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en susie Jesus PANORAMA 2 KLAUS BERGER Jesus Editorial SAL TERRAE Santander — 2009 Titulo del original en aleman: Jesus, by Klaus Berger © 2004 by Pattloch Verlag GmbH & Co. KG, Miinchen www.droemer-knaur.de La traduccion de esta obra se ha realizado gracias a la mediacién de Ute Kérner Literary Agent, S.L., Barcelona www.uklitag.com Traduccion: José Manuel Lozano-Gotor Perona Imprimatur: % Vicente Jiménez Zamora Obispo de Santander 12-03-2009 © 2009 by Editorial Sal Terrae Poligono de Raos, Parcela 14-1 39600 Maliafio (Cantabria) Tfno.: 942 369 198 / Fax: 942 369 201 salterrae@salterrae.es / www.salterrae.es Diseno de cubierta: Maria Pérez—Aguilera mariap.aguilera@gmail.com Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicacion puede ser reproducida, almacenada o transmitida, total o parcialmente, por cualquier medio o pracedimiento técnico sin permiso expreso del editor. Impreso en Espanta. Printed in Spain ISBN: 978-94-293-1838-8 Depésito Legal: SA-877-09 Impresion y encuadernacié Artes Graficas J. Martinez, $.L. Santander A la abadesa Maria Assumpta Schenkel, ocso, y alas hermanas de su comunidad en la abadia cisterciense de Helfta, desde Eisleben, ciudad vinculada a Lutero, con veneracion. INDICE Tntroduccion 6.0... cece cence nen e este enn eeee 1, Engaste biogrdfico: distintas imagenes de Jestis en el curso de mi vida ....... 2. Preludio: como se le puede sacar partido a Jestis 1. Comenzar por la Sagrada Escritura 2. Comenzar por los demas . 3. Comenzar por el tiempo . 4, Comenzar por el final... 0... 0se0eeeeeee eee eeees 3. Sobre la invencién de Jestis . 1. Los evangelios como leyendas 2. Ladoble verdad del historiador y el creyente 3. El esquema de decadencia, 0 gla historia como una calle de direccién unica? ..... 4. Hard facts [los hechos concretos], © squé contenido de realidad tienen los evangelios? 4. ;Enteramente hombre; mitad hombre, mitad Dios; 0 qué? José, sometido a una prueba exegética de paternidad Nobody is perfect — but Jesus? jQué quiere decir «Jestis era Hijo de Dios»? . La intimidad de la salvacion .. Luzdeloalto ....... La transfiguraci6n de Jest el eje secreto del evangelio 7. La misién del Hijo rite Persie 13 7 27 27 33 36 40. 4l 41 45 48 51 KLAUS BERGER 8. Jesits como don de Dios... 26.6. eee cece cess renee 9. sCaminar sobre el agua? En torno al misterioso cuerpo de Jestis 10. ;Puede Jestis perdonar pecados? . LL. Hard way to heaven: lo que e 12. La provocacién «Lazaro» .. 13. Escandaloso perdén 3Qué piensa Jestis sobre Dios? . 1. El cuento del buen Dios " Jestis y la comunidad de los consternados . Jestis, el Dios santo y el Dios fascinante . Jesus y el Dios injusto . El insaciable anhelo de nuestro coraz6n . Jestis y la intolerancia interreligiosa ... . Jestis y el Dios trinitario . Se puede aprender a orar con Jesti SNAWRYN Jestis y la felicidad humana . Del lado de las victimas Jess, varones, mujeres, parejas, nifios . Jestis, el vino y la alegria vital Ayunar y festejar La boda y los hermosos trajes nuevos Burnout, o: la terapia vacacional de Jess. ........... Los amigos de Jestis, o meditacién sobre el jardin delantero de Dios 8. ;El cristianismo como rechazo de la normalidad? 9. La sabiduria de Jesus 10. Jestis y los altruistas . 11. El rodeo hacia la autorrealizaci6n 12. Sobre la autorrealizacién de Jestis 13. El celibato y la ignominia de la cruz Or eee Jestis y las mujeres Jestis y su madre Maria Las mujeres, jun sefiuelo del mal? : Jestis y la ternura de las prostitutas ............008. Mujeres poco distinguidas en el arbol genealdgico de Jess ..........0ce cece Ree lil 116 122 127 132 137 151 151 157 168 176 185 188 193 222 INDICE 9% 10. Pee ete El contexto demoniaco de Jess eee eet eee eee eet Jestis y el sufrimiento humano ... 1. eee now El proyecto politico de Jesus 1. ied Eee eee 9. 10. ie La mujer y el dracma ....0..-0.c0eeceeeeeeeeeeees El suspiro de alivio de la adultera . La solidaridad de las embarazadas : i Las lagrimas de Maria de Magdala ..........0s.000 sEl mal o el maligno? ..... El servicio de la liberacion La olvidada dimensién de la lucha . . Las experiencias satdnicas de Jestis La primera y la ultima tentacion de Jesis - Cémo se manifiesta el demonio El diablo en la politica Jestis, los angeles y el Dios protector 3Es el Dios de Jestis un cinico? El Omnipotente y su ausencia Preguntas ultimas — respuestas biblicas 3Cémo puede ser Jestis un mero espectador del sufrimiento del mundo? ..... 3Por qué tenia que sufrir Jestis? 3Necesitaba el Padre la muerte de Jestis? El sufrimiento como piedra de toque de la profesion de fe ©... 0.0.0... eee e eee eee e ee eee De qué trata el sermén de la montafia . js intencion de Jestis que los Estados sean gobernados con arreglo al sermén de la montafia? 3Se puede hacer Estado con Jestis? sTiene Jess un programa social? Jestis y el camino apresurado hacia el poder . jFue Jestis un radical? El pastor protestante en llamas y la political correctnes Los estramboticos modelos de Jestis Sobre la diferencia entre moral y religion. Apostarlo todo a Jesus Ser Hamados. Ponerse en camino ..-.....+-.-.+5 : 241 247 247 251 253 256 259 259 260 261 269 269 275 279 306 309 313 316 321 321 324 328 334 337 344 347 349 350 354 357 12. 13. 14, 15. LL. Jestis en accion eee eee ee aero 8. 9 10. Ll. 12, 13. 12, Jestis y los judios prey ae wee 10. il. 12. KLAUS BERGER Sobre la gestién de los recursos ....- 06.440 ee seen Contra el servicio que se cifie a lo prescrito Cristianos vigilantes Meditacién sobre la exigencia excesiva por parte de Jestis 2.0.22... cece eee ce eee rere eens Por qué Jestis no fue un pacifista Jestis y la violencia: algunas tesis La concepcion biblica de la paz La paz como arte de la interrupcién Las condiciones previas de la paz Descubrir lo extraito en lo propio Jestis, hombre bueno, © existe un humanismo jesudnico? .. Para una hermenéutica de lo extraho El extraiio Jestis y los derechos humanos La Biblia no es racional Los milagros: ;simbolos 0 hechos hist6ricos? Cuando se conoce a Jestis demasiado bien... . El cristianismo como religién de sanacion iEra Jestis antisemita? Fariseos y gazmofios varios . . jPor qué rechazaron los judios a Jestis? Jess y eltemplo .... EI respeto a la previa eleccién de Israel El misterio del nimero doce .. 3Se coloca Jestis por encima de Moisés? 3Es el judaismo para Jestis una religion extrafa? jFue Jesis un esenio de Qumran? Jestis, el Mesias y los judios . Aquello en lo que, en el fondo, somos uno Judios incrédulos y creyentes incrédulos 1. Jestis yel dinero... ee cee eee : 1 2. Dinero o amor ‘Trueque espiritual 375 375 391 393 394 397 399 403 407 409 418 419 429 433 437 437 443 446 450 473 15. 16. et . sQué relacién guarda Jestis con la verdad? 1 2. 3. 4. 5. 6. 7. Jestis y la Iglesia Ll. 2. 3. cae INDICE El donativo de los pobres jEncabez6 Jestis un movimiento de pobres? . jks verdad que ningiin rico puede entrar en el reino de los cielos? ........... 0.5 El tolerante Jestis y las intolerantes Iglesias La verdad de la logica y la verdad de Jestis Jestis y Buda Jesits y Kung Fu Tse (Confucio) Jestis y Mahoma iEs la fe en Jestis lo tinico que salva? jPermite la fe en Jestis nuevas revelaciones? Preludio: el circulo vicioso de la teologia liberal Jesus hace Iglesia. ..........00..2.0005 Jestis se presenta a si mismo ~y también a la Iglesia~ como vid ..... eee cee eeees Jestis respalda a sus mensajeros Jestis y la exclusion de la Iglesia Breve alegato en favor del factor de indefinicién en la Iglesia Qué han hecho de Jestis las Iglesias? Jestis y los crimenes de la Iglesia alo largo de su historia .......6..0eceeeeeeeee eee Los grandes signos de Jestis ...........00...000 eee eee NAP wpe 3Es posible morir con Jestis? 1, 2 El signo del pan y el vino jEs la eucaristia canibalismo? Lo sagrado del banquete Dos confesiones, sun tnico banquete? . La dimensién terreno-celestial de la eucaristia . Breve apologia de la adoracién El signo del bautismo y lo que éste realiza.......... Uno que caminé sobre las aguas : Como devenimos dignos de presentarnos ante Dios... 559 559 560 566 581 585 12 KLAUS BERGER 3. Excursus: carta personal a Pedro sobre el caso del canto del gallo ......e.e0eeeueeeee 4. El nacimiento y la muerte como momentos relevantes de la espiritualidad Ars moriendi: practicar el arte de morit Jestis como médico Contemplar la muerte de Jestis 3Nos ha reconciliado Jestis con Dios? . en ays 18. La victoria de la vida sobre la muerte .......2. 0000205 1. El final que es un principio 2. Bl comienzo de la nueva creacién i 3. Laalegria pascual y sus motivos més verdaderos . 4, Jestis mismo disipa nuestras dudas 19. ;Qué podria obrar hoy Jesus? 1. 3Podria unir al cristianismo? ... : : 2. 3Qué diria Jestis sobre el homicidio de nifios nonatos? 3. 3C6mo reaccionaria Jestis frente a nuestra situacién politica? .............0005 20. El final 1. Didlogo sobre la vida terrena y la vida eterna . 2. 3Qué sentido tienen Jas afirmaciones apocalipticas sobre el futuro? . 3. En medio del terror se hace presente el Sefior que salva 4. El tiempo viejo y el tiempo nuevo 5. La gran redistribucién del poder 6. El futuro como presente 7. La reparacién del mundo 8. Dios sale a nuestro encuentro . Epilogo: «La mas grande de todas es el amor». gAmar a Jestis? ...... 4. Notas del Traductor ..... 066.00 cc cece cece eee eee ences Indice analitico y onomdstico ........ 600000 e veneer eee e ee Indice de citas biblicas . 596 604 611 615 617 621 621 636 640 651 651 651 654 657 661 661 663 667 669 672 678 679 682 687 693 701 714 Introduccion ON el presente libro desbordo de forma congcjente los limi- tes de mi especialidad. Mi profesion es investigar desde un punto de vista cientifico la Biblia y su entorno. Como exegeta, me compete, por lo comtin, el estudio del texto y sus Mhterpretaciones; toda pregunta ulterior es tabui. Pero en esta obra Me aventuro fue- ra de mi terreno. Me gustaria decirles a las personas modernas qué es lo que tienen de Jestis, Busco dar una respuesta gente que se pregunta si Jestis posee todavia hoy alguna importancia para ella. Quienes quieran conocerme como exegeta deben leer mi obra Wer war Jesus wirklich? [;Quién fue realmente Jestis?]. Ey el presente li- bro procuraré evitar toda jerga teolégica y hablar ge forma muy sencilla y clara y, sobre todo, sin rodeos. Pues este texto debe ser apropiado por igual para cristianos y no cristianos, especialistas ¥ legos, personas creyentes y no tan creyentes. La imagen de Jestis que aqui esbozo supone Un cambio. Aun- que para los profanos en la materia pueda resultar asqmbroso, en. la teologia actual existe una doble prohibicién en lo que atane a Je- sus. La primera prohibicion la decretan los exegetas histérico-cri- ticos, que empequeiiecen a Jestis; la segunda, los ideg}ogos y char- latanes, que los siguen de cerca y cargan a «Jestis» con significados que a él probablemente le habrian sorprendido, pyes Jo insttu- mentalizan con intencién politica 0 lo reinterpretay como esfinge psicoldgica. Por «empequenecimiento por medio de la critica histérica» quiero decir lo siguiente: algunos investigadores xtyajeron SU imagen de Jestis exclusivamente de una parte de los tres primeros evangelios, esto es, Mateo, Marcos y Lucas; no tuviergn en cuenta el evangelio de Juan. Luego, cuestionaron la autenticidad de mU- chos otros dichos de Jestis. No vacilaron en calificar de jegendarios textos que podian causar una penosa impresion a sy. contempo~ raneos ilustrados, ni en responsabilizar a la comunidad pospascual de haber convertido a Jestis en una suerte de Dios. {9 cual empe- queiiecié a Jestis: un hombre corriente que dijo e hizg menos de lo 14 KLAUS BERGER que el Nuevo Testamento le atribuye. Se privé de su chispa a los re- latos sobre Jestis, que devinieron sosos y carentes de gracia. Y la persona misma de Jestis se encogid. El esquema era siempre idén- tico: «Bl, en el fondo, es...; él no es mas que...», donde lo excluido podia ser completado diversamente. La consecuencia del empequefiecimiento de Jestis fue que lo que todavia quedaba de él podfa ser retocado a discreci6n y mol- deado segtin la moda. Prescindiendo de lo que, de todos modos, se soslayaba por improcedente, uno se ponia las gafas politicas, exis- tenciales, ecoldgicas o feministas a fin de considerar el magro res- to «de forma enteramente nueva». Un par de chispeantes maximas (politicas, existenciales, ecoldgicas, feministas): no quedaba mas. No es de extranar que ya nadie se interese por este Jestis: intrascen- dente mittimal art. «Si este o aquel dicho de Jesus fuera verdadero, squé podria eventualmente decirnos?». Preguntas de esta clase tampoco me interesan ya. Eso era la Modernidad. En lugar de eso, en el horizonte de un enfoque posmoderno, plantearé preguntas totalmente imposibles, acientificas e inge- nuas, realmente molestas para los hombres modernos de ayer, pre- guntas como las siguientes: ;Se puede aprender a orar junto a Je- stis? ;Como se Jlega a ser feliz con él? ;Hasta qué punto hay que en- tender a la letra lo que dice? ;Es posible morir con él? 3Es Jestis «la verdad»? Las respuestas no son invencién mia. Interpreto el Nuevo Testamento; y Jo hago a través de una serie de observaciones que se complementan entre si, asi como al hilo de las mas diversas ex- periencias con todos los evangelios. Las interpretaciones han sur- gido en ininterrumpido didlogo con cada texto concreto. Mi prin- cipio fundamental reza: no somos nosotros quienes sometemos el texto a critica y lo amoldamos a nuestras necesidades; antes bien, el texto nos somete a critica a nosotros. Parto de la alteridad de los textos. Cuanto mas ajeno le resulte un texto a nuestra época, tanto mas escandaloso, provocador y, a la postre, eficiente y elocuente puede ser para nosotros. Su alteridad le brinda la oportunidad de tener consecuencias, de devenir nuevo en medio de lo viejo ya conocido. Asi, no pretendo encubrir o elimi- nar por medio de interpretaciones la riqueza religiosa de los textos, sino que mi intencién es dejarlos operar justo en lo que tienen de diferentes. Por consiguiente, la existencia de relatos heterogéneos so- bre un mismo hecho o dicho de Jestis no es razon para que se susci- INTRODUCCION 15 ten profundas dudas sobre su autenticidad, sino un indicador de una gran riqueza espiritual. De ahi que la palabra «riqueza» se con- vierta en una palabra clave en la interpretacién de los textos. sDe dénde obtenemos el conocimiento sobre Jestis? ;De qué fuentes me sirvo? ;Cudles son muy importantes, cudles lo son me- nos? Suscribo el modelo de los circulos concéntricos: lo més im- portante es lo dicho por Jestis en persona; en segundo lugar estan los cuatro evangelios y luego los demas escritos del Nuevo Testa- mento; a continuacién vienen los relatos e interpretaciones de Jess surgidas en el judaismo circundante; por ultimo, interrogo también a las tradiciones de la Iglesia, de orientacién mas estricta- mente religiosa, por sus conocimientos sobre Jestis. Ya desde un punto de vista puramente cronoldégico, hoy nos encontramos del todo distantes de Jestis y debemos esforzarnos por establecer una cierta «simultaneidad». Otros estaban mds cerca de él. ;Qué nos impide asumir que los textos del cristianismo primitivo tenian a Jestis mas al aleance de la mano, que entendieron a Jestis mejor que un catedratico decimonénico formado en el hegelianismo? Hago referencia sin cesar a la experiencia religiosa en el ju- daismo veterotestamentario, la tradicion monistica de la Iglesia antigua y el Medievo. A todas estas manifestaciones es comtn la orientacién mistica en el sentido mas amplio del término. El cris- tiano del futuro sera mistico 0 no sera ya en absoluto cristiano, conjeturaba hace afios justo el mas especulativo de todos los ted- logos: Karl Rahner. La mistica no consiste ni mas ni menos-que en prestar atencidn a la preferente realidad de Dios. Los escritos bibli- cos sobre Jestis fueron redactados sin excepcién en un horizonte mistico y, por eso mismo, sélo pueden ser comprendidos en un horizonte igualmente mistico. Que las personas del siglo XXI no disponemos ya de 6rgano mistico alguno es un prejuicio acientifi- co que todavia podia ser sostenido en la década de 1950, cuando Rudolf Bultmann afirmaba que a una persona propietaria de un aparato de radio no se le podia pedir en serio que creyera en mila- gros. Por el contrario, ya a comienzos del siglo XX, el filésofo de la religion Max Scheler escribia: «S6lo uno tiene acceso al nticleo de la persona de Jestis: el discipulo». La mistica reconoce a la mistica. Por eso, la percepcin de la facticidad mistica pasa a estar en pie de igualdad con la facticidad que preconiza la moderna ciencia de la naturaleza. La Posmodernidad permite hoy de nuevo, por prime- 16 KLAUS BERGER ra vez, tal yuxtaposicién. Pues no sélo existe una proximidad cro- nol6ogica a Jests, sino también una proximidad existencial. El anti- guo monacato, por ejemplo, manifiesta semejante cercania. Por consiguiente, asumo como dada la posibilidad de una fu- sién de horizontes entre el horizonte mistico de la época de Jests y la primitiva Iglesia, por un lado, y el horizonte mistico del lector actual, por otro. Asi, examino en los textos su virtud para impo- nerse tanto en aquel entonces como en la actualidad. Y esa virtud depende también de la dimension religiosa profunda que los mis- mos textos dejan al descubierto y que en la exégesis convencional a menudo no es aprovechada a fondo. La fuerza que los textos de Jestis y sobre Jestis tienen para im- ponerse no deriva tanto de que sean una llamada a la voluntad hu- mana Ignacio de Loyola entendié los textos de las Escrituras pre- ferentemente de este modo- cuanto de que tocan la capacidad amorosa y el anhelo del corazin humano. Lo cual no es mera in- terpretacién: esta en los textos, es lo que quieren decir. A este res- pecto he aprendido mucho del comentario de Bernardo de Clara- val al Cantar de los Cantares, asi como de otros primitivos monjes cistercienses. De ahi que en mi interpretacién afloren sin cesar las lineas maestras de la espiritualidad cisterciense, que se presentan en forma de cruz. En la escuela de los cistercienses se abre un es- pacio mistico de comprensién, en el que hay un arriba y un abajo. Arriba esta la santidad, la luz; abajo se encuentra el espacio del pe- cado, la oscuridad. En el movimiento ascendente acontece la gra- cia; en el movimiento descendente, la accion de gracias (eucharis- tia, en griego). En la linea transversal estan, por una parte, el deseo de Dios y, por otra, el insaciable anhelo que el ser humano siente de Dios. Ambas direcciones, la vertical y la horizontal, se corrigen mutuamente. Asi, el presente libro quiere poner fin a la costumbre de citar una y otra vez a la figura de Jestis ante el tribunal de la raz6n cri- tica, con objeto de valorar las coartadas histéricas del acusado. A Jestis no es posible entenderlo sdlo con la cabeza. Quien quiera sa- ber algo de él debe lanzarse al congenial modo de conocimiento de la mistica. El coraz6n y el sentimiento, lejos de quedar en manos de la psicologia, le son arrebatados. KLAUS BERGER 1. Engaste biografico: distintas imagenes de Jestis en el curso de mi vida ENUNCIO conscientemente a presuponer una determinada imagen de Jestis. Como puede apreciarse en inntimeros li- bros sobre Jestis, cuando asi se hace, los resultados son —conforme al procedimiento de la argumentacién circular— predecibles. Me parece adecuado disponer las afirmaciones protocristianas a la manera de un mosaico abierto. En un mosaico de este tipo también puede haber superficies en blanco. Considero absurdo tanto desde el punto de vista histérico como sistematico perseguir uniformi- dad y coherencia, ofrecer un esbozo sistematico. En vez de comenzar con una teologia en apariencia objetiva, desearia hablar antes de nada de mi vida y referir cémo, en mi bio- grafia religiosa y teoldgica, se han producido fracturas y reacciones reflejas con respecto a lo que, en cada momento, he entendido por la «vida de Jestis». Con ello me gustaria, por una parte, alentar a los lectores y lectoras a preguntarse: ;c6mo se ha ido transformando mi propia imagen de Jestis, a qué influencias ha estado expuesta? Por otra parte, asi resultaré posible entender mejor y relativizar mis afirmaciones. Pues, pese al esfuerzo por confeccionar un mo- saico abierto, soy consciente de la limitacién de mi perspectiva. Fui educado como catélico en una ciudad imperial marcada por el romanico y el gético. La obra de arte mas excelsa que ofre- ce es una Piedad gética de 1510. Quien crece en una ciudad asi tie- ne una relaci6n profundamente arraigada con la historia y se ha- lla influido por el sentimiento vital de la imaginaria ciudad de «Kaisersaschern», el escenario alemdn antiguo (esto es, de los siglos XV y XVI) de la novela de Thomas Mann EI doctor Fausto, en la que 18 KLAUS BERGER también el diablo desempefia un papel principal. Que las luchas entre el poder espiritual y el poder temporal han dejado su huella se percibe bien en los murallas de la ciudad. Y asimismo, que el po- der terreno —ya temporal, ya espiritual— puede ser ejercido con ma- durez y sabiduria cuando sus detentadores responden ante Dios. Los aftos de mi infancia evocan en mi imagenes que tienen que ver con la primera comunion, con la eucaristia. Jesus esta presen- te en el pan y el vino. Me postro ante él, lo recibo de rodillas du- rante la celebracion de la Cena’, como acabo de ver hacer todavia a luteranos de la antigua tradicién. El Sefior se encuentra conmi- go primero como santo y oculto, Que el altar, el caliz y la patena sean —en tanto en cuanto sirven al Uno- objetos sagrados, que el presbiterio sea un espacio sagrado en el que se debe y se puede es- tar en silencio, son experiencias profundas, decisivas. De la sensi- bilidad para el misterio oculto he podido hacer a menudo buen uso mas tarde, precisamente como exegeta del Nuevo ‘Testamento, pues el enfoque del evangelio de Marcos se centra en el «secreto mesidnico»’. El sentido de esta expresién es que la oscuridad que envuelve la identidad de Jestis sdlo se iluminara con su resurrec- cién ~y tnicamente lo hard de forma plena cuando se produzca su regreso—. Que el Dios santo y lejano se haga pan, que quiera ser ali- mento para nosotros, llena mi experiencia de la santidad con un elemento de amor y bendicién. Arrodillarse significa adorar. La adoraci6n es una pauta arcai- ca, Muchas personas sostienen que esto no es sino bizantinismo, que no encaja ya en nuestra época. Hoy en dia, sostienen, no hay que postrarse ante nada ni ante nadie. Yo no lo veo asi. Sigo arrodi- llandome ante el misterio del Sefior presente en el pan con la mis- ma complacencia con que lo hacia en mi infancia, y he descubierto que ello conviene muy bien con el Evangelio. El signo de la vela ro- ja encendida en la quietud de una iglesia indica: aqui esta el Senor entre los seres humanos. Eso es lo que Dios siempre ha deseado, ya desde que en el Antiguo Testamento asegurara: quiero ser su Dios y que ellos sean mi pueblo, y habitaré en medio de ellos. Esta fe es, sin duda, una exigencia desmesurada, pero también una exigencia que confiere alegria y certeza. Para mi, la oculta pre- sencia del Hijo de Dios bajo las especies del pan y el vino es la mas importante y concreta interpretacién de ese relato que nos presen- ta al Sefor sencillamente en medio de los discipulos, en silencio y, 1, ENGASTE BIOGRAFIC! ISTINTAS IMAGENES DE JESUS... 19 sin embargo, presto a salvarlos. El que se oculta en el fondo de la barca es, en realidad, quien nos mantiene a todos a salvo’. El segundo capitulo de mi personal «biografia de Jestis» con- siste en el encuentro con el Cristo sufriente. En todas y cada una de las iglesias antiguas de la ciudad de Goslar‘ hay crucifijos, todos los cuales son, en si mismos, una homilia. En los crucifijos roma- nicos se ve a Jestis mas como bendecidor que como sufriente. De la época de transicién al gotico existe en una pequefia capilla un crucifijo en el que el Senor, rebosante de esperanza y confianza, mira hacia arriba, hacia el cielo. Y luego esta toda una serie de cru- Cifijos géticos y gético-tardios: con coronas de espinas auténticas y pelo de verdad. Algunos son crucifijos contra la peste; otros se al- zan en medio de hospitales en los que, durante siglos, han sufrido los enfermos de gravedad. En la Piedad de la iglesia de Santiago de Goslar encuentro, por ultimo, el vinculo entre la pasién y la vida de Maria. La Virgen como una mujer noralemana marcada por la vida, contenida y sin palabras. Jestis representado con extremo realismo, con una precision que ni siquiera Leonardo da Vinci ha- bria podido igualar: el Sefior entregado. La madre sostiene la ma- no del Hijo: contraste entre la vida calida y la muerte y, sin embar- go, el gesto de sostener la mano tiende un puente de amor. En mi juventud —durante la que participé activamente en gru- pos eclesiales de jovenes-, me presentaban a Jestis como «Cristo Rey», un concepto leno de connotaciones politicas. E] entusiasmo por los estandartes de la primera mitad de siglo seguia vivo, igual que la resistencia que los grupos eclesiales de jovenes, bajo la insig- nia regia de Cristo, habian opuesto al régimen de los «camisas par- das» (los nazis). De ahi que todavia en la posguerra, la época en la que me crié, la fiesta de Cristo Rey conservara el caracter de una manifestacién y que, en cualquier ciudad noralemana, fuera perci- bida siempre como una suerte de marcha hacia Jerusalén. Estan- dartes y campanas: ésos eran los signos. A mi me atraian mas las campanas. Atin me fascinan. Las inscripciones de campanas me- dievales —de las que, hasta que terminé el curso de acceso a Ja uni- versidad (Abitur), recopilé mas de cinco mil- reproducen una y otra vez la siguiente oraci6n: «Cristo, rey glorioso, trdenos la paz». Esta oracién, que no figuraba mds que en las campanas, me ha acompafiado durante toda mi vida. Las inscripciones de las cam- panas antiguas me han proporcionado muchos otros tesoros: ora- 20 KLAUS BERGER ciones de gente sencilla, maestros campaneros, pérrocos de pue- blo, cosas del todo individuales de las que se ha conservado un unico testimonio, alla arriba, en los campanarios. La unica cruz que tenemos en casa es una pequefia y exclusiva foto del revesti- miento de la mas antigua campana de mi iglesia parroquial, de 1484: una cruz y, debajo de ella, Maria y Juan. Desde 1954 tiene su sede en Goslar la Academia Social de la didcesis de Hildesheim, el St.-Jakobus-Haus, a la que a partir de 1956 apoyé como bibliotecario y experto para visitas guiadas por la ciudad. «Evangelio y politica» fue el tema recurrente de muchos de los actos celebrados en esta academia. ;Qué significaba imple- mentar el mensaje jesudnico del reino de Dios en la entonces to- davia joven Republica Federal de Alemania, a escasos kilémetros de la zona fronteriza con la Alemania Oriental? Reconozco gusto- so que en ello habia un elemento combativo, una Ultima herencia de la Kulturkampf prusiana’. Mi deseo de ser tedlogo y sacerdote (nunca pensé en ninguna otra posibilidad) fue suscitado por el es- tilo de vida y devocion del director de la Academia, a quien consi- deraba una personificacién del Evangelio. Tenia la impresién de que aquel hombre segufa a Cristo sin reservas. Ya justo al comienzo de los estudios de teologia hice un descu- brimiento gravido de consecuencias, que todavia hoy me tiene he- chizado: Jestis fue judio. En el primer semestre de la carrera com- pré una traduccion de los himnos de Qumran a cargo de Georg Molin. Estos salmos de Qumran me abrieron el mundo de los sal- mos, que en la época del instituto sélo en parte habiamos percibi- do. Necesité varios semestres para comprender que tenia que vér- melas con dos clases de alteridad que se reforzaban mutuamente: la alteridad del Dios incomprensible y la alteridad del pensamien- to y la vida judios de la Antigitedad. Dios: imposible de fijar en un concepto, totaliter aliter, totalmente otro, La Antigiiedad judia: lu- gar historico de una revelacién de Dios y, al mismo tiempo, enig- mitica, sepultada, alejadisima de nuestras categorias, de nuestra manera de pensar. Estas dos grandes alteridades se convirtieron en los auténticos motores de mi trabajo teolégico. Jestis como judio: jcuanto significa eso! Jesus se entendié a si mismo y entendié su mundo de manera fundamentalmente distinta de como nosotros nos lo representamos. La «terrible fosa» de la que habla Lessing existe en realidad, pero en un sentido muy distinto del que él pen- 1. ENGASTE BIOGRAFICO: DISTINTAS IMAGENES DE JESUS... 21 saba‘; y toda precipitada conciliacién de conceptos (como si, de un modo u otro, quisiéramos decir lo mismo) es peligrosa. ;Qué es, pues, lo que se quiere decir aqui y alli cuando se habla de «cuer- po», «amor» u «odio»? La percepcién de la alteridad de Jestis me llevé a un perpetuo escepticismo respecto de todo lo que en la historia de la Iglesia se ha intentado para soslayar tal alteridad y monopolizar a hurtadi- llas a Jestis. He conservado la atencién critica a estos procedimien- tos. sDebemos reducir todo a conceptos? ;No pueden darse de- sarrollos en el lenguaje y el pensamiento? ;Debe ser Lutero igual a Pablo? Mi verdadero maestro teoldgico durante todas las épocas de mi vida ha sido el cardenal aleman Nicolas de Cusa, quien me ensefié a ver en Jesucristo también a aquel en quien todo lo que Dios tenia pensado para el ser humano alcanzé su mds elevado y bello despliegue. A aquel que es, a la vez, Palabra eterna de Dios y verdadera imagen de Dios. La coincidentia oppositorum (la unidad en Dios de todos los contrarios existentes en las criaturas) del Cusano puede aplicarse perfectamente asimismo a la pregunta por la unidad de las distintas teologias e imagenes de Jestis de la Iglesia primitiva. Mi concepcién del mosaico -en el que en modo alguno tiene por qué reinar una armonia unidimensional- se la debo, en ultimo término, al Cusano. En mi pensamiento y en la determina- cién de dénde me encuentro me acompaan desde hace mucho tiempo estos dos términos: incertidumbre y riesgo (Peter Wust). Sabemos tanto y, al mismo tiempo, tan poco; la mayor parte de la realidad permanece inexplorada. Y, a pesar de ello, no podemos quedarnos indecisos, hemos de arriesgarnos. A este respecto, siem- pre me han resultado especialmente simpaticas las liturgias de la Iglesia oriental, porque acentuan con tanta fuerza el misterio. Durante mis afios de estudio causaba furor el tedlogo de Mar- burgo, Rudolf Bultmann. El cual afirmaba que no se podia saber con seguridad nada de la vida de Jestis; ademas, ello era de todo punto irrelevante para la fe, a la que sélo debe importarle el «sig- nificado para mi», procedimiento éste al que Bultmann dio el nombre de «hermenéutica existencial». A diferencia de otros ted- logos jévenes, a quienes esto precipité en una profunda crisis, la confrontacién con Bultmann no representé para mi un problema serio. Después de un semestre, di carpetazo al tema: quien es oriundo de Goslar no puede consentir que la historia quede redu- 22 KLAUS BERGER cida a lo que es relevante. Mucho mas dificil me resulté responder a la pregunta sobre qué debia ocupar el lugar de la mis reciente exégesis y su —en el fondo— kantiana hermenéutica. En mi librito Exegese und Philosophie [Exégesis y filosofia, 1986] expuse el her- manamiento sin ruptura de la exégesis liberal y la filosofia idealis- ta alemana, radicalizando asi para mi mismo la pregunta herme- néutica. Mi intensa dedicaci6n al judaismo intertestamentario y a la apocaliptica, por una parte, y mi procedencia del catolicismo «tardo-medieval», por otra, me imposibilitaron confiar en el idea- lismo aleman como norma de valoracion de Jestis. De todos los emblemas sostenidos a lo largo de la historia cientifica’ de la interpretacion de la Escritura, con los aiios me han ido pareciendo cada vez més cuestionables los términos «fe pas- cual» y «pospascual». Uno tropieza con ellos miles de veces en ar- ticulos, libros, conferencias, homilias. Lo que se quiere decir con su empleo es que una parte esencial de los relatos neotestamentarios sobre Jestis ha de ser considerada pura invencién de la comunidad a raiz de la Pascua. Jestis podria no haber dicho, hecho, pensado, sabido esto o aquello de lo que nos han transmitido los evangelis- tas. Tal palabra o frase, se afirma, es «con seguridad» una «adici6n pospascual», una correccién «a la luz de la fe pascual». Ante tama- tia seguridad se incrementa la certeza de mi escepticismo. Igual de cuestionables se han ido haciendo para mi todos los criterios que, supuestamente, posibilitarian discernir los dichos auténticos de Jestis de los no auténticos. ;Y qué se hace luego con los «auténti- cos»? 3Existen entonces dichos de Jestis de primera y segunda cla- se? ;Y quién decide al respecto? ;Y qué ocurre con los dichos de Jestis que no pasan la criba del common sense [sentido comin] de la comunidad de investigadores (cuando resulta que, justo en la cuestién de las ipsissima verba de Jesus, no vale el common sense)? 3Los eliminamos de la Biblia? En cuanto sistema compacto, el mé- todo establecido de investigacién se fue convirtiendo progresiva- mente para mi en objeto de interpelacién critica. Lo cual también afecta, por Ultimo, a la supuesta prioridad cronolégica del evange- lio de Marcos. Se da por sentado que el de Marcos fue el primer evangelio; todos los demas dependerian de él. ;No podria ser el evangelio de Juan al menos tan antiguo como el de Marcos? Pero ya el mero hecho de plantear la pregunta de si el cuarto evangelio no podria ser mucho mas antiguo de lo que se acepta es irracional 1. ENGASTE BIOGRAFIC! DISTINTAS IMAGENES DE JESUS... 23 heterodoxia, una herejia exegética, un pecado mortal contra la mainstream [corriente dominante], donde, sin embargo, la ecumé- ne de exegetas protestantes liberales y catdlicos constituye una so- lidisima asociacion colegial sin parangon. Entre los tedlogos no sdlo hay good guys y bad guys [buenos y malos], sino también good words y bad words [palabras buenas y palabras malas], textos impopulares de la Sagrada Escritura, de los que, en cuanto exegeta, lo mejor es huir. Precisamente tales textos se convirtieron para mi en parte importante de mi encuentro con Jesucristo. Impopulares son todos aquellos textos en los que, por ejemplo, aparecen Angeles (desde la anunciacién a Maria hasta el sepulcro vacio y la Ascensién); los milagros «imponentes», no ex- plicables de modo naturalista; cualquier intervencion de Dios en el mundo; la resurreccién y el regreso de Jesucristo; todos los tex- tos evangélicos «fundacionales de la Iglesia», etc. Por «hechos mis- ticos» entiendo toda una serie de sucesos como los enumerados. Son misticos porque tanto su causa como su acontecer permane- cieron ocultos también para los primitivos cristianos y, en este sentido, pertenecen al ambito de la invisible realidad de Dios (0 de] diablo). Mistico es lo oculto, lo invisible, lo no evidente para el entendimiento. Asi y todo, hay acontecimientos «misticos» que evidentemen- te han dejado huellas visibles (la resurreccin de Lazaro). La mis- tica no es algo privado, enfermizo 0 subjetivo, sino una dimension auténoma de la realidad hacia la que cada vez conducen mas y mas veredas yuxtapuestas. La transfiguracién y la resurrecci6n de Jestis, Ja anunciacién a Maria y las visiones apocalipticas de Jestis no son entonces fenémenos marginales, sino que pasan a ocupar un lugar central. Me gustaria comparar la realidad con una casa. Desde el pasi- Ilo se abren diversas puertas que llevan a distintas habitaciones. Una de tales habitaciones podria ser llamada «ciencias exactas»; otra, «sabiduria y valores»; una tercera, «arte»; y una cuarta, «mis- tica», justamente. Las habitaciones, a su vez, se hallan comunica- das entre si por puertas. La realidad: juna casa con varias habita- ciones! Este avance en el conocimiento se lo debemos a la Posmo- dernidad. En realidad, ya no vivimos en una sola dimensién, como queria la fisica decimononica. La yuxtaposicion de diferentes rea- lidades se puede caracterizar también como «ausencia de simulta- 24 KLAUS BERGER neidad». Las mismas personas que pertenecen a una comunidad de internautas y se someten a una operacién con laser pueden, no obstante, celebrar la fiesta del arcangel Miguel. Asi, la frase de Rudolf Bultmann: «No puedo utilizar un inte- rruptor eléctrico y creer al mismo tiempo en la Ascensién», que en su dia supuso toda una conmocién a causa de su «modernidad», en la actualidad no s6lo es anticuada, esnob y pasada de moda, si- no también absurda. Hace slo unas cuantas décadas, mi intento de elaborar una teologia posmoderna habria sido rechazado bajo el marbete de «supersticién». De modo andlogo, hasta hace cin- cuenta afios, en las clases de religion evangélicas* atin era posible calificar de magica la concepcién eucaristica de la misa catélica (jcomo si Martin Lutero hubiese sido especialmente ajeno a ella!). Por lo menos, en algunos lugares, la mentalidad ecuménica ha ge- nerado mas comprensién también para lo que aqui nos ocupa. Damos por sentado que existen diversos ambitos de realidad y, en consecuencia varias clases de hechos. Los criterios para deter- minar qué es «verdad» 0 qué es un «hecho» son diferentes en cada caso. Sostengo la tesis de que lo que aqui llamo «hechos misticos» son acontecimientos reales a los que corresponden determinadas experiencias. Estos hechos no son privados, subjetivos, racionales, imaginarios o alucinatorios (patolégicos). Sus presupuestos son, hasta cierto punto, factibles; ellos mismos, sin embargo, son dados por gracia al ser humano. Para mi, una cierta preparacién para es- ta forma de pensar fue el encargo de redactar sendos exhaustivos articulos sobre la «oracién» y el «Espiritu Santo» para el volumen duodécimo de la Theologische Realenzyklopiidie (1984). Junto a significativas corrientes de las Iglesias orientales, siempre he acen- tuado la importancia de estos dos elementos para nuestro acceso a Jesus. Desde el punto de vista biografico, las observaciones sobre la realidad mistica coincidieron con mi encuentro con los cistercien- ses, los hijos y las hijas de san Bernardo de Claraval. En esta orden, Jestis sale a mi encuentro como severo y amoroso a la vez. Puesto que sé que Martin Lutero valoraba a san Bernardo por encima de todo, permitaseme la referencia a una escultura de la catedral de Altenberg, en la que Jestis, desde la cruz, posa sus brazos sobre Ber- nardo a la derecha y Lutero a la izquierda. Me conmovid y ain me sigue conmoviendo la historia de los cistercienses (trapenses) de 1, ENGASTE BIOGRAFICO: DISTINTAS IMAGENES DE JESUS.. 25 Tibhirine, en Argelia. El lugar es famoso desde el verano de 1996: en él vivieron y murieron siete monjes trapenses que fueron se- cuestrados y posteriormente decapitados, como Juan el Bautista, por rebeldes islamistas. Un conmovedor, emocionante y creible testimonio de cristianos que no pretendian otra cosa que hacer pa- tente en su vida la fe que profesaban. En arabe, «Tibhirine» signi- fica «jardin florido»: los monjes, en cooperacién con los nativos del lugar, habian convertido la drida tierra en un exuberante ver- gel después de que Tibhirine fuera fundado oficialmente en 1938 con el nombre de «Nuestra Sefiora del Atlas» y bajo la divisa: «Un. signo en las montafias». Argelia es un pais musulman, y el islam es la religion oficial. Ademas, Argelia es un pais pobre y maltratado, sacudido por el terrorismo y los conflictos sociales. En este pais tan pobre, ser ademas trapense —esto es, observar una de las reglas mas estrictas que existen en la Iglesia— se antoja, de algn modo, la cul- minacién de una vida cruciforme. La existencia misma de los monjes de Tibhirine era un testimonio de paz y amistad entre mu- sulmanes y cristianos. Que ellos sellaran con el martirio justamen- te esa forma de existencia, que no estaba orientada ni al proselitis- mo ni a los grandes proyectos, ha hecho que se conviertan en un signo que posiblemente seguird remitiendo durante siglos mds allé de sus personas, hacia delante. Pues el didlogo entre cristianos y musulmanes se contara, a buen seguro, entre los grandes temas del nuevo milenio. El prior del monasterio, el padre Christian de Chergé, relata de forma impresionante lo ocurrido una tarde.de otono de 1975 en la capilla del monasterio. Al terminar completas, él se tumb6 en el suelo delante del altar para rezar. Entonces, se le unié un huésped musulman y le pidié que rezara por él. Perma- necieron juntos ante Dios hasta medianoche. El padre Christian vivid esto como una segunda vocacién: «Nuestra oracién era a dos voces: el arabe y el francés se mezclan, se regocijan mutuamente de modo misterioso, se responden entre si, se habilitan y apoyan uno a otro, se complementan reciprocamente y se desposan. El musul- man invoca a Cristo, el cristiano se somete al plan de Dios para to- dos los creyentes, incluso para aquel que era el profeta Mahoma». Ya en 1979, musulmanes y cristianos comenzaron a reunirse dos veces al afio para tres dias de oracién en comun. De un sufi proce- de la siguiente imagen: «Somos como una escalera que se extiende hacia el cielo: los musulmanes ascienden hacia Dios por un lado; 26 KLAUS BERGER los cristianos, por el otro. Cuanto mas nos aproximamos a Dios, tanto mas nos acercamos también unos a otros». Después de que en septiembre de 1995 fueran asesinadas dos religiosas, los herma- nos de Tibhirine contaban cada vez con mayor claridad con la po- sibilidad del martirio. Decidieron permanecer en la casa y consa- grar su vida, en cualquier caso, a Argelia. Rechazaron la presencia de cualquier tipo de gente armada en el monasterio. En la noche del 26 al 27 de marzo de 1996, siete hermanos del monasterio fue- ron raptados. El 21 de mayo, después de que fracasara un inter- cambio de prisioneros, los decapitaron. En su testamento, el padre Christian de Chergé habla del Espi- ritu Santo, «cuyo secreto gozo siempre seguira siendo crear comu- nidad y restablecer la armonia... en el juego de las diferencias». Luego, prevé que serd asesinado: «Y también tu, amigo del ultimo minuto, que seguramente no eras consciente de lo que hacias: si, también a ti va dirigido este agradecimiento y este a Dieu, que ha adoptado la forma de tu rostro. Y ojala se nos conceda reencon- trarnos en el paraiso como buenos ladrones, si asi le place a Dios, que es nuestro Padre comtin». E] dia del entierro de los siete mar- tires, en el cementerio de Tibhirine, un parroco argelino dijo: «Nunca en mi vida habia experimentado tanta paz, nunca me ha- bia sentido tan cerca de Dios como en estos momentos. Tibhirine es una gracia para todos nosotros, para los cristianos en Argelia y para el pueblo argelino. El tiempo lo hara mas y mas evidente: es- tabamos necesitados de martires, y ahora ya los tenemos». El her- mano Luc, el médico, habia oido una cinta en su octogésimo cum- pleaiios y la habia guardado para el dia de su entierro: Edith Piaf cantando Non, je ne regrette rien!, «No, no me arrepiento de nada». El exegeta del Nuevo Testamento Klaus Berger percibe en el tes- timonio de estos monjes radicalidad neotestamentaria y se sien- te orgulloso de estar unido a ellos por medio de la misma bella y consoladora fe. En el camino recién descrito de estos hermanos en la fe ve una interpretacién de la persona de Jestis que llega al corazon. 2. Preludio: cémo se le puede sacar partido a Jesus’ XISTEN tantos caminos hacia Jestis como personas diferentes. Me gustaria mostrar cuatro caminos: la Biblia, los demas, el tiempo y el sufrimiento. 1. Comenzar por la Sagrada Escritura Para entender a Jestis, deberiamos buscarlo en el espejo de la Sa- grada Escritura. La Biblia trata, desde la primera a la ultima pagina, de un uni- co tema: quién es Dios y cémo se llega a El. La Biblia es una bri- jula para el camino. Como locucién adjetiva me parece especial- mente adecuada la expresién «sin contemporizaciones» (kompro- misslos). Jesus es el nucleo de la Biblia, que, para entender a Jestis, deberiamos conocer y amar como un todo. Por eso, en un libro que trata de Jestis, comienzo con una invitacién a adentrarnos en la totalidad de las Sagradas Escrituras. Si me preguntan qué rela- cién con la Biblia guardo yo, que desde hace treinta y dos afios la ensefio un dia si y otro también, qué trato mantengo con ella en cuanto cristiano; si me preguntan, por ejemplo, si amo la Biblia, respondo: intento contar a cada paso con lo inaudito. Pues ;desde cuando debe ser mi entendimiento la norma? Pero no es la Biblia la quintaesencia del desatino y la pseudo- ciencia, una exigencia desmesurada sin par? «Lo que los cristianos