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La heroína romántica, imagen de la mujer en “La última

niebla”

“La ultima niebla” nos relata la vida de una mujer que se casa con su

primo, Daniel, convirtiéndose en el segundo matrimonio de este. Viven en

el campo y reciben una visita de el primo de su esposo, Jaime, su mujer,

Reina, y un amigo que resultó ser el amante de Reina. En esa situación

nuestra protagonista se da cuenta que tal vez con otro hombre pueda

liberarse, ya que vivía oprimida al modelo de la anterior mujer de su

marido. Una noche en un viaje a la ciudad ella decide caminar, recorre

muchas calles y avenidas hasta que se encuentra con un hombre que la

lleva a su casa, desatándose una pasión instantánea. Luego de este hecho

ella vive ensoñada en que su hombre volverá e incluso lo ve una o dos

veces más, pero según sus declaraciones está siempre a su lado. Finalmente

siguiendo el ejemplo de Reina decide tratar de suicidarse, sin los mejores

resultados, aunque sirvió para que abriera los ojos respecto de su modelo de

vida actual, prefiriendo la muerte a la opresión.

En la novela es preponderante la imagen de la heroína romántica,

como símbolo de liberalidad en nuestra protagonista. Considerando

expuestas las ideas de la teoría del género, nos limitaremos a enunciar una

de sus características, la dimensión erótica, sin dejar de lado las imágenes

culturales de la mujer para comprobar nuestro supuesto.


Para comenzar, la dimensión sexual o erótica en este mundo interno

señala como fundamental la conciencia femenina de su sexualidad,

entendida en término de pareja y desde la maternidad. En general esta

sexualidad es descrita frustrada, reprimida por los cánones sociales, que no

puede ser ejercida libremente. También se busca romper con la concepción

de la mujer, que solo sirve para la reproducción, con ideas como una

sexualidad heterea, angelical y espiritualizada. Aunque la búsqueda de

placer y goce en la mujer es vista pecaminosamente, no así en el hombre

que es normal y aceptable. Incluso son frecuentes los testimonios de

irrealización de las mujeres, debidos a las condiciones sociales. La esposa

de Daniel encuentra en su sexualidad un escape a su vida rutinaria.

“Ardo en deseos de que me descubra cuanto antes su mirada. La

belleza de mi cuerpo ansía, por fin, su parte de homenaje. Una vez

desnuda, permanezco sentada al borde de la cama. El se aparta y me

contempla. Bajo su atenta mirada, hecho la cabeza hacia atrás y este

ademán me llena de íntimo bienestar. Anudo mis brazos tras la nuca,

trenzo y destrenzo las piernas y cada gesto me trae consigo un placer

intenso y completo, como si, por fin, tuvieran una razón de ser mis brazos

y mi cuello y mis piernas. ¡Aunque este goce fuera la única finalidad del

amor, me sentiría ya bien recompensada!”


En la mujer esta sexualidad no realizada la lleva a la rebelión remarcando

esta característica como elemento fundamental del libro. Incluso la

protagonista considera la muerte como la mejor opción declarando en

reiteradas ocasiones reflexiones en torno a esto, la muerte.

“No me siento capaz de huir. De huir, ¿cómo, adonde? La muerte

me parece una aventura más accesible que la huida. De morir, si, me

siento capaz”

“El hecho de lanzarse bajo las ruedas de un vehículo requiere una

especie de inconsciencia. Cerraré los ojos y trataré de no pensar durante

un segundo.”

Por otra parte refiriéndonos a las imágenes culturales de la mujer,

que en general son siempre degradatorias, buscando resaltar las

características negativas de la mujer. En consecuencia pretenden reducir la

identidad femenina a una sola dimensión de ella, la mujer abnegada.

Debido a estas imágenes nacieron los estereotipos, que pueden ser

adheridos, como opción personal, o impuestos, la sociedad se lo impone al

individuo. En ambos casos como son estereotipos, se produce una situación


de crisis. En la novela esta crisis es gatillada por la pobre sexualidad de

nuestra protagonista y por su cotidianidad de vida. En este trozo,

encontramos descrita la vida trivial y cotidiana que la llevan a rebelarse.

“-Mañana volveremos al campo. Pasado mañana iré a oir misa al

pueblo, con mi suegra. Luego, durante el almuerzo, Daniel nos hablará de

los trabajos de la hacienda. En seguida visitaré el invernáculo, la

pajarera, el huerto. Antes de cenar, dormitaré junto a la chimenea o leeré

los periódicos locales. Después de comer me divertiré provocando

pequeñas catástrofes dentro del fuego, removiendo atinadamente las

brasas. Alrededor mío, un silencio indicará muy pronto que se ha agotado

todo tema de conversación y Daniel ajustará ruidosamente las barras

contra las puertas. Luego nos iremos a dormir. Y pasado mañana será lo

mismo, y dentro de un año, y dentro de diez; y será lo mismo hasta que la

vejez me arrebate todo derecho a amar y a desear, y hasta que mi cuerpo

se marchite y mi cara se aje y tenga vergüenza de mostrarme sin artificios

a la luz del sol.”

El estereotipo es adherido, ya que nuestro personaje principal asume

sumiso su rol de mujer y sus obligaciones como tal en la vida de cónyuge

con Daniel.

“ Ante el espejo de mi cuarto, desato mis cabellos, mis cabellos también

sombríos. Hubo un tiempo en que los llevé sueltos, casi hasta tocar el
hombro... Mi peinado se me antojaba, entonces, un casco guerrero que,

estoy segura, hubiera gustado al amante de Reina. Mi marido me obligó

después a recoger mis extravagantes cabellos; porque en tod debo

esforzarme en imitar a su primera mujer, a su primera mujer que, según el,

era una mujer perfecta.”

Además encontramos el estereotipo de la heroína romántica como

fundamental en la narración, este es una imagen de mujer que antepone a

la realización de su afectividad a todo propósito. Esta anteposición es

absoluta, se pierde el control sobre su vida y se convierte en una conducta

auto destructiva, demostrada claramente en párrafos anteriores.

“El suicidio de una mujer casi vieja, que cosa repugnante e inútil.

¿ Mi vida no es acaso ya el comienzo de la muerte? Morir para rehuir

¿qué nuevas decepciones? ¿ Que nuevos dolores?”

Esta sumisión de nuestro protagonista se ve reafirmada al final del

libro, luego que Daniel la rescata del suicidio.

“Lo sigo para llevar a cabo una infinidad de pequeños menesteres,

lo sigo para vivir correctamente, para morir correctamente, algún día.”

Al cabo, podemos determinar que la novela está influenciado en gran parte

por una imagen estereotipada de la mujer romántica, debido a sus rasgos en


la concepción de la sexualidad y a sus características principales descritas

en la novela.

Por ultimo, en referencia al análisis de genero, como una manera de

acercarse a la literatura. Nos parece sumamente válida y aprobaría su

puesta en práctica para el próximo año, ya que permite intervenir al alumno

en distintas visiones literarias y en distintos modos de ver cada una, tales

como el perspectivismo y la teoría del genero. Desarrollando un sistema de

aprendizaje atractivo e interpretativo.


“ La última niebla”