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Era la víspera de navidad, y en Kianly, la pequeña aldea al norte de

Asturias, todos esperaban ansiosos a que el reloj de la plaza diera las


siete. En la casa más cercana al mar, Aysha, la hija de Luna, se preparaba
para el cuento de navidad. Ese día, todas las personas del pueblo se
reunían en su salón para escucharlo.
Ese año, ella había cumplido 61 años, y para celebrarlo, decidió contar el
cuento que su madre la reveló a los 16, el gran secreto de Alis Lithban. En
el momento en que se sentó frente a la chimenea, el reloj dio las siete, y
la casa comenzó a llenarse de gente. Llegaban niños acompañados de sus
padres, primos, hermanos, y muchos adultos, dispuestos a disfrutar un
año más con los cuentos de la familia Melody. Cuando todos estuvieron
sentados, Aysha comenzó.
– Este año, es muy especial para mi, así que contaré una historia que
solo hemos contado en nuestra familia una vez por generación. Esta
noche contaré : El secreto de Alis Lithban.
Entre los padres, se escuchó un murmullo de expectación, solo los
afortunados escuchaban aquella historia por segunda vez, y los niños se
asombraron de la expectación de sus padres, así que los pocos que
estaban hablando, se callaron, y la historia comenzó.
“ Todos hemos oído hablar de Idhún, ese maravilloso mundo en el que todo
existe. En el bosque de los unicornios, Alis Lithban, cuatro niños jugaban
sin mirar a donde iban, hasta que llegaron al cuadrado de los arboles. Era
un extraño cuadrado formado por cuatro arboles distintos a todos los
demás. Uno era tan alto que llegaba hasta las nubes, otro pequeño y lleno
de frutos azul celeste, el que estaba situado frente al más alto era de un
color oscuro, y el que quedaba tenía una rama de un color, azul, azul
celeste, naranja y verde.