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1.

Análisis Etimológico de la palabra Grupo

La palabra grupo en las lenguas occidentales proviene del italiano grupo


que significa nudo. Los ligüístas proponen que proviene del antiguo provenzal
grop que significa igualmente nudo derivado del germano occidental kruppa
que significa masa redonda. Por tanto en la reflexión sobre los grupos
etimológicamente se desprenden dos líneas de fuerza: nudo y redondo, la
primera en relación al grado de cohesión entre los miembros de un grupo; y la
segunda en torno a la idea de círculo de gente, de una reunión de personas.

El término grupo es importado por artistas franceses a mediados del


siglo XVII desde Italia, su primera aparición escrita se remonta a R. Plies en una
traducción de un texto de Du Fresnoy sobre arte en 1668, por otra parte su
primera aparición literaria se remonta a Molière en 1669 en el Poème du Val-
Grâce. Esta palabra tuvo una extensión rápida al lenguaje corriente como
reunión de elementos volviéndose una categoría de objetos y seres.

Hacia mediados del siglo XVIII, grupo designa reunión de personas,


registrado en dos textos de Marmotes y Mme. Genlis citados por Litré como
primeras manifestaciones escritas. Simultáneamente surgen palabras análogas
en alemán e ingles (gruppe y group, respectivamente). Esta pequeña
existencia de la palabra grupo, en comparación con otras palabras como por
ejemplo “sociedad”, pone en relieve la idea que “los hombres piensan
fácilmente según la oposición individuo-sociedad; no piensan naturalmente en
términos de grupo, mientras que su vida y sus actividades se desarrollan
frecuentemente en el seno de aglomeraciones restringidas” o como ya hace
unos siglos hemos determinado como grupo.

2. Análisis de la Epistemología de los grupos.

Las representaciones sociales que cada individuo tiene de grupo en


general o de un grupo en particular son representaciones imaginarias (no
fundadas en un análisis racional de la realidad) pero, en función de ellas es
como reaccionan los miembros de un grupo mucho más que en función de la
situación real en la que el grupo se encuentran. El individuo –en general- no
tiene consciencia de sus representaciones, sólo se adhieren a ellas como una
creencia pero, tal como en la cita expuesta con anterioridad, desarrollan su
vida y sus actividades frecuentemente en grupos pero naturalmente no
piensan en términos de éstos.

En el afán de la disciplina científica por desarrollar un concepto objetivo


de grupo se ha visto dificultado dicho trabajo por prejuicios individuales y
colectivos de diversas índoles denominados “resistencias”. Una de las primeras
resistencias hacia una epistemología de la noción de grupo tiene relación con
la experiencia efímera de grupo, noción inexistente para la mayor parte de
sujetos participantes de una encuesta de la Asociación Francesa por el
Incremento de la Productividad (AFAP, 1961). Para ellos solamente existen las
relaciones interindividuales siendo las relaciones psicológicas espontáneas
entre personas vividas como la resultante esencialmente del carácter de los
individuos. Todo queda reducido a las personas, exponiendo la percepción de
que las relaciones interindividuales son estáticas, esta resistencia
epistemológica a la noción de grupo se encuentra enraizada en la resistencia
del hombre moderno a la vida en grupo, en esa exacerbación del
individualismo, que refleja la máxima del temor del individuo a replantear su
experiencia, “su propia situación en un nuevo marco de referencia, y de ser así
puesto en tela de juicio”, el temor a que su propia “validez” sea expuesta y en
duda.

Otra resistencia epistemológica a la noción de grupo reside en que “un


grupo está hecho para ser vivido totalmente, no está hecho para que se le
estudie –para que uno de sus miembros tome una distancia en relación con él-
o para que un extraño se introduzca por pura curiosidad”, ya que algunas
formas de la vida en grupo no despiertan en los participantes ninguna
consciencia diferenciadora de lo que es un grupo, ésta es un hecho global en el
que el individuo es una parte interna que tiende a la fusión con el todo: el
individuo no se plantea preguntas sobre el grupo sino que vive en-para-y-por el
grupo, siendo un individuo aislado del grupo por accidente o castigo un ser
incapaz de sobrevivir y destinado a la muerte.

Una nueva resistencia aparece frente a la actitud de grandes


organizaciones colectivas hacia los grupos pequeños, siendo que ellas se
fundan y nutren de múltiples grupos, los cuales actúan, producen, se
movilizan, etc. en torno a las directrices que estas macro organizaciones
instalan sin dejar de ser víctimas los grupos pequeños y espontáneos de
desconfianza ya que para la sociedad global el grupo pequeño es una fuerza a
su servicio pero que puede volverse en su contra ya que, “todo grupo que se
aísla es un grupo que conspira o que puede conspirar”.

Por lo tanto el cómo conocemos a un grupo, sus nociones, etc. –bajo


este prisma- es mediante las representaciones sociales del grupo, esas
representaciones imaginarias de los individuos que lo componen, ya que algo
que queda claro es que el grupo es una “superficie proyectiva” tanto para el
inconsciente social como para el inconsciente individual. De hecho, métodos de
grupo desarrollados en Francia para la formación de adultos permitieron que
presintiesen mucho mejor las líneas de fuerza que iban a determinar la
evolución de las ideas y las costumbres de Francia, por parte de investigadores
y facultativos escuchando lo que se decía espontáneamente en las sesiones de
estos métodos de grupo que por sondeos de opinión, convirtiéndose con el
tiempo en hechos psicológicos colectivos algunas representaciones del
grupo como por ejemplo la oposición a la pena de muerte, hostilidad creciente
a la prosecución a la guerra de Argelia, derechos de las mujeres con respecto a
la contracepción y el aborto, la autogestión, etc. Análisis realizados por R. Kaës
(1974b, 1974c, 1974d, 1976).

A través del tiempo y culturas se ha hablado del grupo metafóricamente,


y a la hora de bosquejar una teoría científica de los grupos surgen dos
metáforas de grupo: una biológica en donde se comprende grupo como
organismo vivo donde la moral colectiva se piensa como analogía a la
interdependencia de tejidos y órganos; y otra mecánica donde se ve al grupo
como máquina esclavizante, donde la autogestión social está representado en
analogía como el feedback cibernético. Aún estas metáforas no permiten
establecer una episteme sobre grupo.

Una aporte interesante lo arroja investigaciones experimentales


realizadas por Kurt Lewin quien demostró la superioridad de la conducta
democrática sobre la conducta autocrática o sobre la conducta laisse-faire,
tanto desde el punto de vista de la eficacia del trabajo como de la satisfacción
de los participantes para trabajar juntos. El éxito de las experiencias de grupo,
o el fracaso de éstas, tiene relación con su forma de inserción en una
“mitología social” a menudo inconsciente ya que en estas experiencias sobre
los grupos pequeños, les aíslan arbitrariamente del tejido social con el cual
confluyen y descuidan las tradiciones culturales de los que participan en estos
grupos, constituyendo inconscientemente los representantes activos.

Otra representación social del grupo es esa que el grupo se concibe


como autorregulándose y autogenerándose, donde todos los miembros son
iguales, igualmente aptos para todas las tareas y tienen el mismo peso unos
con otros. Aquí el grupo pequeño ya no es una técnica de cambio controlado
sino un “explosivo revolucionario”.
Finalmente, una ultima representación colectiva para esta epistemología
de la noción de grupo es la de una comunidad unida en torno a un jefe,
impuesto y “elegido” a la vez, expuesta bajo la demostración del mecanismo
de doble identificación por Freud, en Psicología de las masas y el análisis del
Yo, de los miembros entre ellos y con el jefe como Ideal del yo común,
ejemplificado en la armada o la iglesia.