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Escribe la Madre Teresa:

"La paz y la guerra


empiezan en el hogar. Si
de verdad queremos que
haya paz en el mundo,
empecemos por amarnos
unos a otros en el seno
de nuestras propias
familias.
Si queremos sembrar
alegra en derredor
nuestro, necesitamos que
toda familia viva feliz.

Cada relacin familiar tiene que ser vivida honestamente.
Y el verdadero amor hace sufrir, no lo dudis.
Pero, al mismo tiempo, tales sufrimientos con amor se ven
acompaados siempre por un gran sentido de paz.
Cuando en una casa reina la paz, all se encuentran tambin
la alegra, la unin y el amor.
Nosotros hemos sido
creados
para amar y ser amados.
Ama hasta que te duela,
si te duele es la mejor
seal.
Cuanto menos poseemos, ms
podemos dar.
Parece imposible, pero no lo es.
Esa es la lgica del amor."
"En el momento de la muerte, no se nos
juzgar por la cantidad de trabajo que
hayamos hecho, sino por el peso del
amor que hayamos puesto en nuestro
trabajo.
Este amor debe resultar del sacrificio de
nosotros mismos y ha de sentirse hasta
que haga dao."
No basta con que digamos: Yo amo a Dios.
San J uan dice que somos mentirosos si afirmamos que
amamos a Dios y no amamos a nuestro prjimo.
Es muy importante para nosotros darnos cuenta de que
el amor, para que sea autntico, tiene que doler.
La Madre Teresa fue un ejemplo viviente
de la capacidad humana para generar
amor infinito.
El mundo recordar a la Madre Teresa por su
amor. Por su amor a Dios y a cada persona.
Ahora nosotros podemos hacer lo mismo
que haca ella.
Juan Pablo II,
que le tuvo
una gran
estima en
vida,
la beatificar
el 19 de
octubre de
2003,
a los seis
aos de su
muerte.