Вы находитесь на странице: 1из 2

Características de los destinos turísticos

La utilización de criterios se lleva a cabo, en general, con la intención de delimitar espacios en donde la actividad turística tiene un comportamiento homogéneo, de acuerdo con los parámetros estadísticos más comunes. El ámbito que cumple con estas características es el destino turístico.

Existe una amplia bibliografía en la que se puede encontrar el término destino turístico, aunque paradójicamente, y a pesar de las enriquecedoras aportaciones de muchos investigadores, este término no cuenta con una definición uniforme y homogénea en cuanto a su concepto, su estructura y su delimitación.

Podemos dividir las definiciones de destino turístico según las que enfatizan la perspectiva de la demanda o de la oferta:

1) Desde la perspectiva de la demanda podemos destacar:

a) La perspectiva “psicológica”, que entiende el destino como el objetivo

del turista, aunque algunos autores destacan la pernocta como requisito para considerar un destino turístico como tal.

b) Para otros, el destino turístico sería un lugar o enclave hacia donde se

dirige el turista, que puede estar dimensionado de modos distintos (en forma de región, de municipio, etc.) pero el factor principal es que el destino turístico constituye el objetivo del turista.

2) Desde la perspectiva de la oferta, las definiciones se basan en las dimensiones físicas del destino. Así, la mayoría de los autores hacen referencia a una amalgama o compendio de facilidades y servicios, que remiten a su vez al término –proporcionado por Porter (1990)– de cluster como una concentración geográfica de empresas productoras de inputs especializados (maquinaria, servicios, infraestructura, etc.) e instituciones (entidades gubernamentales, universidades, asociaciones empresariales, etc.) interconectadas o relacionadas entre sí en un determinado campo.

Si tenemos en cuenta las dos vertientes y hacemos una definición conjunta, se podría definir el destino como una amalgama de productos y servicios que conforman el principal objetivo del turista y tienen como fin la satisfacción del mismo.

La OMT define un destino turístico local como un lugar físico en el que el visitante pasa al menos una noche. Incluye productos turísticos tales como los servicios de apoyo y atracciones, y recursos turísticos que pueden visitarse en desplazamientos de un día. Tiene límites físicos y administrativos que definen su gestión, e imágenes y percepciones que definen su competitividad en el mercado. Los destinos turísticos locales incorporan diferentes agentes participantes, entre los cuales suele haber una comunidad local, y pueden dar lugar a destinos de mayor tamaño.

Destaquemos algunas características de esta definición:

a) Incorpora tanto la visión estática de los destinos turísticos como la

dinámica.

En este sentido, se entiende por visión estática la que trata de analizar los elementos “permanentes” del destino (concepto, límites y estructura). Por otro lado, la visión dinámica contempla las relaciones entre agentes y sus repercusiones en el destino.

b) Incluye la noción de entramados compuestos por una red diversa y

compleja de recursos y atractivos, infraestructuras, equipos y servicios de toda clase y numerosas empresas relacionadas y de apoyo.

c) Reconoce la complejidad a la hora de delimitar los destinos turísticos,

de modo que se puede decir que los destinos turísticos, dado su carácter dinámico y cambiante, no tienen límites ni fronteras determinados ni fijados a priori.

En

complejidad.

definitiva,

definir

el

concepto

de

destino

turístico

entraña

una

gran

Pueden tenerse en cuenta los siguientes criterios para determinar la configuración de un destino turístico, independientemente de la localización de la actividad desarrolladas por un agente o una empresa:

a) La distancia física. Según este criterio, los límites se fijarían en

función de la distancia que mantenga cada una de las organizaciones

que toman decisiones en el destino con éste.

b) El grado de interacción. Este criterio hace referencia al volumen de

intercambios que mantienen las empresas y los agentes entre sí. Habría

que fijar un porcentaje mínimo de volumen de intercambios entre empresas a partir del cual una empresa se consideraría o no parte del destino turístico.

c) El mercado. Este tercer criterio de delimitación de un destino turístico

pretende utilizar el mercado, la demanda o la clientela como factores

capaces de establecer unos límites que coincidirán con el segmento donde se hallen. De este modo, el posicionamiento del destino será la variable que logre identificar y diferenciar unos destinos de otros.

d) El criterio administrativo. Este cuarto criterio se refiere a la delimitación de los destinos en función de la división administrativa del estado en que se hallen. En este caso, los límites del destino coincidirán con los de las regiones, provincias o comarcas.