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MUCHA RED y POCO PEZ

MUCHA RED y POCO PEZ


Quiero que seamos más felices. Incluso usted que no me conoce. No me
conoce todavía, porque con tanta red, un día nos chocaremos de frente,
enredados en un montón de hilos cibernéticos y sin saber cómo nos llamamos,
de dónde hemos salido y quién nos ha presentado, nos casaremos.com vía
Skype y colgaremos nuestra alianza en Youtube. Qué libres nos hemos vuelto
gracias a playboy, star treck y la mother que te feisbuqueó.

Si usted, futuro amigo, marido, amante virtual o real, fuera más feliz, o
tuviera una razón que se lleve su amargura a otra parte, usted, sí, no me mire
como si estuviera hablando sola, haría feliz a otra persona y esa otra persona
haría lo mismo con otro y así nacería Japibook. No, no otra red social. Japibook
sería una cadena solidaria, una larga fila de manos virtuales regalando lo que
sobra y lo que falta, dando dinero y juguetes, órganos y casas, comida y
mantas, lluvia y sol, vacaciones, espacios y zapatillas Naik. Las Naik no se
hacen en Asia a 60 céntimos de euro para aterrizar costando 80 con cartel de
rebajas porque en realidad estaban en 120. Esas son las Nike. Veo que usted
lee poco. Le recomiendo un libro de una autora canadiense cuyo nombre no
recuerdo, nunca recuerdo bien los nombres, el libro se llama: NO-LOGO. De
vez en cuando, en vez de enviar mails a troche y moche llenando de power
point los correos ajenos, lea. Hágame caso. Distrae, entretiene y cuesta
relativamente poco. No discutamos que no tengo mucho espacio, son textos
cortos y una pelea agregaría páginas a un estilo fastlook que pretendo
últimamente.
Otra vez mi maldita oralidad, no puedo parar de hablar. Culpa tuya.
Estábamos en Japibook, algo menos toco y me voy y más regalo, dono y doy
porque a mí me aporta poco y a otros más.
Tenemos mucha red y poco pez.

Hablando de pez, he preparado un ceviche peruano, otra vez me mira


como si estuviera hablando sola y como si lo del ceviche fuera delirio o
mentira, mucho feisbuk y mayespeis, pero cuando lo invitan a myfantasylunch
parece que lo hubieran desvestido en plena calle.com.
Suelte el click, tómese un Pisco Sawer y siéntese con toda confianza. Es
pescado crudo que no está crudo porque lo cocina el limón. Sanísimo, de un
sabor inolvidable. No le digo nada si además se lo come usted en una playa que
huele a mucho mar, media vacía, bajo una sombrilla de paja atendida en
acento peruano, suave y cantarían. Sí, el pisco me hace efecto rápido, y
parezco una tipa fácil, relajada, de playas, soles y brindis sobre la arena.
Coma, pruebe, eso es choclo. No zapallo no, es camote, babata, es como
una papa dulce… no me haga explicar todo, mejor pruebe. No todo es paella y
asado y este mundo.

Veo que le parece tan delicioso como a mí. Ya que estamos, aprovecho
para preguntarle, ¿qué le parece nuestro matrimonio? ¿Es feliz? El último
video que colgamos en Youtube tiene un montón de visitas, según las
estadísticas, somos la pareja ideal.

Pero yo insisto, mucha red y poco pez. Es un poco picante, sí. ¿Más Pisco?

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