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INDICE. &. ete, ‘trols aaa - Obhrad fe Ar fo tle lec deneg ag pie EL. sh pcwadean. cle L GC. ao 488) VNiverv-o Mes de. Norice . ewan ASER-. FIN. BIBLIO RECA NACIONAL HISTORIA tel ce. ae clare seeesiborcn For. federico Jo _ Sucareg. PROLOGO, > 4880 Ta historic de la Iglesia catélica en la Republica del } » consid ¢ dividida en dos épocas - notables; la primera comprende largo espacio de tiempo, durante el cual Ja fglesiz come la naci estitvo bajo el gobierno de low le spa ganda vel tiempo trascurride de m6 entre nosotros el gobierno republic: trog dias, En ninguna nacion, y wecho méne: ha nuns tra, puede separ mas la histo! rade la civil hasta el punto de hacerlas cnterainente indepen- dientes una de otra. Cada una de esas dos ‘grandes ‘épocas se sulilivide on diversos perfodos. La primera comprende los periodos HI Descubrimiento y la Conqui ‘a. Enbdne' dotes vicnen cn comparita cc i en busca de riquezas, aquellos movidos del amor ‘sobre. natural’ de lag almas: el conquistador llega armado de la cespada, en nombre de la fuerza y del betrar; el sacerda- de se presenta trayendo en sus manos kt crus, shinbole de paz y de persuasion, La construccion de} templo ca- iguicntes ' {olico amuncia que para ch esparioly para el indio ne hay mas que nn fin, une y el mismo destino dterno: la fundacion del muvicipio signifies que el vencedor he trasladade su hogar al medio de lus vencidos. Pundsda y pacificada la tierra, los Expaftoles se ocupanen edifiear; conquistadores, de- miolian; colonos de las Ordencs religiosas, la fundacion del Seminario, de Colegios y Universidades, la construceion de tem ples sinituosos, la fundacien de hospitales, y el’ estable- eimiento y adelanto de las misiones hecen del se+ gundo perfodo de duestra historia el mas notable de to- dos: aquel fud como nuestro tiempo herdico, pres fué la gpoca de los santos. [Qué Obispos los que enldnees vi- meron! jOudnto celo del bien de las almas!....Ne obstante, ya desde el mismo tereer perfodo prin— cipia la decadeneia de la Iglesia entre nosotros, El el fervor languidece; ya hay un Obispo que jaids visita su didcesis; el clero re- gular allega riquezas cnantiosas; los clérigos andan en Gusea de honras y comodidades, y tanto Gstos como los pulares hacen apreeio de ser crudites que de ser santos, La expulsion de los Padres de la Compania de Jesus arruina y hace derapareegy las misiones, El cuarto perfodoes de verdadera transicion, y com- prende los ltimos tiempos del gobierno colonial, la guerra dilatada de la independencia y él establocimmiento del gobierno de la Repéblica, tiempo en que principia la segunda poca, Esta segunda (poca abraza dos perfodos, el de la Ley de patronato, y el del Concordato, Es tiempo de verdadera decadencia y postracion cl primero; al paso -que el segundo ex tiempo de vida y de trabajo. Nunca hemos tevido gobierno verdaderamente re publicano: desde los tiempos de Colombia basta ahora, con muy po cas interrapciones, en vez de gobierno republicano he- | espiritn. evaagdlico desma. edifican, La venida y establecimiento nos (ontde dn inilifavisino més 6 ménos pesade, el cual, vicitudy las instiluciones copublicanas, ha sido parte pa- me que: se ie tpelden entice vosotras Jos pusos de las Mapistrados y el dexprecio de Jas leyes, Por desgracia, (imbica ca los principios de esta segiude gpoca waa es- pntare rekyacion de costumbeces habia Nenado de abo- tritaeion clivatnaties habia gran pompa en el culto ex— forior, pera ne echaba de méngs Ja préetiea de las sdli- diceetudes erintias, Wborfzen de an mal tan grave oofwonGahe on hu mismas loves dictadas para regir § . pobre Lonaeion, pies se habian arrogado cl derecho the galeviar br filesia de Dios Los poderes seculares de xa coneedido de arriba feuoriana Lsiic erfley ade stica fad fy tints, a quences no se fe vied caliiie enrgo. El extade de la Tgles vor youd oor midis famentables fa i dhe Tegan eu el ojercicie de la juvisd Tay Canes, Muldnees se hicieron Ins primeras tentativas para eotahlecer onda Re pptiblicg Ja libertad de eullos; y et peblo eatslico presencié, asombrado, cl esedndalo qae en angela oerdon dié up Prelado, no ignorante sind tf mide y condoscendiente: y el asombro del pueblo subid dis pintoenando un Delegade Aposidlico aprobd el ex efindilo dade poe el Obispo de Quito. Por fortuna, Ja Hunla Sede condend tan mal aconsejada coudueta Varn remediar los males que ailyian & ta erutnrina ee celebrdé un Concordato cou ta Santa Se- depen decry ce devolvieron tas ricndas del gehierne de Ja Veheow @lae ttiares: muds, & quienes conlid Dies el hati dhe reat. Las biewes que. produjo el Concardato fuera geundes le devin countoriana, apenas se vid lie cbterde las endenan cu que ki louia aherrajada la Ley de tailranata, euatada se plise de benbaine con esnero on ta ftutales; en las chutst ros nianisticos val- Viera at marar has vietures celiviosas, que bacia large Hetirpia de efkass estaba ality tadias tos sace rdotes rae glesia telarnecde ea: bajaron por ser luz de los pueblos por la doctrina, y sal de Ja tierra por cl buen ejemplo de su vida. El arzobis- pado, que estaba ya erigido Antes, recibié poderoso auxi- lio con Ia creecion de varios obispados sufragdneos; igual auxilio recibieron los obispados de Cuedca y de Guayaquil con la ercccion de los de Loja y Portoviejo; se restablecicron las Misiones; la educacion de la juven- tud fué confiada 4 manos expertas de Institutos religio- sos, célebres por cl desempeno deaquel delicado minis- terio: se celebraron Concilios provinciales y Sinodos dio- cesanos y, sobre todo, se fundé en Quito un verdadero Seminario, el primero que hemos tenido digno de este nombre. Teste perfado es muy notable por la propaga- ciou de las buenas doctrinas y el despertamiento del cs- piritu catdlico. Tantos bienes se deben 4 un hombre extraordinario, que, por largo tiempo, tuvo en sus ma- nos vigorosas los destinos de la Reptblica. Se conoce que cl Concordato fné obra de Dios por los ytdos y violentos ataques que recibié hasta dp par- t#£de los mismos catdlicos. En efecto, plamas, que alar- deaban de catdlicas, atacaron con mal disimulado enco- no el Concordato; asi es que tambien en el Ecuador vid la Iglesia, ailigida pero noasombrada, cdmo las manos de sus mismos hijos se afanaban por forjarle catonas, Empcro, la tierra atin no estaba mis que medio preparada para recibir la buena semilla, cuando sobrevi- no Ja inundacion: los mures de derusalei atin no estaban completamente reedificados, cuando los levitas hubieron deacudir & la defensa de Sion, porqne enemigos pode- rosos, querian entrar &saco la ciudad santa; pues 4 los samaritanos se les consumia de odio el corazea, viendo le- vantarse otra vez lus murs de la arruinada Jerusalen. Sin embargo, cl momento de prueha encontré vigilantes 4 los centinelas de Isracl. Unos tomaron ta senda pono- sa del destierro; otros prefirieron vagar perseguidos y hubo uno que cayé muerto allf sobre las misnas baldu- sas del santuario; empero ninguno hizo traicion 4 sus de- beres. Asfla Iglesia ecuatoriana se pard mds hermosa con las cicatrices del martirio, Ahora se ha conocido bien cuanta era la foerza del fritu catdlico del puchlo cenatoriano, ahora, cuando se ha.mantenido firme en la defenga de fos buenos prin- ciples, & pesar dela falta de acuerdo que, por desgra~ eia, ha habido despues entre los mismos Prelados, “Esa fulta de armonfa se ha hecho manifiesta on algunas did- cesis de la Reptiblica en cireunstancias muy solemnes para la Iglesia y para la Patria. Kn efecto, algunos de wi laureles que enguirnaldan la casta frente del sacer- docio ecuatoriano se han marchitado muy pronto: el buen pueblo ¢ ecuatoriano, al vor lo que esté sucediondo, ha clamado 4 una voz, dirigicndo al cielo sus plegaria dadnos, Scfior, sacerdotes castos: dadnos, Sefior, sacer- dotes desinteresados !1...! Pal es cl cuadro de Ja historia de la Iglesia del Nenador,y, al escribirla, nosotros hemos temido que, en vor de ana historia, estuviésemos pronunciande una so- lamne oracion fiinebre, porque sin verdadera libertad la Iulesia catdlica no tiene vida, y entéuces se pierde la tiherlad, cuando acaba Ja independencia, Ahora velvemos los ojos con verdadera inquietud hieia lo porvenir, para conjeturar por las setiales de los fempos presentes endl sera la snerte reservada 4 nues- Wn yettring y ol corazon se contrista al descubrir sfato- tii de ides inmensos. Los elementos que Lenemos pa- ita biene aon muy poces; al paso que el mal va ad- quittcnde dimensiones de cot fuerzas de gigante. Hovenrneldvos varoniles estan eneryados; del miedo se fis hecho mésxinu de pradengia; no se acierta 4 diseer- THe eatee aut Cuerdas reserva y el envilecimiento; el bier deta Telosia se pretends aleanzar 4 teueque de la hu tuillacion dela Patria, by serdotes no debentos con- veniy james on que se has el bien de la fete trimento del bien de la patria, porque amor de Iglesia y amor de patria caben muy bien en pecho sacerdotal. Caando alguna vox nos afligen las traicionos que los hombres hacen Asus més sagrades deberes; cuando vemos el facil triunfo del erfmen ayndado de la fuerza; cuando contemplamos, avergonzach as viles condes- cendencias, esas ascnerosas lisonjas, esas abatidas adu- laciones; en fin, cuando Ja cansa de Dios se mira aban- donada, y hasta los mismos sacerdotes se dejan coata- minar del espfritu del siglo, enténces nos’ consolamos, poniendo los ojos en Ta historia y cu su fallo incrora- ble. Porque la historia es el juicio de Dios aquf en la tierra, que da premio de alabanza solamente & la yer- dadera virtad. La historia cristianamente escrita es, por lo mismo, [a justificacion de la Provideucia en el go- bierno temporal de las uacianes, En nuestro trabajo, & pesar de nuestros afanes y desvelos, no dudamos que habrda muchos vact lie no hemos podido Henar; faltas, en que habrémos caido, y errores, que habrémos cometido, sin quererlo, Carensia de machos documentos necesarios, deszrctio y abando~ no de archivos y biblioteeas, repulsa y negaliva de don- de indnos esperabames, y olvas muchas caisas, que no conyiene cnumerar agat, han sido parte para que nues- tro trabajo no tenga ta abundancia de dates, que, ae los eruditos quisieran cacoutrar en win historia cotesis- tica. Sin embargo, fa uaestiaes la primera obra que de esta clase se escribe en cl Mewador; les que despues pongan mano eu obras scmejautes, Henardn los vactos, enmendaran las faltas y_ corregiran los erroves que en Ta nuestra encontraren. In cuanto & nosotros, confesa-, mos que ni por un instante nos hens atrevide 4 & creer, que esta nuestra Historia eclesiastica del Reuador sea obra perfecta cn su gdévero; antes, por el contrario, nos otros somos Jos prinicros que la calif ayo impertecto, Wl drden y metedo que hemos adeptado es el six § . dainos por wna breve narracion del des- Cubtimieuto del Bar del Sur por Balboa; referimos su- cintamente ef descubrimiento y conquista del Perti, hiechos eulazados de una manera! necesaria con la his- forin del Keuador. fa narvacion de la conquista de lo que se Hamaba antiguamonte Reine de Quito cra de to- do punto indispensable, para refcrir cl cstablecimiento dela Retigion catélica en nuestra patria. Como la his- toria eclos 8 confina & incomplota sin el eono- cimiento de los hechos pertenecicntca & la historia civil y politica, henios hecho Ja uarracion de algunos acon- lecimicutos politicos, pero con brevedad y solamente en enante aquella narracion era indispensable para formar ilea exacta de lo relativo A la historia eclesidstica. La hechos civiles y politicos no podia mé- puramente accesoria 6 com plementaria en Fobra, la cual no es, ni hemos querido que sca hintoria general del Beuador. Homos investigade la verdad con grande diligen- elu, sin omitir estrerzo, ni trabajo alguuo para encon- Hrurla; ast es que, lo cierto lo referinos come cierto, y lo ilicdase como duitose, sefialaucto, con el debido escrtt- ilo, lus (ucutes de nuestra narracion, En cuanto 4 la manent de tejer la relacion de los hechos, declaramos expresmicate que io hemos querido seguir ninguna es- ettehe Iietivien, Crectios en la Providencia y estamos jecsoniaueticbins cle ti tibeetad humana, por esto nuestra mo- iana; vo harémes traicion soitipeticcancieaciyy veprobardmos lo malo donde quic- hee fa cHentinentioa, mininme alabarcmos lo bacno, Hin penton Por tiltine, cone entélica y snccrdote, sometemos migtonon Coda tient obi a ta decision y juicio de ta Aitoridid cclositadion y cstamon resueltas & condenar, relation 4 supriindy todo cuanto se nog indique que de= Astica se wl hieterien eg la moral erie be ser condenado, reformado 6 saprimido. Acatamos las decisiones dela Iglesia catdlica, respetamos y vene~ ramos las ensefianzas de la Santa Sede, macstro infali- ble de verdad, y amamos de corazon hasta las mas pe- quefias prdcticas de la Iglesia Romana. Tal es nuestra sincera tesolucion, y esperamos en Dios que se dignard conecdernos la gracia de ser siempre hijos ficles y sumi- sos de su Iglesia. Quito, en la fiesta de Santa Marfa Magdalena, el 22 de julio de 1880. Kedevico Gonzilez Sudrez. ‘igen so sobre la historia ve fe G mivier desde sur fundacioi has glesia eadalicdt civ a nuestros Dias {N'PRODUCCION. Hibalenn dia la Améviea quisiera levantar un imperece- oro montuneato de gratitud, para perpetiar en las edades fda bt mente os benefactores, no po- Avia menos des orig Inlosia cridtivas porque esos hijos winwilos de be fortuna, & quienes idamos conqiistadores, fins defies an noilen ex eu los escombros de bins piles por ellos dow erroros, «ite, Inchan- shy hermieamonte et tow campos de batalla con huestes enowi- so diene indepondencia y lihertad politien «los pucblos ame- Hiewiiey por doooeaein, autieillivon si neinbre con miserias isapdere edi Le a eantiodon lumen, site tales, talvez, su nom t hahete cbby janiaealele, Lay, sin duda, nombres que los. smomentos de ventura y F pore wie orton abolvido en sus dias de do- bir he torianie ber Dinttien notbres, qito tia. goneracion ECUIHO Ge REE Hd aE A aLoL yeaeeaeion, porque en ellos sds in aidos, y los pl his pessteates bay rote atelli en par qnatl vate ciinealadie‘hinle toe bi torer ale sevatitmos reeucedos. Ast I Antica sntanhe end Coline carina, | aay ad- Hiitocton de dan ctlan yeaidenis, fo noutbe mpre werabbe de hoe apatole cde eatolichana, ques sin Grasto ni Ie ostontacion mundanal, dntes en silencio y con humildad, tra hajaron, eon asidua constancia y sin igual fortaleza, en la obra penosa ¥ dificil de la eivilizacion dol pueblo americano. Kn efeeto, A la Crng debe la América los verdaderos ele-* mentos de civilizacion, que posce en st seno. Ahora enando, con razon 6 sin clla, se hace en la investigacion de los hechos historicos tanto alarde de espiritu filoséfico, justo sera quo, v corriendo concienzndamente 4 la Ina de wna erftica imparcial Ja historia americana, reclamemos para ol cristiauismo, y por cousignivate para la Iglesia catéliea, cl mérito de haber tra- bajado grandemente en la obra de la civilizacion de las nacio- nes americanas. La historia de la Iglesia catélica es siem- prey en todas partes In historia de la verdadera civiliza- cion; y en la América lo faé tambien, para gloria del nombre catolico. Todos los que, con sincera amor de fe verdad, quien meditar en las condiciones sociales de los puchlos, - para des- cubrir las causasde su ongrandecimients 6 de su decadencia, no podrén ménos de confesar que la Iglesia catélica es la tini- ca que pose el scereto de hacer verdaderamente felices 4 las naciones. La Iglesia eatélica, para hacer beneficios 4 las na- ciones y al linaje humano entero, no exige otra condicion que Ia libertad, ast como aquel guerrero de la Mada no pedia & Jaipiter, para triunfar hasta de los mismos dioses, mnis qute luz y claridad. Cuando los déspotas Ja cargan de cadenas, la Tgle- sia no logra hacer todo cl bien que pudiera & los pueblos. Isa: cadenas, unas veces se las pore Calignia y otras Constantin si las cadenas de la persectcion le dan vigor, Ids dorados aie los de nna proteecion poco sincera la encevan y envilecen. El testimonio imparcial de la historia seré nuestro tinico guia.en el ostudio que vamos & haccr, deseontiando de nucse tras fherzas y movidos tinicamente de nuestro amor 4 la causa catélien: sin embargo, esperamos hacer ver & la Iglesia inspi- yandy en todo tiempo 4 los americanos el verdadoto espirita del cristianismo, sin el cnal es locura pretender civilizar 4 los pueblos. Verdad para la inteligeneia, virtrd para el corazon, medios de satisfeer pronta, cémoda y facihneute aquellas ne cosidades, 4 que por las condiciones mismas de su naturaleza estd sujeto el hombre, cso es lo que coustituye y podemos Me wmar civilizacion, La ciencia siu la moval hard sabios: las vi- ne gguezas sin la mond forman pueblos corrompidos; verdad, vir- td, he ahi la civilizacion, L fH deseumbriniemto wy la comgywista. Ley providencial de dos acontecimicntos humancs.—. Yimos Hempos de la Hdad-Media,.—Ll protestantismo,— Gran- des inewentos,—- Pasco de Gama.—Colom.— Deseubrimiento de la América. ervistianismo en el Muevo--Munde.—Reflexio- nes sobre la conquista. ie Ita historia de la Iglesia catélica no es otra cosa que Ja uxposiion de los acontecimientos sociales, que se verifican hajo el gobierno do la Providencia y el ajereicio de la libertad linnana relativamente 4 los destinos sobrenaturales de Ja hu- manidad, La historia reproduce la fisonomia de los tiempos y de los personajes, con la misma fidelidad, con qne on espejo representa Ja lignrs do Jo gue sc le pone delante; y, como re- fivre lo pasado para instrnceion y- ejemplo de Jas generacione venideras, dejando 4 un lado innumerables heel hos, narra s0- lanente los acontechnicntos que tienen importancia social, La sociedad humana tiene, asi como ef hombre, an fin sobre- natural, para enya couscencion ha sido formada por Dios aqui mia tierra. Kise fn no puede ser otro, sino la glorifieacion de Gios en ol tienspo por medio de Jesucristo, & quien han sido dadas en herencia todas his naciones. Referir eso desde el principio de los siglos haste ahora las seciedades lumanas han cimplide los desiguios do Dios respecto de cllas, en su rela sion cou J to y sa Tulesia, he abt el okjcto de ta histo- tin colesidstica universal, Cristo es elalma que da vide al fi- unje: hamano; por esto, sin Cristo ki historia ¢s an enigma; por exla, tambien fa historia del linajo humano sobre la terra no jude dividinse con oxactitud sino on dos solas grandes 6po- ens; lh que precedis la venida del Deseado de las uaciones, y lnque, habiendo principiado en sa nacimiento, ha de darar Haute dt fin de fos siglos. Del Calvario para alld las uaciones viviean esperandos del Calvario para aed las naciones han vix cide y vivirén ereyendo, Los pueblos antignos esperaron, Ww, porque ereian on las divinas promesas que les anunciaban wi Redontor frtur; los pueblos modernos viven creyendo en promesas hochas por ol Redentor, que vivid vida mortal en medio de los hombre Sin violentar la libertad humana, Dios gobierr sos de los pueblos, asi como dirize Jos pasos de los individuos, por aqnel dominio absolute que el Criador tiene sobre su turas y por la necesaria dependencia que li eon StL Criador, El dogma de la Providencia deja al hombre toda su libertad y, por lo mismo, le kaee responsable de todos sus ac~ tos. La libertad humana y la Providencia conenren & ia pro- duecion de todos los aeonteeimieutos sociales. Quien negitra Ja Provideucia, no acertaria 4 explicar los misterios de la his~ torla; porque cn la humanicai uo voria més qc un dtsgra- ciado Edipo, arrastrado por nna fuerza ciega y fatal 4 come~ ter erfmenes, de los cuales, en vano, trabajaria por libratse. Jl veinado ospiritual de Jesucristo sobre las naciones por medio de la Iglesia catélica es una verdad cnschada en las Santas Userituras, Manifit$tar lo que una nacion como nacion, Jo que un pacblo como pucblo, han obrado en sus relaciones con la Iglesia eatolica, y lo que esta Iylesia ha heelio, por stt parte, para dar & conocer 4 ese pueblo la verdad eu el drden sobrenatural, eso es narrar st historia celesidstiea. Jia histo- ria eclesidstica, por tanto, no puede ménos de sor la accion de Jo sobrenatnral en lo humano por medio de los hombres, que han recibidu de lo alto el subline encargo de dirigiy A sus se~ sonda del bien 4 la consecucion d sus eter- \ los pa- crias nos destinos, Por medio de la ambicion humana Dios abrid camino 4 Ja predicacion del Evangelio en ol Nucvo~Mando, Los con« quistadores buseaban las riquezas de los puchlos americanos, y Dios se sirvié de medios, enteramente contrarins 4 la Tyle- sia catélica, para trasplantarla & estas regiones: y duciv en ellas saludables frntos de vida. Los hombres nan, olvidados de Dios, Ahacer la obra de Dios en todas par- tes; y, cuando parece quo en fas grandes cmpresas humanas en todo sc piensa ménos en Dios, la obra de Dios se va Ile- yando &eabo, 4 pesar de las pasiones de los honibres y muchas veces contra las previsiones y cAleulos del ingenip” hnmano, Pueden los potentados del s ar de la f@ vatdliva, persoguir 4 fa Iplosia, dester s saverdetes 6 darles mers te en tormentos; la gloria de Dios brillart con mayor esplen- dor, porque enténces os enando se pone de maniliesto Ja tie za divina y sobrenatural de la. Iglesia, Esas perscenciones, francas no son daiiosas 4 la Fslesia. La eneina es muy her- wosa cuaudy esté cubierla de hojas y de verdor; sus ramos frondosos, oxtendiéndose 4 los enatro vientos del globo, dun sombra 4 tribus enteras, qe, fatigadas del calor sofocante y roudidas de eansancio, acuden 4 guarceerse bajo de ellos: pero cuando los huracanes, soplando con impeta, la embisten furic sus; enanda, arremolinaindose en torneo de ella, los vientos tem- pesttiosos de iuvierno amenazan arrancarla de raiz y espare wus copas por la tierra, y ol rbol, no obstante, permaneee firme 6 immdvil, enténees se ccha de ver cinta es su robustes; y, si her- moso agrada; Yencedor de los huracanes, adinira. Ast acontece tambien con la Iglesia santa: tos vientos de las persecuciones: la Jimpian de las hajas soeas, que afeaban sy bormosara, Bm- pero, esas otras persecuciones traicioneras con las cuales se hacen graves daios, aparentando proteger y defender & Ja Iglesia, esas son Jas’ yerdaderamente terribles y perniciosa: Los sofismas del error tienen en contra suya Ja ciencia, que hieinpro ha inpuesto silencio & los solistas; pero las dédivas gos envilecedores han heeho en la Iglesia catilica mas victimas-que fa cuchilla del verdugo y las hogue- ras, La historia de Nevon y de Julisno es una historia gloriosa; pero la historia de los sacerdotes palaciegos, que han Nevado alallar ala impure y &la corte de los poderosos, conciencia venal, os wud historia de tristisimos recuerdos, Pobre [glesi entilical .. Cudu fanesta os ha sido siempre una proteccion tuaicioneral.. La palma erece esbelta en los bosques, al sot reverberate del desierto y al soplo de los vientox; pero pier- de toda su gallurdia y hermosura, trasplantada 4 la estrecha wircel de un jardin; Sus ramas, que oudcaban Autes al aire, uhora, Maguidas'y marchitas, se inclinan hasta el polvo. Qué lo falta? . 2 {Qué? Nada mas que libertad. ..; Dadle otra vex nus aguas, dadle su sol y la vereis otra vex como se yergue lo- sna! Kn la'historia del Inaje humano hay Gpocas notables por grandes acontecimicntos, que cambian completamente la fax dy las naciones, Asi acontecié at terminar Ia Hdad-Media, La corrnptoras, los hal; agitacion y Ja inquietud, apoderadas entouces de todos los Animos, levantaban torbellinas impetnosos para sacudir Ja so- ciedad curopea, Ml alfanje vencedor de Mahomet TH ponia fin fila agonia secular del {mperio de Oriente, y, tomada Cons- tantinopla, fos Tareos acampaban 4 un extromo de Buropa, al mismo tiempo que et penton castellano, despues de ocho sighs de combate, era enarbolado vietorioso cn las torres de ta Alhambra. Los pueblos curopeos, sacudicndo los ttltimos res- tos del fendalismo, trabajaban por formar grandes naciones bajo el cetro de un solo monarca, en euyo poder debian venir 4 concentratse los poderes dividides fntes entre los grandes del reino, Lutoro se presentaba tambien 4 concluir, bajo for= mas mucho mrs bastas, la obra de Wicleff y de Hus: Caivino en Ginebra y Zwinglio on Suiza eooperaban 4 la difusion de los nuevos errores, que, patrocinades poco despues por Enri- que VIE de Inglaterra, se convirticron en eausas de san- grientas discordias y de obstinadas guerras eiviles. Como su- cede freenentomente, ta division on las ercencias religiosas ovasions discordias civiles; los partidos religiosos se transfor- imaron en partidos politicos, y las naciones diseordes en panto Religion no tardaron on considerarse como cnemigas y riva- les en politica. Aquel fué, en verdad, un gran sigh; siglo de hombres grandes y de grandes hechos. Ef génio robusto y original de la Edad-Media, despues de una carrera do casi diez siglos, se aproximaba ya 4 sn ocaso; mas, al trasponcr el horizonte de los tiempos, despidis de si gran resplandor, exando comenzaba § tambien ya & despuniar of gcnio activo y emprendedor de la Edad-Moderna, Hse génio que inspirara én la poesia la Divina Comedia del Dante; en la eicucia, la Stora fealiyica de Santo Tomas de Aquino y_en la misti tiana, el asombroso libro de la Imitucion de’ Cristo: ese génio, que habia promovido las Cruzadas y levantado las Catedrales (otivas, invent tambien la polvora y con ella, de repente, dejé inutilizado el antiguo sistema militar y produjo una revolucion espautosa en las re laciones de nacion 4 navion: aplicé la britjula 4 la navegacion ¥, al_punto, el pidlago vino estrecho & las empresas de la infa tigable'ambicion humana: descubrié la imprenta y la palabra humana, despertindose del polvo en que yacicra dormida, se sitié Ginula de la eternidad. j Qué hechos y qué tiempos! Wah {€4né hombres los que aparccicron entinees! Colom y San ¥rancisco Javier; Machiavello y Cisneros; Lutero y Santa Te- yova: virtudes adimirables y grandes delitos; santos y tirancs misiones 6 inquisicion! . . - Como, sintiose enténces Ia Ruvopa rebosar en sn seno fa vida, lanzé sus naves al Océano en busca de mundos descono- cidos. Kn vano el ponto embravecido,: estrellindose en las playas del Oriente, oponia ux terrible valladar 4 la andacia humana; Basco de Gama se presenta en los mares africanos y, cual si fucra drbitro de las tormentas, se burla de las tem- pestailes, desafia al aquilon, y el indie’ mar }e vé asombrado romper el primero sus olas y hollar, atrevido; la ticrra donde Ja fibula mentirosa habia colocado, em inciertos tiempos, las hazaiias de sw dios conquistador. Colom (1) adivina Ja existencia de hasta enténces ignora- das regiones. AllA como escondido en las. ageas del Occano ha entrevisto un mando; las presunctones de stsaber Hogan 4 ad- quirir para el marino genovés toda la certidumbre de un con- vencimiento: pide tlos reyes, les suplica, les insta, les importu- na que acepten el presente de unmando, con que anda afanado por obsequiarles; y los reyes ni siquicra se dignan dar oidos & sus proposiviones: las explica 4 los sabios, y los sabios no avier~ tan & entenderle, pareciéndoles no sé qué sublime delivio cl de aquel hombre desconovido, que ni conoce las escuclas, ni ha ido jamas las universidades; al fin, un pobre fraile de San Francisco comprende lo que tos sabios no’ aleanzan 4 entender. fr, Juan Pérez de Marchena, Guardian del convento de la Rébida, acoge con entusiasmo al que los reyes miraban con desden; y el pan de la caridad eristiana, dado & Colom en la porteria de un convento, Je valid 4 Kspaia la adquisicion de un Nuevo-Mundo, Fn frdgil carabela, pucsta la proa al ocei- dente, surea Colom las aguas hasta entonces no tocadas del inexplorado Atlintico: un dia tras otro dia va pasando.sin que la vista del marino descubra en of horizonte, que nose cansa de mirar, las sefiales de ese mundo desconocide que hace me sos viene buscando, Vedlo... ah{ esta!... Es una noche de octubre: Jas tinicblas reposan sobre la faz del Océano desco- (1) Ubmos escrito de esta manera el nombre del Descnbrider de América, siguiendo las indicaciones de eseritores distingnides y para conformance mas con Lt etimologia italiana del nombre Colombo. Vit, novido y misterioso. .. léjos, muy kijos, quedan las costas de Ja conocida Faropa; la tremula Iz de las estrellas oscila en ef fondo osento del firmamento; en torno de la carabela, que len- tamente sv balaucea sobre hus aguas, todo es silencio y calma... Colom, de pié en la proa de lv nave, tienc Hija la vista en la oseuridad + el oido puesto atonto para sorprondcr el leve ru- mor de Ia Fazitiva brisa; cansado osta ya de buscar ese mundo desconocido, qite parece que huye 7 se retira delante de él y qne en ese momento se halla por tin frente @ frente, pero octl- to y oscondido entre nn denso velo de tinieblas. Colom pr siente, porque sn corazon lo avisa, que est& delante de la tie- na americana, y aguarda la luz del nuevo dia para contem- plar ese Nusvo-Mundo, quo al rayar la aurora’ principia 4 apareeer poco 4 poco enel ‘horizonie, como sicn ese momen- to frera salionda lentanente de lag olas, {Qué hora tan so- Jomne aguella para eleorazon del gran hombre! Dentro de poco tiompo, jenn otro no seré cl mmmdo!... Pueblos ame- ricanos! j Naciones de Anahuae! ;Tijos del Sol! ;'Tribus del Orinoco, del Paraguay, del Amazonas, que dormis el sneio secular de In idolatvia, joh! despertad, porque la hora de sax Ind ha sonado ya para vosotros.... joh América! yo te eontem- plo en cxas remotisimas edades cnando humanaplanta ay no habia hollado tu suclo virginal; ignorada enténces del hombs presente sélo & los ojos do tu Criadoy, las olas del Ocdano, yen- do y viniendo cn incesante agitacion, golpeaban tus costas y su mondtono bramido cra cl tuico himno que entonabas al Eterno, acordéudolo con cl horrende trac nade tus voleanes! IQué pueblos, cndutas nacionos viste formarso y desuparce en ti seno! Qué de siglos pasarian hasta que bvillé para ti le hormosa Ing del Evangelio! Ba vano, para esconderte & las 4vidas miradas del curopco, extendid cl pidlage borrascoso sus inmensas olas entre ti y cl viejo mundo, pues esas mismas olas suyas, cantando tus alabanzas, marmuraron on dia tt uomibre en las playas lasitamas; lo oyernn cao y Ha asada y, al punto, se laazaron & busearte. ;Oh! si, al avraucarte & las oles del Océano, no ie hubicseu tan bérbaramente ensan- grontady | Un viernes, doce de octubre de 1492, como 4 las diez de Ia mafiana, se acereaba ti las playas americanas la navecilla en que yenian con cl Deseubrider del Nucvo~Mundo los pri- x. meros europens qite pisaron el suclo americano. Vestido de giula cl immortal Cristébal Colom salté en tierra, tremolando cu ss manos el, estandarte de Castilla, y, puesto de rodillas, Gon los ojos humedecidos en Ligrinas, bes6 el suclo det Nue- yo-Mando, que acababa de desoubri La Cruz llegé tambien cnténces 4 la América Cruz! Bien venida sea al mundo aincricano! Donde ella se presenta, all4 va la civilizacion; de donde clla se retiva, de abi si abuyenta tambien la civilizacion, Rotrocedaimos con la imayinacion hasta esos tiempos de ahora casi cuatrocientos aiios, cuando Ja América, recien des cubierta por Colom, se presentaba 4 las aténvitas miradas de los curopeos, con su naturaleza y habitantes hasta cnton- ces cntcramente desedaoeidos. La imaginacion caballeres- ude los expatioles fantascaba 4 sus anchas von hazaias de valor y de gloria que podian Hevarse 4 cabo en un mundo, don- do lo ignorado aumentaba lo maravilloso: la ambicion se con- femplaba saciada por fin con riquezas, cuya realidad exce- dia las exageraciones de Ja fama: los sabios halleban espacio vasto para sus investigaciones y sobrada materia para la me- ditagion en ese mundo, que, aparoeido de'reponte y como por oncanto, habia trastornado todos los sistemas de la cieneiay y fa Iglesia catdticn encontraba un dilatadisimo campo, donde ajereitar su colo y carid i La Izlesia catélica, la primera para el trabajo y Ia pos- trora para el deseanso, halld ex. la América, recien deseubier- ta, salvajos, & quienes convortir; barbaros, & quienes civil aur; conqul: . instintos crucles humanizar; puc- hlns iammerables, 4 qaioacs definder, instrair y cousolar; ¥ convirtié al salvaje y eivilixd al barbaro y dulcilicé el fiero corazon del conquistador y dofendid, instruys y consold & los pueblos, quo In terrible espada del eastellano borrala 6 hacia In'otar de la haz de fa tierra. Para jacar con acierto accrea de la conquista, tal como tu Hevaron 4 cabo en América Jos espaiolos, convicne consi- dorarla desde un elevado punto de vista. Segun las doctrinas do aqualla época sobre | fu fusiicta social, los ospaiioles crcian qyo lenian justo derecho para conquistar todo pucblo que no wolesiase creencias cristianas, sujctindolo por la fuerza, si de pena voluntad no reconocia el dominio del Monarea de Castilla. 2 Ea el duiuo de los conquistaderes no cabia, pace, dada ning: na sobro la justicin de Ia conquista. Los crimenes que come: tieron, al ponerla por obra, fueron contra el linaje huimano y no solamente contra una tribu de indios 6 una nacion barbara. De la conquista podevin exeusarse con la buena {6 en doetri- nas enseiiadas onténces generalmonte como verdaderas; pere de los exfimenos que eomctioron contra. ta desventurada raza india no podrin excusarse jin porque cl robs, los asesina- tos, cl adulterio, la traicion, ka lascivia y todo ese aparato de fucraa 6 inmoralidad, gue se apellidaba pacitieacion, no podré en ningun tiempo dejar de ser erimen excerable. Si, erime- nes se cometicron; geomo nogario?.... Cuando consideramos lo que fué la conquista, no podemos ménos de exclamar cou gemidos gpor qué, en vex de soldados feroces y sanguinarios no vinieron & Amé cordotes paciticos y vir tnosos? ;Ah! entinces, si alguna sangre se hubiera derrama- do en la conquista de América, habria sido la sangre de los misioneros; entinces la conguista habria sido la victoria de la civilizacion sobre la barltrie, y no cl destrezo violento de na- ciones indefonsas... Pero los conquistadores, esos hombres oxtiaordinarios, de alma indemable si de férreo corazon, por Jo conuin ignorautes, doninades por {uerfes pasiones, ereyen- tos fervorasos, oales 3 hasta ol heroisma, eon la fe i nacion espanota henchida de recucedos eaballe estaba viva la memoria de Jas gnorras gue pgr ochocientos aiios habian sostenido contra los Avabes, opresores de su pa trin yon do su {% geGmo era posible que acertara contonerse dentro de los limites do fo justo en las guereas de Ja conqnista, cuando en los indios yeian uo sélo al encmigo 4 quien ora preciso domenar, sino frmbicn al infiel, supersticio- so yadorador del demonio? Come hubieran podide discernir lo justo de Io injusto mos soldados valicates, eso si, envejecidos en los campos de batalla y diestres sélo en manejar la éspada, cuando los sAbios de aquella época, eneanccidos en el estudio, inaestros de los pucblos, consejeres de los reyes, soatenian eo: no verdutes indadables, errores msmifiestos? Ta impareiali- dad oxige gue juzguemos sin pasion: los conquistadores de América deben ser juzgados segnn la Gpoca en que vivieron. Amamos la Espaia s Abia, herdiea y, sobre odo, eatdtieas pero detestamos la Espana eruel y desereida: da Espaiia de Sut Lais Beltran, San Wrancisco Solano y Las-Clasas ex acl mivable: a Espana de Pizarro, Ampudia y Valverde os indi tw hasfa de an recuerdo, porque el crimen no merece otro e2 Inrdon que el vituperio. af, RACH. Li ais Los misioneros en América,—Llapostalado catdlic tublecimiento de las misiones.~Caricler del. salvaje.—Sacr vias herdicos de los misioneros.—Obstéculos pura la conversion de los indios.—Las reducciones del Paraguay.—Gran niimero de misioneros.—F'ilésofos y misioneros. Una de las prushas de divinidad que tiene cl eristianis- io es la ensehanza pablica y universal de su doctrina. Los oe cultos 6 han sido propios solameate de una raza, como al mahometismo, 6 han permanevido encerrados dentro del entrocho recinto de una provincia, como el budismo, 6 eran vonocidos exclusivamente de una casta 6 sociedad privilegia- day como sucedia con las doctrinas ovultas del Ugipto, de Gre- cin'y dela misma Roma. Para el cristianismo, empero, no hay ui ha habido nunea distincion de razas, ni diversidad de na- viones, pues para Jesucristo todos los hombres no forman sind twin sola y gran familia con un solo Padre, que es el mismo (ios, que esté en los ciclos. A ningun filésofo antiguo se le ueurrié jamas salir por el mundo, abandonando todas sus co- imadidades, enseiar 4 los pueblos Ia unidad de Dios y la in- mortalidad del alma, verdades religiosas que los {ilésofos co- hovian may Lien, pero yee nunca se tomavon cl trabajo’ de en- nountlas & los demas, En las Siscuclas aquellas grandes ver- dudes eran temas para ced alguna vez, clocuentes; en lui preticas ordinarias de la vida el filésofo ora tan supersti- viono como el més ignorante vulgo. No ast 1a divina enseianza del cristianismo. Id y ense- tut 4 todas las naciones, dijo un dia Jesucristo & sus doce po- Iwon pescadores del mar de Galilea. [dy ensciad. .. ,4 quién? omihest gentes, § i todas las naciones!...y qué les mandaba en~ sonnet Lav! buena nueva, el Hvangelio de la salvacion etern. Nada do cuanto yo os hubiere en ehado, anadié el Divino Maestro, nada tendreis oculto: lo que se os ba dicho cn secre- to predicaitlo piblicamento, Recibido el precepto de evango Haar A todo cl mundo, los Apostoles de Jesucristo partieron sin va & predicar la buena nucva. ubidrais visto cémo esos doce pobres galiloos iban 4 la conquista de todo el mundos sin mas armas que su palabra, eon cl Jin de cnsefiar al escla- vo, & la mujercilla, al nitio, al griego, al birbaro, al romano, lo que no supieron ni Platon, ef divino, ni Sécrates, el mejor de los sAbios do la antigitedad. Cuando Jesveristo mando 4 sus disefpulos ir por todo ef mundo 4 ensenar 4 todas las gentes, enténecs fundo el apostos lado catslico, mision permanente qne debe durar miéntras en Ia ticrra haya hombres & quienes predicar la verdad, Por esto, no ha habide nacion civilizada, ni barbara, pueblo remoto; tribu inhospitalaria, ni eabata de salvajes, donde no se hayan presentado los apostoles del eristianismo & cumplir el proeep- to del Divino Maestro. En Arnérica los vemos llegar al mismo tiempo que los con= quistadores; éstos penctran hasta lo m&s remoto y escondido del Nnevo-Continente; lo exploran on todas direcciones, pero les falta la constancia. y ol valor les abandona allf donde la tie~ no ofrece setiales de ricos vencros; el sacerdote se ade- lanta y reconoce las comareas donde el conquistador no se ro- suelvé & ponetrar, porque el tesoro del sacerdote son las almas, La Mspaia envia al Nuevo-Mundo sus hucstes aguerridas de conquistadores, pero ella misma derranta tambien sobre 4 sus paciticas legiones de apostoles: nube benéfica que trac frescura y abundancia 4 wna tierra drida y desolada. ‘Tras el conquis- tador all csté el misionero. Con’Cortés van & Méjico, con!Pi- zarro viewen al Perd, con Quezada penctran en Cundinamar- ea, con Ponce de Leon abordan 4 la Florida, con Valdivia per- ton 4 Chile, y con Benaledzar Hegan 4 la tierra ccuatoriana. Dos clases de misioncs fundaron en América los sacer- dotes; pues, midutras que unos se consagvaban 4 instruir 4 los Indios que vivian formando pueblos, como en Méjico y ot Po- ni, otros, interndndose cn los bosques, se ocupaban en eonver= tir las tribus crrantes de salvajes. Méjico en sw’ vasta exten- sion tocé en suerte 4 los Franciscanos, que fucron allé levan< do por superior de cllos al virtuoso Padre Valencia. El gran Cortés salié & recibirlos y les salndé hincadas ambas rodillas en tierra, para dar ejemplo de reverencia & los indios, que cone XL templaban aqnella escona Henos de adiniracion. Las Antillas, el Pera y gran parte de Colombia evange- fizaron los Dominicos; los DP: sulres de la Merced aendieron tem- prano 4 la obra de fa conversion de los indios en Contro—Amé- rica y en Chiles los Agnstinos vinicron 4 coiaborar tambien ou Ie tarea evangélica, fandando conventos en las colonias, y, por fin, los Jesuitas, que Hegaron en Ultimo lugar, se consa~ graron de mma rerera admirable 4 la conversion de las tri bus salvajes en el Amazonas, en el Orinoeo, en el Paraguay, en los Hanos de Casanare y en entrambas Cnliforniasy asi es que un siglo despues de desoubierta la América no habia Ju- jar alguno de clla que no hubicra sido visitado por los misic~ heros. Ponderar los obstéculos que hubicron de vencer, los sa- crificios herdicos que consumaron y la pacicncia con que _so- portaron fatigns y contradiceiones, seria imposible. Los indios odiaban de mucrte & los esparoles; éstos habian sido Jos destructores de sus imperios, los qre habian dado muerte & sus reyes, los que andaban desolando sus provincias: la Reli- priow Cristiana eva para los indios la religion de sis opresores; silos misionoros Jes prodicaban la préctica de las virtudes cristianas, la vida licenciosa de los conquistadores, ue profe- suban las misinas creencias roligiosus, destrui toda la cnse~ fianza del misioncro. El cri “no faé anunciado a fos indios entre cl estrGpito de las armas y ef fragor de los combates, y on la mente de ellos la predicacion de la Religion cristiana es- taba unida con Jos tristisimos. reenerdos del hundimiento de nits imperios, de Ja trigiea umerte de sus monarcas y de la pérdida de su patria y hasta de sa misma lengna, ,Qué amor fla Religion podia inspirar 4 los incas, por ejemplo, la muer- to sangrienta.de Atahualpa? ;Como podian amar los pobres y desyenturados indios la Religion de tos que les arrchataban aus mujeres, les cargaban de cadenas 6 los hacian despedazar con perros de presa?... Oh! Conquistadores, no es lameis cvistianos!... | Religion santa de Josncristo, perdonad tantos ullrajes |! a Sigamos al misionero y contemplémosle oeupado en la bonversion del salvaje, | Cudmias y ewin terribles prucbas te- nin que soportar sn paciencia! Despnes de haberse interna- do cn las selvas, eruzado desiertos, vadeado rios eaudalosos, RIV. al finda ealiaiia det sselvas muchas veees irepado por rocas inaccesibles, Hoga! indio. Boron y deseonfinds el hijo deh yechazaha con ristico desden al inisionero, Ml salvaje no es, como protendieron log ievéd pe ilo Sus- A rios filosélions, cl hombre primitive, sino el hombre degene- rado, eavilovido, el hombre, que, descendiendo al Altimo esea~ Jon de la vida racional, manifiesta de un iodo triste pero evi- dente los estragos cansados en ka obra de Dios por el pecado original. El salvaje tiene por patria el desierto; fechas y ar= e®, por tes; bri an ol enrcan andaeia eu la wivada, pheu- eds eit negra y destrenzada ealillora ondea al viento, cuando so lanza & perseguir & las fieras en los bosques, y en el desnudo cuerpo resalian los nervidos iniem~ bros, senate de fuerza y de vigor; eu designal combate lucha nel tare, torror de las selvas, y lo y chibarealo on su fragil piragna ve burla del covodrilo, que le acevha bajo Jas agnas dv los rios: ma yes daoko de su presa, ni el pasado lo allive con inportanos recucrdos, ni el poryenty le espanta con funestos presentimnivatoss edad, como are, Tos suefios le aunstan yeu el love ruidy de las hojus que arrastra el viento va percibiv wisteviosos wsuriullos de no sé qué cosa sobrenatural quo no comprende; sv ley, su capricho; su gloria, la venganza; aunque itnca ha saborcady las dwauras del amor, experimenta el furor de les cclos: la vida sovial cxige sactilicies y por csv la detesta; su cuerpo respira ol are del de= sierto y sn alina se marchita privada de Libe rtad, porque el salvaje no tiene iris pasion qne la de la independencia. Neco saria ora pues toda ta coastaneia y santa tenrctt de um apés- ec tol, para lograr hacer de aqiol hombre degradado ni miembro de la soviedad y ui tisciputo de fesucrisio. Para esto el misiuncro vivia en ke cabaiia del salvaje, le acompatiaba cu sis eorresins, dindole gasto en sus exprichos, procuvando adivinar sus deseos & fn’ do ganarle a volun tad, sirvicndole en todos imitando hasta sus groseros y in chas veces ridicules modales, para cantivarle el corazon’ é ins pirarle confiaiza, lL salvaje es enemigo del trabajo, casi no condce lt vida doméstieas por esto cl misionero kabrabs ol mis- io on persone ka tierra, ardudoia y deshorbiadula para aficio- nar al trabajo & fos indios y estimulartos con su ejemplo; pero sucedia muchas yeees qne los salvajes 6 se cstaban quietos 6 RY. judolentes mirdudolo con desdeiosa indiforencia, 6 arrebatabart las semillas, reeien sembradas, para coméeselas 4 la vista avis ma del misioncra; porque cl salvaje os ef humbre ctor te atiio; para Guo hay crecimiento en kas virbudes socia Por ony pr con eb indi, el misionero coronnba hoza con el vistoxs plumaje de los indios de la Laisiana 6 se engalanaba con los misti ‘vs adornos de Tay tridbus belicosas del Ucayali y del Brasil. ;Cwiastas industeias santas é ingeniasas no empleaban los niin para convertir al salvaje!’ De no- che, cuando todo cl desierto estaba en siler miéntras la Lu- na, recorricuds Linguidamente el fin matnento, alumbraba con apacible ¥ mebmentien hrz los bosq: zones del Par quando ni el murmitlo del insecto ni el canto de las aves inte: crumpia la majestuoea calina de la soledad, los misioncros en att pevjueria baryuilla deseenctian mansawmente por kts trangui- Jas aguas del rio, modulando tiernos sones con Ja flauta agres~ te y entonande himnos al Seior; hinnos sagrados que resona~ ban por Ia primera vez en el fondo de las sclvas de Amé- viea, Los salvajes, amantes de Ja infisiea y del canto, acu- dian solivitos 4 escuchar esa nuova y para ellos nunca obla ar- inonia; se aficionaban & los Padres, los seguian y de esta ma~ nera principiaban 4 frceucntar poco 4 poen su compasia. Oh! ¥ qué escenas tan tiernas y cacantadoras no presencid enton= ces oe] sucto ame not La toser Graz de la mision se alzaba, en medio de Jos campos: delante de ella el sacerdote del Se flor, volnnta nente destorrade de sn patria, erigia, con pio- ras résticas y eéspod de fos prados, un altar, agreste y senci- Mo, ewal Jo solarian levantar Abel y los patriarcas: en Ins esreanias del Pdous y allf se preparaba 4 ofteeer el adorable »-del enerpo y sangre de desuerista, con el desierto inmenso piesa) 19, cl firmament por dosel, sin mas mfsica que el manso ruido del vionto quo agitaba al pasar. las hoja dls los Arboles, shy mas himins que el caato agreste de las aves del veeino hosqre, exanlo en eb lejano horizonte la plécida clavidad de ly aurora principiaba 4 aluyentar las sombras dc Av noches 4 fin de que los nisticos hijos de las selvas, agacha- da hasta cl polvo ia indémita cerviz, adorasen enténees, por la primera vou, & sa Criador!; Oh, exclamarduos con cl autor del Géato del cristianisno, oh encanto de la Religion! job’ magnificencia del culo evivtiany!!. er sacrifice “t iY qué duros y cudn penosos sacrificios no habia costa do al wisionoro labrar ese ingrato terreno, donde, apénas co- sechado el primer fruto de sus fatigas, habia de ver disiparse como un suctio la principiada cristiandad! Desde el otro he- misferio habia venido en busca de aquellos indios que sin mas ciencia que c! instinéo de su propia conservacion, volubles 6 inconstantes, hoy escuchaban atentamente las ensefianzas del misionero, y al dia siguiente empuhaban de nuevo suarco y volaban al desierto para no volver jams. Y_jcémo hacer com- prender 4 los salvajes las ensefianzas de la Religion cristiana? jcémo explicarles sus mistevios,sublimes, enando el ingenio grosero del salvaje no tenia mas ideas que las de su vida de todo cn todo mezquina y envilecida? ; Cudnte pobreza de ideas! Cudnta escasez de palabras para expresar lo abstracto y so- brenatuzal on idiomas imperfectos y caprichosos, propios de pueblos sin ninguna enléura intelectual ! a Mas no vayamos @ ereer que cl misionero coronaba su obra cuando consegnia bautizar al salvaje, nd: entinees tenia que interponerse entre sus mismnos compatriotas, duos y eodi- ciosos, y los ucdfitos, débiles y desvalidos: el misionero debia, defender & sus nodtitos de la rapacidad y tirania de los colo- nizadores. j Ah! euin tristes recuerdos no nos ha conservado la historia de Ia sacrilega oposicion que hicieron los primeros colonos a la civilizacion del salvaje! Qnién lo ereyera! En- ténees como ahora el hombre blanco, cl hombre zadoy con su trato cra un grave impedimento para la completa edu- cacion de los indios en Ja vida cristiana! {Como podian amar los indios una religion que se les habia auunciado entre eade- nas y regueros de sangre! No quicro, no, ir ese ciclo donde esti los blancos, coutestd uno de aquellos infelices, desde la hoguera cn que lo estahan quemando, al inisionoro, que on aquel instante le exhortaba 4 recibir el bantismo! ... _Cndntas otras yeeos, despues de haberse internado con inercibles trabajos on los bosques seculares del Nucvo~Mun- do, se encontraba do repente vl misionero perdido, sin cami- no ni salida, en ese laberinto asombroso de Arboles gigan- teseos, entrelazadas lianas, troncos derribades y parisitas hermosas, que forman un bosyro aéreo sobre las ranas de ‘otros drboles! La selva en todas direcciones osicntaba wna ma- jestad atcrradora, y el solcmne silencio, que reinaba bajo ol Avi decinto scmbrio de bases, Slo ora interrumpido por al ceo Lo} 110 do los aullidos de la horda salvaje, acampada & incierta’ distancia. Una mucrte segnra A manos de aquellos inismios & qnienos habia venido 4 eivilizar, he abi el premio do (antas fatigus para ol saverdote catolicol! Y jqué muerte ln que lo estaba reservada! Una agonia toute y dolorosa, ata- do dun poste, doude soto iban aveaneando d pedazos las ear- nos, para dovorarlas & smmisina visi: la taeda constmsiony expuesto 4 la Hamarada de una hogaer yo fucgo atizaba, do cuando on ¢ ajey para oly evimo chirriaban las earnes del martin, (astadas por cl fhego! Gtras veeos, perai- dos on las selvas, cran presa de lus eras 6 morian do exte- unacion y de cansancio: sus hnesos yacian iuscpaltos on Ja so- lola, y"pronio, sopkanly ef viento del desierto, tos disperseba, ast como al pasar ol tiempo iba horrande sit mentoria, sin de~ jurles enty Tos hombees tds premio que cl olvido. Sugedia tambien frecnentemente gure los indies desps ciaban al misionero 6 hudan de él st saweplar sus abse- quivs, porgne, como supersticiesos, se veeckwban de las didi- vas del hombre blanco, teniéadolas on sn concepte por fi uestos cneantamientos. « Ponderemos, sevian das ai esti as de los misione do constants tral tj y ae inne un preblo o wna m por fin, cain grandes ros cxando, despues de aiias los sufrimicutes para formar sion, veian de repenie destruirse para niewpre su obra; pues las gue jue se hacian duas 4 olvas las éribws salyajes, orn uno de fos mayores obs {culos pare fa consery ones. Viuriabe el sas cortlote une eru% en torno de ella poco # poco so Ha for- minuto un pueblecillo, y clinismo iisionero ensedaba, 4 los indios, dos veces hrobliton, del eristianiamo y'de lee vilizacion, flabear da tierra: y 4 cjerelts use en aprer der las artes: nee anvias para la vide socitl, Caaudo he aqui que un dia, de st hito, era preciso huiv sin saber & dinde, porque Jos gritos de peuerra, de lo y ord nccesiuio: ponerse en figga, abandondndolo todo: la ristien evuz, & enyos na solide congregarse para oir Jas primeras inskruc~ 1s; cl tomplo, ancuns construido, y Jas sementeras, que pronto debian tthe hie Dando, oes, un sentido adios 4 su ii 1, Than & buscarotea aveva...- Sniwiives dmpelian @estus sacerdotes st sobre- encarninad: ae enc vs resonaban alli cor XVUL os saurificios # Hevar Lantos trabajos y 4 cousmmar tan pene: La gloria? of buen nombre? y de parte de quién habian de ex porar gloria? acs de parte de los salvajes, que ni dun eran capaces de apreciar cl heroismo de suabnegacion? Qué glo- ia, niiqné aphisos padian esperar de tribus Ivivbaras, que borrecian 4 los extranjeros? Locura parece cl decirto siquie- uf! Buseaban, talvez, los apleusos del mundo? EL mando é se compadecia de cllos como de iiserables 6 los scaecia como A criminales. Los. filésofbs, esos Arbitres de la opiriion piblica, sentados 4 la mesa de jnego alld en Waropa, apnrando copas rebosantes de vinos genevosos y paladestndose #on man- jares exquisitos, hablaban del atraso y dogradacion de las tri- bus salvajes, haeian muy cloyantes diseursos acerca de la igualdad y fraternidad y.sc mofaban de los inisioneros de América, pinténdolos con los més feos colores, para hacerlos orivsos y despreeialt Venian, por ventura, on bases de comodidades? Los inisionc earecian muchas veces de abrigo, en ans largos y penosns viajes dormian Ala sombra de los frboless Ja humeda ad y las Huvias destinian sus vestidos, las. mnalezas rasgaban en givones sus pobres hébitos, y 4 pig, de calzos, enervados por “cl calor sofocante, re in distaneias inmensas. Muchos de ellos, para venir 4 América, habinn s: crificado la patria, siempre querida, las eomodidades de fami- lias opulentas, la honra y gloria Hiteraria en academias y co logios, y todos, enfin, el hogar doméstico, que, aunque pobre, no puede nadie olvidarlo jamais, Dios sabe con enarto dolor vamos trazando estas lineas. jReducciones del Paraguay, sa isiones del Orinoco, del Amazonas, del Parand, ya noe ! Apénas sois ahora un recuerdo en la historia... Cuando leemos en Muratori, Cha- teaubriand, Cantéi, Cadell y Marschall Ia deseripcion de lo (nic facron las misiones de Amériea, nos pregmitamos A nos- otros mismos, jesos tiompos habrin pasado para siempre? Aun hay salvajos y muchos 6 innnmerables on América: ojala el ‘Senior se digne enviarlos apiistoles!. All, tras la gigantesea cordillera de los Andes, vagan te bus numerosas de salvajes; esos pobres indios son hijos de la Patria, y gqué hace por ellos la Patria? FUR! Santi: Iylesia vatslicn, Bravos maternales y reelbe- Jos en tit seno! | Oh! ¢ ni el dia, euduito, en que todos iende hicia ellos tu: tro Senor Jesneristo. ? jApéstolea de DL espiritn de 10s misioneros, vllos conozean 4 nn Ia Graz, volad allt, gpor qué tarde crificio, ese éspivitn gae animaba & los auti exo espirite os debe aniiaar tanbion 4 vosotros: si ese espiri Uc os anima, obrarcis las mavavillas de eclo que cllos hicieron. Maviad, Seior, apistoles; enviad, Seior, sacerdotes abnega- dos Gesas tribas iamuncrable que no 63 cond cout --Mijemes muestra vista cu pene fe i itaci de salvaj shi apse pen hs hombres esti lvidaclie de me no obstante, un dia todas esas grandes obras dcl hombre servi- win para evar & cabo la obra de Dios. Cuando los Romanos coustruian as Vias reales no pensaban qne estaban allanando ol cmuiuo fos Apistoles, alin qué se goupa alors chinunde tan olvitado de Vios?. ju hacer la obra de Dios! Constvitid ferrceamiles, por ellos pasar los inissonerosy hricad vapores, para ae Jos apostles vayan volando al ex« treino del taualog tented hier telegritivns, paraque ke von de los Papas se olga eal instante cr aiabes continentes, es decir, haced La vias y Bigoratemrn. Servicios que ef clera eatstico hu hecho dls ciewcias yt 5 ledras en stnecricto— Cran nitmero de eseritores.—-Listuria Lingitistas,——Viajeros,—Disposicioucs rolutivas a te insivieceion pitblica: arcee que la Talesia catiliea, eyo fin es ta salvacion do las aimas, no dubia haber favore ido, sind mirade con in- diferencia el cultivo y adelantamionto de las cienvias profianas; inénos de fren ten- sin embargo, consuitunio la bistoria, no podenic ynedar sorprendidos ei aio al saverdate catitice te de todos tos rams det humano, Seria necesario e derios demasiado, alufindonos de mestro objeto, si qnisiGra- mos expencr defenidamente Jos servicios prestados por sacer- datos Hivos st las ¢ 1 Ins arte s puramente espeenlativ sido siempre patrimonio cay si exclusivo del sacerdocio entolico, Las investigaciones pro: fandas de la Metafisiea, el extimeon de las grandes cuestiones de la Moral y la Logica fueron on Ja amtigiiedad honrosa ocu- pacion de hombres como Platon, Avistoteles y Nénecn; pero on cosas mismas ciencias ha producido la fglesia catolia men- tes tan eleyvadas como das de San Agustin, San Anselmo y Banto Tomas de Aquino. Mi libro de Les leyes del P. Suarez, josuita, tenola exactitud y profimdidad que en muchos prn- tos fatian & fa tan pondorara obra de Montosqitien; Bacon en la Wisien experimental y Clavio en la Astronomia, prepararow ol camino € otros sdbios que han venido despues; Vytavio, Pax pebroqnio y Mabilion desenredaron el intrincado laborinto de Ja Cronologias en fin, silo entre los eatélicos han apareeido esos ingGnios enciclopédicos, verdaderos prodigios en el rden intelectual, como Alberts Ala no, Raymundo Lalo y Orige- nes, do quienes podemos decir lo que Vorenciv deeia de Va ron: nose sabe en ellos qué admirar més, si sas voluminosos eseritas G su pasmosa eradiciou. La historia do la Jelosia catolica cs la historia de la v dadera civilizacion: alli donde la dglesia catalien ojerce libres mente su aceion vivilicadora, alli, como por eneanio, brotan & Ja sombea de la Cruz las artes y las ciencias. Asi sacedié tam- bien cn América, Hl clero catolico faé cl primero qne con of Evangelio trajo_ las eioncias y las artes; clencias y artes que durante tres siglos frevon conservarkis, enseiiadas y dilimdi- das on Améried casi exchisivanionte por cl mismo clevo eat lico, Harémos an hrove veitinen do fos tealujos qne en favor de la ihustracion emprondié cf cleo amerieano, contentindonos con citar solamente los nombres mis culebies. Por desgracia, la historia de tus letras en América es muy. poco conociday asi ess que muchos nombres famosos yacen coni= pletunente ignorados. Preoeupaciones de esevela, 6 mejor di- réinos, de sceta, fa persuadido 4 muchos que mis alld del horizonto de los tempos modornos Lolo ex aseuridad y tinke- blas, Pueshien, de. ese fondo oscuro de los tiempos pasados veremos aparecer xhorn multiind de espirtins ihistres, esten tanto en se frente le corona de la cleneia, que el olvido no he podido marchiiar. Ahi estin esos que ilustraron los puntos nuts eseuros del Derecho y di rou solucion a tadas las cuestio: XXL nes del régimea cclesitstion, Villarrocl, sorprendente por su orudicion; Murillo Velarde, metédico y exacto; Avendano, in~ signe por su doctrina; Montencgro, notable por su mucho sa- her; Moreno, cuyas obras, ricas en eradicion, puras en doct ha, en imérito admirables, son conocidas en América y ec lobradas on Laropa. Abi estin cl V.P. Diego Alvarez de Pax y ol P. Godinez, insignes macstros on esa cleneia no hnmana sind celestial de la santificacion de las almas! Ku el tratado de la Vide espiritual del primero cncortramos la ancion de San Sernardo, la gracia seductora de Santa Teresa y ku clocnen- cia persuasiva del V. Jia Avila: en le Veologte mistica del segundo vemos explicados los avcanos do la gracia en la saotilicacion de las almas. {Queremos fildsofos? pues ahi tencmos, por no citar otros, al P. Alonso de Peiiaticl, natural dela antigua Riobamba, on euyos escritos, aplaudidos por la Universidad de Lima, bajo la fspera corteza del escolasticisine, so halla cucubierta sustan- ciosa doctrina, Mn América se ense \ ne aba entonces como ert to- da Enropa Ja Filosofia Hamada eseolistica, y con esto queda Alicho ne los filésofos americanos no inventaron sistemas nuc= vos, ni fund:tyon escuclas aparte, lo cial para nosotros no es un defecto, sind un mévito, Kin Motatisica, eu Logica, en ima palabra, en todas las cienvias abstractas, asi como on las ex perimentales, hay puntos Inminosos y puntos oscuros: aque~ los no estén. snjetos 4 discusion, porque son conocidos y so- lamicnte necesitan demostracion, para que ta yordad de’ ellos sea palpable & toda intel m dle Jos exrores que se les opongan en cont solo son admisi- bles para explicar los puntos oscars de la ciencia. La Astro noméa no priueipia por domostrar la existencia del Sol y de clas estrellas; pues ast tambien en las cioneias abstractas hay ciertas verdades que sou respecto de ellas to que la existencia del Sol y de las estrellas respecto de la Astronomia. [1 es- colasticismo tiene pues la exceloncia, sobre toda otra escuela filosdfica, de no haberse puesio nunca cn contradiccion con ol entido comun, Los conquistadores despreeiaban al puchlo veneido y, por esto, no qaisieron poner fos ojos en. las Costumbres, tradi- ciones ¥ erconcias de los indios; ast es que éstas no perceieroa por completo inerced & los misioncros, Gaines se consagraron NR a 4 investigar con solicite cuidado y hasia con cterta espeete de seihoxo interes da historia de las naciones americana: No hubo puchlo algimo del Nucvo-Continente, ni raza ae Indios, barbara 6 salvaje, quo no taviese entre los sacer- dates catalicos sit respective historiador, Sahagun y Torque anada se hicicroa historiadores de los Axtecas; Landa estudié Jos caractéres: simbolicas de la eseritiva de los Mayas; en las obras de Simon, de Piedrahila y de Zamora se enetentran da- tos preciosos sobre los Muiseas; Julian hace disdretas obser- vacionos sobre hus tribus qne moraban en el tevvitorio de San= ta Marta; Gunilla nos ha dejado nia exrio: toria de las nactones salvajes del Orinoco, y Balera everitié en latin ele- gante la historia de las Incas, que sirvié despaes p: Garcilaso com pusiose la primera parte de sus Comentar les, Divila, Remezal, Melénde, Calanch Casini y otros muchos eseeibievon | pectivas drdenos en América, acopianda en sus obras ivos # la histo: ivil y hasta doméstica de es- tos cu Ta época colonial, ‘Tan exacto es cuanto acaba- mos de decir, que los exeritores modernos para reforir mnchos acontechniontas pasade: sino han tenido otras faentes his- térioas que las obras dy, aquellos cronistas de kus Grdenes re- lig sos datox josass Bodvignes compwso una Ilistorie de lus misiones det Ma- raion, que no vacilemos en caliicarla de notable bajo uachos respeetos. Vecho y Charlovoix compnsicron ln del Paraguay. Lafitan y Gareja eseudriiaron el origen incierto de los pr! mesos pobladores de Anidrica, Duchesne interprets el ealen~ davio de Ins Chibchas, y de los Lrabajos arqueoligicos de este Cora se sivvio ol Bh dy Humbeldt eitancotor c nn clogio en suis Vistus de bas Cordillera. ; ulores hubo, como Clayijero y Moliua, que en un siglo istaato Hosanna atanefow ily hos hos en la ynismna j Bu asesttes snistnos dias Pines eseribio la histori ‘ugttayy el ilmo, Pebiez, lide Guatemala y et stow Hyvaguinre, la Hésloria celesiistien de Chile, que ha me- recide ser faducida al Ganees. Y gquicn, por pooo que conoz ft bistoria de Anirdea, no aprewi: i ay, ‘ habo- edit tun y de esa raza desconocida que levarté los monumentes der y de Patonque? Ni son paz qne pasemos desadvertidos itos de otro sacerdote, tambien frances, Domenech, cuyo Hiverario de un aneisiovero lus sido puesto & par de las Prisiones de Silvio Vellic: ELD. Acosta, escritor verdaderamente sdbio, sepua el protestante Robertson; el P. Acniia y y be precious recopilneion de los misioneros jesuitas conacida coh cl nombre de Carlas edificantes, conticnen observaciones juieiosas sobre la natura leza fisiea de los tervenos, sobre los climas, animales y phar tus de Ainéries 2 ese ones exactas de costumbres y de hémenos naturales, que hhonravian Ati yjero moderno. {Ni como habiainos de dejar sinam trihuto de gratitud & nueatre compatriots el P. Juande Velasea? ;Quidu no ha ge hud algunas horas en leer esa narracion le fos sticexos anti- qos de nnestra patria, hecha no con Ia gravedad de un histo- riulor,.sino con cierta sencilley doméstic. - En las obras histvieas de tos eseritores me aeabamos de citar se hallan examinacas todas kas cuestiones relativas 4 los pwimeras pobladoresde AinGriea, al origon do sus habitantos, al Jemmpo en quo éstos pasaron al Nucvo-Continente, & ...Efay fiemipo en que éstos UNuevo-Continente, & delay 1 ademas conjetures nny fimdadas, observsciones sagaetsimas y wmacrudicion admirable. Alguna vez no hemes podido ménos de s onegutrando en escritores modernos, prineipalmen~ yjoros, presentadas con aire de nevedad refloxiones ya centre los eseritores americanos, Para conocer lo que aint esas obras, ex de too panto arecesaria Teerkas en sts pro- pios oviginales y no ea tradnecioues iifivles 6en citas de tro ‘10s incoherentes. Atiadivéaos, por fin, que en muchas de esas obras cammpoan a la par la riqnezs y donosura do nnestea len- mur castellana. A los esevitores do erdui los y biografias niynen los Alologos y lingritistas americanos, El niimero de las pramiticasy diecionarios de itiomas ameyicanos, que han com- pesto los inisioncros es muy erecido. No hay kengena alguna do Aincériea que no tenga su yomuchas tambien su vaewhalario compnesios por imisionoros. Los Wranciseanes le nuvon déeonocer tan & foudo el idioma de los mejicanos, que ron obras de largo alionto en aqnella lengua, que h ignos principes do Ana~ sonreinn ramatic conupusie Inhan con tanto prior como los a xt hitac, No sdlo fueron centiens y diceionarios, tieron tas Lion traducciones de la Sagrada Mscritura, de la Initacion de Cristo y eopiosos Sermonarios fos que publicaron en varios idio- amas americanos, ELP. Olmos, franciseano, fu6 ol primero que compuso na erandticn del idioma Nahual, y el PB. Domingo de Santo Toms, ol primero que redajo it arte las reglas de la eagna de fos Incas. Ruiz de Montoya, Lugo, Pores Rubio; Pebres, Marban, todos rbligiosos, eompusioron respoctivamen- te gramiticas y diccionarios de las lenguas Guarani, Chibcha, Aymara, Chiléna y Moxa. Los Gnieos restos que nos han que dado de) idioma hablado por las antiguas tribus de Caribes, que habitaban las Antillas en da Gpoea dol descubrimiento de América, se debon 4 un misionero, En fin, tambien un misio- nero, cl P. Hervas, jesuita, fad el primero que eusayd el es tudio comparativo de las lenguas americanas on sus notabili~ simas obras tituladas Ia Aribadticw y el Cabilogo de las lene guns. Ac los lilélogos amerieanos se les eeha cn cara nna falta, A saber, lo del método que adoptaron en sus gramdticns pare explicar la indole de los idiomas americanos, “Aplicaron a los idiomas anicricanos, se diec, ef inctodo seguido. entonees pares ensesiar la longna latina, No hay duda que este defecto es muy grave, pero solo para los modernes, que han analizado la os tructurs gramatical de los idivmas ainericanos, mediante las luces que sobre ln natursleza de los idiomas ha difundido ba Lingiiistica, ciencia que no oxistian en aquellos tiempos. La Dingiifstion y In Filolegia comparada, son cieneias may modernas, y acusar 4 los misioneros de que cn sts gramiticas y vocubularios de las longus indigonas del Nuove-Continen- ic, no siguieron el método que han adoptado los sébios inodor= nos para la enserinnza de los idiomas, seria lo mismo que acu- sarlos de que no nayegaban en buquos de vapor, ni viajaban en ferrocarriles. No coutentos los Misioneras, y muy p Obispos, con dar & los desvatidos Indios fa instruceion re ‘sa neevsaria para cl cumplimiento de sos debores como cris- tianos, procurnron davies instruccion no solamente artistica, s no hasta cientiiien, como Jo atestigna Ia historia de las colo- x mericanas. Varias Bulas de los Papas, principalinente de Paulo TU y de Gregorio N tH, conticnsn disposiciones ter articularmente los igiv- XAY. wainanites sobre lx insiruccion religiosa que debia davse & los julios: los Concilios pone de Méico y de Lima; los si- niudas diocesanos de Quito, do Santiago, dela Paz y de varias otras digeosis amerieanas, congregados para arreglar la disci- pling cclositstica que debia reyir en estas iglesias, dictarom firovidencias y revlamentos para la instruccion y buen gobier- uo de los indios. En 1534 se funds para ellos en Méjieo un Se finthiatosglubstn allots snd cocsclivacie| a tabs del eter protesor de Liitinidad, que fo fud el P. i'r, Avnaldo, franeisca- hia, En ese mismo colegio se les dicron més tarde leceiones de’ Nolérica, de Filosofia y de Jurisprudencia, tales como se da- hun 4 los hijos de los conquistadores. La Tglesia puso la prime tit piedra de todns los establocimientos Hiterarios que hubo en Antériea. Méjico, Lima y Cordoba de ‘Tacuman debieron 4 la Iylesia esas sus célebres Universidades, durante tres siglos, fwetndo semillevo de sébios, El Limo. senor Torres fundo en Lop oti, el Colegio del Rosario; la primera Academia de Teo~ login que hnbo on Quito fac findada por tos Padres Agusti- ton, yun fraile agnstino, un obispo, el Emo. sehor Lopez de Nolis, fué cl fundador del primer Semisario que hubo en nues- tra patria, Mincrya hizo brotar el olivo, golpeando la ticrra eon ol asta de su lanzar esta fibula donosa de los Griegos fud wut realidad én el Nueve~Mando, donde cl béculo pastoral de Jon Obispos hizo brotar cl Arbol frondoso ded saber humano, euyos frutos recoyemos todavia. Kn los colegios de Ainévica aban las cicncias 3, la juvisprudcucia civil y candniea, la Filosoda; i lenggna latina. Profesores hubo en esos cologios que gozaron alo una muy bien merecida fama de stibios en Gsto y en ef otro continents. Citarémos un fale nontbre, que es tambien una de atestras glovias nacionates, el del P. Juan Bautista Aguirre, Jorttita, cl enal desterrado ou Roma fad telogo y consejoro ‘lel ilustre Poutiiice Pio VIL, entonces arzobispo de Imola. El UV, Aguirre nacié en Cnayaqnil y se formé en los Colegios de Quitn, De donde salis, on qué’ enlogios habia sido educada aquclla javentad, tan apla para las ciencias, que en todas las oulouias amorieanas, 4 principios de este siglo, eneontrs cl B. do Humboldt? gQinien faé Matis, ese stbio, cuyo retrato mandé vihar el misino Baron de tHumboldt al frente de sus obras, qui'n fué, sino un sacerdote, tau sahio como modesto?.. El XXVL observatorio fumoso de Bogota {ud dirigide por AMitis; J umn ats zobispo, el seiior Géngora, faé quien protegid con régia mu- nificencia las primeras expediciones botanivas que se hicieron en la América meridional. Las numerosas y ricas bibliotecas, que todavia quedan on ra cion de las antiguas corporaciones religiosas de América §Quién introdajo « en estas cindades la imprenta? Los sacerda- tes! ,Quién descubrid la Quina, ese podcroso antidote contra las fiebres? Quién, sind los odiados Jesuitas? Los mejores mo- numeatos que adornan nuestras ciudades fucron levantados por sacerdotes. Para erigir 4 Dios templos dignos de su santo nombre, los sacerdotes pusicron el cincel en manos del arqui- tocto, estimularon y protegicron la pintura, la escultara, la mt- sia, porque daban cita 4 todas las artes, Hamindolas 6 traba~ jar juntas la casa del Schor. IV. Vestumbres, los conventos, estan dando testimonio cn favor ce la ilu Miser situacion de los indios. EI P. LusCiisas.—-Los — BLP, Petro Claver—EL siglo de los Staxtos en Anid= istrozos causaudos por et liberalismo,—L7t libertai es nevesaria d la Iglesia cutdlica.—Sin independencia lu libertad es ilusoria, La instrueeion no fué el sinteo benefiefo dispensado por la Iglesia catélica 4 los americanos. Los conquistadores, des- pues que demolicron las antiguas monarquias de Méjico y det Pera, hicieron montones de oro y, dando por concluida su obra, ya no pensaron mAs quc en satisfacer sus concupiscencias; ids enténees fné cuando prineipié para la Iglesia catélica una tarea dificil y penosi. La soviedad que existia en ¢] Nuevo~ Mundo era wn verdadero efos moral, sin mis leyes que pasio- nies desenfrenadas, y en ese céos ora nocosario hacer que rei- nara érden y hubiese armonta, in los’ primoros tiempos de la colonia, lo mismo que aho- ra, habia en América dos pueblos, distintos uno de otro, on condicion diversos y en fortuna eoutrarios, & saber, cl pueblo XXVIL. vonpuistador y el pueblo conquistado. El pueblo conquistado, wn decir, los pobres indios sufrian las espantosas consecuen- vias, A que su repentino cambio de posicion social les habia waudenado. Eis‘ efecto, los indios vicron Hegar, de repente, & low cnropeos, ponerles fuertes cadenas y redueirlos a dura ser- vidtunbre: privados enténces de libertad, extranjeros en su (wopia patria, huéspedes hasta en su mismo hogar, siempre (rintes, abrumados bajo el peso de cargas que no podian so- brellevar, apénas, apénas aleanzaban A entretener entre amar- iltrns. y doloves ana vida, que les habia Iegado & ser insopor- table. Unos, cautivos en los cbrajes, trabajaban sin descanso lox dias y Jas noches: otros labraban la tierra, vigilados por auios dures, y faltos de abrigo y de conrida: éstos, sepultados ou las minas, buscaban ese ora fanesto, que nunca Hegaba & niciar la hidrépica eodicia de los castellanos: aquellos, Como nedinilas, 4 sus propias espaldas trasportaban de un lugar 4 so al conquistador, por amos helados y sitios malsiinos, yadeands rios caudalosos y salvando precipicios. Jamas olan tna palabra suave, ni wa expresion de cariio. La perversidad do los conquistadores Ilegé hasta el extremo de tener por in- wnsibles 4 los indios, vidudelos tan sutridos: se les hizo ba in- juvia de creerlos incapaces de los ticrnos afeetos de familia, y ‘alamo separaba & la esposa del marido, y 4 los hijos dela ma- dves el prdor del lecho conyugal fad insultado por la desver- qonzade licencia det conquistador, sin que 4 la houestidad de lus pobres indias sirviese de salvagnardia la pobreza, des ve~ een Sagrada para un ano. A los sacerdotes catilicos, se Aad, como dice el nfs concienzudo de los histoviadores mo- demos, que los indios no se acabasen completamente en Amé- view. Al lado de los eonquistadores, esos hombres de hierro quo tenian corazon de héroe y fucraas de titan, venian los sa- sordotes, para interponerse entre ol vencide y el vencedor. Y entre esos sacerdotes el mas célebre fué el P. Er. Bar- tolomé de Las-Casas, dominico. Las-Casas fud, en efecto, ef verdadero &ngel tutelur de los indios. Vino 4 América, vid la dura sorvidumbee cn que estos infelices gomian, y su co- rzou de sacerdote no pudo ménos de enconderse ‘en santa edlera contra sus opresores: habléles cnérgicamente, les con- mind en nombre de Dios & que madaran de conducta; y, ann- (que nus pa se estrellaron en ef corazon egoista del ava- XXVIL. ro conguistador, no por eso se desalenté: su vida peligraba, si seguia hablando, ms no guardd silencio; Antes, Lanto més es- forzado cuanto ids combatido, atvaviesa tres veees el Océano, se presenta on kt corte de Expaia, ¥ no la deja reposar hasta que logra ver puesto algun remedio 4 ese etimulo de males que oprimia los desventurados indios, Gisnéres, e) gran ministro, del cual dijo Leibnits que, si hubicra como com- prar un ministro, la Wspaia deboria dar por tener otro Cisné- xos'todos los tesoros del Nuevo-Mando, Cisnéros eserchd con atencion 4 Las-CAsas, y las primeras medidas quo se toma ron para protoger 4 los indios fueroa dictadas por aquel fas moso Cardenal. Mis tarde, como el mal faese creciendo espantosamente, Las-Ciisas se presenté de nnevo ante Carlos V; y of monarea que decia, cow justificrda jactancia, et Sol no s¢ pone nmnea en mis dominios, oy6 de In boca de tm pobre fraile dominico palabras que le hicieron tanblar. “Seo, le dijo el fraile, no habeis recibido de Dios las Indias para destruceion de sus ha- Dilautes, sind para convertirlos 4 Ja fé: acordaos, pues, que sobre vos hay wn Juez, que os tomard estrocha cuenta de yuestras acciones.” Nada pone miedo al Defensor de los Tadios; tiene por enemigos 4 todos sus compatriotas y el odio de stos le hace cobrar nuevos brios: prediea, eseribe, disputa; rmeya, supliea, insta, amenaza & los Reyes con In justicin de Dios. Sits onemi- gos se unen contra Gl para hacerle dado; mas no retrocede; ni las caluumias le abaten, ni las amonazas lo asustan; ni las dilaciones y tardauzzis calontadas le desalientan, y tanto pue do su constancia que, al fin, trina, y el trinnfo de Las-Ci- sas es cltriunfo del existianisiao y de Ja civilizacion. Cloria (Je Heligion qne produce tales hombres!!... jh! Padre fai s! Pu solo nombre ha dado @ Nspaiia ucis honra quo infamia lo causaron fos exeesos de los conquistadores ! Prelato sin igual, eres cl coloso del sacerdocio americano. Luspjrado por el Uvangelio, fuiste coustante como la {6, resuel- to como la esperanza, infatigable como la earidad; en tn obra civilizadora, arrolliste los obstaculos y te ongrandecieron las dlificultades!. . 7 Otros bus honvar sn mem: vin defectos en el P. Las-Chis 5 NOSDELOS CFEEMOS FUE CKO 8 para dese 1s niismion des NIN. frelas evan necesarios para conseguir cf fin que se habla pro- iuealy y para lienar sn destino providencial. Ta Historia le jw limpiado ademas do la mancha de haber cooperate & la es- cluvilud de los negros en América, KL jemplo dado por el By Las: fad focnndo. La Cyden cntera de Santo Domingo adopts tas ideas de Las-Ca- ins avbre Ja libertad de los indins, y las sostave con ese celo Inrvoroso caracteristicn de esta Orden en todo lo que empren- de para gloria de Dios. 1 P. Lnis de Valdivia on Chile y el 1, Vieira en el Brasil, ambos jesuitas, siguieron ef ejemplo dudo por Las-Casas, y partioren el uno 4 la Corte de Madrid, yel otro, 4lade Lisboa, para defender 4 los indios y pedir jns- tieia contra la rapacidad de los conyuistadores, La vou dé los Misioncros fné robustecida por las quejas que no cosaban de alevar los Obispos en frvor de tos indios, y 4 esta santa tena- vidad se debieron aqact denes sfbias que dictiron los Re~ yoo! para cl buen gobierno de sts colonias de Amévica. Al mismo tiempo quo los Padres Vieira y Valdivia defon- dian la causa de los indios ante los Reyes de Nuropa contra lox conquistadores; los Padves Anquicts y Nobrega sc entre- puthan por si mismos on rehones, quodando cautives cutee las hordas de canfveles del Brasil, para salvar la vida de algunos ilo es05 mismos conquistadores. ‘Van brillantes paginas tione la Udlosin catélicn en Ja historia de América! Hay on la sociodad humana tua raza infoliz, A quien le ha eubido en herencia, siempre y en todas partes, Ja esclavitud, y cuyo palrinonio ha sidola miscria; cada, 4 quien on el banquete de ta civilizacion no le ha tocado sind ham- hve, ignorancia y degradacion. Esa raza es la de los negros. Coutprados en su tierra eran traidos 4 los mereados de Carta- jeona, donde se los yendia por esclayos; destinados por sns amos, nl cultivo de los cx impos 6 al laboreo de las minas, para ellos no linbia mas doscanso que el de ly fosa comun, Kinpere los ne vox tavieron tambien su apdstol en Armériea y fud el B, B. Pedro Claver de la Comipaiiia de Jesus. Claver, cuyo nombre deho ser trasinitide 4 lai peneracio- tex faturas grabado con earactéres de Qamante ww las pigi- uns de Ja historia, Claver se Hamaba 4 si mismo esclave de los. rabres negros esclavos y {id para ellos padre, que, con los nazos ablcrtos, estaba agnardindolos cuando legaban al wai dos NXX. pucrio, pare darles el ternisimo abrazo de la caridad crise tiana; hermano, encontrado en la tierra de su esclavitud; bienhechor, que curaba sus Hagas, aligeraba sus cadenas, se hacia participante de su afliecion, les acompaiaba en su desamparo, ilustraba su cntendimicnto y les abria la puerta del paraiso, y, por fin, fnico amigo que iba 4 orar sobre su se- pulero, ; Pobres negros! & su pobre sepulero no daban sombra Jos Arboles de la tierra natal. . . - Cudnto habria tenido que padecer el santo jesuita, en cuarenta afios de un apostolade tan penoso, no es posible ni imaginarto siquicra. Cuando pensamos cn los méritos de este hombre extraordinario, sc nos dilata cl corazon: el mando, ciego é injusto, suelo levantar monumentos suntuosos para honrar la memoria de grandes criminales, que han hecho ge- mir 4 las naciones, y deja olvidada la tumba del inmortal Pa- dre Claver: sf, junto 4 esa tumba, casi ignorada, no se canta otro himno de gratitud que el mondtono bramido de las ondas del Atléntico, que, allé de cuando en cuando, vicnen 4 azotar las costas de Colombia. Mas 4 aquel, 4 quien ha olvidado cl mundo, la Iglesia ea- télica le ha levantado altares. Miéntras que unos sacerdotes defendian 4 Jos indios en la Corte de los Reyes, otres, principalmente los individuos de las Ordenes religiosas, derramados por nuestras miscrables aldeas, evangelizaban 4 la gente sencilla de los campos. Nox cansa- riamos si quisiéramos referir solamente los nombres de aque- llos verdaderos discfpulos de Jesucristo, que so Hamaba 4 si mismo apéstol de los pobres. Un San Luis Beltran, que evangelizé & las tribus de las orillas del Magdalena; un San Francisco Solano, &cuyo celo vino estrecho el vasto imperio del Pert; un P. Salvaticrra, fundador de las trabajosas mis nes de California; un V. P. Margil de Jesus, que convirtié al cristianismo pueblos innumerables en Centro-Amériea; un P. Onofre Estévan, cnriquecido con el don de milagros; am 2. Olmedo, compancro y director de Horan Cortés, on fin, ua P. José Segyuido Laines, que & mediados de este siglo moria de extennacion y de fatiga en las soledades del Caqueta. De Francia se ha dicho con mucha verdad que fué for- mada por los Obispos, con aquel esincro y coustavia qno oun ploan las abejas on labrar su colinena: lownismo se puede de- civ'de fa Aniériea y con ignal verdad. Y entre los nombres ilnstres de prelados verdadcramente apostélicos tiene la AniG- tica mmo que descuella entre todos los demas; cl de Santo ‘To- tibio de Mogrovejo, arzobispo de Lima. La Providencia lo voncedié 4 la América, cuando més lo necesitaba, y la vide de este santo Prelado faé toda un himno magnifico a fa gloria ilo Dios. Los conqnistadores habian hecho blasfemar del nom- hre de Dios; Santo Toribio lo hizo bendecir. El sigh de San- to Toribio faé el siglo de los Santos en América, Entéaces @parecicron aqnellas almas herdicas, cuyas virtades probaron cudnta es donde quiera la divina fecundidad de la Iglesia ca- télica. La tierra americana manifesté que no era ménos rice en producir santos, que en guardar en su seno inexhanstos veneros de metales preciosos, Emténces aparecieron Sebas~ tian de Aparicio, Juan Masias y Martin de Porras, 4 quier podemos lamar el San Vicente de Paul del Perit: entonces: fué tantbien cuando florecié on Lima aquella tan singular Ro~ sit de pareza y mortificacion, y broté en Quito esa Azucena de: inocencia y santidad, cuya fragancia de virtudes se ha dilata~ do por e] mundo. El V. Pedro de Betancur fundé los Hermanos y las Her- manas de Belen, dedicdndolos por un voto especial 4 ensetiar las primeras Ictras 4 los nitios y nihas pobres, y 4 servir & los enfermos en los hospitales. Tan bendético instituto, nacido en Guatemala, no tardé en propagarse por la mayor parte de América. Ya los hermanos Hospitalarios de San Juan de Dios habian venido Antes y fundado hospicios y casas de ca- ridad on varias partes, y las Madres dela Ensefianza tenian ubiertos sus conventos para educar nihas. Asi on América la Iglesia catélica hizo grandes bienes 4los pueblos, por lo cual do ella se puede decir siompre lo que del Divino Maestro per- transiit benefuciendo, donde ya derrama bienes. Mas la época de los Santos parece que hubicra pasado para no volver, ;Cudnto tiempo hace 4 que en América no los tenemos! Francia, esaticrra de Voltaire y de Renan, tie- uo santos; Italia es teenda cn ellos; los paises disidentes, don- alo cl catolicismo es apénas tolerado, han gozado la dicha de poscerlos y solamente la América no los tiene. . . Todo hemos, tonido. ...Guerreros famosos, patriotas eminentes, stbios no- lables, poetas sublimes y, para que nada falte, tambien gran- tes criminales; solamente santos no hemos fenido!{. | Cun grande cs la necesidad que de sautos tienen estas naciones f [Oh tierra ane icana, abrios y brotad santos !!..Nubes, lo- vednos como tin roeia ans justos que tanto necesita amos I! La época del desenbrimiento del Nuevo-Mundo fué no- table bajo muchos respectos y entéuces coincidieron varios hechos, que modificaron profundamente las condiciones socia- les de la Iglesia catélica. Asi, on el 6rden religioso se verified la Reforma protestante; en el politico, el establecimicnto de’ las Monarquias absolntas y de los ejércitos pormanentes, y, en el literario, el renacimiento de las antignas formas literarias de los griegos y latinos. 141 protestantismo ensenhé la union de’ las dos potestades, la spiritual y la tomporel, on la mano de los Reyes; la mouaryuia absoluta hizo de éstos los tinicos &r- bitros de la snerte de los pueblos, y la pasion por las obras de’ literatura y de Arte de los antiguos inspiré desden y menos- precio respecto de todo lo que era cristiano. Como por instin- to, procauraron, pues, los Monarcas ensetiorearse de las con- ciencias de sus sitbditos, para tener de esa manera mejor ase~ gurada sn antoridad: dominar los cnerpos les parceié poca co~ sa, sino dominaban tambien las almas. Los Reyes que perma- necievon ficles & la Iglesia catélien lograron, por medio de pri« vilegios y concesiones de la Sinta Sede, lo que los protest habian aleanzado con la rebolion. Le ah{ emo se explica por medio de la historia exe derecho de patronato tan ampli y extenso que Hegaron 4 tener los Reyes de Espaiia sobre las iglesias de América, Mas tarde, los letrades de la Corte de Mad d sostuvieron la doctrina de los derechos naturales de: la corona sobre las cosas eclosidsticas, ensefiando que era in= herente 4 ésta lo que en un principio no. habia sido mas que gracia y privilegio, La Santa Sede se contenté con poner los Hbros de aquellos doctores en el indice romano; pero la escuc~ la 6 salista estaba ya fundada. Sneolio, por desgracia, que los patriotas de América, cuando traiaron de establecer entre nosotros el gobierno repu- Dlicano, buseasen jnstraccion on la lectura de obras, principal- mente francesas, en las cuales sus attores con el amor A las for= mas republicanas inspiraban tambien cierto odio secreto & la Iglesia catélica. De esta mauera, sin que nadie lo advirticse, » pusieron en América los fundamentos del més monstruoso NNN, tle los Tiberalismos. fos Cobiernos de nuestras repiiblicas bi von lo que José TL en Austria; dictavon leyes sobre asua- fox sagrados, suprimicron conyentos, se apodcraron de los hiones oclesidsticns, modificaron la disciplina de los regulares ik, dé, todo esto fundados en la extraiia doctrina de que ha- hian hevedado el patronato de los Reyes de Espana. Los efectos lamentables de semejante conducta no se de- jon aguardar, pus le sociedad americana se vié comno- vida hasta en sus més fntimos fuadamentos, La Santa Se~ do, por su parte, adepté una prudente reserva y por medio de yencrosas y Jargas concesiones ha trabajado hasta ahora, y si- nue trabajando todayia por remediar abusos, que han legade i wor inveterados. Las gracias y concesiones hechas por la Santa Sede & tox Gobiernos civiles han dado & éstos una participacion muy yrande en la jnrisdiceion espiritual, de donde en muchas par- lus ha resultado necesariamente la pérdida de la indepen- doucia dela Kglesia. Jesucristo, el divino Fundador de Ia. ijlesia, Ia establecié en la unidad, pues, segun sus mis¢ amas oxpresioncs, no quiso que hubiese mas que un_ solo re- haiio con un_ solo pastor, wna ovile, wus Pastor: ese pastor anivo del rebaiio de Jesucristo es su Vicario en la tierra, eb nucesor de Pedro, el Papa, por quion deben ser pastoreados y regidos los ficles. Cuanto contribuya, pues, 4 conservar Ie union entre la Santa Sede y los fieles; todo lo que sirva para vulvocharla y robustecerla mis ha de ser buseado y amado por lan catélicos, porque quién mas se une con Roma inds se estre~ vlut con Fesucristo, He aqui el peligro terrible que encontra- suc nosotros en esas largas concesiones, que los Papas hacen 4 loa yolubles Gobicrnos de nuestros, tiempos; pues, cuando el liboralismo toma en sus manos el eayado pontificio no es jura vegir, sinéd para dispersar el rcbaio de Jesueristo, y, por madig dela mism& Roma, alejar 4 los fieles de Roma. Eldia ou quo los catilicos se acostumbren 4 no depender del Pa- ju tid como por comedimicnto en cuanto 4 la jurisdiccion es- jivitual, pronto oii tambien de mala gana Jas cnsehanzas y tlietrinas de la Santa Sede. 7 Hay ana diferencia muy grande entre los Reyes de otras poet y Jos Gobiornos de nnestros dias en punto “sus relacio- we con ty lelesia catélica: aquellos Reyes antiguos pedian gra- 5 NXXUY, cias y privilugios dla Santa Sede, porque creian en fa divinidad de Jesucristo y se preciaban de ser hijos sumisos de la Lgle~ sia; los Papas concedian & csos Reyes gracias y privilegioy en remuncracion de los grandes servicios hochos por ellos & Ja Iglesia, 6 imponiéndoles la obligacion de mantener 4 los ministros sagrados y sostener el culto divino. Toy los Gobier- nos piden derechos sobre las cosas sagradas para hacer gran- des dahos 4 Ja Tylesia; y como méritos para qne los Papas les concedan gracias y privilegios alegan la confiscacion de las rontas eclesidstiens y el despojo de Tos ee del lero. Los Papas de otras épocas promiaban 4 los It por sis buenas acciones: hoy los Papas conceden a los Gobiemos lo que és- tos les piden, descando evitar mayores males 4 la Iglesia, pe~ ro sin deseonocer que las mismas concesiones-sou muchas ve~ vos malos, por desgracia, inromediablos. V. Conclusion. Relacion tatima entre el catolicismo y la vivilizacion.—- Fiterna durvacion de la Igtesia catolica, Se ewenta que, cierto dia, asomé en las calles de Mloren- cia un farioso leon, escapado de la jaula, en que Jo mandaba custodiar el'gran Duque de ‘Posearia, Las calles sc despobla- ron Ala vista de la fiera; todos huian despavoridos, procuran- do poner en salvo sus vidas: entre los que huian iba tambien una madre, llevando estrechado en su seno un niiio tierno, alcual, con el afau de huir procipitadamente, dej6 caer en tiorra, enando el leon estaba ya muy cerca, Vuelve ka mr jor Smirar hdcia atras y ve sn hijo en las garras del leon, que lo habia tomado del suelo y parceia como silo fuese 4 de~ vorar; lo vid la madre y, olvidandose de si misma, corris bi~ cid Ja fiora, se hincé de rodillas delante de ella, y, levantadas ambas manos, le grits diciéndole, cual si pudiera entenderle, devuélveme mi hijo!!... 21 grito sublime de la madre suspen did al leon, que, levantando la cabeza, la mind y siguid ade- lante, dejando ileso al niiio. Mt liberalismo es ahora ef tcon que anda dando la vuelta al mundo, desolado al aspecto do X¥XV. sea por las nacionesy, enando {opa con la indefensa Eglosia catélica, la ase con sus garras para devorarla, sin que ni gracing, ni concesiones de la Santa Sede logren aplacarle, pres cl error modern, aunque tan fe- roz comp el leon de Florencia, no es tan generoso. Antes si- cede con frecuencia ae de pues de obstinados y heréicos combates en defensa de fa libertad eclesisistica, el Papa entra cnla tieada de Aquiles, para peiirle el despedazado eada- ver de Fléctor, porque del matador de su hijo se contents con aleanzar siquiera que no arrastre por el polvo sus san- pricutos restos. Dos clases de potentados piden gracias y privilegio: Nanta Sede: unos, como Felipe II, disponen del derecho de patronato para hacgr bienes; otros, como los Gobiernos cart crcidos de este sigh, piden gracias y privilegios al Papa, fin de acabar de wa manera segura con laTglesia: de fos mu- chos modes de hacer la guerra A la Telesia este es el inds te- reible. Las cadenas uo las forjardu ya los enemigos de la Iglesia con las prepias manos de ellos, sind con manos ajonas; con ma nos, gue, en otro tiempo, rompicron grillos de secular servi~ tanbre, Los Filisteos no pretenden otra coga sind la muerte de Sanson; por eso andan afanados por descubrir cl secret de su extraordinavia fortaleza, y saben muy bien que lo que no rinde la fuerza suclen qauobrd antar los halagos. | Quit Dililn omplee pnes traicioucras caricias hasta dejar al jnez de Israel inerme 6 indefenso!!.. Lo qne eran los eabellos para Sanson eso es para | sia su libertad: los CGobiernos de huostros dias han dado ya con el seereto de quitar al Nazare- no sit ben glesia sn sargrada libortar: y abi ‘ese Sanson de otros tiempos, ciego y sin vigar, expuesto f las barlas y sarcasmos de sits encmigas. Aeabemos de persuadimos, por lin, que las regatias a0 lienon otro objeto que privar dla Iglesia de su burtad, par: reducirla 4 la condicion de sierva. iQuE es un obispo?... Un obispo es en medio del pacblo natural, la protesta viviente fora tan terrible; Libre se Ala el ropresentante del drden-sobr de la ley del espirita contra los goves de la unateria, cl centi- ucla vigilante de Jos derechos de Dios, de los derechos de los pequcdios, de. tos derechos detos que padecen, en una palabra, He bie derechos de la dunena mayoria de eso qne es y se la- XXXVE. ina puchlo. Por esto los obispos son aborrecides, por esto los obispos sufren persecuciones, porque aquellos que ponen su dicha on gozar aqui en la tierra no quisieran que hubiese bie- nes y males cternos: los que hacen consistir la perfeecion del hombre en lo terreno desdehan la perfeccion moral, y los que pretenden ayasallar sus semejantes, para dominar sobre, ellos, prineipian por olvidarse de Dios, para envilecer 4 los hombyes. De ahi esa guerra tenaz, de ahi lucha sin tre- guas entre los sacerdotes y los déspotas, entre los Pontifices ¥ }os tiranos: aquellos han sido puestos por el Espiritu Santo para regir la Iglesia de Dios; 4 estos enicumbra de repeute ol caprichoso viento de Jas revoluciones politieas que hacen ofi- cio de huracanes en la sociedad, sacudiendo los montes, le~ vantando en alto la ruin basura. 4Qué es un sacerdote?... La existencia del saccrdote se- ria un enigma, si el destino del hombre terminara solamente aqui en Ia tierra, Desde Ia tosea piedra, que se pone do ci- miento al templo eatélico, hasta la campana que congrega el pueblo & In. oracion, todo os adinirable on la Iglesia catélien, porque todo es un recuerdo incesante dado al hombre de su destino eterno, de su fin sobrenatural: el hombre tiende 4 hun- dirso en el mundo de los sentidos; la Iglesia lo lovanta, 4 ca+ da momento, hécia las regiones de la luz inereada. La Iglesia editica; sus enemigos destrayen. Ved lo que ha pasado on Amérion.., Medio siglo de perseeucion contra la Iglesia ha bastado para arruinar la obra de tres siglos de trabajos y tarcas incesantes, Los Obispos, proscritos, han ido 4 morir en tierra extrana; los sacerdotes han sido puestos co- mo blanco 4 los tiros de la calumnia y de la maledicencia; los yeligiosos, dispersados y condenados’ & exterminio, han anda- do fugitivos como criminales, y de sus asilos han sido arroja~ das violontamente hasta. las mismas inofensivas monjas: los monasterios se han conyertido en euarteles, las casas de ora- cion en casas de placer; los colegios han disminuido y las me- sas de juego se multiplican como por eneanto. Los’ pueblos, entre tanto, ghan ganado 6 han perdido?.... Quidn dijese qne han ganado, no acertaria & explicar por qué la hoguera, pron dida por In guerra civil, no se ha apagado hasta ahora eon esos rios de sangre que han corrido en luchas fratyi Cuanto ha perdido la ley ha ganado fa frcrza... KXXVIL on catilica es la tniea que puede hacer la pros- peridad y bicnestar de las naciones amoricanas; y, sin fa lis hertad 6 Independencia de la Iglesia, Ja Religion catélica no producira grandes bienes: trabajar por la indepondencia de Ja Iglesia es trabajar por Ja libertad politica de los pueblos: defender la independencia de la Tglesia os dofender la digni- dad humana, jHanta [glesia eatélica! Nadie puede ser indiferente res- pecto de tu libertad 6 independencia, porque nadie puede ser indiferente respecto de Jesneristo, el Hombre—Dios, que te fund sobre Ja tierra: Jesneristo ama tn libertail, y el Dueno de las naciones te funds en medio de cllas, déndote reino es- piritual, independiente de las potestades del siglo!!.. Santa Iglesia catélica, Lglesia civilizadora ! ,Quisnes son tus enemigos? gQuiénes?... gla _ciencia?... j Ah! nunca fué Ja tua cnoiiga dela lus!... La libertad?... Ta rompiste las cadenas del caclayo, cnsehando & Jos hombres cl dogma de la igualdad lumena, fandada cn ta filiacion divina, por la cual todos tenemos derecho de amar, & Dios yuesrro Papre! ‘Tas enemigos te cargan ge cadenas, te acribillan & heri- das; pero, asi encadenada y agonizante, les infundes terror: echan cl dado sobre tu tinica, para repartirse 4 la suerte tus hiencs; 6 rasgan en girones tn manto, para aprovecharse de tus despojes; y te ercen mucrta para siempre. Kimpero ese se- pulcro en que yaees soradacuna de tu gloria. . .;Creemos fir- memeonte en tu resurreccion!!.. La América se Hende, como un gigante en lecho de es- ptmnas, en modio del Océano, rectinando la cabeza en los hie- Jos del polo y lollando con sus plantas las tempestades del Me- diodia: arvuilada por las olas de dos mares, muestra al mundo it seno despedazado por guerras y faceiones continuas. Mas, entre tantas desgracias ha conservado un principio de union y de paz, una prenda de concordia, en las ereencias eatdlicas. | Ojalé tlegue tm dia on que la Cruz haga sombra & pueblos, que hablando una misma lengua no tengan mis que un solo covazon Quisiéeamos encender en los eorazone: & la Iglesia catélioa, para que de esa manera las naciones del mide formaran ese tinien redil, que tiene 4 desueristo por jnedor, est tinieo hogar que tiene & Dios por Padre. de todos el amor XXXVUE Pareee que los Gobiernos de nuestros dias, nacidos por fo regular de la revolucion, temon A cada instante ser devora~ dos por esa misma hidra multiforme que los ha engendrado, y por esto, conociendo los instintos feroces de su madre, sc afe nan por divertirla arrojindole iglesias, eonventos, obispos, sa- cerdotes, religiosos, que ella devora, sin que, & pesar de eso, quede satisfecha: el anhelo de la destrnecion, el frenest de rni nas eso la posce, eso la atormenta, y la hidra no qnedaré conten= ta sitd cuando haya contemplade arder el mundo entero como una sola hogucra’ inoxtinguible, La revolucion moderna no quiere solaménte la destruccion de una 6de otra institucion ea- tolica; quiere la ruina de todo drden social establecido, y por esto lo que sus garras no pueden hacer pedazos redueen “hee- nina sus prineipios: demolicion para lo que oponga resistencia; fuego para lo que pretenda mantenerse en pit; siempre rui- ras!!.. Si cl érden social ha de salvarse, apoyese en la Igle- sia catélica, la tinica institucion humana, 4 quien labios infa- libles han prometido cterna duracion, & pesar de cuantos ¢s- fuerzos hagan las potestades del infierno para destrw APGGAS DU LA HISTORIA Be Epoca primera. i Vesle el descubrimicnto del Peré hasta principios de este siglo. (ae peRfopo. El deseubrimiento y la conqnista, Seaunxpo periopo. La ereecion del obispado de Quito. Tercer pexiopo. La fundacion del Seminario de S. Luis. Guarro prriopo, La expa Quisro vuriono. La ercecion del obispado de Cucnea. ion de los Padres Jesuitas. Epoca segunda. Desde principios Ae est iglo.hust. nucsbros dias, Comer vrriopo. La revolucion del aiio nucve. Hxauxpo periono, La ereecion del obispado de Guayaquil. ‘Veaour periopo. Ta ereecion del arzobispado de Quito. Cuarvo prriopo, La ecleb! (uixvo periopo. La convencion de Ambato en 1878. ion del Concordat, 8 EISTOMA RCLESMSNCA BEL ECU AIOR DESDE LOS TINMPOS DH LA CONQUE TASTA NUBSTROSDIAS. EPQGA PRIMERA, up a LA IGLESIA DURANTE EL GOBIERNO DE LOS REYES DP ESPANA. Libro primesc.—Periode primera. Desde el descubrimiento det Pert husta lu cveceion del Obispa- do de Quito. CAPITULO PRIMERO. DESCUBRIMIENTO DEL PERU. Baseo Niiiiez de Bathou.—Desenbrimiento det Mar ded Sur—Muvrte desgraciuda de Balboa.—Kranciseo Piva room Diego de Almagro —ilernando de Luque.—Princras no 1 del Perit. —Convenio de los tr Primer vi — HI) Puerto del hansbre-—Segundo viaje de Pizarro. LL Piloto Bartoloné Ruiz.—Descubvimienta de tas costas deb Houador—-Tleqadie de Pizarro é la Bahia de San Huteo— Disputu entre Piswrro y Alnagro.—Pizaivo en la isla del Gallo, esi La historia del desenbrimiente y conquista del Wonador ha sido referida por fos histoviadores, que han wevito acerca del dexeubriiniento y conquistadel Pert; pues nuestra historia bace partie de da hovforia de In ve cima iach 1 ep logs tiempos que precedicron inmediala~ mente & la conquista y on los que siguieron al estable- cimionto del vireinalo. As€es que, para narrar la histo- ria del descubrimiento de to que boy Hamamos Repi- blica del Ecuador, es necesario referir cémo se veriticd el descubrimicnto de lo que cu aquellos tiempes se co- nocia con cl nombre de imperio del Pert. Colom, buseando un camino por Occidente & la re- mota fudia oriental, tropexd cou ¢l contineate anerica- no, extendido de un polo & otro del globo en cl hemis- ferio occidental y batiado por las aguas de dos mares, El intrépido deseubridor del Nuevo~Mundo, en sus ve- petidos viajes, midntras vagaba por cl mar de las Anti- Has, iba buscando ese estrecho, que, segnn sus cAlculos, debia servir de comunicacion & los dos vedanos; pero las ostas del continente americano, en vox de romperse en alguna parte para formar climaginado estrecho, prolon- gdndose indefinidamente al Setentrion, parecian burlar las previsiones de Colom. Atios despues, Balboa debid & un aconteciiento inesperado cl saber la existencia de un inpenso octane bacia el Mediodia, y, estinulado per su ambictosa curiosidad, fue el primero que desde la al- tura de wa montaria en el Istino de Pavamsd contempld, con asosubra, Ja azulada Hanura del Pavflico, que se per- dia en lontananza. ,Qué habia en esas playas mistorio- = as por lay aguas de un mar hasta entduces ig- Val debid ser y tal fad, en efecto, la primera reflexion que se ocurrid A los aventureros exspanoles que acompanaban 4 Balboa. Poco liempu despnes, las excur- siones precticadas por el mismo Balboa y por Andago~ yan las costas de Colombia, auunciaron la existencia de un imperio poderoso alla en ticrras nny disiantes, y A donde, para Heyar, era necesario abravesar Jargos ca- mines y sierms Hayoeas. Balboa trabajo con grande afan por pres de deseulrir cometer la om- comireas, donde, al ¥ condnistar esa iecirde Jos salvajes del Darien, se hallabau Bs 8G nares, en cuyas casas el ore era tan abundante, que Ju euploaban cu fabricar hasta los objctos necesarios para ti nsos mas viles de la vida. Genpado on estos prepa- tulivos estaba, cuando Hegd 4 la colonia an nuevo Go- heruador, cneargado de residenciarle y tomarle cuenta por las quejas que contra él habia recibido Ja Corte, & enisa de li muerte del desgraciado Miguesa. Balboa, et desenbridor delOccano del Sur, vid, pues, eclipsarse la extrella de su fortuna en el momento mismo, en que princtpiaba & brillar para. Cleon nds halagiletias expe- ranzas. Envuelto en tin juicio infeuo, fad seutenciado & uerte por st mismo suegro, sit que ti raegos, ui pro- mesas basiaran #salvarle la vida; y el desgraciado exten- did su cuelloy cutregando su cabezaal cuchillo del ver- dago. Eleracl Pedrarias se la niandaba cortar como & fynidor; pues tal fud el premio gine Ja cnvidia reservaba al que en gloria y fama no tdnia entdaces rival en cl Nucvo-Maudol.... La existencia de un rico imperio on las tierras del Mediodia era asunto de ordinaria couversacion entre los vecines de la nueva ciudad de Pauamd, trasiadada r cientemente & este lado del Isto, sin qne nadie pudic- tw, no obstante, indicar con certikumbre ni cl punto donde se hallaba, ni la distancia que separaba dela cos- (wal anunciado imperio, Los salvajes de las costas, don- ie habian aportado ie y Andagoya, bablaban del inistorioso imperio y de sus riguezas; se tenia un grose- ro dibajo del Hama, 6 carnero del Berd, y hasta. xe re- pelia, aunque extropeado y confusn, el nombre del mo- mura y de la eapital. Los salve fo de San-Mignol y de da isla de Jas Perlas senilalan su niluacion, diciondo que estaba muchos solus hacia el Sur. Habit entéuces cn Panaint wn soldado de tos qae fabian servido & Jas érdenes de Ojeda cn las des vidas expediciones de aquel caprinn A las costas de vs trae natas dled wale es de las costas del gol ie a Vartagena y Santa-Marta. Retirado 4 la vida domésti- ea, vivia mal avenide con laestrechez de ana no kolga- da fortuna. Compaticro de Balboa en el descubrimiento del Pacifico, ocupade despucs por el Gobernador de Panama cn lijeras expediciones mititares, Pizarro, el fu- ture conquistador del Peri, iba Hegando ya casi 4 la ve- jez, sin que hasta enfdnces se Je “hubiese presentado ocasion oportana, ni teatro & propésite para desplegar las extraordinarias dotes de. constancia, energfa de yo- Juntad_ y fortaleza de animo, con que lo dotéra natura- leza. Los subvalternos lo amaban por sa buena indole y varias veces lo habian pedido por jefe en las lijeras ex- cursiones, que habia habido necesidad de crprender en la nacienle colonia en demanda de vive sy de escla- vos: mas, una vez terminadas sus correriag, volvia nues- tro hidalgo 4 sus poco agradables ocupaciones del culti- vo de la tierra, entre tanto, cada dia anmentaban las no- ticias del opulento imperic sitvado on las tierras del Sur, al cual por aquella época se designaba ya geacralmen- te con cl nombre de Pert. Peso Arias de “Avila, 6 Be- ari como to suelen Hadar los autigaos unistas, Go- bernador de Ti firme, deséoso de hacer desculriz- mientos cn aquellas costas que caian al levante de Pa- nama, habia preparado, al intento, una pequena Hota con- fiada al capitan Basurto; mas la muerte de éste, cuan- do se preparaba para carprender la proyectada expedi- cion, [rusted los planes del Gobernador é impidié por en- téuces que se continuasen los descubrimicutos, cn de- manda del Pert. Jonsumir la vida en las oscuras ocupaciones det cultivo de los campox, con eseaso provecho y ninguta fama, era dura cosa para cl Auimo de Pizarro, asf gano- so de riqnezas, como ainbicisso de hoora. Ist Pera, ese imperio del cual se contaban tantas noticias, estaba ahi tentando con su ponderada opulencia fa insaciable iade k mntareros, que habiau abandonado pa- cod trin y hogar, por venir al Nuevo-Mundo, donde, ca vex de las riquezas que buscaban, habian encontrado po- Ineza, fatigas y sufvimicntos. Mntre esos muchos que ha- hin venido & las colonias de América en busca de ri- aquergi iuyue rro,justvecino de la Antigua del Daricn, llamado Die- yu de Almagro, con quicn, tanto como con Pizarro, has- tnenténges la fortuna sc habia manifestado demasiado inavata, Un corto ntimero de indios esclavos y una po- qucna extension de tierras mal sauas cra todo el caudal tle cntrambos. Morir sin haber hecho nada digno de me- twaria, vivir en la miseria, cosas eran 4 que no po- iia resignarse wn castellano de aquella época, en la esl las ideas caballerescas habian contribuide pode- rommente 4 realzar cl cardcter del pueblo espanol. Hin embargo, Almagro y suamigo Pizarro estaban vien- do declinar su edad hacia 1& vejez, sin que hasta entén- evit hubiesen logrado realizar los magicos ensnetios de veutura, que les trajeron al Nucvo-Mundo. Kn el des- enbrimionto y conquista de aquel imperio misterioso, wonllo en las inexploradas costas del Mediodia, veian ef medio de engrandecerse, cambiando de fortuna; aenen, muchas yeces en sus conversaciones amiga- fila se habian comunicado este pensamicnto; talvez, vit nus fatimas confidencias, los aventureros habian dis currido sobre el modo de ponerlo por obra. Valor les so- Hila, constancia Ja tenian, ta pobreza estimulaba su hit cntduces no satisfecha ambicion: mas, yc¢6mo le~ vir A cabo sus proycetos, con tanta falta de recursos?.... Midntras Pizarro y Almagro discurrian sobre la miner de poner por obra el proyecto del descubri- ininnto yeonquista del imperio del Pert, otro de los iii fianosos vecinos de Panamé buscaba tambien, por ru pmite, cdmoemplear, de ua modo oculto y secreto, varnqaella cinpresa, su caudal, que era crecide. Mas co- sy de holganza se encontraba en Tierra-frme eu a Gpoca, casi en las mismas condiciones que Piza- Gm mo hubiese coopcrado 4 la muerte de Balboa y teni- do mucha parte en clla, temia trabajar @ las claras para que continuaran jos descubrimientos que en las costas todavfa inexploradas del Océano del Sur habia prineipiado con tan infeliz suceso el desgraciado yerno de Pedrarias. 1] licenciado Espinosa, habia servido de fiscal en el jnicio contra Balboa, y por eso temia con ra- zon que se le croyera edmplice en la muerte de aquel capitan, cuando queria aprovecharsc de sus deseubri- mieutos. Asf, pues, bused manera como pudicse em- plear su dinero en Ja empresa, conservando & cubierto su honra, lo cual consigaid fcilinente por medio de Lu- que, quien, como se ha Hegado 4 averiguar despues, re~ presentaba la persona del licenciado y éste daba, por manos de Luque, el dinero, que necesitaban los socios. ifernando de Luque, candnigo de la catedral de fe Antigua del Darien y entéuces vicario de Panamé, se presenté, pucs, publicamente como socio en la empre- sa del descubrimiento, aunque en secreto hacia las ve- ces del licenciado Espinosa. Pasidvonse, pues, de acucr- do [fernando de Luque, Diego de Almagro y Francis- co Pizarro, comprometiéndose los dos ttimos 4 emplear_ su pequenio caudal y consagrar su persona y diligencia & la ompresa, y el primero 4 contribuir 4 ella con el di- nero necesario, dando para los primeros gastos veinte mil castellanos de oro y conviniendo en distribuirse pro porcionalmente las ganaucias. Habida, pues, licencia del Gobernador, aprestaron una miserable flotilla, cdm- prando al efecto un buque que Balboa habia preparado para los mismos deseubrimicntos, y que desde la muer- te de este capitan habia quedado abandonado en el puerto. Lo adobaron lo mejor que pudicron y con ochen- ta hombres de tripnlacion se hizo Pizarro ala vela, en Noviembre de 1524, con rumbo al Sur, mi¢ntras Alina- gro se qnedaba cn Panama, ocupado en aparejar gente y vitualla en otro buque, que dentro de pecos dias de> hin seguir al de su compancro, : Pizarro lanzé su pequetio buque a las aguas del Oeduno, dirigiendo, & tientas, por rumbo desconocido la prow hacia el Sur, aprovechandose de los consejos y nubicias que le habia dado Andagoya al salir de Pana- tnt, La estacion, en que Pizarro emprendié este primer vinje, era la ménos oportuna para navegar en las aguas dol Pacitico, Vientos contrarios entorpecian la marcha, (otupestades constantes maltrataban la nave; y el ciclo; ticmupre nebuloso, hacia penosa y dificil la vavegacion: Joy aventureros espatioles sabian que én las playas de eae mar desconocido, -por donde ellos estaban enténces tuyegando por primera vez, existia an imperio opulen- lu; pero, gdénde estaba? gsc hallaba, talvez, muy cerca? jiteaso se ocultaba & mucha distancia? : - «Nada sabian cou certidumbre, yast era necesario no alejarse de la tie ra é ir conociendo palmo 4 palmo las orillas. Al cabo do muchos dias de lente navegacion, Ilegaron al puerto do Pitas, tltimo térinino de la navegacion de Andago- ya: de allf para adelante todo: era inexplorado. Al fin wiribaron & un pucrto, que al parecer ofrecia para los ya cuusados oavegantes abrigo un poco cdmodo; y cra ne cesario saltar en tierra, porque cl agua se iba acabando y los viveres escaseaban. Cuando saltaron en tierra, las ilayas anegadas con las lluvias, no les presentaban suc- * jv seguro: pantanos profandos, ciénagas extensas, donde wi hundian al pisar, aguaceros incesantes, tal era la po- wut que el contivente americano ofrecia en las costas del Mediodia & les causados compateros de Pizarro, suo cn busea del codiciado oro sc atrevian 4 bollarlo por firiinera vez. Desde este punto determind Pizarro que se volvie- ta Montenegro @ la isla de las Perlas, en busca de vitua- {n, Entre tanto, permanecid él con sus compaiieros, ali- tentdndose con rafees amargas, bayas desabridas y al- wuinos mariscos que cogian en las playas, y que el ham- i —10— bre les hacia devorar con Ausia. Pasadas scis semanas, volvié Montenegro y quedé pasmado viendo el aspecto demacrado y abatido de sus comparicros: algunos babian muerto, victimas de la necesidad. Reforzados con los. alimentos traidos por Montenegro, continnd Pizarro ha- cia el Sur el reconocimiento de la costa, despues de ha- her apellidado Puerto del hambre, & quel de donde se alejaba, para eterno recuerdo de las penalidades que allf habian padecido, Continuando su marcha, siempre hacia el Sur, de- sembared en un punto, al cual puso por nombre Pueblo quemado. Kstrechas veredas, que se descubrian por en- tre los bosques cercanos 4 la playa, indicaban que alli debia haber alguna poblacion. Eucontrése ésta,en efec- to, A no mucha distancia; mas Pizarro se vid obligado & retirarse por la tenaz resistencia que le opusicron los salvajes, acometiéndole con inesperado denuedo y for- taleza. Los companeros le pidieron enténces que to- maré la vuelta de Panama: asi es que, condescendiendo conellos, hizose & la vela, y fué 4 tomar puerto en Chi- cama, pequefia poblacion & corta distancia de aquella ciudad. : Almagro habia salido de Panama pocos dias des- pues que Pizarro. Por algunas seitales, hechas en los 4r- * doles, como habian convenido de antemano, fué siguien- do la misma derrota de su companero y avanzé hasta Pueblo qnemado, reconocicndo al paso los puntos don- de Antes habia tocado Pizarro, Con la esperanza de en- contrarse con él mas adelante, continud descubriendo la costa hasta el rio que llamaron de San Juan; mas, como no hallase ya sefial ninguna, determind volverse & Pana- ma. Cuando tlegd & la isla de las Perlas le dieron noti- cia de Pizarro y del punto donde se hallaba, y, deseoso de verlo cuanto Antes, se dirigid en busca suya 4 la provin- cia de Chicama. Alli encontré &su compatiero, con vein- te hombres, muy destrozado, porque Pedrarias, Guber- nidor de Panama, le habia probibido entrar en esta ciu- thid, por Ja falta de comida que babia en ella, y manda- dole que se detuviese en Chicama, pacificando ciertos euciques alzados, hasta que se cogicran los maizale Grandes obsticulos oponian cn Panama a los fren sacios para la realizacion de su empresa. Pedrarias foi negaba recursos; cl eaudal propio estaba agotado y hi eumpre: ia caido en tal deserédito, que con gran- ‘on eucoutrar quien se lo p tase. ion fué cuando los tres asociados, fires mas que nunca ca dar cima é la obra comenza- da, cclebraron aquel famoso contrato, por el cual jararon dividirse, por partes iguales, del imperio cuya conquista fenian resuelta. La diligencia de Almagro logrd, al fin, disponer tne cmbarcacion algo cémoda con cicnte diez hombres, was pocos caballos, alganos pertrechos y abundan- {nw provisiones de boca. Juntdze con Pizarro que lo es- tuba ya aguardando en Chicama, y ambos cotitinuaron nw navegacion Hegando en breves dias al rio deSan Juan, fllimo punto de la costa reconocido por Almagro, en su primer viaje. Determinaron hacer alto alli, para. repa- Huse de los quebrantos sufridos cn la navegacion, y, su- Viendo dos legu: ha de la embocadura del rio, en- eantraron & sus. las un pueblo, cnyos habitant 8, uststados con Ja repentina aparicion de les extranjeros, hubian huido, abaudonando sus casas, 4 ocullarse cn los hasques. Los expedicionarios, entrando & saco el puc- hlo, recogicron en varias piezas hasta quince mil pesos «novo, y alegres con el rieo despojo, tomato tan leil- mente, acordaron estimular con db 4 los colonos de Pa- tind, para que acudiesen & tomar parte cu la empresa, (ou este tin resolvicron que en la una vave volviera Al- uugro & Panam’ en demaida de nucvos recursos; que Pizarro aguardara en el misnio pitato, cou dos canoas ¥ Jn mayor parte de la genta, y que, entre tanto, el piloto —i Bartolomé Ruiz siguicra adelante en el otro buque, ex~ plorando la costa hacia el Sar. Cuando Almagro Hegé cn Panam, hallé ya nuevo Gobernador, pues en vez de Pedrarias habia sido nom- brado 1). Pedro de los Rios, quien recibié & Almagro muy sagazmente y le prometié favoreecr cn cuanto pu- diese su empresa. Empero, dejando 4 Almagro ocupado en preparar su nueva partida y midntras que Pizarro es- tA aguardando la yuella de sa companero, sigamos nose otros al piloto Bartolomé Ruiz y contemplemos el des» eubrimicnto de la tierra ecuatoriana. ua. Con viento préspero y brisas favorables la nave del marino castellano fué avanzando en su cainino, y cl pri- mer punto donde arribdé fud la pequema isla del Gallo, Somo se habia propresto solamente reconocer las cos- tas que iba descubriendo, no desembared en ninguna parte, Antes siguid adclante su derrota y 4 poco se hallé 7 n una bermosa bahia. Ruiz acababa de ponerse delant: de la tierra ecuatoriana: era cl primer curopco que vis taba las costas de nuestra patria. La parte dellitoral ecua~ toriano, de lo que hoy Hamamos provincia de Msmeral- das, eso era lo que el piloto castellano tenia delante de sus ojos. Miéntras el buque pasaba, desliz&ndose suavemen- te por las aguas del Pacifico, hasta entéuces uo corta- das por qquillas europeas, los sencillos indfgenas acudian en tropel 4 la play a, y asombrados se yan mirando la nave, sin saber darse cuenta de lo que vefan, La hermosa tierra ecuatoriana se presentaba 4 las curiosas miradas de los marinos espanoles ataviada con Jas galas de su sienspre verde y a vegetacion: cam- pos cultivados, bosques frondosos, colinas pintorescas so divisaban hasta donde alcauzaba 4 descubrir la vista: por entre las “sementeras y plantios asomaban las cabanas de los indios, derramadas aqut y alld con gracioso des don, y las columnas de humo, que, levantdudose del fondo de los bosques, escarmenaba el viento 4 lo Idjos eu el ho- tizonte eran indicios seguros de numeresa poblacion. Viendo Ruiz 4 los indies con aspecto de paz, echd anclas en el caudaloso Hsmeraldas y cuando salt6 en tie~ tra {ud recibido por ellos amistosamente. alld 4 las ori- Nias del rio tres pueblos grandes, cuyos habitantes esta- Iu engalanados con joyas de oro, y tres indios, que le walicron & recibir, Hevaban sendas diademas del mismo uiclal en sus cabezas. Kntre varios obsequios que le ofre- eieron, diéronle tambien algun oro por tundir. Despues de permanecer dos dias entre los indios, volvié Ruiz 4 nu navio y continud navegando 4 lo largo de la costa de Msmeraldas y Manabf hasta doblar cl cabo Pasado, te- uiendo la gloria de haber sido el primero que navegara bajo la linea equinece ial. Bartdtomd Ruiz, e el primer eu- ropeo que pisdé la tierra ecuatoriana, era un piloto muy {ibil, natural de Moguer en Andalucia, Hallabase en alta mar, cuando alcanzd 4 divisar que asomaba en el horizonte algo que parecia una como vola latina; cuanto mas iba acercéudose, mis crecia la inquictud, sin poder darse cucnta, de lo mismo que es- tuba viendo, pues, era aquello una balsa peruana, en la «ual algunos indios de ‘Cimbez iban 4 comerciar con lus de las costes de Esmeraldas y Manabi. Sorprendido quedé Bartolomé Ruiz, cuando, atracando la balsa de los indios del Pert, encontré en ella tejidos de lana y de algodon con hermosvs tintes de variados colores, vasos y otros objetos de oro y de platamuy bien trabajados y ‘hasta una balanza para pesar oro; jndicios evidentes de la . oxistencia de pueblos ri os y hasti ante civilizados respecto © de las tribus salvajes que poblaban las feraces costas «el Chocd. Ruiz, dejando en libertad & los demas, Hevd con- nigo solamente dos indios, y con ellos did la vuelta hic el vio de Sah Juan, para comunicar 4 Pizarro las hala aa ean giiefias noticias acerca de las tierras que habia descu- bierto. Y, en cfecto, las costas, que el piloto Ruiz acababa ded briryson las mas hermosas de este lado occiden- tal que batian lasaguas de) Pacilico. La gran cordillerade Jos Andes, que recorre de Norte 4 Sur todo cl continen- te americano, conforme se aproxima al Tucuador, , so va dividicndo en dos grupos 6 ramales, que corren uno en frente de otro hasta més all del punto, donde nuestra Repitblica parte limites eon la del Perdis Varios otros ramates dela gran cordillera, tendidos de Oriente 4 Oc- cidente entre los dos principales, forman con éstas unos como peldafios de aquel gigantesco encadenamiento de montafias, coutribuyendo 4 4 todo el conjunto el as- pecto de una inmensa esealera, sobre la cual descuellan eerros clevados, que esconden ew la region de las nubes sus frentes, siempre eubiertas de nieve. Lisa distribu- cion, casi simdtrica de las cordilleres, forma mesetas va- riadas, valles profundos, caiiadas pintorescas cn el ceu~ tro de la Reptiblica, al paso que al Oriente y al Ocei- dente, atrimadas & los lades de la gran cordillera, en declives prolongados, aparecen selvas y bosques sécula- res, que por el Oriente se exticnden hasta las ag’ del Amazonas y por el Occidente Hegan, en algunas partes, hasta las playas del Océano, Montes gigantescos, cubicrtos con capas de hielo, se alzan en una hilera prolongada 4 entrambos lados de la cordillera: unas veces parccen pirdmides colosales de brunida plata, 4 la pldcida claridad de la Luna en las fiermos: de verano: oftas veces, cuando se in- flama el golable, que guardau en sus entrafias, ofrec aun espeeticulo terriblemente hermo- 4 la vis so, presentdudose, & incicrlas distancias, eu la oscuri- dul, como hogueras inmensas, atizadas por el soplo de los hu trucnos sordos y prolon noir de cuando en cuando, y cn la noche sucede muchas ol voce qua cf viajero no acicrta 4 discernir cutre los ca- tullutas do le lompestad, que se condensa en el hori los Dramidos del volean que, talvez, se prepara préxima y desoladora reventazon, Ala madrugada los valles aparecen arropados en now autit neblina y entdénecs es curioso observar eémo fins vow mmuncian su corricnte por un murmullo, que ca- era A indicar de donde sale: por la tarde, su- endo uiachas veces que, miéntras eo los valles sc des- ucla eopiosos aguaccros, en las cumbres clevadas de lon moutes esta brillande al mismo tiempo el sol con to~ da cerenidad, E Varios rios de diverso caudal tejen en los valles, oolvay y cordilferas del Ecuador wna como red de plata, ine ayurece teudida cu todas dire sr unos, al des- eruder de las cumbres nevadas de la cordillera, ruedan il valle en senoresos torrentes, se arr un luego por cau- een pvotundos y recorrienda, como el Guaillabamba, tres flovincias entcras van & derramar sus aguas cn al Pa- Hflico: ofros nacen, como el Jubdnes, en ‘Tos lagos som- hefos de la cordillera, bajan azotando su corriente entre races y, despaes de formar en el valle cortos remansos, vuelvend esconderse entre grictas profindas: ya descien- den de los par y, dando giros y rodeos, se derraman wn los valles interandinos, formando & la mérgen vegas deliciosas, como el Paute; ya, en fin, recogiendo el tri- Sito de otros innumerables, engruesan prodigiosamen- fe nu caudal y corren al encuentro del Maranon, émule slo los mares. Campos, siempre cubiertos de verdor, mereed 4 la influencia hendfea de un elima suave, que tio conoce ni el rigor del invierno, ni Jos calores del es- (lu, dan & da tierra coualoriaua un aspecto agradable y rinieno, Si en sus bosques crecen el Arbol medicinal de fa Quinay el aromético Canclo; si alld Jas arenas de los tidy von ricas en oro, act dehesas y prados inmensos se ustienden en los repechos de las cordilleras, con vidan- hante, Fe UHH 8) 10-80 a6) i do 4 las tiles facnas de la ganaderia, Los liosqties abti- gan una innumerable varicdad de animales, desde la enorme danta, que forma su cueva al pid de Arboles se- culares, hasta el t{mido armadillo que se guaréce entre guijarros; y desde el gigantesco céudor, que hace su-ni- do en las brefias heladas del Chimborazo, hasta el di- minuto quinde, que lo cuelga de las ramas del naranjo y limouero entre las flores de nuestros jardines. Al mismo tiempo que el piloto Ruiz volvia de su exploracion 4 las costas del Sur, con tan halagiiefias noticias de la tierra que habia descubierto, lHegaba tam- bien Almagro, bien provisto de vitualla, y trayendo con= sigo algunos auxiliares mas para continear la empresa, Asf es que, cobrando brios, los abatidos compasicros de Pizarro clamaban por darse pronto, 4 la vela, para ir 4 reconocer esas tierras, que con tan magnfficos colores les pintaba Ruiz. Aprovechandose el discreto capitan del entusiasmo de sus aventureres, se eché al mar y na- vegando, aunque con tiempo borrascoso, llegd, guiado por Ruiz, 4 la Bahfa, que llamaron de San Mateo, por ha- ber anclado en ella el 21 de Setiembre de 1526, dia en que la Iglesia catélica celebra Ja fiesta de aquel santo Apéstol, Saltaron, pues, todos en tierra y pa ndoles coaveniente descansar allf algun tanto, salicron 4 reco- rrerla; como divisasen un indio, que andaba por ahi, Pi- zarro mandé tomarlo para que les diese algunas noticias del imperio que buscaban y de la comarca & que habia arribado. EL indio, asf que se vid perseguido por dos ji- netes que venian en su seguimiento, cchd 4 correr ¥ huyé con carrera tan acelerada y por tan Jargo trecho que, al fin, cayd muerto, falto de respiracion; & lo cual contribuiria tambien mucho, sin duda alguna, el horror que debieron inspirarle los caballos, haciéndole sentir su fogoso aliento & las espaldas. Parte por tierra y par te por mar continuaron su marcha los conquistadores hasta el pucblo de Atacdmez, cuyas calles tiradas 4 cor- mf Foe fel y uumerosa poblacion no pudieron ménos de con- templae Henos de sorpresa. Resucltos & descangar abi ~ ile lus fitigas de la penosa marcha por tierra, se acuar- tohivon en una de las mejores s del pachlo, que tromdores habian dejado abandonadas 4 la Hegada de fun extranjeros. Y bicn necesitados de descanso debian Nullarse despues de haber Hegado allf andando 4 pic, atvuvesando esteros y pantanos con el agua hasta la mi- tal del cuerpo, fendidog iga con el peso de la fe- rola armadura, s dos con sus justillos de algodon y tau atormentados por los mosquitos que, segun refiere’ +f eronista [errera, tenian que enterrarse hasta los ojos au la arena para librarse, siguicra: por algunos breves inatuntes, de sus tnolestas picadi . Algunos murieron 4 eonsecucacia de esto y los més cnfrmaron, Los expaitoles miraban coa sus propios ojos, y no ait aiouibro, las grandes porcioncs de terreno cultivado, liv vistosas sementeras de niatz y las plantaciones de eneng, que encontraban al paso y junto 4 los pueblos. Env Mucfimez hallaron maiz ex tanta abundancia, que hi- cieiou de dt pan, vino, micl, vinagre, guiséadolo de mu- chas maneras, Entre tanto, los indios andaban embos- ulin, coneeridudose para dar de sobresalto en los ex- Huujeros y acabar cou ellos, gQué andan buscando éstos, ao deciant gqué quieren estos hombres barbudos, que eoulivan nuestras mujeres?....Justas reflexiones det eeutide comun, intitiles pare laavaricia, Viendo que los inion se prescutaban con preveuciones de hostilidad, Visnrvo les mandé mensajeros, para Hamarlos de paz, 2 rutindoles que no tenia dnimo de causarles datio. Los indioe prometieron venir al dia siguiente, pero no se pre- eataron; Hamados & iaviiados, por segunda vez, tampo- eo nendicron, oi ellos, ni los mensajeros. Ast es que los eopimioles Jas acometieron y alancearon algunos; mas, cuntido los indios venian & la carga y se preparaban con sheuneda & dav el alaqie, los descoucertd y puso en fu- 8 1s youn iacidente ridicule, aunque para cllax maraviliose. Uno de lo Jineles, que tenian Ie espanioles By cayd al suelo al tiempo misino en que eorria, espoleando A su caballo para acometer & los indios; vicnda éstos caer al jinete, se imaginaron que cl terrible moustrao se habia partido en dos, niultiplicéndose para hacerles dato, eon Jo nal, atdnitos, sblo pensaron en huir, Como cl ntimero de indios era considerable y se pifestaban resuclios A eombatir, los des capitanes celebraren va censejo de guerra, para tomar deter. minacion acertada en aquellas circanstancias. Diver-- sos y encontrados cran los pareceres de los soldados, annqne fa mayor parte de ellos ypinaba por la vuelta 4 Panama, alegando que no era prudeute atreverse & ra, siendo ellos en tan acomoter fa conguista de la tie sorte utimero, y faltos, ademas, de los recursos nec i para tamana empresa. Almagro contradecia este dietdinen, digieade que en todo caso converia no perder afiad mejor, es estar igros, ue tra more 8 por deu- tiempo en le congnista; poes aqui, aunque sea rodéados de p de miseria ea las cfweeles de Banat, pres das. Pizarro, talvez, agriado el Animo con los suftimien- fos, resp: ondid Asn compaiere cn fono descomedido: ese conscjo bien lo pedeis dar vos, que, yendo y vinieu- do de Panama, no habeis oxperimentado los trabajos de los que nos quedamos cn esta tierra, falios de todo to neeesario para la vida, padeciendo la miseria del ham- bre qne nos reduce & extrema congoja. Mixaxperada Al» Inagro con ¢ puesta, ve trabd de palabras cou Pi- zarroy any schaban manv @ las espadas para herirse ambos ¢apitanes, cuando el tesorero Rivera y el pilote Ratz se pusieron de por medio y lograron tracrlos 4 un aunisteso avenimiento. Uitndose, pues, un abrazo frater- nal on prenda de reconaiiacion, determinaron que Pi- carro gitedara con la mayor parte dela gente, aguardan= do, uvéatras Abnagro tha 4 Panama para buscar recur- ras wom | ome os y ta geate ale tropa neensa veg » congnisia del Perd, averoa del cual acababan de adquiriy ais exactas uoti- cnx, Reembaredndose, pues, volvieron a hacerse A Ja vela con direccion 4 fa vecina isla del Gallo, lugar esco- pido para da permanencia de Pizarro. Midotras than na- veuando, tuvicron oeasion de couvencerse del arrojo y vilor de los habilantes de aquellas costas, pues los bu- yes de los Conquistadores se vieron acometidos por ca- turce canoas de indios que, en aparate de gnerra y con wiradas provocativas, dicron varias veccs la vuelta al re- iledor de ellos, y Meilmente se acercaron 4 la playa re- aweltos, al parecer, A rosistir alli, cuzndo los espanoles iilentaron garrarlos. Pisarro “les embaredrmen su genic cn laista, disiante alpuuas loguas def coutiuente, yallf, & las puertas deliat perio que andaba buscando, detorisind aguardar ka vucl fade sucompanero. Pronto los tristes aventireros vie rau desaparecer en el remote horizoute, que for maha da anulada superbcie de las aguas del Peofiico, el buquo en que se regresaba Almagro; y desde ese imstante princi- pitton &Goutar uo los dias sind los menscutos que tarda- In en volver presenfarse en el pints donde lo kabian visto desaparecer; mas pasatbaan das y dias y el descade hique wo volvia. 2Qué te habix suceltide? {Por qud tur daha ea volver Abnagro? iy tracy de alld aus rin, para acometer, con seguridad Hie: CAPIRULO SEGUNDO. PREPARALIVOS PARA LA CONQUISTA, Viaje de Piswvo a Bspaiia—Capitulaciones celebrailas con Carlos V—Las primeros religiosos que vinieron al Peri. Pizarro reconoee seywnda vez ta costa de bsmeraldas.—- Viaje perro al branes de le costa Llegada & ly isle de la Pund— Com'nttes con los indiog.—Pisarro y sus conpaneros pascn & Timbea—Térming de la conquista del Deri. E Por desgracia, los soldados no tenian Ja misma constancia de alma que sus capitanes, para sobrellevar con fortaleza la pevosa vida delaventurceo, fan pronto halagaco por esperanzas lisonjeras, como bnrlado luego por amargos desenguttos: asf, descontcntos y cist doses perados, se dicron mafia para hacer Hegas & manos de Pedro de tos Rios, Gobernador de Panamé/tina repre- xentacion, en ta cual le pedian, con grande encarecimicn- to, quese diguara saearlos de tan miserable situacion y hacerlos volver 4 Trerra-firme. (1) Chantas medidas tomaron los sagaces capitanes, para impedir que repre- sentacioncs semejantes Hegasen & Panama, todas fueron inttiles. Ya fuese verdailera conmiscracion, ya fuese egoismo lo que estimalaba el Animo del Gobernador, lo cierto ex que se uegd lereamente & conceder licencia pae ra que se llevasen nuevos refuerzos A Pizarro; Autes (1) Se enenta que ovnita dentro dom ovillo ¢ gav 4 Panama una reprexentavion dirigida al Gober inuchos, al fin de la cual se Ieia esta yedondillar hilo higieron Te= ador, firmada poy Pues, Senor Goberuador, Mirelo bien por entero: . Que alld va cl recogedor Y aed queda el carniecro le tien dispuso que un oficial desu servidumbre, Hamada ‘Vatu, fuera con un navio & tracy & Panamé & Pizarro (J nits comparticros i Un dia se dejé ver en el horizonte ef buque tan de- weno; pero no era Almagro, el companero & quien tanto funhinn aguardado todas los dias, el que Hegaba, sind Va- fur que traia érden’expresa del Gobernador para que, uhundonando para siempre laempresa del descubrimien- fo prroycctada, se volviesen todos 4 Panama. Apdénas po- din haberse presentado circunstancias mas erfticas para Viznero 4 la legada de ‘Lafur: en un momento veia des- viuiccerse sus proyectos, cuando estaba ya A punto de realizarlos. Enténces fué cuando hizo aquella hazana ver- duderamente herdica de quedarse selo contra todas las prevenciones del Gobertador, firme en lever 4 cabo su wopdsito, 4 pesar de toda clase de obst&culos. Cuando lnged el dia de la vuelta de Vatur 4 Panama, Pizarro rei- lend sus ruegos é instancias, para que le dejase algan bas- {imento, ya que no queria, de ninguna manera, consea- liv cu que quedasen los’ compaieros; empero ‘Tafur se mantuvo inflexible. EL momento de ta partida Lega; la dr- ilu de embarearse se ha dado ya; pronto, recogiendo iiclas, zarpard la nave y con clla se disiparén las espe- tiuzas de conquistar un imperio, cuya opuleucia vo.pue- dew poner en duda...gQué hace enténces Pizarro?..Poma wu espada, (raza con ella en el suelo una tinea de Oriente ii Qecidente y, sefialando al Norte, dice: para all4 pobre- wi, deshonra; para acd, aflade, sefalando cl Mediodia, riquazas, glorial!..y, diciendo esto, salta el primero la H- ton, con -direccion al Pert. Solo trece tuvieron suficien- (o valor para seguirle y uno tras otro la saltaron de _pues desu capitan; los demas, todos, se volvicron comten- Jus 4 Panama. Como se yeian tan pocos ev nitmero juz- sarou conveniente pasar de la isla del Gallo 4 la Gor- yona mas distante. de las costas, con lo cual ovitaban las woometidas de los salyajes. jUndutos trabajos pasaron allf en aquella isla. de- sierta! La ropa, padriéndese con Jas uvias incesantes, se les fad cayendo 4 pedaxos y quedaron casi completa- mente desnudos: se les acabaron may pronto losalimen- tos y, para no morirse de hambre, se vieron obligados & comer hasta culebras y otros reptiles vencnosos, en que abundaba la isla: el calor enervaba: las fuerzas de sus malalimentados euerpos; la humedad Jes causaba dolen- cias y enfermedades... 1] buqne ev que dcbia venir dé Panama algun auxilio no asomaba, y los cuitados aveulureros gastaban los dias cu pricticas religiosas y en la mondtona y desesperada ocupacion de estarse mi- yando cl horizonte para dexcubrir el buque descado, aun- que pasaban meses tras meses y cl buque vo venia. Su permanencia en la desierta isia de Gorgona es uno de los episodios nds admirablesde la historia de la conquis- iade América, tan abundante en hechos que asombran, Tas instancins y empetios de Luque y de. Alma- gro y las quejas de los vecinos de Panama. contra Pedro de lo. los Rios, porque dejaba pereecr, abandonados cn una roca desierta del Océano, catorce espatioles, dignos de consideracion por sus herdicas capresas en servicio de Ja corona de Castilla, movicron, al fin, el Animo del in- exible Gobernadar y consintié en que se les mandara un bugque, pero sdlo con los aprestos necesarios para la navegacion, y con dbrden ferminante de que Pizarro se presentara cn Panama dentro de seis meses cumplidos. Inexplicable fué la alegria de los tristes moradores de la Gorgona cuando vieron, al cabo de ocho meses, arvibar aciia el avhelado buque. En cl volvidse 4 dar Ala vela Vizarro y, goberuaude hacia cl Sar, divigtle por el dies- tro murme Ruta, reconocid las costas ecuatorianas, do- Pasado, raspuso la linea equinoceial, sured las ny del golio de Jambelf, noté fa isla de Puna y, on lose on frente de Tambez, observd cou aduniracion las sorprendentes sefales de riqueza y ade hid ol oe dpe. fantamiento que prescntaha el imperio que iba & cor quistar. Kv este viaje de explo ion Pizarro, visitandc’ boseostas del Pert, Head hasta més allé de Sauta, des- de donde sus comparic obligaron & dar la vuelta para Panama. La oxistencia de un imperio no sdlo rico, sind opu- lonto, era indudable; los aventurecos expanoles acababan de ver Henadas peranzas mds allde lo que ellos inismos en su ambiciosa fantasfa se habian imaginado; sblo no perder tiewpo en eonqnistarlo, Vartid, pues, Pizarro para Hspana, se presenté cn Toledo ante ef Marperador Carlos V, le mostré los objetos que traia, iguar la me de los reinos quea acababa de senbrir, y obtavo despachos favorables 4 sa empresa. sto de ffiilos y dp empleos, rico dv esperanzas y seando & sus anchas cou proyectos de grandcza, el istador del Berti y futuro demoledor del trono de arpd del puerto de San Tricar, como & har- yen una mal aparejada nave. Venia & conquistar i entarse en si patria. casi un atio de ausencia estuvo de vuelta en as herma rcima & Despaes de Panama, acompanado de {a conguista del Pert. Graves & inesperados obst: senfaron, nO ohstante, para continuarla, Disgustos profundes, venga- tivos resentimicntos del amor propio ofendido ¢ acon abortar, cuando estaba A punto de Hev ho. Dixgustos y resentimicntos, que, si por enténces ne ppresa, se Conservaron con todo yivos en cl pecho do les viados hasta manitestarse despues: eH venganzts ribes y sangrientas, que han impreso un eatin de inamia eborua, en la frente de los conquis- fadores, Lodo lo allanéd y compuso el sagaz Vicario de Manns; pero Gh jo ver realizada la funesta protect, que su previsora prudencia hiciera 4 sus dos sacios, cuando Pigarro partia para Espafa. Cuando Pi- whoparon ta af ie ‘0 se fesistia & partir 4 la Corte, para negociar cote el Emperador la conquista del Perti, y Almagro insisti en que debia ir su compancro Antes que ofro algund, Hernando de Luque les dijo estas palabras: *jPlegue & Dios, bijos, que no os hurteis uno al otro fa bendicion, como Jacob & Msatt. Yo holgara todavia que & lo mdnos fudrades entrambos”. La historia ha recogide estas pa- labras del avisado sacerdote, para mostrar el triste cam- plimiento del anuncio en ellas contenido. * Una de las primeras condiciones impuestas por’ C&rlos V & Pizarro, cn la capitulacion que celebrd con élen Toledo para la conquista del Pert, fud la de que Nevara sacerdotes y religiosos que se encargasen de la predicacion del Evangelio y conversion de los _indios & Ja fé catélica. Y en una cédula del aiio de 1529 sc de- signdal dominicano Fr. Regivaldo de Pedraza para que, acompafiado de scis religiosos més de su misma Orden, pasase al Pert. Uno de estos seis religiosos fué el P. Alonso de Montenegro, fundador del convento de Qui- to. Porotras cédulas reales del mismo afio se mandé dar 4 estos Padres lo eecesario para vestuario, transporte hasta Panamé, ornamentos y vasos sagrados, que debian’ traer desde Espaiia, todo del tesoro de las cajas reales, sefaldndose d los empleados de a Corona hasta el ramo de donde habian de hacer estos gasto EL P. Er. Reginaldo de Pedraza era el fundador del convento de Dominicos de Panama, & donde habia si- do enviado por el P. Fr. Pedro de Cordova, uno de los dominicanos, més ejemplares que habian venido 4 la Ks- pafiola. Segun afirma Meléndez, cronista'del Orden de Predicadores en cl Pert, cl P. Pedraza hizo con Piza- rro el viaje 4 Espafia y le acampand 4 la andioncia que concedié en ‘Toledo Carlos V al conquistador del Pert. Sea de esto lo que fuere, unacosa hay may digna de atencion en las providencias tomadas por el gobierno es- pamtol para la conquista del Pert, y es cierta disposicion,: