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LA HISTORIA DE LA PERCEPCIÓN | HISTORIA DE LA PERCEPCIÓN BURGUESA, DONALD LOWE

Dentro del estudio de la interacción entre contenido del pensamiento y estructura de la sociedad, la percepción es un todo reflexivo integral que
incluye al perceptor, el acto de percibir y el contenido de lo percibido.
Está limitado por tres factores interrelacionados que cambian con el tiempo y constituyen un campo de la percepción diferente en cada período
histórico, dentro del cual se hace posible el conocimiento específico:

 Los medios de comunicación: Éstos se suceden y superponen, organizando, enmarcando y filtrando el conocimiento de formas cualitativamente
distintas.
 La jerarquía de los sentidos: Éstos nos conectan de distintas maneras con el mundo verificándose y reforzándose entre sí, y en conjunto nos dan
la experiencia de la realidad. Diferentes culturas de medios de comunicación determinan organizaciones específicas de los sentidos.
 El orden epistémico: El discurso es gobernado por reglas epistémicas inconscientes que a cada período se modifican y definen órdenes que se
apropian de un terreno distinto del conocimiento.

prehistoria

 En una cultura oral no hay escritos, y aunque puede cambiar inadvertidamente el contenido del conocimiento, el habla debe cumplir las
funciones no sólo de comunicación sino también de conservación del conocimiento, con ayuda del arte de la memoria. Lo que pueda recitarse y
repetirse –en organización métrica de palabras rítmicas, fórmulas y lugares comunes- se conservará; lo nuevo y distinto será olvidado. Por lo tanto,
el conocimiento tiende a ser conservador, no especializado, y de contenido no analítico sino formulaico.
 El oído es el más importante de los cinco sentidos, ya que el conocimiento se comunica oralmente, y al habla hay que oírla instantánea y
directamente, rodeándonos de momento y cercanía.
 Las reglas epistémicas de la mitología plantean que el cuestionamiento de la vida en general no es realmente necesario, ya que el universo ha
sido creado por la divinidad. Además, la falta de medios que estimulen el pensamiento impide que se reflexione demasiado sobre lo que se
considera aceptable o no.

edad media

 En una cultura quirográfica -con vestigios de oralidad- , la escritura y su conservación manuscrita comenzó a separar el conocimiento de la
comunicación, a conservarlo más allá del habla o el recuerdo. Pero aunque introdujo el ideal de lógica abstracta formal y el conocimiento ya no
dependía de la actuación de un hablante, la escritura era virtud de pocos, y la tradición oral -como la retórica o la disertación- persistió: leer era leer
en voz alta, y el pueblo siguió confiando más en la tradición oral que en los registros escritos, que se acumularon hasta comienzos del s. XIV, donde
ya podría hablarse de una sociedad ‘letrada’.
 El oído sigue siendo el más importante de los cinco sentidos, junto con el tacto, ya que la gente seguía confiando más en lo que podía oír y
tocar. Así, la lectura era en voz alta, para que fuera el oído el que asimilara el mensaje.
 Las reglas epistémicas de la anagogía presuponían el ser absoluto de Dios, y en función a Él subordinaban el conocimiento, basado en la Fe.
Conociendo lo inmanente desde lo trascendente, el intelecto medieval percibía el mundo no centrado en sí mismo sino ilimitado, como una
manifestación de señales (figura, metáfora, símbolo, visión) que indicaban el designio Divino, y ahí adquirían su significado.

renacimiento

 Estamos ante una transición, de la cultura quirográfica a la tipográfica, con gran persistencia de la oralidad
 Estamos ante una transición, de la supremacía del oído y el tacto a la vista.
 Las reglas epistémicas de similitud y correspondencia proponían un mundo autocontenido de orden convergente y centrípeta, donde presagios y
señales debían ser interpretados por el orden de similitud y correspondencia que une la divinidad con la naturaleza, el universo y el espíritu, la
esfera y el centro, los cuerpos celestes y el rostro humano. Así, la naturaleza del macrocosmos se correspondía con la del microcosmos a través de
figuras de semejanza como convenientia, aemulatio, analogía y simpatía. La perspectiva pictórica, con su hincapié en la distancia dinámica entre
contemplador y contemplado, muestra esa nueva reflexividad del espacio y el tiempo, donde todos los elementos del cosmos formaban un todo
coherente. Hacia el s. XVI, con un cambio más marcado hacia la cultura tipográfica, el hombre se volvió más altivo e interesado en la ‘propiedad
corpórea externa’: cómo debía presentarse y ser visto por los demás

sociedad estamental

 En una cultura tipográfica, el habla fue ya sólo comunicación, y el conocimiento se conservaba por medio de la imprenta. Su carácter fijo
estandarizó la comunicación del conocimiento pasándolo lentamente al contenido, lo que -accesible a cualquier lector competente- puso fin a la
corrupción de la memoria o el manuscrito e introdujo el ideal de conocimiento objetivo.
 La vista pasó a ser el más importante de los cinco sentidos, ya que la estandarización del espacio visual acostumbró al ojo a la presentación
formal de la información y a su asimilación a través de la lectura silenciosa, considerándolo mas fidedigno que la información auditiva o táctil.
 Las reglas epistémicas de representación en el espacio, reemplazaron el mundo jerárquico de signos convergentes por una progresión infinita
de un solo nivel, una extensión espacial no temporal, visual, cuantitativa y clasificatoria, donde el conocimiento pasó a ser un razonamiento analítico
basado en la comparación de identidad y diferencia y la medición matemática, aspirando a conocer global y científicamente.

sociedad burguesa

 Estamos ante una transición, de la cultura tipográfica a la electrónica, complementada por la revolución fotográfica.
 Estamos ante una transición, de la supremacía de la vista a una visualidad extendida.
 Las reglas epistémicas de desarrollo en el tiempo, muestran que éste pasó a ser una dimensión nueva y cualitativamente distinta al espacio, y
sobrevino una lógica de analogía y sucesión para abarcar y conectar como un desarrollo -dinámico, transformativo, estructural y complejo- todo
aquello que ya no podía sólo el orden en el espacio y su lógica de identidad y diferencia, validando así nuevas áreas de conocimiento.

presente

 En una cultura electrónica, con la codificación, transmisión y desciframiento de todo tipo y nivel de mensajes en un lenguaje de oposiciones
binarias, la lógica de la ciencia objetiva y formal está siendo desplazada por la binario-digital de las computadoras, basada en un nuevo
conocimiento de estadística y probabilística.
 El oído y vista extendidos y extrapolados son los más importantes de los cinco sentidos, a expensas de los demás, alterando la realidad
cotidiana en una surrealidad multiperspectiva y ambiental.
 Las reglas epistémicas de sistematización sincrónica de oposiciones binarias y diferencias sin identidad se fundan en un orden -compuesto de
unidades que sólo poseen valores diferenciales en su relación mutua- donde tiempo y espacio ya no son marco de la percepción, sino funciones
dentro de un sistema que ha prescindido tanto del problema de la relación concepto-objeto como su explicación a lo largo del tiempo.

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