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UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL SIMON RODRIGUEZ

VICERECTORADO ACADEMICO
DECANATO DE INVESTIGACIÒN Y POSTGRADO
VALLE DE LA PASCUA - ESTADO GUARICO

ANÁLISIS DE LA PARTICIPACIÓN DE LAS ESCUELAS


ADSCRITAS AL NER 146 EN TÉRMINOS DEL DESARROLLO
PRODUCTIVO DE LAS COMUNIDADES RURALES DEL
MUNICIPIO LEONARDO INFANTE, DEL ESTADO GUARICO

Versión preliminar del Proyecto de Trabajo de Grado para optar al título de

Autor: Francisco J. Fernández


Tutora: Judith Marchena

Valle de la Pascua, Julio 2010


CAPITULO I

EL PROBLEMA

Planteamiento del Problema

El mundo ha entrado en una etapa de su historia cuyo denominador común es


el cambio; pero este proceso de cambio es diferente a los que ha experimentado en el
pasado, porque hoy se produce en el marco de la globalización. De este cambio no se
escapan los diferentes países de Latinoamérica, entre ellos Venezuela. Así, el estado
venezolano actualmente presenta un panorama que se caracteriza por una serie de
problemas, entre los que figura el agotamiento del modelo rentista y de los grandes
proyectos de desarrollo económico y cultural, la fuga de valores, de credibilidad, del
liderazgo nacional; el deterioro creciente de las instituciones, el clientelismo, la
corrupción y el consecuente debilitamiento de la ética, junto con la deficiente
administración de justicia. En conjunto, este panorama ha puesto a la nación en una
encrucijada, que reclama la necesidad de introducir reformas a nivel político,
económico, jurídico e institucional,
En este sentido, en la última década el país ha experimentado una profunda
crisis estructural que afecta a todos los sectores de la nación. Dentro de este contexto
el sistema educativo no escapa a esta realidad. Los problemas citados anteriormente
de alguna manera se expresan también en el ámbito educativo. Varios autores han
alertado acerca de las grandes deficiencias presentes en el sistema educativo. Una de
las posturas más destacadas es la Morín (1999), quien critica a los procesos sociales
en particular a la educación, la forma de abordarla, de asumir la realidad y el
resultado de tal ejecución de la pedagogía, en función de un modelo económico que
se corresponde con una forma de concebir e interconectarse con el mundo.
En concordancia con las ideas anteriores, Pérez Esclarín (1998) determina que
la práctica educativa y el hacer cotidiano de las comunidades se caracterizan por la
ausencia de la práctica de los valores, bajos niveles de calidad de la
educación, así como el alejamiento de sus principales fines y desvinculación en
cuanto a las demandas, exigencias y necesidades reales y concretas, y poca
pertinencia del sistema educativo con el desarrollo social en el país, y
particularmente en el medio rural.
El desarrollo social es un fin implícito de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela (1999), que se hace explícito cuando dispone los derechos
fundamentales del hombre, entre ellos los individuales y los sociales. Como parte de
los derechos sociales, figura la educación, concebida como un estado social
fundamental, caracterizada como democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la
asumirá como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y
modalidades como instrumento del conocimiento científico, humanístico y
tecnológico al servicio de la sociedad. En efecto, en el artículo 103 de la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela, se dispone que: “Toda persona tiene
derecho a la educación integral, de calidad permanente, en igualdad de condiciones y
oportunidades, sin más limitaciones que las derivas de sus aptitudes, vocaciones y
aspiraciones” (p. 37).
Conectada con la Carta Magna, la Ley Orgánica de Educación (2009) en el
artículo 4 ubica a la educación como derecho humano “y deber social fundamental
orientada al desarrollo del potencial creativo de cada ser humano en condiciones
históricamente determinadas, constituye el eje central en la creación,
transmisión y reproducción de las diversas manifestaciones…” (p.2)
Asimismo, la referida Ley en su Artículo 4 sostiene que “La educación
constituye el eje central en la creación, transmisión y reproducción de las diversas
manifestaciones y valores culturales, invenciones y expresiones, representaciones y
características propias para apreciar, asumir y transformar la realidad” (p. 3).
De acuerdo con el contenido de los artículos citados, el carácter
eminentemente social de la educación le asigna la misión de armonizar su misión con
las actividades propias de la comunidad, siendo necesario definir el término
comunidad, tal como se ha previsto a través de la historia de la educación venezolana,
bajo la rectoría del Estado, como ente que promueve, integra y facilita la
participación social -(LOE: Artículo 6, numeral 4)-, para entender e implementar esa
relación escuela-comunidad.
Al mismo tiempo el Estado, a través de las escuelas está en la obligación de
mejorar continuamente la calidad, eficiencia y pertinencia social de la educación para
responder a los desafíos de un mundo en transformación y de una realidad nacional,
regional y local, que demanda soluciones especificas. Para ello, el Estado cuenta con
un grupo de profesionales capaces e idóneos para cumplir con lo señalado
De allí pues, que la educación como proceso debe responder a las
características de la sociedad y tiene capacidad para influir sobre la dinámica social,
es básica para lograr el desarrollo integral de la persona, de allí que las demandas
educativas que se le hacen, sean múltiples, complejas y conflictivas. Así la educación
debe conferir a la sociedad la flexibilidad, la movilidad y los medios para producir y
acumular conocimientos para crear tecnologías y para aprovechar las producidas en el
seno de cada comunidad.
Ahora bien, para que la educación en Venezuela contribuya al desarrollo
económico, social y cultural de las comunidades rurales del país, debe garantizar que
se cumpla con los principios fundamentales previstos en la Constitución Nacional (op
cit), en particular los relacionados con los derechos: a la participación, a la educación,
a la salud, a la cultura, al trabajo. Igualmente, la participación es un derecho (Artículo
62 CRBV) y un deber (Artículo 132 CRBV).
La participación es la vía para que la población activa sea capaz de dar
muestras de creatividad y espíritu de adaptación y utilizar su potencial de aptitudes,
que posea su entorno dentro de la comunidad aprovechando los recursos que le brinda
la naturaleza, utilizando la mano de obra y utilizar en muchos casos tecnologías
complejas.
En relación con lo anteriormente expuesto, la principal función de la
comunidad, como grupo organizado es diligenciar ante las autoridades pertinentes o
ante sus miembros y la participación en las diferentes actividades relacionadas con
sus cursos, talleres, seminarios, jornadas, entre otros, los cuales sirven para el
desarrollo productivo, educativo y cultural, y así mejorar la calidad de vida de una
comunidad y en especial la del medio rural, que carece de desarrollo cultural y que
cuenta con abundantes recursos naturales y con un potencial humano, con
conocimiento, habilidades y capacidad de trasformar sus vidas y así cooperar con el
desarrollo para la comunidad.
Ahora bien, en el sector educativo, la participación e integración entre la escuela
y la comunidad puede y debe ser capitalizada básicamente por los docentes y la
comunidad, lo que es lo mismo, quienes tienen el deber y el derecho de trascender el
proceso educativo más allá de las cuatro paredes del centro educativo. Los docentes,
conjuntamente con los demás corresponsables del proceso educativo, han de poner en
práctica lo señalado tanto en el capítulo I, artículo 6, parágrafo 3, como en el capítulo
II, del artículo 20 de la ley Orgánica de Educación (2009); donde se dispone que “La
comunidad educativa es un espacio democrático, de carácter social comunitario,
organizado, participativo, cooperativo, protagónico y solidario”. (p. 21). Además, se
concreta lo concerniente a la formación, orientada hacia el desarrollo pleno del ser
humano y su incorporación al trabajo productivo, cooperativo y liberador. (p. 6, 7 y
8), y así éste espacio de carácter social, que es de la comunidad, con la ayuda de
todos los integrantes de la comunidad, va a contribuir al trabajo productivo, como
medio del desarrollo socio educativo y cultural. Ahora bien, desde el seno de la
escuela y a través de la figura del proyecto educativo integral comunitario, se hace
posible tratar que los miembros de la comunidad entiendan, que la escuela es de ellos
y así, proyectar desde la institución actividades permanentes, que estén relacionadas
con prácticas deportivas, culturales, recreativas, artísticas y laborales (Vila, 2003); ya
que este tipo de acciones contribuyen a producir los cambios que el individuo
requiere para el desarrollo social.
Sin embargo, el deber ser en muchas ocasiones no concuerda con la realidad,
llegándose a percibir la ausencia de una verdadera dinámica participativa que haga
posible desarrollar proyectos en forma conjunta, limitando la participación de las
familias en la educación de sus hijos.
Estas contradicciones fueron identificadas a nivel nacional por la Comisión
Especial para el Estudio de la Ley Orgánica de Educación (2005), y luego de su
análisis y consideración fueron catalogadas como una de las circunstancias graves, de
las muchas otras por las que atraviesa la educación, y que pasa a formar parte de “los
múltiples factores que se solventarán mediante la creación del Estado Docente, que
promoverá una sociedad democrática, protagónica, con la participación de las
familias y la sociedad” (Asamblea Nacional (2005).
En el estado Guárico, según el Informe realizado por la Coordinación de
Escuelas de esta Entidad, (Zona Educativa, 2007), se pone de manifiesto que entre
los aspectos característicos en casi todos los Planteles tanto nacionales como
estadales, aparece en primer lugar, la escasa participación de la comunidad, como
consecuencia de una deficiente integración escuela y comunidad. Al respecto se hace
referencia que, a pesar de los lineamientos emanados del Ministerio de Educación y
Deportes en torno a la necesidad de dar a conocer a los padres y representantes los
contenidos de las diferentes reformas curriculares y de los esfuerzos realizados en
ese sentido por los gerentes escolares, dichos “padres y representantes desconocen
cómo participar en la elaboración y evaluación de los proyectos educativos”
Igualmente se refleja que no se cumple con “la integración de los actores
fundamentales (alumnos docentes familia) no contándose con una participación
óptima de la familia y la comunidad en el hecho educativo” (p. 13).
De manera más específica Caravallo (2006 ) en un estudio realizado encontró
que los representantes no asisten a los planteles cuando son convocados, ni se
interesan por la problemática que pueda presentar la institución, dado que sólo se
limitan a atender asuntos de interés personal, poniendo de manifiesto que la labor y
responsabilidad de la educación se deja exclusivamente a cargo de los docentes. Se
concluye que entre los factores que explican el hecho de que no se hayan alcanzado
las competencias de grado de manera óptima, se encuentran el poco apoyo de la
comunidad, un alto índice de inasistencia de los docentes y la existencia de una
escuela sin identidad.
El hecho de que el autor del presente trabajo, conoce a fondo la realidad social
de las comunidades rurales, ha llegado a reflexionar sobre la cuota de responsabilidad
en la situación descrita anteriormente, que en parte le corresponde al Núcleo Escolar
en estudio. Esta reflexión se impulsa por la necesidad de hacer un estudio
exploratorio acerca de la participación de los corresponsables del hecho educativo en
la promoción del desarrollo productivo de las comunidades. Llama la atención que
en actas de las asambleas realizadas al inicio de los años escolares desde 1997 hasta
2010, se encontró que solamente en 2003 se pudo celebrar la asamblea con un 80%
de asistentes. En los años 2001 y 2004 hubo que hacer hasta una tercera convocatoria
para lograr el quórum y en 2000 y 2002, sólo al segundo intento se alcanzó la mitad
más uno de los asistentes a la reunión. Igual situación se presenta en los años
siguientes.
A pesar de que desde 2003 hasta la fecha, las escuelas del NER 146 han
colaborado con las misiones gubernamentales, como por ejemplo, la Misión
Robinson, con lo que se ha aperturado un proceso de conexión escuela y comunidad.
Dicha misión ha arrojado logros positivos, porque de un porcentaje del 45% de
analfabetismo factor que es favorable para que la gente se involucre en el proceso de
enseñanza y aprendizaje de sus hijos, hijas o representados.
No obstante, este logro no ha sido suficiente en términos de la integración de
la comunidad, hacia el desarrollo productivo, por lo que surge inquietud por saber
cuáles son las características de la gestión educativa, que pudieran considerarse como
potencialidades para vincular a los representantes en términos de sus habilidades y
destrezas y de otros aportes que se pudieran acordar, y que a su vez, la escuela sea
percibida como un actor fundamental para el desarrollo de una acción mancomunada.
De allí surge la siguiente pregunta de investigación:
¿Cómo sería la participación de las escuelas adscritas al NER 146 en términos
del desarrollo productivo de las comunidades rurales del Municipio Leonardo Infante
del Estado Guárico?

Objetivos de la Investigación:

Objetivo General

Analizar la participación de las escuelas adscritas al NER 146 en términos de


la promoción del desarrollo productivo de las comunidades rurales del Municipio
Leonardo Infante, del Estado Guárico.

Objetivos Específicos

Describir el compromiso de los corresponsables del hecho educativo del NER


146, hacia la promoción del desarrollo productivo de las comunidades rurales del
Municipio Leonardo Infante, del Estado Guárico.
Caracterizar la coordinación que se manifiesta entre los corresponsables del
hecho educativo del NER 146, hacia la promoción del desarrollo productivo de las
comunidades rurales del Municipio Leonardo Infante, del Estado Guárico.
Identificar los niveles de comunicación desarrolladas por los corresponsables
del hecho educativo del NER 146, hacia la promoción del desarrollo productivo de
las comunidades rurales del Municipio Leonardo Infante, del Estado Guárico.
Establecer los niveles de decisión presentes entre los corresponsables del
hecho educativo del NER 146, hacia la promoción del desarrollo productivo de las
comunidades rurales del Municipio Leonardo Infante, del Estado Guárico.
Determinar la correspondencia entre la participación de los corresponsables
del hecho educativo del NER 146, y la promoción del desarrollo productivo de las
comunidades rurales del Municipio Leonardo Infante, del Estado Guárico.

Justificación

Al reflexionar sobre lo establecido por el Ministerio de Planificación y


Desarrollo (2003) sobre el hecho de que las iniciativas productivas deben emerger del
interior de un territorio, sector económico o empresa, para aprovechar las
potencialidades, capacidades y habilidades propias, con el fin de desarrollar proyectos
económicos, sociales, ambientales o tecnológicos, que permitan edificar una
economía más humana para una nueva vida económica del país, esta investigación se
justifica porque se obtendrán conocimientos acerca del papel de la escuela al servicio
de la comunidad, identificada con el país, con las necesidades del contexto, con la
cultura y las tradiciones y comprometida con los objetivos de transformación social.
En ese mismo orden de ideas, es oportuno también precisar hasta qué punto
en las Escuelas adscritas al NER 146 existe el escenario propicio para desarrollar
programas o proyectos en forma conjunta que vayan en beneficio no sólo del plantel,
sino de la comunidad en general. Es por ello que surge esta investigación, para tratar
de dar respuesta a las inquietudes manifestadas anteriormente.
La intención que anima este trabajo responde a la búsqueda de nuevos
escenarios de pensamiento para reflexionar sobre la escuela y su acción, su rol como
ente emancipador de la sociedad y aún más particularmente, en lo que tiene que ver
con su integración con la comunidad, porque hoy en día las exigencias van más allá
de la concepción de la escuela como medio transmisor de conocimientos; las
exigencias no se dirigen a concebir a la escuela como un contexto que brinde
aisladamente conocimientos definitivos, sino que en la actualidad, se requiere de un
espacio donde se elabora, se construye saberes que sean útiles a lo largo de toda la
vida, es decir, un saber en constante evolución que involucre el “Ser, conocer, hacer,
vivir juntos” y que además incorpore el “aprender a valorar, a reflexionar, a crear y a
participar”, como lo señala el Ministerio de Educación (1997) y el Ministerio del
Poder Popular para la Educación (2007), respectivamente.
La participación en el desarrollo productivo de las comunidades tiene su
basamento en lo que se ha venido planteando en las normativas legales venezolanas,
sobre el papel de la familia y de la escuela como agentes socializadores. Su
influencia y responsabilidad permanecen más allá del ingreso del alumno a la
escuela, además, el proyecto pedagógico se sustenta en una tríada representada por
escuela-comunidad-familia (p. 29).
En ese sentido, en el ámbito nacional y regional, son variados y múltiples los
análisis y esfuerzos por incorporar, de manera integrada a la escuela y a la comunidad
donde ejerce su acción. Además, numerosos estudios reiteran la importancia de la
integración que debe existir entre la Escuela y la comunidad, en primer lugar, porque
este aspecto forma parte de las políticas que desarrolla el Ministerio de Educación,
Cultura y Deportes (2001), como parte de la misión de la educación, y en segundo
lugar, porque así lo considera el Ministerio de Planificación y Desarrollo (2003)
cuando cuestiona la participación de la comunidad como “uno de los nudos críticos
de funcionamiento que constituye un factor de exclusión, deserción y baja calidad de
la educación en Venezuela” (p. 6). Por otra parte, desde hace mucho tiempo en el
país, se ha enfatizado en la necesidad de promover la autogestión y la participación
comunitaria hacia el desarrollo productivo.
Desde el punto de vista pedagógico, el estudio se justifica porque en el NER
146 no existen diagnósticos que permitan describir cómo es la dinámica de la
participación escuela Y comunidad. Más aún, a pesar de que se han realizado
diagnósticos de las potencialidades, recursos fortalezas y de las debilidades, no se
cuenta con información precisa acerca de las acciones pedagógicas, culturales,
recreativas, deportivas, artísticas, tecnológicas, científicas y sociales que desde una
perspectiva integral y en el marco de una acción cooperativa que se puedan realizar
en el seno de la institución en la promoción del desarrollo productivo.
Desde la perspectiva social, ésta tarea pudiera significar un primer intento que
sirva como base para estructurar, un conjunto de lineamientos o propuestas
programas, que una vez identificados y explicados los procesos causales, las
debilidades y fortalezas, se pudiese diseñar, implementar y evaluar. Con ello se
estaría dando respuesta a las demandas sociales de la actualidad en términos de que a
partir de los Núcleos Escolares Rurales, la producción y el desarrollo adquieran
mayor pertinencia y relevancia social.
Así mismo, este estudio aporta información de interés para la elaboración de
los proyectos educativos integrales que sea necesario elaborar para años escolares
próximos, así como para las instituciones y organizaciones vecinales que hagan vida
activa en el contexto de acción del NER 146, por lo que también va a conformar
importantes elementos que enriquecen los diagnósticos del referido Núcleo.
Desde el punto de vista metodológico, se justifica nivel de investigación, el
cual se dirige análisis de la participación NER-Comunidad, en cuanto a las
condiciones actuales, potencialidades, fortalezas y requerimientos que caractericen y
determinen esa participación, lo cual contribuye a la creación de un acercamiento que
identifique la situación tal como se manifiesta en la actualidad.
CAPITULO II

MARCO TEORICO

Antecedentes

En las últimas décadas ha aumentado el interés por la gestión de la escuela y de


los docentes, en su rol de corresponsables del hecho educativo, y como fin
primordial, el de promover el desarrollo socio económico y cultural en las
comunidades para el normal desenvolvimiento y mejorar la calidad de vida de los
habitantes del medio rural. En este sentido, se citan a continuación algunos estudios
que sirven de antecedentes a esta investigación:
Otro estudio de interés es el realizado por Carmona y Pico (2000), cuyo
propósito se orientó a analizar la participación de los actores sociales para integrar a
una comunidad y su escuela, específicamente a los miembros de la comunidad de la
Escuela Básica Nacional “Eduardo Delfín Méndez”, en San Juan de los Morros. En
ese estudio se definieron los actores sociales de la escuela al director, docente,
alumnos, secretarias, obreros, padres y representantes, a partir de las necesidades
detectadas en el diagnóstico participativo, planificaron, ejecutaron y evaluaron
acciones, fundamentadas en los aspectos positivos de las motivaciones sociales:
logro, afiliación y poder, de las cuales impulsaron el crecimiento personal y
estimularon el proceso de organización y participación comprometida de los
involucrados en pro de esa integración y del mejoramiento de la calidad de vida.
La modalidad del estudio correspondió a una investigación de campo bajo el
método investigación-acción, el único indicado cuando el investigador no sólo quiere
conocer una determinada realidad o un problema específico y su solución teórica,
sino que desea también resolverlo en la práctica. En ese sentido, se partió de un
diagnóstico inicial, la organización de grupos y el desarrollo del plan de acción, que
contempló entre otros aspectos, la realización de 18 visitas de acompañamiento como
actividades de apoyo a los docentes, quienes pusieron en práctica un hacer dinámico
logrando metas autoenergizantes que sinergizaron con los demás actores sociales, en
el sentido de mejorar la realidad misma de la escuela. Se redactaron 18 informes,
producto de la triangulación de los investigadores. Para recolectar los datos se
utilizaron las técnicas de la observación participante y los encuentros dialógicos.
Entre los hallazgos relevantes están: la comunidad se convirtió en
protagonista de su propio proceso de transformación, debido a que los actores
sociales conocieron cuáles eran sus necesidades básicas, comprendieron las causas y
buscaron soluciones globales. Internalizaron la necesidad de integrarse a la escuela
como una organización y la asumieron como un espacio para su propio desarrollo,
debido a la toma de conciencia del valor que tiene su presencia y aporte.
Se destaca como conclusión que el hecho de que la interacción recíproca entre
el grupo de investigadoras y los actores partícipes en la problemática de la escuela,
les permitió adquirir una serie de conocimientos interactivos y críticos, logrando
obtener crecimiento personal y profesional de los actores, mejoramiento de las
relaciones familiares y mayor identificación con el rol del docente, entre otros.
Rodríguez (2005), realizó un trabajo titulado “El docente como promotor
social”, una propuesta geodidáctica para la comunidad Arturo Michelena, el cual fue
elaborado bajo la perspectiva de un enfoque neohistórico, con el fin de aprender la
realidad social y orientar la participación del docente en la comunidad donde ejerce
su práctica profesional. Las conclusiones arrojadas por el estudio señalan que la
acción educativa ha de centrarse en una doble dirección escuela-comunidad, para así,
para así incentivar al docente a cumplir su rol de promotor social y convertir a la
escuela en referencia del desarrollo social para la comunidad,
Pizani, (2006), elaboró un trabajo sobre “la economía, la pequeña y mediana
empresa, en un proyecto de democracia social”, la conclusión es que, el modelo de
crecimiento económico no es la fuente adecuado para alcanzar un desarrollo integral,
ni la felicidad de los venezolanos. Se requiere además atención a las políticas que se
quieren implementar. La relación de éste trabajo con ésta investigación, es que la
artesanía exige un cambio, que debe ser de fondo y que parte de la concepción misma
de dicha estructura de trabajo debe estar presente, la dirección de los docentes.
Conde, (2007) realizó un trabajo sobre la cestería como expresión de la
economía indígena venezolana, la técnica utilizada fue la entrevista realizada a los
artesanos tejedores de cestas en los estados: Amazonas, Aragua, Bolívar, Lara,
Mérida, Monagas, Táchira y Trujillo, concluyeron que son pocos los artesanos
tejedores de cestas que conservan la tradición familiar debido a la falta de apoyo e
incentivo por parte de organismos del Estado, y solo subsisten por el amor y talento
que tienen por su trabajo y el deseo de conservarlo para la prosperidad.
Por otra parte, Castro (2009) plantea una Propuesta para el desarrollo de la
artesanía tradicional en la comunidad Mantecal del Estado Apure, que las necesidades
de la participación de un colectivo organizado y motivados en la búsqueda de otros
medios de vida disponiendo de tiempo libre, se transformará en nuevos ingresos y
mejoraría la calidad de vida de sus habitantes y en su entorno. En relación a esta
propuesta se relaciona con esta investigación, puesto que sostiene que la artesanía
tradicional surge como una posibilidad que surge como un cambio social para la
población.
Rangel (2009) realizó un trabajo de grado titulado “Plan de Acción
autogestionada de cultura y artesanía para el desarrollo productivo, Parroquia Jacinto
Plaza, Municipio Libertador del Estado Mérida”, el cual tuvo como finalidad ofrecer
estrategias que conlleven a la solución de los problemas existentes en el plantel con la
participación de sus integrantes como entes interesados en la misma. Para el logro de
ese propósito, el trabajo se enmarcó en la modalidad de proyecto factible sustentado
en una investigación de campo de tipo descriptivo y documental. Se aplicó una lista
de cotejo y un cuestionario a la totalidad de la población conformada por 02
directivos, 50 docentes y 09 miembros de la Asociación Civil, a fin de obtener
información acerca de las condiciones de la infraestructura y equipos, así como
también las acciones de autogestión realizadas en el plantel objeto de estudio.
Los resultados evidenciaron que los directivos, docentes y miembros de la
Asociación Civil están dispuestos a participar en un plan de acción autogestionario de
desarrollo productivo local.
Las investigaciones citadas guardan relación con el estudio a realizar por
cuanto han estado dirigidas al análisis de la acción e integración de las comunidades
educativas así como de las asociaciones civiles, y su direccionalidad se encamina a
establecer lineamientos que conduzcan al mejoramiento del proceso enseñanza y
aprendizaje.
De la misma manera, los antecedentes expuestos coinciden en señalar la
búsqueda de alternativas factibles que conlleven a la motivación, integración,
capacitación y participación de la comunidad organizada, de manera que en forma
mancomunada, se logre una efectiva integración Escuela-Comunidad y con ello, se
den valiosos aportes para la solución de problemas educativos.
Es por ello que se debe propiciar la participación permanente, porque es un
elemento sustancial y una alternativa válida para una nueva concepción de la
educación.

Bases Teóricas

Las bases teóricas están conformadas por los fundamentos conceptuales,


referenciales, históricos y legales, cuya información es necesario procesar para
obtener los insumos (dimensiones e indicadores) de las variables en estudio, que en el
caso de la presente investigación consisten en el desarrollo productivo y la
participación. En ese sentido, a continuación se presentan los elementos definitorios
del desarrollo productivo y sus características; expresión de desarrollo productivo en
las comunidades rurales del Municipio Infante; papel de la escuela del medio rural en
el desarrollo productivo; la comunidad educativa y la participación en el desarrollo
productivo, así como los fundamentos teóricos, filosóficos y legales de las variables
en estudio.

Desarrollo Productivo

El modelo productivo que se viene promoviendo en Venezuela pretende ser


un mecanismo endógeno de acumulación y de mejoras en la productividad que hagan
a de determinado tipo de economía alternativa, una fuente de crecimiento de largo
plazo.
Las piezas que, de acuerdo con la literatura sobre desarrollo en los últimos
años en Venezuela, ensamblan el nuevo modelo de desarrollo productivo en
Venezuela, se han llamado el “núcleo endógeno básico”, “núcleos endógenos
micros” y la denominada Misión Vuelvan Caras.
El Núcleo endógeno básico: El Estado, potenciado por la renta petrolera,
compromete su esfuerzo directamente en la producción industrial y de servicios
básicos, también llamados “sectores pilares fundamentales” (las conocidas industrias
de producción primaria). El Presidente Chávez, (2004), proféticamente lo ha
vislumbrado de la siguiente manera:

Se comienza por establecer las industrias consideradas


pilares fundamentales para crear lo que hoy llamaríamos
un núcleo endógeno básico. En este trabajo el Ministro y el
Ministerio de Industria pues también tienen un papel
fundamental que jugar. En este impulso creador inicial de
la industria del hierro y del acero surgen la electro y la
metalmecánica, estamos hablando de otras áreas: la
química básica, la infraestructura de energía, transporte y
comunicaciones a partir de la utilización de recursos
naturales hasta entonces desaprovechados (Chávez,
2004).

En cuanto a los “núcleos endógenos micros”, están conformados por un


conjunto de nuevas formulas de propiedad empresarial, tales como: las cooperativas,
las empresas de producción social y las empresas cogestionadas son promovidas en
una alianza con las empresas básicas del Estado para servir como una especie de de
concesionarias. Por una parte, estas nuevas formas de propiedad empresarial tienen
como clientes a las empresas pertenecientes a los núcleos endógenos básicos, por
otra, las empresas del Estado tienen como mandato explotar la relación con este tipo
de empresas pequeñas, que constituyen una suerte de economía alternativa. Pero la
relación de subordinación es muy clara en la relación que se teje: unas arrastran a las
otras. Chávez (2005) lo ha manifestado de esta forma: “…superada la etapa
fundacional… todas esas empresas que van a ir naciendo en núcleos endógenos
micros, pequeños, medianos o grandes núcleos o polos de desarrollo deben estar
interrelacionadas estrechamente con las empresas básicas, con las grandes plantas
industriales”.
Detrás de estas formas empresariales, aunque sean a muy pequeña escala, se
supone se encuentra no sólo la respuesta a la superación de los problemas de
desempleo y subempleo, sino además un incentivo clave para la participación en otros
asuntos de interés comunitario, para elevar la calidad de vida y para superar la
exclusión social, económica y política. A decir verdad, los promotores del nuevo
modelo de desarrollo han puesto en las nuevas formas empresariales, y especialmente
en el movimiento cooperativo, una gran parte de sus expectativas. Al respecto, es
importante destacar que de 35 mil cooperativas registradas en la Superintendencia de
Cooperativas (Sunacoop) en 2003, la cifra ha pasado a cerca de 100 mil en (2006).
En cuanto a la Misión Vuelvan Caras. Como explica Linares (2006), es un
programa “orientado a construir nuevas capacidades humanas promoviendo la
adquisición de nuevas habilidades para el trabajo y preparando a la gente para su
entrada a nuevas relaciones productivas a través de cursos de cooperación y auto-
gestión” (p.4). En otras palabras, Vuelvan Caras es un programa de capacitación que
se enlaza con las cooperativas.
La reafirmación de esta visión vino de lo expresado por el Presidente Chávez
(2005), en ocasión de presentar el balance de gestión de la Misión Vuelvan Caras y su
relanzamiento como Vuelvan Caracas II: “Vuelvan Caras II, será una demostración
del éxito obtenido por Vuelvan Caras, la cual pudo en un corto plazo financiar el 60%
de las cooperativas conformadas (4.036 cooperativas) a las cuales se les entregó un
monto de 574 millardos de bolívares, para incorporar a la actividad productiva del
país a 264 mil 720 lanceros y lanceras”.
Conviene no dejar de lado el hecho de que desde mediados de 2003 el
gobierno del Presidente Chávez comenzó a implementar la llamadas “misiones
educativas” (Robinson 1 y 2, Ribas y Sucre), programas para la alfabetización, la
escolarización básica, secundaria y estudios superiores, y cuyo objeto ha sido
incorporar a un amplio universo de la población excluida del sistema educativo.
Justamente con la creación de la misión Vuelvan Caracas estas misiones educativas
comenzaron a vaciar una parte de sus egresados a estos programas de adquisición de
habilidades y capacitación para el trabajo en cooperativas.
Bien puede decirse entonces, que este conjunto de piezas se articulan para
fraguar un modelo de desarrollo productivo que hasta ahora ha corrido en paralelo
con un sector informal hipertrofiado y con un sector industrial no petrolero en
decadencia.

Características del Modelo de Desarrollo Productivo Actual en Venezuela

El modelo encadena a las misiones educativas, las misiones productivas, los


núcleos endógenos micro y los núcleos endógenos básicos con la expectativa de estar
creando a un nuevo empresario: el nuevo empresario popular. En la figura siguiente
se resume el referido modelo de desarrollo productivo venezolano

Núcleo Endógeno Básico


(Empresas de producción
Petróleo
primaria del Estado)

Infraestructura de Núcleo Endógeno


financiamiento Micros
(microempresas y
(Cooperativas,
empresas de
financiamientos por
producción social y
bancos estatales) co-gestión, etc)

Sistemas de Sistemas de
capacitación inclusión educativa
(Vuelvan Caras) (Misiones
Educativas)

Gráfico 1. Modelo de Desarrollo productivo (adaptación. Original de: Vera (2006).

El sector primario exportador petrolero es la pieza fundamental del circuito de


financiamiento del modelo. Dado que, de unos años para acá, las cosas no han ido
mal en el mercado petrolero (y prometen no cambiar en un buen tiempo), nadie se
pregunta en las alturas si el diseño es sustentable. El modelo es además dirigido por el
Estado.
Las empresas cooperativas sobreviven de la contratación de las empresas del
Estado y otros entes públicos. Las cooperativas constituyen una muy buena opción
para resolver problemas locales cuando existen mercados incompletos, fallas del
Estado o cuando los mercados funcionan estacionalmente. Constituyen un tipo de
organización económica que puede proveer bienes y servicios donde no llegan los
mercados privados o el Estado. Pero en sí mismas son organizaciones de baja
densidad tecnológica, con bajos eslabonamientos verticales, sin economías de escala,
y con escasas ganancias de productividad. De hecho, no hay ninguna experiencia de
desarrollo económico en el tercer mundo afianzado en el modelo de las cooperativas.
Los principios de las cooperativas descansan sobre los siguientes aspectos:
(a) Un sistema de beneficios compartidos donde los miembros son iguales frente a la
organización y gozan de la misma participación (b) Una fusión de la propiedad y el
control, y (c) ausencia de trabajo asalariados, sindicatos, y beneficios atados a una
cantidad de propiedad accionaria. Adicionalmente las cooperativas requieren de un
plan estratégico democrático, de planificación financiera para el proceso de
producción, de previsión de flujo de caja como parte de un presupuesto, de cálculos
de rentabilidad, de análisis de costos y precios de todos los componentes, de análisis
de la oferta de insumos, de mercadeo, entre otros elementos.

Expresiones productivas en el medio rural del Municipio Infante

Las disposiciones culturales constitucionales de las cartas fundamentales de la


mayoría y buena parte de los países del mundo conforman lo que ha denominado el
constitucionalismo cultural. Las artesanías forman parte del constitucionalismo
cultural de la República Bolivariana de Venezuela. Las artesanías han existido en
Venezuela desde la época mirandina. Como actividad del ser humano es una de la
más vieja data, Las comunidades étnicas que llegaron a estas tierras y trajeron
consigo sus talentos y habilidades; pero el otorgamiento del rango constitucional a la
artesanía típica se realiza por vez primera, en la historia del constitucionalismo
cultural de Venezuela, en la nueva carta magna de 1999, que es la Constitución
Bolivariana de Venezuela, donde se le otorga el rango constitucional a la artesanía,
particularmente a la típica.
En el Título VI. Capítulo I, Artículo 309 expresa: “La artesanía e industrias
populares típicas de la nación, gozaran de protección especial del Estado, con el fin
de preservar su autenticidad, y obtendrán facilidades crediticias para promover su
producción y comercialización” (p. 18). La artesanía típica forma parte de la
constitución económica, se le da importancia desde el punto de vista económico, con
el fin de preservar su autenticidad, para orientarse a la protección y defensa de la
artesanía típica, para así otorgarle sentido de pertenencia, personalidad y definición
culturales.
En el Municipio Infante del Estado Guárico y particularmente en las
comunidades rurales del NER 146, el potencial productivo está basado mayormente
en el proceso de elaboración de artesanías, el cual es transmitido a través del
aprendizaje visual y práctico de generación en generación, y las obras se realizan a
mano, con herramientas y artefactos tradicionales, sean tornos, telares o pequeños
utensilios, generalmente de fabricación doméstica. Cuando la artesanía empieza a
servir a la colectividad las obras se repiten, con las únicas variantes que da el pulso en
lugar de la máquina, No ocurre igual con el arte popular, donde cada pieza significa
una expresión, aunque el motivo o tema se repita, pues el artista elabora pieza por
pieza.
Cabe destacar que, el artesano revitaliza, en sus actividades, los vínculos con la
tierra, el ambiente y el contexto cultural que los vio nacer. Al reciclar su trabajo y las
materias primas de su entorno, recuerda las técnicas tradicionales y las recrea en una
gran diversidad de productos artesanales susceptibles de ser comercializados, con lo
cual contribuye notablemente a mantener la identidad nacional y a forjar una
personalidad social propia y diferenciada ante el resto del mundo.
De allí pues que, las comunidades artesanales caen en el letargo y el abandono,
al olvidarse y desvalorarse la trascendencia de un oficio que permite a la gente
participar en el curso de su historia como nación independiente. El modelo de
desarrollo industrial lleva implícito el desinterés y la subestimación de la producción
artesanal. La supervivencia de los artesanos no es fácil y la permanencia de los
caracteres prehispánicos trasmitidos de generación en generación se hace posible por
la toma de conciencia del artesanado esparcido por todo el territorio nacional, así
como por cierto impulso institucional muy posterior que, por no llevar aparejada una
verdadera voluntad política, no llega a generar un verdadero desarrollo del sector
artesanal

Papel de la Escuela Rural en el desarrollo productivo

Los corresponsables del hecho educativo, según la Ley Orgánica de


Educación (2009), son las familias, las organizaciones comunitarias del Poder
Popular, el Estado y la Comunidad Educativa; sin omitir a las empresas públicas y
privadas.
En cuanto a las familias, a éstas se les asigna el deber, derecho y
responsabilidad en la orientación y formación en principios, valores, creencias,
actitudes y hábitos en los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos”
(LOE, art. 17, p. 15).
Las organizaciones comunitarias tienen su expresión en los consejos
comunales, los pueblos y comunidades indígenas y demás organizaciones sociales de
la comunidad” (LOE, art. 18). Las Comunidades Educativas se conciben como “un
espacio democrático, de carácter social comunitario, organizado, participativo,
cooperativo, protagónico y solidario (LOE, art. 20).
Referente al Estado Docente, el Estado está en la obligación de implementar
lo señalado en el artículo 79 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela (1999), que reza lo siguiente: “Los jóvenes y las jóvenes tienen el
derecho y el deber de ser sujetos activos del proceso de capacitación y el acceso al
primer empleo, de conformidad con la ley”. El Estado con la participación
solidaridad de las familias y la sociedad, creará oportunidades para estimular su
tránsito productivo hacia la vida adulta y en particular la capacitación y el acceso al
primer empleo.
Es por ello que, el desarrollo del individuo está en concordancia con lo que el
Estado y los entes comunitarios pueden hacer, ya que en la medida que estos tomen
en cuenta el potencial de la comunidad podrá crear ciudadanos libres, pensantes,
actuantes, creadores, independientes, solidarios.
Si bien la familia y las comunidades son pilares fundamentales en la
educación, no se le resta mérito alguno a los miembros del personal que integran los
planteles escolares, donde el docente es el protagonista estelar. De hecho, el
paradigma denominado Docente Integral, se consustancia con el enfoque definido
por Sallenave (2006), como “el arte de relacionar todas las facetas del manejo de una
organización en busca de una mayor competitividad” (p. 47). El docente integral
busca relacionar la estrategia, organización y cultura en busca de una mayor
competitividad. El docente integral, es consciente de su responsabilidad de ofrecer a
sus alumnos y a su comunidad en general, oportunidades y orientarlo para aprender
los conocimientos propios de su disciplina, sin dejar de su lado su responsabilidad
con la formación en valores para hacer de ese estudiante una persona que sabe
convivir en sociedad. De allí pues, que el docente integral para la sociedad
venezolana actual ha de ser un profesional intelectual; una persona que conoce su
disciplina unida a una responsabilidad y a un compromiso social, lo cual se evidencia
en la orientación que brinda a los estudiantes. La esencia del maestro integral, es
empeñarse diariamente a cultivar el espíritu, la armonía, la alegría, el intelecto,
enseñarle en valores y hacer una persona con un desarrollo social y cultural para que
sean hombres y mujeres de bien.
En lo relacionado con la promoción de la participación en términos de lograr
el desarrollo productivo en las comunidades donde ejerce su acción, el reto del
docente en la actualidad, es entregarse a la profesión elegida con amor, esfuerzo y
diligencia para hacer su trabajo cada vez mejor. Es sentir la satisfacción de haber
sembrado conocimientos, valores y actitudes en la persona de sus estudiantes y en la
comunidad donde labora para desarrollarse y aportar en el desarrollo científico,
cultural y tecnológico y en la superación de la crisis de valores que ayudan al
desarrollo socio-cultural y la productividad que vive nuestra sociedad.
El docente en el medio rural. La educación rural se hace necesario que
responda a todos los aspectos de la vida del hombre del campo y a las actividades de
la vida social, económica y cultural. Esta educación debe hacer del campesino un
elemento útil para vivir en su medio, además es necesario que el docente realice
funciones fuera del aula, debe de tener planteado como reto mejorar su formación
para responder a las expectativas que tiene la sociedad nacional. Para ello es
necesario que sea un ente activo, crítico, creativo y conocedor de la realidad donde se
desenvuelve. Ahora bien, para que haya una transformación, la Universidad
Pedagógica Experimental Libertador (2008), plantea que el docente del medio rural
tiene que tener un perfil diferente, caracterizado por verdadera vocación, sentido de
pertenencia y compromiso con lo rural, que sea un líder consciente de que su misión
es brindar un servicio. Además, será líder, promotor e investigador.
En lo concerniente al perfil del docente del medio rural, además de las
características comunes en lo personal y profesional, el docente necesita adquirir una
formación, internalizar una actitud y manejar determinadas técnicas, destrezas y
habilidades específicas al medio en el cual se desenvolverá. Todo ello va a contribuir
a mejorar el proceso de enseñanza y aprendizaje en beneficio de alumnos y alumnas,
para así obtener un excelente producto como es el educando del medio rural.
La Escuela en el medio rural se concibe como una institución consustanciada
con la noción de hombre que se quiere formar, por lo que promueve un proceso
humano y social que juega un papel importante en el desarrollo socio-económico y
cultural del individuo en función de las obligaciones del Estado en cuanto a
Educación.
Ahora bien, el desarrollo social, económico y cultural de la comunidad está
comprometido conscientemente con el cambio social e individual, del hecho
comunitario para la transformación y humanización de la misma, enfocado en
promover cambios efectivos para la misma y producir una toma de conciencia que le
permita la capacidad y ejecución de actividades de gran significado, que consoliden el
pensamiento crítico, reflexivo, creativo y que coadyuven a convertir los elementos
comunitarios como son los individuos, las organizaciones privadas y los entes
públicos en elementos fundamentales que eleven el nivel social, educativo y cultural
de la comunidad para aumentar la capacidad de actuar su propio destino.
Igualmente, el desarrollo socio-económico cultural de la comunidad se relaciona
con actuaciones cónsonas por parte de sus componentes en la práctica comunitaria, es
propio del desarrollo comunitario formar y capacitar a los individuos de manera
crítica, sensible y dispuestos a colaborar en la sociedad en la cual pertenecen en el
cumplimiento de los objetivos y metas propuestas y además que esta colaboración sea
suficientemente apta para crear, producir, construir y generar cambios en el
individuo, que a su vez sirvan de catalizadores de una relación más participativa y
creadora de la acción comunitaria.
De allí pues que, una comunidad en continuo cambio debe dirigirse a
desarrollar la capacidad de pensar como grupo y hacer pensar individualmente a cada
uno de sus miembros, de promover la creatividad social, de valores y enseñar a
valorar, de juzgar y enseñar a juzgar, de actuar y mover la acción con el objeto de
convertirse en el constructor de su propia identidad, para así ser el principal impulsor
de cada uno de los sectores que conforman una comunidad organizada y que logre
plantearse objetivos dirigidos a la práctica de las actividades que conviertan a la
comunidad organizada y que logre plantearse objetivos dirigidos a la práctica de las
actividades que transformen a la comunidad en factor integrador de los ejes sociales,
educativos y culturales.

La Comunidad Educativa y el desarrollo productivo

La política oficial sobre la comunidad educativa se concretó en Venezuela


mediante el Reglamento Sobre el Régimen de la Comunidad Educativa promulgado
mediante Decreto 223 del 07 de enero de 1970.
Los antecedentes se remontan a la idea que se venía forjando en América
Latina, para conformar la Comunidad Educativa como respuesta a la necesidad de
integrar a los miembros de la comunidad escolar con los miembros de la comunidad
local en el logro de objetivos comunes.
En tal integración jugó un papel preponderante la Conferencia Episcopal
Latinoamericana cuyas orientaciones, a partir de 1968, posibilitaron su aplicación a
manera de ensayo en la educación privada. No obstante, Venezuela fue el único país
que, para esa época, tuvo la iniciativa de emplear una política oficial que regulara el
funcionamiento de las comunidades educativas como instituciones integradoras de la
escuela y la comunidad local a través de las sociedades de padres, representantes y
maestros o profesores y de las organizaciones estudiantiles, específicamente los
Centros de Estudiantes.
El referido decreto vino a satisfacer las exigencias que, de manera
impostergable, planteaba el continuo y dinámico progreso de la educación
venezolana, para lo cual, era necesario integrar efectivamente el trinomio docente-
representante-alumno en la tarea formadora que propende el Estado. En dicha
integración el Decreto 223 potenció y posibilitó las diferentes formas de participación
suficientes y necesarias para que el proceso de cambio, que se venía verificando en
las estructuras socioeducativas del país, fuese más participativo y, por ende, más
eficiente.
A partir del Reglamento Sobre el Régimen de la Comunidad Educativa el
concepto de comunidad educativa evolucionó vertiginosamente. Su organización y
funcionamiento se implantó en toda Venezuela. Se dio la oportunidad a las
comunidades educativas de todos los planteles públicos, privados, autónomos,
indigenistas y de fronteras para que establecieran su propio Reglamento Interno y sus
propias formas de participación. (Fernández de Silva, 1985 rev. 2006).
Definición de Comunidad Educativa. La comunidad educativa —tal como ha
sido concebida en Venezuela desde 1970— es la institución integrada, en forma
democrática, organizada y participativa, por el personal del plantel (consejo directivo,
consejo de docentes, personal administrativo y obrero), por la sociedad de padres y
representantes, por los estudiantes y egresados, y por las instituciones públicas y
privadas de la comunidad local: organizaciones no gubernamentales (ONG),
asociación de vecinos, organismos gubernamentales y demás personas representativas
vinculadas al desarrollo educativo.
La comunidad educativa así entendida, tiene una concepción mucho más
amplia que el concepto de plantel, escuela, liceo, colegio o unidad educativa.
Significa, por tanto, el plantel abierto a la comunidad, centro de formación
ciudadana, motor de la sociedad democrática participativa y protagónica… en donde
se podrán reunir los equipos humanos necesarios e indispensables para el desarrollo
de planes y programas de diferente índole.
Es decir, según la concepción anterior, la comunidad educativa estará en
capacidad legal, administrativa y organizacional para participar activamente en los
diversos ámbitos, las diversas áreas (educativas, culturales, socioeconómicas,
políticas, deportivas, sanitarias, entre otras) del contexto donde ejerce su acción.
En 1972, la Comisión Ejecutiva para la Conferencia Interamericana de
Educación, Ciencia y Cultura (CEP-CIECC) de la Organización de Estados
Americanos (OEA), convino en definir la comunidad educativa en los siguientes
términos:

Se puede convenir en designar por Comunidad Educativa al grupo


humano que, más allá del alumnado y profesorado, se extiende a los
padres de familia, a los trabajadores y a las organizaciones sociales y
laborales que rodean la escuela. Funcionalmente la Comunidad
Educativa sería aquella que sostiene una variedad de interrelaciones
humanas, materiales de servicio y apoyo con la escuela, a través de
múltiples formas de participación de sus miembros en su vida común.
(OEA, CEP-CIECC, 1972:6)

Se contempla en dicha Conferencia, según lo señalado en la cita anterior que


se le da una ampliación a la Comunidad Educativa, incorporando a los adultos
significativos en la vida del estudiante como son los padres. Así mismo, se incorporan
los trabajadores y las diferentes organizaciones ubicadas en el contexto donde se
ubica la organización escolar, a fin de promover una serie de interacciones y con ello,
propiciar la participación en los asuntos comunes de la sociedad.
En consideración a lo que es un desarrollo productivo, los miembros de la
comunidad deben desempeñar sus funciones de manera concientizadora y social,
donde se tomen las riendas de las actividades sociales y productivos para los
proyectos innovadores que permitan la fluidez de las acciones integradoras de las
diferentes áreas y que se vitalice la participación de la escuela en las labores que
sirvan para el logro de las metas y objetivos establecidos y que a la vez sean
facilitadores para la solución de las necesidades y los problemas que se le presenten a
la comunidad.

La Participación para el desarrollo productivo

La acción que tiende a garantizar la integración escuela-comunidad es la


participación. Esta se define como “tomar parte, intervenir, colaborar, en una acción
concreta, como condición básica e indispensable para integrar cada uno de los
elementos de una organización, para lograr un esfuerzo común de solución de
problemas” (Concha, 2004). De igual manera, se sustenta esta idea de la
participación como lo define operacionalmente el mismo autor “acción integradora de
ideas, incorporando los grupos interesados en un bien común” (p. 23).
Dicho de otro modo, la participación sugiere responsabilidad por el propio
destino y del porvenir, implicando la intervención de personas o grupos de personas
en la discusión y toma de decisiones que les afectan para la consecución de objetivos
comunes, compartiendo para ello métodos de trabajo específicos. La planificación es
utilizada como una estrategia de gestión dirigida a integrar los individuos en la
organización y a canalizar el conflicto social en forma positiva. En ese sentido, para
este estudio la participación se concibe como un proceso mediante el cual las
personas reunidas en un contexto social proponen ideas, ejecutan acciones, las cuales
permiten solucionar los problemas que los afecta y con ello beneficiar al colectivo.
En cuanto a la participación comunitaria, García (2003), señala que es “el
grado de interacción y colaboración que tiene la comunidad en función del
desarrollo propio”, (p. 4). El nivel de participación que tiene la escuela, la
comunidad y el director en la solución de las necesidades básicas depende del punto
hasta el cual la estructura organizativa del sistema se acerque a un modelo vertical,
horizontal o mixto, de tal manera que a mayor verticalidad y rigidez en las relaciones
entre los distintos niveles, mayor control central habrá y menor participación de los
sectores bases en la toma de decisiones.
Desde esta perspectiva, adquiere relevancia en esta comprensión, lo sostenido
por Fernández (2001) en cuanto a que la participación activa de los individuos en la
tarea educativa y el compromiso del docente, conlleva un proceso continuo y
ascendente que garantiza la integración del docente con el proceso de construcción
del alumno. Así mismo se contempla que “la comunidad es el sujeto real de la
construcción de la nación y la comunidad... la escuela debe ser continuidad y
mejoramiento de la cultura comunal, apoyada en el manejo organizativo legal,
financiero y operativo que implica la reconceptualización institucional” (p. 38).
El planteamiento anterior es apoyado por la Oficina Central de Coordinación
y Planificación (1995), cuando contempla que “se educa en la escuela, pero también
en familia, en las distintas instituciones sociales, en la empresa y a través de los
medios de comunicación” (p. 177). Por lo que se deduce que cambiar el sistema
educativo actual es hacerlo con el entorno social, lo cual es responsabilidad de todos.
Le corresponde a la escuela hacerlo con el entorno social, lo cual es responsabilidad
de todos.
En la educación rural, la formación del ciudadano participativo corresponde a
la dimensión social del individuo, visto como ser social por naturaleza y orientado a
vivir en comunidad. En el caso de la integración de la comunidad a la escuela y
viceversa, se deben cultivar valores dirigidos a lograr la convivencia entre los seres
humanos, tales como la solidaridad, el respeto, el diálogo, la responsabilidad, la
autonomía, la libertad.
Como se desprende de lo hasta aquí señalado, la participación es el proceso
más importante en la integración escuela-comunidad y en la promoción del desarrollo
productivo. Por cuanto la escuela pasa a ser de la comunidad, sería como una especie
de cima y de fuente de la participación y se entrega con ella y posibilita su desarrollo.
Al respecto Concha (2004) acota que

Una escuela participativa le entrega a la comunidad el proyecto


educativo que encarna. La comunidad está presente en la actividad
educativa, hace uso racional de la escuela y su entorno. La escuela
es útil a la comunidad y le sirve para fortalecer su capacidad de
organización, de reflexión, de expresión y de acción. Al mismo
tiempo permite su interacción con otros modos de ser, de hacer y de
pensar. (p. 65)

De acuerdo a la cita precedente, la participación determina la apertura de la


escuela y sus miembros, quienes desarrollan una vinculación profunda con la
localidad en donde funciona a la vez sirve rescatando el liderazgo que les
corresponde. En este sentido, deben actualizarse con los múltiples procesos de trabajo
y producción existentes en la comunidad. Así mismo, deben favorecer la recuperación
y el desarrollo de tradiciones, de ayuda mutua, incorporando el desarrollo de
experiencias de comercio y producción, el aprovechamiento de las tecnologías y
alternativas de desarrollo local sostenible.
A la luz de las consideraciones anteriores, el desarrollo de la participación,
debe estar presente en todos los esfuerzos de las instituciones escolares para
responder al paradigma del ser humano que se aspira actualmente. En atención a las
ideas señaladas, la participación se logra cuando se fomenta valores en el educando,
cuando se promueve y organiza programas de sensibilización para que sus actores
converjan en una verdadera comunidad educativa donde se refuerce el sentido de
pertenencia que la institución amerita y se asume el compromiso de participar en
forma conjunta en función de la satisfacción de sus necesidades y por ende, en el
mejoramiento de la calidad de vida.

Elementos de la Participación

Los indicios de que la participación se manifiesta, se verifican a partir de una


serie de elementos, que de acuerdo con Vicuña (2006, son el compromiso,
coordinación, comunicación y decisión. Éstos son, a juicio del autor señalado
dimensiones de la participación. A continuación se desarrollan dichas dimensiones.
El compromiso
El compromiso en la integración escuela-comunidad para el desarrollo
productivo, se percibe como adquisición y cumplimiento las obligaciones u
ofrecimientos asumidos con anterioridad, mediante la internalización de
responsabilidades.
El director del plantel, conjuntamente con los docentes y demás personal del
plantel, es el encargado de legitimar las acciones que se emprenden, de procesar y
compartir las decisiones, al igual que trazar estrategias para lograr aumentar el
compromiso por la participación y la integración escuela-comunidad. A este respecto,
Herrera y López (1993) señalan que:

El papel del director es movilizar la institución, facilitando un


proceso de reflexión colectiva en búsqueda de herramientas y
métodos de trabajo adaptados a su plantel. Entre las
responsabilidades que debe asumir se pueden señalar: promover
todas las acciones que realizan en la escuela, propiciar la
participación de una gran cantidad de personas en el desarrollo del
proceso, fomentar un trabajo en equipo, fungir de facilitador de
acciones, actuar con discreción incentivando a la acción, de ser un
negociador y un mediador entre las partes, tanto del interior como
del exterior del plantel (p. 30).

De las ideas planteadas se desprende que el director, como gerente, es la


persona encargada de gestionar los recursos, dotación, participación de los miembros
de la comunidad, y su calidad depende de las decisiones que tome y del nivel de
compromiso que se proponga tanto lograr él como persona y gerente, como la
canalización efectiva del compromiso mediante la motivación suficiente para el logro
de la integración que propicie entre la comunidad.
Al respecto, Carmona y Pico (2000), destacan que “la participación ofrece un
sentido de pertenencia, de ser tomado en cuenta, eleva la dignidad y la autoestima,
promueve la toma de decisiones haciendo que la gente acepte responsabilidades, a la
vez que incremente el trabajo en grupo” (p.101).
De manera que el compromiso también involucra responsabilidad, aspecto de
vital importancia para que la educación responda a las situaciones de indiferencia,
deshumanización, desintegración y muchos otros problemas que enfrenta el país
actualmente. Responsabilidad y compromiso van de la mano con la necesidad de que
la escuela, familia y comunidad compartan la educación de las nuevas generaciones
en un marco de auténtica pertinencia.

Coordinación
A los efectos del enfoque del presente trabajo, la coordinación se entiende
como la concreción y ordenamiento de personas, recursos y estructura, a fin de
propiciar la expresión de los esfuerzos tendentes al logro de un objetivo
determinado. En referencia a la concepción de la interacción escuela-comunidad, tal
como se percibe en esta investigación, se asume la definición de Gutiérrez (2001),
quien determina que la coordinación consiste en “disponer con autonomía los
distintos medios humanos, técnicos, materiales e institucionales con que se cuenta
para aprovechar eficazmente el esfuerzo, el trabajo colectivo y alcanzar los objetivos
propuestos” (p. 66).
La coordinación de la interacción escuela comunidad implica involucrar a
todos los actores del escenario, bien sea en la investigación de los problemas, o bien
indagando hasta qué punto se tiene una comprensión de los mismos, de tal manera
que se cuente con las personas necesarias para planificar y realizar acciones. Entre los
aspectos donde la coordinación adquiere relevancia destacan la organización en
equipos de trabajo, la definición de estrategias conjuntas, el diseño de acciones
permanentes en el tiempo, la distribución de tareas entre los interesados en brindar su
aporte, la delimitación de las funciones de cada quien, entre otros.
Por lo tanto, cuando la comunidad que conforma las instituciones educativas
se organiza coordinadamente, se asume que sus integrantes se sentirán más valorados,
interesados y orgullosos de sus trabajos si se les respeta y se les permite colaborar en
las actividades educativas, en cuanto su disponibilidad de tiempo lo permita. La
filosofía organizacional de la educación básica debe tener su fundamento en la
promoción de la función de coordinación, basada en la premisa de eficiencia
organizacional, como un valor que vale la pena promover y buscarlo.
Decisión
Es la acción mediante la cual las personas resuelven o seleccionan una
alternativa para abordar un problema y buscarle solución (Diccionario Larousse,
1991, p. 11). De acuerdo con Zamora (2009), la toma de decisiones “es la facultad de
escoger la mejor y más conveniente alternativa de un conjunto posible de ellas” (p.
34). De manera más amplia, la toma de decisiones se concibe como un proceso a
partir del cual se consideran varias alternativas de acción, y se escoge una o varias,
con base en el análisis razonado y crítico de sus ventajas y desventajas, así como de
sus posibilidades y limitaciones. Zamora (op cit) sostiene que la toma de decisiones
implica poner en práctica una serie de elementos tales como (a) La comprensión del
propósito que va a cumplir. (b) Estudio de los hechos, opiniones e ideas relativas al
problema bajo consideración. (c) Procesamiento imparcial de toda la información
obtenida, a los fines de que conduzca a diferentes alternativas de solución al
problema planteado. (e) Seleccionar cuál de las alternativas ofrece menos problemas.
Al respecto, destacan García, Marquis y Guerrero (2009), que un proceso de
enseñanza y aprendizaje planteado en un ambiente donde los actores esperan que
otros digan qué pensar y qué hacer, genera desmotivación y pérdida de la iniciativa,
lo que se traduce en sumisión o rebelión. La sumisión limita la búsqueda del
conocimiento y la rebelión dispersa la energía requerida para el aprendizaje. Acota el
autor mencionado que “la confianza en las potencialidades de los integrantes de una
comunidad es fundamental para el desarrollo organizacional en educación básica. En
contraste con la desconfianza que propicia la sobreprotección y el control
obstaculizador” (p.463).
A juicio de García, Marquis y Guerrero (op cit), para la toma de decisiones en
el ámbito escolar se debe establecer los objetivos que se lograrán con la decisión que
se tome; clasificar y jerarquizar los objetivos; señalar las diferentes alternativas
posibles; valorar la mejor alternativa en función de los intereses institucionales;
escoger la mejor alternativa y ejecutar la decisión y controlarla. Dada la importancia
de la toma de decisiones, es considerada como una de las tantas tareas del liderazgo,
que merece consideración especial. En este sentido, las decisiones de las
organizaciones deben ser tomadas, consultadas y aprobadas por todos los niveles de
la organización. Fernández (2001) señala que el proceso decisorio es “Negociador,
que busca que las decisiones cuenten con el concurso necesario para que se ejecuten
con éxito” (p.48), lo cual quiere decir que las decisiones tomadas en las
organizaciones educativas deben ser consultadas y aprobadas en todos los niveles y,
por supuesto que, lo deseable sería que tanto el personal docente como los
representantes y demás miembros, formen parte de esa decisión.
Sobre el particular, Fernández (2001) refiere que “es posible discernir los
cambios de acción que se abren ante nosotros. Vivimos uno de esos grandes períodos
históricos que se dan cada doscientos o trescientos años, en los que las instituciones
tienen que innovar rápidamente” (p. 64). Las implicaciones de la cita anterior en
relación con la toma de decisiones radica en que la escuela con altas expectativas
respecto a los resultados, crea un clima de libertad ara que cada individuo tome sus
propias decisiones, les brinda la oportunidad de demostrar mediante el quehacer
práctico, sus potencialidades creativas. Este tipo de escuela entiende el riesgo como
una posibilidad creadora, reconociendo que todos los responsables del hecho
educativo pueden y son capaces de tomar decisiones acertadas necesarias para
alcanzar el éxito.
Comunicación
La comunicación, según McEntee (1996) “es un proceso que se explica como
la transmisión de señales y la creación de significados que no se pueden explicar
totalmente por la transmisión de las señales que componen el mensaje” (p. 34).
Explica el autor que la fidelidad en la comunicación se refiere a la correspondencia
entre el mensaje transmitido y su recepción, estando relacionada con el esfuerzo que
ponen tanto el emisor como el receptor en el proceso de la comunicación. Esto quiere
decir que la calidad de la comunicación la decide el propio comunicante.
Por su parte, Barrera (2000), en una visión integradora de la comunicación
sostiene que “la condición básica, existencial, eminentemente antropológica del ser
humano es su condición relacional, su naturaleza social y su condición de
comunicador” (p. 16). Este autor determina que la comunicación ha sido definida de
acuerdo con las persovisiones que se han manifestado en la historia y acota que desde
la integralidad, “la comunicación es una garantía para que la persona se realice como
ser integral… es aquella donde participa toda la persona y permite que ella se
exprese de igual manera: sensitivamente, emocionalmente, intelectualmente,
volitivamente, relacionalmente, ética y artísticamente…” (p. 181).
Puede afirmarse a la luz de las consideraciones anteriores, que la
comunicación es ante todo un proceso integral, centrado en la persona en su totalidad
y tiende hacia ella en similar forma. En el ámbito de la interacción escuela-
comunidad, la comunicación se define como la libertad que tienen los miembros de la
comunidad para emitir información o datos de manera precisa y objetiva sobre la
realidad observada y las necesidades del contexto (Sánchez, 2010, p. 17).
La comunicación es parte fundamental de la comprensión, porque implica, por
un lado, comprender a la audiencia, saber a quién se dirige uno para crear la forma
más efectiva y potente, por otro lado implica conocerse a sí mismo, para saber la
forma de comunicación con la que más se tiene habilidad. Al igual que el personal
directivo, los docentes deben cumplir labores que promuevan la integración de
equipos de trabajo y la participación comunitaria, implantando en la institución un
sistema comunicacional adaptado a las características y posibilidades de la escuela;
además, es fundamental entender que el convencimiento del director para que se
incorpore a los proyectos generados por los docentes, es de vital importancia, por que
éstos no pueden realizarse sin su apoyo directo.
En efecto, en la organización escolar es imprescindible que exista buena
comunicación, que sea constante y precisa. Fernández (2001) sostiene que la
comunicación como un proceso es esencial en la integración escuela-comunidad, pues
crea la retroalimentación necesaria para que la escuela se autorregule y la
información sea bien administrable.
En consecuencia, la comunicación entre la comunidad y su escuela tiene que
ser cada vez más fluida y significativa. Debido a esto la escuela es útil a la comunidad
y le sirve para fortalecer su capacidad de organización, de reflexión, de expresión y
de acción.
La revisión de la literatura permitió: (a) recopilar los antecedentes, a fin de
contrastar la información obtenida sobre participación y desarrollo productivo; (b)
revisar las teorías, conceptos y datos de interés relacionados con la pregunta de
investigación y (c) lograr una comprensión de participación y desarrollo productivo.
A partir de esta comprensión fue posible percibir que la escuela es un ente que no
puede actuar desprendida y aislada del contexto donde se encuentra, sino todo lo
contrario, porque la complejidad del hecho educativo y sus implicaciones, conducen
indefectiblemente a la necesidad de darle la significación a la materialización de la
integración escuela y comunidad.
Es un hecho que a medida que avanzan los años dicha integración se ha
promovido con mayor énfasis, pero para llegar a concretarla se requiere de la
superación de las limitaciones que ésta confronte y una vía pudiera ser: (a)
aprovechar las experiencias educativas que en ese sentido se pudieran desplegar, (b)
explorar las potencialidades ambientales, institucionales, legales, humanas y
axiológicas, entre otras) que brinda el contexto.
De manera que en la noción participación en el desarrollo productivo asumida
confluyen varios elementos, que es preciso verlos de manera integrada y que tal como
se planteó previamente en el marco teórico, están conformados por compromiso,
coordinación, comunicación y decisión.
La participación es un elemento de primer orden que se apoya a través del
compromiso. El compromiso se expresa mediante el sentimiento de logro, la apertura
a las ideas, al cambio, a la observación del entorno, para verificar sus características,
criticar y juzgar acerca de cuál es la calidad de vida que se desea y cuál se tiene en
realidad; la presencia activa de la persona, es decir, involucrarse dejando de ver esa
realidad desde lejos, sino más bien pasar a formar parte de esa realidad; encendiendo
la llama del interés versus apatía, haciéndose cada vez más consciente de los aportes
que se es capaz de dar. Para esto es preciso saber que hay que desprenderse con
humildad y dejar el afán de poder y de tener, identificar los obstáculos y trazarse
estrategias para superar cualquier dificultad que se presente en el hacer cotidiano.
Conjuntamente con el compromiso, la participación para promover el
desarrollo productivo se apoya en la coordinación, visualizada como una forma de
acción controlada y consciente para hacer que los resultados esperados ocurran. La
coordinación se expresa cuando se organizan los recursos humanos, financieros,
materiales, institucionales y ecológicos, a fin de operacionalizar en un todo armónico
las actividades de integración.
Así mismo, una base de estelar significación sobre la que descansa la
integración es el aspecto comunicacional, el cual ha de garantizar el funcionamiento
eficiente de modo que se potencien las relaciones interpersonales, se favorezca la
creación de un clima de confianza y respeto. Pero a su vez, la comunicación en la
participación para el desarrollo productivo debe caracterizarse por ser abierta,
bidireccional, sincera y asertiva: tratando de comunicar lo que realmente se piensa y
se siente, valorando las capacidades, atributos y creencias de los interlocutores.
Finalmente, se valora la toma de decisiones, visualizada como un proceso
derivado del estudio y percepción de las distintas vías, posibilidades y situaciones, a
fin de iniciar acciones controladas y conscientes que tengan que ver con que los
resultados deseados ocurran.
En el logro de la participación para el desarrollo productivo, la toma de
decisiones ha de estar basada en la intuición y los valores que subyacen en el
contexto escolar, comunal y en el país en general: la verdad, el amor, la solidaridad,
el respeto por la vida, por la libertad, por la diversidad y por el ambiente.

Basamentos Teóricos, filosóficos y psicológicos de la investigación

El trabajo por realizar se fundamenta en las concepciones educativas


modernas que posibilitan una gerencia educativa y una praxis docente que promueva
la participación para el desarrollo productivo. Por consiguiente, la referencia se
dirige hacia las teorías de la administración, las teorías del modelo productivo
venezolano, el humanismo y en las corrientes psicológicas del aprendizaje que se han
puesto de manifiesto mediante el enfoque holístico de la educación.
La teoría de la administración propuesta por Chiavenato (2004), establece los
procesos administrativos. Es un hecho cierto que las organizaciones educativas
también requieren aplicar en la gerencia dichos procesos. Otro aporte en este sentido
es el de Ruiz (2007), quien propone cinco paradigmas inevitables en el desarrollo de
los procesos de enseñanza aprendizaje, los cuales sustentarán el presente trabajo
desde el punto de vista de una gerencia para la calidad.
En ese orden, para formar a hombres del mañana, se debe tener en cuenta a
todas las personas que conforman la comunidad educativa, que incluye a los
representantes, docentes, comunidad en general, haciendo énfasis en la integración de
esta con la escuela, a fin de aunar recursos y esfuerzos en la búsqueda de la formación
de un estudiante autónomo, participativo, crítico, creativo, reflexivo y con una actitud
favorable hacia el trabajo como única vía para el desarrollo socio económico con
exigencias y necesidades que su entorno demanda.
Por su parte, en cuanto a la teoría del modelo productivo venezolano, se
estudiará a profundidad las bases descritas en el Proyecto Nacional Simón Bolívar,
según el cual es un modelo que a las necesidades humanas sin subordinación a la
reproducción del capital, que se dirige a satisfacer las necesidades básicas de toda la
población de manera sustentable y en consonancia con las propias exigencias de la
naturaleza en cada lugar específico.
Desde el punto de vista filosófico, las prioridades se orientan hacia las
dimensiones del aprender a ser, a conocer, a hacer y a convivir, discutidas y
promovidas entre los países que conformaron la Conferencia Internacional de
Educación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, (UNESCO,
1996), donde se plantea que la escuela debe adquirir una nueva orientación, donde se
caracterice como un centro de formación del individuo que se requiere para el
cambio, capaz de promover una formación adecuada que de respuesta a las
demandas sociales, donde se propicie” la interacción entre iguales, el aprendizaje
colectivo, el cultivo de la autonomía, el ejercicio del diálogo, el esfuerzo personal y la
promoción de valores para convertirse en un espacio para la reflexión, el debate y el
acuerdo entre los participantes.
La filosofía de la participación comunitaria en los proyectos educativos
implícitamente se vincula con la orientación humanizadora representada en valores
éticas y morales, abordando la dimensión del ser y aclarar lo que le es propio al
hombre; en la perspectiva del conocer, se evidencia que para llegar a la verdad, la
ciencia no se basta a sí misma, sino que se requiere de la formación espiritual del
hombre; en el hacer, se requiere de la flexibilidad de los proyectos educativos y en el
convivir, contribuye a la promoción de interacciones comunicativas y constructivas
en el contexto sociocultural.
Desde el punto de vista psicológico, la participación tiene en el docente un
aliado inseparable, el cual a través de la mediación basada en los intereses y
necesidades niños y niñas y de la comunidad en general, mediante una adecuada
orientación y comunicación del docente para con ellos. Esto, en concordancia con lo
expuesto por Ausubel (citado por Hernández y Pargas, 2005), tiene que ver con el
aprendizaje por descubrimiento, relacionado con las experiencias previas de los
estudiantes.
En cuanto a la corriente humanista, en el campo de la economía, ésta se
manifiesta a través de la Escuela Humanista de la Economía “como un movimiento
de reacción y oposición a la teoría clásica de la economía” (UNESR, 2004). Es así
como las tendencias humanistas dieron origen a una nueva forma de economía, donde
el docente se enrumbe hacia la planificación, considerando las diferentes teorías,
atendiendo el perfil que debe caracterizar la organización, conduciendo a los docentes
a ejercer un liderazgo situacional y de equipo, con motivación al logro que cubran
acciones eficientes y eficaces.
El principal representante del humanismo es Rogers, quien ha ejercido gran
influencia en el ámbito educativo cuando concibe al ser humano, según Suárez (2006)
como “… un sujeto de ricas y grandes potencialidades que requiere de un ambiente
adecuado” (p. 6), de ahí que en la Educación Rural, según Carpio (2004), se deba
respetar la libertad profesional del docente, de manera que le permita ejercitar sus
habilidades profesionales, en beneficio del desarrollo de los programas que satisfagan
las necesidades, intereses y oportunidades para ellos mismos y la comunidad donde
se encuentren, se le vas a brindar facilidades para crecer profesionalmente (p. 120).
Tomando en consideración el señalamiento anterior se puede indicar, que el
docente del medio rural en la I, II y III etapa de básica, tiene como norte canalizar la
manera más eficiente de implementar el desarrollo de su comunidad favoreciendo los
factores socio-económico y cultural, a fin de proporcionar un ambiente motivador a
la comunidad en general, a la vez que se pueda promover un clima y una cultura
organizacional que le permita expresar su profesionalismo sin ningún tipo de
inhibiciones, logrando desarrollar el proceso socio económico y cultural de manera
eficiente.
Bases Legales

Así como las naciones sufren cambios a lo largo de la historia, en los aspectos
políticos, sociales, económicos y culturales, de este mismo modo, la educación que
esta estrechamente vinculada a todo estos procesos, ha transcurrido de acuerdo con
las necesidades del país, lo cual exige mayor importancia al desarrollo social,
económico y cultural de una comunidad donde por supuesto existe una institución
educativa.
Esta investigación estará fundamentada legalmente en la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela (1999), en sus artículos14, 103, 309 y 79 y en la
Ley 0rgánica de Educación (2009) en sus artículos 4, 20, 6 y 19.
Por otra parte, constituyen pilares fundamentales del presente trabajo, la Ley
Especial de Cooperativas, el Proyecto Nacional Simón Bolívar, del modelo
productivo socialista y las normativas en cuanto a la Comunidad Educativa se refiere,
dada la consideración de la comunidad educativa como un mecanismo potencial para
vincular de manera permanente, participativa y protagónica a las organizaciones
educativas con su contexto y la sociedad civil, se ha creado un basamento legal que
la define y la regula, a partir de lo dispuesto en el Decreto 223, del 07 de enero de
1970, que ha sido acogido por la Ley Orgánica de Educación tanto de 1980, como la
reforma del año 2009.
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