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2 Ruedo ibérico

lndice de materias

Prefacio . . . . . . . . . . . . . . .
1. La guerra civil española y los críticos franquistas . . . . .
.
2 La generación perdida : los novelistas . . . . . . .
3 . Las brigadas internacionales y los combatientes con Franco . .

.
4 Escritores soviéticos : los periodistas . . . . . . .
.
5 El m i t o de la revolución igualitaria y En medio de los anarquistas .

6. Los comunistas que dejaron de serlo . . . . . . .


7. El periodo español d e la poesía inglesa contempodnea . . .

8. Católicos antitotalitarios . . .

9. Los católicos en favor de la España nacional . . . . . .

.
1O Los nacionalistas franceses . . . . . . . . . . . 133

.
11 Estudios de conjunto . . .
12. Spanica zwischen todnu Gabriet . . . . . . . . 161

13 . La leyenda negra ennegrecida . . . . . . . . . 167

14. La cruzada . . . . . . . . . . . . . 175

Notas . . . . . . . . . . . . . . . 181

Bibliografía . . . . . . . . .
A Suzanne
Los orlgenes d e este l i b r o hay q u e buscarlos e n e l i n t e r é s q u e la
bibliografía e n general d e s p e r t ó s i e m p r e e n m í y e n e l interés, cada
día acrecentado y v i e j o ya d e ' 2 7 años, q u e t e n g o p o r la g u e r r a c i v i l
española. El o r i g e n i n m e d i a t o se e n c u e n t r a en e l acto d e u n amigo
q u e m e e n v i ó amablemente u n ejemplar d e La estafeta literaria
d e l 1 d e m a y o d e 1962, q u e c o n t i e n e p a r t e d e l ensayo d e Rafael
C a l v o Serer: La literatura universal sobre la guerra de
España. Quede a q u i t e s t i m o n i o d e m i g r a t i t u d hacia el amigo q u e n o
nombro.
L a citada o b r a d e C a l v o Serer p o n e vivamente d e manifiesto
l o s defectos hallados ya e n tantos o t r o s trabajos sobre la g u e r r a
c i v i l española debidos a escritores franquistas. Vacilan e n escribir
s o b r e e l t e m a ellos mismos y t e m e n al m i s m o t i e m p o q u e o t r o s
puedan realizar t a l empresa. Descubren u n t í m i d o o r g u l l o ante t a n t o
i n t e r é s p o r los problemas españoles manifestado p o r numerosos
escritores d e o t r o s países y d e o t r a s lenguas, y n o pueden o c u l t a r
el d e s c o n t e n t o q u e les p r o d u c e q u e tales escritores n o se hallen
a su lado. Quisieran o l v i d a r t o t a l m e n t e la g u e r r a civil y quisieran
q u e los demás la olvidasen t a m b i é n ; p e r o a la vez saben q u e nadie
p u e d e olvidarla. Se escudan tras una censura q u e n o i m p i d e q u e e l
e x t e r i o r o b s e r v e sus obras, p e r o q u e evita q u e ellos m i r e n correc-
t a m e n t e al e x t e r i o r .
En la vida intelectual española se manifiesta ahora una enfer-
medad nueva: la g u e r r a c i v i l y su historia. Esta h i s t o r i a q u e n o
e n f e r m a ya a quienes lucharon p o r la República, q u e si c o m e t i e r o n
e r r o r e s ya los han confesado, muchas veces piíblicamente. P o r e l
c o n t r a r i o , los franquistas han rehusado s i e m p r e enfrentarse con la
verdad. La propaganda franquista, a p a r t e su lado negativo -afirma-
ciones d e q u e la matanza d e Badajoz no t u v o lugar, q u e G u e r n i c a
no f u e bombardeada, q u e los franquistas no asesinaron a Garcia
Lorca, etc- t i e n e p o r base dos m i t o s positivos: 1) q u e Franco se
l e v a n t ó para i m p e d i r u n a r e b e l i ó n izquierdista-comunista; 2) q u e
los asediados d e l Alcazar d e T o l e d o escribieron u n a página d e
g l o r i a para l a h i s t o r i a d e España. C r e o q u e a p o r t o e n este l i b r o las
pruebas d e q u e ambos m i t o s se fundan sólo en mentiras.
Toda la trama de la sociedad intelectual franquista está tejida
con estos hilos endebles de mentiras y verdades a medias sobre la
uerra civil. Es imposible que intelectuales como Rafael Calvo
gerer o Vicente Marrero ignoren este hecho. Todo cuanto escriben
revela su inquietud y su sentimiento de inseguridad. Y sus obras
n o son convincentes ni capaces de suprimir el desasosiego de los
propios autores. Tal resultado sólo podría ser alcanzado mirando
franca y abiertamente a la verdad de la guerra civil española.

El autor

Chateau du Puy
Villedieu sur lndre
Julio 1963
La guerra civil española y los críticos franquistas

El mercado común y la censura franquista


Los imperativos que obligan a España a buscar la integración eco-
nómica en Europa, han despertado cierta alarma en los circulos
intelectuales del régimen de Franco. Si España entra en la gran
Europa. la gran Europa contagiará a España, y si se consigue la
integración económica, se podrá mantener p o r mucho t i e m p o
e l aislamiento intelectual de la España franquista ? Desde el 1 7 de
julio de 1 9 3 6 se ha vivido bajo L;na rígida censura en los t e r r i t o r i o s
controlados p o r los rebeldes. Si España establece relaciones más
estrechas con el resto de Europa, esa censura desaparecerá, y ello
representará u n grave obstáculo para mantener en pie toda la
mitología que rodea al régimen, que n o ha sido discutida d e n t r o
de España desde el comienzo de la sublevación.

Los intelectuales y la guerra de España


Ningún o t r o acontecimiento de nuestro siglo ha excitado t a n t o la
imaginación de los intelectuales como la guerra civil española
Desde su comienzo surgió una interminable serie de obras de toda
clase sobre tal asunto: historias, novelas, piezas teatrales, poemas,
ensayos, films ..., y desde los primeros días la mayor de parte esa
literatura se mostró favorable a la República. En 1940, escribía
e l critico inglés John Lehrnann :
La lucha d e España ha conseguido el apoyo de los intelectuales y artistas d e
todas las tendencias ea aquellos países donde la democracia todavía subsiste ...
Escritores de la clase media y del proletariado y escritores si;: clase. españoles,
franceses, ingleses, emigrados alemanes e italianos, todos han hallado que sus
esperanzas, ideales y teorías tienen ahora una única y dramática manifestación
allí donde las tropas de la República y los generales se enfrentaron, j u n t o a los
olivares ... Impresiona saber el escaso n ú m e r o d e nombres conocidos de esa
generacion que n o se identificaron o p o r l o menos sintieron una gran simpatla
p o r los republicanos, incluso a pesar de fuertes diferencias d e opinión1.
El pueblo español, cegado p o r l a censura, t a r d ó más en admitir
esta tendencia de los intelectuales de t o d o el mundo. Sin embargo,
Rafael Calvo Serer, teórico del Opus Dei2, hablaba en 1 9 5 5 d e
aquel enorme eco que t u v o nuestraguerra en la conciencia espiritual del m u n d o
entero, personificado en los escritores más renombrados en la actualidada,
LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA Y LOS CR~TICOSFRANQUISTAS

y hacia 1961 muchos críticos franquistas comenzaron a expresar su


asombro ante el interés demostrado por los intelectuales extranje-
ros por el conflicto español. Vicente Marrero, o t r o teórico del
Opus Dei, subrayando la creciente bibliografía existente sobre la
guerra civil, cita esta frase del escritor italiano Aldo Garosci:
D e la guerra española salió una literatura que conserva mayor vitalidad que
gran parte de la producción hecha a propósito de la segunda guerra mundial4.

Esta afirmación de Garosci la repite Antonio Montero en el prólogo


de su libro sobre la persecución religiosa durante la guerra civils.
Ese mismo año, Luis Garcia Arias, profesor de derecho interna-
cional de la Universidad de Zaragoza y encargado de la cátedra de
Cultura Militar General Palafox de la misma, escribia también :
El número de libros publicados sobre la guerra de España es realmente impre-
sionante6.

La misma idea habia sido expresada mucho antes, en 1938, por uno
de los personajes que aparecen en Monserrat7, la larga disertación
que sobre la Carta Colectiva de los Obispos Españoles publicóen la
Barcelona del tiempo de la guerra J.V.C. Este personaje, Jorge,
después de haber consultado la bibliografía de la contienda publi-
cada en Monserrat, «Biblioteca fascista y antifascista~~,señala:
Es sumamente curioso ver cuanto se ha escrito ya sobre este asuntov.
La bibliografía que provocó la sorpresa de Jorge, era el primer gran
catálogo de escritos -más de cuatrocientos títulos- compilados
sobre la guerra civil española. El autor, J.V.C., era un sacerdote
español (la V es la inicial de Vilar) que vivió exilado, hasta su reciente
muerte, en el suroeste de Francia. Jorge, asombrado en 1 9 3 8 ante
l o escrito sobre el tema, qué impresión sentiría hoy ante los miles
de volúmenes aparecidos desde entonces ?

Bibliografías franquistas de la g u e r r a c i v i l
Si Jorge viviera hoy exilado, sabría algo del interés nunca agotado
que el mundo intelectual extranjero manifiesta y ha manifestado
en todo momento por la tragedia de su país; peroel pueblo español,
con raras excepciones, ignora completamente esta extensa litera-
tura. Hasta ahora solamente tres estudios bibliográficos sobre el
género han aparecido en la España de Franco: el de Amador Carran-
di en 19401°, el de Comin Colomer en 195211 y el de Perrino
en 195412. Los tres presentan una característica común: omiten
casi todo l o publicado durante la guerra en la zona republicana,
asl como lo aparecido fuera de España contra o a favor del régi-
LA GUERRA CIVIL ESPANOLA
Y LOS CR[TICOS FRANQUISTAS

men. Otros tres libros editados recientemente en España, dos en


1 9 6 1 y uno en 1962, incluyen bibliografías extensas. El primero es
la Historia de la persecución religiosa en España, 1936-1 939,
de Antonio Montero13. Su larga y especializada bibliografía adolece,
desgraciadamente, lo mismo que toda la obra, del partidismo con
que el autor utiliza sus referencias; ignora casi totalmente a los
sacerdotes asesinados por las fuerzas de Franco y casi todo l o
escrito sobre la materia1%Los otros dos libros son La guerra de
liberación nacional, editado por Luis García Arias's, y el sexto
volumen de la Historia de España de Gallach, debido a Carlos
Seco SerranoL6. (Puede hallarse un comentario de tales biblio-
grafías en el capítulo 12 de este trabajo.)
El libro del archivero Amador Carrandi contiene unos seis-
cientos títulos, de los cuales ninguno pertenece a obras antifran-
quistas ni, prácticamente, a las aparecidas fuera de la zona rebelde1'.
El de Cornin Colomer, ex agente de policía, especialista en maso-
nería, sindicalismo, comunismo, separatismo y otros asuntos sub-
versivos, publicado doce años después del anterior, presenta una
lista ligeramente menor, pero con unos cincuenta títulos publi-
cados fuera de España, la mayoría de ellos relativos a las Brigadas
Internacionales ; omite completamente l o escrito por los alemanes
e italianos que lucharon en favor de Francola.Perrino, experimentado
bibliógrafo, anota cuatrocientos cuarenta y un títulos, de los cuales
solamente seis pertenecen a obras no publicadas en España, y las
seis, naturalmente, favorables al régimen'@.(Perrino concede poca
atención al libro de Comín Colomer.) Desde luego, la cita de un
libro antifranquista no significa mucho en la España de hoy, ya que
tal libro no puede ser conseguido sino por los allegados al gobierno
y, como veremos, muchas veces ni por estos.

Dos críticos franquistas


Sin embargo, s i el muro con que la censura ha mantenido en la
ignorancia al pueblo español durante 25 años se resquebrajase,
todo este cuerpo de información, en su inmensa mayoría sumamente
criticista del régimen y de la sublevación de Franco, estaría al
alcance del lector español. Puesto que no puede ser ocultado por
más tiempo, los intelectuales franquistas deben diluirlo convenien-
temente a través de sus interpretaciones. Dos libros recientemente
aparecidos en España nos dan una clara indicación de cómo está
siendo atacado el problema: La literatura universal sobre la
guerra de España, de Rafael Calvo Serer20,y La guerra española
y el trust de cerebros, de Vicente Marrerosl.
Estos dos trabajos confirman l o poco que se sabe dentro de
LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA
Y LOS CR[TICOS FRANQUlSTAS

España d c l o q u e el r e s t o d e l m u n d o ha d i c h o s o b r e t a l país d u r a n t e
los pasados 25 años, cuando, precisamente, nunca se había hablado
t a n t o d e él. E l leit-motiv d e ambas obras es el habitual d e q u e l a
g u e r r a civil fue una cruzada c o n t r a el comunismo, una g u e r r a
e n la q u e se luchaba n o sólo p o r España y su civiiización cristiana,
sino t a m b i é n p o r t o d o el Occidente. D e este t e m a p r i n c i p a l se
derivan o t r o s :
1. La España d e Franco nunca fue u n partenaire d e las potencias
fascistas. Las relaciones q u e e x i s t i e r o n e n t r e la Alemania nazi,
la Italia fascista y la España falangista f u e r o n p u r a m e n t e c c i r -
cunstanciales~~.
2. La g u e r r a civil n o f u e e l p r e l u d i o d e la segunda c o n f l a g r a c i ~ n
mundial, sino el c a p i t u l o inicial d c l a tercera, la g u e r r a c o n t r a
e l comunismo2".
3. Las grandes figuras d e la l ~ t e r a t u r am u n d i a l f u e r o n partidarias
d e la República española a c%sa d e su ingenuidad e ignorancia
políticas. Se han r e t r a c t a d o d e e l l o y m i l i t a n ahora e n Izs mismas
filas q u e Franco.
Estas tesis, naturalmente, n o han sido demostradas. P o r e l c o n t r a r i o ,
los hechos prueban que:
1. La v i c t o r i a d e Franco f u e u n a v i c t o r i a d e H i t l e r y Mussolini, y
c o m o t a l f u e proclamada e n Berlín, R o m a y Madrid. Frznco n o
hubiera p o d i d o llevar la g u e r r a fuera d e Marruecos sin la ayuda
d e los dictadores.
2. La g u e r r a civil f o r m a p a r t e i n t e g r a l d e l a h i s t o r i a e u r o p e a d e su
época. N o puede ser aislada c o m o una «guerra santa» n i sepa-
rada o diferenciada d e los restantes actos d e l a tragedia d e
Europa.
3. Las grandes figuras literarias del p e r i o d o q u e c o m p r e n d e de
1 9 3 6 a hoy, han sido partidarias d e la República española.
N i n g u n a d e ellas se ha retractado. Los citados escritores franquis-
tas p r e t e n d e n identificar al c o m u n i s m o c o n la República española,
l o cual n o puede hacerse e n m o d o alguno. Algunas d e aquellas
figuras han r o t o c o n e! comunismo, p e r o e l l o n o q u i e r e d e c i r
q u e hayan r e n u n c i a d o a s u lealtad p a r a c o n la República española2*.
O t r a s n o eran comunistas n i se identificaron nunca c o n ese
movimiento.
Los l i b r o s d e M a r r e r o y C a l v o Serer f u e r o n redactados precipita-
d a m e n t e a causa d e la u r g e n t e necesidad q u e d e los mismos se tenía.
E l m i s m o C a l v o Serer subrayaba la i m p o r t a n c i a d e e s t o ya e n 1955,
al e s c r i b i r a d m o n i t o r i a m e n t e :
LA GUERRA CIVIL ESPANOLA
Y LOS CRITICOS FRANQUISTAS

Es sintomático que aquel enorme eco que tuvo nuestra guerra en la conciencia
espiritual del mundo entero-personificada en los escritores más renombrados
en la actualidad- no haya sido detenidamente estudiado ni debidamente consi-
derado por nuestros profesionales de las letras, que parecen rehuir el tema
como algo vergonzoso. D e seguir esta fugitiva actitud, se perderá el sentido de
la Cruzada, que vendrá a ser valorada como si hubiera sido un gigantesco error.
una monstruosa matanzas.

La obra de Marrero es en gran medida una recopilación de artículos


periodísticos y, rápidamente editada, no tiene cohesión ni han sido
eliminadas de ella las reiteraciones. La de Calvo Serer, por su parte.
es un soberbio ejemplo de falta de cuidado. Los trabajos de estos
dos prominentes miembros del Opus Dei en cierto sentido, se
complementan. El del primero, a pesar de su pretencioso titulo,
se refiere básicamente a libros publicados en España; el del segundo,
a libros aparecidos fuera de España. Calvo Serer ignora completa-
mente la producción literaria de los republicanos durante la guerra,
y de los exilados después de la derrota; Marrero la menciona
brevemente.
La posición intelectual de estos publicistas franquistas es,
desde luego, curiosa. Escriben frecuentemente sobre libros que n o
pueden circular en España, libros que se supone no poseen ni críti-
cos ni lect0res2~.Esto hace difícil el trabajo de aquéllos y hace recaer
sobre los mismos una responsabilidad moral mayor que la del
crítico ordinario. El lector no puede formarse una opinión propia.
Lo verdaderamente reprensible es que tales críticos han traicio-
nado totalmente la confianza de sus lectores y que muy a menudo
han tratado de libros que no se han tomado siquiera la molestia
de leer. Tal situación falsea no sólo la relación entre crítico y lector,
sino también la existente entre crítico, lector y autor.

C a l v o Serer y M a r r e r o presentan sus candidatos


El ensayo de Calvo Serer fue primeramente ofrecido como confe-
rencia en diciembre de 1961, en Bilbao2', y publicado como folleto
en Madrid en 1962; finalmente, apareció más recientemente,
como contribución de su autor, en Politische O r d n u n g und
menschlische existen^^^, colección de trabajos editada en forma
de libro para celebrar el sesenta aniversario del nacimiento del
economista político alemán Eric Voegelin. (Calvo Serer anuncia que
este ensayo inicial servirá de base a una obra más ambiciosa.) Es
dudoso que un profesor español haya dado jamás a un symposium
internacional una contribución tan pobre en investigación, tan
descuidada en la forma, tan repleta de ideas de segunda mano y
de plagios.
LA GUERRA CIVIL ESPANOLA
Y LOS CRITICOS FRANQUISTAS

Calvo Serer clasifica sus escritores en doce categorías:


- La generación perdida: Hemingway, Dos Passos y Malraux.
- Las Brigadas Internacionales : Togliatti, Longo. Pacciardi. Nenni, Regler y
Renn
- Los escritores soviéticos : Kolzov y Ehrenburg.
- El mito de la revolución igualitaria : Rosselli y Karninski.
- En medio de los anarquistas : Orwell y Simone Weil.
- Los comunistas que dejaron de serlo : Spender, Koestler y Fischer.
- El periodo español de la poesía inglesa contemporánea: Auden, Day Lewis
y MacNeice.
- Los católicos antitotalitarios : Bernanos. Maritain y Mauriac.
- Los combatientes con Franco : Roy Carnpbell y Peter Kemp.
- Los católicos al lado de la España Nacional : S i r Arnold Lunn, Hilaire Belloc
y Paul Claudel.
- Los nacionalistas franceses : Maurras, Massis. Brasillach y Bardeche.
Estudios de conjunto : Borkenau, Brenan, Madariaga, Hugh Thornas, Garosci,
Bolloten, Pierre Broué y Emile T6mimegg.

Calvo Serer define a estos cuarenta y un autores como los escritores


«que más han influido en la interpretación dominante de la guerra
de 1936n30. Qué entiende Calvo Serer por esta «interpretación
dominante» ? Refiriéndose a la literatura que en los años treinta se
produjo sobre la guerra civil, afirma:
El tono general era de tipo liberal y progresista, adverso a los valores tradi-
cionales y católicos que representaba la España nacional. A los venticinco años
esta situación no ha mejorado muchos1.

En otra página de su obra insiste sobre el tema, hablando ahora de


publicaciones más recientes :
Estos libros publicados en Inglaterra, Francia e Italia siguen dentro de la línea
izquierdista, preponderante en la literatura sobre la guerra española32.
De acuerdo con la definición e interpretación de Calvo Serer,
podriamos esperar solamente una lista de libros y autores pro-
republicanos, pero no sucede así; parece como si el opusdeista
español olvidase su propio propósito una vez formulado. Veamos
su lista. ordenada según las tendencias políticas de los en ella inclui-
dos en relación con la guerra civil:
- Prorrepublicanos: Hemingway. Dos Passos, Malraux. Togliatti, Longo, Pac-
ciardi. Nenni. Regler, Renn, Kolzov, Ehrenburg, Rosselli, Karninski, Orwell.
Spender, Koestler, Fischer. Auden, Day Lewis, MacNeice, Thornas, Borkenau.
Brenan, Garosci, Broué y Temime.
- Neutrales pero contra Franco : Maritain. Mauriac, Bernanos.
- Neutrales : Madariaga. Weil.
- ProFranco : Campbell, Kemp, Lunn, Belloc, Claudel, Maurras, Massis, Brasí-
llach y Bardeche.
LA GUERRA U V l L E S P A ~ O L AY LOS CRíTlCOS FRANQUISTAS

Marrero también confecciona una clasificación de «los más impor-


tantes intelectua!es del momento [1936]»33 afectados por la guerra
de España. Hagamos ahora su clasificación política:
- Prorrepublicanos: Hemingway. Dcs Passos, Malraux, Koestler, Spender,
Auden, Orwell, Thornas Mann. Kesten.
- Neutral : Stefan Andres.
- Neutrales pero contra Franco : Maritain, Mauriac, Bernanos.
- ProFranco : Belloc, Campbell, Maurras, Claudel, Bruce Marshall.

¡Qué pobres son las listas de Franco! Es evidente que si los inte-
lectuales franquistas no han sido capaces de imponer en 2 5 años
su versión de la guerra civil a su pueblo cautivo, lo serán menos
cuando toda la variada y rica literatura que sobre el tema existe
pueda ser leida fácilmente en España. Marrero encuentra que el
dique comenzó a agrietarse cuando a la firma del armisticio de
1 9 4 5 siguió una «invasión de literatura antitotalitaria enemiga del
régimen español»34. Sin duda era Marrero el único español que se
percataba de tal «invasión». La cita indica claramente la debilidad
que Marrero siente por la censura.
Analicemos la clasificación de Calvo Serer, que necesita ser
complementada y ordenada -y su propio autor debe saberlo-,
pues en ella aparecen mezcladas las categorías literarias, geográfi-
cas, filosóficas, históricas y políticas. 2 Por qué ? 2 Por qué una clasi-
ficación tan arbitraria, caprichosa y artificial ? i Para grabar ciertas
palabras fundamentales en las mentes de sus lectores ? Asi, del lado
republicano se hallan las palabras «malas» : «generación perdida»,
abrigadas internacionales», «soviético», «revolución igualitaria»,
«anarquistas», «comunistas» ... ; del lado franquista, las «buenas» :
«combatientes en favor de Franco», «católicos al lado de Franco»,
«nacionalistas franceses».

Calvo Serer y sus fuentes: Garosci y Rühle


Indudablemente hay una intención política en tal clasificación.
También hay una gran ignorancia. U n detenido estudio del libro
de Calvo Serer revela que la lista del intelectual del Opus Dei se
basa casi íntegramente en el trabajo de otros y en que ha leido muy
pocos de los libros sobre los que pontifica. La vaguedad y el desor-
den que caracterizan el trabajo de Calvo Serer se deben en gran
parte a la utilización desconsiderada de las obras de otros dos criti-
c o ~ ,el italiano Aldo Garosci y el alemán Jürgen Rühle. El primero
ublicó en 1 9 5 9 un libro bien documentado, G l i i n t e l l e t u a l i e
Pa g u e r r a di SpagnaZ5, y un año más tarde Rühle la igualmente
bien documentada L i t e r a t u r u n d Revolution : D i e Schriftstel-
La. confusión que se observa en la
l e r u n d der K o m m u n i s m u s ~ ~
I LA GUERRA CIVIL ESPANOLA
Y LOS CR~TKOS
FRANQUISTAS

obra de Calvo Serer, La literatura universal sobre la guerra


de España, se explica p o r la mezcla d e ideas de los t r e s autores:
Garosci estudia cierto número de intelectuales y su relación con la
guerra de España, así como la influencia de ésta en aquéllos; Rühle
se ocupa de las conexiones de algunos autores con e l movimiento
comunista; Calvo Serer, de acuerdo con su propia definición, se
refiere a la influencia de determinados escritores sobre la opinión
pública mundial en l o referente a la guerra de 1 9 3 6 - 1 939. Pero
como se apoya tan fuertemente en las investigaciones de los dos
primeros, coloca en plano preferente las ideas y opiniones de éstos
-Únicas de que dispone-, las cuales corresponden m u y mal a las
tesis del opusdeista, completamente distintas de las de sus inspira-
dores. El resultado es el desorden que encontramos en las ideas de
Calvo Serer.
Calvo Serer menciona el l i b r o de Garosci haciendo hincapié
en que su autor cae «en el e r r o r básico» d e considerar la guerra
civil «como la lucha entre la voluntad expansiva internacional del
fascismo y quienes d e n t r o del pais promovían su desarrollo para
convertirlo en una sociedad moderna»s7. A pesar de tal « e r r o r
básico» de la obra de Garosci, ésta queda honrada p o r el hecho d e
que Calvo Serer l a plagie sin compasión. También habla del l i b r o
de Rühle varias veces, sin citar su título38, copiándolo continuamente.
Por l o tanto, puede afirmarse que el intelectual del Opus D e i t o m a
su material de fuentes secundarias y en forma arbitraria, caprichosa
y artificial, con e l fin de desacreditar políticamente a los enemigos
del régimen franquista y n o de informar debidamente a los lectores
españoles. Esta forma de investigar y trabajar n o enaltece a la U n i -
versidad franquista.
Calvo Serer expone detalladamente su interés p o r la influencia
de este o aquel escritor sobre la opinión pública mundial en l o
referente a los problemas de la guerra de España. Es u n trabajo
difícil, y cualquiera que posea la experiencia del profesor español
dudaría antes de embarcarse en tal tarea sin haber emprendido
un estudio previo de los materiales necesarios. L o que Calvo Serer
podía haber hecho es juzgar, de acuerdo con ciertas normas, los
valores políticos y literarios de algunos trabajos de cada país rela-
tivos a la guerra civil; es decir, n o el impacto de los mismos en l a
opinión publica, sino su valor intrínseco. Desde luego, para llevar
a cabo tal labor tenía que haber leido primeramente los libros en
cuestión.

La batalla de la propaganda en los países de opinión pública


Calvo Serer escribió su ensayo sobre los escritores que influyeron

14
LA GUERRA CIVIL ESPAROLA Y LOS CR¡TICOS FRANQUISTAS

en la opinión mundial porque él y los intelectuales clericales que l e


rodean se encuentran ahora extremadamente preocupados p o r la
opinión internacional sobre la guerra de España. C o m o veremos
también él acepta la idea básica de La l e y e n d a negra, de Juderías3*,
relativa a los palses en que existe esa opinión pública.
La repetida «opinión pública» fue influyente durante la guerra
misma en algunos países, precisamente en aquellos en que podfa
ser alimentada p o r las dos propagandas opuestas y, finalmente,
arrastrar la acción de sus respectivos gobiernos. Naturalmente,
no era éste el caso de Alemania, Italia, Portugal, la mayoría de los
países del este de Europa y la U n i ó n Soviética; Asia y Africa conta-
ban poco en aquella época. La batalla p o r la opinión pública se l i b r ó
en Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Escandinavia, Bélgica,
Holanda y algunos países de América Latina, y fue dirigida especial-
mente p o r dos grupos: los portavoces de la Iglesia católica, ayuda-
dos p o r ciertos derechistas, en favor de Franco ; los escritores perte-
necientes a fuerzas politicas que iban desde los católicos de izquierda
a los comunistas, en favor de la República.
Si dividimos p o r nacionalidades los autores citados p o r Calvo
Serer, obtendremos el siguiente resultado:

Inglaterra : Orwell, Spender. Koestler (Hungría), Auden, Day Lewis. MacNeice,


Campbell (Sud-Africa), Kemp, Lunn, Belloc. Borkenau, Brenan, Thomas.
Francia : Malraux, W e i l , Bernanos, Maritain, Mauriac, Claudel, Maurras, Massis.
Brasillach, Bardeche, Broué. Témime, Kaminski.
Estados Unidos : Hemingway, Dos Passos, Fischer, Bolloten (Inglaterra).
Italia : Togliatti, Longo, Pacciardi, Nenni, Rosselli, Garosci.
España : Mridariaga.
Union Soviética : Kolzov y Ehrenburg.
Alemania : Renn, Regler.

, La lista de M a r r e r o presenta esta distribución geográfica:


Inglaterra : Bel!oc, Roy Campbell (Sudáfrica), Koestler (Hungría), Spender,
( Auden, O r w e l l , Bruce Marshall.
Estados Unidos : Dos Passos, Hemingway.
Francia : Malraux, Maritain, Maurras, Mauriac y Claudel.
Alemania : T h o m u Mann, Stefan Andres, Herman Kesten.
1
1 Es chocante que Calvo Serer mencione los nombres de cuatro escrl-
tores británicos y cinco franceses d e n t r o del contexto franquista,
mientras que M a r r e r o cita tres británicos y dos franceses. Parece
como si temiese mencionar u n solo nazi o u n solo fascista, los
cuales, sin embargo, escribieron más de u n volumen con l a
versión de la historia que ahora quieren vindicar los teóricos d e l
Opus Dei. Es también notable el hecho de que todos los autores,
LA GUERRA CIVIL ESPAROLAY LOS CR~TICOSFRANQUISTAS

italianos y alemanes citados por Calvo Serer sean prorrepublicanos


y que todas sus obras fuesen publicadas fuera de sus respectivos
países o después de la caída de sus regímenes dictatoriales. Tam-
poco aparece en el libro de Calvo Serer ni un solo escritor latino-
americano, a pesar de la Hispanidad, ni tampoco ningún norteame-
ricano a favor de Franco. Puede admitirse que sería difícil llamar
«escritores» a los defensores estadounidenses del franquismo, pero
por lo menos tenían tanta categoría literaria como Sir Arnold Lunn.
Si nos atenemos a la formación de la opinión pública sobre la
guerra de España, debemos hacer todavía dos subdivisiones :
1) Opinión pública durante la guerra; 2) Opinión pública después
de ella.
Seria un error suponer que, aunque los rebeldes fueron lo
suficientemente hábiles como para controlar a través de la Iglesia
y sus aliados derechistas, las acciones decisivas de los gobiernos de
los países de opinión pública y ganar la guerra, ganaron también
la batalla de la propaganda. Ganaron la guerra, sin embargo, y,
entonces, esto era lo que importaba.
Calvo Serer, Marrero y sus compañeros están inquietos porque
saben que los propagandistas de Franco han perdido la larga batalla
que ha seguido a la guerra misma y porque se han dado cuenta de

a ue hoy, en los paises de opinión pública -más numerosos después


e la derrota de Alemania e Italia- y en la propia España, la corriente
se opone fuertemente a las tesis franquistas. En 1 9 3 9 y 1940,
veteranos nazis e historiadores fascistas, nacionalistas franceses, dere-
chistas ingleses y catóiicos americanos, escribían activamente
para Franco. Hoy, ni siquiera con la ayuda de aparatos electrónicos
odrla captarse un rasgueo de sus plumas. Los historiadores y la
Risroria están en contra de Franco.
La generación perdida: los novelistas

1 Qué es l a g e n e r a c i ó n p e r d i d a ?
El aislamiento que el escritor español padece con respecto a la
literatura contemporánea es puesto de relieve claramente p o r e l
t í t u l o que da Calvo Serer a esta sección, que se refiere a las novelas
de la guerra civil. Calvo Serer cita tres novelistas : Hemingway,
Dos Passos y Malraux y el capítulo se tituIacLa generación erdida»'O.
l'
i Por qué generación perdida ? Parece que G e r t r u d e tein aplicó
esta denominación a Hemingway y a sus compañeros. Stein y
Hemingway eran ambos exilados, l o mismo ue Malcolm Cowley,
1
Scott Fitzgerald y los restantes escritores ha itualmente incluidos
en la definición. Es difícil considerar a Dos Passos como m i e m b r o
permanente de la «generación perdida»; André Malraux, p o r su
parte, n o era americano, n o vivía emigrado en París y n o tenla
nada que ver con la repetida «generación». (El crítico alemán
Rühle piensa que Dos Passos pertenece al grupo, y es de Rühle
y n o de Dos Passos, Hemingway o Malraux d e quien Calvo Serer
toma la idea para el encabezamiento de esta parte de su libro41.)
E r n e s t Hemingway
Ernest Hemingway t r a t a de la guerra civil española en múltiples for-
mas: en una novela, en varias historias cortas y crónicas, en u n a o b r a
de teatro, en u n film y, sin duda, en muchas cartas ue algún día serán
publicadas. Su novela For Whorn t h e B e l l j o l l r " es el l i b r o
más universalmente leído sobre la guerra de España; c o m o
muestra de ello citemos el hecho de que en enero de 1 9 6 3 alcanzó
el sexto lugar en la lista de los best-sellers franceses de bolsillo,
con una venta de 3 6 0 0 0 0 ejemplares43. H a sido traducida a nume-
rosas lenguas y llevada incluso al cine en una película de mediana
calidad p e r o de considerable éxito. Ni el l i b r o n i el film han sido
autorizados nunca en la España de Franco.
Carlos Bakerg4,el más importante crítico de la obra de Heming-
way, y Malcolm Cowley consideran la obra citada como la m e j o r
novela de su autorg5. Desde la fecha de su aparición, el l i b r o ha sido
objeto de ataques sectarios : fue seleccionado para el p r e m i o
Pulitzer de 1940, p e r o esta decisión fue vetada p o r el presidente
de la Universidad de Columbia, que n o deseaba ver este distin-
LA GENERAU~NPERDIDA: LOS NOVELISTAS

uido centrode cultura asociado con cuna obra de tal naturalezau>».


fantologla
nciuso en 1952, el novelista Alvah Bessie, editor de la excelente
titulada The Heart of Spain, explicaba asi la exclusión
que en su colección hada de Hemingway:
El talento y la ayuda personal que Hemingway puso a disposici6n de muchos
aspectos de la causa Leal fueron sorprendentemente traicionados en F o r
Whom the B e l l Tolls, obra en la que el pueblo español aparece cruel
y equivocadamente retratado y los dirigentes de las Brigadas Internacionales
maliciosamente calumniados. La novela representa en su totalidad una imper-
donable tergiversacibn de la guerra de España4'.

Hemingway es injustamente tratado en las líneas anteriores, si


consideramos el conjunto de la guerra civil.
Las crónicas que nuestro autor escribió sobre la lucha fueron
agrupadas en libro y publicadas en Inglaterra en 193848.Compuso
también el comentario para el documental The Spanish Earth,
comentario asimismo publicado en forma de libroq9. SU obra de
teatro The Fifth Columnbono tuvo éxito, y Hemingway no volvió
a escribir para la escena. La mayoría de sus narraciones cortas
aparecieron en la revista Esquire". Redactó también un prólogo
para The Great Crusadebs, la novela de su amigo Regler.
Lo que de Hemingway dice Calvo Serer no indica que haya
leido For whom the Bell Tolls. N o aparece en su libro n i
una sola idea critica propia, limitándose a citar, entre comillas,
las opiniones de Arthur KoestlerSs del francés Auguste A n g l k P
f
relativas a la obra de Hemingway. ambién copia extensamente a
Rühle, pero sin indicación alguna de fuentes. Por ejemplo, Rühle
compara los libros de Malraux y de Hemingway en l o referente al
terror existente en la zona republicana:
Más claramente que Malraux [Hemingway] describe. en los cuadros horribles
del terror en el lado blanco como en el lado rojo, la guerra española como un
choque entre dos totalitarismoP.

r Calvo Serer expresa la misma idea con las mismas palabras, con
a única excepción de que omite, astutamente, la alusión al también
citado terror blanco :
Ello le [Hemingway] lleva a exponer, más claramente que Malraux en L'Espoir,
el terror lleno de crueldad que hubo entre los rojos, es decir, que ve la lucha
como el choque de dos totalitarismosb6.

Pero aún hay más. Rühle sigue diciendo:


El destino de los amantes... como el de España se decide en el Hotel
..
Gaylord de Madrid. El Hotel Gaylord es el cuartel general del alto mando sovié-
LA GENERACIÓN PERDIDA: LOS NOVELISTAS

tico, el secreto Estado Mayor, menos para la defensa q u e para la conquista de la


Republicas7.

y Calvo Serer:
El destino de España, como el de los héroes de la novela. se juega en Madrid en
Gaylord's. el h o t e l en donde estaba el cuartel general soviético, mas interesado
en apoderarse d e la República que en ganar la guerrab8.

O t r o fragmento de Rühle:
A l l í entraban y de allí salían los «consejeros» soviéticos, los héroes de l a g u e r a
civil. entrenados en la Academia Frunze de Moscú y de la escuelas de las Kornin-
tern, los literatos comunistas de todos los paises, los policías secretos y comi-
sarios

ha sido copiado también fielmente p o r Calvo Serer:


En Gaylord's entraban y salían consejeros soviéticos, comunistas entrenados en
Moscú en la técnicas d e las luchas civiles. escritores comunistas de todos los
países, policías secretos y comisarios políticos

El trabajo de calco ue lleva a cabo el opusdeista español se halla


1
facilitado p o r el hec o de que Rühle y él mismo coinciden, poco
más o menos, en sus ideas políticas.
Por o t r o lado, Calvo Serer n o duda en interpretar para su
público las visitas que Hemingway realizó a España en años recientes,
«cuando la democracia y la libertad y la España nacional militan e n
el mismo f r e n t e ~ s l como
, una aceptación del régimen franquista p o r
el escritor norteamericano:
La presencia reiterada de Herningway en España d u a n t e estos años d e p a r
puede ser u n indicio d e cual fue su actitudm.

Calvo Serer n o dice la verdad. Hemingway fue hasta su muerte u n


acérrimo partidario de la R e ~ ú b l i c aespañola; Carlos Baker cita
un fragme'nto de una carta tquk l e dirigió el novelista el 1 de abril
de 1 9 5 1 :
Siempre he estado al lado de la Repijblica, desde que ésta fue proclamada e
incluso desde mucho t i e m p o antess3.

En 1958, los editores de la revista Esquire quisieron publicar las


historias cortas que Hemingway escribió sobre la guerra de España
en una antología; su autor rehusó, pensando que eran piezas más
bien periodísticas, apresuradamente redactadas, y sin suficiente
altura literaria. Su abogado afirmó públicamente que Hemingway
había cambiado de opinión acerca de la guerra civil y que p o r esta
razón se oponía a la publicación de las citadas narraciones. La prensa
L A GENERACI~NPERDIDA: LOS NOVELISTAS

franquista aprovechó la ocasión. Al dia siguiente Hemingway


desmentla a su abogado diciendo:
Lo he mandado al infierno a causa de esto. Mi actitud sobre la guerra civil
española no ha cambiado. Estuve y estoy en favor de los LealesB4.

La aclaración del autor de F o r w h o m t h e B e l l T o l l s no apareció,


naturalmente, en los periódicos franquistas.
En cuanto a la afirmación de Calvo Serer de que «democracia»
y «libertad» están ahora en el mismo frente que la «España nacio-
nal», debo insistir en recordar que el régimen de Franco puede
aliarse con los elementos «capitalistas», «católicos» y canticomu-
nistas» de Occidente, pero nunca con los «liberales», y «democrá-
ticos». La suposición de Calvo Serer se funda en la existencia de
bases militares norteamericanas en España, pero éstas no resul-
tarán beneficiosas, a la larga, para los Estados Unidos, ya que las
responsabilidades políticas se sobrepondrán a las ventajas estraté-
gicas. Los Estados Unidos no tienen derecho moral alguno para
mantener su propia seguridad a costa del pueblo español. La propa-
ganda antiamericana más eficaz que se ha distribuido en España en
los últimos años es un folleto publicado por el B a ~ c oExterior de
EspañaMcon motivo de la visita del Presidente Eisenhower a Madrid ;
se incluye en él una fotografla de éste abrazando a Franco, la cual,
sin duda, fue más valiosa para el Kremlin que un millón de dólares.

John Dos Passos


John Dos Passos, al contrario que Hemingway, ha sido un revolu-
cionario más anarquista que marxista durante toda su vida. Dio una
gran contribución a la novelistica americana anterior a Hemingway,
pero nunca recibió la atención que su obra merecía, quizá a causa
de sus ideas no conformistas. Se interesó, naturalmente, por la
guerra civil, ya que habia visitado España frecuentemente desde su
primera juventud. Escribió algunos artículos sobre la guerra para
la revista Esquiredaque fueron recogidos en un libro el año 1938,
en Buenos Aires -bajo los auspicios de la CNT-, con el tltulo
T i e r r a de Españas7, el mismo del film de Hemingway, que Dos
Passos habia patrocinado con Archibald MacLeish y Lillian Hell-
manBB.También incluyó estos articulas revisados (solo 49 páginas
de las 394) en el libro Journeys between Warsm, aparecido en
los Estados Unidos en 1938. Este mismo año publicó también una
novela, A d v e n t u r e s o f a Y o u n g Man70, que a diferencia de F o r
W h o m the B e l l T o l l s y L'Espoir de Malraux71 se refiere al
conflicto español sólo incidentalmente en 31 de sus 322 páginas: el
protagonista de la misma, el americano Glenn Spotswood, desenga-
LA G E N E R A C I ~ NPERDIDA: LOS NOVELISTAS

ñado, ha roto con el Partido Comunista antes d e ir a luchar e n


España, donde muere. N o aparece u n solo personaje español en e l
l i b r o y los acontecimientos descritos podrían haber sucedido en
muchos o t r o s sitios. La novela, aparte d e esto, representa u n
m o m e n t o decisivo e n la carrera d e D o s Passos, gran figura literaria
norteamericana. A d v e n t u r e s of a Y o u n g M a n , constituye la
p r i m e r a p a r t e d e una trilogía titulada W a s h i n g t o n , D.C. En ella,
G l e n n Spotswood se desilusiona del m o v i m i e n t o o b r e r o americano
y d e l P a r t i d o C o m u n i s t a ; en la segunda parte, su hermano T y l e r se
desilusiona d e la política local y regional d e los Estados U n i d o s ; e n
la tercera, su padre H e r b e r t se desilusiona d e la política nacional
americana. Y el una vez radical Dos Passos, tan desilusionado c o m o
tod2 la familia Spotswood, se pasa a la derecha, lejos d e Roosevelt
y de su New Deal. C o m o dice e l c r í t i c o americano Daniel Aaron,

La muerte d e Glenn Spotswood representa el fir?al de la turbulentaafiliación


d e Dos Passos al r a d i c a l i ~ m o ~ ~ .

p e r o también señala su f i n c o m o escritor destacado, a pesar d e q u e


u n nuevo Dos Passos, veinte años después y vistiendo tonos más
conservadores, consiguió, p o r p r i m e r a vez en su vida. publicar u n
best-seller.
A d v e n t u r e s of a Y o u n g M a n puede ser comparada con
Gilles73, la novela d e l nacionalista francés Pierre D r i e u la Rochelle.
El personaje d e este ú l t i m o realiza, sin embargo, su peregrinación
ideológica hacia la derecha. En las últimas páginas, Gilles, c o m o
Glenn, aparece en España, p e r o mientras el segundo m u e r e desen-
gañado, el p r i m e r o cae con la esperanza puesta en e l fascismo
español, en e l fascismo i n t e r n a ~ i o n a l ~N~o. es necesario insistir e n
el hecho d e que la o b r a de Dos Passos, c o m o casi todas sus novelas,
es fundamentalmente americana, mientras q u e en las de H e m i n g w a y
raramente se halla u n f o n d o semejante.
Se puede afirmar que la novela de Dos Passos t r a t ó apenas d e
la g u e r r a española; también parece claro que la citada o b r a t u v o
poco é x i t o d e público y menos de critica en relación con sus ante-
riores novelas; pasó sin pena n i gloria y despertó escaso interés.
Y es preciso señalar que -a pesar d e Calvo Serer-- l o que aquél
escribió sobre la g u e r r a de España n o t u v o gran importancia
en sí m i s m o y n o influyó en la o p i n i ó n pública. Pero, qué piensa
h o y Dos Passos d e la g u e r r a civil ? Es curioso que en una novela
m i s reciente, publicada en 1 9 5 4 - M o s t L i k e l y t o S u c ~ e e d ~ ~ -
mientras su a u t o r ataca duramente a los izquierdistas d e los años
q u e precedieron a la segunda guerra mundial n o se refiere para
nada a España, a pesar d e que este país representaba la bandera
LA G E N E R A C ~ ~PERDIDA:
N LOS NOVELISTAS

en torno a la cual se movilizaban los radicales de la época. Y todavia


en 1956, Dos Passos escribió el prólogo de una novela antifran-
quista de Julián Gorkin, adoptando en el una postura de nostalgia
liberal, antifascista y anticomunista:
...Madrid estaba asediado por las tropas de Franco. La nueva universidad era
un n o nan's land. Los moros tomaban su revancha sobre la España cristiana.
La República de los hombres de buena voluntad estaba dando las boqueadas.
...
España se vio doblemente invadida por la crueldad del siglo XX. que se presen-
taba, por una parte, bajo la forma d d fanatismo fascista y de su tecnología, y por
otra parte, bajo la del fanatismo mas organizado y omnímodo y de la tecnología
del partido comunista. Y los liberales morían bajo ese fuego cruzado7B.

André Malraux
El tercero de los novelistas de Calvo Serer es el francés André
Malraux, el cual, como vimos, no es ni por temperamento ni por
nacionalidad miembro de la «generación perdida». Sin embargo,
Calvo Serer le coloca correctamente entre aquellos que influyeron
más poderosamente en la opinión pública mundial sobre la guerra
de España. Malraux luchó al lado de los republicanos y podria
haber sido clasificado correctamente -si Calvo Serer no hubiera
querido «perderlo>+ entre los hombres de las Brigadas Interna-
cionales. La novela de Malraux, L'Espoir, basada en las experien-
cias de su autor, apareció el año 1938 en Francia, siendo elogiada
inmediatamente en todos los paises de opinión pública libre; su
popularidad ha continuado después de la guerra mundial, pero
nunca ha sido publicada en la Península Ibérica. La última alabanza,
hasta ahora, prodigada a L'Espoir, ha sido hecha por Henri de
Montherlant, un escritor intensamente preocupado por los asuntos
hispánicos pero que ha tardado por lo menos veinticuatro años en
acercarse, siquiera sea superficialmente, a la guerra civil7':
Para mi es el más bello libro sobre la guerra espatiola y t a m b i h el m&
bello libro de André M a l r a ~ x ~ ~ .

Malraux produjo también un film con el mismo titulo que su


novela, considerado por Koestler como «uno de los más grandes
que hayan sido hechos7% y todavía uno de los predilectos del
público de los cineclubs. Asimismo, llevó a cabo varias giras, pro-
nunciando conferencias en favor de la República, especialmente por
los Estados Unidos. Estuvo durante todo aquel tiempo engagé con
los republicanos españoles. Era anticolonialista y se hallaba muy
cerca de los comunistas, de los que se distanció al comienzo de la
segunda guerra mundial. Calvo Serer insinúa más de una vez que
Malraux, habiendo roto con el comunismo, ha hecho l o mismo con
LA GENERAcIÓN PERDIDA: LOS NOVELISTAS

la República española. En la página 20 de su obra, el critico español


anota las siguientes palabras de Malraux:
...
la ideología socialista, Marx el primero, no ha enviado jamás, que yo sepa,
la justicia al ostracismo... N o combatimos para reemplazar el capitalismo por
este cuarto poder en que se ha convertido la policía del Estadoso.
N o está muy claro l o que Calvo Serer pretende demostrar con tal
cita, que constitu e una defensa del socialismo frente al comunismo
y una denuncia d é 1 estado-policía. N o indica donde ha tomado el
texto de Malraux, el cual aparece en la página 96 del libro de
Gaetan Picon,Malraux par lui-mi3meBly publicado muchodespués
de la guerra civil, en 1959. En la página 90 del mismo libro, Malraux
hace esta aclaración, mucho mas pertinente, sobre la guerra de
España :
Combatiendo al lado de los republicanos y.comunistas espafioles, defendimos
los valores que considerábamos (y considero) como niv versa les^^.
Malraux prosigue con algunos juicios relativos a los nacionalistas
franceses y a la guerra, en los cuales demuestra paladinamente que
considera que en lado franquista no hubo valores «universales»,
f i n o simplemente <<nacionales»83.Calvo Serer no elige para ilustrar
su trabajo esta última afirmación del escritor frances, mucho más
ajustada que la que utiliza y que aclara el punto de vista de su autor,
sino que prefiere producir en sus lectores españoles, oprimidos
p o r la censura, una falsa impresión. Esta acción es considerada
intelectualmente deshonesta en cualquier idioma.
A Malraux, como a Hemingway, no le preocupa mostrar su
admiración por los comunistas españoles; querían ganar la guerra
para el pueblo español y los comunistas les pareclan a ambos el
grupo más ansioso en conseguir este propósito antes que la propia
«revolución». Malraux era hombre de lealtades políticas más an-
tiguas que Hemingway; su decepción con la Unión Soviética fue
por eso más profunda. Pero cuando rompió con el Partido Comu-
nista, hizo la guerra contra nazis y fascistas y ni entonces ni nunca
se unió a la cruzada de Calvo Serer.
«El h o m b r e q u e luchó e n España»
Encontramos en las tres novelas mencionadas por Calvo Serer
-las de Hemingway, Malraux y Dos Passos- un personaje común
ue aparece una y otra vez en la novelística occidental a partir de
9 936 : e l h o m b r e q u e luchó e n España. Aparece bajo aspectos
diversos : como participante activo en la lucha; como excomba-
tiente que lleva consigo mismo las viejas experiencias adquiridas
en España; como personaje secundario cuya intervención en la
guerra es utilizada para fijar rápidamente cierto ambiente en la
LA GENERACIÓN PERDIDA: LOS NOVELISTAS

mente del lector; incluso como un muerto cuyos juicios sobre


España todavía influyen en los vivos.
Robert jordan en For Whom the B e l l Tolls ; Scali y
Mangin en L'Espoir ; el comisario Albert y el doctor Werner en
The Great Crusade, de Gustav Regler, son ejemplos literarios
sobresalientes de combatientes extranjeros en España. Uno de los
primeros libros en que aparece un personaje perteneciente a las
Brigadas Internacionales, Rudy Messer, fue la novela del prolífico
escritor socialista norteamericano, Upton Sinclair N o Pasaran !#',
publicada en los Estados Unidos en 1 9 3 7 y traducida después a
muchas lenguas, incluida la catalana. En 1 9 6 0 apareció una de las
mejores novelas sobre el tema de la guerra civil, The Fall of
DarkAS, de james Norman, en que se narra la historia de los Ú l t i -
mos días de la República en Aranjuez y Valencia, en el momento
del derrumbamiento del frente del Centro ; personaje secundario de
la misma es el inglés Suckling, que luchó en España y envió cróni-
cas desde allí, como hizo el propio Norman.
U n canadiense, Hugh MacLennan, y un americano, Charles
Wertenbaker, escribieron novelas en las que la participación de
uno de los protagonistas en la guerra de España, años atrás, explica
el desarrollo de la acción y sus caracteres. La obra de MacLennan,
The WatchThat Ends the Nights6,presenta un doctor canadiense,
Jerome Martell, que abandona familiay trabajo para marchar a España
y que, después de laderrota de la República, rompe con el comunismo
y recorre las cárceles de Polonia, Rusia y China. Vuelto a Montreal,
encuentra que su esposa, creyéndole muerto a manos de los nazis,
ha vuelto a contraer matrimonio. Para explicar las acciones de
Martell el autor recuerda la época de la gran crisis, sin la cual gran
parte del entusiasmo emocional de los anglosajones por la causa de
la República española es dificil de comprender. (Existió realmente
un médico canadiense, el doctor Norman Bethune, que, abando-
nando una buena posición, fue a España y luego a China, donde
murió en 1939; la historia de su vida ha sido contada por Sydney
Gordon y Ted AllanB7. Este último es también autor de otra de las
primitivas novelas sobre las Brigadas Internacionales, This Time
a Better Earth88.)
The Death of KingsRnes el titulo de la excelente novela de
Charles Wertenbaker, basada en la historia de las personas que
trabajan para un semanario de Nueva York : en un proceso por
traición al país aparecen comprometidos muchos de los relacionados
con la revista; uno de los personajes principales, Dick Elgin, ha
dejado hace años su cargo en el Departamento de Estado para ir a
luchar en la guerra de España, hecho fundamental para comprender
el desarrollo de la obra. Wertenbaker, ferviente partidario de la
LA G E N E R A C I ~ NPERDIDA: LOS NOVELISTAS

República, estuvo relacionado durante mucho tiempo con la revista


T i m e de Nueva York, como W h i t a k e r Chambers, el testigo princi-
pal del juicio de Alger Hiss. N o puede escaparse al lector cierto
paralelismo entre el argumento de la novela y el asunto HissQO.
C o m o ejemplo de personaje secundario «que luchó en España»,
p e r o que tiene poca importancia en el contexto de la obra o con
relación a los restantes caracteres, debemos citar al intelectual y
noble izquierdista L o r d Warminster, que marchó a la guerra de
España y regresó a Inglaterra inválido («nunca estuvo en el frente
n i vio a Hemingway») figura de escaso relieve en Casanova's
C h i n e s e R e s t a u r a n t Q ' , quinto volumen de la extensa obra de
Anthony Powell T h e M u s i c of T i m e . O t r o personaje de similar
importancia l o hallamos en la novela del australiano Frank]. Hard ,
P o w e r without CloryQ2;se trata del comunista Ben W o r t ,
que se casa con la hija del protagonista, John West, financiero y
t:
político, y que muere en España. Estos dos últimos libros muestran
que en la novela «saga» cuya acción transcurre durante los años
t r e i n t a siempre aparece u n personaje que lucha en la guerra civil
al lado de los lealesea.
En la obra teatral de John Osborne Look b a c k in A n g e r
se hace también referencia al «hombre que luchó en España»,
aunque n o aparezca en escena; es el padre de Jimmy Porter,
m u e r t o algunos años atrás. Porter dice en un momento fundamental
para comprender su carácter de a n g r y young man, nacido en la
época de la gran crisis:
Durante doce meses vi cómo mi padre moría lentamente, cuando yo tenia
?".
doce años. Había vuelto de la guerra de España. i sabes

Algunos de los mejores actores de Hollywood han encarnado al


«hombre que luchó en España». Gary Cooper representó el papel
de Robert Jordano5; Humphrey Bogart el del soldado de fortuna
antinazi de Casablancae6,cuya leyenda romántica se basaba parcial-
mente en su intervención en la guerra civil. Cuando se filmó una
nueva versión de T h e D e s e r t SongQ7, después de la segunda
guerra mundial, el protagonista había sido modernizado gracias
a su inevitable presencia en la guerra de EspañaQ8.
i Cuáles son las características de este «hombre que luchó en
España» ? Hay variantes, como en el caso de Glenn Spotswood,
de Dos Passos, que m u r i ó «desilusionado», y del Gllles, de D r i e u La
Rochelle, que combatió p o r Franco, p e r o como regla general,
«el hombre que luchó en España» es valiente e intelectual, partida-
r i o de la República y optimista respecto al f u t u r o de la humanidadBB.
Indudablemente, como dirla Marrero, es una víctima de la propa-
ganda rojo-judío-masónica del «Trust d e cerebros».
LA GENERACIÓN PERDIDA: LOS NOVELISTAS

Los novelistas de Marrero


Marrero incluye en su lista a otros cuatro novelistas que escribie-
ron sobre la guerra civil. tres alemanes -Thomas Mann, Herman
Kesten y Stefan Andreslo0- y un inglés, Bruce Marshall. Mann no
llevó el conflicto a ninguna de sus novelas, pero especificó sus
firmes sentimientos prorrepublicanos en un corto ensayo publicado
por l o menos en francés, alemán, inglés y español, al que pertenecen
las palabras siguientes:
En realidad, l o que ocurre en ese país [España] desde hace unos meses consti-
...
t u y e el escándalo más inmundo de la historia humana se m e acusará d e bolche-
vique, p e r o no puedo dejar de declararme a favor del derecho en este conflicto
e n t r e el derecho y la fuerzalol.

Este texto, aparecido en alemán por primera vez en Estocolmol03, el


año 1938, fue prohibido, como todas las obras de Mann, en la
tierra del aliado de Franco, Hitler; había sido publicado previa-
mente en Paris con un prólogo de Andre Gide103.
De Herman Kesten, alemán exilado lo mismo que Mann, es
una novela sobre la guerra de España abundantemente traducida,
Die Kinder von Gernika104, editada por primera vez en 1939.
Es la historia de un joven vasco refugiado en Paris que cuenta la
destrucción de su hogar y la pérdida de su familia durante la con-
quista del Pals Vasco por las tropas de Franco; las ediciones hechas
después de la guerra mundial llevan una introducción de Thomas
Mann105.
Bruce Marshall es franquista de la manera desinteresadamente
política del forjador de ficciones históricas, hábil profesional espe-
cializado en novelas populares de tema católico. Su novela sobre
la guerra de España, The Fair Bridelo6,apareció en 1953 y en
ella critica severamente a la Iglesia española de antes de la guerra;
su prosa, a menudo e innecesariamente es más obscena y sensual
que la del resto de las obras sobre el mismo tema : demasiada
obscenidad y demasiada sensualidad para un libro de su extensión.
Es una novela-tópico cuya acción se ha situado artificialmente en
España. Marshall no pretende tener un conocimiento profundo de
este país y reconoce su deuda a Las checas de Madrid"J7,de
Tomás Borrás, en honor a su color local.

Algunos novelistas españoles


Es evidente que si Calvo Serer quiere escribir sobre las obras de
ficción relativas a la guerra de España, el título apropiado para la
sección debería ser, simplemente, «novelistas» j no «generación
perdida». Calvo Serer, sin embargo, ha mencionado las dos novelas
LA G E N E R A C I ~ NPERDIDA: LOS NOVELISTAS

fundamentales sobre el tema, For W h o m the Bell T o f l s y


L'Espoir. Ninguna novela importante ha aparecido todavía en
defensa de la causa de Franco. La más notable publicada en España
es Un millón de muertoslo8, de José María Gironella, obra de
más de 800 páginas, aparecida en 1961. Es la segunda parte de una
trilogfa; la primera, publicada en 1953, fue Los cipreses c r e e n
en DioslOg, cuya acción abarca desde la proclamación de la Repú-
blica, en 1931, al estallido de la rebelión en 1936. Este primer
volumen estableció firmemente la reputación de Gironella, que
tardó ocho años en publicar su continuación ; se cree generalmente
que el manuscrito de U n m i l l ó n d e m u e r t o s permaneció durante
algunos años en el departamento de Censura. De cada uno de los
volúmenes citados se han vendido 1 5 0 000 ejemplares en España,
habiendo sido traducidos a varios idiomas; la primera edición
española de U n millón d e m u e r t o s tuvo una tirada «record» :
50 000 ejemplares. En el prólogo, su autor declara que se trata de
una respuesta «ordenada y metódica» a los libros que sobre la
guerra civil escribieron Hemingway, Malraux, Koestler, Bernanos y
Barea, los cuales, «aparte los valores literarios que puedan conte-
ner, no resisten un análisis profundo»1l0. Con todo, la novela de Gi-
ronella no fue bien recibida por la prensa franquista. N o estamos,
desde luego, ante uno de los escritores mimados por el régimen.
El critico falangista Gonzalo Torrente Ballesterlll piensa que
Gironella, «más que novelista es autor de crónicas de la historia
contemporánea», y que Un millón d e m u e r t o s es «un libro
fluctuante entre la mera crónica histórica y el reportaje». El hijo
menor de Calvo Sotelo, Luis Emilio, publicó en el diario clerical
Ya una crítica más duralla. En ella, Gironella es condenado porque
no acepta la versión franquista de la «guerra santa»; L. E. Calvo
Sotelo cita, desaprobándolas, estas frases del libro:
Cruzada, luchando los moros y los nazis al lado de Franco ?
Era la guerra que unos llamaban civil, o t r o s Cruzada y o t r o s l a más
grave aberración de la historia.
i Cruzada! Y los asesinatos en las Islas Canarias... ?"'
acusando también a Gironella de no celebrar un solo episodio
heroico de los nacionales mientras exalta, por el contrario, la
defensa de Madridll',, añadiendo que
La zona nacional n o l e ha inspirado a Gironella u n solo personaje redondo,
satisfactorio que l e resulte al lector sugestivo sin reservas, como n o sean, q u i d ,
las mujeres y alguna muchachita de A u x i l i o Social. La zona roja ya es o t r a Cosa-
Varios de sus protagonistas son tipos humanos magníficos, los diez masones en
bloque...lL5
LA GENERACI~N PERDIDA: LOS NOVELISTAS

Gironella es atacado por su pacifismo116,por la desagradable pintura


que hace del militar españo1117,por la descripción de la muerte de
un sacerdote vasco a manos de los soldados de Franco118.Su perso-
naje principal, Ignacio Alvear (que Gironella admite ser él mismo) es
criticado por decir que le gustaría disparar al aire para no matar
a nadie119,y por expresarse así: «Esta guerra la perderemos todos.
Si no la hemos perdido ya»lZ0.Y resumiendo, L. E. Calvo-Sotelo,
escribe:
...esta m e parece la obra más triste y desolada que se ha escrito en España desde
la postguerra, un alegato negativo y desértico que afea una hermosa página sin
beneficio de nadie, tratando de aplicar una vacuna inútil y recusable por lo que
tiene d e falsificadalZ1.

E l grave problema de los partidarios del régimen, reside, en parte,


en el mismo título de la novela : U n m i l l ó n de m u e r t o s . Esta
cifra, exagerada o no, pesa sobre la conciencia de la España franquista
de hoy122.LOSresponsables de la contienda temen que las nuevas ge-
neraciones de españoles no sientan entusiasmo por la guerra civil,
n o sientan l o que L. E. Calvo Sotelo llama «el clima casi místico
de la España nacional»123. Marrero señala el problema:
U n a de las causas que más ha contribuido para que el tema de la guerra haya
ido desapareciendo de la conciencia de nuestros intelectuales y d e las últimas
promociones, es creer o considerar que si bien se cometieron abusos de un lado.
también los hubo en el otrolZ4.

La explicación presentada por Marrero a los jóvenes de España es


ésta: La guerra civil fue una cruzada cristiana contra el comunismo.
La guerra civil fue una guerra distinta y aquellos que mataban por
orden de Franco eran también distintos. La responsabilidad de
tanta muerte es descargada, en parte, sobre los hombros propicios
de la Iglesia, de acuerdo con la formula de Gironella, citada también
por el hijo de Calvo Sotelo, de «una ejecución, una misa; una ejecu-
ción, una misa»lZ6.E l hecho de que Gironella no haya empleado su
talento en remediar la urgente necesidad en que se hallan los fran-
quistas de encontrar una autoridad literaria que pinte su cruzada
con colores vivos, significa que s i aquéllos no han hallado el escritor
apropiado en venticinco años de censura protectora, no lo encon-
trarán nunca. Entre los autores prohibidos que Gironella parece
haber leido secretamente se encuentra el nombre de un republi-
cano exilado, Barea. Puesto que Calvo Serer ignora a los escritores
republicanos y Marrero los trata con condescendencia arrogante,
no es impropio anotar aquí la obra de tres novelistas exilados que
han ejercido notable influencia en los países de opinión pública en
lo relativo a la guerra civil. El primero en cuanto a la importancia
LA G E N E R A C I ~ NPERDIDA: LOS NOVELISTAS

de tal influencia es A r t u r o Barea, cuya trilogía La forja de un


rebelde126, originalmente publicada en Inglaterra durante la
segunda guerra mundial, ha sido publicada en todos los países
occidentales, excepto en los de la península ibérica, terreno virgen
para las casas editoriales. El segundo es Ramon SenderlZ7que, ya
conocido antes de la guerra, ha continuado su trabajo en el exilio.
Garosci le clasifica «entre los más significativos de la generación
emigrada^'^^. El tercero, que está consiguiendo actualmente un
público internacional, es Max Aub, que vive en México. Ha escrito
muchas novelas, narraciones cortas, obras teatrales y ensayos,
pero probablemente lo más valioso de toda su producción es
El l a b e r i n t o mágico1w, otra trilogia sobre la guerra civil.
Las brigadas internacionales y los combatientes con Franco

Una falsa c l a s i f i c a c i ó n p o l í t i c a h e c h a por C a l v o S e r e r


Calvo Serer t i t u l a su segunda categoría «Las Brigadas Interna-
cionales». En su lista, ocupando el noveno lugar, aparece, «Com-
batientes con Franco». (Sin duda quiere decir «Combatientes
e x t r a n j e r o s con Franco.) Es extraordinariamente difícil hacer
una crítica de una de estas dos clasificaciones sin entrar en la otra,
debido especialmente a la confusión de los límites establecidos p o r
Calvo Serer entre ambas. Hubiera sido mucho más honrado escribir:
«Combatientes extranjeros en favor de la República», y «Comba-
tientes extranjeros en favor de los nacionales»; o, <<Las Brigadas
lnternacionales y o t r o s combatientes extranjeros en favor de la
República», y «La Legión Cóndor, los Flechas Negras y otros com-
batientes extranjeros en favor de los nacionales».
Pero esto es exigir sin duda demasiado de Calvo Serer. (Es
interesante subrayar que de los cuarenta y u n escritores mencio-
nados p o r el crítico, doce lucharon en España; trece si incluimos
a Campbell. En adición a los ocho que nombra Calvo Serer podemos
señalar a Rosselli, Malraux, Orwell, Garosci y Fischer.)
El opusdeista español presenta cuatro italianos : Togliatti,
Pacciardi, Longo y Nenni, y dos alemanes, Regler y Renn, como
figuras representativas de las Brigadas Internacionales, y dos
ingleses como las de los combatientes que lucharon en favor de
Franco. Esto n o es u n proceder honrado. D e ninguna forma quisiera
restar algún m é r i t o a los italianos y alemanes que lucharon a favor
de la República, p e r o es una verdad histórica que la mayoría de los
combatientes de estas nacionalidades que estuvieron presentes en
la guerra de España fueron nazis y fascistas enviados p o r sus respec-
tivos gobiernos para hacer frente a los republicanos. Un crítico exi-
gente citaría los trabajos de Togliatti, Longo, Nenni y Pacciardi y
1- 3 de Regler y Renn, p e r o aludiría también a los d e muchos o t r o s
que expresaron e n inglés, en español, en francés o en otras lenguas
sus experiencias en las Brigadas lnternacionales y o t r o s grupos del
ejército republicano. U n crítico riguroso se referiría al l i b r o d e
K e m p y quizá a los d e Campbell (desde luego con más elementos de
juicio de los que se ha preocupado en obtener Calvo Serer), p e r o
también citaría, especialmente si se beneficia de su sacrificio (como
l o hace Calvo Serer y o t r o s muchos intelectuales franquistas),
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

aunque fuese sólo en una nota a pie de página, la obra literaria de


los alemanes, generalmente pilotos y técnicos, que lucharon en
favor de Franco. Y no sólo de los alemanes, sino también de los
italianos, de todos aquellos soldados de infantería y algunos pilotos
que aunque escribieron menos que los germanos lo hicieron mucho
más abundantemente que ¡a media docena de anglosajones que
defendieron a Franco. Hugh Thomas da las siguientes cifras de los
combatientes extranjeros de varias n a c i ~ n a l i d a d e s:l ~ ~
En favor En favor
Nacionalidad
de la República de Franco
Ingleses y canadienses 6
Americanos 1
Alemanes y austríacos más d e 14 000
Italianos más de 50 000
Irlandeses 600
Franceses 1 O0
Portugueses 20 O00
Estas cifras atestiguan el lastre político de la crítica literaria de
Calvo Serer. De 13s seis ingleses que lucharon a favor de Franco
escoge dos (uno de los cuales, Campbell, según Thomasl31, nunca
llegó a combatir). De los tres mil hombres de la misma naciona-
lidad que intervinieron en la guerra a favor de la República, no cita
ninguno, a pesar de que los trabajos de estos fueron más numerosos,
de tanta altura y más influyentes que el de Kemp o los de Camp-
beil.
Calvo Serer se propone con esto introducir en las mentes
de sus lectores españoles una falsa visión política -separar a los
nazis y a los fascistas de los franquistas- pero existe también otra
razón por la cual cita los nombres de estos escritores y no otros.
Calva Serer acude a fuentes de segunda mano; su trabajo se basa
en investigaciones ajenas, principalmente las de Garosci y Rühle.

Cuatro italianos a favor de la República


Comencemos con los escritores italianos de las Brigadas Interna-
cionales, teniendo siempre presente que Calvo Serer los considera
entre los que influyeron más en la opinión mundial sobre la guerra
de España. El primero es Togiiatti. A diferencia de los otros tres
italianos citados, nunca fue un combatiente activo. Durante el
tiempo que pasó en España, s i trabajó fue discretamente en la
organización de las Brigadas. En 1936, publicó un folleto sobre la
guerra civil que probablemente fue traducido a varias lenguas y
distribuido por el Partido Comunista. Es todo l o que escribió sobre
la guerra española132. Calvo Serer cita, como lo hace Garosci, el libro
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

de Marcella y de Maurizio Ferrera, C o n v e r s a n d o c o n T ~ g l i a t t i l ~ ~ ,


pero éste n o ha sido escrito p o r el propio comunista italiano.
Nenni publicó varios artículos en la prensa sobre la guerra civil y
en 1958 apareció en Italia su libro, Spagna134, compuesto de: 1) en-
sayos sobre la «no intervención» escritos en 1942; 2) extractos
de su diario de la guerra española y ; 3) artículos que habían apare-
cido sobre el tema en la prensa italiana del exilio de 1 9 3 6 a
1939. Esta obra fue traducida al francés135. En 1956, Luigi Longo
publicó u n l i b r o titulado, L e B r i g a t e i n t e r n a z i o n a l i in S ~ a g n a l ~ ~ ,
que apareció poco después en Alemania Orie11tall3~. Pacciardi es el
único de los cuatro autores italianos mencionados p o r Calvo Serer
que editó u n l i b r o sobre la guerra de España antes de que estallase
la guerra mundial; me refiero a II b a t t a g l i o n e Garibaldi138,
impreso en Lugano, en 1938, y más tarde, en 1 9 4 5 , tras la caída
del régimen fascista, en Roma. N o sé que exista traducción alguna
de él.
Los cuatro escritores italianos trabajaron activamente en alguna
fase de la guerra civil y los cuatro contribuyeron, en cierto modo,
a la formación de la opinión pública sobre ella. Pero es evidente
que las obras de Longo, Pacciardi, N e n n i y Togliatti no fueron l o
suficientemente conocidas para que su influencia pueda ser
considerada como fundamental. Garosci, que ciertamente n o abriga
ningún prejuicio contra sus compatriotas que lucharon p o r la
República en la guerra española, escribió en el apéndice a su libro,
refiriéndose a los escritores italianos relacionados con el conflicto:
La guerra d e España t u v o importancia decisiva en la historia d e la poikica
italiana y en el destino del régimen, y sin embargo, en relación con o t r o s
paises fascistas o democráticos, pocas son las obras en las cuales se reflejen
directamente y d e f o r m a original las pasiones de aquellos días o que sugieran u n
aspecto t a m b i i n original del pensamiento sobre aquellos a c o n t e ~ i r n i e n t o s l ~ ~ .

Y añade:
Pero no encontramos en el antifascismo italiano, que pi-5:ticamentc r,o fue
inferior al de ningún o t r o país en cuanto a su solidaridad con la República,
ninguna d e las grandes obras d e literatura oratoria, poetica, o histórica q u e
hallamos e n el m o v i m i e n t o liberal d e otras naciones. Las cbras q u e nos han
dejado los italianos d e la España republicana son políticas, y deben ser juzgadas,
p o r l o tanto, con arreglo a este carácter140.

Por qué, entonces, Calvo Serer incluye estas figuras políticas ita-
lianas en u n trabajo que pretende versar sobre la «literatura uni-
versal».sobre la guerra de España ? Sencillamente, porque Garosci
los menciona y el crítico español no emplea o t r a fuente de inforrna-
ción. Prácticamente cada idea y muchas de las frases que utiliza
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

Calvo Serer al tratar de estos cuatro autores, proceden del libro de


Garosci. Por ejemplo, afirma éste refiriéndose a Longo:
Fusión de política y autobiografía... durante el p r i m e r año d e la guerra, centrado
en Madrid ...idl.

Y Calvo Serer repite:


Mezcla d e política y autobiografía ...describe el p r i m e r año d e la guerra centrada
en Madrid>>lM.

Garosci dice sobre Togliatti:


Evidentemente el esfuerzo comunista debe, segun Togliatti, concentrarse
especialmente en la lucha p o r el c o n t r o l del p o d e r y d e las masas con los rivales
en el seno de la clase obrera, y n o en la destrucción d e los vestigios del Estado

Calvo Serer piensa l o mismo y l o expresa con idénticas palabras:


La preocupación constante y p r i m o r d i a l del dirigente comunista italiano ...
...
fue la de eliminar a estos rivales del c o n t r o l d e las masas obreras y n o el hacer
desaparecer los restos del Estado democrático burgués144.

Dos alemanes a favor de la República


Detengámonos ahora en los dos alemanes elegidos por Calvo
Serer como representantes de las Brigadas Internacionales. El
critico español se siente en terreno más seguro, puesto que tanto
Regler como Renn eran ya novelistas conocidos antes de comenzar
la guerra civil.
E l opusdeista español basa sus comentarios sobre Regler en
la autobiografía de éste, Das Ohr des Malchus145, publicada en
1959, libro que tuvo muy buena acogida y que fue traducido a
muchas lenguas. Pero la obra que tendría que haber utilizado como
base para un acertado estudio de Regler y de las Brigadas no era ésta,
sino la novela autobiográfica del mismo autor titulada The Great
Crusade14~.publicada en Nueva York en 1940. Este libro, a pesar
de haber aparecido con un prólogo de Hemingway, amigo de Regler,
y de haber sido traducido en parte por Whitaker Chambers,
famoso más tarde gracias al juicio de Hiss, no tuvo gran aceptación,
probablemente porque el momento en que apareció no era muy
propicio. Calvo Szrer no habla de The Great Crusade porque
Garosci, a quien plagia también en su estudio sobre Regler, no l o
menciona más que de pasada. He aquí algunos ejemplos que descu-
bren la fuente de los juicios de Calvo Serer.
Garosci :
El r e c u e r d o d e los días transcurridos en España en los cuales actuó c o m o comi-
sario (y p o r l o t a n t o también c o m o d i r e c t o r d e conciencia d e los hombres ...Id'.
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

Calvo Serer:
A c t u ó d e comisario en las Brigadas Internacionales, comportándose práctica-
mente como una especie d e d i r e c t o r político de c o n c i e n c i a ~ l ~ ~ .

Garosci:
...
El lazo sentimental, la fraternidad que l e une a los personajes a Hemingway
...
como a Kolzov a Pacciardi, es la sustancia poética de su épica de las brigadas...
a través d e la a ~ t o b i o g r a f i a ~ ~ ~ .

Calvo Serer:
Su autobiografía ... es un canto a la amistad, con Hemingway, Kolzov y Pacciardi
entre otros, y a la gesta d e las Brigadas160.

Garosci :
C o m o Regler, que ha abandonado su fe política de entonces, permanence
fiel con el sentimiento a las ideas de aquellos díaslsl.

Calvo Serer:
Regler escribe su autobiografía cuando ya ha perdido su fe en el comunismo.
Pero permanece viva su lealtad a la ilusión que le animó en los años d e lucha...lSa

Garosci :
Así la guerra española es para Regler u n acontecimiento ligado al destino
individual, n o u n suceso indiferente o er? que se participe marginalmente,
como en ciertos momentos de Spender ...'S3.

Calvo Serer:
Regler siente la guerra española profundamente unida al destino individual de
cada hombre. N o la vive marginalmente, como es el caso del poeta inglés Spen-
der154.

Garosci :
Asimismo el intenso sentido romántico d e Regler l e p e r m i t e afirmar q u e n o
t o d o se reduce a una resistencia i n ú t i l ; que muchos de los que lucharon y se
vieron vencidos han tenido, sin embargo, gran importancia en la historia d e la
humanidad ...lS5.

Calvo Serer:
Tampoco cree que t o d o se redujo a una resistencia desesperada, pues sabía
que en la historia humana ha habido guerras en las que gracias a los sacrificios
hechos en la lucha, los vencidos alcanzan una gran fecundidad ulterior166.

El libro de Ludwig Renn, titulado Der spanische Krieg1S7, se


publicó en 1 956, pero no ha sido traducido a tantas lenguas como
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

la autobiografía d e Regler. Esto puede ser debido en parte a la


línea procomunista que mantenía f i r m e m e n t e su a u t o r en t o d o
momento, p e r o también al hecho d e ser principalmente u n t r a b a j o
histórico especializado, ilustrado con mapas y planos, que n o puede
poseer e l interés humano que reviste una autobiografía. Regler fue
también, según todos los testimonios, más humano q u e Renn.
Garosci n o l o considera u n escritor importante, y l o menciona
solamente d e pasada. Rühle, p o r el contrario, se refiere extensa-
m e n t e a la o b r a d e Renn y sólo alude ocasionalmente a la de Regler.
Así pues, Calvo Serer elije a Rühle esta vez c o m o inspirador d e su
crítica sobre Renn; e l profesor d e l O p u s Dei cita a Rühle e n dos
ocasiones a p r o p ó s i t o d e las criticas que éste hace a Renn, p e r o
t o d o su comentario está t o m a d o del a u t o r alemán sin la cortesía y
honestidad intelectuales exigidas en e l uso de las fuentes. P o r
ejemplo.
Rühle:
En prosa sobria y sin adornos. organizada según el esquema tradicional del
redactor oficial, [Renn] escribe sobre la actuación de las legendarias Brigadas
Internacionales y sobre los héroes de Madrid y G ~ a d a l a j a r a l ~ ~ .

Calvo Serer:
[Renn] relata los sucesos bélicos con la técnica del corresponsal d e guerra. En
prosa sobria, desnuda y precisa, L u d w i g Renn escribe sobre la actuación d e las
Brigadas Internacionales y los héroes de Madrid y Guadalajaraljg.

Rühle:
Cada linea descubre en estilo y actitud la escuela del viejo Estado Mayor ale-
mánlso.

Calvo Serer:
Cada línea descubre el estilo y la actitud del oficial formado en la escuela del
viejo Estado Mayor alemán161.

Rühle:
El informador, seguramente la cabeza más inteligente y experimentada m i l i -
tarmente e n t r e los Internacionales, se r e t i r a detrás de los acontecimientos. A n o t a
con naturalidad que n o es a él, sino a su superior p o r razones políticas q u i é n
merece los elogios p o r las operaciones fructuosas. El jefs del Estado Mayor ha
sido u n simple ayudante d e los jefes militaresle2.

Calvo Serer:
El informador, seguramente el más preparado y experimentado e n t r e los
internacionales, desaparece en los acontecimientos descritos. El h o n o r corres-
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

ponde al jefe que se le ha antepuesto por razones politicas. Renn se considera


tan sólo un ayudante163.

N o hay ni una sola línea en el capítulo del libro de Calvo Serer sobre
estos escritores italianos y alemanes que demuestre que su autor
los haya leído. El lector puede hacer su propio juicio sobre la mora-
lidad intelectual de Calvo Serer mediante los anteriores ejemplos
de su obra, copiados casi literalmente de las de Garosci y Rühle.

O t r o s escritores e x t r a n j e r o s que lucharon p o r l a República


Algunos de los mejores trabajos sobre las Brigadas Internacionales
fueron escritos en inglés, hecho que Calvo Serer prefiere ignorar.
Entre los americanos está el de Alvah Bessie, M e n i n Battle164,
que ha llegado a ser un clásico en su asunto. Fue publicado
primeramente en Nueva York en 1939; su tercera edición,
también en inglés, apareció el año 1 9 6 0 en Alemania Oriental165.
Dos ediciones de T h e Volunteers16"e Steve Nelson fueron
publicadas en Nueva York en 1953; este libro ha aparecido en
Alemania Oriental, en inglés'" y en alemánl68. El poeta Edwin
Rolfe es el autor de la historia oficial de los voluntarios americanos,
T h e L i n c o l n Battalion169. james Norman utilizó sus experiencias
en la guerra de España para escribir una patética novela, T h e Fall
o f DarklíO, y. Robert G. Colodny unió a su conocimiento directo
sus investigaciones sobre el tema para publicar uno de los mejores
estudios especializados sobre la guerra, T h e Struggle f o r
Madrid171.
Los veteranos ingleses de las Brigadas produjeron también
numerosos libros. Uno de los primeros f u e v o l u n t e e r i n Spainli2,
de john Sommerfield, aparecido simultáneamente en Londres y
Nueva York, al mismo tiempo que Esmond Romily escribía Boadi-
lla173,último trabajo,creo, de esta infortunada y ya legendaria figura.
William Rust es autor de B r i t o n s i n Spain174,una narración oficial
sobre los voluntarios ingleses. Tom Wintringham, gracias a su
English Captain175y otros libros, llegó a ser una autoridad sobre
la guerra de guerillas durante la conflagración mundial.
La novela de Malraux, L'Espoir, es la obra más importante de
los franceses que lucharon en España y casi también la única. Cinq
semaines avec l e b a t a i l l o n H e n r i Barbussel7$de Léon Mabille,
no es sino un folleto de 32 páginas; A v e c les héros d e la libertélí7
de André Heussler, antiguo comisario de la XIV Brigada, tiene
solamente 72 páginas.
Podemos hallar algún libro escrito por excombatientes de las
Brigadas lnternacionales o corresponsales que acompañaron a las
Brigadas en casi todas las lenguas europeas. En Suiza apareció,
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

editado por Max Wullschleger, Schweizer k a m p f e n i n Spanien17a


(publicado también en francés), con numerosas contribuciones de
diferentes veteranos. En Escandinavia aparecieron Spanska F r o n t -
~ , Sixten Olsson, y B a t a l j o n Thaelmannlso, de Lise
m i n r ~ e n l ?de
Lindbaek. En Cuba, Peleando con los m i l i c i a n o ~de ~ ~Pablo
l de
la Torriente Brau. En México, Cadetes mexicanos e n l a g u e r r a
de España182, de Vega González. Uno de los libros más universal-
mente conocidos entre los escritos por combatientes extranjeros
en favor de la República fue D e Spanaasche Tragediels3, del poeta
holandés Jef Last, publicado en Holanda, Francia, Inglaterra y Suecia.

P e t e r K e m p e n f a v o r d e Franco

Más adelante, Calvo Serer sitúa sus combatientes extranjeros en


favor de Franco. Cita a dos anglosajones: Peter Kemp, inglés, y
Roy Campbell, sudafricano. El primero luchó en España con los
requetés y después con la Legión. Se trataba de un joven conser-
vador, muy bien relacionado con elementos derechistas (casi todos
aquellos con los que trató en España poseían títulos de nobleza);
sus ideas ultraconservadoras le condujeron a tomar una actitud
opuesta a la de la mayoría de los jóvenes universitarios de su gene-
ración. En 1957, periodista en Londres, publicó un libro sobre sus
experiencias españolas titulado M i n e w e r e o f Troublels*, del
que fue autorizada en España una versión censuradals5. N o es un
secreto que tal obra no causó sensación en ninguno de los dos países.
Calvo Serer alaba a Kemp por dar «una idea realista, serena e
imparcial»ls6 de lo que ocurrió en España. Kemp es un periodista
y no un historiador; intenta narrar imparcialmente lo que presenció
y, por no tropezar con el obstáculo de la fe católica, l o hizo mejor
que Lunn o Campbellls7. Pero el censor español ha traicionado su
imparcialidad, suprimiendo los pasajes de su libro que podrían
perjudicar la mitología franquista. Por lo tanto, tenemos que pre-
guntarnos, qué Kemp ha leído Calvo Serer ? i El de la edición
inglesa o el de la versión censurada publicada en España? Uno de
los más interesantes personajes que presenta el autor inglés es el
padre Vicente, capellán navarro de la Legión Extranjera y, según
Kemp, «el hombre más arrojado y sanguinario que vi jamás en
EspañalRs.» El censor franquista cambió «sanguinario» por «au-
da^»^^^). El padre Vicente «siempre hablaba de matar». Kemp
describe una discusión entre varios oficiales de la Legión y el
religioso, subrayando que «los papeles de sacerdote y soldado
estaban trastocados» y que el padre Vicente era el único de la
reunión que mantenía que todos los «rojos» eran traidores
que «debian ser exterrninados»lDO. El censor deja intacta la
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

mayor parte de esta escena, eliminando en cambio el fragmento


correspondiente a la batalla del día siguiente, cuando Kemp se
encontró luchando junto al sacerdote, que no parecía saber l o que
era el miedo y no queria permitir escapar de la muerte a un solo
enemigo. Durante todo el combate continuó indicando a Kemp los
blancos más seguros, «apremiándome con sus gritos a que disparara
sobre ellos». Aun después de haberse alejado desu lado, Kemp podía
oir al padre Vicente:
i N o le dejes que se escape!, i N o le dejes que se escape! i Dispara, hombre,
dispara! i Le cazaste !N, mientras la víctima se retorcía en el suelo1a1.

Calvo Serer afirma que el libro de Kemp presenta al ejército


«nacional» tal como era, «un ejército de militares profesionales,
voluntarios ysoldados>)l92, pero también muestra el inglés que junto
a éstos había italianos, alemanes y moros así como la Legión Extran-
jera, compuesta principalmente de españoles, excelentes comba-
tientes pero completamente apartados de la vida normal, hecho
que podría explicar la crueldad sistemática con que actuaron en la
contienda.lo3
Kemp contribuyó también, como hicieron la mayoría de los
periodistas extranjeros en el lado de Franco durante los primeros
meses, a formar la leyenda del capitán Aguilera, delegado de prensa.
Comenzó a dudar de las aptitudes de los grandes de España para
desempeñar cargos de relaciones públicas cuando contó a un desta-
cado visitante inglés que el mismo día del alzamiento había reunido
a todos los jornaleros de su finca y elegido seis de ellos a suerte, a los
que mató ante los otros para darles una lección.194Esta encantadora
anécdota no figura en la versión española. E l censor ha suprimido
también páginas enteras del libro de Kemp en que éste narra
cómo fue obligado por su superior en la Legión a ejecutar a un
inglés desertor de las Brigadas Internacionales.lQ~
Pero si Kemp trata de ser imparcial en cuanto a lo que presenció,
lo es mucho menos en su discusión de la historia de España. N o
hizo investigación alguna sobre el país y sus ideas sobre la guerra
civil -en la que no se sentía implicado personalmente- son
curiosas y anecdóticas. Luchó al lado de Franco simplemente por
razones de clase; es antifalangista y apoya a las buenas familias, la
aristocracia y la monarquía. Su indiferencia hacia los hechos histó-
ricos se pone de manifiesto en una conversación que mantuvo con
un oficial de la Legión.
Mira Peter, para t i es muy fácil hablar de leyes internacionales y de los derechos de
...
los prisioneros Tú no has visto t u país devastado, t u familia y tus amigos muer-
tos en una guerra civil que hubiera terminado hace dieciocho meses si no hubiese
sido por la intervención de estos extranjeros. Ya sé que ahora nos ayudan
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

Italia y Alemania, pero sabes tan bien como yo que ésta guerra hubiese termi-
nado a fines de 1936, cuando estábamos ante las puertas de Madrid, si n o
hubiera sido por las Brigadas Internacionales. Entonces no teníamos ninguna
ayuda del extranjero. Nunca quisimos que nuestro país se transformase en el
campo de batalla de potencias extranjeraslB6.

Kemp no alude a la respuesta porque considera que la arenga de su


amigo es suficiente por sí misma. Aquel era un loco o un canalla y
Kemp un mal periodista y un mal historiador. La verdad, tan
incontrovertible que hasta los generales franquistas la admiten hoy
públicamente, es que poco más de una semanayespués del alza-
miento, Franco se dio cuenta de que el prohunciamiento había
faliado e inmediatamente pidió ayuda a los tres gobiernos que sabia
estarían dispuestos a prestarla: el de la Alemania nazi, el del Portugal
corporativo y el de la Italia fascista. Con la ayuda de Alemania e
Italia pudo transportar a España a los moros y a la Legión Extran-
jera, conquistar toda Andalucía en un baño de sangre, reunirse
con el ejército de Mola y marchar hacia Madrid. (La versión oficial
de estos hechos en Ceuta es que la Virgen de Africa protegió a
los rebeldes en aquella ocasiÓnlg7.) El libro de Kemp, escrito en
1957, demuestra una completa ignorancia de todo lo que ya en-
tonces se sabía sobre la ayuda nazifascista prestada a Franco en
agosto de 1936. Hace una referencia a laoperación del transporte
de tropas, pero en lugar de utilizar como fuente de información
alguna de las numerosas que hubiera podido hallar en Alemania,
dice que su alteza real el infante Don Alfonso de Orleans-Borbón
le comunicó que un comandante español «había tomado prestados»
seis «Junkers 52» de los alemaneslg8.Como quien pide un terrón
de azúcar al vecino. S i no hubiese sido por esta ayuda, probable-
mente la rebelión hubiese sido ahogada en agosto de 1 9 3 6 y Franco
hubiese quedado aislado en Tetuán. Esta ayuda extranjera representó
según la opinión de Colodny, «la decisiva victoria estratégica de las
fuerzas rebeldes»lg9. S i este auxilio no hubiese Ilegado,el alzamiento
no se hubiera transformado nunca en una interminable guerra
civil. Este importante detalle molesta a los amigos de Franco, que
prefieren omitirlo, pretendiendo, como hace Kemp, que la inter-
vención extranjera comenzó solamente en noviembre con el asedio
de Madrid.200
Calvo Serer presenta o t r o autor en esta categoría: el poeta sud-
africano Roy Campbell, escritor amargado por el éxito de sus
compañeros de letras ingleses y residente en España desde 1933,
donde se convirtió al catolicismo. Según sus propias palabras,
luchó en el lado de Franco201 pero no hay evidencia alguna que
apoye tal afirmación. Thomas dice que Campbell nunca combatió
en la guerrazo2 mientras Pujals, profesor de la Universidad de
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

Madrid que ha estudiado este periodo de la historia española,


declara que Campbell «tomó parte en la lucha en los batallones de
requetés, estando en contacto con los Tercios de la Legiónn203.
Marrero repite, sin más, las palabras de PujalsZo4.Por su parte,
Calvo Serer elabora algo esta aserción diciendo que Campbell
luchó «primero en el Requeté y luego en la Legión»205.El mismo
Campbell hizo todo l o posible para perpetuar su mito de hombre
valiente y arrojado, afirmando que habia logrado escapar gracias a
su astucia y valentía del Toledo rojozo6cuando hay pruebas sufi-
cientes para demostrar que fue su pasaporte británico el que le
allanó el caminozo7.En 1939, publicó en Inglaterra un largo poema
sobre la guerra de España titulado F l o w e r i n g Rifle208; la cubierta
del libro dice; «Poema escrito en los campos de batalla de
España», y en la solapa se afirma: «más tarde volvió al frente con
los nacionalistas». Nunca ha sido traducido completo a otra lengua
ni se ha publicado en o t r o país. Hablaré del poema más extensa-
mente en el capítulo 7 referente a poesía, pero no quiero dejar
de subrayar aquí que lo limitado de la edición de esta obra de
Campbell ridiculiza la pretensión de Calvo Serer de que el poema
fue decisivo o al menos muy importante en la formación de la
opinión pública de cualquier país sobre la guerra civil española.
Si l o que buscaba Calvo Serer era un auténtico «héroe» que
hubiese combatido por Franco y escrito sus impresiones en lengua
inglesa, por qué no acudió al libro del general Eion O'Duffy, que
formó una Brigada Irlandesa para luchar en España ? Su Crusade
in Spain209apareció en 1 9 3 8 ; en él hubiera descubierto que los
primeros colonizadores de España fueron unos egipcios contem-
poráneos de Moisés, que Colón se detuvo en Irlanda en su viaje
hacia América y que fue un irlandés, O'Flaherty, quien divisó por
primera vez las tierras del Nuevo Mundo210.

Nazis a favor d e Franco

Sin embargo, hubo extranjeros que lucharon a favor de Franco en


mayor grado que Campbell, Kemp u O'Duffy y cuyas obras se han
leido mucho más que las de tos escritores franquistas de lengua
inglesa. Me refiero a los trabajos de los aviadores y técnicos nazis
y a aquéllos que a ellos se refieren. Calvo Serer demuestra una
gran ingratitud al no reunirlos a todos en un pequeño b o u q u e t
literario. Nadie los habia mencionado en España hasta que se publicó
en Barcelona en 1961 el libro de Bolloten y se fue conociendo
subrepticiamente en España el de Thomas, venticinco años después
de ocurrir los hechos que narran.
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

A fines de 1939, se habían vendido ya 1 3 0 000 ejemplares de


la colección de impresiones personales del capitán W u l f Bley,
veterano de la Legión Cóndor, publicadas bajo el título: Das B u c h
d e r Spanienflieger211. Del libro Pedros y Pablos212del capitán
Max Graf Hoyos, aparecido en agosto de 19 3 9, se hicieron cuatro
ediciones en dieciocho meses. Del del técnico Helmut H. Führing,
Wir funken für Franco213, publicado tam bién en 19 3 9, se habían
hecho ya siete ediciones en 1941. Muchos otros trabajos referentes
a los combatientes nazis en España tuvieron muy buena acogida en
Alemania, entre ellos el del periodista Karl-Georg von Stackelberg,
L e g i o n Condor: Deutsche F r e i w i l l i g e i n Spanien214, mitad
historia, mitad experiencias personales, cuya tirada de 40 0 0 0 ejem-
plares se agotó rápidamente. El libro de Werner Beumelberg
K a m p f u m Spanien215, una historia de la Legión Cóndor, apareció
en 1 9 4 0 ; en aquel mismo año se vendieron más de 40 000 volúme-
nes. La obra más popular en Alemania sobre tal tema (aunque sólo
trataba en parte de él), fue M o l d e r s u n d seiner Manner216,
biografía del héroe nazi Werner Molders escrita por el coman-
dante Fritz von Forell. A su aparición, en 1941, siguieron suce-
sivas ediciones; el número total de ejemplares publicados alcanzó
la cifra de 400 000. Al terminar la segunda guerra mundial, von
Forell escribió o t r o trabajo sobre el citado aviador titulado simple-
mente Molders217,que apareció en Salzburgo.
Este tipo de libros ha ido escaseando después de la derrota de
Alemania. Sin embargo, en 1953, el general Adolf Galland, nazi
refugiado en Argentina y que había servido en la Legión Cóndor a las
órdenes de Sperrle, publicó sus memorias, D i e Ersten u n d d i e
Letzten218, traducidas después a varias lenguas y editadas en la
España de Franco, Único trabajo de un «excóndor» que ha recibido
tal honor. (Pero el traductor español ha suprimido cuidadosamente
ciertos comentarios del general alemán censurando a los rebeldes
por su política social de derechas; ha alterado algunos párrafos,
como el referente al bombardeo de Guerni~a...2~~)
La mayoría de estos libros de nazis apoyan la tesis de Calvo
Serer sobre la cruzada antibolchevique. Todos eran cruzados.
Pero si su presencia fue muy bien recibida durante la contienda,
hoy molestan incluso sus escritos. Todos ellos sitúan la guerra de
España en su lugar apropiado, es decir, como una parte de la segunda
guerra mundial y no la consideran, como desarlan los franquistas,
una «guerra santa» independiente.
Beumelberg escribió:

Los caídos de la «Legión Cóndor» forman parte junto con los caídos en las
guerras mundiales de todos aquellos que murieron por la nueva
LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y LOS COMBATIENTES CON FRANCO

Galland afirmó que después de haber pasado quince meses en España


fue requerido urgentemente en su país, donde se pensaba que sus
experiencias españolas podrían ser de gran utilidad en la crisis de
C h e c o e s l ~ v a q u i a ~Más
~ ~de
. una lágrima se ha vertido en España por
las desgracias de los cátolicos polacos. W u l f Bley declaró:
Estos aviadores alemanes soportaron en España el bautismo de fuego de la
joven Luftwaffe alemana. Las experiencias que adquirieron allí, fueron, magní-
ficamente eficaces en la campaña polacaw2.

Una cruzada parece ser similar a una factoría química; como ésta,
puede fabricar sorprendentes su bproductos.

Fascistas a favor de Franco


Los combatientes italianos en España escribieron menos que los
alemanes, en parte por razones politicas y en parte porque la
mayoría de ellos eran simples soldados. La mayor parte de los libros
publicados sobre la guerra española en Italia durante la segunda
guerra mundial y la española fueron obra de periodistas o historia-
dores. Sólo contados combatientes dedicaron parte de su tiempo a
las letras. Garosci menciona entre ellos al general Emilio Faldella,
autor de Venti mesi di guerra in Spagna 223. Podrían incluirse
también en esta categoría los libros del general Sandro Piazz0ni~2~,
de Valentino Tocci225 y de Francesco Odetti226. El profesor del Opus
Dei guarda un profundo silencio sobre todos ellos ; eran fascistas y
sólo «amigos circunstanciales>>de Calvo Serer y compañía. Fueron
cruzados temporales, que perdieron el carácter de tales al caer el
fascismo en Italia.
Escritores soviéticos: los periodistas
Kolzov y Ehrenburg
La primera clasificación de Calvo Serer es l i t e r a r i a : los novelistas;
la segunda (y la novena) es h i s t ó r i c o p o l í t i c a : los combatientes
extranjeros en España; la tercera, titulada «Escritores soviéticos»
es g e o p o l í t i c a . Cada una de las categorías es independiente de las
otras. El t í t u l o de «Escritores soviéticos» estaría justificado en el
caso de que el crítico hubiese agrupado su material con arreglo al
mismo plan geopolítico, con capítulos, p o r ejemplo, referentes a
«Escritores nazis», «Escritores fascistas italianos», «Escritores capi-
talistas demócratas americanos» ... y así sucesivamente. Pero el
ÚnKo capítulo que obedece al mismo plan de clasificación que el de
los «Escritores soviéticos» es el de los «Nacionalistas franceses»
y quizá, en cierto sentido, el relativo a los «Católicos en favor de
la España Nacional». Sin duda toda esta confusión debe obedecer
a algún vago plan. Evidentemente, Calvo Serer desea referirse a los
escritores soviéticos para utilizarlos c o m o propaganda política de
la misma forma que se refiere, llevado del mismo propósito, a los
escritores de «los medios anarquistas» en otras dos clasifica-
cionesZo7.Pero u n estudio del t e x t o de Calvo Serer y del l i b r o de
Garosci revelan que la política n o es la razón principal del capítulo,
sino o t r a m u y sencilla: que el crítico español ha encontrado u n r i c o
filón en la obra del italiano y se dispone a explotarlo. Garosci
t i t u l a u n o de sus capítulos «Michail K o l ~ o v » ~ 2 8y, en él se refiere
también a Ehrenburg; estudia aquél como a u n intelectual ruso
arrastrado p o r la corriente de la guerra civil española. C o m o
Ehrenburg, era nominalmente u n corresponsal de prensa: Ehren-
b u r g de Izvestia, Kolzov de Pravda. Su l i b r o sobre la guerra,
l s p a n s k i i D n e ~ n i k fue
~ ~ publicado
~ , en Moscú en 1 9 3 8 ; cuatro
años después Kolzov era ejecutado en una de las purgas stalinistas.
Más tarde fue rehabilitado y su obra sobre España volvió a ser
editada en Rusia en 1957230.Parece ser que Kolzov era persona
m u y estimada; aparece en muchas historias y novelas sobre la
guerra civil, unas veces bajo su p r o p i o nombre y otras bajo uno
fi ngi d0231.
Calvo Serer dedica más espacio a Kolzov que a ningún o t r o
escritor excepto Hemingway, y es una triste verdad, que puede
comprobarse fácilmente, que todas sus opiniones sobre el autor,
exceptuando algunos toques de propaganda franquista, vienen
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERIODISTAS

totalitario, la Unión Soviética. Calvo Serer está de acuerdo con


la mayoría de los críticos en considerar que las crónicas de la guerra
española escritas por ios periodistas nazis y fascistas no tienen el
menor interés histórico. y es curioso que, a pesar de que copia
continuamente a Garosci, omita una parte fundamental de la crítica
que sobre Kolzov hace el autor italiano. Garosci escribe:
Sin embargo, la España que nos presenta es algo vivo, n o es u n cliché, y u n o se
pregunta si existen, aún en países n o totalitarios, muchos trabajos como éste
que den una impresión tan real de las cosas de EspañaN5,

y mas adelante :
Añadamos que sus observaciones [las de Kolzov] ... alcanzaban. de la forma que
hemos visto, al público soviético, quien así tenía d e los acontecimientos espa-
ñoles una visión mas completa y exacta de la que l e era posible alcanzar e n los
países occidentdes al lector ordinario, que n o tenía medios suficientes para
buscar, tras la noticia periodística, una interpretación más profunda246.

Gracias a la crítica favorable de Garosci, el libro de Kolzov fue


publicado en Italia en 19612 4 7 , y será editado pronto en otros países
de «opinión pública». La reputación de Kolzov como escritor y
como observador político aumenta de día en día, y s i éste movi-
miento continúa, algún día podrá ser incorporado a la lista de
autores influyentes acerca de la guerra de España. Mientras este
momento llega, debemos decir que el escritor soviético que con-
tribuyó en mayor grado a formar dicha opinión fue el general
~ ~ ~ ,artículos antisoviéticos, aparecidos en la
Walter K r i ~ i t s k y CUYOS
prensa americana y más tarde su libro, causaron una enorme sensa-
ción, al menos en Nueva York y Londres.

Los periodistas y la guerra civil española


Si Calvo Serer, en vez de recurrir a investigaciones ajenas, hubiese
acudido a las fuentes originales, se hubiera dado cuenta inmediata-
mente de que el grupo que quizás más influyó en la formación de la
opinión pública en general, o l o que él llama «la interpretación
dominante*, sobre la guerra española fue, en los países donde
dicha opinión pública existe (es decir, donde funciona una prensa
libre que él, naturalmente, acostumbrado a la de Franco, no puede
comprender) precisamente, el de los periodistas. U n trabajo
como el suyo no puede carecer de un apartado dedicado al perio-
dismo, que podría haber agrupado en subsecciones añadidas a los
capítulos, por ejemplo : «Periodistas soviéticos», «Periodistas
nazis», «Periodistas americanos» ..., y así sucesivamente. Sería en
este apartado donde debería haber colocado a Kolzov y Ehrenburg,
ESCRITORES SOVIETICOS: LOS PERIODISTAS

Hemingway parcialmente, Koestler, Fischer, y otros que no men-


cionó.
Muchos periodistas escribieron libros y folletos, muchos de
ellos de l o mejor que se ha publicado sobre la guerra; desde luego
ejercieron una gran influencia en la opinión pública y, como dice
Calvo Serer en su obra, apoyaban generalmente a la República.
Entre los periodistas prorrepublicanos, podemos señalar a Herbert
Matthews 249, Lawrence Fernsworth 250, Vincent Sheean 251, jay
Alten252, Charles F0ltz25~,JohnT.Whitaker254,Thomasj.Hamilton255,
Martha G e l l h ~ r n Virginia
~ ~ ~ , C o w l e ~y~Frances
~ ~ , Davisz58 entre los
americanos ; Henry Buckley2jg,john Langdon-Da~ies~~O, Geoffrey
~ ~ ~ , Pitcairn 263 y George Steer264
CoxZ61, Geoffrey B r e r e t ~ n Frank
entre los ingleses, y Simone TeryZ65y Louis Dela~rée26~ entre los
franceses.
Los partidarios de Francoson más escasos: Edward K n o b l a ~ g h ~ ~ ~
y F. Théo R ~ g e r entre ~ americanos ; Harold Cardoz0*6~,Cecil
s ~ ~ los
O Tangye271 entre los ingleses ; Pierre Hericourt272,
G e r a h t ~ ~y ~Nigel
Charles M a u r r a ~y~ George
~~ R o t ~ a n dentre
~ ~ ~ los franceses ;
Lamberti Sorrentino275, Sandro V ~ l t a Curio ~ ~ ~ M0rtari27~
, entre los
italianos; Georg von Stackelberg27s entre los alemanes y Leopoldo
N ~ n e ys Mauricio
~ ~ ~ de O l i ~ e i r a ~entre
~ O los portugueses.

H e r b e r t L. M a t t h e w s y e l asedio d e l A l c á z a r
Pocos corresponsales de la guerra de España han permanecido tan
fieles a la República como Herbert L. Matthews, del N e w Y o r k
Times. En T h e Y o k e a n d t h e Arrows, el tercero de sus libros
en que se refiere a la guerra civil, publicado en 1957, escribe:
En algunos aspectos soy un fantasma, un espectro del pasado que revive tras
las brumas de dos décadas, la agonía y exaltación de las batallas, en las que luché
con el espíritu. En este sentido, yo también perdí la guerra, como los leales.
porque mi alma y mi corazón estaban con ellos281.

T h e Y o k e a n d t h e A r r o w s fue inmediatamente atacado por la


prensa española. Matthews, que acababa de pasar un año en España
como corresponsal del N e w Y o r k Times, era allí persona muy
conocida. Los párrafos queofendieron a los franquistas eran aquellos
en que Matthews expresaba sus dudas con respecto a la mayor
gesta de los generales rebeldes, la historia de que el defensor del
Alcázar de Toledo, coronel Moscardó, se negó a rendir la fortaleza
a cambio de la vida de su hijo Luis, quien, como consecuencia, fue
ejecutado. El presidente de la Asociación de la Prensa madrileña
embajador de Franco e historiador militar oficial del régimen,
Manuel Aznar, escribió como respuesta un folleto282,que se distri-
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERIODISTAS

buyó en español y en inglés, en que defendía la historia del Alcázar


y arremetía contra Matthews.
Calvo Serer, al hacer la crítica del l i b r i t o de Massis y Brasillach
sobre los cadetes del Alcázar, menciona la obra de Matthews y la
impugnación de Aznar y afirma que, tras publicarse ésta, Matthews
rectificó su posturaz8? Sin embargo, los hechos n o ocurrieron así.
Una lectura de la edición inglesa de The Yoke and the Arrows,
aparecida después de salir a la l u z el folleto de Aznar, demuestra
que Matthews mantenía su actitud, insistiendo en algunos puntos,
y cediendo en otros, pero concluyendo:
Quizá sea una pena destruir una narración de tanta belleza como la d e l Alcázar,
pero estoy firmemente convencido de que la historia terminará con ella de una
forma tan rotunda corno l o hizo con el m i t o d e George Wáshington y el cerezoss".

Matthews n o tenía tampoco ninguna razón para cambiar de opi-


nión, puesto que la leyenda del Alcázar es una verdadera super-
chería desde el principio hasta el final. Aznar emplea para refutar
a Matthews gran cantidad de pruebas documentales y testimonios,
y Thomas, en su l i b r o sobre la guerra, acepta su versión del hecho
escribiendo : «No tengo la menor duda respecto a la veracidad de
la narración na~ionalista2~j». Consideremos, sin embargo, la historia
«oficial» con o j o crítico e irreverente, porque, a pesar del espal-
darazo de Manuel Aznar, existen en ella fallos, contradicciones y
rasgos de falsa psicología.

Los o r í g e n e s de la leyenda
Según Aznar, la conversación telefónica en la cual el coronel
Moscardó se negó a entregar el Alcázar a cambio de la vida de su
h i j o t u v o l u g a r e l 23 d e j u l i o d e l 936"6,ytantoAznarcomoMatthews
admiten que la ejecución se llevó a cabo el 23 de agosto, es decir
t r e i n t a y un días más tardeZa7.Según los franquistas, se cumplió así
la amenaza hecha el 23 de julio. Este retraso de un mes, como
reconocieron los propagandistas de Franco, perjudica a la artística
simetría de la historia.
Estudiemos el desarrollo de la leyenda del Alcázar. C o m o
señala Aznar, la historia de Luis Moscardó apareció p o r primera
vez en la prensa española el 30 de septiembre, en el ABC de
Sevilla y en otros periódicos; ya entonces había en ella algunos
errores. Se decía, p o r ejemplo, que la conversación telefónica se
celebró después de la caída de Talavera, el 3 de septiembre, y que
la ejecución se efectuó acto seguido.
'
Momentos después, ante los muros del Alcázar, caía fusilado a balazos el h i j o
d e l coronel288.
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERIODISTAS

Sin embargo, al día siguiente, el mismo corresponsal cambiaba la


referida fecha de la conversación por la del 23 de julio, y la de la
ejecución por la del 3 de agosto, quizá un error de imprenta por el
23 de este mesxs". El mismo escritor afirmaba en el mismo periódico
y en el mismo día que la muerte de Luis Moscardó había sucedido
el 25 de agostozg0.A l fin, el arte ha triunfado sobre la realidad y
desde entonces hasta hoy los franquistas, A m a r entre ellos, dándose
cuenta instintivamente de que la historia no causaría el mismo
efecto s i se revelara que entre los dos acontecimientos transcurrió
un mes, han intentado reducir el número de días que medió entre
la conversación y la ejecución.
Examinemos los escritos que en torno a la historia del Alcázar
aparecieron durante la guerra. Massis y Brasillach en su folleto
Les cadets de I'Alcázar, escrito en octubre de 1936, afirman
que Moscardó oyó a través del teléfono el disparo que causó la
muerte de su hijo291.En la edición posterior de 1939 cambiaron la
fecha de la ejecución por la del 1 4 de agosto292.Dos escritores fran-
ceses, los hermanos Jérame et Jean Tharaud, narran la historia de
la conversación telefónica en un libro de 1 93 7, C r u e l l e Espagne,
terminándola así: «algunos instantes más tarde, el muchacho era
fusilado»2g3.El P. Alberto Risco, jesuíta, se refirió en 1 9 3 7 al
«momento en que, detrás de un teléfono, llegaron con voz varonil
hasta los oídos de su padre los dos vivas que sellaron los labios de
Luis M o s ~ a r d Ó > > ~ ~ ~ .
La «gran autoridad» inglesa sobre el tema del Alcázar (y
también sobre el «mito» de las matanzas de Badajoz), el coman-
dante MacNeill-Moss, escribió en su libro publicado en 1937:

Unos pocos minutos más tarde el coronel Moscardó recibía una nueva llamada
telefónica para informarle de que su hijo habia sido ejecutadozB5.

Foss y Gerahty, en su obra aparecida en 1938, dan pleno crédito


a la versión de una ejecución inmediatazg6.Harold Cardozo, o t r o de
los pocos corresponsales pro Franco, escribió en un libro publicado
en 1937: «Parece ser que el joven fue ejecutado casi inmediata-
mente después»2g7.En o t r o libro de 1937, el del americano Edward
H. Knoblaugh, leemos: «Antes de que pudiera colgar el receptor,
se oyó el ruido de un disparo. El muchacho habia muerto»298.O t r o
autor franquista, el inglés Arthur Loveday, se refiere en su trabajo
W o r l d W a r in SpainZg9,publicado en 1939, y en o t r o posterior,
a la conversación, y cita a McNeill-Moss. Muchos escritores, entre
ellos Muro Zegri300y Martínez Lea1301,no indican una fecha deter-
minada para el fusilamiento. El periodista italiano Sandro Volta
escribió: <<Y unos disparos de revólver, los que habían causado la
ESCRITORES SOVIETICOS: LOS PERIODISTAS

m u e r t e de su hijo, f u e r o n oídos p o r el h e r o i c o cficial a través del


aparato»302.
O t r o interesante aspecto d e la propaganda d e esta época es
l a edad atribuida al «muchacho»; suele afirmarse q u e contaba
1 7 años y n o 2 4 que eran los que realmente tenía303.
La verdad sobre la ejecución de Luis Koscardó
U n a vez terminada la guerra, los franquistas n o han m o s t r a d o
el m e n o r interés p o r aclarar la historia d e l Alcázar. En 1 9 5 3 , en e l
n ú m e r o 3 8 d e la publicación oficial Temas españoles, después
d e relatar el incidente de la conversación telefónica, se afirma q u e
«a los pocos días fue asesinado vilmente D o n Luis Moscardó Guz-
mán, joven d e 1 7 años, nuevo m á r t i r de la C r u z a d a ~ ~ O 4Todavía
. en
1 9 5 7 e! general José Díaz de Villegas, en su l i b r o Guerra de
Liberación, alude a la conversación telefónica, añadiendo q u e los
republicanos, «asesinaban, poco después, a Luis Moscardó sencilla-
m e n t e p o r q u e n o quería rendir se^"^. Y, evidentemente, los t r e i n t a y
u n días transcurridos e n t r e amenaza y ejecución molestaban aún al
sentido artístico de A z n a r ; en su monumental y sectaria historia
m i l i t a r d e la g u e r r a escribe, incluso en su tercera edición, aparecida
en 1 9 5 8 , que Luis fue pasado p o r las armas «al cabo d e unos días D,
y añade: «así se c u m p l i ó la siniestra amenaza del jefe miliciano»w0.
Esta expresión de «al cabo d e unos dias» n o es la más apropiada
para indicar el plazo d e u n mes, p e r o sin duda A z n a r pensaba q u e
n o resultaría m u y convincente la relación e n t r e la amenaza y la
ejecución si escribía que Luis había sido fusilado «un mes más
tarde»":. Hay o t r a razón todavía, p o r la cual amenaza y ejecución
pudieron ser unidas dificilmente: e l fusilamiento d e Luis Moscardó
e1 23 d e agosto n o guardó relación alguna con la supuesta llamada
telefónica del 2 3 de julio. Este es u n hecho que, con t o d a seguridad,
conocía Manuel Aznar cuando escribió su ataque c o n t r a Matthews,
y n o es m u y honrado p o r su parte s u p r i m i r esta pieza esencial d e
l a historia, la cual, c o m o es evidente, destruye completamente el
m i t o . Esto se sabía ya en 1 9 3 7 , cuando Joaquín Arrarás y L. Jordana
d e Pozas escribieron su l i b r o El sitio del Alcázar. En é l se nos
dice:
Por aquellos días habían volado unos aviones nacionales sobre Toledo, que
atacaron objetivos militares; tan mal les sentó la visita a los niilicianos, que,
encolerizados por aquel ataque e incapaces de responder con una reacción
ofensiva, decidieron tomar venganza en los prisioneros, y así fueron a la cárcel,
de donde hicieron la que ellos denominaban <<saca», que consistió en reunir a
más de cuarenta detenidos, los más significado:, a los que condujeron a la Sirla-
goga del Tránsito y a algunos callejones para ser fusilados. Entre los condenados
figuraba Luis Moscardó ... La matanza de rehenes tuvo lugar el 14 de agosto30R.
ESCRITORES SOVIETICOS: LOS PERIODISTAS

Esta fecha del 1 4 de agosto, como sabemos, es considerada hoy


inexacta. La versión de Arrarás fue repetida nuevamente en el
prólogo a la edición de 1 9 4 3 del Diario d e l A l c á z a r : ' o J . Hay
todavía o t r a confirmación. En 1956, el comandante B. Gómez
Oliveros, ayudante del ya teniente general Moscardó y asimismo
veterano del asedio del Alcázar, escribió, con la ayuda de aquél,
una biografía del mismo. En IA página 221 leemos:
El 23 d e agosto, c o m o represalia d e u n b o m b a r d e o , Luis M o s c a r d ó es u130 d e
aquellos infelices destinados a ser fusilados. A t a n juntas las muñecas de los dos
hermanos y así, para c o m p a r t i r la pena capital, son conducidos e n t r e o t r o s
muchos al lugar destinado para ejecución e n las murallas d e T o l e ~ i o ~ ~ ~ .

Manuel Aznar conoce el l i b r o de Gómez Oliveros. L o cita para


refutar a Matthews. Pero ha ocultado cuidadosamente el auténtico
m o t i v o de la ejecución de Luis Moscardó, y a que la verdad da al
traste con el mito. Desgraciadamente, n o es este el único pecado de
omisión de Aznar.
Matthews señala que la historia de Moscardó se asemeja a fa de
Guzmán el Bueno311, del siglo X l l l (con la diferencia de que éste
luchaba contra los enemigos de España, mientras Moscardó mataba
a sus propios compatriotas), pero n o menciona el interesante detalle
de que la esposa del coronel era Guzmán p o r su familia y que, p o r
l o tanto, Luis también llevaba este apellido. La coincidencia parece
demasiado oportuna. Cuando a Guzmán el Bueno le fue exigida la
entrega de la plaza de Tarifa p o r los moros a cambio de la vida d e
su hijo, contestó con desprecio arrojando su propio puñal desde las
almenas para que aquéllos pudieran matar a su hijo con él. La ver-
sión original de la historia de Moscardó n o acaba de forma seme-
jante, y fue sólo más tarde cuando el coronel acuñó su frase guzma-
nesca :
Puede a h o r r a r s e e l p l a z o q u e m e h a d a d o y fusilar a m i h i j o ; e l Alcázar n o se
rendira j o r n i ~ ~ ~ ~ .

Representó realmente Moscardó el papel de Guzmán el Bueno o


algún panegirista, reflexionando sobre la coincidencia de nombres
imaginó la historia ? En t o d o caso, el drama n o acabó como el del
defensor de Tarifa. Además sabemos que a ningún corresponsal de
la prensa extranjera le fue permitido entrar en Toledo durante las
primeras veinticuatro horas de su t o m a p o r las fuerzas rebeldes313,
y que la narración que aquéllos escucharon después de los militares
no coincide con los hechos ahora admitidos p o r los franquistas.
Hay o t r a laguna psicológica en la versión oficial. Si la llamada
teléfonica t u v o lugar,no fue sino un «bluff» del jefe de las milicias,
ya que éste n o tenia intención de matar a Luis Moscardó314, quien,
ESCRITORES SOVIETICOS: LOS PERIODISTAS

en realidad, vivió todavía 3 1 días y fue fusilado p o r una razón


totalmente distinta. Pero si la amenaza fue c i e r t a y si, c o m o A z n a r
insiste, la linea telefónica n o fue cortada nunca, p o r q u é alguien n o
i n t e n t ó d e nuevo -si es q u e lo había hecho antes- cuando podía
suponerse que la situación d e n t r o del Alcázar había empeorado,
r e n d i r la fortaleza a cambio de la vida d e Luis Moscardó, d e la esposa
del coronel o del h i j o m e n o r d e ambos ? ; también pudiera haberse
intentado esto p o r m e d i o d e los altavoces. El q u e nada d e e l l o
sucediera n o p e r m i t e conceder gran c r é d i t o a la p r i m e r a historia.

La falsa gloria de los cadetes


Desde e l p r i m e r m o m e n t o existió también o t r a superchería
e n la historia d e l Alcázar. Cuando los acontecimientos t u v i e r o n
lugar era verano y los alumnos de la Academia estaban e n vaca-
ciones; n o había más que siete cadetes315 en la fortaleza d u r a n t e e l
asedio. Sin embargo, las publicaciones franquistas aludieron c o n
grandes titulares a los jóvenes cadetes q u e defendían e l Alcazar
gloriosamente. U n o d e los hechos utilizados p o r la propaganda f u e
el d e q u e u n avión arrojase sobre el patio de la fortaleza u n mensaje
en el que las muchachas d e Burgos enviaban a los caballeros cadetes
las más calurosas palabras de aliento316. La historia q u e apareció en
el ABC de Sevilla el 30 d e septiembre y q u e A z n a r reproduce,
llevaba e l siguiente t i t u l a r : La resistencia de los cadetes317.E l
o r a d o r y poeta José María Pemán se d i r i g i ó al comenzar su larga
alocución al final del asedio a los: «caballeros cadetes; defensores
todos del Alcázar d e T ~ l e d o > > ~U ln~a .de las más difundidas piezas d e
-propaganda franquista fue el ya citado trabajo d e H e n r i Massis y
' R o b e r t Brasillach t i t u l a d o Les cadets de !'Alcázar de Toledo.
Los jóvenes cadetes eran más útiles para una publicidad sentimen-
t a l que l o que pudieran serlo unos curtidos guardias civiles, d e la
misma f o r m a que u n Luis Moscardó de 1 7 años era una figura d e
m á r t i r mucho más atrayente q u e u n Luis Moscardó d e 24. La i m p o r -
tancia dada a los cadetes a lo largo del asedio debió causar c i e r t o
resentimiento e n t r e los militares y los guardias civiles, p o r q u e más
t a r d e desaparecieron en la España d e Franco t o d a clase d e referen-
cias a ellos.

El teléfono del Alcázar


Hasta ahora hemos c o m p r o b a d o q u e la historia d e l Alcázar
tenia desde los primeros momentos e r r o r e s básicos referentes a la
fecha y m o t i v o d e la ejecución d e Luis Moscardó y a la importancia
del papel jugado p o r los alumnos d e la Academia en la defensa d e la
ESCRITORES SOVIETICOS: LOS PERIODISTAS

fortaleza. Dediquemos ahora nuestra atención a o t r a parte de la


historia: la conexión telefónica entre el Alcázar y la ciudad. Mat-
thews señala que el 2 2 de julio los rebeldes, en retirada,
cortaron la corriente eléctrica de la fortaleza319; estos a su vez
afirmaban que el c o r t e habíasucedidoen un bombardeo320; l o impor-
tante es que ambas versiones coinciden en que t u v o lugar. Matthews
supone que el teléfono debió ser inutilizado al mismo tiempo que
la corriente321. No, dice Aznar, el teléfono fue simplemente desco-
nectado en la oficina central y podía volver a ser puesto en funciones
en cualquier momento, ajustando, sencillamente de nuevo la
clavija322.Gómez Oliveros, e l biógrafo oficial de Moscardó, dice:
«Los primeros días se contaba con el - t e l é f y o automático, y
cuando l o cortaron, una vez declarado el asedio...>>323.
La suposición de Aznar de que el gobierno podía haber resta-
blecido, si l o deseaba, e l servicio telefónico e n t r e la ciudad y el
Alcázar n o parece muy probable ante la evidencia. Quizá el teléfono
estaba conectado e l día 23 de julio, fecha de la supuesta conver-
sación e n t r e e l coronel Moscardó y su hijo, pero en un momento
u o t r o la linea fue cortada, como vamos a ver. Matthews alude a
los altavoces situados en e l ala sur del Alcázar diciendo que se
utilizaban para mantener comunicación324. No, replica Aznar, los
altavoces «fueron instalados a fines de propaganda, pensando los
sitiadores en emplearlos para quebrantar la moral de los que
r e s i s t í a n ~ ~El~ .historiador español está en un error. Ni en el
parte diario que se redactaba en el Alcázar, n i en el periódico
que se publicaba en la fortaleza, n i en las declaraciones posteriores
de Moscardó encontramos una sola referencia a una conversación
telefónica e n t r e la ciudad y el Alcázar posterior a la del 23 de julio.
En cambio, hay numerosas alusiones a comunicaciones mantenidas
entre sitiadores y sitiados p o r medio de los altavoces, que, sin duda,
n o se hubieran utilizado si hubiera podido usarse el teléfono.
Moscardó relata cómo se concertó el 8 de septiembre la visita del
comandante Rojo p o r medio de los altavoces, u n método de enten-
derse n o m u y satisfactorio y que de hecho d i o lugar a numerosos
malentendido~3~ Por
~ . el mismo medio se llegó a convenir definitiva-
mente la entrada de Rojo en la fortaleza como emisario del gobierno
el 9 de septiembre327 y al día siguiente la visita prometida de u n
sacerdote, el canónigo Vázquez C a m a r a ~ a ~ Pero ~ 8 . aun hay o t r o dato
más. En la tarde del 1 3 de septiembre los altavoces del gobierno
informaban al Alcázar de que el señor Núñez Morgado, embajador
de Chile y decano del cuerpo diplomático acreditado en España
quería negociar con Moscardó la evacuación de las mujeres y los
niños existentes en la fortaleza bajo protección diplomática329.
Acompañaban a N ú ñ e z Morgado los encargados de negocios de
ESCRITORES SOVIERICOS: LOS PERIODISTAS

Rumania y Argentina y el secretario general del cuerpo diploma- .


tico. El embajador chileno n o pudo hablar con Moscardó, en parte
porque el coronel n o estaba muy interesado en que se llevase a cabo
la evacuación y en parte porque, según dijo, n o creía que la persona
en cuestión fuese realmente Morgado. C o m o escribió después, sólo
al o í r más tarde las noticias de la radio portuguesa se convenció de
que se trataba realmente del embajador chileno3". Es imposible creer
que todas estas personas de cierto prestigio, el comandante Rojo,
el canónigo Vázquez Camarasa y el embajador N ú ñ e z Morgado se
hubieran comunicado con el Alcázar a través de los altavoces en
caso de haber podido utilizar el teléfono. Podemos, pues, suponer
que la comunicación telefónica fue efectivamente cortada. Cuándo ?
Antes o después del 23 de julio ? El mismo Moscardó escribió
tras la narración del incidente en su declaración del 5 de julio de
1939 :
Los días siguientes pretendían hablar desde la calle, bien paisanos, bien guar-
dias civiles de los puestos que no se pudierori incorporar, y un teniente, también
de la Guardia Civil, a los que no se les contestaba siquiera, ya que siempre pre-
tendían nuestra rendición sin c o n d i ~ i o n e s ~ ~ l .
.
Aznar debilita su defensa de¡ caso al afirmar que el teléfono podia
ser puesto en funcionamiento en cualquier momento desde la
central.
Moscardó, r a p t o r de r e h e n e s
Consideremos ahora al héroe de la gesta, al coronel Moscardó,
a través de los escritos franquistas y sus propias declaraciones. Se
nos dice que, tras la conversación telefónica del 23 de julio, era u n
hombre convencido de que p o r su patriótica hazaña había conde-
nado a muerte a su hijo. Desde entonces n o había vuelto a o i r
hablar al enemigo una sola palabra sobre ello. El día 28 de septiem-
bre Moscardó avanza p o r la explanada que desciende del Alcázar,
cuando un desconocido se l e acerca para darle el pésame p o r la
muerte de su hijo, ejecutado €1 23 de agosto. El coronel continúa:
Me quedé como atontado al oirlo, porque, aunque eso fue lo que m e dijo por
telkfono el Jefe de Milicias de Toledo, yo nunca creí que existiese tanta maldad
en los hombres. N o supe qué responder; creo que entre dientes dije, más para
mí que para nadie: Pero i por qué ? El i qué culpa tenia ?...332

Si Moscardó, como Guzmán e l Bueno, creía que había condenado a


muerte a su hijo, cómo pudo sorprenderse t a n t o al o i r la noticia ?
Sólo debería haberle asombrado saber que su h i j o estaba vivo.
Hay algo más en e l t e x t o citado que suena a falso : «Nunca creí que
existiera en el hombre tanta maldad». Moscardó había luchado
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERIODISTAS

muchos años en Marruecos; al entrar en el Alcázar había cuidado


d e llevar rehenes con él, cosa que jamás podría imaginarse leyendo
al historiador Manuel Aznar. Moscardó escribió en su declaración
del 5 de julio de 1939 que habían sido llevados al Alcázar, «el
gobernador civil con algunos miembros de su familia y varios
izquierdistas como rehenesn3z3. El Diario de Operaciones de la for-
taleza dice que t r e i n t a minutos después de la medianoche e n t r e el
23 y el 24 de agosto, una expedición volvió al Alcázar tras haber
capturado tres mujeres y un hombre como rehenes334.El comandante
Martínez Leal, uno de los sitiados en el Alcázar, escribe que en
una de aquellas incursiones, «al regresar al Alcázar traen en rehenes
a unos parientes de u n dirigente socialista»335. M u r o Z e g r i precisa
que se trataba de familiares del diputado socialista Alonso y o t r a
pareja336.Z e g r i identifica a o t r o de los capturados como A n t o n i o
Gómez337, cuya documentación fue la que t o m ó el capitán Alba al
dejar la fortaleza el 25 de julio para intentar. sin éxito, llegar
hasta e l ejército de Mola disfrazado de obrero338.Gómez pudo ser
uno de los veintidós conductores de camiones retenidos en el
Alcázar, pero su nombre n o figura en la lista3". Incluso el padre
Risco escribió e l 21 de julio:
Se hicieron varios prisioneros, hombres y mujeres. que fueron conducidos al
Alcázar y quedaron en calidad de rehenes hasta el día de la Liberación ; uno de
ellos, rabioso comunista, se llamaba Francisco Sánchez López y era maestro
en la cárceP40.

i Qué fue de aquellos hombres y mujeres de izquierdas tomados


como rehenes p o r el caballeroso Moscardó, sin miedo y sin tacha ?
Ninguno de los numerosos libros escritos p o r los franquistas nos
l o dice. Si sobrevivieron al asedio, como afirma el P. Risco, i qué fue
de ellos después ? Los escritores franquistas dan hasta los más
insignificantes detalles sobre la vida en la fortaleza, pero todos
guardan un sospechoso silencio sobre los rehenes y su destino,
excepto sobre e l del gobernador civil de la provincia, Manuel
María González López311, que parece ser que e n t r ó voluntariamente
en el Alcázar con su familia y a quien Moscardó f i r m ó un certificado
de lealtad después del asedio, probablemente para salvarle la vida342.
Manuel Aznar, el escrupuloso historiador, n i siquiera menciona
que hubiese rehenes en el Alcázar, pero en cambio proporciona
una interesante información sobre el número de bajas sufridas en la
fortaleza : según ella, murieron ochenta y dos hombres, fueron
heridos cuatrocientos treinta, ciento cincuenta sufrieron lesiones
leves, cinco fallecieron de muerte natural, tres se suicidaron,
treinta desertaron y cincuenta y siete desaparecieron. La relación
oficial de los nombres de los que estuvieron en el Alcázar puede
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERIODISTAS

hallarse, entre otros libros, en los de Martínez Leal, Arrarás y


Jordana o en la Historia de la Cruzada Española. Los cincuenta
y siete «desaparecidos» no constan en la lista343. Quiénes eran ?
Serían los rehenes ? De todos modos un soldado profesional lo
suficientemente duro como para enviar una expedición destinada
a capturar mujeres como rehenes debía haber imaginado que existía
tanta maldad en un hombre como para matar al hijo del oficial
rebelde que mandaba el Alcázar. El mismo tenía la suficiente como
para capturar los hijos y las hijas de otros como rehenes, y... quién
sabe lo que hizo con ellos ?
Los rehenes republicanos no eran las únicas mujeres y niños
en el Alcázar; oficialmente había en la fortaleza 520 mujeres y
50 niños, la mayoría familiares de los militares y guardias civiles.
Los historiadores afirman que permanecieron allí porque querían
estar junto a sus padres y maridos; puede que sea cierto, pero
había también 18 criadas, y no creemos que a éstas se las diera a
elegir344. Por qué salieron la mujer y los hijos de Moscardó?
Aznar afirma que el coronel les dijo:
«Aquí vais a morir, seguramente; vamos a morir todos;
tenemos o t r o hijo fuera. Creo que es mejor que salgáis. Al menos,
una vez en la calle tendréis posibilidades de salvaros y de salvar
al o t r o hijo. Aquí me quedo yo, a esperar la muerte
Terminada la guerra, Moscardó explicó la salida de su familia
del Alcázar con las siguientes palabras: «Fuera los creía seguros,
porque jamás pensé que seres tan inocentes sirvieran para tomar
represalias»346.
Es difícil creer que Moscardó dijera esto, y s i l o dijo, que l o
creyera. La verdad es que nunca pensó que el asedio hubiera de
prolongarse tanto tiempo. Por otra parte, su hijo Luis tenía 24 años,
edad suficiente para saber defenderse. De hecho, Moscardó,
según Gómez Oliveros, dijo el 23 de julio que Luis {candaba loco de
contento entre todos con un fusil al h o m b r o ~ 3 ' ~i N
. Oparece precisa-
mente, un ser inocente! Y sin embargo, el coronel exclamó al oír
la noticia de la ejecución, «i qué había hecho ?» i Y cómo no podía
imaginar Moscardó que su esposa podía ser tomada como rehén
cuando él había llevado al Alcázar como garantía a las mujeres
de otros ?
Si creía que su esposa y sus hijos podían correr peligro en el
Alcázar, por qué admitió en la fortaleza a las familias de los
demás?i Es que éstas no peligrarían? El coronel, soldado experimen-
tado, sabía muy bien que la presencia en el Alcázar de tantas mujeres,
unas voluntaria y otras forzadamente refrenaría la violencia de los
atacantes. S i no se dio cuenta de ello el primer día del asedio, sin
duda lo hizo más tarde. Tras algunas semanas de sitio, los republb
ESCRITORES SOVIETICOS: LOS PERIODISTAS

canos tuvieron que enfrentarse con un dilema: querian volar la


fortaleza si no había otra forma de conseguir que se rindiese, pero
primero había que evacuar alas mujeres y los niños. Esta fue la razón
principal de las visitas de los tres emisarios que acudieron al Alcázar
entre el 9 y el 1 3 de septiembre: la de un militar, Rojo; la de un
sacerdote, Vázquez Camarasa y la de un diplomático, Núñez
M o r g a d ~ ~ Sin
* ~ . embargo, Moscardó se opuso a la evacuación; el
gobierno tenía un desesperado interés por llevarla a cabo, pero el
suyo no era menor en que las mujeres y los niños permanecieran
en la fortaleza.
Cuando el canónigo Vázquez Camarasa entró en el Alcázar, se
obligó a las mujeres y a los niños a retirarse de su camino, «a fin de
que el nuevo parlamentario no oyera ni el bisbiseo de un

i Por qué temía Moscardó que alguna mujer pudiese dirigirse al


sacerdote ? En la conversación privada que mantuvieron el coronel
y el canónigo, éste le pidió que dejara salir a mujeres y niños :
i Esas criaturas!, i Esas débiles mujeres!, i N o sentirá usted en su conciencia
e l peso de l o que les pueda acontecer ?360

Moscardó no quiso escucharle; parece ser que contestó que no


podía abandonarles en manos de los republicanos. Por una coinci-
dencia, e l cuerpo diplomático acreditado en Madrid se interesó
en el problema, y dos días después de haber tenido lugar la visita
del sacerdote, el decano de dicho cuerpo acudió al Alcázar para
garantizar a Moscardó que las mujeres y los niños permanecerían
bajo su custodia; esta vez el coronel no quiso ni siquiera recibir
al mensajero351.Esta visita subrayó el hecho de que si el gobierno de
Madrid qyería que se llevase a cabo la evacuación por razones de
relaciones públicas internacionales, el comité revolucionario de
Toledo estaba aún más interesado en conseguir la libertad de los
rehenes, sus propios conciudadanos. La «egoísta» actitud del
comité de Toledo sorprendió al embajador chileno, que replicó
con un razonamiento típico de la conciencia de clase que distinguía
al Cuerpo Diplomático acreditado en Madrid durante la guerra
civil : había venido a cumplir una «mision human.itaria» y lo que
pudiera ocurrir a aquellos rehenes de la clase obrera estaba fuera
de su competencia352.Cinco días después de la fracasada visita, el
18 de septiembre, estalló la mina colocada bajo el Alcázar. E l
daño que causó fue muy pequeño, pero la prensa pro Franco atacó
violentamente a los republicanos por el hecho; Arrarás y Jordana
citan el periódico londinense Daily Mail del 1 9 de septiembre,
que denunciaba al gobierno de España, «sin piedad, sin compasión
para los niños», continuando :
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERlODlSTAs

C o n la guarnición de la q u e todavía resiste valientemente una parte, había allí


400 mujeres y niños ... Las ruinas del Alcázar n o serán vanas. La m e m o r i a de las
mujeres, de los niños y de los cadetes que m u r i e r o n heroicamente, vigorizará a
los patriotas3j3.

En realidad, según las fuentes rebeldes, ninguna de las mujeres n i


de los niños que se hallaban oficialmente en la fortaleza murió
de causas que no fueran naturales, y ningún cadete de causa alguna.
Si murieron mujeres y niños en el Alcázar, eran rehenes republi-
canos, y ni el Daily Mail ni los franquistas lloraron por ellos354.

Las gestas «heroicas» del franquismo


El ciudadano de un país civilizado occidental encuentra difícil
juzgar una guerra civil con arreglo a la escala de valores que utiliza
para juzgar una guerra internacional. Siente instintivamente que el
resultado de una guerra civil debe reflejar las aspiraciones del
pueblo. En la guerra entre naciones pueden aceptarse moralmente
subterfugios; en una guerra civil, no. Pero las gestas heroicas del
franquismo están basadas en ardides y artimañas, en la lucha entre
una &tite» minoritaria y las masas; la primera vence con engaños
al pueblo ignorante, despreciando la voluntad de éste. Así actuó
en Sevilla Queipo de Llano: no tenía soldados3j5, pero consiguió
hacer creer al pueblo desarmado que le seguían numerosas fuerzas.
Una vez dueño de la situación, procedió a la exterminación de miles
de obreros sevillanos356. Pero, cosa curiosa, toda la propaganda
franquista afirma que la sublevación de Queipo en lacapital andaluza
es una de las más bellas páginas de la Cruzadas5'. Sin embargo,
cómo puede la historia juzgar esta acción si no como una infame
carnicería, como un engaño para embaucar al pueblo, un engaño
sangriento ? O t r a «gesta» similar fue la del general Aranda, cuyos
ardides consiguieron hacer salir de Oviedo -sin armas- a miles
de mineros asturianos para marchar «en ayuda de Madridn3": los
mineros fueron engañados de nuevo en Léon y dirigidos hacia el
oeste, a Ponferrada, donde murieron la mayor parte de ellos3jQ.
Eran obreros sin la experiencia necesaria para darse cuenta que
el coronel Aranda- poco después general -era traidor y embustero.
La liberación del Alcázar fue o t r o de los engaños militares per-
petrados contra el pueblo. N o fue llevado a cabo por españoles,
sino por el ejército de Africa, formado por moros y legionarios
extranjeros, las únicas fuerzas en las que Moscardó podía confiar.
(Había dicho a Gómez Oliveros que el asedio no sería largo, sola- .
mente el «camino de las tropas desde el Estrecho hasta Madrid>Pso.)
Es inútil que los franquistas afirmen que los moros admiraban a sus
oficiales y que detestaban el ateísmo, por lo que podían ser consi-
ESCRITORES SOVIÉTICOS : LOS PERIODISTAS

derados como españoles; es igualmente i n ú t i l que afirmen que la


Legión Extranjera era, en realidad, española. Aunque ésta estu-
viese compuesta en u n cien p o r cien de españoles los legionarios
eran, como los componentes de los contingentes moros, hombres
excluidos del cuerpo político español. L o que aparece claro en la
historia del Alcázar es que su guarnición, cerca del centro geográ-
fico d e la Península, t u v o que esperar 69 días a ser liberada, mien-
tras las tropas extranjeras se abrían paso sangrientamente a través
d e media España. A pesar de los numerosos errores de los inexper-
tos milicianos de la República, ninguna fuerza franquista propia-
mente española socorrió al Alcázar.
Aznar afirma farisáicamente que la milicia republicana estaba
caracterizada p o r «ingenuidad y e~tupidez»3~1, añadiendo que casi
todos los miembros del comité revolucionario «carecían de la
mínima preparación castrense y de una seria, o aun semiseria
formación cultural y moral~362.Quizá fuese verdad esto, y quizá los
obreros asesinados sistemáticamente en Triana y los mineros astu-
rianos «ingenuos y estúpidos» al abandonar Oviedo, careciesen,
de la «mínima preparación castrense», grave crimen en una sociedad
cristiana, y también de «formación cultural y moral». Pero si care-
cían de estas últimas cualidades, no se debía, precisamente, a
quienes apoyaban y participaban en la sublevación de Franco ?
U n o puede llegar a pensar que en una sociedad cristiana el p r i m e r
precepto de una «formación moral» debería ser n o beneficiarse d e
la situación de quienes los fallos del sistema social hace «ingenuos
y estúpidos».
La desdeñosa y superior actitud de Aznar hacia sus ineducados
enemigos, hacia aquellos menos privilegiados de la estratificada
sociedad española llena toda la literatura franquista. Los repu blica-
nos son «la chusma>>, «la plebe», «el populacho», «la canalla» o
«las hordas marxistas». Los vencedores de la guerra civil prefieren
llamar a ésta «Cruzada» o «guerra de liberación». Pero la mejor
definición, en pocas palabras, del conflicto, es «guerra de clases
en España». N o hay duda de que cuando los generales se subleva-
r o n avivaron en las clases trabajadoras de España e l o d i o a penas
latente contra las clases altas. La explicación, ya clásica, que los
derechistas dan sobre este fenómeno es que se trataba de algo
importado, n o auténticamente español, sino un producto de las
enseñanzas marxistas, extranjeras. Pero para que se produzca una
guerra son necesarios dos enemigos, y el o d i o de las masas p o r la
clase dominante era al menos igualado p o r el que sentia esta p o r los
obreros. Y si los marxistas habían preconizado la lucha de clases,
a los obreros quién habia predicado el o d i o social a los poderosos ?
Porque o d i o existia en ellos y sobrado. Y si, como Aznar dice, e l
ESCRITORES SOVIETICOS: LOS PERIODISTAS

comité revolucionario de Toledo carecía de «<formación cultural


y moral», podrían, quizá, ser excusadas sus acciones por tal motivo.
Pero, i cómo disculpar las de las clases altas, que estaban en posesión
de esa «formación cultural y moral», y que a través de toda la
guerra civil y de los años siguientes se condujeron con sus enemigos
sociales con la «formación moral» de las más bajas especies del
reino animal ?
La historia del Alcázar es, desde sus mismos comienzos y como
hemos visto, falaz. El papel de los cadetes, escasos en número y sin
distinguirse especialmente en la defensa de la fortaleza, fue noto-
riamente exagerado; la leyenda de Luis Moscardó, incluso aunque
la conversacion telefónica haya tenido lugar efectivamente o, con
palabras menos dramáticas, el artificioso relato propagado por los
rebeldes, está falseado, ya que la ejecución de aquél no guarda
relación alguna con dicha conversación telefónica; Moscardó, le-
jos de ser el héroe irreprochable de la fantasía franquista, fue un
insensible veterano que no sólo había encerrado en la fortaleza
mujeres como rehenes, sino que no toleró que las familias, mujeres
y niños de sus compañeros y subordinados abandonasen el Alcázar
bajo protección diplomática internacional. Incluso sin tener en
cuenta estas grandes lagunas, la narración de la resistencia de la
fortaleza toledana aparece notablemente abultada.
Aznar comienza su relato de cincuenta páginas del asedio del
Alcázar en su H i s t o r i a M i l i t a r d e la G u e r r a d e España con estas
palabras :
Lector: vamos a entrar en un recinto sacratísimo -si me permito la palabra-
no sólo para los españoles, sino para todo hombre civilizado. La pluma tiembla y
el ánimo vacila antes de iniciar los relatos del fabuloso heroísmo y de la universal
hazaña que entre los muros del Alcázar tuvieron su escenario363.

Pero si Manuel Aznar sujetase mejor su temblorosa pluma y mirase


honradamente lo sucedido en el Alcázar, vería que nada extraor-
dinario en una guerrra ocurrió allí. El coronel rebelde Moscardó,
con un fuerte contingente de guardias civiles y otros grupos
armados, derrotado por el pueblo de Toledo, se retiró tras los
muros protectores de la fortaleza. N o creían que el asedio sería
largo. Moscardó dijo más tarde a Gómez Oliveros:
Yo no pensaba si la defensa sería larga o corta, acaso creyese que corta, porque
suponía rápido, cosa de días, el camino de las tropas desde el Estrecho hasta
Madrid364.

Creían, por lo tanto, como muchos otros rebeldes, que el pronun-


ciamiento triunfaría en muy pocos días. Pero la lucha se prolongó
durante semanas y semanas. Los hombres que combatían en el
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERIODISTAS

Alcázar estaban m e j o r protegidos q u e la mayoria d e los q u e l o


hacían en el resto d e España. Se trataba d e soldados profesionales,
defendidos p o r una poderosa fortaleza y sitiados p o r milicianos
i n e x p e r t o s ; podría hablarse con más propiedad de heroísmo d e los
sitiadores. Hubo, desde luego, incomodidades y escasez d e alimen-
tos, p e r o c o m o e l p r o p i o Moscardó declaró, «en e l Alcázar nadie
m u r i ó d e hambre>>36s.
P o r q u é t o d o éste alboroto, pues, en t o r n o a l o sucedido ?
Hay una explicación sencilla. La liberación de T o l e d o costó a
Franco, probablemente, la conquista inmediata d e Madrid36e.Era
necesario justificar esta falsa maniobra. En aquellos momentos,
Franco estaba p e r d i e n d o la batalla d e la o p i n i ó n pública i n t e r -
nacional: e l efecto causado p o r las noticias difundidas sobre las
matanzas d e Badajoz y otras crueldades cometidas p o r e l ejército
de Africa n o contribuían a hacer popular la causa rebelde. La
historia del asedio del Alcázar, d e los jóvenes cadetes, d e los su-
frimientos de mujeres y niños, del sacrificio d e Moscardó, t o d o e l l o
representaba u n buen material periodlstico, en favor de los rebeldes.

Los cargos hechos contra los generales


Pero H e r b e r t L. Matthews y el resto d e los amigos de la República
Española pueden m u y bien dejar a u n lado ¡a historia del asedio
del Alcázar. Incluso aunque fuese auténtica en todos sus detalles.
i Q ~ éimportancia tiene, qué es l o que p r u e b a ? i Qué había
hombres valerosos defendiendo el Alcázar ? Los inexpertos y
p o b r e m e n t e armados o b r e r o s de Madrid, que hicieron f r e n t e al
Tercio a las puertas d e la capital eran más animosos e i n t r é -
pidos q u e Moscardó, a salvo en los sótanos d e la fortalezaS6'.
N o ésta, sino Madrid, c o m o escribió, el poeta A l b e r t i , fue la «capital
de la gloria»36s.La completa maniobra propagandísticadel Alcázarfue
y es, simplemente, u n esfuerzo para apartar la atención del obser-
vador d e los puntos realmente importantes sobre los cuales la
historia juzgará inexorablemente a los generales españoles,
con sus típicos e irreflexivos métodos, desencadenaron u n o r r o r
que después n o han p o d i d o refrenar. La historia hará a los generales
Tienes
españoles cinco cargos principales:
1. Los desórdenes q u e afligieron a España desde el 1 6 de f e b r e r o al
1 7 d e j u l i o de 1 9 3 6 n o justificaron en m o d o alguno la g u e r r a
civil, c o n su e x o r b i t a n t e coste en vidas humanas y propiedades.
2. D e la misma f o r m a que la derecha española se equivocó en sus
juicios sobre el pueblo en las elecciones de febrero, los generales
e r r a r o n en los suyos con respecto al t e m p e r a m e n t o d e a uél al
planear y llevar a cabo su sublevación. Esos preparativos u e r o n ?
ESCRITORES SOVIÉTICOS: LOS PERIODISTAS

imperfectos y n o preveyeron las consecuencias del fracaso del


pronunciamiento.
3. Cuando el pronunciamiento fracasó, los generales pidieron
inmediata ayuda a Hitler, Mussolini y Salazar, con el resultado
consiguiente de provocar una guerra europeaJ60.
4. Faltos de apoyo popular, los generales, sistemática y fríamente,
asesinaron a todos los miembros de la oposición, para limpiar su
retaguardia y eliminar e l liberalismo de la vida española370.
Hay un quinto cargo, p e r o para exponerlo debemos antes hacer una
digresión. Serrano Suñer, en E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , l i b r o
que merece ser releído hoy, escribe acerca de su papel en el
fascismo español, justificándose:
Que y o peasara con alegría en una coyuntura q u e devolviera a m i patria su
plenitud g e ~ g r á f i c ay le p e r m i t i e r a recobrar su rango d e o t r o t i e m p o y t e n e r la
consiguiente presencia en las cuestiones del mundo, es cosa m u y cierta que n o
he d e negar. i Y a quién podrá extrañar ? Y aún d i r é más: i es que habrá u n solo
p a t r i o t a inglcs, americano, francés o ruso, que situado en la v e r t i e n t e del
patriotismo español n o entienda esto ? i O será, acaso, q u e el p a t r i o t i s m o es
sentimiento que el m u n d o prohiba al h o m b r e español ?»371
Es esta una franca confesión de las aspiraciones imperialistas del
fascismo español, del falangismo. Serrano Suñer da p o r supuesto que
un patriota está siempre a favor de la expansión t e r r i t o r i a l de su
país. Quién podría afirmar que España n o tiene los mismos dere-
chos morales a poseer colonias que cualquier o t r a nación ? La
cuestión es obvia hoy: los tiene algún Estado? Pero los afanes
imperialistas de Serrano Suñer y de la Falange n o se realizaron.
Por qué ? Cuando acabó la guerra civil, España estaba gobernada
p o r un r i g i m e n totalitario y represivo, con u n programa fascista:
la reconquista del Imperio español. Si la guerra civil hubiese t e r m i -
nado en 1 9 3 6 y no en marzo de 1939, si Franco hubiera recibido de
la Républica una economía en marcha, un Banco de España repleto
de reservas de oro, el sueño del i m p e r i o n o hubiera parecido así
tan lejano. Pero el país que Franco había conquistado en 1 9 3 9 se
hallaba completamente asolado. El caudillo y la Falange necesitaban
t i e m p o para reconstruir la economía ; iban a transcurrir solamente
cinco meses antes del estallido de la segunda guerra mundial,
guerra que Serrano Suñer llamaba «inoportuna»s72. E inoportuna
fue, realmente, para la Falange. Se había presentado la gran y
única ocasión de participar en la redistribución de Europa y de sus
colonias y España n o estaba todavía preparada para intervenir.
Serrano Suñer escribe:
D e l o más h o n d o de las intenciones del M o v i m i e n t o Nacional subía una exi-
gencia: elevar el nivel d e España e n el mundoa7s,
ESCRITORES SOVI~TICOS:LOS PERIODISTAS

y habla de
...nuestro lógico programa de fortalecer la potencia nacional para hacernos
escuchar y entender y, en último extremo, para hacernos sitio entre las potencias
eu ropeaP4,

añadiendo que «también para esto hubiera sido necesario la paz.»37b


Pero n o hubo tal paz. Serrano Suñer piensa que el único m o m e n t o
en que España podría haber entrado en la segunda guerra mundial
fue durante la batalla de Dunkerque. Afirma que España podría
haber ocupado entonces el n o r t e de Africa -con la ayuda alemana-,
aislando así la resistencia francesa en las colonias y protectorados,
apoyado a Rommel e impedido los desernbarcos aliados de 1 942376.
Pero pasó el m o m e n t o o p o r t u n o y, asegura Serrano Suñer a sus
lectores, España nunca consideró seriamente la posibilidad de entrar
en la guerra en 1940377.Quizá no, p e r o se hicieron proposiciones a
Hitler. Treinta y dos meses de resistencia republicana habían
debilitado t a n t o al pals que la empresa era demasiado peligrosa
para Franco, h o m b r e supercautelos0~7~. Pero el fin del fascismo
español llegó cuando los aliados desembarcaron en el n o r t e de
Africa sin resistencia falangisia: en ese mismo momento renunció
para siempre a sus reclamaciones, a Marruecos, a Argelia, a Túnez
y al Imperio.
En una aventura fascista aparecen dos fases bien delimitadas:
primero, la conquista del Estado y,después, la conquista del Imperio.
A l acabar la guerra civil, los falangistas habían conseguido implantar
su Estado totalitario: partido único, ordenación de la vida civil,
sindicatos verticales, censura intelectual, economía controlada.
Este Estado n o era u n fin en sl mismo; toda su estructura n o era
sino el trampolín hacia el Imperio. Pero la gran esperanza se desva-
neció en la mañana del 8 de noviembre de 1942. Sin embargo, el
Estado represivo continúa en pie, sin posible justificación política
alguna, desde hace más de veinte años.
El q u i n t o cargo que la historia hará a los generales españoles
y sus partidarios es éste:
Los generales crearon u n gobierno totalitario en España como
una base militar y política desde la cual organizar la marcha hacia e l
Imperio. La aventura imperialista fue abandonada. El represivo y
anticuado gobierno totalitario fue, a pesar de ello, mantenido,
causando u n daño irremediable a la economía y a la industria de
España, así como a su desarrollo político y a su vitalidad intelectual.
Estas serán las acusaciones de que tendrán que responder Franco
y sus colaboradores ante la historia, y ante la trágica importancia
de las mismas, la leyenda de Luis Moscardó, verdadera, verdadera
a medias o falsa, contará poco.
El mito de la revolución igualitaria

En medio de los anarquistas


Las c o n f u s i o n e s d e Caho S e r e r a u m e n t a n
Hemos estudiado ya cuatro de las clasificaciones de Calvo Serer.
La primera, «La generación perdida», es de t i p o literario y trata
de tres novelistas. La segunda, «Las brigadas internacionales», a
la que ha sido añadida para mayor claridad la novena, «Comba-
tientes (extranjeros) con Franco», es de t i p o histórico-político
y se ocupa de diez escritores que lucharon en España. La tercera
clasificación, «Escritores soviéticos», atiende a la geografía política
y trata de dos corresponsales de guerra. La falta de sistema que
supone esta clasificación está puesta de manifiesto p o r el hecho de
que cada categoría se interfiere y confunde con las demás. Pero
a pesar de todo, el lector sabe qué es un «escritor soviético», u n
miembro de las «Brigadas Internacionales»; puede identificar u n
«combatiente [extranjero] con Franco» y hasta l e dice algo l o de
«la generación perdida», aunque n o exactamente l o que cree Calvo
Serer. Pero con la cuarta y la quinta categorias entramos en el reino
de l o incomprensible ; la primera de ellas se t i t u l a «El m i t o de la revo-
lución i g u a l i t a r i a ~y ~la~segunda
~ «En medio de los a n a r q u i s t a ~ » ~ ~ ~
En el t e x t o de su libro, Calvo Serer informa de que en aquella
primera categoría intenta hacer u n estudio de «la literatura cuyo
tema central es la revolución llevada a cabo p o r los anarquistas en
Barcelona>>381 y en la segunda e l de las obras de aquellos quienes
vivieron e n t r e los a n a r q u i ~ t a sdurante
~~~ la guerra civil española.
En las dos categorias se clasifica pues, poco más o menos, la misma
cosa. Por que dedica Calvo Serer dos de sus doce capítulos al
problema de los anarquistas en Barcelona ? Esta pregunta es
todavía más necesaria cuando el lector constata que sólo uno de los
cuatro escritores que menciona Calvo Serer en el t e x t o que sigue
a estos encabezamientos t r a t ó el tema con cierta extensión. La
respuesta es que probablemente Calvo Serer, en su afán de completar
su visión de los horrores republicanos, ha querido hablar tanto d e
los anarquistas como de los comunistas. Esto explicaría la orienta-
ción general de estas dos divisiones. Calvo Serer ha encontrado
los detalles necesarios para ilustrar estos capítulos hojeando ei
l i b r o de Garosci.
EL MITO DE LA REVOLUCI~N
IGUALITARIA Y EN MEDIO DE LOS ANARQUISTAS

Rosselli y K a m i n s k i
En «el mito de la revolución igualitaria~,Calvo Serer presenta dos
escritores: Rosselli y Kaminski. Carlo Rosselli era una figura impor-
tante entre los antifascistas italianos refugiados en Francia, un
socialista no dogmático que luchó en España durante los primeros
meses de la guerra. En 1938, publicó en Francia un libro de 1 5 0
páginas en italiano cuyo tema central no era «la revolución llevada
a cabo por los anarquistas en Barcelona» sino l o que indica el
propio título, Oggi in Spagna,domani in Italia383 (Hoy en España,
mañana en Italia). El mismo año de su publicación fueron asesinados
en Francia Carlo Rosselli y su hermano384. Es sencillamente impo-
sible que este libro tan poco conocido ejerciese alguna influencia en
la opinión mundial sobre la guerra civil, fueran cuales fuesen sus
méritos intrínsecos. El o t r o escritor a que se refiere Calvo Serer
en esta sección, Hans Erich Kaminski, según Garosci385, era alemán,
pero Carlo Doglio, autor de un prólogo a la edición italiana de su
obra, afirma que era de «origen meridi0nal»3~8. Se trataba de un
autor con «fuertes inclinaciones socialdemÓcrata~»~B~ que, antes de
visitar España durante los primeros meses de la guerra civil, ya
preparaba en francés un libro sobre Bakunin. La obra que resultó
de su viaje a España, Ceux d e Barcelone388, se publicó en París en
1937, y en Italia después de la segunda guerra mundial, en 1950.
N o volvió a escribir nada sobre el tema y según Doglio «desapa-
reció» durante la invasión de FranciaSB9.Ceux de Barcelone sl
puede ser incluido en «la literatura cuyo tema central es la revo-
lucion llevada a cabo por los anarquistas en Barcelona», pero,
como en el caso de la obra de Rosselli, es difícil creer que, según
pretende Calvo Serer, este libro de difusión relativamente limitada
pueda considerarse como uno de los que «influyeron» en la for-
mación de la opinión pública en lo que respecta a la guerra civil.
Hemos expresado ya nuestra opinión de que éste y el siguiente
capítulo representan el esfuerzo de Calvo Serer por introducir a
los anarquistas en su disertación. Pero, 2 por qué este enigmático
título de «El mito de la revolución igualitaria» y por qué estos dos
escritores ? Ya que sabemos que el libro de Garosci es la biblia de
Calvo Serer (o por l o menos su Antiguo Testamento, y en este caso
el Nuevo serla la obra de Rühle), consultemos al crítico italiano.
Refiriéndose a Kaminski, Garosci escribe lo siguiente:

...
...p e r o la esperanza de una sociedad igualitaria... el m i t o d e Barcelona e n t r e
estos difusores d e la historia, p e r o también d e la revolución catalana, encon-
tramos... a Hans E r i c h K a m i n ~ k i . . . ~ ~ ~ .

Así encontramos en el único párrafo que dedica Garosci a la critica


EL MITO DE LA R E V O L U C I ~ N
IGUALITARIA Y EN MEDIO DE LOS ANARQUISTAS

del l i b r o de este a u t o r las palabras «mito», «igualitaria» y «revo-


lución». i Puede caber aún alguna duda d e que fue alll donde encon-
tró Calvo Serer el impreciso t í t u l o de su capitulo ? Pero n o fue
sólo esto l o que t o m ó de Garosci, sino cuantas ideas expone sobre
Kaminski y que presenta a sus lectores como propias. Por ejemplo,
el autor italiano dice:
...Kaminski es una extraña mezcolanza de ingenuidades ... j u n t o a las páginas
que parecen arrancadas d e tantos viajes al «paraíso soviético» con el que el de
los anarquistas catalanes tiene más de un parecido a pesar d e sus diferencias.
nos narra escenas realistas como aquellas que se refieren a las sesiones del
tribunal popularsg1.

Y Calvo Serer repite:


Kaminski, mezcla d e ingenuidad, similar a la de los relatos idealizados del
«paraíso soviético>>, y de realismo, como en la descripción de los tribunales
popularessg2.

Calvo Serer, en vez de acudir a la o b r a de Carlo Rosselli directa-


mente, prefiere recoger las afirmaciones que sobre él hace Garosci.
Este escribe:
Rosselli, en el fondo d e la lucha antifascista española, veía el conflicto como u n
episodio de la gigantesca batalla de la coalición antifascista. d e l cual Italia era
u n aspecto, el aspecto originario, y la lucha de los antifascistas italianos
una fasesgs,

y Calvo Serer repite:


...losescritores italianos, en los que la consideración de la lucha española se
hace inseparable de la propria política italiana..s94.

Cuando Garosci escribe:


...elresultado de la desesperada tensión que supone el exilio, de la experiencia
del conflicto de Abisinia y de la inutilidad de los esfuerzos para transformar
sentimientos difusos en realidades diplomáticas; una extrema desesperación...395

Calvo Serer afirma igualmente:


Roselli escribía bajo la desesperación del fracaso diplomático que n o fue capaz
de impedir la guerra de Abisinia ...sg6

Y cuando Garosci opina:


N o eran las sugestiones de los éxitos anarquistas, que Rosselli encomió en u n
artículo con u n í m p e t u quizás mayor que el de u n Kaminski o de u n O r w e l l , las
que hacían cambiar su posición fundamental; era la conciencia d e que la revo-
lución proletaria podla presentarse bajo muchas formas y hubiese sido anti-
fascista y liberal si el antifascismo l e hubiese permanecido fiel3@'.
EL MITO DE LA R E V O L U C I ~ NIGUALlTARlA Y EN MEDIO D E LOS ANARQUISTAS

Calvo Serer opina también:


Rosselli defiende a los anarquistas con más valor que l o hacen Kaminski y
O r w e l l , aunque la preocupación antifascista le hace simpatizar con todos los
componentes de la coalición, cuyo mantenimiento considera fundamental39s.

Y, finalmente, cuando Garosci concluye:


Rosselli se sustraía a la antítesis e n t r e guerra o r e v o l ~ c i ó n . . . ~ ~ ~ ,

Calvo Serer concluye también:


Rosselli n o acepta la antítesis guerra o r e v o l u ~ i Ó n 4 ~ Q .

Así pues, hemos visto que Calvo Serer no sólo encuentra


en Garosci la inspiración para el vago título de su capítulo, sino
que también todas sus afirmaciones sobre Kaminski o Rosselli
proceden de la misma fuente, hasta la idea de asociar a dos escritores
que tienen tan poco en común s i se exceptúa su interés por España.
George Orwell
Igualmente confusa es la quinta clasificación de Calvo Serer, «En
medio de los anarquistas» en la que presenta a George Orwell y
Simone Weil. Evidentemente, intenta en él discutir las obras de
los escritores que vivieron durante la guerra en el ambiente anar-
quista. Es pues extraño que no incluya en él a Kaminski mejor que a
Orwell o Weil. El primero era indudablemente un anarquista de
corazón (si es que puede encajársele en alguna categorla), pero
durante la guerra estuvo al lado del POUM y no de la CNT. Por su
parte, Simone Weil, aunque pasó algunos días con los anarquistas,
no publicó durante toda su vida una sola Iínea sobre la guerra de
España. Lo poco que apareció sobre este tema a su muerte no
pudo ejercer la más mínima influencia sobre la opinión mundial.
Orwell debería haber sido colocado entre los que combatieron por
la República y la obra de Simone Weil citada a pie de página, como
una curiosidad.
George Orwell escribió un libro sobre la guerra de España,
Homage to CataloniaPol,que fue publicado en Inglaterra en 1 93 8.
Su Iínea política era antifranquista y pro POUM402;l o primero era
una actitud bien vista; l o segundo, no. En la fecha de la publicación
del libro, Orwell no era todavía conocido y su obra recibió escasa
atención ; se convirtió en un autor famoso después de la aparición
de Animal Farm y 1984, obras que consideran la mayor parte de
los críticos capitalistas inspiradas en el ambiente de un Estado
soviético. En realidad, Orwell era más profundamente revolu-
cionario que la mayoría de los agentes soviéticos y debió parecerle
grotesco el hecho de verse convertido en el «niño mimado» de la
burguesía. C o m o pone de manifiesto su l i b r o sobre España, rechaza
todos los aspectos de la organización del Estado moderno, capi-
talista o comunista. Se apartó del Partido Comunista porque éste
había sofocado la revolución de Barcelona. En su l i b r o expresa su
desencanto ante el hecho de que la catedral de la capital catalana,
cuya arquitectura l e disgustaba, n o hubiese sido quemada como l o
fueron tantas iglesias de la ciudadU3.
H o m a g e t o C a t a l o n i a apareció en Italia diez años después de
haber sido publicado en Inglaterra404.N o se e d i t ó en América hasta
1952405,dos años después de la muerte de su a u t o r ; en Francia se
imprimiósolamente en 1955406.Aunque la revistaTime4"7 loaclamó
como el mejor l i b r o aparecido hasta entonces sobre la guerra de
España, es m u y probable que si O r w e l l n o hubiese publicado las
dos obras que le dieron celebridad, H o m a g e t o C a t a l o n i a n o
hubiese cruzado jamás el Atlántico y, posiblemente, n i siquiera el
Canal. El libro, claro está, n o ha aparecido en España, y Calvo Serer
demuestra n o haber leído una sola línea de él. La mayoría de su
información sobre tal obra procede del l i b r o de Garosci: juicios
de segunda mano de u n crítico también de segunda mano. Pero si
Garosci dedica páginas y páginas de su trabajo a estudiar O r w e l l
y su obra, l o hace para examinar la influencia de la guerra civil en
el a u t o r como intelectual; p o r el contrario. Calvo Serer pretende
investigar la influencia de Orwell, como escritor, en la opinión
pública mundial sobre dos temas: la visión de la guerra civil en
general y la visión del ambiente anarquista de Barcelona en parti-
cular. Podría considerarse el l i b r o de George Orwell, teniendo en
cuenta su reducida circulación original y l o tardío de sus traduc-
ciones, como o b r a realmente influyente en la opinión internacional
sobre la guerra de España ? Quizá esta pregunta pudiera obtener
una respuesta afirmativa, p e r o desde luego H o m a g e t o C a t a l o n i a
n o proporciona una visión específica del ambiente anarquista de la
capital catalana.
Simone W e i l
Calvo Serer clasifica en e l mismo apartado que O r w e l l a la
mística francesa Simone W e i l ; su nombre es, de todos los que cita
el crítico español, el que menos derecho tiene a aparecer en su
trabajo. Sus escritor sobre la guerra de España son escasos y su
circulación demasiado reducida para que puedan haber ejercido
algún influjo en la opinión pública mundial. En sus É c r i t s h i s t o -
r i q u e s e t p o l i t i q u e s , publicados en París en 1 9 6 0 , sólo dedica
España a 1 6 paginas de las 41 3 del volumen: ocho de ellas consisten
en entradas de su diario (notas nunca revisadas) escritas durante su
visita a España en agosto y septiembre de 1936; unos párrafos
EL MITO DE LA REVOLUTIÓN IGUALlTARtA Y E N MEDIO DE LOS ANARQUISTAS

(en total una página) redactados en aquel mismo año; unas cortas
~ ~ R e f l e x i o npso u r déplaire» (dos páginas), que generalmente son
también fechadas en 1936, y una carta4" dirigida a Bernanos en
1938, poco después de haber leído la autora Les grands cime-
tieres sous la Lune40B. Esta carta es la única parte de su obra
sobre España que reviste cierta importancia; Bernanos nunca res-
pondió a ella y a su muerte fue encontrada e n t r e sus papeles.
Sería absolutamente absurdo pretender que esta casi descono-
cida carta o cualquier o t r o trabajo de Sirnone W e i l sobre la guerra
de España hubiese causado influencia alguna en la visión del m u n d o
sobre el conflicto. Por qué l o hace entonces Clavo Serer ! Sin
duda p o r ignorancia más que p o r cualquier o t r a cosa. Pero tambien
porque, como demuestra la lectura del l i b r o de Marrero, el más
r u d o golpe que sufrieron los clericales españoles fue el que repre-
sentó e l abandono de los intelectuales católicos franceses: Mauriac,
Maritain y Bernanos. Calvo Serer utiliza su referencia a Simone
W e i l para intentar contratacar con ella al l i b r o de Bernanos. D e
la misma forma que el crítico español encuentra el material nece-
sario para escribir sobre Kaminski, Rosselli y O r w e l l en la obra
de Garosci, acude a ésta también en el caso de la mistica francesa.
El autor italiano coloca a Simone W e i l al final de su capítulo sobre
Bernanos, n o cometiendo así el e r r o r de Calvo Serer de presentar a
la escritora como alguien influyente en la opinión sobre la guerra
civil. Garosci ha leído a Simone Weil.
Calvo Serer afirma :

Simone W e i l l e escribió [a Bernanos] exponiéndole la honda preocupación que


sentía p o r el endurecimiento d e conciencia que significaba la aceptación casi
general del t e r r o r i s m o existente en la zona «roja». El testirnonio de Simone
W e i l contra los rojos es tan d u r o en su sobriedad como l o es la exaltación de
Bernanos contra los n a c i ~ n a l e s ~ : ~ .

En realidad, la lectura de la carta de la escritora francesa es sufi-


ciente para demostrar que ésta condena a los dos bandos de la
guerra civil ( y en general a la humanidad entera):

H e llegado a creer que, desde el momento en que las autoridades temporales


y espirituales han determinado la existencia de una categoría de seres humanos
cuya vida n o vale nada, no hay nada más natural para el h o m b r e que matar.
Cuando se sabe que se puede hacerlo sin arriesgarse a recibir castigos n i repro-
ches, se mata o al menos se rodea de sonrisas alentadoras a las que l o hacen411.

Sin duda alguna, cuando Simone W e i l alude a las «autoridades


espirituales» está pensando en los eclesiásticos políticos de Berna-
nos, como piensa también en ellos cuando habla d e aquellos que
EL MITO DE LA REVOLUCIÓNIGUALITARIA Y EN MEDIO DE LOS ANARQUISTAS

«rodean d e sonrisas alentadoras» a los q u e matan. Al escribir a


Bernanos : «Que y o sepa, n o puedo citar a nadie, excepto a usted,
q u e se haya bañado en el ambiente de la g u e r r a española y haya
salido incólume»412, condenabaa los militantes d e ambos lados, pero,
sin duda, t a n t o para la mística Simone W e i l c o m o para e l creyente
Bernanos era m u c h o más sorprendente e l hecho d e q u e u n sacer-
d o t e se manchase las manos de sangre q u e e l que l o hiciera, p o r
ejemplo, Buenaventura D u r r u t i . A u n q u e n o pueda decirse q u e la
carta d e Simone W e i l haya ejercido una gran influencia a causa d e
su poca circulación, es u n d o c u m e n t o d e gran interés. La a u t o r a
q u e d ó profundamente impresionada p o r la violencia d e q u e fue
testigo en la retaguardia d e las filas republicanas; t e m i ó q u e los
crímenes diarios se convirtieran en algo natural, parte habitual d e
la vida cotidiana. El hecho más e x t r a o r d i n a r i o d e las experiencias
españolas de Simone W e i l es que se h o r r o r i z a b a ante el posible
resultado d e las interminables matanzas, es decir, u n endureci-
m i e n t o d e las conciencias, en el m i s m o m o m e n t o en q u e muchos
m i e m b r o s del c l e r o español mostraban su entusiasmo aceptando la
matanza d e l enemigo c o m o aspecto permanente de la vida.
Sabemos q u e los jefes republicanos condenaban la violencia d e
sus partidarios y que, finalmente, lograron someterlos a c i e r t o
c o n t r o l . Y sabemos también p o r el t e s t i m o n i o d e Bernanos y e l d e
muchos o t r o s que, p o r el contrario, en la España d e Franco t a n t o
d u r a n t e la g u e r r a c o m o muchos años después de ella el matar a los
enemigos era una acción que contaba con la aprobación y simpatía
de los dirigentes. C o m o escribió Simone W e i l a Bernanos, desde el
m o m e n t o en que las autoridades temporales y espirituales admitían
que la vida d e ciertos hombres n o tenía valor alguno, matarlos e r a
natural. Desgraciadamente para los que p e r d i e r o n la guerra, las
autoridades franquistas incluyeron en esta despreciable categoría a
miles y miles d e españoles cuya ejecución e l e g a l i z a b a ~u n t r i b u n a l
militar. Los partidarios d e Franco descargaban su conciencia en la
justicia militar. Calvo Serer escribió:

Brasillach considera la imagen que de Mallorca dio Bernanos -el anarquista


cristiano- durante los primeros meses del alzamiento como excepcional o
exagerada. Porque d e ningún modo se podían equiparar los consejos de guerra
de la zona nacional con el t e r r o r de las milicias de la zona roja4l3.

En c i e r t o sentido, el c r i t i c o t i e n e razón: había una diferencia e n t r e


el t e r r o r «rojo» y e l t e r r o r «blanco». Las matanzas d e este
ú l t i m o eran, además d e m u c h o más numerosas, bendecidas y discul-
padas p o r la Iglesia. N o se elevó c o n t r a ellas la v o z d e protesta de
EL MITO DE LA REVOLUCIÓNIGUALITARIA Y EN MEDIO DE LOS ANARQUITAS

un solo falangista, requeté, general franquista, sacerdote, abad


mitrado, obispo, cardenal o nuncio. N o es extraño, pues, suponer
que los temores de Simone W e i l se hablan realizado y que estas
buenas gentes dormían en paz, con la conciencia endurecida, mien-
tras los disparos de los fusiles resonaban en la madrugada, día
tras día.
Los comunistas que dejaron de serlo

De C r o s s m a n a R ü h l e y a C a l v o S e r e r
Este capítulo del l i b r o d e Calvo Serer414 constituye un excelente
ejemplo d e la clasificacih política utilizada p o r el c r i t i c o español.
C i t a t r e s escritores: A r t h u r Koestler, Louis Fischer y Stephen
Spender. Es evidente q u e el ú l t i m o debería ser colocado e n t r e
los poetas y los primeros e n t r e los periodistas. N o es díficil descu-
b r i r la fuente que ha inspirado este capítulo de su libro, construido,
en su mayor parte, con material ajeno. En 1950, Richard Crossman,
diputado laborista inglés, e d i t ó un trabajo415en que se contenían las
palinodias d e seis antiguos comunistas o simpatizantes del partido :
Louis Fischer, Stephen Spender, A n d r é Gide, lgnazio Silone, A r t h u r
Koestler y Richard W r i g h t . Tres de ellos tuvieron relación directa
con la guerra de España. Aunque Calvo Serer, naturalmente, n o
menciona el l i b r o de Crossman, es evidente que ha inspirado en él
su clasificación política. Y esto sin siquiera haberlo leído; casi t o d o
l o que escribe sobre Koestler, Fischer y Spender está tomado de la
crítica que d e la o b r a de Richard Crossman hizo Jürgen Rühle.
Calvo Serer continúa desdeñando las fuentes originales.
T r e s escritores
Los tres escritores citados contribuyeron de manera i m p o r t a n t e a
moldear la idea q u e se habia de t e n e r en los paises de o p i n i i n
pública l i b r e sobre la guerra de España, p e r o nadie podría pensarlo
leyendo a Calvo Serer. Este n o cita ni un solo libro, artículo o poema
de ninguno de ellos, a pesar de que su libro, si nos atenemos al
t i t u l o , se refiere a «la literatura universal sobre la guerra de España»
Spender escribió algunos excelentes poemas416sobre tal asunto y
redactó, j u n t o con John Lehmann, un volumen de P o e m s f o r
Spain417 que apareció en Londres en 1939. En su autobiografía
W o r l d within W o r l d 4 1 8 , l o mismo que en su contribución al l i b r o
de Crossman419,describe sus experiencias españolas. Rühle escribe:
Logró salvar al joven amigo pero los comunistas ingleses de las Brigadas Inter-
nacionales le acusaron de haberse pasado al enemigo420.

Y Calvo Serer repite:


Cuando Spender quiso ayudar a estos compatriotas desilusionados, los comunis-
tas ingleses de las Brigadas dijeron que se había pasado al
LOS COMUNISTAS QUE DEJARON DE SERLO

En los comentarios de Calvo Serer sobre Spender no hay indicio


alguno que permita suponer que haya leído nada de l o que escri-
bió el poeta inglés.
La segunda de las figuras arrepentidas que presenta Calvo Serer
es Louis Fischer. Era éste uno de los más influyentes periodistas
americanos en los días en que estalló ¡a guerra civil española y sus
artículos en T h e N a t i o n eran leídos, con estima y atención, en
muchos países. Su folleto The W a r i n Spain'22 se publicó en los
Estados Unidos, en Inglaterra423(con un prólogo de Atlee), en
Francia (donde aparecieron por lo menos dos ediciones, una en
francés424 y otra en alemán425) y en Argentina426. En su autobio-
grafía M e n a n d P o l i t i ~ s publicada
~~~, en Estados Unidos e Ingla-
terra428en 1941, narra detalladamente sus actividades durante los
años de la guerra civil, en la que intervino como propagandista
de la República. En su aportación al libro de Crossman hace
también algunas referencias a este periodo de su vida42Q.
El tercero, Arthur Koestler, era un periodista húngaro emi-
grado que fue enviado a la España de Franco por la Komintern en
las primeras semanas de la guerra; a su vuelta publicó en París, a
principios de 1937, un libro sobre la misma que apareció primero
en alemán, Menschenopfer unerhort4", y más tarde en francés,
L'Espagne e n ~ a n g l a n t é e ~ ~
Koestler
l. volvió de nuevo a España
como periodista, esta vez a la zona republicana, siendo capturado
por los italo-españoles durante la toma de Málaga y condenado a
muerte por un tribunal franquista. El gobierno inglés consiguió su
libertad -trabajaba nominalmente para el L o n d o n News-Chro-
nicle- organizando su intercambio por la esposa del aviador
franquista Carlos de Haya432.
Una vez en Inglaterra, Koestler publicó un nuevo libro a fines
de 1937, prologadopor la duquesade Atholl, S p a n i ~ h T e s t a r n e n t ~ ~ ~
que tuvo un éxito completo; el L e f t B o o k C l u b imprimió otra
edición del mismo434. Spanish T e s t a m e n t tal como apareció en
Inglaterra constaba en realidad de dos libros; la primera parte
fue sacada del volumen publicado en París a comienzos de 1937435;
la segunda, basada sobre las experiencias de Koestler en las cárceles
españolas, se titulaba Dialogue w i t h Death. En 1 9 3 8 apareció en
Zurich una edición de la segunda parte en lengua alemana bajo el
titulo E i n spanisches T e ~ t a r n e n t 'y~ poco
~ después de estallar
la segunda guerra mundial se publicaba en París la edición francesa
del mismo, Un t e s t a m e n t espagnol437. La edición suiza compren-
día el prólogo de la duquesa de Atholl, que fue suprimido en la
francesa y no se ha publicado de nuevo. En 1942, y con el titulo
Dialogue w i t h Death, se reimprimió en Inglaterra la segunda parte
del Spanish Testament, esta vez en la colección P e n g ~ i n Sólo ~~~.
LOS COMUNISTAS QUE DEJARON DE SERLO

cuando K o e s t l e r se había c o n v e r t i d o ya e n e l famoso anticomunista


a u t o r de Darkness a t Noon (El cero y el infinito) fue publicado
su l i b r o en Estados Unidos, o p o r l o menos la m i t a d d e En
esta misma f o r m a apareció en Italia en 1 9 4 7 4 4 0 .
El destino d e esta o b r a es m u y parecido al q u e c o r r i ó la q u e
escribió O r w e l l s o b r e la g u e r r a de España. N o se p u b l i c ó en Estados
Unidos, país en q u e la o p i n i ó n pública es t a n importante, hasta
q u e el e s c r i t o r inglés fue l o suficientemente conocido, y esto sin
q u e la c u b i e r t a de la edición o el t í t u l o indicasen q u e el c o n t e n i d o
t u v i e r a algo que v e r con España. Hay razones suficientes para
d u d a r que Dialogue with Death se hubiera publicado alguna v e z
en N u e v a Y o r k si K o e s t l e r n o hubiese sido también el a u t o r d e
o t r o s tres célebres libros, todos ellos posteriores al citado. O t r o s
l i b r o s ingleses sobre la g u e r r a civil española, más informativos q u e
los d e l excomunista, nunca aparecieron en A m é r i c a ; p o r ejemplo :
Tree of Guernica, d e SteeraJl; The Civil W a r in Spain, d e
Jellinek y The Spanish Cockpit, d e B o r k e n a ~ Koestier ~ ~ ~ . se re-
fiere también al t i e m p o pasado en España en su autobiografía,
The Invisible Writing443, así c o m o su aportación a la antología
d e C r o ~ s m a n ~La~ ~mayor . parte de la crítica que Calvo Serer
hace sobre Koestler está extraida del l i b r o de Rühle4".
O t r a falsa conclusión de Calvo Serer
N o hay razón alguna para contradecir la afirmación d e Calvo Serer
de q u e Spender, Koestler y Fischer influyeron d e manera i m p o r -
t a n t e sobre la o p i n i ó n pública en relación con la g u e r r a d e España.
Efectivamente, así fue. P e r o s i la hay para criticar la clasificación
que d e estos escritores hace y el fin a q u e va ella dirigida. L o q u e
pretende Calvo Serer con este capítulo d e su l i b r o es convencer a
sus lectores d e q u e la sublevación d e Franco fue una Cruzada anti-
comunista. Subraya q u e los tres autores citados eran procomunistas
d u r a n t e la g u e r r a y p o r l o tanto, partidarios de la República. Renun-
ciaron después a sus ideas comunistas, ergo renunciaron también a
sus simpatías p o r la República Española. Calvo Serer n o posee
ningún a r g u m e n t o para ello, n i en el caso d e Spender, n i en e l d e
Fischer, n i en e l d e Koestler.

Stephen Spender y la República española


Calvo Serer cita a Spender (en realidad cita el l i b r o d e Rühle,
tomado a su vez de Crossman), cuando dice:
Los mejores libros de la guerra -los de Malraux, Hemingway, Koestler y
Orwell- describen la tragedia española desde el punto de vista liberal y consti-
tuyen un testimonio contra los
LOS COMUNISTAS QUE DEJAR0 DE SERLO

N o estoy completamente de acuerdo con la afirmación de Spender,


pero es dificil comprender por qué se complace tanto en ella Calvo
Serer. Los libros aludidos no son, ciertamente, un «testimonio»
en favor de Franco. Aun retorciéndolos a su manera, no puede
lograr hacer sinónimo «el punto de vista liberal» con «pro-
Franco», ni puede hallar en la obra de Spender una sola palabra
que indique que el poeta haya lamentado nunca haber defendido
a la República Española durante la guerra o después de ella. En el
mismo párrafo de Spender de que toma su cita Calvo Serer, dice
aquél :
Incluso los comunistas reconocieron que l o q u e h i z o d e España una acción y u n
símbolo en este siglo, tan i m p o r t a n t e c o m o 1848 en el pasado, era el simple
hecho d e q u e la República no era comunista447.

En su autobiografía W o r l d within World, aparecida en 1951,


Spender especifica que: «la llamada que escuchamos no fue tan
absurda como puede parecer a una generación posterior»44B,insis-
tiendo en que si se hubiesen tomado las medidas necesarias: «la
República Española podia haber sido salvada»449,concluyendo de la
siguiente forma:
El impulso que nos llevó a la acción n o fue u n e r r o r . Pero es posible q u e esa
misma acción, n o fuese. exactamente, la apropiada. Fue, e n su m a y o r parte,
la d e unas personas divididas e n t r e su conciencia artística y su conciencia política
e incapaces d e u n i r ambas. Pienso ahora q u e l o q u e hubiera debido hacer era
o volcarme t o t a l m e n t e e n la acción política o rehusando el desgaste d e la
m i t a d d e mis energías en la política, haber llevado a cabo, d e n t r o d e m i
solitario trabajo creador, una agonizante, violenta y amarga exposición d e la
postura a n t i f a ~ c i s t a ~ ~ ~ .

Cualquiera de las posibles «posturas» de Spender es, antifran-


quista.
Louis Fischer y la República española
Calvo Serer escribe:
El pacto de Stalin con H i t l e r y el r e p a r t o d e Polonia deshizo el Frente Popular
francés y las ilusiones revolucionarias puestas en el comunismo. Malraux r o m p i ó
entonces con él. La misma decepción sufrió el norteamericano Louis Fischer,
entusiasta defensor d e los republicanos españoles ... La desilusión que t u v o que
s u f r i r Fischer en 1939, como tantos o t r o s escritores revolucionarios fue, pues,
m u y profundaa1.

De nuevo pretende Calvo Serer desorientar a sus lectores. N o


cabe duda posible de la decepción sufrida por Louis Fischer con
respecto al comunismo, incluso antes de 19 3 6, pero esto no quiere
decir que perdiera también su confianza en la República española.
LOS COMUNISTAS QUE DEJARON DE SERLO

Louis Fischer escribió en 1 9 4 1 , después de su r u p t u r a con el comu-


nismo:
[La guerra española] fue una guerra santa porque fue una guerra p o r la paz.
Fue una guerra santa porque fue una guerra p o r la libertad. España había sido
un país libre. Llegó a ser fascista. Todos aquellos que contribuyeron a la victoria
de Franco contribuyeron también al estallido de la segunda guerra mundial.
Todos aquellos que contribuyeron a la victoria d e Franco contribuyeron asupri-
m i r la democracia452,

y en la misma ocasión escribió a propósito de su intervención en las


Brigadas Internacionales:
Dos días después del comienzo del asedio de Madrid. m e enrolé en las Brigadas
Internacionales. M e siento más orgulloso d e esto que de cualquier o t r a cosa de
toda m i vida453.

N o hay nada en t o d o esto que pueda servir de consuelo a Calvo


Serer.

Arthur Koestler y la República española


De nuestros t r e s escritores, Koestler es el único que parece desa-
sosegado p o r su participación en la guerra española. Calvo Serer,
con su caracteristica falta de sinceridad, afirma que:
Después d e haber escrito falsamente, p o r instigación d e Muenzenberg, sobre
las crueldades en la España Nacional, Koestler, dejó de ser comunista...454

Esto n o es toda la verdad. Koestler, dice en The Invisible Writing


que en su p r i m e r l i b r o aparecían «algunos párrafos de menor
autenticidad debido a sus dudosas o n o identificadas fuentes»455,
incluidos en su p r i m e r l i b r o publicado en París, pero n o pone en
duda el material de Spanish Testament aparecido en Londres.
Koestler aclara ciertas afirmaciones relativas a la propaganda de la
guerra civil y a su situación con respecto a la República en 1954,
t o d o l o cual debería leer Calvo Serer. Por ejemplo:
Si todavía tenía ciertos escrúpulos, fueron acallados p r o n t o p o r la desvergon-
zada propaganda franquista. En Inglaterra, en Francia, Franco exhibía la mohosa
historia de que los rebeldes se habían sublevado a t i e m p o de aplastar u n alza-
miento comunista...456

Y en o t r a parte del mismo l i b r o de 1 9 5 4 , The Invisible Writing,


escribe:
Los actos de t e r r o r de los nazis, fueron p o r l o menos, ocultados tras los muros
de las cárceles y de los campos d e concentración. Pero las matanzas d e Badajoz,
los bombardeos de Madrid, la m u e r t e de los niños de Getafe, la destrucción d e
LOS COMUNISTAS QUE DEJARON DE SERLO

Guernica tuvieron lugar a la vista de todos; ante estos sucesos, las gentes
...
reaccionaron con espontánea convulsión de horror Una vez más los moros
habían llegado hasta los Pirineos. pero ahora como defensores de la Iglesia...
Una vez más una horda mercenaria, la Legión Extranjera del Tercio mataba,
violaba y saqueaba en nombre de una Santa Cruzada...457

Y en otro lugar de la misma obra:


Lo que me asombraba no era solamente la malignidad de la propaganda de
Franco, sino también el abismo de ignorancia y estupidez que revelaba458.

Calvo Serer sabe que no es posible encontrar en la España de


Franco los libros en que Koestler se refiere a la guerra de España.
S i pretende actuar como tamiz interpretando tales obras, que l o
haga, al menos honradamente o, lo que sería mejor todavía, que exija
ue la censura franquista sea suprimida de una vez para siempre.
Así, el pueblo español y quizá el propio Calvo Serer podrían leer lo
que Koestler, Fischer y Spender escribieron sobre la guerra de
España.
El periodo espaiol de la poesía inglesa contemporánea
Calvo Serer, Marrero y Pujals
El capítulo que Calvo Serer dedica a los poetas que influyeron en
la opinión pública mundial sobre la guerra de España, seria más útil
si, simplemente, hubiese estudiado y comentado en él, lengua por
lengua, país por pais, la poesia escrita en favor de un lado u otro.
Pero se ha limitado al aspecto ya tratado por el profesor de la
Universidad de Madrid, Esteban Pujals, autor de una tesis doctoral
en inglés sobre Spain and Spanish Themes in Modern English
Poetry (España y los temas españoles en la poesía inglesa
moderna)45e y de un librito, España y la guerra de 1936 en la
poesía de Roy Campbel1460.Tanto Marrero como Calvo Serer se
basan para sus trabajos en los citados estudios, y sus comentarios
sobre poesía no española dedicada a la guerra civil no van más allá
de los límites que a s í mismo se marcó Pujals, aunque la literatura
poética que provocó la contienda los sobrepasan en mucho; en
ningún pais como en Inglaterra ejerció el tema tal atracción sobre
los poetas. John Lehmann compara en New Writing in Europe
el impacto que representó en la vida intelectual inglesa el conflicto
español con el causado por la Revolución francesa461. Escribió
también
El inmenso fermento que creó la guerra española en el pensamiento de toda
una generación, se muestra claramente, en toda su variedad, en la masa de poesía
prod ucidaG2.

Los escritores y la segunda guerra mundial


Calvo Serer intenta presentar a los poetas ingleses que escribieron
en favor de la República Española como desillisionados después de
sus experiencias españolas. Indica que Pujals:
Recalca el hecho de que estos poetas que de tal modo se exaltan al referirse a
los republicanos españoles se apagaron luego, cuando su propio país fue el que
se vio envuelto en la guerra contra el fascismo. Fue la experiencia española la
que entibió en los radicales los ideales democráticos ? i Se hicieron con ella
más reflexivos, moderados e inseguros ?463.
Calvo Serer se encuentra aqul otra vez en terreno inseguro. Evi-
dentemente, no ha leído los libros que comenta; en caso contrario,
no hubiera colocado a Ralph Fox, historiador, periodista, teórico
EL PERIODO ESPAÑOL
DE LA POES~AINGLESA CONTEMPOR~NEA

político y crítico l i t e r a r i o e n t r e los poetas; F o x n o escribió nunca


una sola poesía4fiq.Spender, a pesar d e las insinuaciones de Calvo
Serer, nunca abandonó, c o m o ya hemos visto, la causa d e l a Repú-
blica. El único poeta que p e r d i ó algo de su entusiasmo fue Auden466.
Que la segunda g u e r r a mundial n o p r o d u j e r a una l i t e r a t u r a d e
t a n alta calidad c o m o la que suscitó la de España n o q u i e r e decir
que los poetas ingleses se hubieran desilusionado con sus «ideales
democráticos». Garosci e n t e n d i ó esta situación mucho m e j o r q u e
Calvo Serer y sugiere q u e los años d e la g u e r r a e n España habían
agotado las energías espirituales d e Europa:

El carácter del conflicto que se desarrolló durante tres años ante los ojos de un
mundo que entretanto vivía en una paz cada vez más insegura, era para agotar
no solamente las energías políticas, sino también las morales466.

Y Garosci concluye que «sólo en momentos d e inspiración excep-


cional la l i t e r a t u r a de la ú l t i m a g u e r r a alcanza las alturas de la
guerra de España»4w. Calvo Serer habla de «la g u e r r a c o n t r a el
fascismo». Pero la segunda guerra mundial n o era una g u e r r a c o n t r a
el fascismo. Es c i e r t o que dos d e los tres Estados fascistas fueron
derrotados, p e r o el armazón del t e r c e r o se m a n t u v o ; si la g u e r r a
mundial hubiese t e n i d o ese carácter verdaderamente antifascista,
la España de Franco n o hubiese sobrevivido, n i siquiera en su f o r m a
actual.
A pesar de la pobreza d e la lista q u e Calvo Serer presenta en
su capitulo referente a la poesía, u n estudio del t e m a revela q u e se
escribieron una e n o r m e cantidad de poemas sobre la g u e r r a civil,
o b r a t a n t o d e españoles e ingleses c o m o d e poetas d e muchos o t r o s
paises. E n t r e los n o españoles, los únicos de importancia que adop-
t a r o n una posición p r o Franco fueron Paul Claudel y Roy Campbell.
P o r el contrario, o t r o s muchos apoyaron con sus poemas a la Repú-
...
blica desde los p r i m e r o s días d e la guerra. El l i b r o and S p a i n
Sings,468 publicado en Nueva Y o r k en 1 9 3 7 , contiene poemas
españoles traducidos p o r escritores americanos t a n conocidos c o m o
W i l l i a m Carlos Williarns, J o h n Peale Bishop, Edna St. V i n c e n t
Millay, Rolfe Humphries, Millen Brand, M u r i e l Rukeyser y otros.
En P o e m s for Spain489,que apareció en Londres en 19 3 8, se incluían
trabajos d e ventinueve poetas ingleses, e n t r e ellos C o r n f o r d ,
Spender, Read, Rex W a r n e r , W i n t r i n g h a m , Auden, Day Lewis,
Sylvia Townsend W a r n e r y MacNeice. Georges Pillement470 publicó
en París en 1 937, con u n p r ó l o g o d e lean Cassou, una selección
d e R o m a n c e r o g e n e r a l de la g u e r r a d e Españad71, editado pre-
viamente en Madrid. En Buenos A i r e s salió a la l u z e n 1 9 4 4 o t r a
selección d e la misma o b r a prologada p o r A l b e r t i 4 7 2y, finalmente, en
DE LA P O E S ~ A INGLESA CONTEMPOUNEA
EL PERIODO ESPAÑOL

1 9 5 9 se publicó o t r a más e n Berlín-Oriental, traducida y editada


p o r H o r s t L o t h a r T e w e l e i t c o n e l t i t u l o d e i N o pasarán473 !
El estudio más completo, aparecido hasta la fecha, sobre la
poesia d e la g u e r r a d e España, es e l d e l italiano D a r i o Puccini,
R o m a n c e r o d e l l a R e s i s t e n z a spagnola4'4, publicado en Milán en
19 6 0 y en París en 1962476.En é l se incluyen poemas d e los siguientes
escritores pro-republicanos n o españoles: Aragon, Auden, Borgen,
Brecht, Carta, C o r n f o r d , Dolmatovskij, Ehren burg, Eluard, Fürn-
berg, Gelsted, Guillevic, Nicolás Guillén, Halas, Holan, Langston
Hughes, Kirsanov, Maddow, MacNeice, Neruda, Neumann, Rolfe,
Spender, Supervielle, Taggard, Tichonov, Tzara, Vallejo, Weinert,
Zapzarov. Esta lista n o solo atestigua la universalidad del interés
poético p o r la causa de la República, sino también la permanencia
de la expresión d e ese interés. H a escrito alguien, en cualquier
parte d e l mundo, algún poema en h o n o r d e la causa d e Franco desde
1939 ?
M a r r e r o : c r í t i c o d e poesía
Marrero, q u e t r a t a d e la poesía sobre la g u e r r a civil más
ampliamente q u e Calvo Serer, incluye algunos breves comentarios
sobre la o b r a d e los republicanos d u r a n t e la g u e r r a y en el exilio,
pretendiendo d e m o s t r a r q u e l a poesía d e éstos: c h i e n d e sus raíces
en u n c r u d o naturalismo, q u e pesa en nuestra l i t e r a t u r a desde que
comenzó la influencia de la generación d e l 9 8 ~ ~El' crítico ~ . cita algu-
nos pasajes políticos d e los escritos de Machado, Alberti, León
Felipe, Bergamín y Hernández q u e l e sorprendieron p o r su cnatu-
r a l i ~ m o > > *y ~afirma
~, que existía en el lado d e Franco u n t i p o de lite-
ratura absolutamente distinto:
Encontramos, p o r l o general, en t o d a la poesía hecha en la zona nacional en los
años de nuestra guerra, u n p r e d o m i n i o de las Gracias sobre las F~rias...~78Más, a
diferencia d e la poesía inspirada p o r el sector republicano, que tiende a u n acu-
sado naturalismo, los poetas que cantan al sector nacional, al contrario, ponen
de relieve u n encendido sobrenaturalismo. D o n d e el fenómeno resalta más
precisamente es en la poesía d e Roy Campbell. T o d o en él respira la l u z sobre-
natural479.
(Como verá más t a r d e e l l e c t o r en este m i s m o capítulo, el hombre
que ha escrito estas lineas o es el p e o r crítico del mundo, o n o
sabe d e q u é está hablando.)
M a r r e r o se r e f i e r e a t r e s poetas q u e escribieron en favor de
Franco: Claudel, Pemán y Campbell. Ni é l n i Calvo Serer dedican
mucha atención a Claudel. a quien incluye el segundo e n t r e los
escritores católicos partidarios d e Franco. Paul Claudel escribió
un poema d e cien versos t i t u l a d o Aux m a r t y r s espagnols, que
apareció c o m o p r ó l o g o d e l l i b r o La p e r s é c u t i o n r e l i g i e u s e en
EL PERIODO ESPANOL DE LA POESIAINGLESA CONTEMPORANEA

EspagnemO,de Joan Estelrich, antiguo diputado catalán derrotado


en las elecciones de 1936, que dirigióen París durante la guerra civil
la edición del semanario propagandístico de Franco, Occident481.
Su nombre no aparece en la edición francesa del libro, ni en la
de lengua española publicada en Buenos Aires482pero sí en la
italiana4s3, todas de 1937. El poema de Claudel fue editado
(separado del libro de Estelrich), en la Sevilla de Franco el 29 de
octubre de 1 9 3 7 por la Falangeds4, traducido por Jorge Guillén.
(La edición de Buenos Aires presenta una traducción dife-
rente.) El poema es ultracatólico, condenando juntamente a
Robespierre, Lenin y Calvino y a Voltaire, Renán y Marx;
en él, Claudel lamenta la muerte de los once obispos y
dieciséis mil sacerdotes asesinados por las masas republicanas. Dios
sabe cómo han lamentado también su muerte los dirigentes de éstas.
La cifra de dieciséis mil representa el triple de la verdadera, que, por
otra parte, era ya l o bastante horrible, casi tanto como el espectáculo
que ofrecían las fuerzas de Franco asesinando a decenas de miles
de personas en la cruzada, sin que hasta hoy nadie haya pronunciado
una sola palabra de sentimiento por ellas, ni siquiera el horrorizado
Paul Claudel. Ni Calvo Serer ni Marrero conceden mucha impor-
tancia al poema, que se incluyó más tarde en el libro Poemes e t
paroles: d u r a n t la g u e r r e d e t r e n t e ans4", que apareció en
París en 1945. Entre los otros trabajos de este volumen de Claudel,
se encuentran los versos que dedicó al mariscal Petain, al general
de Gaulle y a la Cruz de Lorena. El poeta era, simplemente, un
defensor de la lglesia Católica, y sus ideas políticas básicas no esta-
ban muy bien definidas486.
José Maria Pemán, escritor católico monárquico, sale mucho
mejor parado de la crítica de Marrero que Claudel, a causa de su
larga composición épica Poema d e l a Bestia y e l Angel48i, publi-
cado por primera vez en España en 1938, y cuyo tema nos dice
que España y su Iglesia están amenazadas por dos fuerzas malignas
que proceden del Este: la Sinagoga y la Logia M a s ó n i ~ a Pero ~ ~ ~ el
.
predilecto de Marrero es Roy Campbell. N o es el primer crítico
que ha estudiado en España al poeta sudafricano. Pujals, a quien he
mencionado anteriormente, escribió en 1959:
Cuando la mayoría d e los intelectuales británicos y casi todos los poetas de su
generación apoyaban con las armas, la palabra y la pluma a la España roja, e l
es decidió p o r la España Nacional. Tengo que añadir aquí que Campbell es el
poeta británico que m e j o r sentía y conocía a España... «Fusil florido»4RQ...es
el poema más i m p o r t a n t e sobre la guerra de España4Qo.

Por una curiosa coincidencia, Marrero expuso esta elaborada opi-


nión en 1961:
EL PERIODO E S P A ~ ~ ODE
L LA POES~AINGLESA CONTEMPORANEA

Sin duda es Roy Campbell el poeta extranjero que mejor sentía y comprendía
a España y el a u t o r del poema más importante que se ha hecho sobre nuestra
guerra... Cuando la mayoría de los intelectuales británicos y casi todos los poetas
de su generación defendían con las armas, la palabra y la pluma a la España roja,
él se decidía p o r la España N a c i ~ n a l ' ~ ~ .

Y Calvo Serer escribió en 1962:


Cuando la mayoría de los intelectuales británicos y casi todos los poetas de su
generación apoyaban con las armas, la palabra y la pluma a la España «roja»,
Campbell aparece solitario defendiendo su

Este capítulo, si no otras cosas, al menos prueba que las grandes


mentes de la España intelectual de hoy siguen los mismos y estrechos
caminos.
Roy C a m p b e l l
Quién es éste Roy Campbell, al que Calvo Serer considera
uno de los más influyentes sobre la opinión mundial en relación
con la guerra de España y que Marrero y Pujals creen autor del
«poema más importante» escrito sobre la guerra ? Campbell nació
y creció en las campiñas sudafricanas. A los diecisiete años marchó
a estudiar a Inglaterra y a los ventitrés publicó su primer libro de
poemas. N o consiguió el éxito y se vioobligado a ganarse la vida ejer-
ciendo en el sur de Francia los oficios que había aprendido en su
juventud: pescar y domar caballos. Hacia 193 3 se instaló en España,
donde él y su mujer se convirtieron al catolicismo. Se hallaba en
Toledo cuando estalló la guerra; se pasó entonces a las líneas
rebeldes y, según dice en su autobiografia, luchó con los Requetés en
el ejército franquista493.
Lo que sí es cierto es que la guerra civil española marcó a Roy
Campbell para toda su vida. El estudio de su obra muestra cómo
sus ideas políticas siguen la curva de su biografía. Desde su juventud
en Africa del Sur, sintió una gran simpatía por los habitantes del
campo en contra de los de las ciudades. Odiaba a los judíos y despre-
ciaba a los negros. Fue siempre un colonial a quien disgustaban los
ingleses, sobre todo después de su fracaso literario en Londres.
Finalmente, su conversión al catolicismo, al catolicismo español,
puso filo religioso a sus prejuicios, que aparecen en todo l o que
publicó después de 1936: Mithraic Emblems4g4,suautobiografia
Light on a D a r k Horse y sobre todo en el poema Flowering
Rifle. Esta última, como todas las composiciones de Campbell
sobre la guerra civil, padece las dañinas consecuencias de sus princi-
pios racistas y fascistas. Es un largo poema de unos cinco mil versos,
escrito en estrofas heroicas, mezcla de pahegírico fascista en
«argot» y de diatriba antisemita como no hay o t r o igual en la
EL PERIODO E S P A ~ O LDE LA POES~AINGLESA CONTEMPORANEA

literatura occidental. Fue escrito antes del Pacto de Munich,


publicado por primera vez en 1 9 3 9 y revisado más tarde, tras la
caída de Hitler, apareciendo de nuevo en 1957495.NOpuede consi-
derarse un poema cristiano más que en el limitado aspecto de preco-
nizar la muerte de los enemigos de la verdadera fe, si es que puede
llamarse a esto cristianismo. Calvo Serer no hace una critica espe-
cifica de Flowering Rifle, sino observaciones generales sobre la
poesia de Campbell acerca de la guerra civil.
L a guerra española se refleja e n su poesía con una visión q u e es homogénea
con los sentimientos y emociones d e la España nacional ...
Esta visión poética
d e la guerra q u e debemos a Campbell nos refleja una realidad q u e n o aparece
e n la mayoria de las obras literarias examinadas. n i en los novelistas, n i en
los poetas, n i e n los ensayistas. De todos modos t i e n e u n p r o f u n d o aval
documental en la posición del episcopado español4g6.
Acudamos ahora a Flowering Rifle y a otras composiciones de
Campbell para ver cuáles son «los sentimientos y emociones de la
España nacional» y cuáles son las ideas que tienen «un profundo aval
documental en la posición del episcopado español».
Pujals, Marrero y Calvo Serer alaban las composiciones de
Roy Campbell, especialmente Flowering Rifle por dos cualidades:
su contenido político y su contenido espiritual. N o debemos olvidar
que el poema fue escrito en 1 9 3 8 y publicado en 1939, cuando
muchos creían, como Campbell, que el fascimo era «el movimiento
del futuro» y las ideas racistas de Hitler parte integrante de la
civilización occidental. En la edición revisada que apareció en
1957, Campbell eliminó las líneas más ofensivamente antisemitas
y algunos de los versos más claramente profascistas.
En el prólogo del libro, el poeta se declara a sí mismo en contra
del :
...humanitarismo ... un sustitutivo artificial de la caridad [que] se declara
invariablemente p o r el lado donde hay más ocasión para una complacencia
sentimental en la inmundicia y hambre d e los otros. Toma p a r t i d o a u t o m á t i -
camente p o r el p e r r o en c o n t r a del hombre, p o r el Judío en contra del Cris-
tiano, p o r el negro en contra del blanco, p o r el criado en contra del amo, p o r el
criminal en contra del juez497.

En el texto del poema prosigue sus ataques contra «el humanitario


librepensador, racionalista, reformador y asaltante de catedrales
que actúa en nombre de la fraternidad», concluyendo que «Hitler
fue a esta degradante farsa como un blanco cordero a una rabiosa
zorilla»'98. Su defensa de Hitler continúa así:
Existe una tiranía mucho p e o r de aquella que se acusa a H i t l e r , cuya m a y o r
opresión es contra los que achican a o t r o s : el intelectual i n v e r t i d o y el judío,
e l despotismo d e los cuales es el más cruel d e todos4g9.
EL PERIODO ESPANOL
DE LA POESFA INGLESA CONTEMPORANEA

En la edición de 1939, el Duce, recientes aún los laureles de las


victorias de Abisinia y España, aparece como el «victorioso Musso-
lini», pero en la revisada posteriormente <<victorioso» ha sido
sustituido por « v a n a g l o r i ~ s o » ~Campbell,
~~. también en 1939,
escribe que en los Estados fascistas «el hambre de los sin trabajo
ha desaparecido casi t0talmente»5~~,discuti ble afirmación que omite,
precavidamente, en 1957. La Sociedad de Naciones era «un
judaizante club de comunistas y masones»502. Se enorgullece
...
de ser centre todos los poetas ingleses de mi tiempo el primero en
proclamar que la democracia ha muerto»503, insistiendo en que
«cuando haya un jefe dispuesto a alzarse contra el gastado infierno
democrático y una nuestro pueblo bajo una esplendorosa estrella, un
Franco, un Mussolini, un Salazar...». Campbell eliminó prudente-
mente en su posterior versión las dos últimas líneas, y transformó
«democrático» en ~ s o c i a I i s t a ~ 5 0 ~ .
(Pujals repudia vagamente el contenido político de Flowering
Rifle :
...en conjunto, el poema no me parece por completo satisfactorio, pues con-
tiene demasiado material efímero. Es como si el poeta, escribiendo al flujo de
cercanas emociones políticas y religiosas, no hubiese dado lugar a depurarlas
para infundirles un valor más universal y perenne. o reducirlas a detalles concretos
poéticamente válidos505.

Esta indefinida justificación no tiene en consideración el hecho de


que Campbell revisó el poema para su segunda edición de 1957,
dieciocho años después de la primera. Campbell se imagina.ba a s i
mismo como profeta506, primitivo atributo que Calvo Serer le
concede tambien507, a pesar de no haber previsto aquél la derrota del
Eje. La mayoría de las correcciones de tipo político que Campbell
hizo en 1 9 5 7 se refieren, como hemos visto, a afirmaciones que
después de la caída de Hitler y Mussolini servirían para considerar
al escritor como estúpido50s y al profeta carente de dones de
vaticinio. Pujals en su juicio citado, parece no darse cuenta de
que las «emociones pollticas y religiosas» del poeta sudafricano
eran, simplemente, las propias de un propagandista de Franco
defendiendo a los rebeldes de la guerra civil.)
Tan extravagante es Campbell en sus loas políticas que llega a
un punto cercano a l o que seria blasfemia en un poema menos
hinchado de palabras como «María», «Cruz», <<Jesús» y otras
semejantes. Compara al general Moscardó con Dios, ya que cada
uno de ellos sacrificóa su (Su) propio hijo609. Y hablando de la influen-
cia de José Antonio Primo de Rivera después de su muerte, dice :
«Y rara vez tal triunfo (desde la Cruz) ha glorificado así la pérdida
de una vida h~rnana>>~lo. Refiriéndose al fundador de la Falange,
EL PERIODO ESPANOL
DE LA POES~A
INGLESA CONTEMPORANEA

utiliza mayúsculas, como en este caso : «Por aquél cuya Ausencia


llena la tierra todan611. Por o t r o lado, s i no blasfemia religiosa, sí
lo es literaria comparar como Campbell hace, las vociferaciones del
general Queipo de Llano con las palabras de Quevedom2.
Pero si el poeta tiene sus héroes -Franco, Salazar, Mussolini,
Hitler, Sanjurjo, Moscardó, Mola, José Antonio, Queipo de Llano-
también tiene sus antihéroes: los republicanos españoles en bloque,
el pobre Negus, Benes de Checoeslovaquia, Léon Blum, todos los
restantes escritores británicos -excepto Wynd ham Lewis, el apolo-
gista de Hitler-, los ingleses, los negros y, especialmente, los judios.
Campbell detestaba a estos últimos, pero su odio más apasionado
l o reservaba, en su edición de 1939, para Marx y Freud. (Es lamen-
table, desde varios puntos de vista, que el sabio vienés no psicoana-
lizara a Campbell, que sufría, sin duda, de un complejo de supe-
rioridad, de manía persecutoria y de obsesión sexual.) Pero después
de la segunda guerra mundial incluyó en su galería de odios a
Albert Einstein, «que nos dio la bomba». (Denuncia también a
ciertos judíos y no judios por robar los secretos atómicos y propor-
cionárselos a Rusia, pero esto no quiere decir que perdone a
Einstein por «darnos» la nueva arma en primer Iugar513.) He aqul
algunas ICneas de Campbell sobre los judíos:
Aun cuando en esta rumia que mastico, /hay un bálsamo para el salivazo del
judío514.
En todas las artes de la degradación versados,
los «coolies» y los agentes de los judíos ...SI5
Y trabajar como un coolie para los judios /conduce más allá de la podre-
...
dumbre, a la putrefacción » (En 1 9 5 7 «trabajar como un coolie para los judíos»
se transformó en «trabajar para los rusos.)516
Pero todos los elementos de la naturaleza, excepto el oro, /esquivarán las
garras convulsivas del «yiddish» ... (En 1957, «yiddish» ha sido sustituido por
«~omunista».~~~~
El menos melindroso elemento que conocimos,
...
que le plazca el roce de la fria y viscosa mano del judío («judío» en 1 9 5 7
aparece como «ladrón».)518
...contra una nación sostener un hedor /en la grasienta pocilga del pederasta
y del judio5lQ. (En 1957, el final se transformó «en la grasienta pocilga de
Auden, Spender» ...)
Hay otros muchos ejemplos que el lector curioso puede hallar
en las obras de Campbell.
N o sólo toda la poesía del escritor sudafricano está teñida de
racismo e ideas fascistas en general, sino ue aparece también deslu-
1
cida por la grotesca defensa que en ella ace de la ahora desacre-
ditada propaganda franquista. Campbell afirma que «el valeroso
Franco»6eo se alzó únicamente para impedir una sublevación
así como, una y otra vez, que las matanzas de
DE LA POES~AINGLESA
EL PERIODO ESPAÑOL CONTEMPORANEA

Badajoz522 no existieron realmente, y que G ~ e r n i c ano ~ ~fue


~
bombardeada. Va tan lejos que añade a estas dos «falsas» atrocidades
una tercera : Pearl Harbour. En un poema dedicado al boxeador
católico Gene Tunney, escribe :
Guernica, Badajoz, Pearl Harbour, son nudos de la misma y vieja cuerda524.
Para Campbell, los miembros de las Brigadas Internacionales eran
«la hez de Europa»5a5,interesante aberración s i tenemos en cuenta
que de los 41 escritores de la clasificación de Calvo Serer, 11 por l o
menos estuvieron, en un momento u otro, luchando en las fuerzas
republicanas. En una nota a pie de página de la edición revisada de
Flowering Rifle, Campbell dice:
«Puesto que los franceses utilizaron senegaleses para sofocar motines en Francia
y la República Española hizo uso de ellos [de moros. n o de senegaleses] para
acabar con la sublevación de Asturias en el 34, las objecciones republicanas a su
empleo son hipócritas »526.

(Dejaremos a un lado la mala redacción inglesa de este párrafo.) La


hipocresía está en el propio Campbell, como él mismo sabía segura-
mente. La derecha francesa utilizó senegaleses para reprimir las
manifestaciones izquierdistas en el país galo, de la misma forma que
la derecha española -Lerroux y Franco- empleó a los moros en
1 9 3 4 para aplastar a la izquierda también. Si, como Campbell
acusa y es probablemente cierto, la República pensaba ofrecer
concesiones a la causa de la independencia de Marruecos en 1936,
se debía a que esa izquierda era esencialmente un movimiento
antimperialistaa7, Los moros que lucharon en favor de Franco eran
pobres e ignorantes mercenarios de las montañas, a los que se les
prometió botín y rapiña. N o pueden ser condenados por los cri-
menes que cometieron en España; la responsabilidad recae ente-
ramente sobre los oficiales que les condujeron a la Península.
A pesar de la afirmación de Calvo Serer de que «la visión
poética de la guerra» de Campbell tuvo el «aval documental» del
episcopado español, es en el lado republicano donde podemos
encontrar una valoración cristiana del papel jugado por los comba-
tientes moros. En Poetas de la España leal, la notable colección
de poesía de la guerra publicada en Valencia en 1937, aparece un
poema de Juan Gil Albert titulado así: «Lamentación: Por los mu-
chachos moros, que, engañados, han caído ante Madrid». Cito
algunas líneas:
Yo levanto m i voz sobre los restos
de vuestro sacrificio miserable,
y o quiero un grave canto dedicaros
a aquel soplo de vida que habéis sido.
EL PERIODO ESPANOL
DE LA POES~AINGLESA CONTEMPORE>NEA

i Nuestro infame dominio a qué reduce


la juventud ligera de esos cuerpos!
Pudimos ser quien alumbrara un día
el libro que en sus frentes se ha dormido,
pero sólo nos queda la vergüenza,
el impasible reto de sus rostros
tras la muerte falaz que han encontrado528.

Es evidente que el racista Campbell, que llamaba a los senegaleses


«chimpancés»529, no podía sentir ninguna emoción humana por
los soldados moros que luchaban en España.
Campbell defiende el analfabetismo, ensalzando al campesino
español,
que aprende menos necedades de los arroyos cantarinos que los mozos de café
orgullosos de saber deletrear el abecedario, puedan mascar de periódicos y
librosbS0.

y añadiendo que
los que trabajan más, los que leen menos, todavia podian distinguir la Bella
de la BestiaS3l.

Esta idea, persistente en Campbell, que la repite en su libro sobre


LorcaSS2 y otra vez en su a~tobiografiaJ3~, puede tener su origen
en Spanish Rehearsal, de Arnold Lunn. Este cita las siguientes
palabras de Aguilera, el oficial de prensa de Franco:
Los rojos están siempre vociferando sobre el analfabetismo en España, pero
si viviesen durante unos pocos meses en las montañas. comenzarían a comprender
que las gentes que no saben leer son a menudo más sabias que las q ~ e s a b e n ~ ~ ' .

La defensa que Campbell hace del analfabetismo no obsta para que


cuente, desdeñosamente, lo que le sucedió con los milicianos de
Toledo, que leyeron su pasaporte al re~és63~. Campbell nunca
menciona a Lunn, ni éste a aquél, al menos en l o que yo he podido
descubrir en el curso de mis investigaciones, a pesar de que ambos
tenían en común sus coetáneas y fanáticas conversiones al cato-
licismo. Sin embargo, y con toda probabilidad, Campbell había
leido por l o menos el prefacio de Spanish Rehearsal ; hay huellas
de aquél en el prólogo de F l o w e r i n g Rifle.
Pujals y Marrero hablan a menudo de la humildad y generosidad
de Campbell; el segundo de ellos escribe:
N o podia referirse a un asunto, por insignificante que fuera, sin que l o hiciese en
nombre de una belleza profunda que le era congénita. La más ligera mala sombra
era algo vedado a su generoso espíritu. Cuántos sabíamos de los que le tratá-
bamos que era el autor de los mejores poemas dedicados a nuestra guerra536.
EL PERIODO ESPAÑOL DE LA POES~ANGLESA CONTEMPORANEA

Pero las obras del poeta no revelan un espíritu ni generoso ni


humilde. En una nota a Flowering Rifle -en su edición de poesías
completas- afirma que su poema The Georgiad es ya «clásico»
y declara que Flowering Rifle l o será pronto tambiér163~.A veces,
el lector de éste último recibe la impresión de que su autor está
utilizando el tema de la guerra civil española simplemente para
vengarse de los restantes escritores ingleses que tuvieron más
éxito que él ; éstos <<queocupan con engaños el castillo de las letras
inglesas hasta que llegue el triunfo final de los mejores>>638.
Los «mejores» eran, desde luego, el humilde Roy Campbell,
Wyndham L e w i ~ y ~unos
~ ~ pocos escogidos con pensamientos
similares e ideas fascistas.
Campbell, como Lunn, no tiene pieaad alguna para con los
defectos de los otros. En otra nota a The Georgiad censura «la
forma en que los grandes matriarcados de Bloomsbury llevan los
negocios de la critica», y declara:
Como se ha visto en este caso, el valor literario del libro no significa nada. La
conveniencia política y social de alabar al autor importaba tanto que la crítica
fue hecha despreocupadamente, sin consultar el contenido de la obra...610

Es curioso notar que la indignada descripción que Campbell hace de


la escena literaria londinense de 1933 puede servir muy apro-
piadamente para la del Madrid de 1961-1962, ya que es obvio
que ni Marrero ni Calvo Serer han leido jamás Flowering Rifle, al
que prodigan tantas alabanzas en bien de la causa.
Roy Campbell y Federico García Lorca
La falta de generosidad, la arrogancia y la maligna mezquindad
de Campbell aparecen como en ningún o t r o lugar en su forma de
tratar a García Lorca. El problema de la explicación de la muerte
del poeta español ha atormentado durante mucho tiempo a los
organismos de propaganda de Franco. Desde el mismo momento
en que se supo la muerte de Lorca, los franquistas adoptaron su
táctica habitual: i negarlo todo! Cuando H. G. Wells, en nombre del
PEN Club, solicitó noticias del poeta al gobernador civil de Granada,
recibió a t a respuesta: «No conozco el paradero de Federico
L o r c a ~ ~Este
~ I . silencio oficial pudo mantenerse fácilmente durante
la guerra civil y la mundial. S i el Eje hubiese vencido, el silencio
hubiera podido continuar indefinidamente, ya que ningún nazi
hubiera pedido explicaciones a Franco por el asesinato de un poeta.
Pero la creciente popularidad de la obra de Lorca en los países de
opinión pública, obligó a los franquistas a enfrentarse con la cuestión,
dedicándose así a buscar una historia que pudiera alejar del régimen
toda sospecha de complicidad en el asesinato. En 1947, Serrano
EL PERIODO E S P ~ Ñ O
DEL LA POES~AINGLESA CONTEMPORANEA

Suñer reveló al escritor mejicano ultraconservador Alfonso Junco


que el responsable del crimen era el antiguo diputado de Gil Robles,
Ramón Ruiz Alonso542. (La idea de que García Lorca había muerto
a manos de los clericales se había extendido ampliamente durante
la guerra misma, y puesta en letras de molde por José Bergamín
en su prefacio a la edición mejicana de Poeta en N u e v a Y ~ r k ~ ~ ~
de 1940.) Más tarde, en 1948, el primer versificador del régimen,
José María Pemán afirmaba en ABC de Madrid que la muerte del
poeta debía ser atribuida a personas desconocidas, sin conexión
alguna con el Movimiento oel Alzamientoj44. En 1 950, Gerald Brenan,
el conocido hispanista inglés. incluía en T h e Face o f Spain una
relación de su visita a Granada y de su tentativa de reunir todos los
detalles existentes sobre la muerte de L0rca5'~. En 1951, Claude
Couffon, un experto francés en temas españoles, publicó un artí-
culo en Le Figaro l i t t é r a i r e 5 4 B
sobre el mismo asunto. Estas infor-
maciones consideraban que el asesinato de Lorca fue uno más de los
cometidos en Granada durante las matanzas masivas que tuvieron
lugar en esta ciudad llevadas a cabo por los defensores de «la ley
y el orden», y no facilitaban el trabajo de los propagandistas de
Franco. Según parece, durantealgún tiempo fue puesta en circulación
otra versión en el interior de España: la de que García Lorca era
un pervertido sexual y que su muerte guardaba cierta relación con
este hecho. Roy Campbell recoge tal historia, y en su edición de
1 9 5 7 de F l o w e r i n g Rifle atribuye el crimen a las tropas de Franco,
que asqueadas por la inmoralidad sexual existente en Granada,
mataron a Lorca mientras llevaban a cabo una purificación general
de la ciudadSJ7.Después, en 1958, Jean-Louis Schonberg publicó en
París un estudio sobre la vida y obras del poeta con un prefacio
de Jean Cass0u~~8. Schonberg hace una acusación formal: el asesinato
de Lorca no tuvo nada que ver con la guerra civil, sino que fue el
resultado de un arreglo de cuentas entre bandas rivales de pede-
rastas. La afirmación de Schonberg es totalmente hipotética, y ni
siquiera Cassou le concede completo Couffon, en o t r o
libro sobre Lorca, publicado en 1962, no admite la tesis de Schon-
berg, ni yo, personalmente, conozco nadie que lo haga, excepto
Roy Campbell y los apologistas de Franco.
Campbell se refiere a García Lorca en sus dos ediciones de
Flowering Rifle, así como en su libro de 1 9 5 2 sobre el poeta y
sus obras. En el poema citado, habla de la muerte de Lorca en los
siguientes misteriosos términos:

i Y qué si García Lorca murió por esto, sorprendido en el momento de aso-


marse al abismo desamparando por algún capricho mefítico su alma, que empalmó,
como una vez se jactó de haber hecho, con el Anticristo ?550.
EL PERlOOO ESPAÑOL
DE LA POES~AINGLESA CONTEMPORANEA

En la edición de 1 939 justificó el asesinato del poeta español con


estas dos líneas (omitidas en la posterior):
« i Es que España iba a dejar escapar u n enemigo / que habia jurado ser fiel
a su adversario a pesar de tener forma de ángel ?»j51
afirmando seguidamente que «el genio que la España traicionada
habia perdido en él» había sido «restaurado con gran ventaja»
por «el águila de nuevas alas», José Antonio Primo de Rivera5S2. A
pesar de que ya en 1 9 5 0 Gerald Brenan había publicado un relato
bastante detallado de la muerte de Lorca, Cam.pbell l o ignora en su
estudio sobre el autor del Romancero Gitano, diciendo única-
mente que «al comienzo del terror en Madrid escapó rápidamente
a Granada, donde fue asesinado en julio de 1 9 3 6 ~ 5 5 Esta
~ . afirmacion
pertenece, más o menos, a la misma línea que la poco comunicativa
postura del gobierno de Franco. García Lorca no escapó de Madrid.
Salió para Granada el 1 6 de julio con el fin de visitar a su familia,
como tenía por costumbre hacer siempre en verano; su cuñado
era el alcalde socialista de aquella ci~dad55~.Garcia Lorca fue asesi-
nado en la noche del 1 9 de agosto. no en julio. Pero, en fin, no pode-
mos esperar exactitud en los hechos narrados por Campbell, quien
también dice en el libro citado que «cerca de tres millones de hom-
bres, mujeres y niños» fueron muertos durante la guerra555.
De cualquier modo, el mayor tributo del sudafricano a Lorca
aparece en una nota a pie de página de la edición revisada de
Flowering Rifle. Dice así:
La sorprendente cantidad d e papel malgastado en esta casi única tachadelasarmas
nacionalistas es típica de la prensa anglosajona. Cuando los nacionalistas entraron
en Granada, los increíbles excesos perpetrados p o r los rojos les hicieron dar
gusto al dedo fusilando a todos los corruptores de niños. notorios pervertidos
y maníacos sexuales. Una reacción natural teniendo en cuenta que la semana
anterior los rojos habían torturado y asesinado a toda persona sospechosa de
cualquier especie de decencia : Maeztu, Calvo Sotelo, Muñoz Seca, el padre Euse-
bio (a punto de ser canonizado) y Antonio [sic] Primo de Riverafueron matados
no p o r sus vicios, sino p o r sus virtudes. Eran intelectuales d e mucha más cate-
goría y murieron mejor que el cobarde Lorca. Si el autor de este poema, superior
poeta que Lorca, como Borges, el gran critico sudamericano, señala, n o hubiese
sido f é r t i l en recursos, podría haber m u e r t o como Lorca, pero a manos de los
rojossM.

Ciertamente, ningún poeta ha escrito nunca un homenaje menos


generoso a un compañero más desgraciado, ni tampoco nunca
ningún poeta ha valorado sus propias obras con tan mal gusto.
Comentemos, en primer lugar, la exactitud de los hechos que Camp-
bell presenta en sus afirmaciones de 1957, cuando habla tenido ya
suficiente tiempo para reflexionar sobre l o que iba a decir. Brenan,
EL PERIODO ESPAÑOLDE LA POESIA INGLESA CONTEMPORANEA

Schonberg y C o u f f o n coinciden en q u e los crímenes llevados a cabo


en Granada p o r los soldados y simpatizantes d e Franco d u r a n t e las
p r i m e r a s semanas d e la g u e r r a sobrepasaron, p r o p o r c i o n a l m e n t e , a
los o c i i r r i d o s en o t r a s ciudades españolas ... C u a n d o Breiian v i s i t ó
Granada en m a r z o de 1949, le fue dada la cifra d e e n t r e 2 0 0 0 0 y
3 0 0 0 0 asesinados"7. Schonberg dice q u e los m u e r t o s en aquella
ciudad f u e r o n d e 1 5 0 0 0 a 20 0 0 0 , y q u e la lista oficial contenía
8 0 0 0 nombres, sin c o n t a r aquellos q u e f u e r o n fusilados e n
Viznar, e n t r e los q u e se hallaba Larca"" C o u f f o n afirma q u e 9 0 0 0
personas f u e r o n matadas en el c e m e n t e r i o oficial y más d e 1 000 en
Viznar5". P o r l o tanto, e n unas pocas semanas, aquellos q u e se habían
alzado -como todavía aseguran- para acabar c o n los crímenes
d e m o s t r a r o n q u e l o habían hecho e n realidad para m a t a r e n g r a n
escala, n o conocida hasta entonces e n España. El asesinato d e García
Lorca n o f u e la «casi única tacha» d e las armas nacionalistas, sino
u n o e n t r e los más d e 1 0 0 0 0 d e los cometidos en la ciudad d e
Granada Únicamente.
Después, C a m p b e l l dice: «cuando los nacionalistas e n t r a r o n e n
Granada...». N o h u b o lucha en Granada antes d e q u e los dos
ayudantes d e l general Campins traicionaran a éste e l 2 0 d e j u l i o
y el e j é r c i t o se sublevara c o n t r a el pueblo5". (El p r o p i o Campins fue
ejecutado después p o r Queipo d e Llano, q u e d e j ó e l cadáver d e
aquél insepulto hasta su p u t r e f a ~ c i ó n ~ El ~'e
. )j é r c i t o d e Franco nunca
«entró» e n Granada p o r q u e los rebeldes nunca p e r d i e r o n esta
ciudad. Las t r o p a s vencieron rápidamente al p u e b l o desarmado.
(Campbell dice q u e la sublevación d e Franco «se adelantó al t e r r o r
sólo en una semana^^^?; sin duda, para el r e t o r c i d o c e r e b r o d e C a m p -
b e l l la i n e r m e situación e n q u e se hallaba la i z q u i e r d a e n todas
partes, incluyendo Granada, e r a o t r a p r u e b a d e q u e aquélla p r e -
tendía i n s ~ r r e c c i o n a r s e ~C ~ u~a. n) d o acabó la lucha en la ciudad d e
l a Alhambra, comenzaron los fusilamientos ~ i s t e m a t i c o s . ~ ~ ~
Llegamos ahora al m e o l l o d e la h i s t o r i a d e Campbell, es decir,
a la tesis d e q u e la m u e r t e d e L o r c a n o f u e sino u n aspecto d e la
l i m p i e z a general q u e realizaron los ultrajados m i l i t a r e s c o n sangre
a causa d e los «excesos sexuales rojos» e n Granada. Esta ciudad
tenía el aspecto, según Campbell, d e m i l Sodomas y G o m o r r a s
juntas. L o q u e sabemos es q u e L o r c a f u e denunciado p o r u n clerical,
t r a i c i o n a d o p o r u n falangista y ejecutado p o r o r d e n d e los militares,
actuando u n c o r o n e l Valdés c o m o representante d e la J u n t a d e
Burgosu5. Dejemos q u e cada una d e las partes interesadas goce d e l
g i r ó n d e g l o r i a q u e l e corresponde, p u e s t o q u e g l o r i a parece descu-
brir C a m p b e l l e n el c r i m e n . Es bien sabido q u e la Iglesia española
concedió a las fuerzas d e Franco una licencia d e caza sine die para
acabar c o n t o d o s los socialistas, comunistas, autonomistas regio-
DE LA POES/A INGLESA CONTEMPORANEA
EL PERIODO ESPAÑOL

nales, sacerdotes vascos, masones, liberales, ateos y sindicalistas,


pero Campbell es e l p r i m e r o que e x t i e n d e la autorización para
que alcance a los desviados sexuales. ( N o conozco la verdad sobre
la vida sexual d e García Lorca ; nunca c o n t r a j o m a t r i m o n i o . Tampoco
José Antonio, candidato l i t e r a r i o d e Campbell.)
Campbell dice q u e Lorca fue u n «cobarde» ante la muerte.
Hasta e l m o m e n t o d e escribir estas líneas nadie que estuviera
presente cuando e l poeta fue fusilado ha osado dar t e s t i m o n i o d e
ello. Quizá Lorca n o presentase ante la m u e r t e la imagen impávida,
la figura masculina d e Roy Campbell vista p o r Roy Campbell. N o
sabemos c ó m o se hubiera c o m p o r t a d o éste en circunstancias si-
milares, f r e n t e a u n p e l o t ó n d e ejecución, Pujals concede gran i m p o r -
tancia a Campbell « h o m b r e d e acción», p e r o es dificil establecer
hasta que p u n t o este rasgo d e l sudafricano es c i e r t o o hasta q u e
p u n t o simple fábula5". I n t e n t ó crear una heroica leyenda sobre sus
propias hazañas en la g u e r r a d e España, p e r o hay serias razones para
creer que exageró n o t o r i a m e n t e sus narraciones sobre su parti-
cipación en e l conflicto. Es probable q u e Campbell saliera del T o l e d o
republicano n o gracias a sus recursos personales, sino a la i n t e r -
vención d e m i e m b r o s del consulado británicox7. Calvo Serer dice
que K e m p h i z o la misma carrera m i l i t a r en España que Campbell;
si es cierto, es verdaderamente e x t r a ñ o que K e m p n o haga una
sola mención de éste.
En apoyo d e su argumento, Schonberg insiste en que la filosofía
esencial de García Lorcaeraapolítica, y que n o h u b o tampoco razones
políticas para matarlo5fi8. Couffon discute esta i n t e r p r e t a c i ó n y, en m i
opinión, con más apropiadas razones. Lorca n o era u n izquierdista
doctrinario, p e r o creía, ciertamente, en la hermandad universal del
h o m b r e más que en e l nacionalismo sectario. C o m o C o u f f 0 n 5 ~ ~
demuestra, Lorca creía en el «humanitarismo» tan detestado p o r
Campbell, y esto e r a razón suficiente en Granada en e l verano d e
1 9 3 6 para matarlo.
Cuando Campbell i n t e n t a valorar las obras d e su desgraciado
compañero en poesía, y dice q u e Maeztu, Calvo Sotelo, M u ñ o z
Secajio, el padre Eusebio571, A n t o n i o [sic] P r i m o d e Rivera «eran
intelectuales de mucha más categoría» q u e Lorca, podemos suponer
únicamente q u e e l sudafricano tenía una medida especial para
tales asuntos espirituales. Y cuando cita a Borges, «el gran c r l t i c o
sudamericano» (2 el argentino Jorge Luis Borges ?) diciendo q u e
Campbell e r a m e j o r poeta q u e Lorca, es o b v i o que e l h u m i l d e y
sencillo a u t o r de F l o w e r i n g R i f l e comparte la o p i n i ó n d e aquél.
Roy C a m p b e l l y l a luz s o b r e n a t u r a l de s u p o e s í a
Al p r o p i o t i e m p o q u e alaban encomiásticamente su c o n t e n i d o
DE LA POES~AINGLESA
EL PERIODO ESPAÑOL CONTEMPORANEA

pólltico, los profesores franquistas elogian la espiritualidad de los


versos de Campbell. Marrero, como se ha indicado más arriba,
considera que la característica más sobresaliente de la poesia escrita
en el lado nacionalista durante la guerra es su «encendido sobre-
naturalismo», y que toda la de Campbell «respira una luz sobre-
natural». Penetremos este brillo sobrenatural que, aparentemente,
envuelve todos los versos de Campbell y veamos algunos ejemplos,
además de los y a citados:
Y en Brunete puedes ver amontonados
pobres idiotas muertos, uno encima del otro,
haciendo una gran paella en la llanura,
sin plato de arroz con cadáveres por granos...572

Y un gran fuego estalla, mientras los hombres


retroceden precipitadamente, y el alarido delirante de la tripulación
prisionera en el tanque invade todo,
mientras que en el hedor llameante del caucho fundido
se oye el crujido, la crepitación y el estallido de la grasa humana573,

D e todas las pestes que el demonio inventó


el olor de la suciedad de los pies del soldado sin Dios es la peor574.

mi o ~ i n i ó n .los citados críticos se han deiado ofuscar Dor el


vocabula;io dé Campbell. Sus versos sobre la guerra civil' están
repletos de palabras de este corte : Cristo, Iglesia, María, Cruz,
Crucifixión, Padre Nuestro, Mártires, Ave María, Cruzada, Divino
y Virgen. Pero un poema extremadamente blasfemo puede ser
compuesto también con esos vocablos, y el de Campbell, en muchos
aspectos, es blasfemo.
El elevado lugar que asignan los críticos franquistas a Campbell
puede ser atribuido, en primer lugar, a Pujals. Los demás, simple-
mente, han seguido los juicios de éste. Decir, como l o hace Pujals y
como Marrero repite, que Flowering Rifle es él más «importante»
poema escrito sobre la guerra civil española, es un insulto a la
generación entera de poetas españoles que compuso mejores versos
sobre el tema. Y entre los ingleses, The Nabara de Day Lewis o el
Spain de Auden, son más «importantes» que cualquier cosa que
Campbell haya escrito nunca sobre España. Marrero va más lejos
que Pujals y califica el conjunto de las poesías en que Campbell
cantó el conflicto español como «los mejores poemas dedicados a
nuestra guerra» Flowering Rifle no tiene nada de «importancia»
excepto su extensión y pesadez. Puede que sea esto l o que Pujals
EL PERIODO ESPAROL DE LA P O E S ~ AINGLESA CONTEMPORANEA

entiende por «importante», pero no consigue aclararlo. Por otra


parte, insiste en que con la muerte de Campbell, Inglaterra perdió
un «importante poeta», añadiendo que la noticia de su fallecimiento
conmovió a todo el Reino Unido575, comparándole, además, entre
otros, con Byron y Pope57e.Marrero confiesa avergonzadamente que
Flowering Rifle no ha sido nunca traducido por entero al español.
Podemos decir aquí al señor Marrero, que F l o w e r i n g Rifle nunca
será traducido por entero al español, como él mismo podría com-
prender s i hubiese leído el poema. Es difícil traducirlo a causa del
«argot» en que está compuesto y de sus forzadas rimas, pero seria
más difícil todavía encontrar una persona que poseyera el talento
suficiente para llevar a cabo un trabajo semejante con cinco mil
versos de rima inglesa y que no tuviese, al mismo tiempo, la
inteligencia necesaria para percatarse de que perdia su tiempo
inútilmente traduciendo F l o w e r i n g Rifle.
Me es doloroso no estar de acuerdo con críticos tan doctos
como Pujals, Marrero y Calvo Serer, pero no considero que la
poesía de Roy Campbell sobre la guerra civil española sea notable
ni por su agudeza política ni por su riqueza espiritual. Hay, sin
embargo, una cualidad que se encuentra más fácilmente en estos
versos que en sus primeras obras. Puede ser debida a la reacción
del colonial que intenta escandalizar al hombre de la metrópoli,
puede ser debida a la reacción del campesino que intenta irritar al
hombre de la ciudad, pero sea cual fuere la razón, está presente en
cada página. Esa cualidad se llama vulgaridad.
Estoy persuadido de que ni Marrero ni Calvo Serer han tenido
nunca en sus manos un ejemplar de F l o w e r i n g Rifle ; s i l o han
tenido, no lo han abierto; s i l o han abierto, no lo han leido; s i l o
han leido, no l o han comprendido. Desafío a ambos críticos a que
repitan sus loas a Campbell, haciendo un prefacio a tales afirmaciones
en el que declaren sin reservas que han leido F l o w e r i n g Rifle
del principio al final.
Católicos antitotalitarios

Oposición católica a l a g u e r r a santa


Calvo Serer dedica dos de sus capítulos a escritores católicos:
«Católicos a n t i t ~ t a l i t a r i o s »y~ ~«Católicos
~ en favor de la España
nacional»578.El primero trata de tres intelectuales franceses :Jacques
Maritain, Frangois Mauriac y Georges Bernanos ; todos ellos, junto
con muchos otros, rehusaron declararse en favor de Franco, con
gran desconcierto e indignación de los clericales españoles. i Por
qué Calvo Serer los llama «antitotalitarios» ? La palabra «totalita-
rio» supone una referencia a cierta forma de gobierno, a una situa-
ción en la cual el Estado posee el poder de manera absoluta. Existen
por l o menos, dos concepciones diferentes del mismo: la de la
democracia política y la de la lglesia Católica, Según la primera,
un régimen totalitario es aquel en el que el Estado detenta el poder
absoluto de tal forma que el pueblo no puede conseguir un cambio
de régimen si lo desea. Según esta doctrina, la Alemania nazi y la
Italia fascista fueron estados totalitarios, l o mismo que la Rusia
soviética, el Portugal de Salazar y la España de Franco l o son todavía.
La lglesia Católica ve el asunto desde o t r o punto de vista. Los
lectores con buena memoria recordarán que durante la segunda
guerra mundial el Vaticano fustigó a los Estados totalitarios ;algunos
observadores consideraron incluidas en estas críticas a los rusos,
otros a los alemanes y otros, incluso, a los italianos y los españoles.
Pero la lglesia supo bien contra quién dirigía su tiro. Para ella, un
régimen totalitario es aquel en el que el Estado administra el poder
de tal manera que la lglesia no puede ejercer libremente sus dere-
chos de origen divino, tales como bautismo, matrimonio, entierro,
educación de la juventud y posesión de propiedades. Desde el
momento en que el régimen de Franco concede a la lglesia tales
derechos, no puede ser considerado totalitario desde el punto de
vista clerical, ya que no goza del poder de una forma absoluta, sino
que l o comparte con la Iglesia.
Una lectura rápida de l o que Bernanos, Maritain y Mauriac
escribieron sobre la guerra civil española es suficiente para consta-
tar que su repulsa de Franco no procede tanto de sus conviccio~es
antitotalitarias como de una razón absolutamente distinta : tales
escritores católicos no aceptaron la tesis franquista de que los
rebeldes estaban empeñados en una «guerra santa». Se negaron a
Yo le aseguro, señor Aguirre, que aquellos sacerdotes sucumbieron por algo
que no cabe consignar en este escrito, y que el hecho no es imputable ni a un
movimiento que tiene por principal resorte la fe cristiana de la que el sacerdote
es representante y maestro...5Q4

i Cuál fue, entonces, la razón para que los rebeldes matasen a estos
sacerdotes vascos ? Mucho después de terminar la guerra civil,
en 1946, el periodista católico mejicano Alfonso Junco escribió :
Hubo, por desgracia, algunos sacerdotes vascos fusilados. Pero fueron unos
cuantos, y no por sacerdotes, sino por separatistas5g6.

Este p u n t o de vista «oficial» es el que fue presentado durante el


curso de la cátedra «General Palafox» de Zaragoza, en 1 9 6 1 ,
p o r uno de los religiosos favoritos del régimen, fray Justo Pérez
de Urbel, Abad Mitrado del mausoleo de Franco en el Valle de los
Caídos:
Pero son muchos los que siguen todavía vomitando el veneno de sus calumnias,
intentando enlodar la victoria espléndida que salvó a España y a ellos. Y hablan
de sacerdotes muertos también de su lado. Si, hubo entre ellos un puñado de
sacerdotes a quienes la justicia tuvo que sacrificar; muy pocos. once sacerdotes
frente a siete mil que sacrificaron sus amigos los comunistas y los sindicalistas.
...
Fueron sacerdotes que se valieron de su autoridad para engañar a sus feligreses,
para llevarlos a la muerte, para luchar en unión con los enemigos de la Fe,
traidores a su Patria y, lo que es peor todavía, traidores a su Dios. Tuvieron que
responder ante la justicia humana no como sacerdotes, sino como atizadores de
...
la lucha, en una forma indigna de su carácter sacerdotal que murieron, no
por ser sacerdotes, sino por ayudar a los enemigos de toda religiónsB6.

Esta alocución del Abad Mitrado merece u n puesto de h o n o r en


todas las antologías sobre la guerra civil española, ya que ilustra
vívidamente el p u n t o de vista clerical. El sacerdote d e los vence-
dores se deleita sobre los cadáveres de los sacerdotes de los venci-
dos. i Ni una palabra de remordimiento! i Y qué excelente ejemplo
de caridad cristiana, tal c o m o se practica en Francolandia!
Pero este t i p o de arengas, si continúa, destruirá la estructura
completa de la mitología franquista. Si e l Caudillo está justificado
p o r matar a u n solo sacerdote opuesto a su cruzada, i cómo puede
alguien condenar a las masas republicanas -abandonadas de todas
las fuerzas de la ley y el orden, que se hablan pasado al enemigo
- e n e m i g o apoyado p o r e l clero-, p o r hacer, mientras las pasiones
estaban desatadas, l o que Franco hacia a sangre fría ?
La reacción de los intelectuales católicos franceses
La actividad organizada de los intelectuales católicos franceses
comenzó a principios de 1937. En febrero de dicho año apareció
CAT~LICOSANTITOTALITARIOS

un llamamiento abierto para acabar con la guerra civil : «contra


todos los crímenes inexcusables, procedan de donde procedan,
debemos, por nuestro honor de cristianos, elevar una protesta
indignada»597.Pero a pesar de su imparcialidad, dicho llamamiento
no podía gustar a los franquistas. Exigía responsabilidades a los
generales por haber comenzado la guerra:
Y nosotros preguntamos también : a aquellos que fueren los iniciadores de
una guerra, civil o con el extranjero, 2 n o les alcanza siempre, cualesquiera que
sean las culpabilidades ulteriores, una terrible responsabilidad en los males y
desórdenes que el conflicto engendra

E l manifiesto continuaba condenando a Franco por los bombardeos


de Madrid:
En el momento en que escribimos estas líneas, Madrid está siendo sistemática-
mente destruido, su población entregada a las angustias de la muerte5@@,

y rechazaba la tesis de la guerra santa:


i Que no se cubra con una máscara de guerra santa una guerra de exterminio !600
Este llamamiento fue firmado por madame Malaterre-Sellier,
Étienne Borne, Francisque Gay, Georges Hoog, Jacques Madaule,
Jacques Maritain, Louis Martin-Chauffier, Emmanuel MounierG01,
Marc Sangnier, Yves Simon, Paul Vignaux y otros, pero no por
Fran~oisMauriacGo2.
La rápida ofensiva militar lanzada contra los vascos por Franco
y sus aliados germanoitalianos, obligó otra vez a los católicos libe-
rales franceses a intervenir. En los primeros días de mayo de 1937,
apareció un manifiesto en favor de los vascos. Comenzaba así:
La guerra civil española está tomando en el País Vasco un cariz particularmente
atrozGoS.

Después de mencionar los bombardeos de Durango y de Guernica


y la amenaza que pesaba sobre los refugiados que se amontonaban
en Bilbao, el manifiesto insistía:
Es hora de señalar que el pueblo vasco es un pueblo católico, que el culto público
no se ha interrumpido jamás en el País Vascoeo*,

y concluía:
Es a los católicos, sin distinción de partido, a quienes corresponde elevar la voz
antes que a nadie para hacer saber al mundo el «massacre» despiadado de u n
pueblo cristiano. Nada justifica, nada excusa los bombardeos de ciudades abier-
tas, como el de Guernicaa03.

Esta vez la primera firma era la de Fran~oisMauriac, apareciendo,


entre otras, las de Hoog, Madaule, Gabriel Marcel, Maritain, Mou-
nier. Merleau-Ponty, Claude Bourdet, Gay y Georges Bidault606.
La caída de Bilbao en el mes de junio produjo una intervención
de «personalidades católicas francesas», entre ellas Mauriac, ante
el cardenal Pacelli, secretario de Estado del Vaticano, quien según
una nota de prensa oficial de la Santa Sede del 2 4 de junio de 1 9 3 7 ,
cablegrafió al primado de España y arzobispo de Toledo para que
hiciera saber al gobierno de Burgos el interés de aquélla en la suerte
que pudiera c o r r e r el pueblo católico vasco y encargar al primado
que «interviniera ante el general Franco para recomendarle la
mayor moderación en las operaciones militares del sector de Viz-
~aya...»~O~

La «carta colectiva» del cardenal Gomá


Si el primado transmitió el mensaje del Vaticano, n o hay prueba
alguna de que el general Franco l o tuviera en cuenta. Por o t r o lado,
el cardenal Gomá se encontraba en esos momentos ocupado con la
«Carta Colectiva» que los obispos españoles iban a d i r i g i r a los
de t o d o el mundo pidiendo comprensión y ayuda para los rebeldes,
la cual apareció el 1 de julio de 1937. Los origenes de la misma
pueden hallarse en la creciente irritación que los franquistas sentian
ante la falta de entusiasmo que la Cruzada despertaba en los am-
bientes católicos de fuera de España. El 1 5 de mayo el cardenal
primado escribió a los miembros de la jerarquía española para
informarles de que el general Franco había solicitado de ellos la
preparación de u n documento que probase la adhesión del episco-
pado español al movimiento rebeldeso8.El documento fue redactado
p o r el propio Gomá y enviado a los restantes obispos en forma de
pruebas de imprenta, para que l o firmasen, el 7 de junio. En la
carta que acompañaba a las pruebas, el primado decía que el
documento había sido escrito especialmente para:
Reprimir y contrarrestar las opiniones y la propaganda adversas que, hasta
en un gran sector de la prensa católica, han contribuido a formar en el
extranjero una atmósfera totalmente adversa al M o v i m i e n t ~ ~ ~ ~ .

La dicha carta del 7 de junio afirmaba también:


Gracias a una información copiosa que tengo del extranjero, le puedo asegurar
que, especialmente en Inglaterra. en Francia y en Bélgica, predomina, hasta
entre los católicos, un criterio contrario al Movimiento Nacional, y que hasta
en los medios que nos son más favorables se cree necesaria una terminación de
la guerra por acuerdo entre las partes beligerantes610.

El t e x t o de l a carta del cardenal demuestra claramente que las


fuerzas que habían inspirado la redacción del documento «colec-
tivo» temían sobre t o d o que los esfuerzos de los católicos intelec-
tuales de los países de la Europa n o fascista pudieran producir una
acción tan anticristiana como la terminación de la guerra civil sin
la «rendición incondicional» de la República.
A pesar de su título, el famoso documento del 1 de julio de
1937 n o fue una «Carta Colectiva» de la jerarquía española;
faltaban las firmas del cardenal arzobispo de Tarragona y las de los
obispos de Ori huela y Vítoriaml. La carta, como toda la propaganda
de Franco, condenaba «la labor tendenciosa de fuerzas interna-
cionales 0cultas»61~ y añadía esta revelación sobre la existencia de
una oposición católica a la Cruzada:
Y l o que nos duele es que una buena parte de la prensa católica extranjera
haya contribuido a esta desviación mental. que podría ser funesta para los
sacratísirnos intereses que se ventilan en nuestra Patria613.

continuando:
Lamentamos que algunos periódicos y revistas que debieron ser ejemplo d e
respeto y acatamiento a la voz de las prelados de la Iglesia, las [nuestras decla-
raciones] hayan combatido o tergiversad^^^^.

La «Carta Colectiva» muestra, e n t r e otras cosas, que dos cardenales,


seis arzobispos, t r e i n t a y cinco obispos y cinco canónigos de la
Iglesia española pueden cometer errores cuando intentan escribir
historia. El cardenal y los que con él firman el documento expresan
su profunda seguridad en la existencia del «complot comunista
ruso». La «Carta Colectiva» afirma:
El 27 de febrero de 1936, a raíz del triunfo del Frente Popular. el K o m i n t e r n
ruso decretaba la revolución española, y la financiaba con exorbitantes cantida-
dessi5,

y continúa diciendo que durante las semanas que precedieron a la


rebelión
desde Madrid á las aldeas más remotas aprendían las milicias revolucionarias
la instrucción militar y se les armaba copiosamente, hasta el punto de que, al
estallar la guerra, contaban con 1 5 0 0 0 0 soldados de asalto y 1 0 0 0 0 0 de
resi~tencia~~~,

y señalando con gran precisión:


La Comisión Nacional de Unificación Marxista. p o r los mismos días, ordenaba
la constitución de las milicias de todos los pueblos617.

Hoy es evidente que si la República hubiera dispuesto de la décima


parte de los hombres entrenados y armados a que aludía la propa-
ganda del cardenal, el pronunciamiento hubiera sido estrangdlado
en su mismo nacimiento. La Comisión Nacional de Unificación
Marxista apenas existió fuera de la mente calenturienta del primado
y s i tal organización ordenó la creación de las milicias populares,
estas nunca fueron formadas, y fue sin armas como el pueblo («la
plebe», como la «Carta Colectiva» dice) hizo frente a los rebeldes,
que sí las poseían, el 1 8 de julio. El cardenal insiste en que el
supuesto «complot» comunista es «cosa documentalmente pro-
bada... el minucioso proyecto de la revolución marxista que se
gestaba y que habría estallado en todo el país...n6l\ Pero el primado
no exhibe los documentos a los que se refiere, y hasta ahora ningún
portavoz de Franco ha sacado a la luz pruebas similares que pudiesen
ser aceptables para un historiador serio619.
El cardenal Gomá perfenecía a la escuela de pensamiento que
cree que cuando algo va mal en España se debe a «influencia extran-
jera». Por l o tanto, «este odio a la religión y a las tradiciones patrias»
fue algo que «llegó de Rusia, exportado por orientales de espíritu
perverso»620.Es un hecho bien conocido que la mayor parte de los
que quemaban iglesias en España no eran los pocos comunistas que
existían, sino grupos más populares y más arraigados en las tradi-
ciones españolas. Los comunistas eran demasiado prácticos para
quemar una iglesia que podía servir algún día como garage o alma-
cén. Y en los paises europeos donde los comunistas son mucho
más numerosos que en España, las iglesias no son quemadas. El
cardenal no podía, naturalmente, reconocer que la Iglesia tuviera
alguna parte de culpa. Y en la «Carta Colectiva» continuaba hipó-
critamente felicitándose a sí mismo de que la mayoría de «nuestros
comunistas» cuando eran «sancionados por la ley», esto es, fusi-
lados por Franco, eran reconciliados con el Dios de sus padres
antes de morir. En Mallorca, decía el primado con evidente placer,
sólo el 2:& había muerto impenitente ; en el sur de España el 2001; y
en el norte quizá menos del 1 O%, y concluía:

Es una prueba del engaño de que ha sido víctima nuestro pueblo6221.

Quizá era una prueba también de ciertas deficiencias de una Iglesia


que no tenia nada que ofrecer a aquellos desgraciados sino una
ocasión de arrepentirse antes de caer fusilados.
El cinismo del cardenal se muestra más claramente todavía en
esta bárbara afirmación de la «Carta Colectiva»: «La guerra es,
pues, un plebiscito armado»622.S i esto era así, por primera vez
los moros y los legionarios extranjeros fueron autorizados para
votar en unas elecciones españolas.
Jacques Maritain contra la guerra santa
Fue también el 1 de julio de 1 937, cuando Jacques Maritain publicó
su declaración más conocida contra Franco y sus cruzados. Apareció
en la Nouvelle Revue Fransaise, y un mes después fue impresa
de nuevo como prefacio al libro del profesor español Alfredo
Mendizábal, Aux o r i g i n e s d'une tragédie623.Maritain decía que
si los republicanos habían cometido sacrilegios, también l o habían
hecho los rebeldes:
Es un sacrilegio profanar los lugares sagrados y el Santo Sacramento, destruir
t o d o l o que está consagrado a Dios, deshonrar y t o r t u r a r religiosas, exhumar los
cadáveres para escarnecerlos, como ha ocurrido en los días tenebrosos que siguie-
ron inmediatamente al estallido de la guerra; y es u n sacrilegio fusilar, como en
Badajoz, cientos de hombres para festejar el día de la Asunción, o de aplastar
bajo las bombas de los aviones, como en Durango-porque la guerra santa odia
más ardientemente que al infiel a los creyentes que n o la sirven- las iglesias y el
pueblo que las llena y los sacerdotes que celebran los misterios, o, como en
Guernica, una ciudad entera con sus iglesias y sus tabernáculos, ametrallando a
las pobres gentes que huyen'j2*,

y que si existió un terror rojo también hubo o t r o blanco:


Los horrores rojos, con l o que ellos han revelado del salvajismo humano, han
sido el tema de varias narraciones ; y el número de crímenes y de expolios debido:
a la histeria de las multitudes y a las violencias individuales, es, sin duda, más
grande de l o que se imagina. Comienzan a llegar testimonios sobre el t e r r o r
blanco. y l o que se sabe hasta ahora permite pensar que alcanza un raro nivel
de crueldad y de desprecio p o r la existencia humana. Pero, i qué! En nombre
de la guerra santa, aquél se lleva a cabo bajo las insignias y los estandartes de
la religión, y la cruz de Jesucristo brilla como u n símbolo de guerra sobre la
agonía de los fusilados, y n i el corazón del hombre n i su historia pueden
soportarlo. U n hombre que n o crea en Dios, puede pensar : después de todo,
es para volver al imperio del orden, y u n crimen exige o t r o crimen. U n hombre
que cree en Dios sabe que no es el desorden l o peor; es como s i los huesos de
Cristo, que los verdugos del Calvario n o tocaron, hubieran sido rotos sobre la
cruz p o r los cristianos625.
Maritain rehusó conceder a los autores de las atrocidades rebeldes el
título de cruzados:
i Que se invoque entonces, si se la cree justa, la justicia de la guerra que se hace,
no su santidad ! Que se mate, si se cree u n deber matar, en nombre del orden
social o de la nación, l o cual es ya bastante horrible, pero que no se mate en
nombre de Cristo Rey, que n o es u n jefe guerrero, sino un rey del perdón y de
la caridad, m u e r t o p o r todos los hombres, y cuyo reino n o es de éste mundo626.

El articulo de Maritain era, en parte, una impugnación de las afirma-


ciones del dominico español padre Menéndez Reigada, que había
escrito que «la guerra nacional española es una guerra santa,
y la más santa que registra la Historia»627. En una nota a pie de
página, Maritain subraya:
El reverendo padre Menéndez-Reigada justifica esta afirmación diciendo que en
la guerra actual es la existencia misma de toda religión, natural o positiva, lo
que está en juego, así como el fundamento natural de la sociedad. Es lícito dudar
que la Providencia no haya encontrado otro medio de salvar estas bases primor-
diales de la vida humana sino con el triunfo militar de los nacionalistas españoles
y de sus aliados628.

También eran contrarios a la posicion del español, los dominicos


franceses, cuya publicación S e p t se opuso a la «Guerra Santa» hasta
que fue suprimida p o r orden del cardenal Pizzardo, funcionario
del Vaticano629. Antes de desparecer, S e p t escribió:
Digase lo que se quiera, la guerra de España no es una cruzada; fue. en primer
lugar, el resultado de un pronunciamiento, e incluye demasiados elementos
políticos para que pueda ser confundida con la reconquista del sepulccro de
Cristo. Que en el plano politico, por consideraciones políticas, por fines polí-
ticos, los católicos se declaren a favor de Franco, l o comprendemos y nos guar-
daremos bien de condenarles por ello. Que se una la causa del catolicismo a la
de los nacionalistas españoles, que se asocie la cruz de Cristo a la bandera de
Franco, es otro problema, que no puede ser resuelto de la misma formae30.

Fran~oisMauriac y V i c t o r M o n t s e r r a t
Aunque la cuestión vasca desapareció de los titulares de los periódi-
cos después de la ocupación de la región p o r las fuerzas de Franco
y la rendición final y perfidia franquista hacia el ejército vasco en
Santoña, los católicos liberales franceses continuaron interviniendo
en el asunto. Mauriac escribió una introducción a la segunda edición,
que apareció en ma o de 1938, del l i b r o d e V i c t o r Monserrat, Le
/
d r a m e d'un p e u p e i n c 0 m p r i s 6 3 ~ . La primera edición se habla
publicado u n año antes, después de la visita que Montserrat había
hecho al País Vasco como corresponsal del periódico católico
«oficial» de Francia, La Croix632. Montserrat había sido duramente
atacado en la prensa franquista p o r su reportaje del 8 de enero d e
1937, en el que aquél había expresado su sorpresa p o r n o haber
encontrado n i un solo prisionero e n t r e las fuerzas de F_ranco en las
Vascongadas. Le fue dada la siguiente explicación:
Las medicinas son escasas y caras i Se figura usted que las vamos a gastar inútil-
mente con ellos ? Las necesitan los nuestros. Debiéndolos matar al fin y al cabo,
no vale la pena curarlos. Se termina con ellos cuanto antes633.

En su prefacio al l i b r o citado, Mauriac atacó a los que defendieron


la utilidad de la rebelión franquista:
Desde hace dos años que una matanza atroz, durante la cual España ha sido
desangrada, arruinada, entregada a potencias extranjeras. utilizada como cobayo
porambiciones rivales admiro que hombres serios continúen asegurando que la
insurrección militar era el camino mejor, el más razonable, el más serio y el más
cristiano6%.

La p a z a m e n a z a a la C r u z a d a
Las continuas atrocidades de los rebeldes y el empeoramiento de
la situación internacional provocaron nuevos artículos contra Franco
de los intelectuales católicos franceses. Mauriac escribió el 1 8 de
marzo de 19 3 8 en T e m p s p r é s e n t :
Los franceses n o saben aún que el mismo espíritu que triunfa en Austria ha
triunfado ya en España, en Abisinia y en China. U n gran número de entre ellos
se complace todavía con l o que ocurre en estos días en España. El pavoroso sin-
cronismo de la entrada de H i t l e r en Viena y de la victoria de los aviadores italo-
alemanes en la frontera catalana, n o les ha abierto los ojos>>6336.

Maritain y Mauriac firmaron e l llamamiento del C o m i t é p o r la Paz


Civil y Religiosa en España, que apareció en marzo de 1938.
Después de protestar contra «los bombardeos aéreos masivos
sobre centros de población civil, en los que los objetivos militares,
si los había, n o podían ser claramente diferenciados», y de señalar
que «Barcelona acaba de ser víctima del más violento bombardeo
que se ha llevado a cabo desde que existe el arma aérea», continúa:
Si razones simplemente humanitarias bastan para condenar tal massacre de
no combatientes, este massacre resulta más repudiable sil es posible cuando los
jefes responsables d e las operaciones dicen defender la civilización cristiana636.

Además de las firmas de Maritain y Mauriac, aparecían las d e perso-


nas bien conocidas en los círculos intelectuales católicos franceses:
Monseñor E. Beaupin, Georges Duhamel, Louis Gillet, Madaule,
Gabriel M a r ~ e I ~ Bourdet
~', y Vignaux638.
Las actividades de u n comité en favor d e la paz debieron
escandalizar profundamente a los santosguerreros,ya que laoportuna
respuesta fue encomendada nada menos que a una figura tan impor-
tante como e l ministro del Interior, jefe de la Falange y de los Servi-
cios de Prensa y Propaganda, e l c u ñ a d í s i m o , Ramón Serrano
Súñer, quien atacó a dicho comité e l 1 9 de junio de 1 9 3 8 , durante
las ceremonias conmemorativas del aniversario de la conquista de
Bilbao p o r las fuerzas de Franco. El ministro español eligió una curiosa
arma para sus ataques: e l antisemitismo. Denunció a Jacques
Maritain, «este judío converso»639, así como al periódico católico
francés La Croix p o r ser «hoy pacifista y, como tal, nuestro
enemigo»640. Para Serrano Suñer,
La sabidurla d e Jaime Maritain tiene acentos q u e recuerdan la d e los sabios de
Israel y tiene las falsas maneras d e los demócratas judíos. N o s o t r o s sabemos q u e
e l está en trance d e r e c i b i r o recibe ya el homenaje d e las logias y d e las sinagogas.
Y tenemos derecho a dudar d e la sinceridad d e su conversión, y ante el m u n d o
católico denunciamos este peligro t r e m e n d o d e traiciónb41.

Había escaso antisemitismo en España, incluso en la Falange fascista,


por lo que esto no fue sino una maniobra táctica. El tema había sido
introducido en el fascismo español por Onésimo Redondo, antiguo
alumo de los jesuítas, que regresó de Alemania en 1930642.Pero el
antisemitismo jugaba un papel insignificante en la propaganda
falangista; si Serrano Suñer l o utilizó para arremeter contra
los católicos liberales franceses, lo hacia más como acto de sumisión
-como quitapeiillos- a los nazis que en una esperanza de posible
adopción, dentro de España, de su racismoB43.(En el volumen que
recoge los discursos de Serrano Súñer, publicado en 1938, la
expresión «judio converso» ha sido sustituida por « c o n v e r ~ o » ~ ~ ,
simplemente.) Sin embargo, siguiendo el camino marcado, toda la
prensa franquista enarboló la misma bandera.
La Voz de España el 21 de junio publicó un articulo elogioso
del discurso de Serrano Suñer, firmado por Antczio Urbina,
marqués de Roza lejo:
Historiando la extraña coincidencia d e q u e tan vergonzosa campaña sea justa-
mente dirigida p o r un judio pretendidamente converso, descendiente tal vez de
esos conversos q u e al alborear nuestro ideal m o d e r n o iban pervertiendo la
conciencia d e España hasta q u e fueron con justicia t r i t u r a d o s p o r nuestros
católicos reyes, que les arrancaron la máscara645.

El 25 de junio ABC de Sevilla escribió:


El judío Maritain es el capitoste de esta infame campaña contra la España auténti-
camente catolica y tradicionaP6.

Unidad, el 2 de julio, declaraba que el escritcr francés era un


«judío converso peligro~isimo.»"~.El 20 de julio, ABC de Seviila,
volvió al ataque, llamando a Maritain «el judío Supuestamente

El 24 de julio, El diario de Navarra preguntaba


Que es l o que molesta al P. M e r k l e n de tal manera q u e l e obliga a inclinarse,
conjuntamente con la judería y la masonería, hacia la horda bolchevique ... ?649.

Ei correo español continuaba:


Maritain n o ha adoptado o t r a postura que la correspondiente a su pasado fangoso.
Es judío, y sus procedimientos n o pueden terler o t r o sello que el d e su raza...
Nunca se insistirá bastante en que contra los judíos es más eficaz el látigo q u e
el argumento650.
Esta racista a r r e m e t i d a c o n t r a el más distinguido d e los filósofos
católicos contemporáneos, Jacques Maritain, orquestada conve-
nientemente p o r t o d a la prensa franquista, n o r e c i b i ó n i una sola -
palabra d e r e p r o c h e d e la jerarquía católica españolae51.
Mauriac replicó a Serrano Suñer en Le Figaro de Paris,
definiendo la verdadera posición d e Maritain:
Jacques Maritain n o es u n «judío converso», c o m o asegura el m i n i s t r o d e
Salamanca. Si l o fuese, n o m e parecería menos digno d e ser admirado y de ser
amado, p e r o n o l o esa5=.

Después d e recordar que su p r i m e r a reacción ante la g u e r r a civil


española había sido la d e u n derechista doctrinario, Mauriac expli-
caba su p r o p i o cambio de actitud y el d e sus amigos:
La presencia d e moros, la intervención masiva de las escuadrillas y d e las tropas
italianas y alemanas, los métodos atroces d e la guerra total, aplicados p o r los
jefes militares contra u n p o b r e pueblo que es su p r o p i o pueblo, los sufrimientos
de los vascos, culpables del c r i m e n d e n o rebelión, enfrentaron a los católicos
franceses c o n u n caso de conciencia doloroso. N o ignoraban, en efecto. que en
el o t r o lado d e la barricada el gobierno legal era sostenido p o r las fuerzas unidas
del marxismo y d e la anarquía. L o que decidió nuestra actitud fue la pretensión
de los generales españoles d e d i r i g i r una guerra santa, una cruzada, d e ser los
soldados de Crist0...=~3

Y Mauriac se d i r i g e directamente a Serrano Suñer:


Los sacrilegios y crímenes cometidos p o r una m u l t i t u d armada y furiosa al día
siguiente d e una rebelión m i l i t a r reprimida, son de u n h o r r o r intolerable.
Nosotros decimos únicamente que los asesinatos cometidos p o r los m o r o s q u e
lucen u n Sagrado Corazón sobre sus chilabas, que las depuraciones sistemáticas,
los cadáveres de mujeres y niños dejados tras si p o r los aviadores alemanes e
italianos al servicio de u n jefe católico y que se dice soldado d e Cristo, son
o t r a clase de h o r r o r , del que vosotros tenéis el derecho d e ser menos sorpren-
didos que nosotros; p e r o ninguno d e nosotros puede i m p e d i r q u e las conse-
cuencias n o sean lamentables para la causa que nos debería i m p o r t a r p o r encima
de todas las demás, y que n o es o t r a sino el reinado d e Dios sobre la TierraG5'.
Mauriac insiste en su psstura antifascista:
Pero queda, queda esta espantosa desgracia que supone el que para millones d e
españoles cristianismo y fascismo se confundan desde hoy, y que n o puedan odiar
al u n o sin odiar también al otrofis5.

Y una vez más, Mauriac se declara en c o n t r a d e las proclamaciones


de guerra santa de los rebeldes españoles:
Jacques Maritain, enfrentándose con toda la potencia d e su dialéctica y t o d o el
fuego d e su caridad c o n t r a la pretensión de los generales españoles de estar
empeñados e n una guerra santa, ha prestado a la Iglesia Católica u n servicio tal
que el f u r o r que suscita nos ayuda a m e d i r su importancia656.
Mauriac también preveía que la sangría continuaría después de la
«victoria»:
Cuando todo parezca terminado comenzará el reinado absoluto de la Fuerza.
Y la Fuerza que se sirve de la Iglesia es la mayor desgracia que puede caer sobre
un pueblo cristiano657.

Mauriac y la ejecución de Julián Grimau


El comunista Julián Grimau fue fusilado en Madrid el 21 de abril de
1963 por crímenes, según se dice, cometidos durante la guerra
civil española. E l comentario hecho por Fran~oisMauriac con este
motivo, aparecido en Le Figaro Littéraire del 4 de mayo de
1963658,servirá para demostrar que el católico francés nunca ha
cambiado de actitud en su oposición al régimen de Franco:
Sí, el pueblo de España ha sido traicionado. abandonado y desamparado por
todos nosotros, comunistas, socialistas, católicos. Si no hubiesen existido Mari-
tain, Bernanos, yo mismo y algunos otros... Es el momento de mi vida en que he
sentido menos ~ e r g ü e n z a ~ 5 ~ .

Mauriac, observando la guerra de España desde un estrecho punto


de vista francés, culpa a la izquierda de la derrota de la República:
Si fueron los soldados de Mussolini, si fueron los «messerschmitt» de Adolfo
Hitler los que permitieron a los generales españoles estrangular a la República,
no impide que triunfasen con la complicidad de Stalin y con la de la SFlO y de
los radicales socialistas franceses660.

y otra vez:
Que Franco, responsable ante Dios y ante la Historia del crimen innumerable
y multiforme que lleva el nombre de Guernica y que Picasso ha fijado en el lienzo
para siempre, que Franco no haya perdonado, después de veinticinco años, a un
servidor de la República, me indigna, desde luego, pero rehuso vociferar con
estas multitudes ciegas cuyos jefes desertarían hoy como lo hicieron ~ i e m p r e . . . ~ ~ '
Pero si Mauriac quiere acusar a la izquierda internacional de
traición a la República Española, debe serle difícil no acusar tam-
bién a los conservadores ingleses, que toleraron repetidamente
que su protectorado portugués interveniera suciamente en España
y que ejercieron un chantaje sobre el vacilante Blum. Y Franklin
Roosevelt, demasiado asustado para actuar democráticamente por
temor a perder los votos de los católicos, debe compartir también
la responsabilidad. Supongamos que incluso después de la amones-
tación de Munich, Stalin hubiese persistido en su aventura española
(y los rusos eran muy cautelosos con las largas di~tancias)6~2;
supon-
gamos que hubiese ido demasiado lejos en España y que las resolu-
ciones de Munich se hubiesen realizado, es decir, que Chamber-
lain y Daladier hubiesen dado a Hitler carta blanca para atacar en el
Este; supongamos, entonces, que Adolfo Hitler fuese el amo de
Europa hoy. Pocas personas, excepto los fieles al régimen de Franco,
podrían desear tal eventualidad. No, la historia no puede perdonar
la traición de que fue objeto España desde 1 9 3 6 a 1939, la debilidad
de la democracia trabada por el peso del lastre capitalista. Todos
tienen su parte de culpa y todos tienen su justificación, más o menos
válida, para su perfidia. Pero la gran, irremediable e imperdonable
traición hecha a España sucedió en 1945, cuando los vencedores de
la segunda guerra mundial podfan haber derribado el régimen de
Franco con un ultimatum beligerante, y nadie Quizá algún
día co.nozcamos la secreta razón de este silencio.
En su comentario sobre la ejecución de Julián Grimau, Fransois
Mauriac se refiere al nudo central del problema español, la legalidad
del gobierno de la República :
Después de la ejecución de Julián Grimau. en lugar de vociferar haríais mejor
respondiendo con precisión a sus jueces y recordarles porque no son justos.
Julián Grimau había sido inspector de la Brigada de lnvestigacion Criminal en
Madrid : la acusación, por l o tanto, ha creldo poder imputarle todos los cri-
menes. i Como si las medidas tomadas por este funcionario del gobierno legítimo
no hubieran sido la respuesta a una sublevacion de los generales apoyada por la
Italia fascista y por la Alemania nazi! ¡Si alguna vez un gobierno legal se ha116
ante un caso de legítima defensa fue el de la República española!664.

La gran indignación de Bernanos

Uno de los mayores problemas de los propagandistas de Franco,


incluyendo a Calvo Serer, ha debido ser la conducta de Georges
Bernanos. Este no era sólo un escritor bien conocido, sin posible
sospecha de pecado de izquierdismo, sino que, a diferencia de Mari-
tain o de Mauriac, había vivido durante más de ocho meses bajo la
dominación rebelde665. Cuando la propaganda franquista se encon-
traba con que un corresponsal extranjero denunciaba, por ejemplo,
ciertas atrocidades, tales como el bombardeo de Guernica o las
matanzas de Badajoz, le llamaban, simplemente, «embustero».
Era una táctica difícilmente utilizable para deshacerse de Bernanos
ante los clrculos cató!icos.
Bernanos fue, quizá, el más angry man de su generación, y su
libro sobre la guerra civil española, L e s g r a n d s c i m e t i e r e s s o u s
l a luneB68,es un libro iracundo. Apareció primeramente en París,
en 1938, siendo publicada la traducción inglesa, poco después, en
condres y Nueva York66'. Bernanos volvió a tratar de la guerra
Livil un año más tarde en S c a n d a l e de la vérité668, obra tan
iraada como la anterior. Calvo Serer dice sobre el escritor francés:
Las interpretaciones d e Bernanos sobre la injusticia e ilegalidad del Alzamiento,
descansan sobre una gran ignorancia d e la realidad española : su e r r o r fundamen-
tal está en extender a t o d a la España nacional la responsabilidad d e aquellos
excesos cometidos en Mallorca en la represión, durante las primeras semanas
del Alzamiento, cuando la isla se encontraba bajo la amenaza d e u n desembarco

Si el asunto n o fuera tan espantoso, serla divertido ver de que


forma se embrolla quien como Calvo Serer intenta defender los
argumentos franquistas de la guerra civil. Por ejemplo, Calvo
Serer afirma que nadie puede culpar a la España Nacional de l o
que sucedió en Mallorca. Entonces, cómo pueden los rebeldes
acusar a la España republicana de cada uno de los excesos -la
palabra exacta que Calvo Serer debe usar es «asesinatos»- que
tuvieron lugar en la zona republicana? Los crímenes en esta
Última fueron cometidos cuando los hombres que habían jurado
defender la ley y el orden faltaron a su palabra, traicionaron al
Estado y se sublevaron, dejando la calle en manos de las masas, justa
y vengadoramente enfurecidasa70;p o r el contrario, los crímenes en
la Espana rebelde, como en Mallorca, amén de mucho más nume-
rosos, fueron metódicos, organizados, firniados p o r los militares y
bendecidos p o r la Iglesia.

C a l v o Serer y l o s «excesos» rebeldes


Calvo Serer intenta justificar los asesinatos llevados a cabo en
Mallorca, p o r el hecho de encontrarse la isla amenazada de una
invasión «roja». Si era apropiado y conveniente matar campesinos
republicanos porque una invasión «amenazaba» la isla, con qué
especie de lógica clerical pueden reprochar los rebeldes a las masas
republicanas p o r matar n o cuando éstas estaban simplemente
<<amenazadas», sino realmente enfrentadas con invasores extran-
jeros, p r i m e r o moros y legionarios, luego portugueses, alemanes e
italianos ?
Calvo Serer n o deberia haber abierto e l «dossier» de los
«excesos» cometidos p o r los rebeldes. Quiere limitar éstos a la isla
de Mallorca. i Cree honradamente que los asesinatos de esta isla
fueron únicos en la retaguardia rebelde ? i Es tan inocente como
para n o saber que desde e l mismo dla del alzamiento los sublevados
fusilaban a toda persona sospechosa d e disidencia, desde limpiabotas
a generales ? (La orden de ejecución podía ir firmada p o r u n alto
oficial y al campesino se l e podían brindar los consuelos de la fe
católica, pero, a pesar de ello, e l crimen seguía siendo crimen.) Y
si los asesinatos marchaban lentamente en Galicia, en Extremadura
en Andalucía, en Asturias, en el País Vasco al final de l a guerra, e l
ejército y la Iglesia de España tenían todavía por delante años de
pesado trabajo para acabar con los infelices capturados en el
momento del final derrumbamiento republicano.
Calvo Serer limita su reconocimiento de los «excesos» en
Mallorca a «las primeras semanas» de la rebelión. Porqué a las
«primeras semanas» ? Bernanos escribe:

La cifra que voy a dar me ha sido facilitada por uno de los jefes de la represión
en Palma. La que el pueblo piensa es muy diferente. N o importa. A comienzos
del mes de marzo de 1937, después de siete meses de guerra civil, la cifra era
de tres mil asesinatos de este tipo. Siete meses son doscientos dias, es decir,
una G'kdia de quince ejecuciones por días71.
Bernanos insistió sobre este asunto un año más tarde en Scandale
de la vérité:
Si es verdad que seis mil sacerdotes han sido horriblemente ejecutados por los
rojos. también ha sido muerto el mismo número de campesinos o de burgueses
mallorquines, absolutamente inocentes de esos crímenes672.
Es muy instructivo señalar aquí que Montero, en su monumental
aunque parcial estudio de las pérdidas de la Iglesia durante la guerra
civil, da para la isla de Mallorca la cifra de tres muertos673.
Calvo Serer subraya que Bernanos hace hincapié en ciertos
«errores y desviaciones» en la orientación de la España Nacional,
de los cuales, dice el crítico español, eran responsables «personas
singulares»674; pero, insiste Calvo Serer, esos errores y desviaciones
no pueden ser imputados a «la totalidad del Movimiento» ni pueden
anular la «significación más profunda» del alzamiento franquista.
Y para concluir con su argumentación, Calvo Serer, después de
citar a Bernanos como sigue :
No es el uso de la fuerza lo que me parece condenable, sino su mistica; la
religión de la fuerza puesta al sercicio del Estado totalitario, de la dictadura de
la Salvación Pública considerada no como un medio, sino como un fin676,
declara :
...vista la historia con serenidad, hay que convenir en que la España nacional no
recurrió a la violencia como un fin, sino como un medio, y en circunstancias
extremas...676.
Sí, sobre todo estudiemos el asunto con serenidad. Las tropas de
Franco entraron en Madrid el 28 de marzo de 1939. Para todos los
efectos prácticos, la guerra había terminado. Sin embargo -2 y es
posible que Calvo Serer no l o sepa ?- los fusilamientos continuaron
y continuaron durante meses y años. Desde luego, eran fusilamientos
oficiales. Pero, dónde estaba el enemigo que amenazase con un
desembarco la costa española ? Quién era el enemigo ? i Hitler ?
Churchill ? i Mussolini ? i La Francia derrotada ? i Cuáles
fueron las «circunstancias extremas» que justificaron esta sangría ?
Tomemos solamente dos víctimas bien conocidas. Luis C ~ m p a n y s ~ ~ ~
fue arrestado por la policía falangista y la Gestapo en la Francia
ocupada, conducido a España y ejecutado diecisiete meses y medio
después de la terminación de la guerra civil, cuando había desapa-
recido, sin duda, toda amenaza de invasión hacía mucho tiempo.
Porqué ?JuanPeiró, el antiguo ministro de Industria de la C N T fue
devuelto a España de la misma forma y ejecutado en Valencia en
194267\ 2 Por qué ? Un hombre más afortunado, Francisco Largo
caballero, cayó en las manos de la Gestapo en la Francia ocupada
en 1943 y fue enviado al campo de concentración de Oranienburg,
siendo liberado en 1 9 4 5 por las tropas rusas679.Largo Caballero
escribió que fueron conducidos a dicho campo de concentración
cinco mil republicanos españoles, de los que un 90% murió en el
mismoe80. Mientras tanto, los que habian vencido en la guerra civil,
el general Muñoz Grandes, el presente ministro de Asuntos Exte-
riores de España, Castiella, y otros franquistas estaban en la Divi-
sión Azul, luchando al lado de los nazis para perpetuar el fascismo.
Los secuestros de republicanos españoles en Francia indigna-
ron violentamente a Bernanos, que en 1945 decía:

1 N o comprendéis que ni la victoria será suficiente para borrar esta mancha


hecha a nuestra historia por la entrega a Alemania de los judíos antinazis refu-
giados entre nosostros y la de los republicanos españoles a Franco ?6B1

Calvo Serer no comprende a Bernanos


Calvo Serer no puede comprender a Bernanos porque el intelectual
franquista razona como los sacerdotes de Mallorca, que fueron
quienes provocaron directamente la gran ira de Bernanos. Calvo
Serer no alude en ningún sitio al punto central de los libros del
católico francés sobre el conflicto español: su oposición a la guerra
santa proclamada por Franco. El hecho que Bernanos rehusaba
aceptar era éste: que en la isla de Mallorca, donde ni las personas
ni los bienes eclesiásticos habían sido atacados antes de la guerra,
donde los rebeldes habian detentado el poder en todo momento,
la Iglesia y sus dignatarios participasen tan Inaturalmente en la
matanza de los enemigos. En una réplica a las críticas hechas por el
reverendo padre Du P a s ~ a g e ~S.~J.~ ,a Les grands cimetieres
sous la lune, Bernanos dijo:
No me indignaron tanto los asesinatos cometidos en Mallorca como el hecho
de que fueron aprobados públicamente por la gran mayoría del clero, frailes y
monjas de esa desgraciada islaaB3.
El escritor francés n o se sorprendió p o r q u e las masas republicanas,
que estaban abiertamente c o n t r a la Iglesia, destruyeran y matasen ;
l o q u e sí le s o r p r e n d i ó fue el hecho de q u e nadie de la organización
eclesiástica d e Mallorca manifestase una reacción cristiana ante los
asesinatos d e gentes inocentes. Escribía en 1939:
Es preciso que la Cristiandad liquide este asunto de España, es preciso que la
verdad sea dicha sobre España. i Basta de frases! i Os habéis vengado, decidlo!
Cuando tenemos la desgracia de ceder ante el espíritu de la venganza, nos
vengamos nosotros mismos, no encomendamos tal tarea a un general provisto
de una bendición episcopal. El asunto de España emponzoña la Cristiandadas4.

Estas palabras f u e r o n escritas cuando Bernanos supo la caída d e


Barcelona. Sus experiencias d e Mallorca n o l e permitían hacerse
ilusiones sobre la suerte q u e esperaba a los republicanos capturados
en la desmoronada retaguardia :
Los medios clericales que me son más hostiles tienen más información que yo
sobre la depuración llevada a cabo por los franquistas y los métodos de guerra de
...
los moros y de la Legión Podría citar el nombre de un dominico al cual un
jesuita español aseguraba, hace un año, que una auténtica restauración del cris-
tianismo en su p a [ ~no seria posible sino a cambio del sacrificio de dos millones
de cabezas de incorregibles malvadosss5.

Cuando P.-H. Simon dijo, en una critica hecha a Scandale de la


vérité, q u e Bernanos usaba frases q u e u n católico nunca escribiría,
este r e p l i c ó en Temps présent:
Nunca se comprenderá nada de mi libro si no quieren tenerse en cuenta mis
experiencias en España. Qué he visto funcionar en Mallorca ? Un sistema regular
de exterminacibn de elementos de todas las clases considerados indeseables,
al ritmo de por lo menos quince víctimas por día ( 3 000 en siete meses. cifra
proporcionada por un funcionario y, sin duda. inferior a la verdadera); esta
población diezmada había adherido, sin embargo desde los primeros
momentos a la insurrección. Durante los tres meses precedentes, desde que
triunfó el Frente Popular, no se había registrado en Mallorca atentado alguno
contra nadie -ni manifestación violenta, ni huelga revolucionaria- que justi-
ficase tales represalias. La depuración, por lo tanto, ha revestido el carácter de
una experiencia política, social (y me atrevo a añadir, pesando bien mis palabras :
religiosa) hecha a sangre fría, con método, N o hubiera podido llevarse a cabo
sin el apoyo de una fuerte opinión pública. Este patrocinio moral le fue propor-
cionado por la población católica y el clero : un clero no sólo tolerando el
sistema, sino aprobándolo, en los templos o fuera de los templos, en el púlpito
O en el confesionario. Esto es lo que yo he vistosss.

Había o t r o detalle d e la «guerra santa» que indignaba a Bernanos.


No h u b o apenas «guerra» en Mallorca, n o h u b o sino pelotones
asesinos, Los «rojos» m u e r t o s en la isla n o l o f u e r o n p o r soldados y
generales, sino p o r gavillas d e criminales. U n a escena típica, según
Bernanos, de los «excesos» cometidos en Mallorca, era, por ejem-
plo, ésta:
niños de diecisiete años i r en pleno día para sacar de sus casas y fusilarles contra
lar tapias de sus pobres jardines, ante los ojos de sus mujeres y de sus hijos, a
hombres de cabellos grises, todo con la aprobación de los curas, de los maestros
y de las piadosas mamásss7.
Bernanos era un conservador. Lamentaba profundamente constatar
que el terror blanco, provocado y causado por aquellos elementos
de la sociedad que deberían ser superiores moralmente, es siempre
mucho más repugnante que el rojo. Bernanos había sido educado
con las historias sobre los actos de violencia de la Revolución Fran-
cesa. En Mallorca los papeles se habían cambiado. El defensor tra-
dicional del orden, la derecha, estaba exterminando a la izquierda:
Yo he visto a los católicos y a los sacerdotes de Mallorca aceptar éste legado de
a Convención. Sus amigos hablan ahora de la guerra santa. i Pero quién habla de
guerra o de soldados ? N o os habeis aliado con Hoche o con Kleber, sino con
Fouquier-Tinville y con MaratesB.

El conservador Bernanos estaba ofendido y se consideraba traicio-


nado por el salvajismo de las personas más respetables de Mallorca,
que se habían comportado -una vez autorizados para asesinar
bajo el «patrocinio moral» del clero68g- peor, en comparación,
que los más bajos y menos privilegiados elementos de la sociedad
española.
9

Los católicos en favor de la España nacional

Este es uno de los pocos capítulos del libro de Calvo Serer encabe-
zado con un ti tu lo apropiad^^^^. Los propagandistas católicos enarbo-
laron la bandera de Franco en la mayoría de los países occidentales
en que la opinión pública era libre. N o era necesario un esfuerzo
semejante en Alemania, Italia o Portugal, ni podia ser llevado a
cabo en la Union Soviética. Estos propagandistas católicos fueron
especialmente activos en Inglaterra y en los Estados Unidos, donde
constituyeron una agresiva minoría. En Francia, los intelectuales
católicos, como Bernanos, Maritain y Mauriac, asl como el grupo
formado en torno a la revista Esprit, eran antifranquistas;
Calvo Serer cita Únicamente de entre los católicos franceses parti-
darios de Franco a Paul Claudel,del que ya hemos tratado en un
capítulo anterior.
Para ilustrar su tesis del franquismo de los católicos, Calvo
Serer cita también a dos ingleses, S i r Arnold Lunn y Hilaire Belloc.
(Desgraciadamente para el critico español, Belloc, que tenía
cierta fama literaria, escribió poco sobre la guerra de España, y
Sir Arnold, que escribió mucho, tenía poca fama.) Calvo Serer no
cita un sólo escritor norte o sudamericano, a pesar de que fue preci-
samente en los Estados Unidos donde la Iglesia ganó la batalla
política, su primera victoria en aquel pais. Habla, en cambio, de
una propagandista católica de la organización Pro Deo de Ginebra,
Aileen O'Briensgl, que escribió y dio conferencias en los Estados
Unidos en favor de Franco, intentando mantener el embargo de
los envíos de armas para la República. Calvo Serer no menciona,
por o t r o lado, a otra mujer que también trabajó para la causa
rebelde en Norteamérica, JaneAndersonbe2, marquesa de Cienfuegos.
Cuando terminó la guerra, la marquesa, como podia suponerse,
continuó su cruzada personal e incluso, según la prensa, se reveló
como locutora en la emisora berlinesa de Goebbels.
Belloc y la guerra de España
Hilaire Belloc fue, como Lunn, un prolífico autor, pero sobre la
guerra civil española no escribió sino unos pocos artlculos, a pesar
de que, de acuerdo con la bibliografía contenida en el libro de Robert
LOS CATÓLICOS E N FAVOR DE LA ESPAÑA
NACIONAL

Speaight, H i l a i r e Belloc, éste publicó 23 volúmenes entre 1936


y la fecha de su muerte, ocurrida en 19536Q3.Como muchos otros
simpatizantes de Franco, Belloc no encontró, probablemente, una
gran fuente de inspiración en el tema. Antisemita durante toda su
vida (hasta el final de ella alardeó de creer culpable a Dreyfus),
Belloc no halló nada nuevo que decir a propósito de la guerra y,
simplemente, repitió sus viejos temas. La escasa calidad de su
contribución a la causa franquista puede apreciarse bien en un
texto aparecido en la publicación oficial de la España nacional en
Londres, donde Belloc opina que el conflicto «es una prueba de
fuerza entre el comunismo judío y nuestra tradicional civilización
cristiana>>694.Esta era la «línea» de los católicos extremistas de Ingla-
terra y los Estados Unidos, la «línea», por ejemplo, del más efi-
ciente propagandista de Franco en Norteamérica, el sacerdote
antisemita C o ~ g h l i nque
~ ~ amenazó
~, a los judíos con un «pogrom»
s i continuaban apoyando a la «comunistizante» República española.
La campaña del padre Coughlin acabó al mismo tiempo que fracasó
la organizada contra el embargo de armas, en enero de 1939
terminando en una victoria política para la Iglesia Católica. Resulta
irónico leer ahora -como en el New Y o r k Times696 del 2 de
noviembre de 1962- las repetidas imputaciones acerca del anti-
semitismo soviético: el representante australiano en las Naciones
Unidas acusó a Rusia de perseguir a los judíos, mientras el delegado
de este país, defendiendo a su gobierno, «citó estadísticas que
demostraban que una alta proporción de puestos profesionales,
artísticos y políticos estaban en manos de judíos». Estos datos
servirán, seguramente, para los alegatos de un nuevo Coughlin
o un nuevo Belloc.

Los escritos d e L u n n sobre la g u e r r a de España


El caso de Lunn es distinto. Fecundo escritor, acababa de con-
vertirse a la fe católica cuando comenzó la guerra civil en España.
Escribió y pronunció conferencias sobre ella indefinidamente, y es
un buen ejemplo de divulgador franquista anglosajón y católico.
Calvo Serer menciona únicamente un libro de Lunn, sus M e m o r i a s
(el título exacto es M e m o r y t o l r l e r n ~ r y ~aunque
~ ~ ) , Lunn escribió
mucho más sobre España. En el apogeo de su afán propagandista,
produjo o t r o libro, Spanish R e h e a r ~ a l publicado
~~~, en Inglaterra
y en los Estados Unidos, y dos folletos, Spain a n d t h e C h r i s t i a n
Fronte99y The U n p o p u l a r Front700.El «ensayo» de Lunn sobre
España no fue, como podría pensarse, ni alemán ni italiano, sino
«rojo»701. Su autor afirma que el libro le fue sugerido por el «pre-
m i e n , Chamberlain7Oa; la reputación del hombre del paraguas está
LOS C A T ~ L I C O SE N FAVOR DE LA ESPAÑA
NACIONAL

ya l o bastante desprestigiada sin necesidad de tener en cuenta esta


enorme cantidad de errores y falta de información que la obra de
Lunn supone. Este insistió sobre el tema de la guerra civil en el
citado M e m o r y t o M e m o r y , de 1 9 5 6 , y en And y e t s o N e w 7 0 S
de 1 9 5 8 . Los trabajos de Lunn sobre España n o son ni mejores ni
peores que o t r o s libros escritos en inglés en favor de Franco,
como los de Douglas Jerrold701 en Inglaterra o los de los padres
joseph F. Thorning70j y Joseph B. Code708 en Norteamérica, e n t r e
otros. N i n g u n o de ellos posee seriedad «literaria», p e r o como
Calvo Serer dice, influyeron en la opinión pública de la época.
Calvo Serer n o hace interpretación alguna de esta propaganda
franquista. Para comprender a Lunn y a sus compañeros debe
intentarse i n t u i r las dificultades con que tuvieran que enfrentarse
los portavoces de la Iglesia que defendieron la rebelión de Franco en
los países democráticos707: n o podían defender un ataque armado
contra el gobierno legalmente constituido en España; n o podían
defender el asesinato de los prisioneros republicanos; n o podían
defender los bombardeos aéreos contra la población civil republi-
cana; n o podlan defender el establecimiento del fascismo en España;
no podían defender la ayuda prestada p o r H i t l e r y Mussolini a
Franco. Frente a este dilema, los representantes de la Iglesia,
llevados p o r una especie de pánico, recurrían a la completa negación
de unos hechos, falsificando otros, inventando historias, tachando
de calumniadores a todos sus oponentes. Esta desesperada actuación
no dejaba de producir cierto efecto entre los hombres de buena
voluntad en el Occidente, para quienes era difícil llegar a creer que
un sacerdote o u n portavoz seglar de la Iglesia proclamase delibera-
damente falsedades y mentiras.
N o estará fuera de lugar que echemos una rápida ojeada a l o
que Sir A r n o l d Lunn escribió sobre la guerra. Comprensiblemente,
Calvo Serer o m i t e toda referencia a esos «hechos». Podrían ser
molestos tanto para é l como para el autor de los mismos.
Sobre las elecciones de febrero de 1 9 3 6 y el estallido de la
guerra civil, Lunn dice l o siguiente:
La elección que llevó al poder al Frente Popular fue el terror rojo que
provocó la sublevación aseguró su éxito...7og La guerra civil fue precipitada por
el asesinato de Calvo Sotelo a manos de la policía.,. Franco se alzó a tiempo
de evitar un coup d'état que inauguraría una dictadura roja...710 El documento
secreto encontrado en las oficinaí del Partido Comunista de La Línea... contiene
detallados planes para una revolución comunista711.

La mejor información sobre t o d o l o que se refiere a las elecciones


de 1936 es proporcionada p o r José Venegas en su folleto Las
elecciones d e l F r e n t e Popular712, publicado en Buenos Aires en
LOS C A T ~ L I C O SEN FAVOR DE LA ESPAÑANACIONAL

1 9 4 2 . Cattell, Thomas, y Broué y Temime dan explicacionts


muy apropiadas de la victoria electoral izquierdista, y Bolloten
acepta sin discusión la misma713;incluso la historia de Seco Serrano,
aparecida en Barcelona en 1962, admite la realidad de esta

En cuanto a los desórdenes que «provocaron la sublevación»,


el l i b r o de Bolloten, publicado en España en 1 9 6 1 con una i n t r o -
ducción del actual ministro franquista de Información, Fraga Iri-
barne, dice de ellos: «...disturbios debidos, en gran parte, a la
reacción ante la política de los gobiernos de derechas, que habían
regido el país desde diciembre de 19 3 3»'15. Nadie ha estudiado este
periodo de la República española con tanta atención y minuciosidad
como Bolloten, y sus conclusiones constituyen una requisitoria
contra las derechas españolas, n o contra las izquierdas. Asimismo,
los numerosos trabajos aparecidos en la España de Franco sobre los
preparativos de la revuelta, indican que algunos de los planes para
el alzamiento militar habían comenzado a organizarse incluso antes
de la victoria del Frente Popular, y que fueron escasamente condi-
cionados p o r los desórdenes subsiguientes716. Por o t r o lado, es poco
probable que los generales prepararan su aventura militar sola-
mente con el fin de hacer cesar las matanzas; sin duda alguna,
también ellos pretendían participar en las mismas, y hay que confesar
que l o hicieron admirablemente.
Lunn se hace eco de la manoseada «sangrienta realidad» a que
G i l Robles aludió el 1 6 de junio de 1 9 3 6 , para señalar que, en
cuatro meses. 2 7 9 personas habían sido asesinadas en España717.Lunn
n o explica cuantos de esos crímenes fueron llevados a cabo p o r
amigos del propio G i l Robles, Calvo Sotelo, ]ose A n t o n i o y otros
miembros de la oposición derechista. Esta situación es la que
«obligó» a actuar a los generales. Thomas, que se inclina a la indul-
gencia a la hora de calcular las muertes cometidas p o r los militares,
cree que en los nueve meses comprendidos e n t r e el 1 de abril y el
3 1 de diciembre de 1 9 3 9 , las fuerzas de Franco ejecutaron a 9 000
personas718.Españaestaba, oficialmente, en paz. Los generales habían
conseguido superar el porcentaje de crímenes en un 1 500:: en
relación a la anterior época de preguerra. Un notable éxito.
Los preparativos finales para la sublevación de Franco iban ya
bastante adelantados cuando Calvo Sotelo fue asesinado719. Su m u e r t e
sirvió, con toda probabilidad, para que los restantes conspiradores
pusieran más empeño en n o ser descubiertos. Es u n e r r o r histórico
decir o pensar que la nación se alzó como protesta contra la m u e r t e
de Calvo Sotelo, quien, sin ningún género de duda, jamás contó con el
apoyo popular. Los militares se hubieran sublevado aproximadamen-
t e en la misma fecha que l o hicieron,con Calvo Sotelo m u e r t o o v i v o
LOS C A T ~ L I C O S
E N FAVOR DE LA ESPARANACIONAL

La historia de que Franco se rebeló para impedir una insurrec-


ción comunista es analizada desde un p u n t o de vista político p o r
Cattell en su l i b r o Communism and the Spanish Civil War720
rechazándola completamente. También es descartada en la o b r a
de Bolloten, publicada en España en 1961721.LOS«documentos»
sacados a l u z p o r los rebeldes para apoyar sus iatenciones consti-
tuyen una rara muestra de estupidez en esta edad científica722.
Lunn sobre las atrocidades franquistas
Sobre las atrocidades cometidas p o r el ejército sublevado en
Badajoz y otros lugares, Lunn escribe:
El m i t o de Badajoz ha sido desenmascarad^...^^^ E l más popular d e todos los
...
mitos rojos es el de las famosas matanzas d e Badajoz los falsos asesinatos en
masa atribuidos a los nacionales ...724 Los abogados socialistas (leáse «comu-
nistas»)... fueron ejecutados después d e haber sido juzgados p o r u n t r i b u n a l
militar...725 Los nacionales ejecutan, los rojos asesinan...726 Franco merece ser
...
felicitado p o r e l enorme t r i u n f o conseguido como consecuencia d e haberles
hecho juzgar p o r tribunales militares...7a7

Todos los historiadores responsables que escriben hoy sobre laguerra


civil dicen que las matanzas de Badajoz t u v i e r o n lugar realmente728.
Incluso James Cleugh, partidario de Franco, afirma en Spanish
Fury, publicado en 1961, que «no puede caber duda alguna» de
que 2 000 republicanos fueron ejecutados en la plaza de t o r o s de
la ciudad extremeña729. Los españoles creen generalmente que los
crímenes de Badajoz se llevaron a cabo, ya que todos han visto, en
sus propios pueblos y ciudades, acontecimientos semejantes. Existe
sobre e l «mito» de Badajoz un testimonio injustamente olvidado,
el de John T. W h i t a k e r en su l i b r o W e Cannot Escape Historyi30,
valiosa obra publicada durante la segunda guerra mundial, una
época en la que los libros interesantes eran fácilmente desplazados
p o r los titulares de los periódicos. (Este l i b r o es hoy poco utilizado
por los investigadores americanos de la guerra civil española a causa
de su errónea catalogación en la Biblioteca del Congreso en
Wáshington.) W h i t a k e r fue corresponsal del New York Herald
Tribune con las tropas de Franco durante los primeros meses de
la guerra; en su citada obra dice a propósito del asunto de Badajoz:
El coronel Yagüe, que mandaba las fuerzas franquistas en Badajoz, sonreía
ante esas dudas. «Naturalmente que los hemos matado», m e dijo, Qué suponía
usted ? 2 Iba a llevar 4 000 prisioneros rojos con mi columna, teniendo que
avanzar c o n t r a reloj ? i O iba a dejarlos a mi retaguardia para que Badajoz fuera
r o j o o t r a vez ?»731

Leyendo a los apologistas de Franco, como Lunn, aparece claro que


se muestran horrorizados n o p o r la idea de matar seres huma-
LOS CAT~LICOSEN FAVOR DE LA E S P A ~ A NACIONAL

nos, sino por la de ejecutar a alguien sin haber preparado pre- 1


viamente su «dossier». S i la orden para pasar por las armas a los
prisioneros republicanos estaba firmada por una autoridad militar
, 1
1
-incluso por una autoridad que lo era, precisamente, por haber I
matado algunas horas antes a su general a causa de la negativa de l
éste a sublevarse-, nadie entre los franquistas ni entre sus simpa-
tizantes extranjeros p r ~ t e s t a r i a ~ ~En
a . realidad, como Whitaker y
otros corresponsales testifican, miles de republicanos eran, sencilla-
mente, matados inmediatamente, sin pretensión alguna de juicio.
Pero la apariencia de legalidad militar calmaba muchas conciencias
cristianas, y cuando la autoridad militar estaba respaldada por el
poder moral de la Iglesia, los disparos de cada madrugada, una
tras otra, parecían una parte normal de la vida cotidiana. Qué
otra cosa podría pedir un obrero sino que su orden de ejecución
fuese firmada por un coronel y ser acompañado en sus últimos
momentos por un sacerdote ?
Un personaje que aparece en muchos de los libros de los
corresponsales que se hallaban entre las fuerzas de Franco es el
capitán Aguilera, encargado de las relaciones con la prensa, el
cual, en cierta ocasión, respondió asi a las preguntas de Lunn:

2 Quiere decirme por qué ingleses y franceses podlan utilizar a sikhs, pathanes
y senegaleses durante la guerra europea y nosotros no podemos hacer lo mismo
con los moros

Lunn, normalmente, usa esas preguntas como introducción para sus


respuestas. Pero en este caso, por una vez, contesta: «No l o sé».
Puesto que Lunn se considera incapaz de resolver este sencillo
problema, lo haré yo por él:
Puede presentarse alguna duda moral ante el uso de tropas
mercenarias en cualquier guerra, pero en la europea, ingleses y
franceses utilizaron soldados coloniales contra los extranjeros,
contra los enemigos de Inglaterra y de Francia, no contra su propio
pueblo. En España se trataba de una guerra civil. Las mujeres
violadas por los moros de Franco, eran mujeres españolas; los
hogares saqueados por los moros de Franco, eran hogares españoles ;
los hombres matados por los moros de Franco, eran hombres
españoles.
La respuesta es tan fácil que sorprende que Lunn no pudiera
encontrarla por sí mismo. Es tovadia más sorprendente que ni
Lunn ni ningún o t r o de los corresponsales camateursn enviados
a España por la prensa católica angloamericana viera u oyese
nada de las atrocidades cometidas por los soldados moros. john
T. Whitaker narra l o que sigue:
LOS CATÓLICOSE N FAVOR DE LA ESPAÑA
NACIONAL

Los hombres q u e los mandaban nunca negaron que los moros matasen a los
heridos del hospital republicano d e Toledo. Se jactaban d e cómo habían sido
lanzadas las granadas contra 200 hombres indefensos. Nunca me negaron que
hubiesen p r o m e t i d o mujeres blancas a los moros cuando entrasen en Madrid.
Sentado con los oficiales en un vivac del campamento, les oí discutir la convenien-
cia de tal promesa; algunos concedían que una m u j e r pudiese ser española a
pesar d e sus ideas «rojas». Esta práctica n o fue negada tampoco p o r El Mizián,
el único oficial marroquí del ejército español. M e encontraba con éste coman-
dante m o r o en el cruce d e carreteras cercano a Navalcarnero cuando dos mucha-
chas españolas, que parecían n o haber cumplido aún los veinte años, fueron
conducidas ante él. Una de ellas había trabajado en una fábrica d e tejidos d e
Barcelona y se le encontró u n «carnet» sindical en su chaquetón d e cuero; la
otra, d e Valencia, a f i r m ó n o t e n e r convicciones políticas. Después de i n t e r r o -
garlas para conseguir alguna información de t i p o militar, El Mizián las llevó
a u n pequeño edificio que había sido la escuela del pueblo, en el cual descansa-
ban unos cuarenta moros. Cuando llegaron a la puerta, se escuchó u n ululante
g r i t o salido de las gargantas de los soldados. Asistí a tal escena h o r r o r i z a d o e
i n ú t i l m e n t e indignado. El Mizián s o n r i ó afectadamente cuando proteste p o r l o
sucedido, diciendo : «i O h !, n o vivirán más d e 4 horas». Supongo q u e Franco
creía que las mujeres tenían que ser entregadas a los moros734.

El comandante a que Whitaker se refiere llegó a ser general del


ejército español y más tarde del marroquí. Me pregunto que
sabía Jruschov acerca de su pasado cuando hace algunos meses el
general El Mizián fue recibido por el primer ministro soviético junto
con una delegación marroquí. En cualquier caso, Jruschov, segu-
ramente por vez primera, fue fotografiado, sonriente, al lado de
un exoficial del ejército de Franco'35.
Sobre la destrucción de Guernica por los aviadores nazis al
servicio de Franco, Lunn escribe:

Siguiendo en popularidad al m i t o de Badajoz aparece la leyenda de G ~ e r n i c a ~ ~ ~

Los historiadores de hoy no consideran las matanzas de Badajoz


como un «mito» ni el bombardeo de Guernica como una «leyenda».
Los hechos son bien conqcidos y la detallada narración de T h o m a ~ ~ ~
es suficiente para probar la falsedad de la «realidad» que Lunn
intenta demostrar sobre Guernica, así como la de su colega
Jerr01d~~s. Más virulentos que Lunn se mostraron dos sacerdotes
norteamericanos. Thorning y C0de73~.El primero encabezó uno de
los capítulos de su folleto con el título de «Las mentiras sobre
Guernicax; el segundo tituló su folleto, The Spanish W a r and
Lying Propaganda (La guerra española y la propaganda men-
t i r o ~ a ) ~ ~también
O, muy violentamente. Uno y o t r o están saturados
de errores. En otra de sus publicaciones sobre la guerra civil,
Mercy and Justice el padre Thorning afirma:
LOS C A T ~ L I C O S E N FAYOR DE LA ESPARA NACIONAL

Los ciudadanos americanos honrados n o mienten n i falsean hechos; si presen-


tan falsas acusaciones y son c ~ n v e n c i d o sde e l l o p o r evidencias imparciales e
incuestionables, normalmente piden perdón e intentan reparar su error. Es
e l único procedimiento moral y cristiano741.

N o conozco n i n ú n caso d e propagandista franquista q u e haya


f
c o r r e g i d o jamás a equivocada información q u e s u m i n i s t r ó a sus
lectores d u r a n t e la g u e r r a civil ; n o h u b o necesidad d e e l l o ; mentían
e n favor d e una buena causa, una cruzada.
Los informadores religiosos c o m o el P. T h o r n i n g y los seglares
católicos c o m o L u n n c o m e n z a r o n a hacer su aparición e n la prensa
católica cuando se h i z o evidente q u e la m a y o r l a d e los corresponsales
profesionales d e los países d o n d e la o p i n i ó n pública e r a i m p o r t a n t e
estaban c o n t r a Franco. El P. T h o r n i n g , h o m b r e d e ambición y
vanidad periodísticas, p r e c o n i z ó la m u y curiosa l e y d e p e r i o d i s m o
q u e podemos llamar «regla d e Thorning», según la cual u n «repor-
t e r » n o puede i n f o r m a r d e nada q u e n o haya v i s t o con sus p r o p i o s
ojos. El a u t o r d e tal «regla» i n t e n t ó r e f u t a r las «leyendas» d e
las matanzas d e Badajoz y del b o m b a r d e o d e G u e r n i c a basándose
e n q u e ]ay A l l e n consiguió e n t r a r en la p r i m e r a d e dichas ciudades
solamente o c h o días después d e los asesinatos742y en q u e G. L. Steer
se encontraba unos pocos k i l ó m e t r o s alejado d e la segunda cuando
ésta fue bombardeada743.L u n n aprueba t a m b i é n !a «regla d e T h o r -
n i n g n , u t i l i z a n d o asimismo el hecho d e q u e A l l e n n o fue u n t e s t i g o
d e vista d e las matanzas d e Badajoz y q u e estas n o t u v i e r o n lugar744.

Lunn y la ayuda extranjera a Franco


L u n n dice l o siguiente d e la ayuda alemana e italiana a Franco:
El mayor servicio realizado p o r los alemanes ha consistido e n sus funciones de
...
observadores técnicos detrás de las líneas Que Italia haya enviado oficiales
regulares es cierto, p e r o n o parece y es sin duda improbable que haya en España
unidades del ejército italiano745.

S1 L u n n creyese todavla en sus propias palabras, r e c i b i r í a u n


r u d o g o l p e leyendo h o el t e x t o d e las conferencias pronunciadas e l
d
año 1 9 6 1 p o r conoci os generales españoles e n la Universidad d e
Zaragoza, en las cuales el asunto d e la i n t e r v e n c i ó n alemana e
italiana f u e a d m i t i d o y d i s c u t i d o c o n franqueza746.Pero, d e nuevo, es
difícil c r e e r q u e L u n n fuese t a n i n o c e n t e o, incluso, t a n mal p e r i o -
dista. En 1958, habiendo olvidado, según parece, sus a n t e r i o r e s
aserciones, a d m i t i ó q u e unidades d e l e j é r c i t o italiano estaban en
España, escribiendo: «alrededor d e u n t e r c i o d e los italianos q u e
l u c h a r o n en España f u e r o n ~ o l u n t a r i o s > > 7L~o~q. u e L u n n quiere, p r o -
bablemente, decir, es q u e algunos d e los italianos tenían mentalidad
LOS CAT6LlCOS EN FAVOR DE LA ESPAÑA
NACIONAL

de cruzados. El sabe m u y bien q u e si aquéllos f u e r o n a España lo


hicieron p o r q u e Mussoli n i les envió, n o p o r q u e fuesen volunta-
riamente.
Lunn y la Falange
En c u a n t o a la Falange, L u n n a f i r m ó q u e f u e «inapropiada-
mente calificada d e fascista»74s, l o cual es u n e j e m p l o de las técnicas
empleadas p o r la propaganda p r o Franco en los años 1 9 3 6 - 1 9 3 9 :
Negar t o d o . En realidad, n i L u n n n i nadie sabía m u c h o s o b r e la
Falange. La i n f o r m a c i ó n política e r a poco alentada e n el t e r r i t o r i o
de Franco, y c o n f o r m e la g u e r r a avanzaba, el t r a b a j o d e los periodis-
tas se hacla más y más difícil. Es i n ú t i l buscar noticias s o b r e la
Falange e n la prensa diaria d e la época. H o y ningíin h i s t o r i a d o r
consciente niega q u e la Falange fuese u n m o v i m i e n t o fascista749.
Hacia 1 9 5 8 , el falangismo había sido, más o menos, r e t i r a d o d e la
circulación, y A r n o l d Lunn, o l v i d a n d o l o q u e había e s c r i t o p r e -
viamente, l o describia c o m o «una variante española del fascismo
ítaIian~»~~~.
L u n n e n A n d yet so N e w nos ofrece una sincera explicación
de sus ideas s o b r e la f o r m a d e e s c r i b i r la h i s t o r i a al decir:
Me i m p o r t a b a u n b l e d o c b m o se nos describiera c o n t a l d e q u e venciésemos ...
L o q u e m e interesaba e r a q u e los católicos podían celebrar l i b r e m e n t e sus c u l t o s
en la España Nacional m i e n t r a s q u e e n la España Roja las iglesias ardían o eran
profanadas y s ó l o los sacerdotes q u e podían esconderse a t i e m p o escapaban a
una m u e r t e cierta751.

Lunn. c o m o los coroneles q u e firmaban sentencias d e m u e r t e para


tranquilizar el s e n t i m i e n t o d e «decoro» d e aquél, estaba c o m p r o -
m e t i d o c o n su p l u m a e n una cruzada.
Lunn historiador
La absoluta indiferencia d e L u n n p o r los hechos evidentes d e la
guerra civil aparece clara en su citado lib;o, d o n d e presenta a
Franco c o m o una v í c t i m a d e las intrigas nazis, las cuales podrían
haber p r o v o c a d o su caída e incluso acabado con su vida. Este c u e n t o
de hadas se basa e n u n p á r r a f o del l i b r o d e K e m p r e f e r e n t e a Iqs
incidentes o c u r r i d o s en a b r i l d e 1 9 3 7 y al d e c r e t o d e unificación.
Kemp dice:
Durante algunos meses [los alemanes] se m o s t r a r o n p o c o satisfechos d e l gene-
ral Franco ... P o r l o t a n t o , se d e c i d i e r o n p o r u n h o m b r e d e confianza, e l s e ñ o r
...
Hedilla Este fue persuadido p o r el general Faupel para llevar a cabo u n coup
d'état, q u e estuvo a p u n t o de t e n e r é x i t o . P e r o e l general Franco reaccionó vigo-
rosamente, aniquilando la conspiración, enviando a H e d i l l a a la cárcel p o r d i e z
años y p i d i e n d o la r e t i r a d a d e F a ~ p e l ~ ~ ~ .
LOS CATÓLICOS E N FAVOR DE LA ESPAÑA NACIONAL

Lo único verdadero de esta historia es que en ese tiempo habia en


Salamanca intrigas y más intrigas, y que Faupel, embajador de Hitler.
y Franco sentían mutua aversión. N o existe prueba alguna de que
Hedilla intentase eliminar a Franco, ni tampoco de que Faupel le
hubiera apoyado753.La opinion más extendida hoy día es que la
sentencia de muerte dictada contra Hedilla y su subsecuente
encarcelamiento fueron injustos. Los acontecimientos se desarro-
llaron en abril y von Faupel no abandonó España hasta finales de
agosto. El profesor norteamericano Stanley G. Payne hace una
completa relación de lo ocurrido en Salamanca en abril de 1 9 3 7 ; la
iectura de su libro Falange7S4, serviría de mucho tanto a Lunn
como a Kemp. Pero esto no es todo. Lunn, por su cuenta, añade
más información:
Puedo comp!ementar el relato de Mr. Kemp con unos pocos pero clarificadores
detalles. Poco después del golpe, Serrano Suñer, que habia sido capturado por
los republicanos, fue intercambiado por un prominente rojo. Hasta que volvió
...
a España, el general Franco se inclinaba hacia los requetés Suñer le aconsejó
hacer de la Falange una variante española del fascismo italiano, el partido predo-
...
minante y a sf mismo el equivalente español del Duce Franco aceptó la idea755.

También éste, como la mayoría de los cuentos de Lunn sobre España,


es erróneo hasta en los menores detalles. Serrano Suñer no fue
intercambiado por un «prominente rojo». Se hallaba en la Cárcel
Modelo de Madrid durante las primeras semanas de la guerra;
siendo cunado ^de Franco, ello no es sorprendente. Convenció al
ministro vasco lrujo de que se encontraba enfermo y fue trasladado
a una clínica, de la que huyó a la legación de Holanda7".
(Las embajadas y consulados acreditados en Madrid albergaron
aproximadamente veinte mil derechistas durante la guerra civi1767,
según el código del derecho de asilo, un gran «esfuerzo humani-
tario.» Cuando cambiaron las tornas y entró Franco en Madrid,
momento en el que comenzó lo que Cattell llama «el reinado del
terror nacional quesiguióa la rendición del 29de marzo d e l 9 3 9 ~ ~ ~
solamente diecisiete republicanos, y en una sola embajada -la
chilena- encontraron refugio. El gobierno de Franco rehusó
reconocer el derecho al asilo y sólo después de largas y traba-
josas negociaciones fueron salvadas las diecisiete personas759.La
oposición de Franco tuvo el efecto buscado y las embajadas no
aceptaron más refugiados republicanos. En agosto o septiembre de
este año, el poeta Miguel Hernández solicitó asilo político al encar-
gado de negocios de Chile en la capital de España, Carlos Morla
Lynch, que se negó a concedérselo a causa de que el poeta habia
escrito algunos poemas en los que insultaba al general Franc0~~0.
Quizá los diplomáticos tienen sus propias ideas sobre lo que consti-
LOS C A T ~ L I C O SE N F A V O R DE LA ESPAÑANACIONAL

tuye u n «esfuerzo humanitario)). D e la legación holandesa, Serrano


Suñer consiguió llegar a b o r d o d e l b u q u e a r g e n t i n o Tucurnán,
que se encontraba en el p u e r t o d e Alicante, desembarcando después
en M a r ~ e l l a ' ~El~ .g o b i e r n o francés simpatizaba c o n la República,
como el p o r t u g u é s l o hacia c o n los rebeldes, p e r o Francia n o e r a
un país oficialmente católico y podía p e r m i t i r s e el l u j o d e conceder
asilo a los desgraciados d e u n o y o t r o bando, mientras q l i e Portugal,
país cristiano, c o m p r o m e t i d o en una cruzada, devolvía a Franco los
refugiados republicanos para ser ejecutados. Miguel H e r n a n d e z
tampoco consiguió asilo p o l i t i c o en P o r t u g a l y, v u e l t o a España,
m u r i ó encarcelado siendo m i n i s t r o Serrano S ~ ñ e r . ) ~ ~ 2
N o puede decirse q u e la n e u t r a l a c t i t u d d e Francia hacia
fugitivos c o m o Serrano S.uñer i n f l u y e r a en los sentimientos d e éstos
hacia d i c h o país. C i a n o escribe e n su d i a r i o con fecha 6 d e j u n l o
de 1 9 3 9 acerca del cuñado d e Franco: «su bete-noire es
Francia»7". P e r o v o l v i e n d o a nuestra historia, Serrano Suñer
c r u z ó la f r o n t e r a d e I r ú n el 2 0 d e f e b r e r o d e 1 937764,
dos meses
antes d e t e n e r lugar los sucesos narrados p o r L u n n para «ilustrar-
nos» y fue, en realidad, una d e las figuras principales d e las intrigas
del mes d e a b r i l en Salamancai6j.
Puesto q u e Sir A r n o l d es t a n e x t r e m a d a m e n t e severo c o n o t r o s
autores q u e i n t r o d u c e n e r r o r e s en sus narraciones, c o n t i n u e m o s
investigando los suyos. En Mernory t o M e m o r y , nos cuenta la
historia de u n d e b z t e -Sir A r n o l d es m u y aficionado a debatlr-
celebrada ante la U n i ó n d e Estudiantes d e C a m b r i d g e en el o t o ñ o
de 19447". L u n n c o m b a t i ó la tesis «La v i c t o r i a d e Franco fue u n
desastre para Europan. L u n n afirma q u e t r i u n f ó en el debate ale-
gando e l caso d e una dama amiga descrita p o r él c o m o «hermosa»,
«joven aristócrata» y «ciega», doña Mercedes Larios d e D o m e c q :
En una fecha d e t e r m i n a d a c o m p r e n d i d a d e n t r o de los c u a t r o meses d e c r e c i e n t e
violencia q u e s i g u i e r o n al r e t o r n o [sic] al p o d e r d e l g o b i e r n o d e l Frer,te Popular
hasta el c o m i e n z o d e la g u e r r a civil, m i amiga asistió a u n a c t o p o l í t i c o cele-
brado en el s u r d e España y organizado p o r u n conservador ... U n comunista
que se i n t r o d u j o e n e l mismo, el cual -permícaseme repetir- se celebraba
antes d e l estallido d e la guerra, disparó c o n t r a e l p r i n c i p a l o r a d o r , causando la
m u e r t e d e l m i s m o y la ceguera d e la señora Larios d e D o m e c q . A l g u n o s días
después, e l h o m i c i d a f u e t r i u n f a l m e n t e absuelto p o r e l t r i b u n a l q u e l e juzgó.
Su único d e l i t o había consistido en m a t a r y h e r i r a «fascistas», siendo u n <<fas-
cista» t o d o aquel q u e se o p o n í a a m o r i r a manos d e los comunistas. N o existía
castigo para e l crirneri politico. Los cristianos d e España se a!zaron e n j u l i o d e
1 9 3 6 para restaurar e l i m p e r i o d e la ley y para acabar c o n e l sistema d e asesina-
tos legali zados7".
Es una atractiva historia, pero, desgraciadamente, c o m o sucede
con la mayoría d e las q u e Sir A r n o l d L u n n ha e s c r i t o s o b r e la g u e r r a
LOS cATÓLICOS EN FAVOR DE LA ESPAÑA
NACIONAL

d e España, inexacta y falsa. El i n c i d e n t e a l u d i d o aparece e n e l l i b r o


de Felipe X i m é n e z d e Sandoval, JoséAntonio76$así c o m o en Hacia
la historia de la Falange76B, d e Sancho Dávila y julián Pemartín,
y t u v o lugar en las últimas horas d e l d o m i n g o 12 d e n o v i e m b r e d e
1 9 3 3 -por l o menos 28 meses antes d e la época q u e L u n n afirma-
d u r a n t e una r e u n i ó n electoral convocada e n San Fernando, p r o v i n -
cia d e Cádiz, d o n d e José A n t o n i o P r i m o d e Rivera se presentaba
c o m o candidato conservador a pesar d e q u e ya se había declarado a
sF m i s m o fascista. José A n t o n i o se hallaba e n la t r i b u n a presidencial
c o n d o n Ramón Carranza cuando «algunos pistoleros» dispararon
d e n t r o d e l t e a t r o d o n d e se celebraba el acto, m a t a n d o a una per-
sona e h i r i e n d o a o t r a s cuatro. El o r a d o r p r i n c i p a l e r a José A n t o n i o ,
q u e n i siquiera r e s u l t ó h e r i d o y m u c h o menos m u e r t o , c o m o
p r e t e n d e Lunn. E n t r e los heridos figuraba d o ñ a Mercedes, cuya
h e r m a n a c o n t r a j o más t a r d e m a t r i m o n i o c o n Miguel, h e r m a n o d e l
f u n d a d o r d e la Falange. Ni X i m é n e z d e Sandoval n i Dávila y Pemar-
t í n identifican a los pistoleros -parece q u e f u e r o n varios- c o m o
comunistas, n i nadie c o n u n c i e r t o c o n o c i m i e n t o d e la escena polí-
t i c a española d e 1 9 3 3 p o d r í a hacerlo. P o r o t r o lado, los conserva-
d o r e s ganaron las elecciones d e d i c h o año y c o n t r o l a r o n los t r i b u -
nales c o m o consecuencia. Si c o m o dice L u n n «el p i s t o l e r o » q u e d ó
en libertad, m e parece difícil p o d e r culpar d e e l l o a los jueces d e l
F r e n t e Popular, q u e n o actuaron hasta más d e dos años después.
S i r A r n o l d afirma haber vencido en la discusión d e C a m b r i d g e q u e
o r i g i n a este comentario, l o cual, si es cierto, f u e conseguido u t i l i -
zando pruebas claramente falsas. Debería, p o r l o tanto, v o l v e r a la
citada universidad para disculparse, aunque, c r e o q u e n o l o hará

T o d o s estos hechos son fácilmente verificablcs. L u n n debe, sin


duda, conocer en q u é exactas circunstancias doña Mercedes p e r d i ó
la vista a consecuencia d e las heridas recibidas. Los detalles de la
v u e l t a d e Serrano Suñer a España pueden ser examinados e n cual-
q u i e r biblioteca e n cinco minutos. A L u n n n o le i m p o r t a nada d e
e s t o ; su especialidad es sacar a l u z los e r r o r e s d e o t r o s autores.
Blanco d e sus iras es especialmente L y t t o n Strachey; c i t a para e l l o
a F. A. Simpson, del cual t o m a lo siguiente :

el defecto fundamental de Strachey fue de carácter moral ; no tuvo preocupa-


ción alguna por la verdad771.

C r e o q u e n u e s t r o e s t u d i o d e L u n n ha d e m o s t r a d o q u e su d e f e c t o
fundamental es d e carácter m o r a l : n o t i e n e preocupación alguna
p o r la verdad.
LOS CATÓLICOS E N FAVOR DE LA ESPARA NACIONAL

L o s c l e r i c a l e s y la v e r d a d h i s t ó r i c a
Si he dedicado tanto espacio a hablar de Sir A r n o l d n o ha sido
porque le considere un escritor importante, n i sobre la guerra
civil ni sobre cualquier o t r a materia. Pero él y otros deformadores
de los hechos fueron, históricamente, importantes. Consiguieron
evitar que los Estados Unidos ayudasen a la República española;
esta fue la primera victoria de la Iglesia Católica en Norteamérica,
y contribuyeron a que Hitler, Mussolini y Franco ganasen la guerra.
Su l e i t - m o t i v en los Estados Unidos fue la «no intervención»,
enmascarada tras una actitud «neutral». Calvo Serer afirma que
Lunn piensa ahora que esta política fue preconizada p o r quienes
estaban «conscientes de que detrás de esta fórmula diplomática
estaba implicada una asistencia a la zona mandada p o r Franco y no
la ayuda a los «rojos>>773.La hipócrita actitud tomada durante la
guerra y la cínica confesión de Lunn y de Calvo Serer confirman
ahora el hecho de que cuando los sacerdotes y portavoces
seglares de la Iglesia defienden causas que consideran vitales para
la misma en una cruzada, se hallan menos preocupados p o r la
verdad de cada día que el hombre de la calle.
Ya vimos cómo las mayores autoridades sobre la guerra de
España consideran que las afirmaciones comentadas de Lunn,
Thorning y sus compañeros son falsas. Se han retractado de ello ?
Se han excusado ante las personas a quienes indujeron a e r r o r ?
i Han pedido perdón a tantos periodistas contra los que lanzaron
el calificativo de mendaces ? Nadie tiene noticia de ello. Es más que
probable que en los periódicos y escuelas católicas de los paises
anglosajones las versiones de Lunn y compañíasobre la guerra civil
española continúen siendo aceptadas.
Los nacionalistas franceses

Action Franvise y Acción Española


Calvo Serer menciona a cuatro nacionalistas franceses : Maurras,
Massis, Brasillach y Bardkche. Todos ellos estuvieron en algún
m o m e n t o relacionados con la Action Franqaise, el movimiento
polltico francés que influyó tan poderosamente en la ideología de
Acción Española, reaccionaria, católica y monárquica y que con-
t r i b u y ó más que cualquier o t r o grupo político a organizar la suble-
vación franquista. Action Franqaíse estuvo desde el p r i m e r
m o m e n t o a favor de Franco y nunca cambió de actitud. Marrero,
basándose en Serrano Suñer, cita muchos amigos franceses de Franco
que visitaron la España rebelde por razones pollticas )I religiosas :
Charles Maurras, Robert Brasillach, H e n r i Massis, René Benjamin,
Claude Farrkre, el general Duval, el almirante Joubert, Bernard
Fay, Pierre Hericourt, Xavier Vallat, André Nicolas, Pierre Taittin-
ger, lean Tharaud, el obispo de Chartres, el canónigo Polimann ...773
Serrano Suñer77' nombra también a D o r i o t , pero Marrero l o o m i t e
prudentemente. Muchos de estos viajeros escribieron artículos,
folletos y libros defendiendo la causa de Franco a su vuelta a Francia,
probablemente bajo la guía de Joan Estelrich, el exdiputado catalán
que d i r i g i ó eficientemente la propaganda rebelde en París. En
1937-1 9 3 8 u n g r u p o de intelectuales franceses f i r m ó un manifiesto
de adhesión -casi acto de fe- a la cruzada franquista, con el fin de
«mostrar a los pueblos y los gobiernos que la verdadera Francia y
la verdadera España han estado siempre y continúan unidas».
Entre los que suscriben el documento figuran Abel Hermant,
René Benjamin, Philippe Henriot, Charles Maurras, Pierre Tait-
tinger, D r i e u La Rochelle, Abel Bonnard,]acques Chevalier, George
Claude y el general Weygand7'5.
Muchos de los que visitaron a Franco o que escribieron mani-
fiestos a su favor estuvieron más tarde relacionados con el gobierno
de Vichy, l o cual n o puede sorprender a nadie. Calvo Serer, después
de citar a G.D.H. Cole para demostrar la atmósfera prorrepublicana
que se respiraba en Inglaterra, concluye :
Según el profesor socialista, si esta intensa actividad publicitaria no logró
arrastrar eficazmente contra la España nacional la mayoría del Partido Laborista
y de las Trade Unions, consiguió al menos preparar el clima que luego hizo
posible la resistencia de 1940 contra Alemania776.
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

Aunque Calvo Serer no quiera darse cuenta de ello, también es


cierto lo contrario respecto a los amigos de Franco y los nazis.
Lo mismo que los amigos de la República española preparaban el
clima necesario para resisiir al fascismo, los amigos de Franco en
todos los países de opinión pública libre preparaban el camino para
la tolerancia y «colaboración» con el mismo fascismo. Después de
todo, si los franquistas franceses pensaban seriamente que el gene-
ralísimo estaba empeñado en una cruzada cristiana, cómo hubie-
ran podido dudar de la iealtad, fidelidad y honor de Benito Musso-
lini o de Adolfo Hitler, también fieles amigos de Franco ?

La internacional de los nacionalistas


Si la guerra civil española no hubiese causado tantas víctimas,
las visitzs y otras muestras de amistad de los nacionalistas franceses
hacia sus colegas de España podrían parecer risibles. Los más extre-
mistas de estos últimos -FET y de las jONS- habían sido ya decla-
rados en abril de 1 9 3 7 los ideólogos oficiales del régimen de Franco.
Su programa reivindicaba un nuevo imperio español que podría
formarse solamente a costa de Francia, en Africa del Norte, o en la
misma Metróp~li~'~.Maurras y compañía parecían olvidar este
detalle. Aunque admitimos que alguien puede ser nacionalista sin
ser fascista, no podemos siquiera imaginar, que haya un fascista que
no sea nacionalista. Todo movimiento nacionalista lleva en su seno la
semilla del fascismo. El falangismo fascista existía ya en España e
ideológicamente disfrutaba del poder ayudado por las organizaciones
similares de Alemania e Italia. Por lo tanto, Francia se encontraba
rodeada por tres agresivos movimientos nacionalistas. Es imposible
imaginar que los nacionalistas franceses pudieran ver esta situación
con entusiasmo. i Y sin embargo, eso era l o que sucedía en el caso de
los dirigentes de la Action Fransaise! En realidad, una liga de
nacionalistas europeos parece de imposible realización, mientras
que, por lo menos en teoría, una liga de socialistas europeos es ,

completamente factible. José Antonio Primo de Rivera, jefe del


fascismo español, comprendía estos problemas mucho más aguda-
mente que Maurras, que era simplemente un «nacionalista», no un
«fascista». Cuando en diciembre de 1934 se anunció la preparación
de un congreso fascista internacional que habría de celebrarse en
Montreux, José Antonio publicó en la prensa madrileña una nota en
que negaba la noticia de su asistencia al mismo; en efecto había sido
invitado, pero, como explicaba en dicha nota: «rehusó tetiminante-
mente la invitación, por entender que el genuino carácter nacional
del Movimiento que acaudilla repugna incluso la apariencia de una
dirección interna~ional»~'~. (Cuando el fascismo y el nazismo fueron
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

d e f i n i t i v a m e n t e d e r r o t a d o s e n 1 9 4 5 , el entonces secretario general


d e la Falange, Arrese, p u b l i c ó u n folletoi7$, basado especialmente
e n la declaración q u e había hecho José A n t o n i o en 1934,
para p r o b a r q u e su M o v i m i e n t o n o e r a fascista, esperando desviar así
p a r e d e la i r a que, naturalmente, t e m i ó cayese s o b r e la España
falangista después d e la d e r r o t a d e H i t l e r y Mussolini ; sus t e m o r e s
r e s u l t a r o n infundados, l o m i s m o q u e los cimientos «no-fascistas»
s o b r e los q u e construía sus argumentos.) José A n t o n i o , recono-
c i e n d o la verdadera naturaleza fascista d e su m o v i m i e n t o , sabía q u e
sus afirmaciones, lejos d e p r o b a r q u e la Falznge n o e r a tal, producían
e l efecto c o n t r a r i o , es decir, demostraban q u e se trataba d e una
organización fascista y p o r l o t a n t o n o identificable con o t r o s
movimientos.
El insoluble n u d o g o r d i a n o del p r o b l e m a e n t r e las organiza-
ciones c o m p e t i d o r a s nacionalistas europeas se h i z o visible d u r a n t e
la segunda g u e r r a mundial, cuando H i t l e r p r e s i o n ó a Franco para
q u e éste p e r m i t i e r a el paso d e las t r o p a s alemanas a través d e
España para atacar G i braltar7$0. Personas q u e ocupan h o y altos
cargos en e l g o b i e r n o d e Franco p r e t e n d e n ahora q u e la neutralidad
española ( n o beligerancia) sirvió, p o c o más o menos, para q u e los
aliados ganasen la guerra781. En realidad, el caudillo tenía dos
poderosas razones para permanecer al margen d e l conflicto, c o m o
Serrano Suñer especifica claramente en su l i b r o : 1) la resistencia
republicana ( q u e había d u r a d o más d e 3 3 meses) había dejado a
España demasiado debilitada económicamente para i n t e r v e n i r e n
la g u e r r a 7 8 2 ; y 2) Franco e x i g i ó u n p r e c i o q u e H i t l e r n o podía
pagar7", e l cua! era, sencillamente, p a r t e del p r o g r a m a i m p e r i a l d e
la Falange: el n o r t e d e Africa, q u e pertenecía a Francia. P e r o t a m b i é n
Mussolini, q u e había e n t r a d o en la g u e r r a i m p r u d e n t e m e n t e , quería
p a r t e d e esos mismos t e r r i t o r i o s nortezfricanos; p o r o t r o lado, los
nacionalistas franceses, colaboradores d e l Führer, n o quisieron
p e r d e r nada, mientras q u e el p r o p i o H i t l e r quería asimismo parti-
cipación en ellos. C o m o resultado d e t o d o esto, Franco se m a n t u v o
alejado d e la guerra, gracias especialmente a la larga resistencia d e
los republicanos antes q u e a n i n g ú n o t r o m o t i v o . Pero nadie hasta
ahora h a enviado una carta dándole las gracias. Y esto nos hace
r e c o r d a r d e n u e v o la ridícula postura d e los nacionalistas franceses
cuando se desplazaban a España para desear buena suerte a Franco y
a !a Falange y a sus aliados, nazis y fascistas, e n su larga marcha
hacia e l i m p e r i o . Estos t r e s m o v i m i e n t o s «hermanos» n o buscaban
sino despojar a Francia d e sus posesiones norteafricanas, las cuales,
de todas formas, n o iban a c o n t i n u a r siendo francesas p o r m u c h o
tiempo.
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

La muerte d e l o s p o e t a s : B r a s i l l a c h
P e r o si algunos d e las amigos franceses d e Franco siguieron, sim-
plemente, a Maurras cuando éste a p o y ó al mariscal Pétain, o t r o s
f u e r o n más lejos todavia. Jean Hérold-Paquis l u c h ó -en f a v o r de
Franco - defendiendo después la causa d e éste, e n francés, p o r los
micrófonos de Radio Zaragoza7" y más t a r d e la d e H i t l e r p o r los d e
Radio P a r l ~ R~o ~b e~r t. Brasillach fue fusilado p o r el g o b i e r n o p r o v i -
sional d e Francia e l 6 d e f e b r e r o d e 1945, hecho s o b r e e l q u e
M a r r e r o llama la atención d e sus lectoresiM6 a pesar d e q u e él, intelec-
t u a l español, n o escribe n i u n a línea s o b r e la m u e r t e d e García
L o r c a a manos d e la soldadesca franquista. Enviaré gustosamente
u n a relación d e l j u i c i o d e B r a ~ i l l a c h 7a~ M
~ a r r e r o si él, a cambio,
m e p r o p o r c i c n a o t r a s o b r e el d e Lorca.
La ejecución d e Brasillach fue lamentable pero, al menos, fue
s o m e t i d o a u n j u i c i o público, n o al estilo d e los tribunales m i l i t a r e s
d e los q u e los defensores de Franco t a n t o blasonan. García L o r c a
n o g o z ó siquiera d e una i m i t a c i ó n d e juicio. Y e n la España d e hoy,
los abogados d e los presos políticos n o pueden ser sino militares788.
Jacques Isorni, defendiendo a Brasillach, h i z o esta interesante
intei-rogación: «Los pueblos civilizados, fusilan a sus poetas ?B~".
La p r e g u n t a es h u m i l l a n t e para estos últimos, q u e son clasificados
así e n una categoría especial d e seres, igualándolos c o n niños i r r e s -
ponsables. Brasillach f u e fusilado, p o r colaborar con el e n e m i g o ;
su m u e r t e c o n s t i t u y ó quizá u n e r r o r p o l í t i c o q u e ha p e r m i t i d o
elevar a Brasillach a la categoría d e m i t o , el cual, si h u b i e r a v i v i d o
aquél, h u b i e r a desaparecido gracias al t i e m p o y a la candidez
política d e l poeta. Brasillach e r a u n h o m b r e d e talento, p e r o para
ser u n g r a n e s c r i t o r en el siglo XX es necesaria una visión d e la
humanidad más amplia q u e la q u e poseía este nacionalista y racista
escritor. Su tragedia consistió e n i n t e r v e n i r e n la vida p o l í t i c a
p r e c o z y románticamente, p e r o inc!uso h o m b r e s más viejos q u e
él e r r a r o n al n o reconocer diferencias e n t r e el «nacionalismo»
d e u n país c o m o Francia, q u e ya tenía sus colonias, y el ccfascismo»
d e Alemania, Italia y España, con deseos expansionistas n o satis-
fechos.

La muerte de l o s p o e t a s : H e r n á n d e z
C u a n d o Brasillach fue condenado a m u e r t e , la persona q u e i n t e r -
v i n o más activamente para salvar su v i d a f u e F r a n p i s Mauriac7@0,
h o m b r e despreciado p o r t o d o s los católicos españoles d e derechas.
Quisiera llamar la atención d e l señor M a r r e r o s o b r e u n suceso
s i m i l a r o c u r r i d o e n la España d e Franco, t a m b i é n al f i n a l d e tina
guerra, M i g u e l Hernández, d e q u i e n h e hablado a n t e r i o r m e n t e ,
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

ran poeta español, mucho más grande que nunca l o fuera Brasillach
f compárense, p o r ejemplo, los plañideros poemas escritos p o r éste
en la cárcel7Q1 con aquellos en que Hernández expresa su dolor p o r
los sufrimientos de su mujer e hijo7g2),fue encarcelado porlosfran-
quistas victoriosos en 1939. Puesto en libertad gracias a la inter-
vención del cardenal francés Baudrillart, inducido p o r el poeta
chileno Pablo N e r ~ d a ' ~ fue
~ ,detenido de nuevo, condenado a muerte
-en 1955 nadie había podido hallar todavía los cargos que se le
imputaron-, pena que le fue conmutada seis meses después p o r
la de t r e i n t a años de cárce1794. Concha Zardoya refiere en su estudio
sobre Hernández una sola intervención franquista en favor del
poeta, enfermo: los intelectuales falangistas le ofrecieron la liber-
tad a cambio de escribir para ellos. Miguel Hernández rechazó
la oferta795,muriendo finalmente el 28 de marzo de 1 9 4 2 a conse-
cuencia de una tuberculosis ccntraída en la prisión, secuela de la
desnutrición sufrida79" 2 Dónde estaban, señor Marrero, los Mauriac
españoles que mediasen p o r Hernández ? 7 9 7 Probablemente también
en la cárcel, cuando n o en el exilio, o quizá demasiado atemorizados
para hablar; as; andaban las cosas en la católica España.
Robert Brasillach, más que cualquier o t r o de los nacionalistas
franceses de antes o durante la guerra, fue seducido p o r la mito-
logía fascista, pero n o la comprendió mejor que los restantes.
Todavía en 1 9 4 1 escribía en N o t r e A v a n t - G a r d e que los éxitos
del fascismo durante aquellos años se debían a «su capacidad para
presentar imágenes a las multitudes y a ser antes que o t r a cosa,
b u e n a o m a l a , una poesía»798 Massis, en M a u r r a s e t n o t r e
ternps, dice de Brasillach :
Era de aquellos a los que el mito del fascismo hacía temblar de emoción ; para él,
el fascismo fue la última aventura de su juventud7Dg.

Romántica y ciegamente, buscó «camaradas» e n t r e los fascistas de


Europa : p o r medio de sus visitas a la España de Franco; yendo a
Bruselas para entrevistarse con Degrelle; recibiendo enviados de
Codreanu y la Guardia de H i e r r o s o 0 ;conmoviéndose ante las paradas
hitlerianas en Nüremberg...801 Sin embargo, se indignó ante los
planes nazis para la anexión de Austria802. Pensaba ingenuamente que
esos movimientos nacionalistas y fascistas estaban siendo formados
Únicamente para organizar grandes excursiones y festejos en los
que intervendrían toda clase de europeos. En 1 9 4 1 , Brasillach
escribió, invocando en un lírico pasaje el himno de la Falange :
asoló u n fascismo francés puede colaborar con e l mundo nuevo»s0s.
Pero las organizaciones fascistas de E u r ~ p a , «el mundo nuevo»,
eran grupos agresivos que n o buscaban «colaboración» con iguales,
sino conquista y botín. Estos hechos fundamentales parecen haber
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

escapado t o t a l m e n t e a la c o m p r e n s i ó n d e los nacionalistas franceses.


Massis describe más a m p l i a m e n t e a Brasillach :
N o , e l fascismo n o e r a para Brasillach u n a d o c t r i n a i m i t a d a d e l e x t r a n j e r o , era
u n espíritu, el e s p í r i t u m i s m o d e la amistad, o p u e s t o a t o d o s los prejuicios d e
clase o d e cualquier o t r a especie; era una inmensa camaradería q u e u n i r í a a
través d e l ancho u n i v e r s o a t o d o s aquellos que, c o m o hemos dicho, creían toda-
vía e n las v i r t u d e s de l a nación, d e la raza, d e l a historia, y soñaban c o n e l pasado
y el presente d e su país preguntándose : i p o r q u é n o s o t r o s n o
C o n t o d o el m u n d o pensando e n esta falsa y superficial camaradería
d e l «i p o r q u é n o s o t r o s n o ? D n o e r a difícil p r e v e r e l p r ó x i m o esta-
l l i d o d e la guerra. El i n e v i t a b l e c o n f l i c t o e n t r e esos nacionalismos
h a sido claramente e x p u e s t o p o r A n d r é M a l r a u x :
E l nacionalismo francés q u e combatía e n favor d e Franco defendía el naciona-
l i s m o español, no e l suyo. D r i e u se ha b a t i d o p o r Francia hasta la m u e r t e , no p o r
España»,so5

A pesar de lo p o l í t i c a m e n t e ingenuos q u e puedan parecer hoy,


pocosse esforzaron t a n t o c o m o los nacionalistas franceses para ayudar
a Franco d u r a n t e la guerra. En general, sus trabajos s o b r e la m i s m a
son más líricos q u e los d e los anglosajones, e insisten e n d o s
a r g u m e n t o s principales : 1) Franco había c o m e n z a d o u n a r e v o -
l u c i ó n social y económica q u e s o r p r e n d e r í a al m u n d o , y 2) u n a
v i c t o r i a d e Franco n o representaría amenaza alguna para ia
seguridad d e Francia. Se equivocaban e n ambos puntos.

B r a s i l l a c h en favor de Franco
C o m o muchos o t r o s intelectuales q u e se c o m p r o m e t i e r o n c o n l a
g u e r r a civil española, Brasillach q u e d ó marcado p o r ella t o d a su vida.
La g u e r r a aparece e n sus obras históricas, e n sus ensayos políticos,
e n sus novelas806. Brasillach y Bardeche p u b l i c a r o n e n 1 9 3 9 una
d e las p r i m e r a s historias completas d e la g u e r r a civil, aunque hoy
n o l o parezca asísoi. Es u n l i b r o en favor d e Franco, p e r o más equi-
l i b r a d o q u e la mayoría d e las obras escritas c o n e l m i s m o fin. N o h a
s i d o t r a d u c i d o al espciñol; e n realidad, la única t r a d u c c i ó n q u e
c o n o z c o es la portuguesaFo" aparecida e n 1939, l o cual m e r e c e ser
señalado, ya q u e a pesar d e la insidiosa y deshonrosa i n t e r v e n c i ó n d e l
P o r t u g a l d e Salazar en la g u e r r a c i v i l española, f u e r o n pocos los
l i b r o s publicados en este país desde el f i n d e la g u e r r a relacionados
con e l conflicto. C a l v o Serer u t i l i z a la h i s t o r i a d e Brasillach y Bar-
deche para subrayar su o p i n i ó n d e q u e la d e r r o t a de la República n o
se d e b i ó a la ayuda q u e nazis y fascistas p r e s t a r o n a los rebeldes, sino
a «la i n f e r i o r i d a d t k n i c a d e su ejército»m0". No hay d u d a d e q u e
las t r o p a s d e Franco, formadas p o r soldados profesionales d e Africa,
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

reforzadas p o r «voluntarios» italianos y alemanes y p o r armamento,


aviones y técnicos d e H i t l e r y Mussolini eran «técnicamente
superiores» a las d e l e j é r c i t o p o p u l a r d e la República o incluso a
las d e los heterogéneos grupos d e las Brigadas Internacionales. L o
s o r p r e n d e n t e es q u e los republicanos pudieran ganar ciertas
batallas y q u e fueran capaces d e resistir d u r a n t e t a n t o t i e m p o c o m o
l o hicieron. Puede afirmarse q u e las t r o p a s rebeldes d e m o s t r a r o n
d u r a n t e la g u e r r a c i v i l q u e soldados bien armados y experimentados,
d i r i g i d o s p o r oficiales crueles pueden d e r r o t a r a civiles escasamente
entrenados y casi desprovistos d e elementos necesarios. Fue
necesario q u e muriese u n m i l l ó n d e hombres para d e m o s t r a r l o ?
Hasta 19 3 9, e l e j é r c i t o español n o había conocido la g l o r i a d e la
v i c t o r i a desde hacía más d e cien años, y quizá el entusiasmo con q u e
los generales se dedicaron a ensangrentar su camino a derecha e
i z q u i e r d a fuera d e b i d o a la excitación producida en ellos p o r e l
h e c h o d e encontrarse ante u n enemigo vulnerable. Los capitanes
conseguían más fácilmente llegar a comandantes y éstos a generales
m a t a n d o españoles casi inermes q u e a e x t r a n j e r o s bien p e r t r e -
c h a d o ~ . Las medallas q u e lucen h o y los oficiales españoles f u e r o n
conseguidas -excepto aquellas ganadas e n las luchas c o n t r a los
m o r o s d e l R i f o las concedidas p o r A d o l f o H i t l e r a los m i e m b r o s d e
la D i v i s i ó n Azul- c o m b a t i e n d o c o n t r a .un enemigo p o b r e m e n t e
a r m a d o y entrenadoelo. Este t e m a debe ser u n o al cual los apologistas
d e los generales n o quisieran aludir. Los hombres q u e se enfrentan
e n u n d u e l o c o n u n adversario sin experiencia n o se jactan d e su
v i c t o r i a , n i t o l e r a n q u e sus subordinados l o hagan.
Brasillach y Bardeche, aunque parciales, dan la sensación d e q u e
intentaban escribir algo más q u e m e r a propaganda. En la conclusión
d e su l i b r o encontramos este consejo :

p o r o t r o lado, España t i e n e también necesidad de paz consigo misma. para


acallar los odios. reconciiiar a los hermanos separados, i m p e d i r las luchas e n t r e
las diversas facciones d e los vencedores, y es en ella misma donde deben buscarse
los medios y los remedios.811

Sin d u d a q u e la supervivencia d e este pensamiento c o n d u j o a Bra-


sillach a d e c i r a n t e u n g r u p o d e estudiantes e n 1 9 4 4 :

Cinco años después de la guerra, los campos d e concentración están todavía


llenos en la España de Franco y aunque esto ha sido excusado o explicado p o r
las constantes ame~iazasde u n nuevo conflicto, tal estado d e cosas es t o t a l m e n t e
incompatible con una pacificación.81"

Calvo Serer, naturalmente, n o cita este ú l t i m o párrafo d e Brasillach.


LOS NACIONALISTAS FRANCESES

Henri Massis
El escritor francés colaboró en 1 9 3 6 con Henri Massis en un libro
sobre el tema del Alcázar de Toledo, que llegó a ser una de las
piezas de propaganda rebelde más generalmente utilizadas, como
ya ha sido indicado en el capítulo 4. Ediciones del mismo fueron
publicadas en Italia, Suecia, Argentina, Chile, Estados Unidos y,
probablemente, en algunos paises más813, pero no en España, Una
edición revisada apareció en París en 1 9 3 9 con el título Le siege de
I'Alcazar, prologada por Moscardó, recién ascendido a general.
Dicho prólogo comenzaba así : «El mundo y la civilización conocen
mal la importancia vital que nuestra guerra representa para uno y
otra. Ambos están influenciados por las falsas informaciones propa-
gadas por el gran poder de la masonería y del judaismo en favor del
enemigo, su aliado el comunismo»B1d
El pensamiento profundo de los propagandistas de Franco no ha
cambiado mucho desde Moscardó a Marrero. Todos ellos son vícti-
mas de una conspiración.
El libro de Brasillach y Massis tiene poca importancia como
trabajo histórico. La actuación de los cadetes de la Academia
Militar de Toledo aparece notoriamente exageradaR16; no habla de
los rehenes que Moscardó encerró consigo en el Alcázar ... En realidad,
nadie ha dicho nunca lo que sucedió con dichos rehenes cuando el
asedio de la fortaleza consiguió ser levaiitados16, aunque podemos
imaginar su suerte por medio de estas palabras de Brasillach y
Massis :
...
El 2 8 de septiembre reina la exaltación en Toledo A l amanecer, 80 milicianos
refugiados en el hospital de San Juan son capturados y fusilados. Después, todo
Toledo se entrega a la alegrla de aclamar a sus libertadores.8'7
El lector puede dudar de que «todo Toledo» se entregase a tal
alegría, teniendo en cuenta que al comienzo de su historia los cita-
dos autores explican que Moscardó y sus guardias civiles se refu-
giaron en el Alcázar a causa de que habían sido derrotados por las
milicias y el pueblo:
La población no tarda en unirse a los milicianos, con l o que sus fuerzas son
claramente superiores. Para no caer en manos de quienes dictan las leyes en
Toledo, el coronel Moscardó y los oficiales deciden, el dia 22, encerrarse con
sus tropas en el Alcázar. . . a l 8

I-ienri Massis, hoy miembro de la Academia francesa, volvió a tratar


el tema de la guerra de España en su libro de 1939, titulado Chefs,
en el que incluye una entrevista con Franco. La sabiduría política
del distinguido escritor puede ser medida por la siguiente cita de
dicha obra :
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

La experiencia, prolongándose, ha demostrado que el fascismo n o era una f o r m a


cualquiera de autoridad pretoriana y de dictadura pasajera, sino que, p o r e l
contrario, representaba una f o r m a nueva y estable d e la evolución de las socie-
dades. Asl, m u c h o más que la revolución soviética, la revolución mussoliniana
ha merecido que l e sea o t o r g a d o el t í t u l o de «revolución mundial».819

L o más interesante d e estas declaraciones radica n o en la magnitud


del e r r o r en que cae su a u t o r al n o darse cuenta d e que el fascismo
no e r a o t r a cosa q u e una f o r m a d e sociedad política totalmente
efímera, sino en el evidente placer que e x p e r i m e n t a al escribir que
e l fascismo perduraría. Massis fue recibido p o r Franco, «soldado d e
Dios>>m0,en j u l i o d e 1938. Previamente a las declaraciones de éste,
nos hace partícipes de algunas observaciones q u e l e f u e r o n hechas
p o r u n o «de esos grandes intelectuales que el «Jefe» (en español en el
original) ha i n t r o d u c i d o en su consejo»: «Franco n o es d e esa clase
de hombres con gusto p o r el poder. N o ambiciona ser dictador ...
N o p r e t e n d e mantenerse en p r i m e r plano, ser e l a m o d e la f u t u r a
España... Es bueno ... quizá excesivamente buen0»~2].
El p r e t e n d i e n t e al t r o n o de España estallaría en carcajadas si
leyese a Massis, así c o m o el intelectual probablemente aludido,
Pedro Sáinz R o d r í g u e ~ ~que ~ ? ,iba a conocer p r o n t o los rigores del
exilio y las iras de Franco, el h o m b r e sin ambiciones que era,
«quizá excesivamente bueno». L o que más impresionó a Massis
fueron los planes de la revolución social q u e e l caudillo se complació
en describirle:
Nosotros construiremos la democracia verdadera, n o aquella que n o t i e n e d e
democrática sino el n o m b r e y que p e r m i t e la explotación de los débiles p o r los
poderoso^...^?^ i N u e s t r o M o v i m i e n t o n o es la resurrección d e las leyes injustas,
de los privilegios para siempre abolidos ! L o que nosotros queremos es el enri-
quecimiento material y m o r a l de t o d o el pueblo español, d e n t r o del espíritu
de fraternidad humana que tiene su origen en los preceptos del Evangelio.824

Estas enérgicas palabras d e u n «espíritu fraternal y


emocionaron profundamente a Massis, quien se lamentaba d e que la
verdad sobre e l vasto programa franquista de transformaciones
sociales fuera ocultada al o b r e r o francés:
Pero la admirable carta del trabajo, esos fueros donde se formulan tan ani-
mosamente estas disposiciones innovadoras y bienhechoras, i quién las conoce
i quién ha hablado de ellas al o b r e r o francés ? s 2 6
Sin duda q u e el d o c t o académico n o carece d e ideas para sus futuras
obras, y sería demasiado a t r e v i m i e n t o p o r parte d e cualquiera
sugerirle asuntos, p e r o la tentación es demasiado fuerte. i Por qué
no va a España en el curso d e 1 9 6 3 y escribe España vista de
nuevo o Franco veinticinco años después ? A s l podría contar
a los pobres o b r e r o s franceses las maravillas del paraíso franquista,
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

ya que, c o m o M a r r e r o y Calvo Serer afirman, todavfa funcionan las


mismas fuerzas ocultas que en 1 9 3 8 les impedian conocer la verdad.
S i Massis n o quiere viajar solo podría hacerlo en compañía de Lunn,
ahora Sir A r n o l d , que d u r a n t e la g u e r r a civil, pensó q u e si la proyec-
tada revolución social d e la España d e Franco era tan profunda como
parecía, asustarla incluso al h o m b r e d e negocios americanoe2'. Lunn
escribió:
Carlistas y falangistas están completamente d e acuerdo para llevar a cabo una
política social seriamente anticapitalista, ya q u e los nacionales están decididos
a q u e en la nueva Espaha el p r o d u c t o r n o estC a merced del banquero. La polltica
d e la nueva Espaiia n o sólo existe en el papel c o m o un sueiio utópico, sino que
hasido llevada ya a la practica y ejecutada en los t e r r i t o r i o s que han estado desde
hace varios meses bajo c o n t r o l nacional.B2a

El m i s m o Charles Maurras creía en la revolución social d e la zona


franquista. La visitó en mayo de 1 9 3 8 , siendo r e c i b i d o ceremoniosa-
m e n t e p o r Franco, Serrano Suñer y o t r o s dignatarios «como un
jefe d e estadon, según escribe Brasillachm9. Maurras en su l i b r o Vers
I'Espagne de Franco830expresó su asombro ante los planes para el
m e j o r a m i e n t o d e las condiciones d e vida d e los o b r e r o s d e la zona
rebelde:
U n a de las más fuertes impresiones que t u v e en España y quizá la más agradable
d e todas, así c o m o la que m e causó más alegría, m e la p r o d u j o la preocupación
p o r la paz social y p o r el cuidado de la organización obrera, q u e encontrk
evidente e incluso é c l a t a n t , e n t r e los dirigentes del g o b i e r n o nacional.831

Maurras creia ver e n el Fuero del Trabajo franco-falangista n o una


inspiración d e los experimentos de Mussolini y d e H i t l e r , sino del
católico franczs La T o u r d e Pin832. LO q u e escapaba completamente al
pensamiento político d e Maurras eran las razones p o r las cuales
eran o r g m i z a d o s los o b r e r o s españoles, las mismas razones p o r las
cuales nazis y fascistas habían organizado a los de Alemania e Italia :
c o m o ayuda para conquistar e l imperio. Maurras se entristecía
también ante el espectáculo de la ignorancia en que se mantenía al
o b r e r o francks sobre este feliz aspecto d e los asunto5 españoles :
D e s t r u i r el proletariado, incorporar al trabajador a la sociedad, hacer d e él,
literalmente, u n h o m b r e del burgo, u n burgués, ésta pacificación social es una
condición necesaria para valorar las riquezas mineras y d e o t r o estilo d e la
España blanca. La buena marcha del trabajo español exige u n código del traba-
jador. Franco l o ha pensado y l o ha preparado. Los «fueros» del trabajo han sido
proclamados. i Es q u e se va a dejar ignorante d e ellos al o b r e r o francés ?833

El l i b r o d e M i u r r a s sobre España estaba dispuesto para su publica-


ción en 1 9 4 0 , p e r o n o apareció hasta 1 9 4 3 . Hay p o c o de n u e v o en
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

él; su t e x t o , más apropiado para u n f o l l e t o q u e para u n libro, ha


sido hinchado a base d e recortes d e prensa.
También e l c o n t r a l m i r a n t e H. J o u b e r t d i r i g i ó sus ditirambos
al programa social d e «la nueva España», escribiendo dos folletos
de propaganda franquista, La guerre d'Espagne e t le catholi-
~ i s r n e ~ 'en ~ , respuesta a Maritain, d e 1937, y L'Espagne de
Franc09~6,d e 1938. Loa las «obras sociales creadas en la España d e
Franco para suavizar el o d i o d e clases, s u p r i m i r la miseria, realizar la
unión»83" y subraya que c o m o «cimiento d e obras sociales Iiberado-
ras d e la miseria y d e l odio, se organiza u n sistema d e educación y d e
c u l t u r a nacionales destinado a elevar e l espíritu d e la raza ...>F7.
C o m o e j e m p l o d e esta tarea cultural, J o u b e r t cita l o siguiente:
Y así, las comisiones presididas p o r los rectores de las universidades proceden
r una reorganización de las bibliotecas, d e acuerdo con la nueva orientación d e l
Estado y con el carácter universitario, escolar o popular de estos establecimien-

L o q u e el almirante quería decir era q u e las bibliotecas d e las uni-


versidades e institutos estaban siendo «purgadas» de libros «sedi-
cioso~». Puede observarse e l resultado d e esta medida e n la España
de hoy, después d e más d e 25 años d e censura intelectual.
El almirante dice también q u e
el general Franco se ha declarado en t o d o m o m e n t o dispuesto a acoger a sus
adversarios y a garantizar su vida, a excepción d e aquellos que habiendo come-
t i d o patentes crímenes, ser611 entregados a la justicia; y ha cumplido su palabra.8a0

J o u b e r t comparte c o n Sir A r n o l d L u n n y o t r o s admiradores anglo-


sajones d e l caudillo una confianza p u e r i l en la «justicia» militar.
Seguramente q u e e l almirante ha conocido algo de la historia d e
la g u e r r a civil. D u r a n t e los p r i m e r o s días d e l a sublevación, las
fuerzas de Franco ejecutaron a o c h o generales y u n almirante p o r
haber rehusado t o m a r p a r t e en la misma840. Qué «patentes críme-
nes» piensa j o u b e r t q u e c o m e t i e r o n esos altos jefes del e j é r c i t o
y la marina ?
Todos los derechistas franceses q u e seguían d e cerca los
acontecimientos se hicieron eco d e la misma cantinela : que «la
nueva España» respetaba a «la verdadera Francia» y q u e si ésta
se mostraba tal c o m o realmente era, n o tenia nada q u e t e m e r d e
Franco, quien, gustaban d e añadir, sentía una gran admiración
p o r el mariscal LyauteyS4l. P o r l o tanto, el almirante J o u b e r t en
L'Espagne de Franco afirmaba ante sus lectores q u e
el general Franco me ha dicho solemnemente q u e siempre ha respetado a
Francia, y que España n o prestarla nunca ayuda a u n «complot» contra n u e s t r o
país. V o l v i ó a decirme : «amo a Francia»s42.
LOS NACIONALISTAS FRANCESES

El enviado m i l i t a r d e l p e r i ó d i c o Action Frangaise, P i e r r e H e r i -


c o u r t , p u b l i c ó c u a t r o l i b r o s e n favor d e Francos" (que le concedió
asilo p o l l t i c o cuando cayó el r é g i m e n d e Vichy). El p r o p i o caudillo
escribió el prefacio d e l c u a r t o l i b r o d e H e r i c o u r t , Pourquoi
Franco a vaincu, prefacio q u e t e r m i n a b a c o n estas tranquiliza-
doras palabras:
C o m o h e dicho cien veces durante la guerra, la verdadera Francia n o tiene nada
q u e t e m e r de nosotros.R44

Claude Farrere, o t r o m i e m b r o d e la augusta Academia Francesa,


v i s i t ó t a m b i é n a Franco en 1937, el cual p r o c l a m ó o t r a v e z su afecto
p o r «la verdadera Francia», añadiendo:
y creed que n o olvidaré jamás hasta que punto la verdadera Francia, aunque
i m p o t e n t e y encadenada, ha expresado su amistad hacia la verdadera Españau5.

P e r o si el almirante, el académico y el e x p e r t o m i l i t a r citados hubie-


sen c o n t r o l a d o m e j o r sus entusiasmos y estudiado la c a r r e r a d e
Francisco Franco, se hubieran e n t e r a d o d e q u e las promesas de
éste n o s i e m p r e f u e r o n cumplidas. Y es u n hecho h i s t ó r i c o q u e
cuando Francia fue d e r r o t a d a y el g o b i e r n o d e V i c h y -el más
cercano a los ideales de los naciona!istas que n i n g ú n o t r o d e l p r e -
sente siglo- estaba en el poder, Franco, el gran a m i g o de esos
mismos nacionalistas, h i z o saber a H i t l e r q u e e n t r a r í a en la g u e r r a
bajo ciertas condiciones, una d e las cuales consistía en ser r e c o m -
pensado c o n t e r r i t o r i o s franceses d e l n o r t e d e A f r i ~ a «La
~ ~ verdade-
~ .
r a España» mostraba así su agradecimiento a «la verdadera Francia».
Estudios de coniunto

Estudios de conjunto y estudios especializados


Entre los estudios de conjunto, Calvo Serer cita loa siguientes
ocho autores de siete trabajos :
Borkenau, Franz, The Spanish Cockpit, Londres, 1937.
Brenan, Gerald : The Spanish Labyrinth, Londres, 1943.
Madariaga, Salvador de : Spain, Londres, 1 9 4 2 (y varias ediciones
posteriores).
Garosci, A l d o : Gli intelletuali e la guerra di Spagna, Turín,
1959.
Bolloten, B u r n e t t : The Grand Camouflage. The Communist
Conspiracy in the Spanish Civil W a r , Nueva York, 1961.
Broué, Pierre, y Témime, Emile : La Révolution e t la Guerre
dPEspagne,Paris, 1 9 6 1 .
Thomas, Hugh : The Spanish Civil W a r , Londres, 1961. Paris,
1962.
Calvo Serer mezcla en esta lista historias generales de la guerra
(las de Broué y Témime, Thomas y Madariaga) con estudios espe-
cializados en ciertos aspectos de la guerra (los de Borkenau, Brenan,
Garosci, y Bolloten), y olvida incluir en ella el l i b r o de Brasillach
y Bardeche, uno de los primeros estudios generales publicados.
Pero sea cual fuere la clasificación en que deberían haber sido
encajadas, todas estas obras son fundamentales para u n estudio
del conflicto español. La de Borkenau constituye un estudio socio-
lógico de los primeros meses de la contienda, pero sólo del lado
republicano847. La preparación de trabajos como éste n o fue fomen-
tada en la zona de los rebeldes. El l i b r o de Brenan, publicado p o r
primera vez en 1943848y convertido ya en un clásico, ha sido repu-
blicado recientemente en Inglaterra en una edición barata; n o es
una historia de la guerra misma, sino u n estudio de sus causas. Las
opiniones del autor se revelan claramente en dos citas que corres-
ponden al prólogo de la segunda edición (1 950) :
He intentado principalmente poner de relieve los errores e ilusiones de la
izquierda española, porque creo que, en conjunto, fue el lado donde hubo más
honradez y justicia, porque la apoyaron gentes de buena voluntad en otros
paises y porque defendían la causa de la democracia; su fracaso puede ser una
gran lección para
Hoy no puede ya caber duda alguna sobre la insensatez e iniquidad del
ESTUDIOS DE CONJUNTO

alzamiento militar, apoyado en la ayuda extranjera ...los jefes nacionalistas


estaban dominados por las ideas de la Alemania nazi; no buscaban sino una
victoria completa unida a la total aniquilación de sus enemigos...850 I

Las dos historias más recientes de la guerra, es decir la de Thomas y


la de Broué y Temime, han sido muy bien acogidas por la crítica y
el público en general, lo cual indica que el interés por el conflicto
español no ha cesado en la mayor parte del mundo. El libro de
Thomas constituyó un «best-seller» en los Estados Unidos, Ingla-
terra y Francia. Los dos han sido traducidas al español, la de Thomas
en Paríse61,Broué y Témime852en México. El primero ha sido muy
criticado por la prensa republicana en el exilio, que considera que
Thomas ha dado demasiado crédito a las acusaciones contenidas en
L a causa general y otras obras de los rebeldes referentes a las atro-
cidades cometidas en el lado de la República. Quizá todos los estu-
diosos «imparciales» de un conflicto no pueden sustraerse a la
tendencia normal de acusar y defender igualmente a cada uno,
repartiendo la responsabilidad y los crímenes de la guerra en dos
partes iguales y endosando una a cada bando: esto significa una
visión errónea del lado republicano, que sin duda tenía de su parte
el Derecho y la justicia. Por e'emplo, Thomas afirma que los repu-
1
blicanos mataron a cinco mi doscientos cincuenta sacerdotes y
continúa diciendo que esta cifra puede equipararse a la de dieciséis
mil que dio Claudel en su poema, Aux m a r t y r s e s p a g n o l ~ Admi-
~~~.
timos que tanto una cifra como la otra son terribles, pero i cómo
pueden siquiera ser comparadas ? Por otra parte, Montero854, en su
obra sobre este tema escrita desde el punto de vista rebelde, afirma
que el número de sacerdotes muertos a manos de los republicanos
fue solamente de cuatro mil ciento ochenta y cuatro.
i Qué podrá decirse del libro de Gar0sci85~cuando Calvo Serer
le ha dispensado el supremo honor de plagiarlo sin piedad ? Sólo
quedan, pues, por examinar aquí los libros de Bolloten y Madariaga.

Salvador de Madariaga : el angloespañol


Salvador de Madariaga, como el resto de las figuras destacadas del
mundo literario español de 1931, fue mimado por la República, y
también como la mayoría de aquellas figuras -Ortega y Gasset,
Marañón, Pérez Ayala, Unamuno, Menéndez Pidal- la traicionó~5~.
(Sin duda pensó que la República le había traicionado a él.) Pero es
difícil creer que haya tenido una gran influencia en la opinión
pública de algún país un escritor destacado español que conservó
cerrada la boca y quieta la pluma durante todo el conflicto. Recuerdo
haber asistido en Wáshington, en 193 6, a una conferencia cuyo
anuncio había atraldo una gran muchedumbre congregada para o i r
ESTUDIOS DE CONJUNTO

hablar al a n t i g u o embajador d e España en los Estados U n i d o s d e l


tema q u e ocupaba la atención d e t o d o s : la g u e r r a c i v i l española.
E l señor Madariaga se negó a decir una sola palabra sobre e l asunto.
Hasta 1 9 4 2 , c o n la publicación d e la edición revisada d e su
l i b r o , a n t e r i o r a la guerra, t i t u l a d o Spain, el g r a n p r o f e s o r español
n o se d i g n ó r e f e r i r s e francamente a la g u e r r a civil. Desde entonces
ha r e n o v a d o c o n t i n u a m e n t e sus ideas s o b r e el tema857,p e r o mante-
n i e n d o a través d e los cambios la misma posición casi neutral.
N o se m o s t r ó p a r t i d a r i o d e Franco, p e r o atacó d u r a m e n t e a la
República, especialmente al P a r t i d o Socialista Español. Tan v i r u -
lentas f u e r o n sus críticas c o n t r a aquélla, q u e en 1 9 5 9 el servicio
de propaganda franquista p u b l i c ó u n f o l l e t o d e más d e cien páginas
basado casi e n t e r a m e n t e e n citas tomadas de diferentes ediciones
del l i b r o Spainajad e Madariaga. O t r a s obras d e este m i s m o a u t o r
(Democracy versus Liberty, Anarquía o jerarquía) han
sido utilizadas t a m b i é n e n la España d e Franco para atacar al
g o b i e r n o p a r l a m e n t a r i o y a la l i b e r t a d d e prensa y para ensalzar la
«democracia o r g á n i ~ a > > El ~ ~m . i s m o C a l v o Serer, refiriéndose a
Madariaga. dice q u e «presenta cna ideología h i s t ó r i c a y pc Iítica q u e
en mucho; aspectos coincide c o n los intelectuales nacií,nales ...~ 8 0 0 .
O t r o s muchos escritores franquistas c i t a n a Madariaga c o n a p r o -
bación ; es su r e p u b l i c a n o «domado»m1.
Podría haber algo más asombroso q u e descubrir q u e este
mismo Madariaga, el h o m b r e silencioso d e los años d e la guerra, se
ha c o n v e r t i d o hace unos años en adalid d e los antifranquistas ?
Sus dos principales p u n t o s d e apoyo son las revistas Ibérica, d e
N u e v a Y o r k , y Cuadernos, d e París. En 1 9 5 9 p u b l i c ó e n Buenos
Aires u n l i b r o e d i t a d o en aquella ciudad norteamericana, General,
márchese usteda62, q u e t o m a su t í t u l o d e unasupuesta carta enviada
p o r Madariaga a Franco e n 1 9 4 4 . Sin d u d a e r a m u c h o más seguro
decir a Franco q u e se fuese e n 1 9 4 4 q u e a d o p t a r una p o s t u r a rnili-
t a n t e e n f a v o r d e la República e n 1936. (Existen algunas afinidades
psicológicas e n t r e K o e s t l e r y Madariaga. El p r i m e r o , después d e
pasar unas semanas en Inglaterra, c o m e n z ó a inquietarse pensando
que n o siempre se había p o r t a d o c o m o u n v e r d a d e r o caballero al
r e f e r i r s e a Franco. Madariaga,asalvo e n O x f o r d , n o se d i o c u e n t a d e l o
que e r a e l fascismo hasta q u e cayó la p r i m e r a b o m b a en Inglaterra.)
El e d i t o r d e Cuadernos, julián G o r k i n (el inflexible r e v o l u -
cionario d e l P O U M d e 1936-1 937). p u b l i c ó e n el n ú m e r o d e
septiembre d e 1 9 6 1 d e esta publicación u n exagerado panegírico
de la a u t o r i d a d d e Madariaga para i n t e r v e n i r h o y e n los asuntos
españoles, e x p o n i e n d o e l siguiente desconcertante r a z o n a m i e n t o :

Lo cierto es -y debemos insistir en este punto- que Madariaga se mantuvo


ESTUDIOS DE CONJUNTO

aparte y por encima de la lucha, y esto -junto a su posterior conducta- le


confiere hoy una extraordinaria autoridadesa.

i Autoridad para qué ? Ciertamente no para encabezar un movi-


miento antifranquista.

Dónde está el engaño ?


Sólo uno de los estudios tratados en este capítulo ha sido publicado
en España: The Grand Camouflage de Burnett Bolloten. Este
libro apareció en Barcelona con el título de E l gran engaño864, en
junio de 1961. Engaño no quiere decir exactamente lo mismo que
camouflage865, y este libro, en Iíneasgenerales, no significa lo mismo
para su autor angloamericano que para sus paladines españoles.
Qué quiere decir Bolloten con su título ? En su primer capítulo
de 21 líneas nos explica que el gran camuflaje era la pantalla levan-
tada en la España Republicana por los comunistas y otros tales para
ocultar del mundo exterior, «la revolución social de largo alcance
del campo antifranquista, mucho más profunda en algunos aspectos
que la revolución bolchevique en sus primeras etapas»866.Pero el
principal padrino de este libro en España, Manuel Fraga Iribarne,
entonces director del oficial Instituto de Estudios Políticos y hoy
ministro de Información,,define el gran engaño en su introducción
al volumen, de una forma diferente:
el gran engaño tras el cual los comunistas montaron la operación española queda
..
al descubierto. los comunistas sabían adonde iban, tenían un plan.., este plan
permitió en el primer año de la revolución la conquista del poder en la España
roja, que Bolloten ve consumado con la caída del gobierno Largo Caballero,
sustituido por el doctor Negríns'j7.

Y Calvo Serer afirma que el libro de Bolloten estudia un problema


concreto, «el de la penetración comunista camuflada en las filas
de la República»mB. La discrepancia entre el autor y los paladines
españoles del libro en cuanto al significado de éste se hace, pues,
patenteNg. En realidad, la obra de Bolloten consta de dos partes ; de
un lado los hechos escrupulosamente investigados, y de o t r o las
conclusiones políticas. Bolloten aparece generalmente preocupado
por su investigación; Fraga lribarne y Calvo Serer por sus conclu-
siones políticas.
E l gran engaño es un libro poco satisfactorio. Esteban Salazar
Chapela, al referirse a él en Cuadernos, atribuye este hecho a
su «cualidad fragmentaria», a su inexplicable final, que deja sin
terminar la narración de la guerraa70.Mi opinión es que se trata de un
libro poco satisfactorio porque los hechos que presentason prorrepu-
blicanos mientras la conclusión a la que llega es profranquista.
ESTUDIOS DE CONJUNTO

Es casi imposible creer que las dos partes de la obra pertenezcan


al mismo autor.

L o s hechos q u e presenta B o l l o t e n y s u conclusión


Los hechos que presenta Bolloten son los siguientes:
Tras la revolución de Asturias de 1934, las derechas españolas
o p r i m i e r o n de tal forma a los trabajadores y campesinos y a todos
los implicados en la revolución asturiana, que el Frente Popular,
despues de ganar las elecciones de 1936, t u v o cada vez más dificul-
tades para controlar las pasiones del pueblo justamente enfurecidoul.
El 1 7 d e juliose alzaron el ejército y las derechas. Aquellos que hablan
jurado preservar la ley y el orden, desertaron de sus puestos :
oficiales del ejército, guardias civiles, guardias de asalto, agentes de
la policía secreta y carabinerossi2. El desorden que siguió al alza-
miento militar, provocó una verdadera revolución social en la
retaguardia republicanas73. La indecisión que demostraron Ingla-
t e r r a y Francia en ayudar a la República allanó el camino a la
intervención rusa. La Unión Soviética, temerosa de nazis y fascistas,
exigió de España el n o llevar a cabo extremismos que podrían
inquietar a la burguesía de Francia e Inglaterra874. El minúsculo
Partido Comunista Español, reforzado p o r la ayuda rusa y p o r la
de sus recientes aliados, los pequeños burgueses y pequeños pro-
pietarios, i n t e n t ó ocultar la importancia de la revolución social
que se estaba llevando a cabo en Españas7" finalmente, ésta fue
aplastada y una coalición de comunistas, socialistas moderados y
republicanos remplazó en el gobierno a Largo C a b a l l e r ~ ~ ' ~ .
Pocos serían quienes pudieran mostrarse en desacuerdo con
esta presentación de los hechos. Pero Bolloten no se limita a ello,
sino que ofrece también una conclusión: con la caída de Largo
Caballero y la formación del gobierno Negrín los comunistas habían
asumido t o d o el poder en España877. A esta conclusión sí se
opondrían la mayoría de los entendidos en la materia. N o la
apoyan n i u n observador tan directo como Louis F i ~ c h e r n ~ i~un
~,
investigador tan cuidadoso como David T. Cattellmg.

L a s fantasías h i s t ó r i c a s de F r a g a l r i b a r n e y S e r r a n o S u ñ e r
Fraga Iribarne, en su introducción al l i b r o de Bolloten, deduce de
la conclusión de éste que una victoria republicana hubiese signifi-
cado una España comunista controlzda p o r el <<soviet»8so.Sin duda
ha sido para apoyar esta tesis p o r l o que la censura de Franco ha
permitido publicar la obra, pero n o hay que olvidar que dicha
tesis n o es sino una suposición de Fraga Iribarne. Tales visiones
de «lo que hubiera c c u r r i d o si ...>> se basan en u n punto de vista
ESTUDIOS DE CONJUNTO

histórico según el cual u n elemento cambia mientras los o t r o s .


permanecen estáticos. Esto n o e s probable q u e o c u r r a nunca. Serrano
Suñer hace una suposición parecida en su l i b r o Entre Hendaya y I

Gibraltar, sobre l o que hubiese o c u r r i d o en el caso de haber


t r i u n f a d o la República p e r o su conclusión es algo distinta:

Si España hubiese sido cobeligerante en el bando aliado p o r q u e así l o hubiese


decidido el gobierno rojo-y l o mismo hubiese o c u r r i d o en el caso de que el
gobierno republicano se hubiese q u e r i d o mantener neutral- se hubiera visto
invadida y ocupada p o r las tropas alemanas a continuación d e su victoria sobre ,
Francia. La caída d e G i b r a l t a r en p o d e r d e Alemania y la posesión de t o d a la
costa española habría puesto en sus manos la llave del Estrecho

Franco, amigo d e H i t l e r , i m p i d i ó que sucediera esta catástrofe.


Serrano Suñer considera q u e la República hubiera puesto e n peligro
e l Occidente n o p a r sus tendencias soviéticas, sino, precisamente, a
causa de su pcstura'proaliada y antifascistaB". Pero, ciertamente, si la
República hubiese ganado la guerra, su v i c t o r i a hubiese t e n i d o
otras consecuencias para Europa. Puede creer honradamente
Serrano Suñer q u e cada pieza d e l t a b l e r o de ajedrez hubiera estado
en e l p u n t o en q u e se hallaba en agosto de 1939 ? Desde luego, no.
H u b i e r a t e n i d o lugar el acuerdo de Munich ? Se hubiera f i r m a d o
e l pacto nazisoviético ? i H u b i e r a estallado l a segunda g u e r r a
mundial exactamente cuando estalló y en las mismas circunstancias ?
Las fantasías históricas de Fraga l r i b a r n e y d e Serrano Suñer n o
tienen más valor n i utilidad q u e e l d e una propaganda momentánea.
N i n g ú n historiador de alguna categoría que haya estudiado
este p e r i o d o apoya la conclusión d e Bolloten, y m u c h o menos
aún las elucubraciones d e Fraga. A h o r a se ha puesto d e m o d a q u e
todos, incluyendo N i k i t a Jruschov. c r i t i q u e n a Stalin. P e r o si admi-
t i m o s que los comunistas españoles y sus consejeros rusos apoyaron
-y aún instigaron- la supresión de la «revolución» q u e se venía
llevando a cabo tras las filas republicanas para apoyar la política
e x t e r i o r d e Rusia (y debemos a d m i t i r que también para ganar la
guerra) constituiria entonces una contradicción suponer q u e los
rusos intentasen instaurar u n «soviet» en España puesto q u e e l l o
sería c o n t r a r i o a esa politica. C a t t e l l escribió :

La tesis d e q u e los comunistas n o estuvieran interesados e n la t o m a del p o d e r


s i n o en resistir al fascismo en España, est6 d e acuerdo con la política e x t e r i o r
rusa de aquel tiempo. Entonces u n regimen satklite soviético en España hubiese,
desde luego, aumentado el prestigio revolucionario d e los comunistas, p e r o
aparte d e esto hubiera perjudicado toda la política e x t e r i o r de la U n i ó n
...
SoviCtica En resumen, la política e x t e r i o r soviCtica hubiera sido puesta en
u n completo compromiso p o r la implantación d e un g o b i e r n o comunista en
ESTUDIOS DE CONJUNTO

España, que hubiera servido para invocar continua ayuda para la causa
comunista en el extranjeroaR3.

(Conoci u n o b r e r o español que parecía tener un sentido más claro


de la geografía y la logística que Fraga lribarne con todos sus títulos ;
había luchado en las filas del ejército republicano y en una ocasión
m e dijo: «Hubiéramos ganado la guerra si Rusia no hubiese estado
tan lejos». Pero n o sucedía así, Rusia n o era aún fuerte, y todavía
hoy prefiere, como todas las potencias continentales, construir su
i m p e r i o sobre la base de agresiones a los pueblos vecinos.)

Bolloten y la mitología franquista

En m i opinión, el l i b r o de Bolloten es el más prorrepublicano publi-


cado hasta el m o m e n t o en la España de Franco. Calvo Serer, sin
embargo, le prodiga grandes alabanzas:

Elemito que la propaganda internacional intentó crear en torno a la República


agonizante comienza a deshacerse en las páginas eruditas y frias de este periodista
angloameri~ano.~~

O t r a vez dudamos de que Calvo Serer haya leído siquiera este libro,
que, publicado recientemente y alabado p o r las autoridades espa-
ñolas, destruye, n o obstante, gran número de los mitos que el
régimen de Franco había creado sobre la guerra:
l.Bolloten acepta plenamente la validez de la victoria electoral
republicana de 1 9 3 6"E6.
2. Bolloten afirma que los disturbios sociales que sobrevinieron tras
las elecciones del 3 6 n o fueron sino una reacción contra las
crueles represalias que siguieron a la revolución de Asturias y
contra la severidad de las medidas antisociales adoptadas p o r la
derecha durante el bienio negrosE6.
3. Bolloten sostiene que apoyaron al alzamiento militar: «un
amplio sector del cuerpo de policía, los terratenientes monár-
quicos, los poderes de las finanzas y los negocios, una gran parte
de la clerecía católica, los falangistas y otras fuerzas de dere-
chas ...~ $ 8 7 t, o d o locual contradice la visión que proporcionaCalvo
Serer de la rebelión franquista apoyada p o r el pueblo. Calvo .
Serer considera «un e r r o r básico en la interpretación de la
guerra de 1 9 3 6 el ...
~ ver d o español l o patriótico ... represen-
tado p o r los rojos, mientras que los nacionales son una mínoria
d e militares, soldados mercenarios, capitalistas, clericales y
señores feudales agrarios...»888, achacando este e r r o r a Garosci,
Thomas, Broué y Témime, mientras solamente dos párrafos más
ESTUDIOS DE CONJUNTO

arriba ha alabado la «objetividad» de Bolloten que, sin embargo,


dice lo mismo que los citados autores, aunque, quizá, algo más
categóricamente.
4. Bolloten afirma que no existía en España revolución alguna
antes de la sublevación de los generales, pero que ésta, al
privar al gobierno de sus medios para hacer cumplir la ley,
permitió la puesta en marcha de una revolución social que
habría de tener graves consecuencias para los amigos y aliados
de los generales.
5. Bolloten afirrra positivamente que Alemania e Italia intervinie-
ron en la guerra civil antes de hacerlo Rusia. «Sin embargo, en
vista de la continua ayuda por parte de Alemania e Italia al gene-
ral Franco durante los primeros meses de la guerra, violando los
acuerdos de no intervención, Rusia determinó cambiar su polltica
y la primera artillería soviética, así como tanques y aeroplanos,
junto con pilotos y tripulantes de tanques llegaba a España en
Esteargumento notomaen consideración el hechode
que Rusia podía ayudar legalmente al gobierno de España, pero
que Alemania e ltalia no podían prestar una colaboración similar
a los rebeldes. Los franquistas afirman ahora que los generales
se sublevaron sin haber obtenido previamente la promesa de
ayuda de Hitler y MussoIinisD1;s i los generales no hicieron tal
petición, fue, sin duda, porque no se les había ocurrido siquiera
la idea de que el alzamiento pudiera fracasar.
6. Bolloten desmiente a Manuel Aznar y al resto de los historia-
dores oficiales de la España de Franco, demostrando lógica-
mente que no existió ningún «complot» soviético para apo-
derarse del país antes de la sublevación de los generales;
Bolloten prueba que tal «complot» hubiera sido fatal para la poli-
tica exterior soviética y que, por otra parte, Rusia no tenía
fuerza suficiente para llevar a cabo tal empresa tan lejos de sus
fronterasag3.
Por el contrario, no he podido encontrar ningún «mito» republi-
cano destruido por los hechos presentados en el libro de Bolloten.
Una nueva mitología básica para los franquistas
2 Cómo, entonces, ha permitido la censura de Franco la publicación
oficial del libro de Bolloten cuando éste acaba con tantos artículos
de fe de la propaganda rebelde? N o sólo desmiente a S i r Arnold
Lunn y al padre Thorning, sino también a Calvo Serer y a Marrero.
Se podría pensar que somos testigos de un cambio radical de la
propaganda del régimen de Franco, preparación de una inevitable,
aunque gradual, desaparición de la censura. Sólo una mentalidad
estancada en el día del apogeo fascista de 1 9 3 9 podría imaginar
ESTUDIOS DE CONJUNTO

a los portavoces franquistas d e h o y negando las matanzas d e Bada-


j o ~ ,e l b o m b a r d e o d e Guernica, la ayuda nazifascista a los rebeldes
o la legalidad d e las elecciones d e 1936. Estas posiciones, concep-
tuadas h o y d e poca i m p o r t a n c i a y utilidad, se han abandonado para
defender l o q u e se considera u n bastión m u c h o más f i r m e : el argu-
m e r i t o d e q u e la sublevación d e Franco fue y sigue siendo una cru-
zada a n t i c o m u n i s t a e n defensa n o sólo d e la civilización española
cristiana, sino d e t o d o e l legado cristiano occidental. El a r g u m e n t o
n o es nuevo, p e r o sí la idea d e c e n t r a r en é l t o d a la propaganda rela-
t i v a a la guerra. Si se consigue afianzarse e n este t e r r e n o , todas
las demás posiciones pueden darse p o r bien perdidas. Quinientos,
dos m i l asesinados en la plaza d e t o r o s d e Badajoz ? U n a cifra pequeña
comparada c o n t o d o l o q u e estaba en juego. Q u e los nazis b o m b a r -
dearon G u e r n i c a ? Y q u é ? Era necesario hacerlo e n la cruzada
c o n t r a el bolchevismo. Mientras d u r a n t e la g u e r r a los portavoces
rebeldes negaban tales atrocidades, h o y las a d m i t e n a medias, cíni-
camente alegando q u e f u e r o n cometidas e n defensa d e l Oeste. Fraga
Iribarne, al p a t r o c i n a r el l i b r o d e Bolloten, sabía q u e éste negaba
algunos m i t o s franquistas, p e r o evidentemente pensó q u e aún así su
propaganda ganaría más q u e perdería. Sin e m b a r g o es dificil c r e e r
q u e el p u e b l o español o el d e las naciones occidentales acepte los
a r g u m e n t o s d e Fraga.
El m i s t e r i o d e la p u b l i c a c i ó n d e l libro d e B o l l o t e n e n E s p a ñ a
Era sin d u d a la conclusión a q u e llega B o l l o t e n en su o b r a y n o la
exposición d e los hechos cuidadosamente investigados, l o q u e i n t e -
resaba a los q u e p a t r o c i n a r o n la publicación d e l l i b r o e n España.
Su aparición está rodeada d e circunstancias extrañas. En p r i m e r
lugar, es r a r o q u e se e d i t e en d i c h o país u n l i b r o e x t r a n j e r o sobre
la g u e r r a p o r m u y favorable a Franco q u e sea, p e r o cuando se ha
d e c i d i d o p u b l i c a r l o se necesita u n largo p e r i o d o d e t i e m p o para la
t r a d u c c i ó n para q u e sea examinado p o r la censura y para su i m -
presión. Este p e r i o d o suele ser d e más d e u n añoo3. Por ejemplo, e l
l i b r o d e K e m p apareció en España dos años después q u e en Ingla-
t e r r a ; S p a i n R e s u r g e n t , d e Sir R o b e r t Hodgson, se e d i t ó en Ingla-
t e r r a en 19 5 3 s 9 4y e n España en 19 5 4 s Q 5 el ; t r a b a j o d e l embajador
americano M r . Hayes, Wartime M i s s i o n in S p a i n S Q 6se p u b l i c ó
en M a d r i d 8 0 7 u n año después d e haber salido a la l u z e n los Estados
Unidos. (Los d e o t r o s embajadores hostiles a Franco, c o m o Mr. Bo-
w e r s s Q sO M r . H o a r e s g Q ,n o han aparecido, c l a r o está, en España.)
En los países en q u e existe una rígida censura política y religiosa,
q u e se retrase la publicación d e u n l i b r o es completamente normal,
y l o a n o r m a l atrae una g r a n atención. El caso d e la o b r a d e B o l l o t e n
ha c o n s t i t u i d o u n a anormalidad. El l i b r o d e l a u t o r americano se
ESTUDIOS DE CONJUNTO

p u b l i c ó p o r p r i m e r a v e z e n I n g l a t e r r a el 23 d e m a r z o d e 19 6 l B 0 @ ,
apareció e n España e n j u n i o e o 1 y n o se e d i t ó e n Estados U n i d o s
hasta julioBo2. Pueden suponerse dos explicaciones para esta t e m -
prana aparición: la p r i m e r a , q u e e n t r e el 23 d e m a r z o y la fecha en
q u e se puso a la venta en las librerías españolas, la o b r a fue traducida,
pasada p o r la censura, prologada p o r Fraga l r i b a r n e e impresa, y la
segunda, q u e el l i b r o h u b i e r a sido ya presentado e n m a n u s c r i t o
e n España antes d e q u e apareciese en 1nglaterraQO3.Si esta segunda
explicación es cierta, c o n s t i t u i r í a la razón d e p o r q u é algunos
c r í t i c o s piensan q u e la obra, con su final p o c o natural, debe ser
leída c o m o una más d e las destinadas a hacer propaganda d e Franco
y n o c o m o u n a s i m p l e c o n t r i b u c i ó n a la h i s t o r i a .
P e r o quizá, desde e l p u n t o d e vista d e esa propaganda, la
publicación d e l l i b r o d e B o l l o t e n en España haya c o n s t i t u i d o u n
e r r o r , p o r dos razones.
En p r i m e r lugar, p o r q u e los españoles examinan cada vez c o n
m a y o r desconfianza t o d o lo publicado oficialmente. Los l i b r o s d e
B o l l o t e n y Thomas aparecieron en l n g l a t e r r a casi al m i s m o t i e m p o ;
e l p r i m e r o se p u b l i c ó e n Barcelona pocos meses antes d e q u e se
editara el segundo, e n español, e n París. Y sin embargo, circulan
h o y subrepticiamente e n España más ejemplares d e l l i b r o d e Thomas
q u e d e l legalmente a u t o r i z a d o d e Bollotens04.
En segundo lugar, p o r q u e aun para aquellos q u e confían en las
publicaciones oficiales españolas, la conclusión a q u e llega B o l l o t e n
(es decir, q u e la República se h i z o «roja» e n el m o m e n t o e n q u e
llego al p o d e r N e g r i n ) n o es suficientemente convincente y p r o v o -
cará, finalmente, q u e el l e c t o r asimile la presentación d e los hechos
antifranquistas y rechace p o r el c o n t r a r i o la conclusión p r o f r a n c o .
Los críticos ingleses se d i e r o n cuenta instantáneamente d e
esta falla del l i b r o . R o y jenkins escribió e n The Spectator :
Aun en la visión del hecho determinado de la significación del gobierno Negrín,
Thomas demuestra, en mi opinión, un sentido mucho más exacto de la perspectiva
que Bolloteneo5.

Y W.F. Knapp, e n su reseña d e l l i b r o publicada e n e l Oxford


Magazine, llega a la siguiente deducción :
A pesar de la escrupulosa investigación de los hechos, la conclusión que saca
de ellos es superficial y poco digna de confianzaeod.

E l misterio de Bolloten
P e r o si podemos explicar el p r o c e d e r d e la censura franquista, es
m u c h o más difícil hacerlo con la conducta d e l a u t o r . Salazar Chapela
observa -como hemos ¿icho- q u e e l l i b r o d e B o l l o t e n es c o m o
ESTUDIOS DE CONJUNTO

una o b r a d r a m á t i c a q u e t e r m i n a a la m i t a d d e la acción. Si tenía


m a t e r i a l suficiente para c o m p l e t a r la narración d e la guerra,
i p o r q u é acaba su l i b r o c o n la caída d e L a r g o Caballero ? i N o será
p o r q u e los sucesos posteriores d e s t r u i r í a n la tesis d e los apologistas
d e Franco ? Es e v i d e n t e q u e cuando B o l l o t e n c o m e n z ó sus investi-
gaciones en 1 9 3 9 tenía el p r o p ó s i t o d e escribir una h i s t o r i a
definitiva d e l a g u e r r a c i v i l ; el m e t i c u l o s o e s t u d i o d e los orígenes
d e ésta y el m a t i z d e las ideas en ella expresadas demuestran q u e el
a u t o r tenía la i n t e n c i ó n d e escribir u n t r a b a j o q u e nunca h u b i e r a
p o d i d o ser publicado e n la España d e Franco, y q u e n o pensaba
i n t e r r u m p i r su narración en m a y o d e 1937. R o y jenkins, e n The
Spectator, se hace la misma p r e g u n t a q u e deben haberse hecho
t o d o s los lectores d e l l i b r o :
i Puede haber pasado el autor, como se nos dice, veintidós años preparando u n
limitado volumen de 300 página ?

El p r i m e r capitulo, d e 21 líneas, en q u e e l a u t o r e x p o n e su
tesis principal, n o c o n s t i t u y e u n a p a r t e fundamental d e la o b r a ; si
se suprimiera, el l e c t o r n o echaría nada d e menos. Su tesis, d e la q u e
ya hemos hablado. d e q u e u n «gran camouflagen o c u l t ó la revolu-
ción social española d e l r e s t o del m u n d o , es, sencillamente, falsa.
Es i m p o s i b l e q u e u n h o m b r e q u e haya investigado e l asunto con e l
d e t e n i m i e n t o y seriedad c o n q u e parece h a b e r l o hecho B o l l o t e n
pueda llegar a a f i r m a r semejante estupidez. C o m o el a u t o r sabe
m u y bien, la r e v o l u c i ó n q u e siguió al alzamiento d e los generales
nunca ha sido u n secreto para nadie. Michael H o w a r d , e n su reseña
d e l l i b r o escrita para The Listener, observa: «Es una h i s t o r i a q u e
ya se había c o n t a d o antes»Q08, c i t a n d o c o m o prueba las obras d e
O r w e l l y Koestler.
Si estudiamos los o t r o s trabajos generales y especializados q u e
menciona C a l v o Serer, veremos q u e t o d o s ellos se r e f i e r e n al gran
«secreto» d e B o l l o t e n . El l i b r o de Borkenau, publicado e n 1937,
t r a t a extensamente d e la r e v o l u c i ó n social, aunque n o c o n la misma
riqueza d e detalles c o n q u e l o haría el a u t o r americano 24 años
mas tarde. La tesis p r i n c i p a l d e éste puede encontrarse ya en el
t í t u l o m i s m o d e l t r a b a j o d e B r o u é y T é m i m e : La révolution e t la
guerre d'Espagne, y su c o n t e n i d o aparece una y o t r a vez en
muchos l i b r o s d e la C N T - F A 1 s o b r e la g u e r r a c i v i l ; n o sería difícil
hallar cincuenta obras, todas publicadas antes q u e la de Bolloten, en
las q u e se haga una referencia a la r e v o l u c i ó n q u e t u v o lugar en la
retaguardia republicana.
C o r n o tenía q u e o c u r r i r , e l l i b r o d e Thomas eclipsó completa-
m e n t e al d e Bolloten, q u e se v e n d i ó m u y p o c o en Estados U n i d o s
y e n Inglaterra, aunque Fraga l r i b a r n e afirmase q u e c o n s t i t u y ó e n
ESTUDIOS DE CONJUNTO

este Ú l t i m o país u n «éxito sensaci0na1»~~~. La prensa inglesa, que


generalmente se r e f i r i ó a las dos obras al m i s m o tiempo, concedió
muchas más alabanzas a la de Thomas que a la d e Bolloten. El e d i t o r
n e o y o r q u i n o de ésta declaró: «El l i b r o n o ha sido m u y comentado
a causa de su carácter profundamente espe~ializado»~lO. Su p r i m e r
gran é x i t o d e crítica l o o b t u v o en la España d e Franco; n o es u n
t r i u n f o para Bolloten, sino una tragedia. H a sido alabado c o m o u n
gran historiador en u n país donde, evidentemente, n o l e interesaba
conseguir la fama. Pero, quién puede saber l o q u e l e h a o c u r r i d o
a u n h o m b r e que se ha adentrado d u r a n t e veinte años en e l compli-
cado l a b e r i n t o que supone la investigación d e la g u e r r a civil eipa-
ñola ?911
O t r o aspecto c u r i o s o en e l caso de B o l l o t e n es la relación de
éste c o n e l l n s t i t u t e and L i b r a r y o n W a r , Revolution and Peace
asociado con la Universidad d e Stanford, California, a la q u e ha
entregado la mayor parte d e su material de investigaciónu< D e l
hecho d e q u e esta institución patrócinase la publicación en Francia
e n 1 9 6 0 de una o b r a en t r e s volúmenes titulada La vie d e la
F r a n c e s o u s I ' o c c ~ p a t i o n ~puede
~ ~ , deducirse cuáles son sus ideas
políticas: bajo este inocuo t í t u l o se esconde una tentativa de
rehabilitación d e Pierre Lavalg14. La University o f California Press
e d i t ó poco antes de aparecer el l i b r o de Bolloten dos importantes
estudios d e D a v i d T. Cattell sobre la guerra d e España, Commu-
n i s m and t h e S p a n i s h C i v i l W a r y S o v i e t D i p l o m a c y a n d t h e
S p a n i s h C i v i l WarQ15. Es e x t r a ñ o q u e a pesar de la estrecha
relación q u e une a estos trabajos con el t e m a central d e l l i b r o de
Bolloten, éste haga solamente una ligera alusión al p r i m e r o e i g n o r e
completamente al segundoQ16.Puede haber una explicación de ello:
los estudios d e C a t t e l l n o apoyan su tesis.
Los estudios d e conjunto
D e los estudios d e c o n j u n t o q u e menciona Calvo Serer, sólo dos, los
d e Madariaga y Brasillach y Bardkche pueden satisfacer a los enemigos
d e la República. Los publicados en años más recientes, e l de Thomas
y e l d e B r o u é y Témime, se muestran favorables a la República.
Puede hallarse o t r o estudio general d e la g u e r r a en las últimas
páginas d e la o b r a del exilado A. Ramos Oliveirs, P o l i t i c s , E c o n o -
m i c s and M e n of M o d e r n Spain, 1808-1 946917.Las páginas refe-
rentes a la g u e r r a misma n o pasan de cien, p e r o han sido escritas
c o n una comprensión apasionada que n o suele encontrarse en
estudios más amplios. El citado trabajo, publicado en Londres en
1946, se incluye también en la H i s t o r i a de E s p a ñ a g l b , en t r e s
volúmenes, del mismo autor, aparecida en México en 1952. Calvo
Serer podría haberlo i n c l u i d o e n su lista si n o reconociera sistemá-
ESTUDIOS DE CONJUNTO

ticamente más que la existencia de un solo exilado: Madariaga91Q.


Pero los historiadores no se han mostrado siempre favorables a la
República. En 1938, 1 9 3 9 y 1940, cuando el fascismo estaba en
todo su esplendor, la mayor parte de las historias generales sobre
la guerra española apoyaban a los rebeldes. En Francia apareció
el libro de Brasillach y Bardeche; en Inglaterra, el periodista Cecil
Gerahty escribió en colaboración con William Foss, T h e Spanish
ArenaS2O,,prologado por el duque de Alba y de Berwick, que no
sólo recibio el honor de ser publicado por el R i g h t Book Clubu21
(en cuyo comité figuraban treinta y tres miembros del Parlamento
y el vizconde de Halifax)92< sino tarnbitn el de ser editado en la
Alemania nazig23y en la Italia fascista924.Estos caballeros ingleses,
que tanto impresionaron a Arthur Koestler, tenían la misma visión
de la guerra civil española que los fascistas y los nazis; Gerahty y
Foss escribieron:
Hemos demostrado, pues que España fue la víctima de un vasto «complot»
comunista, inspirado y controlado por los francmasones europeos, judíos en su
mayoría, y agitadores internacionales...925

(Esta misma fue la tesis principal del discurso que pronunció


Joseph Goebbels ante el Congreso del Partido Nazi reunido en
Nüremberg en 1 937926.)O t r o trabajo igualmente parcial es el de
Robert Sencourt, Spain's Ordeal, cuya primera edicións27apareció
en 19 3 8 y la segundagH, ampliada, en 1 9 3 9. Sencourt escri bla como
s i Portugal, ltalia y Alemania hubiesen sufrido una agresión por parte
de la República durante los primeros meses de la guerra, cuando
lo que sucedió fue todo lo contrariogz9.Constituye una experiencia
interesante leer hoy el libro de Sencourt a la luz de las últimas
investi aciones históricas y descubrir cómo se ha desacreditado
su «in f;ormaciónn profranco.
Los historiadores italianos se distinguieron en su afán de
escribir en favor de Franco. El general Francesco Belforte publicó
en 1938 y 1 9 3 9 una obra en cuatro volúmenes titulada L a G u e r r a
Civile in SpagnaW3O ;en 1 9 3 7 y 19 3 9 aparecían sendos volúmenes
de La G u e r r a di SpagnaS3l, libro en colaboración de Ambrogio
Bollati y Giulio del Bono. En 1 9 3 7 se editó en Austria un estudio
general del Dr. Dorninik Josef Wolfel, So i s t Spanien932, que
alcanzó dos ediciones, pero que al parecer no ha sido revisado y no
trata de todo el periodo de la guerra.
Una de las pocas obras favorables a Franco, entre las publicadas
después de la segunda guerra mundial, es la del apologista católico
americano Richard Pattee, T h i s is S ~ a i n que~ ~ aunque
~ , publicada
en 1951 no añade nada nuevo a lo que ya se conocia, y que consiste
principalmente en repeticiones de las afirmaciones, ya dejadas de
ESTUDIOS DE CONJUNTO

lado, d e los propagandistas de Franco durante la contienda. El


l i b r o d e Pattee, aunque traducido al alemáns3*, n o se ha editado en
España. Su a u t o r discute e l panorama cultural que halló en España.
en 1 9 5 0 , observando:
En cierto sentido, podría decirse que el esfuerzo intelectual se ha concentrado
en la investigación más que en el aspecto puramente literario935.
El hecho n o parece preocupar a Pattee, que cita las declaraciones
d e Pemán al periodista mejicano Chávez Camacho en lo referente
a la producción d e más «erudición que creación», apareciendo esta
ú l t i m a «dominada p o r el sentido social d e la época que vivimos»936.
Es c i e r t o que pocos países han t e n i d o jamás la proliferación de
«publicaciones eruditas» que invadió a España inmediatamente
después de su guerra, una vez que los franquistas organizaron la
cultura. Pero el impulso creativo había m u e r t o p o r una razón fácil
d e comprender: la mayor parte de los autores estaban en el e x i l i o
o habían m u e r t o en la guerra. Cuando u n m o v i m i e n t o fascista ha
fallado (aunque nadie quiera reconocerlo oficialmente) pero,
sin embargo, continúa en pie e l armazón de u n Estado t o t a l i t a r i o y
represivo, qué puede hacer e l a u t o r l i t e r a r i o sino dedicarse a
elucubrar inofensivamente sobre el pasado ? 9 3 7 Evidentemente, n o
permanecerá mucho t i e m p o en libertad si se deja llevar en sus
trabajos creativos del «sentido social» p r o p i o d e la época en que
vive. En u n o d e los pasajes más reveladores d e su libro, Pattee
afirma que la poesía moderna española se ha visto dominada desde
1 9 4 0 p o r diez escritores: d e estos, dos, Machado y García Lorca,
habían muerto, cinco estaban en el exilio («residentes en el extran-
jero») y sólo t r e s vivían en Españas38. El a u t o r n o subraya este
detalle, interesante y esencial.
Aparecieron m u y pocas historias generales prorrepublicanas
antes del final de la segunda g u e r r a mundial. En 1 9 3 8 se publicó en
Londres el conocido trabajo de Frank Jellinek, The C i v i l War in
editado p o r el Left Book Club940; en él, el a u t o r «revelaba»
e l gran secreto de la revolución social de la España republicana vein-
t i t r é s años antes d e que l o hiciera Bolloten. La H i s t o r i a de la
g u e r r a de España941, del socialista español julián Zugazagoitia, se
publicaba en Buenos Aires en 1 9 4 0 , año en que, capturado en
Francia p o r los nazis y la policía falangista, su a u t o r era ejecutado en
España dieciocho meses después de haber inaugurado Franco una era
d e paz. Su muerte, así c o m o la aparición d e los libros de Foss y
Gerahty, d e Sencourt, d e Belforte, d e Brasillach y Bardkche, y de
Bollati y del Bono tenía lugar en u n m o m e n t o en que muchos jóvenes
europeos pensaban, c o m c Gilles, e l protagonista de la o b r a d e D r i e u
la Rochelle, y c o m o los vencedores de la g u e r r a civil espaiiola, que
e l fascismo era el m o v i m i e n t o del futuro.
ESTUDIOS DE CONJUNTO

Definición del fascismo, d e l falangismo

Esta creencia, y su consecuente expresión litqraria, se desarro-


l l ó f u e r t e m e n t e en España hasta 1 9 4 2 , fechb del desembarco
aliado en el n o r t e d e Africa. M a r r e r o afirma q u e «el Caudillo...
hasta la invasión d e Africa, creía en el t r i u n f o d e los alernane~>>~*2.
La mañana d e l 8 de n o v i e m b r e d e 1 9 4 2 significó u n m o m e n t o crítico
para e l fascismo español o falangismo. 2 Qué es el fascismo ? En su
más simple definición, u n m o v i m i e n t o destinado a c o n v e r t i r u n
país e u r o p e o desposeído en el conquistador d e u n imperio. El
credo básico d e la Falange e r a la reconquista del I m p e r i o Español;
muchos pueden encontrar graciosa la idea, p e r o en España se tomaba
con tanta seriedad c o m o merecía. El actual m i n i s t r o d e Asuntos
Exteriores d e España, Castiella, y el presente embajador español
en Francia, Areilza, publicaron en 1 9 4 1 una información detallada
de estas aspiraciones: Reivindicacionesde España943;un l i b r o m u y
serio. C o m o ya hemos señalado más arriba, si la Républica hubiese
resistido con menos valentía y hubiera dejado a Franco una España
apta para la guerra, y si, p o r o t r a parte, Mussolini se hubiese mante-
n i d o al margen del conflicto o hubiera i n t e r v e n i d o más inteligente-
mente, Franco hubiera p o d i d o surgir de la segunda g u e r r a mundial
como u n o d e los vencedores fascistas, con colonias en .el n o r t e de
k f r i c a y una Península unificada. Pero en el m o m e n t o en que las
tropas americanas y británicas desembarcaron en el n o r t e d e Africa,
en u n t e r r i t o r i o que, según los teóricos del falangismo, pertenecía
a España, y el país se resignó a la pérdida d e su i m p e r i o sin hacer
un solo disparo, la Falange p e r d i ó también su aliento vital. Alemania
e Italia se v i e r o n cauterizadas p o r la sangre y la miseria; sus regí-
menes fascistas habían sido destruidos. Pero España n o fue sometida
a tan provechosa operación quirúrgica. Aquella dinámica «voluntad
de i m p e r i o » se desvaneció, p e r o el Estado t o t a l i t a r i o se mantiene
hasta nuestros días y continúa deformando, con la ayuda d e sus
instituciones represivas, el espíritu español mucho t i e m p o después
de que t o d o s hayan olvidado que éstas fueron creadas solamente
como una base desde la cual lanzarse a la conquista del ahora p e r d i d o
para siempre i m p e r i o azul. Y este Estado t o t a l i t a r i o n o era ya más
que una absurda estructura, u n caparazón vacío, cuando t e r m i n ó
lasegunda g u e r r a mundial. M o v i e r o n u n solo dedo los demócraticos
Estados Unidos d e América para d e r r i b a r l o ? 2 I n t e r v i n o Inglaterra
para provocar su desaparición ? H i z o algo la U n i ó n Soviética, q u e
había sufrido la ofensa que representó la División Azul, p o r suscitar
un cambio d e régimen en España ? La t r i s t e verdad es que este país,
traicionado d e 1 9 3 6 a 1 9 3 9 p o r todos los del m u n d o excepto
México y la U n i ó n Soviética, l o fue d e nuevo en 1 9 4 5 p o r los q u e
ESTUDIOS DE CONJUNTO

habían vencido en la «guerra c o n t r a el fascismo». Rusia, c o m o las


o t r a s potencias q u e habían i n t e r v e n i d o en España, se p r e o c u p ó
solamente d e salvaguardar sus. p r o p i o s intereses. P e r o rio hay
q u e o l v i d a r q u e ayudó a la República a resistir, i m p i d i e n d o así a
Franco consolidar su m o v i m i e n t o falangista y c o n s t r u i r su i m p e r i o .
Francia, Inglaterra y los Estados U n i d o s n o sólo n o p r e s t a r o n su
ayuda a la Kepública, sino q u e n i siquiera d e í e n d i e r o n sus p r o p i o s .
intereses e n España. En 1945 e l m u n d o p o d r í a h a b e r d e s t r u i d o
implacablemente la vacía e s t r u c t u r a del Estado franquista. P o r q u é
n o l o h i z o ? Quizá l o sepamos algún día.
D e l m i s m o m o d o q u e se ha desvanecido el a l i e n t o q u e animaba
al m o v i m i e n t o falangista, se ha evaporado t a m b i é n e l q u e empujaba
a aquellos literatos q u e se sentaron una v e z ante su máquina d e
escribir para teclear: <qA r r i b a España!». Hagan l o q u e hagan y
piensen l o q u e piensen sus gobiernos, los intelectuales d e los paises
e n q u e existe «opinión pública» n o consideran h o y interesante
u n l i b r o favorable a FrancoQ14.Hace muchos años q u e n o se publican
o b r a s d e esta especie; la situación es h o y tan desesperada, q u e los
franquistas, en su i n t e n t o d e m o s t r a r al p u e b l o una p r e t e n d i d a
l i t e r a t u r a franquista, t i e n e n q u e r e c u r r i r a u n l i b r o que, e n Última
instancia, no f o r m a p a r t e de ella: e l d e Bolloten.
uSPANICA ZWISCHEN TODNU GABRIET»

civil ; su Appeasement's Child es una severa condena del régimen


de Franco : García Arias le califica de «pro Franco»951.En una lista de
cuarenta y dos títulos bajo el encabezamiento de «En favor de la
España R o j a ~ ~ 5 2encontramos
, en realidad sólo veintiséis libros
prorrepublicanos, cuatro neutrales, tres en favor del POUM y nueve
profranquistas. El profesor de Zaragoza considera incluso a Sir
Arnold Lunn, el «católico franquista» de Calvo Serer, como
«prorrojo». Con el mismo calificativo designa a Harold G. Cardozo,
H. Edward Knoblaugh, F. Theo Rogers, William Foss, Cecil Gerahty,
Merwin K. Hart, Arthur F. Loveday y Marcel Chaminade, todos
ellos, bien conocidos como franqui~tas95~. Pero la joya de la biblio-
grafía compilada por García Arias es el siguiente libro :
Peter Merin : Spanica zwischen todnu Gabriet, Zurich
1 9 3 79".
Esta es, sin duda ninguna, la más rara de todas las obras
sobre la guerra civil. Ha formado parte desde hace 23 años
de la mitología creada por los eruditos franquistas sin haber sido
nunca impreso. Su título no pertenece a ningún idioma conocido :
hay una conjunción alemana, «zwischen»; «todnu» parece rumano;
«Spanica» pudiera tener una raíz latina... Hagamos la historia de
este curioso libro.
En 1937, el escritor alemán Peter Merin publicó en Zurich,
Spanien zwischen Tod und Geburtg55,que fue traducido al inglés
y editado en Nueva York al año siguiente con el título Spain
between Death and BirthsSG. ESun buen libro a favor de la Repú-
blica, del que se ha dicho muy poco. Recién terminada la guerra,
apareció en Barcelona una publicación de 79 páginas, Las Brigadas
Internacionales según testimonio de sus artífices957, preparada
por el Comité de Información y Actuación Social (CIAS), compuesta
casi en su totalidad por una serie de citas tomadas de una gran
colección de documentos relativos a las Brigadas. Dejando a un
lado lo que pueda pensarse de las conclusiones a que llegan sus
autores franquistas, es una obra cuidadosamente presentada, con
nombres y títulos correctamente transcritos. Entre los libros que
menciona se encuentra la edición alemana del libro de Merin.
En 1940, un falangista, Adolfo Lizón Gadea, escribió Brigadas
Internacionales en EspañaQsB,de 9 4 páginas, publicado en Madrid
por la oficial Editora Nacional. Lizón Gadea presenta una biblio-
grafía de cuarenta y seis títulos, cuarenta y uno de los cuales tomados
del libro de la CIAS, aunque, poco honradamente, no aparece nin-
guna referencia al mismo ni se le incluye en la lista de obras9s9. Es
una bibliografía repleta de errores, algunos de los cuales -pero no
todos- pueden ser atribuidos al impresor, aunque las pruebas de
imprenta, en España como en cualquier o t r o lugar, pueden ser corre-
«SPANICA ZWISCHEN TODNU GABRIETB

gidas. Entre dichos errores se cita equivocadamente p o r vez primera


el l i b r o de Peter Merin: Spanien zwischen Tod und Geburt se
transforma en Spanica zwischen todnu Gabriet. Nada prueba
que Lizón Gadea haya consultado las obras que anota en su lista;
al contrario, ha copiado simplemente los títulos para completarla.
Desgraciadamente, sus métodos de trabajo así como sus errores
continúan infestando, veintitrés años después, la investigación
española sobre la guerra civil.
En 1952, el una vez policía y ahora e x p e r t o literario en asuntos
subversivos, Comín Colomer, sacó a l u z una Bibliografía sobre la
guerra de liberación en la prestigiosa Revista de estudios
políticosee0,p e r o referida casi exclusivamente a libros publicados
dentro de España. Sin embargo, en la sección dedicada a las Brigadas
Internacionales, cita una veintena de libros publicados fuera de
España. Desgraciadamente para el autor franquista. se apoya casi
p o r completo en el l i b r o de Lizón Gadea (aunque cita la obra del
CIAS, parece que n o la ha utilizado). C o m o consecuencia, gran
parte de los errores de aquél vuelven a aparecer aquí. Por ejemplo :
«Delaprée» consta o t r a vez como «Delepré»; cGaribaldini i n
Spagna» como si «Garibaldino» fuese el autor de un l i b r o titulado
In Spagna ; «Heussler» como «Henssler» ; Cardboard Crucifix,
publicado p o r una casa editorial con sucursales en Edimburgo y
Londres, cambia su t í t u l o en d a r b o a r d Crucifix Edinburgh» ;
«Esmond Romily» como ~ C o m o n dRomily»; Some Still Live,
publicado en Nueva York, como «Some Still Live, N e w Y o r k n ;
«Van den Bossche» como «Van der Bosschen».
Y Spanien zwischen Tod und Geburt nuevamente se
escribe como Spanica zwischen todnu Gabriet. No se trata
ya de erratas de i m p r e n t a ; nos encontramos ante muestras palpables
de ignorancia de un incompetente investigador.
Y nueve años más tarde, en 1 9 6 1 , el distinguido catedrático
de la Universidad de Zaragoza, García Arias, para ilustrar mejor sus
tesis franquistas, ofrece a sus lectores españoles la citada biblio-
grafía de la guerra civil, en la cual persisten los errores de Lizón
Gadea : «Delaprée» aparece de nuevo como «Delepré»; «Heuss-
ler» es escrito ahora «Henssier» ; K a r d b o a r d Crucifix» o t r a vez
como «Carboard Crucifix Edin burgh» ; «Van den Bossche»
también como «Van der BosschenngG1.
C o m o siempre, el l i b r o de Peter Merin es citado con su erróneo
y extraño t í t u l o de Spanica zwischen todnu Gabriet, Me
gustaría saber cómo l o traduciría el culto catedrático.
El profesor Seco Serrano, bibliógrafo
Quiero citar u n ú l t i m o ejemplo de la forma incompetente en que los
tSPANlCA ZWISCHEN TODNU GABRIETm

historiadores de Franco estudian la guerra civil. En 1962, la


casa editorial Gallach publicó el sexto tomo de su Historia de ,
Españasaa, perteneciente a la «época contemporánea». El volumen,
de más de cuatrocientas grandes páginas, con numerosas ilustra-
ciones, fue preparado por el profesor de la Universidad de Barce-
lona Carlos Seco Serrano, e incluye la más extensa bibliografía sobre la
guerra civil aparecida nunca en Francolandia@63. Un investigador serio
inscribe en su bibliografía las obras que ha consultado. Sin embargo,
una simple ojeada a tal bibliografía revela que la mayoría de los
títulos en ella incluidos han sido copiados, simplemente y sin
mención alguna de la fuente, de la obra de Thomas, prohibida en
España. Aunque en ésta hay algunas erratas -no las graves e uivo-
caciones propias de la ignorancia de Lizón Gadea- como Col onet 4
por Gollonetg@',Monteón por Monleóng66, Guadiola por Guar-
diolaQ68,Ysurdiaga por Yzurdiagagg7, Seco Serrano las repite, a
pesar de que los libros a que se refieren fueron publicados en
España y podían haber sido verificados sus títulos y autores, fácil
tarea para un profesor universitario. Un notorio ejemplo de esto
es el siguiente: en Thomas el libro de Floriondo de Miguel: U n
cura en zona roja se convierte en un libro escrito por Florimundo
de Miguel, titulado Una cuña en zona roja. Seco Serrano repite
el error; aunque el libro fue publicado el año 1956 en Barcelona,
el profesor español podía haberle echado una ojeada para evitar la
ridícula pifia originada por su uso desconsiderado de la obra de
Thomas. En el índice bibliográfico de ésta los nombres de los autores
se citan en mayúsculas, los títulos en itálicas ; cuando no consta el
nombre del autor, la referencia comienza con el título del libro en
itálicas. Seco Serrano ha interpretado esto de manera que atribuye
las obras anónimas a los autores que las preceden inmediatamente.
Esto podría conducir a resultados peligrosos en el Estado-policía
de Franco: un tal López Medrano publicó en Madrid el año 1939 su
historia de los sufrimientos padecidos en la retaguardia de la Repú-
blica, 986 días en el infierno ; Seco, según el método indicado, le
considera también autor del libro anotado inmediatamente detrás
en la bibliografía de Thomas, que resulta ser un documento repu-
blicano de los crímenes franquistas en Galicia: Lo que han hecho
en Galicia. Episodios del terror blanco en las provincias
gallegas contados por quienes los han vivido, París, 1938968.
El sentido común, ya que no la erudición, debería haber indi-
cado al profesor de Barcelona que López Medrano no podía haber
escrito ambos libros. Esperemos que la policía no haya detenido
al «autor» para aclarar la cuestión.
La obra del ministro francés Pierre Cot tituladaThe Triumph
of Treason es seguida en la bibliografía de Thomas por el Episto-
orSPANlCA ZWISCHEN TODNU GABRIETm

lario Negrín y Prieto, París, 19 3 9Q70: según Seco Serrano, C o t es


e l a u t o r d e esta correspondencia e n t r e los dos socialistas, aunque
u n n i ñ o d e escuela podría darse cuenta d e la imposibilidad de ello.
C o n t i n u a n d o su Comedia de los Errores, Seco atribuye a Sir
N e v i l l e Henderson n o sólo su legitima o b r a Failure of a Mission,
sino también Hitler's TabletalkQ7' (<<Conversacionesd e sobremesa
d e Hitler»). N a d i e hubiera sospechado que Sir N e v i l l e tuviese
tanta i n t i m i d a d con el Führer.
M a x G r a f Hoyos, a u t o r d e u n l i b r o sobre sus experiencias en
la Legión Condor, Pedros y Pablos, es considerado p o r el histo-
r i a d o r de Barcelona c o m o a u t o r también del hasta ahora anónimo
In Spain with the lnternational Brigade. A personal Narra-
tive, Londres 1939972.i HOYOSdebe haber sido sin duda e l h o m b r e
más activo de la g u e r r a civil, volando en las escuadras d e Franco
y combatiendo en las Brigadas Internacionales al m i s m o t i e m p o !
La verdad d e t o d o esto es que e l eminente profesor, simple-
mente, ha copiado y falsificado su bibliografía sobre la g u e r r a civil,
c o m o es c o s t u m b r e en la España d e FrancoQTs.
C r e o q u e el l e c t o r tiene ya ante sí suficientes pruebas que
demuestran q u e estos «investigadores» franquistas son intelec-
tualmente poco serios en sus trabajos sobre la guerrao74y que sus
métodos merecerían severas sanciones si e l «standard» d e los
intelectuales del régimen n o fuese tan desesperadamente ínfimo.
Quizá éstos aleguen el carecer d e materiales suficierites, l o cual, en
t o d o caso, se debe a la existencia de la censura; p e r o la censura en
España, c o m o en cualquier o t r o país, sólo es posible, a fin d e
cuentas, cuando el intelectual la acepta. Estos profesores, ávidos
de buenos puestos, han pensado, sin duda, aprovechar la censura
para conseguirlos, p e r o el intelectual auténtico es la p r i m e r a víctima
de ella.
La leyenda negra ennegrecida

Desde hace muchos años y especialmente desde 1898, el intelectual


español se ha preocupado de la decadencia de su país. U n o de los
que d i o forma a este problema fue Julián Juderías, i n t é r p r e t e
(hablaba dieciséis lenguas) y funcionario de la secretaría particular
de Alfonso XIII y autor de La l e y e n d a negra97S,según el cual ésta era,
Una leyenda absurda y trágica, que procede de la reminiscencia de lo pasado
y de desdenes de lo presente, en virtud de lo cual, querámoslo o no, los espa-
ñoles tenemos que ser, individual y colectivamente, crueles e intolerantes,
amigos de espectáculos bárbaros y enemigos de toda manifestación de cultura
y de progresog76.

En o t r a de las páginas del l i b r o escribe :


En una palabra, entendemos por leyenda negra la leyenda de la España inquisi-
torial, ignorante, fanática, incapaz de figurar entre los pueblos cultos lo mismo
ahora que antes, dispuesta siempre a las represiones violentas, enemiga del
progreso y de las innovaciones

Juderías afirma que la política e x t e r i o r de España y el apoyo que


prestó Felipe II a la causa de la Contrarreforma convirtió en ene-
migos de este país a las naciones que «creaban la opinión pública
en Europa», es decir, Inglaterra, Francia, Alemania y Holanda978.
(Aquí puede ver el lector el origen de la preocupación de Calvo
Serer p o r los escritores que forman esa opinión pública). Desde
entonces, y debido a razones políticas y religiosas, se ha mantenido
contra España una guerra de propaganda, «una deformación siste-
mática de nuestra historia»979. Las acusaciones principales son la
dirigida contra la vida personal de Felipe 11, la historia de D o n
Carlos, la Inquisición y el carácter sangriento de la conquista
española del Nuevo Mundo.
Juderías defiende la reputación de su país demostrando n o la
falsedad de los cargos que se l e imputan (aunque l o haga donde ello
es posible), sino que España n o era n i mejor n i peor que el resto
de las naciones. Si la Inquisición española cometió equivocaciones,
también fue u n gran e r r o r la noche de San Bartolorné y los días
siguientes a ellags0o el linchamiento o c u r r i d o en Waco, Texas en
1 9 1 6981, y así sucesivamente. Y si los españoles demostraron n o ser
ni mucho menos perfectos en su colonización, i l o fueron acaso los
LA LEYENDA NEGRA ENNEGRECIDA

ingleses, los holandeses o los franceses ? 0 8 2 D e hecho el l i b r o de Jude-


das podría utilizarse n o t a n t o para defender e l h o n o r de España
como para probar que todas las religiones son sangrientas y todas
las colonizaciones crueles. Pero al menos n o acudió a la táctica que
utilizan los apologistas de Franco, es decir, declarar sencillamente
que todas las acusaciones son falsas.
O t r o s m é d i c o s p a r a e l «mal español»
Obedeciendo al mismo espiritu inquisitivo sobre «los males de
España» que produjo la obra de Juderias, nacieron E s p a ñ a i n v e r t e -
bradaDs3y otros trabajos de Ortega y Gasset, p r i m e r inspirador del
fascismo español, y D e f e n s a d e la hispanidadQs4,de Maeztu, uno
de los teóricos del grupo Acción Española que intervino en las
preparaciones de la rebelión de Franco.
El l i b r o famoso de Maeztu, y la popularización de la palabra
hispanidad, siguió p o r unos años al l i b r o de Juderías. Ramiro de
Maeztu era hombre más clerical que Juderías. N o le interesaba
tanto la campaña propagandística contra España como la reivindi-
cación de la posición influyente de este país en la América Latina.
A l escribir a comienzos de la tercera década de este siglo creyó
que contaba con dos elementos de juicio que su antecesor n o
poseía: uno de ellos, la depresión económica que colocó a los paises
tradicionalmente enemigos de España, es decir Francia, Alemania,
Holanda y naciones anglosajonas, en una difícil posición ( K . . del
mismo m o d o que nuestro fracaso había sido su éxito, sus perpleji-
dades implicaban el comienzo de nuestra reivindicación>>)g85,y ,el
o t r o el «fracaso» de la revolución rusa, símbolo de «la Revolucion
con mayúscula» que tanto significaba para la España cristiana desde
1 7890s6. Maeztu dedujo de esto que las tierras de la América
española, amenazadas p o r dos fuerzas hostiles y contradictorias, el
imperialismo económico de Norteamérica y el materialismo de la
Rusia soviética, sólo podrían salvarse volviendo a la Península, alma
de la América no anglosajona:
Dividida su alma por estos ideales antagónicos, aunque ambos extranjeros. los
pueblos hispánicos no hallarán sosiego sino en su centro, que es la hispanidadQs7.
Maeztu, al contrario que los jefes de la Falange, n o proponfa planes
agresivos para derrotar a estos dos enemigos; quizá p o r ello la
palabra «hispanidad» nunca figuró en el vocabulario falangista.
Ortega y Gasset, intelectual de carácter completamente
diferente, rechazó de plano la teoría de Juderías sobre la deca-
dencia de España como resultado de una campaña de propaganda
extranjera. Por e l contrario, creCa que se trataba de un fenómeno
hondamente enraizado en el pueblo español y su carácter. En unas
LA LEYENDA NEGRA ENNEGRECIDA

palabras bien escuchadas p o r la juventud de España, é l ofreció,


en 1922, esta solución :
Las grandes naciones no se han hecho desde dentro, sino desde fuera; sólo
una acertada política internacional, política de magnas empresas, hace posible
una fecunda politica interior, que es, siempre, a la postre, politica d e poco
caladogs\

Una generación de jóvenes españoles se basó en estas ideas, desde-


ñando las de CostagB9, aspirando a una «política de magnas
empresas»; estos jóvenes fueron los fundadores del fascismo
español, el falangismo.
Quizá el trabajo m i s significativo sobre la decadencia española
sea uno publicado en la España de Franco e ignorado d e n t r o y fuera
de ella; me refiero a la obra en cuatro volúmenes de Ignacio
Olagüe La decadencia e s p a ñ o l a s D 0 ,en la cual el autor, rechazando
tanto la teoría de la propaganda extranjera de juderías como la de
degeneración racial de Ortega y Gasset, atribuye la decadencia de
España al cambio de sus condiciones climáticas.

Juderías, Marrero y Calvo Serer


La idea fundamental de Juderlas, España víctima de una campaña
de propaganda hostil, persiste aún en nuestros dias. Marrero la
aplica a la guerra civil española y, así, habla de :
El trust de cerebros que maneja los medios de información más influyentes en
todos los paísesgg1;

añadiendo que es u n organismo internacional,


Más si la guerra española tiene un enemigo digno de ella, es la fuerza casi
irresistible de un mastodóntico trust de cerebros tan internacional como inex-
pugnabIeDQ2 ;

así como izquierdista; M a r r e r o alude a


el papel jugado ya durante nuestra República de profesores por el trust de
cerebros y las proclividades que la mayoria de los intelectuales de todos los paises
mostraron durante nuestra guerra y aun después de ella hacia los rojos...Dgs

y que continúa actuando todavla :


No ignoramos que un conglomerado de fuerzas políticas e intelectuales, con
órganos de expresión realmente importantes, aunque muy lejos de ser plas-
mantes, han encendido de nuevo los dnimos en torno al problema de España.
Un colosal trust de cerebros con evidentes raíces internacionales parece mani-
festarse en numerosos actos públicos y en campañas sintonizadas en distintos
paísesgg4.
LA LEYENDA NEGRA ENNEGRECIDA

Calvo Serer alude también a la conspiración antiespañola de propa-


ganda:
Picasso con su cuadro d e Guernica, la exaltación en el m u n d o d e García Lorca
como máxima figura poética de España, las novelas y las películas de Hemingway
y de Malraux y los poemas ingleses sobre la guerra española, fueron manifesta-
ciones de esta intensa conmoción moral que la propaganda comunista utilizó
con tenacidad y maestría para crear la más odiosa imagen de la España nacional,
y con ella, de la Iglesia CatólicaQs6.

(Esta teoría merece alguna atención: el bombardeo de Guernica no


fue un hecho reprensible, pero s i lo fue el uso que de él hizo Picasso;
la ejecución de Garcia Lorca no fue tan injusta como su divulgación
en el mundo como un ejemplo de los métodos que utilizaba Franco
en la guerra.)

La leyenda negra literaria


juderías consideró como síntoma de la ieyenda negra la indi-
ferencia demostrada por los otros países hacia la literatura española:
Varias causas han contribuido y siguen contribuyendo a mantener la leyenda
antiespaiiola. Son las unas de orden político, las otras de orden psicológico, p e r o
las más principales, a n o dudarlo, del d o m i n i o d e la culturaaQ6.
El interés internacional por la literatura española contemporánea
es hoy, sin duda, menor que antes de la guerra civil, no tanto debido
a la conspiración extranjera como a las condiciones impuestas sobre
los españoles por sus mismos compatriotas. N o sólo debe atribuirse
a la guerra la muerte de muchos escritores notables como Garcia
Lorca, Miguel Hernández, Maeztu, Antonio Machado y Unamuno;
desde la derrota de la República la literatura española se ha escindido
en dos grupos: el de los que han permanecido en España y el de los
que se hallan en el exilio (los primeros pueden ser todavía divididos
en dos categorías: la de los que están más o menos contentos con
las cosas y la de aquellos que viven en un «exilio interior»)Q97.
Guillermo de Torre escribió en 1943 en su libro Menéndez Pelayo
y las dos Españas:
Q u e la separación d e las dos Españas es h o y más profunda que en ninguna o t r a
época de la historia, tras la anábasis republicana d e 1939, l o revela el hecho de
haberse ampliado t a l línea divisoria a todos los órdenes de la vida y del pensa-
miento y, de m o d o palmario, a la literatura ... H e precisado con nombres y
...
obras la existencia actual de dos literaturas españolas. Cada una de ellas posee
n o sólo su órbita, sus valores, sus temas, sino inclusive una demarcación espacial
propia : España y América. O sea la literatura peninsular y la d e ultramar o
peregrina...ga8
LA LEYENDA NEGRA ENNEGRECIDA

La situación n o ha cambiado. Los responsables de la falta de vitalidad


de la literatura española son aquellos que mantienen el poder y que
conservan con firmeza la censura en el i n t e r i o r y el «bloqueo» de
los exilados en el exterior. Marrero se opone al regreso de éstos o
a la reconciliación en nombre «de aquellos que ganaron la guerra»;
sólo podrán ser recibidos de nuevo en el seno de la patria s i se
«rinden incondicionalmente» y se someten a una castración inte-
lectualQQg.
Juderías escribió también:
...En otros terminos, creemos que la existencia de la leyenda negra se debe
principalmente a que la historia de España no la hemos escrito nosotros, sino
los extranjeros. los cuales han procurado, como es natural, favorecerse todo lo
que han podido a costa nuestralooO.

H o y M a r r e r o gime acerca de
...el estado lamentable en que se encuentra la bibliografía relacionada, de cerca
o de lejos, con nuestra guerra del 36lOo1.
Y añade:
Hasta la fecha no ha prosperado la idea de crear una «Biblioteca de la Cruzada»,
como más de una vez se ha sugerido».
Es cierto el hecho de que los mejores estudios sobre la guerra civil
española publicados hasta hoy son de autor extranjero, pero esto
n o se debe a ninguna conspiración extraña, sino a la censura que
existe sobre t o d o l o que se i m p r i m e en España y sobre los intelec-
tuales españoles, censura que éstos aceptan. Si la mayoría de ellos
n o la considerasen provechosa, sin duda lograrían que se levantase
porque, p o r extraño que parezca, n o hay en toda Europa occi-
dental u n país en que el intelectual pueda ejercer tanta presión
política como en España.
En esta censura vemos o t r a causa de la decadencia de la lite-
ratura e investigación españolas. Sin embargo, Marrero la defiende ;
sus lamentaciones vienen a confirmar el principio de que los inte-
lectuales que creen beneficiarse de dicha censura son los primeros
que sufren sus consecuencias.
El gran defecto de escritores tales como Juderías y sus imita-
dores más modernos -excepto Ortega y Gasset y Olagüe- es que
culpan de la «decadencia española» a una conspiración extranjera:
«La leyenda negra », « El t r u s t de cerebros» ...Siguiendo esta
teoría, si en España se queman iglesias o se matan sacerdotes es a
causa de la propaganda masónica del extranjero, n o p o r descontento
contra el clero; si los mineros de Asturias van a la huelga, n o l o
hacen porque tengan hambre, sino porque Radio Praga les ha
imbuido sus sediciosas ideas.
LA LEYENDA NEGRA ENNEGRECIDA

La leyenda negra p o l í t i c a
En los países occidentales suele utilizarse o t r o c r i t e r i o para
medir el desarrollo de los pueblos: su capacidad para gobernarse a
s i mismos. Sólo hay dos naciones en la Europa occidental en las que
sus habitantes n o tienen la menor participación en el gobierno:
España y Portugal. Países cuya existencia n o era siquiera conocida
cuando España era u n o de los maestros de la cultura universal,
poseen hoy mayor libertad política que ésta. Pero el pueblo español
n o se ve privado de sus derechos a causa de un «complot» extranje-
ro, sino p o r la decisión del ejército español, de la Iglesia española
y de la «élite» española que ocupa los puestos clave del régimen,
quienes proclaman ante el mundo que n o puede considerarse a su
pueblo l o suficientemente inteligente para votar. Pero que nadie
piense que al levantar el fantasma de la leyenda negra este l i b r o
intenta atacar al pueblo español ; éste es tan capaz de gobernarse a
s i mismo como cualquier o t r o pueblo de Europa occidental. Los
que piden libertad política para España tienen más confianza en los
españoles que el general Francisco Franco Bahamonde.

La leyenda negra más negra todavía


En el prólogo a la décimotercera edición del l i b r o de juderias, José
Marfa d e Areilza, el escritor y diplomático español, afirma:
Si hoy Juderlas viviese conocería el nuevo aluvión de falsedades y embustes
que circulan por el mundo sobre nuestra España, y seguramente que su espíritu
infatigable de virlido lector y de polemista certero, se lanzaría denodado al
combate para replicar, contundente, a los Mauriac y a los Hemingway de una y
otra acera, que levantan sin cesar su falso testimonioloo2.

Sin la menor duda, Juderlas hubiese luchado mejor que M a r r e r o o


Calvo Serer, porque, al menos, el «válido lector» nunca escribió
una página sin haber leído antes el l i b r o que se proponia criticar.
2 Podemos aceptar la conclusión a que llega Areilza de que Juderlas
hubiese defendido las atrocidades de Franco tan ardientemente como
defendió las de la Inquisición ? l o 0 3 En el prólogo a la segunda edición
d e su libro, que apareció en 191 5, Juderias se complace en afirmar
que la neutralidad que mantuvo España durante la primera guerra
mundial p e r m i t i ó a sus compatriotas convertirse en «el pueblo
noble y caballeresco de otras veces»loo4.
juderías era u n nacionalista ferviente, p e r o poco clerical. En
las últimas lineas de libro, escribió, poco más de veinte años antes
de la rebelión de 1936 y en defensa de España, las siguientes
palabras:
LA LEYENDA NEGRA ENNEGRECIDA

,...ni nos asesinamos unos a otros como en los paises donde reinaba esta liber-
tad....1005

Quizá, de v i v i r todavía hoy, hubiese alterado estas líneas; sus


amigos pueden estar satisfechos de que n o llegase a contemplar 13
hecatombe de l a guerra civil.
Resulta irónico el hecho de que el g r u p o que más trabajó
durante la guerra y después de ella para c o m b a t i r la leyenda negra
fuese el de Acción Española, u n o de los mayores responsables,
precisamente, de la guerra civil y del consiguiente ennegrecimiento
d e la leyenda. N o existe la menor duda posible de que hoy dicha
leyenda negra es más negra que nunca.
Felipe I I fue u n santo comparado con Francisco Franco; la
Inquisición fue un inocente pasatiempo comparada con las siste-
máticas matanzas que llevaron a cabo oficiales y soldados de la1
cruzada franquista y, finalmente, ni un sólo conquistador españoo
t r a t ó a los nativos americanos con la crueldad y e l odio organizadir
que el ejército y la Iglesia emplean contra los españoles para r e d i m
a su patria del pecado del liberalismo.
14

La cruzada

La cruzada definida

En su lucha contra la resurrección de la leyenda negra, contra los


ocultos poderes de «el t r u s t de cerebros» de M a r r e r o y contra
la propaganda rojomasónica, los portavoces de Franco y de la
Iglesia española utilizan u n arma especial: la cruzada. Los dos libros
en que se basa fundamentalmente este ensayo, es decir el de Calvo
Serer y el de Marrero, han sido escritos con la intención de demos-
t r a r que la guerra civil española fue una cruzada contra el comu-
nismo, una guerra santa en defensa n o sólo de la civilización cristiana
española sino de t o d o e l Occidente. Marrero define así la palabra
«cruzada»:
Cruzada, como es sabido, viene de c r u z y es movimiento que t o m a p o r base la
cruz de Jesucristo y l o que ella significa, con ese ingrediente que tan peculiar-
mente l e define, pues l o p r o p i o d e l concepto de Cruzada, tal como se entiende
en la historia, es imposible de concebir sin el recurso de la violencia para impo-
nerse, bien como legitima defensa, como reacción justa o como conquista
...
necesaria cualidades todas ellas que n o ha negado nunca ningún código moral
del mundo1006.

Es decir, la cruzada es a la guerra l o que la Inquisición a la paz: el


Estado, con la aprobación de la Iglesia, destruye violentamente los
enemigos de la fe. El Estado es el que actúa, puesto que la lglesia
no puede hacer la guerra. Marrero cita al padre IgnacioG. Menéndez-
Reigada, autor de un trabajo polémico en contra de Maritain,
diciendo:
...
la única sociedad santa que existe en el mundo es la Iglesia Católica y ésta,
en cuanto tal, nunca ha declarado la guerra, porque n o es ésa su misión. Las
guerras siempre las han hecho los Estados, los pueblos. los monarcas...1007

El b o t í n de la victoria
Los escritores clericales españoles de hoy tienen poderosas razones
para insistir en la naturaleza de cruzada que revistió la guerra civil.
Una de ellas es que así la Iglesia puede considerarse uno de los
vencedores yparticipar en e l expolio. Marrero argumenta en su l i b r o
L A CRUZADA

que la lglesia ganó con la g u e r r a e l derecho a restablecer en España


la antigua unidad religiosa y el de oponerse a cualquier acción que
i m p i d a el l o g r o de dicha unidad. C o n arreglo a esto, los autores
clericales se enfrentan c o n todas las teorías que consideran la
historia d e España c o m o una lucha e n t r e la tradición y la europei-
zación, principalmente c o n l a idea delas <<dosE~pañas»~oo? Este dere-
c h o a la oposición l o ha ganado la lglesia en el campo d e batalla~OOQ.
M a r r e r o y sus compañeros rechazan, pues, abiertamente la ideolo-
gia de autores c o m o O r t e g a y Gasset, Marañón, Pérez d e Ayala y
Menéndez Pidal, t o d o s los cuales volvieron a España ofreciendo al
régimen su prestigio y se encontraron vigilados p o r la mirada sos-
pechosade los monopolizadores clericales d e la c u l t u r a nacional1010.
O t r o s más jóvenes, c o m o Laín Entralgo, A n t o n i o Tovar, Aranguren,
Ridruejo, f u e r o n sometidos a la misma consideración. U n o de sus
crímenes consiste en su política anticristiana de «mano t e n d i d a n o
«de puente». es decir, su esfuerzo p o r i n t r o d u c i r de nuevo en la
ó r b i t a de la l j t e r a t u r a española a los escritores exiladoslOn.
El abad m i t r a d o d e la Abadía d e la Santa C r u z del Valle de los
Caídos, Fray Justo Pérez d e Urbel, fulmina, en el l i b r o d e García
Arias, a aquellos q u e abogan p o r la reconciliación:
Hay individuos que se niegan a oir hablar y hasta han aparecido gentes que en
aquellos días aplaudían a los mártires y a los héroes juntamente con nosotros,
y hoy regatean el heroísmo de los luchadores y ponen todo su esfuerzo en esca-
motear a los vencedores el fruto de su victoria. Así, por ejemplo, esos hombres de
la mano tendida, los preconizadores de las dos Españas. perpetuamente irreduc-
tibles, pero que ha llegado el momento de integrar con ecuanimidad compren-
siva en una convivencia eficaz y amistosa, como si la verdad tuviese los mismos
derechos que el error...1°12
H a y o t r a razón q u e impele a estos literatos clericales a insistir en
l a t e o r í a d e la g u e r r a c o m o cruzada, aparte de su deseo de participar
en el e x p o l i o y d e conservar la unidad religiosa d e l país cueste lo
q u e cueste, es l a visión miasmática que aparece sobre las
tumbas olvidadas de las víctimas de la g u e r r a civil: UN M I L L O N
DE MUERTOS. La cifra exacta puede variar, p e r o el símbolo per-
manece. La lglesia española, aunque distinta de las d e o t r o s paises
occidentales, es también la lglesia d e C r i s t o y p o r l o t a n t o n o puede
pasar p o r a l t o su complicidad en e l holocausto. Sólo hay una expli-
cación q u e pueda justificarlo: la d e q u e la g u e r r a española n o fue
una d e tantas sino una «cruzada». Las acciones violentas quedan asi
disculpadas.
La segunda guerra mundial no era cruzada
Se comprenderá m e j o r esta posición estableciendo una com-
paración e n t r e l a actitud d e la lglesia hacia la segunda g u e r r a
LA CRUZADA

mundial y l a d e la misma hacia la g u e r r a civil. A m e n u d o se suele


olvidar q u e d u r a n t e ésta ú l t i m a la lglesia española aspiraba a l a
«rendición incondicional» d e l enemigo. El padre Menéndez-
Reigada, en su f o l l e t o citado p o r Marrero, rechaza la petición d e
Maritain de u n p e r d ó n general y cristiano e n t r e los españoles y
escribe:
i Ah !, i n o y m i l veces n o ! Eso sería dejar infecunda la sangre de tantos mártires,
hacer traición al sacrificio de tantos héroes, renegar a nuestra estirpe y hacer q u e
España siguiese arrastrando una existencia vergonzosa c o m o en los tiempos que
han precedido a este resurgir glorioso...1014

Monseñor Zacarías d e Vizcarra, i n v e n t o r d e la palabra «hispani-


dad»1°15, r e v e l ó en 1 9 5 4 la existencia, diecisiete años antes, de u n
cobarde «complot» masónico d i r i g i d o a t e r m i n a r con la g u e r r a
civil negociando una paz, o, c o m o concluye M a r r e r o , «de apro-
piarse la v i c t o r i a d e la Cruzada nacional»1°16. Esta sed de sangre q u e
demuestra la lglesia española n o es fácil d e explicar a las genera-
ciones jóvenes.
Esta actitud contrasta radicalmente con la q u e mantuvo l a
lglesia con respecto a la segunda g u e r r a mundial, c o m o puede verse
fácilmente en los escritos del padre Venancio Carro, u n o de los más
ardientes defensores d e Franco d u r a n t e l a g u e r r a quien poco
después d e t e r m i n a r la mundial p r o n u n c i ó en Valladolid una confe-
rencia sobre los «Criminales d e guerra» q u e fue más t a r d e publi-
cada en folleto1018.En lacomplicada f o r m a q u e habitualmente utilizan
los juristas-teólogos, el padre C a r r o llega a la conclusión d e q u e
h u b o crímenes en los dos lados y que, p o r !o tanto, es m o r a l m e n t e
injusto castigar a unos si n o se castiga también a los otros1018.El sacer-
d o t e se enfrenta con el problema, pues, con serenidad; ahora, a
diferencia de l o que sucedía en la g u e r r a civil, era neutral. Sus
afirmaciones concernientes a qué acciones n o pueden p e r m i t i r s e
en una g u e r r a son especialmente instructivas: condena la ejecución
de los los bombardeos d e ciudades y retaguardialo2ly
lavenganza del vencedorlo2?.Desde luego, se refiere solamente a la
guerra habitual, n o a la g u e r r a santa. La g u e r r a mundial n o fue
una cruzada; la g u e r r a civil española, sí. Así pues, nos encontramos
ante la agradable visión de una g u e r r a santa con fines cristianos,
en la cual están perfectamente p e r m i t i d o s t o d a clase d e salvajismos
que se condenarían en cualquier otra. Este es el razonamiento
«cristiano» q u e tanta sed de sangre p r o v o c ó en España.
Venganza y perdón de los clericales
El escritor católico James Cleugh mantiene la t e o r í a d e que e l
responsable de la t e r r i b l e violencia q u e revistió la g u e r r a civil es
LA CRUZADA

u n ingrediente secreto q u e lleva la sangre española'023; m e atrevería


a a f i r m a r q u e éste n o es o t r o q u e la naturaleza d e su Iglesia,
había p e r d i d o t o d o su p o d e r m o r a l s o b r e los republicanos, pero,
sin duda, continuaba m a n t e n i é n d o l o s o b r e los rebeldes. (Si n o
hubiese sido así n o t e n d r í a d e r e c h o alguno a hablar.) P e r o n o
u t i l i z ó su a u t o r i d a d para i m p e d i r las matanzas, sino que, al c o n t r a r i o ,
las f o m e n t ó . C o m o Bernanos d e m u e s t r a en sus escritos, la Iglesia
tenia razones para lamentarse, p e r o n o se l i m i t ó a esto, sino q u e
l l e v ó su acción m u c h o más lejos: e x i g i ó venganza, y esto es l o que
r e p u g n ó a Bernanos.
Dividamos las matanzas d e los rebeldes e n dos partes: 1) du-
r a n t e la g u e r r a ; 2) después d e ella. A d m i t a m o s q u e m a t a r es
necesario en t i e m p o d e g u e r r a y q u e las fuerzas d e Franco se v i e r o n
obligadas a ejecutar d i e z m i l h o m b r e s e n Granada, v e i n t e m i l en
Sevilla, nueve m i l en Valladolid, y así sucesivamente, para o b t e n e r
la victoria. El 1 d e a b r i l d e 1 9 3 9 la g u e r r a había sido ganada, p e r o
la matanza continuaba. Ciano alude a varias cifras que, aparente-
mente, l e asustaron: en j u l i o d e 1939 se ejecutaban e n M a d r i d
d e 2 0 0 a 2 5 0 personas diariamente, e n Barcelona 1 5 0 y e n Sevilla
-donde las matanzas d e los rebeldes duraban ya t r e s años- 80
al d í a l o Z 4 . A f o r t u n a d a m e n t e para los vencedores, el estallido d e
la segunda g u e r r a m u n d i a l p e r m i t i ó a los piquetes d e ejecución
c u m p l i r su t r a b a j o c ó m o d a m e n t e sin ser molestados p o r ninguna
publicidad. Francia, Alemania e Inglaterra estaban en g u e r r a ; España
estaba e n paz, p e r o d u r a n t e meses y meses m o r í a n ejecutadas cada
mañana más personas q u e m u r i e r o n e n batalla e n algunos d e los
países beligerantes.
H u b o , sin embargo, testigos ocasionales, c o m o Charles Foltz,
corresponsal d e g u e r r a con Franco d u r a n t e los p r i m e r o s meses d e la
«cruzada» y más t a r d e e n M a d r i d q u e c r e e q u e : «después d e la g u e r r a
han m u e r t o ejecutados muchos más españoles q u e los q u e cayeron
e n acción»l0*5. F u e r o n t a m b i é n testigos d e esto los e u r o p e o s anti-
fascistas refugiados en España h u y e n d o d e H i t l e r , q u e se v i e r o n
encarcelados bajo la benevolente n o beligerancia d e Franco, c o m o
e l periodista belga Charles d'Ydewalle, católico, defensor d e la
m o n a r q u í a española, q u e permaneció e n l a Cárcel M o d e l o d e Barce-
l o n a d u r a n t e los años 1941-1 942, siendo trasladado más t a r d e al
c a m p o de concentración d e Miranda d e Ebro. D ' Y d e w a l l e e r a
h o m b r e d e ideas conservadoras, c o m o Bernanos, y su reacción a n t e
las escenas d e la vida española, t a n «clericalizada», n o e r a m u y
d i s t i n t a a la d e l e s c r i t o r francés:

En 1942, cuando yo estaba en la Cárcel Modelo, el Caudillo comenzaba lenta-


mente su investigación sobre los acontecimientos de 1937, que acabaría con
LA CRUZADA

la m u e r t e d e los acusados. Esta casi sádica venganza tenia u n fondo inicuo


de rosarios, misas, curas y liturgia católica1020,

Y
Esta continua intervención d e curas y monjas en los asuntos judiciales m e preo-
cupaba constantemente. Cristos agonizantes, Sagrados Corazones, Dolorosas,
litografías biblicas pegadas en el kiosko vidriado de la rotonda, t o d o este
sagrado despliegue era sorprendente en u n lugar donde casi t o d o el m u n d o blas-
femaba en la misa1027.

Según escribe el católico belga, los únicos prisioneros que asistían


a la misa d e la cárcel eran los extranjeros; los españoles se negaban
tenazmente. Y d'ydewalle se pregunta:
Pero, i era necesario para el h o n o r d e la hispanidad sembrar en los corazones
de u n m i l l ó n de españoles e l o d i o p o r los sacerdotes y el desprecio p o r los
sacramentos ? l o z a

concluyendo acerca del resultado final d e la cruzada:


Debemos a d m i t i r que rara vez u n soldado cristiano ha causado a la religión
católica tal daño pretendiendo-según dice- servirla.102g

La Iglesia n o es incapaz d e perdonar crímenes cometidos c o n t r a


otros. Quiso salvar la piel d e V o n Papen y l o consiguiólo30. I n t e n t ó
salvar a Monseñor Tiso, agente d e H i t l e r en Eslovaquia, p e r o
f r a c a ~ ó ~H~a~i nl .t e r v e n i d o en t o d o m o m e n t o en favor d e Monseñor
Stepinacl032, colaboracionista d e Eslovenia. Calmar las pasiones y
llevar la paz al m u n d o son, después d e todo, las funciones de la Iglesia
de Cristo. Pero ésta n o c r e y ó conveniente utilizar la caridad evan-
gélica en favor d e u n solo republicano español.
Debemos hacer u n esfuerzo para i n t e n t a r c o m p r e n d e r la
diferencia, según el pensamiento clerical, e n t r e las dos situaciones.
Von Papen, Monseñor Tiso, el cardenal Stepinac, n o han ofendido
a la Iglesia, la cual, sin embargo, fue atacada en España en personas
y bienes; p o r lo tanto, era imposible que concediera su p e r d ó n
cristiano, t a n recomendado a o t r o s en casos distintos. La Iglesia,
puesta a prueba, n o podía perdonar a los que habían pecado c o n t r a
ella.
Los investigadores n o pueden dejar de preguntarse a sí mismos
cuál sería la situación de España h o y si la Iglesia, aunque sólo hubiera
sido después d e la guerra, hubiera intentado detener la innecesaria
carnicería. Tenía p o d e r suficiente para haberlo hecho. i H u b i e r a
sucedido así en el caso de que el Papa hubiese sido u n h o m b r e más
benigno ?1°33Hay q u e t e n e r en cuenta, sin embargo, que la lglesia
española n o siempre ha aceptado ideas nuevas, incluso cuando han
venido d e Roma. H e r b e r t L. Matthews indica en su reciente l i b r o
LA CRUZADA

q u e el c l e r o español es ahora más liberal, más cercano al pueblo: «el


abismo e n t r e el c l e r o y el p u e b l o se reduce~1034.Esto p o d r í a t e n e r
u n efecto incalculable s o b r e el f u t u r o d e España, p e r o hasta h o y
los dignatarios d e la Iglesia española han p r e f e r i d o g o b e r n a r su g r e y
p o r m e d i o del p o d e r p o l í t i c o y económico y n o p o r la caridad
cristiana. La falta de ésta d u r a n t e la g u e r r a y los años siguientes es
l o q u e i n q u i e t a la conciencia d e l c l e r o español hoy, q u e i n t e n t a
c u b r i r su t r a i c i ó n a las enseñanzas d e C r i s t o con el m a n t o d e la
g u e r r a santa. Pretenden separar la g u e r r a d e España del c o n t e x t o
e u r o p e o y hacer d e ella algo distinto. C a l v o Serer escribe:
Los aliados naturales d e la España nacional eran los conservadores y los cató-
licos d e l m u n d o entero. La ayuda nazi y fascista f u e u n apoyo p u r a m e n t e circuns-
tan~iallO~~.

Las circunstancias modifican las cosas y las circunstancias han cam-


biado. D e t o d a la o b r a d e H i t l e r y Mussolini sólo queda u n m o n u -
m e n t o viviente: el r é g i m e n franquista d e España. U n a cruzada ?
De acuerdo.
P e r o el A l t í s i m o debía encontrarse d o l o r o s a m e n t e f a l t o d e
fuerzas o en u n m o m e n t o d e h u m o r n e g r o cuando t o l e r ó q u e las
únicas tropas q u e ayudaran a los camisas azules fuesen los camisas
pardas y los camisas negras. Sería m e j o r , a la larga, para la p r o p i a
Iglesia, a d m i t i r q u e la cruzada d e Franco f u e u n capítulo especial-
m e n t e repugnante d e la m u y complicada h i s t o r i a d e los intereses
económicos y políticos d e la Europa d e los años t r e i n t a y cuarenta.
P e r o insiste e n la idea d e cruzada.
i U n a c r u z a d a ? D e acuerdo. Observemos las huestes d e los
cruzados cuando atraviesan la llanura d e la victoria. C u a t r o son los
grandes capitanes q u e les conducen: B e n i t o Mussolini, el h o m b r e
enviado p o r la Providencia; A d o l f o H i t l e r , el asceta n ó r d i c o ;
A n t o n i o O l i v e i r a Salazar, el santo estudioso ; Francisco Franco
Bahamonde, el caballero cristiano. Cada u n o d e ellos luce en su
armadura, sobre su corazón, u n emblema. Es una cruz, una e x t r a ñ a
cruz. U n a cruzada ? De acuerdo.
Sí, caballei-os, tenéis razón ; era una cruzada.
Pero la cruz era la gamada.
Notas
Notas del capitulo 1

1. Lehmann. John. N e w Writing i n E u r o p e (Harmondsworth, 1940).


p. 109-110.
El capítulo «Spain is t h e W o r d » , p. 109-1 29.
2. La Sociedad Sacerdotal d e la Santa C r u z y del Opus Dei, i n s t i t u t o secular,
fue fundada el 2 de o c t u b r e de 1 9 2 8 p o r Monseñor José María Escriva d e
Balaguer, p e r o su situación concreta n o fue definida hasta la promulgación d e
un decreto pontificio con fecha del 2 d e f e b r e r o de 1947. D u r a n t e los últimos
anos ha ejercido una gran influencia en la vida política e intelectual de España.
Su posición, opuesta a la de la Democracia Cristiana, más conservadora que la
de l a Acción Católica, antitotalitaria, se define p o r la f o r m u l a «monarquía
social D.
3. Calvo Serer, Rafael. L o s m o t i v o s d e l a s l u c h a s i n t e l e c t u a l e s (Madrid,
19 5 S), p. 24.
También: «La vida politica e intelectual del m u n d o se v i o afectada desde
1 9 3 6 a 1 9 3 9 p o r la guerra española, que a d q u i r i ó dimensiones universales en
la literatura y en la vida religiosa. p o r la actuación beligerante de la jerarquía d e
la Iglesia, cuya participación d i o a la guerra caracteres d e Cruzada.» p. 24.
Calvo Serer es catedrático de filosofía de la historia en la Universidad d e
Madrid y d i r e c t o r d e la Biblioteca del Pensamiento Actual. Conviene t e n e r esto
en cuenta, dado q u e los políticos españoles son más intelectuales que los de cual-
quier o t r o país d e Europa occidental.
4. Marrero, Vicente. L a g u e r r a e s p a ñ o l a y e l t r u s t d e c e r e b r o s (Madrid,
1961), p. 1 3 cita a A l d o Garosci: G l i i n t e l l e t u a l i e la g u e r r a di S p a g n a
(Torino, 1959), p. 5.
Dice también Marrero: «Por l o demás, ningún suceso ha trastornado
jamás a las juventudes del mundo, a la opinión misma del m u n d o entero, c o m o
l o hizo últimamente la tragedia española. En Inglaterra, en Bélgica, en Francia,
...
en los Estados Unidos las pasiones q u e suscitó n o han desaparecido todavía.
Significó la h o r a d e la decisión y constituyó en nuestro t i e m p o el suceso reve-
lador p o r antonomasia que se impuso, con fuerza irresistible, encasillando
definitivamente las opiniones políticas d e los mismos pensadores e intelec-

5. Montero, Antonio. H i s t o r i a d e l a p e r s e c u c i ó n r e l i g i o s a e n España,


1936-1939 (Madrid, l 9 6 l ) , p. viii.
M o n t e r o es el d i r e c t o r d e Ecclesia, órgano oficial de la Iglesia española
y la única publicación que n o pasa p o r la censura en España.
6. L a g u e r r a d e l i b e r a c i ó n n a c i o n a l (Zaragoza 1961), p. 709. En l o sucesivo.
GLN.
7. J. V(ilar), C. M o n s e r r a t : G l o s a s a la c a r t a c o l e c t i v a d e l o s o b i s p o s
españoles (Barcelona, 1 9 38).
8. Ibid, p. 338-373.
9. I b i d , p. 373. Montserrat contestó a Jorge: <<Detodas maneras con l o q u e
NOTAS 10 a 1 9

hay escrito hasta la h o r a presente cualquiera tiene los elementos principales


para poder formarse u n concepto personal bastante o b j e t i v o d e la realidad
d e la guerra en sus principales aspectos y p o r ambas partes. El desconocimiento
ahora es ya ignorancia crasa: p o r consiguiente quienquiera que hable o escriba
acerca de las cosas actuales de España con falsedad substancial, y e r r a a sabiendas y
p o r su culpa. Y esto entra ya en el t e r r e n o de la malicia y de la hipocresía, y
pertenece al d o m i n i o d e la responsabilidad m o r a l con todas sus relaciones y

10. A m a d o r Carrandi, Florencio. E n s a y o b i b l i o g r á f i c o d e l a s o b r a s y f o l l e t o s


p u b l i c a d o s c o n m o t i v o d e l m o v i m i e n t o nacional'(Bermeo, Vizcaya, 1940).
1 l. Comín Colomer, Eduardo. «Bibliografía d e la guerra d e Liberación», en
R e v i s t a d e e s t u d i o s p o l l t i c o s , año XX, vol. X L l l l (Madrid, 1 952), p. 341-378.
12. Perrino, F. «Bibliografía d e la Cruzada Española (1 936-1 939)», en B o l e t l n
d e la Dirección General de Archivos y Bibliotecas. año III, n.O X I X (Madrid,
abril-mayo de 1954), p. 14.
13. Montero, p. xvi-XL.
14. En la bibliografía y en la página 75, M o n t e r o hace referencia a dos libros
q u e tratan de la cuestión religiosa en las Vascongadas: Juan d e Iturralde, E l
c a t o l i c i s m o y l a c r u z a d a d e F r a n c o (Ligugé [Vienne], 1960) y Angel Zumeta.
Un c a r d e n a l e s p a ñ o l y l o s c a t ó l i c o s vascos (Bilbao, 1937). Habla d e los
catorce sacerdotes del País Vasco asesinados p o r las tropas d e Franco; les dedica
menos d e una página d e u n t o t a l d e más de 900. Para la crítica del l i b r o d e Mon-
t e r o , véase E u z k o D e y a (París) 1.0 de julio-1.0 d e agosto, 1961.
l t u r r a l d e ha escrito dos libros con el mismo titulo, p e r o con d i s t i n t o sub-
t i t u l o : E l c a t o l i c i s m o y l a c r u z a d a d e F r a n c o : Q u i é n e s y c o n qué f i n e s
p r e p a r a r o n l a g u e r r a (Ligugé [Vienne] 1955) y El c a t o l i c i s m o y l a c r u z a d a
d e F r a n c o : S u c a r á c t e r i n i c i a l (Ligugé [Vienne], 1960). Estos dos autores
sólo representan una pequeña parte de los que han escrito sobre dicha cuestión-
15. G L N , p. 71 1-737.
16. H i s t o r i a d e España. G r a n h i s t o r i a g e n e r a l d e l o s p u e b l o s hispanos.
Seco Serrano, Carlos. T o m o VI, Epoca contemporánea (Barcelona, 1 962), p. 453-
464.
17. A u n q u e se publicó dos años después que el l i b r o d e J.V.C., el d e A m a d o r
Carrandi n o tiene en cuenta dicha o b r a republicana, n i tampoco sigue el exce-
l e n t e m é t o d o del sacerdote catalán. J.V.C.. si n o conoce personalmente la exis-
tencia d e una obra, dice donde ha encontrado la referencia. P o r o t r a parte,
A m a d o r Carrandi da muchas citas incompletas e incluso vagas.
18. C o m í n Colorner n o cita a A m a d o r Carrandi.ni a J.V.C., n i parece estar
enterado d e su existencia. Hay referencias interesantes a publicaciones d e
provincias, p e r o las informaciones n o siempre son de confianza.
19. U n a nota aclaratoria dice: « N o hemos intentado agotar la iiiateria;' sólo
hemos entresacado l o más i m p o r t a n t e relacionado con la campaña, con los
hechos militares que tanta gloria d i e r o n a nuestro laureado ejército espaiíol.
Es u n homenaje sencillo q u e brindamos a nuestros héroes, con m o t i v o d e la
brillante Exposición Bibliográfica M i l i t a r que la Dirección General d e Archivos
y Bibliotecas ha instalado e n la Biblioteca Nacional.»
NOTAS 20 a 23

2 Dónde se pueden encontrar los libros catalogados p o r Perrino ? La L i s t a


d e o b r a s ingresadas e n l a B i b l i o t e c a N a c i o n a l desde l a l i b e r a c i ó n d e
M a d r i d h a s t a 1 9 4 0 (Madrid. 1940) menciona pocos libros sobre la guerra.
20. Calvo Serer, Rafael. L a l i t e r a t u r a u n i v e r s a l s o b r e la g u e r r a d e E s p a ñ a
(Madrid, 1962). En l o sucesivo LUSGE.
21. Véase nota 4. M a r r e r o es una autoridad en l o que respecta a la vida y obras
de Maeztu; es también redactor d e la revista P u n t a E u r o p a . Casi t o d o su
l i b r o se publicó primeramente en esa revista.
22. Cuando los franquistas tratan d e demostrar e l carácter d e cruzada d e la
guerra d e España, reconocen q u e el p u n t o débil de su razonamiento es la exis-
tencia de H i t l e r y Mussolini. Si a Franco se le viste d e cruzado también se habrá
de vestir a sus dos amigos. Se t r a t a entonces d e dar menos importancia a la
ayuda que los dos dictadores aportaron a los rebeldes y de minimizar el apoyo
que Franco d i o al Eje durante la guerra mundial. A este respecto, la realidad
esencial es que, cuando Franco e n t r ó en Madrid el 1.0 de abril de 1 9 3 9 se encon-
t r ó con que había conquistado u n país devastado y u n tesoro vacío. N o tenia liber-
tad de acción. Sin embargo, d e n t r o de sus posibilidades h i z o cuanto estaba a su
alcance para ayudar a H i t l e r y Mussolini. Se a d h i r i ó al Pacto A n t i k o m i n t e r n el
27 de m a r z o de 1939. Declaró que España n o era neutral. sino «no beligerante».
O f r e c i ó a H i t l e r e n t r a r en guerra bajo ciertas condiciones, que n o dependían
de la voluntad d e Franco, sino de la ruina económica del país, debida a los
largos meses que d u r ó la resistencia de los republicanos. Franco envió la División
A z u l al f r e n t e ruso. Sus palabras fueron más lejos que sus obras; así, p r o m e t i ó
a H i t l e r u n m i l l ó n d e hombres para defender Berlín e n caso necesario, pero,
incluso antes d e que Berlín se encontrara amenazado directamente (cuando le
pareció que M a d r i d p o d í a ser amenazado), r e t i r ó sus tropas del frente. Si
H i t l e r hubiera ganado la guerra, Franco hubiera sacado a relucir muchos peque-
ños servicios p o r los que hubiera pedido al Führer una comisión, del mismo m o d o
que los franquistas ponen d e relieve ahora o t r o s muchos pequeños servicios p o r
los que solicitan la recompensa de los vencedores. La verdad es que Franco n o
sólo deseaba, sino que ansiaba v i v i r en una Europa dominada p o f Hicler.
23. García Arias escribe: «En realidad, la guerra de España fue el p r e l u d i o d e
la III G u e r r a Mundial, y desde el p r i m e r m o m e n t o l o puso así d e relieve la
presencia española en 1941 contra la U n i ó n Soviética...>> (GLN, p. 414).
Ahora bien, en septiembre d e 1941, Serrano Suñer declaró al corresponsal del
V o l k i s c h e r B e o b a c h t e r , con ocasión de su visita a Alemania: «Naturalmente.
nosotros afirmamos que la guerra de España fue la fase preliminar del actual
conflicto.» (Thomas J. Hamilton, L a E s p a ñ a d e F r a n c o , México, 1943, p. 3).
En la España de Franco n o hay una ideologia consistente, n i nunca la ha habido;
sólo hay u n astuto deseo d e conservar el poder. García Arias pretende que cuando
la División A z u l luchaba en e l frente ruso nocombatía en lasegundaguerra mun-
dial, sino en la tercera. N o obstante, n o hay duda de que los hombres d e la
División A z u l deseaban que H i t l e r venciera en el f r e n t e ruso, y si éste hubiera
ganado la guerra habría ganado la segunda, n o la tercera. El razonamiento d e
los criminales de guerra alemanes es que, en t a n t o que alemanes, n o les quedaba
o t r a solución que seguir a H i t l e r . Los españoles que combatieron j u n t o a los
nazis eran «voluntarios», c o m o ellos mismos l o recuerdan con frecuencia.
Trataban d e ayudar a H i t l e r . Tampoco hay que olvidar que esos hombres pres-
NOTA 2 4

t a r o n juramento d e fidelidad a A d o l f o H i t l e r (Sir R o b e r t Hodgson : Franco


frente a Hitler, Barcelona, 1 9 5 4 , p. 222). Esto supone q u e el actual ministro
d e Asuntos Exteriores de Franco es el único h o m b r e en Europa occidental que
ocupa u n cargo semejante después d e prestar ese juramento. Si fuera alemán
estaría incapacitado para ocupar su a l t o cargo. En cuanto a la ideología de los
hombres d e la División Azul, en la Hoja de Campaña, División Española de
Voluntarios, n.O 26, 4 d e mayo d e 1 9 4 2 , se lee : «Son tus apellidos Democracia,
Marxismo y Plutocracia, p e r o t u n o m b r e d e pila es inconfundible: t e llamas
Judaísmo.» N o sólo durante la guerra celebraba la División A z u l las victorias de
Alemania y Japón, sino que h o y dia el Boletín d e la Hermandad Nacional
«División Azul» se lamenta en cada n ú m e r o de la d e r r o t a de Alemania. El 8 de
o c t u b r e d e 1 9 6 1 la Hermandad, en el cursc d e una gran ceremonia celebrada
e n Zaragoza, ofreció a la Virgen del Pilar u n m a n t o ricamente bordado. Rodeando
a la insignia de la División A z u l se ven cuatro Cruces de H i e r r o , condecoraciones
q u e concedió a la División u n t a l A d o l f o H i t l e r (Hermandad, oct.-dic. 1 9 6 1 , /

p. 12). La Virgen de la Estrella, patrona de la asociación malagueña d e veteranos


d e la División Azul, también lleva e n el pecho la C r u z d e H i e r r o (Hermandad,
Barcelona, dic. 1 9 5 6 - e n e r o 1 9 5 7 , p. 1-2). Pensamos q u e esas cruces se ganaron
e n l a tercera guerra mundial, n o e n la segunda.
24. Thomas (The Spanish Civil W a r , London, 1 9 6 1 ) dice que h u b o cinco
ocasiones en las que la ayuda extranjera fue u n factor determinante e n la e r o l u -
ción d e los acontecimientos: «En p r i m e r lugar, el rápido envío de aviones de
transporte p o r parte d e Alemania e Italia, en j u l i o d e 1 9 3 6 , p e r m i t i ó a Franco
hacer atravesar el estrecho d e Gibraltar al ejército d e Africa. D e c i r simplemente
q u e los nacionalistas hubieran p e r d i d o la guerra si n o hubiera sido p o r esta
ayuda suscitaría muchas discusiones. Pero n o cabe d u d a d e q u e l a g u e r r a hubiera
seguido u n curso m u y diferente si el ejército de Africa n o hubiera llegado a la
península tan rápidamente. Esta ayuda t u v o u n efecto m u y superior a las compras
d e aviones que efectuó l a República al m i s m o t i e m p o e n Francia.» (p. 6 1 2).
Una de las tareas principales de los historiadores franquistas ha sido pasar
p o r alto esa p r i m e r a ayuda alemana e italiana. U n ejemplo notable de falsifica-
ción histórica l o da Jean Creac'h en su obra Le cceur e t I'épée (París, 1958).
Después de escribir: «Les documents d e I'état-major espagnol, d e meme que
les archives d u llle Reich, p e r m e t t e n t aujourd'hui d'établir avec précision I'ordre
chronologique d'entrée en ligne des différents contingents etrangers pendant
la guerre civi1e.x Creac'h ignora p o r completo la ayuda nazi y fascistagracias a la
q u e el ejército de Africa p u d o llegar a España (p. 1 9 0 - 1 91).
El historiador m i l i t a r del régimen de Franco, Manuel A m a r , es también
e x p e r t o en falsificar los hechos históricos. En ninguna d e las t r e s ediciones d e su
o b r a Historia militar de la guerra de España (Madrid, 1940, 1 9 58) n o hace
mención alguna d e la ayuda d e los alemanes para transportar el ejército de Africa;
si habla i e 16, 9 Savoia-81 que aterrizaron en Marruecos Español el día 3 0 de
julio, n o dice que dichos aviones procedían del gobierno italiano, sino que fueron
el resultado de una «gestión afortunada» (p. 147).
El alemán Dahms (Der Spanische Bürgerkrieg, Tübingen, 1 9 6 2 )
pertenece también a la misma escuela histórica, aunque al parecer l o q u e se
p r o p o n e n o es t a n t o ayudar a Franco como hacer v e r que los alemanes n o son en
realidad responsables d e gran cosa en España. «Franco w a r n i c h t vollig auf die
deutscli- .,ienischen Flugzeuge angewiesen.» p. 102. Además, presenta c o m o
NOTAS 2.5 a 37

una operación naval el famoso paso del estrecho, el 5 de agosto, p o r u n convoy


con la protección de los bombarderos italianos.
25. L o s m o t i v o s d e l a l u c h a i n t e l e c t u a l , p. 25.
A Calvo Serer le obsesiona la explicacion del «millón d e muertos». En l a
página 31 habla d e «la t e r r i b l e sospecha d e que aquella guerra santa n o fue sino
una gigantesca matanza, una monstruosa e q u i v o c a c i ó n q u e iba a suponer la
ruina d e España para más de medio siglo.»
Luis Emilio Calvo Sotelo ha expresado idéntico t e m o r , hablando de «este
nuevo clima d e contemporización, la revisión d e los valores y el derrotismo»
en el que «la guerra sólo fue una tragedia, n o una epopeya; aquí sólo h u b o
muertos; todos cometieron parecidas barbaridades; la Cruzada fue u n mal
intrínseco.» C r i t i c a y g l o s a d e un m i l l ó n d e m u e r t o s (Madrid, 1961), cap. l.
Véase p. 1 76.
26. De las obras sobre la g u e r r a española escritas p o r los 41 autores mcnciona-
dos p o r Calvo Serer, han sido publicadas e n Esparia las siguientes: unos poemas
de Roy Campbell, el poema d e Claudel, el l i b r o de K e m p m u y censurado, el
l i b r o de Bolloten. D e los 1 3 escritores incluidos en la lista d e M a r r e r o (p. 13),
el lector español s5!o puede encontrar en su país obras d e Campbell y Claudel.
27. LUSGE, p. (6).
28. P o l i t i s c h e O r d n u n g und m e n s c h l i c h e E x i s t e n z (Munich, 1962),
p. 71-1 04. En l o sucesivo, POME.
Una parte del ensayo de Calvo Serer también se publicó en L a e s t a f e t a
l i t e r a r i a , Madrid, 1 mayo 1962.
29. LUSGE, p. 9.
30. LUSGE. p. 9.
31. LUSGE, p. 60.
32. LUSGE, p. 56.
33. Marrero, p. 1 8 7 : «La guerra española de 1936, quiérase reconocer o no,
toco una fibra eminentemente espiritual que explica el interés que despertó
en todos los intelectuales más destacados del momento...» La cronología d e
Marrero e s t i u n t a n t o equivocada. p o r l o menos en l o que se refiere a Bruce
Marshal, q u e esperó hasta 1953 para decidirse a escribir sobre la guerra d e
Esparia, y aun entonces sin demasiada precisión.
34. Marrero, p. 365-366.
35. Véase la n o t a 4. Garosci combatió en España en Aragón, con la columna
Rosselli (Leo Valiani : D a l l ' a n t i f a s c i s m o a l l a Resistenza, Milano, 1959,
p. 88).
36. Jürgen Rühle : L i t e r a t u r u n d R e v o l u t i o n : D i e S c h r i f t s t e l l e r und d e r
K o m m u n i s m u s (Koln-Berlin, 1960).
El l i b r o d e Garosci es antifascista, mientras q u e e l d e Rühle es anticomu-
nista. En Alemania Occidental n o es tan fácil c o m o en Italia encontrar l i t e r a t u r a
antifascista, tal vez a causa de la separación de las dos Alemanias.
37. LUSGE, p. 57.
NOTAS 38 a 49

38. LUSGE, p. 14, 26, 37. En la última cita se escribe «Ruehler» en vez de
Rühle y, cosa bastante extraña, en dicha cita el traductor alemán escribe
«Rehlers». (POME, p. 89.)
39. Juderías. Julián. L a leyenda negra (Madrid, 1954).
Marrero también utiliza con frecuencia el material de Juderías.

Notas del capitulo 2

40. LUSGE, p. 13-20.


41. Rühle, p. 452, 457.
Malcolrn Cowley, en Exile's R e t u r n (New York. [1934] 1951) escribe:
«The phrase was applied t o young writers born in the years around 1900, it
was as useful as any half accurate tag could be» (p. 3); pero también pinta a la
d o s t G e n e r a t i o n ~como «uprooted. schooled away and almost wrenched away
from its attachment t o any region o r tradition» (p. 9); y dice «It was losf
because it tried t o live i n exile» (p. 9). Dos Passos fue tal vez el mayor viajero
de su generación literaria, pero i fue un exilado como lo fueron Hemingway y
Fitzgerald ? Las mejores obras de Dos Passos están dedicadas a América.
Elliot Paul fue un miembro más tipico de la «Lost generation» que Dos
Passos, y escribió más sobre la guerra civil de España. Paul novelista y pianista
de boogie-woogie, escribió el primer best-seller americano sobre la guerra:
T h e L i f e and D e a t h o f a Spanish T o w n (Nueva York, 1937), una historia
sobre la guerra y el fascismo en Ibiza. Fue elegido por el Book-of-the-Month
Club en agosto de 1 9 3 7 ; resumido en T h e Reader's Digest ; también publi-
cado en Inglaterra y en Noruega.
42. Hemingway, Ernest. F o r W h o m t h e B e l l T o l l s (Nueva York, 1940).
Hay dos traducciones españolas, ambas publicadas en Argentina: una del
Dr. Eduardo johnson Segui, en 1942, y otra de Olga Sanz, en 1944. Esta Última
pretende ser la «única edición legítima en castellano». El libro se editó en
alemán en Estocolrno en 1 9 4 1 ; la misma editorial, instalada actualmente en
Alemania, publicó la 12.a edición en 1954. Se publicó por primera vez en Italia
en diciembre de 1945, y en febrero de 1 9 5 8 había llegado a la 16.a edición.
43. L e Figaro l i t t é r a i r e , 5 enero 1 963, p. 3.
La primera edición en lengua francesa se imprimió en Londres en 1944, y
el libro no fue impreso en Francia hasta después de la Liberación.
44. Baker, Carlos. Hemingway, t h e W r i t e r as a n A r t i s t (Princeton, 1952),
p. 237.
45. Ibid.
46. T h e N e w Y o r k T i m e s (Internacional Edition) mayo 11, 1 9 6 2 ; p. 4. Artí-
culo de Arthur Krock.
47. T h e H e a r t of Spain. Editado por Alvah Bessie (Nueva York, 1952),
p. vi-vii.
48. Hemingway, Ernest. T h e Spanish W a r (Londres, 1938).
49. Hemingway, Ernest. T h e Spanish E a r t h (Cleveland, 1938). «The Heat
NOTAS 50 r 5 7

and the Cold», un artículo sobre la película, fue publicado en Verve en 1 9 3 8


y está incluido en este libro.
50. Hemingway, Ernest. T h e F i f t h C o l u m n and t h e F i r s t Forty-nine Stories
(Nueva York, 1938), p. 3-101. «The play was written in the fall and early
winter of 1937, while we were expecting an offensive.» El texto de la repre-
sentación es una adaptación debida a Bejamin Glazer. La obra, montada por el
Theatre Guild. se estrenó el 8 de abril de 1 9 4 0 , con Fnnchot Tone, Katherine
Locke, Lenore Ulric y Lee J. Cobb en los principales papeles. (The Play-bill,
Alvin Theatre).
51. «The Denunciationn, noviembre 1 9 3 8 ; «The Butterfly and the Tankn,
diciembre 1 9 3 8 ; «Night before Battlen, febrero 1939. T h e A r m c h a i r
Esquire, apéndice. p. 13. La revista Esquire se publicaba en Chicago.
O t r o artículo de Hemingway sobre la guerra, «The chauffeurs of Madrid»,
fue publicado en el libro M a n a t W a r (Nueva York, 1942).
52. Regler, Gustav. T h e G r e a t Crusade (Nueva York, 1940).
En el prefacio, p. vii-xi, Hemingway escribe : «...there are events which
are so great that if a writer has participated in them his obligation is t o t r y t o
write them truly rather than assume the presumption of altering them with
invention. It i s events of this irnportance that have produced Regler's book.»
(p. xi).
Hemingway escribió también el prefacio a A l l t h e Brave : Drawings
o f t h e W a r , por Luis Quintanilla. Jay Allen y Elliot Paul escribieron el texto.
Hemingway contribuyó en el prefacio al pamfleto Men i n t h e Ranks : t h e
S t o r y o f 1 2 Americans i n Spain, por Joseph North, del New York Daily
W o r k e r . Escribe : «The action of the Lincoln and Lincoln-Washington Batta-
lions in Spain is already a part of American history. It is a fine part and al1 who
had a share in it can be proud within themselves as long as they live» (p. 4).
53. LUSGE, p. 16-1 7.
54. Ibid., p. 17-1 8.
55. Rühle, p. 519. ~ D e u t l i c h e rnoch als Malraux zeichnete er [Hemingway]
in den grauenvollen Bildern vom Terror auf weisser wie roter Seite den Spanis-
chen Krieg als Zusammenstoss zweier Totalitarismen.»
Com~áreseeste texto con la traducción alemana de Calvo Serer (POME,
p. 76).
«Das führt Hemingway dazu, klarer als Malraux in seinem Buch «L'Espoir».
den wütenden error,-den es im «weissen» wie irn «roten» Lager ge'geben
hat, anzuprangern, das heisst, dass er den Kampf als das Aufeinanderprallen
zweier Totalitarismen verstanden hat».
56. LUSGE, p. 15. En la cita anterior de POME se observa que el traductor
aleman ha restablecido la referencia de Rühle al terror blanco, aunque sin
atribuírsela a éste.
57. Rühle, p. 51 9 «Das Schicksal der Liebenden... ja das Schicksal Spaniens
...
wird im Hotel Gaylord in Madrid entschieden Hotel Gaylord ist das sow-
jetische Hauptquartier, der geheime Generalstab weniger zur Verteidigung
als zur Eroberung der Republik.~
Compárese este texto con el de Calvo Serer en su traducción alemana:
NOTAS 58 a 7 2

«Das Schicksal Spaniens, wie das der Heiden des Romans, spielt in Madrid,
i m Gaylord's, dem Hotel, in dem sich das sowjetische Hauptquartier befand,
w o rnan weit rnehr daran dachte, sich der Republik zu bemachtigen als den
Krieg zu g e w i n n e n . ~POME, p. 76.
58. LUSGE. p. 16.
59. Rühle, p. 5 1 9: «Dort gehen die sowjetischen «Berater» ein und aus, die
auf der Moskauer Frunse-Akademie und den Komintern-Schulen gedrillten
Bürgerkriegshelden, die kommunistischen Literaten aus allen Landern, die
Geheirnpolizisten und Kommissare » ...
Compárese el texto anterior con: «Im Gaylord's gingen sowjetische Minis-
ter, f ü r den Burgerkrieg angeworbene kommunistische Agenten aus Moskau,
kommunistische Schriftsteller aller Nationen, Angehorige der Geheimpolizei
und politische Kommissare ein und aus.» POME, p. 76.
60. LUSGE, p. 16.
61. Ibid., p. 18.
62. Ibid.
63. Baker, p. 228.
64. Time, Nueva York, agosto 1958, p. 38.
La declaración de fe de Herningway hecha en 1 9 3 7 se encuentra en
The Writei- i n a Changing World (Nueva York, 1937) <tThew r i t e r and wam,
p. 69-73. «There is only one forrn of government that cannot produce good
writers, and that systern is fascisrn» (p. 69). En su exposición en el libro Writers
Take Sides (Nueva York, 1938) Hemingway escribe: «Just like ariy honest
man 1 am against Franco and fascism in Spain.2 (p. 30).
65. Eisenhower in Spain. December, 1959. (Madrid, Banco Exterior de
España, 1 9 5 9.)
66. «lntroduction t o Civil War», octubre 1 9 3 7 ; d p a n i s h Diary: Coast Road»,
noviembre 1 9 3 7 ; «The Road t o Madrid», diciembre 1 9 3 7 ; «Room and Bath
at the Hotel Florida», enero 1 9 3 8 ; «The Villages are the Heart of Spain»,
febrero 1938. The Armchair esquire, apéndice, p. S.
67. Dos Passos, john. Tierra de España (Buenos Aires, 1938). El traductor,
Antonio Gallo, escribe : «A diferencia de Malraux, de Sender, de Renn, de
tantos otros antifascistas que han puesto su magnífica pluma al servicio de la
contrarrevolución dirigida por el reformismo y el stalinismo, Dos Passos nos
dice toda la verdad». El libro reproduce también una entrevista con DOSPassos
publicada en el periódico de la C N T Solidaridad Obrera, el 30 de abril de
1937, en la que éste declara : «España esta luchando hoy contra todo el mundo
y todo el mundo constituye el fascismo internacional... Francia e Inglaterra han
llegado a un punto en que los intereses de la clase capitalista-que constituye
...
un pequeño núcleo- están casi en contra de los intereses del país » p. 154.
68. The Spanish Earth, p. 11.
69. Dos Passos, John. Journeys between Wars (Nueva York, 1938).
70. Dos Passos, john. Adventures of a Young Man (Nueva York, 1938).
71. Malraux, André. L'Espoir (París, 1937).
72. Aaron, Daniel. Writers on the Left: Adventures in American Literary
Communism (Nueva York, 1961), p. 345. Dos Passos colabora ahora en el
NOTAS 73 r 93

semanario derechista T h e N a t i o n a l Review de Nueva York, que cuenta entre


sus escritores a Sir Arnold Lunn y al padre Thorning.
73. Drieu La Rochelle, Pierre. Gilles (Park, 1939).
La censura de guerra suprimió algunos pasajes del libro. Según Serant,
Le rornantisrne fasciste (París, 1959), p. 132, en 1 9 4 2 se publicó una
segunda edición con un prólogo y con los pasajes suprimidos. Dichos párrafos
no eran muy importantes. La edición que se publica en Francia actualmente es
completa; podemos citar la de Editions du Livre de Poche, 1962.
74. La naturaleza exacta de las actividades de Giiles en España no está muy
clara, pero parece que es un agente de una organización fascista internacional.
Véase el capítulo 10.
75. Dos Passos, John. M o s t L i k e l y t o Succeed (Nueva York, 1954).
76. Gorkin, Julián. La m u e r t e e n las manos (Buenos Aires, 1956).
Prefacio de John Dos Pasos [sic] p. 7-9. La segunda edición se publicó en
Méjico en 1 9 59.
77. De Montherlant, Henry. L e chaos e t l a n u i t (París, 1963).
78. L'Express. París, 2 8 mars 1963. Artículo de Madeleine Chapsal, p. 37.
79. Koestler, Arthur. T h e I n v i s i b l e W r i t i n g (London, 1954) p. 327-328.
Koestler estima que L'Espoir es la obra maestra de Malraux.
80. LUSGE, p. 20.
81. Picon, Gaétan. M a l r a u x p a r l u i - m 6 m e (París, 1959), p. 96.
82. Picon, p. 90.
83. Véase p. 138.
84. Sinclair. Upton. No Pasarán (Pasadena. Calif.. 1937).
85. Norman, James. T h e Fall o f D a r k (Phila. Nueva York, 1960).
86. MacLennan, Hugh. T h e W a t c h t h a t ends t h e N i g h t (Nueva York, 1959).
87. Allan, Ted and Gordon, Sydney. T h e Scalpel, t h e Sword: T h e S t o r y of
Dr. N o r r n a n Bethune (Boston, 1 952).
Esta obra se ha publicado también en Inglaterra y en Alemania del Este.
88. Allan, Ted. T h i s T i m e a B e t t e r E a r t h (Nueva York, 1939).
89. Wertenbaker, Charles. T h e D e a t h o f Kings (London, 1954).
Exito de crítica tanto en los Estados Unidos como en Inglaterra.
90. Time, cosa bastante extraña, no hizo la crítica de la novela. pero publicó
una reseha indiferente del libro D e a t h o f a m a n (Nueva York, 1957), escrito
por Lael Tucker, la viuda de Wertenbaker, con posterioridad al suicidio de éste.
91. Powell, Anthony. Casanova's Chinese Restaurant (Londres, 1 960).
92. J. Hardy, Frank. P o w e r w i t h o u t G l o r y (Leipzig, 1956).
2 vols. Publicado por primera vez en 1 9 5 1 en Australia. Desde entonces
ha sido muy traducido.
93. En la novela rusa de Yiiri Guerman, traducida al español con el título de
Estaes t u causa (Moscú, s. a.), el padre del protagonista, Vladirnir Ustimenko,
un joven científico. muere en la defensa de Madrid, combatiendo en su avión él
solo contra siete junkers (p. 338).
NOTAS 94 a 9 9

En la supercreación de Upton Sinclair, Lanny Budd no muere luchando en


España, pero va allí de vez en cuando, y se ocupa de la situación de España en,
por l o menos, tres de sus libros ( W i d e i s t h e Gate, Nueva York, 1 9 4 3 ;
Presidential Agent, Nueva York, 1 9 4 5 ; Dragons'Harvest, Nueva York,
1946).
94. Osborne, John. Look Back in A n g e r (Londres, 1960). p. 57.
«And certain God-fearing gentlemen there [in Spain] had made such a
mess of him, he didn't have long left t o live.» La referencia a la guerra de España
subsiste en la película. La obra es una de las más importantes del teatro inglés
después de la guerra.
Hay otra obra teatral con un héroe que «luchó en España». K u r t Müller,
el jefe protagonista de la obra de Lillian Hellman, T h e w a t c h o n t h e Rhine,
después de un destacado papel en la guerra de España, viene a América, pero
vuelve a Europa para continuar su lucha anti-nazi. Se estrenó en Nueva York
el 1.0 deabril de 1941. (Four Plays by L i l l i a n Hellrnan, NuevaYork. 1942).
95. F o r W h o m t h e B e l l Tolls, Paramount, 1943. Con Gary Cooper,
lngrid Bergman y Katina Paxinou.
96. Casablanca, Warners, 1943. Con Humphrey Bogan, lngrid Bergman,
Conrad Veidt, Peter Lorre, Paul Henreid, Claude Rains.
97. T h e Desert Song, Warners. 1953. (Tercera versión de la comedia musical
de Sigmund Romberg, 1926), con Gordon MacRae, Raymond Massey y Kathryn
Grayson.
98. Esos incidentes aislados no quieren decir que Hollywood se dedicara a
hacer películas en favor de los republicanos. Difícilmente se puede considerar
F o r W h o m t h e B e l l T o l l s como tal. Sólo necesitó unos pocos segundos de
diálogo a plantear la guerra de España como parte del pasado del héroe. Después
de los ataques de los católicos en 1938, contra la película Blockade, Hollywood
cogió miedo al tema de la guerra de España (F. Jay Taylor: T h e U n i t e d States
and t h e Spanish C i v i l W a r , 1936-1939, Nueva York, 1 9 5 6 , p. 151-1 52).
En Hollywood se encontraban escritores a los que no faltaba valor, pero rara-
mente financieros. Hollywood aprendió bien la lección. Estalló la segunda guerra
mundial. N o se hizo oelícula norteamericana sobre la resistencia euroDea en la
que no apareciera un cura antinazi en un papel importante. Después de ver una
docena de estas películas, puede uno preguntarse: i Con la Iglesia Católica
tan antifascista, cómo ha podido el fascismo hacerse con el poder en Europa !
Estas películas no han reflejado la verdad histórica, pero no han conocido
el boicot católico que conoció la película históricamente verdadera Blockade.
99. Jean-Paul Sartre creó el personaje del «hombre que no combatió en
España», Mathieu Delarue, en L'Sge de raison (París, 1945). Delarue reflexiona
después de leer la noticia de un bombardeo en Valencia: «Gómez. II était dans
le coup. il est parti, c'était son lot. Et le type d'hier. II n'est pas partí, il doit
.
errer dans les rues, comme moi.. Pourquoi suis-je dans ce monde dégueulasse
de tapages, d'instruments chirurgicaux, de pelotages sournois dans les taxis,
dans ce monde sans Espagne ?...Pourquoi n'ai-je pas eu envie d'aller me battre ?»
(p. 1 1 7). Mas adelante : «...pour toujours celui qui n'a pas appris I'anglais, qui
n'a pas adhéré au partí communiste, celui qui n'a pas eté en Espagne, pour
t o u j o u r s . ~(p. 191).
NOTAS 100 a 1 0 4

Sartre describe también a u n h o m b r e que fue a España a luchar en las


Brigadas, T o m Steinbock. en la narración corta L e mur, que forma parte d e l
l i b r o que lleva dicho t í t u l o (Paris, 1939).
Sartre, al parecer, n o estaba contento con su obra; más tarde d i j o : «II
faut écrire en t o u t e honneteté, stricternent s u r ce qu'on p e u t atteindre par
I'expérience. II y a des choses que je n'avais pas l e d r o i t d'écrire. Tenez, L e m u r .
Vous souvenez-vous d e cette nouvelle sur la guerre espagnole ? j e n'étais pas
alié en Espagne. Savez-vous comment j'ai é c r i t L e m u r ? U n jeune Frangais
m'avait demandé de I'aider i passer de I'autre c6té de la frontiere. II voulait
se battre. ]e I'ai fait- e t t o u t d'un coup j'ai eu peur. E? s'il l u i arrivait quelque
chose ? N e serai-je pas responsable, m o i q u i I'ai aidé a p a r t i r ? D e cette crise
de conscience est n é L e mur.» ( F r a n c e - O b s e r v a t e u r , 1 0 septembre 1959,
entrevista realizada p o r Marie Craipeau.)
Georgenko, en L a f 6 t e e s p a g n o l e (Paris, 1958), de Henri-Frangois Rey,
es un brigadier decepcionante, u n poco al estilo de los personajes de Sartre.
Va a España a combatir, encuentra el amor, deserta y termina fusilado p o r los
anarquistas.
100. M a r r e r o debe referirse a la novela corta Wir s i n d U t o p i a . La edición
alemana d e 1 9 6 0 indica que el año del «copyright» para Alemania es 1951.
La edición francesa ( U t o p í a , París, 1952) dice que la primera edición es de
1942. En 1 9 4 2 el autor, que había abandonado Alemania a causa de su m u j e r
judía, vivía en Italia. Hasta 1 9 6 0 se habían vendido más de 2 0 0 0 0 0 ejemplares
en alemán, y se había editado la obra en trece países más, Argentina, Portugal,
Brasil, p e r o n o en España. N o se t r a t a de una novela política y en ella nose encuen-
tran expresiones como «rojo», «fascista» o «republicano». Faltan precisiones
geográficas y cronológicas. U n hombre, que veinte años antes había abandonado
la Orden del Carmelo, se encuentra, prisionero de guerra, en su antiguo con-
vento. Los religiosos han sido asesinados durante la guerra, e n t r e ellos conocidos
suyos. El teniente que está encargado de los prisioneros inicia una discusión
teológica con el antiguo fraile. A l final, éste escucha la confesión del teniente
y da la absolución general a los otros prisioneros, sabiendo que t a n t o ellos como
él van a ser ejecutados inmediatamente p o r los hombres del teniente. N o se
trata de u n l i b r o partidista; el lector n o familiarizado con los detalles de la
guerra de España podrá tropezar con algunas dificultades para situar la acción
geográfica y cronológicamente.
101. Mann, Thomas. A d v e r t e n c i a a E u r o p a (Buenos Aires, 1938) p. 64, 69.
El ensayo dedicado a España se encuentra en las páginas 61 a 69. La edición
de Buenos Aires está traducida del francés y n o del alemán.
102. Mann, Thomas. A c h t u n g , E u r o p a ! A u f s a t z e z u r S e i t (Stockholm,
Bermann-Fischer, 1 938, 1945).
La casa Bermann-Fischer publicó en Estocolmo muchas obras de los refu-
giados políticos alemanes. La novela de Hemingway F o r W h o m t h e B e l l
T o l l s fue publicada p o r dicha editorial.
103. Mann, Thomas. A v e r t i s s e m e n t a I ' E u r o p e (Paris, 1937).
Esta parece ser la primera edición. El ensayo sobre España va de la página
47 a la 53.
104. Kesten, Herman. T h e C h i l d r e n o f G u e r n i c a (Nueva York, 1939).
NOTAS 105 a 120

Este libro puede haber sido publicado, en alemán, el año 1 9 3 9 en Holanda.


105. Kesten, Herman. Die Kinder von Guernica (Hamburg, 1959).
El prólogo de Thomas Mann es de 1953. Se publicó en francés en 1954. en
holandés en 1965. Se ha editado también en Inglaterra, Suecia, Italia y Argentina.
1 06. Marshall, Bruce. The Fair Bride (Londres. 1 9 53).
En el prólogo el autor dice: «I must... make it clear that, while my
characters, relic and Spanish city are fictional, neither the demeanour of lberian
clergymen nor the atrocities committed by their opponents have been inven-
ted.» Sus franquistas reconocen la matanza de Badajoz, p. 208, 224. El capellán
español dice: «You forget that the Führer is our allyn (p. 224). y cuando
alguien le dice <&'S no use calling i n Hitler and Mussolini unless we intend
behaving better than our policemen. The only purpose in winning the war
is so that people in Valencia and Bilbao will lead better lives than people in
Bordeaux and Glasgow. If that does not happen we'd much better have lost»,
él contesta: «lthink you've stayed too long w i t h the reds.» (p. 245).
107. Borrás, Tomás. Las checas de Madrid (Madrid, 1940).
Uno de los temas favoritos de la literatura franquista es la descripción,
hecha por un superviviente, de los horrores de la vida en la zona republicana.
Esta obra, escrita «en memoria de los cien mil martirizados de Madrid y de los
novecientos mil de toda España», es el clásico de su género, con cuatro ediciones
por lo menos hasta 1956. Con la nueva generación de españoles, dispuesta a
descargar sobre los franquistas la responsabilidad de la guerra y de todas sus conse-
cuencias, estas ciíras exageradas sobre los muertos durante la guerra están
menos a la moda.
108. Gironella, ]ose Maria. U n millón de muertos (Barcelona, 1961).
Esta obra, dedicada «A todos los muertos de la guerra española 1936-
1939», está siendo traducida actualmente en muchas lenguas. El tercer volumen
de la trilogía se terminará en 1965.
109. Gironella, José María. Los cipreses creen en Dios (Barcelona, 1953).
Traducida al francés, italiano, alemán, inglés y finlandés; pronto se publi-
cara en hebreo y japonés.
1 1 0. U n millón de muertos, p. 12.
1 11. El nuevo Estado español. Veinticinco años de Movimiento Nacional,
1936-1961 (Madrid, 1961).
Capítulo sobre «La literatura española», por Gonzalo Torrente Ballester,
p. 777.
1 1 2. Véase nota 25. Las páginas no están numeradas.
1 1 3. Calvo-Sotelo, L. E., capítulo VI.
1 14. Ibid., capítulo II.
1 1 5. Ibid., capítulo 111.
11 6. Ibid.. capítulo V.
1 1 7. Ibid.
1 18. Ibid., capítulo III.
1 1 9. Ibid., capítulo V, VI1 ; U n millón de muertos, p. 732.
120. Calvo-Sotelo, L. E., capítulo VII; U n millón de muertos, p. 592.
NOTAS 1 2 1 a 1 3 1

121. Calvo-Sotelo, L. E., capítulo VII.


122. Véanse !as notas 25 y 101 3.
123. Calvo-Sotelo, L. E., capítulo VI.
124. Marrero, p. 1 91.
125. Calvo-Sotelo, L. E., capítulo VI.
126. Barea, Arturo. T h e Forging o í a Rebel (Nueva York, 1 946).
La edición original inglesa consta de tres partes: T h e Forge (1 941);
The Track (1943); The Clash (1946). Solamente T h e Clash trata de la
guerra civil. La primera edición española se publicó en Buenos Aires en 1951.
La primera obra que publicó Barea fue V a l o r y m i e d o (Barcelona, 1938).
Escribió una novela L a r a i z r o t a (Buenos Aires, 1955), menos afortunada,
así como numerosas obras de crítica.
127. En el exilio, Sender escribió varias obras sobre la guerra de Espafia:
El rey y l a reina (México, 1948); Requiem p o r u n campesino español
(Buenos Aires, 1961); L a luna d e los perros (Nueva York, 1 9 6 2 ) ; Los
cincos libros d e A r i a d n a (Nueva York, 1 9 57).
El libro de Sender sobre la guerra, Contrataque, publicado en España
en 1937, fue luego publicado en París, Nueva York y Londres.
128. Garosci, p. 23. Véase, p. 160-1 7 8 para estudio de Sender.
129. El laberinto mágico consta de: Campo cerrado (Méjico, 1943);
Campo a b i e r t o (Méjico, 1 9 5 1 ) ; Campo d e sangre (Méjico, 1945). Sobre
la guerra civil ha escrito también novelas cortas, poesía, teatro: Sala d e
espera (Méjico, 1 9 5 1 ) ; Las buenas intenciones (Méjico, 1954); N o son
cuentos (Méjico, 1944); Cuentos ciertos (Méjico, 1955); L a verdadera
historia d e l a m u e r t e d e Francisco Franco y o t r o s cuentos (Méjico,
1960); M o r i r p o r c e r r a r los ojos (Méjico, 1 9 4 4 ) ; E l r a p t o d e Europa o
siempre se puede hacer algo (Méjico, 1946). Nunca se ha expresado
con tanto acierto la verdadera tragedia de la vida intelectual española
como en el capítulo sobre Max Aub de H o r a actual d e l a novela
española, II (Madrid, 1962), del crítico español Juan Luis Alborg, que escribe:
«Existe probablemente en nuestro país un puñado de lectores que ha tenido
ocasión de conocer algunos libros de Max Aub, pero supongo que no es muy
numeroso. Quienes hayan podido leer en su totalidad la obra de este escritor
deben de ser - s i es que se encuentra alguno- extraordinariamente escasos.
Hablar, pues, de este novelista español al público español encierra un doble
interés: su escasa difusión y su calidad sobresaliente. Nosotros poseiamos de
Max Aub, -hasta el momento en que salimos de España- las referencias -tan
reducidas en número como insignificantes en valor- de algunos comentaristas
y críticos, aparte de ciertos juicios, poco explicitos, oidos al azar. Al llegar a
...
los Estados Unidos, donde escribimos este capitulo tuvimos la inmediata
precupación de procurarnos los libros novelescos de Max Aub.» En detalle tan
elocuente se revela la eficacia de la censura.

Notas del capftulo 3


130. Thomas, p. 634-637.
131. Thomas, p. 231.
NOTAS 1 3 2 a 1 4 2

Thomas no ha podido comprobar si Campbell estuvo en servicio activo, ni


siquiera preguntando a su familia (carta de Thomas).
132. Togliatti, Palmiro. (M. Ercoli, seud.): L a s características de l a revo-
lución española (Barcelona-Madrid, 1936).
El título original era Sulle p a r t i c o l a r i t a d e l l a r i v o l u z i o n e spagnuola.
En diciembre de 1 9 3 6 se publicó en Nueva York una edición inglesa, cuyo
titulo era The Spanish Revolution. Hay una curiosa edición en inglés con el
mismo título, publicada probablemente en Italia y atribuida a Adelmo Cicogna;
la portada de este librito franquista es una imitación de la edición de Nueva
York de Togliatti.
133. Conversando con Togliatti. N o t e biografiche a cura di Marcella e
Maurizio Ferrara (Roma, 1954, p. 261). Según esta fuente de información,
Togliatti sólo Ilegó a España en julio de 1 9 3 7 (p. 261). N o obstante, Jesús
Hernández (Yo f u i u n m i n i s t r o d e Stalin, Méjico, 1 9 5 3 , p. 66) dice que llegó
a España en marzo de 1 9 3 7 para asistir a una importante reunión comunista.
En ningun caso se ocupó por si mismo de la organización de las Brigadas.
134. Nenni, Pietro. Spagna (Milano, 1958).
La primera parte, <dI dramma del non-intervento» fue escrita en francés
en octubre de 1942, traducida al italiano por el editor Gioetta Dallo y luego
revisada por Nenni. La segunda parte se publicó en el Almanacco Socialista
1938 o en el N u o v o Avanti. La tercera parte se publicó en N u o v o A v a n t i
entre 1 9 3 6 y 1939.
1 3 5. Nenni, Pietro. L a guerre d'Espagne (París. 1959).
136. Longo, Luigi (Gallo). L e B r i g a t e l n t e r n a z i o n a l i in Spagna. (Roma,
Editori Riuniti, 1956).
E l autor dice en el prefacio que la primera versión del libro fue escrita en
francés en París. entre abril y agosto de 1939. Longo fue detenido en Francia
dos días antes del comienzo de la segunda guerra mundial, entregado a la policla
italiana en 1 9 4 2 y liberado al caer el fascismo. La primera versión se redactó
para el público francés. Después de la guerra mundial Longo, que había conse-
guido encontrar una copia de su manuscrito, volvió a redactar el libro, esta vez
para el público italiano. La narración llega hasta julio de 1937. cuando terminó
la batalla de Brunete.
137. Longo, Luigi. D i e internationalen Brigaden i n Spanien (Berlín. 1958).
138. Pacciardi, Randolfo. II battaglione Garibaldi. (Lugano, 1938).
En la segunda edición (1 945) el autor dice que el libro se escribió en
Lugano en febrero de 1938. En aquella época el Batallón Garibaldi. que era una
unidad italiana, había sido transformado en unidad española mandada por ofi-
ciales italianos. Las dos ediciones son idénticas, excepto las numerosas foto-
grafías que se incluyen en la de Lugano.
1 39. Garosci, p. 4 1 7.
140. Ibid. p. 433.
141. «Fusione de politica e autobiografia ... cioe nel primo anno di guerra,
centrato attorno a Madrid» Garosci, p. 443.
142. LUSGE, p. 23.
NOTAS 1 4 3 r 162

143. «Evidentemente lo sforzo comunista deve, per Togliatti, concentrarsi


sopratutto nella lotta per il controllo del potere e delle masse con i rivali in seno
alla classe operaia, e non nella distruzione delle vestigia del estato borghese.~
Garosci, p. 442.
144. LUSGE, p. 23.
145. Regler, Gustav. Das O h r des Malchus (Koln-Berlin, 1958) El quinto
capitulo está dedicado a España p. 363-436. La edición de Londres se publicó
en 1 9 5 9 y la de Nueva York en 1960. La traducción inglesa no da el texto ale-
mán completo.
146. Véase la nota 52. N o creo que exista ninguna otra edición de este libro.
T h e G r e a t Crusade estaba dedicado a Jay Allen.
147. Garosci, p. 31 6. «i ricordi de¡ giorni di Spagna in cui faceva il commissario
e percio anche il direttore di conscienza degli uomini.. .»
148. LUSGE, p. 24.
1 49. Garosci, p. 31 7.
«II legame sentirnentale, la fraterniti che lo stringe ai personaggi a ...
...
Hemingway come a Kolzov a Pacciardi -é la sostanza poetica della sua epoca
...
delle Brigate attraverso I'autobiografia.»
150. LUSGE, p. 24-25.
151. «Come Regler, che ha abbandonato la sua confessione politica d'allora,
rimane attaccato con il sentirnento alla fede di quei giorni!» Garosci, p. 317.
152. LUSGE, p. 25.
1 53. «Casi la guerra spagnola passa, in Regler, come un evento legato al destino
individuale; non certo nel senso dell'indifferenza o della partecipazione margi-
...
nale di certi momenti di Spender » Garosci, p. 321.
154. LUSSE, p. 25.
155. Garosci, p. 322.
«Pure, I'acuto senso romantico di Regler gli permette di testimoniare che
tutto non si ridusse a una resistenza insensata; che combattimenti di grande
significato per la storia umana vi furono vinti e p e r d u t i . ~
156. LUSGE, p. 25.
157. Renn, Ludwig. D e r Spanische K r i e g (Berlin, 1955).
En 1 9 5 9 se publicó una edición yugoslava.
158. Rühle, p. 241.
«In nüchterner, schmuckloser Prosa, prazis gegliedert nach dem Schema
der traditionellen Melde -und Berichstechnik schreibt er über den Einsatz
der legendaren lnternationalen Brigaden, der Helr'en von Madrid und Guadala-
jara.»
159. LUSGE, p. 25.
160. Rühle, p. 241.
cjede Zeile verrat in S t i l und Haltung die Schule des alten deutschen
Generalstabs.~
161. LUSGE, p. 25-26.
162. Rühle, p. 241.
NOTAS 1 6 3 a 174

«Der Berichterstatter, sicherlich d e r militarisch klügste u n d erfahrenste


K o p f u n t e r den Internationalen, t r i t t vollig h i n t e r den Geschehnissen zuruck.
M i t pratentionsloser Selbstverstandlichkeit n o t i e r t er, w i e n i c h t er, sondern
sein aus kaderpolitischen Gründen vorgesetzter Kornmandeur das L o b für
gelungene Operationen einheimst. D e r Stabschef hat eben n u r d e r unscheinbare
Gehilfe des rnilitarischen Führers zu sein.»
163. LUSGE, p. 26.
164. Bessie. Alvah. M e n in B a t t l e ( N e w York, 1939).
En el prólogo de la o b r a de Regler «The Great C r u s a d e ~ , Herningway
dice : «Alvah Bessie w r o t e a book, a t r u e , honest, fine b o o k about t h e Fifteenth
...
Brigade t h e last phase t h e Brigade w e n t t h r o u g h . ~Vincent Sheean escribe:
«I t h i n k he [Bessie] has undoubtedly w r i t t e n t h e b o o k o f t h e Lincoln Battalion,
and o n e o f t h e best books 1 ever read about war». Antes d e venir a España,
Bessie era u n novelista y escritor d e narraciones cortas que prometía. Después
de 1 9 4 3 escribió para el cine en H o l l y w o o d , y fue detenido e inscrito en la
lista negra a causa d e sus ideas políticas. Véase su novela T h e U n - A m e r i c a n s
(Londres, 1 9 57).
165. Bessie, Alvah. M e n in B a t t l e (Berlín, 1960).
166. Nelson, Steve. The V o l u n t e e r s (Nueva Y o r k , 1953).
Nelson estuvo en España desde abril de 1 9 3 7 hasta septiembre del mismo
año, en q u e resultó herido. Desde el p u n t o d e vista histórico, su l i b r o es d e menos
valor que el d e Bessie.
167. Nelson, Steve. T h e V o l u n t e e r s (Berlín, 1 9 58).
168. Nelson, Steve. Die F r e i w i l l i g e n (Berlín, 1955). 2.a edición.
1 69. James, Rolfe. The L i n s o l n B a t t a l i o n (Nueva York, 1939).
El l i b r o se t e r m i n ó el b d e agosto de 1939. Contiene numerosas foto-
grafías y mapas. El l i b r o d e Sandor Voros A m e r i c a n C o m m i s a r (Nueva Y o r k ,
1961), cuyas páginas 279-445 t r a t a n d e España, da una visión contraria del
Batallón Lincoln.
1 70. Véase nota 85.
171. R o b e r t Garland Colodny, The S t r u g g l e f o r M a d r i d ( N u e v a Y o r k , 1958).
Este libro, además d e útil, es d e lectura m u y amena. Las notas son tan
interesantes como el texto.
172. Sornmerfield, John. V o l u n t e e r i n S p a i n (Londres, 1937).
Este l i b r o sólo abarca los últimos meses d e 1936, las primeras semanas del
s i t i o d e Madrid.
173. Romily, Esmond. B o a d i l l a (Londres, 1937).
En el prólogo, el a u t o r escribe : «This b o o k is t h e s t o r y o f t h e eighteen
men w h o w e r e m y companions i n t h e Thaelmann Battalionx. Casi toda la acción
se desenvuelve en diciembre d e 1936. El autor, que entonces tenía dieciocho
años d e edad, había escrito anteriormente, en colaboración con su hermano
Giles, u n l i b r o t i t u l a d o Out of B o u n d s . (Cf. Jessica M i t f o r d , D a u g h t e r s a n d
Rebels, Nueva York, 1 9 6 0 ; Philip Toynbee, F r i e n d s A p a r t , Londres, 1 9 5 4 ) ;
Romily m u r i ó en un ataque aéreo c o n t r a Hamburgo, cuando servía e n la R.A.F.
t
174. Rust, Williarn. B r i t o n s in S p a i n (Londres, 1939).
Rust era corresponsal, n o soldado.
NOTAS 1 7 5 a 188

175. Wintringham, Tom. English Captain (Londres, 1939).


Este libro es, probablemente, el mejor que haya escrito un veterano inglés.
Wintringham pasó quince meses en España, cuatro de ellos en un hospital.
Wintringham (p.329-330) rebate las acusaciones de los franquistas, que tratan
a las Brigadas de «hordas marxistas», «hez de los sin trabajo» o, como dice
Dean Inge, «pistoleros internacionales». U n estudio de la obra literaria de los
miembros de las Brigadas demostraría que se trataba de una «escoria» muy
culta. Las páginas 138-1 65 del libro de Wintringham «Armies of Free Men»
tratan de la guerra española. Este había servido en la B.E.F. en 1 9 1 4-1 91 8.
176. Mabille, Leon. Cinq semaines avec le bataillon Henri Barbusse
' (París, 1 9 3 7 ?). Mabille era el secretario general del movimiento «Paix et
Liberté».
177. Heussler, André. Avec les héros de la liberté (París, 1937). Véase
también Epopée d'Espagne : Brigades lnternationales 1936-1 939 (París,
1956), para la historia general de las Brigadas.
178. Schweizer kampfen in Spanien. Red. por Wullschleger, Max. (Zurich,
1939).
179. Olsson, Sixten. Spanska Frontminnen (Stockholm, 1938).
180. Lind baek, Lise. Bataljon Thalmann (Oslo, 1938). Reportaje desde el
frente, con muchas ilustraciones. Thomas menciona también una obra llamada
lnternationella Brigaden (Stocholm, 1939). En 1946 Lindbaek escribió
Spania og vi con un capítulo dedicado a las Brigadas.
181. Torriente-Brau, Pablo de la. Peleando con los milicianos (Mejico,
1938).
El autor, que fue el primer voluntario latinoamericano, murió en España.
El libro está formado por mensajes periodísticos y cartas que envio desde España.
La primera carta es del 6 de agosto de 1936, y la última del 13 de diciembre del
mismo año.
182. Vega González, Roberto. Cadetes mexicanos en la guerra de España
(Méjico, 1954).
Historia de tres cadetes mexicanos que fueron a España a combatir, no en
las Brigadas Internacionales, sino en las filas del Ejército Español. El autor fue
hecho prisionero, condenado a muerte y liberado sólo en 1941. Es curioso que
en la guerra de España combatieran muchos más norteamericanos que sudame-
ricanos.
183. Last, Jef. De Spaansche Tragedie (Amsterdam, 1938).
La mayor parte del contenido de este libro se publicó en Holanda con el
titulo Brieven uit Spanje y I n de Loopgraven voor Madrid (Amsterdan,
1937 ?). Last, que escribió también algunos poemas sobre la guerra, se alisto
en las filas del Ejército de la República en octubre de 1936.
184. Kemp, Peter. Mine were of Trouble (Londres, 1957).
185. Kemp, Peter. Legionario en España (Barcelona, 1959).
186. LWSGE, p. 48.
187. Para Lunn, véase el capítulo 9; para Campbell, el 7.
188. Mine were of Trouble, p. 76. Véase también : Legionario en España,
NOTAS 1 8 9 a 200

p. 100: «Hola, don Pedro! -gritó al verme- Con que ha venido a matar rojos!
Enhorabuena! Procure cargarse a muchos!»
189. Legionario e n España, p. 100.
190. Ibid.
191. Mine were o f Trouble, p. 80. N o figura en la edición española.
192. LUSGE, p. 48.
193. Kemp escribe sobre la Legión Extranjera sin hacerse ilusiones: «Los
hombres adiestrados bajo semejante disciplina habían de ver su sensibilidad
embotada, ser indiferentes al sufrimiento. tanto propio como ajeno. y contem-
plar con absoluta indiferencia los más horribles y escuálidos aspectos de la
guerra D. Legionario e n España, p. 148.
194. Mine were o f Trouble, p. 49-50. El nombre completo de Aguilera era
Gonzalo de Aguilera. conde de Alba de Yeltes. Véase p. 90, 124.
1 95. Mine were o f Trouble, p. 170- 1 73.
196. Legionario e n España, p. 208-209.
197. José María Pemán. en su Poema de l a bestia y d e l Angel (Zaragoza.
1938). dice que el Arcángel Gabriel ayudó a los moros a cruzar el Estrecho
(p. 100). La lápida oficial en Ceuta atribuye el éxito del convoy a «la intercesión
de la santísima Vírgen de A f r i c a ~ ,y no menciona la ayuda aérea de los nazis
y fascistas. Parece que no es blasfemia en la España de Franco decir que la Madre
de Dios intervino en el transporte de moros a España, para matar a españoles.
i Cuál será la reacción de un joven que aprenda en la escuela que la Virgen
intervino para ayudar a los que mataron a sus padres ?
198. Mine were o f Trouble, p. 26. Una amplia lectura de la literatura sobre
la guerra civil española pone de manifiesto la diferencia entre el periodista y el
investigador. Realmente, es dificil encontrar un periodista que se interese
también por la investigación histórica. Así, para Kemp, el hecho de que S.A.R.
el Infante Don Alfonso de Orleans-Barbón le haya contado de que manera
consiguió Franco hacerse con los medios para el paso del Estrecho, tiene más
valor que cualquier otra cosa que haya podido leer en un documento. También
hay que tener en cuenta que Kemp, diga lo que diga, tiene una debilidad por
citar a los miembros de la nobleza. Véase nota 752.
199. Colodny, p. 148.
200. M i n e were o f Trouble, p. 29.
Esta forma deshonesta de escribir la historia es una buena ilustración de la
oficial Oficina de Información Diplomática, que publicó en 1953 con la colabo-
ración de José A. Sobrino S.]. y Aurelio Valle un librito titulado : S i x t y f o u r
questions o n Spain : T h e spanish controversy. La pregunta 1 5 es: «Did
not Franco cal1 out for help from the Axis ?» la respuesta: «The arrival in
Madrid of the famous Red lnternational Brigades on November 8, 1936, the
identical day Franco's Army was in the outskirts of the city, and the acquisition
of foreign war material by the Red government-which had the financia1 means,
the gold reserves of the National Bank of Spain and the industrial cities-
NOTAS 201 a 214

compelled Franco t o cal1 for the help of those willing t o oppose communism~
(p. 13). Esta es una exposición falsa aunque fuera ayudada en su preparación
por un jesuita, y fuera preparada para engañar a los extranjeros.
201. Campbell, Roy. L i g h t o n a D a r k H o r s e (Londres, 1951).
... ...
Campbell dice : «I have served with Requetés » David Wright en su
biografía de Campbell, no dice ni una palabra de la lucha de Campbell en España
(Roy Campbell Londres, 1 961).
202. Vease la nota 1 31.
S 203. Estebal Pujals: España y l a guerra d e 1936 en l a poesía de Roy
Campbell (Madrid, 1959) p. 22-23.
204. Marrero. p. 226.
205. LUSGE, p. 46.
206. Campbell, Roy. The Collected Poems. Vol. 2. Londres, 1957,
1961. p. 199.
207. Carta de Hugh Thomas, que dice que el personal de la Embajada Británica
sacó a Campbell de Toledo (3 de noviembre de 1962).
208. Campbell, Roy. Flowering Rifle (Londres, 1939).
Reeditado también en sus obras escogidas, en 1 9 5 7 y de nuevo en 1961.
209. O'Duffy, Eion : Crusade i n Spain (Londres, Dublín, 1938).
O'Duffy se refiere también con frecuencia a una organización que llama
«la Felanges. Estuvo en España más o menos desde noviembre de 1 9 3 6 hasta
mayo de 1937. Cuando se fue nadie sintió su marcha. Legionario e n España,
p. 110-113, 116, 130-137. También Francis McCullagh : I n Franco's Spain
(Londres, 1937). p. 15-1 53, 218-251.
21 0. O'Duffy, p. 1-5.
21 1. Das Buch d e r Spanienflieger. Editado por Wulf Bley, capitán (Leipzig,
1939). Contiene 2 6 textos de los antiguos miembros de la Legión Cóndor.
21 2. Hoyos, Max Graf. Pedros y Pablos (Munich, 1941). El autor fue conde-
corado con la Cruz Española de oro y brillantes. El General Sperrle dijo que este
libro era uno de los mejores que había leído acerca de la Legión Cóndor.
El libro cuenta como un aviador alemán fue «voluntario» a España. Hoyos
también fue voluntario, después de haber entendido decir «Der Führer hat
sich entschlossen, dem General Franco zu helfen, den Kommunismus in Spanien
zu vernichten» p. 11. Hoyos salió de Hamburgo la noche del 31 de julio de
1936, y llego a Cadiz el 6 de agosto, con aviones y pilotos. Entonces ayudaron
a transportar a los moros y a los legionarios hasta el continente.
21 3. Führing, Hellmut H. Wir funken f ü r Franco. (Gütersloh, 1939-1 941).
21 4. Stackelberg, Karl-Georg von. Legion Condor: Deutsche Freiwillige
i n Spanien (Berlín, 1 939).
Stackelberg hace suya la teoría de la cruzada. En el prólogo escribe:
«Ende juli 1 9 3 6 beschloss der Führer Franco und seinen Generalen im Kampf
NOTAS 215 a 2 2 8

gegen den Bolschewisrnus Hilfe zu leisten.» Este libro aporta menos detalles
que los escritos por los propios aviadores.
21 5. Beumelberg, Werner. K a m p f u m Spanien (Oldenberg-Berlín, 1939).
Estas historias alemanas muestran que Hitler y los alemanes pensaban que,
una vez transportadas a España las tropas de Africa, se podría ganar la guerra,
p. 8.
21 6. Molders u n d seine Manner, editado por Major Fritz von Forell (Graz,
1941).
Solamente los capítulos tercero y cuarto tratan de España, p. 25-80.
Esencialmente, se trata de la historia de un «as» alemán de la segunda
guerra mundial, pero que recibió el bau:ismo del aire durante la guerra de
España.
21 7. Forrel, Major Fritz von. Molders: Mensch u n d Flieger (Salzburgo,
1961).
Los acontecimientos de España se tratan en las páginas 23-66.
21 8. Galland, Adolf. Die Ersten u n d d i e L e t z t e n (Darmstadt, 1953).
El primer capítulo de la edición alemana se ha suprimido en las ediciones
francesa y española. Es un homenaje a Argentina, donde el autor, como muchos
otros aviadores alemanes, encontró refugio después de la derrota. En la edición
alemana no se da al autor el título de general, al contrario que en las ediciones
francesa y española. Los sucesos españoles se hallan en las paginas 39-55. En
la p. 53, Galland condena la estructura social española. Su versión de l o ocurrido
en Guernica, en p. 42-43.
21 9. Galland, general Adolf. Memorias (Barcelona, 1955).
La única ilustración del libro es una fotografía de Hermann Goering.
La experiencia española del autor, p. 49-70.
220. Beumelberg, p. 7.
221. Galland, p. 54.
222. Das Buch d e r Spanienflieger, p. (3).
223. Faldella, Emilio. 20 mesi d i guerra i n Spagna, Firenze, 1939 ?, Garosci,
p. 427.
224. Piazzoni, Sandro. Las tropas Flechas Negras en l a guerra d e España
1937-1939 (Barcelona, 1941).
Abarca los acontecimientos a partir del desembarco en Cadiz, el 15 de
enero de 1937, la campaña del norte y la toma de Gerona en febrero de 1939.
225. Tocci, Valentino. Duelli aerei (Roma, 1938 ?).
Va desde febrero de 1 937 hasta agosto de 1 938.
276. Odetti, Francesco. T r e n t a mesi n e l T e r c i o (Roma, 1940).
Los treinta meses son: 1937, 1938 y seis meses de 1939.

Notas d e l capítulo 4

227. Véase el capitulo 5.


228. Garosci, p. 282-308.
NOTAS 229 a 240

229. Mikhail Kolzov: lspanskii d n e v n i k (Moscú, 1938.)


230. Mikhail Kolzov: lspanskii d n e v n i k (Moscú, 1957).
231. Entre otros libros en que se menciona a Kolzov figuran F o r W h o m t h e
Bell Tolls, Das Qhr des Malchus, M e n and Politics, de Louis Fischer
(Nueva York, 1941) y I n T i m e o f Trouble, de Claude Cockburn (Londres,
1956).
Cockburn relata que Kolzov estaba en Praga en la época de Munich, y
dice: «And I knew that Kolzov was at least as important a figure on the stage as
the Russian Minister, and perhaps much more important because of his double
position at Pravda and at the Krem1ln.n (p. 261). Uno cuyos sentimientos
hacia Kolzov no eran muy amistosos era el Dr. Goebbels, que en su discurso del
Dia del Partido de 1937, en Nuremberg, atacó a Kolzov llamándole por su
nombre (Die W a h r h e i t iaber Spanien, Berlin, 1 9 3 7 ?), p. 32.
232. Garosci, p. 285.
«...tutte le testimonianze che abbiamo su1 suo periodo spagnolo concor-
dano nel sottolineare I'importanza della sua funzione politica. Fischer dice di lui
che «spediva i suoi articoli sulla Spagna direttamente a Stalin e a Vorocilov».
«Venendo della Pravda-dice de lui Hemingway, che lo ritrae sotto il nome di
Karkov- e in comunicazione diretta con Stalin, era in que1 momento uno dei
tre uomini pih importanti in Spagna...N cioe se non fosse addiritura un politico-
militare.»
233. LUSGE, p. 27.
234. Garosci, p. 28 3-284.
...
«Non c'e dubbio che le corrispondenze di Kolzov abbiano a loro tempo
trovato un eco profondo nel pubblico russo. Lo ricorda in un recente libro
Giuseppe Boffa: «La resistenza del lontano popolo mediterraneo sollevo tra i
...
sovietici ondate di passione si aspettavano ogni giorno sulla Pravda e sulle
lzvestia le corrispodenze di Kolzov e di Ehrenburg sulla Spagna... ! In veriti, le
...
corrispondenze di Kolzov si pongono su ben altro piano di quelle di Ehren-
burg.»
235. IV-6, LUSGE, p. 27.
236. «Questa [la situazione spagnola] e dominata da1 contrasto Caballero-
Prieto, e le sirnpatie di Kolzov vanno tutte, inizialmente, a Prieto, cioe alla posi-
zione moderata; la tattica iniziale russa era di puntare, almeno per il governo,
su quest'ultima, per non provocare reazioni tra gli alleati, o possibili alleati
occidentali.» Garosci, p. 291.
237. LUSGE, p. 28.
238. «Si dice (Kolzov) del POUM che esercita una parte cprovocatoria e
demoralizzante!» ...
si dice che se essi spingeranno la Spagna «a situazioni
...
terroristiche l'intervento diventera inevitabile, e non solo della Germania
e dell'ltalia.» Garosci, p. 299.
239. LUSGE, p. 28-29.
240. I V - l l.
~ [ K o l z o v ] Eseguiva una politica, ma senza dubbio spingeva all'intervento
antifascista. Contropartita de I'intervento, prima I'isolamento del POUM dalla
NOTAS 241 a 250

causa degli anarchici, poi il rafforzamento a Madrid dell'esercito popolare.»


Garosci. p. 305.
241. IV- 1 2. LUSGE, p. 29.
242. LUSGE, p. 28.
243. LUSGE, p. 29.
244. Ehrenburg ha escrito varios libros sobre la guerra de España. Ispaniia,
un álbum de fotografías y reportajes en dos volúmenes, publicado en Leningrado
en 1937. Una novela titulada A c h t o tchelovekou novjno, editada en 1937,
y otro libro llamado lspanskii zakal, de 1938. i N o pasarán, ! escenas de la
guerra civil, publicado en París en 1937( ?) y en Estocolmo también en 1937.
Algunas de las narraciones del libro anterior se incluyen en Estampas de
España, publicado en Santiago de Chile, 1938. Todas esas narraciones, editadas
en francés, sueco y español, y algunas otras forman i N o pasarán !, Buenos
Aires, 1938, traducido del alemán. La bibliografía de Garosci sólo menciona los
articulas incluidos en el libro de Marcel Acier Frorn Spanish Trenches
(Nueva York, 1937).
245. Garosci, p. 287-288.
246. Garcsci, p. 298-299.
247. Koltsov, Michail. D i a r i o della guerra d i Spagna (Milán, 1961).
Esta edición es incompleta. La única traducción completa es la publicada
últimamente en español por Ruedo Ibérico, París. D i a r i o d e l a guerra de
España.
248. Krivitsky, Walter. I n Stalin's Secret Service (Nueva York, 1939).
Páginas sobre España: 93-1 34. Estos textos se publicaron en T h e Saturday
Evening Post (Filadelfia, 1 5 de abril de 1939). En Inglaterra el libro se titulaba
I was Stalin's Agent, y fue distribuido también por el Right Book Club.
Dahms (p. 342) c i t a una edición en alemán publicada en Arnsterdarn en 1940.
En Madrid se publicó en 1 9 4 7 una edición española, por Mauricio Carlavilla
(«Mauricio K a r l ~ ) que
, pretendía ser traducción del ruso. El capítulo dedicado
a España del libro de Krivitsky le publicó en Argentina un grupo anarquista en
forma de folleto.
249. Herbert Matthews escribió tres libros en los que se habla de la guerra de
España. El primero, T w o W a r s and M o r e t o C o m e (Nueva York, 1938)
trata también de la guerra de Etiopía. La guerra española va de la página 1 7 7 a
la 318. El libro se acabó en octubre de 1937. T h e Education o f a Corres-
pondent (Nueva York, 1946) abarca toda la guerra, p. 67-192. El tercer libro,
T h e Yoke and the A r r o w s (Nueva York, 1957, en lo sucesivo TYATA)
está dedicado enteramente a l a guerra y sus consecuencias. La parte española
de T h e Education o f a Correspondent fue publicada en Italia en 1948.
250. Fernsworth, Lawrence. Spain's Struggle f o r Freedom (Eoston, 1957).
Fernsworth conocía España antes de la guerra, e incluso era corresponsal de
America, el semanario de los jesuítas americanos. Se le atacó porque era cató-
lico y al mismo tiempo partidario de la República. El Padre Thorning calumnió
a Fernsworth al escribir en el Tablet, publicación diocesana de Brooklyn:
«The evidence of Mr. Fernsworth's connections with the leftist government of
Spain was gathered by agents of the British Foreign Qffice and led t o his resi-
NOTAS 2 5 1 i 253

gnation frorn T h e Times (London) and the N e w Y o r k Times.» «The Catholic


Pressn, by H. Rutledge Southworth, T h e Nation, Nueva York, 1 6 de diciembre
de 1939. El Padre Thorning tuvo que retractarse. Fernsworth es demasiado
correcto para hablar de esta cuestión en su libro.
251. Sheean trata de la guerra en N o t Peace but a S w o r d (Nueva York,
1939) p. 42-48, 140-199. 235-270. 326-341-367. La edición de Londres
se titulaba T h e Eleventh Hour. Sobre Madrid. Sheean dice: ~ W h a t e v e rthe
future rnight determine in the struggle against fascist barbarism, Madrid had
already done so much more than its share that i t s name would lie forever across
the mind of man, sometimes in reproach, sometimes in rebuke, sometimes as a
reflex of the heroic tension that s t i l l i s not wholly lost from our race on earth.
In this one place. if nowhere else, the dignity of the common man had stood firm
against the wor1d.n p. 199.
252. Jay Allen no ha publicado ningún libro sobre la guerra. En cambio, escribió
algunos de los más transcendentales artículos periodísticos sobre los aconteci-
mientos, en particular el artículo del Chicago T r i b u n e sobre la matanza de
Badajoz (30 de agosto de 1936). Dicho artículo ha sido reproducido en F r o m
Spanish Trenches, p. 3-8 y en T h e H e a r t o f Spain,.~. 83-89. También se
entrevistó con José Antonio pocos días antes de su ejecucion (News Chronicle,
London, 24 de octubre de 1936). reproducido en parte en José A n t o n i o
(Madrid, 1940, p. 137-142), de Francisco Bravo. Según John T. Whitaker,
Allen «had generally proved himself the best inforrned journalist in Spain»
(We cannot Escape History, Nueva York, 1943, p. 1 1 3) Véase nota 28.
253. Foltz, Charles: T h e Masquerade i n Spain (Boston, 1948). Foltz era
un corresponsal de la Associated Press que durante la guerra estuvo con las
fuerzas franquistas. Más tarde, fue jefe de dicha agencia americana en Madrid,
donde permaneció durante la mayor parte de la gueFra mundial. Seis americanos,
por lo menos, que estuvieron en España durante la segunda guerra mundial, han
escrito libros en que se narran sus experiencias. Aparte de Foltz y de Hamilton,
del N e w Y o r k Times, los otros cuatro pertenecían a la Embajada: Hayes,
Beaulac, Plenn y Hughes. Ahora bien, los dos últimos trabajaban en los servicios
de información, y no se puede considerar una coincidencia que el embajador
Carlton J. H. Hayes ( W a r t i m e Mission i n Spain, Nueva York, 1945) y el
consejero de embajada Willard Beaulac (Career Ambassador, Nueva York,
1955) hayan escrito libros favorables al régimen de Franco, mientras que los
dos miembros del servicio de «información» Abel Plenn ( W i n d i n t h e O l i v e
Trees, Nueva York. 1946) y Ernmet John Hughes (Report f r o m Spain,
Nueva York, 1947) escribieron libros criticando al régimen. Todos eran repor-
teros, unos oficiales y otros independientes.
En España, durante la guerra, había en realidad dos clases de informadores:
los que informaban al pueblo a través de la prensa y los que informaban a los
gobiernos mediante la valija diplomática. Unos pocos, como Kolzov, desempe-
ñaban las dos funciones. Pero, mientras que los corresponsales que informaban
al pueblo, en los paises en los que contaba la opinión pública, estaban por lo
general en favor de los republicanos, los que se dirigían a los gobiernos solían
ser partidarios de Franco. El caso de Claude Bowen, embajador de Roosevelt en
España, constituye una honrosa excepción. En realidad, se trataba más bien de un
periodista, y el personal de carrera del Departamento de Estado terminó por
NOTA 253

sabotear su actividad. El embajador Bowers describe a sus colegas en Saint-Jean-


de-Luz, situado en Francia cerca de la frontera española, donde el cuerpo diplo-
mático pasó casi toda la guerra, en su libro My Mission t o Spain (Nueva
York. 1954). Relata una reunión del cuerpo diplomático (celebrada antes de
que Madrid y Roma rompieran sus relaciones diplomáticas) en la que llevaba la
voz cantante el delegado de Mussolini. «I understood that Mussolini's envoy
had been made the official mind and voice of t h e corps» (p. 294). Sir Henry
Chilton, embajador inglés en España, era representativo de la casta diplomática.
Bowers cita una conversación que tuvo con él en enero de 1937, en la que el
inglés declaró que esperaba que H i t l e r enviaría bastantes alemanes para acabar
ia guerra. (Foreign relations of the United States, 1937, vol. 1, Wáshington,
D. C., 1954, p. 225). Cuando la Gran Bretaña envió un representante a la zona
de Franco, Sir Robert Hodgson, resultó ser dei mismo tipo, y no se molesta en
ocultarlo en su l i b r o Resurgent Spain (Londres, 1955). El embajador chileno,
Aurelio Nuñez Morgado, decano del cuerpo diplomático acreditado en Madrid,
proclama sus simpatías por Franco en su libro Los sucesos de España vistos
por un diplomático (Buenos Aires, 1341.) El encargado de negocios de
Noruega, Félix Schlayer, alemán de nacimiento, manifiesta también sus opiniones
favorables a Franco en su obra Diplomat i m roten Madrid, publicado en Berlín
en 1938.
Stephen Spender describe con acierto, en su l i b r o W o r l d W i t h i n Worid,
(Londres, 1951), la actitud de los círculos diplomáticos occidentales en relación
con la República Española, al narrar la visita que hizo a Tanger en los primeros
dias de 1937: «Although the Spanish Republic was the recognized government
o f Spain, the British, Italian, Belgian and French officials treated Franco's repre-
sentative as the de facto m i n i s t e r ~ .(p. 21 6). T. C. Worsely, que acompañaba
a Spender durante esa visita, relata la misma historia (Behind the Battle,
Londres, 1939, p, 35-36, 71): c l n fact, throughout o u r t i m e on t h e shores of
t h e Mediterranean, we never found a single Britisti official who did n o t regard
the Spanish war from a purely class angle. They supported Franco t o a man,
because they and he were gentlemen; and this was t r u e even when it should
have been obvious, as in Gibraltar, that Imperial interests were being threatened
by Franco and his allies» (p. 36). U n o de las homenajes más significativos que
se han rendido a Franco durante !a guerra civil fue el del General Sir Charles
Harrington. en aquel entonces gobernador de Gibraltar: «I was never privi-
leged t o meet General Franco, but 1 had many dealings w i t h him, and 1 shall
always be grateful t o him for numerous matters i n connection w i t h Gibraltar,
and especially for his consideration regarding the Roya1 Calpe Hunt.» (Tim
Harrington Looks Back, Londres, 1940).
Sin duda alguna los archivos oficiales de muchos países del mundo guardan
numerosos documentos sobre la guerra de España. El gobierno americano ha
publicado algunos documentos diplomáticos correspondientes a esa época
(Foreign Relations of the United States, 1936-1 939); los rusos, por su
parte, han publicado algunos documentos sobre España cogidos a los alemanes
(Documents aecrets du Ministere des Affaires étrangeres d'Allernagne:
Espagne, París, 1 9 4 6 ) ; los aliados también publicaron algunos documentos
capturados referentes a la guerra de España (Documents on German Foreign
Poiicy. Series D. 1937.1042. Vol. III, Germany and the Spanish Civil
War, 1936-1 939, Londres, 1 951). Ahora bien, al estudiar dichos documentos
NOTAS 2 5 4 a 257

no hay que olvidar que se trata de una selección. En el caso de la última publica-
ción citada, difícilmente se puede considerar a sus editores como objetivos,
puesto que en las 1 3 7 páginas de la «Analytical List of Documentsn se hace
referencia constantemente al gobierno español como los «rojos». Es curioso
observar que en ninguno de los 811 documentos citados, que van del 1 9 de
julio de 1 9 3 6 al 8 de julio de 1939, se hace la menor mención a las comunica-
ciones entre el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán y su representante en
e l Vaticano, ni tampoco de las que éste último enviaba al dicho ministerio. Sin
embargo, el Vaticano se interesaba mucho por la guerra de España y desplegaba
una gran actividad. Hay que suponer que, o bien dichas comunicaciones no han
existido, o bien. por algún extraño motivo, se han suprimido en la recopilación.
254. Véase la nota 252.
E l capítulo que dedica a España Whitaker es corto (p. 95-1 22), pero muy
interesante. Comoquiera que el encargado de establecer el catálogo de la Library
of Congress ha estimado que el libro no trataba de la guerra de España, dicha
obra se ha dejado de lado, desgraciadamente. Lo mismo ha ocurrido con H e a r t
of Spain, de Alvah Bessie, antología sobre la guerra de España, que ha sido
clasificado como «España en la literatura» y no como documentación sobre la
guerra civil española.
255. Véase la nota 23.
Hamilton fue el enviado del New Y o r k T i m e s en Madrid, durante dos
años a partir del mes de agosto de 1939. El libro también se publicó en Méjico
y en Londres en 1943.
256. Gellhorn, Martha. T h e Face o í W a r , (Nueva York, 19 59).
Selección de sus reportajes de guerra. La autora estuvo casada con Ernest
Hemingway, y F o r W h o m t h e B e l l T o l l s está dedicado a ella.
En la introducción escribe: NI have praised the Causa of the Republic
...
of Spain on the slightest provocation for twenty years Al1 of us who believed
in the Causa of the Republic will mourn the Republic's defeat and the death
of its defenders, forever, and will continue t o love the land of Spain and the
beautiful people, who are among the noblest and unluckiest on earth.»
Las páginas 9 a 42 tratan de la guerra de España. un articulo escrito en
Madrid en noviembre de 1 9 3 7 y o t r o en Barcelona en noviembre de 1938.
257. Cowles, Virginia. L o o k i n g f o r T r o u b l e (Londres, 1941).
La autora trata de la guerra española en ambos bandos, durante el año
1937. «We arrived in Guernica t o find it a lonely chaos of timber and brick ...
One old man was standing inside an apartment house that had four sides t o it
...
but an interior that was only a sea of bricks Accompanied by Rosalles I went
up to him and asked him if he had been i n the town during the destruction. He
nodded his head and. when I asked what had happened, waved his arms in the
air and declared that the sky had been black w i t h planes. «Aviones». he said,
((Italianos y alemanes». Rosalles was astonished. «Guernica was burned» he
contradicted heatedly. The old man, however, stuck t o his point, insisting that
after a four-hour bombardment there was little left t o burn. Rosalles moved
...
me away. «He's a Red», he explained indignantly Rosalles described our drive
along the coast and told them of the incident at Guernica. «The town was full
of Redsn, he said. « They tried t o tell us i t was bombed, not burnt». The tal1
staff officer replied: «But, of course, it was bombed. W e bombed it and bombed
NOTAS 258 a 264

it and bombed i t and bueno, why not ?» Rosalles looked astonished. and when
we were back in the car again heading for Bilbao, he said: «I don't think ; would
write about that if I were you.» (p. 71,75). Véase Steer. p. 249-250.
258. Davis, Frances. M y Shadow i n t h e Sun (Nueva York, 1940).
U n relato muy personal sobre la experiencia de una periodista americana
en la zona franquista.
259. Buckley, Henry. Life a n d Death o f t h e Spanish Republic (Londres,
1940).
Un libro interesante, escrito por un hombre que fue corresponsal en Fspaña
durante unos treinta años. Estaba en España durante las elecciones de 1936, y
esta era su autorizada opinión: «Ido stick t o my opinion here that if the elec-
tions had been held undrr such conditions as prevail at a general election i n
England, then the United Front would have had a far greater victory because
the pressure of the Right was so tremendous everywhere that people could not,
o r feared, to, vote freely, and gave their votes t o the Right t o make sure of
their bread and b u t t e w (p. 193).
260. Langdon-Davies, john. Behind t h e Spanish Barricades (Londres, 1936).
Este libro, uno de los primeros sobre la guerra, fue escrito en cinco
semanas. Se publicó también una edición en Nueva York, en 1936, y una edi-
ción española en Santiago de Chile en 1937. Langdon-Davies se encontraba en
España antes de la sublevación y durante los primeros meses de la guerra civil;
era corresponsal del News Chronicle, de Londres. Escribió asimismo el folleto
T h e Spanish Church and Politics, cuyo prólogo dice así: d o m e months ago
certain Catholic papers had t o apologize t o me in Court for mis-statements
about my views as expressed in my book, Behind t h e Spanish Barricades,
and t o pay over t o me a sum of money in settlement of actions for defamatory
libel which I brought against them.» Su libro A i r Raid, (Londres, 1938)
también trata de la guerra de España.
261. Cox, Geoffrey. Defence o f M a d r i d (Londres, 1 93 7).
Cox era corresponsal del News Chronicle, de Londres, en España desde
octubre hasta diciembre de 1936. En Moscú se publicó en 1937 una edición
rusa.
262. Brereton, Geoffrey, lnside Spain (Londres, 1938).
Brereton era correponsal en España del New Statesman and Nation.
El capítulo titulado «Dialogue with the Reader», p. 151-1 58 resulta especial-
mente instructivo, desde el punto de vista polémico, en lo que respecta a la
guerra de España.
263. Pitcairn, Frank: Reporter i n Spain (Londres, 1936).
O t r o libro sobre los primeros tiempos de la guerra, que ha gozado de
amplia difusión: Estocolmo, 1936; Copenhague, 1937; Moscú, en inglés y
alemán. 1937. En el libro firmado con su verdadero nombre, Claude Cock-
burn (In T i m e o f Trouble), habla poco de la guerra. (Véase nota 23 1.)
264. Steer. G. L. T h e T r e e o f Gernika (Londres, 1938).
Este libro. relación detallada de la campaña del País Vasco, es uno de los
más interesantes que se han escrito sobre la guerra. Las páginas que tratan de
la destrucción de Guernica y de la consiguiente confusión de la propaganda de
NOTAS 265 a 268

Franco son especialmente interesantes. En 1 9 5 6 se publicó una edición en Bue-


nos Aires.
265. Tery, Simone. F r o n t d e l a l i b e r t é (Paris. 1938).
La autora estuvo en España durante los años 1 9 3 6 y 1 938. Refugiada e n
México durante la segunda guerra mundial, escribió una novela sobre la g u e r r a
civil, publicada en M é x i c o en 1944, en Nueva Y o r k en 1 9 4 5 en francés, y e n
Francia en 1947. Las ediciones d e París y d e Nueva Y o r k tienen títulos distintos.
Sobre esa novela, A q u l e l a l b a c o m i e n z a , dice José Mancisidor: «En m i con-
cepto la m e j o r novela sobre la g c e r r a del pueblo español, m u y s u p e r i o r desde
cualquier p u n t o d e vista a la novela d e Hemingway, y asimismo m u y superior e n
muchos aspectos a la novela d e Malraux.» (Cubierta de la edición mejicana.)
266. Delaprée, Louis. M o r t e n E s p a g n e (París, 1937).
Las primeras 208 páginas tratan de la guerra d e España, a d o n d e llegó Dela-
prée el 2 2 d e j u l i o d e 1936, c o m o enviado del periódico P a r i s - S o i r en la zona
de Franco. Estuvo en zona republicana desde el 1 2 d e agosto al 1 0 de septiembre.
Un mes más t a r d e regresaba a Madrid. El avión en que abandonaba Madrid, el
8 de diciembre, fue derribado, y el periodista m o r í a tres días después. Véase
Kolzov, Paris, p. 269-270. Para detalles sobre la disputa e n t r e Delaprée y sus
editores, véase L e M a r t y r e d e M a d r i d : T é m o i g n a g e s i n é d i t s d e L o u i s
D e l a p r é e , Madrid, 1937. Véase también Cox, p. 203-206. E l l i b r o de Raymond
Barrillon, L e cas P a r i s - S o i r , (Paris, 1959) dedica u n capítulo a la guerra d e
España, p e r o es r a r o q u e n o diga nada acerca d e la disputa e n t r e el corresponsal
y sus jefes (p. 1 7 3 - 2 1 3). P a r i s - S o i r envió también a A n t o i n e de Saint-Exupéry
como corresponsal en España. Véase T e r r e d e s h o m m e s (Paris [1939] 1957)
p. 189-(218).
267. Knoglaugh, Edward H. C o r r e s p o n d e n t in Spain, (Nueva York, 1937).
El autor fue d i r e c t o r de la agencia americana Associated Press, en Madrid,
durante más d e cuatro años, a p a r t i r de febrero d e 1933. Su l i b r o fue m u y elo-
giado en los círculos franquistas de los Estados Unidos y d e Gran Bretaña.
Quisiera añadir aquí el n o m b r e de H u b e r t R. Knickerbocker, corres-
ponsal d e Hearst, a u t o r d e T h e S i e g e o f A l c a z a r : A W a r l o g of t h e S p a n i s h
R e v o l u t i o n (Filadelfia, 1936), publicado igualmente en Londres. Bowers
escribía el 1 2 d e a b r i l de 1 9 3 7 que «no w a r correspondent w i t h h i m [Franco]
...
could have been m o r e satisfactory t o h i m than Knickerbocker [Knickerbocker]
has just been informed t h a t he'cannot continue his journey t o Spain » Foreign ...
Relations o f t h e U n i t e d States, 1937, Vol. 1, p. 279-280.
Knickerbocker era u n periodista sensacionalista y superficial, que nunca
escribió nada digno de perdurar. M u y popular en la Italia fascista, en 1 9 3 7
tuvo siete libros en venta. Garosci debía estar d o r m i d o cuando escribió que en
el momento d e la t o m a del Alcazar Knickerbocker era el w n i g l i o r corrispon-
dente che i l m o n d o democratice avesse dalla l o r o parte.» (Garosci, p. 271.)
268. Kogers, F. Theo. S p a i n : A T r a g i c J o u r n e y (Nueva York, 1937).
El a u t o r era u n periodista norteamericano de las Filipinas. Su l i b r o es u n o
de los más ferózmente partidarios d e Franco q u e se han escrito. El a u t o r afirma
que «there are e n t i r e regiments o f Russians, officered b y Russians, fighting
for the M a d r i d governinent,» y dice: «I have travelled t h r o u g h W h i t e Spain
frorn end t o end. 1 never saw an ltalian soldier o r officer. I saw probably 1 5 0
Gerrnans a t t h e most, al1 of t h e m attached i n a technical capacity t o t h e foreign
NOTAS 2 6 9 a 2 7 5

legion». Una muestra de la erudición de Roger es su referencia a Malraux,


«a French Communist journalist.» (p. 152.)
269. Cardozo, Harold C. T h e M a r c h o f a N a t i o n (Londres. 1937).
El autor era corresponsal del D a i l y Mail, de Londres. Su testimonio
sobre la conducta de los soldados moros es completamente opuesto al de
Whitaker. El libro se publicó también en una edición del Right Book Club.
270. Gerahty, Cecil. T h e Road t o M a d r i d (Londres, 1937).
El autor, lo mismo que Cardozo, pertenecía al D a i l y Mail. En las páginas
21 4-21 9 da una traducción del «documento de La Línea». La increíble estupidez
política del autor se pone de manifiesto cuando dice que ese documento, que,
según pretende, fue hallado en el «cuartel general comunista» de La Línea de la
Concepción, «describes the plans for the Anarcho-Syndicalist revolution which
Franco's movement prevented.» Gerahty fue coautor, junto con William Foss,
de T h e Spanish Arena. Cuando se escribió dicha obra era presidente del
Consejo Largo Caballero, al que Gerahty considera como el jefe de «a Soviet
dictatorship i n Valencia.» Véase p. 157.
271. Tangye, Nigel. Red, W h i t e and Spain (Londres, 1937).
El autor era el corresponsal de aviación del Evening News, de Londres,
del grupo del D a i l y Mail. Para arreglar su visita a la España de Franco se procuró
una introducción por medio de un amigo alemán, declarando «that I was sympa-
thetic towards the New G e r m a n y . ~(p. 11). En pocos libros sobre la guerra de
España se observa una ignorancia política tan grande. En la página 1 5 4 se lee:
«The Sultan of Morocco has sent the greater part of his magnificent army over
t o Spain, including his own personal bodyguard.~Y, en la misma página: «The
Church can be said really t o belong in sympathy t o neitherside.»Y: «The third
Party (in addition t o the Socialist and Anarchists) with considerable influence,
due t o the Russian aid that has been given during this war, is the P.O.U.M.»
(p. 21 9). Cuando Tangye escribe sobre aviación tampoco lo hace mejor, puesto
que informa que la Legión Cóndor «is an organization which is formed by
German volunteers for mechanical units.» (p. 1 51 .)
272. El corresponsal militar de A c t i o n frangaise escribió cuatro libros en
favor de Franco. Cronológicamente, son: P o u r q u o i Franco vaincra (París,
1937); P o u r q u o i m e n t i r ? L'aide franco-soviétique a I'Espagne rouge
(París, 1937); Les Soviets e t l a France: Fournirseurs de l a Révolution
espagnole (París, 1 938) ; P o u r q u o i Franco a vaincu (Paris, 1939). El último
libro contiene, a veces en forma resumida, las mismas cosas que los dos primeros.
Una traducción inglesa de P o u r q u o i m e n t i r ?se publicó en Londres en 1937( ?)
bajo el título de A r r n s f o r Red Spain. Estos libros no son importantes en tanto
que crítica de los acontecimientos militares, sino para el estudio de la propa-
ganda de la A c t i o n frangaise.
273. Maurras, Charles. Vers I'Espagne de Franco (Paris, 1943). Este libro
se comenta ampliamente en la página 142.
274. Rotvand, Georges. Franco e t l a N o u v e l l e Espagne (París, 1936).
En 1 9 3 7 ( ? )se publicó en Londres una edición en inglés.
275. Sorrentino. Lamberti. Questa Spagna (Roma, 1939). El autor pasó en
España casi todo el año 1 9 3 7.
En las páginas 103-1 34 se transcribe un supuesto D i a r i o d i u n a rniliziana,
NOTAS 276 a 289

historia de una miliciana republicana que tomó parteen el ataque contra Mallorca
en el Ciudad de Tarragona, en agosto de 1936. Según el autor el original
se lo dio el conde Aldo Rossi (Buonaccorsi). Véase nota 61 5, 674.
276. Volta, Sandro. Spagna a f e r r o e fuoco (Florencia, 1937).
El autor fue corresponsal de la Gazetta d i Popolo desde octubre de 1936
hasta enero de 1938.
277. Mortari, Curio. C o n g l i i n s o r t i i n Marocco e Spagna (Milán, 1937).
El autor se encontraba en Marruecos en julio de 1936, y fue siguiendo la
guerra, pasando por la toma de Badajoz y Mérida.
278. Véase la nota 214. El libro de Stackelberg tiene menos interés que las
narraciones de los propios pilotos. Es extraño que, al contrario de sus colegas
ingleses, americanos, portugueses, italianos y rusos, los periodistas alemanes
escribieron pocos libros sobre la guerra.
279. Nunes, Leopoldo. A G u e r r a e m Espanha ! (Lisboa, 1936).
El autor terminó de escribir su libro en octubre de 1936. Se publicó en
español en 1937. En la tercera edición espanola (1 938) hay una nota que dice
que en tres meses se publicaron seis ediciones en portugués. Su libro M a d r i d
Trágica (Lisboa, 1937), considerado como la segunda parte de A guerra e m
Espanha, se terminó de escribir en abril de 1937. La edición española apareció
en 1938. O t r o periodista portugués, que también escribió sobre la guerra, es
Armando Boaventura, cuyo libro Madrid-Moscovo se publicó en Lisboa en
1937. Por su parte, Artur Portela publicó Nas trincheras de Espanha
(Lisboa, 1937). Va desde el mes de agosto hasta el fin del año. Costa junior,
corresponsal del D i a r i o da Manha, publicó A Espanha sob o t e r r o r ver-
melho (Lisboa, 1937). Oldemiro César escribió A guerra, aquelle monstro...
sobre sus experiencias con el ejército rebelde en Asturias durante los meses de
septiembre y octubre de 1 936.
280. Mauricio de Oliveira escribió cuatro libros sobre la guerra en el mar:
A tragedia espanhola n o mar, (Lisboa, 193 7) ; As duas Espanhas n o mar,
(Lisboa, 1937); Marinheiros da Espanha e m Guerra, (Lisboa, 1937);
Aguas de Espanha zona de guerra, (Lisboa, 1938). Los cuatro se publicaron
en español en Cádiz. El autor era director de la Revista de Marinha, de Lisboa,
y critico naval del diario lisboeta D i a r i o de noticias.
281. TYATA, Nueva York, p. 187.
282. Aznar, Manuel. E l Alcázar n o se rinde (Madrid, 1957), 2 e ed. En lo
sucesivo EANSR.
283. LUSGE, p. 54.
284. TYATA, Londres, p. 176.
285. Thomas, p. 203.
Citado por Seco Serrano, p. 186.
286. EANSR, p. 16-23.
287. EANSR, p. 39-40 : TYATA, London, p. 174.
288. ABC, Sevilla, 30 de septiembre de 1936, p. 9.
289. ABC, Sevilla, 1.0 de octubre de 1936, p. 5.
NOTAS 290 a 298

Ambos relatos del ABC están firmados p o r M. Sánchez del Arco. En su


l i b r o E l s u r d e España e n l a r e c o n q u i s t a d e M a d r i d (Cádiz, 1936) el autor
menciona la fecha del 23 de agosto como la de la conversación telefónica, y la
del 25 de agosto como la de la ejecución (p. 209). En cambio. en la segunda
edición, de 1937, da las fechas del 23 de julio y del 25 de agosto respectivamente
para la conversaci6n telefónica y la ejecución (p. 203-204).
290. A B C , Sevilla. 1.0 de octubre de 1 936. P. 10.
A m a r afirma que el A B C del 6 de octubre de 1936 publicaba o t r o artículo
sobre Moscardó EANSR, p. 24. Probablemente se refiere al artículo publicado
el 7 de octubre y firmado p o r M. Siurot, reproducido también en las páginas
85.87 de su libro M i s c h a r l a s e n e l m i c r ó f o n o d e l G e n e r a l (Cádiz. 1937).
291. Massis, Henri y Brasillach, Robert. L e s cadets d e I ' A l c a z a r (París, 1936).
p. 2-3. En este caso, la fecha de la conversación telefónica parece ser la del 27
de julio. Charles Maurras, en V e r s I'Espagne d e F r a n c o (París, 1943) relata la
historia tomada de D é b a t s de septiembre de 1936, que termina así: «Peu
aprks, le fils était fusillé» (p. 130).
292. Massis, H e n r i y Brasillach, Robert. L e siege d e I ' A l c a z a r (París. 1939)
p. viii.
La fecha de la llamada telefónica, esta vez. es. al parecer, la del 24 de julio.
293. Tharaud, Jérome y Jean. C r u e l l e Espagne (París, 1937) p. 207. A los
hermanos Tharaud les cupo o i r una de las declaraciones más interesantes de la
guerra: «Et ce que j'oublierai moins encore, ce f u t quand El Mizzian m e declara
en excellent frangais: «Si les troupes de Franco n'avaient pas été victorieuses,
c'en étaít fait de la civilisation occidentale!» p. 205. Véase p. 125.
294. Risco, Alberto S. J. La e p o p e y a d e l A l c a z a r d e T o l e d o , (Burgos, 1937)
p. 5 2- 5 3. Sin embargo, en A i r e , t i e r r a y m a r , [Zaragoza, 1 9 38 ( ?)],J. García
Mercadal dice: <<El 14 de agosto fue fusilado, cumpliéndose la amenaza del
jefe de milicias.» (p. 145.)
295. McNeill-Moss, Major Geoffrey. T h e E p i c o f t h e A l c a z a r (Londres,
1937) p. 57. Robert Senc-ourt, en Spain's O r d e a l (Londres, 1938) p. 159,
cita a McNeill-Moss y dice que el hijo fue ejecutado diez minutos después
de terminada la conversación p o r teléfono. En ambos casos la fecha de la conver-
sación y de la ejecución es ladel 23 de julio. Sir Robert Hodgson también repitió
la historia de McNeill-Moss, en 1953. terminando con. «A few minutes later
Moscardó was rung up and t o l d that his son had been shot» (p. 43.) Hodgson
afirma que esta historia es un ejemplo de «the quality and faith» de los defen-
sores del Alcázar. Puesto que la historia es falsa, demuestra la falta de compe-
tencia de McNeill-Moss y la credulidad del diplomático ingles. El corresponsal
suizo O. Treyvaud dice que después de la conversación telefónica Moscardó
oyó la salva que mató a su hijo (Les d e u x Espagnes, Lausana, 1937, p. 223).
296. Foss, William y Gerathy, Cecil. T h e S p a n i s h Arena. (Londres, 1938 ?)
p. 295.
297. Cardozo, p. 1 3 3.
Según Eleonora Tennant, Spanish J o u r n e y (Londres, 1 936). la ejecución
vino inmediatamente después de la comunicación telefónica (p. 50).
298. Knoblaugh, p. 51.
NOTAS 299 a 3 0 3

Knoblaugh, relatando un hecho ocurrido en la zona en la que ejercía su


actividad periodística, no consigue establecer correctamente su versión de los
hechos en favor de Franco. A Luis le llama Ricardo, y dice que pidió a su padre
que se rindiera.
299. Loveday, Arthur F. W o r l d W a r i n Spain (Londres, 1939), p. 63-64.
Del mismo autor Spain, 1923-1948: C i v i l W a r and W o r l d W a r (Londres,
1949) p. 54.
Antes de la guerra, Loveday era presidente de la Cámara de Comercio
Britanica en España. Roy Campbell dice que Loveday, lo mismo que él, se habia
convertido al catolicismo poco antes de empezar la guerra civil (Light o n a
Dark Horse, p. 3 1 7).
300. Muro Zegri. La epopeya del Alcázar (Valladolid, p. 227).
301. Martínez Leal, Alfredo. E l asedio d e l Alcázar d e Toledo (Toledo,
1937), p. 44-45.
302. Volta, p. 138.
El escritor italiano Alberto Bargelesi, en su historia novelada del asedio,
L'Epopea dell'Alcazar (Milán, 1941-1 942). dice que la ejecución tuvo lugar
el 14 de agosto (p. 58), y la conversación por teléfono el 23 de julio (p. 55).
El periodista Luigi Moresco, en su libro Cpagna cattedra d i fede e d i
eroismo (Roma, 1939), escribe «El coronel Moscardó oyó a través del teléfono
!os disparos que mataron a su hijo.» (p. 105.)
303. En Toledo había dos hijos de Moscardó: Luis, de 24 años, que fue fusilado,
y Carmelo. de 1 6 años. que no fue ejecutado. Los autores de la mitología fran-
quista, atribuyendo constantemente a Luis (ejecutado) la edad de Carmelo
(no ejecutado), han unido a los dos hermanos en uno solo. Esto obedece tal vez
a motivos de tipo romántico y artistico, como esa otra falsedad tan repetida de
la ejecución inmediata del hijo de Moscardó, o tal veza otro tipo de motivos,
quizás inconscientes. Damos a continuación una lista de los diferentes nombres y
edades atribuidos al hijo de Moscardó:
Obra Nombre Edad
1936
ABC, 30 sept. no «joven»
ABC, 1.0 oct. no no
Débats (sept.)-Maurras (p. 150) no 18
Sánchez del Arco (p. 209 Luis «empleado en las oficinas de O. P.»
Massis-Brasillach (p. 2) no 18
1937
McNeill-Moss (p. 57) no no
Cardozo (p. 1 3 3) no 18
Knoblaugh (p. 51) Ricardo «Young son»
Zegri (p. 227) Luis 17
Martínez Leal (p. 44) Luis no
Tharaud (p. 206) no estudiante de ingeniería
Arrarás-Jordana(p. 22) Luis 17
1938
García Mercadal (p. 144) Luis no
Foss-Gerahty (p. 295) Luis 17
NOTA 303

Bastos Ansart (p. 88)00 Luis 17


Farmborough (p. 83)000 Luis 16
Hernández Petit (p. 43)0000 Luisito no
1939
Manero (p. 9)00000 Luis 16
Massis-Brasillach (vi) Luis 17
00 E l evangelio d e l h o n o r m i l i t a r , (Valladolid, 1938)
OoO L i f e and People i n N a t i o n a l Spain, (Londres, 1938)
Ooo0 I c i ! Radio nationale d'Espagne ! 2a edición, (Paris, 1939)

oOOOoVidas Ilustres I (Madrid, 1939)

Cuando, en la lista anterior, se da la edad del hijo, suele ser por l o general 17
años. ESOocurre incluso en el librito de Massis-Brasillach, con prólogo de Mos-
cardó. Muchos autores no mencionan ni el nombre ni la edad. Sin embargo, la
verdad parece que se conoce. El Padre Alberto Risco. S. J., en su libro publi-
cado en 1937, dice que Luis tenia 24 años (p. 154). Incluso el autor alemán
P. A. Schulz-Wilmersdorf (Spanien: P o l i t i k e r u n d Generale, Berlín, 1939)
dice que Luis era un estudiante de ingeniería de 23 años de edad (p. 148).
Aun después de la guerra los franquistas no han tratado de corregir el error
en cuanto a la edad de Luis. Los autores de L a h i s t o r i a d e l a cruzada (Madrid,
1940-1 944), que sin duda alguna habían de estar al corriente, dicen que Luis
Moscardó tenia 17 años cuando fue ejecutado (tomo XX, p. 122). El autorizado
autor franquista sobre la historia del Alcázar, Manuel Amar. en un texto esco-
lar, G u e r r a y v i c t o r i a d e España, 1 9 3 6 1 9 3 9 (Madrid, 1942), con la doble
garantía del N i h i l Obstat y de la autorización del Servicio Histórico Militar del
Ministerio del Ejército, afirma que Luis tenía 1 7 años. El comandante F. Trapiella,
en L a defensa del Alcázar d e Toledo (Madrid. 1954) dice que Luis era
«casi un adolescente todavía» (p. 52). Carlos Ruiz de Azilu, en E l Alcázar n o se
r i n d e (Madrid, 1953) dice que la edad de Luis era de 1 7 años, lo que confirma
ocho años después André Maury ( M i r o i r d e I'Histoire, París, junio de 1961,
p. 684). El autoralemán HellmuthGünther Dahms (DerSpanische Bürgerkrieg
(Tübingen, 1962) dice que Luis tenia 1 9 años (p. 89.) Durante lasegunda guerra
mundial no existía el turismo en Europa, pero un visitante de categoría inspec-
cionó el Alcázar. El cardenal arzobispo Spellman, el 1 4 de febrero de 1943,
en compañía, del embajador americano Hayes, visitó las ruinas. Spellman dio
crédito a la historia del Alcázar, escribiendo igualmente que el día en que fue
muerto Luis fue el 23 de julio de 1 9 3 6 y que tenía 1 8 años ( A c t i o n t h i s Day,
Nueva York, 1943, p. 16).
Alonso G. de la Higuera y Velásquez y Luis Molins Correa escriben en su
libro H i s t o r i a de l a revolución española: Tercera guerra d e Indepen-
dencia: Escorzos (Cádiz, 1940) que Luis tenía 1 7 años cuando le fusilaron.
Moresco daba a Luis iVloscardó la edad de 1 5 años (p. 104). Veamos ahora un libro
publicado en Avila en 1937, L a vida e n e l Alcázar d e Toledo (véase nota
320). El libro consta de dos partes: la primera es el diario del teniente de la
Guardia Civil Jesús Enríquez de Salamanca, muerto durante el asedio, el 19 de
septiembre de 1 9 36. La segunda, titulada «Comandancia Militar de Toledo:
Copia del Diario de Operaciones». Enríquez de Salamanca era el yerno de Pedro
Romero Basart, el Guardia Civil de mayor graduación durante el asedio del
Alcazar (p. 6). Enríquez de Salamanca debía de estar al corriente de lo que suce-
NOTAS 3 0 4 a 309

día en el Alcázar. ya directamente. ya p o r l o que le contase su suegro. Con


fecha del 23 de julio menciona una conversación entre el coronel Moscardó y
«un hijo suyo de 1 4 años» C o m o ya se ha dicho, la segunda parte del l i b r o es el
«Diario de operaciones del Alcázar», pero n o se trata del mismo diario que
reproduce el l i b r o de Arrarás y Jordana, n i en la Cruzada, n i en el l i b r o atribuido
a Moscardó y publicado en 1943. Había pues dos diarios ? Aquel del que aquí
se trata se publicó con autorización de Romero Basart, y tal vez l o que ocurre
es que se redactó independientemente del de Moscardó. Veamos l o que dice
con fecha 23 de julio: Moscardo habló con «su hijo, un muchacho de unos
15 años». El autor oretende haber estado oresente durante la conversación.
es probable que quien asistió fue el teniente coronel Romero Basart.
En ninguno de los dos diarios publicados en L a V i d a e n e l A l c á z a r d e
T o l e d o se menciona el nombre del hijo de Moscardó de 1 4 o 1 5 años de edad.
i Podemos suponer que esos autores son verídicos y que en realidad Moscardó
habló con su hijo m e n o r ? Ahora bien, el hijo menor n o fue fusilado, y no
podía servir como m á r t i r de la causa franquista. Sólo se trata de una hipótesis,
pero que merece más investigaciones.
304. Ruiz de Azilu, p. 12.
305. Díaz de Villegas. general José. G u e r r a d e l i b e r a c i ó n (Barcelona, 1957)
p. 125. El l i b r o de Górnez Oliveros se publicó en 1 9 5 6 (véase nota 31 O), pero
al parecer Díaz de Villegas no l o habia leído.
306. Aznar, Manuel. H i s t o r i a m i l i t a r d e l a g u e r r a d e España, t. 1 (Madrid,
1958) p. 31 4. En l o sucesivo HMGE. En esta obra, Aznar n o menciona la fecha
exacta de la ejecución.
307. Los mitos siguen siendo más fuertes que los hechos, dentro como fuera de
España. En 1961, André Maury relataba la historia de la conversacíon telefónica
y, de mala gana, concluía: «La menace avait échoué. O n voudrait qu'il n'y ait
eu qu'un chantage, une manoeuvre, peu élégante sans doute. mais limitée a la
pression morale, sans intention de lui donner la suite annoncée L'Histoire est
obligée d'enregistrer que Luis Moscardó f u t passé par les armes quelques jours
plus tard (p. 684). Cuando el alemán Dahms escribe su l i b r o en 1961, basa su
versión de la historia del Alcázar en Aznar, Ruiz de Azilu y Maury. Pero n i
siquiera estas fuentes dudosas las ha leído bien, puesto que dice que había en
el Alcázar 5 0 0 cadetes (p. 308), que Luis Moscardó tenia 1 9 años (p. 89) y que
282 personas murieron durante el asedio (p. 308). Incluso la película M o u r i r
a M a d r i d , favorable a la República, presta fe a la leyenda del Alcázar ( M o u r i r
a Madrid, París, 1963, p. 37). Georges-Roux ( L a g u e r r e c i v i l e d'Espagne,
París, 1963) da crédito a los mitos del asesinato de Luis porque su padre no
rindió la fortaleza, y a su edad de 1 7 años, p. 157.
308. Arrarás, Joaquín, y jordana de Pozas, L. E l s i t i o d e l Alcárzar (Zaragoza,
1937). p. 25.
309. Moscardó, general José. D i a r i o d e l A l c á z a r (Madrid, 1943) p. 13-1 4.
El padre A l b e r t o Risco, S. J., que en la página 52-53 nos dice y en la
109 nos repite que Luis fue ejecutado durante la conversación telefónica con su
padre, nos cuenta más adelante (p. 153-1 55) que Luis fue fusilado como repre-
salias de un bombardeo de Toledo, debido a un e r r o r de la aviación republicana.
NOTAS 310 a 320

310. Gómez Oliveros, comandante Benito, con la colaboración del general


Moscardó. General Moscardó, Barcelona, 1 9 56, p. 221.
A pesar de este testimonio, el director de E l pensamiento navarro de
Pamplona. Francisco López-Sanz, en su respuesta a Gironella, 1 U n m i l l ó n de
muertos ?...i Pero con héroes y m á r t i r e s !, (Pamplona, 1963) confirma
el mito del Alcázar escribiendo: e... y cumplieron su amenaza, asesinándole
a Luis, porque el Alcázar no se rindió...» (p. 108).
31 1. TYATA, Nueva York, p. 201.
31 2. Gónez Oliveros, p. 168. Esta versión está confirmada, en mayor o menor
grado, por Martínez Leal (p. 44), McNeill-Moss (p. 57), Trapiella (p. 54) y
Risco (p. 48). Sin embargo, no se encuentra en las crónicas periodísticas origi-
nales, ni en el librito de Massis-Brasillach, ni en el de Arrarás-Jordana. ni en el de
Zegri. Cuanto más pienso en las palabras que se atribuyen a Moscardó más
estúpidas me parecen como respuesta.
31 3. Gerahty, Cecil, p. 91.
Joaquín Arrarás escribe: «Iba comunicando a los periodistas extranjeros,
retenidos por disposición militar en Talavera de la Reina, las primeras noticias
de la epopeya del Alcázar. y llegué a la anécdota de Moscardó. Puse especial
cuidado en que copiaran íntegras las palabras del coronel a su hijo...» (El sitio
del Alcázar, p. 294).
31 4. En su folleto en contra de Matthews, Amar cita un testimonio del carcelero
de Luis Moscardó, que dice que le «vio» hablando con su padre; entonces,
Cabello, el jefe de la milicia que amenazó a Moscardó. hablo con éste y, colgando
violentamente el receptor cafter some violent cursing he said t o the militiamen
present, «as that's what his father wants, do whatever you please with him».
Estas palabras no son exactamente una orden de ejecución. (EANSR, p. 34.)
31 5. ,El número exacto parece ser el de siete cadetes. Martínez Leal habla de
ocho cadetes (p. 21 O), pero a uno de ellos, Angel Valero González, no le consi-
deran como cadete Arrarás y Jordana (p. 31 9) ni los autores de Cruzada,
tomo 29, p. 191.
31 6. El Alcázar. Número 42, suplemento 6 de septiembre 1936, p. 6-7.
31 7. ABC, Sevilla, 30 de septiembre de 1936, p. 9.
318. José María Pemán. Arengas y crónicas de guerra, Cádiz, 1937, p. 45.
31 9. TYATA, Londres, p. 175.
Ese corte de la corriente eléctrica fue. según dice Matthews, accidental.
320. Moscardó, D i a r i o del Alcázar, p. 33.
Es éste el diario de operaciones «oficial» del Alcázar, y va desde el 18 de
julio al 28 de septiembre. Existe otra versión, quizás más auténtica. publicada
como segunda parte del libro póstumo de jesús Enríquez de Salamanca, La vida
e n e l Alcázar de Toledo, con el título de «Comandancia Militar de Toledo:
copia del diario de operaciones». Abarca desde el 21 de julio hasta el 31 de
agosto. Los textos no son en absoluto semejantes, y es dificil suponer que la
persona que dio su autorización para que saliera la edición, el coronel de la
Guardia Civil don Pedro Romero Basart. suegro de Enriquez de Salamanca,
se haya atrevido a modificar el contenido del diario de operaciones del Alcázar.
NOTAS 3 2 1 a 3 3 3

La primera publicación que yo conozco de la copia «oficial» del diario del


Alcázar se encuentra en el libro de Arrarás y Jordana. editado en Zaragoza el
15 de junio de 1937. En dicho libro no se explica por qué se incluye e l diario del
Alcázar-Un hecho que testimonia en favor de la autenticidad de la versión de
Enríquez de Salamanca es que el diario empieza el 21 de julio, fecha en que
empezó realmente el asedio. Ahora bien, i por qué se acaba el 31 de agosto ?
Parece probable que el texto «oficial» sea una versión corregida y aumentada
del de Enriquez de Salamanca. Las diferencias más notables corresponden a la
edad que se atribuye al hijo de Moscardó en una y otra versión (véase nota 303).
La publicación E l Alcázar, en multicopista, se ha de distinguir de las dos ver-
siones del diario de operaciones de la fortaleza.
321. TYATA. Londres, p. 175.
322. EANSR, p. 21.
323. Gómez Oliveros, p. 140.
McNeill-Moss dice que el teléfono fue «útil» el 1 1 de septiembre (p. 21 0)
y que, durante la noche del 11 al 1 2 de septiembre, las bombas de mano de los
milicianos cortaron los cables e interrumpieron la comunicación (p. 21 2).
324. TYATA, Nueva York, p. 199.
Este pasaje se ha suprimido en la edición de Londres, a pesar de que el
argumento es perfectamente viilido.
325. EANSR, p. 23.
326. Moscardó. D i a r i o del Alcázar, p. 77. «Cuando a veces, desde los para-
petos sitiadores, se dijo que el comandante Rojo quería parlamentar, nadie en
el Alcázar pensó en Rojo como patronímico, sino en «rojo», adjetivo del matiz
político.» (Gómez Oliveros, p. 189). El 11 de septiembre, el comandante Rojo
intentó de nuevo hablar con Moscardó «sobre evacuación de mujeres y niños»,
recibiendo respuesta negativa. Tampoco esa vez el instrumento empleado fue
el teléfono (Moscardó, p. 81).
327. L a causa general (Madrid, s. a,) 2.a edición. Anexo X, p. 327. (He
utilizado esta edición porque la primera no tenía las páginas numeradas; el
texto de Moscardó es idéntico en ambas ediciones.)
328. Moscardó. D i a r i o del Alcázar, p. 79.
329. Núñez Morgado, p. 21 4-222.
330. L a causa general, anexo X, p. 3 3 2.
El diario Alcázar no menciona que la Radio Club Portuguesa hubiera
dado esa noticia. S i la radio dio dicha información, tal vez Moscardó no quería
que los del Alcázar se enterasen.
331. L a causa general, anexo X, p. 326-327.
332. Gómez Oliveros, p. 21 7.
3 33. L a causa general, anexo X, p. 3 1 8.
En cuatro ocasiones diferentes Alcázar, el diario de la fortaleza, tirado
en multicopista, da la lista de los oficiales de día, Iús 25, 26 y 27 de agosto y el
7 de septiembre. En las tres primeras ocasiones, se dan los nombres de seis
oficiales, siendo uno de ellos el del «jefe de la guardia de presos>>. En la cuarta
sólo se dan cuatro nombres, pero uno de los oficiales sigue siendo el «jefe de la
guardia de los presos».
NOTAS 3 3 4 a 3 4 6

334. Moscardó, D i a r i o d e l Alcázar, p. 34. El «Diario de operaciones» publi-


cado en el libro de Enriquez de Salamanca dice de esta fecha: «...y se traen de
rehenes a tres mujeres y dos niños de significados elementos socialistas de esta
capital», p. 67.
335. Martinez Leal, p. 45.
336. Zegri, p. 69.
En la página 33 dice Zegri: «Había también algunos presos-once hombres
y cinco mujeres, una de éstas con dos niños- que fueron detenidos a raiz de los
sucesos.»
337. Zegri. p. 73.
3 38. L a causa general, anexo X, p. 3 3 3- 3 34.
Ruiz de Azilu dice que Alba llevaba «documentación comunista de un
prisionero» (p. 13).
339. Martínez Leal, p. 241. Arrarás y Jordana, p. 326. Cruzada, vol. VII,
p. 193.
340. Risco, p. 27.
341. Risco, p. 25.
342. Arrarás y Jordana, p. 195. Ellos citan a L a L i b e r t a d (Victoria, 9 de octubre
de 1936).
343. En lo que respecta a las bajas, las cifras no siempre concuerdan, pero las
diferencias son pequeñas.
muertos en combate desertores fallecidos
Amar, p. 3 57 82 30 5
Martínez Leal, p. 193-205 93 32 7
Arrarás y Jordana, p. 3 14-3 4 9 89 33
Cruzada, p. 191-197 9O 33
Aznar cita también la cifra de 3 suicidios. L a cruzada y Martínez Leal dan por
«desaparecido» a un guardia civil que salió del Alcázar en misión y no volvió,
mientras que Arrarás y Jordana le consideran muerto. Nadie, excepto Aznar,
habla de 5 7 «desaparecidos». El origen del número de 57 «desaparecidos»
se encuentra en la «Nota para los periodistas», preparada en ciclostil en el
Alcázar y distribuida oficialmente a los periodistas. Esta cifra, sin ninguna
duda, es independiente de los 8 2 muertos e identificados. El nijmero de deser-
tores, más de una tercera parte del de los muertos, es interesante. Si eran captu-
rados se les fusilaba sin excepción.
344. Los nombres de las sirvientes los dan Martinez Leal (p. 229-240) y Arra-
rás y Jordana (p. 340-349). Arthur Kastler habla de la fuga de una de las chicas,
el 9 de agosto, a causa de los malos tratos. Spanish Testament, (Londres,
1937) p. 159.
Hay muchas contradicciones en las estadísticas oficiales del Alcázar. El
libro Alcázar d e Toledo, su defensa y liberación, vendido hoy en el Alcázar,
dice que había 328 mujeres y 2 1 0 niños refugiados en aquel, sin embargo, la
declaración hecha a la prensa después del sitio afirma: 5 2 0 mujeres y 5 0 niños.
345. HMGE, tomo 1, p. 31 5.
346. Gómez Oliveros, p. 1 18.
NOTAS 3 4 7 a 356

Gómez Oliveros cita las palabras de Moscardó: «Yo necesitaba ser absolu-
tamente dueño de mi mismo, sin otra preocupación.» (p. 172). Se puede suponer
que hubiera estado más tranquilo si hubiera tenido consigo a su familia.
347. Gómez Oliveros, p. 172.
Los críticos franquistas reprochan al entonces comandante Rojo y al
canónigo Vásquez Camarasa el que no se quedaran en el Alcázar. Tal vez los
apologistas de Franco sostienen que la edad de Luis Moscardó era 17 años para
evitar preguntas embarazosas acerca de los motivos que tuvo un joven de
24 años para salir de la fortaleza.
348. André Maury se equivoca cuando reprocha que el único objetivo de esas
visitas fuera el obtener la rendición de la fortaleza (p. 686-688).
Francisco Largo Caballero. Mis r e c u e r d o s (Méjico, 1954) p. 1 85-1 86;
Moscardó. D i a r i o d e l Alcázar, p. 81-83.
349. HMGE, t. 1, p. 344.
350. Ibid.
351. Núñez Morgado, p. 212-222.
352. Núñez Morgado. p. 21 6. E l Diario de operaciones del Alcázar confirma
que los atacantes reclamaban «que salgan las mujeres, niños y reheces que
están en el Alcázar». p. 83. Pero no hay nada en el periódico que indique
que los asediados interesados, mujeres, niños y rehenes, supieran el esfuerzo
realizado por ellos.
353. Arrarás y Jordana, p. 253.
Todos los corresponsales del Daily M a i l estaban en favor de Franco.
Véase los libros de Cardozo y de Gerahty.
354. Thornas dice que un cadete fue muerto en combate el 2 0 de septiembre,
pero parece que se refiere a Julián Gómez Gómez, un «soldado», no un
«alumno», de la Academia. (Thomas, p. 282; Martínez Leal, p. 202).
355. HMGE, tomo 1, p. 132: «no llegaban a 200 los hombres que pudo armar
durante los dos primeros días para asegurarse el pleno dominio de la ciudad
de Sevilla» (p. 132). «El ataque y conquista del barrio de Triana, habitado prin-
cipalmente por obreros su~versivos,exigió cierta acción de la artillería. Como
refuerzo de su delicada situación, el Ejército de Africa le envió desde Tetuán,
a bordo de un bimotor, doce soldados de la Legión. Y esos doce legionarios se
transformaron en «toda la Legión)) gracias a la propaganda que el propio general
hacía desde la emisora de Radio Sevilla...» ABC, Sevilla, 1 8 de julio de 1937,
«Corno dominamos Sevilla», por el general Queipo de Llano. Foss y Gerahty
escriben: «I had always said that there was nothing t o be done i n Seville. the
General himself has confessed, where we could not count on the least support»
(p. 21 2).
356. Bahamonde y Sánchez de Castro, Antonio. U n año c o n Queipo (Barce-
lona, 1938, p. 2 9 8 ; Broué, Pierre y Témime, Emile. La r é v o l u t i o n e t l a g u e r r e
d'Espagne (París, 1961) p. 8 9 - 9 0 ; Thomas, p. 1 68-1 69. Brasillach Robert, y
Bardeche, Maurice en H i s t o i r e de l a g u e r r e d'Espagne, escriben: «La con-
quete du faubourg de la Triana donna lieu en particulier a une lutte terrible
e t fut marquée par une répression sans rnerci. La terreur assura la discipline
que le nombre ne pouvait i m p o s e r ~(p. 96).
NOTAS 3 5 7 a 3 6 9

357. Douglas Jerrold habla del ~ b r i l l a n tand audacious coup» de Queipo de


Llano (Spain: lmpressions and Reflections, Londres, 1937, p. 6). Theo
Rogers califica la toma de Sevilla de «the most fantastic story of the civil war»
y también, increiblemente s i se tiene en cuenta lo que luego sucedió en los
barrios obreros, de «that rib-tickling comedy» (p. 143). Según el escritor
francés de derechas Claude Farrere, Queipo de Llano era un wéritable conquis- ,

...
tador de la race des Cortez et des Pizarre » (Visite aux espagnols: hiver
1937, París, 1937) p. 61. Los trabajadores de Sevilla hacían el papel de indios
ante esos modernos conquistadores. El erudito Arnold Lunn. que llena sus
páginas de citas de autores griegos, también compara a los «conquistadors who
led this last crusade for the salvation of Spain» con aquellos que se llamaban
«Pisaro and Cortes» (Spanish Rehearsal, Londres, 1937, p. 58). «Seville was
saved by the brilliance and courage of de Llano, and by the cowardice and
incompetente of the Reds who outnumbered de Llano's hastily collected forces
by at least a hundred t o one» (Ibid, p. 60).
358. Cruzada, XIV, p. 1-7-1 12. Díaz de Villegas dice que algunos estaban
armados. Esto no parece ser cierto, dado que cuando los mineros llegaron a
León, el gobierno se esforzó en proporcionarles armas (Cruzada, XV, p. 134-
136).Zugazagoitia ( H i s t o r i a d e l a guerra e n España, Buenos Aires, 1940)
dice: «En su ascensión al generalato [de Aranda] cabe presumir que le han sido
computados estos servicios» p. 3 1- 3 6.
359. Cruzada, XV, p. 141-1 43.
360. Gómez Oliveros, p. 1 34.
361. EANSR, p. 25.
362. Ibid.
363. MHGE, tomo 1, p. 307.
364. Gómez Oliveros. p. 134.
365. Gómez Oliveros, p. 134.
Había escasez de agua potable. Probablemente hubo más muertos entre
los atacantes que entre los defensores. Con frecuencia se ha exagerado ante el
público el número de bajas del Alcázar. Eleonora Tennant escribe: «Of the
1 1 0 0 combatants, 5 9 per cent were killed, wounded o r buried in the debris.~
p. 49. Esto resulta más espectacular que decir que, de 1 1 0 0 combatientes, tan
sólo 82 murieron durante el asedio.
366. Jellinek, The C i v i l W a r i n Spain, Londres, 1 9 3 8 (p. 429-430).
Evidentemente, se puede argüir que las tropas de Africa estaban demasiado
cansadas para atacar Madrid sin la tregua ganada gracias a la desviación por
Toledo. Jellinek describe asimismo la desorganización que reinaba en Toledo
durante el asedio (p. 425-432).
367. El momento de mayor peligro fue después de la explosión de las minas
bajo la fortaleza, el día 1 8 de septiembre por la mañana, pero sin duda Mos-
cardó sentía que los refuerzos del ejército de Africa no estaban lejos.
368. Poeta e n l a España Leal, Madrid-Valencia, 1937.
369. Al no tener éxito la sublevación en la Península, el primer pensamiento
de los generales fue recurrir a elementos totalmente ajenos a la vida política espa-
ñola. las guarniciones de Africa. En Navarra, una de las pocas regiones en las
NOTAS 3 7 0 a 378

que el alzamiento suscitaba u n verdadero entusiasmo, decía en julio e l general


Mola: «...el n o poder pasar las tropas d e Africa nos coloca en u n trance m u y
difícil y delicado.» (Iribarren: M o l a , Zaragoza, 1938) p. 131. Moscardó y
Queipo contaban con los moros. Pero la «traición» de los marineros impedía
al ejército de Africa el paso del Estrecho. Entonces los generales pidieron la
ayuda d e elementos extraños a la vida política española, los nazis y los fascistas,
para facilitar la travesía del ejército de Africa. N i n g ú n general pensó en r e c u r r i r
al pueblo español.
370. Los generales, desde los primeros días de la guerra, estaban dispuestos a
matar a media España para alcanzar la victoria. l r i b a r r e n cita las palabras d e
Mola del 31 de j u l i o d e 1936: <<i Parlamentar ? i Jamás! Esta guerra tiene q u e
terminar con el e x t e r m i n i o de los enemigos de España.» C o n e l g e n e r a l M o l a
(Zaragoza, 1 9 3 7 , p. 169). Y cuando Jay Allen entrevistó a Franco en los p r i m e r o s
días de la guerra, este rechazó toda idea de compromiso y a f i r m ó su determi-
nación de fusilar a media España si fuera necesario (John Gunther, l n s i d e
Europe, Nueva York, 1938, p. 178).
371. Serrano Suñer, Ramón. E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r . (Madrid, 1 9 4 7 )
p. 202-203.
372. E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , p. 121.
373. E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , p. 134.
374. I b i d .
375. Ibid.
376. E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , p. 204.
377. E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , p. 205.
El memorandum alemán del 8 de agosto de 1940, relativo al ofrecimiento
español de abandonar la «no beligerancia» ( T h e S p a n i s h G o v e r n m e n t a n d
t h e Axis, Wáshington, 1946, p. 3-6) y la carta de Franco a Mussolini, del 1 5 d e
agosto de 1940, prometiendo ayuda en «la lucha contra el enemigo común»
(p. 6-7) parecen estar en contradicción con las afirmaciones de Serrano Suñer.
Pero el m i n i s t r o español sostiene que los ofrecimientos incluidos en esos docu-
mentos eran «sólo palabras, planes siempre diferidos, vagas e indeterminadas
promesas, condicionadas p o r factores imposibles y situados en la infinitud del
tiempo.» ( E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , p. 205). También pregunta Serrano
Suñer p o r qué se le reprocha a España su amistad con la Alemania nazi, cuando
también la U n i ó n Soviética f i r m ó u n pacto con H i t l e r (p. 207). La respuesta es
que quienes han estudiado los sucesos d e dicho periodo piensan que la España
falangista era sincera en cuanto a su amistad con la Alemania de Hitler, l o que
no era el caso de Rusia. El l i b r o de Serrano Suñer confirma esa opinión, y - s u
autor manifiesta el convencimiento de que algún día el mundo volverá a admirar
a H i t l e r y Mussolini (p. 193-194). Véase nota 781.
378. E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r .
« N o nos convenia la guerra entonces, en p r i m e r lugar porque España,
cansada, arruinada, mal preparada, n o apetecía aventuras bélicas» (p. 89). Y
«En resumen, a España n o l e convenía la guerra y nadie aquí la deseaba, p o r q u e es
precio demasiado caro para bienes improbables», (p. 144).
NOTAS 3 7 9 a 3 9 6

Notas del capitulo 5

379. LUSGE, p. 9, 30-32.


380. LUSGE. p. 9, 32-35.
381. LUSGE, p. 31.
382. LUSGE, p. 34.
«Entre los anarquistas vivió asimismo su experiencia espariola Simone
Weil.3 Pero, en contra de l o que pretende Calvo Serer, Orwell nunca estuvo
con los anarquistas durante su estancia en España.
383. Carlo Rosselli, Oggi i n Spagna, domani in Italia. París, 1938. Rosselli
luchó con los anarquistas. «Los admiro. Los anarquistas catalanes son simple-
mente una de las vanguardias heroicas de la revolución occidental.» (Giustizia
e liberta, 6 noviembre de 1936.)
384. Carlo Rosselli y su hermano fueron matados por miembros de la C.S.A.R.
francesa (La Cagoule), de mutuo acuerdo con la policía fascista italiana.
].-R. Tournoux, L ' H i s t o i r e secrhte, París, 1962.
385. Garosci, p. 272.
386. Kaminski, H. E. Quelli di Barcellona, Verona, 1950, p. (9).
387. Ibid.
388. Kaminski, H.-E.Ceux de Barcelone, Paris, 1937.
389. Q u e l l i di Barcellona, p. (9).
390. Garosci, p. 272.
«...ma la speranza di una societa egalitaria ... II mito di Barcellona ... Tra
questi diffusori della storia, ma anche della rivoluzione catalana, troviamo ...
Hans Erich Kaminski » ...
391. Garosci, p. 272.
...
c..Kaminski e una strana mescolanza di ingenuita accanto a pagine che
sembrano tratte dai tanti viaggi al «paradiso sovietico» con il quale quello
degli anarchici catalani ha piú un punto di rassomiglianza, pur nelle diversiti,
ve ne sono di dure e realistiche come i resconti sedute del tribunale popolare.»
392. LUSGE, p. 31.
393. Garosci, p. 435.
~Rosselli, su1 fondamento della lotta antifascista spagnola, vedeva il
conflitto come un episodio della gigantesca lotta di coalizione antifacista, del
quale I'ltalia era un aspetto, I'aspetto originario, e la lotta degli antifascisti ita-
liani un episodio.»
394. LUSGE. p. 30.
395. Garosci, p. 435.
«...il resultato della disperata tensione dell'esilio, dell'esperienza del
conflitto di Abissinia e dell'inanita degli sforzi di transformare sentimenti dif-
fusi in realta diplomatiche: un estremismo d i disperazione.»
396. LUSGE, p. 30.
NOTAS 3 9 7 a 406

397. Garosci. p. 436.


«Non erano le suggestioni dei succesi anarchici, che i n v e r i t i Rosselli
celebro i n u n suo articolo con foga forse maggiore d i u n Kaminski e d i un O r w e l l ,
a far mutare la sua posizione fondamentale; era la coriscienza che la rivoluzione
proletaria poteva rivestire m o l t e forme e sarebbe stata antifascista e liberale,
se I'antifascismo l e restava fedele.»
398. Lusge, p. 30.
399. Garosci, p. 437.
cRosselli d i sottraeva all'antitesi guerra o rivoluzione ...»
400. LUSGE, p. 30.
401. Orwell, George. Homage to Catalonia (Londres, 1938). Su verdadero
nombre era Eric Hugh Blair.
402. Es muy difícil definir exactamente las ideas políticas de Orwell. Por encima
de todo. l o que quería era ganar la guerra: «But, finally, t h e w a r was w o r t h
winning even i f t h e revolution was lost» (p. 88). «1 may say t h z t I n o w t h i n k
rnuch more highly o f t h e Negrin Government than I did when i t came i n t o
officep (p. 246). «1 would wish t o see this war w o n by any means w i i a t e v e r ~
(p. 92). Era u n antifranquista consecuente: ~ W h a t e v e rfaults t h e postwar
Government m i g h t have, Franco's regime w o u l d certainly be worse» (p. 244).
O r w e l l se encontraba al lado del P O U M p o r dos razones: estaba en rela-
ción con el lndependent Labor Party en Inglaterra, quien mantenía relaciones
con el POUM, y la casa editorial de Secker y W a r b u r g que representaba,
estaba también en la línea de los marxistas disidentes (Tom Hopkinson: George
Orwell, Londres, 1 9 5 5 ) 1 9 6 2 , p. 22. Orwell, mas tarde, en 1 9 5 3 escribe
resp ecto al desenlace de la guerra de España: «the t r u t h about t h e w a r is s i m ~ i e
eno ugh. The Spanish bourgeoisie saw t h e i r chance o f crushing t h e labour move-
rnent, and t o o k it, aided by t h e Nazis and by t h e forces o f reaction al1 over t h e
world. It is doubtful whether m o r e than that w i l l ever be establishedn. (England
your England, p. 161). Y «But t h e broad picture o f t h e war which t h e Spanish
government presented t o t h e w o r l d was noc untruthful. The main issues w e r e
what it said they were. But as f o r t h e Fascists and t h e i r backers, h o w could they
come even as near t o t h e t r u t h as that ? H o w could they possibly mention t h e i r
real aims ? Their version o f t h e war was pure fantasy, and i n t h e circumstances,
it could n o t have been otherwisen. (p. 162). Véase nota 456.
403. Orwell, George. Homage to Catalonia, p. 304.
401. Orwell, George. Omaggio a la Catalogna, (Verona, 1948).
En el prólogo, Giorgio Monicelli escribe: «La guerra civile spagnola b
ttato i l banco d i prova, i l sirnbolo, quasi, d i questo travaglio sociale dell'artista»
(P. 7).
405. Orwell, George. Homage t o Catalonia (Nueva York, 1952). Prólogo
de Lionel Trilling.
La edición original inglesa, se i m p r i m i ó a 1 500 ejemplares; de ellos n o se
habían vendido más de 9 0 0 cuando m u r i ó O r w e l l . (Tom Hopkinson, p. 24.)
406. Orwell, George. La Catalogne libre (Paris, 1 955).
Este t í t u l o es tan falso como el original de O r w e l l . La primera traducción
en castellano apareció en Buenos Aires solamente en 1961, titulada Cataluña
1937.
NOTAS 407 a 430

407. Time, Nueva York. 1 9 de mayo 1 952.


408. Weil, Simone. Ecrits historiques e t politiques (Paris, 1960), p. 209-
224.
409. Bernanos, Georges. Les grands cimetieres sous la lune (Paris, 1938).
La carta de Sirnone Weil a Georges Bernanos se publicó por la primera vez
en e l Bulletin de la Société des amis de Georges Bernanos, no 4, 1950.
41 0. LUSGE, p. 34. La crítica hecha por Calvo Serer viene del libro de Garosci
(p. 41 1).
41 1. Weil, p. 223.
41 2. Weil, p. 224.
41 3. LUSGE, p. 52-53.

Notas del capftulo 6


414. LUSGE, p. 35-38.
41 5. The God That Failed, Nueva York (1 950). 1951. Prólogo de Richard
Crossman.
Rühle cita en su bibliografia: (R. Crossman), Der Gott, der keiner war,
Europa, Konstanz-Zurich-Wien, 1950. Véase p. 529-531 de Rühie.
41 6. El más conocido de los poemas de Spender sobre la guerra de España es
«Regum Ultima Ratiom, publicado en Poems for Spain (véase la nota 41 7).
41 7. Poems for Spain. Editado por Stephen Spender y John Lehmann (Londres,
1939). El prólogo es de Spender.
41 8. Véase la nota 253.
41 9. The God that Failed, p. 232-277.
420. Rühle, p. 520.
«Es gelang ihm, den jungen Freund zu retten, aber die englischen Kom-
rnunisten der lnternationalen Brigaden warfen ihm vor, sich m i t dern «Klassen-
feind» eingelassen zu haben».
Compárese con: «Als Spender seinen enttauschten Landsleuten helfen
wollte, beschuldigten die englischen Kornmunisten der Brigaden Spender, zum
Feind übergelaufen zu seinn. (POME, p. 89).
421. LUSGE, p. 36.
422. Fischer, Louis. The W a r in Spain (Nueva York, 1937).
423. Fischer, Louis. Why Spain Fights on (Londres, n. d.).
424. Fischer, Louis. La Guerre en Espagne (París, n. d.).
425. Fischer, Louis. Der Krieg in Spanien (Paris, 1937 ?).
426. Fischer, Louis. La Guerre en Espagne (Buenos Aires, s. a.).
427. Véase la nota 231.
428. Fischer, Louis. Men and Politics (Londres, 1941).
No es la misma impresión que la edición de Nueva York.
429. The God that Failed, p. 198-231.
430. Koestler, Arthur. Menschenopfer Unerhort: Ein Schwarzbuch
über Spanien (Paris, 19 3 7).
NOTAS 4 3 1 a 4 5 3

431. Koestler, Arthur. L9Espagne ensanglantée (París, 1937).


432. junod, Marcel. W a r r i o r w i t h o u t Weapons (Londres, 1951), p. 123-
125. Según este funcionario de la Cruz Roja, el gobierno británico tuvo poco
que hacer con la liberación de Koestler. Véase también: Koestler Arthur. T h e
lnvisible W r i t i n g (Londres, 1954), p. 364.
433. Véase la nota 344. La Duquesa preguntó a Koestler si era comunista y
,este, faltando a la verdad, respondió que no (The lnvisible W r i t i n g , p. 367-
368). Parece que l o importante, en ese momento histórico, era el contenido
del libro, y no la afiliación pasajera de Koestler. El libro está dedicado a su viejo
amigo de Málaga, S i r Peter Chalmers Mitchell, en cuyo domicilio fue detenido
por los franquistas. Más tarde S i r Peter rompió con Koestler, a raiz de la publi-
cación de Darkness a t N o o n (The lnvisible W r i t i n g , p. 391).
434. Koestler, Arthur. Spanish Testarnent (Londres, 1937). Edición Left
Book Club (en la portada).
435. «Spanish Testarnent, constituido por Dialogue w i t h D e a t h y algunos
capitulos de L'Espagne ensanglantée, se publicó a primeros de 1 9 3 8 ~ The
Invisible W r i t i n g , p. 368.
436. Koestler, Arthur. E i n spanisches Testament (Zurich, 1938).
437. Koestler, Arthur. U n testament espagnol (París, [1939] 1947).
438. Koestler, Arthur. Dialogue w i t h Death (Lmdres, 1942).
439. Koestler, Arthur. Dialogue w i t h Death (Nueva York, 1942).
440. Koestler, Arthur. Dialogo c o n l a m o r t e (Milano, 1947).
441. Véase la nota 264.
442. Borkenau, Franz. T h e Spanish Cockpit (Londres, 1957).
443. La historia española empieza en la página 31 3 de T h e lnvisible W r i t i n g y
continúa más o menos, hasta el final del libro.
444. T h e G o d t h a t Failed, p. 13-75.
445. Rühle. p. 523, 529.
446. T h e G o d t h a t Failed, p. 2 5 1 ; Rühle, p. 521 ; LUSGE, p. 36-37.
Marrero escribe, con una falsa conclusión: «En esa ola, la primera de la
moderna literatura comprometida, cogió la guerra española de 1 9 3 6 a la mayoría
de los intelectuales, los cuales también en su inmensa mayoría, han terminado
.evolucionando y rectificando sus primitivas posturas, ya se trate de Malraux,
...
Koestler, Hemingway » p. 180.
447. T h e G o d t h a t Failed, p. 250. También citado por Rühle (p. 520). Sin
embargo. el crítico alemán omite en su cita las significativas palabras «as impor-
tant as 1 8 4 8 in the 1st (century)».
448. W o r l d w i t h i n W o r l d , p. 202.
449. Ibid.
450. Ibid.
451. LUSGE, p. 37-38.
452. Men and Politics, p. 351.
453. Men a n d Politics, p. 386. Fischer no pretende haber luchado en la
NOTAS 4 5 4 a 4 5 6

t r i n r h ~ r a sy poco después volvió a o t r o trabajo. i QUE trabajo ? El dice periodis-


m o , p e r o Prieto le acusa d e haber t e n i d o cerca d e N e g r í n una situación más
i m p o r t a n t e de l o que parece en las páginas de la autobiografía. (Prieto, C ó m o y
p o r q u e s a l l d e l M i n i s t e r i o d e D e f e n s a N a c i o n a l , Méjico, 1940, p. 11 1.)
4 5 4 . LUSGE, p. 37.
455. The I n v i s i b l e W r i t i n g , p. 334. Se trataba d e material c w h i c h W i l l y
[Münzenberg] had received t h r o u g h t h e apparat and passed o n t o me.» Igual-
mente hace constar sus dudas sobre la autenticidad d e las fotografías d e c t h e
charred bodies o f prisoners allegedly b u r n t alive» (p. 333). También: c<ln
L'Espagne e n s a n g l a n t é e I liad accused t h e opponent o f c o m m i t t i n g certain
atrocities though 1 doubted t h e authenticity o f t h e documentation I used.»
(p. 349). Koestler cuenta asimismo q u e en la cárcel d e Sevilla recibió la visita de
u n cónsul inglés, quien le p r e g u n t ó c w h e t h e r o r n o t I had p r o o f o f al1 t h e alle-
gations i n t h e b o o k (L'Espagne ensanglantée).» Koestler «answered meekly
t h a t t h e authenticity of some o f t h e material concerning atrocities seemed t o
m e somewhat d o u b t f u l . ~(p. 360). El cuidado q u e pone Koestler en comprobar
los hechos le honra. Hay que subrayar q u e las dudas a que se refiere sólo afectan
a M e n s c h e n o p f e r u n e r h o r t y L'Espagne e n s a n g l a n t é e , y esto en una parte
m u y reducida. S p a n i s h T e s t a m e n t está fuera d e toda duda.
En dicho l i b r o Koestler demuestra la falsedad de los argumentos conte-
nidos en el documento franquista, editado en Inglaterra: A P r e l i m i n a r y
O f f i c i a l R e p o r t o n t h e A t r o c i t i e s C o m m i t t e d in S o u t h e r n S p a i n i n July
a n d A u g u s t 1936, by t h e C o m m u n i s t F o r c e s o f t h e M a d r i d G o v e r n m e n t . ..
N i ~ g ú ncónsul británico puso en duda la respetabilidad de los responsables de
esa «documentación»; Calvo S t r e r , en los párrafos dedicados- a Koestler,
tampoco menciona la demostración q u e éste hace d e que el «documento»
rebelde era poco digno d e confianza y basado en rumores. Los métodos de inves-
tigación en la España franquista n o han cambiado m u c h o e n t r e 1 9 3 6 y 1963.
456. T h e I n v i s i b l e Writing, p. 3 3 4 .
O r w e l l tu,lo ideas similaris respecto a la propaganda franquista. «The only
propaganda line open t o t h e Nazis and Fascists was t o represent themselves as
Christian patriots saving Spain f r o m a Russian dictatorship. This involved pre-
tending that life i n government Spain was just one l o n g massacre ( v i d e the
C a t h o l i c H e r a l d o r t h e D a i l y Mail). B u t these w e r e child's play compared
w i t h t h e Continental Fascist press, and it involved immensely exaggerating the
scale o f Russian intervention. O u t o f t h e huge pyramid o f lies which t h e Catholic
and reactionary press al1 o v e r t h e w o r l d b u i l t up, l e t m e t a k e just one point. The
presence i n Spain of a Russian army. D e v o u t Franco partisans al1 believed in
t h i s ; estimates o f its strength w e n t as high as half a million. N o w , t h e r e was
n o Russian a r m y i n Spain. T h e r e may have been about a handful o f airmen and
o t h e r technicians, a f e w hundred at most, b u t an a r m y t h e r e was not. Some
thousands offoreigners w h o f o u g h t i n Spain, n o t t o m e n t i o n millions o f Spaniards,
w e r e witnesses o f this. W e l l , t h e i r testimony made n o impression at al1 upon
t h e Franco propagandists, n o t one o f w h o m had set f o o t i government ~ h i n .
Simultaneously, these people refused u t t e r l y t o a d m i t t h e fact o f German or
ltalian intervention, at t h e same t i m e as t h e German and ltalian press were
openly boasting about t h e exploits o f t h e i r legionarios. I have chosen t o mention
only one point, b u t i n fact t h e whole o f Fascist propaganda about t h e w a r was
o n tliis level». ( E n g l a n d y o u r E n g l a n d , p. 162-1 63.)
NOTAS 457 a 469

457. The I n v i s i b l e W r i t i n g , p. 326.


También observa: «Franco's Foreign Legionaries and Moors were even
worse than Hitler's Brownshirts, and the mas-shootings i n the bullring of
Badajoz surpassed i n h o r r o r any crime the Nazis had comrnited up t o the date»
(p. 31 8).
458. T h e I n v i s i b l e W r i t i n g , p. 334.
~ G o e b b e l s was a formidably intelligent opponent, but the stuíf that
Burgos turned o u t looked as if it were concocted by i l l i t e r a t e s . ~

Notas del c a p í t u l o 7

459. Actualmente Pujals está traduciendo su tesis al español para su publica-


ción en España.
460. Pujals, Esteban. España y l a g u e r r a d e 1936 e n f a poesfa de Roy
Campbell, (Madrid, 1959).
461. N e w W r i t i n g in Europe, p. 109.
462. N e w W r i t i n g i n Europe, p. 121.
463. LUSGE, p. 43. Habia desilusión entre los escritores, sin duda, pero no
con la República Española, sino con las democracias occidentales y su timidez
en aplicar sus principios democráticos en un caso preciso, el de España.
464. R a l p h Fox, a W r i t e r in a r m s (Londres, 1937).
Ralph Fox m u r i ó en España en noviembre de 1 9 3 6 (p. 5).
465. Auden estaba lleno de entusiasmo, como l o muestran sus palabras citadas
por Thomas: «The struggle i n Spain has X-rayed the lies upon which our civili-
zation is bui1t.n (p. 222). Despuks de una visita a España se enfrió un tanto su
entusiasmo, y Thomas compara su experiencia en España con la de Simone
Weil (p. 392). Thomas ha tenido la amabilidad de señalarme que Auden modi-
ficó algunas líneas de su poema S p a i n cuando se volvió a publicar, formando
parte de A n o t h e r T i m e , en 1940. El resultado es menos revolucionario. menos
<<engag¿.». Auden es ahora un cristiano practicante, un protestante, m u y
influenciado por el teólogo americano Reinhold Niebuhr. (Richard Hoggart:
W. H. Auden, Londres [1957], 1961.)
466. Garosci, p. 5.
467. Garosci, p. 6.
Véase también la reseña de Maxwell Geismar sobre T h e t h i n r e d Line,
novela de James Jones sobre la segunda guerra mundial (The N e w York Times,
lnternational edition, 1 5 de septiembre de 1962, p. 7) «El conjunto de nuestra
literatura posterior a la segunda guerra mundial no ofrece un panorama irnpre-
sionante en una visión retrospectiva: carece de la ira, valentía y protesta que
caracterizaban a las novelas de los años veinte.»
...
468. a n d S p a i n Sings. Editado por M. J. Benardete y Rolfe Humphries
(Nueva York, 1937).
469. Véase la nota 4 1 7.
William Shand y Alberto G i r r i tradujeron y publicaron en Buenos Aires,
en 1947, algunos trozos de este libro.
NOTAS 470 a 483

470. R o m a n c e r o d e l a g u e r r e civile. Editor: Georges Pillernent. (París,


1937).
471. R o m a n c e r o g e n e r a l d e l a g u e r r a d e España (Madrid-Valencia, 1537).
472. R o m a n c e r o g e n e r a l d e l a g u e r r a española. Selección y prólogo de
Rafael Alberti. Buenos Aires. 1941.
473. NOpasaran !(Berlín, 1959).
Veintiséis poemas en español, con su traducción en alemán.
474. Dario Puccini. R o m a n c e r o d e l l a Resistenza spagnola [ 1 9 36-1 9 591.
(Milán, 1960).
Se mencionan aqui tres de los escritores más conocidos en Hispanoamérica
en la época de la guerra civil: Neruda, Vallejo y Nicolás Guillén, todos al lado
de la República apasionadamente. En su lista, Calvo Serer no incluye a ningún
autor hispanoamericano. Marrero l o intenta, pero el resultado es risible. Por
ejemplo: «En Chile nuestra guerra fue seguida con el mismo apasionamiento
...
que en cualquier provincia española Y, si, por un lado, se agasajaba a Rafael
Alberti o la llegada d ~ Margarita
. Xirgu, por el o t r o se homenajeaba al hijo del
general Fanjul o a falangistas como Samuel Ros ...» (p. 600). Sin embargo, Marrero
consigue mostrar los dos campos culturales opuestos en su justo valor: por un
lado, Alberti y Margarita X i r g u ; p o r el otro, el hijo del ger?eral Fanjul y Samuel
Ros.
Marrero da el premio de los escritores hispanoamericanos al periodista
cubano José l. Rivero, que. según observa acertadamente Marrero, «sin titu-
beos se colocó junto al levantamiento y junto al general Franco» (p. 599).
Rivero t o m ó la palabra en La Habana, ante 1 2 0 0 0 personas, el 1 9 de febrero
de 1939. en un acto organizado por Falange Española con asistencia de repre-
sentantes oficiales de la Alemania nazi y de la Italia fascista. Tras de manifestar
su contento porque e l fracaso inicial del alzamiento en julio de 1 9 3 6 hubiera
permitido la prolongación de la guerra y la extirpación del enemigo, el perio-
dista rindió homenaje a <(los dos estadistas de más enjundia del presente siglo,
los gloriosos Mussolini e Hitler.» (Discurso ..., 19 d e f e b r e r o d e 1939, e n el
C a m p o A r m a d a , La Habana, 1939). Como casi todos los que estaban «junto
al generai Franco». Rivero estaba también junto a Mussolini e Hitler.
475. Puccini, Dario. L e r o m a n c e r o d e l a résistance espagnole (París. 1962).
476. Mariero, p. 221.
477. Marrero, p. 222-225.
478. Marrero, p. 235.
479. Marrero, p. 226.
480. L a p e r s é c u t i o n r e l i g i e u s e e n Espagne, Poeme-Préface de Paul Claudel
(París, 1937).
El poema lleva la fecha del 1 O de mayo de 1937.
481. Occident, París, 2 5 de octubre de 1 9 3 7 - 3 0 de mayo de 1 9 3 9 , 39
números.
482. L a persecución r e l i g i o s a e n España.
Con un poema prefacio de Paul Claudel, 2.a edición. Buenos Aires, 1937.
483. Estelrich, Juan. L a persecuzione r e l i g i o s a i n Spagna (Milán, 1937).
NOTAS 484 a 488

Esta edición, con el n o m b r e de Estelrich, se publicó antes que laedición argentina,


en la que n o se menciona el n o m b r e del autor. Sin embargo, en la portada n o
figura el n o m b r e d e Claudel, que figura en las ediciones francesa y argentina.
484. Claudel, Paul. A l o s m á r t i r e s e s p a ñ o l e s (Sevilla, 1937). Posteriormente
Guillén se e x i l ó y ahora vive en Italia.
485. Claudel, Paul. P o e m e s e t p a r o l e s : d u r a n t l a g u e r r e d e t r e n t e ans
(Paris, 1945).
Paul-André Lesort, en P a u l C l a u d e l p a r l u i - m e m e (París, 1963), n o
menciona el l i b r o de Estelrich y n o considera el poema de Claudel A u x m a r t y r s
espagnols como publicado antes de 1945. Tampoco hace ninguna referencia al
poema sobre la guerra de España, aparte su inclusión en la breve lista biblio-
gráfica.
486. Claudel n o fue amigo de Maurras n i de los nacionalistas franceses. Fue
testigo d e cargo en el proceso contra Maurras p o r colaboración, en 1 9 4 5
(Charles Maurras y Maurice Pujo: A u g r a n d j u g e d e F r a n c e : R e q u e t e e n
r é v i s i o n d ' u n a r r e t d e C o u r d e Justice, París, 1949, p. 25-58) Estos autores
dicen de Claudel: d ' e s t , comme citoyen, la girouette exemplaire: maréchaliste
...
i t o u t crin en 1940, gaulliste flamboyant en 1 9 4 4 >> (p. 25).
Mauriac reprocha a Claudel su «poeme f r a n q u i s t e ~ ,en el que se olvida
de la matanza de los curas vascos: «Qu'il ait aussi une pensée p o u r les pretres e t
séminaristes deportés a p r b la prise de Bilbao. Mais comme la justice comman-
derait de ne pas o u b l i e r n o n pl& toutes les victimes innocentes des bombarde-
rnents aériens, tous les prisonniers assassinés (les premiers mois, o n ne faisait
pas de prisonniers), nous l u i conseillons d'honorer par une seule strophe, par
un seul vers, les milliers e t les rnilliers d'fimes chrétiennes que les chefs de
cd'armée sainten, que les soldats de la ~ s a i n t eguerre» o n t introduits dans
IIEternité.» (Victor Montserrat: L e d r a m e d'un p e u p l e i n c o m p r i s , París.
1938, prólogo de Franqois Mauriac, p. 5) Y añade: «Des milliers d'etres humains
ont é t é les cibles d'aviateurs italiens e t allemands q u i agissaient froidement. sans
colere, en service commandé, aux ordres d u chef-catholique de d ' a r m é e
sainte». C'est une autre s o r t e d ' h o r r e u r que celle q u i vous inspire ce beau
poeme incomplet, i n t i t u l é A u x m a r t y r s espagnols ; comme si les martyrs
étaient d'un seul caté. les bourreaux d'un seul c6té » (p. 6). ...
487. Pemán, José María. E l p o e m a d e l a b e s t i a y d e l á n g e l (Zaragoza, 1958).
488. José María P e m h fue presidente de la Comisión de C u l t u r a e Instrucción
de la Junta Técnica que ejerció el p o d e r en la zona rebelde desde el 5 de octubre
de 1 9 3 6 hasta el 30 d e enero d e 1938. La redacción d e este largo poema l e
llevó u n año entero durante ese periodo, según dice él mismo (p. 6). En la i n t r o -
ducción se compara, poeta movilizado»^ escritor «engag&, con Cellini y
Goethe (p. 6-7), y continuando la lectura se comprende que el poeta se considera
a sí mismo como una mezcla de Goebbels y Dante, inspirado p o r el a u t o r del
Libro del Apocalipsis.
En el Apocalipsis se habla de los siete candelabros, símbolo d e las siete
Iglesias. Dios muestra a Pemán e l octavo candelabro, la Iglesia de España, y Ir
dice que está amenazada p o r «el viento del esten, es decir «la amenaza #le1
Oriente r o j o y s e m í t i c o ~(p. 26). El enemigo reviste diferentes aspectos, la
Bestia, el Comunismo, los Judios. la Masonería, la Sinagoga, la Serpiente, la
Standard O i l Cornpany; en resumen, la imagen que los nazis y ciertos sectores
NOTA 4 8 8

católicos proponían poco antes de empezar la segunda guerra mundial: la f i n a n u


judía, capitalismo-comunismo. Hay dos cosas que odia el judío: primeramente,
la C r u z y, en segundo lugar, la t i e r r a (puesto que sólo ama el o r o ) p. 46. El Sabio
d e Sión maldice la t i e r r a y la Cruz, p e r o España resiste. La reina Isabel luchó
contra la Serpiente, que aplastó la C r u z en el polvo y que crucificó a los niños
cristianos. Isabel expulsó a los judíos (p. 67-68). Pero la Bestia n o se fue de España.
La riqueza del país, Río T i n t o , Almadén, estaba en manos de los judíos.
«sobre la piel de t o r o , cien narices ganchudas
«como picos d e cuervos, y cien barbas d e chivo,
«planean el r e p a r t o
«de la segunda túnica de Dios.» (p. 69).
Y hay o t r a riqueza que controlan los rabinos: el p e t r ó l e o (p. 70). El protomartir,
Calvo Sotelo, trata d e conseguir p e t r ó l e o para España, luchando contra el pulpo
americano, la Standard O i l , y el leopardo inglés, la Royal Dutch. El poeta dice
que Calvo Sotelo fue «el p r i m e r o en el m u n d o que se a t r e v i ó a luchar, frentea
frente, contra los grandes poderes internacionales d e la finanza judaica.» (p. 66).
«Las sinagogas y los sanhedrines condenan p o r segunda vez al Justo» (p. 72) y
Calvo Sotelo es asesinado. Esta alegoría se refiere a la o b r a de Calvo Sotelo como
m i n i s t r o d e Hacienda de P r i m o de Rivera, cuando creó la CAMPSA, monopolio
del Estado para la distribución de los productos petrolíferos. A l parecer, el
poeta «movilizado» igncraba que el capital americano, The Texas Company,
proporcionaba a Franco productos petrolíferos a c r é d i t o durante la guerra.
Esa intervención descarada costó a la Texas Company una multa de 2 2 000
dólares, l o que n o es mucho comparado con los seis millones de dólares que
valía el petróleo que vendió a Franco. ( H e r b e r t Feis, The Spanish Story,
Nueva York, 1 9 4 8 , p. 269). El responsable era T h o r k i l d Rieber, conocido por
sus simpatías pronazis. L u n n ( M e m o r y t o M e m o r y , p. 1 4 l ) a t r i b u y e el mérito
a u n tal Mr. Brewster más bien que a Rieber.
Pero la Bestia n o contaba con el Héroe, Francisco Franco, que había
recibido «los dones de las tres hadas» (p. 79-81).
La p r i m e r a le ofreció una espada con p u ñ o d e plata, para conquistar
«la tierra, el viento y el sol». La segunda le d i o una balanza de plata, para conse-
g u i r la fama. La tercera, p o r ú l t i m o , le t r a j o «una sonrisa clara y abierta ...
como una rosa en flor», para alcanzar el «amor». Cuando el H é r o e vuela hacia
Marruecos, el A i r e y las Nubes hablan con el V i e n t o del este; aparecen dos águi-
las, la romana y la germana; la voz del Angel d e España dice «Soy el Angel
Custodio del I m p e r i o Español!» (p. 93). «El enemigo infiel, sierpe que ahoga la
garganta d e España y apretado tiene su cuerpo, es de la sinagoga el oculto
poder» (p. 100). Por esa razón, el Arcángel Gabriel abre camino al M o r o , que
«viene a luchar p o r Dios» (p. 100). La Bestia, bajo la f o r m a de u n auto blindado,
pelea con el Angel, u n joven soldado, aragonés y crisriano. de 1 6 años (p. 157).
La Bestia (auto blindado y dragón) muere.
Después de la victoria, «se exalta la sanidad y firmeza de la economía de la
Esparia A z u l » (p. 1 7 6 ) «La diosa Alegría» anuncia la u n i ó n e n t r e España y la
Iglesia. La diosa t e r m i n a su mensaje «profetizando u n nuevo i m p e r i o p a n
España... lleno de sentido humano y espiritual» (p. 182.)
El poema de Pemán, en sus grandes líneas, n o es sino una transcripción
lírica de los protocolos de los sabios de Sión, en version castellana. Los protocolos
eran m u y populares en España, en los medios aristocráticos y clericales. La edi-
NOTAS 4 8 9 a 4 9 9

ción más conocida era la traducida por el Duque de la Victoria (6.a edición.
Madrid, 1936). Los falangistas de Valladolid también publicaron una edirión.
Otra influencia de Pernán era probablemente el libro de Hugo Wast, O r o .
Wast fue una figura relevante del Congreso Eucarístico de Buenos Aires, en
1934, en donde c l cardenal Gomá habló de la Hispanidad. 01-0, novela anti-
semita, fue alabada en ABC, de Madria, como «una de las novelas más intensas.
más.alucinantes, y de más agudo efecto de sensaciones que se han escrito en los
últimos años» (Contraportada: Hugo Wast: Buenos Aires, f u t u r a Babilonia,
Buenos Aires, 1935). N o hay duda de que en la España de Franco estaba muy de
moda ser antisemita, durante la guerra y hasta la derrota de Hitler. (Nota
644. 651).
El autor del P o e m a d e l a b e s t i a y d e l á n g e l era el principal cantor del
Movimiento que causó la muerte a García Lorca, Unamuno, Antonio Machado
y Miguel Hernández. Marrero cuenta que un día el general Mola dijo al poeta
«Usted habla mucho, P e m d n . ~(p. 43). Pero cantidad n o quiere decir calidad.
489. Campbell, Roy. F l o w e r i n g Rifle: A P o e m f r o m t h e B a t t l e f i e l d o f
Spain (Londres, 1959). En l o sucesivo FR.
«Fusil floreciente» seria una exacta traducción del título de esta obra.
490. Pujals, p. 55.
David W r i g h t que evidentemente admira a Campbell y alaba su poesía
escribe: «Like most political poems of that o r any other time, F l o w e r i n g Rifle
is tedious, perhaps more tedious than most, on account of its enormous length
(over 5 000 lines), its interminable tirades, and its savage vituperation, i n
which Campbell, i n his political and emotional isolation, often seerned t o lose
al1 sense of proportionx. (p. 30.)
491. Marrero, p. 226.
492. LUSGE, p. 47.
493. Campbell, Roy. L i g h t o n a D a r k H o r s e : A n a u t o b i o g r a p h y (Londres.
1951); Pujals, p. 8-23. Para un comentario sobre la crónica de guerra de Carnp-
bell, véase la nota 1 3 1.
494. Publicado en 1 9 3 6 . se incluye igualmente en el volumen I de Collec-
ted Poerns (Londres, [1949] 1959).
En l o sucesivo, CP.
495. Campbell, Roy. T h e C o l i e c t e d Poems of... Vol. 2, Londres, (1 9 5 7 ) 1961.
«Flowering Rifle» p. 1 35-256.
496. LUSGE, p. 47.
Es verdad que la «realidad» que encontramos en F l o w e r i n g Rifle no
aparece en o t r o sitio, porque nació en la imaginación de Campbell.
497. FR, p. 8 ; CP, vol. 2, p. 1 3 8 .
498. «And Hitler was t o this degrading sham
As t o a rabid skunk a snow-white lamb.»
FR, p. 5 5 ; CP, vol. 2, p. 165.
499. «A ryranny far worse than blamed on H i t l e r
Whose chief oppression i s of the belittler,
The intellectual pervert, and the Jew
Whose tyranny's the harder of the two».
FR, p. 109;CP,vol. II, p. 213.
NOTAS 500 a 517

500. FR, p. 51 ; CP, vol. 2, p. 161.


501. FR, p. 55.
502. «a sheeny club of comrnunists and mas0ns.s
FR,p. 116;CP,vol. 2.p. 220.
503. FR, p. 125; CP. vol. 2, p. 226.
Campbell se exaltaba pensando que el estado fascista habia de vencer.
aDemocracy has had i t s hourn (FR. p. 49, CP, vol. 2, p. 159). La Democracia
ha empezado «to dig i t s graven (FR, p. 20, CP, vol. 2, p. 45).
504. FR, p. 124-1 25; CP, p. 225.
505. Pujals, p. 66.
506. Campbell se llama a sí mismo «the prophet of rny timen (FR, p. 25;
CP, vol. 2, p. 50). También escribe: «The author foresaw the British Interna-
tional Brigade and i t s surrender at San Mateo, long before the Spanish War, in
a vision» (CP, vol. 2, p. 41, nota). Véase FR, p. 7, CP. vol. 2, p. 137.
507. LUSGE, p. 47.
La idea de Calvo Serer la había tomado sencillamente de Pujals, (p. 55).
508. Por ejemplo, en la primera versión de Flowering Rifle, escrita antes de
Munich, dice que los nacionales habían enterrado más franceses que italianos
había del lado de Franco (p. 51-52). En la edición revisada de 1957 dice en una
nota «This was written after most of the ltalians had returned t o Italy». Esto no
es cierto. Carnpbell dice que en España luchaban tantos franceses como italianos.
En realidad, había cuatro o cinco veces más italianos con Franco que franceses
con la República (Thomas, p. 634-637). Incluso un poeta podría tratar de ser
sincero, de vez en cuando.
509. FR, p. 6 4 ; CP, p. 174.
Moscardó, al contrario que Dios, tenía más de un hijo, lo que parece ignorar
el blasfemo Campbell.
510. FR, p. 41 ; CP, vol. II, p. 200.
511. FR, p. 41; CP, vol. 2, p. 199.
512. FR,p. 58;CP,vol.2,p.167.
5 1 3.CP, nota p. 203 ; Véase también la nota de la página 208.
51 4. «Though in this cud of victory that I chew
There's balsam for the spittle of the Jew.»
FR, p. 19; CP, p. 44.
51 5. «In al1 the arts of degradation versed,
The coolies and the agents of the Jews»
FR, p. 62; CP, p. 171.
51 6. «And coolie-ing for Jews, by such an action
To drive out mere decay with putrefaction.»
FR, p. 4 3 ; CP, p. 151.
51 7. «But nature's elernents. except for gold.
W i l l shun the Yiddisher's convulsive hold»
FR, p. 15; CP, p. 40. Ahora en un poema separado ~ L e t t e from
r the San
Mateo Front.»
NOTAS 518 8 534

51 8. «The least fastidious element we knew


That loves the chill webbed hand-clasp of the Jew»
FR,p. 35;CP,vol. 2,p. 142.
519. «Against a nation t o uphold a stink
In the fat sty of pederast and jew»
FR, p. 3 5 ; CP, p. 143.
520. FR, p. 9 6 ; CP, p. 203.
521. FR. p. 5 3 ; CP, vol. 2, p. 163.
Véase nota 722.
522. CP, p. 129, del poema «Orpheus».
523. Mientras que los apologistas habituales de Franco admiten hoy la realidad
del bombardeo, ya debido a un error, ya justificado como un ataque militar,
Campbell se niega a admitir que haya existido ningún bombardeo.
Véase p. 125.
524. Véase la nota 522.
525. FR, p. 5 2 ; CP, p. 162.
526. CP, vol. 2, p. 161, nota. Véase p. 124.
527. Garcia Arias habla de ciertas conversaciones entre los marroquíes y el
gobierno catalán, que no siguieron adelante a causa de la oposición de los fran-
ceses (GLN, p. 524-527). Orwell, anticolonialista notorio, se pregunta: «Why
was there no rising in Morocco ?» y declara que al no proclamar el gobierno
español la independencia de Marruecos, «the best strategic opportunity of the
war was flung away in the vain hope of placating French and British capitalism»
(P. 91).
528. Poetas e n la España leal, p. 58.
529. FR, p. 51.
Esta línea no se encuentra en la edición revisada, pero hay otra referencia
a los senegaleses. d i v e hundred tailless apes from Senegaln (CP, vol. 2, p. 160).
530. FR, p. 3 2 ; CP, vol. 2, p. 140.
La idea de la virtud del analfabetismo se encuentra también en el poema
épico de Pemán, puesto que la Bestia muere a manos del joven soldado que sólo
sabe «leer despacio, escribir mal, multiplicar hasta el siete» pero «sabe su cate-
cismo... y tres jotas del Pilar.» (p. 158.)
531. FR. p. 41 ; CP, p. 148.
Seis líneas más adelante se lee:
«Experience better serves the most unread
Who carry no boloney home t o bed.»
532. Campbell, Roy. Lorca, an appreciatíon of his poetry (Londres, 1952),
p. 1o- 1 2.
533. Light on a Dark Horse, p. 31 7.
534. Spanish Rehearsal, p. 35. Como todos los correcponsales profranquistas,
Lunn admiraba a Aguilera, de quien dice que era «not only a soldier but a
scholar.» (p. 27). Knickerbocker le llamó «the best press officer it has ever
been my plersure t o meetn (p. 138). Whitaker, en cambio, estaba horrorizado
y consideraba su filosofía social como demasiado típica de las clases elevadas espa-
NOTAS 535 a 5 4 4

ñolas. «They w e r e outnumbered b y t h e mases: t h e y feared t h e program t o


educate t h e mases and they proposed t o t h i n d o w n t h e i r n u m b e r s . ~(p. 106.)
535. Pujals, p. 22, cita a H. Sutherland, quien debía estar al c o r r i e n t e de la
historia p o r Campbell.

537. C o l l e c t e d Poems, vol. 2, nota p. 143.


538. FR. p. 3 5 ; CP, p. 143.
539. W y n d h a m Lewis, autor d e C o u n t y o u r D e a d ;T h e y a r e A l i v e , (Londres,
1937) es el único escritor inglés contemporáneo de quien Campbell habla bien
en sus poemas. En cambio, ataca a Auden, Spender, Ralph Bates, Vernon Bart-
lett, los Huxley, los W o o l f , 1.B.S. Haldane, Maynard Keynes, Joad. H e r b e r t
Read, Day Lewis, Marie Stopes.
540. C o l l e c t e d P o e m s , vol. 1, n o t a p. 292.
541. Couffon, Claude. A G r e n a d e , s u r les p a s d e G a r c i a L o r c a (París,
1962) p. 106.
542. Brenan, Gerald. T h e F a c e of S p a i n (Londres, 1950) p. 137.
A l parecer, Serrano Suñer contaba su versión p o r todas partes, puesto que
o t r o periodista mejicano, A r m a n d o Chávez Camacho, cuenta la misma historia
( M i s i ó n d e P r e n s a e n España, M i j i c o , 1948. p. 372). N o obstante, Serrano
Suñer d i r i g i ó a Mejico una pequeña rectificación, publicada en E l U n i v e r s a l ,
3 d e mayo d e 1948, para declarar que n o era seguro q u e Ruiz AIonso fuera
responsable, p e r o insis&endo en que los falangistas n o tenían nada que ver con
el crimen, puesto que consideraban a Lorca c o m o a u n o d e sus conversos posibles;
los culpables del asesinato fueron elementos «incontrolados», y el hecho fue
«una mera brutalidad que salpicó el merecido prestigio de nuestra Causa».
C o m o siempre, los franquistas pretenden que sus crímenes eran «inevitables en
esa cosa t e r r i b l e que es la guerra civil». ( M i s i ó n d e P r e n s a en España,
p. 372-374.)
543. García Lorca, Federico. P o e t a e n N u e v a Y o r k (Méjico, 1940). Prólogo
d e José Bergamín, p. 8.
«Pero la orden d e m u e r t e fue firmada p o r la autoridad d e Granada, que
en aquellos instantes representaba formalmente a la j u n t a d e Burgos, al gobierno
d e Franco. Que conste así. Los instigadores del crimen fueron los jóvenes perte-
necientes a Acción Popular, o sea, las llamadas juventudes católicas, instigadas a
su vez a la violencia criminal (a la cruzada) p o r sus autoridades eclesiásti-
cas.» Las más recientes investigaciones n o hacen más que confirmar esta des-
cripción.
544. A B C , Madrid, 5 de diciembre de 1 9 4 8 ; T h e Face o f Spain, p. 136-1 37;
Schonberg, Jean-Louis. F e d e r i c o G a r c i a L o r c a : L ' h o m m e e t I'cleuvre
(París. 1956), p. 108.
Schonberg cita a Pernán: «La simple v é r i t é est que la m o r t d u poete fut
u n épisode v i l e t m a l p r o p r e totalement étranger a t o u t e responsabilité et
initiative officielles.» Schonberg considera importantes los dos adjetivos sub-
rayados para establecer su tesis. En español esos adjetivos son v i l y d e s g r a ~ i a d o .
La traducción francesa del u l t i m o n o es m a l p r o p r e , sino m a l h e u r e u x , y la
insistencia de Schonberg en su traducción p e r m i t e dudar de su competencia.
NOTAS 5 4 5 a 5 6 5

545. The Face of Spain, p. 1 22-1 48.


En parte, publicado anteriormente en The New Yorker.
546. Le Figaro littéraire, 1 8 de agosto 1951.
547. CP, vol. 2, p. 199. nota.
548. Schonberg, Jean-Louis. Federico García Lorca: L'homme et I'ceuvre
(París, 1956). Las ideas políticas de Schonberg estáii mal definidas, oscilando
enormemente entre la derecha y la izquierda.
549. Prólogo a Schonberg, p. vi.
«II semble probable, sinon certain, que Lorca était i n v e r t i . ~
550. FR, p. 93;CP.vol. 2,p. 199.
551. ibid.
552. Ibid.
553. Lorca, An appreciation of his poetry, p. 78.
554. Coiiffon, p. 68-74.
Como casi todo el mundo en España, Garcia Lorca estaba intranquilo,
pero hizo lo que siempre hacia en verano, ir a Granada para pasar el día de San
Federico, el 18 de julio.
Schonberg se equivoca cuando da la fecha del 1 9 de julio como dia de San
Federico. Esta acumulación de pequeños errores hace pensar que Schonberg no
es tan experto en cuestiones españolas como lo pretende jean Cassou (p. 105).
555. Lorca, An Appreciation of his Poetry, p. 37.
Campbell dice (p. 38j que la mayoría de los curas y frailes de España fueron
asesinados. «The men who risked their lives most consistently were the priests
and the great matadors.» Si se trata de establecer una categoría en cuanto a las
profesiones peligrosas, en España murieron muchos más obreros que curas.
556. CP, vol 2, p. 199.
557. The Face of Spain, p. 126.
c..it seems t o be the general opinion that in Granada the number of
executions was higher in proportion t o the population than anywhere else.»
558. Schonberg, p. 109.
559. Couffon, p. 109.
560. Cruzada, tomo XI, p. 270-289.
561. Couffon, p. 84; Schonberg, p. 1 0 2 ; Cruzada, tomo X1, p. 287, dice
sencillamente que fue juzgado en Sevilla ante un tribunal militar.
562. FR, p. 5 3 ; CP, p. 163.
563. En Granada, como en otros sitios, las izquierdas no tenían armas, vease
Cruzada, tomo 11, p. 280-281.
La co~quistade los barrios obreros del Albaicín fue tan sangrienta como la
del barrio de Triana en Sevilla.
564. Véanse las notas 557, 558, 559.
565. Couffon, p. 107-1 1 2 ; Schonberg, p. 104-1 13. El gobierno de Franco
mintió en este punto en el libro hecho para los turistas de habla inglesa: «García
Lorca no fue fusilado por orden de ninguna autoridad nacionalista, civil o militar,
sino por algunos elementos irresponsables a causa de rencillas personales».
(Sixty-four Questions on Spain, p. 14).
NOTAS 566 a 579

566. En su autobiografía de 1951, Campbell dice que cuando el gitano «Mas-


quito» fue muerto él se hallaba cerca tomando una copa. Oyó los tiros y salió
fuera corriendo. «1 found him lying dead.» (p. 341). Ahora bien, un año después,
en su libro sobre Lorca, escribe: «In June 1936 1 had my partner «Mosquito»
Bargas shot beside me on Talavera Road» (p. 64). Campbell es un cuentista, no
un historiador.
567. Véase la nota 207.
568. Schonberg, p. 104-1 05. y también 1 20-1 21.
569. Couffon, p. 63-67.
Couffon, lo mismo que Schonberg, cita a Bagaria, pero de manera mis
completa y dándole una interpretación opuesta y, a mi modo de ver, más
acertada.
570. Escritor teatral asesinado en Madrid durante la guerra.
571. Fraile carmelita, amigo de Campbell, muerto durante la ocupación repu-
blicana de Toledo. (Light on a Dark Horse, p. 346-347.)
572. «And by Brunete you may see in stacks
Dead Charlies climbing on each other's backs
To make a hugh paella of the plains,
A dish of rice, with corpses for the grains.~
FR. p. 52; CP, vol. II, p. 162;
Y también: «While from his single fang a stump there sinokes of horse-
dung wrapped in newspaper unc1ean.n FR, p. 128; CP, p. 229.
573. FR, p. 140; CP. p. 237.
Sin embargo. las últimas dos líneas no figuran en la última edición.
La crudeza del lenguaje va acompañada por una ausencia total de caridad
cristiana.
574. FR, p. 105; CP, vol. 2, p. 209.
575. Pujals, p. 101.
576. Pujals. p. 66.
Si de aquí a 25 años figura en una antología una poesía de Campbell, será
uno de sus primeros poemas, seguramente no será ninguno de los que ha escrito
sobre la guerra de España.

Notas del capftulo 8


577. LUSGE, p. 43-46.
578. LUSGE, p. 49-51.
579. Mendizábal. Alfred. Aux origines d'une tragédie: La politique espa-
gnole de 1923 a 1936. Préface de Jacques Maritain (Paris. 1937 ?) p. 55.
En l o sucesivo Maritain.
La declaración de Maritain se refiere a la carta colectiva de los obispos
españoles. El libro de Mendizábal se publicó en Inglaterra en 1938, y las mismas
formas se utilizaron para la edición de Nueva York. También en 1938 se publico
una edición sueca. Es sorprendente que, por ahora, no parece haberse editado
en español. E l prefacio de Maritain ha sido considerablemente abreviado en la
edición sueca.
NOTAS 580 a 5 9 0

580. GLN, L a G u e r r a c o m o cruzada religiosa por Fray Justo Pérez de


Urbel p. 71.
581. Marrero, p. 170-1 81.
582. Marrero, p. 1 76.
583. Maritain, p. 43.
584. Bernanos, Georges. Les grands c i m e t i h e s sous l a lune (París. 1938)
p. 99. K e r t e s , mes illusions sur I'entreprise du général Franco n'ont pas duré
...
longtemps- quelques semaines » Véase también la carta de Bernanos, fechada
el 27 de noviembre de 1 9 3 6 en Palma (en Georges Bernanos, Essais et Témoi-
gnages réunis par Albert Béguin, Paris-Neuchatel, 1949), se da equivocadamente
como escrita en 1 93 5.
585. Le Figaro, 25 de julio de 1936.
L. Bodin y J. Touchard, en su libro F r o n t Populaire, 1936, (París, 1961)
dicen que las matanzas de Badajoz marcaron el comienzo del cambio de la «neutra-
lidad» de Mauriac, que, en L e Figaro del 18 de agosto de 1936, escribía:
«Meme dans I'horreur d'une guerre civile, I'homme sait qu'il peut donner sa
vie pour ce qu'il croit Stre la vérité. qu'il peut défendre la vérité- sa vériti-
les armes h la main. Mais il sait aussi que les exécutions en masse des vaincus,
que I'extermination de I'adversaire- ce qui était la loi avant le Christ- repré-
rente le triomphe le plus affreux que la puissance des ténebres connaisse en ce
monde.» (p. 1 75).
586. Maritain, p. 26. Véase también Castro Albarrán, L a gran víctima,
(Salamanca, 1940). p. 78. Lizarra, Los vascos y l a República Española,
Buenos Aires, 1944, p. 1 9 9 ; Sierra Bustamante, Euzkadi. De Sabino A r a n a
a José A n t o n i o Aguirre, (Madrid, 1941), p. 258.
587. Maritain, p. 29.
Maritain escribe: «Si en Euzkadi han cometido excesos y crímenes los
rojos, y las masas exasperadas, ha sido al menos, según las mas exactas informa-
ciones que hemos podido recoger, antes de la constitución del gobierno autó-
nomo (octubre de 1936) o a pesar de la enérgica oposición de éste. Tal es el
caso de muchos asesinatos y exaciones; tal es también el caso del incendio de
Irún. Se advertirá además que la ciudad estaba evacuada, y que esta destrucción
no ha implicado pérdida de vidas humanas.»
588. Bolloten, E l g r a n engaño (Barcelona, 1961), p. 49.
La reseña de Bolloten sobre lrujo no ha sido muy bien traducida al español.
lrujo escribe: «...allí donde la Iglesia cumplió su misión evangélica, sin caracte-
rizar sus organismos un movimiento político determinado, contando la República
y la democracia sus adeptos en organizaciones de espíritu cristiano, como sucede
en Euzkadi, nadie atentó contra los templos, sacerdotes y religiosos ni dificultó
sus cultos, hoy respetados y amparados por el pueblo y el gobierno del país.»
(Lizarra, op. cit., p. 202).
589. Aguirre, José Antonio: Discurso del 22 de diciembre de 1936 (Bilbao,
s.f.), p. 18.
590. Aguirre, p. 18.
Uno de los aspectos más chocantes del libro de Calvo Serer es la insistencia
repetida en el carácter «nacional» del ejército rebelde. Ya en la toma de Irún,
NOTAS 5 9 1 a 610

el 5 de septiembre de 1936, se emplearon tropas traídas de Africa. « La presen-


cia de esos 500 combatientes de primer orden cambió el aspecto de las cosas...
HMGE, t. 1, p. 222. La Legión Extranjera también combatió en Mallorca durante
las primeras semanas de la guerra (Thomas, p. 253).
591. Aguirre, p. 19.
592. Gomá y Tomás, Cardenal Isidro. Por Dios y por España (Barcelona, 1940)
p. 59. Este volumen también reproduce en parte el discurso del presidente
Aguirre.
593. Gomá y Tomás, Ibid.
594. Gomá y Tomás, p. 60.
595. Junco, Alfonso. España en carne viva (Méjico. 1946), p. 93.
596. GLN, p. 69-71.
El Dr. Karl Schwendemann, consejero de la Embajada de Alemania en
Salamanca, comunicó a su gobierno, el 27 de diciembre de 1936, que el papa
había «complained sharply about the execution of Basque Catholic priests by
white troops.» Documents o n German Foreign Policy. p. 189.
597. Euzko-Deya, París, 7 de febrero, 1937, p. l.
598. Ibid.
599. Ibid.
600. Ibid.
601. «Ce n'est pas tellernent pour la sa~ivegardede I'Espagne éternelle, que
pour le salut du peuple espagnol que Mounier, fortement influencé par JosC
Bergamín (qu'il qualifie de ~ M a r i t a i nespagnol~),prend position; s'il s'attache,
comme Mauriac, a dissocier la cause de I'Eglise catholique du sort de Franco,
c'est avant tout pour que le peuple puisse retrouver la vérité d'une Eglise, dont
les compromissions I'onr poussé a une exasperation souvent compréhensi b1e.n
Bodin-Touchard, p. 176.
602. Euzko-Deya, 7 de febrero de 1957, p. 1.
603. Euzko-Deya, 9 de mayo de 1937, p. 1.
604. Ibid.
605. Ibid.
606. Ibid.
607. Euzko-Deya, 4 de julio de 1937, p. 1. Reproducción de un artículo de la
revista Sept.
608. Euzko-Deya, París, 29 de agosto de 19 37, p. l.
Texto español en La carta colectiva de los obispos españoles (París,
1937 ?) p. 5-6.
609. Ibid.
61 0. Ibid. También Euzko-Deya, 5 de diciembre de 1937, p. 1.
Este último cita una entrevista con Monseñor Enrique Pla y Deniel, obispo
de Salamanca, publicada en el Courrier de Geneve del 1 7 de noviembre de
1937. El periodista dijo al obispo que en Francia y Suiza se decía que «la lettre
collective des éveques a été commandee, ou du moins inspirée, par le général
Franco. L'éveque a un sursaut: «Ce n'est pas vrai, me dit-il. C'est un mensonge
NOTAS 61 1 a 6 2 0

colporté meme par des prélats francais induits en e r r e u r par la propagande


rouge. Voici, en deux mots, I'historique d e la chose. Le Cardinal Goma, p r i m a t
de I'Espagne, a eu lui-meme le premier la pensée de faire une l e t r r e collective,
cardes le debut d e la guerre la presse étranpere a calomnié I'Eglise, par les soins
des rouges. Entre-temps, apres que le Cardinal eut parle d e son p r o j e t au Vatican,
le général Franco r e n d i t visite au Cardinal e t l u i présenra les coupures des j o u r .
naux qui o n t fait cette propagande indigne (dont plusieurs journaux catholiques).
Le Cardinal signala au Caudillo qu'il allait r é f u t e r cette propagande menson-
gere.» El t e x t o de esta entrevista, lejos de invalidar la suposición de que Franco
haya inspirado la carta colectiva, parece confirmarla. Muestra igualmente la
estrecha colaboración e n t r e la jerarquía eclesiástica española y los sublevados,
y la separación e n t r e aquélla y el pensamiento católico en el resto del mundo.
61 1. Gomá y Tomás, p. 589-590.
61 2. Gomá y Tomás, p. 561.
61 3. Ibid.
61 4. Ibid.
61 5. Gomá y Tomás, p. 567-568.
El cardenal dice también «Poco antes de la revuelta habían llegado de
Rusia 7 9 agitadores especializados.» (p. 575) i Quiénes eran esos r u s o s ? El
cardenal n o l o dice. En t o d o caso, n o fueron ellos los que se alzaron, sino el
ejercito. Los dos extranjeros que intervinieron inmediatamente en la guerra
fueron los dos nazis del Marruecos español, A d o l f Langenheim y Johannes
Bernhardt ( D o c u m e n t s o n G e r m a n F o r e i g n Policy, Londres, 1951), p. 1-2.
Pero el Cardenal n o habla d e ellos, c o m o tampoco menciona al «Conde Rossi»
(Arconovaldo Bonaccorsi) u n aventurero fascista italiano. que antes d e finalizar
el primer mes d e la guerra estaba virtualmente al mando de la isla d e Mallorca
(Generale Francesco Belforte: La g u e r r a c i v i l e in Spagna, vol. 3, Varese-
Milán, 1939, p. 4 4 - 4 8 ; P r o s p e t t i v e , n.0 6, Roma, 1939, p. 9-1 6). Véase la
nota 275.
616. Gomá y Tomás, p. 568. Esta declaración se basa en los «documentos»
ahora probados c o m o falsos (nota 722). N o es posible que muchos q u e f i r m a r o n
la carta colectiva n o supieran que esta declaración era falsa.
617. Gomá y Tomás, p. 575.
Esta referencia probablemente viene del l i b r o i i M a s o n e s ! ! A s í es la
secta (Palma, 1937, p. 74-75), d e Ferrari Billoch, o t r o especialista en complots;
pero si el g r u p o existía era relativamente d e poca importancia. podía haber
ordenado cualquier cosa, p e r o m u y pocos hubieran cumplido sus órdenes.
Ferrari-Billoch habla de «comité» y n o de «comisión».
618. Gomá y Tomás, p. 569. Los prelados españoles protestaron contra la
entrega de armamento del Estado a los obreros españoles (p. 571), p e r o estos
mismos prelados españoles n o protestaron cuando fue entregado a los m o r o s
para que mataran a españoles.
619. Véase nota 7 2 2
620. Gomá y Tomás, p. 579-580.
A d m i t i r l o c o n t r a r i o sería embarazoso para el cardenal, p o r q u e supondrla
admitir que su propia o b r a es deficiente.
NOTAS 621 a 638

621. Gomá y Tomás, p. 580.


622. Gomá y Tomás, p. 572.
623. Véase nota 579.
624. Maritain, p. 43.
625. Maritain, p. 43-47.
626. Maritain, p. 41.
627. G.(onzález) Menéndez-Reigada, O.P.; R.P. Ignacio: L a guerra nacional
española ante l a m o r a l y e l derecho (Salamanca, s. a.). Tomado de Ciencia
T o r n i s t a p. 15 (también edición de Bilbao).
G. Menéndez-Reigada respondió al artículo de Maritain de julio de 1937
con otro artículo, que apareció en Ciencia T o m i s t a (Acerca de l a Guerra
Santa: Contestación a M. J. Maritain, Salamanca, 1937). La argumentación
es: 1. «La guerra no es santa por el sujeto que la ejecutan; 2. «No es santa por
l o que es en sí misma»; 3. «La guerra es santa por su objeto». En las dos Últi-
mas páginas, sin numerar, de este folleto, hay comentarios sobre el primer
libro de Menéndez-Reigada, y entre ellos uno de José María Gil Robles, quien
pregunta: <<i N o habría formq de que se reprodujera en países extranjeros,
particularmente en Inglaterra y Estados Unidos, donde ni aun los mismos
católicos han acabado de ver la legitimidad de nuestra posición ?s.
628. Maritain, p. 35.
629. Havard de la Montagne, Robert. H i s t o i r e d e I'Action Frangaise.
(París, 1950), p. 134.
630. Euzko-Deya, Paris, 5 de diciembre de 1937, p. 3. Tomado de Sept.
631. Véase nota 486.
632. Victor Montserrat, L e d r a m e d'un peuple incompris. (París, 1937).
El verdadero nombre de Montserrat es Tarrago; fue atacado por Serrano Suñer
en el discurso del 19 de junio de 1938.
633. Euzko-Deya, París, 11 de febrero de 1937.
Angel de Zumeta, U n Cardenal español y los católicos vascos, (Bilbao,
1937), p. 51-52.
634. Montserrat, 1938, p. (4).
635. Euzko-Deya, Paris, 27 de marzo de 1938.
Ternps présent era el heredero espiritual de Sept. Xavier Grall dice:
~FrangoisMauriac a fait ses premieres armes de journaliste dans I'hebdomadaire
Temps présentm (Mauriac journaliste, París, 1960, p. 15). Y: «La guerre
d'Espagne lui fournit le premier terrain de salut.» (p. 17). Véase la nota 666.
636. Euzko-Deya, el 27 de marzo de 1938, p. 3.
637. Marrero considera a Gabriel Marcel centre los grandes escritores que
mostraron sus simpatías por los nacionales» (p. 189). En su carta en defensa de
Maritain, en Le Figaro, (Euzko-Deya, 3 de julio de 1938), Mauriac escribía:
«Comrne le disait Gabriel Marcel dans une conférence de Chrétienté: «Un
catholique ne peut Etre obligé, en tant que catholique. de prendre parti pour
te1 ou te1 clan en guerre contre un autre.»
638. Euzko-Deya, 27 de marzo de 1 938, p. 3.
NOTAS 6 3 9 a 651

639. A B C , Sevilla, 21 de junio de 1938, p. 16.


«Este judío converso, que comete la infamia de lanzar a los vientos d e l
mundo la especie d e las matanzas de Franco y la necedad inmensa d e la legitimidad
del gobierno d e Barcelona.» Maritain se habia convertido, pero n o del judaismo
sino del protestantismo.
Estos ataques contra Mauriac, Maritain, y o t r o s católicos, n o tenían nada
que ver con su «antitotalitarismo>>. Ramón de Olascoaga escribió en E l c o r r e o
español del 7 de julio de 1938: K . . los Maritain y compafiía que se niegan a
reconocer la legitimidad católica y santa de nuestra causa...>)
640. Ibid.
Para halagar a sus amigos nazis, Serrano Suñer ataca a L a C r o i x p o r haber
escrito, durante la p r i m e r a guerra mundial: «A los alemanes que caigan en nues-
t r o poder hay que matarlos como apaches.»
641. Ibid.
642. O n é s i m o R e d o n d o (Valladolid, 1937) p. 9.
643. Para u n estudio del movimiento franquista y del antisemitismo, véase
T h e P r o t e s t a n t D i g e s t , Nueva York, junio-julio de 1940, «Franco's Counter-
Reformation and t h e Jews», p o r S. R. Herbert.
No habia en España el suficiente n ú m e r o de judíos como para hacer u n
antisemitismo rentable, políticamente o de cualquier o t r a forma. El puesto
equivalente a los judios en la ideología de H i t l e r , fue ocupado en España p o r los
catalanes y vascos, cuyas culturas regionales fueron enteramente suprimidas p o r
los franquistas, partidarios de la centralización castellana.
644. Serrano Suñer, Ramón. S i e t e d i s c u r s o s (Bilbao, 1938), p. 56. Para u n
español, u n «converso» puede ser u n judío o u n m o r o convertido al catolicismo.
Serrano Suñer n o menciona este rasgo importante d e su carrera en su autobio-
grafía política E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r . Tampoco l o menciona Calvo Serer
en su crítica d e Maritain.
La actual censura que existe en Espaiia n o es obstáculo para que sea el
país de Europa Occidental donde más facil es comprar u n ejemplar de los
P r o t o c o l o s d e l o s s a b i o s d e Sión, cuya falsedad tantas veces se ha demos-
trado. La editorial especializada en la publicación de las obras del ex-policía
julián Carlavilla del B a r r i o («Mauricio Karln), la Editorial Nos, ha publicado
Últimamente una nueva edición.
645. La voz d e España, Bilbao, 21 de junio de 19 38.
646. ABC, Sevilla, 2 5 d e junio de 1938.
6 17. U n i d a d , periódico falangista de San Sebastián. citado en Euzko-Deya, 2 1
de agosto de 1 9 38, p. 4.
648. A B C , Sevilla, 20 de julio de 1938, p. 15.
649. E u z k o - D e y a , París, 21 de agosto de 1938.
650. E l c o r r e o e s p a ñ o l ; E l p u e b l o vasco, Bilbao, artículo firmado p o r
P. de Oliver. 30 de julio d e 1938.
651. Eduardo Aunós, m i n i s t r o del general P r i m o d e Rivera y m i n i s t r o de justicia
de Franco, que supervisó la publicación de la primera edición de C a u s a g e n e r a l ,
rinde homenaje a Goebbels en u n articulo publicado en A B C , de Sevilla, el 21 d e
julio de 1938, titulado «El N u e v o Talmud», es decir, las obras de Marx. Franco,
el caballero cristiano, convencido de que los nazis iban a dominar Europa durante
NOTAS 652 a 666

muchas generaciones, denunciaba en su discurso del 19 de mayo de 1 9 3 9 «el


espíritu judáico que permitía la alianza del gran capital con el marxismo...»
(Palabras d e l Caudillo, tercera edición, (Madrid, 1943), p. 102. Es evidente
que si Hitler hubiera ganado la guerra los franquistas estarían deseosos de seguir
su ideología. Ahora bien, Hitier no ganó la guerra, y en 1 9 4 7 Franco aseguraba
a uno de sus partidarios americanos que había procurado ayudar a miles de niños
judíos durante la guerra (Franco ha dicho, primer apéndice, Madrid, 1949,
p. 159-1 60) y declaraba ante la prensa inglesa que en las posesiones y protecto-
rados españoles los judíos habían gozado de ayuda y pro:ección (Franco ha
dicho, segundo apéndice, Madrid, 1951, p. 79). Si Hitler estuviera vivo hoy
día, seguramente demostraría que durante la guerra salvó la vida a un judío.
652. Euzko-Deya, Paris, 3 de julio de 1938, p. 3.
653. Ibid. Véase nota 585.
654. Ibid.
655. Ibid.
656. Ibid.
657. Ibid.
658. Le F i g a r o l i t t é r a i r e , Paris, 4 de mayo de 1963.
659. Ibid.
660. Ibid.
661. Ibid.
662. Los rusos, l o mismo que los americanos, han comprendido que el único
imperio estable es el que está construido sobre una masa continental. La desagre-
gación de los imperios inglés y francés confirma esta opinión. A l terminar la
segunda guerra mundial, Rusia ocupó los países vecinos y no trató de conseguir
posesiones lejanas. Albania, país con el que no tenía fronteras comunes, ha sido
abandonado sin lucha. Desde un punto de vista psicológico, el pueblo americano
considera difícil que los lejanos Alaska y Hawaii formen parte de la Unión.
663. Esto habría podido acarrear algijn derramamiento de sangre. Resulta
interesante analizar el proceso mental por el que los franquistas consideran que
es una atrocidad sin nombre matar a un hombre para derribar a Franco, mientras
que es perfectamente respetable matar a medio millón para ponerlo en el poder.
664. Le Figaro l i t t é r a i r e , Paris, 4 de mayo de 1 963, p. 22.
Mauriac siempre ha insistido en la legitimidad de la República. En el prólogo
a la segunda edición de Le d r a m e d'un peuple incompris, escribía Mauriac:
«Qu'il me soit permis seulement d'attirer I'attention du lecteur catholique sur
un point de doctrine: les chrétiens doivent I'obéissance au pouvoir établi, Iégal,
aussi faible et aussi mauvais soit-il; or, tous les ambassadeurs étrangers étaient
accrédités aupres du gouvernement de Madrid.» (p. 3.)
665. Salió de Palma el 27 de marzo de 1937.
Béguin, Albert. Bernanos p a r l u i - m e m e (París, 1961), p. 92
666. Bernanos, Georges. Les grands c i m e t i e r e s sous l a l u n e (Paris, 1938).
«II ne rn'appartient pas d'analyser ici cette oeuvre de colere. ]e crois sou-
ligner pourtant que pas un seul dkmocrate, pas meme Fran~oisMauriac, ne sera
allé aussi loin e t d'une f a ~ o naussi absolue dans la condamnation de I'imposture
NOTAS 667 a 680

franquiste. II est remarquer en o u t r e que la campagne de Ternps présent


contre la guerre civile ne prendra t o u t e sa vigueur qu'aprks la publication des
Grandscimetieres.»XavierGrall: Mauriacjournaliste(París, 1960) p. 21-22.
667. Bernanos, Georges. A Diary of My Times. En las dos ediciones, de Nueva
Y o r k y Londres, se utilizó la misma composición. La traducción de Pamela
Morris acorta considerablemente el original francés.
668. Bernanos, Georges. Scandale de la v6rit6 (Parls, 1939).
669. LUSGE, p. 43-44.
670. Scandale de la vérité, p: 65.
e t ces massacres eux-memes, nul n'ignore qu'ils furent le fait d'organi-
<c..
sations anarchistes ou fourmillaient les agents provocateurs, rendues maitresses
de la rue grace a la trahison simultanée de la police e t de la tr0upe.n
671. Les grands cimetieres sous la [une, p. 132.
672. Scandale de la vérité, p. 65.
673. Montero, p. 764.
Esto n o quiere decir que perecieran a manos de los republicanos. Bernanos,
en Les grands cimetieres sous la lune, habla de un capellán español, «recruté
sur place, t o u t culottk, t o u t botté, la croix blanche sur la poitrine, les pistolets
i la c e i n t u r e , ~que ayudaba al infame Conde Rossi en sus crímenes y que, según
cuenta. fue fusilado mas tarde p o r los militares rebeldes (p. 131).
674. LUSGE, p. 44. Cuando Calvo Serer habla de «personas singulares» se
refiere probablemente a gente como el «conde Rossi» (Bonaccorsi), muy útiles
en aquellos tiempos y que todavía siguen siéndolo ahora para cargar con todos
los pecados (véase nota 6 1 5). Prospettive, p. 15. reproduce una carta del arzo-
bispo José, obispo de Mallorca, dirigida a Bonaccorsi el 1 6 de septiembre de
1937, dándole las gracias p o r su ayuda en la «liberación» de Mallorca. Entonces
ningún franquista tenía al conde Rossi p o r «singular». Véanse notas 275, 6 1 5.
675. LUSGE, p. 44; Les grands cimetieres sous la lune, p. 99.
676. LUSGE, p. 44.
677. Una relación parcial de los últimos días de Companys se encuentra en la
obra de Angel Ossorio, Vida y sacrificio de Companys (Buenos Aires, 1943),
p. 261-271.
Véase p. 44-49, Appeasement's Child, p o r detalles del periodo. Cuando
cayó Francia en poder de los nazis, Serrano Suñer envió bandas franquistas para
buscar, como buitres, en el país derrotado, víctimas para los pelotones de
ejecución en Esparia. Una de ellas, encabezada p o r Urraca Pastor, encontró a
Companys en La Baule (Vendée) y ios alemanes l o entregaron a los franquistas
contra la firma del encargado de negocios de lakmbajada de Franco eri París.
678. Poco se sabe acerca de la muerte de Peiro! En el prefacio de su libro,
Problemas y cintarajos, reimpreso en Rennes, Francia, en 1946, se dice tan
sólo que fue detenido p o r la Gestapo en Francia y ejecutado en Valencia el
24 de julio de 1 9 4 2 (p. 8-9).
679. Largo Caballero, Francisco. Mis Recuerdos (Méjico. 1 9 5 4 ) p. 228-31 7.
680. Largo Caballero, p. 298.
NOTAS 681 a 689

También dice que muchos antiguos miembros de las Brigadas Internacio-


nales estuvieron en Oranienburg, p. 292.
681. Bernanos, Georges. Réflexions sur l e cas de conscience frangais
(París, 1945), hoja n." 18. Este folleto era en principio el texto de una conferen-
cia pronunciada en Río de Janeiro el 15 de octubre de 1943, y demuestra hasta
que punto la cuestión española seguía ocupando el pensamiento de Bernanos.
En 1942 escribía en L e t t r e a u x Anglais: «Du meme coup, 6 Anglais, votre
dkfection a failli enchainer I'Eglise une autre espece de monstre, la Dictature
cléricale espagnole, la Terreur Noire, toute la cruauté et toute la tristesse de
I'Enfer, la haine de I'homme offerte en hommage au Dieu fait Homme. le sang
du p k h e u r substitué dans le calice ineffable au sang de I'Agneau qui le redime,
le Christ remis sous le joug de I'ancienne lo¡.» (Citado por Robert Speaight en
Georges Bernanos, p. 194.)
N o he encontrado ningún caso donde el gobierno de Vichy haya entregado
legalmente un republicano español a los franquistas, ya sea en Francia o en
Africa del Norte francesa, a pesar de los esfuerzos diarios de Serrano Suñer y
de su policia por conseguir mas víctimas para sus prisiones y sus pelotones de
ejecución. Los casos conocidos de Cornpanys, Peiró, Zugazagoitia, Cruz Salido
y Rivas Cherif, todos tuvieron lugar en la Francia ocupada, entre los alemanes y
los falangistas. Fran~oisPietri, embajador de Vichy en Madrid, escribió: K... il
a toujours été répondu négativement aux demandes d'extradition du gouver-
nement espagnol concernant les personnalités rouges réfugiées en France,
meme lorsque des demandes pouvaient se justifier par des motifs de droit
cornmun: vol, meurtre ou autres. Cette lutte a été spécialement dure, car
I'Espagne y apportait une insistance passionnée.~( L a vie d e l a France sous
I'occupation, p. 702.) Madariaga, sin embargo escribe: «After the collapse of
France, the Vichy Government began freely t o deliver Spanish political leaders
t o the Spanish Nationalist Government.» (Spain, 1942, p. 425; 1958, p. 558.)
682. El artículo del R.P. D u Passage, S. J. se publicó en Etudes el 20 de mayo
de 1938.
683. A D i a r y o f M y Times. ~Prefaceby the A u t h o r ~ .Desconozco donde
se publicó por primera vez en francés. El prefacio fue escrito en el mes de julio
en Toulon, y se publico en Londres en septiembre de 1938.
684. Scandale de l a vérité, p. 66.
685. Scandale de l a vérité, p. 67.
«j'aurais pu hésiter A traduire aussi nettement ma pensée, il y a six mois.
Mais au moment ot'~j'écris, Barcelone tombe.»
686. Euzko-Deya, París 16 de julio de 1939, p. 3.
687. Ibid.
688. ibid.
689. Les grands cimetieres sous l a lune.
«J'écris, en langage clair, que la Terreur aurait depuis longtemps épuisé sa
force, s i la complicité plus ou moins avouée. ou meme consciente des pretres
et des fideles, n'avait finalement réussi h lui donner un caractkre religieux.~
(P. 1 14;)
<<jobserve simplement que ce massacre de misérables sans défense ne
NOTAS 6 9 0 a 6 9 7

tira un mot de blame, ni meme la plus inoffensive reserve des autorités ecclé-
siastiques qui se contenterent d'organiser des processions d'action de gdces.»
(p. 109.)

Notas del capítulo 9

690. LUSGE, p. 49-51.


691. Véase nota 4 7 4 ( ?).
Los autores favorables a Franco mencionan frecuentemente a Aileen
O'Brien. Calvo Serer toma su referencia de Lunn ( A n d Y e t so New, Londres,
1958, p. 1 1 4-1 15), quien a su vez la toma de Kemp (p. 195-1 96). N o está
claro s i era de nacionalidad irlandesa o norteamericana.
692. Jane Anderson, la marquesa de Cienfuegos, pronunció conferencias y
escribió en favor de Franco en los Estados Unidos, a veces desde la misma tribuna
que Monseñor Fulton Sheen. Colaboraba en la cadena de Hearst y, en una reim-
presión de un artículo de T h e Catholic Digest, (St Paul, Minn) se la describe
como «the outstanding figure among world intellectuals». En el discurso que
pronunció en 1 9 3 7 en Nuremberg, con motivo del Día del Partido, Goebbels
citó por dos veces a Miss Jane Anderson, «war correspondent for t h e N e w
Y o r k american» ; durante la segunda guerra mundial los periódicos informaron
que era locutora en la radio de ~ o e b b d s Jane
. Anderson fue acusada de traición
en el District of Columbia en julio de 1943;,1a acusación fue abandonada el
27 de octubre de 1947, principalmente a causa de que las pruebas presentadas
eran insuficientes para satisfacer a las normas muy estrictas del Tribunal Supremo.
Se cree que actualmente reside en España.
693. Speaight, Robert. H i l a i r e Belloc (Londres, 1957).
La guerra de Espaiía se menciona en las páginas 464-465. «On the one hand,
~intenseindignation against the social injustice of a system under which a pro-
letarian mass were compelled by economic circumstances t o work under the
exasperating conditions of mechanized industry for the profits of interests with
whom the workers had no sufficient human bond»; on the other hand, «patrio-
tism, the traditions of an independent peasantry and, more important than
either, r e l i g i o n . ~p. 464. «For Belloc himself, the religious factor outweighed
...
al1 others » (p. 464.)
694. Spain, Londres, 2 de agosto de 19 38.
695. Rev. Charles E. Coughlin. A m I an anti-Semite? (Detroit, Michigan,
1939); del mismo autor: Why leave o u r o w n ? (Detroit, Michigan, 1939);
Father Coughlin's Friends, An Answer t o Father Coughlin's C r i t i c s (Roya1
Oak, Michigan, 1940).
Véase «Father ~ o u d l i nis a Cathoticn, por S.R. Herbert. Protestant
Digest, Nueva York, agosto-septiembre, 1940.
696. T h e N e w Y o r k Times, 2 de noviembre de 1962, p. 2. lnternational
edition.
697. Sir Arnold Lunn. M e m o r y t o M e m o r y (Londres. 1956).
Según la lista que se incluye en este libro, Sir Arnold ha escrito 47 libros,
la mayor parte sobre esqui y catolicismo.
NOTAS 6 9 8 a 706

698. Lunn, Arnold. Spanish Rehearsal [Ensayo español] (Nueva York,


1937). Además de la edición comercial inglesa hubo también una edición del
Right Book Club.
699. Lunn, Arnold. Spain a n d t h e C h r i s t i a n F r o n t (Nueva York, s. a,).
La mayor parte del contenido de ese libro se encuentra también en Spanish
Rehearsal.
700. Lunr, Arnold. T h c U n p o p u l a r F r o n t (Londres, s. a.).
«Reimpresión, con autorización del editor, de una serie de artículos de
The T a b l e t ~ ,incluidos más tarde en Spanish Rehearsal.
En junio de 1937, la Catholic Truth Society, de Londres, publicó este
mismo folleto, «with additions by the a u t h o r ~ . pero con el t i t u l o Spain:
T h e Unpopular Front.
701. En 1956, Lunn trataba de justificar su t i t u l o diciendo: «...the title,
Spanish Rehearsal, was prophetic, for the Red revolt which failed in Spain
was a rehearsal f w revolutionary movements which have already transferred
many countriesin Europeand AsiatoCommunistcontrol.»(Memory t o M e r n o r y
p. 142). Lunn tiene la memoria corta. Su intención en 1 9 3 7 era persuadir al
pueblo inglés de que una invasión roja la amenazaba si los republicanos españoles
ganaban la guerra. En Spanish Rehearsal escribía: «Let the reader ... not
forget that if Russia wins in Spain France will be the next objective, and if France
falls the Spanish war may be refought or, English soil.» (p. 12). La guerra de
España casi se volvió a repetir en suelo inglés, pero contra los aliados de Franco,
los nazis, y no contra los republicanos españoles, que si aun estaban en vida eran
partidarios de Inglaterra. En el folleto de Lunn Spain: T h e U n p o p u l a r F r o n t
leemos (p. 36) q u e el título original de Lunn para Spanish Rehearsal era
Spain Today, England T o m o r r o w . Es curioso como Lunn, l o mismo que
Campbell, se considera a s i mismo como profeta.
702. M e m o r y t o M e m o r y , p. 141.
A n d Yet s o N e w , p. 107.
Spanish Rehearsal, según la iiltima fuente, «was circulated t o every
Conservative M. P. and t o Conservative Political A g e n t s . ~Así pues, incluso
antes de Munich, los republicanos españoles eran víctimas de una conspiración
con vistas al apaciguamiento.
703. Lunn, Arnold. A n d Y e t so N e w (Londres, 1958).
704. Jerrold. Douglas. T h e lssues i n Spain. Dos artículos tomados de T h e
A m e r i c a n R e v i e w (Nueva York, 1937); del mismo autor: l m p r e s s i o n s and
Reflections. Tomado de The N i n e t e e n t h C e n t u r y a n d A f t e r (Londres,
1937). (Este artículo es el primero en la publicación de Nueva York).
Jerrold y otros católicos ingleses consiguieron el avión que llevó a Franco
desde las Canarias a Marruecos. Claro está que en este caso no se trataba de
«intervención extranjera». (Jerrold : G e o r g i a n A d v e n t u r e (Londres, 1937).
705. Joseph F. Thorning. W h y the Press f a i l e d o n S p a i n (Brooklyn, 1938);
del mismo autor: Proiessor de l o s Rios r e f u t e s h i r n s e l f (Nueva York, 1939)
( ? ) ; M e r c y a n d Justice ! (Nueva York, 1939) (?).
1
706. Joseph B. Code. T h e Spanish W a r a n d L y i n g P r o p a g a n d a (Nueva
York, 1938).
NOTAS 707 a 7 1 2

707. Desde 1 7 8 9 la Iglesia ha sido e l baluarte e u r o p e o d e l o r d e n establecido.


En 1 9 3 1 l l e g ó al p o d e r e n España u n g o b i e r n o anticlerical. Inmediatamente,
una p a r t e d e los españoles clericales y d e los m i e m b r o s d e l c l e r o e m p e z ó a
conspirar para d e r r i b a r al g o b i e r n o p o r medios violentos. ( B e r t r a n Güell,
op. cit. p. 8 1 - 1 11.) ( A c c i ó n E s p a ñ o l a , m a r z o 1 9 3 7 , Burgos, p. 5-1 8). A h o r a
bien, esta táctica d e la Iglesia resulta peligrosa. C ó m o es posible apoyar la
r e v o l u c i ó n e n España sin apoyar la r e v o l u c i ó n en todas partes ? A f i r m a n d o q u e
la r e v o l u c i ó n d e los clérigos i militares españoles n o era una r e v o l u c i ó n , s i n o
una m e d i d a defensiva c o n t r a u n g o b i e r n o ilegal. Esa f u e la base d e t o d a la propa-
ganda r e b e l d e d u r a n t e l a guerra.
708. S p a i n a n d t h e C h r i s t i a n F r o n t , p. 6.
709. T h e U n p o p u l a r F r o n t , p. 1 3 ; S p a n i s h R e h e a r s a l , p. 88.
710. S p a i n a n d t h e C h r i s t i a n F r o n t , p. 9.
7 1 1. S p a n i s h R e h e a r s a l , p. 141.
7 1 2. Venegas,José. L a s e l e c c i o n e s d e l F r e n t e P o p u l a r (Buenos Aires, 1 9 4 2 ) .
Este e s t u d i o d e las elecciones d u r a n t e la República Española es, c o n mucho,
el m e j o r q u e se conoce. Sin embargo, n o l o menciona n i n g u n o d e los autores
que han t r a t a d o ú l t i m a m e n t e d e esacuestión, n i siquierajerin Bécarud en su i n t e r -
pretación d e las elecciones republicanas ( L a D e u x i e m e R é p u b l i q u e E s p a g n o l e ,
1 9 3 1 - 1 9 3 6 , París, 1 9 6 2 ) . Venegas analiza cada elección del p e r i o d o republicano,
incluida la d e l 1 2 d e a b r i l d e 1 9 3 1 . N o hay n i n g ú n t r a b a j o comparable d e b i d o
a u n p a r t i d a r i o d e los rebeldes. El D i c t a m e n d e l a C o m i s i ó n s o b r e i l e g i t i -
m i d a d d e p o d e r e s a c t u a n t e s e n 18 d e j u l i o d e 1 9 3 6 (Barcelona, 1 9 3 9 )
n o es convincente, con sus testimonios d e tribunales militares, personalidades y
antiguos caciques. (Venegas, p. 35.) La mayoría de los trabajos franquistas s o b r e
las e;ecciones citan los testimonios d e A l c a l i Zarnora y L e r r o u x , dos amargados,
no tan desinteresados c o m o l o p r e t e n d e n sos partidarios. U n h o m b r e q u e estaba
en mejores condiciones q u e Alcalá Z a m o r a y L e r r o u x para estar al c o r r i e n t e d e
todos los decalles d e las elecciones d e 1 9 3 6 era P o r t e l a Valladares. el ~ r i m e r
m i n i s t r o q u e « h i z o » las elecciones (y las p e r d i ó ) ; en s e p t i e m b r e d e 1938'decía:
«Las elecciones realizadas e n f e b r e r o d c 1 9 3 6 con t o d o o r d e n d i e r o n el t r i u n f o
al Frente P o p u l a r ; t e n g o para a f i r m a r l o la a u t o r i d a d d e haber p r e s i d i d o aquel
gobierno. Ni u n s o l o d i p u t a d o d e las tendencias fascistas l o g r ó la elección. La
gestión electoral f u e reconocida p o r los partidos de la derecha c o m o una lega-
lidad d e su d e r r o t a . N o puede hablarse en justicia d e q u e se falseó el sufragio,
porque e l l o significaría u n alegre embuste. Estoy dispuesto a a f i r m a r l o e n t o d o
momento, para q u e la conducta d e cada cual quede en su lugar.» (Venegas, p. 34.)
C a t t e l l ( C o m r n u n i s m a n d t h e S p a n i s h C i v i l W a r , Berkeley, 1 9 5 6 )
insiste e n u n p u n t o decisivo: «ln t h e five m o n t h s b e f o r e t h e o u t b r e a k o f o p e n
hostilities t h e r e was l i t t l e m e n t i o n o f fraud by t h e R i g h t . ~(p. 37.) T a m b é n
Venegas p o n e d e relieve ese hecho. L a prensa católica d e t o d o el m u n d o recono-
ció la d e r r o t a ; la c o n t r o v e r s i a q u e surgiG después d e las elecciones n o e r a
contra las izquierdas, sino c o n t r a G i l K.obles, responsable d e l fracaso electoral,
Venegas cita diversas declaraciones d e M o n s e ñ o r Gustavo J. Franceschi, q u i e n
el i 8 d e j u n i o d e 1 9 3 6 escribía: «Todas las noticias q u e llegan d e España demues-
tran q u e las derechas f u e r o n derrotadas ante t o d o p o r sus divisiones Internas,
su inercia, su tardanza en resolver problemas fundamentales relativos a la v i d a
económica. p o r la i n c o m p r e n s i ó n d e q u e d i e r o n muestra la m a y o r p a r t e d e sus
NOTAS 713 a 719

dirigentes.» (p. 33.) Después de estallar la guerra la Iglesia t u v o que buscar


una justificación para su actitud en favor d e los rebeldes, d e Franceschi contra-
d i j o t o d a s sus afirmaciones anteriores a la guerra y sostuvo que las agencias de
prensa eran responsables d e su e r r o r ( E n e l h u m o d e l i n c e n d i o , Buenos Aires,
1938.) Véase nota 259.
7 1 3. Dahms n o está d e acuerdo, p e r o su disconformidad se basa en el artículo
d e Alcalá Zamora ( f o u r n a l d e Geneve, 1 7 d e enero d e 1 9 3 7 ) y en el D i c t a m e n
(véase la nota 71 2). Llama a Alcalá Z a m o r a testigo fidedigno «unverdachtiger»;
alguien tan poco al c o r r i e n t e de la Historia d e España n o debería escribir sobre
la guerra civil. Recomienda además la lectura d e la obra de Cattell, C o m m u n i s m
and t h e S p a n i s h C i v i l W a r (p. 37), p e r o éste n o sólo n o apoya a Dahms. sino
q u e rebate el testimonio d e Alcalá Zamora.
C o m m u n i s m a n d t h e S p a n i s h C i v i l W a r , p. 15-1 6, 3 5-38 ; Thomas,
p. 8 9 - 9 4 ; Broué y Témime, p. 61-62. E l g r a n e n g a ñ o , p. 20. Luego pasa
Bolloten a la relación de los pecados d e las derechas españolas y saca laconclusión
d e que «Debido, en gran parte, a las razones mencionadas, se p r o d u j o la victoria
del Frente Popular en f e b r e r o d e 1 9 3 6... » p. 22.

71 4. Seco Serrano.
«Frente al haz apretado d e proletarios e izquierdistas, las derechas no
lograron unificarse ni-lo q u e es peor- despertar el entusiasmo d e los votantes ...
Pero la f o r m a en que se l l e v ó a cabo la campaña electoral desorientó a la opinión
d e derech as... La o p i n i ó n de derechas se e n c o n t r ó desorientada ...
La labor
seguida desde e l Ministerio d e la Gobernación p o r Portela, para asegurar un
...
t r i u n f o centrista. fue desastrosa Por o t r a parte, el cálculo sobre las fuerzas
d e las derechas, resultó también fallido. N i las izquierdas eran tan débiles como
las creyó Portela, n i las derechas tan fuertes.» p. 127-1 28.

71 5. El g r a n engaño, p. 20. T o d o este capítulo es u n ataque c o n t r a las dere-


chas españolas.

7 1 6. Esto es especialmente c i e r t o e n el caso de los carlistas. Véase Lizarza


Iribarren, M e m o r i a s d e l a c o n s p i r a c i ó n , 1931-1 936, Pamplona. 1954.
A c c i ó n E s p a ñ o l a fue creada para d e r r i b a r violentamente a la República (Bertran
Güell, op. c i t . p. 81-83). También los falangistas pretenden que el 1 6 d e julio
d e 1 9 3 5 estaban preparados para la sublevación (Francisco Bravo, p. 159).
Calvo Sotelo fue a Roma en 1 9 3 3 para v e r a Mussolini y ponerse d e acuerdo
sobre la posible ayuda diplomática y m i l i t a r en caso d e alzamiento (José Maria
Yanguas Messia, L a v i d a y l a o b r a d e José C a l v o S o t e l o , Madrid, 1942,
p. 1 1 5.)

7 1 7. S p a n i s h Rehearsal, p. 1 37-1 38.


7 1 8. Thomas, p. 607.
71 9. El aeroplano que había d e llevar a Franco de Canarias a Marruecos salió
d e Inglaterra para llevar a cabo su misión e l 1 1 d e julio, y Calvo Sotelo fue
asesinado el 1 3 de julio. (Thomas, p. 1 1 9. 124). Douglas J e r r o l d t o m ó las dispo-
siciones finales relacionadas con el vuelo c u a t r o días antes de la m u e r t e de
Calvo Sotelo (Douglas Jerrold. G e o r g i a n A d v e n t u r e , Londres, 1937, p. 373).
NOTAS 7 2 0 a 7 2 2

720. Communism and the Spanish C i v i l War, p. 38-43.


721. El gran engaño, p. 97.
722. Las acusaciones de que las izquierdas españolas prepararan una insurrec-
ción para la primavera de 1 9 3 6 y que, p o r l o tanto, la sublevación de los gene-
rales sólo t u v o p o r objeto impedir dicha insurrección de las izquierdas, se basan
p o r l o general en cuatro «documentos». En p r i m e r lugar, hay que insistir que
dichos «documentos» n o son tales «documentos», en la acepción corriente de
la palabra. Los propagandista d e Franco han mostrado fotocopias solamente de
los tres primeros. Se trata d e textos mecanografiados en papel corriente, sin
membrete y sin firma. Es imposible afirmar fiada acerca de la identidad del autor
n i sobre la fecha y lugar d e redacción.
Los «documentos» son:
l. lnforme confidencial n.» 3. lnstrucciones y consignas para u n levanta-
miento de las izquierdas en Madrid. camuflado en sublevación fascista, que había
de llevarse a cabo e n t r e el 1 0 de mayo y el 29 de junio de 1936 (en l o sucesivo
l o llamaremos «Documento l.)
II. lnforme confidencial n.O 22. (u 11). Nombres de los miembros del
gobierno revolucionario, y d e las autoridades provinciales y militares, que han
de f o r m a r l o que el documento llama «Soviet Nacional» así como una evaluación
de las fuerzas comprometidas en l o que el documento llama «el movimiento
subversivo». El presidente es Largo Caballero, y los otros miembros pertenecen
a la CNT. al Partido Comunista, a la III Internacional y a las tendencias Largo
Caballero y Prieto del Partido Socialista. Se fija la fecha para e n t r e el 1 1 de
mayo y el 2 9 de junio (En l o sucesivo. documento 11).
III. lnforme secreto sobre una supuesta reunión celebrada en Valencia el
16 de mayo de 1 9 3 6 y a la que asistieron u n delegado de la III Internacional,
delegados espaBoles que acababan d e regresar de Francia de entrevistarse con
Thorez y delegados d e los sindicatos franceses, «acordándose realizar en los
países y conjuntamente u n movimiento revolucionario para mediados del mes
de junio». Se dice que dos delegados soviéticos asistieron a la reunión de
Valencia. El informe anuncia que se ha previsto celebrar o t r a reunión en
Madrid el día 1 0 de junio, estando invitados los comunistas franceses Thorez
y Cachin, el socialista francés Auriol, el representante de la 111 Internacional
D i m i t r o v y socialistas, comunistas y anarquistas españoles (En l o sucesivo.
documento 111).
IV. lnstrucciones generales para la «neutraliza.ción» de u n ejército y d e
sus oficiales (En l o sucesivo, documento IV).
Los documentos de mayor difusión son los I y I l ; el III era menos conocido
y el IV casi nada. Se puede v e r que los documentos I y II son específicamente espa-
ñoles, el documento III es francés, español y del K o m i n t e r n y el IV es u n docu-
mento general.
En p r i m e r lugar, vamos a estudiar la difusión de esta propaganda fuera de
España. El p r i m e r o que se publicó fue el documento 1, en el semanario Gringoire
de París, publicación d e extrema derecha que tiraba más de medio millón de
ejemplares, con fecha 9 de octubre de 1936, según jacques Bardoux. Este
volvió a reproducir dicho documento en u n artículo de la Revue de Paris de
enero de 1937, y en su l i b r o Le chaos espagnol: Bviterons-nous la conta-
NOTA 722

g i o n ? (París, 1937). traducido al inglés, también en 1937, con el t í t u l o de


Chaos in Spain.
En abril d e 1937, Couglas Jerrold, tal vez el p r i m e r extranjero q u e inter-
v i n o en la guerra civil española, publicó u n artículo en la prestigiosa publicación
inglesa T h e N i n e t e e n t h C e n t u r y a n d A f t e r y en la también mensual revista
americana fascista, T h e A m e r i c a n r e v i e w , d e Nueva York, en el que se refería
a los documentos 1, 11, 111, dando extensas citas del I y del III. Hablando de los
planes detallados para «a communist rising i n Spain i n June o r July» d e 1936,
afirma: «Those plans have been f o r some months i n t h e possession of t h e Sala-
manca Government and t h e documents containing t h e m are familiar t o many
journalist i n this c o u n t r y [cngland]».
Aproximadamente al mismo t i e m p o salieron a la l u z p o r p r i m e r a vez las
fotocopias d e los documentos 1, II, y III en el R o t b u c h ü b e r S p a n i e n , publicado
en 1 9 3 7 en Berlín p o r el A n t i - K o m i n t e r n , en dos ediciones p o r l o menos,
con 1 0 0 0 0 0 ejemplares en total. El R o t b u c h n o menciona el origen de los
«documentos». Cada t e x t o constaba d e una sola hoja mecanografiada. Probable-
mente esta versión fue la q u e c i t ó Goebbels en N u r e m b e r g en su discurso del
Día del Partido d e 1 9 3 7 (p. 8), que era sencillamente una larga exposición de la
teoría de que la guerra civil española había sido provocada p o r los comunistas.
También a primeros de 1 9 3 7 , Cecil Gerahty, corresponsal del D a i l y Mail,
en su l i b r o T h e R o a d t o M a d r i d , publicó la traducción, hecha según dice p o r él
mismo, de los documentos I y II (aunque los t i t u l a 4 o n f i d e n t i a l lnformation
N O 2 and N O 3» que pretende fueron ha!lados e n el c e n t r o comunista d e La

Línea (p. 214-21 9). Gerahty afirma:


«This document was t y p e w r i t t e n o n five sheets o f paper and is a clear
statement o f t h e p l o t which t h e Syndicalist and Anarchists w e r e o n t h e p o i n t of
p u t t i n g i n t o execution w h e n Franco forestalled t h e m by a f e w days o r perhaps
even b y a f e w hours.» (p. 2 1 8).
Gerahty n o nos dice cómo unos documentos «sindicalistas» y «anarquis-
t a ~ »podían hallarse en u n c e n t r o comunista, aunque los escritores fra~quistas
c o m o Gerahty n o suelen ser m u y precisos cuando emplean apelativos políticos
de izquierdas ; las palabras «comunista» «anarquista», «sindicalista», «mar-
xista» y «de izquierdas» son intercambiables. La traducción que da Gerahty de
estos «documentos» difiere d e las demás conocidas, p o r q u e en 21 documento
II se incluye la p r i m e r a parte del l. Más adelante en 1 9 3 7 , A r n o l d Lunn, en
S p a n i s h Rehearsal, cita a Gerahty a propósito del «Documento secreto»
y afirma: «Several o t h e r copies of this document have since been discovered.))
Jacques Bardoux presentó más pruebas d e la conspiración comunista en la
R e v u e d e s d e u x m o n d e s del 1.0 d e o c t u b r e de 1937, y en o t r o folleto S t a l i n e
c o n t r e I ' E u r o p e : L e s p r e u v e s d ' u n c o m p l o t c o m r n u n i s t e (París, 1937).
En esta ú l t i m a o b r a da los textos español y francés de los documentos 1, 11, 111,
y IV. C o m o introdución a los documentos I y II escribe:
d e document est parvenu i Londres par voie anglaise. II a e t é copié en
juin 1 9 3 6 dans les bureaux de I'Union Générale des Travailieurs, a Madrid,
section socialiste de I'unité o u v r i e r e réalisée par la 111 Internationale. II a été
communiqué en aout 1 9 3 6 a plusieurs gouvernements étrangers, notarnment au
Saint-Siege. Trois autres exemplaires q u i contiennent d e Iégeres différences
dans le t e x t e e t d o n t j'ai le t e x t e dans m o n dossier, o n t é t é trouvés dans les
archives des centres communistes a Lora del Río, p e t i t e ville d e la province de
NOTA 722

Séville, dans u n village de la province de Badajoz e t la Línea, pres de Gibral-


tar.» (p. 1 0.)
(Resulta difícil comprender p o r qué razón Bardoux, en su segundo panfleto
sobre la guerra de España, n o hace mención alguna del ejemplar del documento 1,
que se suponía hallado en Mallorca, publicado p r i m e r o en G r i n g o i r e y más
tarde p o r el p r o p i o Bardoux. i Es u n olvido ? i O bien tenía algún m o t i v o para
dudar de la «autenticidad» d e ese ejemplar concreto y para fiarse más de los
textos ingleses ?).
Bardoux publicó también el documento 111, con esta introducción:
«Ce document - -
d o n t j'ai v u la photocopie est parvenu 5 Londres e n
aout 1 9 3 6 , par voie anglaise. II a é t é copie en juin 1 9 3 6 i Madrid, dans les
bureaux de I'Union Générale des Travailleurs...» (p. 27).
Es especialmente significativo el hecho de que las fotocopias publicadas p o r
los nazis en e l R o t b u c h y el t e x t o de Bardoux son d e la misma procedencia,
puesto que cada e r r o r de máquina o de i m p r e n t a del documento nazi se
encuentra exactamente reproducido en el t e x r o d e Bardoux. (En la versión
de Bardoux del documento III los nombres de siete personas pasan d e u n párrafo
a o t r o , pero esto tal vez sea u n e r r o r de edición).
Asimismo, Bardoux r e p r o d u j o el t e x t o del documento IV, con la siguiente
introducción:
«La date d e ce bréviaire communiste est connue: avril 1936. Le lieu de
rédaction est également connu: Paris. Les auteurs d e ce manuel sont connus: les
services techniques d e la section frangaise, assistés d'experts russes envoyés de
Moscou. Rédigées en frangais, les instructions f u r e n t traduites en espagnol e t
expédiées a Madrid.» Excepto una versión, m u y cambiada, debida a Manuel
Aznar (véase más adelante), n o conozco ningun o t r o texto.
Los «documentos secretos» se siguieron utilizando en 1938. R o b e r t
Sencourt, refiriéndose a la milicia republicana antes de empezar la guerra.
escribía:
«These militiamen o f t h e revolution w e r e instructed regularly and w e r e
strongly armed. They w e r e so thoroughly organized t h a t i n j u l y 1 5 0 000 shock
troops w e r e already trained, w i t h a f u r t h e r reserve o f a hundred t h o u s a n d . ~
C o m o fuente de esa increible afirmación «histórica», Sencourt menciona la
carta colectiva d e los obispos españoles, que a su vez está inspirada en el docu-
mento II. Los Amigos de la España Nacional publicaron en 1938, en Londres.
un f o l l e t o t i t u l a d o E x p o s u r c of t h e Secret Plan t o E s t a b l i s h a S o v i e t in
Spain. En él se incluyen fotocopias de los documentos I y II, que se pretende
fueron hallados en L o r a del Río, provincia de Sevilla. Segun declara dicho panfleto,
después de empezar la guerra se encontraron más copias en Palma d e Mallorca
(el documento d e Gringoire), en u n pueblo cerca d e Badajoz y e n La Línea.
Como ya se v i o en las fotos del Rotbuch, cada «documento secreto» consta da
una sola página, aunque los de Lora del Río son d e página y media, ocupando dos
documentos tres páginas. Teniendo en cuenta q u e la fecha de redacción de los
dos documentos n o es la misma, esa disposición del t e x t o mecanografiado n o
contribuye a garantizar su autenticidad. O t r o detalle sorprendente de los ejem-
plares de Lora del Río es qLie n o llevan la mención «secreto» n i «confidencial».
como la llevan los documentos del R o t b u c h .
Cecil Gerahty volvió a la carga en 1938, escribiendo Spanish Arena en
colaboración con W i l l i a m Foss. A h o r a bien, en ese libro, los autores descartan
N O T A 722

completamente el documento que según Gerahty se encontró en La Línea y


utilizan la versión de Mallorca publicada en G r i n g o i r e y tomada del libro de
Bardoux Chaos i n Spain ; versión ésta que a su vez Bardoux deja de lado.
inexplicablemente, por ciertos «documentos» que encontró en Inglaterra.
i Que documentación halló Bardoux en Inglaterra ? Muy probablemente l a
que iba a utilizar Arthur F. Loveday, hombre de negocios inglés, antiguo presi-
dente de la Cámara de Comercio Británica en España y periodista aficionado,
quien en 1 9 3 9 publicó un libro titulado W o r l d W a r inSpain. Loveday concede
mucho valor como pruebas a los documentos 1, II y III. Escribe que:
«The secret document detailing the instructions and outlining the proce-
dure for the proletarian rising... was stolen from the anarchist headquarters
and a copy brought t o England by writer of this history in June, 1 9 3 6... Subse-
quently, during the course of the war, copies of it were found at Communist-
Socialist headquarters in Majorca. Seville and Badajoz,after their capture by
General Franco's Army.» (p. 55-56).
En la página 1 0 3 afirma que:
«a copy of the document was first discovered in Spain and brought to
England in June, 1 9 3 6 by the a u t h o r . ~
En el apéndice II incluido en dicho libro da otra versión acerca del origen
de los «documentos». Dice que copias de los tres documentos:
«carne from the files of the communist headquarters in Spain, and were
brought t o England in June 1936, by the author of this b o o k . ~(p. 176).
En ese apéndice localiza las otras copias de los documentos I y II de manera
algo distinta, y escribe que se encontraron en los siguentes lugares:
A. En Palma de Mallorca, entre los docurnentos abandonados por el coman-
dante Bayo, jefe de la fracasada expedición republicana a Mallorca, que tuvo
lugar en agosto-septiembre de 1 936.
B. En el centro comunista de Lora del Río, provincia de Sevilla.
C. En el centro comunista de un pueblo cerca de Badajoz.
D. En el centro comunista de La Línea, cerca de Gibraltar.
(Esas localizaciones corresponden más o menos a las que se indican en el
panfleto Exposure o f t h e Secret Plan t o Establish a Soviet i n Spain.)
Diez años después Loveday escribió otro libro sobre la guerra civil, Spain
1936-1948, C i v i l w a r and w o r l d war. En él menciona un tercer origen de
los documentos:
...
«...the secret document was stolen from the anarchist headquarters: a
copy was received in England by the writer of this history in june 1936, a rnonth
before the civil war broke out and handed Ito the British Foreign Office, who
curiously enough rejected it. Subsequently, during the course of the war, copies
of it were found at communist-socialist headquarters in Majorca. Seville and
Badajoz, after their capture by General Franco's army and their authenticity
was proved and accepted generally.~(p. 48).
Y en la página 100, escribe:
«A copy of the document was first discovered in Spain and received in
England in ]une 1936, by the author and given t o the British Foreign Office,
which foolishly rejected it».
Sin embargo, en el apéndice II de dicho libro, Loveday da una cuarta ver-
sión sobre la procedencia de los tres docurnentos, diciendo que:
«were obtained surreptitiously from the fila of the communist headquar-
NOTA 7 2 2

ters in Spain, and were received in England in June 1936, by the author of this
b w k x (p. 51).
Puesto que Loveday. uno de los principales defensores de los ~documen-
tos», si no el' principal, .da cuatro versiones distintas acerca de su origen (dice
que son de procedencia comunista; de procedencia anarquista; los trajo él
mismo a Inglaterra; se los enviaron a Inglaterra), podemos concluir que en
realidad ignora su procedencia.
Si los «documentos secretos», cuyas fotocopias vio Bardoux en Inglaterra
con sus propios ojos, son los de Loveday, la explicación que da aquél sobre su
procedencia, distinta de la de éste, representa una quinta versión.
O t r o que también utilizó los documentos I y II de Loveday fue el propa-
gandista de derechas americano Merwin K. Hart, que publicó una traducción
de los «documentos» de Lora del Río en su libro America, L o o k a t Spain,
(Nueva York, 1939).
La campaña de propaganda organizada alrededor de estos «documentos»
fue menos intensa en España misma que en Inglaterra y Francia. A l principio de
la guerra E l d i a r i o palentino, de Palencia. publicó la mayor parte de los docu-
mentos I y II, suprimiendo algunos nombres y cifras por razones de seguridad.
La presentación de los «documentos» dice:
«Entre las informaciones que esta mañana se facilitaron a los periodistas
en el despacho oficial del Gobernador Civil de la Provincia, figura una muy
detallada referente a los planes, movimientos, y proyectos de represión, cuyos
detalles se han completado por medio de documentos confidenciales encontrados
en los registros practicados hace días en los domicilios de significados extremistas
de nuestra población. Para que se vea el alcance que el movimiento extremista
de izquierdistas había de tener en toda España copiamos a continuación el docu-
mento confidencial número 3 que se nos ha facilitado por el general señor
Ferrer, al hacer información esta mañana en el Gobierno Civil.»
Esta historia se publicó también en E l d i a r i o d e N a v a r r a del 8de agosto
de 1936, y, según l o afirman G. Orizana y M. Liébana en su libro E l m o v i -
m i e n t o nacional (Valladolid, 1937), fue reproducida en otros muchos perió-
dicos de la zona nacional. Dichos autores transcriben la copia publicada en Palen-
cia (p. 95-99), con esta prudente introducción:
«Yo no quito ni doy fe al documento, pero l o copio para el que quiera
leerlo.»
(Es importante la afirmación de Orizana y Liébana: «Claridad trató de
desvirtuar la información ridiculizándola». Mis adelante volveremos a referir-
nos a ella.) También en 1937, la Carta Colectiva de los Obispos Españoles,
escrita por el Cardenal Gomá, utiliza como fuente de información los documentos
I y II. pero sin decirlo. En 1939, la Editorial Nacional (Establecimiento oficial),
de Bilbao, tradujo del inglés el panfleto Exposure o f the Secret Plan t o Esta-
blish a Soviet i n Spain. Resulta curioso que ésta sea la primera vez que se
hace referencia en ~spañaal «documento secreto>>hallado en Lora del Río. en
un pueblo cerca de Badajoz, en la Línea o en Mallorca.
En los trabajos sobre la guerra civil, publicados en España después de ter-
minado el conflito persiste la idea fundamental de la existencia de una conspi-
ración comunista, aunque sin gran precisión es los detalles. En 1940, L a h i s t o r i a
de l a Cruzada nacional citaba en su totalidad los documentos I y II y gran
parte del III; hay algunas diferencias en el texto en relación con las otras ver*
NOTA 722

sione s conocidas, pero son de poca importancia. N o se dice nada sobre la proce-
denci a de los «documentos», ni tampoco sobre los ejemplares hallados en Lora
del R ío, Mallorca, La Línea o cerca de Badajoz. Se da simplemente esta explica-
ción:
«La revolución está articulada en unos documentos que circulan entre las
organizaciones marxistas» (Vol. II p. 509-51 0).
En 1957, Díaz de Villegas utilizó datos tomados en los documentos I y II,
pero sin nombrarlos (p. 42-44). En 1939, el policía y luego historiador Comín
Colomer incluye una extensa cita del folieto inglés Exposure o f t h e Secret
Plan t o Establish a Soviet i n Spain en su H i s t o r i a secreta de l a segunda
república, p. 466-471. (Garcia Arias cita detalles de los documento II. y III,
dando como fuentes Díaz de Villegas y Comín Colomer.)
Manuel Aznar, en su ~ i s t o r i am i l i t a r de l a g u e r r a de España, cuya
primera edición se publicó en 1940, no menciona los documentos 1, II y III,
p e r o reproduce una versión revisada del documento IV (p. 26-29). Aznar
afirma:
«Hay un documento muy interesante de esa época a que me refiero. Es
como si dijéramos, la orden general de operaciones que dictó Moscú cuando ya
faltaban pocos días para el desencadenamiento de la ofensiva nacional. Ese
documento fue repartido a todas las células comunistas de España, el día 6 de
junio de 1936, (p. 46-47).>
El documento que cita Aznar difiere considerablemente del de Bardoux,
a pesar de que éste reproduce un documento que pretende haber recibido de
España. La versión de Aznar lleva una introducción con muchas referencias a
grupos y movimientos políticos españoles, con el fin de acentuar su carácter
español, pero faltan los seis últimos párrafos del texto de Bardoux. En realidad,
en este último texto no hay referencias españolas, a no ser las expresiones
«Guardia Civil>> y «Guardia de Asalto)). Según Aznar, el «documento» Ilegóa
España en junio de 1936, mientras que el titulo de la versión de Bardoux indica
claramente «Instrucciones dadas en el mes de abril de 1936 para preparar l a
revo lución española.» (Staline contre I'Eiirope, p. 18.)
Loveday y Bardoux han insistido en la validez de los «documentos secre-
tos» más que otros autores. Loveday, refiriéndose a los documentos I y II,
escri bia en 1937: «There need no longer be any doubt about it in the minds of
stud ents of historyx (p. 55), dice cthe interna1 evidence of the document's
auth enticity is so great as t o be overw h e l m i n g ~(p. 56); lcs califica de econclu-
sive evidence of Communist-Soviet influence and intervention in Spain~, e
insiste en que «the historian cannot any longer reject ¡t.» (p. 102) En \a última
edición ampliada de su obra, Loveday repite las tres primeras afirmaciones
(p. 48-49, 100).
También Jacques Bardoux está seguro del valor de sus «documentos».
Escribe: «Voici trois pieces dont j'ai vu la photocopie A Londres et dont j'ai
vérifié I'authenticité~(Staline c o n t r e I'Europe, p. 10).
Pero Bardoux tiene todavía menos derecho que Loveday a pretenderse
seguro de lo que dice, puesto que solamente ha visto fotografías de unos textos
mecanografiados que, incluso siendo originales, no habrían convencido a ningún
t r i b un al que exigiera las pruebas más elementales. Bardoux declara que se envia-
ron co pias de los documentos I y II a la Santa Sede, como si el hecho de presen-
NOTA 7 2 1

tarlo en el Vaticano bastara para que un documento falso se volviera verdadero


milagrosamente.
Desde que acabó la guerra. cuatro competentes críticos de fuera de Espaiia
han intentado verificar los «documentos secretos»: Madariaga. Cattell. Bolloten
y Thomas.
Cattell, analizando los cuatro documentos. estima que los documentos
1 y II forman en realidad uno solo. Sobre esos documentos dice:
«It is significant that. though the document was said t o have been found
early i n the war. it was not published until the summer of 1937. It is also per-
haps significant that the contents of the document were made known t o the
British government, which did not consider them important enough even t o
communicate t o the Spanish g0vernment.B ( C o m m u n i s m a n d t h e Spanish
C i v i l W a r , p. 42).
Sobre los documentos III y IV escribe Cattell:
«The authorities using thése documents do not indicate how they were
..
discovered o r how their validity can be checked. Since no proof whatsoever has
been brought fortn t o support the origin of the documents, they must be disre-
garded as evidence in the case» (lbid).
Como hemos visto. los documentos se publicaron antes del verano de 1937
y, como veremos, el gobierno inglés tenia sus motivos para no comunicárselos al
gobierno español. Asímismo, Loveday menciona la procedencia del documento
lll, la misma que la de los documentos l y 11, y Bardoux cita la del documento IV.
Ninguna resulta convincente, aunque fueran propuestas. Cattell es más duro
en su análisis político:
«Up t o this point, the specific evidence investigated would not lead t o a
conclusion that there had been a Communist plot t o seize power. A considera-
tion of the general Russian policy at this time equal!y reveals the impossibility
of such a plot.» (Ibid).
Bolloten, refutando las acusaciones de conspiración comunista, se refiere
a la H i s t o r i a m i l i t a r d e l a guerra, de Aznar (p. 25-30) y al folleto Exposure
of the Secret Plan t o Establish a Soviet i n Spain, y concluye:
«Es evidente que si hubiesen intentado establecer dicho régimen, habrian
arruinado las esperanzas del Komintern en un acercamiento con las potencias
occidentales. Por esta razón, sin hablar del hecho de que ciertamente no poseían
la fuerza necesaria. el cargo puede ser desechado» (Nueva York, p. 97, Barce-
lona, p. 1 19, Méjico, p. 98 n.)
Madariaga y Thomas opinan de o t r o modo. En su segundo libro Loveday
cita a Madariaga como testigo (p. 48) en favor de la autenticidad de los «docu-
mentos», y de hecho en 1942 el anglo-español dio una de cal y otra de arena en
un pirrafo increible, que muestra hasta que punto Madariaga se deja cegar por
su deseo de creer lo peor de sus enemigos republicanos: «If the documents
...
reproduced are forgeries, they are very thorough, and it is easy t o understand
that Mr. Loveday should have taken them for genuine. If they are true, they
would prove the existence of a plot for a revolution timed for Mayor June, 1936.
I incline t o think they are genuine, for I know that one of the prominent men
involved in the conspiracy said in a European capital towards Decernber 19?5:
...
«If we win the general election weshall bein office in the spring and if we don't
alson. It was moreover given as certain in Moscow at the beginning of 1936
that there would be a proletarian Republic in Spain that summer. Since the cons-
NOTA 7 2 2

pirators won the election, this would explairi why ohe rising did not take place.
Al1 that, without being mathematically proved, seems tolerably certain. But it is
extravagant t o put these papers t o the use Mr. Loveday does and t o have pre-
ceded them with a title which says: 'Secret documents detailing the plan for
the establishment of a Soviet in Spain, the discovery oí which was one of the
immediate causes of the counter-revolution and the Civil War.' It is enough to
glance at the documents t o see amongst the names of the leaders of the alleged
rising some of the staunchest anti-Communist revolutionaries in Spain.»
Cómo ha podido Madariaga. quien, al fin y al cabo, es un historiador expe-
rimentado, que sabe cúales son las características de un «documento», tomar en
serio el texto de Loveday, sobre todo si se tiene en cuenta que éste, ya en su
primer libro, que Madariaga cita, da dos explicaciones diferentes de cómo
llegaron a sus manos los «documentos» ? Más aún, cómo puede una declaración
oral, hecha varios meses antes por una de las cuarenta personas cuyos nombres
se citan en los «documentos» en tanto que comprometidas en la supuesta conspi-
ración, constituir una prueba de la validez de unas hojas mecanografiadas. escri-
tas por un desconocido y sin indicación de fecha ?
Madariaga dice: «Since the conspirators won the election, this would
explain why the rising did not take place.» Parece querer decir que los docu-
mentos fueron escritos antes del 1 6 de febrero de 1936, fecha de las elecciones;
ahora bien, esto es imposible, dado que el documento II mencionaciertasfechas,
fijándolas en el siguiente párrafo «según sea el resultado de las elecciones de
Presidente de la República.» Alcalá Zamora abandonó su cargo el 6 de abril, y
por l o tanto el documento II fue redactado después de esa fecha. Además, el
documento III se refiere a un acontecimiento que había tenido lugar el 1 6 de
mayo. Si el documento es auténtico no puede haberse escrito antes del aconte-
cimiento; si es falso. sería estúpido relatar un hecho antes de la fecha en que se
supone ocurrió. Si Madariaga hubiera terminado su razonamiento, habría escrito:
«Since t h e conspirators w o n t h e election, t h i s w o u l d explain w h y the
conspiracy did n o t t a k e place.» Y si la conspiración no ha existido es que los
documentos son falsos. Después de decir que su opinión es que los documentos
son auténticos, Madariaga reprocha a Loveday el haberlos utilizado; ahora bien,
si los documentos eran auténticos, Loveday tenía la obligación de utiliiarlos.
En todo caso, la defensa que hace Madariaga de los documentos se ha suprimido
completamente en la última edición: tal vez incluso para Madariaga cuatro
versiones diferentes de la procedencia de los documentos son demasiadas.
El razonamiento de Thomas es distinto, pero llega a la conclusión de que
no se trata de falsificaciones.
«Ihave come t o the conclusion that the three documents alleged t o have
been found in four separate places after the start of the Civil War, and making
plans for a Socialist-Communist coup d'etat by means of a simulated rising of
the Right are not forgeries.~(p. 108). Thomas se refiere a los que hemos llamado
- . son pues ?
documentos 1, II y 111. Si no son falsificaciones, ;que
«They weré dreams rather than blueprints, o r raiher plans for hypothe-
tical circumstances which might never arrive.» (lbid.).
En última instancia se podría admitir que los documentos I y 11 eran sueños,
planes para una eventual revolución que nunca se llevarían a cabo. Pero Mada-
riaga. en su defensa de los documentos, observa: «It is enough t o glance at the
documents t o see amongst the nama of the leaders of the alleged rising some of
NOTA 722

the staunchest anti-Communist revolutionaries of Spainn (p. 472). Resulta


muy difícil, teniendo en cuenta l o dividido que estaba el Partido Socialista
Español en la primavera de 1936, imaginarse a partidarios de Prieto, como
Alvarez Angulo y Jiménez de Asúa, mezclados en una conspiración con Largo
Caballero, como l o pretende el documento II.
Más aún, la hipótesis de Thomas es imposible en l o que se refiere al docu-
mento III, que es un informe sobre una reunión que ya se había celebrado. Que
se haya celebrado o no, por si mismo el documento III no es una prueba, y es la
única que se ha presentado. Es extraño que, por l o que yo sé. este «documento»
sólo se haya publicado en España una vez en su versión integra, y eso traducién-
dolo del texto inglés (Exposición del plan secreto p a r a establecer u n
Soviet e n España, Bilbao, 1939).
Thomas señala que ha encontrado una referencia a los «documentos»
en el D i a r i o d e N a v a r r a del 7 de agosto de 1936 (errata, se trata del 8 de
agosto) y deduce, bastante acertadamente, que la fecha es arather early for clever
propaganda forgeriesn (p. 108n). Thomas quiere decir que entre el primer día
de la guerra civil, el 1 7 de julio, y el 7 (8) de agosto sólo hay 22 (23) días, tiempo
insuficiente para fabricar dichos documentos. Sin duda alguna el razonamiento
de Thomas es exacto. En realidad, el tiempo era aun más escaso, puesto que el
Diario d e Navarra, de Pamplona, no hizo más que reproducir el artículo del
Diario Palentino.
A l parecer Thomas no cree la afirmación de Loveday de que antes de que
empezara la guerra los documentos 1, II y III estaban en su poder en Inglaterra.
Pero hay toda suerte de razones para creer a Loveday. Según resulta de su propio
libro y de las citas que incluye de sus crónicas en el M o r n i n g Post, era espe-
cialista en el campo tenebroso de las conspiraciones masónicas (judías) y comu-
nistas. Nada más natural, en la Europa de la primavera de 1936, que esas falsi-
ficaciones llegaran a las manos de Loveday y que él las creyera, l o mismo que más
tarde las creyeron Bardoux, jerrold y otros. En aquella época Europa era un
campo increiblemente fértil en «documentos» sensacionales. La burguesía
europea estaba asustada y dar aun más miedo a los burgueses era una
de las actividades más provechosas de los periodistas, sobre todo cuando
la gente atemorizada creía que cualquier pedazo de papel era un
«documento secreto» y que una nota explicativa al pie de una página constituía
por sí misma una prueba seria de una afirmación. Incluso los gobiernos y el
clero se dedicaban a la ruin actividad de poner en circulación esas historias,
procedentes del hampa del periodismo, y de buscar en rumores sin fundamento
una justificación para su política. El gobierno portugués, con su nota del 22 de
octubre de 1936, fue uno de los principales culpables, cómo lo fue la jerarquía
eclesiástica española con su carta colectiva. Incluso revistas tan respetables como
la Revue d e Paris, la Revue des deux mondes y T h e nineteenth century
and A f t e r prestaron sus columnas para llevar a cabo el fraude de los «documen-
tos secretos». Dentro de esa atmósfera y de ese ambiente, tenemos que buscar
una explicación de los documentos sobre la conspiración comunista. De esos
cuatro documentos, como ya hemos dicho, hay dos, el I y el II,que son específi-
camente españoles, en tanto que el III es internacional y el 1V sin nacionalidad. El
documento III fue utilizado por jerrold en Inglaterra y Estados Unidos, por
Bardoux en Francia y por el Anti-Komintern en Berlín; era un instrumento
destinado a ser utilizado más bien contra el Frente Popular francCs que contra
NOTA 722

el español. El documento habla de tres españoles «que acaban de llegar de


Francia donde habian tenido un cambia de impresiones con la Delegación Fran-
cesa del Partido Comunista y de la C.G.T., a la que habían asistido los camaradas
Garpius, Thorez y Freycinet, acordándose realizar en los países y conjuntamente
un movimiento revolucionario para mediados del mes de junio, pues para tal
fecha presumían que ya el F.P. francés se habría hecho cargo del Poder, ejer-
ciendo la Presidencia del Consejo de Ministros Léon Blum» (Staline c o n t r e
I'Europe, p. 28).
E; cuanto a la reunión revolucionaria proyectada en Madrid para el 1 O de
junio de 1936, tres franceses estaban invitados: Thorez, Marcel Cachin y Vin-
cent Auriol. A l comentar esto. Bardoux dice: «II rCvele le complot contre
I'Occident européen.~ N o sólo se trataba de una revolución comunista en
España, sino de la revolución comunista europea. Ninguna de las dos se llevo
a cabo. pero este hecho no basta para conmover la fe de los que creen en los
«documentos».
Thomas tiene razón cuando dice que los documentos I y II son demasiado
complicados para haber sido fabricados entre el 1 7 de julio y el 7 de agosto de
1936. Loveday tiene razón cuando dice que los documentos 1, II y III estaban
en su poder antes de empezar la guerra. Bardoux está en lo cierto cuando afirma
que vio fotocopias de los tres primeros documentos en Londres. Douglas Jerrold
no se equivocaba en 1 9 3 7 cuando escribía que los documentos I y II chad been
I n the hands of the Salamanca Government for some m o n t h s . ~(Georgian
Adventure, p. 375). En cambio. Thomas se equivoca cuando dice que las
documentos no son falsificaciones y también Madariaga cuando garantiza su
autenticidad. En la primavera de 1 9 3 6 había probablemente cientos de copias
de los documentos I y II que pasaban de mano en mano y que aterraban a los ya
aterrados miembros de las derechas españolas. Esa tensión en el aire era nece-
saria para gbtener el apoyo de la burguesía a la sublevación de los generales.
Una de dichas copias llegó a manos de un socialista de izquierdas español, quien
la transmitió a los editores del periódico de Largo Caballero. Claridad, recien-
temente fundado, y cuyo director era Luis Araquistain. Evidentemente, el mejor
sistema para refutar un documento falso es publicarlo, por ello, los documentos
I y II aparecieron. con grandes titulares, en la última piigina de C l a r i d a d del
30 de mayo: Grotesco y criminal.
«Cómo vamos a realizar la Revolución antes del 29 de junio. Claves y radios.
Cinco petardos. cinco. Ejecución de los contrarrevolucionarios y expulsión de
los republicanos. El primer Soviet Nacional presidido por Largo Caballero.
Organización de las milicias.
«El documento que publicamos a continuación ha sido sustraído a cualquier
idiota, dirigente fascista, por un excelente compañero. Las personas son en este
caso l o de menos. Lo de más. l o importante. es el estrago que con estupideces
como ésta. sabiamente distribuidas, se causa. manteniendo una inquietud crimi-
nosa y excitando a gentes pusilánimes a ver en las organizaciones obreras sectas
de energúmenos auténticos -como dirían ciertos camaradas- que sólo sue-
ñan con el exterminio de media humanidad. Que el estrago existe es indiscu.
tible. Como prueba terminante, tras él publicamos unas instrucciones que han
circulado con mayor profusión, aunque reservadamente, que prueban cómo en
ciertas zonas de mentalidad sencilla hacen mella estas provocaciones. que consti-
tuyen una pieza más en el plan de agitación y terror que los fascistas están
NOTA 722

desenvolviendo con el fin d e crear el clima p r o p i c i o para sus siniestros designios.


H e aquí el p r i m e r documento, en el q u e «se descubren» nuestros tremendos
propósitos inmediatos».
Dado que esos dos documentos se publicaron e n M a d r i d e l 30 d e mayo d e
1936 y que t o d o el m u n d o podla comp&rlos p o r unos pocos céntimos. n o era
nada difícil para M r . Loveday t e n e r copias en su p o d e r antes del 1 7 d e julio del
mismo año, n i para M. Bardoux haber visto fotocopias d e ellos en Londres e n
1937, n i para e l g o b i e r n o d e Salamanca poseerlas en 1937. Tampoco es difícil
comprender p o r q u é el gobierno británico n o quiso parecer idiota, y rehusó
enviar una copia d e estos «documentos» al gobierno d e Madrid. La historia d e los
papeles procedentes de los centros anarquistas, socialistas y comunistas. o la
del hallazgo de los documentos en Mallorca. L o r a del Río, La Línea o e n u n
pueblo ceFca d e Badajoz son ambas falsas. y los documentos n o eran. c o m o l o
pretenden Loveday, Bardoux, jerrold, L u n n e incluso Madariaga, y o t r o s autores.
documentos secretos, sino sencillamente falsificaciones políticas, q u e n i siquiera
un n i ñ o d e la escuela u n poco escéptico hubiera encontrado convincente. En
ningún m o m e n t o he puesto en duda la buena fe d e los autores cuyos nombres h e
mencionado, p e r o pasado u n c i e r t o l í m i t e la credulidad exagerada llega a ser
culpable.
N o conozco. la procedencia d e los documentos Ill y IV. Loveday y Bardoux
dan casi el m i s m o origen al documento ill ; es el mismo origen d e los documentos
I y II, y n o hay m o t i v o para pensar que es más d i g n o d e confianza que éstos, cuya
falsedad está demostrada. El documento IV. tal c o m o l o transcribe Bardoux,
dificilmente puede considerarse c o m o u n «documento» español. Aznar p r e t e n d e
que una versión revisada d e dicho documenro circulaba en España durante la
primavera d e 1936. Probablemente es c i e r t o l o q u e dice, puesto que, c o m o
ya hemos visto, aquellos eran los buenos tiempos d e bulos y falsificaciones
políticos.
Las acusaciones de q u e los comunistas preparaban una sublevación e n
España se basan esencialmente en los documentos I y II, y ya hemos demostrado
su falsedad. Si h e dedicado t a n t o espacio a refutar esos «documentos» sin valor.
es en gran p a r t e porque, al haberlos casi aceptado Thomas últimamente. podrían
volver a ser tenidos en cuenta; y también p o r q u e hace años Madariaga testificb
su «autenticidad». Asimismo, el escritor nacionalista alemán Dahms, e n su
libro de 1 9 6 2 sobre España, da como auténtico el t e x t o del documento II.
aunque sir! citar su procedencia. Más aún, Dahms, p o r ignorancia o tal vez p o r
malicia. cambia la identidad d e u n o de los supuestos conspiradores, que e n vez
del socialista Hernández Zancajo pasa a ser el comunista Jesús Hernández. Hay
también o t r a razón: d e todos los elementos d e la propaganda franquista éste es
uno de los más viles. Si se estudian los primeros días d e la guerra civil espaiiola,
se ve enseguida la falta de preparación d e los republicanos. El pueblo estaba atur-
dido, desorganizado y desarmado. En muchísimos sitios los militares rebeldes
tomaron el p o d e r en las primeras horas del alzamiento, sin q u e las izquierdas
tuvieran t i e m p o d e darse cuenta de l o que ocurría. Los republicanos, desgraciada-
mente, carecían d e planes y d e armas y n o habían montado ninguna conspiración.
Como observaba el embajador español en Londres, en una carta dirigida al Times
el S de mayo de 1938: «If Russia conscientiously p r o v o k e d t h e civil war, h o w is it
that Moscow f o r g o t t h e essential thing, t h e s u p p o r t o f its Spanish partisans w i t h
arms ?D.Acusar a las izquierdas espaiiolas d e terribles conspiraciones equivale
NOTAS 723 a 7 2 8

a dar patadas en las costillas a un hombre caído e inconsciente, y corresponde


bien a las nobles tradiciones de la propaganda franquista. N o quiero que esas
acusaciones aueden sin resbuesta.
Para Bardoux, ~ i n yn otros propagandistas de Franco sepan lo que es
un «documento», quiero llamar su atención sobre uno que publicaron los repu-
blicanos durante la guerra civil, y que demuestra que hubo una conspiración
entre los rebeldes y Mussolini. Dicho documento es un manuscrito original de
Don Antonio Goicoechea, no una copia mecanográfica anónima. Evidentemente,
siendo un documento auténtico Loveday, Bardoux y sus amigos no le prestan la
misma atención que a los «documentos secretos». ( H o w Mussolini provoked
t h e Spanish C i v i l W a r , Londres, 1938 [ ?]). [A última hora veo que Georges-
Roux declara los «documentos» vraisernblables, basándose en el juicio de
Thomas.]
723. Spain and t h e Christian Front, p. 19.
724. The Unpopular Front, p. 26; Spanish Rehearsal, p. 63, 228-229.
725. Spanish Rehearsal, p. 237, cita al marqués de Merry del Val, Nine-
teenth Century, marzo de 1937.
Si el marqués pasara a la historia sería por su notable afirmación de que
Garcia Lorca «whose literary rnerits were outshone by his political zeal»
formaba parte de un grupo de cdangerous agitators who abused their talent
and superior education t o lead the ignorant masses astray...»
726. «The Nationalists execute only men convicted of crirnes such as murder.
The Reds massacre men and wornen (sic) for the crime of wearing a collar and
tie.» (Spain and t h e Christian Front, p. 18.) Aguilera dijo a Lunn: «We
don't torture. W e shoot.» (The Unpopular Front. p. 32.)
727. Spain and t h e Christian Front, p. 21.
728. Si la realidad de las matanzas de Badajoz siempre ha sido evidente, los
gritos estruendosos de los propagandistas franquistas la han encubierto a veces.
El Padre Joseph B. Code, en su folleto T h e Spanish W a r and Lying
Propaganda (Nueva York. 1938), habla de «the supposed massacre of Badajoz»
y critica a John Gunther por repetir cthis stupid story.» El Padre Thorning, en
su folleto W h y t h e Press Failed o n Spain, escribe: «The story of Mr. Jay
Allen may be disregarded in as much as he himself acknowledges that he arrived
eight days late.» (p. 5.) Este ejemplo es típico del razonamiento de Thorning.
Allen, periodista profesional, conocía bien Badajoz y hablaba español ; como
cualquier otro periodista, podía enterarse, con un poco de esfuerzo, de lo que
había ocurrido ocho días antes. Whitaker dice: «[Jay Allen] had been the first
correspondent t o interview Franco and he had generally proved himself the
best informed journalist in Spain. His story was denied and he was villified by
paid speakers from one end of the United States t o the other. A typical trick
was t o deny that Allen had been in Badajoz at the time it was taken. Allen's
dispatch said categorically that he had arrived later, that he was not able t o send
any eyewitness story but that he was quoting Franco s0urces.n (p. 1 13.) La
crónica de Allen sobre Badajoz ha sido reproducida frecuentemente (véase
nota 252) y da una horrible descripción de cómo la policía portuguesa impedía
el paso de los refugiados republicanos y les mandaba de nuevo a la España de
Franco, a una muerte segura. La mayor parte de las refutaci~nessobre las matan-
NOTA 728

zas de Badajoz publicadas en Inglaterra se basan en e l folleto d e McNeill-Moss


T h e L e g e n d of B a d a j o z (Londres, 1937), u n descuidado trabajo d e investi-
gación. McNeill-Moss t r a t a de desacreditar tres relatos periodisticos: la crónica
enviada p o r la agencia americana U n i t e d Press con la f i r m a d e Reynolds Packard.
y las crónicas publicadas en los periódicos de París L e P o p u l a i r e (Agencia
Havas) y L e T e m p s . McNeill-Moss «refuta» los relatos de los dos franceses a su
manera. Observa que en su compañía se hallaba un periodista portugués, Mario
Neves, y que sus relatos n o coinciden con el de éste. Por l o tanto, los dos franceses
eran unos embusteros. Si embargo, si leemos e n t r e líneas lacrónicadel portugués,
que reproduce McNeill-Moss, es posible hacerse una idea de l o que o c u r r i ó en
Badajoz. A l principio escribe: «I have just been a spectator o f a scene o f desola-
tion and h o r r o r w h i c h I shall never forget so long as I live.» Y al final dice: «...I am
telephoning t o y o u these hurriedly collated notes. which cannot even begin t o
give you a faint idea o f t h e scene o f desolation and h o r r o r f r o m w h i c h I have
just r e t u r n e d !>> En el artículo de M a r i o Neves que cita McNeill-Moss n o hay nada
que justifique estas frases del principio y del final. Hace años que el misterio fue
aclarado p o r A r t h u r Koestler en S p a n i s h T e s t a m e n t (p. 143-1 45.) McNeill-
Moss n o menciona la fecha del artículo de Mario Neves. Este se publicó en e l
D i a r i o d e L i s b o a del 1 5 d e agosto. Koestler dice que el día siguiente se publicó
o t r o articulo de M a r i o Neves, y en él se encuentran todos los detalles sangrientos
omitidos en el primero. «In t h e courtyard near t h e stables many corpses are
...
still t o be seen lying about. t h e result o f implacable military justice i n t h e main
streets o n e n o longer sees, as one d i d this morning. unburied corpses lying
...
about t h e Foreign Legionaries and Moorish troops, w h o are entrusted w i t h
the carrying o u t o f t h e executions, wish t h e corpses t o be left lying in t h e streets
for a f e w hours t o serve as an example and attain t h e desired effect.» McNeill-
Moss n o hace mención alguna del segundo artículo, n i en esta ocasión n i en nin-
guna otra. O t r a parte d e la obra de McNeill-Moss sobre Badajoz t r a t a del artículo
de la U n i t e d Press firmado p o r Reynolds Packard. A l parecer, hasta el mes de
enero de 1937 los círculos franquistas n o se preocuparon de las reacciones de la
opinión pública internacional ante las atrocidades cometidas, especialmente en
Badajoz. Los representantes d e las dos agencias interesadas, la U n i t e d Press y
la Havas, fueron convocados para dar explicaciones sobre sus artículos. McNeill-
Moss reproduce el telegrama de la Agencia Havas. que prueba simplemente que
uno de sus enviados visitó Badajoz inmediatamente después d e ser tomada. El
asunto de la U n i t e d Press fue algo diferente, puesto que e l artículo llevaba
la firma de Reynolds Packard y que éste, que se hallaba en Salamanca.
tuvo que explicarse p o r sí mismo. Packard n o había escrito el artículo, puesto
que n o estaba en Badajoz el día d e la fecha. La U n i t e d Press nunca desmintió el
contenido del artículo limitándose a negar que fuera escrito p o r Reynolds
Packard. Esto fue suficiente para McNeill-Moss y para las autoridades franquistas,
pero n o basta para la historia. i Quién envió la crónica ? Probablemente algún
corresponsal local, sin derecho a v e r su firma publicada.Resulta difícil creerque la
United Press t r a n s m i t i d el artículo sin conocer su origen. Sea como fuere. la
Havas defendió su articulo, mientras que la U n i t e d Press temporizó. En la
historia de Reynolds Packard se dan dos circunstancias curiosas. Packard y su
mujer Eleanor, que trabajaba habitualmente con él, escribieron u n l i b r o sobre
sus experiencias periodísticas, esencialmente sobre la Italia fascista, en 1943
(Balcony E m p i r e , Londres, 1 943.) Hay dieciséis páginas dedicadas a España.
NOTAS 7 2 9 i 734

pero no se menciona para nada el articulo de Bajadoz. a p u a r de que se trata de


su mejor timbre degloria. Laotra nota curiosa es que desde que terminó laguerra,
la United Press colabora en condiciones muy ventajosas con la agencia oficial
franquista. Ralph Forte, director de la United Press en España durante muchos
años, fue condecorado por el ministro español de Información, el 6 de abril de
1954, siendo así el primer corresponsal extranjero que recibió la Encomienda
de Isabel la Católica.
Lo que McNeill-Moss demuestra es que buscar noticias era muy dificil
durante la guerra, tanto en la España de Franco como en Portugal. El represen-
tante de Havas en Salamanca envió un telegrama a Parls en estos términos:
«It would be of interest t o the Agency t o be able t o furnish the explanation
called for. rapidly.» El telegrama de Packard era similar, y estaba destinado
tanto al oficial encargado de las cuestiones de prensa, el capitán Bolin, como a la
United Press. Decía así: «I must emphasize that the Nationalist Government is
taking a serious attitude with regard t o this message.» Véase Foreign Journa-
lists under Franco's T e r r o r (Londres, 1938 ?).
Evidentemente, para la United Press la posición más cómoda era dejar
en la oscuridad la paternidad del artículo, pero entonces i dónde queda la tan
cacareada libertad de prensa ? Las cosas no eran más fáciles en Portugal, y
McNeill-Moss cuenta que el representante de la Havas fue detenido y expul-
sado del país. Según McNeil-Moss, el hecho de que un periodista fuera detenido
en Portugal basta para desacreditar su labor. N o todo el mundo está de acuerdo
con esta manera de ver las cosas.
El libro en que Koestler demuestra la falsedad de las afirmaciones de
McNeill-Moss salió a finales de 1937.
El Padre Thorning y el Padre Code escribieron sus folletos en 1938.
Ambos citan a McNeill-Moss en el asunto de Badajoz como si su autoridad fuera
indiscutible. Después de esto Lunn escribió numerosos capítulos sobre España.
Ninguno de esos estimables señores ha reconocido nunca la verdad evidente y
demostrada de los sucesos de Badajoz. Los prejuicios pro-franquistas de
Madariaga aparecen en una nota de su edición de 1942, donde, al hablar de
la toma de Badajoz, declara que McNeill-Moss «had proved that there was a
great deal of fabrication of telegrams and reports on the events by Press
individuals o r agencies interetsed in blackening the record of the Rebel
Army.» (p. 379) i Cuál telegrama era falso, Sr. Madariaga ?
729. )ames Cleugh, Spain Fury, p. 72. (Londres, 1961.)
730. Véase nota 252.
731. Whitaker, p. 11 3.
732. El detalle del tiempo. aunque no siempre se respete, era importante para
Lunn y otros católicos. El condenado tenía tiempo para salvar su alma, aunque
perdiera la vida. Gracias a este detalle los apologistas católicos como Lunn
podían dormir tranquilos. Bastaba para ello que una ejecución se transformara
en un crimen ritual.
733. Spanish Rehearsal p. 42.
Véase la nota 534 para Aguilera.
734. Whitaker. p. 1 1 3-1 14.
NOTAS 735 a 7 5 2

735. The N e w Y o r k Times, International edition, París.


736. Spanish Rehearsal, p. 230. Véase nota 257.
737. Thomas, p. 41 9-422.
738. Douglas jerrold.
«The destruction of Gernika was not only a horrible thing t o see: it led t o
some of the most horrible and inconsistent lying heard by Christian ears since
Ananiasn G. L. Steer, p. 246-250. Steer cuenta como los rebeldes empezaron
negando el bombardeo de Guernica; luego reconocieron que había habido un
pequeño bombardeo, pero atribuyendo la resposabilidad de la destrucción a las
tropas republicanas. Tanto Lunn como Jerrold defienden esta última versión.
Claro estd que ahora se dispone del testimonio de Goering y Galland. Este
atribuye el bombardeo de Guernica a la mala visibilidad y a la inexperiencia de
los pilotos alemanes (p. 42).
739. W h y t h e Press Failed o n Spain 1, p. 9-1 0.
Véase nota 728.
740. T h e Spanish W a r a n d Lying Propaganda. Segun Code la crónica de
Steer publicada en el Times de Londres sobre el bombardeo de Guernica es
ca fabricated story» (p. 9).
Véase la nota 728.
741. Thorning, Joseph F. Mercy and Justice 1 (Nueva York, 1939 ?) p. 7.
Véase nota 250.
742. Véase nota 728.
743. Véase nota 738.
744. Spanish Rehearsal, p. 63.
745. Spainish Rehearsal, p. 147.
Hoy dia se sabe que la mayor parte de esos observadores alemanes volaban
más allá de la línea del frente y no más acá.
746. GLN, general Asensio, p. 1 61 ; general Kindelán, p. 356, 362, 364, 367;
general García-Valiño, p. 299-300, general Aranda, p. 340-342, 345-346, 351.
747. A n d Y e t so New, p. 11 5 y p. 11 6.
Una cosa contribuyó a que la ayuda italiana y alemana a Franco fuera más
importante que la ayuda extranjera a la República, el hecho de que existía una
coordinación entre las armas y los hombres. Alemania e Italia mandaban ejércitos,
mientras que los republicanos compraban armas de muy diversas procedencias,
y los hombres que habían de utilizarlas normalmente nunca las habían visto
antes y muchas veces ni siquiera sabían como emplearlas.
748. Spainish Rehearsal, p. 1 4.
749. Stanley G. Payne, autor de un estudio serio de la Falange, tituló SU libro
Falange (Stanford, California, 1962) «A history of Spanish fascismx
750. A n d Y e t so New, p. 109.
751. A n d Y e t so New, p. 11 7.
752. M i n e w e r e of trouble, p. 84-85.
Esos párrafos han sido censurados en la versión española. Este es o t r o
NOTAS 753 a 765

ejemplo del fracaso de Kemp cuando trata de comprobar hechos de los que
no ha sido testigo presencial. Véase nota 198.
753. El 14 de abril de 1937 Faupel escribia a su ministro de Asuntos Exteriores:
«If in his attempt t o bring the parties together Franco should meet with oppo-
sition from the Falange, we and ehe ltalians are agreed that, in spite of al1 our
inclination toward the Falange and its sound tendencies, we must support
Franco...» Gerrnany and t h e Spanish C i v i l War, p. 269. N o obstante, cuando
Hedilla y algunos más fueron condenados a muerte, Faupel pensaba que causaría
muy mala impresión la ejecución de Hedilla «the only real representative of the
workers.» Para él la sentencia dictada en contra de Hedilla era «a viaory of the
circles opposing the Falange and thorough social reform - circles which have
influenced Francoi ncreasingly of laten, p. 132.
754. Véase nota 749.
Una buena historia de la Falange, especialmente durante la guerra civil.
755. A n d Yet so New, p. 1 08-1 09.
Lunn, como todos los católicos que durante la guerra hacían de periodistas
aficionados, gustaba de conocer l o que él llamaba «the inside story». Thorning
titula un capítulo de W h y t h e Press Failed o n Spain (p. 10-1 1 «A hitherto
unpublished telegram.»
756. E n t r e Hendaya y Gibraltar, p. 19.
757. El abuso de la costumbre sudamericana del derecho de asilo fue uno de
los escándalos de la guerra. En un momento dado había unas veinte mil personas
en los establecimientos diplómaticos de Madrid (Julio Alvarez del Vayo, Free-
dom's Battle, Nueva York, 1940, p. 240-241).
758. Communisrn and t h e Spanish C i v i l War, p. 207.
759. Euzko-Deya, París, 9 de julio de 1939. Finalmente. las diecisiete personas
fueron autorizadas a salir de España, aunque antes los franquistas habían asaltado
la embajada de Chile para tratar de apoderarse de los refugiados. Entre las perso-
nalidades franquistas que durante la guerra encontraron asilo en las embajadas
figuran. además de Serrano Suñer, Fernández Cuesta. Suances, Sánchez Mazas, el
general Castro Girona y el coronel Valentín Galarza. cabeza de la conspiración
en el ministerio de la Guerra de Madrid.
760. Zardoya, p. 40. El autor cita un escrito del poeta y diplomático chileno
Pablo Neruda, publicado en la revista chilena Ercilla (29 de diciembre de 1953).
Neruda hace referencia a un documento titulado «Informes al gobierno de
Chile sobre el asilo», que al parecer no está a la disposición del público.
761. E n t r e Hendaya y Gibraltar, p. 19.
762. Zardoya, p. 37-38.
763. Ciano Diario, volume primo, 1939-1 940, Milán (1 946). 1950, p. 11 2.
Serrano Suñer dio dos razones para explicar su actitud: l . sus dos herma-
nos, muertos en la guerra, perecieron bajo balas francesas y 2. Francia era el
eterno enemigo de la España Grande.
Con no menos razón hubiera podido reprochar a Franco y a los generales
el haber empezado la guerra.
764. E n t r e Hendaya y Gibraltar, p. 17.
765. E n t r e Hendaya y Gibraltar, p. 23-45.
NOTAS 766 a 773

766. M e m o r y t o Memory, p. 135-1 36.


767. M e m o r y t o Memory, p. 136.
768. Ximénez de Sandoval, Felipe. José A n t o n i o (Madrid, 1941), p. 130.
769. Dávila, Sancho y Pemartín, Julian. Hacia l a h i s t o r i a de l a Falange,
tomo 1, Sevilla, 1 9 3 8 , p. 43.
770. M e m o r y t o Memory, p. 136. «The Cambridge debate remains in my
memory as a unique experience. Never before or since has it been evident that
I had changed the views of a fair proportion of those present at a debate, but
at the end of my speech some of those who were on the Opposition benches
crossed over t o our side of the House. It was my blind friend, not I who won
the debate.»
N o fue su amiga ciega quien venció en el debate, sino el constante despre-
cio de Lunn por la verdad histórica.
771. M e m o r y t o Memory, p. 1 05.
772. LUSGE. p. 49, M e m o r y t o Memory, p. 141.
Una de las historias que a Lunn y a otros propagandistas franquistas les
gustaba repetir era que los republicanos prohibían que se gritase «Viva España»
(Spanish Rehearsai, p. 138). Según ellos, esta interdicción significaba que los
partidarios de la República preferían gritar «Abajo España». O Lunn no sabe
nada de las casas españolas, o trata de engañar a sus lectores. Durante los años
de la República, la gente de derechas, y especialmente los oficiales del ejército,
gritaban «Viva España» para no tener que gritar «Viva la República». Así
pues, «Viva España» significaba «Abajo la República». Es natural que el pueblo.
republicano en su inmensa mayoría, no apreciara ese insulto.

Notas del capítulo 1 0

773. Marrero, p. 188.


Los visitantes franceses se sentían atraídos fisicamente hacia Franco. El
Sun, de Nueva York, del 2 7 de julio de 1937, cita a René Benjamin, de Candide:
«Franco is not tall, he i s a little heavy, his body is timid. Ah! his glance is unfor-
...
gettable A troubled and trembling glance, full of sweetness; theman isdelicious
and mysterious ...» (John Gunther, lnside Europe, Nueva York, 1938).
Maxime Real del Sarte, que acompañó a Maurras durante su visita a España,
da una descripción de éste durante su conversación con Maurras: «Le visage si
équilibré et si jeune du général Franco était sans cesse tendu avec émotion vers
...
Maurras... Le visage du généralissime s'allumait davantage Maurras jugea qu'i
cet instant, son regard s'était chargé d'une étonnante lumiere.~(Vers I'Espagne
de Franco, p. 2-5-207.)
Bernard Fay estuvo en Salamanca en 1 9 3 7 y, aunque no fue recibido por
Franco, le vió pasar en automóvil: aje regardai le général Franco, et je ne discer-
nai ni la couleur de res yeux ni le contour de son visage. mais je vis qu'il souriait.
J'ai connu bien des sourires. mais celui-la était différent de tous ceux que j'avais
connus jusqu'alors ... C'était un sourire fleur de visage, qui tenait a peine aux
Ikvres, aux yeux, aux traits du général, et qui semblait toujours prSt a se déta-
cher, un sourire lCger comme la bonté, et discret comme la vérité.» (Les forces
NOTAS 774 a 781

de I'Espagne, París. 1937, p. 23). También Claude Farrere fue conquistado por
el encanto físico de Franco: «II sourit- et son sourire est charmant, prenant.-
Puis, i l hausse doucement les épaules.~(Visite aux Espagnols: h i v e r 1937,
Paris, 1 937, p. 51).
774. E n t r e Hendaya y Gibraltar, p. 79-80.
775. Occident, París, 1 0 de diciembre de 1937, p. 4.
776. LUSGE, p. 39.
La mayor parte de los partidarios de Franco en Norteamérica formaban
parte de movimientos aislacionistas. En parte, ello se explica porque la iglesia
americana estaba dominada por elementos irlandeses y antibritanicos. 1

777. Esto se ve fácilmente incluso en los primeros escritos de los fascistas espa
holes del año 1931: «España. por naturaleza. esencia y potencia, es y tiene que
ser un candidato al Imperio.» (Antología. L a Conquista d e l Estado, Barcelona,
1939, p. 77.) «En la hora española actual somos nosotros los únicos que desta-
camos con firmeza el que los propósitos hispánicos de hoy deben y tienen que
ser propósitos de imperio.» (ibid. p. 134.) Este tipo de ideas culminó en el libro
de Areilza (hoy embajador de Franco en París) y Castiella (hoy ministro de asun-
tos exteriores de España) Reivindicaciones de Espaiia (2.0 ed. Madrid, 1941).
En el los autores no sólo reclaman el Africa del N o r t e francesa, sino también
Cochinchina y otros territorios, franceses en aquella época.
Evidentemente. hoy dia los franquistas están dispuestos a renegar esas
ambiciones. pero si se considera la situación desde el punto de vista de 1930,
no era más inmoral codiciar un imperio que aferrarse a él. Lo que es innoble en
toda la cambiante ideología del franquismo es precisamente su facilidad para
mentir hoy sobre l o que se dijo ayer, es decir, la ausencia de todo principio
fundamental. Tal vez el hecho de que Francia, Inglaterra, Holanda y Bélgica
hayan perdido sus imperios coloniales sirva de catarsis a España; una vez curada
la enfermedad de España. ésta podrá volver a Europa.
778. Primo de Rivera. José Antonio. O b r a s Completas, (Madrid, 1 94 5) p. 989.
Esta declaración figura en un lugar de honor, inmediatamente antes del
testamento de josé Antonio, el último documento de que consta e l libro, y,
a pesar de su brevedad. media página, forma una de las diez partes de una obra
de mil páginas. La declaración no se encuentra en la edición de 1942 de las
obras completas de José Antonio, porque entonces Hitler y Mussolini todavía
no habían perdido la guerra. Payne dice que josé Antonio asistió como obser-
vador privado a una segunda conferencia de ese tipo (p. 78).
779. Arrese. José Luis de. E l Estado t o t a l i t a r i o e n e l pensamiento d e José
A n t o n i o (Madrid, 1945).
780. Spanish G o v e r n m e n t and t h e Axis, T h e (Wáshington. D.C.. U.S.
Government, Department of State, marzo, 1946). Véase especialmente la
carta nO . 12, de Hitler a Franco, con fecha del 6 de febrero de 1941. p. 28-33.
781. Véase el discurso del ministro español de asuntos exteriores, Castiella,
pronunciado en la Universidad jesuita, de Georgetown (Wáshington, D.C.) el
24 de marzo de 1960. Las principales pruebas que presenta son el libro de
S i r lvor Kirkpatrick, diplomático inglés, «The lnner Circlen, y las palabras de
Churchill ante la Cámara de los Comunes el 3 de junio de 1944, así como la
carta de Roosevelt a Franco del 8 de noviembre de 1942. Castiella dice: «Si
NOTAS 782 r 794

I'Espagne n'avait pas rnaintenu sa ferme volonté de rester neutre, elle aurait pu,
d u fait de sa position gkographique, asséner des coups mortels a la France c t A
IIAngleterre. Mais. elle ne déborda pas les Pyrénées, dégarnies par les Franpis.
Elle ne voulut pas p r o f i t e r en Afrique des circonstances favorables.» (La Docu-
mentation frangaise, Chroniques étrangeres, Espagne, 30 de abril de 1960,
p. 15-1 6.) A esos argumentos contestó Serrano Suñer ya en 1947.
782. E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , p. 88-89, 144. 170.
Ciano visitó España en junio de 1939 y, después d e hablar con Serrano
Suñer. escribía: «La Spagna teme una guerra a breve scadenza perchk oggi
all'estremo delle sue risorse. I n alcune regioni si soffre la fame. Se avra invece
d u o o meglio t r e anni d i t e m p o p o t r i risolievarsi e completare la sua prepara-
zione militare. La Spagna sara a fianco dell'Asse, perchk lb sara portata da1
sentimento e dalla ragione. Una Spagna neutra sarebbe destinata ad u n f u t u r o
d i miseria e d i urniliazione i n qualsiasi eventualiti. E p o i la Spagna d i Franco
intende risolvere il problema d i Gibilterra: fino a quando la sventolera la bandera
britannica la Spagna n o n s a r i una nazione del t u t t o sovrana e libera.» ( D i a r i o ,
vol. 1, p. 11 3).
783. Véase nota 377.
Véase: E.N. Dzelepy: F r a n c o , H i t l e r e t l e s A l l i é s (Un p r é c u r s e u r d e
I'0.T.A.N.) [Bruxelles, 19611, para u n estudio de esa política.
784. L e s proces d e l a r a d i o : F e r d o n n e t e t Jean H é r o l d - P a q u i s (Paris,
1947) p. 136.
785. Ibid. También M é m o i r e s d e J e a n H é r o l d - P a q u i s (Paris, 1948).
El autor relata los esfuerzos de los diplomáticos franquistas p o r salvar a
sus amigos, tales como Herold-Paquis (p. 126-1 71). Este Últirno fue condenado
a m u e r t e en Francia p o r colaboración con el enemigo y fusilado el 1 1 de octubre
de 1945.
786. Marrero, p. 188. Véase también E n t r e H e n d a y a y G i b r a l t a r , p. 79-80.
M a r r e r o dice que Brasillach fue fusilado p o r «las tropas de de Gau1le.m
Esto, técnicamente, n o es c i e r t o y la expresión t a l vez haya sido u n desliz freu-
diano del a u t o r franquista.
787. Isorni, Jacques. L e p r o c k de R o b e r t B r a s i l l a c h (Paris. 1946).
788. Después de la ejecución de Julián Grimau se ha preparado u n proyecto
de ley que p e r m i t i r á a ciertos prisioneros políticos recibir asistencia de abogados
civiles, p e r o cuando escribimos esta nota todavía n o ha llegado a ser ley.
789. Isorni. p. 11 7.
790. Isorni. p. 16, p. 175-1 76.
En la edición de 1951 del l i b r o d e Brasillach L e s q u a t r e j e u d i s se supri-
mió. a petición del autor, el articulo sobre Mauriac, en agradecimiento a 10s
esfuerzos de este p o r salvarle la vida (p. 31 1).
791. P o e m e d e Fresnes (Paris, 1948).
792. El poema «Nanas de Cebolla» l o escribió para su h i j o al recibir una carta
de su mujer en la que ésta l e decía que el niño y ella sólo tenían para comer pan
y cebollas. O b r a e s c o g i d a (Buenos Aires, 1958), p. 243-245.
793. Zardoya, Concha. M i g u e l H e r n á n d e z (Nueva York, 1955). p. 40.
794. Zardoya, p. 41-42.
NOTAS 7 9 5 a 809

795. Zardoya, p. 42.


796. Zardoya, p. 47-49.
797. lsorni menciona además de Mauriac, Thierry Maulnier, Marcel Aymé,
Paul Valéry, Paul Claudel. «Un projet de pétition fut rédigé et circula partout.
Des académiciens, des savants illustres, des peintres, des musiciens, des prélats
apporterent leur adhésion.» (p. 16, 174.)
798. Brasillach, Robert. Notre avant-guerre (Paris, 1941), p. 246. Henri
Massis era en sus juicios sobre el nacionalismo fascista tan juvenil como Brasillach.
En Chefs (París, 1939) decía de Franco: «Et le fait est qu'il n'a qu'un but: la
reconstitution de sa patrie, la restauration de sa grandeur.» (p. 145.) Ese
objetivo, que tan encomiable le parecía al nacionalista Massis, sólo se hubiera
podido llevar a cabo a expensas de Francia.
799. Massis, Henri. Maurras e t notre ternps (París-Geneve, 1951), vol. II.
p. 11 8. Esto no figura en la edición de 1961. «Non point une doctrine politique,
mais une rnaniere d'éducation sentimentale, un romantisme de la jeunesse,
de la carnaraderie, une poésie bonne ou mauvaise, mais exaltante...» (p. 267.)
800. Maurras et notre ternps, vol. 11 (1 951), p. 1 1 7-1 18. 1961, p. 301.
«II revenait de Tolede, de Burgos. II était allé & Bruxelles voir Degrelle;
il avait des camarades qui, au retour de Roumanie, lui avaient parlé de la Garde
de Fer e t de Codreanu.» Hubo un tiempo en que Degrelle reclamaba la Bour-
gogne para Bélgica, pero Brasillach ignoraba ese detalle. Notre avant-guerre,
p. 234-283; Luisa Narváez, Duquesa de Valencia, Degrelle m'a dit... (París,
1961), p. 171-1 78. El héroe de Drieu la Rochelle, Gilles, tuvo también ideas
románticas sobre el fascismo como movimiento internacional. Véase nota 74.
801. Notre avant-guerre, p. 265.
802. Maurras e t notretemps, 1951, vol. II, p. 118-119; 1961, p. 301-302
803. Brasillach, Robert. Journal d'un homme occupé (París, 1955), p. 183.
d e u l I'esprit des cinq fleches nouées peut faire lever sur la France I'aube dont
parle la chanson de la Falange.»
804. Maurras e t notre temps, 1951, vol. II, p. 11 8 ; 1961, p. 301.
805. Malraux par lui-merne, p. 90. Véase p. 21.
806. Brasillach, Robert. Les sept couleurs (Paris. 1 9 39, 1 9 58).
En la sexta parte de esta novela, llamada «Docurnents», los artículos atri-
buidos a Pierre Reynaud, la Revue Grise, proceden de Notre avant-guerre.
807. Brasillach, Robert y Bardeche Maurice. Histoire de la guerre d'Espagne
(Paris, 1 9 39).
808. Brasillach, Robert y Bardeche, Maurice, Historia da guerra de Espanha
(Lis boa, 1 9 3 9).
El traductor portugués ofrece algunas notas interesantes, especialmente
(vol. II, p. 73) acerca de la intervención portuguesa, así como sobre la actividad
de Unamuno en la zona rebelde (p. 14-21), la cautividad de José Antonio
(p. 33-45), y numerosas notas sobre los preparativos rebeldes con vistas a la
sublevación. N o obstante, no dice nada nuevo sobre Badajoz, asunto del que el
portugués debla estar bien enterado.
809. LUSGE, p. 52.
NOTAS 810 a 823

81 0. Oficialmente, esos ascensos y esas condecoraciones se ganaron d e r r o t a n d o


al «comunismo internacional». Esa expresión queda m e j o r que la poco reluciente
verdad.
811. H i s t o i r e d e l a g u e r r e d'Espagne, p. 436.
812. Brasillach, Robert. L e t t r e i un s o l d a t d e l a classe 60, p. 33. P e r o
Brasillach vuelve inmediatamente a su tema favorito: «Mais i l n'en reste pas
moins que sa [du fascisme] poésie extraordinaire est proche de nous, e t qu'il
demeure la v é r i t é la plus exaltante d u XXe siecle, celle q u i l u i aura donné sa
...
couleur » Y: «Mais sa chaleur, sa grandeur. son feu merveilleux, c'est ce q u i
l u i appartient. Un camp de jeunesse dans la nuit, I'impression d e faire corps
avec sa nation t o u t enticre, I'inscription i la suite des héros e t des saints d u
passé, une fete totalitaire, ce sont I i des éléments d e la poésie fasciste, c4est ce
q u i aura fait la folie e t la sagesse d e n o t r e age, c'est, j'en suis sur, ce q u e la
jeunesse, oublieuse des tares e t des erreurs, regardera avec u n e sombre envie
e t une nostalgie i n g u é r i s s a b l e . ~(p. 34.) Pocas veces u n escritor ha estado tan
equivocado. Cuando h o y se piensa en el fascismo, n o son los campamentos d e
jóvenes los q u e vienen a la mente, sino los campos d e concentración.
81 3. Este l i b r o es u n o d e los pocos d e Brasillach que han sido m u y traducidos.
Este, que tal vez sea el escritor de más talento que fue favorable a Franco, n o
goza d e fama universal c o m o los que escribieron e n c o n t r a d e Franco, tales c o m o
Bernanos, Maritain, Mauriac y Malraux.
8 1 4. L e s i e g e d e I ' A l c a z a r , p. (i).
81 5. L e s c a d e t s d e I ' A l c a z a r .
«...les cadets organisent la résistance d e Tolede.» (p. 8-9). «...le colonel
Moscardó e t les cadets décident, le 22, d e s'enfermer dans IIAlcazar.,.» (p. 10).
En el l i b r o L e s i e g e d e I ' A l c a z a r , d e 1939, la p r i m e r a referencia a los cadetes
hable d e «assiégés» (p. 4) y la segunda d e «officiers» (p. 5). Véase p. 54.
8 1 6. Véase páginas 56-59.
81 7. L e s c a d e t s d e I ' A l c a z a r , p. 85 ; L e s i h g e de I ' A l c a z a r , p. 79.
81 8. L e s i e g e d e I ' A l c a z a r , p. 5.
En la edición anterior, L e s c a d e t s d e I ' A l c a z a r , en vez d e «la populace»
se lee «la canaille e t la p o p u l a c e ~(p. 10).
81 9. Massis, Henri. C h e f s (París, 1939).
«Partisan e t doctrinaire des régimes d'autorité... il c r u t les v o i r incarnés
dans le franquisme o u ~ ' É t a td'un Salazar, e t il I'a d i t dans son l i v r e Chefs. Le
gouvernement d e Vichy l u i sembla capable l u i aussi d e réaliser ses espoirs. II
lui apporta sincerement son soutien, s u r le plan d e la pensée politique, e t f i t
partie d u Conseil National. créé par l e maréchal Pétain. q u i ne se r é u n i t guere.
A la libération, aucune charge ne f u t relevée c o n t r e lui.» jacqueline Piatier,
L e M o n d e del 21 d e mayo d e 1960, p. 5.
820. Chefs, p. 139.
821. Chefs, p. 141.
822. Creac'h, p. 204.
...
Ansaldo. Juan Antonio. P a r a qué ? (Buenos Aires, 1951), p. 283, 365,
398.
823. Chefs, p. 154-1 55.
NOTAS 8 1 4 a 8 4 1

824. Chefs, p. 157-1 58.


O t r o francés amigo de Franco. conde de Saint-Auhire, escribía acerca de
los proyectos sociales de Franco: «Cette a u v r e sociale est rnieux qu'un projet.
Elle est en partie réalisie par des décrets que le genéral signe entre deux
victoires ...» La renaissance de I'Espagne (París, 1938) p. 279. Y: «Nous
avons analysé ces décrets parce qu'ils nous semblent originaux e t parce qu'ils
donnent une lecon a des rigimes qui se croient «avancés ...» (p. 281.)
825. Chefs, p. 158.
«Cet esprit fraternel et chrétien. encare un trait qui distingue le «fas-
cisme» espagnol du national-socialisme». (p. 158.)
826. Chefs, p. 1 59.
827. Spain and the Christian Front, p. 28.
«The Franco regime would be denounced as «communistic» by most
American businessmen~.
Esta afirmación es un tanto ridícula, porque. aparte de que no era cierta.
Lunn estaba lejos de esperar ni de desear que fuera creida
828. Spanirh Rehearsal, p. 153.
También Spain and the Christian Front, p. 27. «Franco stands for
social justice. 'Do not expect us', he has said, I t o defend the priviliged classes.
W e shall govern i n favor of the middle classes and the poor. The workers have
nothing t o fear frorn u'.»
829. Notre avant-guerre, p. 248. U n honor singular que el jefe de la cruzada
concedía a un hombre cuyos movimiento político y escritos habían sido conde-
nados por la Iglesia. La interdicción sólo fue levantada el ,13 de julio de 1939.
(Maurras et son temps, 1961, p. 289.)
830. Véase nota 273.
831. Vers I'Espagne de Franco, p. 1 56.
832. Vers I'Espagne de Franco, p. 1 58, 220.
83 3. Vers I'Espagne de Franco, p. 167.
834. Vice-Amiral H. jouben, La guerre d'Espagne e t le catholicisme
(Paris, 1937).
8 3 5. H. Joubert, L'Espagne de Franco (Paris, 1 938).
836. L'Espagne de Franco, p. 43.
837. L'Espagne de Franco, p. 56.
838. L'Espagne de Franco, p. 54.
839. La guerre dsEspagnee t l e catholicisme, p. 58.
840. Thornac, p. 169, nombra a seis generales: Campins (Granada), Molero
(Valladolid), Salcedo y Caridad Pita (Coruña), Batet (Burgos), Romerales (Melilla)
y al almirante Azarola (El Ferrol). También nombra al general Nuñez de Prado
(Zaragoza), p. 140. y al general Mena (Burgos), p. 167.
841. «Avec flamme, il (Franco) nous parlait de la France. dont il avait appris a
Etre I'admirateur et I'ami au contact du grand Lyautey ...» (Maurras, p. 206).
Ante Claude Farrere también rindió Franco «un hvmmage d'ardente admiration
a notre Lyautey, qui fut au Maroc son modele er son m a i t r e . ~(Visite aux
Espagnols: hiver 1937, Paris. 1937, p. 49.)
NOTAS 8 4 1 a E 5 4

842. L'Espagne de Franco, p. 65.


843. Véase nota 272.
844. Pourquoi Franco a vaincu, p. 9.
845. Farrhre, Claude. Visite aux Espagnols (París, 1937) p. 50.
846. Véase p. 64-65.

Notas d e l capltulo 11

847. Borkenau, Franz. T h e Spanish Cockpit (Londres, 1937).


Orwell dijo que T h e Spanish Cockpit «is by a long way the ablest book
that has yet appeared on the Spanish war.» (Hornage t o Catalonia, p. 74.)
Es lástima que ningún escritor político preparado haya llevado a cabo una labor
semejante acerca de la retaguardia rebelde. También es signiticativo que ningún
miembro de la jerarquía intelectual franquista haya intentado escribir una
historia social de la retaguardia de Franco desde que acabó la guerra. Por alguna
razón extraña, la retaguardia republicana resulta ser más interesante e impor-
tante que la rebelde, incluso para los propios franquistas.
848. Brenan, Gerald. T h e Spanish L a b y r i n t h (Londres, 1943, 1950). Publi-
cado en francés y en español en París. en 1962.
849. T h e Spanish Labyrinth, 1950; p. vii.
850. T h e Spanish Labyrinth, 1950; p. viii.
851. Thomas, Hugh. L a g u e r r a civil española (París, 1962). notas del editor,
p. 571-576. El libro de Thoinas ha sido objeto de mucho comentario en Ir
prensa española. pero la censura nunca ha admitido su publicación. Salazar
Chapela se equivoca cuando escribe en Cuadernos (Sept. 1961, p. 84) que el
libro de Thomas ha sido publicado en España.
852. Broué, Pierre y TCmime, Emite; La revolución y l a g u e r r a de España,
2 tomos, México, 1962. Ambos autores son profesores del Lycée Condorcet.
de París. La obra consta de dos secciones: Broué trata de la «revolución» y
TCmime de la guerra. Su libro, l o mismo que el deThomas nunca se ha publicado
en España.
853. Thomas, p. 173; ed. española, p. 140.
La diferencia entre la cifra que da Claudel de 1 6 000 y la cifra verdadera
de menos de 6 000 es tal que López-Sanz, cita a Claudel pero cambia la cifra y da
la de 6 000 (p. 251). Véase nota 31 0.
Georges-Roux, sin embargo escribe en 1963: e11 y a eu 15 000 p r e t r u
ou religieux Cgorgés, dont 1 4 éveques. Quinze mille martyrs, s'exclamen
Georges Bernanos, et par une apostasie!~(p. 297). El Sr. Georges-Roux pre-
tende beneficiar de «i.iformaciones inéditas», lo que le permite multiplicar
por casi tres la verdadera cifra de curas y religiosos matados, como de atribuir
a Bernanos lo que escribió Claudel.
854. Montero, p. 762.
Thomas dice «7 937 miembros de la Iglesia, de los cuales 1 2 eran obispos,
283 monjas. 5 255 sacerdotes, 2 492 religiosos y 240 novicios.» (Ed. española,
p. 140). El editor de esta edición, en las notas, cita las cifras de Montero: «clero
NOTAS 8 5 5 r 8 6 5

regular (incluidos los seminaristas): 4 1 8 4 ; religiosos: 2 3 6 5 ; religiosas: 2 8 3 ;


es decir, 6 8 3 2 personas. La cifra de 1 6 0 0 0 que da Claudel se refiere a «curas».
(Estelrich-Claudel, p. v.)
855. Garosci hubiera podido incluir capítulos sobre Dos Passos y Ludwig Renn.
856. N o traicionaron porque fueran intelectuales, sino porque eran viejos
intelectuales.
857. Una edición en Nueva York en 1958. otra en Buenos Aires en 1955.
Madariaga dice que durante la guerra escribió un artículo en el perió-
dico The Observer de Londres del 1 1 de octubre de 1 9 3 6 ; una carta publicada
en el T i m e s de Londres y de Nueva York, en Le Temps de París y en L a
Nación de Buenos Aires, del 1 9 de julio de 1 9 3 7 ; y una carta en el T i m e s de
Londres del 13 de febrero de 1 9 3 9 (Spain, 1942, p. 486-490).
858. Que se passe-t-il e n Espagne? L e p r o b l h m e d u socialisme espagnol,
Madrid, 1959.
859. Extractos procedentes de: Anarquía o Jerarqula (Madrid, 1 93 5) ;
Dernocracy versus L i b e r t y ? (Londres, s.a.); Spain: A M o d e r n H i s t o r y
(Londres, s.a.). Todo ello con una cubierta que lleva el titulo de «Madariaga
versus Madariaga».
860. LUSGE, p. 63.
861. Loveday (Spain: 1923-1 948) cita elogiosamente a Madariaga en cinco
ocasiones. y dice de él que es un hombre ~ w h kept
o himself apart and appeared
t o dislike equally the Franco and the republican regimes.» p. 160. Lunn, en
Mernory t o Memory, dice que el libro de Madariaga Spain es un ~ b r i l l i a n t
book» (p. 103) y se refiere al autor como cthat eminent Spanish a u t h o r . ~
(p. 133.) S i r Robert Hcdgson escribe acerca de Madariaga: «His book on Spain
is a mine of information and I have frequently had recourse t o ¡t.» (p. 35.)
«Parece que Madariaga ve el Alzamiento Nacional como intento salvador
de la República frente al marxismo.» Diego Sevilla Andrés, H i s t o r i a polltica
de l a zona roja, (Madrid, 1954), p. 222. Véanse las notas 7 2 2 y 7 2 8 como
ejemplos de posiciones pro-Franco tomadas por Madariaga.
862. De Madariaga, Salvador. General, márchese usted (Nueva York, 1959).
Los artículos que se incluyen en este libro fueron escritos para la radio francesa
entre 1 9 5 4 y 1957.
863. Cuadernos, París, septiembre 1961, p. 6.
El embajador americano en Italia, William Philips, comunicaba a su gobierno
el 23 de abril de 1937: «While Garcia Conde [Franco's Ambassador in Italy.]
hoped that Madariaga might be willing t o go [to Washington], he said that
neither Madariaga nor his particular group are willing t o serve Franco at present,
preferring t o keep apart from the situation until victory for one side o r the
other seerns more certain.» (Foreign Relations o f t h e U n i t e d States, 1937,
Vol. 1, Wáshington, D.C., 1954, p. 289.)
864. Bolloten, Burnett. E l gran engaño (Barcelona, junio 1961). Edición de
cinco mil ejemplares, es decir, menos de los que constaba la edición en español
del libro de Thomas, hecha en París.
865. Engaño: Falta de verdad en l o que se dice, hace, cree, piensa o discurre
Diccionario d e la lengua española (1 6.8 edición, Madrid, 1939).
NOTAS 8 6 6 a 8 6 9

Carnufiage: disfraz; (mil.) disfraz de protección. Arturo Cuyas: N u e v o


d i c c i o n a r i o (Nueva York, 1 941).
Después de escrito este capítulo he recibido un ejemplar del libro de
Bolloten en español, editado en México. El titulo es: La revolución española:
las izquierdas y l a lucha p o r e l p o d e r (México, 1962). Ese titulo resulta
más adecuado que el de las ediciones de Nueva York, Londres y Barcelona.
Federica Montseny también opina que el título es más exacto así, pero se equi-
...
voca cuando dice que «la tesis de Bolloten es el camuflaje comunista para
conseguir apoderarse de la dirección de los acontecimientos de España.»
(Espoir, Toulouse, 20 de enero de 1963). Esta es tal vez la tesis de la conclu-
sión del libro, pero no corresponde a lo que declara Bolloten en el primer capí-
tulo.
866. E l g r a n engaño, p. 1 9.
867. E l g r a n engaño, p. 8.
Según resulta de una carta con fecha del 6 de enero de 1963, dirigida por
Bolloten a su editor de Barcelona, y que reproducen las publicaciones republi-
canas en el exilio. el autor no fue consultado en relación con la traducción.
la publicación o la redacción del prólogo de la edición de Barcelona. En
su carta Bolloten protesta contra la contribución de Fraga Iribarne, y
dice «...al incluir esa introducción del director del Instituto de Estudios
Políticos, que es un organismo gubernamental, ha conferido usted a mi obra
el sello de la aprobación oficial y violado su objetividad.» En el «curriculum
vitae?>de Fraga Iribarne, publicado en 1962, con una lista de todos los artículos
que ha publicado, no figura ninguna mención a la introducción del libro de Boll-
aten. (Fraga Iribarne, Publicaciones, Madrid, 1962.)
868. LUSGE, p. 56.
869. Las discrepancias que realmente existen entre autor y editor son más
importantes de lo que yo imaginaba al escribir este capitulo. La carta que Bollo-
ten dirigió el 6 de enero de 1963 a su editor de Barcelona afirma que la edición
española se tradujo y se publicó sin que el autor estuviera al corriente. Bolloten
culpa al editor español de la deficiente traducción, y alega que las numerosas
citas de textos españoles, que se incluían en la edición original inglesa. han vuelto
a ser traducidas al español en vez de transcritas directamente de los textos espa-
ñoles. (Esto puede haber sido a causa de la falta de facilidades para estudiar en
España la documentación sobre la guerra civil; también puede deberse al bajo
nivel cultural de la España franquista. En todo caso, la culpa es del régimen.
puesto que es el fruto de más de 25 años de censura.) También protesta Bolloten
contra el empleo en la edición de Barcelona de expresiones como «bando rojo»
y «zona roja», expresiones que había tenido gran cuidado en evitar en su libro.
Y afirma: «Además de estas objecciones mayores que perjudican al carácter
erudito y objetivo del libro, existen una serie de errores de fechas, en la nume-
ración de las páginas y en las notas. Se han omitido asimismo descuidadamente
palabras y frases, omisiones que alteran el sentido de pasajes enteros. Todos
estos errores y omisiones son demasiado abundantes para enumerarlos.» N o
obstante, Bolloten hace referencia a algunas Ilneas, del libro Los vascos e n e l
M a d r i d sitiado, de Jesús Galíndez (Buenos Aires, 1945). cortadas en la edi-
ción española: «Lo que no tiene explicación, y mucho menos justificación, son
los crímenes, muchos más en número y en sadismo, de la zona fascista. En ella
NOTAS 870 a 872

existía un ejército y una policía, en ella el pueblo no fue armado, en ella los presos
comunes siguieron encerrados; y los crímenes fueron cometidos precisamente
por esa policía. por ese ejército, por esos señoritos educados que de nada care-
cían y blasonaban de católicos.» (p. 10).
La censura franquista no sólo suprimió parte de la cita, sino incluso el
nombre de Galíndez (la victima de Trujillo). Bolloten protesta y con razón. Pero
lo que hay que reconocer que es sorprendente es que el censor haya dejado pasar
una parte de la cita de Galíndez. (Bolloten. Nueva York, p. 41 ; Barcelona,
p. 50; Méjico, p. 41.)
Teniendo en cuenta los reproches que Bolloten hace a su editor español,
resulta extraña la elección de la Editorial Jus para publicar su libro en México.
La Editorial Jus es una casa especializada en obras católicas y favorables a Franco.
Entre ellas, I n f o r m e sobre España,de Pattee, y Misión d e prensa e n España,
de Chávez Chamaco. y Trilogía d e Hispanidad (Méjico, 1948). S i el texto
inglés es el que hace fe, también hay errores en la edición mejicana. En la tercera
phgina de texto (p. 19) encontramos dos. En la edición mejicana !eemos esta cita
de Gil Robles, tomada de E l Debate de Madrid, periódico de los jesuitas, del
6 de marzo de 1936: «Hay muchos, muchísimos de estos patronos y terrate-
nientes que saben cumplir sus deberes de justicia y caridad. Pero hay también
muchos que, con un egoismo suicida, tan pronto como llegaron a tener las
derechas participación en el Gobierno, bajaron jornales, elevaron rentas, inten-
taron desahucios injustos y olvidaron la triste experiencia de los años 1931-
1933. Por eso en muchas provincias aumentaron los votos de izquierda entre
los cultivadores humildes y los obreros agrícolas que con una política social
justa habrían estado siempre con nosotros.» En el texto inglés no figura la pri-
mera frase, ni tampoco en la edición de Barcelona. En la nota número 3 de la
misma página, edición inglesa, Bolloten se refiere a la Falange como a una orga-
nización <<fascista». Este calificativo ha sido suprimido en la edición mejicana y
en la de Barcelona. No parece que Bolloten tenga suene con sus traductores
y editores. (Doy las gracias al Sr. J. Puig, de Toulouse, por haberme propor-
cionado mucho material sobre el libro de Bolloten.)

870. Cuadernos, septiembre de 1961. p. 84.


«Es inexplicable que el autor haya interrumpido su obra en la caida de
Largo Caballero. Es tan inexplicable como lo sería el dramaturgo que detuviese
su drama en el nudo y nos hurtara el desenlace.» José Peirau escribe: «Si este
trabajo no hubiese de tener continuidad, sería evidentemente incompleto»
(Espoir, Toulouse, 7 de septiembre de 1961). La misma publicación reproduce
una crítica de Antonio Elda, en L e socialiste: «este libro es una obra premedi-
tadamente incompleta de la guerra en la zona republicana», y, observando
que el libro termina con la caida de Largo Caballero, pregunta el crítico: «No
pasa nada después !». Y dice que Bolloten termina su libro «precipitadamente,
dejando truncada así una historia que él convierte en media historia.» (4 de
febrero de 1 962.)
871. The G r a n d Camouflage, p. 18-28; E l gran engaño, p. 20-33; La
revolución española, p. 18-28.
872. T h e G r a n d Camouflage, p. 35-37; E l g r a n engaño, p. 43-45; La
revolución española, p. 3 5-37.
NOTAS 873 i 885

873. The Grand Camouflage, p. 3 5-76 ; El gran engaño, p. 4 2-92; L a revo-


lución española, p. 35-75.
874. The G r a n d Camouflage, p. 95-1 0 3 ; E l gran engaño, p. 1 1 6-1 2 6 ; La
revolución española, p. 96-1 03.
875. T h e Grand Camouflage, p. 79-87. 1 8 0 - 2 0 1 ; E l gran engaño, p. 9 5 -
106, 223-248 ; L a revolución española, p. 79-88, 182-204.
876. T h e G r a n d Camouflage, p. 301-31 6 ; El gran engaño, p. 367-387; La
revolución española, p. 301-31 7.
877. T h e Grand Camouflage, p. 31 5-31 6 ; E l gran engaño, p. 385-387;
L a revolución española, p. 3 1 6- 3 1 7.
878. Louis Fischer estima que las acusaciones procomunistas contra Negrln
no merecen respuesta.
Men and Politics, p. 4 1 7. ~ N e g r i nwas the symbol of Spanish resistance
t o foreign invasion and Fascism. Statements that the Negrin government would
be a tool of Great Britain and France. though widely circulated, deserve no
notice now because it was not.»
Thurston, consejero de la embajada de los Estados Unidos en España, que
se encontraba en Valencia, comunicaba el 1 8 de mayo de 1937: «The new
government may be ;aid t o imply an advance toward more conservative social
policies, despite the greater proportional representation of the Communist
Party, for the latter has for some time been advocating a moderate and cons-
tructive program of action. Both Negrln and Prieto, perhaps the strongest mem-
bers of the Cabinet, are Socialists of moderate tendencies.~(Foreign Relations
o¡ t h e U n i t e d States, 1937, vol. l. p. 298).
879. Cattell dice que «the conservative elements~en los paises occidentales
estaban «particularly pleased~cuando Negrín fue nombrado presidente del
Consejo, p. 169, y p. 103. «The evidence of Negrin's activity indicates that he
supported the Communist program for winning the war and resisting Franco t o
the end, but he was by no means in favor of al1 the Comrnunist tactics.~p. 169.
Cattell cita a Zugazagoitia (p. 479-480) y a Vicente Rojo, A l e r t a los pueblos !
(p. 221-222) [Buenos Aires, 19391.
880. E l gran engaño, p. 10.
881. E n t r e Hendaya y Gibraltar, p. 202.
882. S i r Arnold Lunn, un gran profeta, dotado de la visión tanto del futuro
como del pasado, nos explica en 1 9 5 9 los horrores que habrian ocurrido si los
republicanos (que él llama comunistas) hubieran vencido en España: «If the
Communists had been in power in Spain, they would have offered no resistance
to a German demand t o march through Spain, attack Gibraltar and close the
Mediterranean. General Franco, on the other hand. did not yield t o Gerrnan
insistence...» M e m o r y t o M e m o r y (p. 135).
883. Communism and t h e Spanish C i v i l War, p. 161-1 62.
881. LUSSE, p. 56.
885. T h e Grand Camouflage, p. 1 9 - 2 0 : El gran engaño, p. 2 2 ; L a revo-
lución española, p. 19-20.
Véase nota 708.
NOTAS 886 a 893

886. T h e G r a n d Camouflage, p. 18-24; E l g r a n engaño, p. 20-28; L a


revolución española, p. 18-25.
887. T h e G r a n d Camouflage, p. 2 4 ; E l g r a n engaño, p. 28; L a revolución
española, p. 24.
888. LUSGE, p. 57.
889. T h e G r a n d Camouflage, p. 26-28, E l g r a n engaño, p. 31-34; L a revo-
l u c i ó n española, p. 26-28.
890. The G r a n d Camouflage, p. 98-99; L a r e v o l u c i ó n española, p. 99-
1 OO.
891. GLN, p. 41 9.
892. T h e G r a n d Carnouflage, p. 97, nota 6 ; L a r e v o l u c i ó n española,
p. 98, nota 6.
893. La publicación de Fu l a Spagna, cuyo autor, Roberto Cantalupo, era el
embajador de Mussolini en Salamanca desde febrero hasta abril de 1937, es un
caso típico del trato que se da en España a los libros extranjeros. Se publicó
en Verona en julio de 1948. y la edición española se realizó en Barcelona en
abril de 1951 (Embajada e n España). En todo caso, el capítulo VII, «La ferma
azione italiana per impedire le «fucilazioni», ha sido suprimido en su totalidad
en la edición española (p. 1 30-1 45).
Incluso antes de salir de Roma para desempeñar su misión en España,
Cantalupo asistió en el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano a una reunión en
la que sólo se discutió el tema de la limitación de los asesinatos en la España de
Franco. Los italianos estaban especialmente preocupados con los sucesos de Málaga,
en cuya toma desempeñaron un papel muy importante. Cuando Cantalupo llegó
a España, todos los jefes militares italianos (entre ellos Roatta y Faldella) le confir-
maron que «il clima delle rappresaglie era spietato~.Caritalupo habla del sistema
de matar doce hombres formados en línea, de modo que el que estaba delante
vierasiempre la muerte del que estabaante él un segundo antes de morir (p. 131).
Cantalupo, ante esto, pidió instrucciones concretas a Ciano. quien ordenó a su
embajador que se entrevistara personalmente con Franco y planteara la cuestión,
si no desde el punto de vista humano, al menos en el terreno de la oportunidad
desde el punto de vista militar. N o era posible esperar que un hombre se rindiera
si sabía que seria ejecutado automáticamente. E l 3 de marzo tuvo lugar la entre-
vista, y Franco hizo toda clase de promesas, reconociendo que se habían come-
tido muchos abusos. Cantalupo dice que, personalmente, él cree que Franco
no tenía la autoridad necesaria para acabar con las ejecuciones en Málaga. El
cónsul italiano en Málaga volvió a insistir ante Roma, diciendo que el buen
nombre ( ? ) de las tropas italianas saldría perjudicado por las ejecuciones de
Málaga. Ciano ordenó a Cantalupo que fuera a Málaga a ver lo que sucedía.
E l embajador volvió a ver a Franco, y éste le dijo que la visita que proyec-
taba hacer sólo serviría para complicar las cosas. (Cantalupo se escandalizó cuando
supo, de fuente fidedigna, que las buenas burguesas malaguehas iban por la
noche a hacer sus necesidades sobre las tumbas de los republicanos que habían
sido ejecutados durante el día, p. 137). Finalmente. Cantalupo sugirió que se
interviniera seriamente cerca de Franco, incluso en nombre del Duce. para
acabar con el derramamiento de sangre. El embajador volvió a hablar con Franco
sobre esta cuestión antes de ser llamado a Roma. Con fecha 29-31 marzo enviaba
NOTAS 8 9 4 r 898

el siguiente mensaje a Roma: «Fucilazioni diminuiscono. Seguiri rapporto su


azione da me svolta secondo superiori direttive. H o ottenuto personalmente
da Franco revoca dondanna capitale di diciannove massoni di Málaga, e destitu-
zione di due giudici troppo sever¡». Y añade: «Y repitió que era inadmisible
que alguien pudiera «essere espositi al pericolo di fucilazione perché massoni.»
(p. 144.) Thomas descarta este testimonio en una nota, a pesar de su gran
importancia (Thomas, p. 3 56). El cuadro de los fascistas italianos, con Ciano a la
cabeza, pidiendo a Franco clemencia para los republicanos españoles prisioneros,
no deja de tener un lado irónico.
894. Véase nota 253. Este libro, cuyo autor fue durante casi toda la guerra
representante de Inglaterra ante los rebeldes, constituye un ejemplo perfecto
de la mentalidad inglesa conservadora y favorable a Franco.
Hodgson admiraba a Queipo de Llano y a Castejón. que derrotaron al
pueblo «thanks t o a liberal use of bluff and subtlety of manceuvren (p. 42).
En contradicción con todos los documentos alemanes capturados y publicados
después de la segunda guerra mundia!, este diplomático ignora la ayuda directa
que Hitler aportó a Franco y escribe que las fuerzas rebeldes usaron, para el
transporte de hombres y material de Marruecos a España, aLufthansa p!anes
which they took from the local German offices on hire.» (p. 44). Denuncia
«the hurrian scum, largely alien, from which the Republican forces were
recruited.» (p. 84). Se puede uno extrañar de los hechos que comunicaba a su
gobierno, cuando dice que la ejecución de José Antonio en Alicante, antes de la
guerra, aprovoked the fury of his many followers» (p. 35.) S i r Robert estuvo
en la zona rebelde durante gran parte de la guerra, y con certeza sabia que la
muerte de José Antonio durante y no antes de la guerra, se mantuvo más o
menos oculta, por lo menos oficialmente. También dice que Largo Caballero
estaba acarried away by enthusiasin for the Bolshevik achievements he had
witnessed i n Russia.» (p. 35.) Indirectamente Hodgson apoya las criticas espa-
ñolas de la actuación de Sir Samuel Hoare como embajador durante la guerra
mundial (p. 163).
895. Hodgson, Sir Robert. Franco frente a Hitler (Barcelona, 1954). El
traductor ha eliminado los errores de hecho más flagrantes cometidos por Sir
Robert. Véase la nota 894.
896. Carlton J. H. Hayes: Wartime Mission in Spain (Nueva York 1945).
Por lo general se considera a Hayes como historiador. Era profesor de historia,
l o que no es forzosamente l o mismo. En realidad no se conoce ninguna obra
histórica importante que puede atribuirsele, no siendo este libro, del que es
responsable más el titulo que el hombre en sí. El nombramiento de Hayes, un
converso al catolicismo, se debe probablemerte a que en los Estados Unidos
existe la creencia de que solo un católico puede comprender a un país católico,
y que, por lo tanto, tan sólo un católico americano puede desempeñar el puesto
de embajador de los Estados Unidos en un país católico. Claro es que los católicos
americanos no estarían de acuerdo si, aplicando ese razonamiento, sólo se en-
viaran comunistas americanos a Rusia y Cuba, negros a Africa. etc.
8 9 7 . Carlton J. H . Hayes. Misión de guerra en España (Madrid. 1946).
«Versión española sobre el texto íntegro original, expresamente revisada y
autorizada por el autor.»
898. Véase nota 253.
NOTAS 8 9 9 a 911

Bowers fue casi el único diplomático occidental partidario de la República,


y no era diplomático en el fondo. Sus mensajes a Wáshington son deliciosos de
leer (Foreign Relations of the United States. Diplomatic Papers, 1936, vol. 11; '
1937, vol. 1 ; 1938, vol. 1; 1939, vol. II, Wáshington, D. C.). La publicación del
libro hubo de aplazarse hasta que Bowers dejó de estar al servicio del gobierno.
Traducido al francés, italiano y español (Mejico).
899. Sir Samuel Hoare, Viscount Ternplewood : Ambassador o n Special
Mission (Londres, 1946).
Para una interpretación franquista de los libros de Hayes y Hoare. véase
Embajadores sobre España, por José Maria de Areilza (Madrid, 1947). ,
Hoare era partidario de la restauración de la monarquía, no de la República;
Hayes deseaba la salvación de la Iglesia en España, no la de la democracia.
900. Carta de Hollis y Carter Ltd. Londres, 7 de febrero de 1963.
9 0 1. El gran engaño, p. (4).
902. Carta de Frederick A. Praeger, Inc, Nueva York, 23 de enero 1963.
903. La carta de Bolloten a su editor de Barcelona dice, en parte, lo siguiente:
«La verdad es que usted había traducido y publicado mi libro sin mi conoci-
miento y sin poseer un contrato firmado por mí.» Una nota adjunta sugiere que
el trato se hizo mediante un agente literario. Eso podría explicar la rapidez de
la publicación en España, aunque también confirmaría que se decidió publicar
el libro cuando aun estaba en forma manuscrita, con el fin de servir la propaganda
franquista.
904. La edición de Barcelona, lo mismo que la de Londres, constaba de cinco
mil ejemplares (Burnett Bolloten: L a revolución española, las izquierdas
y l a lucha p o r e l poder, México. 1962, p. 4). La edición mejicana sólo cons-
taba de dos mil ejemplares.
905. T h e Spectator, Londres. 5 de mayo de 1961.
906. T h e O x f o r d Magazine (Oxford, Inglaterra. 25 de octubre 1962).
907. Véase nota 905.
908. T h e Listener, Londres, 27 de abril de 1961.
909. E l gran engaño, p. (7).
910. Véase nota 902.
91 1. Ultimamente he tenido conocimiento de algunos testimonios de republi-
canos españoles refugiados en Francia (en el semanario Espoir, de Toulouse).
que tal vez puedan dar la solución del misterio Bolloten. Dichos testimonios
explican el largo tiempo que necesitó la redacción de la obra, así como su falta de
unidad. José Peirats. autor de la obra en tres volúmenes L a CNT en la
revolucián española, Buenos Aires, 1 9 5 5 ; Toulouse, 19 52; Toulouse, 19 5 3)
recibió en septiembre de 1952 una carta de Bolloten que decia así: «...no
puedo soportar el esfuerzo intelectual intensivo de los años anteriores, y hace
poco tiempo tuve que tomar una determinación drástica en cuanto a mi libro.
Me decidí a mandar el primer tomo a una casa editorial en Nueva York sin esperar
la terminación de los otros tomos. Aquéllos, ya virtualmente terminados, han
...
sido depositados en lugar seguro » (Espoir, 7 de septiembre de 1961).
Peirats continúa: «En otras cartas, Bolloten hace referencia a los múltiples
inconvenientes que seguía encontrando en sus relaciones con los editores,
NOTAS 912 a 9 1 6

asustados que se hallaban Cstos del impresionante volumen de la obra y del


embarazoso problema de la documentación anexa.» Peirats no define la posición
política de Bolloten, pero sólo podía ser favorable a la República. Federica Mont-
seny (Espoir, 1 8 de mayo de 1961) dice que su correspondencia «fue de gran
cordialidad. casi de camaradería, como si Bolloten fuese un simpatizante de
nuestro movimiento.» (Esto lo confirma el artículo de Antonio Elda en Le
socialiste, reproducido en Espoir el 4 de febrero de 1962). Pero a esa corres-
pondencia ha sucedido «su silencio desde hace años» y cuando se publicó T h e
G r a n d Camouflage Bolloten no envió ningún ejemplar a sus amigos republicanos
exilados en Francia.
Así pues, sabemos que Bolloten, supuesto partidario de la República,
había terminado un libro en 1 9 5 2 y tenía otros casi terminados. Como se l o
escribía a Peirats, se encontraba muy cansado. Y no publicó nada hasta 1961,
y entonces sus amigos se llevaron la sorpresa de que el libro fuera editado en la
España de Franco. i Qué había ocurrido desde 1 9 5 2 ? Tan confusos se hallaban
los amigos republicanos de Bolloten, a causa de la publicación de su libro y de
sus años de silencio, que el editor del semanario Espoir de Toulouse, el 4 de
febrero de 1962. comunicaba a sus lectores la muerte de Bolloten y sacaba la
canclusion de que «son sus herederos o las personas entre cuyas manos quedó
depositada su obra, los que han hecho de ella el uso, favorable al franquismo o a
la teoría franquista del alzamiento contra el comunismo...». Pero Burnett Bollo-
ten segula en vida, aunque tal vez el hombre que escribía en 1 9 5 2 a los exilados
republicanos s C que había muerto. En la página 149, refiriéndome al meticuloso
trabajo de investigación y a la conclusión antinatural del libro, he escrito:
«Es casi imposible creer que las dos partes de la obra pertenezcan al mismo
autor.» Podríamos llegar a pensar que la investigación la llevó a cabo un Mr. Boll-
oten anterior a 1952, y que la conclusión la escribió o t r o Mr. Bolloten, con
nueve años más. y que tal vez había renegado de sus antiguas ideas.
9 1 2. T h e G r a n d Camouflage, p. 13, 317; E l g r a n engaño, p. 15, 389; La
r e v o l u c i ó n española, p. 7, 3 19.
Bolloten obtuvo la nacionalidad americana hace algunos años, y ahora
forma parte del lnstitute of Hispanic American and Luso-Brazilian Studies,
Stanford University, California.
9 1 3. L a v i e de l a France sous I'occupation 1940-1944. 3 tomos. lnstitut
Hoover, Stanford University, California (París, 1957).
91 4. Los documentos que se incluyen en estos tres volúmenes fueron recopi-
lados por M. et Mme René de Chambrun (la hija de Laval y su marido). Todos
ellos testimonian en favor de la buena conducta de Laval durante la guerra y la
ocupación. N o critico este intento de una hija por defender la memoria de su
padre; en cambio, el titulo carece de justiticación y se puede uno preguntar
como el Hoover lnstitute ha prestado su nombre para dicho subterfugio. Los
escritos de Pietri, el embajador de Petain en Madrid, son interesantes en relación
con los asuntos españoles, p. 7 0 2 ff.
El prólogo es de C. Easton Rothwell, Director General del Hoover Institute.
91 5. Cattell, David T. Soviet D i p l o m a c y and Spanish C i v i l W a r (Berkeley-
Los Angeles, 1957).
91 6. En una nota (p. 116) Bolloten refuta el contenido de una nota del l i b r o
de Cattell, C o m m u n i s m a n d t h e Spanish C i v i l W a r ; es la única vez que
NOTAS 917 927

menciona a Cattell. N i siquiera incluye otro libro de Cattell, Soviet Diplomacy


a n d t h e Spanish C i v i l W a r , en su bibliografía. La explicación de esa extraña
conducta tal vez se encuentre en la siguiente cita, tomada de la reseña del libro
de Bolloten publicada en Annals of the American Academy of Political and Social
Science, 340: 139, marzo. 1962. « C o m m u n i s m and t h e Spanish C i v i l W a r
...
(by D.T. Cattell) is the excellent mon