Вы находитесь на странице: 1из 3

Resumen del texto de Rosemary Jackson: “Fantasy: literatura y subversión”

Por Nimphie

Tradicionalmente, los críticos definieron el fantasy por su relación con lo “real”; en términos
literarios esto implicaba una tendencia a entender lo fantástico a través de su relación con el
realismo.

Para explicar los diferentes aspectos de lo fantástico, Rosemary Jackson resume las ideas de
Todorov y luego sugiere posibles modificaciones.

Dado que parecía haber un común acuerdo en que lo fantástico tenía que ver con algún tipo de
desasosiego y ansiedad existencial, Todorov buscó la manera de entender cómo los fantasy
literarios producían tal efecto. Y descubre que: “En el verdadero campo de lo fantástico, existe
siempre la posibilidad de una explicación simple de los fenómenos, pero, al mismo tiempo, esta
explicación carece por completo de probabilidad interna”.

El texto puramente fantástico establece una vacilación absoluta, tanto en el protagonista como
en el lector, quienes no pueden aceptar los insólitos sucesos que se describen, ni desecharlos
como fenómenos sobrenaturales. Es esta vacilación la que define lo fantástico.

Dostoievski llegó a una definición similar. Para él, el verdadero fantasy no debe romper la
vacilación que el lector experimenta al interpretar los sucesos: “lo fantástico debe estar tan cerca
de lo real que uno casi tiene que creerlo”.

Lo fantástico requiere el cumplimiento de tres condiciones. En primer lugar, el texto debe


obligar al lector a considerar el mundo de los personajes como un mundo de personas reales y a
vacilar entre una explicación natural y una explicación sobrenatural de los hechos.
En segundo lugar, esta vacilación puede también ser sentida por un personaje; de este modo, el
papel del lector está confiado a un personaje. Una vez que la vacilación está representada, se
convierte en uno de los temas de la obra. Finalmente, el lector debe adoptar determinada actitud
frente al texto: deberá rechazar tanto la interpretación alegórica como la interpretación
“poética”.

La visión incierta del protagonista de lo fantástico se extiende al lector a través de una


combinación de narrador y héroe. La visión borrosa del protagonista y su ignorancia conforman
la perspectiva más “objetiva” posible. Y al mismo tiempo, no se puede distanciar su experiencia
como el mero producto de una mente afiebrada, porque la voz narrativa es más frecuentemente
un “él” que un “yo”. Esta confusión entre un “yo” y un “él” a través de la voz narrativa, tiene
como su causa y efecto la incertidumbre en la visión, la resistencia o incapacidad de fijar las
cosas como explicables y conocidas. Lo fantástico problematiza la visión y el lenguaje.
Todorov afirma que lo fantástico puro existe entre lo maravilloso puro (con hechos
sobrenaturales, sobrehumanos, mágicos) y lo extraño puro (con hechos que se consideran
extraños a causa de la mente engañosa del protagonista).

De esta manera, divide los diferentes tipos de fantasy en:

•Lo maravilloso puro, que comprende narraciones como los cuentos de hadas, romances
medievales y muchos textos de ciencia ficción.

•Lo fantástico maravilloso incluye trabajos que presentan efectos inexplicables que
eventualmente se atribuyen a causas sobrenaturales.

•Dentro de lo fantástico extraño están obras donde los acontecimientos extraños parecen tener
algún origen subjetivo.
•En lo extraño puro, Todorov incluye los cuentos de Poe.

Esta polarización de lo maravilloso y de lo extraño puede llevar a cierta confusión, ya que lo


maravilloso es una categoría literaria y lo extraño no lo es. Entonces, es mejor definir lo
fantástico como un modo literario antes que un género y ubicarlo entre los modos opuestos de lo
maravilloso y lo mimético.

La forma en que opera será la combinación de elementos de estos dos diferentes modos, como
veremos a continuación.

Lo maravilloso

La narrativa maravillosa está formada por el mundo de los cuentos de hadas, el romance, la
magia y el sobrenaturalismo. Se caracteriza por una narración funcional mínima, cuyo narrador
es omnisciente y tiene una autoridad absoluta.

Lo mimético

Estas narraciones pretenden imitar una realidad externa y también establecen una distancia con
la experiencia, moldeándolas conforme a pautas y secuencias significativas. La ficción narrativa
representa los sucesos contados como “reales” usando como portavoz una tercera persona
sapiente.

Entonces, lo fantástico confunde elementos de lo maravilloso y de lo mimético. Afirma que es


real lo que se está contando y luego procede a romper ese supuesto de realismo, al introducir lo
que es manifiestamente irreal. El narrador no entiende lo que está pasando más que el
protagonista. Se cuestiona constantemente la naturaleza de lo que se ve y registra como “real”.
Esta inestabilidad narrativa constituye el centro de lo fantástico como modo.

Entre lo maravilloso y lo mimético, lo fantástico no pertenece a ninguno de los dos, por lo que
es posible modificar ligeramente el esquema de Todorov y decir que lo fantástico como modo
asume formas genéricas diferentes.

En relación con las obras denominadas surrealistas, si bien tienen mucho en común con las
fantásticas, como los temas, es preciso realizar una distinción: la literatura surrealista está
mucho más cerca de un modo maravilloso porque el narrador está en una posición de
incertidumbre y los sucesos extraordinarios que se cuenta no lo sorprenden.

La topografía de lo fantástico moderno sugiere una preocupación por los problemas de visión y
visibilidad: se introducen espejos y retratos (para dar efecto de doble o doppelgänger), reflejos,
ojos y puertas. A diferencia de los mundos secundarios de lo maravilloso, que construyen
realidades alternativas, los mundos sombríos de lo fantástico no construyen nada.
En el énfasis sobre lo invisible, en el arte fantástico los objetos no se perciben con facilidad a
través de la mirada: aparecen deformadas, parciales, desintegradas y las unidades clásicas de
tiempo, espacio y personaje, son amenazadas por la disolución.
Los temas se pueden agrupar en diversas áreas relacionadas: invisibilidad, transformación,
dualismo, bien versus mal, que generan una cantidad de motivos recurrentes.

Texto original: JACKSON, ROSEMARY: Fantasy: literatura y subversión. Semiología,


segundo cuatrimestre, actualizado, Cátedra D. Romero, Universidad de Buenos Aires, 2008.