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Análisis película “La ola”

En esta pieza cinematográfica, podemos evidenciar el efecto de la manipulación mental y psicosocial a partir de un ejercicio sencillo de integración grupal, Desde el punto de vista de Fernando Savater en su ensayo “Política para amador” es evidente como la sociedad permea todos los aspectos intrínsecos del ser humano y van transformando su personalidad, aspecto físico, psicológico y emocional, tanto individual como grupalmente.

Somos producto de la sociedad que nos rodea en cada momento de nuestras vidas, cada nueva vivencia experimentada dentro del núcleo social va aportando pequeños detalles que con el paso del tiempo transforman la realidad de cada individuo y lo van apropiando a una determinada sociedad. Así es cómo vamos siendo participes de todos los tópicos auto-contenidos dentro del nicho social, haciéndose imperativa y obligante la necesidad de participar activamente en las decisiones que se toman en la sociedad a la que pertenecemos y nos convertimos en ciudadanos, “mayores de edad” con la capacidad de elegir y ser elegidos dentro de un sistema democrático es sus diferentes modalidades y acepciones.

Este modelo social es sin lugar a dudas el más efectivo a la hora de querer hacer que el ideal de sociedad sea aplicable y autónomo, pero en contraste con el mensaje y la intención evidenciados en la película; no siempre esto es aplicable en su totalidad y el sistema es vulnerable a los agentes modificadores que la contienen. Estamos hablando de aquellos terribles y oportunos tiranos que aparecen de una vez en tanto y juegan casi como un niño con sus juguetes, con lo que conocemos actualmente como modelo de sociedad democrática.

Sale a relucir la eficacia del control ejercido por un individuo con las capacidades oratorias y persuasivas de todo un caudillo que quiere tan solo “el bienestar grupal” escondiendo detrás sus oscuras intenciones, aprovechándose siempre de las masas oprimidas y deseosas de cambio, ansiosas por un futuro mejor.

Así aparecen las temibles dictaduras, con su dictador a la cabeza, la autoridad suprema recae sobre ellos y sus “súbditos” se rigen bajo su absoluta voluntad, se

pierde el concepto de individualidad y se masifica aún más la miseria cómo medida de exclusión y diferenciación de “doctos e ignorantes”.

Todo esto es posible debido a la facilidad con que las masas pueden ser controladas, el auto-criterio, la responsabilidad suprema del ciudadano para con su sociedad, es trasformada por una mediocre ilusión hacia “un futuro mejor”, con inclusión y la falsa idea de pertenecer a un grupo, a cambio de su “prostitución” ciudadana.

La sociedad colombiana no está exenta de esta macabra realidad. Los dirigentes políticos se alzan cómo caudillos prometiendo lo que es irrealizable; algunos lo logran y manipulan el sistema para sus propios beneficios. Finalmente recayendo la responsabilidad de todo esto sobre aquellos que vendieron la posibilidad de cambiar su presente y futuro por unas dadivas, de las que en algunos casos ni siquiera son beneficiarios.

La mente humana es susceptible mientras sea ignorante del entorno y las condiciones que le rodean, el efecto de grupo es tan poderoso que socava la voluntad y hace que lo que nos parezca lejano e imposible nos cobije como la realidad que nos disguste pero ante la cual es poco lo que podemos hacer.

“una sola golondrina no hace verano”.