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Despojos de una ilusión

…Entonces miré al rededor y solo estabas tú bajo un flamboyán, bajo la lluvia


rauda y apacible. No había más solo la lluvia, el flamboyán y tú…

…Entonces me miraste y abriste los brazos. En tu mirada el sosiego, tu cuerpo;


una divinidad. Me dirigí hacia ti aunque no sentí mis pies moverse…

…Al fin junto a ti estuve, tus manos en mis manos, nuestros cuerpos a menos de
un palmo, nuestros deseos ligados en uno. La lluvia caía confundida con las llamas
rojizas de aquel árbol francés. Era un primer plano digno de inmortalizarse por las artes
plásticas…

…Allí no había paisaje ni horizonte, la lluvia, al caer no producía sonido alguno,


tus ojos en los míos disfrutando un momento fuera del tiempo. Aquel escenario rompía
con cualquier canon antes establecido…

…Las gotas de agua caían sobre nosotros hasta empaparnos; lluvia catalizadora
de reacciones sublimes que desencadenaron un beso en el cual se perdió nuestra
individualidad, entonces pude escuchar secretos relatados por nuestra humedad. Y
mientras esta cantaba, nosotros nos envolvíamos como dos flamas en una misma
hoguera. Instituíamos las bases de un nuevo canon, canon que hoy en día se considera
apócrifo; escribíamos versículos del evangelio según Amar…

…Y entonces volví sobre mi, mire a todos lados, mis brazos buscaron tu abrazo
y me di cuenta de que definitivamente estaba devuelta en la realidad, realidad en la que
tu no estas. En ese instante mi vida volvió a ser miserable…

08/Junio/2007
4:54p.m.