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CONTENIDO

I.- INTRODUCCIÓN
1.- EL EXPRESIONISMO
2.- CARACTERÍSTICAS DEL CINE EXPRESIONISTA
3.- ORIGEN DEL EXPRESIONISMO
3.1.- EL EXPRESIONISMO EN LA PINTURA Y LA ESCULTURA
3.2.- EL EXPRESIONISMO EN LA ARQUITECTURA
3.3.- EL EXPRESIONISMO EN LA MÚSICA
3.4.- EL EXPRESIONISMO EN LA LITERATURA Y TEATRO
3.5.- EL EXPRESIONISMO EN EL CINE Y SUS ORÍGENES EN ÉL
3.5.1.- PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL EXPRESIONISMO
CINEMATOGRÁFICO
3.5.2.- FILMOGRAFÍA
3.5.2.1.- TEMÁTICA
II.- CONCLUSIÓNES

I.- INTRODUCCIÓN

El cine nace el 28 de diciembre de 1895, cuando un pequeño grupo de espectadores se


reúnen para ver un espectáculo organizado por los hermanos Lumière en el Salón Indio del
Gran Café de París.
La aparición del cinematógrafo Lumière, patentado en 1895, es la conclusión y resultado
de una larga sucesión de avances científicos y de trabajos sobre el estudio del movimiento,
su registro y reproducción sobre una pantalla.
En Alemania, la escuela expresionista crea una cinematografía totalmente alejada del
realismo del cine americano, con obras de temática fantástica y un lenguaje visual muy
particular marcado por una escenografía extraña llena de ángulos, planos, paredes
inclinadas e insólitas arquitecturas, una gestualidad y maquillaje exagerados y violentos
contrastes de iluminación.
Al expresionismo en el cine se le conoce además como caligarismo, pues “El Gabinete
del Doctor Caligari” lleva al cine las nuevas tendencias expresionistas que triunfan en el arte
de esa época. Es el cine alemán el que por vez primera muestra a través de la pantalla tales
inquietudes estéticas; el surrealismo, los hallazgos del subconsciente logrados por Freud.
Del expresionismo surgen los realizadores de genio o de ingenio como Fritz Lang, F. W.
Murnau, Lupu Pick. Se diversifican las tendencias; se acude al venero de la literatura y la
tradición germánicas, en realizaciones tan logradas como “Los Nibelungos”, de Fritz Lang,
“Fausto”, de F. W. Murnau, “El Estudiante de Praga” y otros títulos más.
Los sociólogos, como Rositi y Tudor, ubican los orígenes del expresionismo en
cuestiones estructurales e históricas. Sin duda el cine alemán de los '20 formó parte de un
proceso histórico y sin duda el "alma" no es causa sino fin, que se "habría reflejado en las
espectrales alegorías del expresionismo y en toda la producción nacional prehitleriana, y que
transponía al cine su irresoluble dilema entre caos de los instintos y sujeción a la autoridad
tiránica, revelando en numerosas ocasiones estar referido a una clase. Es evidente que una
lectura sintomática o sociológica del cine es siempre posible y esclarecedora, pero en mayor
o en menor medida el arte tiene la exigencia de establecer con su contingencia histórica al
menos un diálogo, de donde resultan las resistencias, las críticas y por qué no, su hechura
como obra.

1.- EL EXPRESIONISMO

Es un movimiento desarrollado entre 1885 y 1830 en Escandinavia, Francia y Alemania y


que bajo la influencia de Van Gogh, el modernismo y la secesión austríaca, como reacción a
los cánones clásicos que imperaban a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Los artistas rompieron el impresionismo con la intención de lograr la representación de
una realidad preocupada por la expresión directa de los sentimientos y preocupándose
menos por el refinamiento de la técnica pictórica, exagerando y distorsionando la realidad,
exponiéndose por esto a los cuestionamientos de la crítica. El expresionismo estuvo marcado
por el pesimismo europeo durante las guerras, lo que les llevó a representar el miedo, el
horror y la fealdad en muchas de sus obras.
El expresionismo abarca diferentes disciplinas artísticas (pintura, cine, teatro), se concreta en
la rebelión contra la injusticia social, en la lucha por la superficialidad en, en el entusiasmo
por la naturalidad, en la lucha contra el poder.

2.- CARACTERÍSTICAS DEL EXPRESIONISMO

 Distorsiona las formas y recurre al uso de colores fuertes y puros, con combinaciones
al azar, todo esto con la intención de alimentar sus obras de una desmedida fuerza
psicológica y expresiva.
 Está presente el uso de las líneas buscando transmitir el ritmo de los sentimientos.
 Protagonizan las obras elementos como máscaras y paisajes. Se deja de lado la
representación objetiva de la figura humana dando paso a rostros desfigurados y tristes.
 Predominan los colores azul, amarillo y verde, contrastando con el blanco y negro.
 Se encuentra basado en creencias, supersticiones, mitos, entre otros; de los que se
vale el autor para realizar su obra.
 Acentúa, a veces de manera exagerada, la realidad.
 Expresa de los sentimientos y emociones del autor en una forma acentuada.
 Desplazamientos temporales en caso del cine.
 Se presentan ambientes distorsionados y grotescos.

3.- ORIGEN DEL EXPRESIONISMO

Hondas modificaciones, a principios del siglo XX, en la vida del hombre y de la sociedad
impusieron nuevas formas en el arte que han recibido el nombre de expresionismo, por su
propósito de dar expresión inusitada, intensa y con frecuencia arbitraria, a inquietudes,
intuiciones y profundas visiones espirituales creadas por la época.
Se desarrollaron en Europa, principalmente en Alemania y Austria luego de la primera
guerra mundial, como una forma de rechazar al impresionismo, en el que los colores y las
formas son un reflejo de la nostalgia de los artistas ante la crueldad e inhumanidad de la
guerra.
En esta época, numerosos artistas bajo la influencia de pintores como Van Gogh,
Gauguin, y de movimientos como el postimpresionismo, rechazan los linimientos formales
existentes y proclaman la ruptura con las normas y sistema artístico del siglo XIX. Los
artistas dejan de lado la técnica pictórica y pasan por alto los cuestionamientos de la crítica y
se dedican a representar la realidad que viven día a día pintando lo feo, lo vulgar, lo injusto.
Los expresionistas combaten los valores que dan lugar a innumerables prejuicios, la figura
humana elevada e idealista del siglo XIX, lo convencional de la cultura, la guerra, la injusticia
social. Para algunos toma un respiro la esperanza de la creación de un nuevo mundo.
Estas circunstancias históricas llevaron al artista expresionista a plantearse como reto la
representación de las emociones y los sentimientos en su forma más completa,
representando el lado pesimista pero sin descartar un mundo nuevo.
El expresionismo se considera como la primera manifestación, o como la primera
reacción, que testimonia el extrañamiento del mundo y la crisis que estaban atravesando el
dominio del positivismo en cuanto al "paisaje natural" y el ya pesado dominio político de la
burguesía en cuanto a lo social (en Occidente).
El cine comúnmente llamado expresionista no es sino una especie de retorno tardío de
esta cesura epocal del comienzo del siglo que prefigura, según Kracauer, la mayor catástrofe
vivida por la humanidad.
Según señalan varios autores la estética del cine expresionista es directamente deudora
del teatro de Max Reinhardt, sobre todo en la utilización de la luz y el decorado y los juegos
expresivos del claroscuro que van ser una de las constantes de todo el estilo expresionista
en el cine.

3.1.-EL EXPRESIONISMO EN LA PINTURA Y ESCULTURA

Aunque el término expresionismo no se aplicó a la pintura sino hasta 1811, sus


características se encuentran en el arte de casi todos los países y períodos.
Parte del arte chino y japonés, resalta las cualidades esenciales del sujeto por encima de
su apariencia física. Los artistas de la Europa medieval exageraban sus figuras en las
catedrales románticas y góticas para intensificar la expresividad espiritual. La intensidad
expresiva creada mediante la distorsión aparece también en el siglo XVI en las obras de los
artistas manieristas, como el pintor español El Greco y el alemán Mattthias Grünewald. Sin
embargo, los auténticos precursores del expresionismo vanguardista aparecieron a finales
del siglo XIX y comienzos del XX, en especial el pintor holandés Vincent Van Gogh, el
francés Paul Gauguin y el noruego Edvar Munch, que utilizaron colores violentos y
exageraron las líneas para conseguir una expresión más intensa.
El grupo expresionista más importante del siglo XX apareció en Alemania de la mano de
los pintores Ernst Ludving Kirchner, Erich Heckel y Karl Schmidt Rottluff, quienes en 1905
fundaron un grupo en Dresde denominado Die Brücke (“El Puente”). A ellos se unieron en
1905 Emil Nolde y Max Pechstein, y en 1919 Otto Müller. En 1912 expusieron sus cuadros
junto a un grupo de Munich denominado Der Blaue Reiter (“El Jinete Azul”), integrado por los
pintores alemanes Franz Marc, August Macke y Heinrich Campendonk, el suizo Paúl Klee y
el ruso Wassily Kandinsky. Esta primera fase del expresionismo alemán, estuvo marcada por
la visión satírica de la burguesía y el fuerte deseo por representar las emociones subjetivas.
Die Brücke se disolvió en 1913, un año antes del comienzo de la primera guerra mundial
(1914-1918). El grupo de los fauves, así como el pintor francés Georges Braque y el español
Pablo Picasso, influyeron y posteriormente recibieron la influencia del expresionismo alemán.
Un representante destacado en Latinoamérica es el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín
quien, influido por los muralistas mexicanos, utilizó una técnica expresionista al tratar temas
indigenistas de su país. En España el expresionismo se volvió hacia las representaciones del
significado social.
Destaca sobre todo José Gutiérrez Solana, Benjamín Palencia, Pancho Cossio, Francisco
Mateos, Rafaél Zabaleta y Eduardo Vicente.
El expresionismo abstracto apareció en EE.UU. nada más finalizada la segunda guerra
mundial. Entre sus mejores exponentes destacaron Mark Rothko, Willlen de Kooning, Franz
Kline y Jackson Pollock, que intentaron representar las emociones básicas mediante la
pintura abstracta. Para ello utilizaron colores vivos, formas atrevidas y métodos de trabajo
espontáneos como el dripping (chorreado de pintura sobre la tela puesta en el suelo).
La escultura expresionista hunde sus raíces en el siglo XIX, en la hora del francés
Auguste Rodin, que expresó las emociones a través de sus esculturas figurativas. La línea
experimental de Rodin influyó en la hora de su discípulo Antoine Bourdelle, el escultor croata
Ivan Mestrivic, el británico Jacob Epstein y el alemán Ernst Barlach. La obra de todos ellos
ofrece diferentes formas de distorsión, exageración y estilización a grandes escalas de la
figura humana.

3.2.- EL EXPRESIONISMO EN LA ARQUITECTURA

La arquitectura expresionista tuvo entre algunos de sus creadores a Erich Mendelsohn y


Hanz Poelzig, quien en 1919 construyó el Grosses Schauspielhaus (Gran Teatro) en dónde
Reinhart presentó obras. Incluso en música se habla (más bien por extensión de las otras
artes) de expresionismo, haciendo referencia a la segunda escuela de Viena, formada por los
compositores Arnold Schoenberg, Alban Berg y Anton Webern. Sin embargo, la influencia
más decisiva para el cine expresionista es el teatro alemán de la época, cuya figura principal
fue Max Reinhardt.

3.3.- EL EXPRESIONISMO EN LA MÚSICA

La música expresionista, que alcanzo su apogeo en el período de entreguerras, buscó la


expresión de las ansiedades, los terrores ocultos y el cinismo de la sociedad contemporánea.
Para ello empleó composiciones cuidadosamente estructuradas y emocionalmente intensas,
deformando las técnicas convencionales y reemplazando las armonías tradicionales por otras
más complejas y disonantes. La música es a menudo atonal o producto de la distorsión, la
polifonía (simultaneidad de líneas melódicas) es con frecuencia densa y la melodía,
prácticamente irreconocible.
Las raíces del expresionismo pueden encontrarse en las últimas obras de compositores
románticos como el alemán Richard Wagner, y en las composiciones de postrománticos
como el austriaco Gustav Mahler. Entre los mejores ejemplos destacan dos operas
tempranas del alemán Richard Strauss, Elektra (1909) y Salomé (1905); algunos trabajos del
austriaco Arnold Schoünverg, especialmente los pasajes dramáticos Erwartung (1909) y Die
Glücklichi Hand (1913), así como el ciclo de canciones Pierrot Lunaire (1912); y las operas
Wozzeck (1921) y Lulu (1935; primera representación completa, 1979) del austriaco Alban
Berg. Otros compositores con características expresionistas fueron Paul Hindemith en
Alemania, Béla Bartók en Hungría y Serguéi Prokófiev en Rusia.

3.4.- EXPRESIONISMO EN LA LITERATURA Y EL TEATRO

Los objetivos de los impresionistas en el campo de la literatura, particularmente en la


novela y el teatro, respondieron a las mismas características que las artes plásticas. Los
personajes y las escenas se distorsionaban intencionalmente para producir un fuerte impacto
emocional. Los primeros dramaturgos expresionistas August Strindberg en Suecia y Frank
Wedekind en Alemania, ejercieron una fuerte influencia internacional sobre la siguiente
generación de autores dramáticos, entre los que destacaron los alemanes Georg Kaiser y
Ernst Toller, el checo Karel Capek y los estadounidense Eugene O´Neil y Elmer Rice.
El Teatro expresionista también introdujo nuevas formas de representación, puesta en
escena y dirección. El objetivo consistía en crear un cuadro escénico globalizado que
incrementara el impacto emocional sobre el público. Entre los directores más destacados
estuvieron el alemán Max Reinhardt y Erwin Piscator, y el ruso Vsiévolod Meyerhold.

3.5.- EXPRESIONISMO EN EL CINE Y SUS COMIENZOS EN ÉL

En Alemania, la escuela expresionista crea una cinematografía totalmente alejada del


realismo de cine americano, con obras de temática fantástica y un lenguaje visual muy
particular marcado por una escenografía extraña llena de ángulos, planos, paredes
inclinadas e insólitas arquitecturas, una gestualidad y maquillaje exagerados y violentos
contrastes de iluminación, que encuentra su paradigma en “El Gabinete del Doctor Caligari”
de Robert Wiene (1919), y la obra alemana de dos grandes directores F. W. Murnau, con
“Nosferatu, El Vampiro” (1922) y Fritz Lang con los Nibelungos (1923- 1924) y Metrópolis
(1926).
Con la aparición de la película El gabinete del doctor Caligari, en 1919, Robert Wiene se
convirtió en uno de los primeros directores que introducía elementos claramente
expresionistas en el cine. En este medio se llega al simbolismo a través de los decorados, las
luces, el vestuario y la interpretación de los personajes, elementos que aspiraban a mostrar a
través de la gran pantalla una óptica deformada de la realidad. Es por esto que al
expresionismo en el cine se le conoce además como caligarismo, pues “El Gabinete del
Doctor Caligari” lleva al cine las nuevas tendencias expresionistas que triunfan en el arte de
esa época.
Es el cine alemán el que por vez primera muestra a través de la pantalla tales inquietudes
estéticas; el surrealismo, los hallazgos del subconsciente logrados por Freud. Y cuando los
americanos acaban de realizar su redescubrimiento del cine, incorporándole a fondo la
realidad, los alemanes dan la espalda a lo real, para recrear, a su vez, en los estudios lo
fantástico. En un principio, el cine mudo alemán estuvo plenamente vinculado al
expresionismo con directores como Fritz Lang, Friedrich Murnau, Paul Leni y Paul Wegener,
entre otros. Algunas de las obras más representativas de este período fueron: Nosferatu,
Metrópolis, Las tres luces, El último ("Der Letzte Mann", también conocido como La última
carcajada), y El testamento del Dr. Mabuse. La desmesura iba asociada a un tipo de cine de
terror y fantástico, lo que condicionó su desarrollo. Algunas obras posteriores se realizaron
en la etapa del cine sonoro, por ejemplo, M el Vampiro (también conocida simplemente como
M), otra película de Fritz Lang. No obstante, en la cinematografía más moderna, sus
representantes más significativos como Orson Welles y Andrzej Wajda incorporaron una
estética mucho más madura y alejada del exceso de teatralismo.
El decorado del “Caligari” ofrecía la novedad (que luego sería una de las más manifiestas
tendencias del cine alemán) de sustituir la fotografía de cosas vistas por la de visiones o
cosas imaginadas, dando aso, en la pantalla, más que al ensueño, a la alucinación.
Era algo que no se había intentado siquiera desde los ensayos cándidos y balbucientes
de Mèliés. Pues “El gabinete del Doctor Caligari” se desarrollaba en plena pesadilla: sus
escenarios eran un manicomio, un gabinete de monstruos; sus protagonistas, un perturbado
y un sonámbulo. Lo fantástico y lo macabro se daban la mano de un modo algo ingenuo, que
hoy nos parecería hasta grotesco; no obstante, esta película dio origen a todo un género, que
copiando más la letra que el espíritu, ofreció una serie de películas, cuyos títulos son, de sí,
lo bastante elocuentes: “La Casa de los Muertos”, “Nosferatu, El Vampiro”, “Tres Luces”,
“Sombras”, “El Gabinete de las Figuras de Cera”. Esta última producción reveló a Paúl Leni
como estupendo director.
En realidad no es el expresionismo ni otra tendencia lo que triunfa en el cine alemán
durante su época de oro, sino las magníficas individualidades que se expresan a través de él.
Lo trascendente es, en realidad, el talento de los directores y la coincidencia de su
inspiración con una de las facetas más profundas y constantes del espíritu germano.
Del expresionismo surgen los realizadores de genio o de ingenio como Fritz Lang, F. W.
Murnau, Lupu Pick. Se diversifican las tendencias; se acude al venero de la literatura y la
tradición germánicas, en realizaciones tan logradas como “Los Nibelungos”, de Fritz Lang,
“Fausto”, de F. W. Murnau, “El Estudiante de Praga” y otros títulos más. Nace también una
escuela que se podría llamar “psicológica” en que los recursos de la técnica se aplican a
expresar estados de alma.
Este género culmina “El Último” de Murnau; en “Njn” de Paúl Czinner; en “Varieté”, de
Dupont. Cada una de estas producciones despierta mayor asombro en Europa, mayor
inquietud en América. El Único posible rival de cine americano en la última década del cine
mudo, podría ser, evidentemente, el cine germánico.
Puede así decirse que la época de oro del cine alemán dura 10 largos años, cuéntense
estos de 1917 a 1927 (esto es, de la creación de la U. F. A. y las primeras producciones de
Ernst Lubitsch hasta “Metrópolis” y “Varieté”) o de 1920 a 1930, con la trayectoria del
expresionismo al realismo psicológico, esto es, de “El Gabinete del Doctor Caligari a Los
Dramas Realistas de Pabst. En esa época, desaparecido o eclipsado, el cine italiano, en
franca decadencia el escandinavo, vacilante el francés entre las exigencias del la taquilla y
las lucubraciones de los cine-clubs, puede decirse que, cuando se habla de competencia o
superioridad del cine europeo con referencia al americano, esas dos palabras, cine europeo,
quieren siempre decir: cine alemán.
En España, pueden encontrarse algunas películas influenciadas por varios de estos
directores, aunque muy pocas de ellas alcanzaron el éxito. Especialmente singular es la
aportación del madrileño Edgar Neville con su película La Torre de los 7 Jorobados, donde
se contó con un equipo de decoradores alemanes que trabajaron en algunas películas
expresionistas.

3.5.1.- PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL EXPRESIONISMO


CINEMATOGRÁFICO

FRIEDRICH WILHELM MURNAU

Friedrich Wilhelm Murnau funda su propia productora en 1919, comenzando a dirigir


películas en las que tratará de expresar su subjetividad con el máximo respeto por las formas
reales del mundo. “Nosferatu”, (1922), es un ejemplo de ello, película que cuenta el mito del
vampiro y que será una de sus obras cumbres. Para rodarla, recurrirá a escenarios naturales,
enfrentándose a la preferencia expresionista de filmar las escenas en estudio. Con la
introducción de elementos reales en una historia fantástica logra potenciar su veracidad.
Además hará uso del acelerado y del ralentí, y del empleo de película negativa para marcar
el paso del mundo real al ultrarreal.
Tras Nosferatu dirigirá “El último” (Der letze mann), historia del portero de un lujoso hotel
que es trasladado de puesto de trabajo debido a su edad. El hombre no se conforma con la
pérdida de su uniforme y lo roba cada día para regresar con él a su casa, hasta que es
descubierto. Esta obra supone la transición clara del expresionismo al realismo social,
aunque está narrada en un lenguaje plástico lleno de prototipos expresionistas. Para dar
agilidad al relato Murnau y su operador, Karl Freund, utilizarán una cámara muy dinámica,
atada al pecho de este último, para realizar travellings subjetivos circulares, e imitarán los
movimientos de una grúa, situando la cámara en el extremo de una escalera de incendios.
Murnau realizará varias obras más, siempre con una gran calidad técnica, en años
sucesivos, como las adaptaciones de “Fausto” y del “Tartufo de Moliere”, para terminar
aceptando un tentador contrato en Hollywood, donde ganará un Oscar y fallecerá en un
accidente de tráfico en 1931.

MAX REINHARDT

Fue un productor cinematográfico y director de teatro y cine que tuvo una importancia vital
en la renovación del teatro moderno. Opuesto al naturalismo, produjo y dirigió obras teatrales
y películas con decorados espectaculares, escenas de masas y música. Impulsó el
expresionismo tanto en el cine como el teatro germanos. Miembro fundador, junto con
Richard Strauss y Hugo Hofmannstahl del Festival de Salzburgo en 1920.
Adquirió y reconstituyó la compañía teatral "Deutches Theater", dirigiéndola en una
primera etapa que abarca desde 1905 hasta 1919. Durante esa época, se formaron en su
compañía actores y futuros directores de cine tan notables como F. W. Murnau, William
Dieterle y Max Schreck. En este primer período puso en escena obras de autores, entre
otros, Oskar Kokoschka, Henrik Ibsen, Shakespeare o Bertolt Brecht. Hay que destacar que
el impulso de renovación de Reinhardt le llevó a confiar los bocetos de diseño de decorados
al pintor noruego Edvard Munch. Munch diseñó, entre otros, los decorados de la obra "Los
dobles" de Henrik Ibsen.
Asimismo, durante este primer período creó la "Kammerspiele" (representación de
cámara): representaciones teatrales en originales decorados intimistas para un reducidísimo
grupo de espectadores. El fin era que éstos pudieran captar hasta los gestos más sutiles de
los actores. Esto era algo realmente innovador que exigía una gran preparación de los
actores. Por ello, la compañía de Max Reinhardt era punto de referencia para la formación de
actores. También en este primer período dirige sus primeras películas en las que expone sus
ideas acerca de la representación artística. Sus filmes fueron innovadores en el uso de la
música, de escenarios increíbles, gran cantidad de extras, primeros planos de los actores y
una nueva forma de actuación que huía del naturalismo.

FRITZ LANG

Junto a Murnau, el austriaco Fritz Lang es otro de los maestros de la escuela


expresionista. Su debut como realizador se produce en 1919 con la película “Die Spinnen”,
pero alcanza el éxito y el reconocimiento con Der mude Tod, en 1921, que narra la lucha
entre el amor y al muerte. Esta obra causará un impacto muy importante, y será la que
decida la vocación del director español Luís Buñuel. En su siguiente obra, “Los Nibelungos”
tendrá ocasión de poder demostrar toda su madurez. Esta exaltación aria en la que los hunos
son presentados como seres de raza inferior, parece premonitoria de los tiempos que vienen.
“Metrópolis”, 1926, será su obra definitiva. En ella, jugará con espacios, volúmenes y
claroscuros. Metrópolis es un tratado sociológico algo infantil, pero, a pesar de ello, Lang
conseguirá imágenes que pasarán a la historia del cine y que el espectador no podrá olvidar:
su opresivo mundo subterráneo, el relevo de turno de los obreros, la inundación, el pánico en
la ciudad, etc... Metrópolis representará el apogeo de del expresionismo de orden
arquitectónico como Caligari lo fue en el pictórico.
La mayoría de los historiadores exculpan a Lang de querer engrandecer al pueblo ario en
sus películas, culpando a su esposa y guionista, Thea Von Harbou, futura militante del
partido nazi, de ser la responsable de ese enaltecimiento. De hecho, Lang, realizará “El
testamento del doctor Mabuse”, en 1933, película prohibida en la Alemania de la época por
constituir un alegato contra el nacionalsocialismo. Un poco más tarde huirá a Estados Unidos
donde proseguirá con su obra y fallecerá en 1976.

GEORG WILHELM PABST

El último gran realizador de la estética expresionista alemana será Georg Wilhelm Pabst.
Debuta como actor teatral, fundando su propia productora cinematográfica, en la que debuta
en 1923 con una obra menor llamada “Der Schat”, pero no se dará a conocer hasta dos años
más tarde con la película “Bajo la máscara del placer”, un drama de miseria, interpretado por
Greta Garbo, ubicado en un momento histórico y real,. De estilo netamente realista, esta obra
se rodó completamente en estudio, lo que hace que pierda parte de su fuerza por la falsedad
de sus decorados, pero su mérito reside en presentar por primera vez la situación de la
burguesía alemana tras la guerra, arruinada y en crisis.
Pabst será el primer cineasta que incorpora el psicoanálisis en una de sus películas,
ayudado por dos discípulos de Sigmund Freud, realizando un estudio sobre la impotencia en
1926. Sus siguientes obras abordarán los problemas de la psicología femenina en una
trilogía: “Abwege”, “La caja de Pandora” y “Tres páginas de un diario”, donde por medio de la
vida de sus protagonistas femeninas realiza una crítica amarga de la Alemania de su época.
Esos serán los dos motores que muevan la obra de Pabst: los sentimientos y la realidad
social de su país.
Pabst encarrila el cine alemán por la senda del realismo social, y, a la trilogía femenina,
seguirán películas más comprometidas social y políticamente, que fueron prohibidas en 1933
tras el ascenso al poder del nacionalsocialismo. Huirá a Francia, donde seguirá con su obra,
para regresar a su país, donde filmará en la década de los años 50 un alegato contra el
nazismo, fallecerá en Viena en 1967.

3.5.2.- FILMOGRAFÍA

3.5.2.1.- TEMÁTICA

Para considerar los temas habituales de los films expresionistas tenemos que tener
presente la difícil situación que atravesaba Alemania en esa época, y la manera en que este
sentimiento de desesperanza, angustia y miedo fue reflejado en el arte, como hemos visto al
principio. Lo sobrenatural, lo fantástico, lo desconocido y lo siniestro pueblan las películas
bajo distintas formas para darle sentido a lo que Eisner define como "la doctrina apocalíptica
del expresionismo”. Desde la peste en Nosferatu (y más tarde en Fausto), hasta la
inundación de Metrópolis, el tema del fin del mundo sobrevuela las películas como un
fantasma, más o menos explícito, fruto del pesimismo alemán frente al futuro. El cine
expresionista plasmó esto en gran medida tomando como fuente de inspiración a la tradición
literaria romántica, encabezada por Goethe y Hoffman, y muchos de sus temas, imágenes y
símbolos.
Uno de los principales temas que analiza Kracauer en su obra es el de la tiranía. Según
su interpretación en las películas expresionistas se puede rastrear de manera inequívoca la
necesidad del pueblo alemán de la dominación tiránica (y como demuestra la historia no es
tan descabellada su tesis). Esta era el único camino viable frente a la alternativa del caos
anárquico de la libertad gobernada por el instinto. El tirano que por y para la concreción de su
poder comete actos de violencia y crímenes y que, teniendo precedentes en Homunculus,
podemos encontrar en la figura de Caligari, ordenando según su voluntad a Cesare asesinar
a sangre fría, en el rabino Loew manipulando al golem, en Nosferatu, en Mabuse, y dentro de
El hombre de las figuras de cera, en sus personajes Iván el terrible, Jack el destripador y
Harún-al-Rashid. Puede ponerse en relación con esto el tema la lucha entre padre e hijo, y
del conflicto generacional. También el de la figura del monstruo (el ser antinatural o artificial),
ya sea tirano o dominado

EL GABINETE DEL DOCTOR CALIGARI (O DAS KABINETT DES DOKTOR CALIGARI)

Es una vanguardista película muda de 1919 dirigida por Robert Wiene y protagonizada
por Werner Krauß (Doctor Caligari), Conrad Veidt (Cesare), Friedrich Feher (Francis), Lil
Dagover (Jane) y Hans Heinrich von Twardowski (Alan). Fue una de las primeras películas
producidas en los estudios alemanes UFA. El director Robert Wiene hace un excelente
trabajo con las emociones de los personajes, los movimientos de cámara, la presencia de los
personajes.
El productor, Erich Pommer, de la Decla-Bioscop, quería que fuera Fritz Lang quien
dirigiera la película, pero Lang tuviera otros compromisos en ese momento, de modo que
acabo siendo Wiene quien la dirigió.
El guión original de la película, de Hans Janowitz y Carl Mayer, inspirado en un caso real
ocurrido en Hamburgo, fue modificado y Wiene, seguramente presionado por la productora y
ésta por las autoridades alemanas, añadió una escena inicial y otra final que trastocaban el
sentido de la historia, quedando convertida en el relato de un loco.
La cinta es considerada como el primer film expresionista de la historia, y destacan los
decorados distorsionados que crean una atmósfera amenazante. Los responsables de la
escenografía fueron Walter Rörig, Walter Reimann y Hermann Warm, miembros del grupo
Strum. El expresionismo fue una edad dorada del cine, en donde los mayores representantes
fueron: Fritz Lang, George Wilhelm Pabst o Robert Wiene.
El expresionismo en esta película se funda en la interpretación subjetiva del mundo de los
personajes, que se encuentran bajo el mundo real. Se enfrentan en los personajes dos
conceptos diferentes: la imaginación y lo onírico frente al realismo. Un personaje termina
como queriendo decir que todo fue producto de la imaginación de la persona, que no existe
el sonámbulo ni el doctor Caligari.
La película se caracteriza por la estilización de los decorados, la forma exagerada de
actuar, las luces que algunas son puntuales y fuertes resaltándolas del resto del conjunto de
la escena. También se muestran potentes y peculiares usos de angulación de la cámara,
como un encuadre inclinado.
Los decorados están distorsionados, ya que se representan como si fueran una maqueta
o cartones pintados superpuestos para crear ilusiones, de esta manera los decorados son
muy expresivos y los actores también. Se enfatizan sombras oscuras y contrastes, como en
su comienzo, al aparecer la chica que resalta del fondo. Se nota que hay un uso de luces
artificiales. El expresionismo influyó luego, como por ejemplo a Hitchcock.

METRÓPOLIS

Metrópolis es una adaptación de una novela de Thea Von Harbou, la esposa de Fritz
Lang, el director, que combina el asombro de Lang cuando vio por primera vez los enormes
edificios de Nueva York con una visión del futuro que se aproxima a la de H. G. Wells.
La historia se desarrolla en el año 2000, cuando la acaudalada clase dominante vive en
enormes rascacielos de lujo, mientras que los obreros esclavizados trabajan en una rutina de
pesadilla abajo en la tierra. El héroe, Freder (Gustav Frolich), es el hijo mimado de Fredersen
(Alfred Abel), uno de los dirigentes ricachones. Freder se reforma cuando conoce a María
(Brigette Helm), la más hermosa de los habitantes subterráneos.
Freder viaja de incógnito por este mundo escondido y se queda espantado de la vida que
llevan, por lo que comienza de inmediato una campaña de reformas humanitarias. El
malvado industrial Rottwang (Rudolph Klein-Rogge) no puede permitir que esto ocurra, por lo
que planea que los esclavos se vuelvan contra los reformadores.
En su laboratorio iluminado por luces de neón, Rottwang crea un robot a imagen de
María, concebido para ser un profeta que pierda a las masas. Después de una revuelta que
destruye todo lo que encuentra a su paso y una inundación subterránea de proporciones
bíblicas, el déspota Fredersen ve la verdad y decide tratar a la clase trabajadora con justicia
y compasión.
La leyenda alrededor de "Metrópolis" señala que la idea del filme le vino a Lang cuando
visitaba Nueva York. El famoso panorama de Manhattan, con sus altas y modernas
construcciones, sirvió de inspiración para que el cineasta alemán ideara la que ha llegado a
ser considerada como la primera película de ciencia ficción.
Pero "Metrópolis" es más que una cinta futurista con impresionantes decorados art decó.
El filme de Lang representa una síntesis de la propuesta expresionista que colocó al cine
alemán a la vanguardia de la producción cinematográfica en los años veinte.
La industria alemana del cine había alcanzado un desarrollo sólo equiparable al de
Hollywood y varios de sus filmes habían logrado entusiasmar al público y a la crítica
internacionales. Aunado a ello, los alemanes habían incorporado al cine una propuesta
estética subversiva, opuesta al naturalismo imperante en el cine norteamericano.
El expresionismo había rendido frutos en la pintura, la literatura, el teatro y la danza antes
de incorporarse al cine con "El gabinete del doctor Caligari" (1919) de Robert Wiene. Los
cineastas del expresionismo buscaban la imagen subjetiva que descubría lo oculto tras la
realidad aparente. Para lograrlo se valieron de la distorsión óptica a través de la iluminación,
la escenografía, la mímica exagerada, el maquillaje y vestuario estilizados, entre otros
recursos.
Cuando Lang acometió la filmación de "Metrópolis", el cine expresionista alemán había ya
realizado obras importantes como "Las tres luces" (1921) y "Los Nibelungos" (1923) de Lang;
"Nosferatu: Una sinfonía de horror" (1922) y "El último de los hombres" (1924) de F. W.
Murnau.
"Metrópolis" fue concebida como una gran producción de 205 minutos. Con un rodaje de
dos años y un presupuesto de más de cinco millones de marcos de la época, el filme se
convirtió en el más caro de su tiempo y llevó a la ruina a la poderosa compañía productora
estatal UFA.
Hoy en día es imposible verla en su versión original, debido a los recortes que el filme
sufrió después de su estreno. A pesar de ello, "Metrópolis" aún conserva la capacidad de
asombrar a sus espectadores y su influencia es evidente en películas de como "Blade
Runner", "Gattaca", "El quinto elemento" o "Matrix".
"Metrópolis" definió para siempre la imagen de la ciudad del futuro: brillante y al mismo
tiempo, obscura, capaz de devorar a sus habitantes en un río de incertidumbres y de ofrecer,
al mismo tiempo, un espacio para la reconciliación.
Las deslumbrantes miniaturas realistas de Metrópolis son obra del genial Eugene
Shuftan, cuyo proceso epónimo se adoptaría en Estados Unidos en breve. Aunque la
magnitud y el alcance de la película resultan todavía asombrosos, las secuencias narrativas,
que están concebidas en el estilo excesivamente dramático de la época, a veces hacen reír
al público moderno.
La calidad de las copias que existen de Metrópolis va de prístina a espantosa; una de las
mejores desde el punto de vista de las imágenes (aunque no es una copia completa) es la
que preparó Giorgio Morodor para su reestreno en 1984. Esta versión fue teñida de nuevo y
acompañada de música de rock pesado.
Metrópolis es una de las obras que representa más claramente un punto de inflexión
dentro del cine alemán (arriba dos imágenes del famoso film). Teniendo aún elementos
estéticos que Lang sigue tomando del expresionismo, vemos que otros temas empiezan a
ser más relevantes, como la ciudad corrupta (y corruptora), lo social y la lucha de clases
(aunque sea de manera un tanto exagerada), y en menor medida la ciencia.

NOSFERATU

El conde Orlock cambia su residencia desde los Cárpatos a occidente. Para ello se
procura al contable que le visita para acompañarle en su mudanza como servidor. Una vez
instalado, conoce a una joven, ya prometida, de quién se enamora. Comenzará a visitarla por
las noches, para ir bebiendo su sangre poco a poco, y convertirla así en su esposa. Pero el
malestar que sufre la joven alerta a su familia, que contacta con el profesor Bulwer.
Nosferatu se estrenó en Marzo de 1922 en Berlín, específicamente en el zoológico de la
ciudad (buen lugar pensaran algunos). Pero antes de eso, la censura hizo su aparición, ya
que no le gustaba lo macabro de algunas muertes representadas, sufriendo cortes por ello la
película y hasta una reedición.
Además, en algunas copias los actores cambiaron sus nombres, y Max Schreck paso
llamarse Furst Wollkoff, lo que contribuyó a enredar aun más las cosas en torno a la
identidad del actor principal. Esto fue el motivo de que Max Scherck nunca llegase a
convertirse en una gran estrella.
Para no pagar derechos de autor a los familiares de Bram Stoker, autor de "Drácula", el
director Friedrich Wilhelm Murnau cambió los nombres de los personajes, y por ello el conde
Drácula pasó llamarse Orlok; Mina Harker a Ellen Hunter; Renfield se conoció como Knock;
Van Helsing como el Profesor Bulwer, y el Dr. Seward fue el Dr. Sievers.
Además, cambió los rasgos físicos del conde. De un apuesto aristócrata, paso a
convertirse en un vampiro calvo, con dedos larguísimos, orejas de rata y dos colmillos
horripilantes que nunca desaparecían. Su movimiento al andar estaba muy alejado del
atlético Drácula de Stoker, y aparecía como un personaje torpe y lento. Pero de todas
formas, la línea argumental era bastante fiel al libro de Bram Stoker.
Otros problemas surgieron, pues a pesar de los cambios realizados, la película seguía
pareciéndose demasiado a la novela de Stoker, y por ello, la viuda del escritor, Florencia
Stoker, llevo a los Tribunales alemanes a la compañía Prana Film, que perdió el juicio. Pero
ante eso, la compañía se declaro en quiebra, no pagando así nunca los derechos de autor.
En represalia, la viuda de Stoker consiguió una orden que obligaba a destruir el negativo
original de la película y todas sus copias.
Afortunadamente para el cine, Prana ya había vendido copias de la película a Estados
Unidos y otros países de Europa, salvándose de la quema. En 1960, el programa Silent
Please presento en Estados Unidos una copia condensada del filme, ganando así la película
popularidad, y en 1972, salió por primera vez en video.
A partir de entonces empezaron a surgir las leyendas sobre la película: que Max Schreck
nunca existió, y que el verdadero protagonista de la película era el propio director Murnau
caracterizado; otros dicen que Scherck no se llamaba así, sino Alfred Abel. Este Abel había
trabajado en películas de Fritz Lang como Metrópolis (1926) y Mabuse (1922).
Cosas destacables es, el que se presentase al vampiro, además de como bebedor de
sangre, como portador de la plaga: allá por donde pasa Nosferatu, estalla la Peste Negra,
con efectos aniquiladores. Además, para acentuar este aire de cosa impura y putrefacta, al
vampiro se le ve a menudo rodeado de ratas. Y también cabe señalar la idea romántica de
que el vampiro puede ser destruido si una mujer de corazón puro ofrece su vida, haciéndolo
quedarse junto a ella hasta que surge el sol, y sus rayos desintegran a la bestia.

OTRAS OBRAS

 1920.- GENUINE – Robert Wiene.


 EL GOLEM (Der golem) – Paul Wegener.
 DEL ALBA A MEDIANOCHE (Von morgens bis mitternacht) – Karl Heinz Martin.
 1921.- LAS TRES LUCES (Der müde tod) – Fritz Lang.
 DR. MABUSE EL JUGADOR (Dr. Mabuse der spieler) – Fritz Lang.
 1923.- RASKOLNIKOFF – Robert Wiene.
 SOMBRAS (Schatten) – Arthur Robinson.
 1923.- LA MUERTE DE SIGFRIDO (Nibelungen I – Siegfrieds tod) – Fritz Lang.
 1924.- LA VENGANZA DE CRIMILDA (Nibelungen II – Kriemhilds rache) – Fritz Lang.
 EL HOMBRE DE LAS FIGURAS DE CERA (Das wachfigurenkabinett) – Paul Leni.
 1925.- LA CRÓNICA DE GRIESHUUS (Zur chronik von Grieshuus) – Arthur von
Gerlach.
 FAUSTO (Faust) – F. W. Murnau. ilusión de movimiento.

II.- CONCLUSIONES
El cine expresionista es indudablemente uno de los productos culturales más singulares y
destacados de una época. No tanto como testimonio directo de una de las naciones
protagonistas de una de las épocas que marcarían decisivamente la historia, sino como un
prolífico campo en donde nacerían obras de arte de manos de genuinos artistas. Artistas
entre los cuales sobresalen las figuras de F. W. Murnau, y F. Lang.
No parece casual el hecho de que el expresionismo cinematográfico se extinga hacia
1926, año en el cual se encuentra afianzada una breve etapa de estabilidad económica y
política en Alemania, que comenzó dos años antes. Fausto de Murnau y Metrópolis de Lang,
son los últimos exponentes del expresionismo en cine. El camino del cine alemán se
orientará a un mayor realismo y temáticas sociales, anticipado por el intimista y psicológico
"Kammerspielfilm", y principalmente con la visión cínica de la "Nueva Objetividad" liderada
por George W. Pabst.
Pareciera que, en su máxima pureza, el expresionismo tuviera como una de sus
principales razones de ser la traducción en arte de la desesperación y el miedo del pueblo
alemán en una época oscura.