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Las garantías constitucionales

La actividad de los jueces, que en la mayor parte del período funcionan como
instructores del proceso o investigadores, se ve limitada por el cuerpo de garantías
reunidas en la parte llamada dogmática de la Constitución donde, de los 27 primeros
artículos que consignan estas garantías, 12 pueden ser consideradas garantías contra las
facultades coercitivas encomendadas a los jueces.

- El artículo 1 proclama la libertad e independencia de todos los hombres y los derechos


"imprescriptibles e inalienables" de igualdad legal, y la "seguridad y libertad en el goce
de su vida, honor y propiedad". Estos preceptos remiten a la supremacía del
individualismo característico del liberalismo.

- El artículo 6 prohíbe las leyes retroactivas, la alteración de los contratos y


obligaciones, y las penas de proscripción, infamia, confiscación de bienes y la
transmisión de la pena "a otra persona que la que haya cometido el delito". Con ello
quedan garantizados la propiedad y los contratos privados.

- El artículo 7 prohíbe los tribunales especiales, la aplicación retroactiva de la ley y el


juicio por tribunales o jueces preestablecidos.

- El artículo 8 prohíbe la duplicidad de juicios por un mismo hecho y el juramento en la


propia causa y la de los parientes. Establece también otras garantías procesales como la
obligación de justificar la existencia del cuerpo del delito antes de iniciar una causa
criminal, el derecho para el detenido de conocer la causa de su prisión, el derecho a la
entrega de pruebas y a que se le proporcionen datos para su descargo, así como a la
audiencia de su defensa por sí o por abogado.

- El artículo 9 reduce a tres las instancias en los juicios civiles y a sólo dos en los juicios
criminales, y permite el recurso al arbitrio en las causas civiles. Este artículo se reformó
en 1884 quedando de esta forma: "Los juicios criminales no tendrán más de dos
instancias, en los términos que prescriben las leyes". Con ello se deja la delimitación de
las instancias civiles al Código Civil y al de Procedimientos Civiles.

- El artículo 10 obliga al prosecutor a demostrar semiplena prueba o indicio de que el


sujeto detenido es delincuente, sin que esta detención pueda pasar de tres días naturales,
en los que se debe dar al alcalde de la cárcel el "auto motivado de prisión". En caso
contrario se debería liberar al aprehendido. Este auto sólo podría darse para las causas
que mereciesen pena corporal, por mínima que fuese. Si se descubriera que la ley no
contemplase pena corporal se debería liberar al reo bajo fianza.

- El artículo 11 prohíbe "todo rigor o maltratamiento usado en la aprehensión, en la


detención o en las prisiones", así como el cobro a los presos.

- El artículo 12 limita la aplicación de la pena de muerte al traidor a la patria en guerra


extranjera, al salteador de caminos, al incendiario, al parricida, al homicida con
agravantes y a los delitos graves del orden militar. Garantiza asimismo la suspensión de
la aplicación de la pena de muerte al reo que haya interpuesto indulto, hasta la
resolución del Congreso.
- El artículo 13 prohíbe los cateos sin orden escrita "de autoridad competente, que funde
la causa del procedimiento".

- El artículo 14 prohíbe la prisión por deudas civiles así como la utilización de la


violencia para reclamar un derecho. Garantiza, además, el carácter gratuito de la
administración de justicia.

- El artículo 16 reserva la imposición de penas al Poder Judicial y permite al Ejecutivo


imponer "como corrección" hasta cien pesos de multa y arrestos menores a quince días.
El artículo 27 reitera la igualdad ante la ley y declara: "el poder público únicamente
puede lo que la ley le concede y el hombre puede todo lo que ésta no prohibe".

Este sistema de garantías reproduce en buena parte el marcado por la Constitución


Federal de 1857, que será conservado con sucesivas ampliaciones hasta la Carta vigente.

Los artículos revisados garantizan la libertad del individuo y el goce de la propiedad


privada, que deviene un elemento central en el sistema. La proclamación de la igualdad
ante la ley termina con un sistema de protecciones, fueros y cuerpos intermedios,
dejando al individuo solo frente al Estado y los otros individuos, a veces con
capacidades de presión y coerción muy grandes.

Paradójicamente, este sistema de garantías individualista permitirá el surgimiento del


Estado a nivel local y el sistema de derecho como lo conocemos hasta ahora, pasando
sobre los arreglos casi privados a que habían llegado los diversos grupos que
conformaban la sociedad sonorense en los forcejeos del pasado. Se desintegrarán las
comunidades indígenas con sus autoridades civiles y militares particulares, se
desintegrarán también las redes establecidas por los notables locales y, a partir de 1882,
las tropas de la Guardia Nacional dejarán de ser un contrapeso que las comunidades
podían utilizar frente al gobierno.

Además, el sistema impositivo se irá extendiendo, abarcando cada vez más


eficientemente las actividades productivas y el consumo, y por tanto incrementando la
injerencia del Estado en la vida de los particulares.