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Cariruto I El proto-indoeuropeo* cu I. COMPARACION Y RECONSTRUCCION Indocuropeo es el nombee que por razones geogrificas se asigna a una familia lingtiistica amplia y genéticamente bien definida, que comprende la mayor parte de las lenguas de Europa, antiguas y actuales, y que se extiende hasta la mitad septentrional del continente indio, a través de Iran y de Afganistan. 1. LA COMPARACION LINGOISTICA Una curiosa consecuencia de la era de colonialismo y de la época ‘mercantil fue Ia introduccién del sénscrito durante el siglo XVIII cn los ambientes de estudio y cultura curopeos, que ya hacia tiempo se encontraban familiarizados con ef latin, el griego y las lenguas curopeas de cultura: roménicas, germénicas y eslavas. Este tercer y nuevo miembro de la comparacién lingiiistica, que venia a sumarse a las dos lenguas clisicas, revolucioné la forma de plantear las relacio- es entre las lenguas. El jurista y orientalista inglés Sir William Jones (1746-94) pronuncié el 2 de febrero de 1786 su ya eélebre declatacion ante la Asiatic Society de Caleute: EL sinscrito, cualquiera que sea su antigiledad, es una lengua de maravillosa estructura; mis perfecta que el griego, mas rica que el latin y mis exquisitameate refinada que ambax, aunquc ticne con ellas, tanto en lus raices de los verbos como en Ins formas de la * Los comentarios y sugerencias a este capitulo se deben en parte a las peecionas ‘obsecvaciones exitueas de lon editores y de Andres Calabrese, Bernard Comtie, Benjamin ortson, Andrew Garrets, Matk Hale, Fri¢ Hamp, loanais Ikonomou, Stephanie Jamison, Jay Jasinoff, Craig Melchert, Steve Peter, Chasles Relis y Bert Vas. 37 gtamitica, una afinidad mayor de lo que probablemente aria posible la mera casualidad; en efecto, esa afinidad es tan fuerte que nningiia fildlogo podria estudiar las tres lenguas sin legar a la conclusién de que han surgido de una fuente comin, que quiz ya no exista. Hay también una raz6n similar, aunque no igual ‘mente comprometedora, para suponer que tanto el gotico como el celta, aunque mezclados con un idioma completamente distinto, hayan tenido el mismo origen que el sinscrito; en cuanto al persa Antiguo podria afiadirse a la familia si fuera éste el lugar pata discutir cuestiones relatives 4 la historia antigua de Persia Jones se content con afitmar el origen comin de estas lenguas; paca otros quedé Ia tarea de explorar sistematicamente la verdadera naturaleza de su relacién lingiiistica en las primeras décadas del si- glo XIX. La nueva ciencia de la gramética comparada fue fandada en 1816 por el joven alemin Franz Bopp (1791-1867), tras cuatro afios de estudiar lenguas orientales en Paris, con la publicacién de su trabajo Ueber des Conjugationssystem der Sanskritsprache, in Vergleichung ‘mit jenem der priechischen, lateinischen, persischen, and germanischen Sprache, sebst Episoden des Ramajan und Mahabharat in genauen metrischen Ueberset- syumgen aus dem Originalteste und cinigen Abschnitten aus den Veda's, A Bopp y su contemporineo, el danés Rasmus Rask (1787-1832), se debe ¢] mérito de haber visto las relaciones correctamente y antes que nadic, y de haber evaluado sistematicamente las semejanzas de la familia indoeuropea. La publicacién de los manuales de lituano, con sus caracteristicas evidentemente arcaicas, y el desarrollo de la filologia eslava permitieron a Bopp afiadir la rama baltica y cslava a Ja familia indoeuropea en pleno proceso de ampliacion. Las lenguas celtas, con sus mutaciones consonanticas en principio de palabra, a primera vista idiosincrisicas, constituyeron el primer y auténtico desafio al naciente método comparativo. Su naturaleza indocuropea fue afirmada por Rask, entre otros, y definitivamente demostrada por Bopp, ea 1838, con una elegante explicacién histérica de las proble- maticas mutaciones iniciales. Fl albanés fue afiadido mas tarde a la familia indoeuropea, y, en 1875, Hiibschman demostré que el arme- nio era una rama independiente y no una forma abecrante de! ianio. Han sobrevivivido hasta nuestros dias representaciones de estas ocho tamas; solo el celta se encuentra amenazado de extincién, A princi- pios del siglo xx, se sumaron dos ramas, en Ia actualidad extingui- das, gracias al descubrimiento de nuevos documentos: el anatolio (que comprende el hitita, entre otras tenguas) y el tocario. 58 i 2. LA RECONSTRUCCION Las semejanzas entre estas lenguas, atestiguadas durante casi cuatro milenios, nos obligan 2 aceptar que son la continuacién de tuna lengua prehistérica comin, hablada quizés hace unos siete mil afios, que llamamos indeenropeo 0 proto-indocuropeo. La indagacién sisternitica de las semejanzas entre dichas lenguas mediante ! méto- do comparativo nos permite reconstruic los principales rasgos de la gramitica y del Iéxico de esta proto-lengua. La reconstruccién, a su vex (como pata cualquier proto-lengua), nos proporciona un estadio inicial a partir del cual podemos describir la historia de las lenguas hijas, individualmente atestiguadas, lo que constituye el fin iltimo de la lingiiistica historia. 3. LAS PRINCIPALES RAMAS DE LA FAMILIA INDOEUROPEA Se analizan a continuacién, siguiendo el orden de las primeras documentaciones; prestando una atencién especial a las principales lenguas y al caricter de su documentacién en los primeros periodos. 3.1. Las tres ramas atestiguadas en el segundo milenio a.C. Anatolio. Las excavaciones efectuadas en Ia Turquia central, en Hattusas, la ciudad capital del imperio hitita (corea del pueblo de Bofazkéy, hoy Bogazkale), han desenterrado documentos en hitita, escritos en tabletas de arcilla, en una escritura de tipo cuneiforme. Desde el punto de vista filoldgico podemos distinguir el anfiguo pitita (h. 1700-1500 a.C.), el medio hitita (1500-1350 a.C.) y el neobitita (1350-1200 a.C.}. En las mismas fuentes cuneiformes hititas se encuentran restos fragmentarios de otras dos lenguas emparentadas: el palaite, en textos contemporineos a los del antiguo hitita y hablado al noroeste de Hattusas, y cl /avita cuneiforme, cn textos contempor’- cos a los del antiguo y medio hitita y hablado en gran parte de la Anatolia meridional y occidental (la lengua de los troyanos puede haber sido una forma de luvita noroccidental). La preponderancia de nombres personales luvitas y de préstamos en los textos neohititas podria indicar también un uso difundido de Ia lengua luvita en el contexto hitita. Un dialecto estrechamente emparentado seria el dita Jeroglifica (Nlamado anteriormente bitita jeroglifice), escrito en un 59 silabario pictogréfico autéctono, documentado en sellos y en inscrip- ciones aisladas en rocas, del periodo medio y neohitita, y cn un cierto niimero de inscripciones monumentales de la zona de Siria septen- trional (1000-750 2.C.). Durante el periodo clésico, tenemos en la Anatolia suroccidental inscripciones sepulcrales y administrativas (algunas bastante amplias) en fico (siglos V-tv a.C.); en la zona mas sep- tentrional del occidente, breves inscripciones en dito (siglos vi-tv a. ambas escritas en alfabetos epicdricos. El licio se desarroll6 sin duda a partir de una variedad del Iuvita; el resto de las lenguas anatolias no se pueden ordenar ain en subgrupos (vid. también el cap. VI, 1). Las excavaciones arqueolégicas de Turquia se encuentran ain en curso, y continian descubriéndose nuevos textos y fragmentos de textos en hitita, en las restantes lenguas escritas en cuneiforme y cn luvita jeroglifico; cabe pensar que el proceso continuard en el futuro. El indo-iranio esti formado por dos grupos antiguos y extensos, el indio (0 indoario) y el iranio, asi como por un tercero, el mursitana (llamado anteriormente Aafiri, y a meando, impropiamente, dardice), atestiguado a partir de tiempos recientes en Ia parte més zemota del Afganistin septentrional, en el vecino Pakistin y en la India. Los primetos documentos del indio consisten en palabras y nombres en textos anatolios {siglo xv a.C.). Los textos indios escritos en sinscrito védico comienzan con el Rigveda, cuya parte més antigua fue redactada probablemente en el Punjab, durante la segunda mitad del segundo milenio a.C., y contindan con ef resto de los Vedas, Brahmana, Satra, etc. En torno al 500 a.C., la lengua fue codificada en la gramética de Pinini como sénscrito clisire, empleado hasta nuestros dias en calidad de lengua literaria calta. Desde el siglo V a.C. en adelante tenemos una amplia documentacion en indio medio (pali, prdcritos); las numerosas lengeas indoarias modernas comienzan a documentacse alrededor del 1000 d.C. (vid. fig, 2 y cf. cap. IV con ta figura correspondiente). El iranio, hablado en otro tiempo en grandes zonas de la Eurasia curoriental, aparece documentado por primera vez ea el atigns avistico, en los himnos (gathar) compuestos por Zatatustra, de fecha incierta, pero notablemente mas antiguos que el avéstico reciente de la mitad del primer milenio a.C. Bl antiguo persa es conocido por las inscripciones monumentales de los reyes aqueménidas de los si- glos viv 2.C; es el antepasado del gersa medio (pablavi) y del moderno persa (farsi). Muchas otras lenguas iranias medias, desconocidas hasta 60 los descubtimientos del siglo xx, estin documentadas en época de los seledcidas, de los arsicidas y de los sasinidas, como el parto, cl sogdiano y el satio, derivado de la lengua de los antiguos escitas ‘A partit de la época islimica encontramos los primeros datos de algunas de las numerosas /enguas iranias modernas (vid. fig. 2 y cap. V, con su figura). Griego, El micénizo es \a primera forma del griego atestiguado cn documentos en cl continente y en la isla de Creta, a partir del si- glo xi a.C,, escrito en Lineal B silibica, y descifrado en 1952. Bl griego fue escrito en la isla de Chipte en el silabario chipriota, de origen claramente comin con el silabario Lineal B, La inscripcion mas antigua es un nombre aislado del siglo x1 a.C; el resto data del siglo vit hasta finales de la época helenistica. El griego alfabético comienza a set atestiguado de forma continua hacia el 800 a.C., con los poemas homéricos, y continiia a través de la época elésica y be- Jenistica (koine), hasta la época medieval (bizantina) y moderna, A pro- posito del griego, encontramos un hecho histérico sorprendente: durante todo este largo periodo de documentacién virtualmente continua, esta rama ha mantenido su identidad como lengua indepen- dicate (con diferentes dialectos en diferentes momentos) hasta nues- tros dias. Bl griego comparte esta caracteristica con el armenio; no deja de sex significativo que algunos estudiosos sitien una lengua intermedia greco-armenia comin (sobre el griego vid. &l cap. 1X), 3.2. Dos ramas_y lenguas fragmentarias atestiguadas en el primer milenio a.C. El itilico. El latin arcaieo y el faliseo, estrechamente emparentado con aquél, aparccen documentados en unas breves inscripciones desde ef siglo vr al mt a.C.; desde ese momento disponemos de una abundante documentaci6n de! atin clasico. Bl resto de los principales dialectos itélicos, es decir, el sudpiceno, el osco y el smbro (que juntos constituycn el grupo subrlio) esvis ducumentados en inscripciones desde los siglos vit o vi hasta el 1 a.C. (cfr. cap. XI). La afinidad de la lengua renética con la rama itilica ha sido objeto de controversias; el descubrimiento, conocido recientemente, de algunas inscripciones venéticas en la Hungria meridional alimentara sin duda la discusién, La afinidad con el itilico de ciertas lenguas antiguas de Sicilia, el viceliota (steulo), el zicamo y el élimo, es igualmente incierta a causa de ia 61 escasez de testimonios. El latin se extendié gracias a las conquistas, sustituyendo a los demis dialectos itilicos, y predomind, finalmente, en amplias zonas de la Europa central y meridional; las continuado- ras de la lengua bablada son las lenguas romdnicas medievales y modernas, desde Portugal a Rumania (vid. fig. 2), cuya diferenciacion puede documentarse desde el siglo vil al vutt d.C. Las lenguas celtas, en el primer milenio, se hablaban en amplias, zonas de Europa, desde la Peninsula Ybérica a través de la Alemania meridional, el valle del Po y Austria, hasta la lanura danubiana ¢ incluso hasta Galazia, en la Anatolia centeal. En nuestra documenta- cida distinguimos, segiin criterios geograficos, el celta continental (siglos i a.C.-1n d.C., ahora extinguido; inseripciones en ga/n, celtibérica, lepintica y otros) y el celta insular, las lenguas habladas en el pasado o en Ia actualidad en las islas britinicas. Estas iiltimas, a su ‘vez, furman dos grupos, el goidehieu (yaética), eu Telanla, y el briténico (briténico) en Bretaia y Gran Bretaiia. El primet grupo comprende el irlandés (paleoitlandés u ogam, 400-600 d.C.; el antiguo irlandés, 600-900 d.C.; el irlandés medio, 900-1200 4.C., y el moderno irlandés, desde 1200 en adelante); el gatlico de Escacia (desde 1200 en adelante) y el mans (manés), extinguido. El briténico comprende el galfs (entiguo, VXI A.C., medio, XII-XV d.C., moderna), el bretén (auttguo ¥ maderno), y el cérnico, extinguido (cap. XII, 0). ‘Otras lenguas fragmentariamente documentadas y clatamente indoeuropeas, aunque de origen controvertido, son el frigiv (en la Anatolia centro-occidental, breves inscripciones entre los siglos Vilt y vac. y entre el ty 1 dC), y el mesapio (en el «tacén» de Italia, breves insctipciones entre los siglos V y 1 a.C.). Ambas suelen reagruparse, aunque s6lo por razones geogrificas, con las antiguas lenguas balcinicas (escasamente comprendidas, wid. fig. 1). 3.3. Las cinco ramas restantes de la familia Documentadas por vez primera en Ia era cristiana, tenemos: El germanico. El representante mis antiguo de una cierta exten- sién es el gétice (extinguido), conceido por la traduccién de la Biblia del siglo Iv, el cual forma, junto 2 otros vestigios lingiiisticos (vandalo, burgundo, ete.) el germanico oriental. El germanice septentrio~ nal est atestiguado en escasas inscripciones riinicas (desde el six glo in d.C. en adelante) y principalmente por el antigua nérdico (si- glos IX-Xvi), y mas tarde por las lenguas escandinavas occidentales (noruego, islandés) y orientales (danés, sueco). Los monumentos principales de mayor antigtiedad del germdnica occidental estén en anglo- sajin (0 antiguo inglés; desde aproximadamente 700 d.C.), en antigua sajin {desde aproximadamente 850) y en antiguo alto alemén (desde aptoximadamente 750), con las formas mas tardias, medievales y modernas, de inglés, frisén, holandés, bajo aleman y alto aleméa (vid. cap. XIM). El armenie, Es conocido por la traduccién de la Biblia del siglo ¥ y por la posterior literatura, cl armenio clasica, con sus descendientes medievales y modernos, hablados en numerosos dialectos, esto ¢s, cl armenio oriental (soviético) (hablado en Armenia y en algunos tettitorios de la ex Union Sovietica) y occidental (turco y posdiéspo- ra): ef. cap. VIII. Bl tocarin, Se trata de dos lenguas, ahora extinguidas, encontra- das en documentos (en su mayorfa literatura de traduccidn de textos budistas) procedentes de las zonas oriental (tocario A) y occidental (tocario B) de Ja cuenca del rio Tarim, en el Turkestén chino (Xinjiang), que datan de los siglos vi-vin d.C., ef. cap. VI. El balto-eslavo, Las lenguas eslavas y bilticas parecen formar un Snico subgrupo dentro del indoeuropeo, aunque algunos estudiosos Jas consideran distintas. El elavo aparece documentado por vez primera en la traduccién de la Biblia del siglo 1x en antigno eslavo cclesidttice. La division de los dialectos en eslavo oriental (uso, ucranio, biclorruso), «slave occidental (polaco, checo, eslovaco, etc.) y eslave meridional (esloveno, serbo-croata, macedonio, bilgaro) no data probablemente de antes del primer milenio d.C. El antiguo eslavo eclesiastico es sustancialmente eslavo comin, con ciertos rasgos dialectales del eslavo meridional: sid. cap. XTV, con sus figuras correspondientes. Entze las lenguas balticas, la atestiguada en primer lugar es el ‘antiguo prusiano, extinguido, (siglos XIV-xVi), seguido por las dos Jenguas florecientes del haltica oriental, litwano y letén (a partit del si- glo xvi). Pese a este testimonio tardio, las lenguas eslavas y bilticas son, en la fonologia y en la morfologia, bastante conscrvadoras (vid. capitulo XV). Conocemos el albanés desde el siglo Xv en dos formas dialectales, una septentrional (el ghego) y una meridional (el tosco). Algunos estudiosos se inclinan actualmente a considerar que el albanés es una lengua descendiente del daco-misio, lengua reconstenida de la zona baleénica oriental (eid. fig. 2, al final del capitulo). 4. SuBGRLPOS Las diez u once amas documentadas pueden ordenarse en svb- grupos mis amplios que constituyen las divisiones dialectales dentro del proto-indocuropeo, las cuales se remoatan a un periodo muy anterior a aquel en que los hablantes Ilegaron a los lugares donde han sido encontrados los testimonios. De la documentacién arqueologica se desprende que las lenguas indoeuropeas fueron exportadas 2 las Areas que ocuparon histécicamente en Europa y en Asi mediante una serie de movimientos mas o menos amplios de la poblacién, en el curso de varios milenios. Un cierto nimero de tasgos arcaicos en la morfologia y en la fonologia distingue al anatolio de las otras ramas e indica que aquél fue el primero en separarse, Pero el anatolio sigue siendo derivable del proto-indoeuro- peo, y los continuos esfuuerzos por situarlo en una posicion de lengua hetmana del indoeuropeo, ambas derivadas de un supuesto «indo- hitita», no han conocido posteriores desarrollos, Basindonos en un cierto nimero de innovaciones compartidas {por el resto de las lenguas) y en ottos rasgos comunes, podemos dibujar esquematicamente las afinidades dialectales entre las diez ramas restantes en cuatro cuadrantes correspondientes 2 los puntos del compis (vid. fig. 3, al final del capitulo). Cada rama comparte algunos rasgos con la més cercana en los cuadrantes adyacentes, en tanto que el anatolio presenta las afinidades mis estrechas con el grupo occidental, suroceidental 5, LA PATRIA DE LOS INDOEUROPEOS Muchos estudiosos sostienen que la zona de la estepa siberiana, al norte y al este del mar Negro, ha sido si no la «cuna» original de tos indoeuropeos, si al menos un area importante de asentamiento a lo largo de los traslados hacia el oeste, hasta mas alla de los Balcanes, ca direccién a Anatolia, y hacia el sur, primero, y al este, después, en oo Inin y la India, que comenzaton a partir del v milenio a.C. Se trata de lo que los arqueélogos laman la cultura Kurgon, palabra derivada del término ruso que se aplica a sus monumentos o timulos sepulcra- les caracteristicos (vid. Gimbutas, 1980; Mallory, 1989). También se han propuesto otras zonas, a veces basadas en indicios escasos, que van desde la Europa central y los Baleanes hasta Ja Europa septentrional, ¢ incluso hasta el extremo norte circum- polar, a finales de Ia altima era glacial. Muy recientemente (Gamkre- lidze-Ivanov, 1984) se ha propuesto un area de la Anatolia oriental, al sur del Caucaso, con el fin de explicar presuntos fenémenos de contacto con el vecino semitico, el cartvélico y ottas familias lingdis- ticas. Esta zona habria sido el punto de partida de un movimiento circular hacia el norte, al este del mar Caspio, que luego se habria vuelto hacia el oeste, en el area kurginica. Pero los indicios lingitisti- cos de un contacto entre familias siguen siendo objeto de controver- sia, Parece que la desintegracién de los dialectos indoeuropens mvo lugat ya en el Kurgan, més alli del Ponto, o en una zona similar de asentamiento. El proto-indocuropeo se habl6, sin género de dudas, en un area geografica bastanta amplia de Eurasia, de modo que lo que teconstruimos y etiquetamos como proto-indoeuropeo se refiere, casi con total certeza, a una lengua hablada a lo largo de un continwm temporal de mas de un milenio. I, BSBOZO GRAMATICAL DEL PROTO-INDORUROPEO RECONSTRUIDO. 6. FONOLOGIA Sobre Ja base de los nexos en los que aparecen y de otras reglas morfofonol6gicas, distinguimos cuatro grupos de sonidos. Estos son, en orden ascendente de sonoridad, las obstrayentes (oclusivas y sibilan- tes) (simbolo T); las Jaringales (simbolo H); las sonantes (simbolo R); ¥ las sacales (simbolo E) GA. Las orlusivas Tradicionalmente se ha reconstruido un sistema bastante rico de consonantes oclusivas, con cinco puntos de articulacién (labial, on apicodental, palatal, velar y labiovelar) y tres modos de articulacién (ordo, sonoro y sonoro aspitado): J, P t & k ad mo) a g 8 Re MM bh dh gh gh gth Para la serie III las notaciones equivalentes son , ete. Para las oclusivas palatales, las notaciones equivalentes son , etc. Para la cuestion de las tres dorsales («puturales») véase § 6.1.5. Veamos el siguiente panorama de correspondencias. 6.1, Oclusivas sordas ie hit see av. ge Mat, gots arm. ait aeshlits toe Sn So woe eek Pt pa eae Ege hk 6 sk © ok RG sch sO “OB kg! KO! kc ok ob Ok clk RG kk nee ku KO! Ke)! py qu pohw Ok efehys? REP Notas: | ¢ante "i, ea indo-iranio por la ley de las palatal, ? Z ante ¥ i 4, en cslnvo, ¢ amte "2, ai (que se conviriecon en J, 1). £ sate ¢, i en la mayoria de ios Gialectos. Hl micinico = [¥"]. + Por kt dey de Verner véase § 7.1, ° ben principio de palabra, w entre vocales. © En ilandes ¢ soda, er. slo en principio de falar °F ans mio = [et Por un endmeno de palate temo del tocatio. Luvitag <*k, & < *h, Ay < "ke, Compirense *per-, volar, caer», en hit. pattar, wala», ved. patati, av. pataiti, «caer, gr. pétomat, lat. peta, ame dirijon, ags. feder, «plu- itn, galés ede o isl. do epljacos (*peiwr; "Bk, —[@"]. + Lat. ata m * Brn principio de palate tas son oetusivas [bed], en clineerior de palabra son expirantes sonoras [$ g q].. ® Con variantex palataliadas como ten las cchistas sordas, La labial sonora 6 es rara en una medida desproporcionada respecto a las otras oclusivas sonoras, y la serie de correspondencias estin limitadas a pocas lenguas, como el hit. /ip- (lib-], «lamer», luv. Japan. [laban-}, «terreno salados, ingl. lip, lat. labinm, i. *lebe (qyirds onomatopéyica); griego steiba, episar», arm. stipem, «apretarm. Algu- nas cquivalencias similares pueden ser posteriores al periodo comin; es posible, aunque no demosteable, que el pie. *» reflejara una fusion més antigua de *h y +m, Para las restantes oclusivas compérese i.e. “dehm, «AO» sce. déia, av. dasa, gr. déka, Int. decem, 0. deket-, got. taibun, arm. tasn, aitl. deich n-, aesl. desett, lit. détimts, toc. B Jaks ie. *genue-[gonu-, «todillan: hit. gem, scr. janu, av. zanw, gr. gény, Yat. Zena, got. nin, arm. cunr, aitl. ghin, toc. B keri-, alb. gj; ig. *grow-, «bo- vinon: luv. ger. wan(a)- (<*g*-), Scr. gaus, av. gaok, gr. baits, lat. bis, (préstamo del dialecto sabino), ags. eZ, arm. kav, itl. bd, aesl. gor-edo, 6.1.3. Odusivas sonoras aspiradas ie it see av. gelato. got arm. irl’ aes lit toe tbh bo bho ob ph MF ob Ob Ob Ub lb op shed dh od & fF do od a d@ at ee tah gah at ke hop oe 8 x Poke Boo a pap to @ foe fF Haak Notor:| Sex, av.j pot Ia wley de las palatal», = £ por a ley eslava de las palatales, como «2th inte ¢ i en ln mayor pare de los dislecos. El mic. ‘ —[}°}. ' Lor sonidos entre pacéntesis se encuentran en el interior dele palabes. > Como para Int oclasivss tonoras. * hes contravertida. ” Como para I Delusivas vordes Comparese i.e. *bher{b- «alto»: hit. park- [barg-] «ser alto», ser. brbant- wclevadon, av. borag- y barmant- «alton, alat. Foreti (étnico), - sécate, av. hacaite, ge. hépetai asiguen; ise. *misdhé- execompensay: gr. ‘misthis, av. mitida-, gor. minda, aesl. migda; icc *h,ster- cestrcllan: bit. baiter-, gr. aster, atm. ast, av. star-, aitl, ser. 6.1.7 Fenémenos de nexos consoninticos Ciertos efectos fonolégicos estin causados por cl contacto de oclusivas cn una linea. Se trata de reglas sensibles al contexto de fecha indoeuropea. Oftecemos aqui una seleccién, 6.1.7.1, Asimilaciéa de la sonoridad Las oclusivas no aspiradas se asimilan en sonoridad a una oclusi- va siguiente, Con Ia pérdida de la vocal del ic. *ped-, el *pd- Fesultante aparece como “bd: av. fra-bdbu «pata delanteran, gr. epébdra «el dia después de ["a los pies de”] una fiesta», (La sonorizacin de 5 en § 6.1.6. es sdlo un ejemplo de esta regla.) i.e, *nig’- clavars + -t0- > *nik*ts- elavado»: sce. niktd-, gr. d-niptos «no lavador. 6.1.7.2, La «ley de Bartholomae» Si el primer miembro de un nexo de oclusivas es una (sonora) aspirada, la asimilacién es progresiva: D* + T+ DD*. Esta regla se comprueba con toda claridad en el antiguo indo-iranio: scr. budé- adespertary + #4 —> buddbd; indo-iranio *aygb- chablar solemnemente, declarar» + 3sg. med. -fa > (g)av. aggada «él habld». La regla se aplica también a Ia s: *aygh- + 2sg. med. -sa—+ indo-iran. *angz'a, (g)av. angaga. Fuera del indio, los efectos de Ia «ley Bartholomae», se han eliminado ampliamente de la analogia del paradigma: av. reciente ‘oxta «dijon como el gr. eikto, dejando solo huellas aisladas. Pero esta demostrado que se trataba de una regla del indocuropeo, gracias a los dobletes de sufijo como *-tro-/*-dbro-, “tlo-|*-dblo- (lat. ~tram, -bram, enlum, -bulam), caya existencia mal puede explicarse de ot: modo. 6.1.7.3, Dental mas dental En el nexo indoeuropeo oclusiva dental final de raiz seguida de oclusiva dental inicial de morfema (como la desinencia 3sg. comin +i, -t, el adjetivo verbal *-to- y el sufijo de agente *-ser-), se insertaba una s entre las dos dentales. De la raiz *hyed- «comem» + la desinencia 2pl. *-te(-), hit. e-eg-fe-en «comeds [etsten] <*edsten {asimilacion de sonoridad). El indo-iranio comén tenia también *ts1- {y *ded(b)- donde la segunda dental era sonota), de ahi el indio -#- (y -dd-), pero av. -st- (y =z): ved. attana «comedy. En otras ramas el resultado es tanto -sf- (gr, balto-eslavo) como -ss- (itilico, celta, germénico); ie. *y-¢rbedb-to- «in-exorabilisn (*g*bedb- «suplicar, rogar») en el lat, Tnfestus, av. reciente ajasta (de *ajazda-), con *-db-t-> *-zdb- en ambas formas segin la wley de Bartholomae» (§ 6.1.7.2.). 6.1.7.4. Dental mis dorsal (¢borm clusters) En un pequefio aunque importante grupo de palabras observa- mos las cortespondencias ser. &s: gr. kt (Fksa- «oso» : drktos); scr, hs gr. bbb (ksdm- etierean: kbthon); scx. kg: gs. phth (é-Asi-ta- «imperece- deron: é-phtbites). El testimonio del hit. /ekan [dégan], gen. saknal tierta», hart(a)kkat «oso(?)», asi como el toc. A than >, toc. B ken han demostrado que las correspondencias resultan de combinaciones tautosilibicas con fenémeno de metitesis de dental mas dorsal: *2&, “d(h)ib, *dbg'b, con diferentes reflejos dependientes del contexto fonético. 6.1.7.5. Las geminadas * La secuencia s +5 en fronteta de morfema se simplificé en una sola s: la ralz *hes- user» + 2sg, *-si ha dado *h,esi, de donde el scr. Gi, el (g)av. abi, cl gr. ei(s), lit. esi. Comparese la regla dental mas dental en el § 6.1.7.3: también esa regla ha climinado las geminadas. Las consonantes geminadas o largas se evitaban generalmente en le lengua «normal» indoeuropea, pero cumplian un papel importante en el sistema onaméstico de los hipocoristicos (comparese el getminico Fried-rith [*frid-], pero Fritz |*fritt-], apelativos como et gr. dita, el got. atte upapin, hit. artal y deformaciones expresivas o icdnicas en la Tengua poética como el gr. dppbin «la serpiente, syanéehes «continuo, 6.2. Las laringates E] cérmino laringal se aplica (extensivamente) a un conjunto de sonidos similares a 4 en la proto-lengua, de valor fonético no i ‘enteramente especificable. Es probable que pertenecieran a la clase natural de las guturales, ahora reconocidas por los fondlogos que trabajan en el ambito de las lenguas semiticas. Las laringales proto- indoeuropeas se anotan aqui con los simbolos /,, 4,, by; otras notaciones equivalentes son 2, 2, 2, E A O, # x x*, y otros simbolos. [Algunos estudiosos suponen la existencia de una sola laringal, otros de cuatro 0 mas, Véase Kurytowicz/Mayrhofer (1969-86, 1. 124 8s.) y Eichner (1988),] EI sistema de las laringales indoeuropeas fue elaborado en gran parte por F. de Saussure, en su btillante Mémoire de 1878, a partir de indicios estructurales internos, corregido por la obra de H. Meller (1879), A. Cany (1912), y por J. Kurytowicz (1927), también sobre bases estructurales. Este iiltimo identificd, ademés, la A de Saussu- re =9, desde entonces reconocida como un elemento consonantico, con la 4 del hitita, Esta confirmacién material de Ia teoria fue saludada con gran entuslasmo por su espectaculutidad, pero los indicios sobre las latingales proceden de una cnorme variedad de Tenguas; por ejemplo, pese a la ausencia de una continuacion fonética individual, las laringales se han conservado probablemente mejor esi griego que en hitita. 6.2.1. Las reglas bisicas Referentes a las latingales son dos: 1) la coloracién de H, y 2) la pérdida de H. 6.2.1.1. La coloracién de H Las latingales }, y J, tenian la propiedad de colorear (es decir, de rebajar, retrasar 0 redondear) una vocal adyacente ¢ (y solo ésa) respectivamente en a y 0; £, n0 producia efecto colorante alguno. Los resultados eran: he>he eh, > eh, he>ha ch, > ah, hye> hyo eh, > ohy Las nuevas vocales @ y 0 se fusionaron con las precedentes Ja) y Jo), y aumentaron su frecuencia y disttibucién, Este cambio tuvo lugar ya en la proto-leagua. 621.2. La pérdida de H En un periodo més tardio, que comienza en la proto-lengua y continiia en los dialectos, las laringales mostraron una tendencia a perderse, con diferentes consecuencias fonolégicas en los distintos contextos y segiin cada dialecto. Ofrecemos aqui sélo una seleccién. Cuando aparece precedida de una vocal breve (¢, 4, 0 y las vocales altas i, u) y seguida de una no silébica, el resultado de Ia pérdida de has laringales era el correspondiente alargamiento de compensacia de la vocal. Empleando ¢l simbolo H para la «laringal y C para la consonante», He>e HC >&C Ha>a — aHC > aC Ho>o oHC >&C Hi >i HC >iC Hu>u — wHC > aC Compirense i.e. *peb,- «proteger, forma ampliada *peb,-s- en el lat. as-for «pastor, hit. paks-. El grado o de la misma raiz no esti coloreado, pero puede sufrir un alargamiento: *péb, ju- en el gt. péy «rcbatio (de ovejas)» (<*aprotegidon), pob, jie en cles, pigh ‘pto- tector». Cuando sc pierde H delante de una vocal silabiea, no tiene lugar el alargamiento de compensacion: *pob,i-mén ef el gr. poimen «pastom», lit. piemwé, gen. piemeits «{joven) paston. 6.2.1.3. Vocalizacién La pérdida de H en los dialectos tal como acabamos de exponerla se aplicaba slo en los casos de Ht adyacente a una vocal. Donde H no era adyacente a una vocal ni se encontraba en posiciéa inicial, se convertia en silébica, con diferentes reflejos vocilicos en los dialec- tos: ser. #, los otros, generalmente a, pero el griego mantiene la distincién de las tres como a, ¢, o. Se trata de los reflejos del mas antiguo scbwa @ reconstruido en los manuales tradicionales de época prelaringal. Asi *ph,tér «padre» cn el scr. pitdr-, en el gr. pater, lat. pater, gor. fadar, airl, atbair, arm. hayr; *dby-né-|-té- adadon en el scr. dind-, cn cl gr. dotés, lat. datus; *dbb,s- en el lat. fanum upedazo de tierra consagrada, templo» <*fas-nom, ge. thésphatos «destinado por un dios, vinculado, fatals, sheds adios», junto a la forma de grado pleno (§ 7.2.2) *dbeb,s- del o. fiisnw upedazo de tierra consagrada, templon <*fér-nd, Int. fetus (dies) evacaci6n (religiosa)s, arm. di-k* adivinidades (paganas)». 6.2.2. [h,/ Para la que se ha sugerido un valor fonético [h] o [7], no surte un efecto colorante en Ia vocal adyacente. Su presencia anterior puede inferirse, sin embargo, de la apofonia y de fenomenos de vocalizacién como los que hemos visto en § 6.2.1.3, y de los efectos del alarga- miento. Asi byéiéf «eso en hit. e-es-xé /észi/, gr. ésti «estén, scr. dit, lat. est; *h,sénti «sono en gr. mic. ee-si fehensi, scr. sdnti, lat. sunt, gor. sind; el participio presente negativo "z-h,+-ont- en el ser. atat- efalso». 623. jf Para la que se ha sugerido un valor fonético de velar [x] 0 de faringal [Bi], colorea ¢ en a, pero no tiene efecto colorante en @ 0 en las vocales largas. Est atestiguada directamente en 4, -A(b)- del hitita y del luvita, y en x del licio. Comparese la forma no coloreada *hyow-i- coveja» en el luv. havik, lic. xavd- (ac. sg.), lat. ovis, gr. (3), junto a la forma coloreada *hymi-> byant- wenkrente, delamte> en el hit. fanga ade frenten, bantezei(y)as «ptimeron, lic, sitawati- «dominador, rey», gr. ant! adelante, lat. ante. En principio de palabra ante consonante *B,nér- chombre, héroen con vocal inicial en el gr. anir, arm. ayr y frig. anar, alargamiento en el ser. sinéra- bello, feliz» <*suhyner-o- y pétdida en el o. aiir amagisteadon, lat. Ner-d, scr. sndram (ac), av. na, aitl. nert facrzar. 6.2.4. by Para la que se ha sugerido el valor fonético de una velar labializa- da [x*], [7"] 0 de una faringal sonora (Iabializada?) [5], [S*], colorea ¢ fen 0, pero no surte efecto colorante en a o en vocales largas. Esta directamente atestiguada en hit. 4- correspondiente a una forma cero del lick ‘hep-> *hop- en hit. *happar «transacci6n, asunton, happinant- «rico», licio nob, «conocer» en et lat. (g)nd-sed, peto con vocal larga no coloreada (grado alargado, § 7.3.4) en “grb, en el hit. ganés-z/ «reconocer», toc. A kilds-dst «du kennst dich aus», 6.2.5. Fenémenos de nexo Bajo el titulo de fendmenos de nexo podemos sefialar algunos resultados importantes de las laringales, de los cuales ofrecemos aqui solo una seleccién: 6.2.5.1. RA Los nexos de liquida y nasal silibica més laringal, cuando esti seguida por un elemento no silébico, dan resultados especiales. Se trata de las tradicionales «sonantes largasy reconstruidas en los manuales pre-latingales come , cic. Las correspondencias de base en las distintas ramas que las conservan diferenciadas son: inlico-celea lieaana (acentuade) te TAqui, como en § 6.2.1.3., el griego atroja un triple resultado, con posteriores complicaciones (del tipo esencia del sistema es la conservacién de una secuencia de dos moras RH cn una nueva secuencia de dos moras, con transferencia de una mora a la vocal (elemento silabico). Las formas de! lituano i, etc., con Ia entonacién aguda (descendiente) reflejan un mis antiguo *i <*ire epien (ac. sg.) en el hit. pad-an, gr. péd-a, lat, pedem, acm. oly Le, "ppmekt en el ved. sicher (QV. Joe, Br ‘ask(e) even (imp.): Le. *g wen-, now en el ved. é-mrta-, gr. d-mbrotes, lat, im-mortalis vinmortaln; hit. am-miyant «pequetio, inmaduron; toc. A a-knats, got. wn-kunps, acm, an-canawt', «ignoton, sct. an-ukta- 00 dicho», mis]. amacht uerror métricon. 6.34, Liquidas silibicas: correspondencias ie hic sen ay, gr? lato, got arm ith sel fo $9 marr of awe at clan! rw fod of 99 bao ol ita) hala Notas: El resukado bisico es Ri; aR est lmitado a pocos contextos. y eolio Ra y oR. En indo-iranio la liquida silabica se conserva fonéticamente, pero no se encuentra ya en distribucién complementaria con r no silabica. En griego y en hitita existen indicios de que las liquidas silfbicas se conservaron de forma parecida hasta poco antes del periodo histéri- co: la escansién homérica dndréfété «virilidad» refleja una forma ‘anctata en una formula poética de fecha premicénica 6.3.5. Semivocales no silibicas: correspondencias Le hic see ae. gr lao, gow arm aisha, te ioe yoy eG i GF 8 4 Gy wow FF WOR ue wow gw fv vw [Norar:) El gt. &:reflejaun nexoinicial *Hi, * w en micénica y en muchos dialectos Bjemplos: i.c. jugim «yrugon; hit. yugan, set. yugdm, Br. xyeén, lat ingum, gor. juk, aes). igo (<*7iige). ic. wib-ris «fuerte; (persona) viriby: av, vir, gr. (wires (nombte de persona), lat. vir, got. wairs, airl. fer, lit. wjras, toc. A wir «joven, vigoroson, we 6.3.6. Con el término de «ley de Sievers» se designan varias manifestaciones en distintas lenguas, ante todo en védico, de una tendencia a /E-/-wE- tras una secuencia ligera, -iE-|-mE- tras una secuencia pesida: el ved. sirya- «solo, Aatya~ adel poeta videnter deben leerse y medirse métricamente como siriya- y kaviya-. También en védico la secuencia mas larga es regular después de la base pesada, eto no infrecuente tras una base ligera, y en algunas ramas se ha generalizado: lat. medias, 0. mefiio-, aitl. mide <*medhijo- junto al ved, ‘tmédbya- (sxanica *médbiva-), gr. méso-, *medhjo-. A ta ley de Sievers» se encuentra vinculada 12 «ley de Lindemany, que establece Ia realiza- cién facultativa de los monosilabos con la estructura CRE- como CRRE- *déws cn el gr. Zeds, hit. Sis, *dijews en el ved. divans. 6.4. Las vocales Las vocales del proto-indoeuropeo eran s, a, 0, mis las vocales altas i, w, que se encontraban en distribucién complementaria con las asemivocalesn (glides) j, w. Estas cinco vocales pueden ser largas 0 breves. Desde el punto de vista de la morfofonologia y de la distribucién, no cumplian el mismo papel. La d breve y la larga pueden reconstruirse solo para pocas raices, aunque de una cierta frecuencia; la mayor parte de los casos de 4 0 de a en los dialectos procede de la coloracién de la laringal. La 7y la i primarias eran igualmente raras; s6lo después de la pérdida de una laringal Hy el alargamicnto de compensacién de la vocal precedente (incluidas /, 4), que pertenece a ia historia individual de cada dialecto, se obticnen vocales largas con frecuencia comparables a la de sus correspondien- tes breves, Las vocales breves altas #, w eran, por lo general, grados cero de los diptongos ¢, ew; las vocales largas @, @ solian scr grados alargados de una ¢ y de una o breves. La ¢ breve y la o breve alternaban segin Ja funcién morfoldgica (§ 7.2); la e breve era la tipica vocal de base, y la o breve derivaba de ella, E! sistema vocilico resultante puede ilustrarse con ef triingulo tradicional sometido a las transformaciones distribucionales que hemos visto. En efecto, ¢l sistema no era estable; la tendencia al alargamiento compensatorio que siguié a la pérdida de H lo desequilibré poste- siormente, y Ia mayor parte de las ramas de la familia perdi6, antes 0 después, el antiguo sistema basado en la cantidad y desarroll6 otros nuevos. 64.1. La disparidad de frecuencia de y de @ produjo desarro- llos que distinguen dos dialectos en las lenguas indoeuropeas de Europa, Las lenguas meridionales, celta, itélico, griego y armenio, ademés del tocario, mantuvieron el triingulo de cinco vocales aumentando la presencia de a. Las lenguas septentrionales, balto- eslavo, germinico y allanés, fundieron a y 0, y —con la excepeion del biltico— 4 y 2, creando asi un rectingulo de vocales (cap. XIII, § 5.1): La voeal @ se habria realizado de distinta forma en cada dialecto: germinico a, 9, eslavo 9, a, biltico 4, & 6.4.2. Vocales auténticas: correspondencias ke hit, se, av. ge la, got arm. air, sesh, lis toed ce a ae f © ei ge © © € # o 8 a AP 0 0 feta 0 0 9 a & iit oe Gt i fot tT F b FE sop oe oe e ew & uw ov bow a ‘Notes: ! Los teflejos son los del toc. B._? Con precedente palacalizcion. * @ ea silabu abierta por la «ley de Brogmanns, * En alfaheto latino. 643. 40 Lae de base es generalmente el grado pleno (§ 7.2.2) de las raices, como *bher- «llevary, *nem adistribuirs, *gthen- agolpear, matary; gr. phéri, Yat. fer’, gor. bairan, aitl, berid, aesl. bero, toc. A, B: pars gr. néma, got. niman, aitl. nemed «persona con ptivilegiosn, hit. kxenzi [g*éntsi], gr. then-in «golpeante>, aesl. Yen «empujo». Las mismas raices tienen el grado o: *bhor-, *nom-, *g*bon-: gx. phiros atributon, momés «pastor, phénos «asesinato». Por el contrario, sin un grado « atestiguado y problamente no apofénico: dbesé- «desnudo» en ags. bacr, aesl. bos, arm. bok. 6.44. @ Casos claros de 2 primaria en palabras comunes son las raices, ‘dap. en el lat. daps cbanquete del sacrificior, damnum cofensa que comporta una reparacién», gr. dapdné «gasto», arm. fawn «fiestan; “ghans- wocan en ge. kbén, lat. anser, aaa. gans, aes. gost lit. €asis; *sal- «sal» en scr. salila- «ma», gr. héls mar», lat. sal, got. salt; *albbo- blanco» en hit. alpaf anuben, lat. albus, gr. alphés ), y asi también los presentes teméticos (*seé*-or «siguen; *térby-or «es bibil, supera>); de abi la costumbre de citat las raices con grado ¢, dado que la mayor parte son verbales. Entre os nominales, obsérvense los adjetivos tematicos simples (*néwe- anuevo», *7én0- viejo»), los sustantivos temiticos neutros (*wérgom «txabajon, *pédom puesto») y los numerosos sufijos secundarios (§ 8.5.3.3) afiadidos al grado ¢ de la raiz como *-tor-, tment, tts. 7.3.2. Bl agrado o» es caracteristico del (tardo?) perfecto estati- vo indoeuropeo en las formas del singular (+adjd-e «saben, */dbe-] dhirse «osa»), el causativo-iterativo (*louk-Ge-ti ailuminan, *wos-gj-ti «wister), de clertos presentes intensivos reduplicados en el singular (ved. janghanti «masacra» <*g¢hen-g*bon-1), de numerosos nombres y adjetivos temiticos deverbales simples (del tipo *g*hénas «homicidion, ‘*grhonés «asesino», y numerosas fotmaciones secundatias. 7.3.3, Fuera del singular, el agrado ceto» se encuentra en los patadigmas apofénicos de § 7.3.1. y de § 7.3.2. (+h,s-éuti cellos son», *viid-mé «nosotros sabemos», *dbi-dbh,-nti wellos ponen») ante desi nencia acentuada en algunos paradigmas nominales apofdnicos y ante sufijos nominales secundarios acentuados como *.té-, *nd- (*ubt- t6- «dicho» 0 sufijos verbales como *-ske- (*g*nr -shé-ti esta yendov). 7.3.4, El agrado alargado» se encuentra en el singular de los patadigmas apofdnicos de algunos verbos atematicos, que alternan con el grado ¢ fuera de! singular (*/eks-ti *#éks-mti «construyen»); ante + “onor.jelo-n onomatné, got, ano, namin «nombrer + *namnjan. Un ejemplo antiguo es el grado cero de *melit- amiel» en *mlit-jél0- «sacar la miel del panal del gr. blitta Para los denominativos de abstractos femeninas en *-2b,- (*-ab,, mas tarde -d, rid. § 8.5.2.6) se espera *ab,jé(-, de donde *-gijo, como en lat. ‘fuga ~ fugire. En algunas lenguas fa 4, tas haber coloreado la vocal, parece haberse perdido ante una yod en época muy antigua: hit. ~aigei) angi, gr. 83.2.2. Unaantigua formaci6n secundaria causativo-iterativa con raizen grado o y sufijo ~Ge/o- aparece atestiguada en toda la familia de las Jenguas indoeuropeas. De la ralz *wes- «vestic, llevar puesto» hay un activo *wos-Ge-tiatestiguado ene hit. wattigg! upone vestidos alguien», ved. vasdyati, germ. *wagjan, alb. vesh <*wazje-. De *lewk- «luz, esplendor» tenemos un activo */owk-dje-tien el hit. lukkigxi, ved. rocdyat, av. raotayeiti, Int. acc. limina lucent wencienden las lamparas». 8.3.2.3. El sufijo *-0k//6- forma presentes caracterizados tipica- mente como iterativos, con rafz en grado cero. Un ejemplo antiguo de la 95 raiz “prek- es *prk-shé/é- «pedir, preguntar» en el ved. prechdi porasaiti, lat. poses, de por(c)seé, aitl. arcu, acm. harc'anem, aaa. forsiin cindagat». Tres lenguas atestiguan esta formacién con el verbo aser» en sentido existencial: lat. atc, escit wes», gr. Zske «era» (Alemane), éske (Od. 9.508), pal. imp. med. itka <*h-ské «sin, 8.3.2.4, A los temas de los adjetivos se afiaden dos sufijos secundarios: uno factitive en *-ab,- (*-eb,-), con el significado de hacer to quc cl adjetivo denota, y otro estativo en *¢b,, con el significado de ser lo que el adjetivo denota. Cotéjese el hit. newat (*névo-) «auevon — newah(h)- (*newth,-, newihy,) «renovary, markat efalson > martab- falsificar», y+ marte- user falso»; lat. albas—> (dé-)albire wblanquear», albire «ser blanco», En algunos casos este sufijo forma parte del llamado «sistema de Calandy: adj. *etrby i+ «upe- sado» en gr. barje, ved. gunin, ubsuiacto “g*phyes- en gr bares, estativo girb,tb- on el gr. col. bérétai «es pesado», gr. hom. pio. pect. bebaréos; adj. *b,rudb-ré- acojon en lat. ruber, gx. erytbrés, estativo *b,rudb-eb,- «sex rojo en lat, rabére,aicl. -ruidi, aaa. rotén, La caracteri- stica tipica de un «sistema de Caland» en derivacién secundaria es la conmutaci6n de los sufijos adjetivales *-1-, *-ro-, *ent- 0 el sufijo sustantival *-e:- con *# como primer miembro de un compuesto: rf-rds, gr. arg-ds (de *arg-rds) eveloz, resplandecienten, en compo- sicion ved. rji-, gt. argi-; nétese el sintagma griego kjnes argot upertos. veloces» junto al compuesto posesivo védico rjf-fvan- nombte de persona aque tiene perros veloces». 84. La flexiéin del verbo Las desinencias del verbo finito indoeuropeo marcaban la persona (1, 2, 3), el miimero (singular, dual, plural), asi como la diftesis (los genera verhi) active, medio, perfecto estativo, la oposici6n modal indicative: ‘mperativo, y la oposiciOn primario (marcado con una patticula 4, que subrayaba el bic ¢f mc): secundario (no marcado, carente de particula). ‘Algunas de estas oposiciones se neutralizan fuera del singular. Como hemos visto cn § 8.3.1.7. las conjugaciones tematicas son evidente- mente un desarrollo indocuropeo tardio a partir del medio atematico, pero estaban completamente constituidas para los verbos secundarios antes de la separacién de Ia rama anatolia. 6 8.4.1.1. El paradigma atemitico activo Las formas seguidas de un guidn estin especificadas de forma incompleta. La vocal ¢ puede tener una apofonia distinta (0, é, 3): hi ved. oe. Primaria ay, 1 Sm i mi om den “ aa “i 3 oY 7 8 or) pho 1 tne Seni marti) en 2 “ten tha te a8) a vane santé (ric) at 2 so 3 “i Seeundatias sgt “fan ” 2 # 3 * pot “men 2 te os Jeo (tambiéa imp.) 3 lear sini fale * du tee be 20 aw on 3 aby tim tin (dor) Imperstiv ag, 2 a iti 184 3 7 oe a pho3 vant cate, tb 8.4.1.2. El paradigma temitico activo (oftecemos aqui solo una seleccién). La vocab tematica es o ante R y H, ¢ ante T: bit ved, «. Primatiss ag i (em), (ave BF 2 th, i a it 3 ee “agi att a pho “er Smash “ne 2 Nee tent “athe we Siten 3 Sent ent venti enti (doe) Seoundatiss ag. 1 tow vanan va oa Rte hie oe n Beer ait oo” v7 Imperntivo sg 2 te “i “4 * 3 eee sitee cite ot ph 3 Sena ven “ea cont 8.4.2, El paradigma del medio atemitico (ofrecemos aqui sdlo tuna seleccién) Los particulares deben considerarse hipotéticos; se trata de otra rea controvertida de los actuales estudios indoeuropcos. bi we Primasnn og. her (hgr) he (ri) * al 2 nh hey Shh 2 le. chip) ree : “te (recipe) fa) (gal -u) a * i * sto (re. chip) seoundarn “8 (0p) in * a 3 ” te att = we Inpentve En algunas ciscunstancias (acento?) la vocal -o- puede aparecer como -e. Las terceras personas en -f-, -ni- pertenecen a un nivel cronol6gico mis tardio, Numerosos dialectos han sustituido la -r primaria por -i tomada de la conjugacién activa, de donde *-o//*-t0j, *raj/*-ntuy, como cn indo-iranio y en griego. 8.4.3. Las desinencias del perfecto estin en clara relacién con las del medio. ved, & se 1 the (0 “a - 2 Mahe ("the) the tha 3% « * phoo2% * (pel fee) a Ook. #8) fire, rat) sab (av. al) 84.4. A partir de los paradigmas que acabamos de ver, 0 de elementos muy parecidos, se han desarrollado los paradigmas de los distintos dialectos, a través de una serie de innovaciones divergentes, de remodelaciones analégicas y de redefiniciones categoriales. Fue funda- mental el papel de la desinencia -ofe-, de 38g. dei medio atemitico, que se seanaliz6 como sufi -o[e- seguido de una desinencia cero, abricndo asi el camino a la constitucién de una conjugacién temética plena. 85. La formacibn del nombre La morfologia del sistema nominal subsume tres clases de formas, bisicas: 1. Nombres y adjetivos; 2. Pronombres demostrativos interrogativos, y 3. Pronombres personales. Los numerales 1-4 eran adjetivos, mientras que del 5 en adelante eran indeclinables. Los adjetivos y los pronombres demostrativos eran flexivos para el género, con un tema masculino-neutro, junto al cual el tema femeni- no era un derivado: mn. *pib-won- «gordo» en el ved. pivar, gr. ion, junto al f. *pib-wer-bi,- en ved. pivari, gr. pivira, mgal. Iwerydd, tema Iwerddon «slander; +new-0- «nuevo junto al f, *rem-e-b,-. 8.5.1. Acento y apofonia ‘Muchos estudiosos feconocen ya un complejo conjunto de alter- nancias apofénicas interdependientes y un acento movil o fijo que aparece en cada una (o en muchas) de las clases de temas del tipo con sufijo {por ejemplo, nombres radicales, temas en men, etc.) El sistema de la escuela alemana y austriaca (Schindler, 1975) reconoce cuatro tipos bisicos: «acrostitico» R-S-D, nom. “wider, gen. "widens cagua; «proterocinético» R-S-D, nom. *hyirgb-i-, gen. *hyggh-éis «cesticulo», ¢histerocinéticon R-S-D, nom. *phytér, gen. *ph,.trds, cholocinético» 0 «anficinéticon R-S-D, nom. *h,dvrae (b,éws-is), gen. *h,as-ér «alban, Este sistema ha sido tachado de innatural, basandose en la tipologia del acento, y de excesivamente rigido. Las formas prescritas no parecen pertenecer al mismo nivel cronolégico (un gen. *wd-y-r no esti atestiguado en ninguna parte, mientras que el gen. *bbra-rp-r se encuentra en el ved. bhartub, aisl. brédor). En la medida en que la teoria requiere que la apofonia esté condicionada por el acento, estas formaciones habrian pertenecido a ln remota prehistoria de la protolengua; las variantes apofnicas y el acento son variables independientes ya en el proto-indoeuropeo seconsteuido, cfr. el grado cero acentuado *w/ktor cn el ved. o7has, gr. Whos, lit. vilkas, Se han propuesto también sistemas concurrentes, en particular dentro de la escuela holandesa, pero se pueden aducir objeciones similares a las ya expuestas; toda Ia materia se encuentra por el momento sub indice. 85.1.1. Es obvia ¢ inmediatamente Gil la aocion de derivacién interna, en. el cuadro tedrico de la escuela alemana y austriaca, del tipo (RF 8), 4 (R +S) junto a la més normal derivacién externa, del tipo (R $$), + (R + 8) +S), Comparese el ved. brdhman- wlormulacion» “+ brabman- «formulador, bramin», gr. venima erecuerdor —> maéziin aque se recuerdan *(R-m) + *(R-mén-). 85.2.1. Los sufijos nominales atemiticos El mis simple es --, los nombres radicales como *pid-s, gen. (de donde *ped-4s) apie, “dm, yon. *dém-s weasan en el ge. des pits, gav. dong pattit aduedo de la casa. Otros tienen una sola ‘consonante: el sustantivo acrostatico *ndk*-f-s «noche», gen, *néki-ts cn el hit. mkug mehr «el tiempo nocturno»; -s cn el nom-ac. a. *men-s «menten en gav. maz-da- «poner la mente enjar, av. mas ... da, gav. mang ... (da-). Con apofonia, -r- en el nom. *gbés-ér «mano» (el ahit.. poseia kiffar = 48), ac. *fhec-tr-mp (kilferan), loc. “Qhésri (kiiri = iti, hiffa-ri = Smi, gr. kbeiri). Un tema en -n- (un tipo que se demuestra altamente productivo en algunos dialectos) aparece en-el nom, *hor-d/n} «aguilan, hit. bardf5), tema haran-, aaa. ara, ingl. erne, gt. ér-n-fis). 8.5.2.2, El tema r/n, con -r- en los casos «fuertes» (nom.-ac.) ¥ -m- en Jos casos oblicuos, esté bien representado en el anatolio, incluso en formaciones productivas secundarias, y, residualmente, cn otras ramas: un ejemplo antiguo es Ia palabra «higadon *h,jék*r con la vocal radical larga en el ge. Aepar, lat. iecur, av. yakara, pero breve en el ved. pékgé, y el tema oblicuo ved. yakids, gr. bépat-os <*hipm(t)-. 8.5.2.3. Un antiguo tipo de tema en -w- aparece en las palabras para «rodilla», «madera», «duracién de la vider: nom. sg. n. *in-w “dér-u hij uy gay. gana dara iii, wed. jan daru ayn, gr. giny déry ou(kt) «son. Una variante cemitica apofonica *gém- déra~ hygiw~ a cuenta det hit. gemn(-), lat. genu(-), esl. *dérw-o-, gr. ai(w)-ei; pero un tema alternative *fr-ée- tdr-éw- +h, j-év- como en el got. kai (tematizado), gav. yao, gen. de aii, quizis hit. game-t, instr. de gem (a menos que sea un grado cero), parece muy antiguo y es inverosimil que se deba a innovaciones independientes. Los grados cero de estas palabras aparecen también dentro de los paradigmas (gr. grysf), en composicion (ved. jiiw-badh- «artodilladon, gr. dry-témes «corta-lefia»), y en derivacion (*h, jacbén- wvigoroso, joven» en el ved. yndn-, lat. nen-is). 8.5.2.4. Un curioso sufijo atemitico -if-, que expresa sustancias comestibles bisicas, se encuentra en las palabras *me/-it amiel» (gr. mélit-, bit. milit, baw. mallit-, germ. mil-) y *sép-it atxigon (hit. leppit, gr. dipb-it- con el epiteto «blanco» transferide como taiz). 8.5.2.5. Los sufijos apofénicos secundatios con dos consonantes (raramente con tres) son comunes y aparccen constantemente en los dialectos: los abstractos *-men-, *wer-f-wen-, de agente *ter-, de adjetivo verbal *-ent-, de posesivo *-went-. 8.5.2.6. Femenino y abstracto (colectivo) El origen derivado del género femenino en indoeuropeo (Kury- Aowicz, 1964) esti claro gracias a las relaciones formales (vid. § 8.5. nétense también los adjetivos griegos «con dos salidasy del tipo m.-f. athanatos, 0. athénaton). Un morfema sufijal *-(¢)b, se encuentra tanto en fancidn de femenino (el tipo temético “nah, «wicja» (E) en el ge. bine, ved. fand-, lie. send, quizas el lic. Jada «esposan; “saekrih,- madre del marido» en aesl, sekry, lat. soerus, aaa. swigar), como en funcisn de colectivo abstracto (el tipo gr. tome ccoxten, neurd «cuerda hecha de tendones» junto a reirox «nervion, luv. zida-(ita) «virilidad» junto a Gti ehombren [forma mis arcaica * deju-6- «dios». 85.3.2, El grado o de la raiz se encuentra en dos tipos temiticos muy productivos: los nombres de accién baritonos (el tipo gricgo times «xebanaday) y los nombres de agente y adjetivos oxitonos (el tipo griego fomér «que corta, agudon), ambos junto a la raiz griega *tam- acortat». Hay grado cero en los neuttos del tipo *jag-ée «yugo> (hit. ingan, ved. yugam, gx. zygin, got. jk, aesl. igo) y en el segundo elemento de los compuestos como “ni-sd-és endo» (ved, nidés, lat. aidas, aitl. net, ags. nest) de la raiz tred- esentacs; ge. neo-gr-dr weecién nacido», de *newo-yb,-4-, con pérdida regular de la laringal en esta posiciéa en un compuesto. 85.3.3. Un niimero notable de sufijos teméticos forman sustan- tivos y adjetivos secundarios, abundantes en las lenguas historicas, y se forman por lo comin de manera independicnte en cada una de ellas, Los sufijos adjetivales -je- e -jo- (que en parte continuan *-ib,0-) expresan nociones relacionales. De la forma “gtoe- «vaca, buey» tenemos el védico gévya-, gévia-, pero también gonyd- (gavydm... éatém aque consta de 100 vacas», RV), av. gagya-, gr. bekatém-boios aque vale 100 vacas», arm. dogi (*gowije-) «mantequilla, *que viene de la vaca», aitl. ambuae (*n-growijo-) khombre sin vacasy. Este tltimo es semintica y sociolégicamente idéntico al término de los Rg-Veda dgor (gen. dhombre sin vacas») y al ge. (Hesiodo) andris aboited (gen. «hombre sin vacas»); aunque las formaciones difieren ligeramente, estamos ante un lexema indoeuropeo. 8.5.3.4. Los adjetivos verbales con *#é- acentuado (y a veces *.nd- en indo-iranio), con el grado cero de la caiz verbal, son comunes en la derivacién secundaria. Un ejemplo antiguo es *&/n-#é- coido, famoso» en el ved. éutd-, av. sruta-, gr. kiptés, lat. in-clitus, itl. rocloth, 228. Hlot-hari (nombre de persona, «aquel cuyo ejétcito ¢s famoso»), arm. In «conocido». El germ. *hlidag «fuerte (dicho de sonido)» <*é/ité- muestra un alargamiento expresivo. El sufijo, ain no desarrollado en la époce de la separacién del anatolio, alli donde su fancién esti expresada a partir de *-énf-, matca semAnticamente «el cumplimiento de la nocién del objeto»: véase Benveniste (1948). 8.5.3.5. Otros tipos temiticos secundarios comunes son los adjetivos en *-né- (a menudo paralelos 2 *-10-), *-r0-, *-mo-, los diminutivos en *-4o-, *-/o-, a menudo, en los dialectos, con una vocal que los precede: véase *-e/oné- en el participio pasado de los verbos fuertes del germénico. El adjetivo para «caliente», sustantivado en acalima», de la raiz verbal *g’her- «calentam» esti muy difundido: ved. sharma «calicate>, av. garoma- «caliente, calimay, lat. formas «tibio, Caliente» (*g*hor-mo-), gr. thermés «tibion, toc. A iérme «calor, frig. Germiai «manantiales calientesy (nombre de lugar, adaptado al grie- Qo), arm. Jerm «calienten, alb. zjarm «calor» (*g*ber-mo-). El sufijo esté copiado en el germ. twarmaz «tibion, de la raiz *wer: 8.5.3.6. Un sufijo *-tere-|-tore-, que marca la oposicién de dos nociones, se encuentra en muchas ramas, desde Ia anatolia (hit. sus taras adv. gen. ade ahora», de donde wenseguidar). «Otzo» (de dos) es el got. anpar, sce. dnfaras, lat. alter junto a «otro» (entre més de dos) en el scr. ands, lat. alius, gs dls, got. afjis. Para la distribucién sintactica del sufijo, ge. deksiés - aristerbs, skaiés - deksiterés, ambos «derecha-i2quierda»), véase Benveniste (1948). 853.7. El sufijo -av- se encuentra especificamente en tas pala bras para «vivo», *guibwo- en el ved. finds, lat. vives, aitl, bio, galés byw, got. gius (con -F- T atieviads), y wenuetton, “ape en el stl marb, galés marw. La -t- del latin mortuos y del eslavo mirtvi se debe probablemente a la forma *mr-fo- «destinado a moric, mortal» 8.5.3.8. Para las variantes del sufijo instrumental */ro-, *-Ho-, t-dbro-, *-dblo- (lat. trum, -c(u)lum, -bram, -balum) véase § 6.1.7.2. Un antiguo ejemplo es la palabra para earado»: *herby-trom en cl gt. drotron, lat. aratrum (con -a- analégica), airl. aratbar, palés aradr, arm. arawr, lit. drklas. 86. La flexién del nombre EI nombre indoeuropeo esté flexionado por el niimnero y el caso y, en los adjetivos, por ef género. El género era una propiedad inherente a los sustantivos. El sistema familiar de tres géneros, masculino, femenino y neutro, tenia, probablemente en una fecha més antigua, una oposicién sélo de masculino (ganimado?) y neutro Ginanimado?), con el género femenino como categoria derivacional mis que flexiva. Pero ya en la proto-lengua se habia alcanzado la oposicién de tres géneros. El ved. y el av. gaut, el gr. boas, el lat, bas Ge. *g’e»-) son, sin embargo, tanto femeninos, «vaca», como mascu- linos, «toro, buey». El mimero distinguia singular, plural y dual, El singular distinguia al menos ocho, o quizés nueve, casos; ciertos fenbmenos de sincretismo redujeron este niimero en plural y atin més en dual, Los casos eran: nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo, instrumental, locativo, ablativo y, probablemente, directivo. No todos los casos pueden reconstruirse con certeza. 8.6.1. Para los temas en consonante las desinencias claramente reconstruibles eran: * (grego} singular Nom. 4 aux Voe ne Ae 4 Saks Gea ets: Dee Dine! va Zeus Loe. a6 snot met 2 (eis phnel NomVon wt (colec.(e)h) daobis ne = fies Gen, on vandkiin toe a fee Tame. Bir {pb econ a ferean val Nom Ae. be? ‘ie «108 dos plese 8.6.2. Para los temas temiticos las desinencias reconstruibles eran: =, 8 (griego) Singular Nom, 0 on bippos caballo Vor. > Ae om “on ‘ippon Gen eiti}0 Dips, Nppow Dat, coi bippa Taeee Fok? 0 ast soon la manos Loe, e iho wen casan Abi. inlect) 34 <-obat fat are. cid phoal Nom, coe Ae Gen Tarr Lox. mie. <-ei> ib dual Nom, Ac. pps 8.7. La formaciin de los temas pronontinales La flexién de los demostrativos y de los pronombres diferia en algunos aspectos esenciales de la de los nombres, especialmente en la alternancia de la vocal del tema -i- con la vocal temitica -o/e- asi como en algunas desinencias. 8.7.1, El indoeuropeo tenia un cierto niimero de temas de pronombres demostrativos pertenccientes 2 diferentes épocas, algu- nos de lot cuales se construian sobre particulas deicticas o cocxisten- tes con éstas, Asi *&# (lit. 48s) y *&d- (luv. zal, hit. Aa#) junto a la particula *Ae (lat. arc, Bon-ce «hunc», hit, A-mm «ahora», gr. “Ae-en- en kelnas). Oteos eran *elono-, *elovo-, y simplemente *e/-. En un estadio de la proto-lengua, tras la separacién del anatolio, y quizas del itélico y del celta, los dos temas *50(-) y *fo- se fusionaron en un paradigma supletivo, el tardo indoeuropeo *s0 *sah, *tod (ved. sd sa tad, gt. bo be 16, got. sa s0 pata, toc. B se sa tt). 8.7.2. Bl tema del pronombre relativo *jo- (quizis de un *h,j0- ‘mis antiguo) se encuentra en el ved. yd- y en el av. ya-, en el gr. Ads, en el ftig. ior (ni), en el celtiber. io (mui, dat). En balto-eslavo este pronombre se coloca como sufijo en algunos adjetivos para formar un definido. 8.7.3. El tema de los pronombtes interrogativos ¢ indefinidos ko. /*#i- (*Atu- en los adverbios) se encuentea en todas las ramas de Ja familia; en anatolio, itilico, germinico y balto-eslavo forma también el pronombre relativo, quizis a través de la funcién de indefinido: ive. ‘yids Ais, "jad Hid «cualquiera, cualquier cosa», gr. béstis botti, ved. yds cit, jée cit, Otto tema interrogative *mo- se encuentra en estado residual en anatolio y en tocatio, 8.8. La flexién pronominal Difiere de [a nominal en la dental final para el nom.-ac. sing. neutro, la ausencia facultativa de la -s en cl nom. sing. m., y en las caracteristicas formas especiales con -sm- (en femenino, -J-) inserto en los casos oblicuos. Un paradigma parcial del pronombre indefini- do incerrogativo es: nom. *kwis Amid y *kto(s) *kod: lat. quis guid, quod, lat. arc. guo-i equiv; av. cif, cit, ka, kas-, hat; aes. hil-to, Gen. *kre/os(j)o: av. katia cabiia, gr. tea, aes. eso. Dat. *&efosmj, loc. *hresmi: av. kabmii cabmii, celtibet. iomui, somui, resl. koma Gem, 0. esmei; av. kabmi cabmi, a. esme, sp. este estén. 8.9. Las aumerales Los numerales cardinales del 1 al 4 eran adjetivos flexionados; pero no lo eran del 5 al 10. 1: *sem- (gr. Aeis); *oj-no-, *oj-ko-, (lat. jinus, aitl. den, got. ains: av. atuna-: scx, ¢ha-). 2: *d(ujwo-. 3: *trej-es trib, & ‘*ketwor-es. El 3 y cl 4 tenian formas especiales del femeni- no atestiguadas s6lo en indo-iranio y celta, compuestas con una anti- gua palabra para «mujer: ved. tisras, catdésras, av. tifra, catagra, air. teoir, cetbeoir, gales tair, pedair. La disimilacion de *fri-sr- a *ti-sr- es ya proto-indocuropea. 5: pénkte. 6: *(kJsweks. 7: *septm-. 8: *(h,)okto(w). 9: *h,néwn. 10: “dik. 100 5 un derivado de * (d)hg- tém «do que hace diez (decena)y. Los numerales ordinales estaban sufijados con sufijos adjetivales *-4- 0 bien -#%-; por ejemplo, *tri-té-, pt 8.10. Les promombres personales Muestran una amplia ¢ irregular alomorfia entre el nominative (siempre acentuado, sinticticamente enfatico) y los casos oblicuos (con formas tanto ténicas como eneliticas). Su reconstruccién plantea ‘iertos problemas que no podemos tratar aqui por falta de espacio. Oftecemos tnicamente la primera y la segunda forma singular en lenguas representativas: Nom. Ae. (Wm) (enel) ‘Ae (16m) (endl) gr (bomérico) —ayifn) ems me ooo ved. chim mam Hajed tant hi * enmew ke got a ik be Un tema reflexivo *se/-), *awe(-) marcaba la referencia al sujeto 0 al topic de Ia frase; originarlamente se referia a las tres personas, pero en la mayor parce de las ramas del indoeuropeo se redujo a la funcién de la tercera. La referencia a la tercera persona pronominal no reflexiva se hacia normalmente mediante el pronombre demostrativo tOnico o enclitico. 9. SINTAXIS La desctipcién sintéctica del indoeuropeo segin el método tradi- cional para describir el uso de las distintas partes del discurso, es decir, los distintos casos del nombre 0 los modos del verbo, se ha levado a cabo en los manuales clisicos de Delbriick y Wackernagel, 4 los que se suele hacer referencia. Aqui limitamos nuestras observa- ciones a ciertas reglas sintacticas para la frase simple en indoearopeo con referencia al orden de los constituyentes. 9.1. Estructura del sintagma Las primeras lenguas indoeuropeas y, presumiblemente, a pro- tolengua distinguian las frascs verbales en las que cl predicado es un verbo (sintagma verbal), del tipo NP + VP, hit. gi = wa UR- 107 BARRA-af kilfat «te has convertido en un lobo» y las frases nomina- les, en las que el predicado es un sintagma nominal, del tipo NP + NP, ved. née hi sas ade hecho él es un lobo», gr. Arefsson gir basileds ude hecho el rey es mas fuctter, u otto constituyente no verbal como el adverbio en gr. meta dé glawkapis Athént wy Ate- nea Ia de los ojos glaucos (estaba) con (ellos)», hit. "Sippa-LU- if = wa = kan UL anda «Sippazitis no (esté) en (es0)». No es claro que estas ltimas frases muestren simplemente la ausencia de cépula, ya que pueden encontrarse en oposiciéa con una frase co- pulativa explicita, tanto estilistica como seminticamente: hit. LU.ULU.LU = Aw GUD = du UDU = &u 2igi «si es hombre o buey 9.1.1, El indoeuropeo era fandamentalmente una lengua SOV; la posicién del verbo al final era la no marcada en la mayor parte de las lenguas mas antiguas y en los estadios mas antiguos de las lenguas mis tardias; pero Ja presencia de una gran variedad de reglas de movimiento complicé e hizo mas oscuro el cuadro del orden de las palabras en muchas de esas lenguas. La regle bisica para cl sintagma verbal era VP + NP + V. El sintagma nominal era menos tigido: encontramos NP adj. +N o gen. + N en hitita, alli donde el orden inverso puede sefalar una frase nominal (iftappulli = Set = a Julial «pero su tapén (es) de plomo»); sin embargo, encontramos regularmente ambos drdenes de palabras en indo-iranio y eni las lenguas clisicas. 9.1.2. A los sintagmas preposicionales de estas tiltimas corres- ponden en hitita los sintagmas posposicionales (népitaf kattan «bajo cl cielo»), cuya antigtiedad se confirma en cierto modo por el acento dé las epreposiciones» griegas en el caso de «andstrofen (ommdtin dpo «de los ojos») que concuerdan con las posposiciones emparentadas (ved. 4épa). Cuando el objeto de las posposiciones era un pronombre, el antiguo hitita formaba un sintagma posesivo en el que el objeto se expresaba mediante un adjetivo posesivo enelitico (Ratti= Hf «con 4b). Este hecho indica un origen nominal de las pre/posposiciones. 9.1.3. Las reglas de movimiento més comunes en indoeuropeo son: 1) los movimientos del tipo «mover WH», habitualmente para interrogativos y relativos, en la posicién del complementador, a la 108 cabeza de la frase a Ia izquierda y, 2) el movimiento de «topicalizacién», que traslada el sintagma hacia la izquierda de la posicién del comple- mentador (Hale, 1987). Damos a continuacién el diagrama. 5 a compl, 's kG jo". [+ WH] ved. inna brébmini jajusur yhvinal «cde quién las formulas gustan a los jévenes?> ved. 96 no deésti, ddbarah sés padista ‘quien nos odia, caeri bajo» ved. brabma kb vah saparyati «esacerdote cuil os honra?» ved. pire yéd asya sampindk rocas cuando de él destruiste cuando destruiste sus rocas» 499 Normalmente sélo un constituyente 0 subconstituyente aparece @ la izquierda de Ia palabra WH, pero puede ser también complejo: ved. her yataram kim apaiya indra azqué vengador de la serpiente viste, oh Indra?» ved. ddevena ménasa y6 risanyéti quien hace mal con intencién impia» 9.1.4. El movimiento hacia la posicién de topicalizaciéa o fronting era una forma de énfasis 0 de focalizacién. El mismo verbo finito, normalmente itono, era por Io general enfatizado de esta forma (ved. déann dhim wél hajtt has matado a la serpiente»), y recibla su acento en esta posicién. El principio de la frase estaba asi en posicion marcada pot el verbo, junto a la posicién final de frase, que era la no marcada, Cuando el verbo estaba semanticamente vinculado de forma estrecha 0 «compuestay a un adverbio («preverbio»), Ia posicién no marcada del preverbio (acen- tuado) era delante del verbo final: ... P (...) Va 4, facultativamente separado de un constituyente. E! preverbio mismo podia avanzar en estructuradas similares mediante un movimiento hacia la posicion de topicalizacién, produciendo asi el orden marcado 4 #P ... V# 4: hit, dpa = wa = mu parna farna khazme it a casa». El verbo avanzado ‘en posicién de fronting en TOP era caracteristico de ciertas situacio- nes de discurso como el inicio del texto, Ia catifora y los imperatives; confréntese el inicio de relato muy difuso en scr. atid rij habia un rey», gr. Zeke fis .. (w)andscon, lit. bivo arBlins, aitl. bot ri, ruso yt byt pore! 9.1.5. La extraposicién de los constituyente a la derecha del verbo es otro rasgo comin, En el gt. Oftin eg? pimaton édomai met bois betdroisin «A. ninguno comeré por iltimo entre sus compaficros», cl sintagma preposicional aparece a la derecha de! verbo. El objeto se ha trasladado en TOP; el pronombre reflexivo posesivo bois «los suyos propios» se reflete al topic Ofrin mds que al sujew grammatical eg, como norma. 9.2. Las particulas encliticas En las lenguas indocuropeas (y en muchas lenguas que n0 lo son), tienden a ocupar lo que cominmente se define la «segunda posicién» en Ia frase: el fenémeno es conocido como «ley de Wacker- nagel», del nombre de su famoso codificador (1892). Un trabajo reciente (Hale, 1987) ha demostrado que se deben distinguir tres clases distintas de cliticos para el védico, que obedecen a la uley de Wackernagel» y que acaban en «segunda posicién» por razones independientes. Asi, on Ia frase std 12 yé no marcdyad dndgasah «0 también quien hiciera mal a nosotros los inocentes», el clitico pronominal nes (no) ocupa la segunda posicién antes del movimiento de topicalizacién y el clitico disyuntivo 2a (y ca) la segunda posicién definida tzas la topicalizacién. Un tercer tipo de cliticos (sma y cit) es enclitico del constituyente que modifican y, si el constituyente est topicalizado Heva consigo el clitico a la cabeza de la frase: démiinam cid _3¢ bibbidir vécobbib «que tompen incluso la piedra con las palabras». ‘Una historia sintactica tan diferente de la posicién de tos distintos cliticos de la ley de Wackernagel> explicar, por ejemplo, la cohe- rente anteposicién del gr. de o fe (y también de Ins formae emparenta- das del antiguo itlandés -d- y ch, Watkins, 1963) respecto a los cliticos pronominales. 93, Las frases relativas Los testimonios del hitita, védico y griego no permiten dudas a la hora de indicar la presencia de frases relativas indocuropeas correlati- vas, generalmente en el orden Frase Relativa + Frase Principal (Matriz), con el pronombre relativo en la posicién del complementa- dot por un «movimiento WH», Las dos frases, 0 también una sola, pueden comenzar con particulas introduetivas de frase como el hit. mw y otras, que preceden tanto a la palabra WH como a cualquier otro constituyente topicalizado ante ella; de forma que no «cuentan» como clemento del fronting. Lo mismo vale para las patticulas introductivas védieas (adverbios) como atba y otras, el pronombre sd y las particulas introductivas griegas (adverbios) como éntha y otros. En hitita, frases como éstas son seménticamente relativas : kui papriggi nu apa pat 3 GIN KO.BABBAR pai «el que comete un dafio paga 3 siclos de plata. En el caso de relativas semanticamente definidas, alguno de los constituyentes debe ser topicalizado, es decir, trasladado a Ia posicién que precede a la palabra WH en la posicién del complementador. El verbo finito se a9 mueve asi en el hitita paprigg/ Auif 3 GIN KU.BABBAR pai «el que comete un dafio, paga 3 siclos de platay. 9.3.2. Siguen ciertas frases relativas correlativas teméticamente similares en hitita, védico y griego para subrayar la semejanza: pueden funcionar como equivalencias sinticticas. hit. me tarbgi uit mw = apa! KATABLANSE pai part. vence WH part. él —_riendas toma «Y quien vence, (él) toma las tiendas» “KAS, E tarbyi kaif 1 MANA, KU, BABBAR piangi (probablemente tarbyi kuif buyatallal) uel corredor que vence, (a él) ellos dan una mina de plata» ved. 5a. y0 ma nijesyati sa pratamah somasya pasyati e(part,) el que venza, él, el primero, beber’ el soma» sa yo na ujjesyati tasya idam bhavisyati (part) el que venza, de él esto seri» gr. és nyn orkbéston ... ataldtata patzei to téde k[ jn «e] que ahora de los danzadores mas deportivamente juega, de él (es) esto [...J» boppéteros dé ke nikesti ... gynaited te oikad’ agéstho wel que yenza ... él lleve a casa a la mujer Véase Watkins (1976). 9.3.3. En las primeras lenguas indoeuropeas cabe notar la flexibilidad sintictica del participio, que puede «transformar» verbos finitos en sintagmas nominales. Confténtese sé dé ke nikésanti pbile Aekliséi dkoitis «por el habiente vencido (que ha vencido) tt seris Hamada querida esposa» con Ia iltima frase griega que hemos citado. Notese la presencia de la particula enclitica Ae (hit. Aan) en ambas. La ascrcién performativa, acto lingilistico de garantia y compromiso, expresado por la regla sintéctica secundaria del demostrativo en el ved. aydm te asmi «go con €s0 soy tuyos, se transforma en un sintagma de participio en el complejo ma mam imém téva séntam ... ai garit «que é no me engulla», literalmente «siendo aqui tuyon. El participio refuerza una asercién performativa «Yo me comprometo con eso respecto a ti, Atri, No dejes que Svarbhanu me destruyan. Este es precisamente el caso del verbo finito de existencia on otro acto lingiiistico, el de la formula confesional en hit. #giy = at iyawen= at «Es. Nosotros lo hicimos» que se ha transformado partici- pialmente en la confesin personal afan = at iyanwn=at, literalmente. «Eso (esta) ausente. Yo lo hice». En este uso sintéetico del hit. atant- podemos entrever el lat. sins, sontis «culpablen, el antiguo patticipio presente del verbo «sem, ess REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Bancwesaercer, Alfred (1986), Der Aufiau der germanischen Verbalsystems, Heidelberg, Winter ile (9¥5), Originee de lo formation des nones en indoceuropion, Paris, Maisonneuve, (1948), Noms dagent of noms daction en indo-europter, Patis, Maisonneuve. (1969), Le vocabulaire des institutions indo-ewropéemes, Paris, Minuit BRUGMANN, KatlDelbriick, Berthold (1897-1916), Grandriss der vergeichenden Grammatik, der indogermanischen Spracke, Estrasburgo, ‘Tribner, Buck, Casl Datling (1949), Dictionary of Selected Syranyms in the Principal Indo- European Languages, Chicago, Chicago Univ. Press. Caepona, George-Hoenigswald, Henry M. (eds.) (1970), Indo-Eropean and Indo-Exropeans, Filadelfia, Univ. of Penna. Press. 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