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Poder Judicial de la Nación

///ta, 28 de abril de 2009.- AUTOS Y VISTA:

Esta causa nro. 529/08 caratulada: “LEISECA, Marcos Mauricio y SACARIAS, Elizabeth del Carmen s/Infracción a la ley 23.737”, proveniente del Juzgado Federal Nro. 1 de Salta (expediente nro. 734/07), y

CONSIDERANDO:

I.- Que se elevan las actuaciones a esta Alzada en virtud del recurso de apelación interpuesto por el señor Defensor Público Oficial de Elizabeth del Carmen Sacarías en contra del auto de fs. 116 por el cual se ordenó la prisión preventiva de la nombrada (art. 312 del Código Procesal Penal de la Nación).-

Para así resolver, el juzgador tuvo en cuenta que este Tribunal modificó a fs. 110/114 la calificación provisoria de la conducta de la causante por la de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización (art. 5° inc. “c” de la ley 23.737).- II.- Que al interponer el recurso la defensa señaló que le causó agravio la circunstancia de que se haya dispuesto la prisión preventiva de su defendida, dado que el fallo de esta Cámara no ordenó tomar ninguna medida cautelar en su contra, ya que sólo se dispuso procesarla y que habiendo sido excarcelada el día 27/11/2007, no se encuentra documentado que haya incumplido con su obligación de residencia asumida en el incidente respectivo, por lo que consideró que juega a su favor la salvedad prevista en el art. 312 primera parte del Código Procesal Penal de la Nación (fs. 118).-

Ampliando el motivo del planteo, expresó que de producirse la detención ordenada, causaría un doble gravamen irreparable, ya que no podría demostrar en autos que no entorpeció o trató de eludir a la

justicia.-

Manifestó que si un imputado ha obtenido la libertad ambulatoria, no parece razonable que la necesidad de imponer prisión preventiva repose en los mismos parámetros que los valorados para hacer cesar los efectos de una medida cautelar, dado que en ese caso el hecho de que el imputado vaya a sustraerse de la acción de la justicia, ha dejado de ser una

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circunstancia eventual y futura para convertirse en un hecho empíricamente

demostrable.-

Asimismo, citando jurisprudencia de este Tribunal, sostuvo que antes de emitir un juicio en base a circunstancias abstractas e hipotéticas, el juez debe verificar concretamente en la forma que juzgue más adecuada si el imputado se halla a disposición de la justicia.-

Indicó además, que nada ocurrió en la causa que justifique disponer la preventiva detención de su pupila como excepción al principio consagrado por los arts. 2 y 280 del Código Procesal Penal de la Nación, por lo que solicitó que se revoque el interlocutorio traído en apelación y se ordene que continúe en libertad (fs. 125/126).- III.- Que notificado el señor Fiscal General respecto del recurso interpuesto, estimó que no corresponde hacer lugar al planteo, por cuanto consideró que la defensa debió solicitar la excarcelación de su defendida, acreditando en ese trámite la voluntad de no sustraerse a la justicia, habilitando el pronunciamiento judicial que podría o no conceder el beneficio con la simple caución juratoria o con la cautela que estimase

suficiente.-

Consideró que el art. 312 inc. 1° establece en forma mandataria que el Juez debe dictar la prisión preventiva cuando estime que no procederá condena de ejecución condicional y que la escala penal del delito incriminado en autos no permite obviar la disposición anterior, todo lo cual no resulta contradictorio con las disposiciones del art. 280 del C.P.P.N. y sus concordantes.-

Por todo ello, solicitó que no se haga lugar al recurso interpuesto y se mantenga la resolución atacada (fs. 128/129).- IV.- Que así expuesta la cuestión, corresponde aclarar previamente que si bien esta Cámara al modificar la calificación de la conducta de Elizabeth del Carmen Zacarías no se pronunció respecto de la aplicación de una eventual medida cautelar, ello se debió a que resultaba una decisión que competía al Tribunal de origen basada en la ponderación de distintas circunstancias en cada caso particular.- En efecto, siguiendo los parámetros establecidos en el precedente dictado por la Cámara Nacional de Casación

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Penal en el fallo plenario recaído en la causa “Díaz Besone” del mismo modo que lo decidido por esta Alzada desde el precedente dictado en la causa “Lupita Rufina”, es dable reiterar que las decisiones acerca de la libertad provisional o el encarcelamiento preventivo de las personas sometidas a proceso constituye una materia en la que no cabe partir de presunciones iuris et de iure, sino iuris tantum, es decir, que admiten prueba en contrario, de modo que procede analizar en cada caso la procedencia de la excarcelación.- Ahora bien, en todo caso, la discusión acerca del tópico señalado supone que la persona se encuentre en situación de detención, dado que mientras no se haya logrado la aprehensión de la causante la discusión será abstracta. En otras palabras: la eventual prisión preventiva de una persona sometida a proceso supone que esa persona se encuentre detenida, mas no procede dictar esa medida cautelar respecto de quien -como en el caso- todavía no compareció al proceso.- Es que en la materia analizada no cabe perder de vista que la regla general en caso de que el magistrado entienda necesario que una persona -imputada por un delito que no admite condena condicional- comparezca a su presencia se encuentra contenida en el artículo 283 del Código de rito, a través de la orden de detención pertinente. Recién cumplido ese paso, es decir, lograda la convocatoria compulsiva de la persona buscada, habrá de determinarse si en el devenir subsiguiente del proceso deberá permanecer detenida, en cuyo caso habrá de dictarse la pertinente medida cautelar de prisión preventiva del artículo 312. Más, en caso de incumplirse la citación judicial por la razón que sea, debe declararse la rebeldía y la consecuente disposición de captura en los términos del artículo 288 y 290 del ordenamiento citado.-

Obsérvese a título ilustrativo que puede ocurrir y de hecho ocurre con habitualidad que la persona citada a comparecer en el proceso no lo hace y hasta que se logra su aprehensión transcurre un considerable lapso de tiempo, de modo que las circunstancias personales y circunstanciales tenidas en consideración al momento de su captura pueden diferir de las que se observan cuando finalmente se logra la detención, de donde se sigue la evidente improcedencia de un pronunciamiento cautelar sin contarse con una persona detenida.-

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Pero por otra parte, en el caso bajo análisis, se observa que la imputada en oportunidad de acceder al beneficio de la libertad que se le otorgó mediante caución (acta de fs. 19 del incidente agregado por cuerda), denunció un domicilio que -conforme surge del informe obrante a fs. 138- se encuentra deshabitado desde hace años, resaltando de lo manifestado por vecinos del lugar, lo nociva de su personalidad sindicada como muy problemática. Son éstos vehementes indicios de que puede tratar de sustraerse al accionar de la justicia.-

En tales condiciones, y por las razones apuntadas, no corresponde ingresar en la actual etapa del proceso en el tratamiento de la prisión preventiva dictada, la que deberá dejarse sin efecto hasta tanto se logre la captura de la imputada.- En consecuencia, se

RESUELVE:

I.- REVOCAR PARCIALMENTE el auto de fs. 116 en cuanto se dispuso la prisión preventiva de Elizabeth del Carmen Sacarías (art. 312 del Código Procesal Penal de la Nación), cuestión que se difiere hasta tanto se logre la aprehensión de la nombrada y MANTENER la orden de detención dispuesta (art. 283 del C.P.P.N.).- II.- DEVOLVER las presentes actuaciones al

Juzgado de origen.-

REGISTRESE y notifíquese.-

ejjo

Fdo.: Dres. Jorge Luis Villada; Gerardo Loutayf Ranea - Jueces de Cámara; Miguel Antonio Medina - Juez de Cámara Subrogante

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