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Universidad Nacional de Cuyo

Facultad de Filosofía y Letras


Licenciatura en Historia (orientación Historia Universal)

ORDEN, DESORDEN, Y ESTABILIDAD. EN “LA


POLÍTICA” DE ARISTÓTELES
Seminario de Historia de las Ideas Políticas y Sociales de la Antigüedad
Clásica
Año 2008
JORGE RAUL ORELLANO
Registro 15.426

INTRODUCCIÓN

A nadie escapa que Aristóteles es considerado uno de los grandes pensadores


de la antigüedad clásica. Los clásicos son aquellos pensadores cuyas obras plantearon
problemas que supieron trascender en el tiempo por que tuvieron la capacidad de
plantear temas universales1. Es decir que se refirieron a una cuestión perdurable, que
se extendía en el tiempo “Aquello a lo que se refiere I. Berlin cuando dice que <<la
vitalidad de los clásicos brota de alguna cualidad que trasciende su tiempo>>”2, o
que elaboraron una gran síntesis, y que corresponde según C. Egües a un nivel de
pensamiento que
“se sitúa en el ámbito de las reflexiones sistemáticas en torno a lo político,
ya sea para reconocer, describir e interpretar los fenómenos políticos, ya para
profundizar sobre su esencia y la mejor forma posible de organización a que pueden
aspirar los hombres. Es éste el nivel propio de la teoría política. Según Sartori, “teoría

Fernando Vallespín citando a Maier, Rausch, Denzer reproduce esta declaración: “<<nos referimos a un
clásico del pensamiento político, únicamente cuando su obra alguna vez (…) ha estado en el centro de las
ideas y percepciones políticas de su época, cuando fue representativa de una sociedad y cuando –y ésta
es una condición ulterior nada despreciable—lleva dentro de sí la posibilidad de su extensión universal,
así como la fuerza para seguir influyendo en la historia>>”. VALLESPÍN, FERNANDO, Historia de la
teoría política I. Madrid, Alianza, 1990. pág. 37.
VALLESPÍN, FERNANDO, op. cit. pág. 38.

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pertenece tanto a la filosofía (la teoría filosófica) como a la ciencia (la teoría
científica) (…) requiere un alto nivel de elaboración mental”.” 3

Desde esta perspectiva es que más se ha estudiado a Aristóteles.


Conocemos el Aristóteles filósofo y también el Aristóteles clasificador de las formas de
gobierno y buscador del mejor gobierno. Otra faceta de Aristóteles es la de ser el gran
maestro de Alejandro Magno4. Todos, aspectos que lo hacen ‘trascender’ a su época.
Son caras que nos muestran sus grandes ideas filosóficas, sus grandes construcciones
teóricas, el gran pensador que busca el buen gobierno. De ello se ha hablado y se ha
escrito mucho. Pero; ¿Cuánto se ha hablado de las ideas de Aristóteles que no están
inmersas en la trascendencia? ¿En realidad, importan tales ideas? ¿Pueden servir las
mismas para la época en que hoy vivimos? Egües después de afirmar que la historia de
los hombres es la historia de lo que esos hombres pensaron dice “No quiere decir lo
anterior que todas las conductas de todos los hombres, a lo largo de la historia, sean el
fruto de las ideas sistemáticas, elaboradas. Ni que las ideas específicamente políticas
tengan tal universalidad. (…) Lo que se quiere poner en evidencia es que la vida de los
hombres y lo que ellos piensan conforman un compuesto (…) que constituye el tejido
histórico”5. No se trata de buscar la diferencia de Aristóteles con el resto de los
mortales sino su similitud con ellos. Obviamente la diferencia existe, y va a estar dada
en que Aristóteles, como todo buen filósofo, reflexiona sobre el tema. Esta similitud
con el resto de los hombres se basa en que detrás del Aristóteles gran pensador, hay un
hombre real que vivió en un tiempo dado, podríamos llamarlo el Aristóteles histórico, el
hombre que vive y está preocupado por el acontecer de su tiempo, y que en eso se
identifica con el resto de los hombres. Este Aristóteles es el que se rescata en este
trabajo a través del análisis basado en una fuente primaria La Política de Aristóteles, y
otras. Ya no se trata de buscar su pensamiento filosófico, o buscar ver qué es lo que de
sus ideas trasciende. Sino buscar qué es lo que le preocupa a Aristóteles como hombre
histórico, situado en la realidad y que recibe su influjo. Este trabajo no tiene por
finalidad los pensamientos abstractos filosóficos o trascendentales de Aristóteles, sino
las preocupaciones del hombre histórico en cuanto tal6. Se trata de humanizar a
Aristóteles, verlo como ‘hombre’ antes que el Gran Filósofo que todos conocemos. En

EGÜES, CARLOS, “Objeto y método en Historia de las Ideas Políticas”, en: Investigaciones y Ensayos
49. Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1999. pág. 203.
MARÍAS, JULIÁN, “Introducción”, en : La Política. Madrid, Centro de Estudios Constitucionales.
1983. pág. 5-6.
EGÚES, CARLOS, op. cit. pág. 195.
Ello no quiere decir que estas preocupaciones de un Aristóteles “Hombre de su tiempo” no se
enmarquen dentro de un pensamiento filosófico que implique un mayor nivel de abstracción, o que lo
haga ‘trascender’ en el tiempo.

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este sentido este trabajo es en cierto modo un reto, porque trata de buscar un Aristóteles
hombre, antes que el gran Aristóteles filósofo que conocen todos. Pero aún así la
perspectiva de este trabajo se circunscribe aún más, ya que busca un ‘Aristóteles
hombre’ en relación con su época, un Aristóteles histórico. Todos los hombres que
vivimos en una determinada época, tenemos preocupaciones e inquietudes en relación
con los sucesos que recaen en nosotros por estar insertos en esa época. Todos los
hombres somos producto de nuestro tiempo, no podemos escapar a él. Werner Jaeger
reconoce que la obra cumbre de Aristóteles “descansa sin embargo, sobre la ancha base
empírica” de las múltiples formas de la vida política real7. Aristóteles también estuvo
inserto en su tiempo, y como a todos, la realidad que vivía debió de suscitar en él
inquietudes, anhelos y preocupaciones. Este trabajo analizará esa preocupación
aristotélica en cuanto ‘hombre de su tiempo’ que recibe la acción de su época. Por eso
nuestro objeto de análisis será: Orden, desorden, y estabilidad en la Política de
Aristóteles.

ARISTÓTELES Y LA REALIDAD

Podemos concordar en que muchas veces lo que pasa por la mente de una
persona, en especial sus preocupaciones e inquietudes, quedan de alguna manera
reflejados en su habla, en sus palabras8. Basta hacer un sencillo experimento en la vida
diaria para llegar a la conclusión de que por lo general la gente habla de aquello que le
preocupa o le interesa. Aristóteles habla (gracias a los textos clásicos que nos han
quedado). En La política habla de la polis. Evidentemente le interesa la polis. ¿Pero
cuáles son las preocupaciones históricas, en cuanto hombre que vive en un periodo
determinado para que hable de la polis? La respuesta que se ha dado, muchas veces se
ha referido al objetivo final. Así se ha dicho que Aristóteles quería ‘salvar la polis’9. Esa
respuesta obviamente responde a la pregunta ¿qué pretendía?, y es una explicación
teleológica, pero la pregunta que queremos responder es más bien ¿qué le preocupaba?,
es decir que no se trata del fin u objetivo al que quería llegar sino de la inquietud en
razón del momento histórico. Pareciera que se trata de lo mismo pero hay una
diferencia, ya que es algo que no tiene que ver con los fines, sino que se acerca más a las
causas. En realidad es un punto intermedio que está entre ambos (las causas y los fines).

JAEGER, WERNER, Aristóteles. México, Fondo de Cultura Económica, 1946. pág. 203.
Aristóteles decía: “…la palabra es para manifestar lo conveniente y lo dañoso, lo justo y lo injusto, y
es exclusivo del hombre…”. ARISTÓTELES, La Política, Versión de Julián Marías. Madrid, Centro de
Estudios Constitucionales, 1983. 1253 a.
Esta es la postura de Julián Marías al señalar que a partir de las guerras médicas y con la guerra
del peloponeso la polis había entrado en crísis y se habían alterado los valores y el modo de vida
tradicionales. MARÍAS, JULIÁN, op. cit. pág. 7-10.

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Porque tampoco nos interesa el tiempo pasado, el qué pasó para que Aristóteles hablara
de la polis, sino más bien qué le está pasando a Aristóteles, qué le preocupa, cual es su
inquietud, qué lo está inquietando. Los griegos tenían un tiempo verbal para expresar
mejor lo que queremos significar, es el tiempo Imperfecto10, es cuando la acción no se
queda en el pasado sino que sigue desarrollándose de modo que puede incluso
extenderse hacia el futuro. Podemos decir que hay como cierta permanencia (ya que la
acción es permanente). A ello apunta este trabajo, no al pasado ni tampoco al objetivo
final, sino a la preocupación aristotélica que a partir de lo que le ofrecía la realidad, era
una inquietud constante y que se prolongaba en el tiempo. Es por eso que para entender
esta inquietud aristotélica vamos a desarrollar tres conceptos relacionados: orden,
desorden, y estabilidad11.

ORDEN, DESORDEN Y ESTABILIDAD

En el primer párrafo, capítulo uno del libro primero de La política, Aristóteles


describe la polis o “comunidad civil”:

“Veamos que toda ciudad es una comunidad, y que toda comunidad está
constituida en busca de algún bien, porque los hombres siempre actúan mirando a lo
que es bueno; y si todas tienden a algún bien, es evidente que más que ninguna, y al
bien más principal, la principal entre todas y que comprende todas las demás, a saber,
la llamada ciudad y comunidad civil.” 12

Nótese que Aristóteles al caracterizar lo que es la polis, dice:


● que es una comunidad
● que tiende al bien común

Se trata de una descripción sencilla que se cierra en sí misma. Es decir que Aristóteles
no ve que sea necesario añadir otros elementos. Esta idea de que la polis (o ciudad)
es una comunidad dirigida al logro del bien común, nos transmite la idea de orden13.
En primer lugar porque la comunidad está ordenada hacia el bien común, pero
BERENGUER AMENÓS, JAIME, Gramática Griega. Barcelona, Editorial Bosch, 1999. pág. 73.
Aristóteles para referirse a lo que queremos significar usa más bien otros términos tales como
permanencia, cambio, obediencia, sedición, lucha, etc. En este trabajo se ha preferido hablar (sin llegar a
caer en anacronismos) de orden, desorden y estabilidad por que en el lenguaje actual de nuestro idioma
transmiten de una manera clara el significado que queremos resaltar.
ARISTÓTELES, La Política. Op. cit. 1252 a.
De los múltiples significados del vocablo orden, en este trabajo tomamos el de orden entendido
como: “1. Colocación de las cosas en el lugar que le corresponden. 2. Concierto. Buena disposición de
las cosas entre sí.”. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de la lengua española, XXI edición,
tomo II. Madrid. 1992.

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también porque este logro del bien común significa un orden no alterado, ya que no
se contempla en esta primera caracterización de la polis ningún elemento que tienda a
alterar este orden.
Este primer párrafo es importante en el sentido de que nos presenta una imagen
donde no hay conflictos ni disturbios, donde la comunidad tiende al bien común.
La estabilidad, y el orden son por lo tanto los conceptos más compatibles con una
sociedad estable dirigida al bien. Pero no siempre ocurre el orden y la estabilidad en
la polis y Aristóteles se referirá mucho a ello. Julián Marías en alusión a las luchas
de clase declara que “Toda la Política aristotélica está cruzada por esta preocupación,
y sus técnicas de gobierno consisten muy principalmente en tener en cuenta esta
situación”14. Por eso el concepto de desorden se va a contraponer a los dos primeros. Y
de la interrelación de estos tres conceptos conoceremos a un Aristóteles ‘hombre de su
época’.

EL ORDEN: UN ORDEN NATURAL

Aristóteles observa un orden en la naturaleza. De ésta naturaleza el filósofo


dice: “no hace nada con mezquindad”15, y a ella atribuye la diferencia entre los que
deben mandar y los que deben obedecer. Este es un orden natural. De este modo es que
Aristóteles justifica un orden de cosas: el que por naturaleza manda y el que es súbdito
o esclavo por naturaleza por no tener las dotes de jefe. Y así también justifica que
los “bárbaros” sean esclavos por naturaleza por no tener este elemento del “que mande
por naturaleza16”.
También dentro de este orden de cosas natural se halla la ciudad (polis) y
explica su evolución desde la primera comunidad formada por la casa “los del mismo
comedero17”. Varias casas forman la Aldea (hijos de hijos), la comunidad perfecta de
varias aldeas es la ciudad que tiene “el extremo de toda suficiencia”18 y ha surgido para
vivir bien. Esto tiene como resultado que la ciudad es algo natural y que el hombre
por naturaleza es un animal social. Y es por este motivo que Aristóteles dice que la
ciudad es anterior por naturaleza al individuo, pues el que no necesita vivir en sociedad
o es una bestia o es un dios. Por lo tanto la ciudad y el animal social que es el hombre
se encuadran dentro de un orden que Aristóteles considera “natural”. Señala que es

MARÍAS, JULIÁN, “Introducción”. op. cit. pág. 11.


ARISTÓTELES, La Política. 1252 b.
ARISTÓTELES, La Política.
ARISTÓTELES, La Política. 1253 a.
ARISTÓTELES, La Política.

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natural que se tienda a esta comunidad (la polis) y que es natural que el hombre lleve
armas “para servir a la prudencia y la virtud”19. Pero si Aristóteles reconoce que en la
polis son necesarias las armas para servicio de la misma, significa que este orden puede
ser amenazado. Es decir que el orden se puede quebrar o puede ser roto, cometiéndose
en ese caso una ‘injusticia’, pues Aristóteles al definir la justicia dice: “La justicia es
el orden de la comunidad civil”20 y relaciona este orden con discernir lo que es justo.
Esto concuerda con el significado de orden entendido como que cada cosa debe estar
colocada en su lugar. Entonces la preocupación21 de Aristóteles, es que cada cosa esté
en su lugar, que no exista la injusticia, y que por consiguiente la polis sea objeto del
desorden.

EL DESORDEN: SEDICIONES Y REVOLUCIONES

Vimos que Aristóteles concibe la justicia como un orden. “Es el orden de la


comunidad civil” –nos dice—y al dar esa definición señala que este orden tiene que ver
con lo justo. De acuerdo a esto, podemos decir que cuando en la comunidad civil se da
lo que no es justo; entonces surge el desorden. Pero antes de profundizar más en este
concepto debemos señalar que no toda situación que implique violencia la considera
injusta. Por ejemplo Aristóteles explica que “La naturaleza no hace nada en vano22”,
y puesto que la caza es una de sus partes (para con los animales salvajes), del mismo
modo debe usarse (en el arte de la guerra) para “quienes habiendo nacido para ser
regidos no quieren serlo”. De este modo se arriba al concepto de una guerra que por
naturaleza es justa23. Tampoco le parece natural la usura ni la riqueza que va más allá
de la obtención de los bienes necesarios para la vida24.
Aristóteles afirma que hay ciudades que tienen “reputación de gobernarse
bien”25 y es en el análisis de las distintas formas de gobierno que se ve una
preocupación por evitar todo lo que altere el ‘orden de la comunidad civil’. Este temor
al desorden se refleja en palabras tales como “revoluciones”, “sediciones”, “choques”.
Cuando analiza la comunidad de bienes y familias propuesta por Platón, Aristóteles la
critica pues considera que la esencia de la ciudad está en la multiplicidad; pero además

ARISTÓTELES, La Política.
ARISTÓTELES, La Política, ibidem.
Decimos ‘preocupación’ pues Aristóteles se referirá a las causas de las revoluciones y sediciones que de
algún modo alteran el orden de la polis.
ARISTÓTELES, La Política. 1256 b.
ARISTÓTELES, La Política.
ARISTÓTELES, La Política. 1257 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1260 b.

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añade que el que ‘todos’ se atribuyan algo como de su propiedad “no conduce a la
concordia”26 (cursivas propias).

“Además no será fácil para los organizadores de una comunidad tal prevenir conflictos
como agravios, homicidios involuntarios o voluntarios, contiendas e injurias (...) La comunidad
de mujeres e hijos parece más útil para los labradores que para los guardianes. En efecto, si los
hijos y las mujeres son comunes, habrá entre ellos menos cariño, y esta condición debe darse en los
subordinados para que obedezcan y no tramen revoluciones. Creemos en efecto, que la amistad es el
mayor bien de las ciudades puesto que puede ser el mejor remedio para las sediciones”27.

Esta preocupación por el que no haya concordia en la polis, es una constante


en el análisis de las formas de gobierno. Aristóteles teme al desorden y en la critica a
la propuesta de Platón de la comunidad de hijos y mujeres concluye diciendo: “(…)
los desórdenes de que antes hablábamos (…) se producirán necesariamente con mayor
frecuencia entre ellos”28.
Otro ejemplo es con respecto a la propiedad. Aristóteles señala que “al no ser
todos iguales en los beneficios y en el trabajo, necesariamente surgirán reclamaciones
contra los que obtienen muchos beneficios y trabajan poco, por parte de los que reciben
menos y trabajan más”29. Por eso apoya una propiedad que sea “en cierto modo común,
pero en general privada”; es decir que la propiedad sea privada pero su utilización
común, correspondiendo al legislador hacer posible esto, a fin de que no se produzcan
(o que se produzcan menos) disensiones.
Aristóteles ve otra causa de desorden en la pobreza, ya que origina “sediciones
y crímenes”30. En el caso de personas privilegiadas ve como causa de desorden la
desigualdad en los ‘honores’:

“Además las sediciones no solo se producen por la desigualdad en la propiedad, sino


también por la de los honores, y en un caso ocurre lo contrario que en el otro: las masas se revelan
por la desigualdad de las propiedades, los selectos si hay igualdad en los honores; por eso se dijo <<el
mismo honor para el bueno y para el malo>>”31.

Aristóteles ve mal que los ricos se empobrezcan, ya que en ese estado es difícil
que no hagan revoluciones. Por eso no basta con que se iguale la propiedad sino
que debe proponerse un término medio y para ello se debe igualar las ambiciones de

ARISTÓTELES, La Política. 1261 b.


ARISTÓTELES, La Política. 1262 b.
ARISTÓTELES, La Política.
ARISTÓTELES, La Política. 1263 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1265 b.
ARISTÓTELES, La Política. 1267 a.

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la propiedad lo cual solo es posible mediante la educación ya que el hombre –dice
Aristóteles- delinque para calmar sus deseos. De la riqueza de la ciudad dice que no
conviene que sea tanta que los vecinos la codicien ni tan poca que no se pueda afrontar
una guerra con un enemigo semejante.
Cuando se hace referencia a las leyes, también está presente la inquietud
por el desorden derivado de la violación de la ley. Aristóteles no ve bueno que las
leyes permanezcan invariables sino que “algunas leyes y en determinadas ocasiones
deben ser susceptibles de cambios, aunque advierte que “es funesto que los hombres
se acostumbren a cambiar fácilmente las leyes (…) pues el cambio no será tan
útil como dañino al introducir la costumbre de desobedecer a los gobernantes”32.

LA ESTABILIDAD: CONSERVACIÓN DE LOS REGÍMENES

Aristóteles atribuye a los ciudadanos “la obra común que es la seguridad de la


comunidad”33, y resalta como rasgo de la comunidad política la convivencia ya que
considera que este es el fin de la polis.

“(…) hemos dicho entre otras cosas que el hombre es un animal político y, por tanto,
sin tener necesidad de auxilio mutuo, los hombres tienden a la convivencia, si bien es verdad que
los une la utilidad común, en la medida que cada uno corresponde una parte del bienestar. Este
es, efectivamente, el fin principal, tanto de todos en común como aisladamente; pero también se
reúnen simplemente para vivir y constituyen la comunidad política (…)”34 (cursivas propias).

Nótese que además del bienestar, la polis tiene como finalidad el ‘simplemente
vivir’, la ‘convivencia’. Pero esta convivencia se da aún cuando no hay necesidad
de “auxilio mutuo”. Es decir que estando garantizada la seguridad, la polis implica un
convivir. Convivir que por supuesto debe realizarse dentro del orden y la seguridad
pública y que solo es posible si no hay desorden; ya que este rasgo del mero vivir “tiene
cierta dosis de bondad”35.
Es a esto a lo que aludimos cuando hablamos de estabilidad, pues queremos
significar una convivencia estable y que no se vea amenazada por revoluciones o
sediciones; pero no solo referido a la convivencia sino también a una permanencia
estable del orden de la comunidad civil. Julián Marías en este mismo sentido dice: “En
principio, el tema de la política es la realidad de cada régimen, por tanto los requisitos
ARISTÓTELES, La Política. 1269 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1276 b.
ARISTÓTELES, La Política. 1278 b.
ARISTÓTELES, La Política.

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de su perduración. Hay que ver qué es la monarquía, la oligarquía, la democracia, la
tiranía, etc., en qué consisten, qué las <<constituye>> y qué tienen que hacer para
conservarse y perdurar.”36 La estabilidad es una noción que está relacionada con lo que
Aristóteles llama “régimen de gobierno”. Para Aristóteles el que unos regímenes sean
rectos y otros defectuosos va a depender de si se mira o no al bien común y la justicia,
elementos siempre presentes cuando existe la convivencia. Es por eso que va a definir
como el fin de la polis el “vivir bien”, el cual es mucho más que la sola convivencia ya
que tiene que ver con “las buenas acciones”37.
Aristóteles clasifica como monarquía al gobierno de uno, aristocracia al
gobierno de pocos y “república” (politeia) al gobierno de la masa siempre y cuando
tiendan al bien común. De lo contrario las desviaciones de estos regímenes son la tiranía
de la monarquía, la oligarquía de la aristocracia, y la democracia de la república dado
que tienden al interés del monarca, de los ricos, o de los pobres.
En la clasificación de las formas de gobierno Aristóteles va percibiendo la
existencia del conflicto entre pobres y ricos (que surge cuando no se tienen en cuenta
sus intereses) que será un obstáculo para la estabilidad.
Luego de haber analizado ‘en lo teórico’ las formas de gobierno, se produce una
variación: Aristóteles busca de las formas existentes las que no fallen en la práctica, y
agrega que el legislador debe hacer esto “partiendo de los existentes” y “poder remediar
las faltas de los regímenes existentes”38. En este nuevo enfoque Aristóteles quiere
concentrarse más en lo que ve en la realidad. Define ‘República’ como una mezcla de
oligarquía y democracia39. La inquietud por la estabilidad de las formas de gobierno
se evidencia cuando Aristóteles dice: “(…) intentaremos exponer en qué estriban la
destrucción y la conservación de los regímenes (…)”40. Al hablar de la “república”
observamos la importancia que Aristóteles le da a un régimen que permanezca estable
cuando dice:

“Que el régimen intermedio es el mejor, es evidente, puesto que es el único


libre de sediciones. En efecto, donde la clase media es numerosa es donde menos
sediciones y disensiones civiles se producen”41

Afirma que entre ricos y pobres “lo intermedio es lo mejor” y dice que sus

MARÍAS, JULIÁN, “Introducción”. op. cit. pág. 59.


ARISTÓTELES, La Política. 1281 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1288 b.
ARISTÓTELES, La Política. 1293 b.
ARISTÓTELES, La Política. 1289 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1296 a.

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ciudadanos “son los más estables porque ni codician lo ajeno (…) ni otros desean lo
suyo”42. Aristóteles, como vemos, prefiere ciudadanos estables, libres de protagonizar
sediciones o revueltas. Para Julián Marías “la lección que se desprende de la historia
es melancólica e inquietante: inestabilidad, fracaso de todos los regímenes; por tanto,
alteración de las ciudades, que al cambiar de constitución se convierten en otras (…)”43.

LOS CAMBIOS DE LOS REGÍMENES

Lo que afecta la estabilidad de un régimen son los cambios. Aristóteles sostiene


que los cambios se producen de dos maneras: para sustituir el régimen establecido
o para llegar a producir otros cambios. Entonces sentencia: “las sublevaciones
tienen (…) siempre por causa la desigualdad”44. Para él, “con todo, es más segura
y menos susceptible de sublevación la democracia que la oligarquía (…)” pues
ninguna sublevación se produce “del pueblo contra sí mismo”45. Considera ‘causas’
de sublevaciones el lucro, el honor, la soberbia, el miedo, el afán de superioridad, el
desprecio, el crecimiento desproporcionado, etc.
¿Está Aristóteles simplemente describiéndonos las causas de los cambios
de un régimen?, ¿le preocupan en realidad las sublevaciones de las que habla?, ¿se
compromete con esta realidad que está analizando? La respuesta la obtenemos cuando
al analizar otras causas del cambio de régimen señala que también puede ocurrir que las
regímenes cambian sin sublevaciones “a causa de las intrigas”, “por negligencia”, por
no dar importancia a “las minucias”, o por falta de “homogeneidad”; entonces añade
que “hay que poner fin a las disensiones de los jefes y de los poderosos”46. De modo
que claramente es una inquietud de Aristóteles el cambio en el régimen. Prefiere la
estabilidad y por lo tanto evitar el cambio.
El cambio, en contraposición a lo estable, generalmente viene acompañado por
el desorden. Por ejemplo, Aristóteles declara que las revoluciones se hacen o por el uso
de la fuerza, o por el uso del engaño donde es común el uso de la persuasión. Denuncia
la insolencia de los demagogos como causa de las revoluciones en las democracias47,
y establece como uno de los motivos de los demagogos el confiscar los bienes de los
ricos para apropiarse de ellos. A su vez señala como causas de las revoluciones en

ARISTÓTELES, La Política. 1298 a.


MARÍAS, JULIÁN, “Introducción”. op. cit. pág. 59.
ARISTÓTELES, La Política. 1301 b.
ARISTÓTELES, La Política 1302 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1303 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1304 b.

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las oligarquías “cuando los oligarcas oprimen al pueblo”, pero también ve “causas
internas de revolución”; esto es cuando dentro de los oligarcas “actúan demagogos”48.
Otra causa de revolución es cuando los oligarcas pierden sus fortunas privadas. En
cuanto a la “república” se producen revoluciones cuando las funciones de gobierno
están “fundadas en la propiedad” debido al cambio que con el tiempo se producen
en las mismas49. También señala que si uno es grande y capaz de ser mayor, aspira a
ejercer la monarquía lo cual implica obviamente una revolución. Además de todo lo
mencionado, una causa fundamental de la ‘destrucción’ de repúblicas y aristocracias, es
la desviación de la justicia dentro del régimen mismo. Esto ocurre si en la república no
está “bien mezclada” la democracia con la oligarquía; y en la aristocracia la oligarquía
y la democracia con “la virtud”. Y es por este hecho que Aristóteles ve más estable a
la república que tiende más a la masa, ya que los muchos son más fuertes y están más
contentos con una participación igual. En cambio cuando los ricos tienen el poder ve
que “tienden siempre a insolentarse y a tomar más de lo que les corresponde”50.

EVITAR EL CAMBIO: LA ESTABILIDAD

¿Cuál es la alternativa a estos hechos que conducen al cambio? En la


preocupación por estos hechos que atentan contra el orden de la comunidad civil,
Aristóteles no solo señala las causas del cambio en los regímenes de gobierno, sino que
además, ofrece una guía para el logro de la estabilidad. Primero afirma que “lo único
permanente” es la igualdad según los merecimientos y que cada uno tenga “lo que
le corresponde”. La alternativa al cambio, es por lo tanto la estabilidad. Pero; ¿cómo
lograr esa estabilidad? ¿Cómo hacer para lograr la conservación de los regímenes?
Aristóteles señala algunas recetas a fin de lograr la estabilidad en los gobiernos. Julían
Marías habla de “requisitos de su perduración”51: Para la conservación de los regímenes
dice que nada debe cuidarse tanto “como que los ciudadanos no quebranten en nada la
ley”52. Seguidamente enumera como condición de los que ejercen las magistraturas el
tener afección al régimen, competencias, virtud y justicia53. También dice que se debe
velar para que sea mayor el número de los que quieran el régimen “al de los que no lo
quieren”54, y para ello propone que los ciudadanos deben ser “entrenados y educados
ARISTÓTELES, La Política. 1305 b.
ARISTÓTELES, La Política. 1306 b.
ARISTÓTELES, La Política. 1307 a.
MARÍAS JULIÁN, “Introducción”. pá. 59.
ARISTÓTELES, La Política. 1307 b.
ARISTÓTELES, La Política. 1309 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1309 b.

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en el régimen”55. Al considerar la permanencia de la monarquía señala que “La tiranía
se destruye… desde fuera si hay un régimen contrario más fuerte”, y agrega: “la
realeza es el régimen menos susceptible de ser destruido desde fuera, y por eso… más
duradero”56.
Finalmente Aristóteles propone también una solución para la pobreza: dar
a los pobres lo suficiente para que tengan un pequeño terreno, o para emprender el
comercio o la agricultura, por eso “Es propio de una clase superior hábil e inteligente
distribuirse los pobres y darles los medios necesarios, orientándolos a algún trabajo”57.
En definitiva, señala Julián Marías, que la lección que se desprende de la historia
es la inestabilidad. Ante ello Aristóteles aporta la solución: la perduración de los
regímenes o requisitos de perduración; es decir la estabilidad de los regímenes.

CONCLUSIÓN

Más allá de que Aristóteles tuviera la virtud de plantear cuestiones perennes,


que lo caracterizan como un clásico, también fue un hombre sumamente preocupado
por el mantenimiento de la paz en la comunidad y de aquello que podía alterarlo. Por
eso hemos analizado la cuestión del orden, el desorden, y la estabilidad. En todas las
épocas las sociedades han presentado conflictos, luchas intestinas, guerras civiles y
revoluciones. De modo que cuando Aristóteles toca el tema no está inventando nada,
sino que se refiere a algo que existe. Pero a diferencia de Maquiavelo que se referirá
a cómo debe actuar el príncipe para evitar los disturbios, el móvil de la reflexión de
Aristóteles no es con el fin de que un gobernante conserve o acceda al poder, sino
que el fin de la reflexión aristotélica es la paz por la paz misma. Busca el orden social,
que no haya desorden, los conflictos (stasis) sociales y el caos en la polis es algo a lo
cual le tiene aversión. De ahí sus enormes esfuerzos por encontrar el mejor gobierno.
Quizá sea cierto que la tarea de analizar las distintas constituciones políticas al principio
solo tuviera un mero carácter académico (satisfacer la curiosidad intelectual), pero es
evidente que luego hay en Aristóteles casi una desesperación por llevar a la práctica
sus conclusiones sobre el mejor gobierno. Es como si de pronto la realidad urgiera y
demandara soluciones rápidas58. De ahí que el objetivo deja de ser la mera teorización,
y se pasa a buscar las formas de gobierno “posibles” que no tengan fallas prácticas.

ARISTÓTELES, La Política. 1310 a.


ARISTÓTELES, La Política. 1312 a.
ARISTÓTELES, La Política. 1320 b.
Para W. Jaeger “abandona aquí [libros IV, V y VI] el filósofo el método puramente constructivo
que habían seguido con anterioridad Platón y él mismo, para basarse en un estricto estudio empírico”.
JAEGER, WERNER, op. cit. pág. 305.

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Entonces surgirá en un momento dado de La Política la preocupación por
la revuelta, la sedición, el cambio de los regímenes de gobierno y los requisitos
necesarios para su permanencia. Este trabajo constituye una aproximación breve a
estas inquietudes de un Aristóteles en cuanto hombre de una época que sin duda fue
turbulenta y experimentó diversos cambios. Por eso este trabajo lleva el título de Orden,
desorden, y estabilidad en La Política de Aristóteles. De ningún modo es este un tema
cerrado, sino tan solo una aproximación cercana de un Aristóteles comprometido con
las vicisitudes de la polis, con los conflictos que veía atravesar a las poleis griegas.
Aristóteles busca una solución, pero lo hace por la preocupación que tiene ante lo que
la experiencia le presenta. Es en este sentido que observa con visión aguda las causas de
los cambios que producen las caídas de los regímenes de gobierno y propone lo que es
necesario para su permanencia.
Aunque quizá muchos encuentren el La Política de Aristóteles; uno más
idealista y teórico, más cercano a Platón; y otro más práctico, realista y utilitario,
preocupado por la realidad, en ambos casos podemos decir que de una u otra manera
hay un hilo conductor, hay una preocupación aristotélica, ya sea enfocada en una u
otra forma. Esta es la preocupación por la polis. Todo en Aristóteles va a girar en
torno a la polis. Ello queda reflejado cuando Aristóteles se refiere a la educación, y
piensa que la educación no debe ser privada sino que “concierne a la ciudad” dado
que “ningún ciudadano se pertenece a si mismo”, pues “todos pertenecen a la ciudad”59.
Por supuesto que en este trabajo solo se han citado algunos fragmentos o
pensamientos de la parte más “realista”, más “empírica” de Aristóteles, que muestran
un Aristóteles más terrenal, preocupado por una realidad concreta: los conflictos que
atentaban contra el orden de la polis. Precisamente la cuestión que hemos planteado
del orden, el desorden, y la estabilidad alcanzan su expresión máxima en los libros
considerados más ‘empíricos’ de La Política. Los problemas del orden, el desorden,
y la estabilidad de la polis lo llevan a Aristóteles a ‘bajar’ de un estado que Jaeger
llama “ideal”. Es como señala W. Jaeger: “Pero en estos libros tardíos le llevó la
imparcial observación de la realidad empírica a un modo completamente distinto de
tratar las cosas, que parte de los fenómenos particulares y trata de descubrir su ley
interna (…)”60.

BIBLIOGRAFÍA
ARISTÓTELES, La Política. 1337 a.
JAEGER, WERGNER, op. cit. pág. 311.

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BERENGUER AMENÓS, JAIME, Gramática Griega. Barcelona, Editorial Bosch,
1999.

EGÜES, CARLOS, “Objeto y método en Historia de las Ideas Políticas”, en:


Investigaciones y Ensayos 49. Buenos Aires, Academia Nacional de la Historia, 1999

JAEGER, WERNER, Aristóteles. México, Fondo de Cultura Económica, 1946

MARÍAS, JULIÁN, “Introducción”, en : La Política. Madrid, Centro de Estudios


Constitucionales. 1983

VALLESPÍN, FERNANDO, Historia de la teoría política I. Madrid, Alianza, 1990

FUENTE PRIMARIA

ARISTÓTELES, La Política, Versión de Julián Marías. Madrid, Centro de Estudios


Constitucionales, 1983

ÍNDICE

PORTADA 1

INTRODUCCION 2

ARISTÓTELES Y LA REALIDAD 4

ORDEN, DESORDEN Y ESTABILIDAD 5

EL ORDEN: UN ORDEN NATURAL 6

EL DESORDEN: SEDICIONES Y REVOLUCIONES 7

LA ESTABILIDAD: CONSERVACIÓN DE LOS REGÍMENES 9

LOS CAMBIOS DE LOS REGÍMENES 11

EVITAR EL CAMBIO: LA ESTABILIDAD 12

CONCLUSIÓN 14

BIBLIOGRAFÍA 16

ÍNDICE 17

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