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. Traducción de JORGE FERRE[RO

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j

H-YMAN P. MINSKY

LASRAZO

KEYNES

SDE

FONDO DE

CULTURA

.

MÉXlCO

ECONÓMICA

Primera edición en inglés,

1975

Primera edición en español,

1987

Título·original:

John May!Vlrd Keynt:,,.

© 197$,

Columbia University Press, Nuea York

ISBN 0-231-036.16-7

D.R.© 1987, FoNDo DE CuLTURA EcoNóMICA, S;A. os C.V.

Av. de la Universidad, 975; 03100 México, D.F.

ISBN·968-16-2667-2

Impreso en MP.xic;o

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PREFACIO

LA POSICIÓN especial de John Maynard Keynes se basa sobre su

obra "revolucionaria", Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero.

.

El presente es tudio se enfoca hacia esa obra y hacia la afirmación

de que ella revolucionó el pensamiento económico: el tema consiste en que la Teoría general efectivamente fo rmula un cambio !evoluciona­ río en teoría económ�ca, pero que esa revolución abortó en el pr0ceso de llegar a la versión clásica actual de lo que entendía Keynes. Por eso -;;e hace un intento de recuperar el aliento revolucionario de la Teoria general.

libro se centra en la Teon'a general y virtu almente pasa por alto

la obra anterior de Keynes sobre teoría monetaria. También. se deja virtualmente de lado la inmensa bibl-iografía qu e desarrolló, explicv, interpretó y fo rmalizó a la obra de Keynes. La ra;·.ón de esas otrt¡sio­ nes no es que considere yo sin importancia la obra previa de Keynes o la bibliografía respecto a él, sino que un estudio cabal y bien docu­ mentado de la obra de Keynes y de la discusióli que provocó estorba­ ría a mi mensaje, el cual afirma que en los aspectos de- de la Teoría general se encuentra una teoría de los pn,cesos de una econo­ rrúa capitalista que es mucho más adecuada para los problemas de análisis y de política económica a que nos enfrentamos en la actuali­ dad, que aquella contenida en la teoría económica clásica. La interpretación de Keynes que proponemos aquí se desarrolló en el transcurso de varios años. Una .de ras aportaciones fu e mi trabajo sobre la inestabilidad financiera; otra, la obra de econop;.ístas. que, cada cual a su modo, se apartaron de la interpretación clásica: Joan Robinson, G. L. S. Schackle, Nicholas Ka:\dor, Sidney Weintraub, Paul Davidson, Robert Clower y Axel Leijonhufvud destacan entre l,os disideHtes'que . influyeron en mi pensamiento. Se · necesitaría un vo­ lumen mucho más amplio que éste p�ra detallar los puntos de concor­ danci;:¡ y de desacuerdo con esos colegas de disentimiento, y además estas disputas y la exposición detallada de los diferentes .criterios in­ terferirían con el rnensaje que quiero enviar. Otra aportación a la eyolución de mis ideas fueron las discusiones quS! tuve durante uri agradabilísfmo año. sabático en Cambridge. En particular, quiero dar las ·gracias por algunas excelentes conversacio­ nes a Donald Moggridge, quien a la sazón empezaba a p enetrar en los trabajos de Keynes para preparar lo que luego apareció como Volu­ men XIII ( The General Th.,'ory and After: Part I, Preparation) y Volumen

·Este

7

,/

8

PR.EFA.9IO

XIV ( The Gen,eral Theoo· and After: Part JI, Difence .aizd Developement) de

Sin embargo, en e;ste libro

no se toma en cuenta explícitamente el material contenido en los volúmenes XIII y XIV. Mi manuscrito estaba ya en manos de los edi­ tores cuando aparecieron estos volúmenes. Más aqn, cualquier exa� men detallado de esos materiales sería asunto de u.n libro enteramente distinto.

Además de Donald Moggridge, quiero dar las gracias tanto a los profesores Joari Robinson y VV. B. Reddaway como a Aubrey Silbers­ ton y a Alan Roe por soportarme cuando e;stuve en C;;t.mbriqge.Soy inmensamente deudor de los comentarios agudos y de las críticas de Phyllis Freeman, Laurence H. Meyer, Maurice Townsend y Berriar.d Shull. Ninguno de ellos es responsl'l;ble de los err.ores y de las falsas interpretaciones que puedan venir en seguiqa. Quiero agradecer su a,poyci para la r . ealización de mi tarea a.l Con­ sejo de Investigación en Ciencias &>ciaÍes, a .la Fundación Nacional

de Ciencias y, desde

luego, a mi . base principal, la Universidad de

Washington. Tampoco ellos son responsables por lo que sigue. La se­ ñora Connie Pritchard se mostró rápida, eflciente y concienzuda en la mecanOgrafía y el apoyo de ofi<::ina; . la señora Susan Shift se enc¡:¡.rgó

muy efici,�ntemente

de revil)ar las galeras. y preparar. el índice. Tanto

Bernard G ronert como Karen �Mitchell de la Columbia University Press fueron pacientes y solícitos. Por su permiso para citar e.xtensar:nente la Teoría general de la ocupa­ á.ón, el interés y el dinero, de John Maynard Keynes, doy ias debidas gra­ cias a Harcourt Brace Jovanovich, Inc. y a The Royal Economic &>-

The Col!ected Works ojjohn Ma ynard Keynes.

. 1

ae�

Un

.

.

especial

agradecimiento

para

mi

e,sposa

.

Esther,

quien

me

ayudó y me alencó en este trabajo en muchos modos discretos

HYMAN P.

MINSKY

Junio de 1915

1 Las citas en españoÍ y las referencias a páginas corresponden a:

John Maynard Keynes, Teoría·general de la ocupac_ión, el intéres y el dinero,

Fondo de Cultura Económica, ·México,

1965.

-·� ,�;,

INTRODUCCIÓN

HAY VECES en la historia intelectual de una disciplina en que su casa

teórica está en buen orden, mientras en otras esa casq . está toda desa­ rreglada.Cuando la ·casa está en orden existe un amplio consenso acerca de su contenido y ello parece arrojar resultados útiles tanto en la interpretaci\')n de observaciones como a manera de guía en la polÍtica y la tecnología. Cuando la casa teó.rir;a está en desorden, espe­ c . ialistas calificados disienten acerca de su C(mtenidn: hay teorías en competencia y para cada una de ellas hay observaciones difíciles de explicar.Todas las teorías parecen tener una utilidad limitada y a�un­ dan las anomalías. Hace algunos años -de principios a mediados de los sesenta--; la macroeconomía y la u:oría monetaria parecían constituir una disci­ plina de comportamiento correcto y madura. Por aquel en;,�mce:;, pese a la existencia de diversos rebeldes y disidentes, 1<� que parece inevjtable en las disciplinas sociales, la mayoría de los econ(•:aistas profesionales al parecer concordaban en que la síntesis neoclásica, que integraba las innovaciones de Keynes con el aparato y los resulta­ dos de la tradición iclásica, era el marco adecuado para guiar tanto la investiga.ción teórica y empírica como el análisis y los preceptos de

la política e;conómica.En la actualidad, en gran parte porque los fra­

casos de la política, actuando '�omo sustitutos de experimentos críti­ eos, r<:velaron deficiencias en las bases analíticas, la macroecon<.,mía

y la teqría moneta1·ia están en desorden. El último párrafo de la obra más famosa de Keynes, Te.,r{a general de la ocupaCión, el interés y el din ero, .con tiene este pasaje que se cit" con frecuenc.ia: "las ideas de los economistas los filósofos políticos, tonto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más pode�'

rosas . de

lo que comúnmente se cree. En realidad el mundo está go­

bernado por poco más que esto".En la frase que.precede a esta cita, Keynes señalaba: "En el momento a.¡ ual, la gente está excepcional­ mente de;seosa de un diagnóstico más fundamental; más parti<.:ular- . mente dispuesta a recibirlo; ,ávida de ensayarlo, con tal que fut�ra por lo menos verosímil'' (TC, En el momento_ de escribir este libro, el ánimo en ,Estados Unidos es similar al que describía Keynes.Inclusu sin la causa inmediatd de una gran depresión mundial,_ pero quizás por la persistencia de la in­ flación, por la conciencia de la pobreza no sólo en medio de .Ja abun­

dancia sino también por motivo de la abundancia, por la renovada

9

10

lNTRODUCCIÓN

experiencia y el temor a la inestabilidad financiera, y por las condicio­

nes desordenadas del comercio y de · }a.¡; ·finanzas internacionaJes, hay cierta corroe�ora insatisfacción, con el estado tanto de la economía como del pensamiento económico y cierta decepción creciente entre las medidas de política adoptadas para influir sobre la economía.De

lo cual se desprende la necesidad de reexaminar el marco teórico cuya

aplicación indicó que esas opciones políticas eran Así, en esta década de los setentas, las condiciones al parecer están

a punto para otra "revolución intelectual" como lil iniciada por la

Teoría general en los años treinta. · · En este libro, _que interpreta la principal aportación de Keynes a

la economía, sostengo que los ingredientes para esa "segunda revolu­

ción" en nuestro modo de pensar acerca def capitalismo avanzado se encuentran en algunos aspectos descuidados y en las extrapolaciones lógicas del . argumento propuesto por Keynes en la Teoría general. Mi

opinión es que lo que se popularizó y fue acogido en los pliegues de

la economía convencional es tan sólo una parte de la sustancia conte­

nida en el argumento de Keynes.Se aceptaron aquellas ideas que pu­ dieron asimilarse más fácilmente en el cuerpo de las antiguas ideas -lo que Keynes llamaba la economía clásica- y a la vez eran de ma­ yor pertinencia ante bs problemas a que se enfrentaba el mundo a fines de los años treinta y principios de los cuarenta: la secuela de es­ tancamiento de la Gran Depresión y la movilizac;ión para y el finan­ ciamiento de la segunda Guerra Mundial. También sostengo que lo olvidado o lo perdido es una parte importante de la sustancia de la Teoría general; esa parte perdida rompe abruptamente con las formula­ ciones fundamentales de las doctrinas clásicas anteriores y se relacio­ na de manera más inmediata con los problemas a que se enfrentan las economías desarrolladas en la actualidad. De ese modo, la teoría económica clásica keynesiana integrada -llamada síntesis neoclá-· sica-:- atenta contra el espíritu y contra la sustancia de la obra de Keynes. La sustancia de aquello que se descuidó en el desarrollo de la sínte­ sis se puede agrupar baj_o tres encabezados: la toma de decisiones en condiciones de incertidumbre, el carácter cíclico del pr Ó ceso capitalis­ ta y las r�laciones financieras de una. ectmomía capitalista avanzada. En la síntesis neoclásica se olvida el énfasis puesto por Keynes en el desequilibrio, esto es, en "el hecho . de que nuest;ra existencia real. se encuentra en la transición Lentre posiciones de equilibrio nunca alean� zadas]" (TG, p. 304). Los modelos de la síntesis neoclásica son en esencia intemporales, mientras que, en la Teoría general, Keynes siem� · · pre tuvo conciencia del tiempo, del proceso y de la naturaleza fransito- · ria de las situaciones particulares. Más aún, en tal}tO que la Teoría ge­ neral trataba de :manera explfcita con· una economía de· características

1

1

¡

¡

·•

INTRODUCCIÓN

11

institucionales particulares,

la interpretación aceptada se

abstrae

del

detalle institucional.

En particular,

en las diversas versiones de a sín­

tesis neoclásica,

de

Keynes, casi

el

mecanismo financiero, medular para los intereses

siempre

se aborda de

la manera

más incompleta.

Cuando se toman en cuenta los aspectos

del argumento de

la Teoría

general que

talista que

se suelen pasar por alto,

es

más útil

para explicar

surge un modelo del proceso .c api­

econo­

el

comportamiento de la

mía norteamericana y de

otras economías capitalistas avanzadas tanto

en auge como en recesión y en estancamiento de

alto nivel inflaciona­

rio,

y más

adecuado para determinar la política, de

lo que

es

actual­

mente

la teoría

convencional. 1al

como

se reinterpreta

aquí,

Keynes

desafía

el predominio

en

nuestro

pensamiento

económico

de

los

constructos básicos del sistema neoclásico -la función de producción

y

los sistemas de

preferencia

invariantes--;

proposiciones políticas serias

que formulan

tipo"

y "para

quién",

que son

abriendo así

la puerta a

"qué

el

las interrogantes de

de Keynes

tan importantes en

la teoría

la a•:tualidad.

legitimó

Interpretada convencionalmente,

uso de instrumentos de política monetaria y fiscal para lograr el pleiJ.O

empleo;

actualmente,

esa política es del todo ortodoxa. La teoría eco­

nómica

común nos

dice

que

el tipo

de producto y

la distribución

de

�ste están determinados por las características fundamentales de

ducción y de preferencia de la economía.

de

pleno

empleo

pro­

La perspectiva derivada de

el

problema

dimensio­

la interpretación alternativa de Keynes nos permite ir más allá de una

política generalizada

del

el ingreso (para quién)

y transforma

'

1 tipo de empleo y del modo en que se distribuye

¡

en una· decisión de política.

nes

de

la

política legítima.

Una vez

De;ntro del argumento de la

más se ensanchan las

Teoría general pueden

distinguirse diver­

sos hilos. Algunos de ellos llevan

';

reflejan

la imposibilidad

de regreso a la teoría clásica anterior

de

escapar

por entero

de las

1 )

contra las que prevenía.

nunca

st¡. n:­

nuestra argumen­

su

de Keynes

''formas habituales de expresión'' (TG, p.1

Otros llevan

a

un alejamiento real de las viejas · ideas.Keynes

diferenció de maheri clara entre los hilos.Sólo en \.IDa ocasión,

futación a la reseña del proft:sor .:Viner (medular en

tación),

discutió públicamente

libro, El análisis

de

la teoría antigua,

la validez de una interpretación de

la

nueva teoría de

Keynes

validez

Viner vinculaba

con

in­

y Keynes negó explíciramente la

de esta

.

terpretación.

yolvían la mirada al pasado,

Keynes

hizo

caso ·omiso de otras inr�_·¡·pretacion<"s,

o las aceptó casualmente. Como

que

resulta­

do

lo

de su negligencia en repudiar la interpr ;;ración convencional,

vincula con las doctrin · as clásicas

a las que creía sustituirse,

que

esa in­

terpretación tiene cierta prc·rensión a la legitimidad. Sin embargo, esa

tal vez legítima descendencia no heredó aquellos atributos de la

general

que reflejaban

el

éxito

de Keynes

en

escapar de

los

Teoría

confines de

12

INTRODUCCIÓN

la teoría económica ortodoxa, atributos que apunta·

nera alternativa de considerar umi. economía capitalista av¡:mzada.

hacia una ma­

la Teoría general,

Debido

a

mi énfasis

hacia una ma­ la Teoría general, Debido a mi énfasis en lo que hay de novedoso

en lo

que hay de novedoso

en

virtualmente pasaré

por alto

los extensos

trabajos

de Keynes como

economista anterioreS a esa obra.

(Sin embargo, al delinear la

flloso­

fía social

·

y

las implicaciones de política pública de la

Teoría gene.ral, de­

mostraré que las conclusiones sacadas por Keynes concordaban clara­

mente

en

los

con

los criterios

de política pública que

él

mismo sustentaba

años veinte.)

También

dejaré

de

lado

otras dimensiones

de

su

multifacética carrera.Mi enfoque

es

reducido:

se relaciona a·

genera(

como esfuerzo

por

revolucionar

la

economía.

la Teoría

Según

lo

hizo Keynes

en la

Teoda general,

en

lo sucesivo hablaré

como

si estuviéramos ante una economía: cerrada.Como

es obvio, en

.las

aplicaciones de

la

teoría

-convencional

o reinterpretada- debe

darse margen a los impactos

y las

retroalimentaciones

internaciona­

les.

En particular, en mi reintrepretación de Keynes las relaciones, las

perturbaciones

y

la

inestabilidad

financieras desempeñJ.n

un papel

importante en las sucesiones de eSJ ados de sistem?-s

que caracterizan

la trayectoria de la economía. A la luz de la evidencia de los años

se­

senta

y principios de los setenta, es claro que en el sistema semiabier­

to vigente en las economías capitalistas

avanzadas,

la importancia de

las

perturbaciones y

la' inestabilidad financieras

es

esas economías

se considerara

al

menos mayor

que

si cada una de

por separado.

De

ese modo,

el

planteamiento

del argumento,

que considera a los sü;te­

mas

fi,pancieros como si

fueran

vinculados a

econOinías

cerradas,

es

cuestión de conveniencia y de necesidad de la exposición.

En ese mar­

co

se

puede

presentar

la

esencia

de una

Í1

1

terpretación cíclica

con

inestabilidad financiera de Keynes,

y la apertura dd campo de interés

a un sistema de

economías

capitalistas abiertas

y vinculadas entre sí

sólo

puede aumentar,

no atenuar, la

fuerza de· ese argumento.

l.

LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN

SI JUNTO con Marx, Darwin, Freud y Einstein, Keynes pertenece al panteón de pensadores originales e influyentes que iniciaron las revo­ luciones intelectuales modernas, esto se debe a su aportación a la eco­ nomía, como ciencia y como guía apropiada para una política públi­

ca, contenida en la Teoría general de la ocupación, el intefes y el dinero.

Este volumen se publicó en febr.ero de 193 6, cuando su autdr tenía

52 años de edad.Como economista, la primera publicación. de Key,nes

apareció e� 1 909. Su primer artículo profesional, "Recent Economic Events in India'', 1 trataba del impacto que habían tenido en la India la depresión mundial y las perturbaciones financieras de 1907-190&, con particular énfasis en un fenómeno monetario, el mecanismo de emisión de la rupia.Desde ese primer artículo hasta 1935, Keynes es cribió extensamente sobre cues_ económicas, dirigiéndose t;;.nto a los profesionistas corno al públ�co en general; con especial insisten­ cia en los problemas de economía monetaria; incluso sus importantes aportaciones a la economía internacional abordan en gran parte as­ pectos financieros y monetarios. Su obra económica a lo largo de los veinticinco años anteriores a 1935, a).lnque novedosa en el detalle, con frecuencia sujeta a contro­ versia y típicamente apartada de la sabiduría convencional cuando trataba de política pública, p<:•r lo general siguió la corriente principal de la disciplina: sus críticas· se manifestaban dentro pero no respecto de la teoría clásica. Para representar sucintamente las serias aporta­ ciones de Keynes a la teoría económica antes de la aparición de la Teo­ ría general, puede decirse que le preocupó principalmente precisar más el modo en que funcionaba l·a por entonces teoría clásica del dinero:

la teoría cuantitativa. Los plante � mientos fundamentales de la <eoría cuantitativa del di­ nero consisten en que, para posiciones de equilibrio, el dinero es neutro, en el sentido de que los pr�cios relativos, los ing-'resos y el pro­ ducto no dependen de la cantidad de dinero; que el nivel general de los precios está determinado por la captidad de dinero; y que una eco­ nomía de.scentralizada es fundamentalmente estable. La actitud de Keynes, previa a la Teoría general, consistía en que aquellos plantea- . · mientas de la teoría cuantitativa erap válidos en lo básico, pero que la teoría era vaga e imprecisa respecto a los mecanismos y a los proce-

1 Economics Journal,

marzo de 1909.

13

14 LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN

sos mediante los cuales se lograban.los resulta.dos a lárgo plazo,

y que

debía saberse roás s<Jbre el modo en que la economía

se comporta en­

tre diferentes posiciones de equilibrio -esto es,

en el corto plazo,

de­

fipido como stados de desequilibrio o transitorios- antes de aceptar

la teoría en.su conjunto. La Teoría general representó una abrupta ruptura con esa primera posición sobre la teoría cuantitativa.Keynes atacó con gusto y con obvio deleite las bases lógicas y empíricas de la economía tradicional.

Redefinió los problemas de la teoría económica como la determina­ ción de la demanda agregada, y por tanto del empleo, en el corto pla­ zo, en un marco analítico que explícitamente reconocía referirse a una economía capitalista sujeta a auges y a crisis. Introdujo novedo­ sos instrumentos de ailálisis, como la función de consumo y la prefe­ rencia de liquidez, empleando cr.mceptos, como la incertidumbre, con los que no estaba familiarizada la economía tradicional. Su análisis arrojó el resultado de que el dinero no era neutro.A diferencia de la

teoría

cuantitativa, su teoría demostraba que · las variables reales de­

penden de manera esencial de las variables monetarias y financieras; que el nivel de precios no depende única, y ni siquiera principalmen­ le, de la cantidad de dinero; y que los procesos de transición son tales que una economía descentr[1lizada, no planificada y capitalista �una economía en que la política económica no interviniera de manera adecuada- no es un sistema autocorregido que tienda hacia un equi­

librio estable con pleno empleo. Según el nuevo criterio de Keynes, de lograrse, el pleno empreo mismo sería 'un estado transitorio.

La

Teoría

obra,

general

lanzada

irrumpió

tanto

así

en escena

por Keynes

como

como

una bien

promovida

istas

gran

por· los econoi

l!

más jóvenes de Cambridge y de otras partes que Jo rodeaban. Keynes

un libro de

escribió a George Bernard Shaw: "Creo estar escribiendo

teoría económica que revDlucionará en gran parte

sar

. el modo de pen­

fue

del

mundo acerca

de los

problemas económicos. "

El libro

aceptado como tal por muchos colegas de Kéynes y muy especialmen­

te por la gener4ción más joven,

ambos

lados

los entonces

neófitos economistas, de

obi­

del Atlántico.Como señaló

Paul M.Sweezy en su

tuarÍo de Keynes,

la

Teor'ía general

prodt,Ijo un "sentimiento

de Hbera­

ción y de estímulo intelectual

entre los maestros y estudiantes más

británicas y norteameri­

jóvenes de tcidas las principales universidades

canas".Más· aún,

mir)OS

a toda

Keynes

"abrió nuevas

perspectivas

3

una generación de

economistas".

y nuevos ca­

La Teoría general

constituyó un éxito inmediato. Sin embargo, inclu­

so desde

su publicación se ha venido produciendo un proceso de dis-

2 Harrod, The

Lije ofJohn ]l,'faynard Keynes, p.

3 Sweezy, "Joht< Maynard Keynes", p. 301.

LA TEOIJ.ÍA GENERAL Y SU IN T ERPRETACIÓN

L5

minución y de denigración de la importancia de su aportación, proce� so al que han contribuido tanto los partidarios aparentes de las nuevas doctrinas, tal como J. R. Hicks, como sus enemigos declarados, entre ellos J. Viner.

predominante entre los economistas

profesionales tal vez sea que el modelo propuesto por Keynes es cuan­ do mucho un caso especial interesante y tal vez esporádicamente per­ tinente y que, en general, Keynes no logró sustituir la antigua econo­ mía clásica con una nueva economía keynesiana.Por ejemplo, en la introducción a su exitoso libro de texto, Macroeconomic Theo ry , Gard­ ner Ackley, qur. prim�ro fue miembro (1962- 1964) y luego presidente (1964- 1968) del "keynesiano" Consejo de Asesores Económicos del Presidente durante la era Kennedy-Johnson, afirma "que la obra de Keynes representa más una extensión que una revolución de las ideas 'clásicas' y que . la oleada de trabajos poskeynesianos ha llevado la ma­ croeconomía mucho más allá de ·la marca más alta alcanzada por la gran aportación del propio Keynes". 4 J,.,a evaluación que Ackley hace de la aportación de Keynes no es atípica.Muchas apreciaciones actuales dan la impresión de que el en­ tusia.srno con que se acogió . la aparición de la Teoría general era un error. En la actualidad, la perspectiva parece ser que lo válido no · ra nuevo y que lo nuevo no era válido. Debe haber una mala interpretación de_l contenido ya sea en la interpretación actual, ejem­ plificada por Ackley, o bien en la interpretación de la aportación de Keynes. como revolución intelectual, que fue como Sweezy y otros sa­ ludaron la obra: no pueden ser válidos. ambos criterios a la vez. La posición . adoptada en este libro consiste en que la evaluación de la Teoría ge'{leral hecha por Keynes y sus contemporáneos -ejempli­ ficada P.<Jr Sweezy- calificándola de revolucionaria es correcta; la obra efectivam17nte contiene las semillas de una profunda revolución intelectual en la economía y en la visión que los economistas tienen de la sociedad. Sin embargo, esas .semillas nunca fructificaron plena­ mente. La revolución científica en embrión abortó, cuando las ideas del libro fueron interpretadas y analizadas por los académicos, para luego ser aplicadas por esos mismos académicos como guía de una po­ lítica pública. Incluso antes de la aparición formal de la Teoría general, sobre la base de las conferencias de Keynes en Cambridge y de las .galeras que circularon, los economistas académicos empezaron a vincular lo nue­ con lo·vi�jo, siendo lo viej o . en teoría monetaria la teoría cuantitati­ va del dinero. El resultadó del proceso de interpretación fue una casi complet-a victoria para lo viejo tanto en los círculos académicos como

En la· actualidad, la opinión

vo

4 Ackley, Macroeconomic Theory, p. viii.

Y SU INTERPRETACIÓN

TEORÍA

GENERAL

LA

ejem­

predominante,

La síntesis neoclásica

en los gubernamentales.

norteamericanos contemporáneos

plificada en la obra de economistas

clásip:¡: que

es más

Patinkin, Modigliani y Friedrnan,

corno Samuelson,

se sostiene la validez general o "ei). principio" de

keynesiana; es decir,

la teoría clási­

dinero. Con esa victoria de

la teoría cuantitativa del

ha recobrado gmn parte de la esterilidad

l�

economía académica

ca,

y falta de importancia respecto de la operación de :una economía del

caracterizó a la disciplina antes de la aparición de la

mundo real que

predomi­

criterio

del

los arquitectos

de

Patirikin,

Teoría general.

uno

calidad de ajeno de la teoría eco­

nante ·en la actualidad, celebró esa

influyente y prestigioso libro

nómica cuando, en la introducción de su

dijo que:

interés y precios,

Moneda,

sostienen en

dinero se

teoría cuantitativa del

Los planteamientos de la

habitual- ·

que aquellas consideradas

condiciones mucho menos restrictivas

. En cam­

sus críticos

y, _(ljortiori, por

defensores

mente necesarias por sus

son mucho me­

keynesiana

monetaria

t.¡:oría

los planteamientos de la

bio,

algunas presentaciones

general

Teoría

la

y

lo

de

generales

'-!'·>e

nos

Lo cual no disminuyó en modo algu­

posteriores pudieran hacernos creer .

para la formula-

teoría keynesiana del desempleo

no la importancia de la

viable. 5

pleno empleo

una política de

de

ción

atri­

en los años treinta puede

Teoría general

El éxito inmediato de la

A su aparición, el mundo y sobre todo Esta­

a su pertinencia.

buirse

el séptimo afio de una gran depresión. Se­

dos Unidos se hallaban en

esaGran Depresión. fue provocada

crónicas contemporáneas,

gún las

por otros

varios

y reforzada

en 1929

por el der·rumbe de Wall Street

quiebra del

hecho cplrninante fue la

El

financieros.

traumas y crisis

1933, cuando

la primavera de

norteamericano en

sistema bancario

la presidencia.

a· Herbert Hoover en

sustituía

Roosevelt

Franklin

la:

la aparición de

1929 a

que van de

Durante los años angustiosos

los economistas académicos y ortodoxos predominantes

Teoría general,

aceptables para una

sugerencias

que ofrecer corno

tenían

poca cosa

Los economistas ortodoxos creían en las·pro­

política pública activa.

Así, ·la orto­

mercado.

de

piedades de autocorrección del mecanismo

doxia predominante sostenía que la recuperación ocurriría a su. debi­

incluyera la

política. inadecuada, que

tiempo, a

una

do

que

menos

situación.

agravara la

fiscal,

intervención

aunque o;todoxos por su teoría, a princi-

economistas

Hubo

que,

ofrecían asesoramiento político que se apartaba de

pios de los treinta

laGran Bretaña

cuando

A fines de los_años veinte,

convencional.

lo

experimentaba un deoernpleo crónico, Keynes se alejó de la ortodoxia

and PriceJ: an lntegration ojMonetary and Value Theory, p. xxv.

, ;

lntereJt,

Patinkin, Money,

16

.

Theory, p . xxv. , ; lntereJt, Patinkin, Money, 16 . LA TEORÍA GENERAL Y ?'

LA

TEORÍA

GENERAL Y

?' : �

SU

INTERPRETACIÓN

17

1929 apo­

e

y �

ciada�

su

un

sobre un apoyo teórico consistente.

sus consejos sobre política:

a Lloyd ?eorge en la

análisis

I?

e

s elecc iones generales de

_

roposicion de ejecutar obras públicas finan­

Sin embargo,

fue confuso. El.suyo es

se basa

x;

n

diante empréstitos para mitigar el desempleo.

de los efectos de las

_

.

obras

públicas

buen eje·rnplo de asesoramiento

F olítico adecuado que no

Durante

grupo

de econo­

ofrecían asesoramiento

vitaba en torno a la Universidad de Chicago.

economistas defendían lo que en

expan­

tina for­

n teonca del proceso capitalista que explicara el modo en que

: a

· ?

ran

Depresión, el

que,

en Estados

más importante

tas acadernicos

.

IDI

alejado de la norma,

En plen

":

c;: tuali

1� a

Unidos,

Gran Depreswn, aquellos

?

ad

podría llamars

Sm e nbargo,

_

:

sistema .

?

- na po í ica monetaria

y fiscal

en

swmst . ': .

rnulaci

los fenornenos que debía corregir esa política resultaban de las

terísticas del

su posiciOn pohtica no se integraba

·

cara

e

_

ono

Henry

econornia nortearnencan;:t que habían conducido a laG

s

no y

caractenstlcas

a :

C amo d

Imputar . lo malo

nal,

de la naturaleza tradi

tiva de la teoría keynesiana subsecuente,

m

ban las p ohncas adecuadas ,más por intuición

En· los t abajos del e

�-

Sirnons

n.}

ista

aquel grupo,

se consideraba que los defectos de la

más persuasivo de

se consideraba que los defectos de la más persuasivo de de Chicago, _ · -· epres1pn

de Chicago,

_

·

epres1pn

institucionales en el sistema banca-

las

ran

D

� d e b' Ian prmcipalrnente

·

.

r ores hurn

espues -'

.

y

a fallas

nos atribuibles

a las

autoridades

más que a

esenciales

·

sistemáticas

de una

economía cap'tal' lS t a.

1

d e ocurnr un derrumbe o una crisis siempre es posible

a algu'n . error

humano 0

a algu'n d e1eC t O InstitUCIO-

resultado

Como

r
r

·

·

·

.

-

ons en esencia es irrefutable.

� I_l

I

c;:

wnal del- rn

delo teórico desde el que partía Si­

la posiciOn . , de S

ons, aunque se movieran en la dirección adecuada desde la perspec­

sus recomendaciones políti­

anal't' lea

as no

eran

conclusiones

. ,

Isternatica.

.

e por s

derivadas

xmons

de una

formulación

corno

I

e por s � s· derivadas xmons de una formulación corno I t egra d a

t egra d a

_

Y los a

él busca-

y por la agudeza de sus

teoría económica. Careciendo de base analí­

y otros economistas

bservacwnes q

tica, la perspectiva de Sirnons

va

eran convmcentes. Por decirlo

�o las causas de los que lismo

también carec�a de capacidad pr�dicti­

así,

.

gurnentos que daba para las recomendaciones políticas no

Simons

abordaba l�s síntomas y

entonces parecían obvios defectos del capita-

Aun cuand

Franklin Roosevelt fue un activista, que deseaba hacer

de asesore� econó­

que llevo a Washmgton para fungir corno intelectuales residen­

sistemático

Por influencia su}ra, Roosevelt em�

al f? o para rean mar la

micos

tes s

Y seno sobre

conomía,

el primer grupo

mostraron mcapaces. de ofrecerle un asesoramiento

_

e'! modo de lograrlo.

76

K

eynes,

Stmons,

_

"C

an Lloyd

George

Do

It?",

pp. 86-125

·

Economic Policy for a Free Socury.

de lograrlo. 76 K eynes, Stmons, _ "C an Lloyd George Do It?", pp. 86-125 ·
de lograrlo. 76 K eynes, Stmons, _ "C an Lloyd George Do It?", pp. 86-125 ·

escrita durante

Teoría ge�eral fue

al fin y al cabo, la

telectual de Keynes;

de que el capi­

de la validez del criterio

Depresión corno confirmación

de

peores días

los

durante

es inherentemente inestable. Así,

talismo

los

ortodoxos

de economistas

principal

y

la corriente

depresión,

la

_

hacer para

contra­

efectivo

nada

había

capitalista

que

economía

no

economistas

de que los

depresiones. Independientemente

rrestar las

al parecer

o radicales,

se llamaran a sí mismos conservadores, liberales

desconsolada con­

la misma

años treinta todos llegaron a

durante los

las depresiones se producían y seguían su

clusión: con el capitalismo,

a épocas difí­

la sociedad sólo. tenían que. adaptarse

El pueblo

y

curso.

marxista ni

el

encajaba ni .en

campo

Keynes no

Ideológicamente, el tradicionalista,

la ilustración edu<trdiana y

producto de

Corno

en

naturalmente

de Blo omsbu ry,

era

es­

miembro fu ndador. del grupo

Aun sien­

acerca de una.abiduría convencional " autor!taria.

céptico

y

en Eu­

según se entiende esa expresión

do un "hombre de izquierda",

la sociedad

de

profesional

al estudio

dedicación

tal

su

vez por

ropa,

en. su tendencia ha-

jóvenes

no comulgó cqn los bioomsburianos más

18 LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN

prendió urta política de chapucear

un

esfuerzo por

elevar l os precios,

ductos agrícolas.

No

con el precio del oro en dólares en

sobre

todo los

precios· de

o tres

años después,

los pro­

cuando

fu e sino unos dos

los asesor,t;¡¡,más jóvenes e inicialmente menos influyentes que trabaja­

ban en Washington empezaron,

oría general, a

preconizar

economía.

Sin embargo,

el

to

en

la

política antes

que,

antes

de

·la segunda

prejuicios contra el gasto

y

incluso

antes de la aparición

para

de la

Te­

uso de

poderes fiscales

impulsar .la

ese consejo en realidad no tuvo ningún efec­

del segundo periodo

Guerra

Mundial,

de

Roosevelt, además de

nunca

se

superaron los

los déficit. Debido a los inconsistentes im­

pulsos políticos durante el primer periodo de Roosevelt y luego de una

recuperación inicial de

más

deprimida

de

la caída de

habría

1932- 1933,

estado

ante

la

economía se hallaba

gasto privado

lo que

políticas expansionistas

que garantiza­

es­

consecuentes. Dado el trauma fi nancie ro

ba

que prevalecerían

efectivas.

por algún

de 1929- 1933,

de

tiempo patrones

tancados y flojos, en

ticas "ex ansionistas" consecuentes sino que

el periodo 1933- 1939

.

no sólo se necesitaban polí­

sido muy

ellas habrían

La principal opción alterna a los

economistas tradicionales

eran los

marxistas.

El sentimiento marxista era fuerte entre los estudiantes de

pregrado y graduados más jóvenes de Cambridge, Inglaterra, base in­

"los

treintas

rojos". Los

marxistas

ortodoxos

interpretaban

la Gran

marxistas llegaron a la misma conclusión

política: a saber,

que en una

_

ciles

periódicas

y recurrentes.

8 Galbraith, "How Keynes Carne to America".

. 8 Galbraith, "How Keynes Carne to America". LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN 19 cia

LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN

19

cia una izquierda más radical y doctr-inaria durante los años treinta. En todo el periodó de entre guerras , aunque fo rmó parte del sistema

gubernamental,

posición un

lealtad pa ;1d1sta que tuvo, lo fuero

neral surgw tanto de

mente de izquierda como de la opinión de que la izquierda tenía las preguntas pero no las respuestas. La obra puede considerarse el fruto

d _ e una unión entre l

sw i?" al y el cornp

meJor que lo ex1stente es posible y alcanzable a la vez. �? 1� Teoría general, Keynes ofreció lo que era al mismo tiempo una

opcwn mtelectual y de recomendación política a las tristes perspecti­ vas tanto de los tra dicio nalistas como de los marxistas. Su análisis re­ presentó los acontecimientos de 1929 y los posteriores como el resulta­

do de fa ctores sistemáticos más que accidental es.

análisis económico de los problemas de la asignación de recursos a los

la deter minacin de Ia demanda agregada. Su nueva teoría permi­

tw q

En particular, definió la demanda agregada de

da gubernamental y la demanda privada resul­

taba

en

. Su sistema ofre ció un anál isis que racio­

nal z aba la

pohticos c

o 1entacwn . polltlca que recomendaban por

tivJstas _ y los mtelectuales liberales: es decir, qu e, en épocas

instinto los

termmar la polít-

e se mtrod Jeran en el argumento unas variables que podía de­

Mudó el fo co del

no fi guró en los diversos gobiernos. Mantuvo una

_

t �

nto independiente y progresista; cualquier afiliación y

hacia los liberales. Y la Teoría ge­

este

terreno 1deológico

intermedio

moderada­

racionalidad perspicaz de un economista profe­

om1so de un hombre con el sentimiento de que algo

_

'!

tal modo que la dema

?-

complementanas

co r: diclones de _ pleno

_

_

.

-

cuando había desempleo y

_

sustitutivas

; mple

de depreswn, las obras públicas -no importa si seleccionadas ade­

cuada o _

pleo. El mstrumento político que su análisis legitimó =-llamado en la

c ualidad polí tica fiscal- mantenía la promesa de que, aunque no

Keynes ofreció una

evit

inadecuadamente- pueden conducir al logro del pleno em­

bles, los c1clos económicos eran regulables.

":

_

opción altern

de lqs economistas brtodoxos y marxistas a la vez. Puso a la economía

"nuevamente en contacto con el mundo real ' '.9

Otro fa ctor que condujo a la aceptación inmediata aunque tempo­

si

' en la

ra Y. en 1a persona de Keynes había una continuidad con el análisis

a la teorización estéril y a las conclusiones pesimistas

r

bien ella representaba una ruptura con la doctrina heredada

o b

económico tradióonal.

l

de

la

Teoría general como revolución intelectual válida fue que

'

general como revolución intelectual válida fue que ' En Tratado sobre el dinero, su importante publicación

En Tratado sobre el dinero, su importante publicación económica pre­

.

VIa a la Teoría general, Keynes se preocupó sobre todo por determinar

e1

mecanismo dinárúico mediante el cual operaba la teoría cuantitati-

9 Sweezy, John lvf.a y nard Keynes, p. 299. ·

dinárúico mediante el cual operaba la teoría cuantitati- 9 Sweezy, John lvf.a y nard Keynes, p.

20 LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN

va del dinew. Ei problema que abordó fue definir con precisión el modo en que los cambios en ia cantidad de dinero se ·abrían camino por la economía, de suerte que fueran válidos los teoremas fundamen­ tales de la teoría cuantitativa. La teoría cuantitativa del dinero que había heredado sostenía que, en el largo plazo, el dinero es como un velo neutro que no afecta en lo fundamental las operaciones de la eco­ nomía; pero, al no ser planteada en términos de procesos de corto pla­ zo, la teoría heredada nunca explicó adecuadamente por qué esto ocurre. El paradigma subyacente a la teoría cuantitativa clásica es una · economía de· cambio y de producción simples e intemporales, en que las transacciones entre unidades se efectúan por trueque. El dinero es introducido en la teoría clásica como un dispositivo eficiente para eliminar la necesidad de que exista una doble coincidencia de deman­ das para que se produzca el acto comercial. Esa doble coincidencia es necesaria para que ocurra el trueque en ausencia de intermediarios comerciales especializados que tomen posiciones o mantengan exis­ tencias de mercancías. Con un concepto abstracto del dinero, en un modelo en que el tiempo, el equipo duradero y la empresa se introdu­ cen de manera aqificial, los cambios en la cantidad de dinero sólo afectan los precios; la producción, el empleo y la composición del pro­ ducto se determinan en el sistema de trueque. En el Tratado sobre el dinero, Keynes trabajó con conceptos de dinero más naturales .de lo que admitía la teoría clásica, sosteniendo que el dinero creado por los bancos representaba indirectamente una deuda de las empresas. Como lo propuso Keynes, el mecanismo de corto plazo que trasmite los cambios monetarios al nivel de precios sin afec­ tar en lo fundamental las variables reales, opera influyendo primero sobre el filtanciamiento de la inversión por las empresas.En primera instancia, un incremento en la cantidad de dinero tiende a incremen­ tar la inversión que se financia y por ende la parte· de la inversión en la producción. A su vez, esa inversión incrementada conduce a un ex­ ceso de la demanda total por encima de la oferta. Como no puede afeciar la producción, ese exceso de demanda afecta el precio.Más aún, una vez que se detiene la expansión monetaria, la inversión vuel­ ve a su relación previa con la producción. En la Teoría general, Keynes cambia su enfoque desde el modo en que el dinero afecta la parte de la inversión en .una producción fija

l hacia lo que determina en general la demanda agregada y la produc­ ción. La cantidad de dinero es tan sr)]o una de las muchas determi­ nantes de la demanda agregada. A veces, los cambios monetarios

pueden no dar lugar a un cambio en la demanda agregada. Hasta

![:

.!

L

1:
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,!i

il ¡,,

il

¡:

¡:.

i

¡

que haya pleno empleo, la demanda agregada determina la relación

pleno empleo, la demanda agregada determina la relación entre recursos empleados y recursos empleables. De ese

entre recursos empleados y recursos empleables. De ese modo, Key­ nes amplió la economía monetaria para incluir determinantes fiscales

LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN

21

y de otros tipos de la demanda agregada. Co

mía monetaria se constituyó en macroeconom1a. El enfoque pnmano

cambió de la determinación del nivel de preóos a la determinación conjunta de la producción, el empleo y los precios. Un problema importante al interpretar la naturaleza de la aporta­ ción de Keynes consiste en saber si la Teoría general es en esencia un embellecimiento de las ideas contenidas en el Tratado sobre el dinero y otros trábajos sobre ia teoría cuantitativa, acaso con un conjunto de definiciones más pintoresco y más adecuado, o si representa una clara

r_n o resultado, la con ? ­

ruptura con la doctrina anterior

representa una ruptura con la posición teórica fundamental del Trata­ do sobre el dinero, aun cuando ambas obras traten de los procesos me­ diante los cuales se determinan los fenómenos observados: sean los precios, sea la producción. En el Tratado sobre el dinero, los volúmenes de producción y los nive­ les de desempleo son deter - ?Iinad<:Js en todo momento por factores re­ aks independientes de las influencias. monetarias. Se supone que los mecanismos de mercado de una economía capitalista descentralizada conducirán a lo que puede llamarse pleno empleo, y que las desviacio­ nes del pleno empleo son transitorias e imputables a defectos no esen· ciales, como una política mal concebida de l.a Reserva Federal o la existencia de un sistema bancario inestable. El criterio de la Teoría . general es que no existe esa proclividad a lo­ grar y luego sostener el pleno empleo; esto. es, que la trayectoria básica de una �conomía capitalista es cíclica. El Tratado sobre el dinero descansa en la determinación del comporta­ miento del sistema mediante un apa � to teórico basado sqbre las fun­ ciones de producción y los sistemas de preferencia simples. En la Teoría general se descarta ese aparat . o analítico o cuando menos se le si­ túa en una posición secundaria. En la Teoría general, la naturaleza especulativa de la tenencia de ac­ tivos y de las opciones financieras domina las características de la fun- . ción de producci(>n en determinar la producción de la inversión. Tema fundamental de la Teoría general es que el proceso de evaluación de activos es una determinante aproximada de la inversión; Keynes dice que, ad,emás de tener características de anualidades, los activos también pueden ofrecer protección por ser negociables en caso de ocurrir alguna contingencia desfavorable no asegurable, Lo cual cons­ tituye un cambio fundamental de perspectiva y de aparato con r;espec- . to ·a aquellos de la idea neoclásica de la inversión. Ese cambio fue con­ fundido primero y luego pasado por alto en el proceso interpretativo de la teoría. Así, en la bibliografía modema no es insólito hallar estu­ dios que buscan determinar los parámetros de funciones de inversión presumiblemente · keynesianas, en que se usan supuestos de fu.nción

El criterio que aquí se sigue es que

LA TEO ÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN J} 23 Y SU INTERPRETACIÓN el modo en
LA TEO
ÍA GENERAL
Y SU
INTERPRETACIÓN
J}
23
Y
SU INTERPRETACIÓN
el modo
en que han
de "sintetizarse" esas dos obras tan importantes,
es
necesario
reconocer que
el análisis
institucional
del Tratado sobre el
premi­
dinero
sirvió
para plantear los
problemas de
finanzas en
un entorno ca­
determinar
relaciones de
inver­
pitalista y
así
estable;cer
los
antecedentes para
los argumentps
y
el
mismo tiempo y los
marco teóricos de la
Teoría general.
Mezclar así el
análisis institucional
incluso esos estudios con­
del
Tratado
sobre el dinero
con
la teorización de
la Teoría
general
parece
satisfacer meramente pruebas
ser una
manera apropiada
de
integrar las
dos obras.
se muestra cons­
Aun si
los principales teóricos económicos
de hoy día han
abando­
nado el análisis puramente key nes iano, el mensaje político
fu ndamen­
tal de Keynes -que las crisis
son innecesarias y representan una pér­
por
un análisis
de
decisiones
de
dida
de recursos humanos y
no humanos-
se
ha constituido
en un
que
ra strean
lo que
axioma político básico
que
guía la
política económica.
Pese
a que
los
marco intelectual ba sado sobre
el
actuales
economistas de
la corriente principal difieren
en cuanto
a la
el intento
de elucidar
mezcla
de instrumentos políticos
que recomiendan
y usen
.distintas
nivel de
precios condujo
a
Keynes;·
definiciones
del pleno
em pleo, existe
un planteamiento
fu ndamental
en La polltica bancaria y el
común
con respecto
a la
política económica:
se afirma que la
mezcla
asegura
la
que
implicaba múltiples
adecuada de
una serie
limÍtada
de instrumentos políticos
consecución del
pleno empleo
o
de
una cercana
aproximación
a él.
importantes.
la dependencia de la teoría mo­
Sin embargo,
esta victoria
por
los objetivos
políticos y
la
posición
política activista de
Keynes oscurece
el hecho
de que
en su
análisis
existe implícitamente la
idea de que
una
economía capitalista es
fun­
damentalmente
imperfecta.
Esa imperfección existe
porqu_e
el
siste­
permitió
vincular
diferentes
ma financiero necesario para la vitalidad y
el vigor capitalistas
-que
de
una economía
capitalista
transforma
las tendencias básicas
de
los
empresarios
en
demanda
efectiva
de inversión-
contiene
en potencia una
expansión
desboca­
concisa: los ciclos económi­
da, movida por
un auge
en
la inversión.
Esa expansión
desenfrenada
se detiene porque
sistema fmanciero,
los cambios
finan cieros
acumulados
hacen frá gil
el
significación
del dinero,
de suerte que
unos ·cambios
no inhabituales pue­
salieron sobrando.
En vez de
preo­
den ocasionar graves
dificultades financieras.
Como Keynes llegó a
el
economis­
unos
cuantos
estado;
sistemáticos,
sus ideas sobre
el modo de una economía capitalista.examinando pro�
.
·
temporal caracterís.tica.
blemas
. de toma
de decisiones
en condiciones
de
incertidumbre
i rre�
se
traslapa
,
pues
ambos
mediable,
en
su
sistema la e�tabilidad -aun si es
el
resultado .de·una
política- es desestabilizadora. Incluso �uando
la política logra elimi­
nar la pérdida
que
deriva de
las grandes
depresiones, los atributos
fi�
nancieros
fu ndamentales
del
capit�ismo significan
que sobrevendr;in
como heraldos
de la
Teoría general
presagios
dificl:lltades
periódicas en la tarea de restringir y luegó
sostener la
de­
que
en ideas que
esos
oscurezcan la
ésta implica.
·
manda.
Una solución a los
problemas
derivados
de esa
inestabilidad
.
fundamentia.I
que es explícita en la obra de
Keynes
consiste
en
despla­
una economía capitalista
finan­
zar el peso de la demanda gubemameiital y privada hacia los
sectores
públicos,
para
reducir
el potencial nocivo
de la
inestabilidad
de los
no contiene ninguna desGripción
mercados financieros
y de
la inversión privada.
.
Esos det<;�.lles es­
.
Por tanto, la
gran
aportación
de Keynes
dio lugar a
una revolución
dinero. Al
decidir,
de
ser posible,
im�ompleta o
abortada en
el pensamiento
económico. Su proclamado
replanteamiento radical de ia teoría. económica fue
una resp
u es ta a la
Levd.

Teorz'a general

22 LA TEORÍA

GENERAL

de producción para establecer �1 modelo sometido a análisis economé­

trico. P?r

sas

su propia nat

raleza y basados como lo están. sobre

no pueden

erroneas,

esos estudws

.sión pertin

.

: ntes. Como

muchas cosas pcurren al

econometnstas son

cebi?s

de

expertos en sobar datos,

manera deficiente pueden

adecuación.

estadrstrcas de

A lo largo de todo

el Tratado sobre el dinero, Keynes

.

crente de las

complejas observaciones que debe explicar la teoría mo­

netaria. T iene conciencia de que es necesario sustituir las relaciones

mecánicas

de la

teoría cuantitativa

mercado,

encadenamientos y

canales mercantiles

se observa .

Y

si

bien mantiene el

supuesto

del

el

proceso

el proceso

trueque, en

el Tratado sobre el dinero

de determinación del

como

había conducido

a D.

H. Robertson

niu

l de precios,

: s,

10

a una

compleja taxonomía

vanabl

tre

una excelente serie de definiciones y sutiles distinciones en­

de los

conceptos

más

vanantes

En la

Teoría general, Keynes rompió

netaria de la teoría de precios clásica: los fenómenos monetarios sur­

gieron como factor pleno y no marginal en la determinación del c

del sistema.

observa ciones sobre

compleJa de una manera más clara y m_

¡:iortamiento

Lo

cual le

el comportamiento

_

cos dejaron de ser anomalías no explicadas por la teoría.Una vez he­

cho

muchas

cuparse por las muchas trayectorias posibles del sistema

ta

con

ese cambio

de las

de perspectiva acerca de la

sutiles di:stinciones

.

en cuenta

una serie

sólo tuvo que to mar

cada estado

generando

E l Tratado sobre el dinero

.

Por consiguiente, no

y la

son mtentos por explicar en gran parte la misma serie de obser_;acio­

nes.

debe sorprendernos qué muchos pasajes del

Tr_atado sobre el dinero se

Sm embargo,

drástica ruptura

Aunque se

no debe

interpreten

permitirse

en conceptos y

interese

en las implicaciones de trato institucional y sea

muy cieramente compleja,

detallada de las instituciones bancarias y financieras.

tán contenidos en

claramente adecuada sólo

para

la Teoría general

el Tratado sobre el

10 Rohc:nson,

Bankin g

Poll'cy and

thc

Price

25

25 24 LA TEORÍA GENERAL Y S"u INTERPRETACI Ó N imposibilidad de la teoría clásica de

24 LA TEORÍA GENERAL Y S"u INTERPRETACIÓN

imposibilidad de la teoría clásica de ofrecer una explicación coherente

y consistente de lo que era, cuando él ·escribía, un atriquto virtual­

mente auto-evident� del capitalismo : la tendencia a generar estanca­

miento y depresiones profundas acompañadas de derrumbe financie­ ro. Su teoría no sólo explicaba el estancamiento y el auge, la depresiÓn

y los fenómenos financieros de una manera integral -haciendo de la

anomalía en la teoría ortodoxa lo habitual en la teoría keynesiana-;

sino que también conducía a una serie de propuestas políticas para contrarrestar las consecuencias de la depresión y el derrumbe finan­ ciero. Además; aunque Keynes prefería un capitalismo reformado a

la opción de un socialismo total, su análisis contenía una severa críti­

ca al capitalismo. A oj os del propio Keynes, su teoría i.f!Ipl icaba que

el orden existente debía sustituirse con una economía mucho más igualitaria, basada en el predominio de la regulación social sobre la inversión. Como las decisiones privadas de inversión orientadas hacia

la ganancia no pueden garantizar una aproximación razonable al ple­

no empleo, resultará necesaria "una socialización bastante completa de las inversiones" ( TG, pp. 332-333). Se pueden sugerir diversas causas de qu·e abortara la revolución keynesiana. Como muchas otras obras precursoras y originales, la· Teo­ ría general es un planteamiento sumamente burdo. Gran parte de la vieja teoría aún está en ella y buena parte de la nueva se plantea de manera imprecisa y se explica deficientemente. En el Prefacio, Key­ nes decía que: "la redacción de este libro ha sido, para el autor, una prolongada lucha en la que trató .de escapar a las formas habituales de expresión" (TG, p. 11); sin embargo, su escapatoria de lo antiguo no fue completa. Reconocía que las viejas ideas · se ramificaban "hasta

el último pliegue del entendimiento" ( TG, p. 11) . Como resultado, en diversos momentos críticos y sobre todo en algunos de los pasajes que · trataban de la inversión, las tasas de �nterés y la evaluación de activos,

el autor hizo muchas concesiones a la escuela clásica. Así, al interpre­

tar la Teoría general con objeto de determinar lo vital y lo no esencial

para la revisión radical que �eynes creía estar formulando, es necesa­ rio, por una parte, mandar las concesiones hechas a lo antiguo -con­ cesiones que fueron o bien descuidos, debidos a la influencia de lo . antiguo en los procesos de pensamiento de Keynes, o bien hechos conscientemente oportunistas, debidos al deseo de Keynes de acel erar

Ja adopción de una política adecuada, si no

rrecto- y, por la otra, ampliar, completar y deducir otras inferencias

a partir de los elementos innovadores.

es que de . un análisis có­

Otra de las razones de que abortara su revolución quizás sea que . Keynes apenas participó en el debate interpretativo subsecuente, de­ bate que ha proseguido hasta ht actualidad : La mayoría de las revolu­ ciones intelectuales son hechas por j óvenes: Marx; Darwin , Freud y

son hechas p or j óvenes: Marx; Darwin , Freud y LA TEORÍA GENERAL Y SU

LA TEORÍA GENERAL Y SU INTERPRETACIÓN

Einstein son ej emplos de líderes de revoluciones intelectuales que re­ corrieron un largo camino luego de proponer su nueva idea. Todos participaron plenamente en la transición del burdo original al plante­ amiento mejorado, más elegante y pulido de la nueva teoría. E¡;¡taban allí para señalar que tal o cual interpretación no había captado algo . correctamente, que alguna pizca de prueba en particular demostraba exactamente lo que ellos querían decir, y que los nuevos conceptos tenían mayores iinplicaciones de las que se reconocían en el plantea-

miento

iniCial.

·

Keynes