joyería que traía Ricardo. Es así como para finales de la década de 1920 la firma ‘Char Hermanos’ se anunciaba como comerciantes en general, plateros y joyeros establecidos en Lorica. En el

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transcurso de casi tres décadas todos los hermanos Char Zaslawy fueron llegando a la Costa
transcurso de casi tres décadas todos los hermanos Char Zaslawy fueron llegando a la Costa

transcurso de casi tres décadas todos los hermanos Char Zaslawy fueron llegando a la Costa Caribe: Nicolás (1924), Ricardo (1926); Rosa y Julia (1929), casadas con los hermanos Antonio y Jorge Chaljub. Luego, en 1932 llegaron Gabriel (de 11 años) y Juan (de 14 años), en 1938 llegó Abdala y por último en 1951 el hermano menor, Henry Char.(Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003, pág. 61).

Los negocios con el oro de los hermanos Char, no se limitaron al pequeño taller de joyería. Al igual que otros comerciantes de origen árabe, como Francisco y Juan Chaljub, Elías y Jorge Bechara, Jorge Bitar, Alfredo Chamat y los hermanos Rumié, Nicolás Char vendió oro al Gobierno Nacional y Casa de la Moneda de Medellín, entre 1935 y 1941. (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003).

Estos negocios le permitieron a Nicolás ampliar sus negocios, por lo que decidió radicarse en Cartagena; hacia 1936, abrió su tienda en el mercado de Getsemaní.

En 1940, […] Nicolás se trasladó a Barranquilla con su esposa y sus cinco hijos, en donde estableció un almacén de joyas que llamó ‘Joyería Moderna’. En su peregrinaje, Nicolás liquidó sus negocios en Barranquilla y Cartagena, vendió la ‘Joyería Moderna’ a su cuñado Antonio Chaljub, y en 1947 retornó a Damasco con su esposa y sus hijos.

Los hermanos Char fueron saliendo de Lorica, en principio detrás de los negocios que Nicolás iba liquidando en Cartagena y Barranquilla, pero también como una manera de ofrecerle mejor educación y relaciones sociales a sus hijos.(Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003, pág. 65).

Este fue el camino de muchos inmigrantes, que luego de haber iniciado sus negocios en ciudades pequeñas e intermedias, se trasladaron a ciudades que les permitieran educar bien a sus hijos, como estrategia para su definitiva inserción social.

Después de una década de trabajo duro y de austeridad, en 1936 Ricardo Char se casó con Erlinda Abdala, hija de inmigrantes libaneses asentados en Cereté,[…] con quien tuvo siete hijos: Fuad (el primogénito, nacido en 1937), Jabib, Farid, Simón, Mari y Miguel Char Abdala.

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Al igual que los inmigrantes sirio libaneses del Chocó, Ricardo Char y Moisés Jattin, fundaron
Al igual que los inmigrantes sirio libaneses del Chocó, Ricardo Char y Moisés Jattin, fundaron

Al igual que los inmigrantes sirio libaneses del Chocó, Ricardo Char y Moisés Jattin, fundaron los Teatros Granada y Santa Marta respectivamente.

También, como sucedió en otras ciudades, inicialmente estos inmigrantes no fueron aceptados en el Club local, el Lorica, por lo que fundaron el suyo: el Club Unión. Ambos fueron liquidados hacia 1950 y dieron paso a un nuevo Club Lorica del que fueron parte criollos y extranjeros.

Ricardo fue el último de los hermanos Char en salir de Lorica: con su esposa Erlinda Abdala y sus siete hijos llegaron a Barranquilla en 1952. […] En 1953 adquirió el “Almacén Olímpico”, una pequeña botica dedicada a la venta de abarrotes y artículos de farmacia, ubicada en la calle de las Vacas en Barranquilla. La compra de la botica coincidió con la finalización del bachillerato de Fuad Char Abdala, […] en el Colegio de la Esperanza de Cartagena, siendo uno de los mejores estudiantes de su promoción.

Las limitaciones económicas de sus padres no permitieron que continuara su carrera de medicina en la Universidad Javeriana de Bogotá, así que se conformó con ingresar a la Escuela Naval de Cadetes de Cartagena. Un accidente de su padre ocurrido en 1954 frustró su carrera como cadete, ya que su madre lo encargó de la atención del negocio: ”Fuad tenía 17 años:

era comerciante sin remedio”. El joven Fuad captó de inmediato que el almacén tenía un inventario muy alto, así como cuentas por pagar: “había que vender rápido y por tanto barato, para pagar las deudas. Allí nació nuestra política de precios. Puse a rotar inventarios. Cuando al año siguiente regresó mi papá, tuve que dejar el almacén. “Nada de lo que había hecho le gustó”. (Una Historia de novela, 1997, Citado por Viloria de la Hoz, Lorica, una colina árabe a orillas del Río Sinú).

Esta experiencia, le permitió a Fuad conocer las bondades de las farmacias, por lo que decidió abrir una en 1956.

Las habilidades comerciales de Fuad Char terminaron por convencer a su padre, quien le entregó para que administrara el almacén de la calle de las Vacas, el cual pasó a denominarse ‘Droguería Olímpica N° 1’ y la farmacia de Fuad se convirtió en ‘Droguería Olímpica N° 2’. Después de estas dos droguerías “siguieron la tres y la cuatro y la cinco, cada hermano Char, Farid, Jabib y Simón al frente de un mostrador, hasta que se agotaron los hermanos sin que la cascada de inauguraciones se detuviera”. (Una historia de novela, 1997)citado por (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003).

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Ante el éxito de los negocios, Fuad, Farid, Jabib y Simón constituyeron la Compañía Char
Ante el éxito de los negocios, Fuad, Farid, Jabib y Simón constituyeron la Compañía Char

Ante el éxito de los negocios, Fuad, Farid, Jabib y Simón constituyeron la Compañía Char Hermanos Ltda. Luego, en 1977, conformaron la sociedad anónima Olímpica S.A. (Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, 2003).

El resto, ya forma parte del patrimonio empresarial colombiano.

Aspectos religiosos de los árabes en Colombia

Isabela Restrepo (2003) refiere que los primeros sirios, libaneses y palestinos cristianos que arribaron a Colombia, provenían de la Gran Siria del Imperio Otomano; mientras que, quienes inmigraron en los años de 1930, lo hicieron durante los mandatos británico y francés. La mayoría eran de línea maronita, seguidos por los ortodoxos, y por último los practicantes del culto católico.

A partir de 1930, se presenta una fuerte disminución de la inmigración árabe a

Colombia, aunque esta continúa hasta nuestros días. De acuerdo con García, la inmigración se reactivó en la década de los setenta, con la llegada sobre todo, de musulmanes chiítas libaneses, debido a la guerra civil en ese país y de palestinos

a partir de la creación del Estado de Israel y, particularmente de las guerras de 1967 (seis días) y de la de Yom Kippur- Ramadán de 1973 5 .(Garcia F, s.f.)

Los musulmanes han estado presentes en Colombia desde la época de la Colonia, a través de los moriscos provenientes de España y de esclavos procedentes de regiones africanas que habían sido convertidas al Islam (García, 2007).

Es preciso aclarar sin embargo, que se estima que solo el 20% de los musulmanes que existen hoy en Colombia son de origen árabe.

Los árabes cristianos.

Como se ha indicado arriba, la mayoría de los inmigrantes sirio – libaneses en Colombia, fueron cristianos: maronitas, ortodoxos o católicos.

Los maronitas y ortodoxos de la costa Atlántica, pronto abrazaron el rito católico, mientras que en el interior, especialmente en Bogotá, han preservado su fe y sus

5 El trabajo de Joaquín Viloria de la Hoz, Lorica, una colonia árabe a orillas del Río Sinú, presenta un apartado sobre lo religioso como factor de emigración. Disponible en

www.banrep.gov.co/documentos/publicaciones/regional/

/10.pdf.

Recuperado el 22 de octubre de 2011.

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prácticas religiosas. De hecho, desde el 2008, se celebran misas maronitas en Bogotá, en la
prácticas religiosas. De hecho, desde el 2008, se celebran misas maronitas en Bogotá, en la

prácticas religiosas. De hecho, desde el 2008, se celebran misas maronitas en Bogotá, en la Iglesia de Santa Clara.

De acuerdo con Fawcett de Posada, esto se explica “por la presencia de buen número de católicos provenientes de Belén, particularmente en Barranquilla. Los maronitas y ortodoxos consideraron las iglesias locales como propias aunque algunos observadores notaron la presencia ocasional de un sacerdote sirio” (Fawcett de Posada, 1991, pág. 17).

Esto también se presentó en Ocaña, municipio que cuenta con una importante colonia árabe:

En la familia de E. Ch., de origen cristiano (maronita), la religión se practica de modo laxo, quedando limitada a una vivencia subjetiva de la espiritualidad. Aunque en otros países se establecieron templos maronitas a los que acudía la comunidad libanesa, en el caso de la ciudad donde vivieron (Ocaña, Santander) hasta el traslado a la capital, Bogotá, la falta de iglesias de ese credo no impidió la concurrencia a las católicas (Vitar Mukdsi, 2007, pág. 600).

Esta laxitud, está presente también en el testimonio de Meira del Mar: “En cuanto a la religión, mi padre era ortodoxo y mi madre era maronita; yo tuve la suerte de que mi padre no fuera un hombre fanático desde ningún punto de vista” (Vargas & Suaza, 2011, pág. 27).

De otra parte, en 1927, la importancia de la colonia siria en el Chocó, determinó la visita de Monseñor Miguel Asaf, misionero apostólico de la Gran Iglesia Oriental, que gracias a los fuertes lazos de la colonia siria con los claretianos, pudo dictar su conferencia en la Iglesia de San Francisco.

Desde el siglo XIX, los árabes cristianos se vincularon a las celebraciones religiosas de las comunidades receptoras, facilitando de este modo su inserción a las mismas.

Así, la Revista La Aurora, núm. 165, fechada el 13 de abril de 1919, citada por González en su trabajo sobre la presencia sirio libanesa en el Chocó (González Escobar, 1997), se refiere en su página 69 a los aportes de la comunidad árabe.

Ganar un espacio dentro de la sociedad local fue la estrategia que utilizaron primeros inmigrantes para establecerse en la región. Las buenas relaciones con las autoridades políticas y religiosas, las lograron apoyando obras cívicas y sociales. Los primeros inmigrantes, como Félix Meluk, Luis

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Malluk o Fuad Cajale, participaron cada año en la semana santa arreglando el monumento o
Malluk o Fuad Cajale, participaron cada año en la semana santa arreglando el monumento o

Malluk o Fuad Cajale, participaron cada año en la semana santa arreglando el monumento o las andas, como integrantes de las respectivas comisiones(González Escobar, 1997, pág. 93).

El mismo texto, reseña la donación al templo de Quibdó, hecha por Félix Meluk en 1907, de un altar diseñado y tallado por Luis Llach Llagostera. Zacarías Casab por su parte, donó un reloj público para la iglesia de Istmina. En 1907, Félix Meluk, Salomón Kuri y otros miembros de la comunidad árabe en el Chocó, enviaron una carta al Presidente Rafael Reyes, para que “acudiera en ayuda del adelanto moral y el progreso con el envío de sacerdotes” (González Escobar, 1997, pág. 94). Esta gestión se cristalizó en 1909 con la creación de la prefectura apostólica del Chocó y la llegada de la comunidad claretiana, que se destaca aún hoy en la región y cuenta con uno de los centros de formación más importantes del Departamento, la Fundación Universitaria Claretiana, FUCLA, creada en 1995.

Los árabes musulmanes

Los documentos de los autores consultados, coinciden en afirmar que hay pocos datos respecto a los musulmanes que llegaron a Colombia; sin embargo, el trabajo ya citado de García y los documentos disponibles en páginas web especializadas, ubican la primera entrada de árabes musulmanes en la Conquista.

… al territorio de lo que hoy se conoce como Colombia también llegaron, como pasajeros clandestinos, muchos de los Árabes, llamados moros en la península Ibérica, que habían sido expulsados por medio de una infinidad de guerras que adquirieron dramáticas proporciones bajo los Reyes Católicos, quienes se propusieron a cualquier costo erradicar a los Árabes y a su cultura después de más de setecientos años de presencia en España. Estos Árabes que consiguieron filtrarse a través de los rigurosos controles coloniales que impedían el arribo a tierras americanas de personas que no fueran católicas, se vieron precisados a aparentar su cristianismo, por lo que sus prácticas religiosas y culturales inherentes al Islam se hicieron en la absoluta clandestinidad (http://www.webislam.com).

Para aparentar su cristianismo, estos musulmanes se valieron de numerosas prácticas como la taqiyya 6 y la consulta de manuscritos aljamiados 7 .

6 Posibilidad de ocultar las creencias religiosas musulmanas cuando se consideraba que la vida corría peligro.

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De acuerdo con García, la taqiyya se daba en forma de fatwa u opinión legal
De acuerdo con García, la taqiyya se daba en forma de fatwa u opinión legal

De acuerdo con García, la taqiyya se daba en forma de fatwa u opinión legal por parte de un ulema o teólogo islámico autorizado.

…los moriscos tenían permitido cumplir con las obligaciones de la iglesia católica pero, al mismo tiempo, permanecer interiormente fieles al islam, mediante el ocultamiento de sus verdaderas creencias, generando una resistencia callada y sutil. Las autoridades españolas eran plenamente conscientes de esta situación (García, 2007, pág. 128).

Ante la obligación de demostrar la pureza del linaje durante la Inquisición, los musulmanes también hallaron el camino. El siguiente relato de Lucía Londoño de Franco, citado por García, nos lo muestra: “La Inquisición expidió certificados acreditando la pureza de linaje a cambio de fuertes sumas de dinero. De este modo, era posible para los conversos la compra de títulos y nuevas identidades que les permitían abandonar el país y comenzar una nueva vida en otro lugar” (García, 2007, pág. 133). Muy probablemente, durante la Conquista, llegaron a territorio colombiano muchos de estos conversos.

García se refiere, para el caso de los musulmanes, a una segunda oleada, la que va desde 1880 hasta 1930, que como se ha visto, estuvo dominada por sirios, palestinos y libaneses; pero éstos eran principalmente cristianos. No existe información disponible sobre qué porcentaje de estos inmigrantes pudo ser musulmán.

Finalmente, como se indica arriba, la inmigración árabe de la década de 1970, sí tuvo un importante componente musulmán, destacándose los musulmanes chíitas libaneses.

Parte de los árabes musulmanes que inmigraron a Colombia, conformaron comunidades (Ummah) claramente diferenciadas del resto de la población, como las que actualmente se encuentran en Maicao (Guajira) y el archipiélago de San Andrés. Las inmigraciones musulmanas más recientes, como la mencionada arriba, contribuyeron de manera decisiva a consolidar sus tradiciones culturales.

Así mismo, estas comunidades tuvieron que generar redes intraétnicas de solidaridad para protegerse de la intolerancia de la iglesia católica que se daba antes de la Constitución de 1991.

7 Se llama así a los escritos en lengua española, pero con caracteres árabes que contenían explicaciones de la fe y de la práctica islámica

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En Colombia, existen hoy numerosas organizaciones islámicas de las que forman parte árabes y no
En Colombia, existen hoy numerosas organizaciones islámicas de las que forman parte árabes y no

En Colombia, existen hoy numerosas organizaciones islámicas de las que forman parte árabes y no árabes, así como un número creciente de colombianos (ver ANEXO 1).

El intercambio de culturas ha sido recíproco, en los últimos años, con los viajes, principalmente, de la tercera generación, a sus países de origen, diversas expresiones culturales colombianas como el vallenato, y algunas telenovelas, empiezan a ser conocidas en el Medio Oriente.

En el plano político, se empiezan a generar escenarios de intercambio.

La comunidad árabe musulmana de Maicao

En Maicao se encuentra la comunidad árabe más emblemática del país, que ha logrado mantener su lengua y sus tradiciones; el ochenta por ciento de la colonia son árabes musulmanes divididos en suníes y chiíes, pero los primeros representan la mayoría (De la Hoz Simanca, 2011). Es así como, entre otros, en Maicao se encuentra una Mezquita que tiene un minarete o torre de 31 metros de altura, coronado por una media luna de cobre y se celebra el Ramadán. Todos los viernes sale de sus entrañas una voz pregrabada que repite: "Allahu akbar, allahu akbar, allahu akbar", que significa "Alá es grande". La frase hace parte del llamado a la oración del mediodía, en el día sagrado para los musulmanes (Solano, 2009).

El Sheick [Abdul Basit] llega a paso lento a la esquina donde se levanta la mezquita inaugurada el 17 de septiembre de 1997, tras dos años de trabajos dirigidos por el arquitecto Dr. Alí Namazi. Fue él quien concibió los vitrales con estrellas de 8 puntas y otras figuras geométricas y mandó a traer el mármol de Venezuela para los pisos y los baños, donde los fieles realizan sus abluciones antes de pasar al recinto principal, al que deben entrar descalzos. Sobre bancas de piedra y por separado, hombres y mujeres se purifican antes de la oración.

Empiezan por lavarse las manos, hacen un buche de agua en la boca, se limpian la nariz, se refriegan la cara, los brazos, primero el derecho, luego el izquierdo, se mojan el pelo, las orejas por dentro y por fuera y terminan con los tobillos, los pies y los dedos. Siempre en el mismo orden. Una vez limpios pueden pasar a oír las palabras de su jefe espiritual, los hombres en el primer piso, cubierto de pared a pared por un tapete que parece nuevo.

Al fondo se instala El Sheick junto al tablero digital que marca el calendario musulmán y las horas a las que se deben realizar las cinco oraciones

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diarias obligatorias. Las mujeres suben a un segundo piso, mucho más pequeño, donde hay jihabs
diarias obligatorias. Las mujeres suben a un segundo piso, mucho más pequeño, donde hay jihabs

diarias obligatorias. Las mujeres suben a un segundo piso, mucho más pequeño, donde hay jihabs -velos- blancos o azules claros, disponibles para las que no los han traído. De su boca, que no conoce la lengua del país donde vive, salen palabras que incluso para los fieles musulmanes son difíciles de entender.

El Sheick sólo puede oficiar la oración en árabe clásico, por eso necesita de un traductor al árabe vulgar o común. Ese trabajo lo realiza Pedro Delgado Moscarella, un samario de madre italiana que se convirtió hace 21 años al Islam (Solano, 2009).

Tiene allí también sede el colegio colombo árabe Dar el Arkam, fundado en 1987, que está abierto a familias de otros credos religiosos. Su Proyecto Educativo Institucional se sustenta en los preceptos del Sagrado Corán y la Sunna (tradiciones del Profeta Muhammad).Relata Pedro Delgado(Delgado, s.f.)queen de una promoción de 24 bachilleres del Colegio Colombo Árabe, solo 4 están estudiando en universidades, 2 hombres y dos niñas pero estas no son árabes, sino. Más adelante, Delgado afirma que “siempre se ha visto la tendencia por parte de los padres de fatalizar el contexto circundante, no les permiten que tengan amigos no árabes, las que logran terminar se dedican a quedarse en el hogar y [a] esperar que vengan las celebraciones de los matrimonios para irse a exhibir para que un hombre las pretenda”.

Su amplia experiencia como docente del Colegio Dar el Arkam, le permite afirmar que:

Los jóvenes se consideran árabes, porque tienen sangre árabe, vienen de una familia árabe, pero si tú te pones a conversar con ellos sobre las realidades culturales, desconocen por completo la historia del arabismo. Yo intenté en los años que estuve en el colegio incluir la cátedra árabe; un par de veces invité a dos personas representativas de la comunidad, a que les hablaran sobre el origen de los árabes, su distribución geográfica y ese tipo de cosas, pero desconocen la realidad, inclusive, dentro de la comunidad se habla el árabe coloquial, no hablan el árabe clásico, muchos ni siquiera lo leen, porque sus niveles de preparación escolares en el Líbano han sido nulos, muchos ni siquiera han terminado la primaria; de los que se ven aquí ni siquiera saben leer el árabe, es por eso que en la Mezquita yo durante diez años traduje el sermón del sacerdote que se hace los días viernes, lo hace en árabe clásico y yo lo traducía al español porque muchos me decían que no entendían el idioma. Entonces, hay una identidad árabe pero

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desconocen muchos elementos de la cultura, su historia, e inclusive su misma lengua(Delgado, s.f.). En
desconocen muchos elementos de la cultura, su historia, e inclusive su misma lengua(Delgado, s.f.). En

desconocen muchos elementos de la cultura, su historia, e inclusive su misma lengua(Delgado, s.f.).

En la entrevista, Delgado manifiesta que teme por una transculturización de la comunidad árabe de Maicao, “no se han preocupado por fortalecer o fomentar el conocimiento de la cultura árabe en todos los aspectos: folclórico, musical, literario; es una sociedad que va a desaparecer en cuanto a cultura”(Delgado, s.f.). Indica sin embargo, que los mayores sí mantienen sus costumbres, y que, si bien en su adolescencia cantan vallenatos o bailan salsa, una vez llegan a la edad adulta, retoman sus costumbres ancestrales: juegan cartas, fuman sus pipas de agua(narguile) y escuchan música árabe y en las reuniones, se ubican aparte hombres y mujeres.

En el cementerio musulmán de Maicao, los árabes musulmanes son sepultados según el ritual del Islam: lavado del cuerpo y envoltura en sábanas blancas. El frente de sus calaveras apunta hacia La Meca, el lugar sagrado (De la Hoz Simanca, 2011). Al respecto, señala Delgado:

Cuando una persona fallece en la Mezquita hay un lugar donde se lava al difunto; si es hombre, es preferible que lo lave un hombre y si es mujer una mujer, en este momento no hay una persona especialista que lo haga. Luego se perfuma, se tapan la nariz, oídos y boca con algodón y se amortaja el cadáver, se envuelve en telas blancas para luego llevarlo al cementerio. Lógicamente por estética y por no crear un impacto negativo ante la mirada de las personas que no son de la comunidad, existen unos ataúdes, o urnas funerarias que se llevan hasta el cementerio, se saca el cadáver, se deposita en la tumba y el ataúd vuelve a la mezquita.

Un velorio islámico consta de tres días, la mujer viste de negro, aunque es tradición dentro del islam evitar cualquier expresión exagerada de dolor, esto en reprobación a lo que se hacían antes del Islam en donde las mujeres rasgaban sus vestidos algunas llegaban a raparse el cabello, tirarse en el piso y llorar por días y hasta por meses un muerto; entonces, cuando surge el Islam como forma de vida, nos hace entender que la vida es una preparación para una vida eterna, que la muerte hay que entenderla como un destino divino y podemos llorar al muerto pero no todo está terminado, en algún lugar nos encontraremos después(Delgado, s.f.).

En la misma entrevista, Delgado afirma que los árabes que han accedido a la educación superior, son mayoritariamente médicos, por lo que la comunidad no cuenta con abogados o economistas que puedan orientar las actividades

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económicas y les ayuden a superar las prácticas ilegales que aún son frecuentes y que
económicas y les ayuden a superar las prácticas ilegales que aún son frecuentes y que

económicas y les ayuden a superar las prácticas ilegales que aún son frecuentes y que les han dado fama de contrabandistas. En sus palabras: “Maicao es el paraíso de la ilegalidad”.

Ciertas similitudes entre las culturas wayúu y árabe, en especial las relacionadas con las mujeres, parecen haber facilitado la integración de los inmigrantes. Estas similitudes son resaltadas por N:N. en el texto ya citado de Vitar:

El mayorazgo del waju (sic)… la virginidad, por ejemplo, en el mundo Waju y en el mundo árabe. La vestimenta: la manta waju, el traje típico árabe… el pelo largo de la waju, el pelo largo de la árabe. La waju realmente no se maquilla sino que se protege del sol… la árabe se protege también del sol… con el manto en la cara. Veo muchas semejanzas entre las culturas… lo que nosotros llamamos beduino, ustedes lo llaman… los ladroncitos, los que nos roban, los kusina [rateros] (Vitar Mukdsi, 2007, pág. 602).

En su tercera generación, el 90% [de los árabes de Maicao] se reconocen guajiros y nacionales colombianos, con la única diferencia de que reivindican su origen árabe (en su mayoría del Líbano) aspirando a ser distinguidos dentro de la pluralidad del pensamiento y el libre desarrollo de la personalidad a través de las prácticas culturales que los identifican como pueblo (Arismendi Morales, 2008).

Indica también Delgado, que no todos los árabes de Maicao se encuentran en la misma situación económica. Así, “algunos de los más adinerados han dejado sus casas y apartamentos, viven en Panamá, Margarita o el Líbano y visitan periódicamente su país dos veces al año, tienen sus administradores libaneses a los que le pagan muchísimo mejor que a un empleado maicaero”.

Las diferencias también se perciben respecto al tipo de mercancías que venden. Según Delgado

En los inicios de Maicao los comerciantes que importaban electrodomésticos eran los de mayor poder económico, los importadores de manufactura tenían menos poder económico, le seguían los que vendían telas, los de calzados, a ellos se les llamaba, por parte de los mismos árabes, los chancleteros y se ubicaron aquí en Maicao. […] en la calle13 venden pura chanclas, […] la antigua 12 que nacía en la 13, hasta la 9 le correspondía a manufactura; la calle 13 era de electrodomésticos, así estaban configurados; hoy en día ya hay algún tipo de mezclas.(Delgado, s.f.)

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En opinión de Delgado, la comunidad árabe de Maicao no es unida, contrario a lo
En opinión de Delgado, la comunidad árabe de Maicao no es unida, contrario a lo

En opinión de Delgado, la comunidad árabe de Maicao no es unida, contrario a lo que normalmente se cree y considera que existen diferencias importantes entre ellos, probablemente como reproducción de las diferencias entre grupos que se dan en sus países de origen.

La colonia árabe de Maicao ha disminuido notoriamente en los últimos años; primero, como resultado de la liberalización económica y los consecuentes cambios en la legislación aduanera iniciada durante el gobierno de César Gaviria y luego, después del ataque a las Torres Gemelas en septiembre de 2011, cuando fue vinculada a organizaciones extremistas como Al Qaeda y Hezbolá, acusación de la que se ha defendido enfáticamente 8 . También fueron frecuentes los secuestros y extorsiones, situación que ha cambiado en los últimos años. De cuatro mil árabes que alcanzaron a vivir en Maicao, se estima que hoy solo permanecen cerca de mil.

Las estrategias de inserción

“Cuando un grupo de inmigrantes se instala en la nueva tierra, tiende a estrechar instintivamente sus defensas culturales para enfrentar de esta forma la amenaza de la deculturación. La emigración forzada ‘es considerada como una tragedia’, la cual explica sus hábitos en el exilio, su retraimiento y su cautela en el aspecto económico” (Behaine de Cendales, 1980, pág. 144)

Estas características se evidencian de manera reiterada en la primera generación de inmigrantes: libaneses y sirios, las historias de bisabuelos y abuelos los retrata de cuerpo entero. La primera generación que nació en tierra colombiana o que llegó muy pequeña sintió en carne propia algunos episodios de racismo y chauvinismo.

8 Ver: Comunidad colombo – árabe de Maicao, Guajira, niega nexos con Hezbolá. El Tiempo, 28 de julio de 2009. Disponible en http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-5727807. Recuperado 23 de octubre de 2011. El ocaso árabe de Maicao. El Tiempo, 3 de mayo de 2099. Disponible en www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4904195. Recuperado 23 de octubre de 2011 . De espaldas a Bin Laden. El Espectador, 18 de mayo de 2001. Disponible en http://www.elespectador.com/impreso/internacional/articulo-270927-de-espaldas-bin-laden. Recuperado 23 de octubre de 2011.

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La segunda estrategia podría denominarse resistencia pasiva, es decir, estar y no estar: Consiste ésta
La segunda estrategia podría denominarse resistencia pasiva, es decir, estar y no estar: Consiste ésta

La segunda estrategia podría denominarse resistencia pasiva, es decir, estar y no estar: Consiste ésta en una adaptación relativa. ‘yo hago mi vida aquí, pero de todas maneras (yo) soy de allá’, rechazar cualquier referente cultural que no haga parte del mundo propio, aprender lo mínimo de español, mantener el árabe en el ámbito familiar, no introducir variaciones a las recetas de cocina tradicionales, casarse entre los mismos. Por supuesto, también se vive una mezcla de estas dos cosas o estas dos posturas. (Vargas & Suaza, 2007, págs. 69, 70).

Ahora bien el asunto es diferente para las primeras generaciones que llegan, que para los hijos y nietos de éstos. Los primeros tenían un anclaje en el territorio en el que nacieron, tenían contactos directos con aquellos imaginarios que les dieron sentido a sus identidades. De entrada sabían que eran árabes. Vivieron de primera mano los olores, los colores, los sabores, las tormentas. Aprendieron por experiencia propia su historia como grupo. Los segundos miraron sus orígenes desde lejos. El pasado, el territorio, la historia se interiorizaron a control remoto y fueron mediados por la nostalgia y las reelaboraciones de sus padres. De la tercera generación en adelante puede disminuir la intensidad de la tensión identitaria, ya no tira tanto la tierra de los antepasados, que poco a poco se va convirtiendo en tierra extranjera. (Vargas & Suaza, 2007, pág. 70).

De acuerdo con Vitar (Vitar Mukdsi, 2007), fueron varias las estrategias de adaptación, o de inserción, que estos inmigrantes utilizaron. Estas fueron: la inserción profesional de los descendientes, como resultado de sus esfuerzos de adaptación a la sociedad receptora; el matrimonio y el asociacionismo étnico.

Mención especial merecen las donaciones, a las que someramente se ha hecho referencia en este documento.

“Las donaciones económicas de todo tipo fueron una de las formas como las comunidades sirias, palestinas y libanesas se integraron a la sociedad colombiana. Por medio de contribuciones lograron prestigio, ascenso, presencia y reconocimiento social.” (Vargas Arana, 2011)

“Los libaneses son muy propensos a darse bombo, a mostrar que ellos tienen dinero y esperar reconocimiento por ello, pero también es cierto que en nuestra cultura la generosidad y las leyes de la hospitalidad son muy importantes. Recuerdo que mi padre a veces era muy avaro en los negocios - creo que él fue el modelo para la invención de todos los chistes sobre los turcos que circulaban en la Costa-, pero cuando se trataba de dar regalos,

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de ofrecer comidas y de ayudar a sus otros paisanos era espléndido. El cura del
de ofrecer comidas y de ayudar a sus otros paisanos era espléndido. El cura del

de ofrecer comidas y de ayudar a sus otros paisanos era espléndido. El cura del pueblo donde vivíamos siempre le pedía sus contribuciones para las campañas de ayuda a las pobres y desamparados que la parroquia organizaba y mi padre siempre aportaba.” (Vargas Arana, 2011).

“Las donaciones son también una muestra de gratitud y reconocimiento con la tierra que los acogió. El sirio George Baladí a la pregunta de por qué había regalado una escuela en Cartagena, contestó: porque la plata la trabajé aquí, y la gané aquí. Por lo tanto pertenece a Colombia.” (Restrepo Mejía, 1999).

“En la ciudad de Barranquilla, el parque Muvdi fue una contribución de Elías Muvdi, de origen palestino, y uno de los comerciantes más ricos de la ciudad. Se dice que le obsequio al gobierno colombiano un avión para que lo usara en la guerra contra el Perú y para este enfrentamiento puso a disposición del presidente Olaya Herrera más de un millón de pesos. Y cuando murió, en 1959, le dejó a la ciudad de Barranquilla tierras por más de dos millones de pesos, donde se deberían construir obras de asistencia social.” (El Tiempo, 1982).

“En esa misma ciudad el también palestino Salim Zogbi se ocupó de numerosos negocios y proyectos…uno de ellos, de especial importancia para la ciudad y la región, fue la apertura de la primera carretera que unió Barranquilla con Cartagena, iniciada en 1922 y financiada en su totalidad con sus propios recursos. Al despejarse el camino, después de varios meses de luchar contra la maleza y adecuar el terreno, organizó un servicio de correo entre ambas ciudades con una flota de automóviles de su negocio el Garaje Hudson, fundado en 1920. Además creó una estampilla con la cual recaudó fondos para el mantenimiento y ampliación del correo y transporte terrestre.” (Yidi, David, & Lizcano, 2005, pág. 95)

El señor Zogbi en 1923, para conmemorar los primeros 20 años del Departamento del Atlántico, le regala el magistral Escudo de nácar de la República de Colombia, elaborado en Belén (1923) por su padre Bichara Zogbi, que fue resaltado con la siguiente mención de honor:

“La Asamblea Departamental del Atlántico (República de Colombia), en la legislatura de 1925, hace presente su agradecimiento a nombre del pueblo que representa, a los señores Bichara Zogbi e Hijos, por el artístico Escudo de la República de Colombia, que se dignaron obsequiar al departamento y que hoy ornamenta el Salón de Sesiones

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de la Asamblea, donde causa admiración el bellísimo trabajo ejecutado por Sirios y palestinos, ofrecido
de la Asamblea, donde causa admiración el bellísimo trabajo ejecutado por Sirios y palestinos, ofrecido

de la Asamblea, donde causa admiración el bellísimo trabajo ejecutado por Sirios y palestinos, ofrecido como símbolo de aprecio y alta distinción a esta sección del país, que muchos de ellos reputan como su segunda patria.”

Son bien conocidas las generosas donaciones que a principio del siglo XX hizo David Aljure a Girardot: donó un lote para que se construyera el Colegio de La Presentación, regaló la sala de cirugía del Hospital San Rafael y, en compañía de un colombiano, hizo el primer acueducto que tuvo la ciudad.

En el desarrollo urbanístico de los diferentes municipios, los árabes también fueron pioneros. Por ejemplo, entre los aportes se encuentra en Ibagué el barrio Cádiz…hecho por libaneses. Su construcción fue idea y realización de Aníbal Yamhure y Michel Estefan, propietarios de una compañía llamada Central Americana de Distribución, cuya sigla Cádiz dio nombre al barrio.” (Vargas Arana,

2011).

“En los años treinta Nicolás Demetrio Abuchaive Auada jalonó el progreso de Riohacha al proporcionarle energía eléctrica a la población una generadora de su propiedad; de igual modo, estableció la primera planta de hielo, logros éstos que, tras mejorar la calidad de vida, marcaron un hito histórico en la evolución social de la comunidad”. (www.abuchaive.info/teatro.htm).

El libro de Pilar Vargas Arana trata de manera exhaustiva este tema de las contribuciones y es realmente extensa la lista de obras acometidas por sirios, libaneses y palestinos a lo largo y ancho del país. Además de la construcción de mezquitas (Maicao y Barranquilla) y de colegios para su comunidad pero también para quienes quieran entrar.

Las mujeres árabes y sus familias en Colombia

“Los sirios Antonio y Jorge Charjud llegaron de Nueva York a la Costa en la época de 1920, llamados por su padre, que vivía y trabajaba en Lorica y estaba muy enfermo. Mi padre les vendió la idea de que él tenía dos hermanas muy lindas, Rosita y Julieta, que vivían en Damasco, que cocinaban muy bien, que eran mujeres de hogar, que si los señores Charjud querían se las mandaban traer, y así se casaron los dos Charjud con las dos hermanas Char. (Char, 2004)

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“Dicen los antropólogos que un matrimonio más que unir a dos personas une a dos
“Dicen los antropólogos que un matrimonio más que unir a dos personas une a dos

“Dicen los antropólogos que un matrimonio más que unir a dos personas une a dos familias, y por tal razón las relaciones van mucho más allá de la pareja misma. Para los árabes en Colombia un matrimonio podía ser una estrategia de inclusión o de exclusión. Por ejemplo, el caso de un levantino casado con una colombiana, o viceversa, se puede convertir en posibilidad de inclusión en mundos que antes habían estado vedados: un libanés en una familia colombiana y una colombiana en una familia libanesa. Estos matrimonios mixtos fueron, durante los primeros años, algo así como una prueba de resistencia que muchos se atrevieron a pasar. Algunos se quedaron en el camino, pero otros lograron superar la prueba.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 146).

“Es de anotar que las resistencias no provenían únicamente de las colonias árabes. Para muchas familias colombianas el hecho de emparentarse con un árabe se tomaba como una baja en la escala social, como una especie de desafío racial y moral contra la sociedad, ya que como hemos visto las reticencias con aquellos extranjeros que no fuesen europeos eran muy notorias en el país.

A su vez, la elección de compañera o compañero dentro del mismo grupo de inmigrantes puede afianzar los lazos entre la comunidad misma y establece un límite claro con todos aquellos nativos que no hacen parte de las colonias. Los inmigrantes más apegados a sus raíces mantuvieron durante mucho tiempo el anterior tipo de estrategia matrimonial.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 147).

Para escribir sobre las mujeres árabes en Colombia, una de las primeras preguntas que se hace es por su matrimonio, ya que la iconografía, las historias de vida, los testimonios dan cuenta de familias extensas, con muchos hijos e hijas y en ellas siempre resalta el papel cumplido por la madre como piedra angular de las mismas. Son muy pocas las mujeres árabes que no contraen matrimonio. De todos modos, no es fácil hablar sobre la mujer árabe, máxime si se recurre solo a fuentes secundarias, como es el caso de este documento, por cuanto la bibliografía en la que ellas son sujeto histórico-social-político-económico, es escasa y dentro de las generalidades y particularidades de la inmigración libanesa, siria y palestina, desde el final del siglo XIX a la fecha, que se afincó a lo largo y ancho del país, la mujer ha sido estudiada muy poco.

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Por otro lado, se han llevado a cabo grandes cambios sociales tanto en el ámbito
Por otro lado, se han llevado a cabo grandes cambios sociales tanto en el ámbito

Por otro lado, se han llevado a cabo grandes cambios sociales tanto en el ámbito nacional como en el internacional, lo que ha influido para que esa mujer que llegó muy joven con su marido o en muchas oportunidades recién casada, o que fue mandada a traer, sea muy distinta de la mujer de finales del siglo XX y más aún con la del XXI. Se podría decir que entre ambas no hay un trecho sino un abismo.

“Son muy pocas las mujeres árabes convertidas en personajes y referenciadas en la prensa entre 1884 y 1980. Tal vez porque estaban muy ocupadas en su casa, limpiando y cocinando; tal vez porque nadie se fijaba en ellas, tal vez porque en los periódicos consideraban que no era noticia lo que las mujeres hacían.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 189).

“[…] Si fue la señora Claudia B. de Habeych la ganadora del premio, ¿por qué le dan el cheque al marido y por qué no es ella la que escribe la nota de agradecimiento? […] para el momento, la legislación colombiana no permitía a las mujeres manejar sus propios asuntos económicos.” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 190).

“El matrimonio musulmán es algo parecido al matrimonio civil que se conoce en Colombia. No se hace en una mezquita y la novia no está presente es el papá o la persona que la representa con el novio que se va a casar y se cogen de la mano y dicen una oración especial para el matrimonio, después se juntan (hombre y mujer)” (Maksoud, 2011)

De todos modos, existen algunas características que se han transmitido de generación en generación y que han quedado descritas en algunos textos, pero de manera particular, en el de Mujeres Árabes en Colombia de Pilar Vargas y Luz Marina Suaza, en el que 24 mujeres árabes en primera, segunda y hasta tercera generación cuentan su historia de vida.

La teoría feminista sostiene que los movimientos de mujeres se enfrentan a diario con el problema de la identidad, porque luchan desde lo cotidiano y desde su ser femenino (cuerpo real y simbólico); cuestionan la relación hombre-mujer, la familia, los hijos, asuntos que son la raíz de la sociedad civil y que a la larga cuestionan los cimientos mismos del sistema; en esas estructuras se rompe la “ley del padre” y se intenta encontrar otras formas de relación así como atacar el orden social: primero, en la familia; y luego, en la sociedad.

Y si bien las mujeres árabes de hoy son bien distintas de las que llegaron en los primeros barcos y sus liderazgos, en distintos campos, no se discuten, no se puede afirmar que ellas hagan parte del movimiento feminista. Su “revolución” ha

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sido silenciosa y acorde con los nuevos tiempos que se viven, tanto así que ni
sido silenciosa y acorde con los nuevos tiempos que se viven, tanto así que ni

sido silenciosa y acorde con los nuevos tiempos que se viven, tanto así que ni ellas ni ellos reconocen que se haya dado un cambio en las mujeres y en sus familias, pero la evidencia muestra otra cosa.

Pilar Vargas Arana, en un trabajo que saldrá a la luz pública en los próximos meses, titulado “Diáspora del Medio Oriente: el caso de la migración siria, libanesa

y palestina a Colombia (1880-1980), sostiene que en junio de 1933, el gobierno

colombiano expidió el decreto 1060, por medio del cual se prohibía el ingreso al

país de mujeres solas, es decir, que no tuvieran marido, padre o hermanos, salvo con un permiso especial. Este decreto pudo haber sido motivado por el elevado número de viudas que, desde finales del siglo XIX a esas primeras décadas del XX, llegó al país debido a las guerras en sus lugares de origen, en las que los hombres son los que más mueren.

Esas primeras mujeres que llegaron registraban como profesión “amas de casa” y eso fue lo que hicieron a su arribo al país: recomponer su hogar, armar de nuevo los lazos familiares, levantar hijos e hijas conservando algunas de sus costumbres pero adaptándolos a la tierra que habitaban. Mientras los hombres salían a vender sus mercancías, ellas estrechaban lazos de amistad con sus vecinos, recomponían el tejido social roto y disponían sus casas de tal forma que cuando los hombres volvieran sintieran como ‘propio’ ese terruño.

Con el paso de los años los sirios y libaneses establecieron prósperos comercios, en su mayoría, y ya no volvieron a marcharse. Sus casas se convirtieron en sitio de reunión no solo entre ellos sino con sus comunidades, que los califican como los mejores y más generosos anfitriones. En este escenario, la comida es fundamental porque es alrededor de ella que se ha socializado y se han estrechado lazos de amistad. Muchas viudas árabes, como relatan ellas mismas en las historias de vida del libro Mujeres Árabes en Colombia, Pilar Arana y Luz Marina Souza, tuvieron que hacerse cargo de los negocios que dejaron sus maridos porque sus hijos o eran muy pequeños o estaban estudiando y no podían

interrumpir sus estudios. Lo hicieron con éxito. Del mismo modo, otras se han destacado en negocios propios como los restaurantes, los bordados, la finca raíz y

la preparación de comida para banquetes y eventos.

De doña María Susana Awad de Ojeda a Zuleima Slebi de Manzur, hay una distancia muy grande. Susana fue la primera mujer alcaldesa que tuvo el país; cuando le ofrecieron el cargo, ella de manera muy espontánea le dijo al gobernador que tenía que consultarle a su marido para darle una respuesta. Así era en su tiempo, no solo por ser mujer árabe sino por ser mujer. Zuleima, por su

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parte, es una mujer que lidera la visibilidad de sus coterráneos, que ha ideado y
parte, es una mujer que lidera la visibilidad de sus coterráneos, que ha ideado y

parte, es una mujer que lidera la visibilidad de sus coterráneos, que ha ideado y organizado ya tres encuentros árabes y que dice que su marido ha sido su mejor aliado, su apoyo. Las mujeres árabes de hoy son autónomas, independientes, libres y aunque siguen conservando, en su mayoría, sus dotes como excelsas amas de casa, cocineras sin par, madres amantísimas, fieles esposas, religiosas fervientes, se desarrollan en distintos campos y ellas, por sí mismas, se distinguen en campos tan diversos como la política (Zulema Jattin), la farándula (Shakira), la organización y cohesión social (Zuleima Slebi), el diseño de moda (Amalín de Hazbún e hija), la investigación en arte (Karen David Daccarett) y un etcétera muy largo.

La gran mayoría de clubes sociales, obras de caridad, eventos artísticos y religiosos, han sido inspirados y sostenidos por mujeres libanesas, sirias y palestinas.

Sus matrimonios, en un altísimo porcentaje, endogámicos o mixtos, son para toda

la vida, ya que ellas aplican la máxima de que: “tanto en el amor como en la democracia la tolerancia es una cualidad necesaria.” Sin que esta frase equivalga

a la subordinación y sumisión de décadas atrás. O como lo sostienen algunas

mujeres de la comunidad árabe: Como los matrimonios son convenios entre las familias, el amor se aprende y no se desprenden celos, que son la sal de las relaciones matrimoniales.

De otro lado, un trabajo preliminar de la lideresa Zuleima Slebi de Manzur y la

lectura de varios textos académicos, artículos de prensa, novelas y conversaciones ‘extraoficiales’ con amigas árabes, permiten elaborar un perfil femenino, ajustado a un período histórico delimitado. Esta investigación, permite afirmar que los matrimonios endogámicos son los preferidos, pero también hubo y, ahora con mayor ocurrencia, matrimonios mixtos que fueron fundamentales para

la inserción de mujeres y hombres árabes en la sociedad colombiana.

Eso sí, antes de referenciar algunas de las opiniones más relevantes de las historias de vida, es importante destacar que para adelantar cualquier tipo de política pública o posición de Estado, se debe fijar como interlocutora, en primer lugar a Zuleima Slebi de Manzur, quien ha organizado los tres Encuentros Árabes, una de las cabezas visibles de esta inmigración, con un liderazgo indiscutible.

Linda Patricia Abuchaibe, Rida Mariette Aljure Salame y Soad Louis Lakah, están en el grupo de las conductoras de sus compatriotas y más que los hombres tienen reconocimiento y trabajo que las acredita como interlocutoras de primer orden. En este grupo no se puede dejar por fuera Shakira, la colombiana más importante en

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el mundo y tan o más conocida que nuestro nobel Gabriel García Márquez o nuestro
el mundo y tan o más conocida que nuestro nobel Gabriel García Márquez o nuestro

el mundo y tan o más conocida que nuestro nobel Gabriel García Márquez o nuestro pintor Fernando Botero.

A continuación apartes de las historias de vida de algunas de las mujeres árabes en Colombia, que entrevistaron Pilar Vargas Arana y Luz Marina Suaza V., que constituyen buena radiografía de la mujer palestina, libanesa y siria, asentada en Colombia, así como de la familia que han levantado, de sus anhelos y de sus esperanzas. Sus historias variopintas y sus sinceras opiniones nos permiten concluir, como ya lo decíamos, que de esa mujer sometida, subyugada, que no daba un paso sin consultárselo al marido, poco queda; ellas como la mayoría de mujeres en el mundo han estudiado, se han cualificado y hoy son interlocutoras de primer orden en muchos temas y su voz se oye tan fuerte como la del hombre.

Encontrarán el nombre de cada una, su lugar de residencia, su religión y su nacionalidad.

LAILA FAOUR DE SAAB. Neiva-Barranquilla-Bogotá. Católica rito maronita. Libanesa.

“Nací en Hadeth el Yibbe… Antes de comenzar a narrar mi historia, quiero anotar que así como los países árabes son muchos, las mujeres también somos muy diferentes… Con un grupo de libaneses hemos luchado por tener una iglesia maronita en Bogotá, porque en todas partes del mundo donde hay libaneses hay iglesia y representación del clero, tenemos club, asociaciones, pero no todo el mundo es socio del club ni de la asociaciones, en cambio la iglesia aglomera a todos. Fundamos la Asociación de Nuestra Señora del Líbano. He publicado “Líbano, Aroma y Sabor”, “Recetas de mujeres para que los hombres cocinen”, en coautoría con Nohora Manrique y Verónica de Ospina y con otras mujeres el manual Hogares de Hoy, colección de cinco folletos. Llevo 50 años en Colombia, he sido feliz y me han pasado cosas maravillosas. En el año 2000 decidí ‘quiero ser colombiana porque yo amo este país; además, mi esposo y mis hijos son colombianos.’ Cuando aprobaron la doble nacionalidad hice los papeles. Tenemos algunas diferencias culturales y de educación, en cuanto a idiomas aprendemos árabe, francés y ahora inglés, porque nuestro país es el más occidentalizado”.(Vargas & Suaza, Mujeres Árabes en Colombia, 2011, págs. 111- 113, 117)

DIANA GEDEÓN JUAN. Cartagena. Católica. Colombiana.

Nunca sentimos ningún tipo de marginación por razones de género. Jamás dudamos de que se nos permitiría estudiar y trabajar, sin discriminarnos por

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nuestra condición de mujeres. Nos criamos como mujeres modernas, aun cuando las tías Gedeón decían
nuestra condición de mujeres. Nos criamos como mujeres modernas, aun cuando las tías Gedeón decían

nuestra condición de mujeres. Nos criamos como mujeres modernas, aun cuando las tías Gedeón decían que el mundo era de los hombres y que era necesario tener un varón en la familia para que las niñas no sufrieran.

Para ningún descendiente del Líbano en Colombia, ese origen y esa sangre producen molestia o incomodidad; al contrario, son motivo de orgullo. El apellido Gedeón lo portamos casi con vanidad, es un motivo de honra, de gozo y de contento. Así mismo, me enorgullecen mis ancestros libaneses y mi patria colombiana.

Hoy, la política nos ha abandonado, mejor dicho la hemos abandonado, pues estamos más dedicados al sector empresarial y gremial desde la Juntas Directivas de Andi, Confenalco, Fendipetróleo, del Convention Bureau de Cartagena, del Grupo Over. Nos concentramos en la empresa privada, en los gremios, desde donde también contribuimos con la comunidad.

No hablo árabe y es lo que más me duele. Sus palabras son familiares. Las oía, cuando niña, de labios de mi abuela, cuando los miembros de la colonia nos visitaban. Mi bisabuela Labibe nunca le quiso enseñar el idioma a mi abuela Jafisa, ni lo hablaba por la congoja que significaba recordar el idioma de sus cuatro hijos muertos.”

Los árabes en Cartagena fundaron su propio Club porque los otras les estaban vedados, el Al-Dunia, que más tarde se llamó Club Unión. Cuando los banqueros locales y los miembros del Club Cartagena empezaron a ver en la colonia de sirios y de libaneses a gente con disciplina, dedicada al trabajo, que aportaba riqueza y empleo a la ciudad, de buenas y sanas costumbres, católicos practicantes, empezaron a abrirles las puertas del club y a aceptarlos como socios. Estoy feliz en Cartagena. Amo mi sangre árabe y mi corazón colombiano. Soy soltera y vivo encantada.”(Vargas & Suaza, 2011, págs. 121-123,127,130)

OLGA ISABEL CHAMS ELJACH “MEIRA DEL MAR” (QEPD). Barranquilla, católica, colombiana.

“Mis padres, inmigrantes libaneses, llegaron en la segunda mitad del siglo XIX, Turquía dominaba el Medio Oriente y había logrado lo que todo país dominante:

hacerse rechazar. El idioma árabe está lleno de amor por lo suyo, por su idioma, por su patria, por su familia extensa, en la que están incluidos no solo sus hermanos, sino también sus primos, sus tíos, sus sobrinos. En cuanto al retorno al Líbano no hay un solo inmigrante del Oriente que no piense, desde el momento en pisa tierra americana, en el regreso al bled. El bled significa patria nativa, suelo

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natal… Yo siempre me he considerado pendiente de dos alas, Colombia y Líbano. No puedo
natal… Yo siempre me he considerado pendiente de dos alas, Colombia y Líbano. No puedo

natal… Yo siempre me he considerado pendiente de dos alas, Colombia y Líbano. No puedo separar la uno de lo otro. Sangre y sueños van juntos, constituyen la identidad de una persona, y es que para mí el Líbano es la patria de mi sangre y Colombia es la patria de mis sueños.” (Vargas & Suaza, 2011, págs. 26,28,31)

GEORGETTE

SAKER

DE

FARAH

(QEPD).Cereté

-Cartagena.

Católica.

Colombiana.

Su hija habla de ella: “Cuando mis padres llegaron, hace más o menos 70 años, montaron un pequeño supermercado que llamaron Violeta y tenían negocios de arroz, como hubo una caída del precio de este cereal, mi mamá decidió montar una restaurante para apoyar a mi padre en 1965: el Restaurante Árabe e Internacional de Cartagena, el primero de su clase en el país, donde se servía el lomo al faraón y el plato mixto. Montó también la fábrica de congelados de comida árabe, hace 40 años. Publicó el libro “La cocina árabe a su alcance” que tiene varias ediciones. Nunca había visto un entierro como el de mi mamá en Cartagena, casi todo el mundo salió a despedirla, era una institución.”(Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 35,36)

TATIANA EL JEAID HAMADE Maicao. Musulmana. Colombiana.

Su padre nació en Baloul y llegó en la década de los sesenta.

“No sabía que para comer debía rezar una oración, para dormir otra y que debíamos rezar cinco veces al día, que debíamos rezar la oración al Fatiha que es la de apertura a cualquier actividad. Las familias musulmanas que se establecieron en el país antes de 1991 se educaron en colegios católicos, apostólicos y romanos…a muchos los bautizaron, los confirmaron e hicieron la primera comunión.

Cuando vi por primera vez a una señora empañoletada, me pregunté ¿qué es esto? No tenía ni idea que eso me iba a tocar a mí. En mi familia, las mujeres usan hiyab muy entradas en años. La mujer árabe de Maicao trata de unir las dos culturas.

Cuando en la familia hay que tomar una decisión importante ellas escuchan, no comentan no opinan, y mientras tanto las cosas se van desarrollando y van tomando fuerzas. Solo intervienen en el último momento. Soy muy impulsiva y no comprendo cómo las abuelitas y las mamás dejan que el tiempo vaya pasando sin definir las cosas. Son los pilares de las familias y nos entiendo por qué nunca buscan el reconocimiento, por qué juegan a tener bajo perfil.

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Casarse con un musulmán de Maicao es complicado, ya que por lo general les da
Casarse con un musulmán de Maicao es complicado, ya que por lo general les da

Casarse con un musulmán de Maicao es complicado, ya que por lo general les da temor a enfrentarse a una mujer preparada. El machismo es parecido en todas partes.

Soy musulmana pero soy feminista, ¿es esto compatible? Me siento más colombiana que árabe. Sería muy difícil irme al Líbano.”(Vargas & Suaza, Mujeres Árabes en Colombia, 2011, págs. 41,43,45,47,48)

ISAB MEBARAK CHAMS. Barranquilla. Católica. Colombiana.

Sus familiares libaneses se establecieron en Cartagena y en Sabanalarga. La familia de su padre es de Zahle y la de la madre de Trípoli. “Soy orgullosamente colombiana pero mi genética árabe es muy fuerte. Ligaba esta fascinación a la presencia de los árabes, durante más de ochos siglos, en España. Esa idea de la mujer árabe en la casa, sumisa, obediente no es tan cierta, no hay tal pasividad hoy en día. La fuerza de las familias árabes tiene que ver en parte con la fuerza de las mujeres”.(MarcadorDePosición3pág. 140)

JOLUD MUSTAFÁ. Bogotá. Musulmana. Colombiana.

“Mi padre y mi madre son palestinos, ella es de Der Tarif y él de Niabruk. En el colegio donde estudié en Bogotá no había otra niña árabe. Les caía bien y querían ir a mi casa, porque la familia árabe vive cómodamente, no es que tuviéramos lujos, pero siempre comíamos bien. Tres días a la semana comíamos comida árabe, tres colombiana y el domingo íbamos a restaurante. Soy excelente vendedora. Como buena árabe. Tengo mi clientela, vendo mercancía a las señoras que venden flores en los alrededores de los Jardines de Paz. Es más rico vivir acá aunque la seguridad es mejor en Jordania, pero yo no nací allí, ese no es mi país.”(Vargas & Suaza, Mujeres Árabes en Colombia, 2011, págs. 54,57)

SOAD LATTUF DE GANDUR. Pereira. Cristiana. Siria

Llegó a Pereira en 1949, la acompañaba su esposo Subje Gandur, también sirio, quien había venido a Colombia en 1933 para radicarse en Cartago, Valle, él había regresado para visitar a su familia y para buscar una buena mujer con quien casarse. Estudió en colegio de varones, a pesar de la oposición de sus hermanos, pero su padre la respaldó. Le encantaban las matemáticas y las estudió con éxito.

“Me quedé sola (al marido le dieron cinco infartos) con cuatro almacenes: uno en Tuluá, dos en Cartago y uno en Pereira. Llegamos a tener un buen capital -lo

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manejé con cautela y precaución-, empecé a comprar los locales que alquilábamos. Cuando Subje falleció
manejé con cautela y precaución-, empecé a comprar los locales que alquilábamos. Cuando Subje falleció

manejé con cautela y precaución-, empecé a comprar los locales que alquilábamos. Cuando Subje falleció me nombraron Cónsul de Siria, me pareció extraño que un país mahometano me hiciera ese honor siendo mujer y cristiana.

Durante el consulado de mi marido, el primero de la RAU (Repúblicas Árabes Unidas) en Colombia no solo fui su secretaria sino su consejera y la anfitriona de

las recepciones en la casa. En mi casa siempre hablábamos en árabe. Ahora ya

grande -nunca hablo de vieja- me retiré a descansar.” (Vargas & Suaza, 2011,

págs. 61,65,67)

ZULAY SALIME Y SUS DOS HIJAS LAURA Y NATHALIA NEME. Bogotá. Católicas. Colombianas

Mi padre era David Neme. Él fue el primero de la familia Neme que llegó a

Colombia en 1924, cuando tenía 24 años. Aun cuando mi abuela lloraba porque

no quería que se fuera, él salió del Líbano ya que sueño era venir a América,

donde quería trabajar y tener su prole. Mis abuelos tenían muchos hijos, pero mi padre fue el elegido, que según las costumbres árabes se tenía que encargar de todo. Les dijo que no y desde que tuvo nueve años empezó a ahorrar, a trabajar, cosía zapatos, hacía mandados, le ayudaba con las ovejas a quien necesitaba. Entró por Barranquilla, no hablaba el idioma, llegó sin familia, acompañado solo de sus ganas de trabajar y de vivir.

Mi papá se estableció por toda la Costa pero el pueblo donde más vivió se llama Loma Arena (Bolívar). A mi padre le daba mal genio que le dijeran ‘turco’,

respondía: Soy Libanés del Líbano. Traía telas, vendía vestidos, y siempre decía

en su almacén: bueno, bonito y barato, la camisa, la corbata, el corte, el

vestido, lleve, lleve. Mi papá y mi mamá hicieron un convenio, él porque era viudo y tenía sus hijas y ella porque era una mujer muy joven y linda que también tenía un hijo, resultado de un romance a los 15 años, con un capitán de la marina que la abandonó. Cuando nació José Nayib, su primer hijo, mi mamá se enamoró mucho de mi papá y él se volvió loco por ella porque tenía el primer hijo varón. Al tener el primogénito le compró casa, le compró de todo. Mi padre tenía una costumbre que respetaba mucho y que consiste en casarse entre los mismos árabes como una manera preservar la raza. Según él, mis hermanas y yo debíamos casarnos con nuestros primos de apellido Cure y si él no se hubiera muerto en el año 64, a lo mejor habría contraído matrimonio con uno de ellos.

En el patio de la casa de Valledupar mi papá sembró rosas, les quitaba los

primeros pétalos y se los comía como dulces. Se reunía una vez a la semana con

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todos los árabes de Valledupar, hablaban en árabe, jugaban cartas y tomaban un tinto negro,
todos los árabes de Valledupar, hablaban en árabe, jugaban cartas y tomaban un tinto negro,

todos los árabes de Valledupar, hablaban en árabe, jugaban cartas y tomaban un tinto negro, sin dulce en tacitas pequeñas.

Cuando tuve 16 años quise trabajar y le dije a mi mamá que quería ponerme a vender, y, ella, que siempre fue temerosa, me respondió que Bogotá era peligrosa que vender era cosa de hombres. Con el tiempo entré a trabajar a una Oficina y luego a estudiar Comercio Internacional en la Universidad Jorge Tadeo Lozano pero no terminé porque tenía a mis dos hijas muy pequeñas y eran mi responsabilidad.

Después de la muerte de mi padre me aislé de comunidad pero ingresé al Club Árabe y ahí conocí muchas jóvenes que venden libros de cocina. Una vez compré dos de recetas y la sorpresa que me llevé fue grande cuando vi que muchas de ellas las había degustado en mi casa.

Creé mi propia empresa, con mis hijas que son muy responsables, se llama Salime Neme e hijas Ltda., que nació con cero pesos. En Salime Neme investigamos, diseñamos, creamos, producimos y comercializamos prendas de vestir únicas, en colecciones limitadas.” (Vargas & Suaza, 2011, págs.

156,157,162)

VENUS ZARZUR DE CASTRO. Cali. Católica. Colombiana.

Nació en Cali pero sus primeros años los pasó en Beirut. Sus padres libaneses, llegaron a Puerto Colombia pero terminaron en Buenaventura a mediados del siglo pasado en busca de fortuna.

Venus se casó con un español de quien se separó y recompuso su vida afectiva con Luis Fernando Castro, valluno y ganadero, ella se volvió también ganadera de reses de lidia. “Creemos que tenemos lo mejor, no somos humildes, deberíamos serlo más, así nuestro origen nos enorgullezca. Tenemos muchas cualidades pero el machismo es aterrador. Quisiera quebrar el sometimiento de ese pueblo enorme, el de las mujeres, que dolorosamente está doblegado. Siempre he luchado para eso y aunque para otras mujeres la libertad no sea significativa, para mi es fundamental.”(Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 71,77)

RIDA MARIETTE ALJURE SALAME. Girardot. Católica. Colombiana.

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Nacida en Girardot. Su padre también es de allí y su madre del Espinal, los
Nacida en Girardot. Su padre también es de allí y su madre del Espinal, los

Nacida en Girardot. Su padre también es de allí y su madre del Espinal, los abuelos libaneses. “Mi abuelo no era Aljure sino Aljure Sfeir pero en Puerto Colombia al hacer los papeles de inmigración, los agentes de aduana simplificaron el apellido. Es la hermana de Felipe Aljure el director de cine. Se casó con un colombiano Alberto Camacho y tuvo dos hijos. Es la Embajadora de Colombia en el Líbano y próximamente asumirá como embajadora no residente en Siria y Jordania.

“No aprendí a cocinar, me da pena confesarlo. Tampoco sé hablar árabe. Todos los domingos nos reuníamos en la casa del abuelo Salomón y de la abuela Faride para disfrutar de la comida árabe. En Colombia siempre fuimos ‘turcos’ y cuando llegábamos al Líbano éramos amerikenes. “Curiosa la vida solo quería ser Alcaldesa de Girardot y cantante.” (Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 79,84)

ZHEGER HAY HARB. Bogotá. Laica. Colombiana.

“Mi mamá llegó a Colombia con sus padres en 1930 cuando tenía seis años y mi papá llegó por esos años también, mucho mayor que ella, viudo y con tres hijos, procedían del Centro del Líbano, mi padre de Baaloul y mi madre de El Marj. En el Líbano tenían una vida buena, eran agricultores, pero no tenían liquidez y vinieron a hacer las Américas. Considero a todas esas mujeres que se vinieron, muy valientes, luchadoras y para mí, fundamentales por la herencia de valor y tesón que me dejaron y que siempre ha estado presente a lo largo de mi vida. En mi casa la influencia de las tradiciones libanesas se notaba sobre todo en la cocina, que era exclusivamente libanesa. Cuando estaba chiquita nos mandaban del Líbano por barco nueces, almendras, piñones, higos, garbanzo, trigo, aceite de oliva, dulces, halawi, que aquí no se conocían. También, monturas para caballos con alfombras persas. Cuando los hijos fuimos creciendo empezamos a decir que queríamos sancocho, pasteles que son los tamales de la Costa y todos los platos que se comían en las casas de amigos y conocidos. Me considero definitivamente colombiana, aquí es donde más he participado, la vida que me interesa está aquí, están mis amigos más cercanos y las cosas que le dan sentido a mi vida, pero culturalmente cargo con herencias de lado y lado. Hay cosas que le inculcan a uno desde chiquito como el sentido de la hospitalidad, desde luego en Colombia también hay regiones en donde es muy acentuado, pero entre los libaneses es su pilar fundamental. Soy una colombiana de origen libanés, que además ha vivido en el Líbano, donde hice una vida muy particular, que no era la misma vida que

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hacía la familia cuando vivía allá y tampoco era la que ellos esperaban que yo
hacía la familia cuando vivía allá y tampoco era la que ellos esperaban que yo

hacía la familia cuando vivía allá y tampoco era la que ellos esperaban que yo viviera.” (Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 101-103,108)

LINDA PATRICIA ABUCHAIBE. Maicao. Católica. Colombiana.

Luego de casarme fui por primera vez con Juan a Palestina a visitar a su familia. Empecé a identificarme con ese mundo, a empaparme de él, de sus costumbres.

Conocí de primera mano el sufrimiento de la familia, que ni siquiera pudo ir a recibirnos o a llevarnos al aeropuerto, porque había que sacar un permiso especial

ya que no podíamos circular libremente por lugares que son tradicionalmente

palestinos, pero que ahora parecen tierra extranjera. Es muy difícil estar en Palestina y no ver la represión, la situación tan complicada en que están estas gentes.

Con la ayuda de mi abuelo escribí un artículo llamado “El holocausto palestino”, con el que quería devolverles la pelota porque la palabra holocausto es para nombrar la tragedia israelí y quería hacer notar que nos estaban infringiendo la

misma violencia a nosotros. Apareció en El Heraldo, el periódico de Barranquilla más leído en la Costa Atlántica. Ese día fui al Club Campestre del Caribe y de inmediato me di cuenta del impacto que había tenido entre mis paisanos. En vista del impacto de ese primer artículo, continué escribiendo semanalmente hasta que

un

día el director del periódico me dijo que mis artículos se le estaban volviendo

un

problema. Ya tengo aquí al Embajador de Israel y me explicó que lo estaba

amenazando con quitar la publicidad de las empresas judías. Le propuse que si no me publicaba, al menos aceptara mis respuestas cuando ellos escribieran sobre la situación entre Israel y Palestina, pero eso no lo aceptó el Embajador de Israel y entonces le dije que le pagaba el espacio para publicar mis denuncias, logré que algunos paisanos me apoyaran con dinero. Cuando Ariel Sharon estuvo en Colombia, hice un artículo sobre él, que fue primera página.

Comenzamos un trabajo muy duro porque éramos pocas, dispusimos de dinero y creamos la Asociación de Damas Colombo-Árabes-Palestinas. Poco a poco se fue sumando gente. El objetivo del grupo [era] hacer que se conociera a los palestinos

no a los terroristas, cambiar la imagen, mostrarnos como somos, gente pacífica,

trabajadora, creativas. En el primer año de trabajo ganamos el Gamín de Oro,

reconocimiento al mejor voluntariado de Colombia.

Mi primer viaje internacional fue a Chile y cuando llegó el turno de presentarme

dije con mucha convicción interior: “Linda Patricia Abuchaibe de Colombia, soy

ama de casa y mi profesión es la causa palestina, este momento ha sido uno

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de los más emocionantes de mi vida, todo el mundo se paró a aplaudir. Y
de los más emocionantes de mi vida, todo el mundo se paró a aplaudir. Y

de los más emocionantes de mi vida, todo el mundo se paró a aplaudir. Y cuál no sería mi sorpresa cuando me nombraron vicepresidenta de la organización internacional.

No es costumbre ver mujeres liderando causas políticas, sobre todo en la cultura árabe que tiene muy bien definidos los papeles y los espacios donde deben estar las mujeres. “He sido la única mujer representante de Colombia al Consejo Nacional Palestino, los demás fueron todos hombres. Creo que ha sido notorio el amor, el cariño y el respeto que me han demostrado en Colombia.”(Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 144-

146,148,150)

NAZMIA AMBRA DE NOFAL. Cúcuta, musulmana, española-palestina.

Bordadora extraordinaria, otro de los rasgos más llamativos de la cultura doméstica de la mujer palestina.

Inicialmente ayudó en el restaurante Ramsés de Bogotá, inaugurado en 1973 por su esposo y su cuñado Alí, que se convirtió en el sitio más frecuentado por los árabes en Bogotá. Abrieron otro muy cerca y el éxito los llevó a abrir en 1984 El Khalifa al norte de la ciudad, con presentación de bailarinas y shows musicales. “Hago los mismos platos que me enseñaron las abuelas, pero, además, mi esposo que sabe mucho, me enseñó otros.”

“Tuve cuatro hijos seguiditos y para criarlos les dediqué todo mi tiempo. Son los dueños de mi amor, de mis sueños, y también, debo decirlo, de mi paciencia. El hiyab lo empecé a usar hace seis años cuando viajé junto a mis hijos y mi esposo

a Jordania y viví tres años en Aman. De jovencita no tenía la religión tan afianzada y por eso no lo usaba, pero ahora sí porque mis hijos y mi esposo son muy religiosos, me tocó”.

Me siento muy feliz de vivir en Colombia, país que me acogió como un padre a su

hija, además porque tengo un buen esposo y cuatro hijos maravillosos, muy religiosos que siguen las leyes del Islam. Siento que mi mayor conquista es mi familia. También el haber logrado que mis hijos mantengan las costumbres árabes. Ella y su esposo le han aportado a la ciudad la cultura del mundo levantino

y un restaurante para que los ciudadanos se deleiten con los platos de comida árabe. También han convertido El Khalifa en el lugar más árabe de la

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ciudad”(Vargas 170,171,174,175). & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. ZULEIMA SLEBI DE MANZUR .

ciudad”(Vargas

170,171,174,175).

&

Suaza,

Mujeres

árabes

de

170,171,174,175). & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. ZULEIMA SLEBI DE MANZUR . El Plato

Colombia,

2011,

págs.

ZULEIMA SLEBI DE MANZUR. El Plato (Magdalena). Católica. Palestina

Sus abuelos paternos llegaron procedentes de Belén, en los comienzos del siglo pasado, se radicaron en Ciénaga, polo de desarrollo en la época por el auge del banano.

“Mis padres se casaron en 1958 absolutamente enamorados. En esa época no era aceptado con facilidad el matrimonio mixto (él palestino, ella libanesa) entre ciudadanos de origen árabe. Las cuatro hijas producto de esa unión no aprendimos el idioma árabe, aunque mi padre si lo hablaba mi madre no. Con el paso del tiempo he podido entender que su prioridad era que la sociedad anfitriona los aceptara, lo cual consiguieron con facilidad, porque ellos eran muy respetuosos.

En mi casa se vivía un ambiente árabe: la comida, la música, el baile. A los 18 años llegó Roberto Manzur a mi vida, hoy 32 años después, seguimos juntos, tenemos dos hijas maravillosas.

Desde que regresé a Barranquilla me dediqué a reivindicar la política palestina. Volví a la universidad y terminé mi pregrado que me entregó herramientas para sensibilizarme aún más y participar en los programas de la Embajada de Palestina en Colombia. Me vinculé a las actividades iniciadas por Linda Abuchaibe. La investigación de mi tesis, titulada “Identidad cultural: apropiación y redescubrimiento de los árabes en el Caribe colombiano”, fue un trabajo exhaustivo y me dejo inhabilitada emocionalmente, pues los tres tutores que tuve murieron: a Alfredo Correa de Andreis lo asesinaron, Allan Roussillon murió de un infarto y Jorgito García Usta falleció a los 45 años a causa de un accidente cardiovascular. Me faltaban las conclusiones, pero nadie quería dirigir la tesis.

El 8 de noviembre del 2004 se inauguró, con su activa gestión, en Barranquilla el I Encuentro con la participación de unas mil 300 personas, bajo el lema “Los Árabes en Colombia: más de un siglo de presencia y contribución en la historia nacional. En Cartagena en el 2006 hicimos el II Encuentro Colombo- Árabe y I Árabe Latinoamericano. En el 2011 el tercero y segundo respectivamente.

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Somos 20 millones, somos un pueblo en América Latina, podríamos tener un puesto en las
Somos 20 millones, somos un pueblo en América Latina, podríamos tener un puesto en las

Somos 20 millones, somos un pueblo en América Latina, podríamos tener un puesto en las Naciones Unidas. Después de haber hecho todo el trabajo de campo de mi tesis encontré que aquello que habíamos buscado con tanto afán estaba visualizado en la llamada memoria colectiva, porque cuando me sentaba en La Guajira, en Córdoba o en Bolívar, los árabes y sus descendientes me contaban la misma historia, no había cambios, era igual a lo largo y ancho de la geografía nacional… Cuando se produjo la invasión de Estados Unidos a Irak en 2003, un buen día me levanté y dije ‘Hay que hacer algo’. Conversé con los sindicatos, con las instituciones públicas y privadas, con la comunidad en general y con la colonia árabe de la Costa Caribe, convocamos a todos los que quisieran participar en una marcha, y en ocho días sacamos adelante la más grande y popular manifestación que Barranquilla recuerde.” (Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 178-180,183,184)

SOAD LOUIS LAKAH. Ciénaga de Oro (Córdoba). Católica. Colombiana

“La abuela María se quedó en Ciénaga de Oro y decidió que allí tenía que morir. Nunca más volvió a su tierra, hablaba mitad en árabe y mitad en español. Era una mujer aparentemente fuerte, pero muchas noches en su cuarto oí que mientras cantaba en árabe, lloraba hasta quedarse dormida… Cuando llegó a Ciénaga de Oro, mi padre indagó cuáles eran los árabes solteros que tenían más plata, se hizo amigo de ellos y les inventó una historia triste. Les dijo que un tío en Damasco le había hecho perder toda la plata a mi abuela, luego les mostraba fotos de mis tías y les preguntaba si querían casarse con sus hermanas. Las casó a todas el mismo día. Después de unos meses del matrimonio les dijo a mis tías que hablaran con sus esposos para que le montaran un negocio donde él pudiera vender cosas… Mi padre era un hombre buen mozo, vestía de lino y le gustaba comer bien. Cuando comenzó a tener amores con mujeres de Ciénaga de Oro, mis tías se preocuparon y le pidieron que se casara con una niña de raza árabe, de lo contrario no le seguirían pagando nada. Él dijo que quería casar con la hija de Elías Lakah, pero cómo, esa que pasa montando en bicicleta, esa niña no tiene ni 15 años, comentaron las tías. Pues con esa me voy a casar… Mi madre no fue feliz con él. Cómo iba a ser feliz. Primero porque no lo quería y porque además tenía que pasar todo el día en la cocina aprendiendo de mi abuela a preparar los diferentes platos árabes para que él picara y tomara vino. No la dejó nunca cantar, ni maquillarse y siempre tenía que atenderle todos sus caprichos. Como en Ciénaga de Oro no había luz, mientras él dormía rodeado de almohadas, ella tenía que abanicarlo toda la noche entre la vigilia y el sueño. Recuerdo a mi padre en las noches en una mecedora frente a un radio marca Philips, tratando de localizar

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emisoras árabes y después de mucho ruido encontraba música y noticias, y se ponía a
emisoras árabes y después de mucho ruido encontraba música y noticias, y se ponía a

emisoras árabes y después de mucho ruido encontraba música y noticias, y se ponía a cantar y me sentaba en sus piernas. Entonces comenzaba a contarme historias de camellos, de los dátiles, de cómo eran en su tierra las cosas y también me enseñó el padre nuestro en árabe y me cogía los deditos de la mano y contaba guaje, nen, clate… Cuando terminé el bachillerato, mi tía, que se estaba muriendo, me dice que la mejor carrera para la mujer es el matrimonio, que me case. Finalmente para que tuviera una seguridad, una tranquilidad me caso o me casan, con un amigo de la familia a quien estimaba mucho. Por lo general, los matrimonios árabes son de conveniencia y duran: ¿por qué? Porque el amor es tan frágil y cuando uno se casa enamorado, no lo puede manejar por temor a que se quiebre, entonces la relación es complicada; mientras que en la conveniencia, como no se siente ese amor, no se sienten celos y se vive con más tranquilidad. Me he casado dos veces con paisanos y soy viuda dos veces. Les tuve mucho afecto, los quise, pero pienso que nunca encontré el amor, nunca tuve la oportunidad de vivirlo… Sigo escribiendo, quiero llevar los trabajos literarios de los escritores a documentales, así como muchas tradiciones y manifestaciones culturales de nuestra región Caribe para que se conozcan no solo nacional sino internacionalmente. Publiqué con Plaza y Janes la novela La Lío y otras mujeres, las leyendas Los caprichos de Dios, editada por Colombia Nueva, y

el libro de cuentos Razones de peso, con Editorial Corsa” (Vargas & Suaza,

Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 187,190,191,194)

MARÍA SUSANAAWAD DE OJEDA. Bogotá, católica. Colombiana.

Mi padre Elías José Awad Aboenk era del Líbano, Beirut. Al nacer él su madre

murió y entonces vivió sus primeros años con la madrastra. Como no se entendía con ella, resolvió venirse a buscar la vida en América. Llegó a Barranquilla y en la

época en que ponían en cuarentena a los sirios y a los libaneses mientras les practicaban exámenes médicos de ingreso. Después se embarcó por el río Magdalena, llegó hasta Gamarra y finalmente a Aguachica (César), donde se estableció. Mi madre era Susana Inés Maestre Uribe, descendiente del Rafael Uribe Uribe, maestra de escuela, la nombraron en Aguachica y allí conoció a mi padre, se casaron y luego de un tiempo se fueron a vivir a Ocaña. Fuimos doce hijos: seis mujeres y seis hombres.

Mi padre era exportador de café. Nunca nos habló en árabe, pero si nos hablaba

mucho de su tierra, de las bellezas de los cedros del Líbano, de la educación de la mujer en su patria. Estaba fascinado con su tierra pero nunca nos llevó hasta allí.

Era de religión maronita y sus hijos somos católicos, apostólicos y romanos como

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mi madre… Me ha dolido mucho la situación de la mujer, su sumisión. Sentía rebeldía
mi madre… Me ha dolido mucho la situación de la mujer, su sumisión. Sentía rebeldía

mi madre… Me ha dolido mucho la situación de la mujer, su sumisión. Sentía

rebeldía y preguntaba por qué las mujeres no podíamos hacer nada. En mi casa veía a mi mamá y ella hacía todo lo que le dijera mi papá Elías, todo su mundo era el marido. Años después comencé a percibir un inconformismo interior y a tomarle el gusto a la política. La primera Alcaldesa que tuvo Ocaña, se posesionó el 17 de diciembre de 1962. (Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 198,199,200)

SABIHA SAFA DE ABED. Ipiales. Musulmana. Palestina

Mi papá llegó a Colombia porque algunos primos y su suegro estaban aquí luego

de haber estado en España y en Filipinas, y sabía de Colombia porque otros familiares ya habían llegado a Bogotá. Salió de su país por la difícil situación económica derivada de las sequías y de la guerra, muchos emigraron para buscar

un mejor futuro. Llegó en la década de los sesenta y después de tres años volvió a

traer a mi hermano mayor, Anwar Safa, quien lamentablemente fue asesinado en las más absurdas circunstancias. Ellos estuvieron trabajando en Bogotá y luego se fueron a buscar negocios en la frontera en Nariño, pues Ecuador era un país con muchas posibilidades de negocios e Ipiales era un puente para la comercialización

de los productos colombianos.

Después de ir y venir vendiendo mercancía pudieron abrir almacenes en Ipiales y les fue tan bien que mi papá trajo en 1968 a mi hermano Ezedein Safa que aún habita en Colombia y en 1972 a mi hermano Abdel Baki Safa porque eran tiempos

de guerra en Palestina…Nací el 29 de diciembre de 1954 en Kafr-Malik y llegué a

Colombia con mi papá en el 76, a punto de cumplir los 22 años. Mi papá estuvo gestionando los papeles para poder traer a toda la familia. No fue posible. Él

siempre viajaba a Palestina porque nos habíamos quedado mis hermanas, mi mamá y yo y él se preocupaba mucho por la situación. Mientras él se iba mis hermanos se quedaban encargados del negocio. Todo los hacíamos y lo hacemos

en familia.

Cuando llegué había una colonia grande de palestinos y libaneses en Ipiales Un ambiente muy bonito y como cerraban el negocio temprano, íbamos a la casa de mis hermanos, de los amigos, jugábamos cartas, inclusive el 31 de diciembre había fiestas y mi papá tocaba shebbaba (instrumento de viento que compone el acervo cultural y folclórico palestino) muy lindo y llevaba casetes de música y mis hermanos bailaban árabe, dabke (danza típica palestina). Ahora casi no hay colonias grandes ni en Pasto ni en Ipiales.

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A las mujeres árabes en Colombia nos ha tocado diferente dependiendo de la ciudad. En
A las mujeres árabes en Colombia nos ha tocado diferente dependiendo de la ciudad. En

A las mujeres árabes en Colombia nos ha tocado diferente dependiendo de la

ciudad. En Ipiales participábamos en los negocios, en la vida social; siempre estábamos ahí, a la par de los hombres. Mientras fueron pequeños, nunca dejé a mis hijos encargados con niñeras, sino que cuando me desocupaba de mi casa y

de mis hijos, me iba a ayudar y realmente me encantaba todo, los pedidos para el

almacén, vender lo que fuera, organizarlos. Jamás he sido una de esas mujeres que solo están como escondidas en sus casas y que comparten solo nimiedades entre sí. Me considero diferente a la mayoría de las que viven en Colombia, me aburren las reuniones de la típica ama de casa que solo habla de comida o de cosas superficiales. Una cosa es dedicarse a ‘su hogar’ y otra perder el sentido de la realidad y del criterio.

Cuando aún existía el Club de la colonia, como éramos paisanos muy unidos,

palestinos y libaneses, unos católicos y otros musulmanes, hicimos el grupo de la mujer árabe y festejábamos el 8 de marzo. Claro, también celebrábamos el día de

la madre y el 25 de diciembre hacíamos fiestas para los niños en el Club, era muy

bonito, aprendíamos danzas y bailábamos con vestidos tradicionales y música

árabe.

Las festividades religiosas son también diferentes, el ramadán (final del ayuno para los musulmanes) y el Hajj (peregrinación que realizan los fieles musulmanes a La Meca, durante el duodécimo mes del calendario musulmán), son para el mundo musulmán los más importantes como el 25 de diciembre [y el] 1 de enero aquí. El año de nosotros y el nombre de los meses también son diferentes, por ejemplo el año musulmán comienza con la migración de nuestro profeta Mahoma de la Meca a Medina.(Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs.

206,209,210)

KAREN DAVID DACCARETT. Barranquilla. Católica. Colombiana

Mi

madre, Suad, sí nace en Belén y llega al país de seis años, en mayo de 1952.

Su

familia elige Colombia porque ya estaban radicados en Barranquilla algunos de

sus tíos paternos… La arabidad se mantiene fresca en mi madre y en sus álbumes

familiares aparece retratada recogiendo aceitunas, bañándose en el Mar Muerto,

en las piscinas del rey Salomón o visitando la Natividad. Después de la creación

del Estado de Israel, 1947, y en vista del horror de esos años, su familia toca el puerto en Cartagena para seguir a Barranquilla. Mi padre cuenta que él tendría unos nueve años cuando se fue a recibir al puerto a mi madre su prima hermana por parte de mamá. Al verla en la proa del barco se enamora de ella. Años más

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tarde se casan después de una tormentosa historia de amor… Somos católicos. Belén está divida
tarde se casan después de una tormentosa historia de amor… Somos católicos. Belén está divida

tarde se casan después de una tormentosa historia de amor… Somos católicos. Belén está divida en 8 clanes: 5 ortodoxos, 1 latino que son los católicos, uno musulmán y uno siriaco. La familia David ( el apellido original era Dawid) pertenece a ese clan latino.

En nuestra vida cotidiana en Cartagena mi madre conserva el idioma para comunicarse con sus mayores, mas no con mi hermano ni conmigo. Su arabidad también se refleja en la forma de atendernos, cuidarnos y alimentarnos (en la familia se preparan recetas palestinas diferentes a las que se popularizaron en Colombia)

Con la profesora Martha Lizcano Angarita emprendimos una ambiciosa investigación titulada El Caribe colombiano: de la Colonia mudéjar al renacimiento de ‘lo árabe’ que abarca 500 años y explora unos rasgos específicos del paisaje urbano y de la arquitectura de Cartagena, Mompox y Barranquilla. En el año 2003, Enrique Yidi Daccarett, mi esposo, tiene la iniciativa de escribir el libro El arte palestino de tallar el nácar y junto con Martha Lizcano nos damos a esa tarea… Considero que en mi corazón habitan dos patrias, y cuando me doy a la tarea de escribir o de realizar mi actividad laboral básica (un taller para la aplicación de técnicas italianas y orientales a la talla de insumos para diseñadores, lo hago por Colombia y por Palestina (o por la cultura árabe, en general). (Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 215, 216, 218, 219, 220,224,225)

GLORIA MOANACK. Líbano. Católica. Colombiana

En el caso de los libaneses la migración comenzó a principio del siglo pasado. Hablamos del éxodo desde un país pequeño, ubicado en el Medio oriente que en

ese entonces-y aún hoy- era objeto de lucha de poderes y ambiciones de vecinos.

A ese momento, digamos antes de que se iniciara la Primera Guerra Mundial,

Turquía había invadido ese pedazo de tierra. ¡Un país ni siquiera tan grande como Cundinamarca! Y entre los invasores-que torturaron a los cristianos buscando aniquilarlos- y las penurias del conflicto bélico que también se sintieron allí, los libaneses morían de hambre. Era este un hecho extraño en una tierra en donde ni siquiera se hablaba ni se conocía la desnutrición y esto llevó a muchos a retomar una tradición de siglos como la emigración heredada de sus antepasados fenicios.

Entre ellos, se encontraba un tío de mi padre, Maroun Moanack, decidió viajar a Francia y establecer un comercio, pero pronto el afán aventurero tomó la delantera y partió hacia América del Sur, Colombia concretamente…Así comenzó la saga de

la familia Moanack hacia este país. Una vez establecido en Bogotá, Maroun

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propuso a sus sobrinos, Georges y Antonio, reunirse con él. Georges pasó unos años pero
propuso a sus sobrinos, Georges y Antonio, reunirse con él. Georges pasó unos años pero

propuso a sus sobrinos, Georges y Antonio, reunirse con él. Georges pasó unos años pero prefirió regresar a Francia, mientras mi padre Antonio se establecía en Colombia.

Mi padre se casó con Madeleine Nasser, con quien estando en El Líbano, tuvieron

su primera hija, Néda. En ese entonces, la sociedad cristiana libanesa, impregnada de la mentalidad francesa, se distinguía por mantener y fomentar hábitos de avanzada. Si bien este no era el caso de las mujeres de la religión musulmana, las cristianas habían asumido la mentalidad europea y su papel en la sociedad era prominente. Mujeres de hogar pero que no eran sometidas a costumbres tribales de una casi esclavitud. O, por lo menos, a una total dependencia del marido y el sometimiento al mismo, con reclusión en el hogar y la

misión casi única de satisfacer las necesidades del esposo y engendrar hijos.

Hacia finales de los años cuarenta mis padres regresaron a Colombia y ahí nacimos las tres hijas siguientes: Maggy, Madelene y yo… Ser libanés en Colombia fue muy pronto sinónimo de grandes amistades y de gente emprendedora. Valga recalcar que esta es una de las grandes calidades de los descendientes de los fenicios. Salvo raras excepciones estos libaneses no sufrieron ni rechazo por parte de la sociedad colombiana. Y, esto por una razón bien importante que, a lo largo de los años se fue consolidando: el libanés se establecía, echaba raíces, hacía empresa (comercio, industria u otros), trabajaba para el progreso del país que lo había acogido. Nunca olvidaban su tierra natal, iban echando cimientos para fomentar el crecimiento del nuevo país.

No fueron muchos los que quisieron regresar. En cambio, casi en su totalidad, todos soñaban con que sus hijos, pero sobre todo sus hijas, regresaran al Líbano para allí encontrar cónyuge. ¿Por qué? Nadie lo entendió muy bien. Para ellos era impensable (o casi) que el hijo o la hija se casara con alguien distinto a su propia raza. Y esto dejó a muchos desgraciados.

A ese extraño y más comprensible afán porque los hijos retornaran a sus

orígenes, tuve la fortuna de escapar. Quizá porque logré amalgamarme tanto en Colombia y fui tan feliz ejerciendo mi profesión en El Tiempo que nunca pensé en

emigrar. Mi padre sentía orgullo al saberme realizada.

El regresar al Líbano, después de casi 40 años de ausencia, fue un choque difícil

de asimilar. Quedan huellas demasiado profundas de una guerra de casi dos décadas. Este ya no es el país que conocí, el país de nuestros abuelos.” (Vargas

& Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 230,231,232)

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SHAKIRA. Barranquilla. Católica. Colombiana. No fue entrevistada. Estos datos de la reseña de su vida.
SHAKIRA. Barranquilla. Católica. Colombiana. No fue entrevistada. Estos datos de la reseña de su vida.

SHAKIRA. Barranquilla. Católica. Colombiana. No fue entrevistada. Estos datos de la reseña de su vida.

Nació en Barranquilla de la unión entre William Mebarak, de origen libanés, con Nidia Ripoll, de ancestros italianos y españoles. Su nombre quiere decir agradecida en lengua árabe… “Colombia es mi país y una de las cosas más importantes de mi vida. Es un país donde la gente siempre sonríe, aun ante los problemas, las dificultades y la crisis que les rodea. Todavía pueden sonreír y celebrar la vida en medio de la muerte. Es un país de gente que admiro porque trabaja muy duro y no abandonan sus sueños.”

Uno de los sueños de Shakira era poder cantar en El Líbano, en Beirut, y el 5 de junio del 2011, pudo lograrlo ante una audiencia de más de 24 mil personas. Dedicó el concierto a su padre, declaró su amor a ese pueblo y el orgullo de estar allí, interpretó canciones de su nuevo disco Sale el sol. Cantó en árabe una estrofa de una canción de Fairuz, considerada la mejor cantante del Líbano y bailó la danza del vientre. También tocó la armónica, la guitarra y sedujo a sus admiradores, con el rito de sus caderas. Durante su actuación pronunció algunas palabras en árabe y besó la bandera libanesa. (Vargas & Suaza, Mujeres árabes de Colombia, 2011, págs. 238,239,240)

La inmigración en la literatura colombiana

“¡Que no son galletas turcas, carajo! Es pan árabe, así respondía mi padre, al escuálido muchacho que solía vender el pan hecho por los Usta. Se molestaba cuando lo llamaban ´turco´ ¡Solo para ofendernos, nos dicen así, por ignorantes! Nosotros no somos turcos somos árabes, descendientes de los semitas y fenicios.

Los turcos ocuparon nuestras tierras y dejaron su huella indeleble en nuestro pasaporte, con el sello de Turquía. Llegamos a este continente por el mar, después de muchos meses de viaje, huyendo de la guerra, del servicio militar obligatorio y en busca de nuevas oportunidades de trabajo (…) Mi padre se llamaba Edmon, pero todos en San José de Ciénaga le decían turco Mon, nació en Damasco, capital de Siria, era hijo de Maria Sabath y Namon Louis. El Louis nos viene por la colonización francesa en Siria. A él le gustaba el vino, tocar el violín, recitar poemas, enamorar a las

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muchachas que pasaban frente a su almacén de telas, fumar y guardar el humo de
muchachas que pasaban frente a su almacén de telas, fumar y guardar el humo de

muchachas que pasaban frente a su almacén de telas, fumar y guardar el humo de los cigarrillos en los bolsillos de los pantalones (…)

Mis tías seguían consintiendo y enviándole a mi papá encomiendas que recibíamos en cajas grandes de pino que contenían aceite de oliva, sacos con harina de trigo, barriles de aceitunas, bolsas de pistachos, cajas de uvas, duraznos, juguetes y ropa usada de mis primos.” (Lakah, S.f)

“Hace cien años mis parientes llegaron con su equipaje de sueños desde el otro costado del mundo y se afincaron en el suelo nutricio de San Bernardo del Viento, en un recodo perdido del río Sinú, y allí encontraron cobijo, trabajo, una mano tendida y un plato servido. Hoy los huesos del viejo Abdala reposan bajo una Ceiba umbrosa del viejo cementerio. Su hija y mi padre descansan aquí mismo, en la carretera que conduce al mar de Barranquilla, una al lado del otro, para que ni siquiera la muerte pueda separarlos.

Al final de ‘La balada de Maria Abdala’ , cuando regresa de sepultar a su mujer, el poeta Abraham Abdala se echa a yacer bajo los árboles del patio. Según consta en la novela, antes de quedarse dormido, teniendo por techo los primeros luceros del Caribe, se dijo para sus adentros: “Ahora soy de aquí. Esta es mi tierra y esta es mi vida. Tierra que me ha dado de comer y ahora cubre a mis muertos. Este es mi cielo y esta es mi luz. Este es mi palo de mango y aquel es mi tamarindo. Y este dolor es mi dolor. Quién se iba a imaginar, cuando mi madre me parió, que este pueblo perdido en los remiendos del planeta era el nido que a mí me correspondía en el reparto del mundo. En cada casa de este pueblo hay un plato tapado que me espera. Tengo doscientos compadres y una cama en la que caerme muerto cuando me llegue mi hora. Ya no estoy solo porque ahora soy de aquí”. (Gossaín, En el nombre del Padre, 2004. Noviembre 18)

“Según mis padres me contaron Don Abraham al Humor había llegado a Lorica en 1930, es decir, 15 años antes de que yo naciera. Sin embargo, los primeros recuerdos que tengo de él me llevan hacia 1953, todos nosotros con apenas 8,10, 12 años llegamos a ser sus buenos amigos. Cada que íbamos a su almacén “El Barata”, don Abraham nos regalaba dulces de colores que sacaba de unos enormes frascos de vidrio enfilados en el mostrador, junto a las telas y cacharros. El viejo caserón de madera ocupaba el frente de la esquina norte del mercado municipal diagonal al

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edificio de Schereck Fayad y quedaba junto a la tienda que habían montado unos negros
edificio de Schereck Fayad y quedaba junto a la tienda que habían montado unos negros

edificio de Schereck Fayad y quedaba junto a la tienda que habían montado unos negros chocoanos…” (Sánchez Juliao, 2004).

Estos párrafos, tres de escritores colombianos y uno de un árabe, descendiente en primera generación, dan buena cuenta de esos primeros inmigrantes que llegaron a Colombia por varios motivos. Venían a “hacer la América”, buscando Estados Unidos, Argentina o Brasil, países más desarrollados, pero como las travesías eran muy largas muchos se bajaron en el primer puerto en tierra firme que tocaron. Por Puerto Colombia, entraron muchos. “A América Latina llegaron muchos al principio por comodidad o inducidos por agentes marítimos inescrupulosos que les vendían otro destino y los dejaban en Colombia sin saber a donde habían llegado.” (Restrepo Mejía, 1999, pág. 11)

Pero también, influyó el voz a voz. “La correspondencia de los emigrados que narra sus excitantes aventuras en tierras lejanas, leída en las tertulias de las aldeas, aumentó los inmigrantes. Aquellos que permanecían en su tierra se veían atraídos por las riquezas que llevaban cuando iban de visita o por lo que enviaban.” (Restrepo Mejía, 1999, pág. 10).

“Más tarde, parientes y amigos fueron invitados por los emigrantes con resultados exitosos” (Behaine de Cendales, 1980)

Los árabes en la política colombiana

Gabriel Turbay, nació en 1901, hijo de inmigrantes libaneses, médico de profesión, fue diputado, senador, ministro de varias carteras, embajador y candidato presidencial, si no hubiera muerto tan joven de seguro hubiera alcanzado la presidencia.

“Cuando Alfonso López Pumarejo le preguntó a Alejandro Galvis por qué se empeñaba en la candidatura de Gabriel Turbay, Galvis respondió: Porque él es un santandereano como yo, y desde los tiempos de Aquileo Parra no tenemos un presidente de nuestra región”. (Galvis Galvis, 1975)

“El departamento de Córdoba, por ejemplo, ha tenido desde su creación en 1952, seis gobernadores de origen sirio o libanés. En la actualidad 40 congresistas, lo que representa el 18%, son de origen árabe…Entre los apellidos que hacen parte del paisaje político colombiano están Name,

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Nader, Slebi, Merek, Amin, Jattin, Maloof y Jozame…” (Revista Semana, 1994). La evidencia de la
Nader, Slebi, Merek, Amin, Jattin, Maloof y Jozame…” (Revista Semana, 1994). La evidencia de la

Nader, Slebi, Merek, Amin, Jattin, Maloof y Jozame…” (Revista Semana,

1994).

La evidencia de la inserción política de los árabes en el país se evidenció en 1978 cuando Julio César Turbay Ayala, del partido liberal, llega al poder. Ha sido uno de los políticos con mayor trayectoria en la historia reciente, pasó por todos los cargos antes de llegar a la presidencia y después de terminado su mandato, uno de los más polémicos y paradójicos: criticado fuertemente por la violación a los derechos humanos y al mismo tiempo el que concertó con el grupo M-19, en la toma de rehenes en la Embajada de la República Dominicana, como expresidente jugó un papel protagónico y volvió a ser diplomático.

De especial interés resulta la apreciación de Vargas y Suaza sobre la manera de hacer política de Julio César Turbay:

Una de las características del tipo de política implementada por Turbay, tiene que ver con su posibilidad de maniobra en medio de intereses diferentes. Es como si hubiera utilizado la habilidad comercial de sus ancestros para vender la política al detal, puerta por puerta, pueblo por pueblo, lleno de paciencia, recordando siempre los nombres y sin olvidar las deudas(Vargas & Suaza, Los árabes en Colombia; del rechazo a la integración, 2007, pág. 174)

Para las elecciones del 30 de octubre del 2011, la cuota árabe en las gobernaciones es así: Atlántico, tres de 4; en Bolívar, cuatro de 5; en Córdoba, dos de 2; en Guajira uno de 2; en Magdalena uno de 3 y en Sucre uno de 3. Y en las Alcaldías, sobre todo en las de la Costa Atlántica, su presencia en significativa.

“También se ha destacado su participación en grupos como el movimiento guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Movimiento M-19, donde aparecen Dúmar Aljure, que inicialmente hizo parte de la dirección de las guerrillas liberales en los conflictos de los años cincuenta y luego de las FARC, y Álvaro Fayad, integrante del comando central del M-19.” (Vargas & Suaza, Los árabes en Colombia, del rechazo a la integración , 2007, pág. 27)

Sabores de Oriente

“Soy el hijo legítimo de un quibe con una arepa de huevo” (Gossaín, Las mil una historias, 2004, pág. 62)

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“Mi abuela, llamada Abir Dassum cuando soltera, vivía aferrada a su comida, nunca probó las
“Mi abuela, llamada Abir Dassum cuando soltera, vivía aferrada a su comida, nunca probó las

“Mi abuela, llamada Abir Dassum cuando soltera, vivía aferrada a su comida, nunca probó las arepas de huevo porque prefería el pan y las aceitunas, no quería leche sino yogur, trigo y no maíz. Manejaba hábilmente el pan como si fuese una extensión de su mano, a veces lenta, a veces rápida pero siempre diestra. Los viñedos, los albaricoques, los piñones, las aceitunas, las berenjenas, siempre estuvieron en su cabeza. Elaboraba cuidadosamente una y otra vez cada receta, enrollaba amorosamente las hojas de parra, y me recordaba que en cualquier casa normal siempre debía haber quibbes, berenjena, pan y café.”

“Era tan asombrosa su fortaleza de ánimo frente a los escombros de las mesas de juego, los puestos de fritangas, las casetas de tiro al blanco y el callejón donde se interpretaban los sueños y se adivinaba el porvenir, que Aureliano Segundo les pregunto su informalidad habitual de qué recursos misteriosos se habían valido para no naufragar en la tormenta, cómo diablos habían hecho para no ahogarse, y uno tras otro, de puerta en puerta, le devolvieron una sonrisa ladina y una mirada de ensueño, y todos le dieron sin ponerse de acuerdo la misma respuesta: - Nadando.(García Márquez, 1967)citado por(Vargas & Suaza, 2007, pág. 72).

“La permanencia de la comida de sirios, libaneses y palestinos que han habitado en Colombia hizo necesario el contacto con sus países de origen. Las preciadas hojas de parra, el delicioso aceite de oliva, las imprescindibles aceitunas y los exquisitos dulces atravesaban medio mundo para llegar a las mesas a asegurarles que podrían continuar siendo árabes. Las recetas de los quibbes, el tabbouleh, la preparación del relleno para el malfouf, las croquetas de garbanzos que nacieron en el Medio Oriente, renacieron en Colombia; se elaboraron a otras temperaturas, con otros fuegos, pero siguieron siendo ellas…Lograron que las delicias culinarias árabes fueran y sean hoy tan nacionales como el suero, el chorizo, el patacón y la morcilla.” (Manzur, 2006)

“Varias veces hemos nombrado la lengua árabe y la comida. Y es que cuando no se tiene territorio, las palabras y la comida son un tesoro muy preciado. Como hace mucho más de quinientos años en España, en Colombia, entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, la lengua árabe, la lengua de las Mil y una noches, se encontró con la lengua del Quijote de la Mancha. Los arabescos de la escritura árabe se mezclan con la retórica castellana y nuevas circunstancias se interpretan desde una lengua antigua.

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Para la población inmigrante, la lengua se convierte en algo así como la guardiana de
Para la población inmigrante, la lengua se convierte en algo así como la guardiana de

Para la población inmigrante, la lengua se convierte en algo así como la guardiana de lo que se es, perderla equivale más o menos a perder el pasado y entonces algunos se aferran a ella y, otros, dolidos por el olvido que su país hizo de ellos, tratan de olvidarla, de tirarla para la trastienda. “estaban buscando hacer su [hogar] porque eso sé, ellos nunca pensaron en volver y por ello no querían que uno aprendiera árabe. Mi mamá decía:

no, ¿eso para qué? Es decir, no querían mirar atrás ¿me explico? (Hernández, 2004).” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 73).

“La mesa del libanés es igual en todo el mundo, las aceitunas, el encurtido, el yogur, el pan árabe, eso es algo que llama mucho la atención y es que un libanés va siempre con su comida porque son tradicionales en ella. (Hernández, 2004)” (Vargas & Suaza, 2007, pág. 73).

“Las recetas de los quibbes, el tabbouleh, la preparación del relleno para el malfouf, las croquetas de garbanzos, que nacieron en el Medio Oriente, renacieron en Colombia; se prepararon en otras temperaturas, con otros fuegos, pero siguieron siendo ellas.” (Vargas & Suaza, 2007).

[…] Lograron las delicias culinarias árabes fueran y sean hoy tan nacionales como el suero, el chorizo, el patacón, y la morcilla. Al quibbe lo nacionalizaron, hasta tal punto que una vez en una mesa de fritos, un nativo de Cereté expresó: “es tan bueno el quibbe, que hasta a los turcos les gusta. (Manzur J. , 2006)”. (Vargas & Suaza, 2007, pág. 74).

La lengua árabe en Colombia

“A comienzos del siglo XX el escritor británico Robert Cumingham Graham había observado con sorpresa que encontró la lengua árabe en muchos de los pueblos que visitó en el sur de Bolívar.” (Posada Carbó & Fawcet de Posada, 1992).

“En el proceso de adaptación, seguramente, el principal obstáculo que enfrentaron los inmigrantes árabes fue el idioma. Sin embargo, este obstáculo fue superado pues el conocimiento de lenguas latinas como el francés o el italiano les permitió familiarizarse con el español más rápidamente.” (Posada Carbó & Fawcet de Posada, 1992).

Al respecto abundan testimonios, literatura, historias de vida que indican que los primeros árabes conservaron su lengua y aprendieron un español suficiente para

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comunicarse con su clientela, pero siguieron hablando árabe con su pareja, sus amigos y casi
comunicarse con su clientela, pero siguieron hablando árabe con su pareja, sus amigos y casi

comunicarse con su clientela, pero siguieron hablando árabe con su pareja, sus amigos y casi ninguno se lo enseñó a sus hijos como un gesto de adaptación. Otros padres les hablaban a sus hijos en árabe y ellos contestaban en español.

En la Universidad Externado de Colombia, Facultad de Finanzas y Relaciones Internacionales, dictan cursos de lengua árabe, pero no es uno de los idiomas más pedidos por los estudiantes. En entrevista dos alumnas de la profesora libanesa Amal Maksoud, contaron que de 18 inscritos solo seis persistían porque los otros se retiraron. También cuentan que la profesora hace presentaciones de los países que hablan árabe, que comprende la cultura, su historia, su economía y política. “Nos hizo una clase sobre la comida, la preparó, llevó los ingredientes todos comimos, luego nos mandó la receta por correo electrónico. También nos va a llevar una bailarina que nos enseñará todo acerca de la danza árabe y además bailará para nosotros.” (Vidal, 2011).

Además de la Universidad Externado se dicta árabe en el Rosario, Central y Militar en Bogotá.

“Con el primer curso es suficiente para defenderse en cualquier país árabe, el buen alumno puede hablar, escribir, hacerse entender…Al comienzo, como ocurre con cualquier idioma, parece muy raro, pero si la persona está interesada, le gusta el idioma, es fácil. Se comienza con las letras y mientras se familiariza se aprenden como si fuera un dibujo. Es muy fácil aprender el idioma árabe.” (Maksoud, 2011)

Aportes en la arquitectura, las artes y las ciencias

“Muchas son las huellas dejadas en la arquitectura. En Lorica, por ejemplo, 29 construcciones fueron declaradas, por el Ministerio de la Cultura, recientemente como de interés cultural por sus estilos republicanos, mozárabes y ecléticos; fueron construidas en su mayoría por comerciantes árabes.” (Restrepo Mejía, 1999).

“Son numerosas las poblaciones donde quedaron plasmadas las huellas y la influencia de la arquitectura mudéjar en construcciones públicas y privadas. El recorrido que realizó María del Pilar López para desarrollar la investigación sobre la cultura mudéjar en Colombia partió de Bogotá, en el centro del país, hasta llegar al sur, a la ciudad de San Juan de Pasto; esto

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le permitió confirmar y recoger vestigios de la clara herencia en influencia árabe.” (Vargas Arana,
le permitió confirmar y recoger vestigios de la clara herencia en influencia árabe.” (Vargas Arana,

le permitió confirmar y recoger vestigios de la clara herencia en influencia árabe.” (Vargas Arana, 2011).

“En el Caribe colombiano y buena parte del continente, la arquitectura mudéjar tuvo un acento preponderante en la época colonial…El barrio Manga de Cartagena produjo los más tempranos calcos de la arquitectura Neonazarí…En el tradicional barrio El Prado en Barranquilla se conserva el espléndido Salón Granada, del actual Hotel Majestic…La Casa Covo, la de Elena Pombo de Vélez (hoy Universidad Libre) y la Iglesia de Santa Bárbara en Mompox…” (Lizcano Angarita & David Daccarett, 2010)

Otro ejemplo artístico muy importante legado por la inmigración palestina tiene que ver con el arte de tallar el nácar. Ejemplo sin igual es el escudo de la República de Colombia, hecho en Palestina en 1923 por Bichara Isa Zogbi y que es la portada de un importante libro sobre el tema, que hacen dos inmigrantes con una colombiana y en el que en seis capítulos desarrollan el tema, acompañado de una rigurosa y amplia bibliografía, un glosario de términos de especialidad y unos apéndices con muy buena documentación.

Este libro lleva por nombre el “Arte Palestino de tallar el nácar” , escrito por Enrique Yidi Daccarett, Karen David Daccarett y Martha Lizcano Angarita, quienes también fueron los artífices de una importante pieza artística, al conmemorarse un siglo del nacimiento del Departamento del Atlántico. En su catálogo los autores dicen:

“La comunidad de origen árabe, reafirmando los sólidos lazos de convivencia y permanencia en el departamento, se hace presente en las celebraciones del Centenario con una nueva obra de arte donada por las familias integrantes de este colectivo, cual gesto de renovada gratitud”

La iniciativa fue abrigada por la Unión Colombo-Árabe…La materialización del obsequio estuvo a cargo del Taller Palestina, que dirige Enrique Yidi, proyecto piloto que acoge a jóvenes artistas y artesanos oriundos de diferentes municipios del Atlántico y otras regiones del país, en pro de rescatar y preservar una antigua tradición betlemita trasplantada a Barranquilla por descendientes palestinos. El Taller trabaja el nácar de a la manera de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, cuando este arte de árabes alcanzó su máximo esplendor en Tierra Santa y se proyectó internacionalmente. Cabe resaltar que este libro, fruto de una investigación de quince años, fue lanzado en Colombia, Argentina y Chile, se ha presentado en Belén y en eventos académicos de Brasil, España y Venezuela.

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El Museo del Caribe en Barranquilla, inaugurado en el 2009, tiene en la Sala de
El Museo del Caribe en Barranquilla, inaugurado en el 2009, tiene en la Sala de

El Museo del Caribe en Barranquilla, inaugurado en el 2009, tiene en la Sala de la Gente, una sala en la que mezcla la herencia de las distintas etnias indígenas y de las migraciones árabes y judías a la ciudad.

La pieza artística (Escudo nácar del departamento del Atlántico) –de 101.5 x 61.5

x9.2 cm, concluida en mayo del 2005 y entregada en junio del 2007, es un cuadro

en relieve alegórico al Centenario y muestra con exquisita destreza el empleo de madreperla, abulones y piedras semipreciosas en una composición que le da vida al escudo del departamento, a los monumentos más significativos y a la flora del

Atlántico. El puente Pumarejo, el muelle de Puerto Colombia, la Iglesia de San Roque, la Plaza de la Aduana y las cayenas son los símbolos resaltados en espléndidas tallas y grabados.” (Yidi Daccarett, David Daccarett, & Lizcano Angarita, 2008, págs. 1,2).

Un artículo muy importante sobre el arte múdejar en Colombia es: Valoración del patrimonio arquitectónico mudéjar y neomudéjar del Caribe colombiano, escrito por Martha Lizcano Angarita y Karen David Daccarett, en la revista Aguaita, del Observatorio del Caribe Colombiano, número 11, diciembre del 2004.

El artículo explica y propone el redescubrimiento y valoración de la prolongación manifiesta del legado andalusí en el arte colonia colombiano: el mudéjar neogranadino de los siglos XVI, XVII y XVIII, el múdejar tardío del siglo XIX de la

nueva república, e, incluso, el historicista neomudéjar de la primera mitad del siglo

XX. Este legado es producto de la empresa urbanizadora de España durante el

descubrimiento y la Conquista como portadora de un patrimonio arquitectónico cargado de técnicas constructivas, elementos estructurales, urbanismo, soluciones bioclimáticas y estéticas, retomadas del arte islámico.

En las letras también se encuentran ejemplos de este sincretismo entre la cultura árabe y la colombiana, porque estos nombres no se conocen como palestinos, sirios o libaneses sino como colombianos, descendientes de árabes. El ejemplo cimero es el de Luis Fayad Naffah, nacido en Bogotá, de padre de Honda y madre de Facatativá, pero de abuelos maternos y paternos del Líbano, abuelos que entraron por Puerto Colombia y se radicaron en estas poblaciones del Tolima y de Cundinamarca.

Fayad Naffah con su novela Los Parientes de Ester, 1980, hizo su arribó a la literatura colombiana por la puerta grande. Una de sus últimas novelas, La Caída de los Puntos Cardinales, está considerada como una de las mejores en su género del exilio árabe. Luis Fayad está radicado desde hace 30 años en Europa y en la actualidad vive en Berlín. Es invitado continuamente a foros y encuentros de

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escritores. Él dice que es colombiano, con sangre árabe, y las ciudades con B lo
escritores. Él dice que es colombiano, con sangre árabe, y las ciudades con B lo

escritores. Él dice que es colombiano, con sangre árabe, y las ciudades con B lo han marcado: Bogotá, Beirut, Berlín y Barcelona. Su novela La Caída de los Puntos Cardinales, tuvo una sola edición, sería bueno reeditarla.

La historia de amor que se narra, en la Caída de los Puntos Cardinales”, siendo muy diferente con la de Florentino Ariza y Fermina Daza: “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez, la hace rememorar, sobre todo en la frase final del libro cuando dice: “Fluyó la sensación de que si nunca se adelantaron para estar en ese momento, tampoco llegaron tarde a él.”(Fayad, 2000)

La poeta Olga Isabel Chams Eljac, nacida en Barranquilla e hija de padres venidos del Líbano, mejor conocida como Meira del Mar, quien murió el 21 de abril del 2009, es una de las más importantes escritoras de origen libanés y recordada en Barrranquilla, su tierra natal con gran cariño.

Raúl Gómez Jattin, desaparecido en mayo de 1997, otro poeta importante que nació en Cartagena, pero que se crió en Cereté, se refiere a su sangre árabe, en un libro escrito poco después de su trágica muerte. “Soy un poeta árabe como Omar Khayam y el autor de Las mil y una noches. Los Jattin vienen de una aldea homónima cercana a Beirut. Mi abuelo Miguel tenía dieciséis años cuando llegó del Líbano, un 14 de noviembre, al puerto de Cartagena de Indias. De bellos ojos negros y facciones nobles, medía casi dos metros y lo acompañaban tres hermanos mayores. Traía una faltriquera de monedas de oro y un español un tanto atravesado y precario. Semanas después los cuatro Jatin se trasladaron por mar hasta Lorica, en el bajo Sinú, e instalaron una factoría donde montaron un almacén de telas, grapas y alambre de púas. No fueron pobres lo Jattin. Su conocimiento milenario los enriqueció tanto como su astucia…” (Fiorillo, 2004).

Otros escritores y periodistas como Juan Gossaín, David Sánchez Juliao (qepd), Yamid Amat, Julio Sánchez Cristo y otros y otras se han destacado en el ámbito nacional.

El libro El Emigrante de Fuad Muvdi Chain, es otro de los ejemplos literarios, el autor en la solapa del libro se refiere a su libro así: “Describe las peripecias de una familia de origen árabe que viaja a un país de América en busca de un mejor futuro y en especial de uno de sus miembros, médico de profesión, quien se interesa de manera muy especial por los aspectos humanos y legales sobre la enfermedad de Hansen en el país en el cual se desarrolla la obra.” (Muvdi Chain,

1995)

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“También se destacan pintores como David Manzur, diseñadores como Hernán Zajar, Amalie de Hazbún y
“También se destacan pintores como David Manzur, diseñadores como Hernán Zajar, Amalie de Hazbún y

“También se destacan pintores como David Manzur, diseñadores como Hernán Zajar, Amalie de Hazbún y su hija, Judy; fotógrafos como Abdú Eljaiek; actores como Alí Humar; deportistas como Farid Mondragón; cineastas como Felipe Aljure; además científicos como Salomón Hakim, inventor de la válvula para la hidrocefalia a presión normal y el genetista Emilio Yunis.” (Vargas & Suaza, Los árabes en Colombia, del rechazo a la integración , 2007).

Merecen resaltarse también los aportes de Tufik Meluk al psicoanálisis en Colombia y de Teodoro Tarud Jaar, quien en 1978 contribuyó a la introducción de los lentes plásticos en Colombia, y hoy Colombia es el único país del mundo que eliminó los lentes de vidrio para uso oftalmológico, gracias a una campaña agresiva de concienciación y a la creación de laboratorios para este fin.

Teodoro Tarud, al igual que Fuad Char, José Jabba y Juan Sabbagh, fueron alumnos destacados de sus respectivos colegios y un alumno del colegio Colombo Árabe ‘Dar el Arkam’ de Maicao, fue resaltado como uno de los mejores estudiantes en la pruebas del ICFES del 2009.

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Visión de mujeres árabes e investigadoras sobre la situación de la comunidad en el país
Visión de mujeres árabes e investigadoras sobre la situación de la comunidad en el país

Visión de mujeres árabes e investigadoras sobre la situación de la comunidad en el país

El presente capítulo recopila las entrevistas realizadas a mujeres árabes y a investigadoras de la inmigración árabe a Colombia durante el desarrollo de la investigación, realizada entre los meses de octubre y noviembre de 2011. Concluye con algunas reflexiones acerca de su liderazgo.

ENTREVISTA CON ZULEIMA SLEBI DE MANZUR Directora de la Fundación Encuentro Cultural Colombo Árabe

Primera sesión (Bogotá, 4 de octubre de 2011)

Beethoven Herrera Valencia: ¿Cómo explicas que estemos presenciando la realización de estos encuentros con tal amplitud de cobertura y la buena respuesta de la convocatoria?

Zuleima Slebi de Manzur: Estamos en presencia de una efervescencia identitaria que se expresa en el gran interés que tienen los árabes por encontrarse y reivindicar sus raíces, estrechar vínculos y actuar en conjunto en defensa de su identidad y aporte al país.

BHV: Pero resulta novedoso que después de un siglo de existencia de esta comunidad en Colombia sea ahora que se exprese este fenómeno.

ZS: En efecto, los árabes fuimos víctimas de mucha exclusión e intolerancia. Ello ha sido reforzado por lo ocurrido en los conflictos de Medio Oriente y más recientemente por los problemas de los atentados de Al Qaeda. Por ello hemos tenido que hacer una gran labor de reivindicación de la condición pacífica de esta comunidad y el deslinde de cualquier organización terrorista o violenta.

BHV: ¿Cuáles son los motivos que han atraído a estos encuentros de las comunidades colombo-árabes?

ZS: Al primer encuentro llegaron más de mil personas al teatro en Barranquilla y se encontraron sirios, palestinos y libaneses, que no se conocían entre sí, al verlos abrazarse y llorar, yo me sentí muy conmovida y pude entender que nuestra comunidad estaba en mora de crear estos espacios de cohesión y fortalecimiento mutuo.

BHV: ¿Cuáles son los requerimientos que su comunidad tiene en estos momentos para hacerle al gobierno colombiano?

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ZS: Yo creo que todo lo que se haga por parte del gobierno para apoyar
ZS: Yo creo que todo lo que se haga por parte del gobierno para apoyar

ZS: Yo creo que todo lo que se haga por parte del gobierno para apoyar los encuentros que estamos promoviendo con nuestra comunidad para contribuir a difundir nuestra cultura, serán aportes invaluables en la consolidación del movimiento pluricultural y multiétnico que Colombia proclama en su Constitución.

BHV: A lo largo de su trabajo, ¿cuál considera la principal carencia que la comunidad árabe tiene en estos momentos?

ZS: Sin duda alguna el abandono de la lengua: los primeros migrantes venían huyendo de los problemas de violencia y opresión por parte del imperio otomano y tenían claro que no iban a regresar prontamente a su tierra de origen. Por tal razón decidieron insertarse en la cultura colombiana, aprender el idioma, practicar la religión que más se complementara con sus orígenes religiosos. Los abuelos y los padres hablaban entre sí en árabe, pero no lo hacían con sus hijos.

Esto condujo a un abandono del uso de la lengua y por eso los jóvenes árabes no hablan la lengua nativa y adicionalmente no hay academias en Colombia que enseñen la lengua árabe como sí la italiana, francesa, alemana, inglesa y portuguesa, entre otras.

Por esta razón considero como una de las prioridades de nuestra comunidad, propiciar la difusión del estudio de la lengua árabe, como mecanismo de acceso a su cultura. Esto, junto con la sociedad, las universidades y el Estado.

BHV: La comunidad árabe está compuesta por diversos segmentos: ¿ello no genera problemas de cohesión entre ustedes?

ZS: En Colombia vivimos árabes de origen libanés, origen palestino y sirio; y si bien en el Medio Oriente se han presentado problemas entre las comunidades, los árabes mantenemos intereses comunes de solidaridad y apoyo.

Segunda sesión (Barranquilla, Hotel Majestic, 20 de octubre de 2011) Beethoven Herrera Valencia: ¿Cuáles son los temas que a nivel normativo, jurídico, usted considera que están pendientes de solución para la comunidad árabe?

Zuleima Slebi: Existe un problema que se presenta con la familias casadas por el rito islámico, porque una pareja que se casa por este rito asume que es suficiente dicho vinculo para consolidar su lazo matrimonial y no se legaliza o registra con la autoridad colombiana; de modo tal que para efectos legales no existe tal matrimonio en Colombia.

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BHV: Cuando el esposo casado por este rito repudia a la mujer (lo cual puede
BHV: Cuando el esposo casado por este rito repudia a la mujer (lo cual puede

BHV: Cuando el esposo casado por este rito repudia a la mujer (lo cual puede hacer de modo unilateral sin que medie un juicio), este hombre puede regresar a Medio Oriente casarse de nuevo y su primera esposa que queda en Colombia con los hijos, no queda protegida para efectos de seguridad social, paternidad de los hijos, defensa de los bienes que les correspondan.

ZS: Convendría pensar en un proceso cultural y legal para que todos los matrimonios y parejas entre árabes y mixtos con colombianos de otros orígenes étnicos, se legalicen ante la ley colombiana, de modo tal que para todos los efectos queden protegidos para todas las partes.

BHV: ¿Existen algunas necesidades que las comunidades árabes tengan en aras de su auto identificación y cohesión como comunidad?

ZS: Nosotros creemos que en el censo que el DANE realiza tendría que haber una pregunta que permita al encuestado identificarse; y así como ocurre con los Rrom, afros, indígenas, también los árabes puedan declararse como tales y se pueda tener una identificación más exacta de la dimensión de nuestra comunidad.

BHV: Y de parte del Estado, en cuanto a sus políticas, ¿cuál es su opinión?

ZS: Nosotros extrañamos que todavía en el Ministerio de Cultura, cuando usted ingresa a su página, no exista una propuesta de política para la comunidad árabe.

Los saludamos y estamos complacidos porque este estudio se esté realizando y guardamos la aspiración de que prontamente esto sea llenado con una propuesta política que en efecto responda a las necesidades de nuestra comunidad.

Tercera sesión (Bogotá, 29 de octubre de 2011) Beethoven Herrera Valencia: Si se presentara un proyecto para ser financiado con los recursos del IVA a la telefonía celular y estuviese orientado a temas de patrimonio cultural, ¿cuál sería el componente que usted estima que debería la comunidad árabe estudiar?

Zuleima Slebi: Sin duda alguna seria la recuperación de la memoria viva de nuestros ancianos. Nuestros abuelos y sus padres se están muriendo sin que su tradición y memoria queden escritas y ello es muy grave.

Dada la situación de marginalidad en que vivieron los primeros inmigrantes, su condición cultural y sobre todo el hecho de que los jóvenes no aprendieron la

lengua árabe, nos encontramos memoria.

con que no existe un acopio escrito de esa

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Por lo anterior considero de sumo interés que se proponga un proyecto que aprovechando que
Por lo anterior considero de sumo interés que se proponga un proyecto que aprovechando que

Por lo anterior considero de sumo interés que se proponga un proyecto que aprovechando que nuestros mayores dirigentes que aún están vivos, los entrevisten y conozcan su experiencia, se sistematice y se entregue a los jóvenes el acervo que permita consolidar su identidad.

BHV: ¿Cómo observa usted el problema de la unidad familiar entre la comunidad de ustedes, compuesta por migrantes que se vienen, y parte de familias que se mantienen en Oriente o que regresan desde Colombia después?

ZS: Como es bien sabido, por tradición árabe las familias se casan entre sí, y ello explica que en el común de los casos los antiguos migrantes pedían al Medio Oriente las parejas para casarse; y la fuerte tradición de unidad familiar explica que fueran poco propensos a casarse con colombianos de otro origen étnico. Sin embargo, esto ha venido cambiando y cada vez más se encuentran parejas mixtas y conviven y han superado el prejuicio de parte y parte, por ser mal mirados al casarse con parejas de distintos orígenes étnicos y por el contrario, ello ha contribuido a un mutuo conocimiento, a la legitimación de la presencia árabe en Colombia, y sobre todo ha significado un grandísimo aporte de intercambio cultural.

Por ejemplo, hoy es frecuente encontrar que jóvenes de estos que vuelven al Líbano, lleven telenovelas, vallenatos y reivindiquen su pertenencia a dos orígenes igualmente importantes, se reivindican como árabes como cualquier otro, pero al mismo tiempo no renuncian a lo típico de su asimilación como colombianos.

BHV: ¿Qué eventos hacia futuro tienen ustedes previstos para desarrollar en el campo del trabajo de la comunidad colombo-árabe?

ZS: El próximo 25 de noviembre en Cartagena se realizará un encuentro de árabes colombianos donde se van a poner en común experiencias de gastronomía, arte y cultura y el 30 de noviembre también en Cartagena se va a producir el Encuentro Latinoamericano y sería deseable que el estudio que ustedes realizan con el Ministerio de Cultura sea presentado allí.

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ENTREVISTA CON LUZ MARINA SUAZA (Bogotá, 11 de octubre de 2011) Luz Marina Suaza es
ENTREVISTA CON LUZ MARINA SUAZA (Bogotá, 11 de octubre de 2011) Luz Marina Suaza es

ENTREVISTA CON LUZ MARINA SUAZA (Bogotá, 11 de octubre de

2011)

Luz Marina Suaza es coautora de los libros, Las mujeres árabes de Colombia y Los árabes en Colombia: del rechazo a la integración. Es socióloga de la Universidad de Antioquia y profesora universitaria.

Beethoven Herrera Valencia: Resulta evidente que entre el grupo de políticos que han sido investigados por parapolítica y que han sido inclusive procesados y cuya investidura ha sido anulada, hay un significativo grupo de políticos de origen árabe, ¿tiene esto para usted alguna connotación especial?

Luz Marina Suaza: No creo que se pueda asociar algunas malas prácticas políticas a la pertenencia de una comunidad étnica como los árabes.

De hecho usted encuentra personas como Santofimio Botero que no es árabe y que procede de un Departamento del interior del país, al igual que de otros Departamentos que han sido procesadas por prácticas precisamente iguales: lo que lleva a concluir que los árabes que llegaron a Colombia fueron ingresando a la política como una forma de legitimar su presencia, garantizar el espacio social que requerían y proteger sus derechos y lo hicieron adoptando las mismas prácticas y conductas que son usuales en el país y usadas por todos los políticos.

BHV: ¿Cuáles de los asuntos o temas de sus trabajos que merecerían más atención?

LMS: Definitivamente la forma en que la mujer árabe está vinculada con sus familias, tiene una diferencia específica en la manera en que viven y se relacionan las mujeres de otras comunidades, por tal razón, este tema merece una mayor investigación y cuidado.

BHV: En el campo político, ¿cuál es su apreciación acerca de la posición que el estado ha asumido con respecto al tema árabe?

LMS: Cuando el presidente López tuvo que pronunciarse acerca de la creación del estado de Israel, su posición oficial fue la de no crear un estado que al mismo tiempo no reconociera a un estado Palestino porque, en su entender, eso dejaba sembrado un problema de legitimidad y de violencia; tal como ha ocurrido efectivamente.

Hay que advertir que cuando estaba en la conferencia internacional donde se tomó esta decisión el acompañante del presidente López era el Señor Julio Cesar Turbay Ayala, el político de origen árabe.

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BHV: Ustedes han planteado en sus libros, que la comunidad árabe ha sufrido un proceso
BHV: Ustedes han planteado en sus libros, que la comunidad árabe ha sufrido un proceso

BHV: Ustedes han planteado en sus libros, que la comunidad árabe ha sufrido un proceso de exclusión y de ataques xenofóbicos por parte de otros actores políticos.

LMS: La campaña que se hizo contra Gabriel Turbay cuando aspiraba a la presidencia de la República de Colombia contra Jorge Eliecer Gaitán fue de tal agresividad y virulencia que el terminó desengañado y se fue a París donde murió muy joven. Ello, a pesar de ser un dirigente de grandes capacidades y competencias para ser el Presidente de la República.

Pero el hecho de que tan solo después de 30 años Turbay Ayala fuese presidente de Colombia, muestra también de otra parte el gran avance del país en este respecto, por el reconocimiento que esto implica a la dedicación de estos dirigentes a la política.

BHV: Usted tuvo la ocasión de conversar con el ex presidente Julio Cesar Turbay Ayala. En dicha entrevista, ¿tuvo alguna expresión de queja con respecto a esta exclusión?

LMS: el ex presidente Turbay Ayala no acostumbraba reivindicar su condición de descendiente árabe como un factor de favorabilidad y tampoco se quejaba de ser excluido por tal motivo.

Sus prácticas políticas y su agenda de compromisos eran siempre como las de cualquier político y su ejercicio del cargo fue siempre como el de cualquier político colombiano.

De hecho, en la entrevista que tuvimos la ocasión de hacerle, declaró que se sentía comprometido con sus dos orígenes.

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ENTREVISTA CON PILAR VARGAS (Bogotá, 12 de octubre de 2011) La investigadora Pilar Vargas es
ENTREVISTA CON PILAR VARGAS (Bogotá, 12 de octubre de 2011) La investigadora Pilar Vargas es

ENTREVISTA CON PILAR VARGAS (Bogotá, 12 de octubre de 2011) La investigadora Pilar Vargas es sin duda alguna la especialista de mayor conocimiento de la comunidad árabe. Sus libros, Los árabes en Colombia, editorial Planeta, año 2007 y Las mujeres árabes de Colombia, editorial Planeta, año 2011 publicados en colaboración con la investigadora Luz Marina Suaza, son, hasta el momento, las obras de mayor cobertura temática e histórica acerca de la comunidad colombo-árabe. Adicionalmente, la señora Vargas acaba de terminar su tesis doctoral con la Universidad de Cádiz en España, titulada Diáspora del Medio Oriente: el caso de la migración Siria, Libanesa, y Palestina a Colombia (1880 - 1980).

Beethoven Herrera Valencia: ¿Cuál es el principal balance que usted tiene del estudio que ha realizado de la comunidad árabe en Colombia?

Pilar Vargas: Considero que a pesar del largo periodo de tiempo que llevan estas generaciones en Colombia, el periodo de exclusión que esta comunidad ha padecido en el campo social no se corresponde con su inmenso aporte en el campo del desarrollo económico del país.

Antes de que llegaran los árabes a Colombia los comerciantes esperaban a los clientes en sus casas o negocios y los árabes introdujeron la costumbre de ir a la casa de los clientes. Así mismo, si antes se vendía solamente de contado, los árabes introdujeron las ventas a crédito y el pago por cuotas fomentando así en los consumidores el hábito del ahorro. Sin embargo, a pesar de la rápida evolución económica que ha llevado esta comunidad a lo largo de un siglo a tener un gran protagonismo en la actividad económica y política, los prejuicios, por ejemplo llamarlos “turcos” o la descalificación hacia ellos, ha perdurado a través del tiempo y aunque ahora ocurre en menor medida, todavía ocurren discriminaciones de este tipo.

BHV: ¿Cómo valora usted la aportación de la comunidad árabe a la sociedad colombiana?

PV: El cúmulo de posibilidades en el campo del periodismo, ciencia, academia, política, muestra que sin duda es una comunidad que, además de tener más de un millón de personas que tienen mucha presencia en el país, ha hecho un recorrido dinámico y valeroso hasta llegar a tener un reconocimiento indudable en los diversos ámbitos de la vida nacional.

BHV: ¿Cuáles son las cosas que a usted más le impactaron del estudio que ha realizado?

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PV: Encontrar posiciones de los órganos gubernamentales de un claro contenido racista con grandes restricciones
PV: Encontrar posiciones de los órganos gubernamentales de un claro contenido racista con grandes restricciones

PV: Encontrar posiciones de los órganos gubernamentales de un claro contenido racista con grandes restricciones a la inmigración de los árabes, cosa que no ocurría con la gente procedente de otras culturas o razas. Se encuentra que el país ha adoptado un criterio racial equivocado pues la limitación de otorgamiento de divisas o el acceso al país ha tenido un claro tinte discriminatorio.

Es evidente que en los exámenes que se aplican para acceder a la ciudadanía se hacen preguntas absolutamente absurdas y no pertinentes.

BHV: ¿Cómo lograron ustedes desarrollar los estudios que han publicados y los que están en curso de publicación?

PV: Han sido muchos años de un trabajo constante y aplicado, que nos ha permitido compartir con las comunidades de diversas regiones del país, por lo que hemos tenido acceso a los voceros representativos de la comunidad árabe en diferentes instancias; se puede decir sin duda que lo que hemos logrado sistematizar y presentar en nuestros estudios da cuenta de la evolución histórica, de los componentes sociales y culturales de esta sociedad y sobre todo, pone de presente la política gubernamental, que cuando ha existido, ha sido muy limitante en la inmigración y cuando no discriminatoria y absolutamente racista.

BHV: ¿Qué cosas podrían hacerse para que esta situación mejore?

PV: Convendría mejorar la difusión de estas realidades y vincular más el mundo académico y buscar que los logros de esta comunidad sean más difundidos en la sociedad.

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ENTREVISTA CON KAREN DAVID DACCARETT (Barranquilla, Hotel Majestic, 20 de octubre de 2011) Este hotel
ENTREVISTA CON KAREN DAVID DACCARETT (Barranquilla, Hotel Majestic, 20 de octubre de 2011) Este hotel

ENTREVISTA CON KAREN DAVID DACCARETT (Barranquilla, Hotel Majestic, 20 de octubre de 2011)

Este hotel se caracteriza por tener una arquitectura que conserva el patrón árabe, porque su diseño y decoración, fuentes y arcadas están hechos siguiendo el modelo de cultura árabe.

La investigadora Karen David Daccarett, experta en arquitectura islámica y mudéjar y en historia y sociología del arte islámico, es coautora del libro El arte palestino de tallar el nácar, junto con Enrique Yidi Daccarett y Martha Lizcano Angarita y autora de numerosos artículos.

Beethoven Herrera Valencia: Karen, ¿cuáles son las labores que se han hecho de identificación del patrimonio cultural árabe en Colombia?

Karen David: Hemos trabajado en la identificación de las obras del arte palestino del nácar. Como usted recordará, el escudo que se encuentra en la Asamblea del

Atlántico fue donado por la comunidad árabe al Departamento del Atlántico; construido en nácar.

está

Yo he presentado diversas ponencias en eventos internacionales, hemos logrado una gran aceptación acerca de la validez y pertinencia de esta iniciativa.

BHV: ¿Qué otras iniciativas se están realizando de modo convergente con este proyecto?

KD: En Cartagena se ha inaugurado la Academia Superior de Bellas Artes que dirige Sacra Náder David que busca la formación de los jóvenes en el campo cultural garantizándoles el acceso al conocimiento de la cultura árabe para que fortalezcan su identidad como comunidad.

BHV: Hacia el futuro,¿ qué iniciativas tienen ustedes en mente?

KD: Estamos proponiendo la creación de un museo que tenga las especificaciones técnicas y que permita acopiar en un solo espacio el patrimonio cultural de las comunidades árabes migrantes hacia Colombia. Esta iniciativa ha sido presentada también a entidades internacionales y ha sido bien recibida.

BHV: ¿Qué sugerencias o propuestas tendría usted, desde el campo de vista de la recuperación del patrimonio cultural árabe para que sean tomadas en cuenta por el gobierno de Colombia?

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KD: Considero de máximo interés que el gobierno se comprometiera a apoyar la iniciativa del
KD: Considero de máximo interés que el gobierno se comprometiera a apoyar la iniciativa del

KD: Considero de máximo interés que el gobierno se comprometiera a apoyar la iniciativa del museo que he mencionado antes. Así mismo todo lo que se haga en el orden de la difusión de los aportes culturales, arquitectónicos, literarios, musicales y gastronómicos que podrían ser muy interesante para conseguir que la comunidad colombo-árabe fortalezca la recuperación de su patrimonio y la consolidación de su propia identidad.

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ENTREVISTA CON AMAL MAKSOUD (Bogotá, 24 de octubre de 2011) Profesora de los cursos de
ENTREVISTA CON AMAL MAKSOUD (Bogotá, 24 de octubre de 2011) Profesora de los cursos de

ENTREVISTA CON AMAL MAKSOUD (Bogotá, 24 de octubre de 2011) Profesora de los cursos de árabe de la Universidad Externado de Colombia

Beethoven Herrera Valencia: Es un estudio que propone el Ministerio de Cultura para tener un perfil de las comunidades árabes en Colombia, una primera aproximación de cara a una formulación de políticas para las comunidades más adelante y en esta primera fase se va a hacer énfasis en el tema de la vida cultural de los árabes, su lengua, su religión, vestuario, gastronomía, los temas de familia, social, como es el trato con las mujeres, el matrimonio, entre otras.

Más adelante miraremos la parte económica, sus actividades comerciales, lo de Maicao por ejemplo; o su proyección política que es fuerte en Córdoba por ejemplo. Como usted es profesora de árabe por tantos años, la idea es preguntarle el grado de interés de los colombianos en el curso de árabe, cuántos son por ejemplo hijos de árabes, si son personas de las comunidades no árabes que lo estudian por cultura general, si viajan a Oriente cuando terminan de estudiar la lengua, con becas por ejemplo, cuántos centros de formación en lengua árabe hay en el país.

Amal Maksoud: Algunos de los estudiantes que tengo en la Externado cursan la materia por la cultura, ya que están muy interesados en la cultura árabe, muy pocos son de origen libanés. En el grupo de la Universidad no siempre hay alguien de origen libanés. Yo les pregunto por qué entraron a la clase y dicen que por ‘curiosidad’, y viajan después de terminar el curso a profundizar el árabe, en la primera fase de Colombia de árabe son más o menos dos niveles de otros países:

entonces uno acá les enseña a escribir y a leer; en el segundo nivel se manejan la gramática y construcción.

BHV: ¿Hay más cursos en otras universidades que tú conozcas?

AM: Hay en la Universidad de los Andes, Rosario, en la Universidad Central y Militar.

BHV: ¿Cuántos cursos de árabe dictas en la Externado?

AM: Dos, pero con el primer curso es suficiente para defenderse en cualquier país árabe, puede hablar, escribir lo que habla.

BHV: Y entre el lenguaje hablado de un país a otro, digamos entre un libanés y un sirio, ¿se entienden con los de otro país?, ¿o hay modismos, entonaciones o dialectos propios de cada región?

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AM: Claro que hay cambios en cada país, pero yo enseño árabe hablado y el
AM: Claro que hay cambios en cada país, pero yo enseño árabe hablado y el

AM: Claro que hay cambios en cada país, pero yo enseño árabe hablado y el literario, el literario ya es un idioma oficial entre todos los países árabes, por lo tanto maneja todo el idioma.

BHV: La literatura árabe, ¿circula en todos los países de idioma árabe o está todo traducido?

AM: Es que si uno mira por ejemplo la mayoría de países usan el árabe literario igual como el hablado. Dubai tiene el árabe literario, pero el Líbano cambia un poco la conjugación del verbo. Estamos hablando de lo literario, que es igual en los demás países y se entienden.

BHV: En el tema de la religión encontramos que hay mezquitas, encontramos que hay musulmanes, pero no todos son necesariamente árabes, son de otras regiones como África. ¿Qué proporción de la comunidad que vive acá en Colombia que tú conozcas está repartida por creencias religiosas?

AM: cuando nosotros trabajamos en la Embajada del Líbano hace alrededor de ocho años, había como trescientos cincuenta mil libaneses en Colombia. Musulmanes más que todo hay en Maicao, en San Andrés, al igual que en Santa Marta, pero en Bogotá son más que todo católicos,

BHV: Eran maronitas, ortodoxos.

AM: En el Líbano sí, pues los maronitas son de origen libanés y el presidente siempre debe ser maronita.

BHV: ¿Qué grado de asimilación encuentran los estudiantes en cuanto al idioma?

AM: Claro, al principio como en cualquier idioma les parece como algo raro, interesante, les gusta el idioma. Pero al principio lo normal es que empecemos con las letras mientras aprendes como un dibujo, tienes que hacerlo, pero después ya tienes como en el nivel uno al final que hay palabras dentro de estas letras que saben y lo pueden escribir perfectamente. Es muy fácil, el árabe como lo lees lo escribes, es como el español, no como el francés que al final hay letras que no puedes pronunciar de diversas formas, o como ocurre en el inglés. El árabe no, como lo escribes lo lees, cada letra tiene su significado.

BHV: Respecto de la gastronomía: ¿qué grado de permanencia tiene en las fórmulas culinarias en la concina árabe de las comunidades que aquí persisten?, ¿lo mantienen en su cocina o lo hacen por celebración de fiestas?, o ¿lo comen diariamente como familia?

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AM: Como familia nosotros cocinamos siempre árabe, claro que el ajiaco y el sancocho se
AM: Como familia nosotros cocinamos siempre árabe, claro que el ajiaco y el sancocho se

AM: Como familia nosotros cocinamos siempre árabe, claro que el ajiaco y el sancocho se incluyen. La condimentación se puede conseguir en muchas partes, por la calle 85 con carrera 12 ,ahí venden condimentos y se llama la Cafetería Árabe y consigues los condimentos para la carne y otras cosas.

BHV: La parte familiar. Por ejemplo, ¿cómo es el matrimonio? Las mujeres van a buscar a los hombres al Líbano?, ¿se hace un encuentro con la comunidad árabe para casarse?, ¿se pueden casar con hombres y mujeres fuera de la comunidad árabe?

AM: si es musulmán es un poco diferente. Los musulmanes pueden hace un poder a su amigo que se va y se casa con una mujer en el Líbano y la trae, claro que es un matrimonio por contrato no más, como la persona que se quiere casar no puede viajar al Líbano hace un poder, pero ella es esposa del señor que hizo el poder y que se quedó aquí.

Un libanés que vive acá en Colombia y tiene que ir a casarse (hablamos de los musulmanes que son de familia desde que nació) y dicen ella es la esposa de tal persona y los reservan más que todos los primos paternos y ya saben que es la esposa de ellos. Por cultura y con esa mentalidad crece y es obediente y cree que es lo normal y si uno viene acá y mira la cultura y ve la unión libre y no le parece bien, nosotros no tenemos el matrimonio civil, se trató pero no, es por la iglesia.

Se hace algo parecido al matrimonio civil con algo parecido como al juez civil y no se casan en una mezquita y ni siquiera la novia está presente, es el papá o la persona que la representa con el novio que se va a casar con ella. Se cogen las manos y dicen una oración que es para un matrimonio: después las mujeres están solas, los hombres están solos y luego están juntos.

Ahora la gente se está convirtiendo al Islam, bastantes personas, tengo una amiga de 37años que conoció a un hombre de Pakistán y en un mes se casó con él y se hizo musulmana.

BHV: El hecho que ustedes vivan en una sociedad en la cual hay pocas tradiciones como el divorcio, ¿ha hecho que la comunidad se mantenga con sus tradiciones o que haya adoptado el modelo occidentalista?

AM: Claro, comenzando por mí, uno empieza a adoptar cosas de Occidente, igual tengo creencias que no cambio como la educación de mi hija, pero hay cosas que uno va cambiando porque uno no lo ve tan complicado como cree pero lo hace.

BHV: ¿Cuándo llegaste a Colombia?

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AM: Cuando llegué tenía 26 años, porque en el Líbano había pasado una crisis, entonces
AM: Cuando llegué tenía 26 años, porque en el Líbano había pasado una crisis, entonces

AM: Cuando llegué tenía 26 años, porque en el Líbano había pasado una crisis, entonces en la familia pensamos que como yo tenía la opción de nacionalidad colombiana porque mi abuela nació en Girardot, ya que sus papás vinieron a Colombia y la tuvieron a ella y a otros hijos, para tener esta posibilidad vinimos acá y nos dieron la nacionalidad en cuatro meses, obviamente con un abogado, y por esta razón me la dieron.

Yo no quería quedarme, ya que toda la familia vino solamente para tener la nacionalidad y se regresó mi familia, pero yo me quedé.

BHV: ¿La comunidad se reúne en sectas religiosas o hacen aniversarios en el país donde se encuentran, reviven la comunidad árabe?

AM: Acá la comunidad árabe libanesa hace muchas celebraciones, en navidad, van todos los libaneses al club, [que] queda en la calle 87 con carrera 9.

BHV: En el tema de la danza, el vestuario, ¿tienen su propio sastre para hacer los vestidos?, ¿lo traen de su país de origen?, ¿usan los vestidos en la vida cotidiana?, ¿en público?, ¿cómo manejan el vestuario?

AM: El vestido que usó Zuleima en el evento que era rojo se llama abelle, es un vestido que se usa el día de la independencia del Líbano que es el 22 de noviembre. Si uno va a asistir a un evento público importante, entonces lleva un vestido típico del país, cuando estaba en la embajada llevaba traje típico de mi país y se traen del país de donde uno es originario.

Ahora con lo del baile árabe hay mucha gente que puede coser o tejer, ya que es muy fácil, uno trae el modelo y se hacen, conozco a una bailarina argentina que baila muy bien el baile árabe y enseñó a muchas colombianas a bailar bien lo árabe y el vestido se lo hizo un sastre colombiano.

BHV: Yo tengo en la Universidad Nacional un grupo de estudiantes, que tienen la clase de danza árabe y a la gente les gusta mucho verlas bailar. Y con lo de Shakira se ha puesto muy de moda en el país.

AM: Es que fue por Shakira la moda. El padre de ella es libanés.

BHV: Si tú fueras a hacer recomendaciones para fortalecer la identidad árabe en Colombia en el campo de la lengua, música, gastronomía, la cultura, ¿qué recomendarías? ¿Qué se puede hacer para que la comunidad árabe se sienta más identificada reconocida, afianzada en sus valores, respetada por las personas, proyectadas en el país para que se reconozca?

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AM: Ya está reconocida la comida, hay muchos restaurantes. Mis alumnos se comunican con árabes.
AM: Ya está reconocida la comida, hay muchos restaurantes. Mis alumnos se comunican con árabes.

AM: Ya está reconocida la comida, hay muchos restaurantes. Mis alumnos se comunican con árabes. Como no hay computadores en árabe usan letra latina, y el árabe le responde igual, yo para chatear con mis familiares, lo hago de esta forma ya que no está el lenguaje para escribirlo así en la red. En Arabia la mayoría de los computadores lo tienen en inglés, aunque también hay en árabe. Hay un teclado en árabe, yo traje mi PC del Líbano y las teclas son como sticker que se pegan y me toca cambiar el sticker, pero acá no es fácil conseguir un PC en árabe, por eso es complicado.

BHV: Entre las comunidades hay libaneses, con musulmanes y cristianos y no tienen ningún problema.

AM: No, no tienen ningún problema, antes si había algún tipo de inconvenientes pero ahora no, se casan y todo.

BHV: ¿Estudios que conozcas que nos puedan servir de referencia para entender mejor el tema de la migración, cómo llegaron, por qué llegaron a ciertos puntos?

AM: Hay un libro de los árabes en Colombia, es de Juan Gossaín. El allí entrevistó a muchos libaneses y les preguntó cómo vinieron. Te conseguiré un libro en la Embajada del Líbano que también habla del mismo tema.

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ENTREVISTA CON ZEGHER HAY HARB (Bogotá, 22 de noviembre de 2011) Es abogada y funcionaria
ENTREVISTA CON ZEGHER HAY HARB (Bogotá, 22 de noviembre de 2011) Es abogada y funcionaria

ENTREVISTA CON ZEGHER HAY HARB (Bogotá, 22 de noviembre de 2011) Es abogada y funcionaria de la Procuraduría General de la Nación.

Beethoven Herrera Valencia: Las parejas que se casan por rito islámico no registran su matrimonio ante el juez colombiano, porque el rito islámico es suficientemente válido y cuando repudian a la mujer y se van de vuelta para su país de origen llevando a sus hijos o dejándolos con la mujer, ésta se queda sin protección social, sin seguros, sin derechos de propiedad conyugal y a veces con los hijos, ¿qué se puede hacer?

Zegher Hay Harb: Bueno, yo creo que hay varias cosas que considerar aparte de lo de género. En Colombia una unión marital de hecho tiene validez jurídica, entonces, desde el punto de vista de Colombia, si la mujer exige tiene toda la protección. Lo que pasa es que generalmente no se hace y en eso hay también mucho escapismo, machismo, y el hombre que se escapa. Conozco pocos casos, tal vez dos y con una distancia de 50 años, no sé si haya más, pero no los conozco.

Desde luego en una sociedad tan machista y en la que se conjugan dos muy machistas la árabe y la colombiana, puede pasar esto, pero no puedo hablar en profundidad.

BHV: Se están negando las visas a los árabes para entrar al país, sabemos que de 150 visas solicitadas entre el 2000 y 2004 se han negado la mitad, ¿qué opinas de esto?

ZHH: En cuanto a que se les nieguen las visas a los árabes y esto impide a veces la reunificación familiar, [creo que] desde luego este es un país donde hay un grupo de presión muy fuerte que es el de la comunidad judía. Esta es una comunidad poderosa, económicamente fuerte y que tiene mucho arraigo en el país en donde nunca han tenido que sufrir, pero además, está conformada por judíos europeos que vivieron muchos años en Europa antes de venir acá, entonces, ellos están en otras condiciones, mientras que la comunidad libanesa es una comunidad débil que no se siente todavía con derecho a reclamar, apenas los hijos que hemos estudiado somos los que hemos asumido posiciones más contestatarias.

BHV: Fayad es escritor, Galat es rector, y Char es muy rico y fue Gobernador, Turbay fue presidente, es decir, hay muchas figuras destacadas. Sin embargo, la comunidad no está reconocida en el censo del país, tampoco se hace un reconocimiento a la lengua [ni se da] mayor facilidad de inmigración. Tienen una

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gran cantidad de personas en el país, más de un millón de personas y por
gran cantidad de personas en el país, más de un millón de personas y por

gran cantidad de personas en el país, más de un millón de personas y por peso económico podrían ser reconocidas como grupo si actuaran unificadamente. ¿Qué ha faltado?

ZHH: Yo creo que estas personas que han tenido logros individuales es posible que no se hayan preocupado nunca porque trascienda más allá del ámbito individual y no han tenido una preocupación por la comunidad. No sé por ejemplo si Fuad Char se haya preocupado por hacer algo por la comunidad libanesa siendo él primera generación nacida en el país, pero además, lo que mencioné antes, la sociedad libanesa es una sociedad que en términos históricos es muy nueva en el país y muy débil, son pocos los destacados, cien años de inmigración y realmente son pocos, son gentes que no tienen una unidad en todo el país, entonces, son cosas que hacen que no sea una comunidad muy fuerte.

BHV: En tu entrevista publicada por Pilar Vargas y Luz Marina Suaza tú dices que no buscas a la gente para ser su amiga por ser árabes, sino por coincidencias de principios e ideología, y eso habla mucho del nivel de inserción en la sociedad a la cual tú has llegado. ¿Cómo ves tú los esfuerzos de nucleamiento de agrupaciones y asociaciones que existen y la función que cumplen?, ¿Cómo ves la eficacia que tienen en torno a recuperar la identidad, vínculos y defender derechos?

ZHH: Lo que pasa es que yo no busco a mis amigos porque sean de un lado o de otro, a mí no me importa si son chinos, japoneses, amarillos o verdes, pero eso no quiere decir que yo no sea en su totalidad hija de inmigrantes libaneses. Cuando estoy con mi familia hablo en árabe, y cuando no, igual, yo tengo muchas costumbres árabes, vivo muchas costumbres libanesas, a mi hijo se las he transmitido, mi casa es en realidad la de una colombiana hija de libaneses, entonces el hecho de que yo no tenga nada que ver con la comunidad libanesa que está en Bogotá por el hecho de ser libanesa, [no indica que no haya] gente libanesa que a mí me llega al corazón, con la que comparto cosas, y me relaciono.

Cuando yo voy a Panamá trato casi solamente con la comunidad libanesa, son mis amigos, vivo entre ellos, practico las mismas costumbres. Desde luego, yo no soy una persona religiosa, entonces ellos van a sus mezquitas y yo no, pero los respeto, como respeto cualquier otro rito. Si a mí me invitan a un rito budista porque van a conmemorar un acontecimiento, la muerte de alguien o lo que sea, yo asisto con respeto; lo mismo hago con católicos o musulmanes, pero yo no soy una persona religiosa y eso es un punto en donde no hay contacto sino respeto, como lo tengo por toda la gente.

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Pero desde luego que yo soy muy libanesa y no es que cuando estoy entre
Pero desde luego que yo soy muy libanesa y no es que cuando estoy entre

Pero desde luego que yo soy muy libanesa y no es que cuando estoy entre ellos soy libanesa y cuando no, no, sino que cuando estoy con ellos tengo por ejemplo la oportunidad de hablar en árabe. Pero tú ves y mi casa es una casa árabe y colombiana.

BHV: En tu entrevista has reivindicado esta condición laica de la vida, ¿como ves la altísima incidencia del factor religioso en la comunidad de Maicao y en las comunidades que han adoptado el rito maronita?, ¿la nucleación en torno al tema religioso y el tema de la mujer en cuanto a la libertad de opinión, al espíritu crítico?, ¿crees que la religión está en función de facilitar el progreso de su cultura y la inserción en la sociedad?

ZHH: Yo no sé si el progreso, la religión de todas maneras es un factor de cohesión, claro que si es un factor de cohesión, bueno o malo es otra discusión. Yo creo que este revivir del islamismo tiene mucho que ver con el triunfo de Khomeini en Irán, porque es cuando empieza el auge. Cuando yo viví en el Líbano, que fue hasta el año 1981, ninguna mujer se tapaba, lo hacían como la mujer del mediterráneo, España o Italia, que se tapaban la cabeza con una pañoleta aquellas que ya se consideraban viejas, ya hoy en día daría risa eso - mujeres de 40 años por ejemplo-, pero ninguna se tapaba.

Ahora esta efervescencia religiosa que no veo que haya hecho mejorar a la gente, pero creo que esto tiene una raíz en el triunfo de Khomeini y además porque triunfaron los Chiítas que fueron siempre los sometidos, los más pobres, los olvidados en el Líbano, Siria, Irak.

Yo veo que los jóvenes musulmanes, muchos de los que yo conozco hoy en día, son hoy menos tolerantes de lo que era mi papá y eso que él era un hombre viejo del siglo XIX y él era un hombre absolutamente tolerante y respetuoso; por eso no veo que haya mejorado la calidad humana de la gente, no veo nada que haya mejorado en la gente con este auge religioso. Con respecto a los maronitas, no tengo ni idea de nada de eso, pero de todas maneras en general y claro que hay excepciones, hay gente que es religiosa y que lo es muy profundamente, muy honestamente, pero esto es muy social.

¿Cuánta de la gente que se la pasa rezando, yendo a la iglesia o a la mezquita o a dónde sea, lo haría si no fuese nadie de su comunidad que pudiera verlo?, ¿cuantos lo harían de corazón y seguirían los preceptos exactos, exactamente cuando tienen a toda la comunidad encima?

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El Islam prohíbe recibir interés del dinero, ¿cuánta gente hay que no recibe el interés
El Islam prohíbe recibir interés del dinero, ¿cuánta gente hay que no recibe el interés

El Islam prohíbe recibir interés del dinero, ¿cuánta gente hay que no recibe el interés del banco? Yo solo sé de una persona que hace eso, pero para ponerles trapos encima a las mujeres sí siguen la religión al pie de la letra, esto tiene muchas cosas que son de apariencia social y la religión cumple mucho también esa función. Por lo tanto, no sé si esa cohesión es positiva o negativa.

BHV: Hablando con una profesora de árabe, Amal Maksoud , nos decía que a las mujeres árabes las casan por acuerdo de familia, mandan a traer la mujer del país árabe y se casan y al rito de boda va el papá de la muchacha o el hermano mayor y la entrega o llega al acuerdo con el novio y después llega la muchacha.

Yo le pregunté: ¿y cómo asegurar que se gusten, que hagan vida íntima y sexual satisfactoria, qué dure la pareja si no se quisieron, no se casaron por amor? Y me respondió que uno al final aprende a quererse, que la gente aprende a convivir de buen agrado y que al no casarse enamorada no le dan celos que es lo que mata las relaciones.

¿Cómo miras tú que te has criado en occidente y con la cultura occidental y que tienes ancestros libaneses el tema de igualdad y libertad de la mujer?, ¿cómo se maneja eso cuando hay parejas mixtas, con no árabes?

ZHH: Lo que yo he visto y he percibido desde hace muchos años es que los muchachos de familias libanesas se casan con mujeres libanesas, pero nadie las busca, son ellos mismos los que se hablan y los padres aprueban y muchas veces no lo aprueban, pero no es que alguien les busque la mujer o que sean matrimonios arreglados.

[Por] lo que yo conozco, en las familias libanesas en otras comunidades es posible que las cosas no sean así. Los matrimonios mixtos son otras cosas, yo he visto que siempre al comienzo hay mucha resistencia a esto, porque tienen temor de que se pierdan las costumbres, pero después han terminado aceptando y son matrimonios muy integrados; pero hay un rechazo efectivamente, salvo personas como yo, que como siempre, no sé si se vencieron por cansancio, pero siempre aceptaron que íbamos a hacer lo que queríamos hacer. Pero ahora lo miro no solo como una hija de libaneses aquí integrada, sino como lo miran muchas mujeres libanesas de avanzada, porque como en todas las sociedades ocurre, las pequeñas burguesías del mundo entero se parecen, se diferencian los muy ricos y los muy pobres, pero las clases medias son iguales, tienen los mismos prejuicios.

Yo he oído por ejemplo que hay hijos de libaneses que ´dicen que no son libaneses sino fenicios, ¿qué es eso? ¡Por favor! Nosotros somos árabes, somos

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una mezcla completa, las familias árabes son gente rubia, de pelo negro, blancos, morenos, de
una mezcla completa, las familias árabes son gente rubia, de pelo negro, blancos, morenos, de

una mezcla completa, las familias árabes son gente rubia, de pelo negro, blancos, morenos, de ojos azules, negros, todos en una misma familia, porque somos una mezcla de razas, pero definitivamente somos una cultura con muchos puntos de contacto con otras culturas árabes, comenzando por el idioma.

Desde luego el Líbano tiene diferencias radicales con otros países árabes, infortunadamente hoy en día, este renacer del Islam genera un retroceso, en el sentido de que la sociedad se ha hecho menos tolerante.

BHV: ¿Cómo viste el grado de preservación cultural en la isla de San Andrés, donde han vivido aislados de todo el continente?

ZHH: Es que nunca vivieron aislados, porque los que se iban tenían familia en el continente. Lo que si no era tan común antes, es que la gente fuera con tanta frecuencia al Líbano, hoy muchas personas van a pasar el verano y la gente ha construido sus casas allá en el Líbano, la gente va a votar cuando hay elecciones.

El peso árabe en San Andrés ha disminuido por los problemas económicos que todos conocemos, entonces se han quedado menos familias de las que había antes, ahora hay diferencias en la forma como se asientan, en las partes más rurales, como las de Córdoba y Sucre, mezclan el comercio y la ganadería porque eso es el entorno económico en el que están y por eso son gente exitosa no solo en el comercio, sino en todo lo que hacen.

Ahora, en Maicao la comunidad es mucho más cerrada aunque no tan numerosa como antes, pero en Maicao hay que tener en cuenta que se ha dado un repoblamiento y yo creo que lo es paramilitar, o sea, hubo un tiempo en que a los ciudadanos árabes los secuestraban subiendo a los apartamentos en los edificios donde vivían y se los llevaban de allí, a los que atracaban y les robaban la camioneta, después les decían que las camionetas las tenía la policía en Riohacha y se las vieron a los policías y lo comprobaron cuando iban a llevar el dinero a los bancos a consignarlos en Riohacha o Santa Marta. Los atracaban cuando retiraban dinero de los bancos y los han cerrado porque supuestamente lavaban dinero, pero no he sabido que hayan cerrado un banco en Medellín ni en Cali y todos sabemos las cantidades inmensas de dinero que se lavaron en esas ciudades.

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ENTREVISTA CON YAZMYN DAJUD (Bogotá, 22 de noviembre de 2011) Ingeniera industrial, funcionaria por varios
ENTREVISTA CON YAZMYN DAJUD (Bogotá, 22 de noviembre de 2011) Ingeniera industrial, funcionaria por varios

ENTREVISTA CON YAZMYN DAJUD (Bogotá, 22 de noviembre de 2011) Ingeniera industrial, funcionaria por varios años de las Secretarías de Integración Social y Desarrollo Económico de Bogotá.

BHV: ¿Cuál es su apreciación respecto del grado de inserción que los inmigrantes árabes han logrado en la sociedad colombiana?

YD: Creo que no obstante la difícil aceptación inicial, la inserción ha sido muy importante. Existen muchas pruebas en general, de personas insertadas en los sectores políticos, empresariales, periodísticos, comerciales y otros han propiciado a la sociedad colombiana importantes aportes.

BHV: ¿Cómo analiza usted la posición de la mujer árabe en su relación con la sociedad colombiana, comparando la tradición árabe con la tradición colombiana?

YD: La veo igual a la de la mujer colombiana, las dificultades de reconocimiento al género femenino han sido similares. Pienso que es importante resaltar que muchos inmigrantes árabes conforman la colonia sirio- libanesa y entre ellos muchos de tradición cristiana ortodoxa. Las religiones del mundo árabe, como las de otros sitios, marcan diferencias con respecto del estatus de género.

BHV: ¿Cómo podrían explicarse las razones por las cuales el uso y la enseñanza de la lengua árabe sean tan débiles?

De una parte por la necesidad imperiosa de vincularse a la nueva cultura, dadas las condiciones que obligaron la migración y el complicado recibimiento de Colombia en el que la discriminación obligó a estrategias fuertes de supervivencia; de otra parte, a la facilidad que la lengua árabe otorga para asimilar, aprender y adoptar un nuevo idioma. Adicionalmente por la miopía política, gubernamental y social de no acoger una nueva riqueza cultural, con la cual ya tenía grandes vínculos desde la colonia española, no generando facilidades para la población de enriquecerse con la nueva lengua, tradiciones y cultura milenaria. Aún hoy en día no existe, por ejemplo en la Universidad Nacional de Colombia, la lengua árabe como opción para los estudiantes de idiomas y sí se encuentran otras, quizás un poco menos vinculantes, como el farsi.

BHV: Representantes de la comunidad árabe han tenido un exitoso desempeño en el periodismo, el comercio, la academia y la política, pero solo recientemente se han comenzado a hacer encuentros de la comunidad colombo-árabe.

¿Podría afirmarse que esos éxitos han sido hasta ahora más el resultado del esfuerzo individual?

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YD: Absolutamente sí y bastante individual. BHV: En su experiencia personal; ¿Cómo se ha sentido

YD: Absolutamente sí y bastante individual.

YD: Absolutamente sí y bastante individual. BHV: En su experiencia personal; ¿Cómo se ha sentido aceptada

BHV: En su experiencia personal; ¿Cómo se ha sentido aceptada en el ejercicio profesional, en la relación social?

YD: Como una colombiana más.

BHV: ¿Cuáles son las barreras o limitaciones que usted encuentra en la actualidad para un mayor reconocimiento social, o una mejor proyección como comunidad?

YD: Sin duda el desconocimiento, o el no reconocimiento, la indiferencia absoluta para saber de su presencia, sus alcances y sus posibilidades. Hay quienes dicen “Aquello que no se menciona, no existe”.

BHV: ¿Qué propuestas haría usted al gobierno respecto de la política pública y lo que ella puedes hacer para mejorar la condición de la comunidad colombo-árabe?

YD: Primero el reconocimiento de su existencia, de su presencia, el de sus aportes históricos en el país y a la humanidad. Y a partir de ahí la generación de oportunidades de enriquecimiento de la sociedad colombiana con múltiples opciones pluriculturales al alcance que están presentes en muchas personas que hoy son sus compatriotas.

El mundo árabe hoy estigmatizado, proporcionó a la humanidad grandes beneficios desde las matemáticas, la medicina, la literatura, las artes, etc. La política pública debería crear espacios de reconocimiento, enriquecimiento cultural y de afianzamiento de las relaciones y oportunidades internacionales.

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HALTYKA CHEDID TURBAY (Entrevista virtual, 27 de noviembre de 2011) Beethoven Herrera Valencia: ¿Cuál es
HALTYKA CHEDID TURBAY (Entrevista virtual, 27 de noviembre de 2011) Beethoven Herrera Valencia: ¿Cuál es

HALTYKA CHEDID TURBAY (Entrevista virtual, 27 de noviembre de 2011)

Beethoven

Herrera

Valencia:

¿Cuál es

su apreciación sobre el grado de

inserción?

Haltyka Chedid: No obstante que los árabes se han involucrado en el mundo

colombiano tanto en los aspectos económico, político y cultural, mi percepción es

que el origen siempre está presente y se siente la carga de un elemento negativo

por parte de la sociedad colombiana. Este referente no se ha eliminado del todo.

BHV: ¿Cómo analiza usted la posición de la mujer árabe?

HC: Aquí se entremezclan ambas culturas, que fusionan modos de ser, tiempos e

identidades que en un momento estuvieron escindidas, y que al mezclarse generan una identidad. Así, cuando las primeras migraciones a finales del siglo

XIX hasta los años 30 del siglo XX, la mujer árabe llegó a nuestro país en una

posición subordinada al hombre y encontró en el contexto cultural colombiano una

situación muy similar. A partir de la presencia liberadora de algunos países occidentales, las mujeres colombianas y árabes han entrado en un definitivo proceso de emancipación, de igualdad de género,

BHV: ¿Cómo podrían explicarse las razones por las cuales el uso y enseñanza de la lengua árabe sean tan débiles?

HC: Los inmigrantes de todas las naciones siempre tienen la tendencia a adaptarse al país de adopción como un mecanismo de sobrevivencia. Esto no ha

cambiado con el tiempo. En la segunda y tercera generación los hijos y nietos de inmigrantes van perdiendo contacto no solo con su historia sino también con su lengua, a medida que se van fusionando con la cultura receptora. A esto habría

que adicionar el hecho de que el inglés se ha convertido en lengua universal.

BHV: Representantes de la comunidad árabe han tenido un exitoso desempeño en el periodismo, el comercio, la academia y la política, pero solo recientemente se han comenzado a hacer encuentros de la comunidad colombo-árabe.

HC: Hombres y mujeres tienen conciencia de su ser histórico, saben que no están allí por azar, sino que se preguntan lo que son y de donde provienen. Esto es una consecuencia natural que se da para volver a los orígenes, en busca de una identidad auténtica que integra elementos definitivos en la cultura receptora, pero simultáneamente, quieren regresar a sus raíces con estos eventos culturales.

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Hasta tanto las migraciones de origen árabe no logren puestos de liderazgo en las élites,