Вы находитесь на странице: 1из 9

¿PORQUÉ MIS GRABACIONES

SUENAN COMO EL

INTRODUCCIÓN

por

Raab

?

Para partir quiero decir que este documento no pretende ser LA referencia más completa respecto de grabación y mezlca, sino una mas bien una más de las tantas que

circulan por ahí, pero que no por ello la hace despreciable. Es más, después de muchos años recopilando información y practicando, me siento con la confianza para transmitir

lo que he aprendido e investigado. Me he tomado la libertad de adaptar algunos puntos

de un excelente thread de un foro de EEUU por la claridad de presentación y lo didáctico de sus explicaciones, ajustándolo al lenguaje y realidad del hispano parlante.

Vamos a partir con la historia de @Rockito.

@Rockito, músico amateur y con unos años tocando, dueño de una técnica digamos “decente”, es actual poseedor de una flamante Squier Strat, un micrófono Shure SM57 y un ampli Fender Champion. @Rockito ha decidido entrar al mundo de la grabación digital. Para ello, junta un poquito de plata y se compra una interfaz MBox (previo consejo de un amigo cercano) para hacer, según lo que dice en la caja, “grabaciones de calidad profesional en tu computador”. @Rockito hace y hace grabaciones, pero el resultado no suena para nada profesional. Decepcionado recurre al foro hazquetusgrabacionessuenenbacan.com y pregunta porqué.

He aquí el tipo de respuestas que recibe:

- “La MBox vale callampa, cámbiate a una Presonus” ”

- “Yo grabo con la MBox y suena super bien

- “Necesitas una ampli a tubos para grabar tu guitarra”

- “Necesitas un POD para grabar tu guitarra”

- “Usa dos micrófonos”

- “Viejo, pásate a Cubase, es la raja”

- “El Fender Champion no tiene buen limpio, consíguete un Bassman mejor” ”

- “Las Strato no sirven pa’ metal poh loco

Y otra sarta de “consejos”. Unos como siempre en buena y otros no tanto.

El pobre @Rockito parte para su casa, hecha la puteada sobre su interfaz, “culpable” de su mal sonido, piensa en la plata gastada (que podría haber ahorrado para cambiarle clavijas Schaller a la Strato), y en cómo vender su interfaz.

¿Familiar no?. Bueno este pequeño cuento es una primera introducción para responder a

la pregunta, que todos los que nos hemos empezado a dedicar a la grabación, nos hemos

hecho alguna vez:

“¿Qué puedo hacer para mejorar el sonido de mis grabaciones?”

Y he aquí la respuesta:

“Arregla la parte más débil de tu cadena”

Obviamente viene la pregunta de vuelta:

“Buena poh sabelotodo, y ¿Cuál **** es la parte más débil de mi cadena?”

Respuesta:

“Sigue leyendo

“TODO LO QUE NECESITAS SON OÍDOS”

Primera cosa antes de empezar. Para ser un buen grabador y mezclador no hay que tener ninguna habilidad superhumana, ni “orejas de oro”. No existe tal cosa como una persona con “orejas de oro”. Si así fuera, entonces ninguno de nosotros “simples mortales” seríamos capaces de distinguir que tan “mejores” son la grabaciones de estos “genios”. Si no eres capaz de distinguir una buena grabación de una mala, entonces puedes dejar de leer. Pero no es el caso, porque si te hiciste la pregunta del comienzo es porque obviamente quieres mejorar, y por ello sabes distinguir una grabación de “oro” de una común y corriente.

Por lo tanto, y tal como dice el título de esta sección: “Todo lo que necesitas son oídos”, pero no unos mágicos, sino que unos comunes, silvestres y sanos.

El objetivo de cualquier persona que se dedica a grabar y mezclar es muy simple: hacer que tus grabaciones suenen bien, y si no, arreglar lo que se pueda hasta que se logre.

El problema es que todo objetivo, enunciado así de sencillo, no deja entrever los aspectos técnicos sobre cómo lograrlo, y he ahí el desafío. La grabación y mezcla es un proceso técnico, pero a la vez creativo, del cual debes poner buen juicio al servicio del resultado final.

LA CADENA DE LA CONFIANZA

Sarah McLachlan (Cantante y Escritora canadiense)

Para que puedas hacer buenos juicios respecto de lo que grabas y mezclas es necesario que tengas confianza en lo que escuchas, o sea en lo que llega a tus oídos. Esto significa que es importante tener la seguridad de lo que escuchas es lo mismo que se grabará en tu disco duro.

Supongamos que tus orejas funcionan normalmente. Entonces hagamos un trabajo de

reversa hasta llegar a los últimos actores que se encuentran justo antes de tus oídos, y

parlantes. Y son estos parlantes los que finalmente dejaran el sonido en tus

oídos. Por ende, si debo dar un consejo de inversión, sin duda alguna el principal sería:

COMPRA BUENOS MONITORES. Si no es posible, al menos unos buenos audífonos. De esos grandes.

La idea es contar con un mecanismo de transmisión lo más FIDEDIGNO posible del audio que llega tus oídos.

Es preferible tener una grabadora de cassette en mono con buenos monitores que una super mesa mezcladora con los parlantes del computador. Así de importante es. Y no estoy exagerando. Si no eres capaz de confiar en lo que escuchas, difícilmente podrás tomar las mejores decisiones al mezclar. Debes tener la seguridad de confiar en tu cadena de audio.

P: ¿Porqué monitores y no la radio “hifi” de la casa?

R: Porque tienen propósitos diferentes

El propósito de un buen par de monitores es sonar precisos. El propósito de un sistema de música de casa es sonar bien. Pareciera ser el mismo objetivo, pero no lo es. Los fabricantes de sistemas de audio “hifi” buscan lograr generar una sensación placentera para el que escucha, y eso muchas veces lo logran acentuando o reduciendo ciertas frecuencias para darle ese “toquecito” al sonido. Un ejemplo claro de este acento es en los bajos. Típicamente el comprador se deja seducir por aquellos equipos que tienen tremendos bajos y que suenan potentes en ciertos rangos de frecuencias medias-altas. Esto no significa precisión. Un monitor intenta reproducir de manera certera el espectro completo de frecuencias en los que se mueve el sonido. Es un sistema “sin opinión”. Y es precisamente ese insesgo lo que los hace valiosos para el que graba y mezcla.

El siguiente elemento en la cadena es tener la acústica adecuada en la habitación. A veces este es el elemento que más se pasa por alto porque se cree que es un proceso caro. Pero no necesita ser así. Hay pequeñas cosas que puedes hacer en tu habitación que no requieren un gran gasto, pero que definitivamente pueden hacer un gran cambio. Las mejoras particulares que puedes hacer son muchas, que dan para otro documento, pero podemos dar algunas recomendaciones básicas. Primero, NO PONGAS CAJAS DE HUEVOS. Ese método es un tremendo mito. No sirve de NADA. Aparte que sirve de cuna para arañas. Segundo, evita en lo posible poner tu escritorio con tu computador pegado a una pared. Para evitar los reflejos del audio que se mezclaran con tus monitores nublando tu juicio. Trata de orientar tu escritorio de forma paralela al lado más corto de la habitación. Consíguete telas gruesas y apaña algunos lugares de tu pieza par evitar los rebotes de sonido. Averigua sobre los “bass traps”. Constrúyete una cabina plegable con listones de madera y aíslala con toallas u otras telas pesadas. Te servirá de espacio neutro para grabar voces e instrumentos con micrófonos. Cuelga cuadros y otras cosas de disminuyan las zonas de reflexión de audio. Si no tienes espacio para una cabina, un pequeño tip para grabar las voces: canta dentro del closet, entre medio de la ropa colgada.

El siguiente elemento en la cadena es una subcadena: la de grabación, la cual típicamente consta de los siguientes elementos:

estos son

los

instrumento - cable - (micrófono) - (mesa) - interfaz - cable - computador - software

Revisa cada elemento de esta cadena y asegúrate que no tienes alguno de ellos deteriorado o en mal estado. Recuerda que debes tener la seguridad de confiar en tu

cadena. Cuando hablo de revisar los elementos no necesariamente significa que tienen

que ser lo top de la línea o llena de productos caros. Solo hay que asegurarse de que

reproduzcan la señal que se transmite por ellos de manera fidedigna.

Respecto de las interfaces, he aquí un pequeño consejo a los pobres y atribulados “@Rockitos”:

Si tienes dudas o desconfías de tu interfaz haz la siguiente prueba. Toma un CD que sepas que suene muy bien y grábalo a través de tu interfaz al computador. Si al

no más puteadas a la

interfaz. Puedes confiar que se es capaz de grabar de manera fidedigna tu CD, con mayor razón lo hará con tus sonidos.

Todo esto es para bajar la ansiedad respecto del andarnos preguntando “qué” tenemos para grabar y focalizarnos más en “cómo” hacemos para grabar con lo que ya tenemos.

reproducir el audio grabado suena igual que el CD

bingo!!,

APRENDER A ESCUCHAR

¿Cómo puedo obtener las supuestas y míticas “orejas de oro”?

Simple. Cada vez que tengas que tomar cualquier decisión comparativa, hazlo pareando los niveles de audio en PROMEDIO APARENTE de reproducción entre los elementos

que comparas. Olvídate de los medidores de tu software. No importa que en un track se

lea -15 dB y en otro -6 dB. Olvídate de los peaks. Cierra los ojos y olvídate de los medidores. En serio. No lo pienses, solo HAZLO.

He aquí el porqué. El software solo reporta el estado del audio que reproduce “sin opinión”, es decir, reporta lo que hay, no lo que se escucha. El que escucha es el ser humano. Y esto es un problema por lo siguiente.

El oído humano tiene un comportamiento no lineal. Esto se traduce en un fenómeno llamado “Efecto Fletcher-Munson”, el cual, en términos simples, dice que mientras más fuerte escuchemos un sonido, más sensibles nos volvemos a los bajos y agudos. Por eso cuando escuchamos música a bajo volumen tendemos a exagerar en los ecualizadores los bajos y los agudos, o sea la típica curva en “V”. Y como consecuencia de lo anterior también tenemos la percepción de que “mientras más fuerte suena mejor”. La mayor parte de las veces en que tienes dos sonidos, donde uno suena un poquito más fuerte que el otro, se interpretará como que el primero suena “mejor”.

Por eso cuando tu comparas tu grabación casera (obviamente en progreso), con un CD comercial (que normalmente viene ultra comprimido), al mismo nivel de medición (por

ejemplo - 3 dB), este último sonará más fuerte. Pero esta es una comparación injusta. El

CD comercial ha sido tratado exprimiendo hasta la última gota del “headroom” que

tiene para lograr una señal uniforme y casi al borde de la saturación. Para poder comparar de manera justa, deberás bajar el volumen al CD, o subir el de tu grabación,

hasta que ambos tengan el mismo volumen APARENTE. Nuevamente, NO IMPORTA LO QUE DIGAN LOS MEDIDORES, OK?.

Si no se toma en cuenta lo de los volúmenes aparentes para tomar decisiones al mezclar sucederán situaciones como la que se ilustra a continuación:

@Rockito graba algo. No suena tan bien como sus discos favoritos, suena “embotado”. Le agrega agudos. Suena mejor, pero un poco “delgado”. Agrega más bajos. Suena un poco mejor, pero un poco “vacío”. Agrega medios. Suena mejor, pero ahora suena un poco “crudo”. Agrega reverb. Suena mejor. Pero ahora la grabación “clipea”, por lo que hay que bajar el volumen total a las pistas.

Al escuchar de nuevo la mezcla, vuelve a sonar “embotado”. Agrega agudos. Suena mejor, pero ahora suena “delgada”, así que agrega bajos

Repite el proceso unas 5 veces y hasta las 4 A.M.

La mañana siguiente @Rockito descubre que el sonido “trabajado” la noche anterior hoy suena como una M**RDA. ¿Qué pasó?

Repasa la historia nuevamente, pero esta vez reemplaza la palabra “mejor” por “más fuerte” y sabrás de lo que estoy hablando. @Rockito se basó en el criterio de “más fuerte mejor” y eso llevó al desastre.

Bien, con ese punto aclarado creo se puede seguir adelante, pero surge entonces la pregunta obvia: ¿A qué volumen escucho mis mezclas?

La primera tentación, de acuerdo a la ciencia, es a 83 dB SPL (Sound Pressure Level). ¿Porqué ese valor?. Porque es la intensidad sonora a la cual el oído humano es más “lineal”. En términos comparativos equivale a un nivel de un pub ruidoso o del centro de

Santiago. Es justo el nivel límite antes de empezar a ser “molesto”. Sin embargo mezclar

a ese nivel de volumen de manera permanente no es recomendable porque el oído se

empieza a insensibilizar a ciertas frecuencias después de estar expuestos a esos niveles por períodos prolongados. Es como ponerse al sol durante mucho rato y luego entrar a una pieza oscura. No se ve nada.

Si no haz mezclado a volumen bajo, empieza a hacerlo desde ya, y verás que empezarás

a tomar mejores decisiones y lograr mejores resultados. Si tu mezcla suena bien a

volumen bajo, con toda seguridad sonará bien a volúmenes altos (recuerda el fenómeno:

más fuerte es mejor), pero lo contrario no es cierto.

EVITAR LOS RETRASOS

En esta sección me alejaré levemente del aspecto musical para hablar de algunas buenas prácticas relacionadas con la organización, y que tienen profundo impacto en el estado mental para la mezcla.

Primero, una mala práctica es pretender grabar todo y mezclar todo en un día. Eso es plantear un objetivo irreal. El arte de la mezcla requiere un estado mental dispuesto, con una mente fresca y alerta. Sin copete o trasnoche. Es algo serio.

Otra mala práctica: si llevas grabando como 10 veces la misma canción en un espacio de muchas horas, claramente tu mente se habrá fatigado y no serás capaz de tomar buenas decisiones. Toma un descanso y retoma otro día.

Ponte objetivos realistas y concretos en cada sesión. Es importante trabajar rápido, porque no hay peor distracción para la inspiración que pasarse media hora preparando los efectos, plugins, cables, settings y cualquier otra cosa necesaria antes de apretar REC. Ese retraso mata cualquier inspiración. Es preferible hacer algo no perfecto pero completo, que algo incompleto que tiene una altísima probabilidad de pasar a la historia como otro “riff de 30 segundos”. Créanme que yo tengo una colección enorme de estos “riffs de 30 segundos” desde hace varios años.

Por eso, es muy importante saber bien de antemano lo que vas a grabar. Eso significa preparación y planificación (si se que es una lata, pero de verdad ahorra muchos dolores de cabeza). Tómate un día para localizar, organizar y dejar a mano todos los elementos que necesitarás para la sesión de grabación. A su vez, dedica un día para preparar los settings, presets, plugins y software que utilizarás en la sesión. Revisa tus cables, limpia o cambia tus cuerdas. Defragmenta el disco duro. Practica los temas. Pero no grabes nada, salvo quizá algunas tomas cortitas para ver como suena cada instrumento.

Durante la sesión de grabación trata de evitar sucumbir a la tentación de quedarte pegado con un instrumento perilleando fino, porque perderás la objetividad del contexto general de tu tema. Recuerda que hay que grabar siempre pensando en el rol que jugará cada instrumento en la mezcla COMPLETA. Si haz pasado una hora perilleando la distorsión porque no suena convincente (escuchando el instrumento en solitario) es hora de que tomes un descanso y retomes otro día. Ya estarás sesgado.

Recuerda, la idea es trabajar en función de la idea completa. Si no sabes lo que quieres grabar o solo improvisas, solo enchufa tu instrumento a tu interfaz y graba tu idea general, lo más completa posible. Podrás a futuro usar esa toma como un track de referencia. Pero no toques otra cosa a no ser que sepas lo que harás, por ejemplo, un click de acompañamiento o un solo.

Esta demás decir que no solo basta ser ordenado con tus settings y software, sino con tu Home Studio en general. Recuerda la regla: “Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar”. Un estudio ordenado mejora tu velocidad de trabajo.

JUGANDO CON LAS ILUSIONES

Suponiendo que a estas alturas ya tienes tu material grabado y listo para ser mezclado, es hora de hacer una revelación: una mezcla es solo una ilusión. Así es, mucho de lo que escuchas no es lo que realmente crees. Y eso es precisamente lo hace al trabajo de mezcla tan interesante. Porque es un proceso creativo en el que debes lograr engañar al auditor, y convencerlo de lo que no existe. Que esa guitarra grabada delgada y finita, es en realidad una tormenta de riffs que suena tremenda en estereo, con peso, volumen y definición. O que esa batería que grabaste con solo dos micrófonos al aire es una máquina de demolición, con un bombo machacante, una caja agresiva y un sonido lleno, gigante. O que el sonido de ese bajo grabado con caja directa en realidad sale de una muralla de Ampegs o Marshalls, filoso, galopante, definido y redondo. Hay que crear la

ilusión de sonido potente

Tu objetivo es crear esa ilusión.

aún a bajo volumen.

Como toda ilusión, cuando escuchas algo que parece estar ahí en un instrumento, en realidad no existe, y es producto de la interacción con los demás instrumentos. El “peso” de las guitarras por ejemplo en algunos temas de rock no es otra cosa que el sonido del bajo, que al mezclarse (por algo todo el proceso se llama así, mezcla) con las guitarras, le “presta” su sonido a las guitarras para que suenen “llenitas”. Te matarías de la risa al escuchar algunas guitarras aisladas. Delgadiiiiitas, sin vida, sin bajos. Pero al ponerlas en contacto con los demás instrumentos, de repente toma vida y suena como una máquina de moler carne. Impresionante.

Pero partamos con lo básico, o sea, cómo enfrentar la mezcla.

Comienza tu mezcla tal como se regularías el volumen para una banda en una habitación. Si es por ejemplo una banda de rock, pone el fader de la batería de modo que los peaks de esta bordeen los -6 dB como máximo. Deja FIJO ese fader y luego empieza a subir los faders de los demás instrumentos hasta que tengan el MISMO VOLUMEN APARENTE. Olvídate de la lectura de los otros fader. Recuerda que las comparaciones son siempre RELATIVAS respecto de lo que escuchas y no de la lectura que aparece en el fader. Si necesitas más volumen, súbele a los MONITORES. No lo pienses. SOLO HAZLO.

Sigue mezclando ajustando los volúmenes como mencioné en el párrafo anterior. Si un instrumento suena muy alto, bájalo. Si otro suena muy bajo, súbelo. Si la señal clipea, baja todos los faders y súbele el volumen a los MONITORES. ¿Captas?. No pienses ni en ecualización, ni compresores, ni reverb, ni en ningún efecto todavía. El punto principal de esta etapa es conseguir un buen nivel de volúmenes RELATIVOS.

Borra de tu cabeza que la única manera de lograr más volumen es con un limitador o un compresor. Repite conmigo: “EL COMPRESOR ES UNA HERRAMIENTA PARA

“EL COMPRESOR ES UNA HERRAMIENTA PARA “EL COMPRESOR ES UNA HERRAMIENTA PARA “EL COMPRESOR ES UNA HERRAMIENTA PARA ¿OK?

Una vez que hayas alcanzado un nivel satisfactorio de volúmenes relativos es hora de empezar a aplicar juicio crítico respecto del rol que juega cada instrumento en la mezcla. Escucha la mezcla de manera crítica. Algunas preguntas clave respecto de cada protagonista:

- ¿Cómo anda esa relación bombo-caja? ¿Cómo suena la distribución de los toms?

- ¿Quién se hará cargo del “boooom” general del tema? ¿El bajo? ¿El bombo?

- ¿Cómo suenan esos platillos? ¿Muy brillantes? ¿Muy resonantes? ¿Muy invasivos? ¿Delgados?

- ¿Cómo suena la guitarra? ¿Uniforme? ¿Muchos cambios de dinámica? ¿Muy chillona? ¿Muy saturada? ¿Delgada? ¿Vacía?

- ¿Qué tipo de guitarra quiero? ¿Protagónica? ¿Rítmica? ¿Competirá con la voz en algunos pasajes? ¿Continua o con “saltos dinámicos”? ¿Filosa? ¿Densa?

- ¿Cómo anda el bajo? ¿Tiene presencia? ¿Se nota la digitación de las notas? ¿Se pierde en algunas partes? ¿Suena como masa? ¿Quiero que destaque el golpe de las cuerdas o que solo dé la “sensación” de acompañamiento?

- ¿Cómo suena la voz? ¿Uniforme? ¿Brillante? ¿Apagada? ¿Muchos saltos de volumen?

REDUCIR VOLUMEN” REDUCIR VOLUMEN” REDUCIR VOLUMEN” REDUCIR VOLUMEN”

Luego otras preguntas respecto del conjunto:

- ¿En qué lugar del espacio sonoro quiero localizar cada instrumento?

- ¿Qué amplitud quiero transmitir? ¿Quiero un sonido “íntimo” o más bien “en vivo”?

- ¿Cómo repartiré la ubicación espacial (izquierda-derecha) de cada instrumento?

- ¿Qué tipo de dinámica quiero? ¿Uniforme? ¿Variada?

Muchas de estas preguntas no solo se responden con el análisis crítico de la ejecución de cada instrumento sino que también con el estilo particular de música que se quiere transmitir y el tipo de audiencia final.

Si puedes escuchar la falla, puedes arreglarla. Esa es una máxima fundamental en la

mezcla.

Confía en tus oídos. Es todo lo que necesitas. Eso y comparar niveles relativos. Hay que hacer sonar las cosas MEJOR y no MÁS FUERTE. Cuando una mezcla suena bien y deja “headroom”, no es ningún problema hacerla sonar más fuerte. Lo contrario es mucho más difícil.

Un consejo: olvida los presets. No hay reglas predefinidas. Usa tus oídos y tu intuición. Si aún no suena bien, intenta algo diferente, aunque sea estúpido. En la música no hay reglas.

A pesar de lo anterior hay un punto importante que hay que considerar dentro de

nuestro dominio de juicios. Hay que ser creativos pero realistas. Hay que tener claro qué puedes esperar de tu setup. No es posible hacer sonar un piano de juguete como un Steinway o un tapa de tarro como un platillo Zildjian. Pero una guitarra medianamente decente, con un sonido grabado claro y limpio es un mundo de posibilidades.

Pero volvamos a la mezcla. No hagas una guerra con tus tracks. Si el bajo satura con los bajos, BÁJALE BAJOS AL BAJO. Si tu guitarra suena muy aguda, BÁJALE LOS AGUDOS. Si algo tiene muchos medios, BÁJALE LOS MEDIOS. Así de simple. Si un instrumento suena mal no busques qué agregarle, sino QUE QUITARLE para que suene MEJOR. La filosofía es SACAR MUGRE en vez de PONER MUGRE. Esa es la filosofía del recorte. Recortar crea espacios, y los espacios son sinónimos de claridad. El espacio es esencial para ubicar los instrumentos en su lugar. ¿Lógico no?

Frecuentemente habrás encontrado la necesidad de darle “punch” a tus sonidos. ¿Qué es del “punch”?. Aplaude. Golpea un bloque de madera con un lápiz. Toca un xilófono. Eso es punch. El “punch” es el efecto dinámico de aumentar de manera momentánea, breve y pronunciada, el volumen de un sonido por sobre el promedio aparente de volumen respecto de su línea base. El “punch” es pura dinámica de señal. Si quieres más “punch” en tu mezcla debes buscar primero ese efecto en aquellos instrumentos que lo tienen de manera natural: el bombo y la caja. Prueba subir el volumen de estos dos respecto del resto de la batería y tendrás más “punch”. Un truco muy utilizado para dar punch a una batería es crear un bus con solo la caja y bombo, aplicarle una compresión agresiva, y luego retroalimentar el resultado a toda la batería (incluída la caja y bombo que pusiste en el bus). Este “truco” es conocido como Compresión Paralela. Es una técnica muy usada en los estudios neoyorquinos.

¿Quieres darle punch a un track particular?. Crea una copia del track. Aísla el ataque del mismo (dejando solo las frecuencias donde aparece prominentemente el mismo), aplícale

un breve desplazamiento respecto del primer track o aplica un compresor agresivo con un bajo threshold y un release rápido, y mezcla a gusto.

Claridad (creación de espacios), punch y balance son conceptos interrelacionados y que se benefician mutuamente. Una mezcla con claridad siempre dejará espacio para sonar más punch y balanceada.

¿Cómo crear espacios en la mezcla?. Fácil. La respuesta la he dicho ya varias veces: USA TUS OÍDOS. Si algo no se nota, súbele el volumen. Si aún así se pierde, hazle espacio:

recorta lo demás. Se podrían hacer largos tutoriales respecto del uso de la ecualización y como crear espacios con él. Pero aún sin el tutorial, y si recuerdas la máxima: para crear espacio hay que recortar, tendrás todo lo que se necesita para lograr un buen sonido. De verdad, solo lo que necesitas para mezclar son oídos (y mezclar con volúmenes aparentes relativos).

REFERENCIAS Y AGRADECIMIENTOS

Este documento no hubiese sido posible sin la fantástica referencia y adaptación de muchos de los puntos del extraordinario thread de Yep (http://forum.cockos.com/ showthread.php?t=29283), al cual agregué mis propios condimentos por aquí y por allá.

Otro referencia esencial, de donde he aprendido muchas cosas, es el excelente libro de Bobby Owsinski “The Mixing Engineer’s Handbook”.