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MICHEL SERRES

HISTOEIA
DE LAS

CIENCIA

CATEDMA
Historia de las Ciencias

Michel Serres (ed.)


Bernadette Bensaude-Vincent » Catherine Goldstein • Françoise Micheau
Isabelle Stengers • Michel Authier • Paul Benoit • GeofBowker
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Jean-Marc Drouin • Bruno Latour Pierre Levy • James Ritter

SEGUNDA EDICIÓN

CATEDRA
TEOREMA
T í t u l o original de la obra:
Éléments d'Histoire des Sciences

... jamás sabremos


Traducción: de dónde nos viene el Saber
entre tantas posibles fuentes:
Raquel Herrera: Prefacio, primera, tercera, cuarta, quinta, sexta y s é p t i m a bifurcaciones. ver, oír, observar,
Luis Puig: Segunda, octava y u n d é c i m a bufurcaciones. hablar, informa); contradecir,
Isabel París: Novena y d é c i m a bifurcaciones. simula); imitar, desear, odiar, amar,
. J o s é L ó p e z y J e r ó n i m a García: D e la b i f u r c a c i ó n d u o d é c i m a a la vigesimosegunda y A p é n d i c e s . tener miedo y defenderé,
arriesgarse, apostar,
vivir y trabajar juntos o separados,
dominar por posesión o por maestría,
doblegar el dolor, curar enfermedades
o asesinar por homicidio'o guerra
so)prendeise ante la muerte
orar hasta el éxtasis,
hacer con las manos,
fertilizarla Tierra, destruir...

...y nos inquieta no saber


hacia cuáles de estos actos, de estos verbos, de estos estados
o hacia qué otras metas ignoradas,
Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido ahora se apresura, sin el saber...
por la Ley, que establece penas de prisión y/o multas, además de las
correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para
quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren
públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística
o científica, o su transformación, interpretación o ejecución
artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada
a través de cualquier medio, sin la preceptiva autorización.

Ilustraciones:
© E d . Bordas
© Archivo Ed. Cátedra

© B o r d a s , París, 1989
Ediciones Cátedra, S. A . , 1998
Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid
Depósito legal: M . 23.090-1998
ISBN: 84-376-0988-7
Printed in Spain
Impreso en Gráficas Rogar, S. A .
Navalcarnero (Madrid)
Prefacio
que invita al lector
a no descuidar su lectura
para penetrar
en la intención de los autores
y comprender
la disposición de este libro

M l C H E L SERRES

á historia de las ciencias conoce hoy, tanto en el extranjero como


en Francia, un desarrollo considerable y suscita un interés crecien-
te. Esto se debe, sin ninguna duda, a que, al vivir en un mundo
en el que la ciencia y la técnica predominan, nos interrogamos cada vez
más acerca de su formación y su reciente advenimiento, y a veces hasta
sobre su legitimidad. Ahora bien, ni las fluctuaciones políticas o mili-
tares, ni aun la economía, aisladamente, bastan para explicar cómo han
terminado imponiéndose nuestras formas de vivir contemporáneas: es
necesaria una historia de las ciencias.

Ahora bien, por una sorprendente paradoja, tal historia no goza


todavía, en nuestro país, de una enseñanza ni de un currículo compara-
bles a los de las disciplinas usuales: se la encuentra sólo dispersa al azar
de las buenas voluntades. Aprendemos a menudo nuestra historia sin la
de las ciencias, la filosofía privada de todo razonamiento científico, las
letras espléndidamente aisladas de su entorno científico y, a la inversa,
las diversas disciplinas arrancadas del humus de su historia, como si
hubieran caído del cielo: en resumen, todo nuestro aprendizaje sigue
siendo ajeno al mundo real en el que vivimos y que, penosamente,
mezcla ciencia y sociedad, nuestras tradiciones sabias o insensatas con
novedades útiles o inquietantes. Comenzamos apenas a formular una
jurisprudencia y unas leyes en relación con las conquistas de la química
y de la biología.

1 libro que van a leer pretende contribuir a resolver la crisis


cultural en la que nos debatimos y que se debe, entre otras causas,
a esta ajenidad, a este divorcio entre dos mundos, que se convierte
a veces en hostilidad y a veces en adoración, ambas intempestivas.
También pretende favorecer el establecimiento de una enseñanza genera-
lizada de esta disciplina, tanto en el nivel secundario como en el
superior.

Se dirige, pues, a un público muy amplio:


— A l hombre común, primero, que se pregunta acerca de su entorno
y a quien nadie dijo jamás hasta qué punto la ciencia y la técnica,
Cómo explicar el amplio y cuya potencia experimenta a cada instante, fue un componente
difícil curso de una historia? . activo de su pasado. L o que hoy se toma por gran novedad data

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muchas veces de dos milenios, y lo que hoy parece irracional la inversa, a un naturalista versado en teología de la Edad Media, a una
preparó a menudo el triunfo de la razón: a partir del momento en investigadora en teoría de los números interesada por la historia de las
que resurge esta perspectiva, el mundo contemporáneo cobra matemáticas fuera de Occidente, a un ingeniero geólogo y físico de la
profundidad; se nos vuelve familiar. Tierra, a un sociólogo positivo y sin embargo teórico, a un especialista
A los maestros, a los estudiantes de todas las disciplinas que en comunicaciones y ordenadores y así otros: francés, americano, austra-
quieran dar a sus exposiciones o a sus estudios un marco más liano... Cada uno aportó su piedra al edificio, a menudo con el cuidado
amplio y un entorno conexo. de aportar también el cimiento. ¿De qué manera?
A los historiadores, filósofos, literatos, a los juristas, a los especia- Primero, y gracias a la generosidad de Mme. Annette Gruner-
listas en ciencias humanas o sociales, a quienes a menudo falta un Schlumberger, que recibió al grupo, sus integrantes vivieron juntos
complemento de cultura científica. varias semanas: para exponer cada uno su programa y criticar su
ejecución. U n a vez redactado, cada texto ha sido leído por todos,
A los mismos científicos, interesados por el pasado de su especia-
espulgado, discutido por todos; sentado en el banquillo, cada uno se
lidad que tan de prisa va, y en la que muchas veces se considera
sometió de buen grado al fuego duro y vivo de las preguntas de todos
obsoleto lo que data de veinte años: en esta historia fragmentada
los demás. Y redactó de nuevo su escrito teniendo en cuenta estos
en segmentos tan breves, olvidadiza, ¿existe un flujo continuo o
pedidos de aclaración. Dicho de otra forma, tal o cual texto que se
perspectivas más amplias? ¿Dónde y cómo leer, y comprender, en
refiere a las matemáticas o a la geología ha sido juzgado por una decena
la propia lengua, a los predecesores de los investigadores? De la
de personas que partían de puntos de vista muy diferentes, no especialis-
misma forma como, a veces, se sorprende uno al encontrar los
tas, y de la misma manera se procedió con cada uno.
mismos gestos o maneras semejantes en alguien que está a cente-
En segundo lugar, y en presencia de todos, cada uno expuso, como
nares de kilómetros, tanto como de su diferencia con el propio
docente, su texto a su auditorio de estudiantes cuyo nivel global puede
vecino, así disfrutará el lector al descubrir en la Media Luna fértil,
ser evaluado en un segundo año tras el bachillerato. Hacia fin de curso,
hace ya más de dos mil años, prácticas muy próximas, aunque
los estudiantes formularon sus críticas, a veces duras, a menudo perti-
extrañas, a su mundo cotidiano, o, por el contrario, las distancias
nentes. Los textos, entonces, fueron reescritos, para incorporar estas
infinitas que lo separan de la generación anterior. Así la historia
observaciones; y volvieron a ser presentados al año siguiente a la
de las ciencias abre nuestras ideas estancas acerca de nuestras
promoción que sucedía a la anterior para, una vez más, comprobar su
disciplinas y nuestro tiempo: sin duda, funda una cultura. E l
claridad. En su vida y su trabajo, escrito y oral, el grupo debió experi-
divorcio entre dos mundos y dos culturas sólo data, seguramente,
mentar las dispersiones inevitables que caracterizan la disciplina, y
de ayer, cuando nosotros lo imaginábamos milenario y sin re-
lealmente intentó reducirlas. Igualmente, ha querido probar la transpa-
torno.
rencia de su obra para facilitar su comunicación. Por cierto, no faltaron
las tensiones entre los que creen en la ciencia, los que creen en la
historia, los que no confían ni en ta una ni en la otra y, por fin, los que
a historia de las ciencias reúne, cuando puede y en caso de que
otorgan su confianza un poco a cada una. Y si ni la competencia ni la
todo vaya bien, a varios grupos de personas: a científicos, auténti-
buena voluntad bastan para dar coherencia a un saber compartido por
cos especialistas en diversas disciplinas; a historiadores, natural-
camaradas, en nuestro caso contribuyó, sin embargo, la convicción
mente, consagrados a ciertos periodos; también, provenientes de las
común de que la historia de las ciencias comienza a construir la cultura
ciencias sociales o humanas, a sociólogos, etnólogos o antropólogos,
de nuestro tiempo, porque sumerge el saber positivo, osamenta y motor
incluso psicólogos, apasionados por el problema de la invención; final-
de nuestro mundo, en el tejido vivo y colectivo de la aventura humana.
mente, a filósofos a los que su oficio ha entrenado en encuentros
similares. Esta lista, abierta, se completa felizmente con la presencia de <Pero la mayor tensión del grupo y de su libro provino, me temo,
ingenieros, virtuosos de las técnicas, de médicos, facultativos que ejercen menos de la disparidad de las especialidades que de la idea global que
su saber en organismos individuales, de economistas, de docentes, de cada uno de nosotros se hacía de la disciplina. En esto radica una de las
juristas y de periodistas, éstos últimos abocados a divulgar el saber. verdaderas originalidades del libro que van a leer: cada capítulo redacta-
Todos componen una disciplina que busca su unidad. Tengan o no lugar do no se contenta con relatar lo que sucede con tal materia en tal
estas reuniones, en efecto, sus participantes, al menos virtuales, exponen periodo, por ejemplo, la evolución de la química en el siglo pasado o la
la historia de las ciencias en una fragmentación brillante y lamentable. A de la geometría en la antigüedad griega, sino que defiende con toda
veces se busca en vano el vínculo que reuniría a un algebrista apasiona- precisión una tesis entre todas las que proponen los historiadores de la
do por la reconstrucción en griego de las enseñanzas de Platón o a un ciencia. Así el lector no estará sometido a una escuela de pensamiento al
naturalista botánico que sigue las huellas de los grandes viajeros que comprar' o consultar un libro entero consagrado a una única tendencia
recorrieron el mundo en el Siglo de las Luces, y a éstos con un experto no confesada, sino que podrá escoger entre la amplia gama de las que le
en política de las ciencias. E l libro que van a leer tiene, entre otras, la son lealmente propuestas.
finalidad de hacer que esos fragmentos se presten mutua cooperación.
¿Cómo fue escrito, pues? Y ante todo, ¿por quién? Por este colectivo ntes de proyectar o de escribir este libro, y, con mayor razón, en
dispar: entre sus autores, se encontrará a un físico teórico convertido a los umbrales de su publicación, no hemos dejado de formularnos
los jeroglíficos y a las tablillas cuneiformes, a un matemático que ha una pregunta de principio: ¿cómo concebir y redactar la historia
llegado al griego y al italiano, a una química filósofa y a un filósofo de las ciencias? ¿Hay que reconocer una o varias? ¿Cómo presentarlas?
químico, a un historiador de la Edad Media versado en tecnología, y, a Primera solución y opción usual: exponer el conjunto de las ciencias
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y su evolución durante el curso global de la historia. Comenzar con los que se llama científico y que, por lo mismo, sigue siendo intocable, y
chinos o con los babilonios, incluso con Stonehenge, construcción sin simétrica adoración por la historia. Incluso si se pretenden ateos o
escritura, y terminar con el último premio Nobel,' desarrollando a lo liberados, nuestros contemporáneos sacrifican de buen grado ante estos
largo de los tiempos la enciclopedia total de todas las ciencias exactas, dos altares ó se inclinan ante esta doble jerarquía. Nadie puede cuestio-
experimentales o sociales conocidas, munidas todas de sus técnicas, nar lo serio, la razón, las conquistas y el trabajo de la ciencia ni de la
desde la numeración o la astronomía primitiva a los últimos refinamien- historia sin verse acusado inmediatamente de abandonar lo racional.
tos de las ciencias —humanidades incluidas—, del momento, e inmersas Son dos tabúes de nuestro tiempo. Por consiguiente, la historia espontá-
en las condiciones y circunstancias históricas corrientes. Suponiendo que nea de las ciencias se reduce a menudo a una historia sacra o más bien
hayamos agregado un manual semejante a las guías e introducciones, ya sacralizada: en ella los genios se conducen como profetas, las rupturas
numerosas en el mercado, que pretenden exponer detrás de un cristal son revelaciones, las polémicas o debates excluyen a los herejes, los
liso un saber transparente en un tiempo dado, no habríamos comenzado coloquios remedan los concilios, la ciencia, poco a poco, se encarna en el
siquiera a responder a la pregunta. En un libro de este género se tiempo como antes sucedía con el espíritu. Ahora bien, los autores de
encuentran, por cierto, algunos enunciados de ciencia, a veces incluso un este libro pertenecen a una generación formada en la ciencia sin acarto-
poco de historia, pero aún no de historia de las ciencias. Conviene narse en el cientificismo y que, al haber vivido a la vez sus problemas y
hablar de ésta como de una disciplina autónoma, con sus compartimien- su creciente poder, experimenta hacia ella una apacible estima y cierto
tos y sus especialidades, que oscila entre varios estilos, cuyos métodos agnosticismo sin resentimiento. Para ellos, la ciencia no representa ni el
divergen, cuyas escuelas se oponen, a menudo conmocionada por sus bien absoluto ni el mal radical, ni Dios ni el diablo, sino que sigue
problemas específicos. N o cumple la función de un cristal transparente. siendo, ni más ni menos, una disciplina entre tantas otras y no un
Y porque los objetos de los que se ocupa abundan en información, dogma ni un infierno. Por lo tanto, la historia de las ciencias comienza,
ocurre que llega a cuestionar la historia ordinaria y las ideas habituales como en otros tiempos la lectura de los textos sagrados, por una crítica,
que uno puede hacerse de las ciencias mismas. y esto exige valentía y esfuerzo para hacer que estas dos instancias, estas
Pues existe una historia de las ciencias espontánea, como diría dos estatuas, bajen del pedestal epistemológico en el que las entronaron
Auguste Comte: y tan espontánea que sería practicada por una historia los turiferarios.
demasiado poco enterada de las ciencias y por ciencias muy mal instrui- Cuando el lector haya terminado de leerlo, no quedará en su espíritu
das en historia. Y justamente, esta progresión sin accidente del saber gran cosa de sus ideas formadas.
integral en un tiempo global, homogéneo e isotrópico, caracteriza esta
espontaneidad irreflexiva. Mirando bien, aparecen mil complicaciones:
entre el mapa a gran escala de una costa de rocas separadas por la e trata, pues, de un verdadero libro de historia de las ciencias, que
erosión y el recorrido del paseante por los guijarros del camino, se pasa tiende a ser más completo sobre ella misma, considerándola como
una disciplina autónoma con sus elecciones, sus intenciones, sus
de una curva continua a saltos caóticos y ciegos, que exploran y dan
compartimientos, su estilo propio y sus métodos, que sobre la exposi-
botes, como a veces hacen los investigadores. De la misma manera,
ción falsamente transparente de la enciclopedia completa de las ciencias
ninguna ciencia permanece única, reconocible y coherente, ni siquiera a
en el curso global de toda la historia.
medio plazo, a lo largo de un período que ella misma bifurca y hace
fluctuar. L a razón dentro de la historia científica se asemeja, pues, a una
ingenuidad. Lejos de trazar una sucesión lineal de adquisiciones continuas y
Esta espontaneidad supone aún mil cosas ciertas: que basta relatar la crecientes o una secuencia idéntica de bruscas rupturas, descubrimientos,
.serie de soluciones a problemas y de experimentos realizados para invenciones o revoluciones que precipitan en el olvido un pasado
inventos; trazar los retratos de los genios que suscribieron los descubri- súbitamente transformado, la historia de las ciencias corre y fluctúa
mientos; reconocer en el pasado las huellas de embriones o de sueños, sobre una red múltiple y compleja de caminos encabalgados y entrecru-
semillas o fundamentos de realizaciones contemporáneas; marcar neta- zados en nudos, cúspides o encrucijadas, intercambiadores en los que se
mente las rupturas o revoluciones que señalan el nacimiento de una bifurcan una o varias vías. Una multiplicidad de tiempos diferentes, de
ciencia o los momentos fuertes de sus transformaciones; describir las disciplinas diversas, de ideas de la ciencia, de grupos, de instituciones, de
querellas, debates, polémicas, cuyos fuegos alimentarían el motor de la capitales, de hombres en acuerdo o en conflicto, de máquinas y objetos,
vanguardia inteligente; o, a la inversa, colgar el capítulo de las ciencias de previsiones y de azares imprevistos componen un tejido fluctuante
en el libro corriente de la historia, definir el marco social, institucional, que representa de manera fiel la historia múltiple de las ciencias.
económico, cultural y político de los contenidos científicos... Supone Nada más simple y fácil que esta aparente complejidad: imaginemos
sobre todo este movimiento retrógrado de lo verdadero que proyecta en una especie de mapa de carreteras que dibuje las diversas vías que
el pasado los conocimientos de hoy, de forma que la historia se convier- atraviesan un país: pequeños caminos y grandes rutas conectan de cien
te en una preparación irresistible y casi programada del saber del maneras pueblos y metrópolis, y conducen hasta tierras desconocidas.
presente. A decir verdad, nada más difícil de imaginar que un tiempo, Cuidado: no olvidemos cambiar de mapa, de cuando en cuando, para
libre y fluctuante, no completamente determinado, en el que los sabios ponernos al día, porque en todas partes hay obras, siempre en actividad,
que investiguen no sepan todavía verdaderamente del todo lo que que mejoran, transforman, trastocan la red y la región y pueden volver
buscan, al tiempo que lo saben difusamente. obsoleto el mapa de rutas de ayer. Mañana no iremos de aquí a allí por
En el fondo esta espontaneidad tiene una doble raíz: la admiración los mismos medios. Incluso pueden superponerse diversos mapas, en
beata, literalmente religiosa, aunque a veces justificada, hacia todo lo diferentes escalas, redes camineras, ferroviarias, fluviales, marítimas,
aéreas, telefónicas, electrónicas, rutas por las que vuelan los satélites,
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PREFACIO

Red de neuronas.
Red de autopistas. Circuito impreso.
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etc., para poder elegir el transporte y el tiempo que se dedique, según los proviene de los algoritmos más antiguos pero también, para nosotros,
medios de cada cual, sus objetivos, y lo que se quiere transportar. más nuevos.
Cuando se comparan entre sí los mapas de este juego que guardamos en
un cajón y que todos tenemos en nuestra mente, se ve perfectamente que Fuera de.algunos escribas anónimos, del legendario Tales y del
lo más importante, lo que permanece estable en casi todos y lo que los estudioso Euclides, faltan aún retratos en un libro de una disciplina que,
asemeja, son los polos o las cumbres, los nudos de sus redes, los tradicionalmente, los amó: veamos el de Arquímedes, principe de los
intercambiadores o pasajes casi obligatorios de vías, a menudo emplaza- genios, tal como lo describen Plutarco y Polibio. ¿Qué ciencia practicó?
mientos de ciudades fundadas muy antiguamente. Las capitales se Pura, seguramente, aplicada, sin embargo, en el juicio de un platónico
construyen en torno a una catedral o a una plaza de l'Étoile donde exigente, pero sobre todo marcada por la proximidad del tirano de su
convergen y divergen algunas rutas que pronto tendrán bifurcaciones ciudad y por las máquinas de guerra que la defendieron. Cuarta bifurca-
múltiples, constan, además, de siete estaciones y cuatro aeropuertos, de ción, ya de una importancia trágica y siempre actual: ¿desde cuándo,
varios kilómetros de muelle a lo largo de un curso de agua, emiten líneas cómo, por qué la ciencia más pura contribuye a la muerte y a la
de ondas en mil direcciones..., tratan, pues, de conjuntos de vías. En destrucción, o, por el contrario, a la defensa de las poblaciones atacadas?
ningún mapa el conjunto de los caminos terrestres, marítimos, aéreos... Opción crucial propuesta al sabio y a su historiador: ¿saber o poder,
tiene mucha importancia: incluso pocas veces se los encuentra descritos. contemplación o violencia desencadenada? Como puede verse, el proble-
El libro que vamos a leer dibuja exactamente este tipo de mapa. ma deontológico no es de ayer: ¿guerra o paz en el mundo de las
ciencias?
Traducción: mientras las ciencias se escalonan, se bifurcan, separadas
o mezcladas, en mil disciplinas, mientras sin cesar cambian y fluctúan,
Así como los mapas no precisan los detalles de las rutas marítimas
produciendo tiempos diferentes, a menudo imprevisibles en su avanzada,
que van de Burdeos a Montevideo o a Boston, sino que proporcionan la
lo que permanece relativamente invariable en su fulgurante y desordena-
imagen de estos puertos en los que el tráfico diverge o converge, de la
da historia, son los lugares de convergencia y de bifurcación, donde se
misma manera este libro trata las cuestiones planteadas, y deja al lector
plantean los problemas y donde se toman las decisiones. ¿Qué proble-
la elección de la vía que prefiera en la cronología que encontrará al final
mas? ¿Qué decisiones? Éstos son los nudos y puntos culminantes de esas
de la obra. Rutas rápidas, lentas, cortas o interminables, conectan las
diferentes redes, encrucijadas bastante estables, también son los capítu-
encrucijadas, es decir, las dudas, las vacilaciones, los grandes interrogan-
los del libro.
tes de la historia de las ciencias, sus verdaderos elementos.
¿De dónde proviene la ciencia? ¿Dónde y cuándo nació? ¿En Grecia,
en Egipto, desde la más remota antigüedad? Primera cuestión planteada, De la misma manera, una vez que las matemáticas han tomado el
la de su surgimiento, por lo tanto, primer capitulo del libro, fechado en camino del que Edmund Husserl decía que ya no podía malograrse,
Babilonia, en el año 1800 a. de C. ¿Debemos concebir uno o varios ¿podríamos decir que, muy a largo plazo, un concepto conserva el
orígenes? Primera bifurcación: la discusión importa, ya que ha opuesto, mismo sentido? ¿Se trata siempre de la misma forma o de la misma
desde hace varios siglos, a varias generaciones de historiadores y científi- definición? ¿Estamos, por medio de la geometría, en comunicación
cos, la mayoría de los cuales se inclinaban en favor de los griegos. directa con el pasado más lejano? Conocemos mal los dioses y diosas
Nosotros hemos cambiado esta decisión, aportando cien matices, con la griegos, pero, ¿y el teorema de Pitágoras? ¿Brilla inmutable desde hace
lectura directa de las fuentes. Si, que se sorprenda el lector: en el
dos mil años, único ejemplo de perennidad? Quinta bifurcación, nuevo
momento, en el lugar de la propia fuente, ¿por qué dibujar una encruci-
capítulo: dada, por ejemplo, la gran figura del círculo, ¿podemos saber si
jada? Por la razón antedicha, por cierto, en el Mediterráneo o en la
se trata de la misma idea a lo largo de varios milenios? ¿Sí? ¿No?
Media Luna: ¿helenos o egipcios?, pero también para decir con la mayor
honestidad del mundo, que tomamos a la izquierda por el lado occiden- r Babilonios, griegos o egipcios: desde hace tanto tiempo nos referimos
tal, y elegimos ignorar la derecha, la historia de Oriente, en otras a sus legados que hemos terminado por unificar. Sabíamos que los
palabras, las ciencias tal como se desarrollaron, sobre todo en China. habíamos perdido durante mucho tiempo y que nos habían llegado por
Esto no obedece a ningún juicio de valor, pero para esto haría falta todo las tradiciones y culturas de lengua árabe: ¿deben considerarse éstas sólo
otro tratado. Finalmente: ¿habéis visto algún arroyo que, ya en su intermediarias? ¿Existe una ciencia árabe? De hecho, habíamos perdido
nacimiento, no forme una confluencia? a nuestro pariente, pero cuando lo encontramos, encontramos dos.
¿Cómo describir con justicia la originalidad del segundo, tan próximo a
Pero es necesario precisar qué es lo que surgió: con la astronomía y nosotros y a nuestras formas de pensar como el primero? Sexta bifurca-
la medicina, las matemáticas, naturalmente. ¿Pero por qué este plural? ción y una nueva confluencia de un río enriquecido con otro afluente.
¿Hay una o varias? Segunda cuestión planteada, segunda bifurcación, Encrucijada de la mayor importancia, ya que la historia del Mediterrá-
segundo capítulo del libro, en el que se podrá leer la historia comparada neo, tierra, me atrevería a decir, originaria de las ciencias, no deja de
de los algoritmos escritos en jeroglíficos sobre papiros, o en cuneiforme fluctuar entre las influencias semitas y las indoeuropeas: nuestro saber
sobre tablillas de arcilla. De donde se llegó a la conclusión de que hay reúne a ambas. Así, la historia de las ciencias se enriquece con ciertos
varios orígenes y varias ciencias, según las culturas en las que surgen. aportes y se deslastra de otros, a veces, como de brazos olvidados. Para
comprenderla mejor, basta ubicarse en las confluencias en las que se
Pero todavía hay que precisar qué tipo de abstracción. Grecia, con deciden las cosas.
todo derecho, se jacta de inventar la ciencia pura y la demostración.
¿Cómo? ¿Hay una o dos matemáticas griegas? Tercera bifurcación y Todos los mapas llevan un índice —siempre el mismo, o casi, sea
tercer capítulo del libro donde se ve cómo la geometría, en tierra helena, cual sea el mapa y su fecha— de ciudades y lugares, de las encrucijadas
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de la red. Este libro establece exactamente el índice de los mapas. Ha se sirve de ellas, y terminará por dominarlas. Tribunal ella misma, revisa
marcado los intercambiadores o puntos intensos, describe los problemas sin cesar, prescribiéndolas, las sentencias pronunciadas por la ciencia.
frecuentes, las vacilaciones, los grandes interrogantes de la historia de las Una vez más, nuestra pregunta: ¿cómo redactar, o presentar, una
ciencias, sus bifurcaciones, aún más, sus elementos. En lo que concierne historia de las ciencias? Respuesta: organizando una crítica, instaurando
a las vías, repitámoslo una vez más, el lector es invitado a escogerlas, a tribunales, las bifurcaciones permanecerían fijas sin la movilidad del
su voluntad, en la cronología. Así, como veremos, los viajeros naturalis- juego de agujas.
tas en el Siglo de las Luces buscarán y encontrarán, dispersos en el En el segundo prólogo a la Crítica de la razón pura, Emmanuel
espacio, las especies que, más tarde, Darwin ordenará en el tiempo. Kant pone en escena a Tales, Stahl, Torricelli y Galileo, inventores o
Hemos distribuido o clasificado los grandes problemas en un espacio de héroes fundadores, en geometría, química o mecánica, verdades primeras
representación que de igual forma reconstituirá, algún día, la temporali- de las que el tiempo y la historia están hechos: revoluciones sucesivas se
dad propia de la historia de las ciencias. cumplen en cadena, en la que los conocimientos inciertos toman uno a
uno el camino de la ciencia: comienza la matemática, luego sigue la
física, etc. Así Copérnico, mudando lo fijo y lo móvil, funda la astrono-
¿Estamos tan seguros de nuestra idea global de la ciencia que no mía científica. Toda la historia de las ciencias establece de pronto una
cambia jamás? ¿Qué es, esencialmente, la ciencia? Bifurcación totalmente visión magnífica inducida por el Siglo de las Luces y que a su vez induce
imprevista: nuestros predecesores, nuestras propias cátedras, imbuidas todas nuestras ideas formadas, pero sobre todo, derivada del hecho de
de una enseñanza similar, designaron con este nombre una disciplina a que el mismo Kant instaura una crítica y funda un tribunal de la razón.
la que tenían por reina y que el Siglo de las Luces nos hizo llamar, al Desde el momento en que se funda esta instancia, aparecen un tiempo y
contrario, ignorancia y oscuridad. Todas las vías seguidas hasta aquí se una verdad, un tiempo de lo verdadero, un antes y un después, una
desandan según se acepte o se rechace este tipo de decisión. Nueva- historia de las ciencias, el filósofo imita a las mil maravillas el gesto
mente, pues: ¿qué es ciencia? Cuando en París, en Oxford y en otras interior a cada disciplina y nos cree lo bastante ingenuos para hacernos
ciudades la Universidad medieval enseñaba teología bajo este admirable creer que descubrimos como un hecho lo que él produce como juez. L a
título, la aritmética y el álgebra, ignoradas por todos y despreciadas por historia de las ciencias sólo es así, sólo se cuenta así, desde el punto de
los doctos, se practicaban en las calles y en las ferias bajo el nombre de vista de esta Razón universal que constituye el tribunal que hemos
algoritmo, para los balances, los intercambios y las mercaderías. A la formado inconscientemente desde hace siglos y desde el cual pronuncia-
pregunta: ¿qué es la ciencia? la historia responde a menudo con otra mos nuestras sentencias.
pregunta: ¿dónde está la ciencia, en las plazas o en las clases? ¿Y en qué
lengua se formula? ¿Quién perora en su jerga, quién habla vulgarmente? Este libro critica y construye por medio de bifurcaciones, permanece
¿Qué se dice de nuevo en estos diferentes idiomas? Tenemos aquí dos atento sin descanso a esta continua función de mecanismo de agujas que
nuevas bifurcaciones, la séptima y la octava. cumplen ciertos tribunales, y sin descanso, reabre los expedientes de las
causas oídas y practica mil revisiones. Las decisiones, en ciencia, no son,
Dichas decisiones, así dibujadas en el esquema de un mapa, son
felizmente, nunca definitivas: por esto la red, inestable, fluctúa. E l tiempo
tomadas o no por una instancia que a menudo desempeña el papel de
de la inteligencia y de su poder coloca a Tales o a Stahl o a tantos otros
un tribunal. Sólo un pretorio tal dictamina. Las escuelas griegas, los
ya de un lado, ya del otro, en la balanza...
concilios de la Iglesia, los coloquios universitarios funcionan de forma
parecida y se arrogan el monopolio de la definición de las palabras, del
saber y de la verdad. Son tribunales y detentan el poder crítico: factor Tomemos, por ejemplo, «Los casos Galileo». Este capítulo, sobre
capital en la historia de las ciencias. Aquí se dibuja y¡ se define el sistema este punto, es modelo de nuestro esfuerzo yTo simboliza: en efecto, no
de agujas. describe ni tampoco relata una vez más el proceso ya célebre, sino que
Cuando un tribunal o alguna otra instancia da la razón o condena a lo cuenta varias veces y, me atrevería a decir, a varias voces: no se oye
tal o cual parte que comparece o ha sido citada ante ellos, dos cosas aquí sólo la causa de la libertad de pensamiento, sino también la de los
fundamentales cambian: el tiempo y la verdad. U n alegato posible, obcecados hechos contra la escritura, se oye incluso la de la Iglesia, pues
probable, sujeto a debate, a menudo ya zanjado, se convierte en verda- la evidencia de las experiencias no brilla tan claramente como uno cree,
dero o falso: súbitamente existen, nítidamente separados, el momento en sino que también brillan, muy especialmente, los debates de una ciencia
que los jurados estatuyen, y el momento en que se pronuncia la senten- nueva contra el saber tradicional, los de la física matemática, de la
cia, luego, un antes y un después. E l escribano lo registra. ¿Qué es la mecánica racional... y sumada a esto la propia inquietud del autor que
historia de las ciencias? E l tiempo, humano o social, de una clase de confiesa haber llegado al caso Galileo por la distancia que separa el
verdades debidamente registradas. Algunos dirán: el tiempo de la ver- segundo principio de la termodinámica y la igualdad entre causa y
dad, universalmente hablando. ¿Pero cómo puede la verdad aparecer, efecto tal como lo exige la mecánica clásica. ¿Cuántos procesos, numero-
transformarse, desaparecer, dejar su lugar a otra? Respuesta universal: a sos y complicados, se agitan en el interior de un caso como éste, cuántas
través de tribunales. Las sociedades humanas no han intentado muchos apuestas, cuántos historiadores están implicados desde su origen, y hasta
más medios que tales instancias para establecerse, para construir su hoy? E n esto reside su profundo interés, y no en tomar partido por tal o
historia, su entorno propio y su cultura, singular. Desde su aparición, las cual actor, lo que equivaldría a repetir indefinidamente el proceso, en
ciencias los sufren, los combaten, los adoptan, los cambian, los utilizan, tanto vale más comprenderlo. E l autor de este texto ha escrito aquí las
los dominan. Se convierten ellas mismas en instancias que deciden. historias de la historia, cruzando el tiempo, externo, de las causas y
L a historia de las ciencias describe a su vez, y para sí misma, estas enfrentamientos, y el interno de las cosas y ecuaciones. En esta novena
instancias, las sufre, las combate, se les adapta y las adopta, las cambia, bifurcación se insertan cien relojerías posibles y móviles.
20 21 PREFACIO

Idéntico cruce en el capítulo sobre Lavoisier que figura en deci- profunda, casi metafísica. L a academia hace un sistema de aquello con
moquinto lugar y que cito aquí por comodidad, una vez más símbolo y lo que los nobles,, despreocupados, habían hecho su solaz. ¿Cómo se
modelo de nuestro esfuerzo: la Revolución Francesa, política, se mezcla transforman las ciencias cuando cambian quienes las hacen? Los teore-
aquí con la revolución química, de la misma manera que, en el caso mas pasan del desafío por cartas al manual de clase o al tratado que
Galileo, se mezclaban el proceso religioso, el ideológico y el estricta- hace referencia. Todo cambia en esta encrucijada, hasta la idea de serio
mente científico. Asentista General en el Antiguo Régimen, Lavoisier o de fundamental. L a ciudad y el vestido, «Town or gown», dicen los
despliega en este cargo el mismo talento que en la investigación científi- ingleses, el salón o la cátedra: cada cual con su verdad, esto vale hasta
ca; condenado a muerte, se convierte en una víctima tanto de sus para los números.
adversarios políticos como de sus envidiosos colegas; en suma, maneja,
con un control asiduo y meticuloso, sus pesas y medidas, tanto en la
¿Hay que pensar que, al pasar cierto umbral, las ideas cambian? ¿Sí o
ciencia como en la sociedad, pero también en la historia, cuyo presente,
no? Sí y no. Newton descubre la atracción universal, evidente en la
pasado y futuro controla, apropiándose de ellos: las balanzas que utiliza
magnitud de los astros, pero se pierde en la investigación minuciosa de
deciden, como un tribunal objetivo, verdades químicas y del tiempo de
la intimidad de las reacciones químicas. L a afinidad provocó risa, pero
la química. Aquí se ve que los diferentes procesos que se discuten en este
está en el origen de la investigación de la fuerza que rechaza o atrae
libro tratan a la vez de las cosas y de sus causas, es decir, de las
ciertos cuerpos con respecto a otros. ¿Cómo una idea que parece
relaciones de fuerza entre diversas partes en conflicto y de la naturaleza
en sí misma: de aquí puede extraerse hasta una definición satisfactoria caducada pudo conducir al descubrimiento de la mayor explicación del
de la ciencia, como la instancia humana en la que las causas y las cosas mundo jamás aparecida en la historia? L o que hoy parece evidente ayer
están a veces tan cercanas que se interpenetran, y en la que los procesos, movilizaba y generaba enormes polémicas; pero, cuidado, mañana
entonces, deciden, en la más estrecha vecindad, sobre lo colectivo y lo quizás, nuevamente, genere otras gigantescas. Ayer la química desvirtua-
objetivo. Es sabido que la palabra cosa proviene etimológicamente de la ba la física, y hoy parece formar parte de ella. Pero, ¿y mañana? ¿Quién
palabra causa: la historia que hace nacer la primera de la segunda se nos asegura que el saber que sólo se aprende no comprenda jamás a la
confunde, sin duda, con la historia de las ciencias. E l lenguaje científico, ciencia que, ella sí, se comprende? L a duodécima bifurcación permanece
milagro, hace que - el resultado de los procesos y el objetivo de las abierta y el juego de agujas vacilante. E l tribunal decide ya aquí o bien
experimentos se superpongan casi perfectamente. allá, según obligaciones ya olvidadas: causas y cosas se intercambian y
cambian.
Décima figura en la bifurcación, cuando anula uno de sus brazos: la Otro ejemplo: nadie piensa en el tiempo, desde hace un siglo, sin
historia milenaria, griega, árabe, latina, moderna del problema de la referencia a Darwin. Todo evoluciona, los astros, las cosas, el mundo, y
refracción, por ejemplo, cae en la trampilla abierta por la duda de hasta la historia, y hasta la historia de las ciencias, según el modelo de
Descartes, quien pretende inventar todo mientras lo que hace es, simple-
las especies. ¿Gigantesca y decimotercera ruptura? Sí y no, y más bien
mente, no citar a nadie: operación que será clásica en la filosofía o en las
no. Pues en el siglo que precedió al viaje de Darwin en el Beagle hacia
ciencias y que será practicada por algunos ladrones de genio. Antes de 1
las Galápagos, mil y un exploradores realizaron el devisement del
mí, nada más que ignorancia y olvido de las cuestiones fundamentales,
mundo y recolectaron especies para reconocerlas, para nombrarlas:
por fin, he llegado para que, con el pensamiento, vuelvan a unirse el
bastará alinearlas, colocar de otra forma el plano de la clasificación.
descubrimiento y la invención: después de mí, la ciencia, o la filosofía.
Nada prepara mejor el tiempo que el espacio. Nada prepara mejor la
Seguramente el ego cartesiano sale fortalecido de este golpe publicitario,
pero deontológicamente debilitado. U n juego de agujas reúne el antes en evolución que una sucesión de bifurcaciones en las especies: nada
el rio de la historia con la posteridad del guardaagujas, olvidando en las prepara mejor para la historia de las ciencias que una serie de mecanis-
mazmorras a sus predecesores. Decisión judicial en cierta forma, pero mos' de agujas clave sobre los problemas y las decisiones. Por los
bastante compleja o equilibrada: un tribunal político mata a Lavoisier mismos ejemplos de los problemas, llegamos poco a poco al problema
pero su tribunal científico decide la muerte histórica de los demás mismo de la historia de las ciencias.
químicos, que no se opusieron a su condena; una instancia religiosa
condena a Galileo pero él, la víctima, condena al mismo tiempo a sus Pero además, desde hace dos siglos, nadie piensa el tiempo de las
jueces y a sus antecesores. ¿Entonces quién decide y sobre qué, quién ciencias sin referencia a lo que se hizo, sin que se viera, durante la
dictamina sobre el tiempo y la verdad? Así es como la historia de las Revolución Francesa, en la que los sabios unánimemente tomaron el
ciencias revisa continuamente los procesos instaurando una especie de poder. U n astrónomo en la alcadía de París, el inventor de la topología
tribunal móvil, dejando abiertas las decisiones, indecisas las bifurca- en la cumbre del Comité de Salud Pública, los doctos ocupan los
ciones. palacios antes que el pueblo y en lugar de él, antes que un geómetra,
minero sin embargo, accediera al título de Emperador. L a nobleza y el
clero se derrumban, la sociedad ya no vive con las mismas funciones ni
¿Qué es la ciencia? ¿Dónde se encuentra? Y ahora nos preguntamos:
con las mismas distribuciones, los sabios forman finalmente una clase c
¿Quién la hace? ¿Quién la decide, naturalmente, pero también, quién la
un género, reemplazan a los clérigos y construyen una nueva Iglesia. Le
inventa? Undécima bifurcación, nuevos juegos de agujas: durante el
historia de las ciencias es con frecuencia, después de este decimocuartc
clasicismo, aficionados ilustrados, ricos, que disponían de tiempo libre,
juegan con los números, no lejos de los salones, como otros juegan a la
ruleta. U n siglo más tarde, sabios profesores, en las universidades de 1
Término de Jacques Cartier para la exploración o el reconocimiento de tierras 3
Alemania, retoman la misma disciplina y la convierten en una teoría,
de mares.
PREFACIO
22 23

intercambiador, la nueva historia de un nuevo pero antiguo clero. Pero


aquél olvidará a éste, entregándose a los mismos gestos.

Olvido o memoria, una vez más la misma u otra bifurcación, la


decimoséptima en este libro. A menudo, la ciencia de punta, como se la
llama, encuentra con sorpresa un predecesor, del que se dice que había
quedado o caído en la oscuridad. ¿Verdadero, falso? Las dos cosas, por
lo general. Los abandonados no son aquellos que creemos y los que
encontramos rara vez fueron perdidos. Mendel no puede pasar por un
desconocido tal. U n tribunal puede reparar así falsas injusticias.

¿Quién olvida? ¿Quién recuerda? N o solamente los hombres o las


instituciones. También las cosas, pero sobre todo las teorías. Los hijos
de las arvejas señalan a sus padres con o en sus órganos, el sistema de
Euclides organiza la memoria de las obras antiguas de la geometría;
igual que Mendeleiev: su tabla proyecta la historia pasada de la química.
¿Programa el porvenir o resume lo que la antecede? Ambas respuestas,
pero más bien el segundo brazo de nuestra decimonovena bifurcación.
N o la aprendemos ni la admiramos por las mismas razones que la
construyeron, casi por sí misma. Las diversas ciencias muestran por
donde se mire tablas semejantes en las que se inscribe la memoria,
densas fuentes para la historia de las ciencias. A medida que el libro
avanza, cada capítulo modeliza mejor toda la disciplina como si, a
imitación de la propia ciencia, capitalizara su propia experiencia.

Una vez más, las rocas guardan la memoria de la Tierra, como la


ciencia y la historia de las ciencias. Los textos míticos dicen que tiene
una juventud de 4.004 años, desde el lunes a las 9 en punto de la
mañana, cuando Dios la creó con una palabra. Súbita bifurcación, la
decimosexta, allí: Lyell juzga la Tierra eterna, vieja como los caminos. Se
entabla entonces la polémica secular de la sincronización de los tiempos:
el del cielo, el de los astros, el de las cosas, el de los hombres, el del
mundo y el de su historia. Entramos también aquí en la geología como
en la historia de las ciencias, ya que todavía no sabemos sincronizar los
tiempos de las diversas ciencias desde los diversos nacimientos y durante
los ritmos diferentes de las invenciones, rupturas, olvidos, en una
palabra, de nuestras cien bifurcaciones o cambios de agujas o de los
fallos de otros tantos tribunales.

¿Por qué? Por los conflictos. Siempre las causas. Poneos frente a las
causas y observad cómo las cosas siguen o se transforman con ellas, o a
la inversa. Pasteur, con los microbios, combate a Pouchet, y los micro-
bios mismos se ponen a combatir la generación espontánea junto a
Pasteur. Quizás la más profunda bifurcación, que sobrepasa, en mucho, Destruir, circular, construir.
la polémica, interna a la historia de las ciencias, de los contenidos
internos, exclusivamente científicos, y de las condiciones externas, exclu- (El imperio de las
sivamente sociales, ya que, lejos de distinguirlas, las reúne y las mezcla. estaciones, acrilico sobre tela
Este capítulo, canónico, es una vez más símbolo y modelo, en este de Dominique Appio, obra
realizada para la exposición
punto, de nuestro esfuerzo, en tanto muestra cómo también la ciencia El tiempo de las estaciones,
pone en escena tribunales, pero dentro de una tal transparencia racional en 1979, en el CCI,
que las brillantes tesis quedan disimuladas. Las luchas de los hombres y departamento del Centro
de las instituciones desaparecen en un vaso de cuello recurvado. Aquí, nacional de arte y de cultura
Georges Pompidou.)
en la Asamblea que Pasteur convocó en la Sorbona para resolver de una
vez por todas sobre la heterogenia de su adversario, las causas se con-
vierten en cosas y las cosas en causas, como lo quieren nuestras lenguas
PREFACIO
PREFACIO 24 25

latinas desde, sus orígenes. Bifurcación eminentemente moderna, y sin que la historia, la historia de las ciencias, fueron en los hechos, mezclan-
embargo estable desde que nuestros lenguajes tienen uso de razón. Por do sus resultados y sus inventores, sus legados, confluencias y afluentes,
otra parte todas las cosas son iguales, los microbios de Pasteur se con- las duras disputas entre sus grupos de presión, cosas del mundo y causas
ducen como los átomos de Joliot en vísperas de la última guerra mundial, de los hombres mezcladas hasta la indecisión, sus decisiones temporal-
en la que el atomista se condujo —todas las causas son, por otra parte, mente definitivas, sus olvidos y sus recuerdos cambiantes y engañosos,
iguales— como el biólogo: se creará una Comisión de energía atómica su organización institucional, su determinación racional estricta y su
como se creó un Instituto Pasteur, y existe la microñsica, como existe entusiasmante improbabilidad: nuestro apasionante errar por estos
la microbiología. E l autor de los dos textos, en decimoctavo y vigesimo- mapas.
primer lugar, enlaza tan estrechamente conflictos e intereses, lo que en
general se llama circunstancias, que el nudo mismo, cada vez más denso,
que esta encrucijada o este intercambiador se asemeja, de manera ara hacer sensible la fluctuación de los pasajes a los cruces,
extrañamente convincente, a las cosas mismas, cosas que la ciencia
experimental interroga y considera. E l mapa de carreteras, por medio de
bifurcaciones y móviles cambios de agujas, relevaba las obras de los
hombres y los grupos: caminos trazados, vías edificadas por complejas
P abiertos o cerrados, que obligan a tomar a derecha o a izquierda o
que indistintamente invitan a los dos sentidos, he seguido, primero
por comodidad, el hilo usual del tiempo, pero también a veces lo he
doblado un poco, a mi voluntad: como quizás haya sorprendido, los
obras: pero estas rutas siguen también las vaguadas del relieve y, poco a números ordinales no aparecen siempre según su orden, el del libro, en
poco, estos atlas pasan a ser los del mundo. Convergen, de pronto, los este prólogo. Esto es así porque en el momento de este desfase, el
datos de las cosas y nuestras construcciones. discurso desarrollaba otro pensamiento, el de la memoria y el olvido; o,
como diría Bergson, el movimiento retrógrado de lo verdadero: es
Pero, una vez más, ¿qué ciencia, qué sabios, quién, dónde, cuándo? necesario haber pasado la Revolución Francesa, dice, para que la toma
Primero: ¿cuántos? Hace mucho tiempo ya que contamos con más de la Bastilla, que de alguna manera la inaugura, tome un cierto sentido
científicos en la industria que en ningún otro lugar. L a historia de las o incluso exista en la historia; en el momento preciso en que esto ocurre,
ciencias soñaría en voz alta si se quedara en las universidades o en las esta historia falta a la cita. Se cree que lo verdadero desciende por el
instituciones oficialmente abocadas a la investigación. L a bifurcación de flujo del tiempo, también lo remonta. De allí ese rizo en el orden de las
las ciencias y de la sociedad se enlaza con las mil técnicas desarrolladas cifras.
en las compañías con un alto nivel de sofisticación y un alto valor
agregado. Nueva y vigésima confluencia a la que afluyen, no solamente Más generalmente, esto quiere decir que este libro hubiera podido
t

hombres y capitales, sino también necesidades, el mercado, toda la seguir un orden diferente. U n a clasificación temática, por ejemplo,
economía contemporánea y sus fluctuaciones aún más lábiles y móviles habría mostrado, sin duda más ampliamente, el desplegado abanico de
que las de la red dibujada al comienzo. Aquí el saber se adapta al las opciones y las tesis y distribuido mejor sus tensiones. Pues la historia
tiempo real, de la misma manera que su puesta en práctica se adapta a de las ciencias reúne aquí a su historiador y sus pergaminos de la Edad
los golpes imprevistos de la coyuntura y de la demanda. Las relaciones Media, a su arqueólogo con sus tablillas y sus papiros, a sus sociólogos
entre el mapa y el mundo se afinan. y sus instituciones, a sus filósofos y sus conceptos, a sus antropólogos...,
pero, después de todo, el orden finalmente elegido se impuso por su
No hay ciencia sin técnica, sin máquinas, sobre todo sin aquellas que fidelidad a las cosas mismas: se diría que el mapa desciende lentamente a
Jacques-Louis Lions llamó útiles universales, porque tienen del útil la la Tierra y se funde con lo que quiere representar. Cabellera de una
eficacia, y la cientificidad de lo universal: los ordenadores. Todo el cuenca fluvial móvil de confluencias y lechos múltiples, donde las
mundo cree, y tiene mil razones para creerlo, que quienes los inventaron, corrientes, como las aventuras, chocan con obstáculos, barreras, cortes o
desde Leibniz y Pascal hasta Turing y von Neuman, los tenían ya hielos, se aceleran en corredores o pasajes y en los deshielos, sin contar
armados en su mente antes de construirlos en sus principios, materiales las turbulencias, corrientes pero bastante estables, y las contracorrientes,
y lógicos. N o . E l que busca no sabe, va a tientas, es rechazado, duda, que remontan el curso, las pérdidas y los brazos olvidados... ¿Podemos
deja sus propias opciones abiertas. N o , no construye, treinta años antes imaginar mejor modelo de mezcla y de percolación, para comprender el
.de su realización, la calculadora de pasado mañana, porque no la curso de la historia y la obra del tiempo?
prefigura, como nosotros, que la conocemos y la utilizamos, podríamos
deducir que la preveía. En realidad, él imita, como todos los actores, Les Treilles, 1985-1988.
individuales y colectivos, materiales o intelectuales, de este libro, sus
bifurcaciones y su red fluctuante. Llega, sí, casi milagrosamente, a un
resultado que no preveía del todo, y que sin embargo buscaba, previén-
dolo oscuramente.

Si el lector acepta esta apertura, esta búsqueda, esta ignorancia en el


fondo, de los auténticos sabios que investigan, que saben, pues, sin saber,
comprenderá la inopinada llegada al mercado de estas máquinas previs-
tas, pero imprevisibles, como de pronto captará la integridad de este
libro-mapa, de este libro-red, de este libro-índice, estable y fluctuante,
organizado pero abierto, construido precisamente para reproducir lo
Babilonia (1800 a. de C.)
JAMES RITTER

Donde se descubrirán las desconcertantes prácticas de una razón babilónica


que transcurre por senderos adivinatorios, médicos y matemáticos

sarhadon el gran rey, el poderoso rey, el rey del Todo, el rey del Nínive, 18 de abril

E país de Asiría, tiene problemas. Desde hace algún tiempo, su salud


decae, pero él quiere evitar a toda costa la amarga lucha sucesoria
que, por generaciones, ha marcado Asiría y su casa real. H a decidido,
de 672 a. de C.

pues, dividir el reino entre dos de sus hijos. Uno, Assurbanipal, le


sucederá a la cabeza del Imperio asirio, el otro, Samaá-sumu-ukin,
heredará el recientemente conquistado trono de Babilonia. Para que este
plan se lleve a cabo, es crucial que se informe de ello a los altos
funcionarios y a los dignatarios del Imperio, y que se les haga prestar un
juramento de lealtad a los dos príncipes herederos, tan pronto como sea
posible. Él jefe de los escribas reales, IStar-Sum-ere§, es el encargado del
proyecto.
E l 18 de abril éste escribe al rey para transmitirle las disposiciones
que se han tomado para la prestación del juramento de una clase de
funcionarios, los ummánü, los «expertos».

«Al rey, mi señor, tu servidor, IStar-sum-ere§:


¡Larga vida al rey, mi señor! ¡Los dioses Nabü y Marduk bendigan al
rey, mi señor!
Los tupSarrü, los barü, los aSipü, los asú y los dagilm-issüre, que viven
en el palacio y habitan la ciudad (de Nínive), entrarán en el pacto el 16.°
de Nisannu.
El Código de Hammurabi
Prestarán juramento mañana.» (a la izquierda).
El bajorrelieve de esta estela
N o son los reyes ni los príncipes quienes ocuparán nuestra atención de más de dos metros de
altura representa al rey
en este capítulo, sino más bien la pequeña lista de expertos. ¿Quiénes Hammurabi adorando al
eran? ¿Cuál era su función en la sociedad mesopotámica? Eran clara- dios-sol Samas, dios de la
mente importantes a los ojos de Esarhadon, y también muy claramente, justicia.
formaban un grupo particular que requería un día específico para el La época de este fundador
de un gran imperio, a
juramento. Vamos, pues, a partir a su descubrimiento, gracias a los comienzos del siglo xvm a.
indicios provistos por las tablillas de arcilla que esta civilización, que se de C, fue particularmente
desarrolló y floreció entre el Tigris y el Eufrates, nos ha legado. brillante en toda una serie de
Para saber dónde y cuándo aparecen como grupo profesional, ámbitos intelectuales, entre
ellos la jurisprudencia. Esta
debemos abandonar Nínive en el apogeo del Imperio asirio y volver al colección de más de
primer instante en el que entran juntos en la historia, más de dos mil doscientas leyes es, desde
años antes y más al sur, en el país de Babilonia. Es en la época que los cierto punto de vista, un
ejemplo típico de las «tablas»
asiriólogos llaman «paleobabilónica», durante los cuatrocientos prime- comunes a todas las
ros años del segundo milenio, donde podemos comenzar a seguir el disciplinas.
desarrollo de un campo de estudio y de práctica que los propios b
(S 8, época paleobabilónica,
mesopotamios percibieron, según parece, como unificado y privilegiado Babilonia (?).)

27
BABILONIA (1800 A. D E C.) 28 29 BABILONIA (1800 A. D E C.)

en cierto sentido. Las pruebas de que disponemos son indirectas y E l acceso al trono de Hammurabi hacia el año 1800 a. de C.
dispersas, pero suficientemente abundantes, sin embargo, para que su corresponde a la constitución de un nuevo Estado centralizado, en una
montaje delineemos grandes rasgos de un terreno intelectual particular, escala desconocida hasta entonces, incluso durante los imperios que en
quizás el primero de una clase que estaríamos tentados de llamar el tercer milenio se convirtieron en legendarios. Babilonia representa una
«racional». inmensa región pacificada desde Anatolia al norte hasta el golfo arábi-
¡A los hechos, pues! Assurbanipal y su hermano se convirtieron go-pérsico al sur, y desde Siria al oeste hasta Elam al este.
efectivamente en reyes y, al menos en parte, debemos alegrarnos por Una unificación tal. a varios niveles, a la vez política, lingüística,
ello, pues el primero pasó mucho tiempo reuniendo una de las mayores cultural, exige la instalación de una nueva red comercial y militar; en
y más completas bibliotecas del mundo antiguo. De hecho, fue precisa- este momento encontramos las primeras referencias sistemáticas a los
mente el descubrimiento, por parte del arqueólogo inglés Austin Henry diferentes grupos de sabios y expertos en los textos de que disponemos.
Layard, a mediados del siglo xix, de los restos de esta biblioteca en las Aunque haya razones para creer que estos grupos comenzaron a formar-
ruinas de Nínive, lo que condujo al nacimiento de la asiriología se durante el periodo de U r III, sólo en la rica documentación que
moderna. Entre los millares de documentos también se encontraba, Hammurabi y sus contemporáneos nos legaron podemos estudiar verda-
además de la carta de I§tar-sum-eres, un himno en forma de autopanegí- deramente la naturaleza y la función de nuestros protagonistas. Para
rico del mismísimo Assurbanipal, y sus pretensiones de ser un intelectual conocerlos mejor, vamos a ver lo que de sus actividades profesionales
del mismo nivel que los ummánü de su corte o de la de su padre: nos revelan las cartas de los archivos reales paleobabilónicos que han
llegado hasta nosotros.
«Marduk, sabio entre los dioses, me ha dispensado una vasta inteli-
gencia y una sabia comprensión;
Nabü, el escriba del Universo, me dio como presente los preceptos de su Mesopotamia en la época de Hammurabi.
sabiduría;
Ninurta y Nergal han munido mi cuerpo con una fuerza heroica y una
potencia sin igual;
Las aventuras del sabio Adapa, las he aprendido, la sabiduría oculta, el
arte del escriba, todo;
Sé interpretar los presagios del Cielo y de la Tierra, participo en el
consejo de Sabios;
Sé discutir "Si el hígado es el espejo del cielo" con hábiles adivinos;
Sé encontrar los inversos difíciles y los productos que no son de fácil
acceso (?);
Sé leer los textos complicados, en los que el sumerio es oscuro, y el
akkadio difícil de interpretar;
Sé descifrar las inscripciones en piedra que datan de antes del Diluvio...»

Babilonia,
1800 a. de C. En el transcurso de la primera mitad del segundo < milenio, en el
periodo paleobabilónico, el mundo es bastante diferente del que acaba-
mos de dejar. E l gran imperio fundado por los reyes de la tercera
dinastía de Ur, que hablaban (o al menos escribían) en sumerio, mantie-
ne su influencia sobre la imaginación de los mesopotámicos, más de
doscientos años tras su desaparición, después de que fuera barrido por
las oleadas de pueblos semíticos llegados del oeste para instalarse en la
región.
Pero esta inmigración aportó una nueva vitalidad a las riberas del
Tigris y del Eufrates y, cuando nuestras fuentes escritas vuelven a ser
más abundantes, se ha producido una nueva simbiosis. Numerosas
ciudades-estado, como las que predominaron durante la mayor parte del
tercer milenio, están nuevamente allí. Pero esta vez predomina la lengua
acadia, el sumerio ha sido relegado al rango de lenguaje jurídico y
erudito, un poco como el latín en el Occidente medieval. Las diferentes
ciudades-estado rivalizan por el poder; a veces vence Larsa, y en otras
ocasiones Isin. Pero lo que hasta ahora no era más que un pequeño
pueblo, Babilonia, será el gran vencedor de estos estados-combatientes,
bajo una dinastía semita venida del oeste, fundada en el transcurso de
las grandes migraciones del siglo xx a. de C.
BABILONIA (1800 A. D E C.) 30 31 BABILONIA (1800 A. DE C.)

Tomemos, pues, a los expertos mencionados en la carta de IStar-sum- E l asüm era maestro en su arte, gracias a su conocimiento de los
ere§ (en orden inverso al de su aparición), y busquemos sus equivalentes, remedios que formaban su farmacopea. Era importante, pues, al menos
si los hubiera, en el imperio de Hammurabi y sus contemporáneos.
para el paciente, que todo conocimiento en este campo fuera compartido
lo más ampliamente posible, como lo testimonia esta carta de ISme-
Los profesionales Los nombrados en último término, los dagil-issüré u «observadores Dagan, rey de Asiría, a su hermano Yasmah-Addu, a la sazón virrey de
de pájaros», son más fáciles de tratar. Eran especialistas que predecían el Mari:
futuro a partir del comportamiento de los pájaros y no hay ningún
testimonio de su existencia anterior al periodo neoasirio. Se trataba de «A Yasmah-Addu di esto: así habla ISme-Dagan, tu hermano:
un nuevo campo de competencia que, como la astrología por otra parte, Los medicamentos con los que me trató tu asüm son excelentes.
no fue fundado hasta el primer milenio: esto muestra, de paso, que a lo Si alguna enfermedad supura, este medicamento la domina enseguida.
largo de la historia mesopotámica continuaron apareciendo nuevas Por esto, ahora, te envío Samsi-Addu-tukulti, el asüm, para que se ponga
especialidades. En la época de Hammurabi, este dominio particular rápidamente al corriente de este medicamento, luego, envíamelo de
todavía está por venir y lo dejaremos, pues, de lado. nuevo.»
Los asú y los waSipü (forma paleobabilónica de aSipü) eran llamados,
ya sea separada o conjuntamente, en caso de enfermedad o accidente. Se Pero hay más que decir. U n mejoramiento de la farmacopea debe
reparten lo que nosotros llamamos «medicina» y si los asiriólogos valorarse empíricamente; que la puesta a prueba de los nuevos remedios
modernos tienen tendencia a traducir por «médicos» los primeros y por exige un control sobre el medio que se estudia era un hecho bien sabido
«exorcistas» los segundos, la manera en la cual los babilónicos veían sus en la época que nos interesa. Poco después de la carta que acabamos de
diferencias no está del todo clara para nosotros. Veamos, por ejemplo, mencionar, cuando el trono de Mari había sido arrebatado a los asirios
una carta escrita por el rey de los hititas a su aliado, el rey kasita de por una dinastía local, bajo el reinado de Zimri-Lim, un alto funciona-
Babilonia, que data del periodo que sigue a la caída de Babilonia (1595 rio, DariS-libur, escribía a su soberano:
a. de C ) , cuando los invasores kasitas rebautizaron el país Kar-DunyaS:
«Un mensaje de Hattusili, el gran rey, el rey del país de Hatti, tu «A mi señor di esto: así habla DariS-libur, tu servidor:
hermano: a Kadasman-Enlil, el gran rey, el rey de Kar-Dunya§, mi Con respecto a los medicamentos a emplear contra la "fiebre de seque-
hermano: dad", remedio del asúm de Mardaman y del asüm de la oficina de
Estoy bien, mi palacio, mi esposa, mis hijos, mis soldados, mis administración,... me ha escrito en estos términos: "Estos medicamentos
caballos, mis carros, ¡todo en mi país está verdaderamente bien! Ojalá que vienen que los he precintado con mi sello.».
todo vaya bien para ti, ojalá que tu palacio, tus esposas, tus hijos, tus
soldados, tus caballos, tus carros, y todo en tu país, estén bien... «Luego, con sus medicamentos, he despachado a estos asü y a
Y tengo otra cosa que decir a mi hermano. En lo que respecta al Lagamal-abum al palacio de mi señor. (Ahora) mi señor ya ha probado
asü(m) que mi hermano ha enviado aquí: la gente lo aceptó y él tuvo el medicamento contra la "fiebre de sequedad" (que es) del asüm de
éxito en sus curaciones, pero una enfermedad lo abatió. M e tomé Mardaman, y es excelente. Con Hammi-§agi§ lo probé perfectamente, y
Extispiscinas: adivinación - grandes trabajos por él y para él hice extispiscinas, pero, cuando llegó su es excelente. ... lo que ha bebido y es excelente. Ahora, quizás los ...
por el examen de las entrañas hora, murió. Ahora uno de mis mensajeros va a conducir a los servido- quieran mezclar estos medicamentos para beberlos. ¡Que prueben estos
de animales sacrificados.
res del asü(m) (a Babilonia) y mi hermano podrá interrogarlos y ellos le medicamentos por separado de manera que mi señor beba el que tiene
relatarán las curaciones que a menudo el asü(m) realizaba. Jamás habría que beber!»
pensado yo en retener al asü(m), ya que, cuando recibieron a un asü(m)
durante el reinado de mi hermano Muwatalli y quisieron retenerlo, yo El rey detentaba el poder de destinar al asüm al palacio o a otra
fui el primero en reñir con él: «¿Por qué quieres retenerlo?», diciéndole residencia; en Mari, ésta podía ser, por ejemplo, una clase especial de
que no es nuestra costumbre retener (a estas personas). Y ahora, ¿habría ciudades llamadas pattum, como se lee en la carta de un funcionario
yo retenido a tu asü(m)l De los anteriores expertos que se recibieron local, Yawi-ilá, al rey Zimri-Lim:
aquí, sólo el áSipü(m) ha muerto... L a mujer que desposó pertenecía a mi
propia familia, y estaba bien considerado... pero, si él hubiera dicho: «A mi señor di esto: así habla Yawi-ilá, tu servidor:
"Quiero partir a mi país natal", habría podido irse, por supuesto... [Otro asunto. Es en una ciudad pattum de mi señor donde yo resido
¿Habría retenido yo a un ilustre asü(m) de Marduk?» y el asúm ha muerto... .]
Que mi señor no retenga a un asüm, que venga a establecerse en la
L a proximidad de las dos profesiones, la importancia que el mismo "casa", aquí, en tu ciudad, y que cure a tus servidores...»
rey les otorga, todo esto se repite en numerosos documentos fechados en
el periodo postpaleobabilónico, y, sin ninguna duda, esto vale también
Hemos visto ya, en la carta dirigida por Hattusili a Kadasman-Enlil
para el periodo que nos ocupa. Sin embargo, estamos mucho peor
que, frente a la enfermedad de su médico babilonio, el rey hitita había
informados sobre las actividades del waSipum en Babilonia que sobre las
realizado o hecho realizar una extispiscina. Esto es estrictamente de la
de su colega, el asúm. E incluso para este último, principalmente del
competencia del barüm, palabra traducida a menudo por «adivino». L a
reino de Mari de donde obtenemos la documentación más rica, extraída
extispiscina era una d é l a s técnicas reconocidas de «adivinación», que
de las cartas de los archivos reales del palacio saqueado por Hammurabi
predecía el porvenir: coexistía con la observación de las formas adopta-
hacia 1760 a. de C.
das por el aceite vertido en el agua o con el examen de las direcciones
BABILONIA (1800 A. DE C.) 32 33 BABILONIA (1800 A. D E C.)

del humo producido por un quemador de incienso. Una vez más hacía «A mi señor di esto: así habla Sibatum, tu sirvienta:
aquí su aparición el waSipum: era a él a quien llamaban cuando se Y con respecto a..., en el sueño, un funcionario se puso de pie para
requería modificar un presagio desfavorable. declarar esto:
El rey paleobabilónico tenía el mismo poder sobre el barúm que Que la muchacha... Tagidnate sea llamada.
sobre el asúm. Aunque se trataba fundamentalmente de un asunto real, Esto es lo que me dijo. Ahora que mi señor consulte a un barúm, y si
otros ciudadanos, en particular los habitamentes de las ciudades pattum, este sueño fue (realmente) visto, que mi señor mande a buscar a esta
podían recurrir a sus servicios: durante la dominación asiría, Isme- niñita y que sea llamada.»
Dagan escribe una vez más a su hermano, a Mafri:
Los sueños son, como se ve, algo excelente, pero si uno quiere saber
«A Yasmah-Addu di esto: así habla Isme-Dagan, tu hemano: si la información fue (realmente) «vista», ¡más vale apelar a un experto
Con respecto a Naram-Sin, el barúm, con respecto al cual me has escrito. auténtico!
En el distrito de Situllum el rey es amo, y tú sabes que este distrito es
La primera categoría mencionada en la carta de IStar-Sum-ereS, la de
una pattum... . Ahora, que el rey envíe un barúm a la ciudad de Situ-
los tupSarrü, es paradójicamente la más difícil de identificar. L a palabra
llum... . L a ciudad de Situllum es una pattum. Una pattum sin barúm no
significa simplemente «escriba», pero no está claro lo que aquí parece
existe...»
comprender exactamente. Por ejemplo, cuando se escribió la carta, el
La tarea principal del barúm era predecir el porvenir en las cuestio- término tupSarrum era utilizado a menudo como abreviatura de tupiar
nes militares. U n adivino estaba destinado a cada ejército y no se enüma Anu Ellil —«escriba del libro Enüma Anu Ellil»—, es decir,
entablaba ninguna batalla sin haber consultado sus augurios. Esta vez astrólogo. Ahora bien, la astrología, aunque floreciente en el imperio
proveniente de Babilonia, tenemos aquí un memorándum de un funcio- neoasirio, constituía una novedad en el mundo mesopotámico, y no fue
nario a su subordinado en tiempos difíciles: autónoma hasta el primer milenio: cuando Asqudum, maestro barúm de
Mari en la época paleobabilónica, observaba un eclipse, su primer
«A BelSunu: así habla Qurdusa: pensamiento era el de realizar una extispiscina para saber lo que podía
¡Quiera el dios Sama§ guardar tu buena salud! significar exactamente este acontecimiento de mal augurio. En este caso,
Como seguramente has oído, la campaña está en desorden y el tanto el tupSarrum como el dagil-issüré debían de estar ausentes del
enemigo merodea. He enviado cartas a ibni-Marduk, a Warad — ... y a mundo paleobabilónico.
ti mismo. Toma un cordero del rebaño para el barúm y obten un Por otro lado, tupSarrum, en todas las épocas, tiene también un
presagio con respecto al ganado y los rebaños (para saber) si deben sentido literal, el de una persona instruida por necesidades profesionales,
acercarse a mí; si no hubiere aquí ningún ataque del enemigo, ni ningún capaz de leer, de escribir y —quizás muy especialmente aquí— de
ataque por parte de los ladrones, el ganado debe venir adonde estoy —si realizar cálculos. N o existe ninguna palabra en acadio para «matemáti-
no, llévalo a la ciudad de manera que el enemigo no pueda tocarlo. co», aunque, como veremos, los escribas tenían preparación aritmética, y
Además, lleva toda la cebada disponible a KiS y escríbeme un es posible, pues, que los escribas a los que hace referencia IStar-sum-eres
informe completo.» sean precisamente éstos.
Ahora que hemos conocido algo de la práctica cotidiana de estos
El mundo de la adivinación, e incluso el de la adivinación militar, expertos en la época paleobabilónica, podemos considerar el momento
temía también sus especializaciones, como lo prueba este reproche de de su formación, cuando se convirtieron en tupSarrü, durante su aprendi-
Zimri-Lin a su esposa, la reina Sibtu, que vemos frecuentemente consul- zaje escolar. Esto nos ayudará a dar consistencia a la escasa información
tar a los bdrü, pero que era, según parece, ella misma una bariatum: que hemos podido rebuscar en las correspondencias oficiales entre
notables que han llegado hasta nosotros.
«A Sibtu di esto, así habla su señor:
... Con respecto a lo que me has escrito en estos términos:
"Estoy especializada (?) en la adivinación de batallas."
«Una casa con cimientos como el cielo, Educación
Eso es lo que me has escrito. ¿Estás (pues) especializada (?) en la
Una casa que, como una escudilla-pisan, ha sido recubierta de lino,
adivinación de batallas (pero) no estás especializada (?) en la adivinación
Una casa que, como una oca, reposa sobre una base (sólida).
de la toma de la ciudad? ¿Y (por qué) no me has escrito (más bien) en
Entramos en ella con los ojos cerrados,
estos términos:
De ella salimos con los ojos abiertos.
"Esta ciudad será tomada" o bien "Esta ciudad no será tomada"?» Solución: la escuela.»
Que el pueblo mesopotámico hiciera claramente la distinción entre Este enigma es, en sí mismo, un ejercicio escolar que formaba parte
las actividades (serias) de los expertos y las entusiastas (más dudosas) de del curso obligatorio de lengua sumeria, base del cursus paleobabilóni-
los sacerdotes y de las mujeres, surge a través de las numerosas cartas co. Si esta descripción huele un poco a autopanegírico, también de ella
escritas por un miembro de la segunda categoría para referir un sueño, se desprende que, exactamente como ahora, la educación era la piedra
una inspiración o una posesión divinas y acompañadas de un mensaje al angular en la fabricación de una intelligentsia al servicio del poder.
rey. Estas informaciones eran cuidadosamente comunicadas a la espera Pero, ¿a qué se abrían, exactamente, los ojos del escriba? L a cuestión
de que el asunto fuera estudiado más a fondo por un barúm, para del contenido de los cursos de la «Casa de las tablillas» (eduba en
verificar su fundamento. Aquí Sibatum, quizás una hija de Zimri-Lin, sumerio o bTt-tuppTen acadio), no es fácil. Tenemos de hecho tres fuentes
escribe a este último con las noticias de un sueño que le han relatado: de información:
BABILONIA (1800 A. D E C.) 34 35 BABILONIA (1800 A. D E C).

— Las tablillas de ejercicios de los propios estudiantes, las más estudiar los textos escolares y los manuales de los propios prácticos.
fácilmente identificables eran las tablillas de forma lenticular utilizadas Tienen en común numerosas similitudes formales en su estructura
por el escolar debutante. Estaban formadas generalmente por ejercicios gramatical y en su organización interna, lo que los distingue de otros
de escritura de signos cuneiformes y de tablas de aritmética simples textos, literarios o religiosos por ejemplo, y proporcionan testimonios
(multiplicaciones, inversas, etc.), así como por algunas composiciones que ahora podemos recopilar acerca de la manera en que los mismos
literarias elementales en sumerio, y representan propiamente el A B C (o babilonios veían estas disciplinas.
mejor el tu-ta-ti) del cursus escolar. Esto no quiere decir, por otra parte, que otras disciplinas no puedan
— Los himnos reales. Hemos visto un ejemplo tardío en el himno de incluirse aquí con razón: los textos de jurisprudencia, por ejemplo,
Assurbanipal. Los que estaban en vigor en la época paleobabilónica parecen haber participado de muchas similitudes formales con los que
eran copiados y vueltos a copiar en las escuelas como ejercicios escola- acabamos de mencionar y, a partir de un periodo más reciente, también
res, y proporcionan información sobre los temas estudiados por el rey (y deberá agregarse a nuestra lista la astrologia.
por los demás, sin duda) cuando estaba en la escuela (véase el himno de
Sulgi). A l examinar este material, deberemos cuidarnos de nuestra natural
— Finalmente, los llamados textos de la eduba, que son los más tendencia a leer en esos textos nuestro propio juicio sobre su contenido.
reveladores. Son en realidad ejercicios literarios en sumerio de nivel más Y a que, sea cual fuere la apreciación babilónica acerca de ellos, ¡pode-
avanzado, presentados bajo la forma de un diálogo entre dos estudiantes mos estar prácticamente seguros de que no coincide con la nuestra! N o
o entre un estudiante y su maestro (o su padre): existen en Mesopotamia textos «filosóficos» que nos expliciten la mane-
ra de pensar de los babilonios. L a verosimilitud de nuestra hipótesis,
«El balance que paso en la escuela ha sido establecido (de esta según la cual estos temas formaban un ámbito de reflexión de un tipo
forma): mis días de vacaciones son tres por mes, las diferentes fiestas son particular para los escribas y los funcionarios de la época de Hammura-
tres por mes, con esto son veinticuatro días que paso en la escuela, el bi, deberá pues descansar fundamentalmente sobre la evidencia de las
tiempo no es mucho. relaciones internas, formales, de los propios textos mesopotámicos.
En un solo día el maestro ha dado cuatro veces mi sección.
L a cuenta (de los días de escuela), mi conocimiento del arte de la
escritura no desaparecerá, en adelante puedo aplicarme a las tablillas, a
las multiplicaciones y a los balances. Para los babilonios, los dioses podían escribir, y efectivamente Adivinación
E l arte de la escritura, la colocación de las líneas, evitar los cortes... escribían los designios del futuro en toda clase de materiales, gracias a
M i maestro ha corregido las bellas palabras. toda clase de signos: marcas de nacimiento sobre la piel, conformación
¡Debemos alegrarnos de la compañía (de los camaradas)! de los órganos de los animales sacrificados, formas del humo del
incienso, etc. Era, como hemos dicho, el ámbito del barüm —«vidente»,
Conozco perfectamente mi arte de la escritura, tengo facilidad para
literalmente— que estaba entrenado en la interpretación de estos signos
todo. en función de los problemas que sus clientes le presentaban. Este «arte
M i maestro me muestra un signo, agrego otros más de memoria. del barüm», que los asiriólogos modernos llaman «adivinación», es un
Después de haber asistido a la escuela hasta el tiempo previsto, estoy componente palpable del pensamiento babilónico a través de toda su
a la altura del sumerio, del arte de la escritura, del contenido de las historia: sólo el periodo paleobabilónico nos ha dejado más de cien
tablillas, del cálculo de los balances... textos de esta naturaleza. Veamos la primera parte de uno de éstos, que
¡Puedo hablar sumerio! trata de las formas del aceite mezclado con el agua por el barüm y de su
Quiero escribir tablillas: la tablilla (de las medidas) de 1 gur de significación para la persona, privada o pública, que lo ha consultado:
cebada hasta 600 gur, la tablilla (de los pesos) de 1 siclo hasta 20 minas
de plata, con los contratos de matrimonio que pueden llegarme, con los 1. «Si el aceite lo he vertido sobre el agua y el aceite ha descendido
contratos de sociedades, puedo elegir los pesos controlados de un y (luego) ha vuelto a subir y ha rodeado su agua:
talento, la venta de casas, de campos, de esclavos, las cauciones en plata, para la campaña (militar): aparición de calamidad;
los contratos de arrendamiento de campos, los contratos de cultivo de para el enfermo: mano de la divinidad, la mano es pesada.
los palmerales..., hasta las tablillas de los contratos de adopción; todo 2. Si el aceite se divide en dos partes:
esto sé escribir.» para la campaña: los dos campos marcharán uno contra el otro;
Resaltaremos aquí, aparte del acento puesto en el buen estilo sume- (lo) hago para el enfermo: éste morirá.
rio, la constelación de temas mencionados al final: metrología, contratos 3. Si del medio del aceite salió una gota hacia el este y se detuvo:
legales y cálculos económicos. (lo) hago para la campaña: obtendré botín;
Reuniendo los indicios obtenidos a partir de la práctica profesional y para el enfermo: sanará.
de los temas estudiados en la escuela paleobabilónica, podemos estable- 4. Si salieron dos gotas del medio del aceite, y una era grande y la
cer una lista (provisional) de tres disciplinas de entre las que parecen otra pequeña:
haber desempeñado un papel privilegiado en la vida intelectual babilóni- la mujer del hombre dará á luz a un varón;
ca: adivinación, medicina y matemáticas. para el enfermo: sanará.
Pero la información que contienen los documentos considerados 5. Si el aceite se-dispersó y llenó la copa:
hasta el momento no basta para establecer un cuadro verdaderamente el enfermo morirá;
claro de las relaciones entre estos ámbitos. Para ir más lejos, debemos para la campaña: se vencerá al ejército.
BABILONIA (1800 A. DE C.) 36 37 BABILONIA (1800 A. D E C.)

6. Si el aceite se dispersó hacia el este y 3 (!) gotas se desprendieron 20. Si el aceite ha cogido el lado derecho de la copa:
(de él): el enfermo sanará.
Samas pedirá al hombre un disco solar por su vida. 21. Si el aceite ha cogido el lado izquierdo de la copa:
7. Si el aceite se dispersó hacia el este y se desprendieron (de él) 4 el enfermo morirá.
gotas: 22. Si el aceite estaba rojo:
una antigua (deuda de) plata a Sima§ pesa sobre el hombre. lloverá.
8. Si el aceite se dispersó hacia el este y se desprendieron (de él) 5 23. Si el aceite formó una ... hacia la derecha:
gotas: el enfermo sanará;
una antigua (deuda de) plata a Sin pesa sobre el hombre. para la campaña: mi ejército vencerá al enemigo.
9. Si el aceite se dispersó hacia el este y se desprendieron (de él) 6 24. Si el aceite formó una ... hacia la izquierda:
gotas: el enfermo morirá;
situación del consejero de Dingir-mah para... para las armas: el dios del enemigo vencerá al ejército.
10. Si el aceite bajó y (luego) volvió a subir en dirección a mi 25. Si el aceite produjo espuma:
muslo: el enfermo morirá.
toma de Dingir-mah. 26. Si el aceite se dividió en 4 partes:
11. Si el aceite estaba verde: mi enemigo desmantelará las fortalezas de mi ejército.
toma de IShara. 27. Si el aceite dejó escapar una gota hacia el este y luego ésta se
12. Si el aceite formó una burbuja en dirección a mi muslo: quedó adherida al borde de la copa:
situación del dios-personal del hombre. para el enfermo: sanará.
13. Si el aceite salió a derecha e izquierda: para la campaña: venceré al enemigo.
situación de Sin y de Samas. 28. Si el aceite se convirtió en una película:
14. Si el aceite se dispersó hacia el este y se desprendieron (de él) 7 el enfermo morirá;
gotas: (pero si el aceite) se contrajo en el momento en el que lo vertí por
situación de Kubu para... segunda vez:
15. Si el aceite se dispersó hacia el este y se desprendieron (de él) 2 incluso si está muy enfermo, seguirá con vida.
gotas hacia la derecha y 2 gotas hacia la izquierda: 29. Si el aceite arrastró con él su agua:
situación de la divinidad gemela. el anatema del más allá alcanzará al hombre.
16. Si el aceite, sus dos ramificaciones se rompieron a derecha e 30. Si el aceite, en el momento en que es vertido por segunda vez,
izquierda: liberó su agua:
la mujer del hombre se irá. el anatema del más allá no llegará al hombre.
17. Si el aceite, su burbuja estalló hacia el este: 31. Si el aceite se extendió y formó una estrella en el centro de su
el enfermo morirá. agua:
18. Si el aceite se dividió en 2 partes: toma de SamaS.»
el enfermo morirá;
Hay varias cosas para señalar aquí. Primero, el texto, dede el punto
para la campaña: el ejército no volverá.
de vista de su forma, es muy rígido: casi todos los artículos comienzan
19. Si el aceite se fraccionó hacia el este:
por una frase invariable «Si el aceite...», a la que sigue la descripción de
el enfermo morirá.
una configuración posible del aceite en el agua. L a fórmula del comienzo
de cada inscripción es tan fija que está conservada incluso a costa de
una alteración de la estructura gramatical del resto de la frase, como por
ejemplo los presagios 16 y 17. Notemos que esta parte está escrita en
tiempo pasado, expone un estado de hecho, presenta una situación dada.
Maqueta de hígado. Una de A la vez, está seguida de una descripción del futuro, introducida habi-
las treinta y dos maquetas de tualmente por «para la campaña (militar)» o por «para el enfermo»,
hígado en barro cocido cuando, como sucede aquí, el significado de la forma del aceite se da
encontradas en el palacio de
Mari y que se utilizaban, para dos tipos diferentes de pregunta, ya sea que el rey, o el funcionario
probablemente, en la del palacio, quiera saber el desenlace de una de las perpetuas batallas, o
enseñanza del núcleo central bien que la persona se inquiete por el pronóstico de su enfermedad.
del arte del barúm, que era
la hepatoscopia. Se ilustra
una conformación particular
En segundo lugar, el texto es sistemático en varios niveles diferentes,
del órgano de un animal por ejemplo en el orden seguido para la presentación de los presagios 3,
sacrificado, y el comienzo del 4, 6, 7, 8, 9 y 14, en los que se trata de aceite que se dispersa hacia el este
presagio que lleva escrito: y deja escapar un número creciente de gotitas, de una a siete. Si esta
«Si im principe partió hacia
el llano o la montaña». serie está interrumpida por los presagios 5, y luego 10 a 13, esta
(AO 19 837, época desviación del orden estricto no hace más que resaltar mejor el alto
paleobabilónica, Mari.) grado de organización presente en otras partes. Podemos también
39 BABILONIA (1800 A. D E C.)
BABILONIA (1800 A. D E C.) 38

adivinar una estructura en la relación establecida entre la configuración ejemplo, muestran las diferentes consecuencias de un tic del ojo según
del aceite y los acontecimientos por venir; 20: «Si el aceite ha cogido el sea el derecho (malo), el izquierdo (bueno) —lo que es lo contrario del
lado derecho de la copa, el enfermo sanará»; 21: «Si (...) el lado izquier- presagio 21, pág. 25— o que estén afectados los dos ojos. L o mismo
do, el enfermo morirá»; el lado derecho es positivo, el lado izquierdo es sucede con el color de los cabellos (presagios núms. 12 a 15), siendo el
negativo (véanse también 23 y 24). O consideremos el 29 y el 30: si el rojo malo, el negro bueno, y el blanco depende de detalles específicos.
aceite «arrastró (...) su agua, el anatema del más allá alcanzará al Los demás textos de presagio son siempre de la misma naturaleza, sean
hombre», pero si, por el contrario, el aceite «liberó su agua, el anatema cuales fueren el tema o el tipo de pronósticos indicados.
del más allá no alcanzará al hombre»; se juega aquí con una relación El objeto de esta sistematicidad —que estará presente en todos los
entre la captura o la liberación del agua y las suertes futuras destinadas ámbitos que consideremos— es cubrir todo el dominio de lo posible con
al paciente. una tabla de ejemplos típicos, un procedimiento que permite al estudiante
Se suponía que el bárúm era también hábil para interpretar el sentido (y más tarde al bárúm práctico) localizar en este marco cualquier
augural de la apariencia general o de las acciones de su cliente. Aunque, problema nuevo, cualquier nuevo signo augural, y descifrar su sentido.
contrariamente a los textos sobre el aceite, no se trata en este caso de El babilonio accedía a la generalización no como nosotros, para descu-
una forma «provocada» de presagios —no hay ningún procedimiento brir y enunciar una regla que englobe cada caso, sino para interpolar a
especial, ninguna observación que cumplir fuera de la observación de un partir de modelos de resultados conocidos. Veamos cómo este método
«fenómeno natural»—, la naturaleza y la combinación de presagios es aplicable en medicina y matemáticas.
muestran las mismas tendencias que en el texto estudiado anteriormente.
Veamos un extracto de estos documentos:
Aunque no tenemos gran cantidad de documentos del ámbito de la Medicina
1. «Si un hombre no reconoce a otro hombre cuando lo mira: medicina durante el periodo paleobabilónico —nos queda sólo un
este hombre está librado a las manos de la muerte. puñado de textos médicos de esta época—, son suficientes para mostrar-
2. Si un hombre reconoce a otro hombre a (una distancia compren- nos su estructura formal, sobre todo si se comparan estos textos con los
dida entre) un codo y 30 nindan: que datan de épocas posteriores.
su dios personal estará siempre con este hombre. Uno de estos textos paleobabilónicos, aunque en un estado de
3. Si un hombre no puede focalizar su mirada, cuando mira: conservación bastante malo, presenta sin embargo un considerable
el espíritu de este hombre está perturbado. interés; daremos aquí sólo sus dos artículos más legibles:
4. Si un hombre, sus ojos se quedan fijos cada vez que mira:
le será infligida una confusión de espíritu. 1. «Si un enfermo, su mirada es temerosa más que en sus tiempos
5. Si un hombre, su manera de mirar es oblicua: de salud y su rostro parece fresco:
morirá de constricción. este enfermo no sanará.
6. Si un hombre, su manera de mirar es recta: 2. Si un enfermo, sus manos y sus pies le hacen daño (literalmente,
su dios estará siempre con él para su suerte; y vivirá en la verdad. "lo comen"), y no cesa de gritar y gritar, y su cuerpo no está caliente:
7. Si un hombre parpadea el ojo derecho cuando mira: (es) "obra de brujería".»
vivirá en la aflicción.
8. Si un hombre parpadea el ojo izquierdo cuando mira:
vivirá en la virtud.
9. Si un hombre parpadea los dos ojos:
su cráneo ha sido golpeado; exactamente como su cráneo será su
espíritu.
10. Si un hombre, sus cejas cubren sus ojos:
su alimento le es dado por los dioses.
11. Si un hombre, sus cejas no existen:
Impresión de un sello-cilindro
a este hombre no le está dado ni tan siquiera... de un médico. Estos sellos-
12. Si un hombre, su cabellera es roja como la lana teñida: cilindros, que se hacían rodar
este hombre vivirá en la paz del espíritu. sobre tablillas de arcilla
13. Si un hombre, su cabellera es negra como la ceniza: fresca, servían como «firma»
a sus propietarios. Este,
a este hombre, su dios dará alimento para comer. adornado con una esfinge,
14. Si un hombre, su cabellera tiene una mancha blanca y ésta tiene lleva grabada la siguiente
la forma de una llama: leyenda: «.Por la palabra de
este hombre vivirá en buena salud. Sin y de Marduk, los dioses
sus señores, que quien
15. Si un hombre, su piel tiene manchas blancas y está constelada imprima este (sello) esté
de...: saciado durante toda su vida.
este hombre es rechazado por su dios y rechazado por la humanidad.» Sellos de Makkur-Marduk,
asú, hijo de Sin-asared, asü.»
(AO 4 485, época kasita o
Notamos aquí la misma preocupación de cubrir todos los casos, de
neobabilónica (?).)
agotar la extensión de lo posible. Los presagios núms. 1 al 9, por
BABILONIA (1800 A. D E C.) 40 41 BABILONIA (1800 A. D E C.)

La semejanza con los textos de adivinación que acabamos de ver es gigantesca y universal, en la que los síntomas son multiplicados, por
patente. También aquí cada artículo comporta dos partes, la primera otra parte, de una forma irreal y hasta imposible. Este recorrido por
comienza invariablemente por «Si un enfermo...» y continúa con la toda la gama de colores de nalgas (roja, amarilla, negra), de su posición
descripción de la situación, en forma de una serie de síntomas de tipo (prominente, relajada), etc., y la integración del lugar de la afección
médico; la segunda parte es un pronóstico, ya sea directo (núm. 1), ya (según esté afectada la nalga izquierda, la derecha, o las dos) para llegar
sea a través de la identificación de la enfermedad (núm. 2) —en este caso a pronósticos diferenciados, cumplen un doble objetivo: no solamente
particular, por otra parte, son equivalentes: la enfermedad mencionada proporcionan al practicante una red de mallas lo bastante finas para
es, según sabemos por otras fuentes, mortal. L a clasificación de este capturar por interpolación todo signo realmente observado sino que,
texto como «médico» más que como «adivinatorio», por ejemplo, es además, engendran un nivel implícito de generalidad por la manera
moderna; comprenderemos mejor las dificultades de una clasificación tal sistemática en la que opera el desarrollo de todas estas permutaciones.
comparándolo al último texto estudiado en la parte anterior: esta Todo es igual, por otra parte, una afección en la nalga derecha es menos
división surge mucho más de nuestra idea de lo que es aceptable como seria que en la izquierda, el amarillo es menos preocupante que el rojo,
cadena causal que de una distinción clara en la presentación o en el mientras el negro es bastante peligroso, etc. Como en la adivinación, lo
contenido. general y lo abstracto no son enunciados sino mostrados, y de la misma
Este único ejemplo fragmentario no nos permite juzgar el grado de manera. Pero el ámbito médico ofrece también una nueva clase de
Para los asiriólogos la cara y
sistematización alcanzado en el periodo paleobabilónico. Pero podemos textos, que la adivinación aparentemente no provee —al menos no en el anverso de una tablilla
al menos estudiar su desarrollo en el breve extracto que sigue de la los textos paleobabilónicos que poseemos. Disponemos de tres textos de corresponden,
versión final (neoasiria) «canónica» —ocupa cuarenta tablillas consecuti- esta clase para este periodo; veamos una traducción del anverso del respectivamente, al recto y
vas y fue una de las joyas de la biblioteca de Asurbanipal: al verso.
mejor conservado de los tres.

«Si su nalga derecha está roja: [ .] 1. «Si un hombre es embrujado:


Si su nalga izquierda está roja: él (arrastrará) su enfermedad. el riñon de un cordero que todavía no haya comido hierba (y)
Si sus nalgas están rojas: (no hay) "golpe". erninum secarás, él comerá y sanará.
Si su nalga derecha está amarilla: su enfermedad cambiará. 2. Si un hombre está enfermo de ictericia:
Si su nalga izquierda está amarilla: su enfermedad será penosa. remojarás raíz de regaliz en leche, dejarás reposar durante la noche bajo
Si sus nalgas están amarillas: estará ansioso. las estrellas, mezclarás con aceite, se lo darás a beber y él sanará.
Si su nalga derecha está negra: su enfermedad será penosa. 3. Si a un hombre su diente le hace daño (literalmente "tiene un
Si su nalga izquierda está negra: estará ansioso. gusano"):
Si sus nalgas están negras: [ ] triturarás plantas de "excrementos de marino";
Si su nalga derecha está como magullada: irá tirando, luego morirá. si su diente de la derecha está enfermo, vertirás sobre su diente de la
[Si su nalga izquierda está como magullada: ] izquierda y él sanará:
Si sus nalgas están como magulladas: morirá. si su diente de la izquierda está enfermo, vertirás sobre su diente de la
[Si su nalga derecha está oscura: ] derecha y él sanará.
Si su nalga izquierda está oscura: su enfermedad cambiará. 4. Si un hombre está cubierto por una erupción:
[Si sus nalgas están oscuras: ] harina de malta poco a poco con aceite mezclarás, aplicarás y él sanará;
Si su nalga derecha está inflamada: su enfermedad cambiará. si todavía no está curado, aplicarás simtum caliente y sanará; si todavía
[Si su nalga izquierda está inflamada: ] no está curado, aplicarás el residuo caliente y sanará.
Si sus nalgas están inflamadas: su enfermedad cambiará. 5. Si un hombre, un escorpión lo ha picado:
[Si su nalga derecha está hundida: ] aplicarás los excrementos de un buey y él sanará.
Si su nalga izquierda está hundida: su enfermedad será larga. 6. Si un hombre, sus ojos están enfermos:
Si sus nalgas están hundidas: estará ansioso. aplastarás anémona (?), aplicarás y él sanará.
Si su nalga derecha está prominente: su enfermedad cambiará. 7. Si un hombre tiene la "fiebre de sequedad":
Si su nalga izquierda está prominente: su enfermedad será penosa. [...] ceniza, harina-isgSoum, planta ammaStakal [...] (y) un ladrillo viejo,
Si sus nalgas están prominentes: estará ansioso. eri el aceite de sésamo mezclarás, él beberá y sanará.»
Si su nalga derecha está relajada: su enfermedad cambiará.
Si su nalga izquierda está relajada: su enfermedad será fuente de Se trata verdaderamente de una nueva categoría de textos: claro está,
ansiedad (?) en ellos aún se habla de enfermedades, de su tratamiento y de pronósti-
Si sus nalgas están relajadas: morirá. cos. Como siempre, cada, artículo comienza por una forma gramatical
Si sus nalgas están en buen estado: sanará. muy rígida —«Si un hombre...»—, seguida de una descripción de los
Si sus nalgas están magulladas, a tal punto que no pueda dejar el síntomas o del nombre de la propia enfermedad si se conoce la causa
lugar en que se encuentra, ni emitir agua: ha sido "golpeado" por detrás; («picadura de escorpión»). Por el contrario, lo que sigue es nuevo y
morirá.» dirigido directamente al practicante: por esta razón, la forma utilizada es
la segunda persona del singular del tiempo simple (traducido según el
E l tipo de estructura que aparece aquí se repite en todo el texto para contexto por un presente o un futuro); esta parte dice al experto cómo
cada parte del cuerpo, del cráneo al tobillo. E l deseo de localizar cada tratar la enfermedad, o, dicho de otra forma, da la solución al problema
síntoma posible para cada posible parte del cuerpo conduce a esta red planteado. En los textos médicos, esta «solución» consiste generalmente
BABILONIA (1800 A. DE C.) 42 43 BABILONIA (1800 A. D E C.)

en una serie de directivas a seguir, incluyendo la preparación y la «He sumado la superficie y mi lado de cuadrado: 45.
aplicación de remedios y de plantas, es decir, lo que podríamos llamar Pondrás 1, la wasitum. Fraccionarás la mitad de 1 (: 30). Multiplica- Wasitum: palabra cuyo
una «prescripción». L a conclusión invariable es un pronóstico. rás 30 y 30 (: 15). "Agregarás 15 a 45: 1. 1 es (su) raíz cuadrada. Restarás sentido todavía hoy se
Como antes, el texto apunta a la sistematización. La exhaustividad discute.
el 30, que has multiplicado, de 1 (: 30).
de la presentación como sustituto de la generalidad está claramente 30 es el lado del cuadrado.»
ilustrada, por ejemplo, en el tercer artículo: «Si su diente de la derecha
está enfermo, vertirás sobre su diente de la izquierda... y si su diente de El objetivo del problema es simple: hay que hallar el lado de un
la izquierda está enfermo, vertirás sobre su diente de la derecha...» para cuadrado del que se dá la suma de la superficie y de un lado (todos los
expresar lo que nosotros diríamos como: «Aplicar en el lado opuesto al problemas de la tablilla son variaciones sobre este tema).
del diente enfermo.» E l problema está dividido en dos partes separadas tanto por su
Pero en vano buscaríamos en este texto, o en los demás del mismo gramática como por su contenido. L a presentación del problema se
periodo, una sistematización por enfermedad. ¿Es esto un reflejo exacto expresa en primera persona del singular y en pasado («He sumado...»),
del desarrollo de la medicina paleobabilónica o un simple «azar de la mientras que la solución en sí misma se da en segunda persona del
excavación»? Me inclinaría personalmente por la segunda explicación y singular y en tiempo futuro simple. Por esta causa distinguimos estos
creo que aquí estamos tratando sólo con selecciones, extractos, compila- textos de problemas de los textos de procedimiento.
ciones. Para los periodos que siguen al que nos ocupa, junto a textos Para ver más claramente la estructura de este procedimiento, reescri-
explícitamente intitulados «extractos», encontramos efectivamente docu- bámoslo en la forma esquemática siguiente (teniendo siempre presente
mentos que ofrecen un orden riguroso y sistemático de síntomas y que se trata de una representación moderna):
enfermedades, como lo atestigua este fragmento característico de sólo
doscientos años menos (he suprimido las últimas prescripciones para Número de etapa Cálculo
resaltar mejor la estructura de la organización): 1
1
2 72(U = 0;30
1. Si un hombre sufre un "golpe" en la mejilla:
3 0;30 x 0;30 = 0;15
amasarás (8 medicamentos) en el... y cerveza fuerte, harás hervir en una
cacerolita de cobre, lo extenderás sobre un vendaje y vendarás su boca. 4 0;15 + 0;45 = 1
2. Si un hombre está enfermo de un "golpe" en el medio, de tal 5
forma que no puede caminar más...: 6 1 - 0;30 - 0;30
secarás, triturarás, filtrarás... (4 medicamentos), (los) mezclarás en una
cacerolita de cobre, extenderás sobre una piel, vendarás y dejarás Aparece, pues, un orden lineal, en el que cada etapa está constituida
durante tres días... por una operación que utiliza como material de base los resultados de
3. Si un hombre sufre de un "golpe de muerte": las operaciones precedentes y (o) los datos de partida; es lo que hoy
4. Si un hombre está enfermo de un "golpe" en el costado: llamamos un algoritmo. Así, partiendo de 1 (etapa 1), debemos dividirlo
5. Si un hombre está enfermo de un "golpe" en el pie: » por 2 (etapa 2), multiplicar el resultado por sí mismo (etapa 3), agregar
este resultado al dato inicial (etapa 4), extraer la raíz cuadrada del
La introducción de esta segunda clase de textos, de los que los dos resultado (etapa 5), y, finalmente, sustraer de este resultado el obtenido
últimos documentos son típicos, distinta de la estudiada anteriormente, en la etapa 2 (etapa 6).
requiere una terminología apropiada. Llamaré tablas ios textos del N o es éste el lugar adecuado para entrar en una larga discusión
primer tipo, y textos de procedimiento los del segundo. La existencia de sobre los detalles técnicos de las matemáticas babilónicas, por ejemplo,
estas dos categorías y las relaciones entre ambas están, en cierto sentido, el hecho de que todos los números estén expresados en base «sesenta»,
en el núcleo de nuestra argumentación, según la cual existía en Mesopo- lo que explica los valores aparentemente extraños pero absolutamente
tamia una aproximación específica en algunos ámbitos privilegiados por correctos de los resultados de cada operación. Aquí diré solamente que
los babilonios. cada operación se efectuaba remitiéndose a tablas apropiadas: por
ejemplo, la multiplicación de la etapa 3 se ejecutaba utilizando una
tabla de multiplicación (o de cuadrados) y la raíz cuadrada de la etapa 4,
evidente en este caso particular, requería en principio una tabla de raíces
Matemáticas Conocemos varias centenas de textos matemáticos paleobabilónicos cuadradas.
y se dividen bastante claramente en nuestras dos categorías. L a primera Pero la especificidad de las matemáticas permitió a los babilonios
y, de lejos, la más importante cuantitativamente, está formada por tablas llevar el desarrollo de los procedimientos más allá de lo que podía
de multiplicación, de inversas, de cuadrados, de raíces cuadradas, etc. En hacerse en el terreno médico. ¿Cómo se suponía que el estudiante
cuanto a los textos de procedimiento (hay cerca de una centena), babilónico ponía en práctica el conocimiento que había adquirido
exponen un problema matemático, así como, en la mayoría de los casos, aprendiendo a resolver este problema particular, cuando era confronta-
su solución. De estos últimos textos hemos elegido nuestro primer do a un nuevo problema? Todo iba bien, en principio, cuando se le
ejemplo. proponía un problema de la misma naturaleza con una simple modifica-
Es un texto paleobabilónico formado, cuando estaba completo, por ción de los valores numéricos; pero supongamos que se le diera la
veinticuatro problemas separados en la tablilla por líneas trazadas con diferencia y no la suma de la superficie del cuadrado y de su lado. De
regla. Veamos el primero de estos problemas: hecho, esta variación constituye el tema del problema siguiente en
BABILONIA (1800 A. D E C.) 44 45 BABILONIA (1800 A. D E C.)

nuestra tablilla (en adelante, el texto estará dividido en las etapas,


numeradas,, del procedimiento):

«He sustraído mi lado de cuadrado de la superficie: 14 30.


1 Pondrás 1, la wasitum.
2 Fraccionarás la mitad de 1 (: 30).
3 Multiplicarás 30 y 30 (: 15).
4 Agregarás 15 a 14 30: 14 30 15.
5 29 30 es (su) raíz cuadrada.
6' Agregarás el 30, que has multiplicado, a 29 30 (: 30).
30 es el lado del cuadrado.»

Notemos que de la etapa 1 a la 5 los dos textos son idénticos en su


forma (pero no, por supuesto, en los valores numéricos utilizados). L a
etapa 6 está remplazada en el segundo problema por una etapa 6' en la
que interviene una suma y no una diferencia. En términos modernos
diríamos que las etapas 1 a 5 forman un subalgoritmo común a los dos
problemas mientras que las etapas 6 y 6' distinguen los problemas
planteados (suma o diferencia de la superficie de un lado dado al
comienzo).
Volvamos ahora al tercer problema de la tablilla:

«He sustraído el tercio de la superficie y luego he agregado el


tercio del lado del cuadrado a la superficie: 20.
1 Pondrás 1, la wasitum. Tablilla de problemas
matemáticos (a la derecha).
2 (Le) sustraerás el tercio de 1, la wasitum, (o sea) 20 (: 40). Un ejemplo de la clase de
3 Multiplicarás 40 por 20: inscribirás 13 20. textos de procedimientos en
4 Fraccionarás la mitad de 20...: (10). matemáticas. Esta tablilla
está grabada en dos
5 Multiplicarás 10 y 10 (: 1 40).
columnas de los dos lados y
6 Agregarás 1 40 a 13 20: 15. lleva una serie de
7 30 es (su) raíz cuadrada. veinticuatro problemas,
8 Sustraerás el 10, que has multiplicado, de 30: 20. separados por líneas
horizontales. Cada problema
9 Su cuarentavo (: 1 30). se divide en dos partes: una
10 Multiplicarás 1 30 por 20 (: 30). presentación y un algoritmo
30 es el lado del cuadrado.» de solución. El contenido de
la tablilla se da en las págs.
Esto equivale a dar la suma de los dos tercios de la superficie y del 42-46.
tercio del lado de un cuadrado. E l procedimiento de la solución consiste (BM 13 901, época
paleobabilónica, Iarsa (?).)
en una parte (etapas 1 a 3) cuyo resultado es cambiar la escala transfor-
mándolo entonces en un problema del mismo tipo que el primero que se
estudió. De hecho, las etapas 4 a 8 son identificables como el algoritmo
explícito en el primer problema para obtener el lado de un cuadrado del
que se conoce la suma de la superficie y de un lado. Habiendo encontra- I «He realizado la adición de la superficie y mi lado: 45
do de esta forma la solución al problema transformado, la última parte IT He sustraído mi lado de la superficie: 14 30
(etapas 9 y 10) está consagrada a la reconversión a la escala original, III He sustraído el tercio de la superficie, luego he agregado el
dando así la respuesta al problema de partida. En resumen, el procedi- tercio del lado a la superficie: 20
miento de base (con sus dos variantes) dado en los dos primeros
problemas, es el fundamento a partir del cual se pueden resolver proble- IX He sumado la superficie de mis dos cuadrados: 21 40.
mas que podrían parecer superficialmente más complicados. E l estudian- Un lado era superior al otro lado en 10
te ha aprendido a interpolar por la incorporación de estos subalgoritmos, X He sumado la superficie de mis dos lados: 21 15.
mediante un cambio a la escala apropiada. Esta forma de acceso se Un lado era superior al otro lado en un séptimo
repite en lo que resta de la tablilla, describiendo los problemas toda una XI He sumado la superficie de mis dos cuadrados: 28 15.
gama de posibilidades a partir de un cuadrado, y luego de dos y de tres, Un lado era superior al otro lado en un séptimo
con relaciones específicas entre ellos. L a riqueza del texto será percibida XII He sumado la superficie de mis dos cuadrados: 21 40.
gracias a esta simple lista de las primeras lineas de cada uno de los He multiplicado mis lados: 10
problemas tratados (¡y conservados en buen estado!) en el resto de la XIII He sumado la superficie de mis dos cuadrados: 28 20.
tablilla:
Un lado era el cuarto del otro lado
47 BABILONIA (1800 A. D E C.)
BABILONIA (1800 A. DE C.) 46

XIV He sumado la superficie de mis dos cuadrados: 25 25. veces 11 5 30


U n lado era los dos tercios del otro y 5 nindan veces 12 6
veces 13 6 30
XVI He sustraído un tercio del lado de la superficie: 5 veces 14 7
XVII He sumado la superficie de mis tres cuadrados: 10 12 45. veces 15 7 30
U n lado era el séptimo del otro lado veces 16 8
XVIII He sumado la superficie de mis tres cuadrados: 23 20. veces 17 8 30
U n lado era superior al otro lado en 10 veces 18 9
XIX He elevado al cuadrado mis lados, luego he adicionado l a veces 19 9 30
superficie. veces 20 10
Tanto como un lado excedía el otro lado, lo he elevado al veces 30 15
cuadrado. veces 40 20
L o he agregado a la superficie: 23 20. veces 50 25 »
He sumado los lados: 50
Incluso allí donde la sistematización debería haber sido menos
XXIII He sumado los cuatro lados y la superficie: 41 40. evidente, por ejemplo en las tablas donde están consignadas las igigubbü,
XXIV He sumado la superficie de mis tres cuadrados: 29 10. estas constantes asociadas a diferentes problemas, el orden de presenta-
U n lado era los dos tercios de un lado y 5 nindan » ción en la tablilla se hacía según el tema en cuestión —superficies,
volúmenes de montones dé arcilla, de ladrillos, de tierra, muros, silos,
La disposición sistemática es apreciable a primera vista. Después de etcétera.
una sección que trata de un solo cuadrado {I-VIIII), le sigue una que Como vemos, también el mundo matemático paleobabilónico estaba
trata de dos cuadrados {IX-XIV), y luego otra de tres (XVII-XVIII). L a hecho de tablas y de procedimientos. Éstos últimos se dirigían directa-
aparente inconsecuencia que constituye el artículo XVI cuyo lugar mente al estudiante (o al escriba), y le indicaban cómo seguir un
«natural» tendría que haber sido anterior se explica justamente por el algoritmo específico. Cada etapa de este algoritmo hacía implícitamente
tipo de procedimiento utilizado en su solución, procedimiento que lo referencia a una tabla en la que se podían encontrar los valores numéri-
vincula más bien a un problema que trata otro número de cuadrados cos efectivos necesarios para efectuarlos. E n cuanto a los textos de
(otro ejemplo es el artículo XXIII que utiliza un algoritmo de resolu- procedimiento, estaban ordenados de forma sistemática, teniendo esta
ción bastante diferente a los de la primera parte). disposición el papel que nosotros otorgamos a las fórmulas o reglas
Claro está, los textos de procedimiento matemáticos no están todos generales. De hecho, esta sistematización, tanto de las tablas como de
dispuestos de manera tan sistemática. Por otro lado, muchos de ellos no los textos de procedimiento, servía al mismofin:el de proporcionar una
contienen más que un único problema o, incluso si las tablillas constan red gracias a la cual se podía comprender el mundo matemático y
de varios problemas, los ejemplos cubren temas diferentes. Pero, hasta
en este último caso, los subgrupos de problemas siguen a menudo el
mismo modelo de presentación que en el texto considerado. Aquí
constatamos, una vez más, la diferencia entre nuestra manera de abordar
los problemas y la de los babilonios. Allí donde nosotros resolvemos
cuestiones, particularmente matemáticas, creando primero una regla
general y especializándola luego según los diferentes casos particulares,
los mesopotámicos podían lograr el mismo resultado construyendo un
cuadro de ejemplos típicos e interpolando luego para resolver nuevos
problemas.
Los cálculos necesarios para los procedimientos se efectuaban gene-
ralmente recurriendo a tablas. Éstas estaban también dispuestas sistemá-
ticamente como lo muestra el ejemplo siguiente de una tabla de multi-
plicar:
Tabla de raíces cuadradas.
« 30 veces 1 30 Esta tablilla lleva, en
columnas alineadas, típicas
veces 2 1 de una tabla, primero un
veces 3 1 30 númeo N y luego su raíz.
veces 4 2 «1: 1 es su raíz
veces 5 2 30 «4: 2 es su raíz
«9: 3 es su raíz», etc.
veces 6 3 Es a todas luces una tablilla
veces 7 3 30 escolar: el reverso lleva un
veces 8 4 ejercicio literario.
veces 9 4 30 (CBS 14 233, época
paleobabilónico, Nippur.)
veces 10 5
BABILONIA (1800 A. D E C.) 48 49 BABILONIA (1800 A. D E C.)

acceder a él, al menos en un sentido operativo. En un método como éste, sus logros. Más bien, hemos querido describir y caracterizar las prácticas
mientras más completa y exhaustiva es la red, más general y eficaz es de una razón babilónica, mostrar su coherencia y subrayar que el propio
su uso. ejercicio del conocimiento no escapa a las cuestiones históricas. Los
babilonios del segundo milenio no eligieron las mismas opciones que
nosotros —sus criterios no eran los mismos—, pero sus opciones, como
La mayoría de las sociedades privilegian un dominio cognitivo en el las nuestras, son una parte de la historia, la suya y la nuestra.
cual ordenan y clasifican el mundo circundante; esta elección es función
del tiempo y del espacio. Desgraciadamente para nosotros, los babilo-
nios no han dejado ninguna introducción explícita a su propia concep-
ción en este ámbito; el pensamiento reflexivo, consciente de sí mismo, no
formaba parte de su cultura escrita. A falta de esto, nos hemos visto
obligados a reconstruir su visión de las cosas, primero a partir de la
práctica social, luego de forma más detallada a partir de la estructura
formal de los textos relativos a las disciplinas que potencialmente
constituían este dominio.
De éstos hemos deducido, en particular, que en la Mesopotamia
paleobabilónica este ámbito estaba estructurado por dos clases de textos
identificables por su organización espacial: textos de procedimiento, que
enseñaban a su usuario los medios de resolver un problema dado; tablas,
a las que se referían los primeros, a título de índice o para realizar
cálculos, por ejemplo.
Los dos tipos de texto cobraban su eficacia en la creación de una red
que abarcaba de forma «exhaustiva» la parte correspondiente del mun-
do. A l menos en teoría, un problema dado podía ser localizado en la red,
ya sea directamente, ya sea por interpolación. L a extensión y el refina-
miento crecientes de estos textos en el curso del tiempo son, por otro
lado, indicadores del grado de comprensión y de maestría alcanzado por
los babilonios en las compilaciones sistemáticas.
Armados con este análisis, podríamos estudiar otros textos: la
astrología, como hemos dicho antes, es una buena candidata. Pero
incluso si el tema tratado no es de aquellos que la mayoría de los
asiriólogos asociarían a las disciplinas que hemos considerado, un
análisis tal puede revelarse fructífero. N o es una coincidencia que los
«códigos» de leyes mesopotámicas de que disponemos, y, en particular,
el muy largo Código de Amurabi, participen de todas las características
de las tablas. Las leyes comienzan con una frase invariable: «Si un
hombre...», escrita en pasado, y terminan con una «precripción» —un
castigo, en este caso— en tiempo simple. E l Código entero está dividido
en secciones por temas: falsos testimonios, robos, lesiones corporales,
etcétera. Cada uno de estos temas está analizado por medio de un sis-
tema de coordenadas cuyos parámetros son la clase social, el sexo, la
edad y la gravedad del perjuicio. L a filiación directa con las tablas de
adivinación y de medicina salta a la vista.
Pero esta categoría de documentos no es extensible al infinito y la
mayoría de los textos cuneiformes no se prestaría a un análisis tal. N i la
poesía mitológica, por un lado, ni los textos económicos, por otro, están
estructurados de esta forma.
Organización y clasificación: esto, más que su contenido efectivo, nos
ha servido de piedra angular para seleccionar las disciplinas objeto de
estudio. Haciendo esto, hemos intentado evitar las palabras «racional» o
«científico», con el fin de evitar al mismo tiempo juzgar sus cualidades
en relación a nuestra propia comprensión. N o se trata de ninguna
manera de hacer aquí una profesión de fe relativista, según la cual toda
estructuración del mundo por una cultura dada sería el equivalente a
cualquier otra: no hemos tratado de comprender una etapa del desarro-
llo de tal o cual ciencia, ni de valorar su eficiencia, sus límites, su validez,
A cada uno su verdad:
las matemáticas en Egipto
y en Mesopotamia
JAMES RITTER

En el que el escolar egipcio y el escolar babilonio comparan sus deberes


y descubren por qué las matemáticas se escriben en plural

as matemáticas gozan de una fama ambivalente entre los historia-

L dores de las ciencias.


Para unos, son un río: un flujo continuo de progresos gradua-
les, acumulativos, en el que cada individuo, generación, civilización,
añade su riachuelo al mismo gran río. Por supuesto que las condiciones
del terreno por el que pasa el río, morrenas de la ignorancia, escarpas
socio-políticas, pueden desviar momentáneamente su flujo o incluso
detenerlo. Pero muy pronto se reafirman la fuerza y el impulso interno
del dominio y el gran río puede comenzar de nuevo su curso.
Para otros, sin embargó, las matemáticas son exclusivamente la obra
de grandes hombres, esos genios brillantes que, gracias a su insondable
originalidad y a la profundidad de su pensamiento, han creado a su
imagen y semejanza lo que artesanos menores se contentarán con
desarrollar. Lo que ha modelado la topografía del dominio, esas cum-
bres que conquistar, esas llanuras en que abandonarse, son precisamente
las decisiones de esos pocos elegidos.
En ambos casos, el estudio de los orígenes del dominio no tiene gran
atractivo; para los primeros, lo que aún no es más que un arroyo
minúsculo apenas puede ofrecer informaciones prospectivas sobre la
naturaleza del ancho río tumultuoso en que se convertirá; para los
segundos, los genios desconocidos, no inscritos, que crearon la disciplina
vivieron demasiado pronto como para dar testimonio válido de su
trabajo. Por ello, los escasos historiadores que escrutan los rastros más
precoces de las matemáticas son considerados en general por sus colegas
como bichos exóticos, que se contentan con balbuceos pueriles, supera-
dos hace ya tanto tiempo y olvidados con razón por los matemáticos en
ejercicio y por los que los estudian.
Escriba de Egipto. Con el
Una posición como ésta es, sin duda, engañosa: hay algo que desarrollo de las primeras
aprender de un examen atento de los comienzos; las propias matemáti- civilizaciones centralizadas en
cas pueden iluminarse por esta mirada a sus fuentes. Y tal mirada los valles del Nilo y del
mostrará que las dos actitudes caricaturizadas antes dejan escapar Eufrates-Tigris, la escritura
se hizo esencial para la
ambas lo esencial: si una dinámica interior al dominio es responsable producción y la distribución
—sólo parcialmente, por otro lado— del desarrollo de las matemá- de los bienes; la función de
ticas, esta dinámica opera muy concretamente, ya que las técnicas que se los escribas era primordial.
mantienen suscitan nuevos problemas, más que al contrario. Y si las Aquí, un escriba egipcio hace
las cuentas de un dominio
elecciones que los matemáticos hacen contribuyen, sin duda, a la orien- funerario.
tación de su disciplina, en absoluto se trata de una elección individual, (Tumba de Akhet-Hotep,
«libre», sino de problemáticas colectivas detenninadas históricamente. Antiguo Imperio, Saqqara.)

51
LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 52 53 LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA

Precisamente para comprender todo esto vamos a estudiar de cerca desarrolle la escritura, es central que haya necesidades materiales, en
los primeros testimonios directos de que disponemos de una actividad particular, la necesidad de guardar registros de transacciones. Este
matemática, los de Mesopotamia y el antiguo Egipto. extremo sólo se ha comprendido después de que los descubrimientos
arqueológicos de los últimos decenios nos hayan permitido seguir el
desarrollo, prácticamente a partir de cero, de dos sistemas de escritura,
Leer, escribir, contar... uno utilizado en el sur de Mesopotamia desde mediados del cuarto
Desde hace poco está claro que las matemáticas y la escritura
milenio antes de nuestra era, y otro, en la región de Susa, en Irán, algo
mantienen una relación simbiótica. Nacieron al mismo tiempo y sus
más tarde.
destinos han estado siempre estrechamente entrelazados, incluso si la
segunda se ha liberado, en gran medida, de las restricciones impuestas En las dos sociedades, el soporte material es la arcilla, prácticamente
por las primeras. Estamos tan habituados a ver los sistemas modernos indestructible, y los primeros documentos son cuentas. La necesidad de
de escritura como reflejos del lenguaje hablado que quizá sea saludable medir, dividir y repartir el poderío material ,de sus sociedades es, por
recordar que al principio las cosas no fueron así. tanto, lo que ha dado nacimiento a los primeros sistemas de escritura. E l
primero, en particular, que llamamos «cuneiforme», conocería un gran
Para que una sociedad desarrolle una matemática que vaya más allá
éxito durante los siguientes tres mil años. Usado para escribir no sólo el
del mero cálculo, hace falta un soporte material de uno u otro tipo. Sin
sumerio que lo origina, sino también el acadio, el hitita, el elamita, el
escritura, las limitaciones de la memoria humana restringen el grado de
hurrita y otros muchos lenguajes del antiguo Cercano Oriente, sólo se
complejidad numérica que se puede alcanzar. Esto es algo harto conoci-
eclipsaría al comienzo de nuestra era.
do desde hace mucho tiempo.
. En Egipto, donde una civilización independiente se expande rápida-
Egipto y el Próximo Oriente Lo que hemos sabido más recientemente, sin embargo, es que lo
en el segundo milenio a. de C. inverso también es cierto. Dicho de otra manera, para que una sociedad mente hacia el final del cuarto milenio, la situación por lo que respecta a
la escritura está menos clara. En primer lugar, el soporte material,
excepto para las inscripciones monumentales, es el papiro o la madera.
Además, la historia de las excavaciones arqueológicas es muy diferente
en este caso: como el valle del Nilo es estrecho y está densamente
poblado —y también porque Egipto, para su desgracia, ha producido un
arte muy apreciado por los coleccionistas occidentales—, la mayoría de
las excavaciones se han realizado en zonas desérticas, lejos de las
ciudades de adobe, y se han concentrado casi exclusivamente en cemen-
terios y templos de piedra. Egipto nos ha legado pues menos documen-
tos escritos que Mesopotamia —centenas de veces menos. Pero los
testimonios que quedan sobre la naturaleza del uso cotidiano de la
escritura muestran, también en ese caso, la existencia precoz de los
textos de economía y de las cuentas y su importancia. Los primeros
pictogramas sólo se han conservado en su aspecto original en las
inscripciones en piedra, y, desde los griegos, reciben el nombre de
«jeroglíficos»; estos «jeroglíficos» evolucionaron hacia la escritura cursi-
va, llamada «hierática», que es la que se utiliza casi exclusivamente en
todos los documentos corrientes.
Quizá no sea inútil precisar que, tanto la escritura egipcia como la
cuneiforme acadia, en las que están escritos todos los documentos que
estudiaremos, son esencialmente sistemas de escritura fonética. En el
primero, cada signo representa una consonante o varias (las vocales no
se escribían en el egipcio antiguo, como sucede también en el árabe o el
hebreo modernos); en el segundo sistema, cada signo representa una
sílaba.
A l final del tercer milenio, estas escrituras habían alcanzado lo que
parece ser una forma estable. Los signos y sus combinaciones, la
formación de las palabras, de los números, etc., se enseñaban en escuelas
reservadas casi exclusivamente para los niños de las clases sociales
dirigentes. Poseemos ejemplos de ambas civilizaciones de ejercicios
escolares y de textos pedagógicos de diferentes tipos (véase pág. 00) y,
entre ellos, textos y ejercicios matemáticos. Además, sabemos que el
aprendizaje de la aritmética comenzaba muy pronto en el currículo
escolar, al mismo tiempo que la escritura y la lectura, y que las matemá-
ticas, igual que hoy, estaban consideradas como una de las asignaturas
«más difíciles».
Alrededor del año 2000 a. de C , Sulgi, uno de los reyes del imperio
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 54 LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA
55
de U r III en Mesopotamia, era el héroe de un himno escrito, que se generalmente, de «prácticas» o de «empíricas» las matemáticas de esas
convirtió en un texto modelo, utilizado como ejercicio escolar durante la dos culturas. Y , en cierta medida, no deja de ser cierto.
primera mitad del segundo milenio. En ese documento, se vanagloria de Pero lo que esta observación deja sobreentendido exige un análisis
1
sus éxitos escolares y, en particular : más detallado. Los que adoptan esta terminología, y cuentan entre sus
filas con discípulos de cada una de las escuelas mencionadas al comien-
«Cuando era niño (en) la escuela, zo, suponen de hecho que no existe más que una matemática, en todas
En las tablillas de Sumer y de Akkad, aprendí el arte del escriba, partes igual, y solamente más o menos desarrollada. Las comparaciones
Entre los jóvenes, nadie sabe escribir una tablilla como yo entre matemáticas egipcias y matemáticas babilónicas se reducen enton-
Soy capaz de restar y de sumar a la perfección, (hábil en) calcular y ces, en general, a la pregunta: «¿Quiénes eran mejores?»
hacer cuentas. Pero una mirada más atenta sobre las matemáticas —digamos de la
La justa Nanibgal, (la diosa) Nisaba, primera mitad del segundo milenio— en las dos civilizaciones mostrará
Me dotaron generosamente de sabiduría e inteligencia.» que entonces había presentes dos matemáticas. De manera que, precisa-
mente en el punto en que se plantean problemas «idénticos», los méto-
Más de mil años después, el rey asirio Asurbanipal repetiría poco dos que se utilizan para resolverlos son muy diferentes. Y , lo que aún es
más o menos lo mismo en uno de sus himnos. más importante, esta diferencia de métodos tiene un efecto determinante
Encontramos los mismos sentimientos expresados en los textos sobre el desarrollo de esas dos matemáticas. Esto, de rechazo, nos
escolares egipcios. Uno de ellos, una «disputa entre escribas», género enseñará algo esencial sobre la propia naturaleza de la disciplina.
literario y pedagógico muy popular tanto eh Mesopotamia como en
Egipto, presenta a un escriba abrumando a otro con sus sarcasmos:
He aquí los dos primeros textos que examinaremos. Ambos datan Los dos graneros
«... Vienes aquí para encargarme tu trabajo. Voy a desvelar tu
del segundo milenio antes de nuestra era.
comportamiento jactancioso cuando se te da una misión. Voy a desvelar
tu arrogancia cuando dices: "Soy el escriba, jefe del equipo."
Texto egipcio Texto babilónico
Se te ha ordenado que excaves un lago y vienes a mí para averiguar
las raciones del equipo. «Ejemplo para hacer un granero
;
«El procedimiento para un
Me dices: "Calcúlalas", abandonando tu trabajo; enseñarte a llevarlo redondo de 9 (y de) 10. "tronco". 5, un codo, era su diá-
a cabo ha caído sobre mis espaldas Restarás % de 9: 1. Resta: 8. metro. ¿Cuánto vale en medida de
Te explicaré la orden del faraón aunque seas tú su escriba real. Multiplica 8 por 8; resulta 64. granos? E n tu procedimiento: pon
Te conducirán ante el balcón del palacio gracias a tus brillantes Multiplicarás 64 por 10; resulta la profundidad tanto como el diá-
realizaciones, cuando las montañas hayan vomitado grandes monumen- 640. Añádele su mitad; resulta 960. metro. Convierte 5; eso asciende a
tos para el Rey, Señor de los Dos Países. Porque eres un escriba lleno de Su cantidad en khar. 1. Triplica 5, el diámetro; eso as-
experiencia, a la cabeza del equipo. Tomarás 7 de 960: 48. E l
2 0
ciende a 15. 15 es la circunferencia
Una rampa de 730 codos (de largo) y de 55 codos de ancho debe ser montante de 100-cuádruple heqat; del "tronco". Cuadrado de 15; eso
construida con 120 compartimentos rellenos de cañas y vigas, de una trigo: 48 heqat. asciende a 3 45. Multiplica 3 45
altura de 60 codos en su cumbre, 30 codos en su mitad, con una por 5, el igigubbüm del círculo; eso
pendiente de 15 codos, con una base de 5 codos. Se pide al jefe del Forma de su procedimiento asciende a "18 45 como superfi-
equipo la cantidad de ladrillos. cie". Multiplica 18 45 por 1, la pro-
1 8 1 64 Vio 96 fundidad; eso asciende a "18 45
Todos los escribas se han reunido, pero ninguno sabe qué hacer.
Ponen su confianza en ti y dicen: "¡Tú eres un escriba hábil, amigo mío! 2 16 \10 640 V/20 48 como volumen". Multiplica 18 45
Decide rápidamente por nosotros; pues tu nombre tiene fama." No 4 32 por 1, la profundidad; eso asciende
dejes que digan: "Hay algo que no sabe."» 320 a "18 45 como volumen". Multi-
\ 8 - 64 VA
plica 18 45 por 6, (el igigubbüm de)
A l comienzo del segundo milenio, las dos culturas habían establecido Total 960 la medida de grano; eso asciende a
unas matemáticas complejas y eficaces, que podían ser aplicadas a los 1 52 30. E l "tronco" contiene 1
problemas de la sociedad en cuestión y lo eran efectivamente. Como panum, 5 sütum, 2 72 de gra-
Egipto y Mesopotamia eran en esa época estados burocráticos alta- no.
mente centralizados, con un comercio interior y exterior desarrollado, Éste es el procedimiento.»
cabe esperar que los problemas que traten unos y otros sean similares.
De hecho, la mayoría de los historiadores de las matemáticas califican, Antes de cualquier análisis detallado, podemos hacer algunas obser-
vaciones relativas a la forma de los textos más que a su contenido.
Lo primero que salta a la vista es hasta qué extremo esos textos nos
Signos de puntuación utilizados en la transcripción de los textos originales: resultan poco familiares. N o vemos en ellos nada del simbolismo mate-
( ): palabra añadida para una comprensión mejor del texto;
[ ]: laguna del texto;
mático —ecuaciones, fórmulas...— que es característico de los escritos
< >: palabra olvidada por el escribano. modernos. Sólo hay palabras y números, y, en el caso egipcio, trazos
palabra desconocida; para señalar.
: conjunto de palabras desconocidas. Pero al leer, nos encontramos en un universo más reconocible: un
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 57 LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA
56

El problema egipcio

Este problema se introduce como un «ejemplo» —lo que, por otra


parte, es típico. Se trata aquí de un granero «redondo» (es decir, de
sección circular) cuyas dimensiones se describen como 9 y 10. Como es
habitual en las matemáticas antiguas, las unidades de medida metrológi-
cas que se utilizan en el problema no se indican explícitamente más que
si difieren de la unidad básica. Para las medidas lineales, esta unidad
básica es, en Egipto, el «codo» (aproximadamente 52 cms.), que es, por
tanto, la medida usada en este texto: así que tenemos un cilindro de 9
codos de diámetro y 10 codos de altura. L a pregunta —aunque no se
expresa, está clara según las instrucciones— consiste en encontrar su
volumen, no en «codos cúbicos», una medida que sólo existía como
etapa intermedia en la solución de un problema, sino en una unidad de
medida «práctica», en esta ocasión la capacidad en grano. E l algoritmo
que se usa para ello estará más claro para nosotros si representamos sus
etapas sucesivas bajo una forma ligeramente simbólica:

Número . _ .,
C a l c u l
de etapa ° Operación
Cálculo del volumen:
1 '/ x9=l
9 multiplicación
2 9 — 1=8 sustracción
2
3 8 x 8 = 64 multiplicación; superficie de la base en « c o d o s »
3
Los dos graneros. A la 4 64 x 10 = 640 multiplicación; volumen en « c o d o s »
problema claro se presenta en ellos, el cálculo de la capacidad de un silo
izquierda, un modelo reducido
egipcio del Imperio Medio,
cilindrico de dimensiones dadas —aunque las unidades de medida sean Conversión en khar:
en barro cocido, presenta un difíciles de identificar a menudo. A esta definición del problema le sigue [5 y x 640 = 320
2 multiplicación]
patio de escanda menor, con una solución dada etapa a etapa, con la respuesta al final.
su portal y sus silos de 6 640 + 320 = 960 adición; volumen en khar
La estructura formal de los dos textos, egipcio y babilónico, ofrece
sección cilindrica abiertos en
su cima. A la derecha, una
un cierto número de rasgos comunes, que también se pueden encontrar Conversión en heqat
de las raras representaciones en los textos matemáticos de la antigua China y de l a India antigua. Se 720 x
7 5)60 = 48 multiplicación; volumen en 100-cuádruple-/iega£
de un granero en el Cercano caracteriza por una presentación retórica, en el sentido de que los
Oriente en el cuarto milenio^ problemas se expresan en palabras (a menudo las del lenguaje cotidiano) Evidentemente, sólo hemos vuelto a transcribir aquí las primeras
a. de C; esta impresión de
y no mediante símbolos; numérica, ya que los datos y los resultados son líneas del problema. Las seis líneas, puramente numéricas, que siguen,
un sello-cilindro elamita
ilustra el llenado de un silo números concretos y no abstracciones; algorítmica, con una serie bajo el título «Forma de su procedimiento», constituyen el trabajo
por un obrero. específica de etapas de resolución y sin demostraciones generales. técnico y volveremos a ellas más adelante.
Aún se puede ir más lejos en el estudio de estas semejanzas formales: L a resolución del problema se compone, por tanto, de siete etapas
la solución —o parte algorítmica— de cada problema está escrita en bien definidas (la quinta, a decir verdad, no aparece explícitamente en la
segunda persona (se interpela directamente al aprendiz de escriba) y parte retórica, pero para «añadir su mitad», es necesario, por supuesto,
unas veces en futuro y otras en imperativo (propone una serie de etapas ¡haberla calculado! Por otra parte, esta etapa está presente en la parte
que deben ser efectuadas y que, entonces, proporcionarán un cierto numérica que sigue).
resultado). En primer lugar, están los propios datos numéricos del problema: 9,
E l contexto en que se inscriben estos textos nos permite observar el diámetro del rilindro se utiliza dos veces (etapas 1 y 2); 10, la altura,
otros puntos de contacto. Cada uno de ellos está extraído de una una vez (etapa 4).
colección de problemas, reunidos, respectivamente, en un papiro y una L a mayor parte de los números restantes son los resultados de las
tablilla de arcilla. Tales colecciones se usaban, sin duda, como manuales diferentes etapas del algoritmo: por ejemplo, el 1, resultado de la etapa I,
escolares (todas nuestras fuentes matemáticas, tanto egipcias como se utiliza en la etapa 2; el 8, resultado de la etapa 2, se utiliza en la etapa
babilónicas, provienen, por otra parte, de un contexto escolar): si existió 3; etc.: en resumen, el resultado de cada etapa se utiliza normalmente en
algo análogo, fuera lo que fuera, a nuestros artículos de investigación y a la que le sigue a continuación.
nuestras comunicaciones científicas en la Antigüedad en el Cercano Quedan, finalmente, algunos números que no provienen de ninguna
Oriente, no ha dejado ni rastro directo ni referencia indirecta en otros de esas fuentes: en nuestro ejemplo, se trata del % de la etapa 1, el V de 2

textos. la etapa 5, y el V20 de la etapa 7. Son las constantes de la teoría


Una vez señaladas así las semejanzas formales y contextúales entre matemática egipcia, números perfectamente fijados que deben ser apren-
nuestros dos textos, vamos a interesarnos por las diferencias sustanciales didos (o leídos en algún lugar), y que se utilizan cada vez que se quiere
1
que los distinguen. resolver el problema específico correspondiente. E l / , por ejemplo, es la
g
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 58 59 LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA

operaciones, contentándose con exhibir sus resultados. E n cambio, las


otras tres operaciones principales utilizadas en esta colección de proble-
*S* t-nl
i-, t i" n mas —el papiro Rhind— multiplicación, división (ausente de nuestro
ltil«=* I I I
k -TI dd <j»n t •b ^ ^i mi n 11 k problema particular) e inversión, se desarrollan, en principio, explícita-
mente. Veamos, por tanto, cómo funcionan.
a n S ijTp i"i n 111 * ii V Tomemos como primer ejemplo la multiplicación (8 x 8) indicada en
II la etapa 3, cuyo cálculo detallado se encuentra en las columnas más a la
* f • P» k •(»&•»!
izquierda, tras la mención «Forma de su procedimiento». A l igual que
»D-"!r-»:¡!¡f S'
up r- s
1

f - í uif» todos los cálculos egipcios, éste está dispuesto en doble columna, la
primera comienza invariablemente por 1, la de la derecha por el valor
t'Ttjm » « r t - * ! km HA j y / ' . ^ f con el que se quiere operar, aquí 8.

Etapa 3
1
T IX/ '"'^•^ Cálculo Técnica
1 8 inicialización
2 16 duplicación
4 32 duplicación
\8 64 duplicación

A j ... , Ya que la operación es una multiplicación por 8, el objetivo es llegar


a 8 en la columna de la izquierda: esto se efectúa por simples duplicacio-
nes sucesivas de las dos columnas simultáneamente, bastando por
supuesto con tres duplicaciones para alcanzar en la izquierda el número
4 1 j.* !
deseado, 8: se inscribe entonces un trazo como señal (\) frente a esa línea
¡¡So? "nn ^
y se lee la respuesta final de la operación, 64, en la columna de la
fe i t£ 3 i derecha.
III " n n Este caso es particularmente simple. Si se hubiera tenido que multi-
•H m J - 4
plicar, pongamos, 8 por 12, el escriba hubiera señalado, con sendo
trazos en la izquierda, la casilla con el 4 y la casilla con el 8 (ya que
Ejercicios matemáticos 4 + 8 = 12), y el resultado deseado sería la suma de los valores corres-
fracción por la que debe multiplicarse el diámetro de un círculo en la
egipcios. Esta página del pondientes en la columna de la derecha (32 + 64 = 96). N o es difícil
primera etapa del procedimiento que sirve para calcular su superficie
papiro Rhind propone una 1 demostrar que, de hecho, si N y M son dos enteros cualesquiera, esta
serie de problemas (aquí, etapas 1 a 3). De la misma manera, / y V son constantes 2 2 0
2 técnica proporcionará su producto con tal de elegir uno de los números
matemáticos, cada uno de utilizadas para la conversión de los «codos cúbicos» en khar (etapas 5 y
ellos con una presentación y
como valor inicial de la segunda columna y duplicar las columnas un
6) y de los khar en hecta-cuádruple-/¡eqa£ (etapa 7), respectivamente.
un algoritmo de solución. número suficiente de veces.
Podemos resumir lo que acabamos de decir reescribiendo nuestro
algoritmo de forma más abstracta. En esta versión, representaremos los Estamos tan acostumbrados a no concebir una operación más que
I khar = 48 litros;
dos datos iniciales por Z), (9, diámetro del cilindro) y Z) (10, altura del como una etapa única que quizá sea necesario precisar claramente la
2
1 hecta-cuádruple/iegaf = 960 distinción entre las operaciones y lo que llamaré las técnicas. Las
litros. cilindro), los resultados de la etapa N, por R , y las constantes por sus
N

valores numéricos. operaciones egipcias, que incluyen nuestras cuatro operaciones familia-
res y algunas otras, disfrutan de una designación especial en egipcio; por
ejemplo, multiplicar N por M se dice «calcular a partir de N, M veces»
Número de etapa Cálculo
—¡iV y M son siempre números concretos! Pero la manera como se
1 % x Di calcula efectivamente una multiplicación dada depende totalmente del
2 tipo de números que haya que multiplicar: para los enteros, como en
3 R x R
2 2
nuestro ejemplo precedente, el método es siempre la duplicación. Si el
multiplicador no es un entero, pueden usarse otras técnicas. Tomemos la
4 R x D l
3 2
etapa J , en ella hay que multiplicar 640 por / : su ejecución aparece
2
5
explícitamente en el texto y tiene la forma siguiente:
6 Ri + R 5

Etapa 5
7 V20 x
^6
Cálculo Técnica
La serie de operaciones numéricas introducidas por la expresión [1 640 inicialización]
«Forma de su procedimiento» representa los métodos de cálculo em- \'/ 2 320 desduplicación
pleados por los egipcios para efectuar las operaciones exigidas por el
desarrollo del algoritmo. Todas las etapas se detallan en ella, excepto la L a técnica que se introduce aquí es la de la desduplicación, la
segunda y la sexta, que precisan una sustracción y una adición, respecti- recíproca de la de duplicación, que habíamos visto antes. Esta técnica se
vamente. De manera general, en escasas ocasiones se detalla ese tipo de puede reiterar para dar los Vs> Vi 6— del número inicial. Pero, a
LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 60 61 LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA

diferencia de lo que sucede con la multiplicación de enteros por duplica- «Un granero redondo de 10 (y de) 10.
ción, no es posible obtener todas las fracciones de esta manera: por Sustraerás % de 10: 1 %. Resta: 8 % 7e Vis- Multiplicarás 8 % %
ejemplo, no se descompone en fracciones de este tipo. Hay aún otras Vis Por 8 / % 7
2
3 1 8 ; resulta 79 Vios 7 4- Multiplicarás 79 Vios V 4 por 32 3 2

técnicas representadas en este problema: la multiplicación de la etapa 4, 10; resulta 790 7 i s V27 Vs4- Añádele su mitad; resulta 1185. Multiplica
en la que hay que multiplicar 64 por 10, se efectúa de la manera 1185 por 7 i o 54 :
Eso es lo que va a entrar en 100-cuádruple heqat;
siguiente: trigo: 54 % 100-cuádruple heqat.

Etapa 4 Forma de su procedimiento:


Cálculo Técnica 1 8 7 3 Ve 7l8
[1
\10
64
640
inicialización]
decuplicación
2 17 % %
4 35 V 2 7l8
Por supuesto que el resultado hubiera podido ser obtenido por una \8 71 %
serie de duplicaciones y de adiciones (8 + 2 = 10), pero la reducción W 3
5 % Ve 7l8 727
producida por el uso de la decuplicación es evidentemente útil y simple 7 3
2 % Ve 7l2 ¡36 7 4
5

en un sistema de numeración decimal como el sistema egipcio (¡y el We 1 7 3 724 Il2 /l08
nuestro!). L a técnica recíproca, la desdecuplicación, se emplea también Wi8 % % 727 /l08 ¡324
en nuestro problema: Total 79 Vios 7 24
3

Etapa 7 1 79 Vios 7 24
3

Cálculo Técnica 10 790 7l8 727 754


[1 960 inicialización] [1 790 7l8 V27 7 ]
5 4
Vio 96 desdecuplicación
V 48 desduplicación V2 395 ¡36 7 4
5
/l08
20

Total 1185.
Vemos aquí cómo una combinación de técnicas, desdecuplicación y 1185]
[1
desduplicación, por ejemplo, permite al escriba alcanzar fracciones como 118
W10
V20. 1u e a
priori no son accesibles por la mera iteración de la desdupli-
cación. Por supuesto que hay aún otras técnicas que intervienen en las W20 59 % »
otras etapas del algoritmo, aunque, para este problema, no aparezcan E l problema es virtualmente el mismo que antes: se trata una vez
explícitamente en la parte «Forma de su procedimiento». más de calcular el volumen (en una unidad de capacidad en grano) de un
granero cilindrico. L o único que ha cambiado es el diámetro, de 9
Así, cada etapa del algoritmo corresponde a lo que hemos llamado (codos), se ha convertido en 10 (codos). ¡Pero qué diferencia por lo que
una operación. E n cada uno de los ejemplos anteriores, una única respecta a los cálculos! E l procedimiento es el mismo que el de antes; se
operación (multiplicación) corresponde a una única línea del algoritmo. 1
sustrae al diámetro / de él mismo, se eleva al cuadrado el resultado, se
9
Sin embargo, cuando se detalla en la parte del texto dedicada al cálculo, multiplica por la altura y se convierte, en khar, y luego en heqat. En la
esta operación puede necesitar diferentes técnicas: hemos 'distinguido la forma esquematizada que habíamos introducido antes, el algoritmo se
inicialización, la duplicación, la desduplicación, la decuplicación, la desde- presenta, por tanto, como sigue:
cuplicación, etc. Veremos otras en la continuación de este capítulo.
Estas técnicas forman el corazón del sistema matemático egipcio. Número
Permiten al escriba efectuar todas las operaciones aritméticas básicas de etapa Cálculo Operación
necesarias para la resolución de los problemas numéricos. Por supuesto Cálculo del volumen:
que ha de escoger, en cada caso, el conjunto de técnicas apropiadas para 7, x 10=1 y multiplicación
9

los valores numéricos particulares que tiene que tratar. Los números sustracción
10-1 V - 8 % Ve VlS
utilizados en el problema anterior, y, en particular, la elección de 9 9

8 7a '/«Vi,* 8% % 7i8 = multiplicación; superficie de la base


codos como diámetro, hacen los cálculos muy directos; el objetivo = 79 Vios lili
2
en « c o d o s »
pedagógico, el aprendizaje del algoritmo, se puede alcanzar de esta 79 y 7234*10 =
i o g
multiplicación; volumen
manera mediando un mínimo de dificultades calculatorias. =790 y y y (sfc) 1 8 2 7 54
3
en « c o d o s »
Conversión en khar:
y x79o y, y
2 8 2 7 y 4= S
multiplicación
El segundo silo =395 y 3 6 y 5 4 'Aos
790 Vis V27 V s + , adición; volumen en khar
t o c

Pero el panorama cambia con el problema que sigue en ese mismo + 395 7 36 V54 Vio8 = H85
papiro Rhind. De nuevo en él hemos restablecido algunas líneas: en Conversión en heqat
esta ocasión, las de inicialización, omitidas por el escriba en aras de la V x 1185 = 59 y
2 0 4
multiplicación; volumen en
economía. 1 OO-cuádruple-íie? at
LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y EN MESOPOTAMIA 62 63 LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA

La segunda etapa del algoritmo, la sustracción a 10 de su %, nos la única forma aceptable para un egipcio, es decir, bajo la forma de
introduce en el corazón de las técnicas matemáticas egipcias: la escritura cuantavos? L a solución adoptada en Egipto (y también, como lo vere-
2
y la manipulación de las fracciones. Para los egipcios, excepto / , no hay 3 mos más adelante, en Babilonia) es construir tablas para todas las partes
más fracciones que los «cuantavos». Donde nosotros escribiríamos 10 delicadas de las matemáticas; dicho de otro modo, organizar en forma
l
— 1 % = 8 %, el escriba ha de escribir 8 + % + / + %, transcrito 6 tabular ciertos tipos de resultados para facilitar su localización. E l
además no como una suma, sino como una yuxtaposición. L a descom- propio papiro Rhind posee una tabla de ese estilo, que ocupa práctica-
posición en cuantavos no es única, por supuesto, pero aparentemente se mente todo su recto, y da el doble de los cuantavos «impares» desde 7 5

realizaron algunas elecciones bastante pronto en la historia egipcia y los hasta 7ioi- También se encuentra un fragmento de esa misma tabla en
escribas se atuvieron a ellas de forma estricta: una posibilidad, por un papiro descubierto en Kahun. Veamos un extracto simplificado de
ejemplo, que no aparece nunca entre los egipcios consistiría en escribir este segundo documento:
para % una retahila de ocho %; de hecho, nunca se repite un mismo
cuantavo en la escritura de un número dado. Como en la parte «Forma «2(/)
de su procedimiento» no se hace explícito ningún procedimiento para la
3 7a
sustracción, la técnica mediante la cual se realizaba hemos de recons-
"5 Va y»
truirla gracias a las noticias obtenidas en otros lugares de los papiros
matemáticos. 7 % Iz8
9 Ve y..
11 Ve ¡66
Los cuantavos egipcios 13 Vs
No existen en Egipto, como tampoco en Mesopotamia, fracciones generales Si bien sabemos cómo trataba habitualmente el escriba los cálculos
como las nuestras. Sólo aparecen cuantavos que corresponden a lo que nosotros de cuantavos, sencillamente consultando tablas, no tenemos, en cambio,
denotaríamos 1/AT, y un símbolo especial que representa lo que nosotros denotaría-
2
mos / .
ningún indicio de cómo se fabricaron dichas tablas: por supuesto que no
3

La notación utilizada en Egipto sólo pone de relieve el número N, que nosotros han faltado especulaciones, pero no entraremos aquí en los largos
llamaremos, por abuso de lenguaje, el «denominador» del cuantavo: es decir, que las debates que éstas siguen suscitando. Lo único que nos es útil saber es
2
relaciones «evidentes» para nosotros, como / x 3 = 2, son mucho menos evidentes
3 que han sido copiadas y vueltas a copiar durante todo el Imperio
para los egipcios.
Medio. En nuestro caso, el escriba se ha referido a la casilla de la tabla
Todos los resultados de los cálculos fraccionarios deben ser expresados mediante
estos cuantavos. que da 2 veces 7 y leído en ella 7e Vis- E l doble de la segunda lí-
9
n a

nea es, entonces, 35 7 / / . Pero el escriba no se contenta con


3
1
6
1
18

ello: conoce (¡por ejemplo gracias a otra tabla!) la «identidad notable»


Para ver qué diferencia crea precisamente la necesidad de manipular V 7e Vz> de la que se sigue la tercera línea simplificada así.
3
=

estos cuantavos, volvamos a la etapa 3, la elevación al cuadrado de 8 7a En la quinta línea, aparece una nueva técnica, que consiste en sacar
Ve Vi 8' c u v a
realización se detalla en el primer bloque de cálculos los dos tercios de un número; nunca se descompone en pasos más
2
después del algoritmo. Presenta la estructura siguiente —en la que una simples. Si bien encontrar los / de un número entero no plantea 3
2
etapa que faltaba ha sido reconstruida: problemas particulares, no ocurre lo mismo con los / de una fracción. 3
2
En la quinta línea se trata de encontrar los / del número escrito en la 3

Cálculo Técnica primera, esto es, 8 / / V i s . expresándolo, por supuesto, en forma de


2
3
1
6
2 1

1 8 7a 76 •A. inicialización cuantavos. Los / de 8 dan fácilmente 5 / ; pero ¿para las fracciones?
3 3

2 17 7a % duplicación La respuesta, como siempre, es: «¡Consultad la tabla!», como la del


4 35 Vi duplicación papiro Rhind:
71 % duplicación
%
\8
«7 de %: Va
\7s 7a 7a
3
5 7,8 X
ln dos tercios
Va 2 7a 76 V,2 %e y4 desduplicación V de 7 :
3 3 Ve Vi8
S

V/6 1 7a 7l2 74
2 Vn /l08 desduplicación 7 de 7 :
3 6 Ve y»
1% 7a V. % In /l62 dos tercios] 7a de y : 6 V12 /a 6
Wl8 7a % y» /ios lili desduplicación % de su 7 : 2 Va
Total 79 /l08 kit suma
7 de su 7 :
3 2 Ve
L a operación es, por supuesto, una multiplicación. Reconocemos Ve de su %: V12
muchas de las técnicas que ya habíamos encontrado. L a desduplicación, 7i2 de su 7 2 V24
por ejemplo, de un cuantavo es sencilla, ya que basta con multiplicar su % sus 7 3
Via [V 4
«denominador» por 2. Por el contrario, la duplicación de una fracción S

puede plantear problemas, ya que la técnica más directa, que consiste en [ ] '
7? sus / :
2
dividir el «denominador» por 2, sólo puede utilizarse si éste es par. 3 Vl4 V42
7 su y :
2
¿Cómo duplica pues el escriba las dos primeras líneas? Dos veces / se 3 7 2 Vl4
expresa fácilmente como 1 7a- Dos veces 7e > también sencillamente, es

V i , (sus ) 7 : V22 Vee su V : Vas


7 . ¿Pero qué hacer con dos veces 79? ¿Cómo escribir el resultado bajo
3 3

7 n su V :
3
2 V22 su y : 7 4 »
4 4
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 64 65 LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA

El problema babilónico

Antes de interesarnos por el procedimiento del texto babilónico,


observemos que el diámetro del cilindro viene dado como «5 (es decir),
un codo». Suponemos pues, correctamente por otra parte, que si ese «5»
no está acompañado por ninguna unidad, es porque la medida que
representa está expresada en la unidad lineal de base del sistema
mesopotámico: se trata del nindan que vale doce codos (esto es, aproxi-
madamente" 6,24 m.). ¿De dónde viene entonces esa extraña afirmación
de que cinco nindan valen un codo? Henos aquí enfrentados a la primera
de las numerosas diferencias entre las matemáticas de nuestras dos
culturas. Mientras que los egipcios, como nosotros, utilizaban un siste-
ma de numeración de base diez, los babilonios emplean en sus textos
matemáticos (pero rara vez en sus textos económicos) la base sesenta. E l
«5» se debe leer pues como 0;5 = / 6 = Vi 2 de un nindan; es decir, un
5
0

codo.

8 t-3d i m 1 n í k-nh-bt; oí 9 nnbd < ! i T-ni ti pt


El sistema sexagesimal mesopotámico

41, m p-t-hiui k-jih-n! 41 nlrnph 8 uj-ps n 8 m pt-h;w/ L a elección de «sesenta», en vez de «diez», como base del sistema numérico
mesopotámico se remonta al sistema metrológico de los sumerios. Es fácil explicar
cómo hay que leer esos números.
En nuestro sistema de numeración de posición, que es decimal, tenemos diez cifras,
tu • n i h m ^ • H " m ^-flh-nph f n h {• i i)d 04b m j-nh-nph 0 i ps n
1, 2, 3..., 9 y O, y el valor de una cifra en la escritura de un número viene determinado
ni''. m"', 1^
1 0
—^ 9 D
! ¿v¿S&g!.cn ^ nnn9P?? AVVW
nn *= 1.- »'
, 3 por su posición, representando cada posición una potencia de diez particular; así, el
l l l i n n <
número 642 se puede analizar como sigue:
t-íKJjoOS* ¿át-Skh-4 m ^-n ujp t-2 !h 84 m o fcl „ 0 ¿ h-nh-ní
2 1
642 = 600 + 40 + 2 = 6 x 100 + 4 x 10 + 2x1 =6 x 10 + 4 x l 0 + 2 x 10°.
f. • 1• m 55 TI i) 1J
En el sistema sexagesimal mesopotámico (base «sesenta»), hay 59 cifras (pero no
onn99999 iWn 1M| mi / lili . hay cero hasta el siglo II a. de C ) . Así, el número escrito 642 en ese sistema
non 99?9 ""non «« un '
representará:
ofa"i drnd 4fc 8 8 1
2 I
innnnnn „„nnn 1
i in„ n
., 6 x 6 0 + 4 x 6 0 + 2 x 6 0 ° = 6 x 3600 + 4 x 60 + 2 x 1=21600 + 240 + 2 = 21842.
ni nnnn n ""nnn ¡n "
ti oi 4«> i I n i Por supuesto que, al haber 59 cifras, aparecen también números de la forma 32 26,
^ / "H999 _ / „nn .... que significa 32 x 60 + 26 x 1 = 1946 (expresado aquí mediante una transcripción
• innn nn nnsss» ¡n "n "" en cifras modernas que no eran, por supuesto, las que empleaban los babilonios). Los
asiriólogos modernos escriben esos números 32.26 o 06.04.02, respectivamente, para
84 0Í 04«. 01 23 4 evitar confundirlos con decimales.
Esta representación de los números es exactamente la que utilizamos aún para leer
la hora:
Oi3 i
1 h 4 min 23 s = 1 x 3600 + 4 x 60 + 23 x 1 = 6023 s.

Tabla matemática egipcia. Se procederá de la misma forma con las otras líneas para encontrar Las fracciones decimales se escriben con coma, según las potencias decrecientes
Papiro matemático Rhind. j y (séptima línea) y el Vis (octava línea) del número inicial, antes de de 10:
e g
r e m a
° ' reunir todos los resultados señalados con un trazo (\) para el cálculo 3,54 = 3 x 10° + 5 x 10- 1
+ 4 x 10" 2
= 3 + / 5
+ */,„„.
1 0

final.
Resumiendo: en cuanto las técnicas utilizadas por los egipcios necesi- Igualmente, las fracciones sexagesimales se escriben con potencias decrecientes
taban cálculos complicados, los escribas recurrían a tablas preestableci- de 60, y los asiriólogos las indican mediante un punto y coma:
das. Sin embargo, de ahí no se debería concluir que todos los problemas 3
0;30 = 0 x 60° + %o = Va!
estuvieran ya resueltos de golpe. U n vistazo a uno de los cálculos
2
efectuado (etapa 4), la decuplicación del cuadrado de 8 / % Vis» 3 o también,
testimonia la dificultad de gestionar fracciones complejas, incluso con las
tablas: el escriba, sencillamente, ha despreciado el cuantavo final, / . 1
81
0;5 = 0 x 60° + / 5
6 0 = %o = V
Abandonaremos ahora a los escribas del valle del Nilo para intere- Existía también una representación de las fracciones en forma de cuantavos,
sarnos por sus contemporáneos de Mesopotamia. ¿Cómo trataban éstos bastante análogos a los cuantavos egipcios.
su versión personal del problema de los graneros?
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 66 67 LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA

Volvamos a escribir ahora el algoritmo en forma más moderna: triplicación, conversión de unidades, se afrontan aquí como operaciones
con la misma carta de naturaleza que la elevación al cuadrado, y no
Número como objetos con un estatuto análogo al de los igigubbü. Observaremos
de etapa Cálculo Operación
de paso hasta qué punto sería anacrónico hablar del valor babilónico
Cálculo del volumen: —o, también, egipcio— de n.
0 Altura = diámetro convención Podemos ya volver a escribir el algoritmo babilónico en la forma
1 0;5 x 12 = 1 multiplicación; conversión de nindan en más abstracta siguiente —con notaciones similares a las del caso egipcio,
codos y usando (3 x ) para designar la triplicación y -» para la conversión de
2 3x0;5 = 0;15 multiplicación; circunferencia nindan en codos.
2
3 0;15 = 0;3.45 cuadrado
4 0;3.45x0;5 = 0;0.18.45 multiplicación; superficie de la base en nin- Número de etapa Cálculo
2
dan
5 0;0.18.45x 1=0;0.18.45 multiplicación; volumen en müSarum 0 =D i

1 -* i í j
Conversión en unidades de grano:
2 (3x)Dj
6 0;0.18.45x 6.0.0= 1.52;30 multiplicación; volumen en panum, sütum, 2
3 (K )
qüm. 2

4 Rx
3 0;5
Las etapas 0 y 1 del algoritmo determinan la altura del cilindro: 0 5 í xll|
4

afirma que esa altura equivale al diámetro, 1 la convierte, de los nindan 6 R x 6.0.0
5

en que estaba expresada a priori, ya que así lo estaba el diámetro, a


codos. Segunda diferencia, pues, respecto a Egipto: en el valle del Nilo, Las únicas operaciones utilizadas aquí, aparte de las dos menciona-
los volúmenes se calculan en primer lugar (como en nuestro sistema) en das anteriormente, son multiplicaciones (etapas 4 a 6) y la elevación al
unidades homogéneas (codos x codos x codos), luego se convierten, si cuadrado (etapa 3). Esto es, por consiguiente, muy parecido al ejemplo
es necesario, en medidas de grano. Pero la unidad de base babilónica, el egipcio; pero, aunque la operación «elevar al cuadrado» existe en el valle
nindan, es mayor que el codo y, si bien anchura y longitud se expresan del Nilo, allí se la reemplaza a menudo, como en los textos que hemos
con comodidad en esta unidad, es poco práctica para la altura o la estudiado, por la formulación «multiplicar N por N». Otra diferencia
profundidad de una estructura: la unidad de volumen de referencia es importante entre las dos civilizaciones aparece cuando intentamos
pues el müSarum cuyas dimensiones son nindan x nindan x codo, por lo comprender cómo llegaban los babilonios a sus resultados numéricos.
que resulta necesario convertir a codos la altura del cilindro. Ya que no hay nada entre ellos que se corresponda con los cálculos
E l cálculo efectivo del volumen es el objeto de las etapas 2 a 5: como egipcios reproducidos al final del algoritmo, ninguna «forma del proce-
en el caso egipcio, se empieza por calcular la superficie de la base del dimiento». ¿Qué técnicas se utilizaban entonces en Mesopotamia para
cilindro (aquí en «nindan al cuadrado»); después, ésta se multiplica por efectuar una operación dada?
la altura en codos para obtener el volumen en müSarum. Pero a diferen- L a respuesta es que el terreno cubierto por las técnicas en Babilonia
cia de allí, el cálculo babilónico de la superficie no es directo, sino que se corresponde exactamente con el terreno cubierto por las tablas. Y a
pasa por el cálculo de la circunferencia (etapa 2), seguido de la elevación habíamos visto cómo el escriba egipcio tenía el recurso de las tablas
al cuadrado de esa circunferencia (etapa 3); después, por la multiplica- para ciertas técnicas asociadas a las fracciones. Pero, entre el Tigris y el
ción del resultado por 0;5 (etapa 4). L a etapa 6, finalmente, da la con- Eufrates, la mayor parte de las técnicas se refieren, al menos en princi-
versión en unidades de grano, ya que la multiplicación por 6.0.0 pro- pio, a tablas: tablas de multiplicación, de cuadrados, de raíces cuadra-
porciona un número, 1.52;30, cuyo resultado en unidades de grano das, de cubos, de raíces cúbicas, etc. Veamos una típica tabla de
típicas puede deducirse directamente; la cifra de la columna de las cuadrados, como la que debió de ser utilizada en la etapa 3:
I panum 60 litros;
«sesentenas» (=1) indica el número de panum, la de las columnas de
1 sütum 10 litros; las «decenas» ( = 5) indica el número de sütum, la de las unidades « 1 1 1
1 qüm 1 litro. (=2;30=2 /6o = 272).
30 e l
número de qüm. 2 2 4
En la realización de este procedimiento, encontramos de nuevo las 3 3 9
tres clases de números que ya nos son familiares por el algoritmo 4 4 16
egipcio: los datos, los resultados de las etapas de los cálculos anteriores y 5 5 25
las constantes. A l contrario que los egipcios, los babilonios tenían una 6 6 36
designación especial para este último grupo: los igigubbü (plural de 7 7 49
igigubbüm), que aquí se mencionan como relativas «al círculo» (el 0;5 de 8 8 1 04
la etapa 4) o «al grano» (el 6.0.0 de la etapa 6). Observemos, por otra 9 9 1 21
parte, que el 12 de la etapa 1 o el 3 de la etapa 2, que nosotros 10 10 1 40
podríamos considerar como constantes, no son denominados igigubbü 11 11 2 01
por los babilonios; de hecho, no aparecen de forma explícita como 12 12 2 24
números en el texto, en el que se invita sencillamente al estudiante a 13 13 2 49
«convertir nindan en codos» y a «triplicar el diámetro» de un círculo 14 14 3 16
para obtener la longitud de su circunferencia: dicho de otra manera, lo 15 15 3 45
que intervienen son verbos y no números... Estas partes del algoritmo, 16 16 4 16
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 68 69 LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y EN MESOPOTAMIA

17 17 4 49 Multiplica 2 por 1 sila, el (contenido


en) grano, eso asciende a 2. 0;2xl=0;2 multiplicación
18 18 5 24
19 19 6 01 Multiplica 2 por 4 30, eso asciende a 9. 0;2x4.30 = 9 multiplicación
20 20 6 40 Calcula su raiz, eso asciende a 3. 3 es la
30 30 15 circunferencia de la medida —qüm. 79 = 3 raíz cuadrada
40 40 26 40 Toma un tercio de 3, eso asciende a 1
50 50 41 40» como diámetro. (V x)3 = l3
destriplicación
Éste es el procedimiento.»
Las propias constantes, los igigubbû, se recopilaban en tablas. Éste es
un ejemplo de ello: Reconocemos en este problema el recíproco (parcial) del problema
precedente: dada la capacidad en grano y la profundidad de un silo
: 5 igigubbûm del círculo cilindrico, calcular el diámetro y la circunferencia de su sección circular.
7 30 igigubbûm del... Observamos de paso que, si se ha de conservar a mano un resultado
2 13 20 igigubbûm del cesto para su uso ulterior (por ejemplo, el resultado de la etapa 2 que sólo se
1 40 igigubbûm de una carga de tierra vuelve a utilizar en la etapa ¿), el texto lo señala con una instrucción
4 30 igigubbûm de una carga de ladrillos especial «vuelve».
7 12 igigubbûm de un montón de ladrillos Las operaciones son la destriplicación (la recíproca de la triplicación)
6 igigubbûm del muro en la etapa 6, la extracción de raíces y la inversión (etapas 2 a 4). Sólo
5 igigubbûm de los ladrillos detallaremos la última. Para ver con más claridad cómo funciona el
6 igigubbûm de la medida de grano algoritmo, damos a continuación su forma simbólica con las notaciones
[...] igigubbûm del conducto habituales.
[...] igigubbûm Número de etapa Cálculo
4 [...] 8 igigubbûm del barco /
3 45 igigubbûm del muro de adobe -O.
2
30 igigubbûm de una carga de ladrillos cuadrados 3 0;5-'
3 igigubbûm de una carga de medios ladrillos 4 1
6.0.0"
45 igigubbûm del camino» 5 R xl¡j
4

6 R x£>
s 2

Observemos que el número 5 se designa aquí como «igigubbüm del 7. K x_R


6 2

círculo» y que 6 (por 6.0.0) es el «igigubbüm de la medida de grano»,


exactamente igual que en nuestro texto.
(7ÏX)R
Los babilonios, como los egipcios, juzgaban que la adición y la 8

sustracción eran demasiado elementales como para necesitar tablas o Constatamos que, en cada uno de los casos, el resultado de una
técnicas especiales. inversión se utiliza a continuación en una multiplicación: el resultado
de la etapa 2 se utiliza en la etapa 7; los de las etapas 3 y 4, en la eta-
pa 5. Dicho de otra manera, la inversión sirve, conjuntamente con
En sentido contrario una multiplicación, para formar lo que nosotros llamamos división
(N/M = 1/JV x M). En Mesopotamia, el papel funcional de la división
Miremos ahora la última parte de otro problema que proviene de la lo representa casi siempre la combinación de estas dos operaciones. E l
misma tablilla, seguido de su escritura simbólica: cálculo de los inversos, faltaría más, se efectúa por intermedio de una
tabla análoga a la siguiente (de la que sólo ofrecemos aquí el reverso):
Número
Texto babilónico Cálculo Técnica
de etapa 2
«1 sus / 3 40
«Si el (contenido en) grano era una sila su mitad 30
y mi profundidad, 1 6 40, ¿cuánto son 20
su 7 3
mi diámetro y mi circunferencia?
SU 74 15
Convierte 1 6 40, eso asciende a 13 20. -•1.6.40 = 13.20 nindan -•codos 12
su Vs
Encuentra el inverso de 13 20, eso as- su Va 10
su V
_1
ciende a 4 30. 13.20 =4.30 8 7 30
Vuelve. su % 6 40
Encuentra el inverso de 5 (el igigubbüm su Vio 6
del) círculo, eso asciende a 12. 0;5 _I
= 12 SU ' / l 2 5
Encuentra el inverso de 6 (el igigubbüm su Vis 4
de), la medida de grano, eso asciende a SU Vi 6 3 45
10. 6.0.0"'=0;0.0.10 mverso SU Vi 8 3 20
Multiplica 10 por 12, eso asciende a 2. 0;0.0.10x 12=0;2 multiplicación su V20 3 )
71 LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 70

Por supuesto que hay «agujeros» en esta tabla, números para los que sencillamente a otro cuantavo [1/iV -* l/(2iV)], así como la duplicación
no existe ningún inverso en forma de su sexagesimal finito (de la misma de un cuantavo par [l/iV-> l/(N/2)]; en cambio, la duplicación de un
manera que V3 = 0,33333... no tiene expresión decimal finita). Números cuantavo impar no es en absoluto fácil, igual que no lo es, en ese
como 7, 11, 13, 14, sencillamente se evacuarán, por tanto, de las tablas contexto, el cálculo de los dos tercios de un número. Finalmente, la
babilónicas de inversos. En cuanto a los textos matemáticos, o bien adición de fracciones es una dificultad central. Recordemos que la
evitan utilizar tales números en sus ejemplos, o bien desarrollan técnicas manera de resolver estos problemas es construir tablas, de manera que
alternativas para tratarlos, como, por ejemplo, leer «al revés» una tabla no haya que efectuar los cálculos difíciles más que de una vez por todas,
de multiplicación (11 no tiene inverso en sexagesimal, pero 22 x 7 n y que uno pueda referirse a ellas desde entonces, para copiar de ellas el
puede calcularse a partir de la tabla de multiplicación por 11). Veamos resultado necesario.
otro ejemplo, relativo a la división de 70 por 7: Para los babilonios, por el contrario, la conversión inmediata en
sexagesimales permite evitar esos obstáculos. ¡Pero surgen de repente
otros problemas! E l uso de los sexagesimales sólo es útil cuando el
«El inverso de 7 no puede hallarse. número en cuestión tiene una expresión finita. Esto significa que las
¿Qué pondría yo para que me diera 1.10? técnicas de inversión o de extracción de raíces plantean problemas
Pon 10.» porque se corre el riesgo de que transformen sexagesimales finitos (por
ejemplo, enteros) en otros números que ya no lo son. Aquí es, por tanto,
El cálculo de las raíces cuadradas y cúbicas aboca al mismo tipo de donde cobra todo su sentido el uso de tablas. Las tablas de multiplica-
Situación. Con el asunto de los inversos, utilizados en los textos babiló- ción —operación que no suscita, sin embargo, dificultades técnicas
nicos frecuentemente y de manera esencial, llegamos a una de las comparables a las que acabamos de señalar— facilitan el trabajo en un
principales partes «duras» de las matemáticas babilónicas. Aunque haya mundo de base «sesenta» (en el que las multiplicaciones elementales van
habido tablas elaboradas disponibles y, más adelante, en la época desde 2 veces 2 hasta... ¡59 veces 59!); pero las tablas de inversos son en
seléucida (fin de primer milenio a. de C ) , el número de cifras propor- este caso algo más que una comodidad: son absolutamente necesarias
cionado por tales tablas se haya aumentado considerablemente, la ma- para que las técnicas vigentes puedan ser al menos un poco eficientes en
nipulación de los inversos se consideró siempre como una fuente de la resolución de problemas prácticos.
muy notables dificultades para el escriba, tanto aprendiz como profe- En resumen, la aparición inevitable de regiones del saber para las
sional. que una elección prefijada de técnicas creaba problemas específicos ha
dado nacimiento, en las dos civilizaciones de manera independiente, a
colecciones de resultados en forma tabular. Pero la mera existencia de
estas tablas en ciertos dominios proporciona también un espacio de
Un primer balance ¿Cuáles son las diferencias que han aparecido en las técnicas que reflexión privilegiado sobre la naturaleza de los resultados así cata-
desarrollaron las civilizaciones egipcia y babilónica? logados. Regularidades, modelos, relaciones aparecen en ellas con más
En el tratamiento de un mismo problema —por ejemplo, el cálculo claridad y parecen imponerse por sí mismos a los ojos del usuario. Las
del volumen de un cilindro— las operaciones utilizadas son diferentes. técnicas cesan de ser meras herramientas útiles para resolver problemas
El centro del problema consiste en determinar la superficie de la base: que vienen del «exterior», por ejemplo, planteados por las necesidades
los egipcios utilizan un algoritmo que consiste en hallar el cuadrado productivas de la sociedad en cuestión. D e l estudio de las tablas,
1
de una cantidad / menor que el diámetro de la sección; los babilonios,
9 subyacente a la ejecución de estas técnicas, empiezan a surgir nuevos
por su parte, empiezan calculando la circunferencia de esa sección, problemas, que esta vez provienen del «interior» de la propia práctica
luego multiplican su cuadrado por la constante Vi 2- Hay ya, pues, dife- matemática, problemas que señalan un nuevo nivel de autonomía y de
rencias considerables en el mero nivel de las operaciones utilizadas. abstracción en las matemáticas.
Pero la distinción más seria aparece en torno a las técnicas. E n los Por supuesto que ésta no es, probablemente, la única fuente de
lugares en que los egipcios utilizan las técnicas fundamentales de dupli- una autonomización de ese estilo: se puede suponer, por ejemplo, que
cación, decuplicación, sus recíprocas, y lo que hemos llamado inversión las necesidades pedagógicas, el entrenamiento en el uso de las diferen-
y dos tercios, los babilonios recurren a tablas de productos, inversos, tes técnicas, separadas cada vez más de la «práctica» cotidiana, es-
raíces. Incluso cuando la operación es idéntica, una multiplicación, por tán en el origen de muchos problemas. Pero, también en este caso, el
ejemplo, los métodos con que se efectúa pueden ser completamente desarrollo de las técnicas es el que engendra la evolución dinámica de
diferentes. la disciplina.
Y, lo que aún es más importante para nuestro propósito, esta
diferencia de técnicas tiene un alcance considerable por lo que respecta a
sus consecuencias tanto pedagógicas como conceptuales.
Y a que, para cada técnica, hay cálculos fáciles y cálculos complica-
dos, toda elección de una técnica conduce implícitamente a decidir qué
tipo de cálculos será difícil de efectuar. Dicho de otra manera, los
Hemos visto que ciertos cálculos, ligados a las técnicas de la dupli- Un paso más... del
cálculos no son intrínsecamente fáciles o difíciles, sólo lo son relativa-
cación de los cuantavos impares y a la búsqueda de los dos tercios de lado de Egipto
mente a la elección de una técnica.
una fracción, causaron problemas a los egipcios, quienes, para esos casos
En el caso de Egipto, hemos visto que las técnicas utilizadas condu-
en concreto, recurrían a tablas. Veamos el texto que está al lado de la
cen rápidamente a números fraccionarios, es decir, a cuantavos. Como
también hemos observado, la desduplicación de un cuantavo conduce tabla de los «dos tercios» en el papiro Rhind:
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y EN MESOPOTAMIA 72 73 LAS MATEMATICAS EN EGIPTO Y EN MESOPOTAMIA

2
«Hacer los / de una fracción.
3 La determinación de los inversos es una de las «zonas de dificultad» Un paso más... del
Si se te dice "¿Qué son ¡ de V ? " :
2
3 s mayores de los babilonios. L a construcción de tablas de inversos está lado de Babilonia
2
Harás sus 2 veces y sus 6 veces. Eso son sus / . 3 precisamente en el origen de reflexiones y trabajos ulteriores sobre ese
Mira, eso es lo que se hace de la misma manera para cualquier asunto. Veamos, por ejemplo, una tablilla protobabilónica, acompañada
fracción que se presente.» por su reescritura simbólica:

Este breve texto es único entre todos los problemas matemáticos «El ibibüm era superior al igüm en 7. ¿Cuáles son el igüm y el igibúirí!
egipcios que conocemos. Sin embargo, como tantos otros, comienza Tú, el 7, en que el igibúm era superior al igüm, fracciónalo en 2: 3 30.
anunciando lo que trata: el cálculo de los dos tercios de una fracción. Multiplica 3 30 por 3 30: 12 15.
2
Sigue, como de costumbre, el ejemplo particular que será estudiado: / 3 A 12 15, a lo que esto ha ascendido para ti, añade 1 [...]: 1 12 15.
de 7 . Pero lo que viene a continuación no es habitual. E l texto dice:
5 ¿Cuál es la raíz de 1 12 15? 8 30.
«Harás sus 2 veces y sus 6 veces»; dicho de otra manera, se invita al Inscribe 8 30 y 8 30, su igual.
estudiante a multiplicar el denominador del cuantavo de partida por 2, y Separa 3 30, el takiltum, de uno de ellos, añáde(selo) al otro. E l
luego, de manera independiente, por 6. Los dos cuantavos formados, primero es 12, el segundo es 5.
sumados (es decir, en este caso, yuxtapuestos), serán sus «dos tercios». E l igibúm es 12, el igüm es 5.»
2
Hoy en día diríamos: / x 1/JV = 1(2N) + 1/(6N). ¡El caso concreto de
3

7 ha desaparecido por el camino! L o que tenemos en su lugar es, por


S
Número
tanto, una regla general. L a dificultad real que experimenta un egipcio Texto babilónico Cálculo Técnica
de etapa
para escribir una regla de esa naturaleza es visible en la torpeza de la
«El igibúm era superior al igúm en 7.
formulación, en la misma introducción de un ejemplo numérico que, de ¿Cuáles son el igúm y el igibúm!
hecho, no interviene. L a frase final, «Mira, eso es lo que se hace de la
Tú; el 7, en que el igibúm era superior
misma manera para cualquier fracción que se presente.» es la conclusión al igúm, fracciónalo en dos: 3 30. 1 (7 x)7 = 3.30
2
desduplicación
corriente de los procedimientos matemáticos (¡o médicos!): sirve en
Multiplica 3 30 por 3 30: 12 15. 2 3;30x3;30 = 12;15 multiplicación
principio para indicar que el mismo algoritmo podría utilizarse para
cualquier otro ejemplo numérico; ¡pero aquí parece completamente A 12 15, a lo que esto ha ascendido
para ti, añádele 1 ;[...]: 1 12 15. 3 12;15+1.0=1.12;15 adición
superflua, ya que el procedimiento está previamente establecido en una
¿Cuál es la raíz de 1 12 15? 8 30. 4 yi.l2;15 = 8;30 raíz cuadrada
forma completamente general! Todo esto tiende a probar que, si bien
está claro que para un egipcio era posible expresar este nivel de generali- Inscribe 8 30 y 8 30, su igual. 5 8;30 8;30 bifurcación
dad, ello constituía, no obstante, una novedad relativamente incómoda Separa 3 30, el takiltum, de uno de
de manipular. E l intento un poco irrisorio de encajar, esta idea nueva en ellos; añáde(selo) al otro. El primero 6y7 8;30-3;30 = 5 sustracción
es 12, el segundo es 5. 8;30+3;30=12 adición
el viejo molde de los algoritmos numéricos muestra precisamente hasta
qué punto era difícil. El igibúm es 12, el igúm es 5.»
De hecho, este ejemplo es un ejemplo aislado entre los textos que
poseemos; incluso mucho más tarde, en las obras matemáticas de los El algoritmo nos propone algunas operaciones que aún no nos son
períodos helenístico y romano, sólo en muy contadas ocasiones se familiares: la desduplicación en la etapa 1; la raíz cuadrada en la etapa 4
repitió la experiencia. y muy especialmente la bifurcación en el nivel de las etapas 5 a 7: esta
¿Pero por qué este intento? ¿Y por qué en este sitio? Y a he mencio- última, que opera en el nivel estructural del algoritmo, permite utilizar el
nado que el problema se encontraba precisamente a continuación de mismo dato en dos etapas diferentes y se usa frecuentemente en los
una pequeña tabla de «fracciones de fracciones», en una mayoría de algoritmos babilónicos —¡para convencernos de nuevo, si fuera necesa-
cuyos casos se calculaba los dos tercios de un cuantavo: junto al caso rio, del grado de sofisticación algorítmica alcanzado! Pero nuestro
fácil de TJ» encontramos / de %, de %, de % y de
2
3 Que esta tabla propósito esencial no es ése.
haya sido copiada o calculada no nos importa: las técnicas egipcias Los datos parecen incompletos a primera vista: tenemos que encon-
hacían necesarias esas tablas, ya que el cálculo de los dos tercios es uno trar dos números llamados igüm y igibúm, de los que lo único que
de los núcleos duros de las matemáticas de Egipto. ¿Acaso no se puede conocemos es su diferencia, 7. De hecho, la propia designación de los
concebir que la construcción y sobre todo el uso constante de esas tablas números proporciona una información suplementaria: el igüm y el
pusieran en evidencia regularidades en su formación? ¿Y que esas igibúm son los nombres de las dos columnas de una tabla de inversos;
observaciones pudieran intentar expresarse en el lenguaje de las mate- dicho de otra manera, sabemos, como cualquier estudiante babilonio,
máticas algorítmicas? que el producto de nuestros dos números es el l . 1

Dicho de otra manera, la «zona de dificultad» de las matemáticas De hecho, el problema en su conjunto parece extraído directamente
egipcias proporcionó, por la puesta a punto adyacente de tablas, a la vez de la observación de una tabla; todo indica esa fuente: el vocabulario, o
la posibilidad y la motivación para pergeñar avances conceptuales de los que el producto se dé implícitamente; en conclusión, la propia pregunta
que este texto, por ejemplo, da testimonio. se basa en las relaciones aparentes que existen en una tabla de inversos.

1
Más precisamente, en este caso, 1.0, una «sesentena». (Nota del Traductor.)
LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA 74 LAS MATEMATICAS E N EGIPTO Y E N MESOPOTAMIA

Ahora bien, este tipo de problema, bajo uno u otro disfraz, tendría que surge en una sociedad dada está, a fin de cuentas, ligado a las
un brillante porvenir en Mesopotamia. L a búsqueda de números cuyo técnicas que esa misma sociedad ha forjado? ¿Y, recíprocamente,
producto y cuya suma (o diferencia) se dan es un clásico de la educación que las matemáticas, igual que las sociedades, sólo pueden plan-
matemática babilónica. Sucede a menudo que se plantea la pregunta en tearse las preguntas para las que existe, al menos en potencia, una
términos del área de un cuadrado a la que se añade, o se resta, un lado respuesta?
La interpretación habitual entre los historiadores de las matemáticas
es que tales problemas son el testimonio de un álgebra naciente; es
indudablemente cierto que añadir superficies y longitudes, por ejemplo,
indica el camino de un nuevo nivel de abstracción para los números y
testimonia que se liberan de su uniforme dimensional. Pero esto muestra
sobre todo la importancia de las técnicas, desarrolladas a priori para
tratar un problema específico, en la invención de nuevos caminos que
explorar y, más concretamente aquí, el poder de sugestión que ha tenido
la organización tabular.
Varias de las conclusiones que hemos obtenido de esta discusión
sobre las matemáticas antiguas podrían ser de cierto alcance para las
matemáticas en general. La ventaja de mirar las épocas más primitivas
de una ciencia es que, a menudo, la combinación de la lejanía histórica y
cultural nos desembaraza de algunos de nuestros prejuicios, en particu-
lar del prejuicio según el cual la ciencia debe fundarse según lo que es
hoy en día. Los problemas tratados pueden parecer elementales a
nuestros ojos, y su estudio, menos gratificante que la reconstrucción
hipotética del modo de fabricación de las tablas utilizadas. Pero, como
tampoco en matemáticas, no hay camino real en la historia de las
ciencias; y si, por ejemplo, una parte importante de la actividad matemá-
tica se concentraba en torno a la lectura y la consulta de tablas, es
primordial estudiar en detalle las incidencias de este tipo de trabajo en el
desarrollo del dominio. M e limitaré a sugerir algunas pistas para
abordar una reflexión sobre estos asuntos:

— N o hay ninguna «necesidad interna» en la manera en que se


resuelve un problema matemático dado. Las técnicas de resolu-
ción están ligadas a la cultura en que nacen y culturas diferentes
resolverán el «mismo» problema por caminos diferentes, aunque
los resultados finales puedan, por supuesto, ser similares. Por otra
parte, esto no quiere decir que no haya problemas comunes a
varias civilizaciones. '
— Tampoco hay ninguna «línea directa» que conduzca inevitable-
mente de los problemas «prácticos» a los problemas abstractos.
Técnicas diferentes pueden sugerir direcciones diferentes que
explorar y éstas, a su vez, pueden presentar niveles diversos y
otros tipos de problemas y de enfoques más alejados de las
necesidades productivas inmediatas de la sociedad. Nuestros
ejemplos, sacados del antiguo Egipto y de Babilonia, indican
también la importancia, a este respecto, de los ejercicios de
adiestramiento y de las técnicas de aprendizaje.
— Finalmente, el desarrollo de las matemáticas en su comienzo pone
en evidencia la necesidad de un análisis más fino de la relación
entre las necesidades materiales de una sociedad y la naturaleza
de la investigación matemática, «que se engendra libremente». Si
las matemáticas antiguas nunca fueron «simplemente» prácticas y
empíricas, quizá también es igualmente cierto que las matemáti-
cas contemporáneas no son «puramente» abstractas y especulati-
vas. Si las técnicas sirven de intermediarios de los avances de un
dominio, ¿no debe pensarse que cualquier problema matemático
Gnomon:
los comienzos de la geometría en Grecia
MICHEL SERRES

La geometría griega surge, quizás, de la astronomía y de los algoritmos


corrientes en la Media Luna fértil

a diseminación de los puertos, de Apolonia sobre el mar Negro a


Cirene la Africana, o de Perga en Asia Menor a Sicilia o a Italia,
se extiende tanto como se concentran los productores de conoci-
mientos en escuelas rivales. L a sociedad docente y científica reproduce
desde su nacimiento a la sociedad real. Ciudades-estado se dispersan y
se enfrentan en las márgenes del mar: la pequeña ciudad ateniense de
Academia, por ejemplo, bajo la dirección de Platón, libra también
encarnizadas batallas contra diez sofistas, como sella alianzas tempora-
les con extranjeros de Crotona, Cnido, Lócride, Elea: Pitágoras, Eudoxo,
Timeo, Parménides, Teodoro de Cirene.

E l helenismo nunca logró la unidad, ni cuando florecieron las Del Imperio griego
hegemonías de Atenas, Tebas, Esparta, ni cuando las grandes potencias
de los cuatro puntos cardinales, medos y persas, macedonios, cartagine-
ses o romanos la amenazaron con la destrucción. Ninguna liga duró
mucho tiempo, porque los griegos, incansables rivales en las riberas del
mar, sólo se limitaron, como Alcibíades, a soñar un imperio unitario.
Las ciudades o los reyezuelos se detestaban con tanta valentía como los
filósofos. Sin embargo, el litoral se heleniza: las márgenes de los tres
continentes, Asia, África, Europa hablan griego. Pero la lengua común
del comercio náutico perece, como perecen las breves hegemonías, las
escuelas, los dioses menores, así como lo que nosotros llamamos eco-
nomía. N o quedará nada de nada. A este derrumbamiento llamamos
Antigüedad.
Ahora bien, en menos de cuatro siglos, de Tales de Mileto a Euclides
de Alejandría, y lo hayan querido o no los pensadores griegos, rivales de
ciudades y de escuelas, en economía y religión, siempre obstinados en
contradecir al otro, hijos de la tierra contra amigos de las formas o
pensadores de lo mutable contra filósofos de la eternidad, construyeron
juntos, de forma fulminante e inesperada, un imperio invisible y único
cuya grandeza perdura hasta nuestros días, una constitución sin paran-
gón en la historia, en la que aún trabajamos con los mismos gestos que
ellos, y sin abandonarla con el pretexto de la confusión de nuestras
Las pirámides de Egipto y
lenguas, ni siquiera cuando nuestros odios aumentan. ¿La humanidad
su estela de sombra.
formó alguna vez un acuerdo equivalente? Este insólito logro se llama (Vista aérea de las pirámides
• ' • '--•"il ? í matemáticas. de Gizeh.)

11
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA 78 79 G N O M O N : LOS COMIENZOS D E LA GEOMETRIA EN GRECIA

Salvo excepciones, los productores se agrupan en Escuelas. ¿Se parecían éstas a


centros de investigación y enseñanza, a sectas filosóficas, a comunidades religiosas, a
grupos de presión, partidos políticos, clubs o bandas? Lo ignoramos. Pero no importa
qué colectivo se parece poco o mucho a todo esto, considerado como conjunto,
incluso en la actualidad.

Las escuelas

Fin del siglo vn a. de C.


1. Físicos de Mileto: Tales, Anaximandro, Anaxímenes. Naturaleza como objeto
de ciencia.
2. Pitagóricos de Crotona: Pitágoras de Samos. Números; duplicación del cuadra-
do; aritmética, ciencia fundamental.

Fin del siglo iv - siglo v a. de C.

3. Escuela de Elea: Jenófanes de Colofón, Parménides, Zenón, Melisos. Unidad.

Mediados del siglo v a. de C.


4. Escuela de Quíos: Oinópides, Hipócrates. Cuadratura del círculo; duplicación
del cubo; trisección del ángulo; primeros elementos.
Siglo v a. de C.

5. Hipias de Elis, Euclides de Mégara. Cuadratriz.

Siglos v y iv a. de C.

6. Atomistas de Abdera: Leucipo, Demócrito. Primer algoritmo infinitesimal.

Siglo iv a. de C.
7. Escuela de Atenas: Platón, Espéusipo. Poliedros.
Vinculados a ella: Teodoro de Cirena, Teétetos. Irracionales.
8. Escuelas de Cízico: Eudoxo de Cnido (Egipto, Tarento) Aritmética; secciones
cónicas.

9. Peripatéticos: Aristóteles, Autólico de Pítane, Eudemo. Enciclopedia; historia.


Espacio
Fin del siglo iv a. de C.
E n una región muy restringida se concentran Samos, donde nació Pitágoras, el
Mileto de Tales, el Éfeso de Heráclicto, por no hablar de Patmos, la isla griega a la 10. Escuela de Alejandría: Euclides. Elementos.
que San Juan Evangelista se retirara más tarde: cuna de la aritmética, de la geometría
y de la física, es decir, tres definiciones del logos, número, relación o invariante, sin Siglo ni a. de C.
contar la del Verbo. Arquimedes de Siracusa (287-212): espiral; grandes números.
Ampliando un poco este circulo, encontramos otros lugares productores de Erastótenes de Cirene (276-195); geodesia; números primos.
matemáticas o de matemáticos, la isla de Quíos y todo el litoral del Asia Menor, de Apolonio de Perga (262-180); secciones cónicas.
Cnido a Cízico. En los mismos sitios, se cuenta que se inventaron la escritura Siglo n a. de C.
alfabética, el dinero y la moneda, la metalurgia del hierro; y, un poco más al sur,
apareció el monoteísmo. Hiparco de Alejandría: trigonometría.
Si ampliamos aún más el espacio, el Mediterráneo oriental, cuyo mapa se muestra
aquí, Jonia, Egipto, Grecia, Italia, sin contar a Palestina, configura la intersección de Siglos i y n d. de C.
Africa, Asia y Europa, territorio de ciudades marítimas que sufrían en sus espaldas la Ptolomeo de Alejandría (90-168): sistema del mundo.
presión de los grandes imperios, egipcio, medo y persa, y muy pronto también del Fin del siglo m d. de C.
romano, y que tenían su punto de encuentro en los intercambios marítimos. De esta Pappus de Alejandría: geometría.
grieta física y humana en actividad desde el principio de los tiempos, surgieron la Siglo iv d. de C.
ciencia, nuestras religiones, la historia y el grueso de las tradiciones de las que hemos
vivido hasta hoy. Diofante de Alejandría: aritmética y «álgebra».

Tiempo Siglo v d. de C.
Escuela de Atenas formada por Proclo (412-485): comentarios.
E l periodo más activo va desde fines del siglo vii a fines del m y un poco antes, o
sea más de trescientos años, lapso equivalente al que nos separa de Descartes.
Durante los siglos que siguieron, Hiparco, Ptolomeo o Diofante inventan la trigono- Tradición
metría, un modelo clásico del mundo, y la primer álgebra, pero el movimiento se hace
mucho más lento hacia fines del milenio que transcurre entre Tales y Proclo.
Faltan las fuentes directas de los resultados que preceden y preparan a Euclides, La historia, tal como hoy se escribe, prohibe hablar de milagro,
reconstruimos las cosas a partir de los textos de Platón y Aristóteles, de los Elementos como lo hizo Ernest Renán, para explicar el origen de la geometría en
y de autores todavía posteriores, autores de comentarios u otros, salvo rarísimos tierras griegas. Los científicos actuales admiten la existencia de aconteci-
fragmentos. Nuestros únicos testigos hablan, pues, a una distancia a veces tan grande mientos rarísimos en algunas disciplinas, los historiadores, por el contra-
como la que nos separa del Renacimiento, de allí la fragilidad de nuestras reconstruc-
ciones. rio, no los encuentran en la suya propia y sólo reconocen leyes. Como si
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA E N GRECIA 80 81 G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA

el tiempo monocorde hubiera cambiado de campo. Sin embargo, el


nacimiento del espacio abstracto constituye un acontecimiento total-
mente inesperado para quienes saben lo que sucedió en los cálculos de
Egipto o de la Mesopotamia; sin embargo la construcción de este
imperio griego al que aún estamos sometidos, puede parecer aún más
improbable: prueba de esto es que no figura, a pesar de su viva y
tangible realidad, en ningún libro de historia.
Todos, durante la infancia, hemos vuelto a hacer el viaje de Samos a
Mifeto, del cálculo de los enteros a los casos de igualdad entre triángu-
los, y de Mileto a Quíos o a Abdera, hacia la medición del círculo o del
cono y del cilindro, y, si hemos continuado, nuestra odisea nos condujo
a todos los puertos del mapa, retomando desde sus comienzos el tiempo
de construcción de esos objetos ideales, transparentes. ¿Existe desde
entonces una sola escuela en el mundo que haya dejado de enseñar a los
niños los mismos elementos en un mismo lenguaje? Matemáticas en
griego antiguo quiere decir lo que se enseña o aprende: ¿dónde y cuán-
do no se enseñan? Iraníes, españoles, franceses, ingleses, tamiles, todos
hemos hablado en griego al decir paralelogramo, logaritmo y topología.
Esta lengua en este sistema perdura aún y nos une. Nada queda en
aquellas ciudades, ni de Cirene ni de Perga, nada queda de esas escuelas,
ni de Elea ni de Cretona, ni templo, ni armas, ni comercio, ni talleres de
producción, pero la lista que va de los enteros a las secciones cónicas no
tiene ni una arruga, incluso si a veces, bajo los términos de número o
diagonal, no entendemos lo mismo que los antiguos griegos. ¿Quién
pudo burlarse mejor de la historia y de sus fluctuaciones que el pequeño
colectivo que, tan tempranamente, instituyó esta rúbrica única en el
tiempo y resistente a su usura? ¿Quién despreció más las batallas que
este grupo de irreconciliables enemigos, que forjaban una lengua común,
la única que supo detener los conflictos y que no tuvo jamás necesidad
de traducción? Todos los culturalismos del mundo nada tienen que concreta, la más ligera, la menos decible de todas? ¿De aquélla cuya Las pirámides de Gizeh.
hacer con esta comunidad o con la universalidad de su enseñanza. escritura no tiene ninguna importancia, y hasta su huella puede perderse
Estamos separados de la Antigüedad por todos los caminos posibles; sin pérdida alguna para el sentido, y hasta su memoria puede pasar o
pero a través de las matemáticas, sigue siendo contemporánea a noso- morir sin inconvenientes para la historia? Dibújala mal, no importa. No
tros. Sin ninguna extrañeza, ya que con ella no podemos cometer ningún la dibujes, no la escribas, qué más da. Más: destruye fuentes y testimo-
contrasentido. nios, arrasa monumentos, quema manuscritos parciales o bibliotecas
enteras, borra casi por completo el periodo en el que esta forma nació, y
permanecerá sin embargo contra toda anulación, invariable desde el
Duro y blando momento en que entró en el rigor, presente hasta en nuestros olvidos.
Hasta su concepto puede variar sin gran perjuicio: ya no entendemos
¿Tales fue al pie de las pirámides para evaluar las condiciones de la una razón semejante ni la misma similitud, y sin embargo, nada cambia
larga duración? ¿Qué es lo que hay que hacer para permanecer? L a de manera notable. Que de la pirámide quede un desplazamiento en el
guerra, el juego mortal del más fuerte, la tiranía, los intercambios, la espacio de las homotecias, teorema tan fugaz y suave como un rayo de Diógenes de Laercio:
esclavitud, los instrumentos, la producción, todo se detiene en algún sol acechado por sus sombras, y llenará finalmente la dimensión del
«Jerónimo dice que Tales
momento. E l más fuerte no es jamás lo bastante fuerte para tener tiempo. Trasladando la sombra de la tumba a la de un poste o a la suya midió las pirámides según su
siempre el tiempo. L a gigantesca masa de piedras se desgrana o se cubre propia, Tales enunciará la invariabilidad de una misma forma por sombra, observando el
de arena bajo los vientos, y sin embargo la tumba de Keops maximizaba variación de la altura. Su teorema comporta, pues, la progresión o momento en el que nuestra
todas las claves, estrategias, potencia y capital, religión, armamento y reducción infinitas de la dimensión conservando siempre una misma propia sombra se iguala a
nuestra altura.»
fortuna. Su volumen, cuyas piedras, según calculó Bonaparte, podrían relación. De lo colosal, la pirámide, a lo mediocre, poste o cuerpo, y así
circundar Francia con una muralla alta y continua, no accede sin tan lejos como se quiera hacia lo pequeño, el teorema expresa un logos o Plutarco:
embargo a la dimensión del tiempo. ¿Qué imperio llegará a él? En la una relación idéntica, la invariabilidad de una misma forma, del modelo «La altura de una pirámide
época de Tales, el viejo faraón estaba doblemente muerto, casi olvidado. gigante al modelo reducido, y, recíprocamente: ¡qué desprecio, de pron- se relaciona con la longitud
El más duro no dura. to, por la altura y por la fuerza, qué aprecio por la pequenez, qué de su sombra exactamente
Así como otras culturas, para perdurar, representaron el papel no del desaparición de toda escala o jerarquía, en adelante irrisorias, ya que como la altura de cualquier
objeto vertical mensurable se
vencedor sino de la víctima, Tales invierte el juego del más duro: sólo cada estadio repite el mismo logos o relación sin ningún cambio! relaciona con la longitud de
perdura el más blando. Todas las materias y potencias se desgastan, Tales demuestra la extraordinaria debilidad del material más pesado su sombra en el mismo
¿qué será de la forma pura? ¿De la imagen más desvanecida, de la menos jamás unido, así como la omnipotencia, con relación al tiempo que pasa, momento de la jornada.»
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA E N GRECIA 82 83 G N O M O N : LOS COMIENZOS D E LA GEOMETRIA E N GRECIA

a ningún sistema lógico: al mismo logos, a condición de redefinirlo, no escribe sola sobre el mármol o sobre la arena, como si el mundo se
ya como palabra o decir, sino, sutilizándolo, como relación semejante; conociera a sí mismo.
más suave aún, porque los términos se desequilibran, se borran el uno al ¿Quién sabe, quién conoce? L a Antigüedad nunca formuló estas dos
otro de manera que no quede más que su pura y simple relación. De los preguntas. ¿Dónde colocar la cabeza o el ojo, en este observatorio? ¿En
restos máximos del poder máximo de la historia óptimamente conserva- la playa de sombra, en la fuen'e luminosa, en el sitio de la punta del
dos, Tales obtiene la suavidad y la ligereza mínimas. Hasta la medida se cuadrante? Estos son problemas modernos. Por ejemplo, el uso del
olvida en el nuevo logos de la similitud, en el que una relación entre anteojo astronómico -supone que se ha inventado el sujeto, que va a
pequeños es igual a otra entre grandes. Milagro: de medios casi nulos
colocarse en el lugar adecuado del objetivo, contemplando, observando,
nace el más perdurable de los imperios posibles, que se burla de la
calculando, ordenando los planetas: en lengua griega antigua no existe.
historia sin conocer la decadencia. Comenzamos apenas a estimar
En aquellos tiempos, el mundo mismo se llenaba de conocimiento, así
semejante economía, cuerno de la abundancia que provee infinitamente
como se dice que los cielos cantan la gloria de Dios. Para esta cultura, el
a partir de casi nada.
gnomon conoce: discierne, distingue, intercepta la luz del sol, deja
huellas sobre la arena como si escribiera en una página blanca, sí,
comprende. Entre el espacio exterior y sus acontecimientos claros u
Sol y Tierra ¿Toda esta aventura comenzó con la astronomía? ¿Cómo se observa- oscuros residen el conocimiento y el cuerpo entero; la vida, el destino y
ba en la Antigüedad? el grupo están inmersos en la extensión o en el mundo, del que ya no se
' L a aguja del cuadrante solar o gnomon proyecta sombras sobre el distinguen. Éste se aplica sobre sí mismo, se refleja en el cuadrante, y
suelo o plano de lectura, según las posiciones de los astros y el sol en el participamos en este acontecimiento ni más ni menos que una estaca, ya
curso del año. Desde Anaximandro, se dice, los físicos griegos saben que, de pie, también hacemos sombra, o, escribas sentados, estilete en
reconocer en estas proyecciones algunos acontecimientos del cielo. L a mano, también dejamos huellas. L a modernidad comienza cuando este
luz que llega desde lo alto escribe sobre la tierra o la página un dibujo espacio mundial real pasa a ser escena, y esta escena, dirigida por un
que imita su paso, que representa sus formas y sus lugares reales en el director, se vuelve del revés como un dedo de guante o un esquema de
Universo, por medio de la punta del estilete. Como en esos tiempos óptica simple ,y se sumerge en la utopía de un sujeto cognoscente
nadie tenía verdaderamente necesidad de reloj y las horas variaban interior, íntimo. Este agujero negro absorbe el mundo. Pero antes de
mucho, ya que los días de verano o de invierno, sean cuales fueren su esta absorción, el mundo como tal sigue siendo la sede del conocimien-
longitud o brevedad, se dividían invariablemente por doce, el cuadrante to. Y a no podemos comprender esta frase, nosotros que, además, des-
solar poco servía para indicar la hora, de forma que el reloj no lo ha truimos lo que conocemos.
desplazado en absoluto, sino que, en tanto instrumento de investigación
científica, mostraba un modelo del mundo, dando la longitud de la
sombra a mediodía en los días más largo y más corto, e indicando pues
equinoccios, solsticios y latitud del lugar, por ejemplo: más observatorio,
entonces, que reloj. N o sabemos verdaderamente por qué el eje o pivote
se llama gnomon, pero no ignoramos que esta palabra designa lo que
comprende, decide, juzga, interpreta o distingue, la regla que permite
conocer. L a construcción del cuadrante solar introduce la sombra y la
luz naturales que esta regla, aparato de conocimiento, intercepta.
Según un pasaje de Heródoto citado con frecuencia, parece que los
griegos heredaron de los babilonios el gnomon y la división del día en
dos partes: ¿quién podrá decir lo que debe la división sexagesimal de
estos últimos a la división del año en trescientos sesenta días, y quién
podrá decir lo inverso? E n suma, cada ángulo o segmento de treinta
grados divide el cielo en zonas que la lengua griega designa £¡oó8iov
{zódiorí), de £cpov (zóon), animal, y ó5óc, (odos), vía, es decir, figura de
animal o de cualquier otro ser vivo; el adjetivo correspondiente designa
la órbita, la ruta, el camino zodiacal. Recíprocamente, el sustantivo
expresa los signos del zodíaco. E l cielo se puebla de formas vivas, punto
por punto.
Remontar de las sombras a la luz que las formó, y de ésta a su fuente
única, es ésta una lección de Platón, cuando habla del conocimiento. N o
se trata de una imagen poética, sino del gesto cotidiano de los astróno-
mos, más precisamente de su método, que deduce mil indicaciones de la
longitud y de la posición de la huella o marca oscura. Ellos sabían
construir en esta óptica una regla tan precisa como el estilete que
escribe. L o negro de la tinta sobre la página blanca refleja la vieja Gnomon: aguja o eje del
sombra que nos llega del Sol por la aguja del gnomon. Esta punta cuadrante solar.
(Siglo i d. de C, Egipto.)
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA 84 G N O M O N : LOS COMIENZOS D E LA GEOMETRIA EN GRECIA
85

Remontar de las sombras a la luz y de las imágenes reproducidas o Nos cuesta traducir la palabra gnomon porque vibra con armónicos Máquina y memoria
proyectadas a su modelo, son éstas lecciones comunes a la astronomía en torno a la cosa que designa, y porque el conocimiento emite destellos
griega y a la teoría platónica del conocimiento. Que el instrumento que en la punta de su eje.
permite esta operación se llame, en la primera, gnomon, es lo que nos Literalmente significa, bajo una forma aparentemente activa: el que
ayuda a situar osadamente fuera de nosotros el centro activo del saber. discierne, el que regula, pero designa siempre un objeto. En su comenta-
Además, el firmamento se puebla de formas vivas, los signos del zodíaco. rio a la segunda definición del segundo libro de Euclides, Thomas L.
Si la luz proviene del sol, hasta cuando éste desaparece durante la noche, Heath lo describe como «a thing enable something to be known, observed
¿quién lleva entonces en sus espaldas las estatuas, de madera o de o verified», una cosa que permite que algo sea conocido, observado o
piedra, de los animales, en el alto camino del zodíaco, para que éstas se verificado. L a proximidad de estas dos cosas o su repetición tiene un
proyecten, inmensas, en la sombría pared del cielo? L a caverna platónica sentido: por si solas tienen relación entre ellas. En esta cosa o por ella,
describe el mundo mismo. N o sabremos jamás si Platón percibió prime- en el lugar que ésta ocupa, el mundo muestra el conocimiento.
ro, en la bóveda estrellada sobre su cabeza, la Osa y el Perro, antes de Como el eje del cuadrante se erguía perpendicular a su plano, la
concebir en su filosofía el cielo inteligible de las formas, que precede o expresión «a la manera del gnomon», expresaba entre los griegos, en un
condiciona la inteligencia de las cosas del mundo, pero vemos con período arcaico, el ángulo recto o plomada. De pronto, podríamos
claridad que las apariencias de las constelaciones se reducen a puntos. traducirlo casi por regla o escuadra, tanto más cuanto Euclides, en el
Nadie ha visto nunca, en realidad, Libra o Aries, sino simplemente, un pasaje indicado, llama gnomon a las áreas de los paralelogramos
simplejo: jamás una imagen continua y difuminada, sino clavos yuxta- complementarios de un paralelogramo dado, de manera que su adición
puestos. Como si los modelos celestes siguieran fieles a la teoría de los o sustracción haga a ambos semejantes entre sí. Así, una escuadra ofrece
pitagóricos, para quienes todas las cosas son números. ¿Pero de dónde dos rectángulos o dos cuadrados complementarios de un cuadrado o
salen estas estatuas que proyectan sombras centelleantes en el negro rectángulo dado; la propia palabra parece significar la extracción del
cielo? cuadrado o cuadrante.
Una vez más, ¿cómo describir el gnomon? Como un objeto, una caña
cuyo emplazamiento apropiado da sorprendentes resultados, latitud,
solsticio, equinoccio. Datos que suministra automáticamente. Esto
El perfil del Universo quiere decir que funciona solo, sin ninguna intervención humana, como
ElA
i gnomon o cuadrante solar sirve menos para indicar la hora, de la que todo el un autómata, sin sujeto motor: conocimiento maquinal, ya que inter-
mundo se burla desde la Antigüedad hasta nuestros abuelos, que para construir un cepta un movimiento, el del sol. Preferimos aquí máquina a instrumento,
modelo geométrico del Universo: a la vez observatorio y esquema cosmográfico del pues, para nosotros, el útil hace referencia al sujeto que lo utiliza o a la
mundo. acción voluntaria y terminada para la cual ha sido concebido y fabrica-
AB representa el estilete del gnomon, B C mide la sombra que produce el sol a Gnomon
do. Por el contrario, la actividad mental que designa la palabra gnomon
mediodía en el solsticio de verano, B E la del solsticio de invierno, B D la sombra
equinoccial. Las rectas y el círculo se dibujan entonces sobre el meridiano y lo definen, realiza uno de los primeros conocimientos automáticos de la historia, es
la línea F G representa el horizonte y el punto A, la Tierra, flotando en el centro de la la primera máquina que une material a sistemas lógicos. E l papel del
esfera del mundo. A partir de aquí, las líneas M J y K H siguen los trópicos y LI el sujeto, su función cognoscente o pensante, no tienen aquí nada en
ecuador, así como N O perpendicular a éste, el eje del mundo. El ángulo E N O igual a
común con los que adquirirán en lo que hasta hoy llamamos conoci-
B A D da exactamente la latitud del lugar y el ángulo D A E , igual a D A C , la inclinación Caja de paralelogramo
de la eclíptica, estimada en 24°, es decir, el segmento circular incidido por el miento científico.
pentadecágono regular. E l cálculo de las latitudes a partir de la sombra del sol en los
El conjunto de estas informaciones, descubiertas sucesivamente desde Anaximan- solsticios y en los equinoccios, primer vínculo matemático entre la
dro a Vitruvio (arquitecto romano del siglo i a. de C.) y de Piteas de Marsella
astronomía y la geografía, dio lugar, por otra parte, al establecimiento,
(navegante y geógrafo griego del siglo ív a. de C.) hasta Ptolomeo pasando por
Hiparco, se remonta en gran parte a una muy remota Antigüedad. Tales escribió dos por Ptolomeo o antes por Hiparco, de lo que la Antigüedad llamó
libros sobre los equinoccios y los solsticios; Oinópides dio sin duda la estimación en tablas de cuerdas: largas listas de relaciones entre la medida de los lados
24° de la inclinación de la eclíptica. Hay que leer este esquema como un perfil del de los triángulos rectángulos y la de sus ángulos, en estas tablas puede
mundo tal como lo concebían los sabios griegos, pero también como una suma de la
'Alejandría leerse el nacimiento trigonométrico. Memoria y gnomon: a la máquina
historia de su ciencia: cada generación, desde el siglo v, dedujo de él al menos una Caja de rectángulo
línea. corresponde la tabla, al conocimiento automático se asocia la mnemo-
• Siena Para dar una idea más exacta de las prestaciones que los griegos obtenían del tecnia. De la misma manera, en la ciencia de los babilonios coexisten los
O*' gnomon, veamos cómo calcula Erastótenes (276-2195 a. J. C). Coloca uno en Siena, procedimientos automáticos de cálculo y las tablas de medida. Dicho de
en Egipto, no lejos de la primera catarata del Nilo, ciudad situada sobre el trópico de
Cáncer.
otro modo y de forma más general, un pensamiento algorítmico muestra
En este lugar no produce sombra a mediodía el día del solsticio de verano. El siempre dos componentes, uno que se puede llamar maquinal, y otro al
mismo día a la misma hora, Eratóstenes mide el ángulo que hace el sol con un que hay que llamar mnemotécnico. Capitalización o recapitulación de
segundo gnomon situado en la ciudad de Alejandría, que él suponía situada sobre el los resultados de los procedimientos maquinales o condiciones de su
mismo meridiano. Los dos ángulos altemos-internos de la figura son iguales; luego, el
que ha medido vale la quincuagésima parte de un círculo, basta pues con multiplicar
reconducción. E l autómata y las tablas o los diccionarios. Material y
Caja de cuadrado
por cincuenta la distancia de Alejandría a Siena para obtener la longitud entera del sistemas lógicos.
nóXoq o polos: porción de meridiano terrestre, resultado grandioso obtenido con medios mínimos. Para mejorar
esfera hueca en cuya la medición, Eratóstenes estima la sombra del gnomon no ya proyectada sobre un
concavidad se proyecta la plano, sino sobre una esfera o quizás el noXos (polos) del que habla Heródoto en el
sombra del gnomon. pasaje ya citado.
G N O M O N : LOS COMIENZOS D E LA GEOMETRIA E N GRECIA 86 G N O M O N : LOS COMIENZOS D E LA GEOMETRIA E N GRECIA
87

Estamos habituados a interpretar el conocimiento como un doblete


Antiferesia o algoritmo de Euclides (procedimiento)
de sensación y formalidades abstractas, y los filósofos gustosamente
M C D . Sean dos números, 20 y 12. Si dividimos el primero por el segundo, queda repiten como loros que nada hay en el entendimiento que no haya
8 como resto; si se divide 12 por 8, queda 4, y si de nuevo se divide 8 por 4, la estado antes en los sentidos. Esto supone un sujeto, y después, un cuerpo
operación, exacta, no deja resto. Decimos entonces que 4 divide al mismo tiempo a 20 y todo un entrenamiento que agudice la sensación por medio de un
y a 12 en su calidad de máximo común denominador. Para encontrarlo, se han
dividido los dos números, uno por el otro, y el segundo por el resto de la división, material refinado. Aquí y en esta época, el gnomon y el plano de
luego éste por el segundo resto, el tercero por el segundo, y continuamos asi hasta que proyección reciben solos la información, no el ojo. E l receptor objetivo,
no quede ningún resto. Llamamos M C D al último número de la serie. eje y marcas, dejará lugar al cuerpo sensible, pero lo ocupa primero.
Euclides. Elementos.
Cuando relatan la historia de Tales, que fue al pie de las pirámides para
La antiferesia consiste en una sustracción que resta la menor de dos magnitudes de medir su altura, los historiadores o doxógrafos griegos confunden
la mayor y confronta la menor con el resto, y así sucesivamente. significativamente la sombra de un poste cualquiera y la de un cuerpo:
«VII, 1: Dados dos números desiguales, si resta siempre el menor del mayor, si el ya se trate de una formidable construcción, de un poste, o de quien
resto no tiene el mismo valor que el número anterior a él más que cuando se haya pensamos que observaba, qué importa, cada uno a su manera, piedra,
tomado la unidad, los números propuestos serán primos entre sí.»
X, 2: dadas dos magnitudes desiguales y restándose la menor de la mayor, si el madera o carne, asegura la función canónica del gnomon, la función de
resto no vale nunca el resto anterior, estas dos magnitudes serán inconmensurables.» discernir, objetiva. Ciencia sin sujeto, ciencia que prescinde de lo sensible
o que sencillamente no pasa por ello. Pongamos un poste en su lugar y
Música (tabla o máquina) no cambiará nada, construyamos una tumba de piedra en el sitio donde,
Arpad Szabo describe en los Comienzos de las matemáticas griegas la Sectio cadáver, se descompone, y el saber permanece. Que aquí podamos ver
canonis atribuida a Euclides. luz, sombras, y su contraste, toda una escena sensorial, quién podría
La cuerda entera se divide para producir la cuarta o la quinta. Se resta entonces el dudarlo, pero nada de ella transita a través de un sujeto, portador de
segmento pequeño del grande. Se sustrae el resto del segmento pequeño. Se puede facultades, filtrada o no por una teoría o a punto de lograr su construc-
proceder a esta sustracción dos veces para la quinta y tres veces para la cuarta (2/3 y
3/4). Así, después de haber sustraído el segmento pequeño del mayor, se sustraía el ción. En el diagrama del sol, fuente luminosa, rayos, estaca, y escritura
resto del segmento menor hasta la desaparición final de todo resto. sobre el suelo, no hay lugar para el ojo, ni sitio que se pueda llamar
Este es, según Szabo, el origen del algoritmo de Euclides. punto de vista. Y sin embargo la teoría se hace presente en él. L a
medida exacta o aproximada, a veces rigurosa, la reducción abstracta, el
pasaje sabio del volumen al plano meridiano y de éste a la línea, y de
ésta al punto, el modelo geómetra del mundo, se dibujan aquí sin que
¿Otra razón? intervengan órganos, funciones ni facultades. E l mundo se da a conocer
al mundo que lo ve: éste es el sentido de la palabra teoría. Más aún: una
Todo el conocimiento anunciado por la palabra gnomon y acumula- cosa —el gnomon— interviene en el mundo para que éste pueda leer en
do en torno a su estaca, todo este saber objetal y tabular, se distinguen sí mismo la escritura que traza sobre sí. Repliegue de conocimiento.
netamente de lo que, en matemáticas, agrupamos clásicamente en torno En sentido literal, el gnomon es inteligente, ya que reúne situaciones
a la demostración o a la deducción, y, en lo concerniente a la física, de la que elige entre mil, y por lo tanto discierne y comprende. Receptor
experiencia, según los criterios de rigor y de exactitud, así como en torno pasivo, ve la luz, activo, escribe sobre la página la raya de sombra,
al sujeto, personal o colectivo. Hay aquí otro logos, una episteme teórico, muestra el modelo del cielo. Para que volvamos a tener acceso a
diferente, en suma, otra razón, que nos gustaría llamar algorítmica. E l esta ciencia automática, nosotros, contemporáneos que hemos vuelto a
pensamiento algorítmico, eficaz y presente en egipcios y babilonios, conocer, sí, esta inteligencia artificial, debemos olvidar los prejuicios
coexiste en la Grecia antigua con la nueva geometría, aunque disimula- filosóficos del intervalo moderno: el hombre en el centro del mundo, en
do por su transparencia; así oculto por la matemática oficial, helena de el lugar del gnomon, el sujeto en medio del conocimiento, su receptor y
tradición, perdurará, fecundo, durante muchos siglos, antes de adqurir, su motor universal, más la reconstrucción imaginaria, en una oscura
ya en nuestros días, un rango paralelo al de la primera. intimidad en la que nadie jamás entró, salvo algunos filósofos trascen-
dentales provistos de una mítica vara de oro, de esta misma escena de
sombra y de luz reproducida a partir de un ojo real hacia el filtro de un
Una astronomía sin ojo legendario entendimiento. E n el fondo, nada más fácil que dejar esta
complicada facultad para simplemente leer lo que el sol escribe sobre el
suelo.
Un entendimiento formado en las ciencias modernas se sorprende de
E l gnomon no es un instrumento en el sentido en que lo es un palo
que haya podido existir, tan antiguamente, una astronomía sin vista ni
sostenido por un mono, que así prolonga su dominio, ni en el sentido de
mirada como la contemporánea. Si el cuadrante solar no funcionó casi
una lupa que aumenta el objetivo y aumenta las capacidades del ojo. E l
nunca como reloj, si debemos verlo más bien como un observatorio, la
artificio no se refiere al sujeto, que se orienta con él, sino que permanece
palabra misma, anacrónica y mal elegida, nos engañaría. E l gnomon es
objeto entre los objetos, entre el suelo y el sol, cosa que se ha vuelto inte-
tan poco el predecesor del teodolito como el cuadrante lo es del reloj.
ligente por su ubicación en un lugar singular del mundo que pasa por
Pues el astrónomo griego no observa como lo hicieron las edades clásica
ella para reflejarse sobre sí. Por medio del gnomon, el universo pien-
y moderna, en las que se construyeron cúpulas en torno a anteojos y
sa avxó Ka0'aúxó (auto kath'auto), se conoce a sí mismo por sí mismo.
telescopios. E l acto de ver no tiene aquí el mismo lugar ni ocupa el
mismo sitio que el de conocer. L a naciente idealidad matemática no se refirió jamás, en Grecia, a un
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA E N GRECIA 89 G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA
88

sujeto pensante ni se pensó por un idealismo. Por el contrario, el que en ella yace, el segundo, por un poste que estaba plantado allí y su
pensamiento que más se impuso siguió siendo el realismo. Ahora, el negra mitad. U n a leyenda cita este palo mientras otra nos habla de la
realismo de las idealidades, conocer la forma cosa o la cosa forma, se sombra proyectada por la geometría de pie. ¿Qué debemos preferir, el
muestra al pie del gnomon en la escena en la que las cosas ven las cosas. cuerpo o la estaca? Los ángulos son iguales y los lados proporcionales.
El punto, la línea, el ángulo, la superficie, el círculo, el triángulo, el L a misma relación hace que pirámide y los dos elementos que se
cuadrado... nacen allí como formas ideales en la tiniebla y en la claridad, yerguen se correspondan, razón idéntica, pero que se expresa en tres
en medio de las cosas mismas, en el mundo tal cual, reales como los enunciados.
rayos de luz, las franjas de sombra, pero sobre todo como sus límites En primer lugar, o más bien al fin de cuentas, define la homotecia,
comunes. literalmente, una misma forma de estar en un lugar, de posarse, o mejor,
un espacio de transportes, desplazamientos con o sin rotaciones. Tene-
mos un enunciado de ciencia rigurosa, que podemos leer a partir de aquí
Tablas o listas canónicas en esta historia que relata las mediciones de Tales en el curso de su viaje.
En segundo lugar, o mejor, por término medio, expresa el hecho
Que se correspondan tablas de números y el instrumento de observa- patente de que cada uno de esos piquetes rectos, comunes en el horizon-
ción del que se las extrae o en el que se encuentran, no sorprende a un te, puede pasar por un gnomon: el instante del mediodía, señalado por
historiador de la ciencia, habituado, de alguna manera, a que una una de las leyendas, marca la función principal del cuadrante solar de
ciencia comience en este estado: por ejemplo, el anteojo astronómico fijar el meridiano, y, sobre éste, los solsticios y los equinoccios, momen-
indica mil posiciones de otros tantos astros, y un registro las recoge. tos solemnes en los que la sombra se alarga hacia su extremo. Tales,
Bienvenida aunque tardía, una teoría comprensiva vuelve obsoleto este según se dice, había escrito dos libros sobre ellos. Para cumplir esta
estado: así, las leyes de Kepler y Newton borran todo este fárrago con función, la pirámide equivale aquí a la estaca o al palo clavado, que
una sola frase, pues a partir de ella ya no importa quién encuentre en un equivale a su vez al caminante inmóvil, absorto en la contemplación de
momento dado, como aplicación numérica, tal detalle local. la luz apical: todos son gnómones. Y la tumba entraña un pozo funerario Apex: punto del cielo hacia el
Una esperanza idéntica mueve a los químicos del siglo pasado, a que apunta a la ausencia de estrella que, en el cielo, marca el norte. c
l u e e l S o
' parece avanzar.
quienes su material lleva a construir experimentalmente tablas de Debemos llamar histórico a este enunciado medio que expresa la
cuerpos, y sueñan, como los astrónomos, que una ley general las borre al semejanza o la similitud, o mejor la homotecia en sentido literal, de todo
comprenderlas todas de una vez. Esta coexistencia de listas, tablas o lo que puede servir de eje a un observatorio tal, porque refiere la
rúbricas, y de un aparato, simple o complicado, nos parece caracterizar astronomía de los jonios y sus primeros modelos del mundo, así como lo
una era preteórica, en la que l a observación prevalecería sobre las leyes, que geométricamente resulta de ella. Sin duda, la equivalencia de los
a la espera de la inducción, todavía por llegar. gnómones de altura variable trae aparejada la homotecia de los triángu-
Tablas alfonsinas o toledanas: Cuando vemos coexistir, en la Antigüedad, tablas de cuerdas que los vinculados por un mismo mundo estable, según el enunciado de la
realizadas por orden de
dan los valores de un arco o de un ángulo a partir de las medidas de los geometría canónica, sin duda las rectas de ésta provienen de los rayos
Alfonso X el Sabio solares de aquéllos o de sus bordes ciegos de sombra, y los círculos de
(1291-1284), rey de Castilla y lados de un triángulo y este instrumento de observación que los griegos
llamaban gnomon, está presente en nuestra mente el esquema teórico las órbitas y los puntos sin dimensión de las marcas impalpables en los
de León, fueron compiladas
por un grupo de astrónomos que produjo l a llegada de Newton o Kepler respecto a las tablas solsticios o en los equinoccios: el milagro griego cae y desciende del
dirigidos por Isaac ben Sa'fd alfonsinas o toledanas. Percibimos entonces la figura de un saber cielo, la vieja cuestión del origen de la geometría se resuelve en este paso
en 1252 e impresas
experimental que asocia un instrumento y tablas de números a la espera luminoso de los astros por este eje, cuyo nombre proclama que él
repetidamente hasta el siglo conoce.
xvi. de una teoría que, con su poder unificador, vuelva obsoletos al mismo
tiempo el primero y las segundas. A través de este esquema comprende- Pero, en tercer lugar, o mejor, primero y arcaicamente, la meditación
mos la situación de la Antigüedad, y ésta, evidentemente, se le somete. E l antropológica que discurre lentamente en Estatuas hace coherente y
gnomon precede al telescopio, las tablas de cuerdas se asemejan a las pensable, sin el firmamento y antes de la geometría, una similitud
tablas toledanas. E l conjunto constituye una astronomía premoderna a fundamental entre la tumba y la momia del faraón, el cuerpo vivo
la espera de la teoría trigonométrica. erguido, mitad claro y mitad oscuro, y el piquete plantado en este sitio
Ahora bien, acabamos de adquirir un nuevo hábito viendo coexistir definido. Marcas, por la muerte y por lo que de ella se deriva, del lugar
una máquina y su memoria, un instrumento automático y programas. singular, del ser-allí, señales hechas por el piquete y el herma que se
Idéntico esquema, en cierta forma, pero muy diferente, ya que no yergue en las lindes, son tres estatuas, en el sentido que este libro ha
esperamos una ley teórica cuya comprensión global anule de un dado a esta palabra, tres mojones exactamente homotéticos, es decir,
plumazo nuestros sistemas lógicos y su relación con lo material. Se trata idénticamente erigidos allí, momias, cuerpo vivo, cairn, obelisco o
de una manera de saber auténtica y original, y no de un presaber o de menhir, staff o stock, que asumen la misma función de designar un
un estado que precede el saber, se trata de un conocimiento y no de su yacimiento, sepultura, habitat o frontera, ¡oh, milagro! de trazar el ins-
funcionamiento incompleto. L a astronomía griega nos proporciona más tante, gracias al sol, la exacta latitud de ese lugar. Este enunciado va
un ejemplo del segundo modelo que un paradigma del primero. más allá de la historia y funda el enunciado de la ciencia, pues dice la
misma cosa en otra lengua. E l enunciado medio dice la misma cosa en la
misma lengua, métrica, exacta, precisa, casi formal, y la geometría se
Geometría A l pie de las pirámides Tales, pero qué importa su nombre, demues- encuentra aquí ya nacida, como embrionaria. Pero el tercero o primero,
tra la similitud de los triángulos formados, el primero, por Keops y su el más recóndito y original, que descubre tres estatuas aparentemente
sombra, pero qué importancia puede tener la tumba elegida y el faraón disímiles, muestra la rigurosa homotecia en sentido literal de estos tres
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G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA E N GRECIA 90

testigos locales y mortuorios, de estas tres marcas de yacimiento, y la


expresa en una lengua primordial tan llena de sombras que todo nuestro
semejante al primero. Con esquemas en los que el ángulo recto se
inclina, se pueden producir también los números triangulares, pentago-
1
esfuerzo de pensamiento desde los orígenes de la geometría no fue nales... poligonales en general. Teón de Esmirna los llama números
gnomónicos. A través de estos procedimientos accedemos a disposicio-
1 1
suficiente para encontrarla, retraducirla o descifrarla tras la luz de los
teoremas. Entonces, esta claridad enceguecedora surge de esta ocuridad nes que anuncian el triángulo de Pascal. 1 2 1
como resucitan las estatuas de la tierra, de esta tierra primera y funda- Eje del cuadrante solar, el gnomon se convierte en escuadra: instru-
mental que, sin saberlo, repite desde hace más de dos milenios la palabra mento o artefacto en. ambos casos. E l primero dibuja sobre la arena 13 3 1
algunas posiciones del sol mientras una regla, llamada así por el latín
geometría. E l suelo, revuelto por la crecida del Nilo, conmoción, regresa
igualmente al caos y a las primeras tinieblas, de donde la medida lo rectus, ángulo recto o línea recta, como la escuadra, puede describirlas 1 4 6 4 1
devolverá a la claridad. Aquéllas no impiden que ésta aparezca, pero
siempre la luz impide que la oscuridad se vea. L a geometría brilla tanto
en una página. L a geometría será definida como la ciencia que sólo
permite regla y compás. ¿Qué pensar entonces de la categoría, lugar y
1 5 10105 1
que nos deslumhra y oculta asi su negra matriz. función de estos artefactos en un saber perfectamente puro? En segundo
lugar, escuadra o gnomon, bandas laterales acodadas, formas comple-
etc..
Sí, cae y desciende del cielo, por la historia gozosa de la astronomía,
mentarias de dos lados, magnifican o reducen, reproducen a voluntad Triángulo de Pascal.
Cátodo: en griego y caída y cátodo fácil y simple; pero sube desde la tierra, anábasis y
literalmente, vía que va de lo cuadrado o paralelogramo, conservando la semejanza. Se puede explicar
procesión, surge de la tumba, de la caverna donde danza la sombra de
alto a lo bajo. la historia de Tales en dos sentidos: el gnomon solar le hace descubrir la
Anábasis: en griego y
las estatuas, resucita de entre los muertos. Siempre dispuestos a reír y a
homotecia, o bien, por la homotecia, el crecimiento gnomónico le hace
literalmente, vía de lo bajo a estallar en burlas risueñas, los paisanos tracios de la fábula saben que el
pasar de la estaca, modelo reducido, a la pirámide gigante. Finalmente,
lo alto, ascensión. Palabra observador de los astros cae en el pozo: por ellas aprendemos que el
consagrada por una célebre el gnomon alinea series de números. ¿Cómo definirlo sino como una ley
lugar de Tales cede bajo sus pasos como una zapa. Sí, la geometría lleva
expedición militar por Ciro el justamente el nombre de su madre, la tierra, sobre la cual se mide lo que de serie? Agreguemos un impar, hagamos la suma de los impares, y
Joven narrada por Jenofonte. obtendremos cuadrados sucesivos. O bien, yuxtapongamos la banda
cae del cielo. Jalonada con la ayuda de gnomon, permanece en la
complementaria y aparecerá el paralelogramo semejante. E l gnomon se Euclides. Elementos. Libro I.
sombra como un fundamento, como una fundación cavada bajo la proposición 47. El teorema
define como una ley de formación, como la regla de una serie o su
ciencia, aquí reposa la momia, en entrañas negras donde se hunde el de Pitágoras.
generación. Regla automática, que funciona sola, que inscribe a volun-
piquete del que surge el saber. 'EJUOTT|UT), émoTr)u.a. (Manuscrito griego 2 344,
tad la cadena o-cada eslabón sin que intervengamos. Esta operación siglo XII.)
E l enunciado geométrico se desarrolla en el tiempo nuevo, moderno,
del saber científico; el enunciado astronómico se relata en el tiempo de la
historia de las ciencias que nace antes de los comienzos de la geometría,
el enunciado estatuario se expresa en el tiempo de la antropología o el
de las fundaciones que soporta los otros dos.

Artificios Euclides llama gnomon a ese complemento acodado en cuadrado


que los carpinteros llaman ordinariamente escuadra, palabra técnica que
describe a la perfección la extracción de un cuadrado en el mismo centro
de ese ángulo recto hueco. Aunque éste se devíe de la normal y se
•x „,- _ ^
incline hacia lo agudo o lo obtuso, el paralelogramo interior sigue
siendo semejante al exterior, obtenido agregando al primero el gnomon:
banda o corona en torno a una forma que de esta manera se reproduce

O +
tanto como se quiera.
o La aritmética geométrica de los pitagóricos se comprenderá cuando
se sepa que llamaban gnomon al complemento expresado en números
Humera
impares de los números cuadrados sucesivos. Lejos de escribir esta
4- + o situación como nosotros:

2
l 2
+ 3 = 2
o o o 2 2
+ 5 = 3 2

2
3 + 7 = 4 2

* # * * + (2n + 1) = (n + l ) 2

Cada signo semejante,


dispuesto en forma acodada,
cuenta los números impares ellos la dibujaban como se muestra en la figura de la derecha y como un
que hay que agregar simplejo o como estrellas en el cielo.
sucesivamente para construir
un nuevo cuadrado. Sobre los
Esto reproduce, sin diferencia notable, la definición de Euclides: los
números se encuentran las números impares forman una escuadra alrededor del cuadrado interior y
bandas de la escuadra. reproducen con él, indefinidamente, un cuadrado exterior evidentemente
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prescinde de sujeto activo o pensante, lo mismo que el eje de la estaca el origen de la ciencia, existen cosas, o estados de cosas, que la historia
escribe sobre el suelo en nuestra ausencia. de nuestras lenguas asocia a actividades mentales, como si estos artefac-
Todo el mundo reconoce dos clases de artefactos: los que dependen y tos, gnomon, plomada, regla o compás, escuadra, pasaran por sujetos
los que no dependen de nosotros. Los segundos funcionan solos sin del pensamiento.
parar, mejor dicho, no dejan nunca de ser artefactos. Ejemplos: la pared Esto no equivale a repetir la teoría pragmática del origen de las
y el techo nos protegen siempre, hasta cuando dormimos, pero cuando ciencias puras, según la cual la práctica precede constantemente al saber,
dejamos la laya y la pluma, éstas duermen, inútiles y aniquiladas, las cosas construidas por la mano del hombre detentan o contienen el
Extática: en sentido inteligentes exclusivamente en nuestras horas extáticas. En el fondo, los secreto de las especulaciones abstractas por venir, como si la serie y el
etimológico, lo caracterizado verdaderos útiles no dependen de nosotros, los demás descansan dema- sistema de los teoremas desplegaran, imitaran, sublimaran, reordenaran
por un estado contrario al siado a menudo para tener auténticamente derecho a este título. Llamar,
reposo.
una historia previa y oscura de actos y de gestos: hechos, antes del
pues, con un nombre idéntico, que expresa conocimiento, tres automa- derecho; nuestros ancestros, diestros pero groseros, hacían sin saber.
tismos, el del piquete erguido hacia el sol, el de la escuadra o de la Jamás podremos ni demostrar la falsedad ni tampoco verificar estos
banda lateral que se agrega o sustrae, y el de la operación cuya repeti- juicios sobre el pasado, falso y verdadero a voluntad como toda seme-
ción forma series de números, nos conduce a la inteligencia artificial. jante arbitrariedad. Nada probará ni tampoco invalidará jamás el
Vemos sus transformaciones, su devenir en estos tres estados: primero pragmatismo, teoría de profesores que creen que inventar consiste en
cosa, estaca o eje, útil especulativo, luego regla capaz de reproducir a copiar a la perfección un texto escrito por manos callosas o que el
voluntad rectas, ángulos, polígonos ideales, extraídos o mejor dicho descubrimiento se reduce a interpretación. No, la teoría no siempre se
abstraídos de esta regla, finalmente, operación formal con números, reduce a la explicación de lo que implica el trabajo manual. Sí a veces, a
regla automática, algoritmo. menudo no. M i l manipulaciones no guían, si acaso, más que a aquel que
ya ha encontrado. Pero qué importa. Grandes lingüistas pretenden que
el término popular charlatán surge de la práctica o del verbo griego Compárese charlatán y
Perpendicular y autómata correspondiente a nuestro verbo hacer, ya que el discurso favorito de los npártEiu, obrar, trabajar,
intelectuales consiste en exaltar la acción, de la que se guardan bien, en de donde viene nuestra
Según el gnomon, decían los antiguos: esto quería decir vertical- detrimento de la abstracción, de la que no se separan jamás. E l colmo de práctica.
mente. Traducimos: perpendicularmente, ya que esta palabra, en nues- la charlatanería consiste en hablar de hacer mientras sólo se diserta. En
tras lenguas y prácticas, se refiere al hilo de la plomada, esa cuerda que pocas palabras.
los griegos llamaban oráGu/ri (stathmé). Aquí, el aparato de albañil se Que nuestras lenguas nos conduzcan, por el conocimiento, a artefac-
denomina con una palabra cuya raíz designa la estabilidad, el equilibrio, tos tan primitivos y simples como la plomada o el gnomon, indica
como la de la palabra episteme, la ciencia misma. E n este objeto, este solamente que el sujeto humano del pensamiento data de una época
artefacto, se reúnen, por una coherencia y un concurso admirables, reciente: la inteligencia artificial es más antigua que la inteligencia sin
el origen estático de la geometría que encontré al releer las Defini- más, concebida como una facultad del espíritu, que se reduce, como la
ciones de Euclides en el Pasaje del Noroeste, y su fundación estatuaria: palabra lo señala expresamente, a una posibilidad de hacer. E l pienso
la epistemología y la antropología, la lingüística y la historia. N o tiene trescientos años mientras el gnomon dice que conoce desde hace
ya solamente la tierra y el cielo, sino el saber y la cosa. Tinieblas y más de tres milenios. Y encuentro que es más difícil concebir una
claridad, los enunciados más ideales, abstractos o formales y los más instancia virtual, interna al individuo, condición trascendental de las
carnalmente humanos conspiran a maravilla en esta sencilla y simple operaciones intelectuales, que ver la cuerda o el eje del cuadrante
plomada. Estable para la mecánica, masa o piedra pesada y densa, escribir automáticamente.
estatua recta que apunta hacia la tierra profunda, regla fina que dibuja
sobre el paramento una línea casi perfecta con tal de que se la tina de Utilizamos este último adverbio a la ligera. Para nosotros, un
color líquido (escribe, pues, como el gnomon), esta cosa nunca engaña y automatismo se cumple sin que la voluntad o la intención participen en
funciona automáticamente. él. Sin embargo, toda la familia a la que pertenece esta palabra hace
referencia a una raíz indoeuropea —men— que designa, por el contrario,
Según la plomada: perpendicularmente. Reconsideremos, sopesemos la actividad mental: vehemente, demente, comentario, mención, mentira,
este último adverbio que usamos a la ligera. ¿Qué? ¿El gnomon, vertical, memoria, monumento, monstruo, demostración, moneda, montre, se
significa al mismo tiempo inteligencia y artefacto? Pero la perpendicular alinean en el subconjunto latino que nace de esta raíz, mientras las
también. Por cierto, pende, como la cuerda del albañil, y pesa, lo mismo palabras anamnesis, manía y autómata forman parte de los parientes
que su plomo, goza, claro está, de la mayor pendiente, tanto como la griegos. Expresamos con una palabra de entendimiento una cosa que
unión de los platillos de la balanza, suspendida como un péndulo: pero pretendemos privada de él. E n esta familia, basta acercar algunos
piensa. E l verbo pensar no conoce otro origen que pesar, pender o parientes para obtener bonitos efectos de sentido. Ejemplo: como un
pendiente. Aunque nos afanemos en urdir el lazo del sentido propio y reloj (montre), el autómata comenta o demuestra gracias a su memoria,
duro al sentido figurado, muy tenue, por evaluación o estima, la decisión y monstruosamente remedia los actos mentales; frase ésta que parece
sobre el pesillo concerniente al tenor en oro de una pieza o de un meditar o decidir acerca de gestiones en apariencia osadas que plantea-
lingote, hasta la inquietud cercana del temor o de la espera, la referencia mos a propósito de la inteligencia artificial, mientras a ojos y oídos del
sigue siendo la balanza, el péndulo, siempre la plomada o stathmé: sí, la artesano de la lengua se reduce sólo a la repetición monótona de la
perpendicular piensa, o más bien, el gnomon mantiene con el conoci- misma unidad de sentido, a una especie de tautología o mejor dicho de
miento el mismo vínculo o relación, la misma razón que la perpendicu- redundancia. E l cuadrante solar le debe sin duda su comparación con
lar con el pensamiento. L a inteligencia artificial no data de ayer. Desde
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA E N GRECIA 94 95 G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA

nuestros relojes. Hace mucho tiempo que nuestras lenguas saben que los cultura colectiva al inconsciente personal, y un cuasi objeto, de los libros
autómatas piensan, al menos lo decían ya antes que los griegos, árabes y a los códigos: ¿pero qué significa semejante frase.en la que una palabra,
clásicos o modernos erigieran estatuas móviles, para ornamento o sujeto, cambia de lugar y no pueden fijarse entre su sentido propio o su
tormento de sus contemporáneos. contrasentido?
En suma, el autómata mantiene con la actividad mental la misma Construido por nosotros que nos encontramos construidos por él,
relación que el gnomon con el conocimiento, que la perpendicular o el colectivamente y en el transcurso de una larga historia, utilizado por
péndulo con el pensamiento o que el stathmé, plomada, con la episteme, nosotros, individualmente y en grupos, el lenguaje, ejercido en el uso
la estatua estable con la epistemología. Ciencia recta, pensamiento, cotidiano o en la experiencia rara y estilizada, nos enseña inmediata-
conocimiento, memoria, actos mentales, demencia o manía... la filosofía mente que se comporta como un artefacto que piensa. Con frecuencia su
que aprendimos nos induce a distribuirlos, como si fueran facultades, ya artesano es guiado por él. E n otros términos, forma parte de la inteligen-
funcionen bien o mal, en torno a un sujeto trascendental, casilla por cia artificial, como la moneda.
casilla o en corona, pero la lengua que escribe o habla esta filosofía
desde hace algunos miles de años los devuelve a sus lugares de origen, la
estaca del cuadrante solar, la escuadra, el cordel y la balanza... como si Materia y forma
describiera una inteligencia objetal. Si existen una o varias reglas para la Gnomon vertical, escuadra acodada, regla, compás, perpendicular,
dirección del espíritu, y si la lengua nota aún alguna redundancia entre péndulo, presentan todos una forma constante: recta vertical u horizon-
la. orientación que este espíritu debe seguir y la cosa que lo indica, ya tal en la balanza, normal o redonda, según los casos. Forma significa
que regla y dirección repiten el latín rectas que significa línea recta, tanto contorno, figura, bordes, definición y determinación en sentido
mientras el sujeto, en tercera posición, no hace más que imitar una literal como principio de organización del objeto. E l ángulo recto
forma objetiva. E l espíritu, en primer término, ¿reside ya en esta forma? describe tanto la apariencia de la escuadra como su esqueleto constituti-
Y por qué resistirse al refinado placer de destacar la etimología, absolu- vo, su construcción. Así, podemos considerar la forma fenómeno y
tamente científica, de poêle: palabra proveniente del latín balnea pensilia, esencia, aspecto y realidad. Que piedra, mármol, hierro o bronce sean
baños suspendidos. ¿Qué otra cosa hacer en un baño, sino decir «pien- las materias primas del eje del cuadrante, qué importancia tiene, con tal
so»? de que se yerga normal al plano del suelo. L a información que da o
Los filósofos que enseñan hoy en sus clases, de las que han desapare- muestra corresponde a su forma y varía con ella. Según sea ésta, se
Gnomon significa tanto cido las lecciones de cosas, al ubicar el sujeto en el lenguaje, para que altera la primera, el conocimiento reside en la forma. E l lenguaje,
escuadra como perpendicular.
(Estela decorativa de la sólo quienes peroren adquieran una situación privilegiada, se detienen nuevamente, asimila forma e información. En la primera reside la
tumba de un ingeniero tímidos a mitad de camino en este retorno a los objetos del mundo, ya segunda.
romano, presenta los que el lenguaje habita en nosotros, boca, garganta y gestos del cuerpo, y Las técnicas de otras épocas informaban la materia: el tornero
instrumentos de su oficio:
fuera de nosotros, en las bibliotecas y los semáforos, bandas sonoras y modelaba la tierra gredosa para que del círculo y de sus manos tangen-
plomada, compás, escuadra,
nivel y regla, siglo I d. de receptores de radio: interno-externo, artificial y natural, sin poder ciales surgiera la urna; así, de un montón de piedra el albañil levantaba
C.) separar uno u otro. E l sujeto, aquí, oscila entre un cuasi sujeto, de la la casa sobre el plano del arquitecto y el herrero violentaba doblemente
el pacífico metal, con el fuego y con el martillo. L a industria agregó un
suplemento de planos al artesanado, pero en la misma vía. Nosotros
hemos cambiado todo esto. Nuestras técnicas, hoy, tienden más bien a
explorar y a reconocer primero las formas finas y complejas dispersas en
las cosas del mundo y a elegir una de ellas o a mezclar varias cuando
esto responda a nuestros deseos o a las restricciones de la fabricación en
cuestión: y a veces hasta las preceden. Por supuesto, aún montamos
relojes de metal, como antes, pero tal cristal, tal molécula, incluso tal
átomo o tal isótopo, producen ahora mejores relojes, automáticos y
fieles, y tal otro cristal funciona como válvula o semiconductor. Las
formas informadas yacen en las cosas mismas, y basta reunirías, así
nuestras obras invierten los antiguos procedimientos en los que la
información sólo provenía de nuestras manos hábiles o del entendimien-
to experto. E l idealismo, narciso, encontraba en el mundo solamente su
propia imagen, y en él la imprimía a costa de un gran esfuerzo. L a
ciencia y la técnica reducían lo real a sus interpretaciones. Sin embargo,
la tierra blanda y gredosa, la piedra antes del aparato, el metal en su
nicho, en sí mismos y por sí mismos cristalinos, entrañan mil artefactos,
como un cuerno de la abundancia que las manos y las voluntades
antiguas ignoraban y obstruían. Nuestra inteligencia, nuestra empresa
un poco tonta, violenta, grosera, habían cerrado la puerta del tesoro,
cuando el mundo esconde mil veces más maravillas que nuestras deci-
siones. E l sentido, la dirección, el proyecto del trabajo cambian de
sentido. En este séptimo día de las técnicas, reconocemos ante todo que
G N O M O N : LOS COMIENZOS D E L A GEOMETRIA E N GRECIA 96 97 G N O M O N : LOS COMIENZOS D E L A GEOMETRIA E N GRECIA

el Universo ya ha inventado muchas cosas: es la fuente de la informa- SÓCRATES: Ahora, ¿un espacio cuadrado no es un espacio en el que son
ción. iguales todas las líneas, y son cuatro? E L SERVIDOR: ¡Y sí! Totalmente.
N o hay materia en el Universo. De otra forma, las ciencias físicas SÓCRATES: En este espacio, las líneas que lo atraviesan por su mitad no
habrían terminado por encontrar límites a su avance o a su historia, son también iguales? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: Entonces, un espacio
límites previstos y planteados por la metafísica materialista. Ahora bien, de esta clase, ¿no puede ser tanto más grande como más pequeño? EL
ésta se desvanece a medida que las primeras progresan y no cesan de SERVIDOR: ¡Y sí! Totalmente. SÓCRATES: Ahora supongamos que este
revelar formas sin encontrar jamás una materia que no nombran, para lado tiene una longitud de dos pies, aquél dos pies también, ¿cuántos
reconocer sólo la masa. L a materia no existe, no se encuentran más que pies tendrá que tener todo el espacio? Procede al examen de la manera
formas, como los átomos, y hasta la menor partícula, con o sin masa, siguiente: supongamos que, por ahi, la longitud del lado sea de dos pies,
sólo formas sin número, más su mezcla, caótica u ordenada, sistema o y por allí, solamente de un pie; ¿el espacio no seria entonces de dos pies?
desorden que agita y sacude como en una cesta su innumerable multipli- E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: Ahora, ya que, por aquí, el espacio es de
cidad. N o hay más que información, cuya enorme reserva en el mundo, dos pies, ¿no hace esto dos veces dos? E L SERVIDOR: ESO es lo que mide.
expresable sin duda por un gran número, matemáticamente finito pero SÓCRATES: ¿Esto hace, pues, un espacio de dos veces dos pies? E L
físicamente infinito, deja la ciencia en una historia abierta. Hasta el peso SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: ¿Cuánto es dos veces dos pies? Haz el cálculo
cifra un campo de fuerzas, no importa incluso qué agregado, forma u y responde. E L SERVIDOR: Cuatro pies, Sócrates.
organismo, sobrecodifica un subconjunto de formas cifradas. Unica- «SÓCRATES: ¿Pero no podría haber otro espacio, que sería el doble
mente la mezcla y el desorden, confusión y caos, dan la ilusión de la de éste, por otra parte semejante a él, y que tenga, exactamente como
materia. éste, todas sus líneas iguales? E L SERVIDOR: Sí. SÓCRATES: ¿Ahora de
A partir de aquí la inteligencia es inmanente y, sin duda, coextensiva cuántos pies será? E L SERVIDOR: De ocho pies. SÓCRATES: ¡Veamos un
al Universo. E l mundo proporciona una enorme reserva de formas. L a poco! Intenta decirme cuál será la magnitud de cada una de las líneas de
nuestra no es una excepción, en un entorno oscuro que pasivamente este nuevo espacio. Cada línea de éste mide efectivamente dos pies;
esperaría a que lo informemos. Existe una inmensa inteligencia objetiva ¿cuánto medirá a su vez cada una de las líneas de éste, que mide el
de las que la artificial y la subjetiva constituyen pequeños subconjuntos. doble? E L S E R V I D O R : Está muy claro, Sócrates, que será el doble.
Conocer, para nosotros, consiste en introducirnos en una forma análoga SÓCRATES: L o ves, Menón, de esta forma no le enseño nada, ¿no es así?,
a la que conocemos. Cada objeto que construimos está forjado de todo lo que hago es preguntarle. En este momento, el muchacho se
manera análoga a ciertas cosas del mundo, definitivamente nuestros figura saber cuál es la línea partiendo de la cual se construirá el espacio
pilotos. Inteligente, el gnomon intercepta el flujo descendente del sol, y de ocho pies: ¿no eres de la opinión de que lo cree? M E N Ó N : ¡Por mi fe,
los dos, completamente solos, dibujan sobre la tierra, de la que surge sí! SÓCRATES: ¿Y lo sabe? M E N Ó N : ¡Por cierto que no! SÓCRATES: Se
esta estatua erguida, la información objetiva y parcial de la sombra, que figura incluso que este espacio se construye partiendo de una línea que
en parte habla de la forma global del mundo. sea el doble de la anterior. M E N Ó N : Sí. SÓCRATES: Contempla el espec-
La geometría dormitaba bajo la tierra o soñaba en el resplandor del táculo de su recordar progresivo, que es la manera como sé debe
sol: el gnomon de los antiguos griegos o de los babilonios la despertó recordar. Dime, muchacho, según tu parecer, ¿es partiendo de la línea
poco a poco a lo largo de las formas singulares comunes a la sombra y a doble como se construye el espacio doble? Mira de qué clase es el
la luz. espacio del que te hablo: que no sea largo en este sentido, y corto en este
otro, sino igual en los dos sentidos, exactamente como éste, el doble, sin
embargo, que él y con un área de ocho pies. ¡Y bien! mira si aún eres de
Menón « M E N Ó N : ¡ES esto, Sócrates! ¿Pero qué entiendes tú por este aserto, la opinión de que debe construirse partiendo de la línea doble. E L
que no aprendemos, y que lo que llamamos aprender, es recordar? SERVIDOR: E S mi opinión. SÓCRATES: Ahora, suponiendo que a partir de
¿Puedes enseñarme cómo ocurre esto para que sea asi? SÓCRATES: este punto, prolonguemos esta línea con una línea de la misma magni-
Menón, te decía yo hace poco que eras un mal bromista: ahora me tud, ¿resulta, verdad, esta línea, que es el doble de la primera? E L
preguntas si puedo darte una "enseñanza", a mí, que digo que no hay SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: Entonces, en tu opinión, partiendo de esta
enseñanza, sino recuerdo; tu intención evidente es ponerme sin demora línea, y cuando haya cuatro de la misma magnitud: ¿existirá un espacio
en mi lenguaje en contradicción visible conmigo mismo. M E N Ó N : ¡ N O , de ocho pies? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: Tracemos pues cuatro líneas
por Zeus! N o es a esto a lo que apuntaba hablando así, ocurre, más iguales, partiendo de aquélla, ¿no sería éste el espacio que tú aseguras
bien, que me he dejado llevar por la costumbre, pero, si de alguna que vale ocho pies? E L SERVIDOR: ¡ESO, exactamente! SÓCRATES: ¿Pero,
manera, estás dispuesto a "mostrarme" que ocurre como tú dices, es que en este espacio no están los cuatro espacios éstos, cada uno de
¡muéstralo! SÓCRATES: N o es cosa fácil sin embargo; pero, por ti, accedo ellos igual al que habíamos dicho que tenía cuatro pies? E L SERVIDOR:
a aplicarme a ello con todo mi celo. ¡Y bien! Hazme el placer de hacer Sí. SÓCRATES: ¿Pero cuánto vale su área? ¿No es cuatro veces más
venir a alguien de tu numeroso séquito, nada-más que a uno, al que grande? E L SERVIDOR: ¿Y cómo no lo sería? SÓCRATES: ¿Y el espacio
prefieras de tu gente, con el fin de hacer con él una demostración. que es cuatro veces más grande es un espacio doble? E L SERVIDOR: ¡No,
M E N Ó N : ¡Perfecto! ¡Tú, adelántate! SÓCRATES: ¿Es un griego y habla por Zeus! SÓCRATES: Pero dime, ¿cuántas veces es más grande? E L
griego? M E N Ó N : S Í , estoy perfectamente seguro, nació en mi casa. SERVIDOR: E S cuatro veces más grande. SÓCRATES: Entonces, muchacho,
S Ó C R A T E S : A partir de este momento, presta mucha atención a la el espacio que se contruye partiendo de una línea doble no es un espacio
impresión que te causa: la de recordar o la de aprender de mí. M E N Ó N : doble, sino un espacio cuádruple. E L SERVIDOR: ¡Dices una verdad!
¡Y bien, prestaré atención! SÓCRATES: Dime, muchacho, ¿sabes que un SÓCRATES: Pues cuatro veces cuatro hacen dieciséis, ¿no es cierto? E L
espacio cuadrado es de esta forma? E L SERVIDOR: ¡SÍ, por supuesto! S E R V I D O R : SÍ.
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«SÓCRATES: Ahora ¿cuál es la línea partiendo de la cual se construye formularle preguntas sin enseñarle nada. ¡Vigílame bien, por si llegas a
un espacio de ocho pies? N o es aquélla a partir de la cual se construye encontrarme dándole una instrucción o una explicación, en lugar de
un espacio cuádruple. E L SERVIDOR: De acuerdo. SÓCRATES: Pero un preguntarle acerca de lo que piensa!
espacio de cuatro pies, ¿no es el que se construye partiendo de la línea «Dime, muchacho, ¿no tenemos aqui el espacio de cuatro pies? ¿Te
que es la mitad de ésta? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: ¡Y bien! ¿El das cuenta? E L SERVIDOR: Pero sí. SÓCRATES: Ahora, ¿no podríamos
espacio de ocho pies, no es el doble del de cuatro, mientras es la mitad agregarle un segundo, éste, que es igual? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES:
del de dieciséis? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: ¿ N O lo encontraremos ¿Luego un tercero, éste, igual a cada uno de los otros dos? E L SERVIDOR:
partiendo de una línea mayor que ésta que es de esta longitud, pero Si. SÓCRATES: ¿Pero no deberíamos, además, ocupar el espacio que está
menor que aquélla que tiene esa longitud? ¿No eres de esta opinión? E L aquí, en la esquina? E L SERVIDOR: ¡Eh, claro! SÓCRATES: Ahora, ¿cuatro
SERVIDOR: SÍ, soy de esa opinión. SÓCRATES: ¡Perfecto! Respondes en espacios iguales no estarían constituidos así, como esto? E L SERVIDOR:
efecto que ésa es tu opinión. Además, dime, ¿esta línea no era de dos pies SÍ. SÓCRATES: ¿Pero qué? E l espacio así determinado, cuántas veces es
y aquélla de cuatro? E L SERVIDOR: Sí. SÓCRATES: E S necesario entonces más grande que el primero? E L SERVIDOR: Es cuatro veces más grande.
que la línea.del espacio de ocho pies sea más grande que ésta, que es de SÓCRATES: Ahora, ¿era un espacio doble el que debíamos construir, no
dos pies, pero menor que la de cuatro pies. E L S E R V I D O R : L o es. te acuerdas? E L SERVIDOR: ¡Eh, claro! SÓCRATES: ¿Pero no está esta
SÓCRATES: Intenta decirme qué longitud tiene esa línea según tu parecer. línea que, de una esquina a otra, corta en dos cada uno de estos
E L SERVIDOR: Tiene tres pies. SÓCRATES: Ahora, si es exactamente de espacios? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: ¿ N O hay aquí entonces cuatro
tres pies, entonces, quitando la mitad de ésta, ¿no obtendremos una línea líneas iguales, que circunscriben este espacio? E L SERVIDOR: Allí están.
de tres pies? Pues aquí tenemos dos pies, allí hay uno solo, y, partiendo SÓCRATES: Observa ahora: ¿cuál es la magnitud de este espacio? E L
de aquí, hay dos pies aquí y uno allá. Y aquí está construido el espacio SERVIDOR: ¡ N O me doy cuenta! SÓCRATES: Dados estos cuatro espacios,
del que hablas. E L SERVIDOR: Sí. SÓCRATES: Ahora, si hay tres pies en cada una de estas líneas, ¿no ha sustraído una mitad al interior de cada
este sentido, y tres pies en este otro, ¿no se llega, para el espacio entero, uno de ellos? Sí, ¿no es cierto? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: Ahora, el
al valor de tres veces tres pies? E L SERVIDOR: Evidentemente. SÓCRATES: espacio circunscripto, ¿cuántas de esas mitades contiene? E L SERVIDOR:
Y tres veces tres pies, ¿cuántos pies hace? E L SERVIDOR: Nueve pies. Cuatro. SÓCRATES: ¿Y cuántas este espacio? E L SERVIDOR: DOS. SÓCRA-
SÓCRATES: ¿Y cuántos pies tenía que tener el espacio doble? E L SERVI- TES: Ahora, ¿qué es cuatro con respecto a dos? E L SERVIDOR: E l doble.
DOR: Ocho. SÓCRATES: N o es, pues, partiendo de la línea de tres pies SÓCRATES: Entonces, ¿de cuántos pies es este espacio? EL SERVIDOR: E S
como se construye el espacio de ocho. E L SERVIDOR: ¡Por cierto, no! de ocho pies. SÓCRATES: ¿Y partiendo de qué línea se construye? E L
SÓCRATES: ¡Y bien! ¿Partiendo de qué línea? Intenta responderme con SERVIDOR: Partiendo de ésta. SÓCRATES: ¿ N O es a partir de la que va de
exactitud. Y , si no quieres decir el número, muéstranos de todas formas una esquina a otra del cuadrado? E L SERVIDOR: SÍ. SÓCRATES: A esta
de qué línea hay que partir. E L SERVIDOR: ¡Pero, por Zeus! ¡En lo que a línea, los sabios la llaman "diagonal". En consecuencia, si su nombre es
mí respecta, no lo sé! "diagonal", entonces, servidor de Menón, es a partir de la diagonal
como se construye el espacio doble. E L SERVIDOR: ¡Y sí! Así es,
«SÓCRATES: Por tu parte, Menón, ¿no te das cuenta de hasta qué
Sócrates.»
punto ha llegado ya este muchacho, por la vía del recuerdo? ¿que, para
comenzar, no sabía cuál podía ser la línea del espacio de ocho pies, y a Debemos creer que el esclavo que aparece en el Menón de Platón es
pesar de todo, aún ahora tampoco lo sabe? Sea lo que fuere, entonces el testimonio de un mundo olvidado que recuerda ante nosotros, por un
creía conocerla y respondía con confianza, como un hombre que sabe, y ejercicio de reminiscencia, y también pensar que Sócrates y Platón
no se creía confuso; mientras en este momento está confundido, y así recuerdan oportunamente los inspirados ritmos de los poetas, que los
como no lo sabe, ¡tampoco cree que lo sabe! M E N Ó N : Estás en lo cierto. devuelven a aquellos tiempos perdidos. Pero además hay que describir
SÓCRATES: Pero, con respecto a la cosa que no sabía, ¿no está ahora en con precisión esos mundos y esos tiempos que resurgen en el transcurso
mejor situación? M E N Ó N : Pienso lo mismo. SÓCRATES: Ahora, haciendo de la demostración.
que se confunda, sumiéndolo en la torpeza a la manera del torpedo, ¿le Cuando los historiadores de las ciencias vuelven sobre el problema
hemos causado algún daño? M E N Ó N : ¡No, no lo creo! SÓCRATES: A l de la duplicación del cuadrado tratado aquí, buscan en este pasaje de Duplicar, en absoluto copiar
menos, hemos hecho, según parece, una obra útil con respecto al Menón y en la figura, huellas o testimonios de la geometría griega del para obtener un doble, sino
descubrimiento de la solución: ahora que sabe que no sabe, tendrá sin siglo V , olvidada hoy por todos, sino por ellos, porque no se han construir una misma forma
de superficie doble.
duda placer en buscar, mientras que antes, ya estuviera delante de conservado más que escasos fragmentos, entre los cuales se encuentra el
mucha gente, ya fuera en repetidas ocasiones, había creído, con toda citado.
tranquilidad, que respondía bien a la pregunta del espacio doble, al Reconstruir el esquema y mostrar la relación del lado con la diago-
declarar que éste debe tener como lado la línea que tiene el doble de nal permite reconstituir un saber perdido y un pasado caducado: trabajo
longitud. M E N Ó N : ¡Seguramente, eso es lo que hizo! SÓCRATES: Ahora, de reminiscencia. Ahora bien, la historia de las ciencias hace tan pocas
¿te figuras que hubiera emprendido la búsqueda de la solución, o referencias a la teoría en cuyo favor Sócrates llama a un ignorante y
hubiera intentado aprender lo que se imaginaba saber y no sabía, antes suscita para él este problema, que la historia de la filosofía, al tratar de
de haber llegado al estado de malestar en el que se encuentra después de la reminiscencia, hace referencia a la propia duplicación del cuadrado.
que ha pensado que no lo sabe, y antes de haber experimentado el deseo ¿Y si por ventura las dos memorias se identificaran? ¿Sócrates y el
de saber? M E N Ó N : ¡No, Sócrates, no lo creo! SÓCRATES: ¡Le ha sido esclavo se consagran a un esfuerzo idéntico al maestro, encaminados
beneficioso experimentar esa torpeza? M E N Ó N : ESO me parece. SÓCRA- todos a la recuperación de un saber olvidado? ¿Qué relaciones se pueden
TES: Considera ahora lo que va a descubrir como consecuencia de esta definir de la ciencia con la memoria?
confusión, investigando junto conmigo, que no haré otra cosa que Dado un cuadrado, buscamos doblar su superficie: ¿cuántos pies
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA 100 101 G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA

medirá la superficie del nuevo cuadrado? Sea cual sea la respuesta, de ¿cuánto es dos veces dos?, y que cómodamente confirma que cuatro
tenemos que prolongar los dos lados del primero. Encontramos otra vez veces cuatro hacen dieciséis y que tres veces tres hacen nueve. Pero para
el gnomon, la vieja forma de la escuadra acodada cuyo hueco nos Sócrates y su escuela, este saber tabulario y numeral equivale a la
muestra el cuadrado inicial y cuyo aparato conforma en madera o hierro ignorancia. Conocer sus números es lo mismo que no conocer nada.
el suplemento a agregar. Duplicar la superficie dada consiste en cons- Pero leemos que el esclavo recita su tabla. ¿Qué es en verdad una tabla,
truir la escuadra: el problema del gnomon. ¿Puede resolverse así? A l sino una memoria? La más fácil de recuperar. El esclavo sigue la tabla y
menos el joven esclavo comienza, con Sócrates, a imaginarlo de esta el cuadro y el gnomon: recuerda. Recuerda un saber que el platonismo
manera: no cabe ninguna duda de que se equivoca debido a esta figura, oculta y desprecia. Dicho de otra forma, detrás de la geometría, precisa-
ya que la solución verdadera comienza cuando la abandona. Su error mente la que determina un cuadrado doble por medio de la diagonal del
proviene de que antes él se plantea la cuestión del gnomon. Hay que cuadrado simple inicial, se ocultan en el olvido la aritmética y el álgebra
llamar de esta manera, dice Herón de Alejandría, a todo lo que, agrega- geométrica que el despreciado recuerda. De pronto, testimonia con su
do a un número o a una figura, da un todo semejante a aquéllo a lo que cuerpo, su lengua y sobre todo su estado, el rango en el que había caído
#1 #2 #3 *4
ha sido agregado. La duplicación proporciona un caso particular trivial la antigua ciencia: en el orden de la ignorancia y la servidumbre, en el
campo de lo concreto en relación con lo abstracto. E l filósofo se reserva
*
de tal similitud.
*2 •X- Ahora, el terror tiene lugar dos veces y las dos veces por exceso. ¿Por el metalenguaje en el cual se define esta relación nueva entre lo puro y lo
qué? Partiendo de un lado A B de dos pies, luego, de una superficie de concreto, y luego a partir de aquí puede juzgar a su gusto el saber y su
cuatro, el esclavo prolonga primero al doble, le otorga cuatro pies, y historia, y hacer comenzar ambos por él.
#3
logra una superficie de dieciséis, mientras se le había pedido una de Pero Sócrates también recuerda cuando dice que no sabe. Y es cierto

*
ocho, el doble de cuatro, entonces vuelve atrás y elige un lado de tres que no sabe. Duda y busca. Y cuestiona. Y sobre todo separa en
*4 -96-16 pies para un cuadrado de nueve. Estos tiros demasiado largos se elementos y en trozos las grandes frases rapsódicas y las cuartas de
explican nuevamente por el problema del gnomon. Esta palabra significa enciclopedia. Soldado, peatón, quiere ir paso a paso. Primero esto, luego
escuadra, pero también, repitámoslo, la tabla pitagórica que exhibe los aquello. Pongamos primero esto fuera de toda controversia antes de
cuadrados perfectos, los números impares y la serie de los enteros: los pasar a lo que será examinado de la misma manera. Cortemos en dos,
primeros en el diagonal, los últimos en los lados. Los impares forman el procedamos por dicotomías. Sócrates sólo sabe estos procedimientos,
gnomon, sobe la escuadra que queda. método o vía prudente y circunspecto. Pero, una vez más, tomemos en
Luego, el joven ignorante salta de dos a cuatro y vuelve a bajar de serio la teoría divina que acaba de pedir prestada a Píndaro: ¿Y si
cuatro a tres: sigue, pues, los lados del cuadrado en números enteros en también él recordara un antiguo saber? Sócrates se acuerda de procedi-
el sentido del álgebra geométrica de los antiguos pitagóricos. Dicho de mientos de la teoría algorítmica paso a paso, y la representa por medio Algoritmo: contrariamente a
otra manera, el gnomon lo precede una vez más. de su personaje y su estado de hombre que habla y que no escribe. lo que parece, la palabra no
Desde la noche de los tiempos en la Media Luna fértil, la división por procede del griego sino del
árabe y significa conjunto
dos, privilegiada, permite calcular mentalmente con más facilidad. E l
finito de operaciones
Reminiscencias joven esclavo y Sócrates caminan juntos y van, acompañados, hacia un elementales que configuran
mundo desaparecido del que son prosopopeyas; el viejo maestro conver- un esquema de cálculo o la
sador interroga al ignorante que no sabe leer ni escribir, según los resolución de un problema.
Él recuerda. Recuerda primero tentativas de definición en el diálogo:
antiguos y exactos procedimientos que éste no ignora, sin quitar los ojos
debió de haberlas escuchado, oculto en algún rincón.' Recordemos, en
jamás del eslabón anterior cuando pasa al eslabón siguiente, y vuelve en
efecto, que el ejercicio paralelo a la definición de la virtud consistió en la
seguida hacia atrás si por casualidad se salta uno... regresando, así, a la
definición de la figura y en ponerse de acuerdo en rechazar ante todo los
casilla tres después del brusco paso de la dos a la cuatro.
dos primeros resultados: la figura no es ni la forma ni el color; sino que
se convino en decir que es el límite donde termina un sólido. L a línea En el juego no participan sólo dos, sino tres: no Sócrates, Menón y el
forma el borde de la figura como ésta forma el de un cuerpo. Por lo esclavo, puesto que los dos últimos se sustituyen el uno al otro, sino
tanto, el esclavo se equivoca porque sigue el borde, el del cuadrado Platón, Sócrates y el ignorante. La «paideia», educación e historia, pasa
dibujado por Sócrates y el del esquema numeral. Pero de la línea al área por tres estadios: el filósofo-rey, el soldado de infantería y el sirviente o
como del área al volumen, es decir, del límite a la variedad que lo campesino, según la antigua división. Platón piensa dentro del universo
engloba o define, la conclusión no es válida. E l esclavo se equivoca de la geometría, espacio puro, métrica rigurosa, irracionalidad domada:
porque recuerda la definición por el borde. Memoria inmediata. he aquí la diagonal, el «alogos» aliado al «logos» y mezclado con él, he
Recuerda, en segundo lugar, el estado en que se encontraba la aquí al Tejedor Real cuyo retrato cierra el Político; el esclavo, por lo que
geometría griega antes del descubrimiento de la diagonal, un mundo a él se refiere, cuenta mentalmente los números enteros en el algoritmo
olvidado. E l álgebra geométrica, los viejos pitagóricos, el reino de los tradicional, logística despreciable de mercaderes y productores, mientras
números enteros. E l mundo matemático de Platón, Teodoro, Teétetos, que Sócrates, razonando siempre según el estadio antiguo, sin escribir,
Eudoxo, está totalmente alejado de aquél. En aquellos tiempos se descubre el nuevo mundo del cuadrado que lleva la diagonal como
confiaba en el gnomon, cargado de conocimiento. L a nueva escuela ha insignia. Él establece el lazo entre los dos reinos; como un mensajero.
perdido este conocimiento, y éste se ha vuelto despreciable y, después de Platón asedia nuestros pensamientos, de los que no podemos desem-
todo, bueno para los esclavos. Y el joven lo sabe, lo dice, lo representa. barazarnos, o más bien, vivimos con los pensamientos que él concibió,
Conoce el cuadro del gnomon. ¿Verdaderamente? Quienes oímos y mientras que el pequeño esclavo no ha abandonado a los antiguos
leemos el diálogo, damos fe, a dos mil años de distancia, de que sabe su pitagóricos ligados aún a las tablas babilónicas; Sócrates no sabe nada,
tabla de multiplicar, ya que, sin vacilar, responde cuatro a la pregunta como el niño, y no escribe, como el esclavo; ellos dos conservan la moda
GNOMON: LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA 102 103 G N O M O N : LOS COMIENZOS D E LA GEOMETRIA E N GRECIA

antigua, de la que Platón y nosotros nos acordamos gracias a ellos, comprendemos nada antes de recordar el origen del torpedo: este pez se
momento arcaico sumergido en los métodos orales y los procedimientos llama así porque nos hunde no en el estupor sino en la torpeza. A l
paso a paso, pero acceden, de repente, maravillados, cogidos de la mano, tocarlo, uno se- desvanece. Parece dormir. Pero nuevamente no com-
a un nuevo mundo abstracto. prendemos nada si más allá del origen latino no recordamos que el
El pensamiento algorítmico se sepulta en el olvido y no constituye torpedo, en griego, lleva el nombre de vápKT] (narké), que lo emparenta
ya, con sus salmodias, más que la prehistoria de la ciencia. E l joven con la narcosis y los narcóticos. Es una extraña farmacia. E l choque que
esclavo se acuerda del gnomon y de sus leyes tabulares porque funciona provoca el contacto con el animal nos parece hoy electroquímico.
como una memoria, como la tabla de multiplicar. E l pensamiento Aclaramos esta experiencia por medio de varias ciencias, electrostática,
algorítmico, artificiable, se reduce, sin duda, a tales memorias. N o bioquímica, neurología, todo un refinado espectro desplegado. Ahora
digamos inteligencia artificial, sino mejor: memoria artificial. Antaño, bien, nuestra farmacia de narcóticos nos conduce nuevamente al torpedo
recordémoslo, el saber se reducía quizá al recuerdo. Pero la nueva como si la lengua, por su historia, hubiera seguido el mismo camino que
geometría revela sus lagunas: no se encuentra ningún número sobre el la ciencia misma que, desde hace al menos dos siglos, acumula experien-
gnomon entre 3 y 4 para los lados ni entre 4, 9 y 16 para la longitud de cia en torno a este sorprendente pez. Como si hubiera dos historias de
la diagonal. L a geometría completa sus fallos, anula un saber ligado al las ciencias, paralelas: la que da cuenta de las manipulaciones de la
recuerdo. Inventa otro mundo que pulula entre los números y del que se fisiología y la que recuerda el torpedo latino y la narcosis griega, el
pierde rápido la cuenta. F i n temporal de la lucha que opone abstracción sueño narcótico y la extraña torpeza en los que nos hunde la descarga.
y memoria, consideradas ambas como economías del pensamiento: aquí, Comprendemos gracias a nuestra ciencia algo que roza la electricidad,
donde la segunda huye, gana la primera. Pero si aquélla es aplastada en que Platón conoce poco, pero Platón nombra a un animal de manera
la batalla griega continúa la guerra, sin embargo, junto a los árabes en que comprendamos algo que roza nuestra farmacia, pero también la
la Edad Media, con los máximos matemáticos clásicos, como Pascal y suya. E l torpedo adormece como un narcótico. Narciso finalmente se
Leibniz, arquitectos de algoritmos más que de geometrías, y finalmente fascina hasta adormecerse en el total encierro en sí mismo, ante su
en la era contemporánea: acabamos de aprender a economizar el pensa- imagen que las aguas quietas de una fuente le devuelven. Narciso-
miento, por lo tanto a ganar, en los dos marcos: en aquel en el que aún narcosis lleva el nombre del pez, o lleva en él este animal, y se aniquila a
brilla la luz del sol platónico, la matemática pura, pero también en aquel sí mismo como un pharmakon totalmente solitario sin sociedad ni
en el que el recuerdo sojuzgó la propia velocidad de esta luz. Esclavos entorno. L a narcosis mantiene con el individuo la misma relación que la
objetivos trabajan en el seno de los ordenadores: todo el antiguo diálogo arcaica víctima que los griegos llamaban farmacéutico con el colectivo.
sigue procedimientos fáciles de inscribir en los sistemas lógicos. En el juego del autoconocimiento, ¿los yo van a matar al Yo como la
turba desatada lleva a la muerte al pharmakon! ¡Conócete a ti mismo!
¡Aniquílate, sujeto narcisista del pensamiento! Filosofía del sujeto, esta
droga de suicidas...
Medida y posición
Nuestro saber desarrollado en una serie, electricidad, química, farma-
cia, neurología, psicopatología, se cierra, cuando remontamos su histo-
La marcha de la discusión viró pronto de la aritmética a la geome-
ria, como se cierra un abanico, y nuestra lengua única, transmitida, nos
tría: si prefieres no hacer cálculos, ¡entonces muestra! Sócrates, evidente-
une al pasado como una línea negra. Los sabios contemporáneos se
mente, hace trampas. H a preguntado la longitud del lado. E l esclavo,
muestran orgullosos, de buen grado y con toda justicia, de haber
leal, responde cuatro o tres pies. Se requiere de él una medida, él da una
descubierto el origen bioquímico de la conmoción eléctrica. Muy cierto.
cantidad. Pero cuando aparece la diagonal como lado del cuadrado
Pero la lengua lo sabía ya, desde hace mucho tiempo. A veces, la historia
duplicado, no se habla más que de calidad: ¿sobré qué línea se construye
de la lengua no requiere más que una cierta memoria. L a memoria
el cuadrado de superficie doble? Sobre ésta. Interrogativos y demostrati-
artificial de la lengua.
vos abandonan a partir de este momento la cuantificación para calificar
lo que se muestra. Nadie pregunta al que pregunta: ¿qué longitud?
Sócrates pregunta, ignorándolo, acerca de un contenido a propósito del
cual, a su vez, nadie lo acosa. Encontró el lado, pero no lo ha medido. Par e impar: la demostración apagógica, por el absurdo
Hace trampas: sabe que no encontrará la longitud exacta. Los dos
errores por exceso habían tenido lugar al medir el lado del cuadrado por Sea un cuadrado de lado 1 y b su diagonal. Por el teorema de
medio de números enteros: el esclavo cuenta cuatro y obtiene dieciséis, 2 z 2
Pitágoras, sabemos que b = l + l = 2, de donde b = y/l. Como
vuelve a tres y obtiene nueve. Primer ensayo con el par y segundo con el 2 2
l = l y 2 = 4, b vale entre 1 y 2. Escribamos este valor m/n suponiendo 1
impar, dos tiros demasiado largos. E l número buscado no será, pues, ni
par ni impar. esta «fracción», reducida a su más simple expresión. Luego, la y/l =
2 2 2
m/n de donde deducimos que m = 2 n . Entonces m es par, luego m
también. Primera consecuencia: n es impar.
z
Ahora bien, un cuadrado par es divisible por 4, es el caso de m ,
Torpeza y narcosis 2 2
luego 2 n también es divisible por cuatro. Entonces, n es par y: n es
par. _
Callejón sin salida, confusión, el diálogo se interrumpe y Sócrates, en
un intermedio, recuerda a Menón su comparación del torpedo. L a Por consiguiente, n es par e impar, cosa imposible, la y/2 no puede
-metáfora expresa la contradicción y la turbación en la que en este punto pues expresarse en la forma m/n. Esta demostración por el absurdo se
se encuentra el interlocutor del filósofo. Pero nosotros mismos no llamó desde la Antigüedad demostración apagógica.
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Hace fracasar la aritmética pitagórica primitiva que sólo admitía los del alba griega. Es necesario comprender ahora la emergencia de estas
enteros o como máximo los racionales. De pronto el espacio muestra idealidades.
longitudes que el cálculo ya no comprende. Si no puedes calcular, Esta puede ir sin embargo más lejos que la aritmética, formalmente
entonces muestra: estas palabras de Sócrates, más hábil o profundo de lo hablando, pues sus procedimientos paso a paso dan, con constancia,
que parece, señalan exactamente la bifurcación. L a demostración apagó- pruebas de la seguridad deseada y controlada de su sistema. N o va a
gica muestra que los números hacen imposible lo que el espacio, a todas cualquier sitio y no pasa por no importa qué etapas. Podemos, pues,
luces, hace posible. imaginar un método, en el sentido etimológico de camino trazado, que
La demostración de Sócrates, en el Menón, dice que el espacio hace extienda su desarrollo a reglas más complejas o más generales que
posible lo que los números hacen imposible. permitirían avanzar, hecho ya previsto en un programa dado de antema-
Y ambas pasan por lo par y lo impar. no, que también indicaría lo que se encontraría, con exclusión de
El diálogo recuerda la demostración apagógica y la supera, si así cualquier otra alternativa. E l pensamiento algorítmico presentaría en-
puede decirse, en otro sentido. Y el torpedo fulmina por la contradicción tonces una primera muestra inocente de aquello en lo que se convertiría
o el absurdo. Apagógico significa llevado fuera del recto camino, desvia- como consecuencia de una demostración rigurosa. Del proceso paso a
do o seducido. He hablado de bifurcación. Seducido: fascinado por la paso a la prohibición de realizar ningún paso no previsto con anteriori-
torpeza. Ahora bien, el gnomon está dibujado por números enteros, dad, la distancia no parece infranqueable. Dicho de otra forma, la teoría
impares y pares: el joven esclavo los siguió. ¡Muestra, ahora, no cuentes y la práctica de la demostración suponen un algoritmo. Este prepara a
más, muestra la diagonal! Hela aquí: pasa por 1, 4, 9, 16..., por números aquélla en la historia.
que de aquí en adelante llamamos cuadrados perfectos. ¡Vamos, muestra
la diagonal lado de un cuadradp dé un área de ocho pies! Falta. N o Una vez más imagino que la escuela eleata debió de contribuir de Zenón de Elea
mostrable, indemostrable. manera decisiva a anular la distancia que parece separar la receta del
El gnomon sólo conoce los cpadrados perfectos. Ciencia perfecta del rigor y del espacio usual de la extensión ideal en la que nuevos objetos
logos, que ignora los irracionalefe; ciencia arcaica y muy imperfecta del manifiestan su aparición.
logos perfecto: la matemática en|su autenticidad demostrativa nace por Las paradojas de Zenón hacen olvidar su escenificación en beneficio
consiguiente fuera del logos, cuando se aparta dé él y puede medir de su manifestación. ¿Y si infinitamente nos condujeran de la una a la
rigurosamente esta desviación. L a ciencia comienza fuera del lenguaje. otra? L a flecha que vuela del arco al blanco, o Aquiles, cuya carrera se
El gnomon no conoce pues nada en absoluto. Se pueden medir o consagra a atrapar la tortuga, como lo hace la liebre en la fábula de
inventar conocimientos desconocidos de esta memoria que lleva el Esopo, ambos sin esperanza de éxito, toman cada uno una vía, o dicho
nombre de algo que conoce. Este es el flechazo que sale del torpedo. de otra forma, un método. Observemos con qué precisión se ordenan
Que fuera del gnomon, existan conocimientos autoriza a buscar lo que todos los elementos de un algoritmo: camino o método para lograr un
no se conoce —lo que el conocimiento mismo no conoce. objetivo, finalidad práctica y simple de un dispositivo, medida exacta del
Torpedeo del gnomon, torpedeo de las viejas prácticas, de su memo- segmento recorrido, descomposición del proceso en elementos, procedi-
ria, de la cuenta por el espacio, del logos por el alogos, de lo decible por miento paso a paso, y, es oportuno decirlo, repetición que en la figura y
lo indecible, del lenguaje por la ciencia, torpedeo del artificio, de la en la forma retoma el mismo gesto a realizar después del mismo gesto
memoria del lenguaje, del pensamiento algorítmico. realizado, derivación muy probable a partir de una fábula. Notemos
Antes juez, contraste, piedra de toque, el gnomon ya no decide ni también otra imitación de la antiferesis, de la sustracción algorítmica
conoce; ignorante como un niño esclavo, dos veces tonto. ¡Liberación! alternativa, proveniente de la tradición, y que aquí resta la mitad del
Existen conocimientos fuera de la memoria. todo, luego la mitad del resto, y así sucesivamente, como si Aquiles o la
N o existe demostración antes de los griegos, antes de la demostra- flecha operaran la sustracción al moverse. Observemos finalmente, en el
ción apagógica, antes de la geometría, antes de lo irracional. Cierta- otro sentido del tiempo, cuan poco innovará con respecto a sus procedi-
mente. N o hay otra cosa que contar. ¡Si prefieres no hacer cálculos, mientos el algoritmo infinitesimal aún por nacer, en Abdera un siglo
entonces muestra! Es una frase original. ¡Muestra, así demostrarás! después, o en la edad clásica pasados dos milenios. Toda la escenifica-
Inventar la geometría y la demostración consiste en llenar las lagunas ción, pues, la forma del comienzo, revelan un pensamiento algorítmico.
del gnomon, las del conocimiento, de la inteligencia artificial, del pensa- Aquiles corre o camina, la flecha vuela, toda esta receta fracasa. N i el
miento algorítmico. Este no demuestra. Sólo sabe contar. campeón corredor ni la punta sagital llegan a su objetivo. Por primera
vez, un procedimiento seguro de su resultado, una buena receta de
medida, se detienen en virtud misma de su perfecto funcionamiento y en
Surgimiento de las Tan fiel y refinada como se presenta la reconstrucción por algorit- un ejemplo luminoso y excelente. L a repetición sólo engendra repetición,
figuras ideales mos de la matemática griega en sus comienzos, le resta aún distinguirse el paso a paso se reitera sin detención posible. Podremos reír del héroe
de esta empresa por la geometría de las líneas y los sólidos, el espacio del coraje, imagen irrisoria del animal cobarde, la velocidad no le sirve
abstracto o los objetos ideales, una especie de otro mundo infinitamente ya de nada. De manera canónica, Zenón da muerte a la metrología
lejano. tradicional: el algoritmo milenario de la Media Luna fértil se extingue en
El pensamiento o la práctica algorítmica da cuenta de la teoría de Elea.
los números, de la medida, de pensamientos variables y profundos El recorrido de la flecha de Aquiles no tiende ya al objetivo prescrito,
acerca de los racionales y los irracionales provinientes de la duplicación sino que se desvía, atraída de pronto por una finalidad totalmente
del cuadrado o del cubo, pero supone, allí, cubo o cuadrado, lados sin nueva. Corriendo, volando, los dos vectores se hunden en la marisma
espesor y sólidos rigurosos, transparentes y perfectos, inexistentes antes angosta pero abisal del segmento, ligados al pegadizo algoritmo, pero
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ambos tienden a un punto único en el límite de todos los puntos que nos faltan, un joven esclavo, renaciendo de su ignorancia, calcula,
recorridos o posibles, filtrado por todas las estaciones pasadas. Esto cuenta, dobla una longitud y luego le sustrae una parte, incapaz de
significa que se eliminan o sustraen los lugares por donde se pasa o se llegar él solo a l a diagonal que se puede y no puede trazar, allí presente
puede pasar, se descalifica aquellos a donde se llega o se puede llegar, se pero irracional. E l esclavo piensa algorítmicamente, el maestro no olvida
desacreditan todos en los que se permanece o habita, en beneficio del la geometría.
único punto al que se va sin poder alcanzarlo. Y a se oyen los acentos La definición de lo abstracto geométrico, modelo de lo abstracto
platónicos. E l procedimiento, simple a fin de cuentas, discriminando teórico requerido por Platón para pensar o existir o percibir, emerge de
este punto de todos los demás, divide el segmento por una sola dicoto- Un método, o vía, infinito en el cual Aquiles y la flecha nos preceden y
mía, en suma: todos los puntos y uno solo. Por un lado, se puede ver y nos guían, dejando los algoritmos definitivamente atrás, empantanados.
tocar, pisar con los pies lugares concretos, actual o virtualmente, perma-
necer, acceder a ellos, partir, el mundo o el camino de esos lugares
concretos quedan abiertos a la carrera o al vuelo; por el otro lado, Generalización
emerge un punto inalcanzable, más allá del cual no se puede ir, inaccesi-
ble, que Aquiles no verá jamás, que la punta de la flecha no atravesará, E l razonamiento de Zenóñ se repite: antes de llegar a la meta, debe
que nadie habitará. Emerge en el mar inmenso de los demás puntos. E l pasar por la mitad del segmento, pero antes franquear el cuarto y
mundo, tan mensurable como se quiera, por aproximación y hasta con todavía antes pasar por su octavo, y así indefinidamente, de manera que
exactitud, linda con otro mundo infinitamente lejano, sin dimensión, ya Aquiles no puede comenzar. E l punto inicial asume, pues, el mismo
que la métrica se agota sin alcanzarlo: hueco ausente en el dibujo. rango que'el terminal. L a paradoja, por los mismos procedimientos paso
Tracemos pues sobre la arena la trayectoria del héroe o el vuelo del a paso, llega al punto medio por no importa qué puntos: entonces todo
vector, no marcaremosr sobre su órbita el lugar hacia el cual todos se segmento es ideal.
apresuran: nadie puede escribirlo ni dibujarlo. Si lo picamos sobre la Hay que llamar paradoja al conjunto de estas demostraciones por-
hoja o a la arena, Aquiles o la flecha pasarán por él, no puede ser el que que los elementos que se desprenden de ellas se alejan mucho de la
buscamos. Sostenemos en la mano la pluma, dicho de otra forma el opinión común.
dardo mismo, el trazo que vuela con el que escribimos en la página, y no
puede inscribir el punto tras el que siempre corre. L a ciencia nacía fuera
del lenguaje, nace fuera de la escritura. Es el primer lugar inteligible, Dado un cuadrado de lado 1 y su_ diagonal y/2.
atópico, al cabo de este corto camino igual al camino más largo posible. Si restamos uno.del otro, queda: y/2 — 1. _
La abstracción geométrica se convierte en el límite de la suma infinita de Y si resolvemos a efectuar la sustracción, queda: 1 — (y/2 — 1).
las sustracciones algorítmicas. y/2
Ahora bien, la relación de la diagonal al lado ——
Vemos una persona aquí, de tal aspecto o tal edad, vivo e individua-
do, con cien signos característicos; para pensarlo, dice Platón, hay que 1 - U/2 - 1)
es igual a la relación entre los dos restos —'—=
concebir en otro mundo completamente separado de éste, una idea de y/2-1
hombre o el hombre ideal. Aquél participa de éste. ¿Cómo concebir a Lo que se verifica multiplicando los medios y los extremos.
ambos, al teórico y al concreto juntos, responde Aristóteles, sin formar Luego, todo se repite infinitamente.
la idea abstracta de un tercero, de la que participarán los dos? Y cómo, Busquemos el_valor de y/2 comparado a la unidad.
una vez más, concebir a los tres, sin un cuarto que... este argumento al J2 = 1 + (y/2 - 1),
infinito, llamado del tercer hombre, lejos de criticar o destruir el lugar
El trazado de las diagonales
del pentágono vuelve a abstracto inteligible de las ideas o las formas, contribuye a describirlo y V5- • +
formar un pentágono cuyas fundarlo, igual que la escenificación de Zenón conduce infinitamente de y/2+l
diagonales hacen surgir, al Basta reemplazar y/2 por su propio valor:
la representación concreta o de la receta métrica a la vecindad, al límite , - 1 1
infinito, otro pentágono.
de la idealidad no representable y que no puede ni dibujarse ni escribir- ^2 = 1+ 1 =1 + 1
se, sustraída a toda aprehensión hasta el agotamiento: puntos visitados +1 2+ ^ -
o visitables en el objetivo invisible e inaccesible. Lo abstracto yace en el y/2+1 y/2+1
fondo de este abismo, infinitamente lejano, pero infinitamente próximo. r 1 1
Allí está, lleno de vida, el joven esclavo ignorante que, bajo el y/2=l + 1 = 1+ 1
torpedo de Sócrates, demuestra la duplicación del cuadrado construyen- 2+ ; 2+- —
do la diagonal irracional. Platón pretende que recuerda un mundo 1+—= +1 2+-
y/2+1 y/2+1
olvidado ya que sabe sin haber aprendido. Sin que Aristóteles inter-
venga, pondremos en escena al otro esclavo del otro mundo calculando y así sucesivamente:
el área de otro cuadrado, escena que a su vez reproduce abismalmente,
en el cuadrado retomado, una implicación infinita de diagonales, de V2=l+2+-
lados o de Sócrates venenosos. Acabamos de recordar, al inventarlo, el 1
2+-
conjunto de las cuestiones y problemas, matemáticos y filosóficos, que 1
entran en la clase del tercer hombre. Interminablemente, sobre una 2 +
iI
figura que se pliega o despliega sin cesar, de mundos en mundos, en
¿Teodoro? ¿Teétetos?
fuga, remontando la corriente, y de olvidos recomenzados en recuerdos
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Luca Signorelli. Empédocles. Pero tanto como estos elementos de lengua escrita, quiere significar
El cuerpo del filósofo parece
los del mundo, agua, tierra, a la manera de Empédocles que usa el
emerger de los cuatro
Elementos, sus raíces. término rizoma: raíz, origen radical de las cosas; elementos del Universo,
( Fresco de la capilla de la astros, planetas; de la gramática, sustantivos, verbos; de la lógica, de la
Virgen de San Brizio; retórica, de la geometría...
Duomo, Orvieto.)
En esta lista o en este cuadro, no parece que ninguna disciplina haya
buscado la supremacía: ni la lengua ni las ciencias prevalecen sobre las
cosas, los objetos mismos no preceden a sus propios signos. El cielo
nocturno despliega un conjunto de puntos; los átomos, elementos
puntuales de las cosas, son presentados a menudo como letras o como
cifras, inanalizables y para combinar. Además, tanto Proclo como
Aristóteles hablan de los elementos de la geometría como constituyentes
de la materia, como comienzan por ellos quienes la enseñan o aprenden:
fundamentos o rudimentos, según. No parece que los antiguos hayan
buscado o pensado elementos absolutamente primeros o últimos: los
1
hay en todas partes, en tablas locales.
El verbo correspondiente CTTSÍXG) (steichó) designa el acto de avan-
zar en fila, como la línea de la batalla de un ejército, de manera que el
nombre corresponde a línea, columna o fila. De esta familia, el francés
sólo ha retenido algunos nombres técnicos: el dístico, grupo doble de
versos alineados uno sobre otro o bien un hexámetro y un pentámetro;
la stichomythie, diálogo de la tragedia en el que los interlocutores se
responden verso por verso y como pie por pie. L a prosodia, que utiliza Prosodia: conjunto de reglas
estos términos/ cuenta por sílabas cortas o largas, dáctilos, troqueos, relativas a la cantidad de
anapestos, con puntos y rayas, como el alfabeto Morse. Átomo, elemen- vocales que rigen la
composición de los versos,
to: punto, raya. Nuevamente: ¿qué es un elemento? Esta marca, esta sobre todo en la lírica
huella, el guión, la raya, en general la nota, en el sentido que Leibniz griega y latina.
daba a estas palabras. Y en plural: un conjunto de estas notas. Conjunto
generalmente agrupado en una tabla o en un cuadro de puntos y de
rayas, en líneas y en columnas, bien ordenados. Que yo sepa, los
elementos de la geometría consisten también en puntos y rayas que
debemos aprender cómo trazar.
Hoy como ayer, vemos en todas partes, reunidos en tablas semejan-
tes: las letras de los alfabetos, las cifras en todas sus bases, los axiomas,
los cuerpos simples, los planetas, las manchas del cielo, las fuerzas y
corpúsculos, las funciones de verdad, los aminoácidos... Nuestra memo-
ria los conserva con tanta facilidad que constituyen, por sí mismos,
memorias: objetivas, artificiales, formales. Exactamente en el mismo
sentido que las viejas tablas de laTey. ¿Qué designa, en conjunto, el
término elementos? Una tabla, abierta a todas las tablas imaginables; la
memoria, en general: aquello a lo cual se refiere constantemente un
saber. Así, los Elementos de Euclides construyen un sistema en el sentido
lógico ordinario, deducido y fundado, pero también constituyen una
memoria en el triple sentido de la historia —de allí los comentarios—
del autómata y de los algoritmos.
Ahora, un sentido único se destaca, netamente, de este área de
sentido tan coherente: atoixsTov (stoichéion) significa la aguja que
marca la sombra en el cuadrante solar; el gnomon, quizá, pero sobre
todo la huella local que marca la hora. Esta hora, que la etimología
Elemento" E l término Elementos, que traduce en latín y en nuestras lenguas popular asocia al horizonte, entendido como límite, marca o raya de un
modernas el título utilizado por Euclides y sin duda antes que él por borde extremo, se ve aquí en la frontera de lo oscuro y de lo claro.
Hipócrates de Quíos, tiene origen en las letras L , M , N , de la misma Maravilla de profundidad, el tiempo se define como el borde común de
manera que el alfabeto recita, deletrea las primeras letras griegas: alfa, la sombra y de la luz. Es el bisel, la línea de bronce o de oro que guarda
beta, y que el solfeo canta las notas: sol, fa; pues el título original el recuerdo de un instante fugitivo; es la serie de estas huellas estabiliza-
STOi^eTa (Stoicheia) significa justamente las letras entendidas como das, gama de elementos a lo largo de la línea dibujada, que deletrea uno
elementos de la sílaba o de la palabra. tras otro el día más largo y el día más corto, la noche mediana, los
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solsticios y los equinoccios, la inclinación de la eclíptica, el eje del paralelas, el ángulo recto. Por este último, la escuadra desaparece, ya
mundo y la latitud del lugar... gama o tabla de elementos para el plano que basta inscribir, por medio de los dos útiles clásicos, un triángulo
del Universo: una vez más una memoria artificial esculpida sobre el rectángulo en un- semicírculo. Antiguamente llamada gnomon, la escua-
cuadrante, elementos de cosmología dispuestos en torno al gnomon y dra se disocia, pues, en dos componentes, capaces de trazar líneas o
marcados por él. En las líneas de la tabla, dispersas u ordenadas, a elementos: la regla y el compás, que llevan en ellos y conservan invaria-
menudo creemos leer quién las ha tirado o trazado. Como si, en este blemente en una forma de madera, bronce o mármol, la posibilidad, la
nuevo cuadrante, se descubrieran una luz, una sombra, una flecha. capacidad de trazar las rayas, huellas, marcas, puntos, líneas cortas o
curvas, elementos reales e intelectuales de la geometría.
Definiciones y Postulados conforman la tabla o el cuadro de los
Estática elementos o líneas, en el sentido formal, del lenguaje, puro o abstracto
de estos términos, sentido en el que se entienden desde entonces. Pero el
¿Sobre algún libro se ha escrito más, en el transcurso de los siglos, compás y la regla (o su suma, el gnomon) nos hacen ver esta tabla
que sobre los de Euclides, y sobre todo sobre el comienzo, Definiciones, concreta. Y a que permiten construirlas, tirarlas o trazarlas, contienen o
Postulados y Axiomas, elementos de los Elementos"! Casi tanto como implican en cierta forma una infinidad de rectas, círculos, puntos,
sobre la Biblia y a veces en términos semejantes: de historia y de lógica. ángulos rectos, paralelas y figuras posibles: constituyen verdaderamente
Y así como ocurre que un comentario de la Biblia se convierte a su vez la memoria en la que están inmersas o de la que podemos extraerlas a
en una Biblia, ocurrió también que un comentario de los Elementos de voluntad, abstraerías. Abstraer: sacar una línea de la tabla mencionada.
geometría se convirtió en una geometría. O en una lógica. L a línea abstracta, sin más dimensión que la suya propia, se extrae de la
Una descripción del mismo orden que la anterior, que analizaba el regla de madera o de mármol, se saca de ella, en todos los sentidos:
sentido de las palabras utilizadas, me llevó en algún momento a decir ¿cómo decir de otra forma que este elemento estaba comprendido en
que bajo el enunciado de las idealidades puras y formales, registradas ella? ¿Por qué despliega sus fastos la teoría de la abstracción en este
bajo la rúbrica de Definiciones, yacía un sustrato estático. Los términos espacio imaginario, separando los sentidos, groseros, del entendimiento
griegos que traducimos por plano y trapecio significan primero o tabla o puro? ¿Qué vienen a hacer aquí sensaciones y facultades del alma
lo que está al mismo nivel. De la misma manera, los verbos indican el cuando simplemente se trata de tirar líneas por medio de una regla o de
reposo o el equilibrio. Todo ocurre entonces como si la lista bien un canon, de una forma rígida, cuando podemos extraerlas sin cesar de
definida geométricamente construyera en secreto estabilidades cada vez esta memoria artificial como de un cuerno de la abundancia que jamás
más complejas a partir de las más simples, el trompo que gira sobre su se agota? Sí, el verbo abstraer tiene ese sentido verdaderamente elemen-
pie, al fin, a partir del punto más bajo, al principio. Los reposos se tal. Aún nos sorprendemos de la interpretación de estas cosas por las
alteran o se rompen por inclinaciones sucesivas para encontrar, paso a almas y los cuerpos. ¿Quién escribe, en efecto? E l gnomon, de pie como
paso, equilibrios cada vez más refinados. Como si los prolegómenos de una estatua. Dicho de otra forma: el elemento. ¿Qué escribe? Rayas,
una mecánica se ocultaran bajo las premisas de la geometría. Y este líneas, puntos o círculos, es decir, elementos. ¿Dónde se encuentran estos
espacio de estática que se une al vocablo griego de E7tio"Tf|UT| (episte- elementos? En Ta regla y el compás o en su resultante, la escuadra, es
me), que significa ciencia, conserva aún en él la huella de una invariabili- decir, el gnomon, dicho de otra forma, el elemento. E l elemento escribe
dad estable. elementos, abstrae elementos. Este es el comienzo. Tanto los sujetos
Persisto y afirmo este origen, tanto más cuanto, luego, los análisis de como los objetos de la disciplina habitan la inteligencia o la memoria
las Estatuas han remplazado y luego reforzado este fundamento positivo artificial de la que se abstraen.
por una base antropológica, que expresa contenidos próximos en otra
lengua diferente. L a episteme genera la estática en tanto provenía de las
estatuas. Aquí entretejo los dos libros anteriores y muestro que la
historia de las ciencias resulta habitualmente de la antropología de las Igualdad, comunidad
ciencias. Podía esperarse un tránsito tal. Las Estatuas surgen de la tierra,
¿Qué debemos pensar, ahora, para formar una comunidad? L a
lentamente, las Definiciones también, y, en suma, la geometría: final-
igualdad. Que nadie predomine sobre nadie y que los intercambios se
mente entendemos su nombre.
compensen unos a otros. Cuidado: «Olvidas que la igualdad geométrica
¿Quién traza la marca elemental, quién escribe la raya? E l sol sobre
reina, todopoderosa, entre los dioses como entre los hombres. Piensas
la tierra, cosa que escribe sobre una cosa; o bien el gnomon, de pie como
que hay que esforzarse en dominar a todos los demás: esto es porque
una estatua surgida de la tierra, en el cuadrante solar, artefacto que
desdeñas la geometría» trona Sócrates contra Gorgias, joven dinámico,
escribe sobre un artefacto. Los Elementos, por su título, parecen revelar
recién salido de las familias y de las Escuelas, lobo sediento de poder
un origen astronómico; las Definiciones, luego, por sus verbos y sus
sangriento, vanidoso, competitivo, y le muestra la sorprendente equiva-
sustantivos, permiten que se les adivine una raíz estática —diría mejor
lencia entre la geometría y la igualdad. N o hay ciencia sin signo igual.
un zócalo estatuario.
N o hay conocimiento sin esta invariante. Ahora bien, esta noción y esta
operación equivalen también y todavía al orden, a la justicia, a la
armonía, al vínculo social. L a igualdad condiciona la comunidad. Los
El gnomon o escuadra se descompone en regla y compás
que optan a favor de esta invariante votan por el orden social.
Aunque los antiguos no dicen nada al respecto, los Postulados El término Axiomas traduce pues lo peor posible el auténtico título
permiten trazar los Elementos de la geometría, literalmente sus líneas, de Euclides: Koivat éwoica (Nociones comunes), bajo el que se trata la
con regla y compás: la línea recta, finita o infinita, el círculo, las igualdad. Hay que creer ciegamente en un sujeto individual del pensa-
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miento para imaginar que se trata aquí de nociones que cada uno trae o ¿Las condiciones especiales de las ciencias —epistemológicas— Epistemología: teoría
detenta desde el nacimiento, genéticamente, de manera innata, por residen en las condiciones generales del conocimiento —gnoseológicas— particular del conocimiento
derecho o por milagro. N o hace falta una gran experiencia humana o científico.
y éstas mismas residen en las relaciones antropológicas, oscuras y Gnoseologia: teoría general
social para comprender, por el contrario, que la igualdad, en la compa- desconocidas hasta hoy, entre el colectivo y los objetos del mundo, la del conocimiento en general.
ración, la función o el intercambio, es la cosa del mundo menos compar- cultura y la naturaleza? Si es así, ¿cómo?
tida: en este sentido, la menos común. Si por ventura la encontráis, Nuestra tradición filosófica dictamina que el único sujeto individual
gritad al santo. E l hombre, ay, no puede pensar que es un hombre para o percibe o piensa, y constituye el objetivo. Por su lado, el colectivo sólo
el hombre y no sabe actuar según esta verdad. Quizás ni siquiera se se construye a sí mismo: nuestras relaciones no tienen como objeto más
deba hablar de hombre en general más que en esta frase. que nuestras propias relaciones. Vivimos tanto más lejos del mundo
Dicho esto, la igualdad se impone si se quiere fundar una comuni- cuanto más nos ocupamos los unos de los otros. Esta división que
dad. N o proviene de cada uno, sino de este proyecto. Común, a partir de otorga al solitario el rol heroico del encuentro con las cosas en el
ahora, no significa el denominador usual y corriente, sino que caracteri- silencio de la comunicación responde sin duda a la experiencia usual y
za lo público. E l conjunto de descripciones o de implicaciones de trágica de los hechos humanos masivos de la historia, pero no responde
igualdad, sus atributos, operaciones o propiedades, constituyen nociones en modo alguno a la novedad real del ejercicio científico con relación a
indispensables al establecimiento de dicha comunidad. De allí el título esos hechos. E l control y el consenso de la comunidad que define este
de Nociones comunes. Para comprender esta koiné, hay que dar vacacio- ejercicio constituyen el sujeto de la ciencia. Ésta piensa colectivamente.
nes al sujeto individual del pensamiento para pensar un sujeto colectivo. E l sujeto de este pensamiento sólo se hace individual en rarísimos
Que, en particular, constituye y funda la comunidad científica, la que momentos de crisis: cuando el grupo amenazado recoge al excluido
desarrolla la ciencia normal o elemental deduciendo y demostrando a fingiendo creer que lo ha enviado para esclarecerlo mientras en realidad
partir de sus principios, y se desarrolla por esta vía. lo había expulsado.
Se puede tener por una curiosidad histórica el hecho paradójico de
que en las fechas exactas en las que la ciencia comienza a constituirse en
Primeros principios grupo, si no aún en profesión, abocado a las cosas mismas, a la naturale-
za, a la física, aparece una filosofía del sujeto individual cognosciente,
En suma, los principios de Euclides implican su propia antropología. como si ésta subrayara la excepción ignorando soberanamente lo que se
;

E l propio título recuerda el gnomon, así como las líneas que trazan el convertía en ley común o en el reglamento de la comunidad. Sin
sol y el eje sobre la tierra primera que la geometría evoca; de esta tierra embargo, únicamente el tribunal de la asamblea científica, únicamente la
se levantan, por sucesivas inclinaciones, los equilibrios o reposos de una Iglesia de los expertos, controlándose los unos a los otros, deciden si la
estática fina descrita en las Definiciones, estatuas surgidas del suelo, de Tierra gira, y no el héroe aislado. Pues si solo este sujeto lo pensara, la
pie como el eje: comienza la episteme; los Postulados describen para qué Tierra no giraría o no habría ciencia. Todo ocurre como si el caso
sirve el gnomon, escuadra desaparecida en beneficio de la regla y el Galileo hubiera llevado al contrasentido a los filosóficos del conocimien-
compás, y cómo funciona; designan así quién traza las rayas o líneas o to, como si un mito fundador de la historia o de la hagiografía de las
mejor en qué objetos se implican estas líneas o trazos y de dónde se ciencias los hubiera llevado a olvidar que la ciencia piensa como una
extraen o se abstraen: objetos artificiales para la memoria de los elemen- asamblea, como un tribunal y que una Iglesia funciona como ellos, de
tos y de su inteligencia; el mismo lenguaje nos lleva a llamar abstractas a manera que de hecho la historia de las ciencias evoluciona tanto en lo
las líneas tiradas o construidas a partir de estos artefactos como si se particular como en las leyes de conjunto, como una réplica de la historia
extrajeran de ellos; finalmente, las Nociones comunes describen las de las religiones. Éstas avanzan por los herejes, aquéllas por los invento-
condiciones en el pensamiento del establecimiento de una comunidad, res, expulsados bastante regularmente. Nada hay de paradójico en esta
este todo del que cada uno, más pequeño que ella, sólo constituye una comparación: la religión proporciona el primer ejemplo de un sujeto
parte. En suma, está lo objetivo y lo colectivo, en ausencia de todo colectivo que piensa un objeto que trasciende las relaciones de la
sujeto en el sentido moderno. comunidad.
Lo trascendental está presente en los comienzos de Euclides, que nos En la ciencia, en efecto, el grupo igualitario de expertos que se
devuelven a los comienzos de la geometría o que los expresan y reto- reconocen unos a otros constituye el sujeto del conocimiento, como si
man, está lo condicional, allí, lo fundamental, exactamente lo elemental. este conocimiento tuviera por condición operativa el reconocimiento
Pero no residen ni en lo subjetivo, ni en los a priori, ni en lo formal o recíproco de los individuos así igualados; la ciencia piensa como tal y
lo puro, ni en los sentidos de Descartes y de Kant. Residen en el mundo, ofrece, por otra parte, garantías de que piensa los objetos del mundo
sol, Tierra, en lo artificial, eje, tabla, compás, regla, estatua, finalmente, trascendiendo sus relaciones. Ésa es la excepción que, seguramente, no
en la comunidad, en la intersubjetividad mal llamada, luego mal conce- concierne al individuo sino al colectivo. Pues el colectivo en general se
bida, a partir del sujeto individual. Si lo trascendental no añade más que conduce como si sus relaciones le bastaran, como si no hubiera mundo.
una abstracción vacía y estéril a las idealidades constructivas de la N o existe ningún objeto exterior a sus contornos. E l conjunto de sus
geometría o bases subjetivas a sus fundamentos formales, nada lo relaciones constituye su definición y la redefinición de cada relación
diferencia de una fábula, de un cuento, de un ornamento cosmético. Sí, y constituye el alimento del que se nutre, su impulso y su relevo. E l
cuando existe, saber cuando las condiciones que produce, más que idealismo que asegura que el mundo equivale a nuestras representacio-
necesarias, se hacen suficientes, se encuentra con la antropología: la nes es apropiado para algunas enfermedades mentales graves y, sin
génesis de los Elementos toma entonces realmente su referencia en las excepción, para todas las sociedades, cuyas relaciones se proyectan sobre
cosas del mundo y en la cultura societaria. el medio. Los sociólogos tienen razón cuando pretenden que los grupos
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA 114 G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA
115
no conocen más que sus propias leyes: así hacen las hordas de animales ya que la tradición nos dice que no existe objeto de conocimiento más
y los animales políticos, pequeñas marionetas que sólo se agitan por los que para un sujeto individual, y que el colectivo no puede conocer
hilos que las unen entre sí. E l movimiento de una expresa o suma las objetivamente puesto que no tiene otro objeto que sus relaciones. Por
agitaciones de su entorno social bajo un cierto ángulo que la define. Esta cierto, la filosofía que permitía concebirlo, difícil, exigía pensar este lugar
caja de música no requiere ni resorte ni programa, ya que cada movi- trascendente donde coexisten Dios y los objetos del mundo, la experien-
miento, resultado de la suma, vuelve pronto a sumarse a los demás cia mística y la experimentación.
como causa de un nuevo movimiento. Nada está por encima de estos
N o se puede tener por una curiosidad histórica el hecho trágico y
hilos y el sociólogo siempre tiene razón en exigir la autonomía de su
fatal de que en las fechas en las que se anuncia la muerte de Dios, el
ciencia, ya que el conjunto se cierra sobre sí mismo y se autorreproduce.
mundo objetivo baje sus barreras, elimine sus obstáculos, alivie la vieja y
Esto produce en suma algunas fluctuaciones temporales a las que a
cruel necesidad, comience a perder sus batallas frente a nuestras técnicas
veces se les da el nombre de historia.
agresivas y triunfantes, y se retire, humillado, tras nuestras representa-
De pronto aparece, en dos milenios, en ese tiempo azaroso y monó-
ciones, en una palabra, entre en agonía. E l estruendo de la bomba grita
tono, un colegio paradójico que se da y piensa de algún objeto del
la muerte del mundo. Apenas medio siglo después de la muerte de Dios.
mundo que existiría independientemente de las redes, hilos y nudos que
Las dos trascendencias dejan el mismo lugar casi al mismo tiempo. Nos
sujetan a los hombres entre sí, como si este objeto los trascendiera. U n
vemos obligados así a escribir una filosofía de la agonía de la objetivi-
Trascendente: fuera del Dios trascendente acompaña, sin ocuparse de ellos, el caos, el mundo y
dad trascendental.
mundo y sin relación con él. ¡ átomos, en el texto de Lucrecio, cuando la física comienza. Nada de
o s

paradójico en esta doble afirmación: el Dios ausente, indiferente a las


relaciones entre los hombres, tiene la misma categoría que la nube de
átomos, en el sentido de que sus maniobras de solitario o de pluralidad Fundamentos
permanecen eternamente independientes de las que hace moverse a los
pueblos. E l objeto natural toma el lugar de Dios, incluso puede coexistir Las matemáticas fundan la física: aserción amplia y vaga, puesto que
con él en el mismo lugar, permaneciendo lo esencial de comprender bien fundan igualmente todas las ciencias. En este sentido trivial, se quiere
este lugar. Los sabios creen en la existencia del mundo exterior como el decir que la física sólo se convierte en una ciencia si es dicha en lengua
religioso cree en Dios: ninguno de los dos lo puede demostrar, pero no matemática. Sea. Pero una fundación es más profunda.
pueden ejercer ni su fe ni su ciencia sin este fundamento. En el caso A l leer elementalmente los comienzos de las matemáticas, principios
Galileo, todo lo que se juega reside en este mismo lugar. U n tribunal no en la historia y preliminares para el sistema, al leer también los elemen-
delibera más que para dictar su ley y sólo habla para producir resulta- tos de los Elementos de Euclides, se descubre un mundo desaparecido
dos, luego, para él, ese lugar no existe: hay causas, no cosas. Que en cuya memoria se ha perdido: un Sol y una Tierra, la sombra y la luz, la
medio de todos alguien se levante y afirme que la Tierra gira, y sigue sin marca del tiempo en el espacio; cosas pesadas y densas, que surgen
haber ciencia, pues sucede todos los días que en un grupo alguien se lentamente de la tierra como estatuas resucitadas de entre los muertos;
conduzca anormalmente. Pero una Iglesia reunida ya ha preparado este artefactos, cánones, reglas o cordeles, memorias objetivas que implican
lugar. Sólo un tribunal religioso podía dudar en esta ocasión. Condenar elementos o líneas que son extraídas o abstraídas de ellas; las condicio-
pero hacer posible. Alguien se levanta en su seno y afirma que la Tierra nes de constitución de una comunidad, de un consenso: el acuerdo sobre
gira y los juristas reaccionan como en presencia de un entusiasta que la verdad no podría sobrevenir sin igualdad. En suma, un mundo y un
grita su intuición mística. Por cierto, sigue sin haber ciencia, pero se grupo.
abre una posibilidad, existe una probabilidad de que, a pesar de sus Estas son las condiciones o fundamentos de la ciencia: existe un
pretensiones, los participantes de la asamblea se conviertan a la revolu- nosotros trascendental que tiene por objeto una Tierra trascendental. Trascendental: que se
ción astronómica, habituados a debatir razones reales, razones de Estos son los fundamentos del conocimiento científico en general, relaciona con las condiciones
Presencia Real sin ninguna relación con sus propios vínculos. U n abstracto o concreto. Tan concreto como lo son el mundo y las cosas. a p r i o r i d e l
ento. conocimi

tribunal ordinario carece de una plaza tal y no puede ceder, cerrado Así esta geometría funda la física porque ella es una física, porque el
sobre las causas; si es religioso, no cede, pero puede ceder, pero cederá, mundo es su condición trascendental, así como el objeto, natural o
abierto sobre este lugar. Súbitamente existen cosas y no solamente fabricado. Funda igualmente la técnica, puesto que es una técnica. Pero,
causas. L a religión se cierra sobre lo que une a los hombres pero se abre
por otro lado, tan abstracta como se quiera, ya que es productora de
a la experiencia directa de Dios: en ella se enfrentan los doctos y los
abstracciones. L a geometría pura nace del canon, de la regla o del,
místicos. E l caso Galileo continúa esta lucha canónica. Pero da la idea
compás, como las geometrías, más abstractas aún y más puras, surgirán
de crear una comisión de expertos encargados de las cosas mismas, otro
más tarde de la geometría de Euclides y de sus comienzos. La abstrac-
tribunal junto al antiguo tribunal: es la ciencia, que no habla para
ción hace un camino continuo que se asemeja muy simplemente, aquí, a
producir resultados, y en la que el antiguo debate se perpetúa.
la historia. L a primera se extrae del artificio y la segunda de lo que de
En suma, existen uno o varios objetos para nosotros, para el colecti- ello resulta, y así sucesivamente, como un abanico que se abre suave-
vo, para esta sociedad cuyas leyes de hierro, habitualmente, obligan a mente.
que uno se conduzca como si no existieran. L a ciencia forma un grupo
realista, paradójico, en una comunidad por lo común idealista. Por este
saber, nosotros, conjunto, tenemos relación con una cosa cuyas leyes no
¿Por qué los griegos, sin embargo, no inventaron la Física matemáti- Física
tienen ninguna relación con nuestras relaciones. Ninguna filosofía, hasta
ca? Se responde a veces: por la presencia de esclavos. Quien enajena los
el día de hoy, que yo sepa, nos permite concebir un acontecimiento tal,
brazos no se interesa por los útiles y se contenta con contemplar. Muy
G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA 116 G N O M O N : LOS COMIENZOS DE LA GEOMETRIA EN GRECIA
117
bonito. ¿Creemos que en el Renacimiento, cuando surgió esta misma reduce a su expresión más simple, las bocas que lo dicen y las órdenes
física, los siervos habían desaparecido de Italia, de Holanda y de que lo imponen, de forma que se conserven solamente las relaciones del
Francia, se piensa que la máquina de vapor y la termodinámica apare- mundo al mundo y de la cosa a sí misma. E l nuevo logos se convierte en
cieron en el siglo pasado cuando cesó la explotación de los hombres por la relación entre dos antiguos logos o enunciados. Existen objetos cuya
los que no se consideraban sus semejantes? aparición y nacimiento no dependen de nosotros y que se desarrollan
Los griegos habrían vacilado ante la ley física porque algunos solos en relación a otros objetos del mundo. E l logos racional que repite
diosecitos acampaban en el espacio, cada uno en su departamento: dos veces, en griego y en latín, la proporción o la relación, habla sin
cuando una hamadríada cuida cada árbol, y una ninfa por fuente vela la boca humana como una ley fuera de la ley, a partir de esta trascenden-
expansión de las aguas, cuando el mar pulula de sirenas y los bosques de cia. Entre los físicos de las primeras épocas, lo que tomamos por una
faunos, mil singularidades se oponen al tránsito de la ley general. Habrá afirmación voluntaria de ateísmo y que sigue siéndolo, a fin de cuentas,
que esperar al Dios único para que la extensión se vacíe de pronto y consiste ciertamente en salir de las religiones y de la mitología, pero en
para que ninguna localidad obstruya el Universo homogéneo. U n Ser tanto éstas expresan y consagran relaciones sociales. E l mundo aparece,
más allá de los seres vivientes, es un universal sin discontinuidades que nace, tiene lugar, va, fuera de la ciudad, sin ella: ¿puede soportarse, en la
hace posible la existencia de las ciencias naturales y de las técnicas. L a polis antigua, semejante apolitismo? No. Para asumirlo, hará falta otra
transparencia y la unicidad suprimen toda singularidad. Por fin, la
trascendencia, conocer una religión que impulse a salir de lo sagrado, de
alianza de una fórmula con fenómenos experimentales supone que se ha
las asfixiantes restricciones de la sociedad.
admitido el dogma de la encarnación. Las condiciones de tipo religioso
El faraón Keops, divino, todopoderoso, representa el cuerpo social,
o metafísico pueden aparecer como más decisivas que las razones
hace construir su pirámide piedra a piedra por el pueblo y Tales la mide
económicas y sociales.
sin que la proporción descubierta tenga en cuenta de manera alguna al
Pero, sobre todo, los griegos no inventaron la física debido a las rey, su orden, su tumba, ni esa relación política de lo uno a lo múltiple.
ciencias humanas. Pues las ciencias humanas preceden a la ciencias El logos-proporción desaloja al logos discurso, existe una ley o un orden
físicas. Anteriores en el tiempo y condición de las segundas, las primeras que el orden o la ley social no conoce o no reconoce, el faraón muere
les impiden aparecer. Este conflicto, fuera de las facultades, asedia una vez más. Queda el poliedro vacío, una forma transparente.
nuestros primeros conocimientos. Nos ocupamos de nuestras propias Quiso la desgracia, y lo quiere todavía, que este logos insoportable
relaciones mucho antes de preocuparnos por el mundo. La humanidad, para los reyes, para las sociedades, para el lenguaje, se repartiera en las
ante todo socióloga, necesitó de toda su historia antes de hacerse física. bocas y las voluntades de poder, irresistiblemente: retorno al arcaísmo
Y a la inversa, la historia es esta lenta recuperación del mundo. Hemos casi inevitable que los griegos han visto o sufrido como lo sufrimos
interpretado tanto tiempo las religiones y las mitologías en términos de nosotros. E l logos-proporción retorna en el discurso y en el cercado
ciencias naturales, contrasentido impuesto por nuestra modernidad, que social: irracional o racional, ordena el entramado del Político, educa a
todavía creemos firmemente que nuestros ancestros ante todo tenían los guardianes de la República y Sócrates aplasta a Calicles en el
miedo al trueno, a los meteoros o a la noche, a la esterilidad de los Gorgias, por la igualdad geométrica todopoderosa entre los dioses y los
barbechos. No, temían al otro y al grupo, sus enemigos. Todas las hombres. Vuelve a ser matemáticas para las ciencias humanas. A pesar,
mitologías y las religiones son ciencias humanas de manera exquisita, o gracias al esfuerzo del Timeo, la invención inaugural de un objeto-
Thales Milesius. infinitamente más precisas, eficaces y llenas de sentido que lo que hoy mundo independiente de nosotros se derrumba otra vez en lo colectivo.
(Tales de Mlieto, grabado,
llamamos con ese nombre. Para llegar al mundo y luego a la física, L a política, las ciencias humanas, los mitos, unidos y en conjunto,
1616.)
había que atravesar aquella valla, tejida por los propios colectivos. impidieron el surgimiento de la física matemática.
Los números, primero, codifican los impuestos, el comercio o los
salarios: ningún problema de medida en toda la Media Luna fértil se
refiere a la naturaleza, como si los cuerpos no cayeran, todavía. Todos, «Los sabios, Calicles, afirman que el cielo y la tierra, los dioses y los hombres están
por el contrario, cuantifican lo que pasa por nuestras relaciones. Hasta todos unidos por la amistad, el respeto al orden, la moderación y la justicia, y por esta
la evaluación de los harpedonaptos de los campos cultivables, cuyos razón llaman Universo al orden de las cosas, camarada, no al desorden ni al
límites borró o alteró la crecida del Nilo, intenta zanjar los contenciosos desenfreno. Tú no les prestabas atención, creo, a pesar de toda tu ciencia, y olvidas
que la igualdad geométrica reina, todopoderosa, entre los dioses como entre los
entre vecinos por la fuerza del Estado, y restablecer en su integridad el
hombres. Piensas que hay que esforzarse en dominar a los demás: porque desdeñas la
catastro, o sea la determinación de la tasa. Esta geometría primera no geometría». (Platón, Gorgias).
mide cualquier tierra, sino que más bien, sopesa el debe y el haber, y sus
constantes errores de aproximación están dirigidos siempre en el mismo
sentido: el interés del faraón o del más fuerte.
Una cosa rara llena de agua, ésta es la inauguración de Tales: los
físicos jónicos descubren los objetos —el aire, el fuego, la tierra—
totalmente independientes de nuestras relaciones de voluntad o de
poder, de las cosas sin causas humanas. Existe un mundo fuera de las
sociedades cerradas, en el que las cosas nacen, del fuego, del agua o de
los átomos, sin normas ni leyes impuestas por un rey o un dios. N o se
conoce divinidad por la gravedad. Cuando el logos se convierte en una
proporción, anula, debido a su relación, un poco como una fracción se
Arquímedes: E l canon del sabio
M I C H E L AUTHIER

Donde se verá que la historia de las ciencias no data de ayer,


que a veces fue ocasión para relatos edificantes;
y cómo se ingenió Plutarco para hacer de un matemático,
físico y técnico ilustre, el ideal canoso del sabio

oscú, 1980. E l niño mimado de la física nuclear soviética,

M premio Nobel de la Paz, después de haber luchado por una


reducción de esos armamentos que él mismo había contribuido
a formar, es despojado de sus funciones y honores, para ser asignado a
reclusión. Sajarov está hoy rehabilitado.
Washington, 1954. E l «padre» de la victoria atómica de los Estados
Unidos sobre Japón, después de mucho bregar para que cesen las
investigaciones en esas armas que, de 1943 a 1945, fue el primero en
concebir, es relevado de la Comisión consultiva de energía atómica para
ser devuelto a la enseñanza. Oppenheimer está hoy rehabilitado.
París, 1950. E l premio Nobel de química, responsable de la primera
experiencia de radiactividad artificial que permitirá la concepción y
fabricación de armas atómicas, después de haberse opuesto a este uso
del átomo, es destituido de sus funciones de alto comisario de energía
atómica. Fréderic Joliot-Curie está hoy rehabilitado.
• ¿Hay que pensar que, independientemente de los países y de los
regímenes, las relaciones de los científicos con el poder son siempre
difíciles? ¿Esta lógica que, de la ambición científica, conduce a la
represión política, a través de los arcanos del éxito, de la culpabilidad y
de las resistencias heroicas es realmente nueva? Vamos a intentar
recordar el relato canónico que funda la relación de la ciencia con el
poder.
Se cuenta que mil trescientos años antes de nuestra era, un ateniense
astuto, contemporáneo de Egeo, vino a ponerse al servicio de Minos, rey
de Creta. Inventando un monstruoso simulacro, permitió a la reina
Pasífae concebir con el toro sagrado una quimera: el Minotauro, símbo-
lo del poder de Cnossos sobre las otras ciudades de la región. E l horror
era tal que el rey exigió al «aprendiz de brujo», Dédalo, una fortaleza
para controlar esa abominación, y esa fortaleza fue el Laberinto. Horro-
rizado por el exterminio de jóvenes atenienses al que su creación
contribuía, Dédalo dio a Teseo, por. intermedio de Ariadna, el secreto de Cada época concibe a!
la defensa, y se mató al monstruo. Minos encerró entonces al traidor en «genio» según su
conveniencia. Arquimides, el
su trampa... Y la continuación del mito expone, hasta el agotamiento, la matemático griego, ha sido
persecución y el ajuste de cuentas entre el sabio y el monarca. olvidado. La semejanza con
Tres siglos más tarde, Palamedes, el padre de los números, según la un Leonardo inventor está
leyenda, desbarató por medio de trampas la simulada locura de Ulises, subrayada por las actividades
representadas, y más aún por
obligándolo así a partir a la guerra de Troya. Terminará aplastado por la fisionomía; recuérdense los
un proceso de traición, impulsado por los mismos que le debían la autorretratos del gran pintor
victoria, por haber arrancado hacia su campo al rey de ítaca. en su vejez.

119
ARQUIMEDES: E L CANON DEL SABIO 121 ARQUIMEDES: EL C A N O N D E L SABIO
120

En el 510 a. de G , Pitágoras, gracias a su genio, ayuda a su ciudad Luego, si las áreas del círculo y del triángulo de altura R y de base P fueran
diferentes, la misma diferencia existiría siempre entre Si y S , lo que es absurdo puesto
de adopción, Crotona, a aplastar a su rival Síbaris... Será desterrado, E

que multiplicando el número de lados de los polígonos, la diferencia de su área puede


víctima de su éxito. reducirse tanto como se desee (según Euclides, XII,2).
Como vemos, no existe mito feliz en la relación entre ciencia y poder.
Y sin embargo, a pesar de tantos y tantos fracasos, seguimos creyendo
en una armonía, y mientras, cada generación ve cómo la razón de estado Las obras de Arquímedes:
Para nosotros que, desde la infancia, hemos sido formados en la
sacrifica algunos de los sabios que la sirvieron. L a rehabilitación, De la esfera y del cilindro,
utilización de las fórmulas referidas al círculo, esta proposición puede
generalmente, llega; ¿debemos ver en este «sacrificio» la apoteosis de una libros I y II; De los conoides
aparecer como una tautología. Como además la demostración es simple, y los esferoides; De las
carrera científica, gracias a la cual ya no se es más una gloria de la
ciencia, sino una gloria de la humanidad? ¿Cuál es el modelo de una muchos historiadores de las ciencias pasan sobre ella sin señalar su espirales; Del equilibrio de
los planos, libros I y II; El
pasión tal? aspecto realmente novedoso.
arenario; De ¡a cuadratura
L a ciencia de la época no había esperado el trabajo de Arquimedes de la parábola; De los
para proponer protocolos que permitieran calcular el área y la circunfe- cuerpos flotantes, libros I y
rencia de un círculo. Tanto los egipcios como los babilonios proponían II; el Stomachion; Del
Un sabio ejemplar E n su calendario para el desarrollo del género humano, anexo al ya algoritmos de cálculo eficaces.
método relativo a los
teoremas mecánicos; ¡os
catecismo positivista, Augusto Comte da al cuarto mes, consagrado al Lo que Arquímedes enuncia aquí implícitamente, es el parentesco Lemas; el Problema de los
culto de la ciencia antigua, el nombre de Arquímedes (287-212 a. de G). entre los problemas de cuadratura y de rectificación del círculo (es decir, bueyes.
En las ciencias exactas, es el único a quien puede caer en suerte un el descubrimiento de un cuadrado que tenga la misma área que un disco
honor tal. Con el mismo tratamiento que un Homero, un Moisés, un dado, y el de un segmento que tenga la misma longitud que el perímetro
César, el gran sabio de Siracusa está, en la estima del filosofo po- de un círculo). Lo que para nosotros quiere decir (¡desconfiemos de los
sitivista, por encima de Newton, Kepler, Galileo, y de todos los anacronismos!) que las constantes que permiten calcular el área y la
demás. circunferencia de un círculo están relacionadas con un mismo número
En su célebre pensamiento sobre los tres órdenes, Pascal no pone en (llamado n a partir del siglo XVII). Retomará este trabajo en el tratado
escena más que a dos personajes: Arquímedes y Jesucristo; aquél aparece Del método, donde escribe: «Puesto que todo círculo es equivalente a un
en el orden del espíritu de la misma manera que éste en el orden de la triángulo que tiene como base su circunferencia y por altura su radio,
caridad. Pocos sabios han sido tan venerados. ¡Honor insigne! uno de toda esfera es equivalente a un cono que tiene como base la superficie y
sus descubrimientos ha sido puesto en verso. E n efecto, los versos por altura el radio de la esfera.» Demuestra así, implícitamente, que la
medida de la circunferencia rige la de las áreas de los círculos, y las áreas
«Que j'aime á faire apprendre un nombre utile aux sages y volúmenes de las esferas.
Immortel Archiméde artiste, ingénieur...»

dan, con el número de letras de cada palabra, las cifras de la escritura Segunda proposición: «La relación del círculo al cuadrado circuns-
decimal del número n (que = 3, j = 1, aime = 4, etc.). Por esta crito es aproximada a la de 11 a 14.» Este resultado puede parecer
mnemotecnia, el pedagogo no solamente ha fijado un resultado matemá- banal, pero hay que comprenderlo en su época, cuando los cálculos del
tico, sino también el nombre del primero que encontró la forma de área del círculo se remitían a los de un cuadrado. Es lo que egipcios,
acercarse a la medición del círculo. En un pequeño tratado, probable- babilonios y griegos hacían antes que él. A éstos, Arquímedes da una
mente incompleto, la Medida del círculo, Arquímedes expone y demues- respuesta en el mismo estilo, y demuestra su verdad en la misma manera
tra tres posiciones importantes para la historia de las ciencias, cada una con la mayor precisión. Si muchas veces subestimamos esta proposición,
de manera específica: es porque no está dirigida a nosotros, sino a todos aquellos que prece-
dieron al siracusano, y sobre cuya huella caminó él mismo.
Si el cuadrado vale 14,
Primera proposición: «Todo círculo es equivalente a un triángulo entonces el círculo vale
cuyas altura y base son el radio y la circunferencia del círculo.» Tercera proposición: «El perímetro de todo círculo es igual al triple aproximadamente 11; para
establecer este resultado,
del diámetro aumentado con un segmento comprendido entre los diez Arquímedes utiliza su cálculo
EA área S de un polígono regular es igual a 1/2, O H . P, donde O H y P son
sesenta y un avos y el séptimo del diámetro.» Aquí Arquímedes provoca de la circunferencia, lo que
respectivamente la altura y el perimetro del polígono regular. la admiración de todos por una serie de cálculos que aún hoy asombra a refuerza la idea de una
En erecto, S = n x área (OAB) = n x 1/2 (OH x a) = 1/2 O H (n x a) = 1/2 quienes conocen el sistema de escritura de números de los griegos. Este reducción de la cuadratura a
O H x P. la rectificación.
resultado dio en nuestras escuelas el famoso 22/7 como valor aproxima-
Sean Pj, P E y Si, SE, S, respectivamente, los perímetros y las áreas de los polígonos do de n en el 2.500. A propósito de esto, el matemático francés del siglo
interno, externo, y del círculo. XV, Nicolás Chuquet, diría: «Es algo que no se puede probar por
Evidentemente: Sj < S < S y P < P < P ;
E t E
ninguna demostración»; esto equivale a proclamar el genio de Arquíme-
además, O h < R = O H , luego 1/2 Oh x P, < 1/2 R x P < O H x P . E des. Su técnica de aproximación a la circunferencia consiste en compri-
Según el primer parágrafo: 1/2 Oh x Pi = Si y 1/2 O H x P E = S .
E
mir el círculo entre dos polígonos cuyo número de lados podrá aumen-
tarse en la medida necesaria para lograr la precisión deseada. Esta
R
técnica se utilizaba aún en el siglo xvn.
A l reducir a un único y mismo problema el de la cubicatura de la
esfera, el de la cuadratura del disco y el de la rectificación del círculo; al
ARQUIMEDES: E L CANON D E L SABIO
ARQUIMEDES: E L C A N O N D E L SABIO 122 123

En el transcurso del siglo v m , colonos dóricos de Corinto llegaron a Siracusa y el resto


imponer contra los algoritmos precedentes su cálculo del área del disco;
instalarse a algunos cables de la costa jónica de Sicilia, en una isla de del mundo
al crear un método de aproximación exhaustivo, Arquimedes se inscribe
como el maestro pasado, presente y futuro de la figura-símbolo de la medio kilómetro cuadrado. L a llamaron Ortigia, antiguo nombre de
geometría. Sin embargo, estos logros, que bastarían para la gloria de los Délos, colocándola así bajo la protección de Apolo y Artemisa. La isla
mejores, pasan generalmente desapercibidos en las crónicas de los fue incorporada a Sicilia. Y la riqueza le vino de sus llanuras fértiles y
historiadores: Polibio, Tito Livio, Cicerón, Silio Itálico, Plutarco y del comercio. Desde el siglo v a. de C , bajo el imperio de los tiranos
tantos otros que han escrito sobre el matemático. Hierón I y Gerón, la ciudad, ya considerablemente extendida, era una de
Así estos escritores de los que se nutrieron los mejores espíritus de las más ricas de Grecia, y contaba con varios cientos de miles de
los siglos XVI, xvil, XVIII e incluso XIX, y que en consecuencia formaron habitantes.
el marco cultural en el que se desarrolló la ciencia occidental, no Durante tres siglos, la mayoría de las veces totalmente librada a su
intentaron dar una imagen fiel de Arquimedes. Será cuestión de mostrar, suerte, tomaría parte en todos los grandes conflictos de la cuenca
siguiendo en particular el texto de Plutarco, cómo se dibujó en estos mediterránea. Etruscos, medos, fenicios, cartagineses, atenienses, lacede-
relatos de historia griega y romana, no la imagen fiel de un hombre, sino monios, macedonios, romanos, todos, de cerca o de lejos, estuvieron
más bien la figura canónica del sabio. aliados o combatieron a Siracusa. Alianzas y sitios se sucedían, los
reinados, las tiranias alternaban con las democracias. A pesar de todo la
ciudad era cada vez más opulenta, se cubría de templos y de monumen-
tos donde se acumulaban las obras de arte. Los mecenas atraían a los
Un historiador ilustre «La historia de los grandes hombres es como un espejo que miro mayores espíritus de la Antigüedad. Allí se refugiaron los pitagóricos
para intentar en alguna manera dirigir mi vida y conformarla a la que huían del sur de la Península itálica. Platón vino para desesperar de
imagen de sus virtudes», escribe Plutarco en la Vida de Timoleón. sus sueños de república. Artistas y sabios aportaron su talento, contribu-
Nacido en el año 50 de nuestra era, en Queronea, murió allí mismo
cerca de ochenta años más tarde. Proveniente de una ilustre familia de la
ciudad, Plutarco se estableció en ella definitivamente, después de algu-
nos viajes de juventud a Roma. Quería, según sus propias palabras, que I V E T E K L T M SYRACU SARITMTYPUS
la estima y el favor que se unían a su nombre recayesen en la ciudad y
en sus compatriotas. Autor prolífico, escribió numerosas vidas —llama-
das paralelas, pues en ellas un griego es comparado siempre con un
romano—, largos tratados morales y ensayos varios.
Plutarco muestra en lo que hace y en lo que escribe una preocupa-
ción constante por la ejemplaridad como fundamento necesario de los
vínculos de los hombres entre sí. Sus conocimientos históricos, filosófi-
cos y científicos están puestos al servicio de esta moral. Discípulo de un
maestro platónico, estaba persuadido de la absoluta realidad del mundo
de las ideas y de su primacía sobre el de las cosas. Compenetrado con
esta idea, puede comprenderse que, en un mundo dominado por el
pragmatismo y organizado por lo jurisdiccional, Plutarco se haya
refugiado lejos del centro del poderío de la Pax Romana.
Sin ser él mismo un sabio, parece que poseía una vasta cultura
científica no desprovista de originalidad: prueba de ella es su muy
sorprendente y breve tratado, De la figura que aparece en la faz de la
luna, en el que al describir ciertas teorías cosmológicas expone, por
ejemplo, conceptos sobre la atracción universal, y la teoría de las mareas
que resulta de ella.
Fuente de inspiración de temas dramáticos y de pensamientos en Este plano muestra
Montaigne, Montesquieu, Rousseau, Shakespeare, y muchos otros, sus perfectamente las
obras estarán, en palabras del historiador de las matemáticas, Jean- proporciones de ¡a ciudad de
Siracusa, notables para su
Étienne Montucla, «en todas las manos». Es pues posible afirmar que época (el paso romano valia
fueron numerosos los científicos de las edades barroca y clásica que 1,47 m. y el estadio, utilizado
descubrieron, leyendo la vida del general Marcelo escrita por Plutarco, aquí, 177,60 m.); hay que
la decena de páginas consagradas a Arquimedes. E n 1654, el padre comprender también que su
situación topográfica la
Taquet constataría, a propósito del sabio, que «quienes lo alaban son hacia una ciudad de puerto
más numerosos que quienes lo leen, y quienes lo admiran más numero- muy protegido y de
sos que quienes lo comprenden». Señalaba así que la gloria de Arquime- pendientes fáciles de
des desbordaba ampliamente el estrecho círculo de los sabios. Siguiendo defender.
paso a paso el relato de Plutarco, se comprenderá cómo un matemático (Veterum syracusarum typus,
grabado anónimo.)
excepcional pudo convertirse en la figura canónica del «sabio genial».
ARQUIMEDES: EL C A N O N DEL SABIO 124 125 ARQUIMEDES: E L CANON D E L SABIO

yendo ampliamente a la creciente influencia y a la prosperidad de la Para controlar esa potencia un solo hombre: Arquímedes. E l sabio está
ciudad. al pie del muro, la crisis es máxima, ¿de qué será capaz? Es el problema
Gracias a su pujanza, Siracusa controlaba una gran parte de las que se va a plantear Plutarco.
llanuras de Sicilia, cuya fertilidad es aún hoy legendaria. E l trigo crecía Frente a los siracusanos, la potencia de Roma, enorme, bien armada,
en abundancia y los bueyes pastaban en cantidad. «Mídeme, amigo, el entrenada. Acaba de aplastar las ciudades vecinas y, según palabras de
número de bueyes de Helios que pastan en las llanuras de la isla Virgilio, a su cabeza «Marcelo se adelanta, orgulloso de sus despojos Despojos opimos: en Roma,
Trinacria, la Sicilia [...]», escribe Arquímedes en el comienzo del curioso opimos. ¡Ah! ¡Qué pequeños deja este vencedor a todos los héroes de la despojos que correspondían
a un general que había
Problema de los bueyes. En éste expone, en forma de poema, un enigma tierra!» Así, a pesar de la multitud de ciudadanos, de la masa de matado por su propia mano
que debía permitir a Eratóstenes (bibliotecario-geógrafo de Alejandría, guerreros, de las aterradoras máquinas, de las fortalezas inexpugnables, a un general enemigo.
que calculó el diámetro de la Tierra, y corresponsal de Arquímedes) de las trirremes y los penteros por docenas, para Plutarco la situación es Trirremes, penteros: navios
probar sus dotes en matemáticas. «Cuando hayas encontrado [...] debes de una simplicidad canónica. En este combate entra la gran última de guerra de
saber que se te juzgará llegado a la perfección en esta ciencia.» Si damos ciudad libre de Grecia y la potencia de Roma, el más grande de los respectivamente tres y cinco
filas superpuestas de remos.
crédito a un estudio de un matemático del siglo pasado, la escritura militares está frente al más grande de los sabios. ¿Qué va a pasar?
decimal de la solución ocuparía seiscientas páginas cubiertas de cifras.
Esto es proclamar, a guisa de broma, la riqueza de la campiña siciliana,
pero también es una ocasión para señalar una vez más la fabulosa
Evidentemente, la respuesta se encuentra en el orden de las ideas y El sitio de Siracusa
capacidad calculatoria de Arquímedes, a menos que, al no haber sabido
no en el de las relaciones guerreras entre los hombres. En este estudio lo
resolver integralmente su problema, lo haya propuesto, como tenía por
real es el texto de Plutarco, es él quien organiza lo imaginario cuyo
costumbre hacer en las cuestiones difíciles, a uno de los escasos matemá-
fundamento buscamos, no se trata pues de recrear una hipotética verdad
ticos capaces de ayudarlo. Eran poco numerosos en la época y los había
histórica. Intentaré mostrar, pues, cómo ha construido su relato el autor.
conocido a casi todos en su juventud durante una estancia en Alejandría
Cómo el uso que hace de sus conocimientos filosóficos y científicos le
que, con su célebre biblioteca, su museo y sus prestigiosos sabios, era el
centro científico en el que convergían el pensamiento griego, egipcio, permite trazar la imagen que desea de las relaciones entre la ciencia pura
babilonio y judío. y las fuerzas materiales. Cómo al ponderar los diversos episodios de la
historia, las múltiples facetas de la producción de Arquímedes, ha
En la lectura de las cartas de Arquímedes que encabezan muchos de podido, mediante torsiones, reforzamientos y aflojamientos, concluir en
sus tratados, descubrimos el pequeño mundo de los matemáticos del lo que se llamará el canon del sabio.
siglo III a. de C. en el que, a pesar de los miles de kilómetros, se E l relato de Plutarco, muy entretenido, alterna los episodios más
mantenían intercambios científicos. N o olvidemos que son necesarias la espectaculares con las hondas digresiones sobre el desarrollo de las
estabilidad y la Habilidad en los intercambios marítimos para confiar a ciencias y sobre las producciones de Arquímedes. E l comentario que
la mar los ligeros rodillos del saber. Aquí se puede valorar cuánto debía, sigue recortará este texto según sus momentos fuertes, y nos dará en
incluso en esa época, el trabajo matemático del siracusano al poderío de cada ocasión las informaciones que ayudarán a extirpar lo implícito. Las
su patria. Las miríadas de miríadas de bueyes, inscritas sobre papiros, principales obras y descubrimientos de Arquímedes serán presentadas
atraviesan los mares con total seguridad gracias a los miles de artesanos, siguiendo las alusiones de Plutarco.
de guerreros, de campesinos que se nutrieron de aquellos, bien reales,
que pastaban en las llanuras trinacrianas. Plutarco nos mostrará el
esfuerzo de Arquímedes y de las etéreas fuerzas de su espíritu para
devolver a las densas masas del mundo el tributo que les debía. Donde debemos convencernos de que la historia de las ciencias
En el momento en que comienza el relato, Siracusa está en crisis. E l es una premisa de la historia de las batallas
rey Hierón II, después de gobernar durante cincuenta y cuatro años, ha
muerto hace un año, precedido por su hijo Gelón que lo había secunda- La actitud de Plutarco es de las más sorprendentes: mientras Marce-
do. Después de una alianza desastrosa con Cartago al comienzo de la lo, en el mar, dirige sus sesenta penteros hacia el pequeño puerto vecino
primera guerra púnica, los siracusanos, en el 263 a. de C , se aliaron a a las murallas de Acradina y, por tierra, el enorme ejército romano se
Roma, estableciendo una paz de cerca de medio siglo. Cuarenta y siete aproxima a las fortificaciones de las Epípolas, su único comentario es:
años más tarde, el nieto de Hierón II, Hierónimus, hace una alianza con «Todo esto casi no contaba para Arquímedes y todas sus máquinas.»
Cartago, cuyos ejércitos, conducidos por Aníbal, acaban de invadir toda Luego, abandonando la batalla, comienza una larga digresión.
Italia; es la segunda guerra púnica. Partiendo del contexto militar, Plutarco, por etapas sucesivas, va a
Algunos meses más tarde, el asesinato del joven soberano dejará el elevarse hasta la esfera en la que sitúa a su héroe. Afirma ante todo que
reino sin rey, en guerra contra el antiguo aliado y aliado al antiguo las invenciones militares no tienen importancia para el sabio, que no son
enemigo. E l desorden político está en su punto culminante, y Plutarco más que divertimentos para hacer sensibles las nociones abstractas.
abre el relato del sitio de Siracusa, con una ciudad sin cabeza política. «Este gran hombre no consideraba obras serias a sus propias invencio-
Para defenderse tiene las fortalezas que en torno a ella se construyeron nes. Eran para él simples juegos de geometría, que había ejecutado sólo
en el transcurso de los siglos y de las décadas pasadas; pero también por ceder a las instancias de Hierón [...]. Éste había comprometido a
tiene esas sorprendentes máquinas de guerra que, exportadas desde el Arquímedes a desviar el impulso de su alma de las cosas inteligibles
siglo iv a. de C. a los cuatro rincones del Mediterráneo a Cartago, hacia las corporales, y a hacer sus razonamientos inteligibles al vulgo
Roma, Atenas, Rodas, hicieron una parte de la fortuna de la ciudad. [...].»
Sin embargo, la separación no es tan simple. En el núcleo mismo de
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ese mundo abstracto se planteaba un problema esencial a los matemáti- Después de recordar la leyenda, y exponer rápidamente las tentativas de
cos que ciertas máquinas eran capaces de resolver. Pero la excelencia de los matemáticos, el geógrafo aboga por la utilidad de su propio descu-
la geometría preconizada por Platón prohibía su utilización, sin duda brimiento un cierto tipo de mesolabio, afirmando: «Mi invención puede
porque lo material no puede ser un medio de acceder a las leyes ser útil también a aquellos que quieran aumentar el tamaño de las
trascendentales de las matemáticas. «Platón se indigna y les reprocha catapultas y de las balistas si queremos que el lanzamiento aumente en
enérgicamente (a Arquitas y Eudoxo que las utilizaron) que hubieran proporción. Lo que no es realizable sin la invención de las medianas.»
perdido y arruinado la excelencia de la geometría, que con ellos abando-
naba las nociones abstractas e inteligibles para pasar a los objetos
sensibles, y retornaba a la utilización de elementos materiales, que
exigen un largo y basto trabajo manual [...]. Es así como la mecánica
El mesolabio
defenestrada fue separada de la geometría; y, largo tiempo despreciada
por la filosofía, se convirtió en una de las artes militares.» Vemos Recordemos que una figura F tendrá un área doble que una figura / si cada lado
enunciada, probablemente por primera vez en un texto de historia, la A es igual a la diagonal de un cuadrado de lado a. Para los volúmenes no existe un
demasiado famosa separación, ciencia «pura», abstracta, inteligible y procedimiento tan simple. Algunos griegos como Eratóstenes utilizaron para doblar
los volúmenes una máquina llamada mesolabio.
«técnica» sensible, instrumental, grosera. Es el primer grito de un Sea, pues, que debamos aumentar el lado a de un volumen para obtener el lado de
conflicto que acompañará al desarrollo de la ciencia occidental. Conde- un volumen doble semejante.
nada de esta forma, la mecánica caía en el ámbito del genio militar. A l — Tomemos tres superficies rectangulares de longitud 2a, donde se trazan tres
señalar este problema, Plutarco pasa en algunas líneas del estrépito de diagonales.
las batallas a la música de las esferas. Su proyecto es persuadirnos de
que quien oiga ésta dominará a aquél. ¡Las ideas dominan el mundo!
Sigamos su discurso casi epistemológico. En primer lugar, las inven-
ciones técnicas no son sino aplicaciones de la geometría. L a teoría
domina a la práctica, lo abstracto a lo concreto, el artista al ingeniero. Si
el sabio debe mezclarse con los objetos materiales, no es sino por
cortesía hacia el monarca y por la preocupación de educar a la masa. E l
sabio debe respetar su anclaje social; notemos de paso su situación
excepcional: es el monarca quien lo compromete en esas prácticas,
«rebajándolo» a las trivialidades mecánicas.
— Desplacemos la del medio debajo de la de la izquierda y la de la derecha
Arquímedes no es por otra parte el primero en abordar estos proble-
debajo de la del medio, de tal forma que los puntos A, E, F y B queden alineados. Se
mas técnicos. Arquitas, durante diez años estratega de Tarento en el obtienen entonces las proposiciones:
siglo IV a. de C. y su discípulo Eudoxo, astrónomo y matemático,
inventor de métodos utilizados por Arquímedes, se habían aplicado ya a la y x
2 2
— = — = —, luego y = 2ax y x = ay\
ellos. «De esta mecánica tan famosa y tan ponderada, Eudoxo y Arqui- y x a
tas son los inventores. Querían adornar la geometría con una cierta
2 2 2 3 3 3
gracia, y apoyar en ejemplos sensibles y materiales problemas que era luego x°~ = a y = a (2ax) = 2 a x; en consecuencia x = 2 a.
difícil resolver por el razonamiento y la demostración geométrica.»
El volumen producido por x es el doble del producido por a.
«Tal es el problema de dos medianas proporcionales, a cuya solución
el razonamiento no basta, y que es el principio necesario de muchas
figuras, (para resolverlo, Arquitas y Eudoxo) han recurrido ambos a
medios mecánicos, y han compuesto mesolabios ajustados según las Las alusiones al mesolabio, a las líneas curvas y a las secciones
líneas curvas o las secciones cónicas.» muestran cómo Plutarco estaba al corriente de las soluciones más
Aquí Plutarco revela sus conocimientos matemáticos. Se trata en sutiles. Pero no destaca el alcance militar del descubrimiento matemáti-
efecto de uno de los tres grandes problemas de la matemática griega, co, en tanto que Siracusa tenía su templo de Apolo, sus balistas, y sus
siendo los dos restantes: la cuadratura del círculo (hemos visto cómo catapultas, y él no podía ignorar los estudios de Arquímedes sobre el
Arquímedes se ocupó de ella) y la trisección del ángulo (que trató de problema de la doble mediana. En efecto, en su tratado De la esfera y del
resolver en la octava proposición de su libro los Lemas si se acepta su cilindro, el matemático supone el problema resuelto cuando se trata de
autenticidad). E l tercer gran problema que nos interesa es una generali- construir un cono o un cilindro una vez y media más grande que un
cono o un cilindro dados. ¿Precisó Arquímedes de sus conocimientos
zación del de la duplicación del cubo, caso particular de los problemas
para las máquinas de guerra? Plutarco no da ninguna respuesta, pues
sobre el aumento de los volúmenes.
para él el sabio de Siracusa debía estar en el lado bueno de la separación
Una leyenda cuenta que los habitantes de Délos debieron solicitar la
impuesta por Platón. Mientras tanto, allí está Arquímedes, disculpado y
opinión de los matemáticos en estas cuestiones, pues el oráculo del
venerable, su ciencia no deriva del armamento sino que, por la voluntad
templo de Apolo (uno de los dioses tutelares de Siracusa) les había
del príncipe, el armamento deriva del poder. E l sabio no tiene nada que
ordenado doblar el volumen del alfar. En su comentario sobre las obras
ver, y para demostrarlo mejor Plutarco, abandonando el registro episte-
de Arquímedes, Eutocio, un matemático del siglo VI d. de C , cita una mológico, va a hacernos una breve exposición de «sociología de las
carta dirigida al rey de Egipto, Ptolomeo, escrita por Eratóstenes. ciencias».
ARQUIMEDES: EL C A N O N DEL SABIO 128 129 ARQUIMEDES: E L C A N O N D E L SABIO

Donde se verá cómo, desde el siglo ¡11 a. de C, el sabio debía A juzgar por lo que dice el historiador de la filosofía Émile Bréhier,
imponerse al rey «el platonismo de Plutarco está unido a una reacción muy fuerte a favor
de las tradiciones griegas al mismo tiempo que a una violenta critica de
«Ahora bien, un día Einstein escribió al presidente Roosevelt...» ¿Es
los grandes dogmatismos post-aristotélicos» y, en la situación que nos
realmente un lapsus? Notemos, en cualquier caso, la honestidad del
ocupa, debemos seguir al historiador de la ciencia griega, Charles
Plutarco «sociólogo» que, después de afirmar que el rey había ido a
Mugler, traductor de Arquímedes, cuando ve en la experiencia del
buscar a Arquímedes, confiesa sin embargo el intento de acercamiento
puerto de Siracusa un dispositivo que permite acabar de manera espec-
de éste, y su inaudita jactancia: «Ahora bien, un día Arquímedes escribió
tacular con uno de los fundamentos de la mecánica de Aristóteles.
al rey, su pariente y amigo [...]. Afirmó que, si hubiera otra tierra, era
capaz de levantar ésta pasando a la otra.» Ante todo, subrayemos el N o se trata, pues, únicamente de política científica, la que por cierto
perfecto conocimiento que Plutarco tiene de su personaje (quizás cono- permitía al sabio interesar al rey en sus actividades. Más sutilmente,
cía la biografía de Arquímedes, hoy perdida, pero aún legible en el si- percibimos el inextricable enmarañamiento de los problemas teóricos y
glo iv, de un tal Heráclito). Bajo la alusión del rey «pariente y amigo» y sociales que la ciencia debe resolver. Seamos más precisos. En su física,
bajo la de esa tierra que podía levantar, está la figura de Fidias, el padre Aristóteles afirma que la velocidad de un objeto es proporcional a la
de Arquímedes, que era, según se dice, pariente de la familia real y relación entre la fuerza ejercida y la resistencia al movimiento. Habrá
astrónomo asignado a palacio. Es justamente en un tratado donde habla que esperar a Galileo, según la historia comúnmente aceptada, para que
de astronomía, el Arenario, donde Arquímedes hace alusión a los el error sea denunciado (que los mecánicos medievales hayan superado
trabajos de su padre. al pisano en esta materia no es nuestro asunto). Para el mismo Aristóte-
les esta ley tenía una excepción. Esta era el tema de su segunda ley de la
En este curioso librito, Arquímedes, dirigiéndose al hijo del rey mecánica: «Si la fuerza fuera débil y la resistencia grande, entonces la
Hierón II, el rey Gelón, ataca la idea de infinito y se propone evaluar el velocidad será nula», el movimiento no podía producirse. Ahora valora-
número de granos de arena (de allí el nombre de la obra) necesarios para mos más la estupefacción del rey.
llenar una esfera grande como el Universo. Para resolver la dificultad
debe superar dos. E n primer lugar, dar las dimensiones del Universo. Esta tesis de Aristóteles era umversalmente admitida, y tanto más
Con tal motivo presenta los conocimientos astronómicos de su época, en cuanto parece corresponder al sentido común: ¿quién, en nuestros días,
particular el sistema heliocéntrico de Aristarco, y describe un dispositivo creería espontáneamente que la fuerza de un niño pueda poner en
Sistema heliocéntrico de movimiento un gran peso en reposo? Y sin embargo se trata justamente
Aristarco (hacia 290 a. de experimental que permite evaluar el diámetro del Sol. En segundo lugar,
C): en este sistema, la crear el medio de expresar el número colosal que busca. Recordemos a de eso. Eri una-época-en-la-que-la-ciencia-de_ Aristóteles-se-apoyaba en-el «¡Toca, y la moverás!» En
Tierra gira sobre si misma «sentido común», el intento de Arquímedes podía pasar_&ólo-por—una- este fin de un siglo XVII que
propósito de esto que la escritura griega de los números sólo permitía oyó el resonante «Eppur, si
describiendo una òrbita
expresar números inferiores a la miríada de la miríada (IOOTJOOOOO). E l locura. Es por esto por" lo quesu éxito barrió todas las dudas, imponien- muove!» de Galileo, este
circular alrededor del Sol. do el «poderío de la ciencia», puesto que no estaba loco, era un sabio.
Primer gran astrònomo de sistema que propone superará con creces su objeto. grabado ilustra pefectamente
la escuela de Alejandría, Fue, según el texto de Plutarco, el gran éxito de Arquímedes. Y , a la función de un «.punto fijo»
Aristarco de Samos es, con
Habiendo satisfecho al rey-hijo midiendo el Universo con granos de semejanza de lo que pasará veintidós siglos más tarde en Los Álamos, absoluto. El mundo y el
diecisiete siglos de adelanto, arena, es decir, lo más grande con lo más pequeño, Arquímedes comien- «el rey, en previsión de toda clase de sitios, encargó a Arquímedes
sabio están en los extremos
el precursor de Copernico. za otra vez con el rey-padre proponiendo que lo más ligero mueva lo de la regla de la razón
la construcción de máquinas, sea para la defensa, sea para el ataque. sostenida por la mano de
más pesado, que un solo hombre mueva esta tierra, que una pequeña Hierón no tuvo que servirse de ellas». ¡Buen defensor para una política Dios.
fuerza desplace una gran masa, ¡que él solo mueva un barco encallado de disuasión! (Grabado anónimo in P.
en la arena! Esta aproximación no es nueva, en los fines del primer siglo Varignon, frontispicio del
de nuestra era, el historiador de la segunda guerra púnica, Silio Itálico, Quizás es el momento de levantar un poco el velo que oculta los Proyecto de una nueva
escribía: «El contó los granos de arena de la tierra, él, que con las manos fundamentos del poder de Arquímedes. Evidentemente, la mecánica de mecánica, 1667.)
de una mujer podía poner a flote una galera.»
Asistamos a la aventura: «Hizo llevar a tierra, a costa de grandes
trabajos de una numerosa mano de obra, un navio de transporte de tres
mástiles de la marina real; hizo subir en él a un gran número de
hombres, además de la carga habitual, y, sentado a distancia, sin
esfuerzo, con un tranquilo movimiento de la mano, accionó una máqui-
na de numerosas poleas, para atraer hacia él el navio haciéndolo deslizar
sin sobresaltos, como si estuviera en el mar.» Según otros historiadores,
puso «simplemente» a flote un enorme barco construido en los astilleros
de Siracusa para el rey Ptolomeo. Pero, sea cual fuese, la hazaña fue tal
que, según Proclo —comentarista de Euclides del siglo v d. de C.—, «a
partir de este momento, a Arquímedes se le creía en todo lo que pudiera
exponer».
En el relato, lo que parece más importante, es la simplicidad de la
situación. L a galera (imagen del mundo que Galileo retomará en sus
diálogos) está llena a reventar, únicamente parecen quedar en la playa
Arquímedes y, sin duda, el rey, que observa, a menos que participara él
mismo en la maniobra como lo afirma Proclo.
A R Q U I M E D E S : E L C A N O N D E L SABIO 130 131 ARQUIMEDES: E L C A N O N D E L SABIO

las palancas, de las que fue teórico en el libro Del equilibrio de las figuras aumentaría aún más su gloria, ya que en esta dramática situación
planas confirma la posibilidad de desplazar enormes masas con la ayuda Siracusa podía al menos prevalerse de tener «aún al inventor de las
de vigas, de poleas fijas o móviles, del tornillo sin fin. Pero la Tierra no máquinas».
es en realidad una simple figura de geometría. Claro está que un nuevo
sistema de numeración permite escribir los números de el Arenario y los
del Problema de los bueyes, pero ¿qué dimensión de lo real hay que Desequilibrio del terror
ocultar para que todas estas posibilidades teóricas se vuelvan creíbles?
En el siglo XVIII, Adam Ferguson, filósofo escocés de la escuela del Una vez situado su personaje, Plutarco vuelve a la batalla. Como
«sentido común», tomando al pie de la letra la «promesa» de Arquíme- buen moralista, destaca el estado mental de las tropas presentes. N o se
des: «Dadme un punto de apoyo y moveré la Tierra», calculó el tiempo describe ninguna herida, ninguna muerte, y los desastres corporales
que tardaría un hombre que estuviera en un extremo de la palanca, el están siempre sobreentendidos. Por el contrario, con frecuencia señala el
opuesto al de la Tierra, y que se desplazara a la velocidad de una bala miedo: «Siracusa, helada de estupor, se quedó muda de espanto [...]. Los
de cañón para desplazar la Tierra una sola pulgada. E l resultado fue de romanos, de tal forma espantados, se dieron a la fuga gritando [...].
¡44 963 540 000 000 años! Todo se aclaraba, y el historiador Montucla Marcelo hizo sonar las trompetas, lo que provocó una huida y terror
lo vislumbró en la misma época: para aprovechar la superpotencia que desesperados [...].» Así, bajo los lanzamientos de piedras y los estruen-
las teorías de Arquímedes parecen ofrecer hace falta tiempo, tiempo, del dosos tiros, lo que en realidad se intercambian son el terror, el pavor, el
que ni el matemático ni su hagiógrafo nos hablan. En el espectacular estupor, el espanto... L o importante para Plutarco es lo que ocurre en el
efecto que produce el ocultamiento de la dimensión temporal, desapare- psiquismo de los combatientes.
ce la grandeza que se intercambia realmente con la de las grandes masas, Por el momento, la situación de los siracusanos, atacados por los
las grandes cantidades. Más generalmente, es este disimulo lo que funda dos flancos al mismo tiempo, no es muy brillante. L o que viene después
el poder de la abstracción, y sin él la mecánica de Aristóteles se mostrará cómo el poderío de las máquinas de Arquímedes lleva a que el Polemologia: ciencia de la
guerra.
impondría todavía. miedo cambie de bando.
E l dispositivo que Plutarco nos refiere hace de Arquímedes un Hasta ahora, el espíritu dominaba la materia; en adelante, Plutarco
ilusionista. Eg_gl papel que debe asyimir el sabio para imponers_p._aj_ nos muestra la especificidad de las batallas, en las que la materia,
poder. F.s en realidad una puesta en escena inesperada de esas relaciones actuando bajo sus formas más violentas, trastorna el orden del espíritu.
de lo espiritual y lo temporal que Platón, un siglo antes en la misma El estado de guerra debe entenderse pues como simétrico del que hemos
ciudad, y con respecto a los tiranos Denis y Dion, había intentado descrito más arriba. La separación entre el mundo de las ideas y el de las
dominar. ¡Sabemos que sobrevendrá el fracaso! (véase la Carta VII de cosas sigue siendo tan clara como siempre, es el dominio del uno sobre
Platón). Arquímedes, en cambio, no conoce el fracaso. Para Plutarco, la el otro lo que se ha invertido.
ciencia posee esas evidencias que nadie discute. L a defensa de la ciudad L a batalla comienza: estamos sumergidos en un mundo totalmente
se confió al sabio. Con respecto a esto hay que hacer algunas rectificacio- mecánico. Arquímedes, como gran relojero, pone en juego sus aparatos,
nes históricas. Plutarco no podía ignorar a Heródoto, y es por tan- y hasta la retirada de los romanos, ya no habrá ningún otro actor. L a
to deliberado el que ignore las fortificaciones comenzadas bajo Hierón I; aterradora maquinaria se describe como totalmente autónoma, sigue la
igualmente conocía a su Tucídides, ¿por qué, entonces, no dice nada de lógica propia de sus funciones destructivas sin que nadie intervenga. Es
Tucídides (hacia 460-395 a.
de C): historiador griego, las defensas organizadas durante el sitiode Siracusa que tuvo lugar exactamente lo que en polemología se llama la fatal lógica del engranaje.
autor de la Historia de la durante las guerras del PeloponesoJÍPara ensalzar a su héroe, el ilustre Sin duda, el sistema de Arquímedes es globalmente una máquina infer-
guerra del Peloponeso. historiador guarda silencio sobre todos los intentos de defensa anterio- nal. Leyendo las descripciones de Tito Livio o de Polibio^se comprende
res, así como sobre la tradicional producción de armamentos./ Otros mejor la originalidad del historiador de Oueronea. En sus relatos, las
historiadores, como Diodoro de Sicilia, anterior a Plutarco, se explayan máquinas actúan por sí mismas, mientras que para los otros dos los
sin embargo sobre las armas de estos siglos. Las elépolas, por ejemplo, hombres, en paticular Arquímedes y Marcelo, siguen siendo los actores
que, como su nombre lo indica, servían para la toma de las ciudades, responsables.
podían ser gigantescas torres rodantes de 25 m de lado por 50 m de Esto subraya en qué medida el proyecto de nuestro autor era sólo
altura, y debían ser transportadas por cerca de 3 000 hombres. E l mismo accesoriamente histórico. Así descrito, este mundo de máquinas solas
autor relata que, en el sitio de Rodas, Demetrio, un siglo antes de permite poner mejor de relieve el mundo de las ideas. Y la variedad de
Hierón II, empleó 30 000 ingenieros y obreros en la fabricación de las los mecanismos nos deja vislumbrar la complejidad de las técnicas de la
máquinas necesarias. A pesar de la posible exageración, esto subraya la época y la soltura de Arquímedes. L a batalla comienza: «Arquímedes
importancia considerable de la industria del armamento en la época, y hizo actuar sus máquinas. De inmediato la infantería fue asaltada por
cuando se conoce la de Siracusa, se comprenden las razones que impul- una lluvia de tiros de toda clase, por piedras enormes [...]», son las
saron a Arquímedes a asegurarse la confianza real. tropas de Appio que atacan por el norte bajo las murallas de las
Epípolas. U n diluvio de piedras y de tiros dirime rápidamente la
Incluso si el objetivo de Plutarco no reside allí, lo ubicamos mejor
situación. Cuando se trata del combate, se afina la descripción. L a flota
señalando lo que no nos dice. Imaginemos por un momento que el sabio
ha venido a atacar la ciudad bajo los muros del Acradino, barrio
haya podido aportar verdaderas innovaciones a la técnica militar. Estas
residencial y suntuoso, donde habitaba Arquímedes, si seguimos las
habrían asegurado durante un tiempo la seguridad de la ciudad, luego,
versiones de Polibio y'Tito Livio.
exportación mediante, ¿por qué no ver en las máquinas que los romanos
hacen avanzar las «hermanas» de las que Arquímedes concibió? Esto Es necesario imaginar que los barcos estaban lo más cerca posible de
las murallas, se entiende mejor entonces la caída de las vigas y sobre
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todo el trabajo de esa especie de brazos de hierro de los que Tito Livio vuelve a caer en tierra. L o que esta «explotación» nos muestra es la
nos ha dejado una descripción muy precisa: «Se utilizó una palanca diversidad de los registros utilizados: teorías de las cónicas, entonces
colocada a través del muro: dejaba caer sobre la proa un gancho de en sus comienzos, teorías de las relaciones y proporciones, fin del fin
hierro atado a una cadena sólida, y cuando el brazo que estaba en el de las matemáticas griegas, teorías de las palancas y los centros de equi-
interior de la muralla, movido por un pesado contrapeso de plomo, librio.
tocaba el suelo, el gancho tenía el brazo suspendido en el aire por la Y sin embargo Arquimedes concluye: «La proposición que antecede
proa, y lo hacía levantarse sobre su popa; entonces se hacía bascular no está por cierto demostrada con lo que acabamos de decir, pero da la
bruscamente el brazo del exterior de la muralla y el navio caía de nuevo idea de que la conclusión es cierta.» Es por esta razón por lo que califica
al agua, con gran espanto de los marineros.» Además de su precisión, su método como exploratorio, y presentará en su tratado De la cuadra-
este pasaje señala la importancia de los hombres en la manipulación de tura de la parábola dos demostraciones que él juzga auténticamente
las armas, mientras que nada de eso es mencionado en el texto de matemáticas.
Plutarco: «En cuanto a la flota, ya eran vigas que aparecían súbitamente Para comprender los peligros subyacentes en «el método», que
en lo alto de las murallas, y que descendían sobre los barcos [...] Y a consiste en identificar una superficie como la suma de los segmentos que
eran manos de hierro o picos de grúa que los levantaban [...] y que, por la componen, constatemos que cada uno de dos triángulos de igual base
un movimiento de reacción, los hacían girar sobre si mismos [...]. A está formado por una infinidad de segmentos paralelos a la base, igua-
cada instante se veía algún barco levantado, volando sobre el mar: les a los del otro, sin que tengan la misma área. Se toca aquí la para-
espectáculo estremecedor.» doja de la divisibilidad al infinito denunciada por Zenón. Además, tras
E l relato de Tito Livio, que retoma y afina el de Polibio, hace el vocabulario de pesos, palancas, equilibrio, centro de gravedad, se
aparecer claramente la técnica de la palanca de la que ya hemos transparentan los métodos experimentales que permitían, con la ayuda
hablado. Por este medio. Arquimedes no sólo era capaz de mover los de placas materiales, formarse una idea del resultado. Así, el tipo de
barcos, sino que, si creemos a Plutarco, le era igualmente posible argumentos utilizados en el Método muestra cómo el modelo de la
hacerlos volar. Notemos a propósito de esto que esas «vigas enormes» balanza es el fundamento del pensamiento de Arquimedes. Presentando
que se abatían sobre los navios podían ser muy bien las mismas que un «método que permite abordar ciertas proposiciones matemáticas por
habían servido de palanca para levantarlos. En el siglo xvi, el mecánico el recurso de la mecánica», expone una doble ruptura con la ortodoxia
Simón Stevin, retomando los estudios de Arquimedes sobre las palancas, matemática, primero volviendo a introducir una dimensión material en
elaborará una teoría sobre el equilibrio de las vigas. las identidades, luego jugando con el tabú de la divisibilidad al infinito.
A este respecto, el Método es el modelo reducido de la relación de
Arquimedes con el mundo cuando acepta encarnar la esencia de las
Divertimiento matemático matemáticas y evaluar la finitud del cosmos gracias al elemento más
pequeño.
Con la palanca llegamos al dispositivo técnico que, al instaurar la Esta exploración y los comentarios que inspira a Aristóteles revelan Atomismo: teoría
equivalencia de la relación de fuerzas y la de las longitudes, ilustra • su posición personal en el conflicto atomista-elementarista que atravesó cosmológica surgida en el
perfectamente la noción central de proporción en torno a la cual se siglo v a. de C . (Leucipo,
el pensamiento griego. Su alusión directa a Demócrito a quien, según Demócrito) y desarrollada
desarrolló la matemática griega. N o sorprende entonces ver al más dice en el Método,'debe atribuirse una notable parte en matemáticas, en por Epicuro (siglo iv a. de
grande matemático de la Antigüedad intentar el dominio de este concep- razón de sus intuiciones esclarecedoras, como por ejemplo la manera de C), que considera que el
to fundamental en las situaciones extremas. Situación de tener que calcular el volumen de un cono. Su cosmología, subyacente en el Universo está constituido
mover al más infinitamente grande de los mundos, situación de tener por un conjunto de átomos
problema de el Arenario, dando la medida del mundo a partir del menor discontinuos, infinitamente
que impresionar al más infinitamente espectacular de los monarcas, grano de materia: la arena. Su estudio sistemático del juego del stoma- duros, inalterables y eternos.
situación de tener que ganar la infinitamente más caótica de las batallas, chion, en el cual un conjunto de piezas de formas geométricas elementa-
situación de lo infinitamente pequeño de las matemáticas más sutiles. Sí, les permite obtener por medio de combinaciones una multitud de
Diferentes tipos de palancas sin dudar, es el mismo hombre el que hace naufragar los navios y el que figuras. Todo esto puede confirmar cuánto se interesaba por las teorías
(arriba y a la izquierda) mide el área de un segmento de parábola. atomistas. Como último argumento a posteriori, es cierto, Michel Serres
utilizadas durante los sitios. ha mostrado que en el De Natura Rerum del atomista Lucrecio se
El mismo Arquimedes realiza este acercamiento entre la mecánica y
("Armas y máquinas de
guerra, grabado in C. la matemática en un tratado, Del método relativo a las proposiciones encuentra subyacente el corpus matemático de Arquimedes.
Cantu, Storia universale, mecánicas, en el que evalúa el área de un segmento de parábola. Escribe Pero lo más sorprendente es que en la práctica científica de Arqui-
1838-1846.) a su amigo Eratóstenes: «He juzgado oportuno describirte las propieda- medes las dos teorías no se oponen. E l atomismo poseería una cualidad
des características de un método que te permitirá abordar ciertas Elementarismo: teoría
exploratoria que le permitía «abordar ciertas proposiciones» que no cosmológica surgida en el
proposiciones matemáticas por el recurso de la mecánica.» tendría el elementarismo que, por el contrario, sería el fundamento siglo vi a. de C , que
Vale la pena describir el método en cuestión, y para comprenderlo filosófico de las verdades matemáticas probadas por la demostración considera que el principio
mejor, nos ayudará sumergirnos un poco en el universo matemático del de las cosas es obra de un
euclidiana. elemento: el Agua (Tales,
defensor de Siracusa. Recordemos que una_paxáJiQla_es_una-cur-va- Es difícil cerrar esta digresión sobre la parábola sin hacer alusión a Anaximandro), el Aire
geométrica obtenida por la intersección de un cono recto conjrrLplaiux. los famosos espejos ardientes gracias a los cuales Arquimedes habría (Anaximenes), el Fuego
_
es lo qTie"3e^llamá uñasección cónica como aquellas a las que se hizo incendiado los barcos de Marcelo. Sobre todo cuando sabemos que la (Heráclito), o la
alusión más arriba, en el texto de Plutarco, a propósito del problema combinación de varios de
forma parabólica es la que mejor concentra los rayos del sol. E l hecho ellos, Tierra, Agua, Aire,
de las dobles medianas proporcionales. En nuestros días, la parábola es de que Plutarco no hable de esto bastaría para no mencionarlo. Agre- Fuego (Empédocles,
más conocida como la trayectoria que describe un objeto arrojado que guemos no obstante que ni Polibio ni Tito Livio hacen alusión a estos Aristóteles).
ARQUIMEDES: E L C A N O N D E L SABIO 135 ARQUIMEDES: E L C A N O N DEL SABIO
134

Como K L es el brazo de palanca que sostiene


El método de Arquímedes aplicado al área de la E G , será necesario un brazo de longitud K A para
parábola sostener EF. Por esto Arquímedes construye, en la
prolongación de K L , un segmento K T = K A (3) en
L a idea de Arquímedes, que conocía y practica- el extremo del cual coloca el peso RS = E F (4), de
ba la mecánica, es considerar la igualdad entre dos tal forma que T sea el punto medio de RS, es decir
a c su centro de gravedad.
relaciones — = — como análoga al estado de equili- Con ayuda de las igualdades precedentes, se de-
b d duce que:
brío de una palanca sometida a dos pesos, P y Pt 2

GB P 2 RS KL
de tal forma que: = —.
GA Pj EG KT
Cuando quiere evaluar una sección de parábola
AB, necesita encontrar una figura donde exista tal es decir, el equilibrio en torno a K del sistema peso-
proporción. palanca.
Encuentra esta proporción en la figura geométrica En consecuencia, todos los segmentos que compo-
de la derecha, en la que A D es tangente a la parábo- nen el triángulo se equilibran quedando en su lugar
la AB, y donde B D es paralelo al eje. Tomando todos los de la parábola transportados en T. K es
E F G paralelo a B D las propiedades específicas de la siempre el centro de gravedad.
parábola le permiten demostrar.
K es pues el sistema de gravedad del sistema
BE EF triángulo y parábola (bajo la forma de los segmen-
(1) tos transportados en K que la componen).
BA EG
1
El espíritu del «método» consiste en considerar (1)
como una igualdad entre una relación de longitud Además X, de tal forma que K X = - K A , es cen-
BE EF
tro de gravedad del triángulo (véase el tratado DI
y una relación de peso , todos los segmentos
BA EG KX 1
posibles E F y E G componen respectivamente la equilibrio de las figuras planas) luego = -.
sección de parábola y el triángulo A B D . KT 3
Llevando la analogía al extremo, Arquímedes va En el mismo tratado, Arquímedes muestra que la
a construir una palanca abstracta cuyo equilibrio relación de los pesos es inversa a la de las distancias
realizará la igualdad (1). Es la transformación del entre los centros de gravedad específicos (X y T) y el
problema de geometría en problema mecánico. centro general (K), luego:
parábola KX 1
Como los puntos medios de los segmentos E G
están todos situados sobre la mediana A K , el «pe- triángulo KT 3
so» está suspendido pues en su centro de gravedad Acabamos de ver cómo Arquímedes concluye que
L en el extremo del brazo de palanca K L . Además, la sección de parábola vale un tercio del triángulo
BD y E G son paralelos. A B D . De hecho, expresa este resultado diciendo que
vale los cuatro tercios del triángulo A B C (el mayor
BE KL de los contenidos en la sección). Esto se debe a las
Luego = (2) propidades de la parábola que permiten demostrar
BA
"* KA
que I y C son puntos medios de AB e IJ respectiva-
KL EF mente, luego que A B C vale 1/4 de A B D , lo que
Luego d') remata la demostración.
KA EG

espejos; el tema aparecerá mucho más tarde, en Diocles y los historiado- ¿La máquina de Marcelo derrotada?
res bizantinos. Todo lector de Descartes sabe que éste los consideraba
improbables. Es cierto que no conocía los trabajos ópticos de Arquíme- Frente a todas las máquinas con las que contaba Siracusa, Plutarco.
des. Los investigadores han confirmado recientemente que la Catióptri- no nos habla más que de una sola máquina romana. N o nos dice de
ca, obra hasta ahora atribuida a Euclides, debía de estar inspirada en el donde proviene, pero escribe que lúe erigida^óTMarcelo «en una gran
siracusano. plataforma formada por ocho barcos» ¿Qué significa, pues, esta única
Posteriores a Descartes, el padre jesuíta Kircher y Buffon realizaron sambuca en el texto de Plutarco? Para comprenderlo, hay que rernontafc
experiencias que hicieron sospechar la posibilidad técnica de incendiar a se a las fuentes del historiador. Hemos visto ya lo que Diodoro de Sicilia
distancia los barcos de Marcelo. Para terminar con el fuego, señalemos "decía de IasTñaquinas. brTcuanto a Tito Livio, escribe sobre las que,
que ciertos autores del Renamiento hasta sostuvieron la hipótesis de que numerosas, construyeron los romanos, «a costa de grandes esfuerzos»:
estos incendios, cuya existencia no está confirmada, serían el resultado varias parejas de penterás, «acopladas flanco a flanco, eran maniobradas
de maquinaria de artillería. ¡Esto haría de Arquímedes el inventor de la como un solo navio, y sobre ellas se levantaban torres de pisos y otras
pólvora y del cañón! ¡De verdad, sólo nos prodigamos con los ricos! máquinas para golpear los muros».
ARQUIMEDES: EL C A N O N D E L SABIO 136 ARQUIMEDES: EL C A N O N D E L SABIO
137

Polibio, generalmente conciso, ha dejado una descripción detallada que Arquímedes, solo, plantea un problema específico. ¿Pero debemos
de una sambuca: «[...] avanzaban (en el mar) otras ocho penteras creerle, cuando sabemos que durante todas las guerras anteriores, y
despojadas de remos en un costado, unas a estribor, otras a babor, y fueron muchas, Siracusa permaneció casi inexpugnable?
atadas de dos en dos por los costados desprovistos. Impulsadas por A lo largo de todo el relato, las máquinas se han reducido hasta
remeros sentados a los lados, transportaban al alcance de la muralla volverse invisibles. Este aligeramiento progresivo de lo material hace
estos ingenios a los que se llama "sambucas", y que están concebidos presagiar un cambio de registro por parte de Plutarco, atisbado en su
como sigue: se construyen primero escaleras [...] de una longitud alusión al combate contra los dioses. E l terreno, pues, cambia y pasa,
calculada para alcanzar la cima de la muralla; están provistas de con motivo de la derrota romana, de un mundo material a un universo
rampas, de paneles protectores [...], colocadas sobre el puente de los lógico. Marcelo, superviviente del peligro, es el primero en dar el tono:
navios, sobrepasan en mucho el extremo de las proas, se fijan además en abandonando el combate, depone las armas, y toma la palabra para
lo alto de los mástiles poleas con cables. Después, cuando llega el «cantarles cuatro frescas» a sus obreros, a sus ingenieros. Claro está, es
momento de servirse de estas pasarelas, unos hombres apostados sobre el grado cero de la información, pero sea lo que fuere, aquí está, ha
la popa las izan con la ayuda de cables atados a sus extremos y que se salido del combate aunque parezca imposible, para entrar, por el punto
deslizan por las poleas. Otros, colocados sobre la proa, aseguran la más bajo, en la disputa de las ideas.
estabilidad de las pasarelas sosteniéndolas con estays [...], una vez
levantadas, se mantienen en posición gracias a los cables que parten de
los navios.» (Lo que las hace parecerse a esas arpas triangulares griegas
que se llaman sambucas.) Combate de ideas
¿Al leer este largo extracto, podemos no ver que las técnicas descritas
derivan de las invenciones generalmente atribuidas a Arquímedes? Era muy difícil que, después de tales pruebas, Marcelo no hablara un
¿Cómo sorprenderse entonces de la facilidad con que las máquinas de poco. Esto es al menos lo que imagina Plutarco, ya que ningún autor
Arquímedes llegarán, según Plutarco, a eliminar la única sambuca de antes que él se había preocupado por explicar la génesis de la nueva
Marcelo? Todo ocurre como si dos generaciones diferentes de armas se estrategia del general. Ahora, Marcelo, vencido, «mofándose de sus
Aquí se puede juzgar la enfrentaran. En cuanto a la precisión de los tiros, casi milagrosa según obreros e ingenieros», habla: «No dejaremos de guerrear contra este
libertad que se tomaban los
ilustradores para representar
Plutarco, Polibio, siempre preocupado por la exactitud, da explicaciones gigante Briareo, que se sirve de mis barcos como de cubiletes para tomar
las máquinas de la que encuentran en nosotros un cierto eco: «Arquímedes ponía en acción el agua del mar, que ha eliminado de forma ignominiosa nuestra
Antigüedad; ¡sólo hay que balistas y catapultas muy potentes y de gran calibre [...]. Cuando el tiro sambuca, golpeándola de frente como después de beber [...].» En una
leer la descripción de de aquéllas comenzaba a llegar demasiado lejos, utilizaba otras, cada vez nota de su traducción, Flaceliére explica la alusión velada de esos
Polibio y luego comparar!
("Figura de la sambuca
más pequeñas, y elegidas cada vez en función de la distancia [...].» «cubiletes» y ese «después de beber». Es necesario saber que los griegos,
utilizada por Marcelo en el El soberbio poderío de los romanos primero espantó a los siracusa- después de haber bebido bien, jugaban a veces al «juego del cotabo».
sitio de Siracusa, grabado nos. Ante la ciencia de Arquímedes, la flota y las tropas romanas Era un juego que consistía en lanzar por el aire el contenido de una
de A. Humblot, siglo XVIII.) copa de vino sobre la superficie de una gran pila llena de agua sobre la
debieron replegarse. Valientes, volvieron por la noche intentando atacar
de más cerca, para escapar a los tiros de largo alcance. «¡Pero Arquíme- que flotaban copos de tierra que hacían las veces de barcos, con el único
des había previsto todo!» Tan hábil de cerca como lo había sido de lejos, objetivo de hundir la mayor cantidad posible...
había preparado máquinas de tiros de corto alcance, los «escorpiones», Las razones que llevan a Plutarco a poner tales palabras en boca de
también llamados manubalista, que permitían un tiro a repetición. un vencido son claras. Como no había tenido éxito en dominar la «dura
Una vez más hay que señalar que estos pequeños ingenios eran, de realidad», Marcelo va a intentar apropiarse de ella formándose una
alguna manera, modelos reducidos de los más grandes. Para el platónico imagen abstracta. Siendo el juego la figura clásica del paso de las
Plutarco la ley de las proporciones no sufría ninguna excepción. Quien relaciones concretas a las relaciones ideales, mediante esta imagen
conocía sus secretos dominaba las situaciones más variadas. A lo largo acuática, probablemente muy común en la época, imagina al general
de los combates las máquinas han aplastado, acribillado, rechazado a sumido en sus pensamientos.
los romanos que se acercaban cada vez más, y hemos visto cómo las A l hacer esto Marcelo se sitúa en la misma esfera que su enemigo,
proporciones se reducían sin cesar. Cómo sorprenderse entonces de que cuya exacta función en Siracusa finalmente comprende. «Toda la pobla-
en la última fase del combate, la forma última de la defensa de Arquíme- ción de Siracusa era el cuerpo, y Arquímedes, solo, el alma [...].» Es la
des se haya convertido en «una mano invisible que hacía llover mil metáfora clásica en el imaginario social romano de la cabeza y los
males sobre los romanos: se diría un combate contra los dioses». miembros. Está en la base de numerosos discursos sobre la legitimidad
El moralista puede concluir: hasta en el más aterrador caos material, del poder. Comprendiendo la extrema dependencia de la ciudad respecto
en el mayor desorden de la batalla, quien detenta la verdad es un dios de su «salvador», dependencia exagerada por el hecho de que las armas
contra su enemigo. Pasando por todos los grados del horror, cuando la no arquimedianas no son utilizadas —«todas las demás armas descansa-
situación llega a su desenlace, el terror cambia de campo. Los romanos ban»— el general romano debe de hallar el punto débil de su único
están dominados por el miedo, su espíritu se enloquece a l a menor adversario.
chispa, el combate ya no es posible. Es necesario que Marcelo renueve Más arriba he señalado el punto ciego que funda el poder exorbitan-
su estrategia y halle un nuevo terreno de maniobra. te de la teoría sobre el mundo. Es por esta dimensión oculta por lo que
Al escribir que después de haber sitiado Siracusa Marcelo obtiene Marcelo vuelve a sitiar la ciudad; «Marcelo renunció a todos sus
aplastantes victorias en Mégara y ante Aciles, Plutarco prueba que el combates, a todos los asaltos, y resolvió esperar del tiempo el desenlace
valor del general no se pone en cuestión y demuestra por esto mismo del sitio». ¿Cómo sorprenderse de esta estrategia? ¿El tiempo no es el
ARQUIMEDES: EL CANON DEL SABIO 138 139 ARQUIMEDES: E L C A N O N D E L SABIO

«no-dicho» de Arquímedes? ¿Y sus «necesidades», no justifican la pri- zas... hasta el rostro casi divino de un Leonardo que envejece, no hay
macía del político sobre el sabio y el filósofo? elementos que no estén presenten en el cuadro pintado por Plutarco.
Marcelo abandona, pues, la batalla, para establecer un sitio que Pareciera que al detallar la figura de su ídolo, Plutarco lanzó, a través
durará mucho tiempo; en este punto todos los historiadores están de de los siglos, los fragmentos del héroe sobre los rostros de los sabios por
acuerdo. Aprovechando el silencio de las armas, Plutarco traza un venir. En el retrato, aparece claramente la voluntad del moralista. Hay
retrato del vencedor. que hacer necesaria e irresistible la espiritualidad del mundo, imponer el
espíritu en la cumbre de la jerarquía de los valores. Luego, rechazando
las necesidades de la vida, haciendo el elogio de la belleza, definir un
El retrato del sabio dominio en el que la ciencia demostrativa será su summun. E n este
último pedestal reposará la excelencia absoluta. Arquímedes y su obra
El hombre que tantas veces salvó Siracusa, va a convertirse, por la matemática.
magia de este relato, en la figura canónica de todos los matemáticos por «Tal era la grandeza de alma de Arquímedes, la profundidad de su
venir. Pasando de un extremo a otro, el autor, después de haber descrito genio, el tesoro inagotable de su ciencia, que no quiso dejar ningún
un combate de máquinas en el que los actores humanos estaban casi escrito sobre las cosas que hicieron su celebridad, y que hicieron que se
ausentes, se eleva a partir de ahora a las altas esferas de «la inteligencia lo mirara como dotado de una inteligencia sobrehumana y casi divina.
sobrehumana y casi divina», de las que están excluidos la mayoría de los L a construcción de las máquinas, todo arte que sirva a las necesidades
hombres. A l dar un status sobrehumano al mundo en el que se mueve de la vida, no eran para él más que cosas sin nobleza y viles oficios.
Arquímedes, el historiador-filósofo refuerza sus convicciones platónicas. Puso toda su aplicación en el estudio de objetos cuya belleza y excelen-
Da a las ideas independencia y autonomía en relación al mundo de las cia no están mezcladas con ninguna necesidad y a las cuales ninguna El agua corre de derecha a
izquierda; haciendo girar el
cosas, mientras que la superioridad del poder del sabio da prueba del otra puede compararse: ciencia en la que la demostración rivaliza con el tornillo al hacer presión
dominio de aquéllas sobre éste. sujeto, éste proporciona grandeza y belleza, aquélla exactitud y poder sobre los alabes G , E y C
Así, el notable de Queronea, que ha renunciado a los honores del natural.» sumergidos, el agua penetra
Imperio, aprovecha su relato del sitio de Siracusa para establecer los por ¡a boca L . Aprisionada
Preocupado.por persuadir a su lector, Plutarco se pregunta sobre las por el tornillo,
términos del combate entre Grecia y Roma, entre el pensamiento y el razones que explicarían este fabuloso éxito: «Unos atribuyen este resul- constantemente atraída por
poder. En esta perspectiva, hay que entender Siracusa como una metá- tado al genio de. Arquímedes, otros a un exceso de labor.» Tal es la el punto bajo y cambiando
fora que representa lo espiritual, dominando las contingencias materia- alternativa propuesta: es la que, comúnmente, se impone siempre, y la sin cesar en cada vuelta,
les, insensible a las agresiones del mundo, distribuyendo, por el contra- respuesta hugoniana «5 por 100 de genio, 95 por 100 de trabajo» no ha saldrá por K cuando esta
boca sea orientada a la
rio, con eficacia, los efectos materializados de sus verdades inteligibles. cerrado el debate. A contrario, Plutarco no hace ninguna alusión a las derecha.
La tesis es simple: las fuezas del espíritu pueden materializarse y facilidades derivadas de la vecindad amistosa con el poder, a la educa- (Grabado in J. Cardan, De
actuar sobre el mundo. Confinado en su pequeña ciudad griega, en la ción debida al padre astrónomo, a los viajes a Egipto, a las condiciones Subtilitate, 1560.)
que, cuatro siglos antes, Filipo de Macedonia aniquiló las últimas de vida y de trabajo del gran sabio. ¿Tenía mujer, hijos, amigos,
esperanzas de autonomía política de la Grecia continental, Plutarco no sirvientes, esclavos, asistentes, locales? Jamás sabremos nada de todo
depone jamás las armas y defiende, pluma en mano, la supremacía del esto.
pensamiento griego sobre el imperio romano. Es este combate el que Para reforzar su alternativa genio/trabajo a favor del primer térmi-
engendra el arquetipo del sabio occidental. no, Plutarco utiliza un procedimiento cuyo éxito jamás se desmentirá en
Todos los tópicos estarán presentes en estas pocas líneas. Primero el las obras de historia de las ciencias: «¡Buscad la demostración, no la
desprecio por «todo arte que sirva a las necesidades de la vida», encontraréis nunca solos!»
indicada por la actitud de Arquímedes que «olvidando el beber, el Es de una eficacia terrible: si el lector no quiere pasar por un imbécil,
comer, el cuidado del cuerpo», alaba la ataraxia frente a las contingen- está obligado a otorgar a Arquímedes este pequeño extra que se llama
cias materiales. ¿Cómo no pensar aquí en todas las leyendas, más o genio. Plutarco se aleja aquí de su maestro Platón que, en el Menón,
menos fundadas, transmitidas por los hagiógrafos? Uno habría trabaja- presenta a un esclavo que recupera un saber olvidado, espoleado sola-
do tres días seguidos sin levantarse de su silla, otros olvidaban vestirse, mente por las preguntas de Sócrates. E l trabajo del genio está muy lejos
no llevaban nunca zapatos, escribían en la carrocería de una diligencia de la anamnesis platónica; aquí, búsqueda de un saber perdido, allí
las soluciones, que partían de viaje, abandonaban entre las hojas cubier- creación, invención.
tas de fórmulas restos de platos que jamás comieron... N i un gran libro Este proceso que implica por fuerza al lector en el mito del genio
agotaría todas estas anécdotas para psicólogos, que han fijado de alguna está en el origen de ciertas relaciones difíciles entre la ciencia y la
manera el comportamiento de los científicos. Leyendo por ejemplo la sociedad. Este juego que consiste en introducir un quídam en un
obra de Bell, titulada Los Grandes Matemáticos, descubrimos, repartida problema antes resuelto, ocultando todas las circunstancias de su resolu-
en más de quinientas páginas, repetida a lo largo de toda la historia, ción, en el peor de los casos ha traumatizado a generaciones enteras de
traspuesta en veinte países, impresa en cien rostros, la figura del mate- individuos obligándolos a hacer juramento de fidelidad sobre el abismo
mático de Siracusa que Plutarco fijó. Parece que, en una perspectiva de los siglos, o bien los ha conducido a un desprecio «literario» frente a
abisal, cada sabio de la cohorte aporta su rasgo particular a la pintura una ciencia de la que se sentían expulsados.
del modelo, el de la distracción, el de la ataraxia, otros como el poder de
Pero lo más violento de la argumentación de Plutarco está por venir:
concentración, de persuasión, de clarividencia, y aún otros más, la
«Cuando hayas encontrado (la solución), pensarás que habrías podido
alegría ante el descubrimiento, la reputación del genio, la insolente
encontrarla solo, tan simple es y tan unida está a la demostración». Esta
facilidad, la perseverancia en la dificultad, la travesura de las adivinan-
es una de las desastrosas «ideas recibidas» que las matemáticas deben
ARQUIMEDES: E L CANON DEL SABIO 140 141 ARQUIMEDES: EL C A N O N D E L SABIO

arrastrar consigo. En todos los tiempos, los mejores matemáticos (Pas- el baño se convierte por así decirlo en una balanza para medir volúme-
cal, Leibniz, Chuquet...), los especialistas más competentes (Ver Eecke, nes. En efecto, la cantidad de agua desplazada (la que sale de la bañera)
Itard, Mugler...), al estudiar a Arquímedes, reconocieron la extrema iguala el volumen del objeto introducido. Está tradicionalmente admiti-
dificultad de sus obras. Sin embargo, es la versión suavizada de Plutarco do que esta evaluación del volumen de un sólido por el de un líquido es
la que se impondrá. Y las matemáticas aparecerán, en consecuencia, la base del tratado De los cuerpos flotantes en el que Arquímedes se
como el arquetipo del conocimiento límpido, el paraíso de las verdades preocupa por la estática de lo.-: fluidos, y las condiciones de flotabilidad
cristalinas. Quienes no vean tras las demostraciones de sus pedagogos la de algunos sólidos. Ganará con él una reputación universal, demostran-
enceguecedora claridad de la evidencia, se excluirán por sí mismos del do que la superficie de todo líquido tiene la misma curvatura que la
reino, errarán en la selva oscura, lejos de las luces del espíritu. Como se Tierra, y enunciando el famoso principio que lleva su nombre.
ve, estas pocas líneas, leídas y releídas durante siglos por pedagogos y Después de haber impuesto su ascendiente sobre los números que
alumnos, forjaron un ideal que canalizó hacia la ciencia la mayor parte rigen el Universo, sobre los sólidos que, por su gravedad, imponen lo
de las energías intelectuales. ¿Qué gran sabio de los siglos pasados no ha real, el sabio gobierna los líquidos, cuyas leyes descubre en su baño. Se
reconocido en Arquímedes la figura emblemática de la excelencia? comprende mejor la confianza de Arquímedes en los navios que trans-
Continuando su labor de propagandista, el historiador nos muestra portaban sus mensajes científicos allende los mares, allende los siglos.
que una gloria tal debe permitir escapar a las preocupaciones bajamente Pero, probablemente, el interés más profundo del episodio de la tiara no
materiales, las del alimento y el aseo, y alcanzar la ataraxia. Cuando resida allí.
descubrimos al sabio «que traza figuras en la ceniza o sobre su cuerpo En ninguna parte de su texto Plutarco hace alusión al problema
frotado con aceite», llegamos a las raíces de este prejuicio que afirma financiero, descubrimos sin embargo, con ocasión del saqueo de la
que las matemáticas no necesitarían de créditos para hacerse, y que ciudad, su colosal riqueza. La determinación de una aleación es, desde el
según la expresión consagrada, apenas exigirían «papel y lápiz». Así, origen de las sociedades mercantiles, un problema fiduciario. Siracusa
cuando al comienzo de este estudio Arquímedes escribía al rey, era para tenía su propia moneda; e incluso si el método de Arquímedes no es
proponerle servicios materiales. Ahora, cuando se trata de la excelencia, utilizable, sigue siendo la teoría más segura que permite autentificar una
es decir, de las matemáticas, ya no es cuestión de súplicas y la autono- aleación. E l episodio será releído según esta perspectiva.
mía del sabio es total. Cómo no sorprenderse entonces de que en esta La relación de lo sólido con lo líquido es la fuente primera de la
hagiografía del sabio libre de todo apremio, la única presión externa a la riqueza de Siracusa. Ciudad rocosa, frente al mar, enviaba sus sólidos
que se ve sometido esté relacionada con el baño. «Arrastrado a su pesar navios a las aguas, y cuela su oro y su plata para fundir su moneda. El
al baño», escribe el autor. N o se trata de una broma. Dos siglos antes episodio de la tiara nos dice esto: la tiara del rey y Arquímedes, símbolos
¡Retrato de un investigador Vitruvio había escrito: «Un día que Arquímedes se metía en el baño...» del poder y de la inteligencia, son sumergidos ambos en el líquido,
en su laboratorio! ¿Qué hace sobrentender Plutarco al no retomar los términos de su
«Arquímedes, primer inventor
entonces, el primer griego que pensó una dióptrica se ve sobre el agua Dióptrica: ciencia de la
predecesor, al despojar a Arquímedes de la voluntad de lavarse, al pasar que desborda, descubre una tiara que se hunde, aplastada además por la refracción,
de la correspondencia entre
el peso y el volumen por la en silencio sobre el episodio del que Vitruvio habla? refracción de los rayos luminosos; y comprende...
experiencia del agua.» Recordemos que también fue «a su pesar» como se llevó a Arquíme- Comprende que es el único que controla el conjunto de poderes pues
(Grabado in W. H. Ryff:
[...] der arkitektur, 1547.) des a ocuparse de los problemas que se planteaban a la monarquía. Si sólo él sabe la falsedad de la tiara y, con esto, la débil autenticidad del
Plutarco empuja al sabio a su baño es porque no puede hacer otra cosa, brillo del monarca. Definitivamente, tiene todos los poderes en su mano.
porque hay allí un episodio fundamental que no puede quedar en La monarquía bien pudo derrumbarse, el mejor general intentar las
silencio. Es necesaria al menos una alusión, aunque no engrandezca al estrategias más sutiles: «Él era invencible y su ciudad con él, mientras él
héroe. Volvamos pues a Vitruvio: «Un día que Arquímedes se metía en tuviera su poder.»
el baño, notó por casualidad que a medida que se hundía en el baño, el
agua se escapaba por los bordes. Esta observación le hizo descubrir la
relación que buscaba y, sin tardar más, la alegría lo transportó de tal Falsificación del poder de Arquímedes
forma que salió del baño y, corriendo totalmente desnudo hacia su casa,
se puso a gritar que había encontrado lo que buscaba, diciendo en Impotente ante aquel que, detentando la inteligencia, controla el
griego: ¡Eureka! ¡Eureka!» (Es decir: ¡lo encontré! ¡lo encontré!) Encon- espacio y la materia, Marcelo, para jugar sobre el tiempo, organiza el
tramos aquí la alegría original, el trance beatífico que se apodera de bloqueo y parte hacia otras conquistas. «El tiempo pasaba», escribe
algunos sabios tras el descubrimiento; el extravío parece ser la caracte- Plutarco. De hecho, más de dos años. Hay que detenerse un instante
rística dominante en aquellos que tuvieron mucha inteligencia. Pero, ante esta lacónica elipse: «El tiempo pasaba [...].» Y sin embargo, ¡vaya
por fin ¿qué había ido a hacer en esa bañera? asunto! ¡Qué organización formidable por parte de los romanos, blo-
El rey había mandado hacer una tiara y sospechaba sin poder quear durante más de dos años una ciudad de más de 500.000 habitan-
probarlo que una parte del oro había sido reemplazada por plata. Hizo tes, rodeada por unas murallas de aproximadamente, según el historia-
llamar a Arquímedes para resolver el problema, extremadamente simple dor griego, 180 estadios de largo, o sea más de 30 K m ! ¿Cuántos
si se conocen el peso y el volumen de la tiara. Hemos dicho ya que el hombres hubo que movilizar? ¿Qué dirección hubo que desarrollar? En
sabio siracusano dominaba todo lo referente a las balanzas. Sin embar- el silencio del historiador griego medimos su voluntad de ignorar la
go, la forma complicada de la corona hacía que su volumen fuera difícil profunda originalidad de la república romana, la de la invención de una
de determinar. Había que inventar un método. E l baño es el dispositivo serie de dispositivos que permitían perennizar, tanto tiempo como fuera
de este descubrimiento. necesario, el control de un espacio, de una situación, de resistir a la
Siendo la masa y la capacidad de un volumen de agua equivalentes, usura del tiempo, al aumento del desorden. Plutarco pasa sobre la
ARQUIMEDES: EL C A N O N D E L SABIO 142 143 ARQUIMEDES: E L C A N O N D E L SABIO

institución y el hielo del sitio de Siracusa, episodio característico del el salvajismo que conllevó fueron una acusación que los romanos
genio romano, pues nada debe hacer sombra al predominio del espíritu formularon contra el general. Esta contradicción a pocas páginas de
griego. distancia es una "prueba suplementaria de que el pasaje sobre el sitio de
Masa, logística, disciplina, nada de esto debe contar, para Plutarco, Siracusa es sólo accesoriamente un relato histórico.
en las causas de la caída de Siracusa. Si el espíritu controla la materia, Haciendo del vencedor el más griego de los romanos; describiendo la
para que los romanos se apoderen de ella, es necesario definir otras derrota como el acto de un traidor entre medio millón de personas, el
dimensiones diferentes a las de las cosas, sobre las que gracias al saber, historiador de las ideas impone la lógica de la fatalidad que está en lo
la omnipotencia de Arquímedes es total. Toda la firmeza del filósofo va más profundo del pensamiento griego. Siracusa pierde a pesar de todo, y
a consistir en hacernos las ver ocultando, si es necesario, ciertos aconte- de una manera absurda, porque era ineluctable. Hija de los dioses de
cimientos. Délos, Siracusa perdió porque la diosa de la noche la ha traicionado y
Las tres causas de la derrota de la ciudad son los tres enemigos con porque el dios del sol no ha hecho nada (se explica sí, en el mito de
los que la ciencia contará a lo largo de todo su desarrollo: Plutarco, la ausencia del episodio de los espejos ardientes).
— E l tiempo, que, haciendo cambiar situaciones y vacilar estabilida- L a caída de «la ciudad más grande de Grecia», para la que Platón
des, descomponiendo objetos, multiplicando singularidades y transfor- concibió su República, estaba escrita desde su fundación. Esta verdad de
mando los problemas, impide que la ciencia haga aparecer sus móviles la que Plutarco nos convence no tiene, evidentemente, nada de histórico.
como inmutables. A tal punto que la ciencia, tal como la imagina la Por el contrario, intenta resolver el problema fundamental de la institu-
comunidad científica, sólo nacerá, en realidad, en el momento de la ción de las verdades del espíritu en el mundo. Si consideramos el
invención del tiempo lineal, inmutable, indiferente, vaciado de todas sus universo limitado del Imperio romano en el que vivía el hombre de
turbulencias, heredero sin duda alguna de la institución romana. Queronea, no podemos sorprendernos del pesimismo que manifiesta.
— Lo falso, la mentira, traidora que trastorna la percepción del «La ciudad del espíritu» no puede ser perdurablemente de este mundo,
mundo de las cosas y las coherencias internas. Es el enemigo normativo, se derrumbará por sí misma, traicionada por lo mismo que la fundó.
porque iguala todos los enunciados y prohibe por lo mismo la distinción Este amargo lamento acompañará el desarrollo de la ciencia occidental,
entre las proposiciones, la autentificación de las prácticas y la secesión hija razonable.de una síntesis entre el espíritu griego y la institución
de los territorios del saber. romana. L a institución feliz de la ciencia no existe de manera per-
— L a religión supersticiosa que sume a los hombres en un sistema durable.
sin razón, admite verdades no fundadas en la razón, cuestiona el poder
de la ciencia para dominar el mundo. Es el enemigo institucional que,
invocando otra profecía globalizadora, compite, al igual que la ciencia,
«Los soldados, desenfrenados, saquearon la ciudad [...]. E l ejército se Las muertes
por ser el espíritu mismo de la evolución humana.
apropió de las riquezas y de los esclavos [...]. E l tesoro real fue a parar del héroe
Plutarco va a hacer de estas tres fuerzas (tiempo, falsedad, religión)
al Estado romano [...].» E n medio de la inmensa alegría, dejando ver su
los aliados de Marcelo, miembro del colegio augurial romano y funda-
simpatía y su compasión por los vencidos, Marcelo quería ver a Arquí-
dor de templos. Habiendo pasado el tiempo, durante una fiesta en honor
medes. En este inolvidable día de su gloria, su deseo no fue satisfecho.
de Artemisa, la ciudad fue cercada, entregada por una traición. Así la
Las muertes múltiples son el privilegio de los mayores héroes.
diosa tutelar traicionó a los sitiados, que eran entonces presa de esos dos
¡Cuántas versiones de la muerte de Ulises, de Eneas, de Rómulo! Entre
enemigos del espíritu: la bebida y las diversiones. ¿Es tan sorprendente
las desapariciones, las apoteosis, los crímenes colectivos, no se sabe qué
que la diosa de los bosques, la diosa cazadora, hermana oscura de
muerte elegir. Por su parte, el deceso del sabio de Siracusa no termina
Apolo, dios de la luz y de la verdad, se haya puesto «al servicio» de
de ser relatado según múltiples cuadros. Parecería que la variedad de
Roma, esa ciudad nacida de los bosques? Así el fin trágico de Siracusa
relatos eterniza la muerte, dando al espíritu tiempo para liberarse.
desborda el simple derrumbamiento de un reino. Los romanos tomaron,
Plutarco nos relata:
primero, los dos barrios que se llamaban Nea y Tyké. Es decir, los
siracusanos perdían a la vez, la novedad y la fortuna. Con esta caída,
Plutarco pone en escena una formidable derrota, la de Grecia ante
Roma, y, más profundamente aún, la del espíritu de Grecia ante el poder La muerte
romano: es pues, en un último esfuerzo de abstracción, la derrota del
espíritu encarnado ante el poder instituido. Además, Marcelo es presen- «Ocurrió que Arquímedes estaba solo en su casa, reflexionando
tado como el primer romano que comprendió la necesidad de salvar el sobre una figura geométrica, espíritu y ojos absortos [...]. N o se había
legado griego. Se comprende mejor, entonces, que el general, viendo «en percatado de la toma de la ciudad. De pronto, apareció un soldado que
torno a él la grandeza y la riqueza de la ciudad» llorase mucho, afligido le ordenó seguirlo para presentarse ante Marcelo. Pero Arquímedes no
con el pensamiento de lo que iba a ocurrir... Esto ocurrió a pesar suyo y quiso salir sin antes resolver su problema [...]. E l soldado, irritado, sacó
porque fue obligado a consentir que el ejército se apoderara de «rique- su espada y lo mató [...].»
zas y esclavos». Sabemos, por haberlo visto ya, lo que este «a pesar L a inverosimilitud del relato, enorme ciudad tomada en el tiempo de
suyo» quiere decir, es siempre la marca del peso de las necesidades una reflexión geométrica, no debe distraernos. Esta pequeña escena
materiales frente a la voluntad del espíritu. muestra en algunas palabras el abismo que separa el mundo sutil del
Esta imagen de Marcelo es creada por Plutarco de pies a cabeza espíritu del vulgar de las armas. E l espíritu está en otro lugar, es el fondo
para este pasaje. Pues en la comparación que sigue a las vidas paralelas de la tesis de Plutarco. Nuestro proyecto de señalar en este escrito los
de Pelópidas y de Marcelo, el autor confiesa que el saqueo de Siracusa y tópicos que acompañan a la imagen que nos formamos de los matemáti-
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El crimen

«Según una tercera versión, Arquimedes llevaba a Marcelo sus


instrumentos de cosmografía en una caja, cuadrantes solares, esferas,
escuadras, que permitían representar ante la vista la grandeza del sol.
Unos soldados se encontraron con él; creyeron que llevaba oro y lo
mataron.»
E l realismo social de esta escena sorprende. N o encontramos es-
ta versión en ningún otro historiador, mientras que las dos ante-
riores hacen aparición de manera implícita en Tito Livio o en Valerio
Máximo. Necesitaríamos varias páginas para eliminar todas las alusio-
nes. Los instrumentos cosmográficos, por ejemplo, no están citados al
azar, sino que cada uno de ellos tiene un lugar en la obra de Arqui-
medes.
Entre otras cosas, entre estas esferas podría encontrarse aquella de la
que nos habla Cicerón en Las Tusculanas: «Una esfera que representa el
curso de la luna, del sol, de los cinco planetas, y por un único movimien-
to orbicular rige los diversos movimientos [...]. L a esfera de Arquimedes
La muerte de Arquimedes. es la obra de un espíritu divino.» Marcelo se habría apoderado de esta
(Probable copia de un esfera, antepasado de los planetarios y los autómatas. En efecto, Cicerón
mosaico antiguo, siglo
xvm.)
nos afirma en la República haberla visto en casa de un amigo descen-
diente de Marcelo: «Confieso que al primer golpe de vista no me pareció
extraordinaria [...]. Pero más tarde, no pude dejar de juzgar que en ese
siciliano había habido un genio de una talla que la naturaleza humana
no parecía capaz de alcanzar... Se veía cómo el sol desaparecía poco a
eos, debe llevarnos a recalcar que uno de ellos está manifiestamente poco y cómo la luna iba a sumergirse en la sombra proyectada por la
ausente. Se afirma comúnmente que la buena matemática es producto de Tierra [...]».»
los genios jóvenes, esta idea, probablemente surgida en el romántico
Resistamos al encanto de las largas descripciones de Cicerón y
siglo xix, está ausente de este texto. Arquimedes muere viejo, continúa
volvamos a nuestro texto. E l Arquimedes que muere en esta tercera
trabajando, y las cartas que acompañan sus tratados acreditan la tesis
versión es indiscutiblemente cercano al que hemos seguido a lo largo de
de una producción científica continua. Finalmente, de esta primera
todo el relato. Con él termina la construcción de este canon del sabio
muerte retengamos el extremo desapego del sabio. L a descripción
que Plutarco se ocupó de pulir a lo largo de todo su relato. Compren-
mecánica de la muerte, consecuencia desdichada pero inevitable de la
diendo que el poder y la riqueza no están ya en Siracusa, el sabio hace
situación.
su equipaje y lleva con él sus secretos. A semejanza de esos sabios
alemanes que, veintidós siglos más tarde, abandonarían su país en ruinas
para unirse a los vencedores, Arquimedes intenta pasarse al campo de
La ejecución Marcelo. Plutarco no se indigna por esto, parece decirnos que ya la
ciencia no tiene otra patria que la de los vencedores y la de la riqueza.
L a muerte del sabio es un accidente típico, consecuencia de la incom-
«Otros dicen que el romano, armado de una espada, se presentó con presión de los que ignoran, irresponsables, pues no saben lo que
la idea de matarlo allí mismo, que Arquimedes al verlo le rogó, lo hacen.
conjuró a esperar un instante, con el fin de no dejar su búsqueda
inconclusa e insuficientemente profundizada, y que el soldado, sin N o nos engañemos con la retórica del historiador, estas tres muertes
consideración a su petición, lo degolló.» E l patetismo en esta descripción sólo son distintas en apariencia. Tomadas en conjunto, en cada cuadro,
es patente. N o hay que hacerse ninguna ilusión, se trata de la ejecución se lee el espíritu que se evade ante la incomprensión, el cuerpo victima-
del que, por sus invenciones, retrasó la toma de la ciudad, matando rio degollado por la venganza y el saber tránsfuga perdido por la
tantos romanos. Se comprende mejor por qué el romano se precipita a torpeza de sus nuevos aliados.
matarlo. ¿Qué aterradora réplica no estará inventando el sabio? Por L a composición de estas perspectivas múltiples funda las tres figuras
otro lado, la humanidad de la descripción es conmovedora. Arquimedes en una sola persona; la trinidad del espíritu, del cuerpo y del individuo
aparece por primera vez como un ser humano, apasionado, claro está, social se unifica para instaurar «el canon del sabio», para hipostasiar el
por su ciencia, pero vivo, lo que está señalado por el degollamiento final. sabio canónico. Ante esta realización todas las partes pueden borrarse.
Por un instante, hemos adivinado al hombre bajo el sabio. Todo se E l hombre, su inteligencia y su obra se confunden en esta nueva especie
borra... de hombre.
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En el umbral de su puerta, mientras cae la tarde, un anciano dibuja medes, concerniente al cálculo de los volúmenes, de las áreas y de las
en el polvo. Piensa... Absorto y mudo, su cabeza está aún llena del furor longitudes con la ayuda de una unidad, inconmensurable con la uni-
y de la gloria que sus máquinas produjeron. En las líneas, los circuios y dad cuadrada, elcírculo de radio 1. De este círculo unidad es perfec-
las curvas con las que honra el suelo, busca el olvido rayando la tierra. tamente legítimo afirmar que es la forma arquimediana de nuestro nú-
La diosa lo ha traicionado, el reino ha caído, la ciudad está destruida, la mero n.
ciencia ha probado la acritud del poder... Sin embargo, necesita perpe- N o terminaremos jamás de sacar de este sombrero el recuerdo de las
tuar su obra, borrar su ultraje, inaugurar por siempre su «práctica» del obras de Arquímedes: conoides, esferoides, paraboloides (cuyos volúme-
pensamiento... Entonces, en el crepúsculo, el verdugo se adelantó, el nes y centros de gravedad se exponen en los libros Del método y De los
hombre levantó la cabeza, «y la sangre de Arquímedes se confundió con conoides y esferoides) aparecerán saliendo de sus matrices: el cono, la
la obra de su ciencia». esfera y el cilindro. Y luego, podríamos, por un movimiento envolvente y
ascensional, lograr con delicadeza el famoso tornillo que, inclinado y
«La aflicción de Marcelo fue muy grande; rechazó el crimen como sumergido en el agua, se convierte, según palabras de Montucla «en una
sacrilego [...], hizo buscar y trató honorablemente a los parientes de la máquina singular, en la cual la misma propensión del peso a caer parece
víctima [...].» Probablemente él mismo ordenó la sepultura. E l sabio ser empleada en ascender». Maravilla técnica cuya huella sobre el
«había rogado a sus amigos y parientes que colocaran sobre su tumba, cilindro es el de una hélice. Examinando de cerca este último objeto,
después de su muerte, un cilindro que encerrara una esfera y, como podríamos notar que todas las rectas (D), apoyándose en dos puntos A y
inscripción, la relación del sólido continente al sólido contenido». B de la hélice y cortando en Q. el eje (8) de ésta, atravesarán en T un
Marcelo hizo lo necesario, inaugurando así una hermosa serie de plano n perpendicular a este eje para trazar sobre éste una espiral de
epitafios geométricos. Más tarde, se grabó en la tumba de Gauss un Arquímedes.
polígono de diecisiete lados, y en la de Jacques Bernoulli, una espiral de Este parentesco entre la construcción del tornillo, heredado de los
Arquímedes que Bernoulli habia pretendido logarítmica. E l matemático egipcios, y de la espiral, podría hacer de ésta el objeto de estudio teórico
alemán había elegido este recuerdo de juventud, fruto de sus investiga- de aquél. Arquímedes establece algunas de sus más hermosas demostra-
ciones aritméticas, resultado que inauguraba relaciones profundas entre ciones acerca de la espiral: primera investigación sobre la tangente a una
el álgebra y la geometría; el suizo privilegió el símbolo del renacimiento curva diferente a la del círculo, área de cada vuelta, reducible, una vez
a pesar de las transformaciones; ¿qué quería significar el emblema de la más, a las áreas circulares.
tumba de Arquímedes?
Pero detengamos aquí la inagotable teoría de las obras arquimedia-
Escuchémosle una última vez en el Libro I del tratado De la esfera y nas y dejemos que hierbas y rocas invadan la tumba erigida por ese
del cilindro. Después de treinta y cuatro proposiciones largas y difíciles, general romano cuyo entendimiento de las matemáticas hubo de ser
un simple corolario: «Está claro que todo cilindro que tenga como base menos que escaso y que sin embargo había sufrido sus consecuencias
el mayor círculo de la esfera, vale una vez y media el área de esta esfera.» prácticas más letales.
Sigue una demostración de algunas líneas que extrae las consecuencias Pasaron dos siglos. U n biógrafo, un arquitecto, algunos historiadores
de las veinticuatro páginas anteriores. recordaron a aquel que defendió la metrópolis siciliana. Como una onda
Así el resultado hacia el cual converge todo este trabajo se califica de que al ampliarse se difumina, su renombre se difundió en la cuenca
corolario. Esta litote no debe engañarnos, es una coquetería muy mediterránea desvaneciéndose en su punto de origen. E l hombre que
matemática tratar como simple consecuencia el resultado de esforzadas cayó en el polvo bajo el golpe del soldado fue olvidado por sus conciu-
investigaciones. dadanos. «Una maraña de zarzas y de arbustos rodeaba y ocultaba la
Es difícil reconstituir lo que podia fascinar a Arquímedes en esta tumba», nos dice Cicerón en el Libro V de Las Tusculanas, en el cual
proposición, corramos el riesgo de intentarlo. En primer lugar, está la pretende haber encontrado la sepultura del sabio. «Un día que examina-
misma simplicidad de la relación, sorprendente a primera vista, sobre ba con la mirada todo el terreno situado en los accesos de la puerta de
todo cuando se piensa en la relación trascendente entre la esfera y su Agrigento [...], he aquí que mis ojos se posaron en una pequeña
cubo circunscrito. Luego, está sin duda el hecho de que este resultado, columna que emergía entre los arbustos: estaba coronada con una esfera
vislumbrado ya gracias al Método del que hemos hablado antes, permite y un cilindro [...] enviaron allí personas armadas con guadañas para
reducir el problema de la cubicatura de la esfera al de la cuadratura de limpiar y liberar el emplazamiento de arbustos [...]. La inscripción era
su círculo mayor, base del cilindro. Para terminar, lo más sorprendente irreconocible.»
es quizás esta constatación infinitamente improbable de que la relación Así, a pesar del tiempo, no se había borrado todo y «el emblema» de
de los volúmenes y la relación de las áreas de dos sólidos sean iguales. Arquímedes permitió al retórico encontrar la tumba. Gracias a esto se
Hay aquí un equilibrio tan sutil que únicamente la razón matemática permite concluir: «Así, la ciudad más célebre de Grecia e incluso, en un
puede persuadirnos. Veamos algunas razones para persuadirnos de la momento, la más sabia, habría ignorado el monumento del más genial
fuerza del resultado. de sus hijos si un hijo de Arpinum (Cicerón) no se lo hubiera hecho
En cuanto a la figura en sí misma, es el receptáculo completo de la conocer». Sin duda, hay que entender este término de monumento en su
obra de Arquímedes. Explorada en el tratado del Método que utiliza en sentido más amplio, e invertir la fingida modestia de Cicerón, haciendo
abundancia el concepto de palanca, es estudiada según la ortodoxia de la tumba la metonimia de la obra monumental del siracusano. E l
euclidiana en otro libro en el que se establecen las relaciones entre todas pasaje en el que se inscriben estas pocas líneas confirma esta hipótesis,
las figuras posibles (conos, troncos de cono, esferas, cilindros, segmentos ya que vemos a Cicerón anticiparse en particular a Plutarco, alaban-
de esfera, de círculo) y el círculo. Esta figura es una memoria donde se do la felicidad de los hombres de genio, comparándola a la de los ti-
inscribe de manera implícita todo el formulario, descubierto por Arquí- ranos.
ARQUIMEDES: E L CANON D E L SABIO
ARQUIMEDES: EL CANON DEL SABIO 148 149

Más allá de la muerte, el relato de Cicerón nos hace ver una vez más como una firma, más arriba una frase latina está en parte disimulada
el esquema fundamental del pensamiento de Arquímedes, el del efecto bajo residuos de mortero... Retomando de la profundidad de la noche el
minimo sobre lo máximo; cerca de la tumba, asistimos a una «adapta- largo trabajo del lapicida, el hombre desvela una a una las letras.
ción socio-histórica» de una experiencia de Arquimedes: un simple Cuando todo haya terminado, sus dedos podrán ya leer...
habitante de Arpinum, solo, es responsable del descubrimiento del
monumento del inmenso genio. Es, sin duda, la verdadera resurrección «Qui tollis peccata sCientiae»
de aquel que, la tarde de la derrota, cayó en el polvo con el compás en la
mano. Cicerón ya nos lo había prevenido, cuando compara la felicidad
efímera de un tirano como Dionisio a la imperecedera de un genio como
Platón. A l comenzar el relato de su descubrimiento en Siracusa, escribe:
Ex cadem urbe humilem homunculum a puluere et radio excitabe, qui
multis annis post fuit, Archimedem. L o que podría traducirse por: «De
esta misma ciudad, yo haría levantarse del polvo y del bastón (el compás
del geómetra), a un humilde mortal: Arquímedes, que existió muchos
años después (de Dionisio).» Estamos advertidos, el lector va a asistir,
subyugado por el poder del hechizo ciceroniano, a una verdadera
palingenesia, en la que Arquímedes resucitará de su círculo de polvo
blandiendo el instrumento emblemático del saber. De este modo, el
queroneo tendrá que compartir con el arpiniano el mérito del haber
«excitado» del olvido y de las cenizas a aquel que, gracias a sus relatos
legendarios y dorados, se convertirá siglos más tarde, en el parangón de
los sabios.

Han pasado dos mil años. En este día de 1988, un humilde historia-
dor vino a respirar en su polvareda de luz el aire leve que hace tanto
tiempo conoció la caída de la ciudad y la muerte del sabio. Ante él
el mar se difumina hacia el cielo, tiñendo de azul el contorno gredoso
de la península de Ortigia. E n torno a él, las moscas zumban sobre los re-
lieves del desaguadero que domina la ciudad, en algunas partes, un zó-
calo de piedra resiste a la onda pujante de los detritos. A algunos
pasos, el soñador ve una forma regular, un bloque de mármol blanco
que desafía arrogantemente la salinidad. Se acerca, se inclina para tocar-
lo, y siente su corazón reconfortado con el contacto liso y frío de la
piedra.
La columna está acostada en el suelo despejado, en su cima, toda-
vía se ve el emblema: esfera y cilindro de piedra. Aferrando cada uno
de ambos símbolos, hace acopio de fuerzas para levantar la columna.
Gastada y corroída por siglos de lluvia, decenios de gas, y años de po-
dredumbre, el mármol cede en el pie de la esfera. L a bola cae en su ma-
no... Estupefacto por el accidente, la deposita sin pensarlo en la bo-
ca del cilindro de piedra, entonces se hace la luz y la evidencia se
impone.
L a tarde empieza a caer, los pensamientos del historiador se ha-
cen más precisos, algo se vuelve en la bella imagen propuesta por Plu-
tarco. ¿Tan fuerte era la ajenidad entre el sabio y el poder, la cien-
cia y la guerra? ¿No quiso el mismo Arquímedes ser enterrado bajo es-
te símbolo de poder? Y luego este general construyendo este monu-
mento para gloria de las únicas matemáticas, ¿es verdaderamente
creíble? Absorto en sus reflexiones, el hombre acaricia pensativamente
la piedra... E n la base de la columna, precisamente en el punto don-
de estaba adherida al pedestal, la mano toca las marcas regularmen-
te espaciadas que hacen probable la presencia de una inscripción la-
pidaria.
Impaciente, exaltado, indiferente a la inmundicia, se tiende en el
suelo. E l ojo del paleógrafo ya ha adivinado el nombre de Marcelo
El uno es el otro: una historia del circulo
CATHERINE GOLDSTEIN

Algunos problemas matemáticos son tan antiguos que nos parecen


naturales. Aquí veremos que el concepto de círculo, como toda creación
humana, de hecho depende estrechamente de su contexto histórico'y
cultural

n el comienzo era el círculo. Omnipresente. Suspendido en el cielo

E en las noches de luna llena; soporte de carros, luego de carruajes;


rodeando de piedra las ciudades; decorando vasos que, con su
huella, lo dibujarían a su vez sobre la arena. Piensa en él, cierra los ojos,
ábrelos, búscalo: lo encontrarás hasta en las «o» de esta página. Y sin
duda, en tu cabeza, repetida guirnalda de los cursos de matemáticas.
Desde hace cuatro mil años. Inmutable.
Hace veintitrés siglos, el matemático Euclides proponía en los Ele-
mentos la siguiente definición: «Círculo es una figura plana delimitada
por una línea —llamada circunferencia— respecto de la cual, a partir de
un punto entre los situados en el interior de la figura, todas las rectas
que la inciden son —hasta la circunferencia del círculo— iguales entre sí.
Se llama a este punto centro del círculo.» A esta definición responde casi
palabra por palabra la de los diccionarios modernos como el Petit
Robert:
«Círculo: superficie plana delimitada por una curva (circunferencia) El circulo no ha dejado
cuyos puntos están todos situados a igual distancia del centro.» nunca de inspirar a pintores
y poetas. Linea o espacio
Presente mucho antes que la escritura, eternamente idéntico a sí del propio cuadro, solo o en
mismo, el círculo sería, pues, uno de esos objetos fuera de la historia al constelación, como en este
que las matemáticas, dispensadoras, según se nos ha inculcado, de de Paul Klee que oculta en
verdades eternas, han otorgado su favor. Astrónomos, filósofos, arqui- su engañosa simplicidad
complejas implicaciones. La
tectos, místicos, agrimensores, geógrafos o poetas lo habrían estudiado, misma complejidad marca
medido, descrito, con él habrían nutrido sus fantasmas, alimentado sus hasta su historia
polémicas, fertilizado su imaginación o amparado sus resultados sin matemática...
alterar radicalmente su serena imagen. Figura única y reconocible
rodando en el tiempo y el espacio, «el» círculo sólo se dejaría cobijar
por disciplinas y culturas diversas para que éstas iluminen algunas de
sus propiedades hasta entonces ocultas o le inventan inéditas aplica-
ciones.
¿Y si esto no ocurriera en absoluto? ¿Si el círculo, deshilando el
tejido del mundo, perdiera en él su identidad, angulara sus curvas? ¿Si
hasta reconocerlo, a veces, se volviera difícil? ¿Si se nos apareciera, a fin
de cuentas, múltiple, disperso, descendencia de una larga estirpe cuyos
complejos parentescos deben descifrarse pacientemente? ¿Si las miradas
humanas, a cada instante, no lo revelaran sino que lo (re)crearan?
Intentando captar lo que hay de común en todo lo que llamamos
«juego», el filósofo Ludwig Wittgenstein compara al hilado, en el que
unas fibras se torsionan con otras, a la forma de reunir cosas tan
diferentes bajo un mismo nombre: «[...] y la fuerza del hilo no proviene

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EL UNO ES EL OTRO: UNA HISTORIA DEL CIRCULO 153 EL UNO ES EL OTRO: UNA HISTORIA DEL CIRCULO
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de que una de las fibras lo recorra en toda su longitud, sino de que estas líneas pueden ser más o menos completas, y una estaca o un trozo
muchas se entrelacen.» de bambú ofician de compás. Daré como ejemplo la construcción del
Desenmarañar todas las fibras de este hilo tan sólido que llamamos cuadrado de 1 purusa (la medida de base), según Apastamba:
«círculo» sería, por supuesto, imposible: no se trata, por otra parte, de «Se mide (el agni) a la medida de un hombre (el que realiza el
agotar todas sus apariciones, sino de comprender algunos de los tumul- sacrificio). Se mide con una caña de bambú. He aquí lo que hay que
tuosos debates que su definición estándar disimula, y de hacer resurgir saber. A una distancia tal como la del oficiante con los brazos en alto, se
los objetos que nivela. Y de aclarar, si es posible, algunos enredos de hacen dos agujeros en el bambú y un tercero en el medio. Una vez que
hilos, algunas metamorfosis. Hay aquí flagrantes ausencias: los eruditos se ha colocado el bambú a lo largo de la prsthyá (línea este-oeste del
1 chinos estudiaron el círculo durante más de dos mil años y no los altar) al oeste de los huecos de los postes sacrificiales, y una vez que se
Al contemplar Saturno, han colocado estacas en los agujeros.
¿dudaríamos de que el mencionaremos; la propiedad del círculo de englobar la mayor superficie
circulo es un objeto posible para un perímetro dado se ha debatido, refinado y generalizado Después de liberarlo en el oeste, hay que trazar en círculo a partir de
absolutamente natural? Y sin desde la Antigüedad hasta nuestros días, tampoco será tratada aquí. la extremidad (1) hacia el sudeste; liberándolo al este y fijándolo en el
embargo... oeste, hay que trazar un círculo (2) desde la extremidad hacia el su-
Hay otras omisiones menos llamativas, quizás, pero son innumerables y,
por supuesto, arbitrarias: en estas comarcas tan fértiles, tan civilizadas, doeste.
no existen oasis inevitables, sino etapas cuya elección se deja librada el Liberando el bambú, fijando el agujero terminal del bambú sobre la
guía. Varias civilizaciones, fuera del perímetro mediterráneo —en la estaca mediana (3), colocando el bambú al sur del punto de intersección
Mesopotamia, en el Este o el Sur asiáticos, por ejemplo—, elaboraron y de las líneas (0), se fija una estaca en el agujero del extremo (4). Fijando
desarrollaron, en importante escala, útiles y problemáticas científicos: he allí el agujero mediano del bambú y ajustando los otros en el extremo de
elegido una rueda india para comenzar nuestro periplo. las líneas, se hunden estacas en los huecos.
Es el cuadrado de 1 purusa».
Se trata, como se ve, de la descripción minuciosa de un procedimien-
Donde se incorporan to operatorio, de una manipulación, y la mejor manera de imbuirse de
«He aquí lo que hay que saber: el que tiene rivales debe construir un ella y de comprender el texto es, quizás, armarse de estacas y de cañas de
socialmente algunos hogar de altar en forma de rueda de carro.» bambú (¡o de alfileres y una cerilla!) para hacer a mano la construcción
círculos Entre los siglos VIII y v i de nuestra era se compilan en la India los propuesta. Ésta Sirve para la fabricación de otros edificios: los textos
Sulvasütra, los Tratados del Cordel, que, en el marco del ritual védico, explican cómo convertir este cuadrado en otras figuras, y a la inversa,
De la India a Egipto, codifican las reglas de construcción y de orientación de los altares (vedi) conservando siempre la misma superficie impuesta por el rito. «Si
2000-100 a. J. C. y de los hogares (agni) destinados a sacrificios: como para la pronuncia-
quieres eliminar a tus rivales, debes construir un rathacakracit»: la
ción de los mantra, la eficacia del ritual reside en la estricta observancia
Mantra: verso, o frase, al cuestión del porqué, y en particular la significación religiosa o concreta
de estas reglas; los tratados reúnen y desarrollan, pues, entre otras,
que se atribuyen de la rueda, se pierde en los textos védicos; la cuestión del cómo, que nos
propiedades mágicas o técnicas que llamamos arquitecturales, geométricas o calculatorias según
ocupará aqui, recibe varias respuestas: veamos la de Apastamba:
religiosas: himno védico. el caso. L a figura de base para construir estos edificios, hechos de
«Si se quiere transformar un cuadrado en un círculo, se tiende (una
ladrillos de tamaño fijo es un cuadrilátero, en principio un cuadrado, a
cuerda) desde el medio (del cuadrado) a una esquina; se gira en torno al
partir del cual se reproducen las formas y las proporciones precisas
exigidas por el culto, según el objetivo buscado: lado, se traza un círculo con un tercio restante, esto equivale a decir que
lo hemos obtenido.
«He aquí lo que hay que saber: el que tiene el deseo del cielo debe Si se quiere transformar un círculo en un cuadrado, se divide el
construir un agni de forma de halcón. Tiene las alas encorvadas y la cola F
diámetro en quince partes, se quitan dos; quedan trece, esto da el
desplegada [...]. cuadrado necesario.»
«El que tiene rivales debe construir un agni en forma de rueda de
carro.»
Gracias a los comentarios posteriores que, por otra parte, a veces / "' :
\
contienen justificaciones de las construcciones propuestas, se pueden
Siguen a continuación los detalles de la fabricación a partir de los dilucidar los pasos que el texto sugiere: el segundo consiste en fabricar O
ladrillos de base, a costa de cálculos fraccionarios bastante extensos. E l un cuadrado cuyo costado tendrá por longitud los trece quinceavos del
instrumento fundamental es el cordel- (sulva o rajju), de cáñamo o
\
diámetro del círculo de partida; el primer paso puede ser ilustrado por el
bambú: ¿habría podido trazar círculos? ¿Y de qué manera? esquema de la derecha (OR es el radio del círculo buscado y F R los dos
La respuesta es menos inmediata de lo que podríamos pensar. Nos tercios de FE).
han sido transmitidas varias versiones de estos textos (de todas ellas las Es de notar que estas conversiones no sean recíprocas ni en el tipo
principales son las de Apastamba, Baudháyana, Kátyáyana y Manu), a de procedimiento empleado ni en sus resultados: el círculo que se
menudo acompañadas de comentarios más recientes: redactadas en obtiene realizando la conversión de un cuadrado por la primera cons-
versos sánscritos, en forma a veces elíptica, en un contexto de transmi- trucción, siendo a su vez este cuadrado obtenido a partir de un círculo
sión oral en el que son esenciales las técnicas de memorización, permiten por medio de la segunda construcción, difiere apreciablemente de este
la coexistencia de varios sinónimos según las exigencias de la métrica: último (es decir, más de lo que dejaría prever la precisión de los otros
así vrtta, mándala (que representa más generalmente unafigura),pariman- cálculos del texto). Otra versión, la de Baudháyana, propone un procedi-
dala (figura circular), rathacakracit (rueda de carro), sirven para designar miento de conversión más complicado, que podría responder mejor a
cosas redondas. Por otra parte, a título auxiliar, en las construcciones se nuestros deseos de conversiones recíprocas, pero los orígenes matemáti-
trazan también líneas circulares que a veces no reciben ningún nombre cos, religiosos, tecnológicos de estas preferencias no están del todo
específico, sino que están indicadas por un verbo («trazar en círculo»):
EL U N O ES E L OTRO: U N A HISTORIA D E L CIRCULO 154 155 EL UNO ES E L OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO

hayan producido textos semejantes a los Sulvásütra, se podría aceptar


muy bien, por el contrario, que en la India védica se realizaron cálculos
de superficie; nada menos claro, sin embargo, que un vínculo directo con
los que se pueden deducir de los Sulvásütra. En el 325 a. de C , Alejan-
dro Magno intenta conquistar la India: es la época en la que los
contactos con la ciencia griega se hacen corrientes, contactos como
siempre muy selectivos. Pero la influencia védica ya ha disminuido, y
con ella la importancia.de las construcciones rituales; la religión jaina,
surgida en la misma época que el budismo, en el siglo v i a. de C ,
desarrolla una cosmografía basada en el círculo, ya que suponía que el
sol y la luna giraban en círculos concéntricos sobre planos paralelos a la
Tierra, teniendo el monte Meru como centro. L a medición del círculo se
convierte entonces en una parte esencial de la literatura matemática
jaina en relación con la esfera religioso-astronómica, entre el siglo n a.
de C. y el siglo II d. de C ; si no hay razones para suponer que los
Sulvásütra y su contenido hayan permanecido desconocidos durante este
periodo, es en otros ámbitos, sin embargo, donde hay que buscar
En la cosmogonía '¡aína, el explicaciones al cambio de estilo, por ejemplo, en la influencia de la
mundo mediano, el
madhyaloka, tiene la forma astronomía babilónica tardía, transmitida por el intermediario griego, y
de un disco sobre el que se acogida con tanta mayor diligencia cuanto más cercanas parecían sus
despliegan una serie de preocupaciones: los procedimientos puramente calculatorios reemplazan
anillos concéntricos que
representan alternativamente
masivamente a las manipulaciones geométricas, y se abandona la escru-
océanos y continentes. Este pulosa precisión, ya que las necesidades explícitas del conocimiento de
bajorrelieve del templo de los movimientos celestes parecen, ¡oh, paradoja a nuestros ojos!, menos
Ramakpúr, que data del
exigentes desde este punto de vista que las necesidades rituales.
siglo xvii, muestra el
Nandisveradvipa, continente Diversas fórmulas, enunciadas en forma retórica, dan relaciones a
de regocijo, con sus veces aproximativas entre cuerda, arco, distancia al centro, diámetro, así
cincuenta y dos santuarios. como de la expresión de la superficie de un círculo como el producto de
su perímetro por el cuarto de su diámetro; el perímetro se calcula como
el producto del diámetro por -v/ÍO: se hacen alusiones a otras tradiciones
claros. Su discusión, sin embargo, sería estéril: se ha mostrado en otras
utilizando 3 en lugar de ^/ÍO. Provenga este valor de 3 de una transcrip-
páginas de este libro cómo dos civilizaciones contemporáneas entre
ción en cifras indias del valor babilónico o de una tradición metrológica
sí y muy anteriores a la India védica, la de Mesopotamia y la de
anterior propiamente india, es notable que no se mencionen los valores,
Egipto, se interesaron en su momento en nuestra figura favorita:
más precisos que 3, que nuestra mirada, demasiado sabia, podría hacer
los círculos trazados en el papiro Rhind, los grabados en las tabli-
surgir de los Sulvásütra.
llas de arcilla babilónicas, no hacen más que ilustrar los procedi-
Prudencia siempre, pues, al avanzar en terrenos en los que nuestros
mientos referentes a ellos, y, como en la India de los Sulvásütra no abren
conocimientos modernos, hasta aquellos que nos parecen más naturales,
caminos para una investigación teórica del círculo en sí; en los tres casos
liman peligrosamente peldaños diferentes, escamotean las divergencias o
los intereses están en otro lugar. Pero ya aparecen diferencias: la
las reducen a simples variantes, incluso a obcecaciones. Tres civilizacio-
cuestión fundamental a la que responden los textos del Cercano Oriente
nes diferentes (cuatro, si se distinguen las culturas védica y jaina)
es la del cálculo de la superficie del círculo; los egipcios directamente a
construyen objetos redondos, que no siempre llevan un nombre específi-
partir de su diámetro y los babilonios mediante el cálculo del períme-
co, no intervienen en los mismos contextos, no están sometidos al
tro; el cálculo explícito del perímetro de un círculo sólo figura, por otra
mismo tratamiento y no producen cálculos idénticos. De estos textos
parte, en un pequeño número de papiros egipcios que han llegado hasta
emerge ya una multitud de temas cuyos hilos va a entrelazar nuestra
nosotros. En cuanto al texto de Apastamba, sólo se ocupa de reconstruir
investigación sobre el círculo: cuestiones metrológicas relativas al cálcu-
un círculo a partir de un cuadrado, conservando siempre la misma
lo de su superficie y de su perímetro, donde pronto se insertará el tema
superficie, es decir, concretamente, los mismos ladrillos de base: pode-
punzante de la cuadratura; cuestiones morfológicas, concernientes a su
mos, por supuesto, deducir de esto cálculos potenciales de la superficie
aspecto explícito (¿Bajo qué formas gráficas, verbales se presenta el
de un círculo de un diámetro dado, dando los dos procedimientos de
círculo?) o a sus metamorfosis (¿A qué figuras es comparado el círculo?
Apastamba valores diferentes; pero sobre todo es importante subrayar
¿Qué otras son comparadas con él? ¿A qué procecimientos técnicos
que esta cuestión no parece interesar a los usuarios de Sulvásütra. Así, el
apelan estas conversiones, en qué contexto cultural se inscriben?); las
tratamiento del círculo, por discreto que sea, informa sobre la importan-
cuestiones aún más amplias de su habitat (¿En qué clase de textos se
cia relativa de intereses que pueden estarle relacionados, la exigente
estudian y por qué? ¿En qué clasificaciones está inscrito?). L a sección
prescripción de la arquitectura ritual o los cálculos económicos relativos
siguiente dará otras respuestas a algunas de estas preguntas. También
a la construcción de un pozo. Si, por los testimonios arquitectónicos o
surgirán otras nuevas, y nuestra curiosidad, desentumecida por la
religiosos de que disponemos, es poco probable que en Mesopotamia se
EL U N O ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO 156 157 EL U N O ES E L OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO

frecuentación de textos más exóticos, las planteará a aquel que nuestra E l Libro I comienza con veintitrés definiciones, la del círculo, la
educación ha fijado como arquetipo de toda matemática: los Elementos decimoquinta, viene después de las del punto, la línea, la línea recta, la
de Euclides. superficie y los ángulos; las definiciones siguientes se refieren al círculo:
«[...] 15. Círculo es una figura plana delimitada por una linea
—llamada circunferencia— respecto de la cual, a partir de un punto
Donde se define lo ¿Por qué Euclides una vez más? En gran parte, porque casi no hay entre los situados en el interior de la figura, todas las rectas que la in-
que es un círculo opción: no disponemos de ningún texto completo anterior, ya que si los ciden son —hasta la circunferencia del círculo— iguales entre sí.
filósofos del siglo IV a. de C , Platón y Aristóteles entre otros, así como Í6. Se llama a este punto centro del círculo.
De Atenas a Alejandría, comentaristas más tardíos como Proclus o Simplicius, toman conceptos 17. Diámetro del circulo es cualquier recta que atraviesa el centro
siglo v a. de C- de los matemáticos en Grecia desde el siglo v i a. de C. y de una que esté limitada por la circunferencia del círculo en sus dos extremos, y
siglo li d. de C. tradición de los Elementos presentada en forma deductiva y autónoma que divida el círculo en dos.
desde el siglo v a. de C , no subsisten de ellos más que fragmentos y 18. Semicírculo es la figura delimitada por el diámetro y por la
alusiones cuya Habilidad es a menudo difícil de evaluar. L a otra razón, circunferencia que éste divide. E l centro del semicírculo es el mismo del
quizás ligada a la anterior, es el renombre del texto euclidiano hasta circulo».
nuestros días y su impacto histórico, como modelo formal a la vez que Luego vienen las definiciones de las figuras rectilíneas (limitadas por
reserva de conocimientos de base y de problemas. ¿Qué nos dice del rectas), de los diferentes triángulos y cuadriláteros, y finalmente las de
círculo este (¿colectivo de?) matemático(¿s?) que sin duda trabajaba en las paralelas. A continuación, y claramente separadas de las definiciones,
Alejandría, en los comienzos de la época helenística, hacia el 300 a. de C? cinco demandas (o postulados, si no se da a esta palabra un tecnicismo

La metrología del círculo Procedimiento y resul-


Origen Problema tado (modernizados) Comentario
A l g u n o s métodos y resultados para el cálculo de la superficie de un círculo en algunas civilizaciones. A título
indicativo se incluyen (texto en cursiva) resultados de naturaleza no metrológica, pero pertinentes para nuestro Nueve capítulos del arte Medida de campos. Superficie del circulo: ' / i Numerosos comentarios
propósito. matemático, China, siglo i (circunferencia) x '/ (diá- 2
posteriores (entre ellos el
d. de C.
3
metro); o: /j (diámetro) 2
de L U Í H U Í en el siglo ni
u
(*); o incluso / i (circun-
2
d. de C.) dan justificacio-
Procedimiento y resul- 2
ferencia) . nes y valores más preci-
Origen Problema tado (modernizados) Comentario sos, a menudo con la ayu-
da de polígonos; en el
Papiro Rhind, Egipto, Cálculo de un campo re- [diámetro VB diame- Procedimiento exclusiva- siglo v d. de C , Zu
principios del II milenio dondo. 2
tro] . mente numérico; no hay Chaongzhi da una rela-
a. de C. nombre específico para el ción de 3,1416 para (*).
círculo; no hay cálculo de
circunferencia. Euclides, Alejandría, 300 La relación de las super- Por supuesto, no hay valo-
a. de C. ficies de los circuios al res numéricos.
Tablilla paleobabilónica, Cálculo de superficies re- l e triplica el diámetro) 2
Procedimiento exclusiva- cuadrado de sus diámetros
Mesopotamia, principios dondas. x Vil- mente numérico; se pasa es constante.
del II milenio a. de C. por el cálculo de la cir-
La Medida del circulo, Ar- Medida del círculo. La superficie es igual a la Primeras demostraciones
cunferencia; el '/i 2 S E

químedes, Alejandría, si- de un triángulo cuya base confirmadas sobre estos


identifica como constante
glo in a. de C. es el semidiámetro, y la puntos; método de apro-
del círculo.
altura, la circunferencia; ximación por polígonos.
Sulvasutra, de Apastamba, Conversión de un circulo la relación de la circunfe-
La superficie del cuadrado
India, milenio I a. de C. en un cuadrado rencia al diámetro está
obtenido vale aproximada-
comprendido entre 3 + '/ 7
mente 3,004 veces el cua-
drado del semidiámetro. y 3 + '%,.

François Viète, Francia, Cálculo de la relación de Valor aproximado de 9 Se dispone de numeración


Conversión de un cuadrado La superficie del circulo decimal; polígono de
siglo xvi. la superficie de un círculo decimales exactos:
en circido. obtenido vale aproximada- 393.216 lados (el método
con el cuadrado del semi- 3,141592653.
mente 3,088 veces el cua- diámetro. que da una serie infinita
drado de su semidiámetro. del texto es menos eficaz.
Jyof/skarandaka, texto Fórmulas sobre el círculo, Circunferencia^ Coexisten otras fórmulas. Ludolph van Ceulen, Ale- Cálculo de la relación de Valor aproximado de 35 ¡Uno de los récords del
jaina, India, siglo n a. de 2
, / l U (diámetro) . decimales exactos. método de los polígonos!
mania, siglo xvi. la superficie de un circulo
C.-siglo ¡i d. de C.
con el cuadrado del semi-
diámetro.
Aryabhata, India, siglo Circunferencia de un El valor aproximado de la La relación es, pues,
d. de C. círculo. circunferencia para un 3,1416 (1); la superficie se A partir del siglo xvni. Superficie de un círculo. Superficie del círculo: (*) El valor de n se deter-
diámetro" de 20.000 es calcula como en los textos S = TLR .
2 mina por métodos analíti-
62.832. jainas; método de aproxi- cos; hoy se conocen ¡varios
mación por polígonos. millares de decimales!
EL U N O ES E L OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO 158 159 EL U N O ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO

anacrónico), y las nociones comunes; sólo una de estas demandas nos qué. E n cuanto a la forma verbal, ignora los eventuales despistes de los
concierne, es la que autoriza al lector de los Elementos a construir estudiantes, ignora completamente hasta que hay estudiantes: ¿quién
círculos de radio y centro cualesquiera: «Postúlese [...] trazar un círculo traza el círculo? ~
a partir de cualquier centro y por medio de cualquier segmento». Las construcciones ocupan un lugar importante en los Elementos.
El círculo no interviene antes del tercer Libro en los enunciados de Como todas las proposiciones se acompañan, otra diferencia importante
las proposiciones: Euclides se interesa primero por las figuras rectilíneas con los Sulvasütra, de demostraciones cuya función es garantizarlas a
y su cuadratura, es decir, por la manera de construir geométricamente posteriori. ¿Ante quién? E l matemático griego ideal no está tan aislado
un cuadrado igual (en superficie) a la figura dada. Sin embargo, habla de ni es tan contemplativo como podría pensarse: se agita, construye, se
círculos en el desarrollo de algunas demostraciones. Veamos como justifica... N o es pues, por milagro, o por una exigencia interna al círculo
ejemplo el primer parágrafo del Libro I: mismo que un desarrollo, pretendidamente natural, se haya abstraído
^ «Dada una recta limitada, construir sobre ella un triángulo equiláte- finalmente de su nicho material, que el universo concreto, cotidiano,
//\ \ ^ \ r o e a
- ^ ^ ' a r e c t a
limitada dada; es necesario entonces que sobre la desaparezca; éste es deliberadamente mantenido a distancia, bloqueado
( // \\ \ recta A B se construya un triángulo equilátero. Por una parte, con el por las definiciones que lo describen, confinado a lugares precisos (las
K_ A JJg \ centro en A, por otra parte, por medio del segmento A B , debe construir- demandas), y en formas que canalizan sus ambigüedades y precisan su
\ / / se el círculo B C D , y luego con, por una parte el centro en B y por otra práctica. E l círculo euclidiano nace de este esfuerzo que condensa en una
V \ / / parte por medio del segmento B A , debe construirse el círculo A C E , y, a figura hasta el útil que antes lo trazaba. Lo que en este proceso da
&^^_^x^^^/E partir del punto en el que los círculos se cortan, trazar las rectas C A , cuenta de una concepción del sistema educativo y de las matemáticas, de
CB, hasta los puntos A y B. Y , como el punto A es el centro del círculo la presencia de un medio profesional, de un temperamento particular o
C D B , A C es igual a A B ; luego, como el punto B es el centro del círculo de las advertencias de los filósofos, es otro tema del que solamente he
C A E , B C es igual a BA. Se ha demostrado también que C A es igual a querido evocar su articulación con el nuestro.
AB; luego los segmentos C A , C B son iguales a AB; los segmentos iguales En la continuación de los Elementos el círculo aparece como un
a un tercero son también iguales entre sí; luego C A es igual a C B ; luego objeto de estudio en sí mismo: el Libro III estudia sus propiedades
los tres segmentos C A , A B , B C son iguales entre sí. intrínsecas (construcción del centro, comparación de los ángulos que
Luego el triángulo A B C es equilátero y ha sido construido sobre el intersectan el mismo arco), el Libro IV los problemas de inscripción y de
segmento A B dado. circunscripción de las figuras rectilíneas, fundamentalmente polígonos
Luego, se ha construido un triángulo equilátero sobre una recta regulares (entre ellas la del pentadecágono). Algunas proposiciones
dada, que es lo que queríamos obtener.» relativas al círculo están dispersas en los demás Libros, por ejemplo en
Esta construcción interviene más tarde para trazar una perpendicu- los consagrados a las relaciones o a las superficies:
lar a una recta en un punto, luego para fabricar un cuadrado dado uno «[...] XII, 1: las superficies de polígonos semejantes inscritos son
de sus lados (proposiciones 11 y 46): incluso si el triángulo equilátero no como los cuadrados de los diámetros de los círculos circunscritos [...];
aparece explícitamente en los Sulvasütra, la analogía de las construccio- XII, 2: las superficies de los círculos son como el cuadrado de los
nes incita a una comparación entre los dos textos: idéntico tipo de diámetros [...]»
planteamientos, idénticas restricciones, ya que las demandas sólo autori- Si la definición del círculo precede a las de las figuras rectilíneas, su
zan a trazar rectas y círculos, por lo tanto, a no emplear más que «regla estudio viene después del de éstas: se explicitan entonces las relaciones
y compás», como diríamos nosotros, o bambú, cuerda y estaca, como entre recta y círculo (ángulos, intersecciones de rectas y de círculos),
diría Apastamba. . luego entre el círculo y las figuras poligonales clasificadas por orden
¿Dónde mejor, sin embargo, que en todo este comienzo de los creciente del número de sus lados. Encontramos así en estas clasificacio-
Elementos, podría leerse el abismo cultural que separa a Apastamba de nes huellas de la duplicidad de su definición y de su status, ya que la
Euclides? E l sacrificante indio, con el brazo extendido para tomar la misma palabra designa a la línea auxiliar asociada a la recta en todas las
medida del altar que construirá, nos señala una desaparición en Eucli- construcciones y a la figura plana relegada a continuación de todas las
des, la del mundo exterior al texto. Los papiros egipcios, las tablillas de demás, cuyas propiedades sirven para demostrar las del círculo por el
arcilla babilónicas, tan poco prolijas, evocan con frecuencia granos, método de la exhaustión nos aproximamos al círculo por medio de
pozos y ciudades, designan un interlocutor y ordenan ante él el procedi- polígonos inscritos y/o circunscritos, de un número creciente de lados,
miento a seguir; por artificiales que sean estos detalles concretos, como como en la demostración del párrafo XII, 2.
las bañeras en fuga perpetua de la antigua pedagogía, reúnen a maestro A este respecto, si Euclides inscribe un cuadrado en un círculo (IV,6),
y a alumno en torno a un periódico: leamos más de cerca cómo se circunscribe un cuadrado a un círculo (IV,7), inscribe un círculo en un
despeja esto aquí. cuadrado (IV,8), circunscribe un círculo a un cuadrado (IV,9), no se
L a primera diferencia, todo menos inocente, concierne a la palabra plantea jamás cuadrar un círculo, es decir, construir un cuadrado igual
círculo: está utilizada sistemáticamente, hasta en las construcciones (en superficie) a un círculo dado, como lo hace con las figuras rectilíneas.
auxiliares como la descrita más arriba, en las que el sánscrito hubiera Para él, esto no tendría más sentido que el de construir con «regla y
podido conformarse con un verbo. Ahora bien, para Euclides, un círculo compás», con rectas y círculos, y hoy sabemos que es imposible. Es
es una figura plana y no una simple línea; es necesario, pues, trazar la interesante notar que útiles rudimentarios casi idénticos, bambú y regla,
figura completa antes de utilizarla. M á s aún, bambús, estacas, hasta el cuerda y estaca o compás, intervienen, independientemente se supone, en
compás, todos han desparecido con la imagen que trazaban: el postula- ausencia de toda evidencia contraria, en civilizaciones muy diferentes y
do que afirma que sabemos y podemos trazar un círculo no dice con que dejan en ellas huellas perdurables. No están claras las razones por
EL U N O ESE L OTRO: U N A HISTORIA D E L C I R C U L O 160 161 EL U N O ESE L OTRO: U N A HISTORIA D E L C I R C U L O

M E T Ó N : «Con la vara recta, mido de manera que el círculo pueda


convertirse en un cuadrado para tí.»
¿Debemos ver aquí un vivo testimonio de la antigua popularidad de
la cuadratura del círculo? Es más probable que las burlas apuntaran a
recientes proyectos arquitectónicos: plano redondo o redondeado de las
ciudades antiguas frente al plano cuadrilátero de las ciudades helenas,
esta apuesta concreta que aporta a nuestro discurso una fibra urbanísti-
ca, ¿no es aún más instructiva para nosotros?
Metón lanza al paso una palabra que casi habíamos olvidado:
medida. A falta de cuadratura geométrica de un círculo ¿no se puede
medir, al menos en Grecia, su superficie? Arquímedes, en la Medida del
círculo, propone una respuesta tanto más interesante cuanto entrelaza
varias fibras esenciales a mi exposición. Veamos lo que dice de este
problema Eutocio de Ascalón, autor de un Comentario sobre los- tra-
bajos de Arquímedes en el siglo v d. de C : «Arquímedes quiere demos-
trar a qué área rectilínea equivale el círculo, problema que desde
hacía largo tiempo los filósofos célebres anteriores a Arquímedes ha-
bían intentado resolver...». Arquímedes muestra, en efecto que todo
círculo es equivalente a un triángulo rectángulo en el cual uno de los
lados del ángulo recto es igual al semidiámetro del círculo, y la base
igual al perímetro del círculo: el resultado se inscribe en la más pura
tradición euclidiana y utiliza, por otra parte, la proposición XII, 2 de la
superficie del círculo; se trata de hecho de la primera prueba confirmada
de una relación entre radio, perímetro y superficie de un círculo. Esto,
sin embargo, no resuelve el problema de la cuadratura, ya que no hay
construcción, con círculos y rectas solamente, de la base del triángulo, es
decir, de un segmento rectilíneo igual al perímetro del círculo. L a misma
corriente euclidiana incitaría quizás a Arquímedes a inscribir el círculo
en una figura rectilínea, aunque ésta tenga 96 lados, como hace luego.
Según afirma la leyenda, las que Euclides se circunscribe a construcciones en las que no inter- Pero no hay cálculo explícito en los Elementos: ahora Arquímedes
Dido construyó Cartago en vienen más que rectas y círculos: respetuosa referencia a su antiguo y demuestra que la relación del diámetro del círculo al perímetro del
el emplazamiento circular
delimitado por una piel de
prestigioso uso, en astronomía, por ejemplo, deseo de probar que era polígono de 96 lados es superior a la relación de 4.673 1/2 a 14.688 (en
buey cortada en tiras. posible realizar cualquier movimiento en una composición de estos dos cifras modernas): para quien conoce cómo calculaban y escribían sus
Mítico o real, el plano elementos, considerados constitutivos en esta época, el movimiento números los griegos, es un trabajo impresionante; se basa en aproxima-
circular fue corriente en el rectilíneo y el movimiento circular, simple desconfianza ante la impreci- ciones fraccionarias de algunas raíces, por ejemplo en el valor aproxima-
urbanismo oriental. Aquí
Darabgird (Darab-la- sión teórica y tecnológica de los demás instrumentos, se han propuesto do 265/153 de.y/3, relación del lado de un dodecágono inscrito en un
redonda), ciudad sasánida o muchas explicaciones, sin que el estado actual de l a ' documentación círculo al radio de ese círculo; se procede luego por desdoblamientos
parta de Irán. permita verdaderamente zanjar la cuestión. Pero, por su impacto nor- sucesivos. Arquímedes también deduce de aquí que la superficie de un
mativo, el texto euclidiano va a a establecer esta obligación por siglos, o círculo al cuadrado de su diámetro está en la relación aproximada a 11
al menos va a llamar la atención de sus sucesores sobre estas exigencias. a 14. Huella de otra corriente, logística, la más extendida quizás, pues
Los Elementos aparecen aquí plenamente en su aspecto didáctico, que después de todo había que vivir, y en consecuencia medir distancias y
expone, reorganiza y da brillo a un saber ya experimentado, sin hacer construir pozos, y Eutocio agrega: «Este libro es útil por las necesidades
forzosamente justicia a otras investigaciones activas. Las tentativas de de la vida, ya que demuestra que la circunferencia del círculo es igual al
cuadratura transmitidas por Aristóteles, el éxito del matemático Hipó- triple del diámetro aumentado con un segmento entre diez setenta y un
crates de Quíos en la cuadratura de las lúnulas, es decir, porciones de avos y un séptimo del diámetro.»
espacio comprendidas entre dos círculos, la utilización de otros instru-
mentos además de la regla y el compás, por consiguiente la obtención de Problemas caros a los filósofos o a las necesidades de la vida, la línea
otras curvas además de la recta y del círculo, como la espiral, varias de demarcación no es más nítida en Arquímedes que en Aristófanes. E
indicaciones dan prueba de la obstinación y la imaginación que se incluso si Platón desea trazarla, ¿es para testimoniar una especialización
emplearon, sin embargo, en resolver el problema. Este no concierne sólo efectiva o un modelo a seguir? Sólo disponemos de fragmentos modifica-
a las matemáticas. " dos por los comentarios de la tradición logística antes de la época
arquimediana, y no es fácil saber a cuál de las corrientes (si no a las dos)
En los Pájaros, representada en el 414 a. de C , el mismo Aristófanes pertenecían los Arquitas o los Tales. Sólo a partir de la época helenística
pone en escena a nuestro actor favorito: aparecen indicios más precisos en los manuales escolares o en los textos
M E T Ó N : «De suerte que al aplicar aquí mi vara flexible y allá mi prácticos... Los más sotisficados se apoyan o se acompañan de resulta-
compás... ¿comprendes?» dos teóricos del tipo arquimediano: Herón de Alejandría (siglo I d. de C.)
PEISTHETARIOS: «NO.» compuso, por ejemplo, junto a las Definiciones sobre el modelo euclidia-
EL U N O ES E L OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO 162 163 EL UNO ES E L OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO

¿Dios es geómetra?
no, tratados de Pneumáticas y de medida, entre los que se encuentran las
Arquitecto supremo, Cristo
Métricas, donde a propósito del cálculo de las áreas se mezclan demos- dibuja aquí con el compás la
traciones por vía geométrica y aproximaciones numéricas: para el esfera, hasta entonces
círculo, utiliza los resultados de Arquímedes. Como Ptolomeo en el siglo informe, del mundo.
II d. de C , cuando calculaba en su Sintaxis matemática (conocido como (El Arquitecto del
Universo, miniatura extraída
el Almagesto en el mundo medieval) las cuerdas de las secciones circula- de un Antiguo Testamento,
res, los astrónomos han representado también ampliamente una tradi- mediados del siglo XIII,
ción mixta en la que el círculo ocupa un lugar importante: en la Francia.)
compleja teoría de los epiciclos elaborada y puesta a punto por los
alejandrinos, de Apolonio a Ptolomeo, los planetas describen órbitas
circulares alrededor de puntos que, a su vez, se mueven circularmente
alrededor de la Tierra. De este ejemplo, y del de la cosmología jaina
evocado más arriba, no habría que apresurarse a deducir un vínculo
obligado entre círculo y cielo: la astronomía babilonia, que hizo obser-
vaciones muy precisas, no las organizó en un esquema geométrico y el
círculo no figura en ellas.
Pero invadió el paisaje griego: metáfora de la eternidad o el mundo
para los filósofos, forma de los cuerpos celestes en las teorías cosmológi-
cas, incluso principio fundador de la palanca y de la balanza en las
Mecánicas de los siglos III y n a. de C , mucho tiempo atribuidas
erróneamente a Aristóteles, el círculo, palabra o imagen, línea o super-
ficie que la voluntad euclidiana asimiló, objeto inevitable de toda
cultura, unió innumerables caminos: «Y la fuerza del hilo no proviene de
que una de sus fibras lo recorra en toda su longitud, sino de que muchas
se entrelacen.»

Donde se siguen los Estamos en 1484. U n bachiller en medicina, convertido en maestro de


filamentos cada vez algoritmia en Lyon, escribe «un pequeño tratado de la práctica geométri-
más modestos ca que contiene la manera de medir todas las cosas». Salto de mil años,
salto a través de toda la cuenca mediterránea y más allá, desde el delta
La Europa medieval, del Nilo a las márgenes del Ródano. E n lo que descubrimos, habría que
siglos V-XV determinar la parte de elaboración local, independiente, como en los
casos ya vistos de Egipto y Mesopotamia, y la parte de transmisión,
Otra visión medieval del incluso de paciente recopiado.
círculo: Los romanos casi no manifestaron interés por las matemáticas
«El circulo es la figura griegas: las huellas de la herencia latina deben buscarse sobre todo en
perfecta de la unidad y de la
simplicidad. Ya se ha
los tratados de los agrimensores; recopilaciones como la Árs Grománica
mostrado antes que el (de groma, agrimensura) reúnen los resultados griegos más útiles, y cuadrado y en esto se esfuerza largo tiempo... En cuanto a la «fórmula
triángulo es un círculo: así, ejemplos numéricos acompañan la expresión retórica de las relaciones de los agrimensores» imagina, y está lejos de ser el único, ¡que proviene
la trinidad es unidad. Pero que se deben conocer: la superficie del círculo vale aquí 11/14 del de un recorte minucioso de un trozo de pergamino! Como este ejemplo
esta unidad es infinita, como indica, los problemas planteados por los matemáticos griegos no son en
cuadrado de su diámetro, como en los textos heronianos. Del hilo
es el círculo infinito.»
(Nicolás de Cusa.) euclidiano propiamente dicho, la Europa medieval no recibe primero modo alguno naturales: adquieren su sentido sólo en la cultura que les
más que retazos, quizás traducciones de algunos Libros de los Elementos dio origen. Ciertos intercambios epistolares medievales, que proponen
realizadas por Boecio en el siglo v, algunas alusiones en los textos de los otras expresiones para la superficie del círculo, muestran por otra parte
Padres de la Iglesia y de los comentaristas de Aristóteles. Casi no está que los resultados de las obras técnicas no son conocidas por todos los
preparada para recibir más: mientras la educación, sobre todo la clásica, doctos, o, al menos, que las razones teóricas de su validez no son
se extiende poco a poco, y se enseña aritmética seriamente, la geometría apreciadas tan fácilmente.
permanece ignorada: un ejemplo del siglo XI, analizado por el historia- L a situación va a cambiar cuando en esta fibra latina se inserten
La trigonometría permite
dor Paul Tannery, ilustra bien la situación. otras: el círculo, que habíamos dejado en Alejandría, siguió su camino a
determinar las relaciones de
Escolastra: director de la U n escolastra de Lieja, Francon, tuvo conocimiento del problema de través del mundo islámico en la huella de las obras heronianas y las los lados de un triángulo
escuela episcopal. la cuadratura del círculo por un tratado de lógica; para él, la expresión tablas de Ptolomeo: se encontrarán los detalles de las consecuencias como funciones de sus
utilizada por los agrimensores y consignada más arriba da una fórmula de este recorrido en otras páginas. L o que es importante recordar ángulos y recíprocamente.
para nuestro objetivo, es que es en la confluencia de los textos griegos, Estas funciones (seno,
exacta: por lo tanto es fácil construir un rectángulo que tenga como coseno, tangente...) son
superfice los 11/14 del cuadrado del diámetro de un círculo. Para él, indios y árabes donde la trigonometría se fija y se precisa. E l tratado llamadas trigonométricas o
pues, todo el problema se reduce a transformar este rectángulo en un de Euclides juega un papel de dispensador de verdades geométricas, circulares.
EL U N O ES E L OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO 164 165 EL UNO ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO

con las que la astronomía, la óptica y la metrología se enriquecen. la figura circular; diámetro, es una línea recta que pasa por el centro y
Aparecen también indicios más precisos de un público consumidor que divide el círculo en dos partes iguales.»
de estos trabajos matemáticos: junto a los Comentarios sobre Eucli- El conjunto está acompañado de un dibujo explicativo; aquí se trata
des, Abu-Al Wafa escribe, en el siglo ix, un tratado Sobre lo que los menos de definir un círculo que de recordar términos técnicos útiles.
artesanos precisan saber de las construcciones geométricas. Poco a «Para medir y saber reducir al verdadero cuadrado todas las figuras
poco, a medida que los contactos comerciales y científicos se desarrollan, circulares según lo que los antiguos nos dejaron entrever, hay varias
y que las obras griegas o árabes son traducidas al latín, estos trabajos maneras, entre las cuales está una como sigue: multiplica la circunferen-
son asimilados por Occidente. De estos círculos en continuo peregrinar, cia en sí, y de la multiplicación toma los 7/88, y estará hecho: ejemplo,
uno de los más representativos es quizás el astrolabio, a la vez instru- supongamos que la circunferencia sea 22 pies; multiplica pues 22 por 22,
mento de medición y sistema de proyección estereográfica, utilizado la multiplicación asciende a 484, que debe multiplicarse todavía por 7, y
en el cálculo de los movimientos celestes y construido por científicos luego partir por 88, y encontraremos 38 pies cuadrados y medio, como
árabes a partir de descripciones ptolemaicas. Su uso, y el de otros tantos contiene esta figura.»
instrumentos de este tipo, se extiende en Europa al mismo tiempo Lo que se nos propone aquí es pues el cálculo de la superficie del
que se asimilan los trabajos astronómicos anteriores; algunos tratados círculo a partir de su circunferencia; las otras maneras mencionadas son
enseñan el funcionamiento de estos aparatos e incluyen los resultados el cálculo a partir del diámetro, a partir de la mitad de la circunferencia
geométricos necesarios para comprenderlo: tímidamente, luego cada vez y de la mitad del diámetro. Cada vez, la presentación es idéntica, una
con mayor frecuencia, vuelven a aparecer las demostraciones: Práctica regla general se combina con un ejemplo, tradicionalmente 7 para el
geometriae de Leonardo de Pisa (Fibonacci), hacia 1220, Tratado del diámetro y 22 para la circunferencia, lo que simplifica el cálculo numéri-
Planisferio, de Jordanus Nemorarius (en el siglo xm), Práctica geome- co. He mostrado ya algunos de los caminos que importaron a Europa,
triae, de Dominicus de Clavasio en 1346, y muchos más, jalonan este muchas veces borrando las sutilezas teóricas, este fondo que los antiguos
camino, dan un nuevo aliento a una tradición. En 1484, un bachiller en nos dejaron entrever, del que sólo recordamos aquí el aspecto metrológi-
medicina, convertido en maestro de algoritmia en Lyon, también escribe co. Y Chuquet agrega: «Sin embargo, debe entenderse que todas estas
una geometría práctica: su nombre, Nicolás Chuquet; si bien su obra no reglas aquí expuestas de la figura circular, son coyunturales y muy
fue la más influyente, es totalmente representativa de este fin del siglo xv. próximas a la verdad; fueron usadas por los antiguos, y las usan aún los
«Aquí comienza un pequeño tratado de la práctica de la geometría modernos a falta de mejores reglas, ya que la cuadratura del círculo es
que contiene la manera de medir todas las cosas; de las cuales algunas se ciencia que no está lograda.»
miden por una dimensión, algunas por dos dimensiones, y otras por tres «¿A falta de mejores reglas?» Desde la adopción de la escritura
[...]. decimal de los números, la ciencia islámica y quienes la frecuentaron,
La línea recta se puede medir de dos maneras: una, naturalmente, como Fibonacci, mejoraron el cálculo de Arquímedes utilizando su
por toesas o por pies, o por otra medida, una tras la otra; la otra manera aproximación con polígonos de un número creciente de lados; pero la
de medir ésta es por el cuadrante de un astrolabio, como se muestra comunicación aún es incierta, quizás la tradición metrológica no integró
luego, o tratado de altimetría. La línea circular se mide de la manera estos cálculos complicados. Sobre todo, hay que pensar que el público al
como diremos en la mensura de las superficies circulares. Las otras que se quería llegar tenía más conocimiento de la aritmética que de las
líneas curvas se reducen tanto como sea posible a la línea recta o a la demostraciones more geométrico, que no debían de impresionar casi, ni
línea circular.» convencer a los comerciantes lioneses... Por el contrario, se manifiestan
El tono, desde el principio, es muy desenvuelto: Chuquet no escribe inmensos progresos calculatorios, las raíces cuadradas o cúbicas se
en latín, sino en francés, no es para los clérigos de la Universidad, sino manipulan sin explicación particular y los cálculos fraccionarios se
para los comerciantes cuya formación matemática se basaba en el multiplican a voluntad, como para probar el virtuosismo mental de
cálculo y en la práctica del abaco. De allí el título que precede la quien los realiza. E l ejercicio lúdico o la astucia y la rapidez prevalecen
primera parte de la obra: Cómo la ciencia de los números puede aplicarse entonces el doble sobre el resultado útil en la masson et le terraillon.
a las medidas de geometría, el estilo que lo inspira, de allí la sabrosa Pero la ciencia de los números no se manifiesta tan sólo a través de estas
mezcla de consideraciones teóricas y de descripciones técnicas. máscaras, también ayuda a releer problemas tan clásicos como el de la
inscripción de las figuras rectilíneas en un círculo: la construcción «con
En la sección sobre la mensuración de superficies, el círculo es
regla y compás», con rectas y círculos, impronta de la geometría griega,
presentado antes que las figuras rectilíneas, clasificación poco frecuente
ha desaparecido; Chuquet propone a priori, por ejemplo, una figura
en las «prácticas de geometría» medievales que conservan a menudo el
cuyos lados son de longitud conocida, y busca numéricamente el diáme-
orden creciente del número de lados, con el círculo al final. En Euclides,
tro del círculo en el que ésta puede inscribirse; para hacerlo, escoge una
el lugar que ocupa el círculo traiciona su doble función, útil-línea y
línea particular como línea desconocida que hay que determinar y
objeto de estudio-superficie. Esta distinción ya no es válida aquí: Chu-
transcribe todas las relaciones geométricas de la figura en función de
quet utiliza libremente línea e incluso compás; el orden adoptado parece
esta línea en forma algebraica, más precisamente bajo la forma algebrai-
más bien traducir el respeto y el conocimiento de una tradición más que
ca que él mismo ha perfeccionado en su Tripartita en la ciencia de los
una necesidad interna del texto; ¿revela el maestro de cálculo al bachi-
números (1484).
ller? Apenas.
«Para medir (las superficies circulares), debemos saber que en un E l círculo, pues, en este fin del siglo xv, parece haberse estabilizado:
círculo hay tres términos, a saber, centro, circunferencia y diámetro; la práctica, metrológica, arquitectural, astronómica, ha asimilado en él
centro, es el punto igualmente distante de todas las partes de la circunfe- las verdades euclidianas como propiedades operatorias. Pero otra mane-
rencia; circunferencia, es la línea circular que contiene en sí los límites de ra de operar, la algebraica, nacida en el mundo árabe y transmitida a
EL U N O ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO 166 167 EL UNO ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO

La expresión del área de un círculo de radio 1 por Francois Viéte (1593)


Inscripción de un pentágono regular en un círculo de Nicolás Chuquet (1484)
E l área del triángulo O A B es el producto de las longitudes O X x H A , luego el
Se quiere inscribir en un círculo un pentágono regular de lado ae = 4: ¿cuál debe área de un polígono de n lados es n sen a eos a, lo mismo que el área de un polígono
ser el diámetro del círculo? de 2n lados es 2n sen a/2 eos a/2. Se utilizan fórmulas de duplicación de las líneas cir-
1
Chuquet calcula primero de por: de x be + db x ce = de x be = de ; culares.
1 2
si de se plantea como x ( l en la notación de Chuquet), se tiene 4x + 16 = x 2
sen a = 2 sen a/2 eos a/2 y eos a = 2 eos a/2 — 1,
(4 - p 16 = l ), o sea x = 2 + y/%.
1 2

2 2 1
Se calcula luego g, pues ag = ac — ge , de donde ag = y/%)~+~j32lÍ, luego la relación de las áreas de los polígonos de » lados es, pues, cosa. Reiterando el
2 2 1
gh por gh x ag = bg x ge, y he por he = gh + ge . Finalmente, el diámetro ah está procedimiento, encontramos que la relación del área del polígono de n lados al área
1 2
dado por ah = ac + c/r, o sea ah = y/32 + ^/240 + 4/5. del círculo (polígono de un número infinito de lados) es eos a eos a/2 eos a/4 eos a/8...
Notemos la mezcla de cálculos matemáticos y resultados geométricos, teorema de Viéte elige un cuadrado (luego, n = 4 y a = rt/8) de superficie 2 para comenzar su
«Pitágoras» o relación de «Ptolomeo» entre lados y diámetros de un cuadrilátero cálculo y afirma, pues, que la relación de 2 a la superficie del círculo de radio 1 es:
inscrito en un círculo.

Occidente, donde el terreno es mucho más favorable a ella que a la


tradición euclidiana, comienza a renovar los viejos temas: se trata sólo
de mirar los mismos objetos con una nueva mirada. Sin embargo, los evitar toda extrapolación apresurada. Apoyado en las comodidades del
círculos de Chuquet, estilizando un tratado de albañilería o sirviendo de cálculo algebraico, el pasaje de lo finito a lo infinito ya no resulta
pretexto a un juego calculatorio, no ordenan ya el espacio... incómodo en este fin del Renacimiento; una larga lista de trabajos
expresa el área del círculo con la ayuda de un número infinito de
términos.
Del juego al envite Las traducciones de las obras griegas y árabes, sin embargo, conti- En el transcurso de los decenios siguientes se obtienen múltiples
núan afluyendo a Occidente: acompañadas de comentarios, completa- desarrollos de este género por diferentes métodos, de origen cada vez
Siglos xvi-xvu das, incluso reconstituidas hipotéticamente a partir de migajas de menos geométrico: no todos proporcionan, ni mucho menos, decimales
informaciones que dejaron antiguos compiladores, ponen el legado de la más numerosos y logrados más rápidamente que en la aproximación
Antigüedad a disposición de un público cada vez más instruido, cada arquimediana. En lo sucesivo, se pondrá en marcha otro deseo, más allá
vez más organizado, con sus redes de corresponsales, sus intercambios de la pura aventura numérica, que se aferra quizás a las mismas fuentes,
de libros y sus sesiones de discusión. Es en ese nuevo entorno donde que trabaja quizás en los mismos problemas, pero que busca otros fines:
debemos seguir las huellas del círculo. Para establecer la relación de Francois Viéte, por ejemplo, pretende recuperar los métodos reales del
un círculo con el cuadrado de su diámetro o para calcularla, los descubrimiento, el análisis de los problemas, borrado, quizás, por el
alejandrinos se acercaban al círculo mediante polígonos de un núme- método sintético de exposición euclidiana; sobre la huella de estos
ro de lados suficiente para que la superficie restante sea menor que trabajos se elabora toda una rama de las matemáticas, el análisis,
toda superficie dada de antemano: deducían entonces las propiedades dotado de un instrumento privilegiado, el álgebra, frente a la geometría,
del círculo de las propiedades de las superficies rectilíneas delimitadas aureolada aún con su prestigio clásico, pero cada vez más discutida. La
por los polígonos. He mencionado ya que los cálculos pudieron "ser herencia griega, convocada a las condiciones propias de la época, será
mejorados en el periodo medieval gracias a los progresos de la numera- revisada y sometida a la razón de los números.
ción decimal. En el siglo siguiente, la búsqueda de la precisión metroló- «Todos los problemas de la Geometría pueden reducirse fácilmente a
gica parece borrarse poco a poco ante la pura proeza, que algunos han tales términos, que, por esto, sólo hay necesidad de conocer la longitud
bautizado «la carrera de los decimales»: Adrien Romain (1561-1615) con de algunas líneas rectas para construirlas.
15 decimales, Ludolph Van Ceulen con 35 en 1609, ¿se trata aún de «Y como toda la aritmética no está compuesta más que por cuatro o
«necesidades de la vida»?. cinco operaciones que son la Adición, la Sustracción, la Multiplicación,
El entusiasmo calculatorio acompaña e ilumina el progresivo aban- la División y la Extracción de raíces, que se puede considerar como una
dono de las precauciones euclidianas: la demostración de la proposición especie de División; así en Geometría no hay que hacer más, en cuanto a
XII, 2 de los Elementos utiliza un pesado razonamiento para emparentar las líneas buscadas, para prepararlas a ser conocidas, que agregarles
el estudio del círculo con el de las figuras poligonales: en 1615, Johannes otras o quitárselas; o bien, teniendo una que llamaré unidad para mejor
Kepler simplemente asimila el círculo a «una figura poligonal de un referirla a los números, y que ordinariamente puede ser tomada a
número infinito de lados», y su superficie a una infinidad de triángulos. discreción, y luego teniendo otras dos más, encontrar una cuarta, que
En sus Diálogos sobre dos nuevas ciencias, Galileo, al revisar los proble- sea a una de estas dos lo que la otra es a la unidad, lo que es lo mismo
mas clásicos sobre la rodadura simultánea de dos círculos concéntricos, que la Multiplicación. Y no tendré temor en introducir estos términos de
estudia primero el caso de los hexágonos concéntricos, luego, de los Aritmética en la Geometría, con el fin de hacérmela más inteligible [...].
polígonos, ya que, dice, «los círculos son polígonos de infinidad de Pero a menudo no es necesario trazar estas líneas sobre el papel y
lados». Por supuesto, Euclides, al tratar la figura-círculo después de basta con designarlas .con algunas letras, cada una con una. Como para
todas las demás, testimonia implícitamente una visión cercana a ésta; agregar la línea B D a G H , llamo a una a y a la otra b y escribo a + b
pero, explícitamente, Euclides, muy por el contrario, se esforzaba por [...].»
EL U N O ES E L OTRO: U N A HISTORIA D E L CIRCULO 168 EL U N O ES E L OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO
169

L a geometría que acompaña el Discurso del Método de Descartes no En el renacimiento, se consagraron numerosos trabajos a la perspec- Donde la mirada nos
es, pues, tan innovadora en sus métodos como en su sistematización... tiva. Esta es vista en un comienzo como una degradación de una forma engaña
«Cuáles son los problemas planos. en otra, de la que hay que precisar sus reglas, cruciales a la vez para la
Si (una incógnita) puede ser resuelta por la Geometría ordinaria, es pintura y la cartografía, cuyos viajes y expediciones hacen que su Siglos XVI-XVII
decir, no utilizando más que líneas rectas y circulares trazadas sobre una dominio sea cada vez más necesario: los tratados de aritmética mercantil
superficie plana, cuando la última Ecuación haya sido totalmente tienen su contrapartida en las obras de Philippo Bruneleschi, Piero della
conocida, quedará como máximo sólo un cuadrado desconocido, igual Francesca, León Battista Alberti, Albrecht Dürer o Leonardo da Vinci.
círculo
al que se produce por la adición, o sustracción, de la raíz multiplicada En el Tratado de óptica de Euclides, un círculo visto de costado «tiene elipse
por alguna cantidad conocida, y de alguna otra cantidad conocida [...] diámetros desiguales», no se trata de identificarlo con una elipse: como parábola
por ejemplo: zz = az + bb.» nos enseñaron los pintores, el saber que poseemos muy a menudo rama de hipérbola
Primer tiempo: toda construcción con regla y compás (pero Descar- reconstruye lo que vemos, fabrica nuestras aproximaciones y nuestra
tes, que ha leído los clásicos, dice «con líneas rectas y circulares») da intuición. L a necesidad de representar tres dimensiones en dos se
A causa de la relación
2 2 2
pitagórica, x , + y , = R como máximo sólo una ecuación de segundo grado; se puede construir menciona frecuentemente al comienzo de los tratados y poco a poco, en
cuando M es un punto del un punto por medio de la geometría ordinaria por una cascada de el siglo X V I I , el ojo, el punto de proyección, se integra al plano del
círculo de centro O y de ecuaciones de este tipo y a partir de aquí se trata de estudiar las dibujo.
radio R.
ecuaciones mismas. En 1639, Girard Desargues, arquitecto familiarizado con los tratados
«La manera de diferenciar todas las líneas curvas en distintas clases griegos (en particular, con las Secciones cónicas de Apolonio) y asistente
[...]. habitual de reuniones científicas, hace una tirada de cincuenta ejempla-
«Para comprender en conjunto todas (las líneas curvas) que existen res de un libro que se inscribe en su proyecto de dar un método
en la naturaleza, y distinguirlas por orden en ciertas clases, no conozco universal para unificar las técnicas gráficas: el Borrador proyecto de un
nada mejor que decir que todos los puntos de aquellas que puedan alcance a los- acontecimientos del encuentro de un cono con un plano... Los
llamarse Geométricas, es decir, que entran en alguna medida precisa y términos técnicos-necesarios son expresados mediante metáforas florales,
exacta, tienen necesariamente alguna relación con todos los puntos de quizás en una tentativa concertada de depurar el lenguaje matemático
una línea recta, que puede ser expresada por alguna ecuación, todas por de sus .imprecisiones, pero este estilo desconcertante y su reducida
la misma. Y que, cuando esta cantidad sólo alcanza al rectángulo de dos difusión no favorecen su acogida en los medios que se dedican a tales
cantidades indeterminadas, o bien al cuadrado de una misma, la líne# actividades: los trabajos de Desargues no suscitan interés más que entre
curva es del primer y más simple género, en el cual sólo están compren- los matemáticos como Pascal y Philippe de la Hire, y en el impresor
didos el círculo, la parábola, la hipérbole y la elipse.» Abraham Bosse, que se encargó de defender las ideas del maestro. L o
Segundo tiempo: la curva en sí puede ser enteramente descrita por fundamental es que las secciones cónicas (bautizadas como «cortes de
una ecuación de segundo grado para el círculo. A l desaparecer el rodillo»), «formadas por las maneras en las que se corta un cono
soporte geométrico, a partir de esta ecuación serán definitivamente circular, deben participar de las propiedades del círculo». N o se tratará
descritas y calculadas las propiedades de la curva. E l círculo, aquí, sólo ya de estudiar la manera en la que las cosas se cortan por proyección,
es una línea circular: ya hemos notado, por el contrario, en los Elemen- sino, por el contrario, de deducir las propiedades que permanecerán
tos, el esfuerzo por no mencionar más que el círculo-superficie; el útil invariables; al reducir todas las cónicas al círculo por una proyección
algebraico y quienes lo utilizan otorgan preeminencia a lo que puede apropiada, el estudio separado de cada tipo de cónica podrá ser rempla-
lograr, es decir, a la línea que se puede expresar por una ecuación. Por zado por una teoría general que deducirá sólo de las propiedades del
otra parte, esta misma forma proporciona más categorías que el estudio círculo, a menudo más fáciles de establecer, sus análogas en cada cónica.
geométrico. Proclus distinguía en su clasificación las líneas planas (rectas ¿Es esto otorgar al círculo un poder de unificación que no poseía ya? N o
y circunferencias de círculos) de las líneas sólidas (las cónicas, que se del todo. E l acento, aquí, se ha desplazado del deseo de caracterizar una
obtienen al cortar un cono con un plano: la clasificación algebraica figura con sus particularidades al de tomar entre todos sus rasgos
reúne el círculo y las cónicas, cuyas ecuaciones son del mismo género. aquellos que son comunes a una clase más amplia de objetos, que, de
El círculo-superficie plana es un polígono de un número infinito de esta forma, será posible alcanzar y comprender: el hilo principal ya no es
lados, el círculo-línea es una ecuación, la tensión que unificaba la el círculo, sino lo que, en el círculo, es generador de todas las cónicas.
definición euclidiana no se ejerce más, incluso si la costumbre permite la U n círculo dibujado interesa sobre todo por sus transformaciones,
subsistencia de la' misma palabra. A l desenlace de estas fibras, a su por sus sombras. L o más importante es que hayamos podido desplazar-
nuevo entrelazarse en otro sitio, responden otras distensiones: metrolo- nos hasta las representaciones mentales que fijaban nuestra mirada en
gía y cálculo, ya, habrían podido separarse; después de muchos esfuerzos las cosas: un círculo, visto de perfil, será en adelante una elipse, no un
para hacer coincidir sus modelos teóricos con las muy precisas observa- círculo deformado. ¿Quién ha preparado la ruta, el geógrafo, el pintor, el
ciones astronómicas de Tycho Brahe, Kepler afirma que la trayectoria astrónomo, el matemático? N o es fácil saberlo, porque el movimiento se
de un planeta sigue una elipse: el cielo ya no está regido por el círculo; amplia por los éxitos que obtiene: el círculo es una cónica y hay que
Galileo, al estudiar la caída de los cuerpos, la describe con la ayuda de resistirse para no creer que siempre lo ha sido. Evocar las fibras perdidas
parábolas: la línea circular, obligatoria en última instancia para dar y encontradas de nuestra búsqueda puede ayudar a convencernos de que
cuenta de todo movimiento no rectilíneo, ya no es la alternativa a la no hay nada de ineluctable o de natural en estos acercamientos; pero sin
línea recta. Pero sobre todo, el círculo, dibujo geométrico cuyas huellas duda es mucho más impactante aún recordar las resistencias de los
el ojo educado descifraba en todo lugar es, en un proceso paralelo, mismos cuya contribución he mencionado: Kepler erró largo tiempo en
expulsado de la mirada. búsqueda de óvalos y no de elipses, en lugar de círculos, para expresar el
EL U N O ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO 170 171 EL U N O ES E L OTRO: U N A HISTORIA D E L CIRCULO

movimiento de los astros; en cuanto a Galileo, siguió utilizando las el auxilio de la regla, determina la posición de los puntos». E l autor
trayectorias circulares en sus trabajos cosmológicos... menciona en él que ha querido retornar a las fuentes de la geometría
para ver si no era posible simplificarlas todavía más, y que ha sido
alentado por los trabajos contemporáneos de astronomía, para lo cual el
Donde se En matemáticas, el éxito del punto de vista analítico algebraico, compás, más preciso, es un precioso auxiliar! Hasta fines del siglo xix y
orquestado por los cartesianos, conduce a la eliminación progresiva de pasado éste, centenas de artículos siguen acumulando nuevos resultados
pierden algunos hilos los dibujos, ya que se trata de' fundar la eficacia en la precisión y la sobre el círculo: diversas ramas y ámbitos todavía en formación, escue-
seguridad mecánica de los cálculos. Las cuestiones relativas a la cuadra- las, puntos de vista y objetivos diferentes se apropian de estas conclusio-
Siglo XVIII tura cambian entonces, una vez más, de aspecto: a partir del momento nes, según sus necesidades, o lo modelan a su imagen. Objeto corriente
en que las curvas se clasifican por su tipo de ecuación, el empleo del conocimiento, aprendido y enseñado en las escuelas, conserva siem-
restrictivo de la regla y el compás para las conversaciones del círculo en pre una función de contraste, proporciona ejemplos y contraejemplos
cuadrado no tiene ya casi sentido; las nuevas técnicas del cálculo fácilmente disponibles, o continúa presente en las matemáticas por la
diferencial e integral permiten ahora cuadrar, es decir, calcular las pervivencia de los problemas ligados a él y que sólo encontrarán
superficies comprendidas por diversas curvas a partir de su ecuación. solución ulteriormente, cuando estén inmersos en otras corrientes,
Cuando en 1754 el historiador Jean Étienne Montucla escribe la Histo- entremezclados con otras briznas, como es el caso de la cuadratura. Dos
ria de las investigaciones sobre la cuadratura del círculo, resume sin duda ejemplos, entre tantos otros, explicitarán mi propósito.
la opinión corriente: «¿Por qué motivo, en efecto, vemos el círculo como
una figura más simple que las demás? (Sólo es) una clase particular de
elipse [...]. L a igualdad de los diámetros no influye para nada en sus E l primer ejemplo está extraído de las Investigaciones aritméticas que Donde se dispersan
relaciones de ordenadas a abcisas, ni en la de los polígonos inscritos o Cari Friedrich Gauss publica en 1801 sobre los números enteros y las algunos círculos
circunscritos que lo delimitan. Las curvas en las que estas relaciones son ecuaciones de coeficientes enteros; allí se incluye un capítulo sobre «las
más simples, como la parábola, aunque menos regulares a nuestros ojos, ecuaciones que determinan las divisiones del círculo». Gauss comienza Siglo XIX
son cuadrables...» E l interés está, entonces, en la determinación de esta por subrayar la importancia de las funciones circulares en todas las
relación de la superficie de un círculo con el cuadrado de su radio, que ramas de las matemáticas, luego se interesa por el viejo problema de la
es también la de la circunferencia con el diámetro, y en esta época, inscripción de los polígonos regulares en el círculo «con regla y com-
finalmente, recibe un nombre, n = 3,14159... Frente a los milenios de pás». Euclides había tratado ya el caso del pentadecágono, pero la
aventuras del círculo, el número más famoso de la historia de las inscripción del polígono de 17 lados resiste a los estudiosos hasta el siglo
matemáticas es, pues, un niño; su cálculo abandona mi relato para xix. Gauss precisa el problema en estos términos: «[...] llamamos P a la
seguir otros hilos autónomos, ya que su determinación está mucho más circunferencia del círculo, o cuatro ángulos rectos... Limitaremos nuestro
ligada a las series infinitas de funciones coseno, seno, tangente, y más estudio al caso en que se deba dividir el círculo en un número impar de
recientemente aún al desarrollo de los ordenadores. L a metrología se lados». Inscribir un polígono regular de p lados, es repartir p puntos
2
quedará con una fórmula S = % R ¡y más decimales para TI de los que regularmente sobre la circunferencia, luego dividir P en p partes; tam-
jamás podrá utilizar! Pero sus propiedades lo devuelven un momento a bién es dividir el ángulo del centro (de 360°, o sea cuatro rectos) en p P
nuestra ruta: en 1766, el matemático Jean Henri Lambert demuestra que partes: los vértices del polígono corresponden a los ángulos P/p, 2P/p,... /s^
n no es un número racional. Siguen proponiéndose numerosas solucio- (p — 1) P/p, cuyas funciones circulares expone entonces Gauss. Demues- \ \
nes (falsas) para la cuadratura del círculo, pero en 1775 la Academia s
tra que éstas verifican ecuaciones de grado p — l, que estudia en detalle. v
/ \ ~ ^ / ' ~ "V^-"""/
decide no examinarlas más: se ha creado una profesión'que normaliza Si p — 1 sólo es divisible por 2 y sus potencias, las soluciones podrán I\ \7\j I
las actividades científicas, que identifica los problemas que la ciencia obtenerse por una cascada de ecuaciones de segundo grado, luego, ser \ \ / ~ \ /
reconoce como propios y los métodos válidos para abordarlos: lo que de construidas geométricamente, «con regla y compás»: es el caso del \ \ / \ IJ
aquí en adelante se intenta probar es la imposibilidad de la cuadratura
«con regla y compás» o más bien la imposibilidad de obtener n como polígono de 17 lados, ya que 17 — 1 = 16 = 2 x 2 x 2 x 2 , pero no -^K
solución de una serie de ecuaciones de grado 2 como máximo. Y , con el del polígono de 19 lados, ya que 19 — 1 = 18 = 2 x 3 x 3.
mucho, es la resolución de estas ecuaciones o las propiedades de sus E l desarrollo es ejemplar: un problema clásico es expuesto y resuelto
soluciones lo que apasiona a los especialistas. N o será hasta 1882, en términos algebraicos y la definición del círculo (cuatro rectos) sólo
cuando Ferdinand von Lindemann, que retoma los trabajos de Charles conserva la porción pertinente para el cálculo. L a aparición efectiva del
Hermite, probará que n no es la solución de ninguna ecuación algebrai- círculo se realiza únicamente en forma de funciones circulares. Además,
ca: la búsqueda de la imposible cuadratura terminará en ausencia, o casi, en el estudio mismo de las ecuaciones, se pone el acento en las relaciones
de la figura del círculo... entre las diferentes soluciones, relaciones transparentes geométricamente
(los vértices de un polígono regular se intercambian por rotación), pero
Casi, pues las técnicas que se elaboran, cálculo diferencial o desarro- transcritas aquí en forma algebraica. También la apuesta es ejemplar:
Una vez más, redonda, esta por la resolución de este problema, Gauss accede a la celebridad; sólo
Casa de guardas agrícolas
llos infinitos, tienen dificultades en resolver los problemas que su
imaginada por Claude crecimiento casi anárquico y sus triunfos iniciales hicieron proliferar: un tenue hilo lo une aún al círculo. L a potencia del método de resolu-
Nicolás Ledoux, arquitecto ¿son verdaderamente números las soluciones de las ecuaciones? ¿Tienen ción proviene de una teoría general que nació en otro sitio.
del Rey que se convertiría un sentido estas series infinitas de números? L a geometría tradicional
en la encarnación del
E l segundo ejemplo elegido es el de Gaspar Monge. Encargado de
arquitecto revolucionario.
ofrece a lo largo de todo el siglo x v m un molesto modelo de verdad introducir la geometría descriptiva en los programas de la Escuela
(Grabado de Van Maule, garantizada. En 1798 se publica el libro de Lorenzo Mascheroni, La Normal del año III, debe fijar las bases teóricas de los procedimientos
fines del siglo xvm .) Geometría del compás, «la que, por medio únicamente del compás, y sin gráficos útiles en el corte de las piedras, la perspectiva, el trazado de las
EL UNO ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO 172 173 EL UNO ES EL OTRO: UNA HISTORIA D E L CIRCULO

fortificaciones, en suma, realizar el viejo sueño de Desargues. Pero el Y, recíprocamente: si se impone que las transformaciones fijen los
público de Monge no está compuesto por prácticos reticentes o amigos puntos cíclicos definidos más arriba, conservarán automáticamente las
convencidos: ahora tiene estudiantes a los que debe formar, de allí la propiedades métricas y distinguirán los círculos de las otras cónicas; a
posibilidad de infundirles como natural, a su vez, otra manera de partir de ese momento, las figuras se clasifican según las transformacio-
abordar los problemas. En 1822, el geómetra Jean-Víctor Poncelet nes que las intercambian o las conservan. Una de las metamorfosis más
publica un Tratado de las propiedades proyectivas de las figuras, que se espectaculares desde este punto de vista es el pasaje de rectas a círculos
inspira en los cursos de Monge y de Lazare Carnot, y generaliza las por inversión: más aún, en el siglo XIX se construyen sistemas articula-
ideas de Desargues: pone en evidencia las propiedades que «permanecen dos que convierten el trazado de un círculo en el trazado de una recta:
indestructibles por efecto de la proyección»; se distinguen así cuidadosa- imposibilidad de la cuadratura del círculo con regla y compás, transfor-
El pabellón de reposo está
concebido como una
mente las propiedades métricas vinculadas a la distancia y a los ángulos, mación de un movimiento circular en un movimiento rectilíneo, el siglo
simbiosis dinámica de la que no son conservadas por proyección, y las propiedades proyectivas XIX obtuvo del círculo muchas más respuestas que los alejandrinos.
forma arquitectónica y del que sí lo son: en el pasaje por proyección de un círculo a una cónica, la
jardín. Al integrar el mundo igualdad de radio, propiedad métrica, no se conserva. Pero Jean Ponce-
exterior a nuestra
imaginación, ¿el circulo no
let quiere también liberar la geometría pura de las restricciones que le Algunas imágenes modernas del círculo
sigue abriendo a la creación impone el estudio de diferentes casos de figura; la apuesta consiste en
2 2
nuestros espacios humanos? ofrecerle la potencia unificadora de la que supo dotarse el análisis: desde E l círculo-ecuación es el conjunto de las soluciones de x + y = R con una
(Pabellón de reposo, siglo el punto de vista de su ecuación, círculos y elipses son asimilables; pero elección adecuada de coordenadas. Si R = 0, no se obtiene más que un punto; si sólo
xvi, jardín del Humilde se permiten x e y enteros, se obtienen varios casos diferentes según los valores de R. Y
administrador, Suzhou, si las elipses generales pueden cortarse en cuatro puntos, dos círculos
si se extienden los números posibles hasta los números complejos a + bj— 1, no hay
China.) sólo pueden tener dos puntos de intersección como máximo. Desargues 2 2 z 2 2 2
diferencia entre x + y = R y x — y + (^/—ly) = R ', entre los círculos figu-
ya había chocado con problemas análogos: para tratar uniformemente
ran también las hipérboles.
los diferentes tipos de proyección (central y paralela), introdujo el
«punto en el infinito», en el que rectas paralelas se encuentran —una En topología, sólo interesan los objetos y no su deformación continua: un círculo-
superficie, un disco, es idéntico desde este punto de vista a cualquier superficie plana
proyección paralelamente a una dirección dada puede así considerarse
sin huecos. El círculo-línea es idéntico a una línea cerrada de una forma cualquiera.
como una proyección central cuyo centro está desplazado al infinito.
Igualmente, Poncelet introduce los «puntos cíclicos», puntos ficticios Podemos observar que el círculo tiene un radio de curvatura constante: esta
donde se encontrarían todos los círculos del plano; dos círculos se propiedad es compartida con la recta y la hélice.
cortarán en estos dos puntos además de hacerlo en sus puntos de Uno de los modelos de la geometría no euclidiana es la esfera: en este modelo, las
intersección habituales. E l círculo de Poncelet, al obedecer a otras rectas, en su acepción de geodésicas (el camino más corto de un punto a otro), son
círculos que pasan por los dos polos.
premisas, da cabida a otros puntos distintos a los del círculo euclidiano.
Para perfeccionar el trabajo, sólo resta despojarlo de toda referencia
a las nociones métricas: ¿qué hacer con el círculo? Que se plantee la Lupa o astrolabio, elipse o recta, el círculo no tiene, pues, la transpa-
cuestión demuestra que todavía no se concibe hacer geometría sin sus rencia inerte de un objeto natural: a los sacerdotes, a los matemáticos, a
objetos habituales, aun cuando estén deformados o modificados con los pintores, hubo que pedirles prestada la mirada o la palabra que lo
relación al corpus euclidiano: pero es el ámbito el que determina la creó. Puede parecer cómodo reunir en una entidad unívoca los hilos
forma aceptable del objeto. Hay que mostrar la eficiencia de una heterogéneos, parcialmente enmarañados, algunos de cuyos desgarrones,
aproximación y radicalizarla, dar, pues, al círculo una definición sin algunos de cuyos lazos hemos explorado: pero no hay nada de común, a
distancia, ni medida, ni longitud: mediante esta definición se expresará veces, entre las realidades que estas definiciones múltiples, incluso
fácilmente la relación que la une proyectivamente a las cónicas. contradictorias, vuelven a descubrir, porque surgieron de fibras diferen-
Sacudido entre las diferentes corrientes de las matemáticas del siglo tes, hiladas por arquitectos, poetas o geómetras. L a que, sin agotar todas
XIX, ¿el círculo sigue siendo omnipresente? Lo que sucede es que más las imágenes del círculo, ha seguido, mal que bien, nuestra ruta, abriga
bien no está en ninguna parte: sirve a quien lo quiera y en la forma en desde ahora mucho más que la huella precisa de un milagro arcaico.
que se lo quiera: las fibras que lo formaban, sueltas, se entretejen con Cuando David Hilbert publica sus Fundamentos de geometría hacia
otros hilos y no están ya tan estrechamente unidas. Hemos evaluado la 1900, declara que no va a definir recta o punto; éstos deberán sólo
fragilidad de su posición en el último sitio donde sigue siendo un objeto cumplir las reglas que rigen sus relaciones recíprocas, enunciadas cuida-
crucial, si no organizador, la geometría pura. En 1872, el matemático dosamente, como: «Toda recta contiene al menos dos puntos». U n
Félix Klein definió un nuevo programa de esta rama, con ocasión de su círculo es todavía el conjunto de puntos tales que los segmentos trazados
admisión en la Universidad de Erlangen. Los ejemplos evocados más desde ellos a una extremidad fija sean iguales (Hilbert dice «congruen-
arriba subrayan el protagonismo creciente de las transformaciones en las tes»): pero a dos mil años de distancia, es en estos huecos y estas
matemáticas, desde las que intercambian las raíces de una ecuación a las ausencias donde hay que descifrar las de Hilbert: igual, cortar, que
. que conservan o no las propiedades métricas. Para Klein, son las Euclides no define, lo estarán de ahora en adelante. A la insistencia
Transformación: pasaje de transformaciones las que definen la geometría: «Hagamos abstracción de puesta en la descripción de las cosas, punto, línea o superficie, responde,
una figura o de una la figura material que, desde el punto de vista matemático, no es heredera del «Programa de Erlangen», la insistencia en las relaciones
expresión matemática a esencial», dice, «las propiedades geométricas se caracterizan por su entre sí, estar situado, ser igual, contener. En particular, debe precisarse
otra. Una proyección, una la noción de distancia: el círculo, entonces conjunto de puntos a igual
simetría, una permutación invariabilidad respecto a las transformaciones». Si se admiten más
son ejemplos de transformaciones, sólo una parte de las propiedades se conservarán: si se distancia de un centro, no será más que lo que le permita ser, exacta-
transformación. admiten proyecciones, deberán abandonarse las propiedades métricas. mente, círculo o cuadrado, si le place, árbol o pira...
¿El intermediario árabe?
P A U L BENOIT y FRANÇOISE M I C H E A U

Donde veremos que en el surgimiento de la ciencia europea, los diez siglos


de la Edad Media árabe y latina ocupan un lugar esencial, aunque negado
largo tiempo.
Donde describiremos las rutas que tomó la ciencia griega en su marcha
hacia el mundo occidental, por intermedio de los árabes.
Donde nos preguntaremos sobre el aporte específico de la ciencia árabe.

E l 29 de marzo de 1883, Ernest Renán afirmaba, en una conferencia


dictada en la Sorbonne sobre el tema «El Islamismo y la ciencia»:
«Tal es este gran conjunto filosófico, que acostumbramos a llamar
árabe, porque está escrito en lengua árabe, pero que en realidad es
grecosasánida. Seria más exacto decir griego; pues el elemento verdade-
ramente fecundo de todo esto provenía de Grecia [...]. Grecia era la
Fuente única del saber y del correcto pensamiento...»
Hace un siglo, Renán, en la cumbre de su gloria y de su autoridad,
resolvía así el problema de los orígenes, más precisamente de las
influencias y de las filiaciones que permitieron la aparición de una
ciencia europea de la que surge la ciencia mundial, actual. L a contun-
dencia de la afirmación de Renán podría clasificarse entre los florilegios
del antisemitismo si los mismos temas no se transparentaran, en térmi-
nos más velados, en los textos de historiadores de las ciencias más
cercanos a nosotros, algunos de los cuales proclaman su antirracismo.
Una posición tal se debe no sólo al eurocentrismo cultural de los
historiadores occidentales, sino también a la fuerte convicción de la
mayoría de ellos, de que no existe más que una sola ciencia, la ciencia
clásica, verdadera y positiva. Aunque actualmente discutida, fundamen-
talmente por historiadores de la ciencia extra-europeos, este punto de
vista sigue siendo aceptado por muchos. ¿Resiste a la prueba de los
hechos históricos? Ualeno traducido en el siglo
ix y leído por Avicena: ¿el
Negarse a retomar sin discusión la afirmación de Renán lleva a intermediario árabe? En esta
plantear toda una serie de preguntas referentes al origen de la ciencia página de título de un
europea. Tenemos una visión relativamente coherente de la historia de manuscrito árabe (a la
las ciencias desde Galileo, incluso desde Copérnico, hasta nuestros días. izquierda), se puede leer en
la primera linea, «Libro del
Aparecen evoluciones, filiaciones, rupturas. Establecer los lazos existen-
eminente Galeno sobre las
tes entre la ciencia clásica y la ciencia del fin de la Edad Media es ahora sectas médicas para uso de
posible, aunque aún quede por hacer un trabajo considerable. Falta los estudiantes», en la
determinar los factores que permitieron a la Europa cristiana constituir segunda linea, «Traducción
su propia ciencia entre los siglos XIII y XV. Entre estos factores: la de Abu Zayd Hunayn ibn
Ishaq el médico» y a la
asimilación de un legado antiguo. Pero ¿por qué vías llegó este legado a derecha, «(Entrado en)
Occidente? ¿En qué momento? ¿Bajo qué forma? ¿No sufrió modificacio- posesión del humilde
nes en este traspaso? ¿La griega es la única herencia que la ciencia Husayn ibn Abd Allah ibn
europea recibió en su nacimiento? Sina (Avicena) el médico en
el a ñ o 407 (1016).»
Intentar responder a estas preguntas es proporcionar los datos para (Manuscrito árabe 2 859,
tratar un tema histórico localizado en el tiempo y en el espacio: el fol. 1.)

175
¿EL INTERMEDIARIO ARABE? 176 177 ¿EL INTERMEDIARIO ARABE?

surgimiento de una ciencia europea; pero también es abordar un proble- los números y su naturaleza, lo par y lo impar para comenzar. Tampoco
ma más general, el de las transferencias del saber científico. hay nada de instrumental en la música, ciencia de las armonías. Boecio
Todos estos interrogantes recibirán aquí sólo respuestas limitadas, da, a principios del siglo vi, una visión de lo que entonces podía quedar
insuficientes, que dejarán al lector con su sed de conocimiento. Las de ciencia en Roma. Nacido en la alta aristocracia romana, ocupa
incertidumbres serán más numerosas en este capítulo que en otros. Pues funciones de primera línea junto al rey ostrogodo de Italia, Teodorico I.
la historia de la ciencia es ante todo historia, se funda en una erudición, Boecio todavía conoce el griego, traduce las Categorías y De la inter-
en el establecimiento de textos y de hechos, en una cronología. En pretación de Aristóteles. H a dejado también una aritmética y una
nuestro campo no disponemos de estas bases. Falta de documentos, geometría que muestran que Euclides y Ptolomeo no habían sido
quizás, pero también falta de investigadores, historiadores y lingüistas. totalmente olvidados, pero el conjunto se queda en un nivel muy
Los manuscritos duermen en las bibliotecas y en los fondos de archivos elemental. Tan limitada como se quiera, la obra de Boecio es esencial,
del Cercano y Medio Oriente y de la India, de Europa occidental y de hasta el siglo x n constituye el principal medio de acceso a la ciencia
los Estados Unidos, pero faltan los medios de acceder a ellos. Lengua, griega. Los vestigios conservados son una parte miserable del inmenso
formación, restricciones políticas, ausencia o escasez de financiación se edificio, pero, para los hombres de la Edad Media, no dejan de ser el
suman al escaso interés por la historia de las ciencias de demasiados testimonio de la existencia de una verdadera ciencia, que los antiguos
especialistas en el antiguo Oriente. U n ejemplo, el siriaco: la literatura poseían. Casiodoro, discípulo de Boecio, retoma las obras de su antece-
teológica y hagiográfica, las crónicas, han sido objeto de estudios, pero sor y consagra la división de las artes liberales en las Instituciones, que
siguen ignorándose los textos científicos. Todos estos factores se conju- escribe para los monjes del monasterio que había fundado. Las Etimo-
gan y perjudican la elaboración de la historia de las transferencias de la logías del obispo de Sevilla, Isidoro (560-636), reúnen bajo el nombre de
cultura científica en la Edad Media. L a historia que presentamos es una filología, conocimientos de toda clase, científicos en particular. Mediocre
historia provisional. a nuestros ojos, esta compilación tuvo gran renombre a lo largo de los
primeros siglos de la Edad Media. L a vida científica de Occidente en la
época de las invasiones bárbaras se reduce, pues, a muy poco. L o
¿Dónde se encuentra ¿Dónde está la ciencia cuando el Imperio romano de Occidente se esencial del legado antiguo ha caído en el olvido, ha escapado de la
la ciencia griega en derrumba, en el siglo v d. de C? Hablar de ciencia griega en esta época memoria de poblaciones incapaces de comprenderlo. Las traducciones
el siglo VI e s
arriesgado. De Tales y de los milesios de los siglos v i y v i l a. de C. a de Boecio se quedan sin continuadores, pero serán copiadas una y otra
Diofante de Alejandría, que probablemente vivió en el siglo iv d. de C , vez durante toda la Edad Media. L a decadencia de la ciencia va a la par
no hay más de un milenio. Ciencia en múltiples aspectos, la ciencia de la de la ciudad. Occidente sufre en esta época una profunda muta-
griega se desarrolla en contextos muy diferentes. Surgida en la ciudad, ción. Emerge entonces un mundo rural, en el cual la cultura habita en
celosa de su independencia, florece en el seno de imperios cuya pobla- los monasterios, cultura literaria y religiosa, no ya cultura científica. L a
ción es en su mayoría no griega; apareció bajo un monoteísmo poco Alta Edad Media no precisa sabios.
importante, pero conoció, en sus últimos siglos, monoteísmos de voca- Él Imperio romano desaparecido en Occidente se mantiene en
ción totalitaria. En 529, el emperador Justiniano cierra las escuelas de Oriente. Mundo aún urbanizado donde el Estado perdura, mundo en el
Atenas por su paganismo. Sin embargo, la ciencia griega presenta aún que las élites urbanas hablan griego, ahora lengua oficial, mundo en el
una cierta unidad. Unidad de lengua ante todo, pues el griego se que las escuelas subsisten: todo lo distingue de Occidente. Pero, frente al
expandió más allá de la Hélade y del Asia Menor, y vehiculiza una griego, otras lenguas, en particular el siriaco, lengua semítica, se convier-
tradición cuyas obras son respetadas: Aristóteles y Euclides, Ptolomeo e ten también en lenguas de cultura. E l griego, sin embargo, sigue siendo
Hipócrates. conocido por todos los sabios. Pues, a pesar de las lagunas en las fuentes
En Occidente, desde antes de la caída del Imperio, el conocimiento y la insuficiencia de la investigación, se aprecia una cierta actividad
científico involuciona. Con el debilitamiento de los poderes, la deca- científica. En el siglo VI, la fecha más probable, Pappus de Alejandría
dencia de las ciudades y el repliegue hacia los campos, la cultura clásica escribe una Colección matemática, vasta compilación en la cual la Edad
disminuye, se pierde el uso del griego. E l cristianismo, sin embargo, no Media beberá una parte importante del legado griego. En el siglo
rechaza la ciencia griega de manera sistemática, pero limita su empleo. siguiente, Alejandría ve llegar estudiantes desde todo el Cercano Oriente
San Agustín, cuyo pensamiento marcó más que cualquier otro la Edad para seguir enseñanza en derecho, en medicina, en matemáticas, en
Media antes del siglo XIII, insiste sobre el hecho de que, para acceder a filosofía. Se destacan algunas figuras de sabios: la matemática Hypatia,
la ciencia cristiana, es decir, a la comprensión de la palabra divina, es asesinada con ocasión de un tumulto en 415, Juan Filópono, convertido
necesario poseer una información de base, la que reciben los hijos de la al cristianismo, autor de un tratado contra los paganos, de comentarios
aristocracia del Bajo Imperio romano y que es impartida por el retórico. aristotélicos, de obras de óptica y de matemáticas, o incluso Pablo de
Esta enseñanza se describe en el tratado de Marciano Capella, Bodas de Egina, que redacta bajo el título Siete Libros de medicina una compila-
Mercurio y el Sol, leído a lo largo de toda la Edad Media. Trata sobre ción de escritos de Galeno. En el siglo v, Proclo comenta a Euclides en
las artes liberales que se dividen en trivium y en quadrivium. E l trivium, Atenas. Sin duda mediocre, seguramente mal conocida, en las grandes
propedéutica para el arte de leer y de interpretar correctamente los metrópolis del Imperio de Oriente, Atenas, Constantinopla, la capital,
textos, está compuesta por la gramática, la retórica y la lógica, mientras Alejandría en Africa, Antioquía en Asas perdura una vida científica
el quadrivium, que parece más científico, comprende la aritmética, la formada por comentarios y compilaciones.
geometría, la música y la astronomía. Los términos no deben engañar- En los límites orientales del Imperio, en Edesa, en Harrán, en Ras el-
nos. L a aritmética no es una práctica de cálculo, como se la entiende en Ain, en las vías de circulación entre el golfo Pérsico y el Asia Menor, se
las escuelas actuales, sino una aritmética especulativa, que trata sobre desarrolla una vida intelectual en las ciudades de cultura semítica. Los
¿EL INTERMEDIARIO ARABE? 178 ¿EL INTERMEDIARIO ARABE?
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con el aporte de maestros y estudiantes de Edesa; a principios del siglo


VI, en vísperas de la conquista árabe, este centro del sudeste iraní
fundada por Shapur I, de allí su nombre, se transforma en un gran
centro científico gracias a los sabios nestorianos que llevaron consigo
sus traducciones en siriaco, entre otras las de Sergio de Ras el-Ain;
impulsan una escuela de medicina, según el modelo de Alejandría y de
Antioquía, y un hospital; la ciudad se convierte en un importante centro
que permanecería activo hasta el siglo X, un sitio en el que convergían el
legado griego, tradiciones científicas indias, la cultura semítica. Persia no
solamente acoge a griegos. E n la época de Khosroes, recibe igualmente
la influencia de la civilización de la India; conocemos mejor los contac-
tos literarios que las transferencias de tradiciones astronómicas o médi-
cas. Sin embargo, este mismo Khosroes envía a India a su médico
Burzoe para copiar manuscritos, y ordena la revisión de grandes tablas
astronómicas a la luz de los datos aportados por los tratados sánscritos.
Las conquistas de Alejandro, que habían llegado hasta la India,
habían desarrollado los lazos entre el mundo greco-persa y la India. En
el siglo II d. de C. en Bactriana, en los límites entre India y Persia, se
desarrolló una civilización aún muy marcada por la influencia griega.
Bajo el imperio Gupta, del siglo III al IV d. de C , la India vive un
periodo particularmente positivo. N o hablaremos aquí de la ciencia
india, solamente indicaremos algunos de sus rasgos. Se manifiestan
influencias griegas, en medicina en el arte del diagnóstico, en astrono-
mía, donde el sistema de Ptolomeo remplaza poco a poco el sistema
del mundo tradicional. E n cambio, los hindúes sobresalen en la as-
tronomía de observación. Para sus mediciones utilizan el seno del
ángulo, la primera tabla de senos conocida es india y data del siglo v,
mientras los griegos empleaban la cuerda del ángulo doble. Una as-
tronomía tal favorecerá el surgimiento de la trigonometría. Los hin-
dúes son calculadores; bajo el término de ganita, que significa cálculo,
engloban lo que nosotros podríamos denominar aritmética y álge-
Oriente próximo en vísperas traductores se multiplican: Sergio, médico y sacerdote jacobita, formado bra. A comienzos del siglo v i , Aryabhata utiliza la numeración decimal
de la conquista árabe (h. 630). e nAlejandría, trabaja en Ras el-Ain, donde traduce un gran número de de posición, la que dará origen a las cifras árabes. Dedica un tratado a
obras del griego ai siriaco, antes de terminar sus días en Constantino- las operaciones elementales: comienza por la adición, la sustracción, la
pla en 536. En Edesa se desarrolla en el siglo v una escuela, llamada multiplicación y la división, prosigue con la elevación al cuadrado y la
«Escuela de los Persas»; allí Probo, Cumas y el obispo Ibas traducen al extracción de la raíz, termina con el cubo y su raíz. Pero también sabe
siriaco a Aristóteles y a sus comentaristas. Pero e l emperador de resolver las ecuaciones de segundo grado y escribe acerca de las ecuacio-
Constantinopla, irritado por las orientaciones nestorianas de esta escue- nes indeterminadas. En el siglo siguiente, Brahmagupta utiliza letras en
la, ordenaría su destrucción. L a actividad de Harrán, mal conocida y las ecuaciones para designar las incógnitas, calcula con números nega-
difícil de establecer, parece volcada sobre todo hacia la filosofía platóni- tivos.
ca. Pero la vitalidad de este centro del helenismo se mantendría; Thabit En el siglo Vil, el pensamiento científico griego, ampliamente difundi-
ibn Qurra, gran astrónomo y matemático árabe del siglo IX, es origina- do, si bien no produce ya obras originales, se. encuentra largo tiempo
rio de Harrán. confrontado a otras tradiciones, a otras culturas, a otras ciencias.
Frente al mundo greco-romano, el Imperio persa sasánida incluye
tierras de antigua cultura, las mesetas de Irán y fundamentalmente
Mesopotamia. Las conquistas de Alejandro las convirtieron, por un En estas condiciones surgen los árabes. L a conquista árabe, fenóme- La conquista árabe
tiempo, en tierras griegas, helenísticas según el vocabulario de los no brutal, sorprende todavía; en algunas décadas, un pueblo, hasta y los fundamentos
historiadores. También aquí hay inmensos desgarrones en el tejido de entonces desconocido, destruye los grandes imperios que dominaban el ¿ ¡ desarrollo
e

nuestros conocimientos; la ciencia persa y lo que ésta debe a diversas Medio Oriente y expande hasta la India una nueva religión. Explicar la ¿ i ciencias
e as

tradiciones, se conoce mal todavía. Existe sin embargo un medio científi- expansión del Islam requiere otra historia, pero lo que aquí importa es
co. Los nestorianos exilados de Edesa tras el cierre de su escuela en rescatar sus principales fases y deducir el alcance que tuvo en la vida
489, los filósofos expulsados de Atenas en 529, encuentran refugio en el científica.
imperio sasánida. Bajo el reinado del emperador Khosroes Anushirwan En el año 632, a la muerte del profeta Mahoma, el Islam ha unifica-
(531-578), la capital, Ctesifonte, en las márgenes del Tigris, conoce una do el oeste de la península arábiga. Los años siguientes son testigos de
brillante vida intelectual; en su corte se reúnen numerosos hombres de fulgurantes victorias: en el 635, Damasco cae en manos musulmanas,
letras, sabios, astrólogos. Nisibis, en la Alta Mesopotamia, se beneficia luego Jerusalén en 637; dominan entonces toda Siria-Palestina. En la
¿EL INTERMEDIARIO ARABE? 180 ¿EL INTERMEDIARIO ARABE?
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misma época, avanzan hacia el norte y toman, en 637, Ctesifonte, capital Mansur continúan esta política; un descendiente de Jurjis funda en
del imperio persa; se conquista toda Mesopotamia. L a expansión árabe Bagdad, en los comienzos del siglo VIH, el primer hospital digno de ese
se extiende a Armenia y llega a las mesetas de Iraq e Irán. Tercer frente, nombre, según el modelo del de Gondeshapur.
Egipto es sometido entre 639 y 646. En menos de quince años desapare- Al-Mamún, que reina desde 813 a 833, es el modelo de los príncipes
ce el imperio sasánida, el imperio bizantino subsiste aunque mermado ilustrados, amantes de las letras y de las ciencias. Si bien no la inició, dio
considerablemente. Desde esta época, todos los grandes centros intelec- un fuerte impulso a la actividad de la Casa de la sabiduría. En esta vasta
tuales de Medio Oriente, centros de alta tradición científica, han pasado biblioteca, trabajan y se reúnen astrónomos, matemáticos, pensadores,
a manos de un pueblo que ignoraba la ciencia. letrados, traductores. Sus trabajos son alentados y financiados por el
Después de un tiempo de suspenso, la expansión se reinicia a fines califa. Los fondos se enriquecen entonces con obras de ciencia y de
del siglo vn principios del siglo vin, por impulso de los califas omeyas. filosofía griegas, provenientes del imperio bizantino, pero sobre todo de
U n avance hacia el oeste lleva a los árabes al Africa del Norte, donde en las bibliotecas del Cercano Oriente; traducciones y copias las ponen a
670 fundan Kairuán, que se convertirá en un gran centro intelectual del disposición de la élite cultivada. E l papel, procedimiento de origen
Islam. Una vez asegurado su dominio en el Magreb, atraviesan en 711 el chino, es introducido en Bagdad a fines del siglo vm; material más
estrecho de Gibraltar, conquistan España y multiplican sus incursiones sólido que el papiro y menos costoso que el pergamino, permite desarro-
en Galia. L a caballería franca frena una avanzada en Poitiers, en 732. llar un verdadero mercado del libro. E l califa Al-Mamún patrocina
También llevada hacia el este, Boukhara es conquistada en 709, Samar- igualmente los primeros grandes trabajos de observación astronómica; a
kanda en 712; la dominación musulmana se extiende a la Sogdiana y a su cargo, se reúne a sabios y se les encomienda un programa de
la Transoxiana, en los confines del Asia central. E l Islam llega a la India, verificación de los datos del Almagesto de Ptolomeo, que tiene como
pero se detiene a sus puertas. Los contactos directos con la ciencia iridia
resultado el establecimiento de nuevas Tablas. Ejemplar, y de ninguna
se hacen entonces posibles.
manera aislada, la política de Al-Mamún es seguida por numerosos
Como en muchos otros ámbitos, los conquistadores respetaron la califas, visires, emires, sultanes. Desde el siglo v m , se hacen sentir los
situación anterior. Hay que destruir el mito del incendio de la biblioteca primeros signos de desmembramiento del imperio instaurado por los
de Alejandría por los musulmanes. L a conquista, en sus primeros omeyas y los abasíes. Los jefes regionales, los emires convertidos en
tiempos, casi no cambió las condiciones de la vida científica, pero da a amos del poder político, los califas de E l Cairo y de Córdoba, se
los árabes acceso a los textos griegos, ya que las principales bibliotecas imponen frente a los abasíes. Sus capitales intentan rivalizar con Bagdad
del mundo greco-romano están, a partir de este momento, en sus manos. que, durante un tiempo, pretendió tener el monopolio de la vida intelec-
Se prosigue y amplía la obra de traducción. A fines del siglo Vil, Teófilo tual y cultural. Repartir hombres de ciencia sobre un mapa, es encontrar
de Edesa traduce obras de Aristóteles del griego al siriaco, exactamente las grandes fases de la historia del islam: en la época del apogeo del
como su contemporáneo Yahya ibn al-Batriq. A comienzos del siglo califato abasí (siglos vm-x), Bagdad es el gran polo hacia el que afluye la
siguiente, Job de Edesa, médico destinado en la corte del califa al- mayoría de los sabios. Pronto otras ciudades toman su lugar: en el oeste,
Mamún, debe su renombre a sus traducciones de obras de Galeno al E l Cairo y Córdoba, capitales de califatos rivales de los abasíes; en el
siriaco y a su gran enciclopedia de las ciencias naturales. Todos estos
sabios son cristianos. Con el correr de las décadas, sobre todo a partir
del siglo vill, se producen mutaciones decisivas. E l árabe se afirma como
lengua de cultura y lengua administrativa. E l reinado de Abd al-Malik Al-Hariri, escritor de
(685-705) es decisivo; por orden de este soberano el árabe suplanta al comienzos del siglo XII, es
célebre por su relato de las
griego, al pehlevi y al siriaco en todos los actos oficiales. Se difunde aventuras de un bohemio
entonces el árabe, m á s tarde llamado clásico; en todos los países cínico y bribón. El autor
dominados por el islam los sabios musulmanes, judíos o cristianos, conduce aquí a su héroe a
árabes o iraníes, hablan, piensan y escriben en árabe. Dos de los la biblioteca pública de
Hulwan, cerca de Bagdad.
mayores nombres de la ciencia de los países del islam, Al-Biruni e Ibn En ella los libros están
Sina, el Avicena de los occidentales, son persas, su obra científica está en directamente colocados sobr,
árabe. Nace una comunidad intelectual y científica, alentada por una nichos excavados en el mun
sociedad ávida de saber y mantenida por numerosos mecenas. En primer plano, seis
estudiantes siguen una clase
La sucesión del Profeta es difícil, estallan los conflictos, la capital uno de ellos lee una obra
pasa de Medina a Damasco. La toma del poder por parte de los abasíes que el profesor, sentado en
en 750, que responde a la voluntad de crear un imperio no solamente el extremo derecho, comente
Saber acumulado, saber
árabe sino musulmán, que cobije a creyentes de todo origen, se expresa enseñado: las bibliotecas,
en la creación de una nueva capital, Bagdad, por el califa Al-Mansur numerosas en el mundo
en 762. Éste atrae a los sabios a la capital, deseoso de asegurar sus árabe, desempeñaron una
servicios y de sentar el prestigio de su nuevo régimen. Enfermo de función esencial de
conservación y de
dispepsia, manda a buscar a Jurjis, médico famoso de Gondeshapur, y, transmisión.
una vez curado, intenta retenerlo en su corte. De esta forma, se instalan (Miniatura de al-Wasiti
en Bagdad hombres de ciencia que le aportan sus libros, sus conocimien- para las Sesiones de al-
tos y sus experiencias. Los grandes califas abasíes que suceden a A l - Hariri, Escuela de Bagdad,
1237.)
¿EL INTERMEDIARIO ARABE?
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este, las metrópolis de Persia, donde en los siglos X y XI se constituyen remplaza a la p ausente en los alfabetos semíticos). U n tratado árabe del
los principados iraníes o persas. C o n su conquista por los turcos siglo XI da como título a uno de estos capítulos: Fi ibilimsiyá es decir, al-
Seldjukidas, que ocupan Bagdad en 1058, el papel de Iraq se diluye. En sar'. Esta última palabra se deriva de un verbo árabe que significa hacer
los siglos xill y xiv, la gran dinastía local de los ayyubíes fundada por caer a alguien por tierra. Algunas décadas más tarde, la palabra transli-
Saladín, y la de los mamelucos, aseguran el poder de Siria y Egipto, terada del griego cayó en desuso; el término propiamente árabe basta y
primero ante los cruzados, frente a los mongoles después. A lo largo de es el único empleado entonces; desde ese momento pertenece a una
toda la Edad Media, Arabia está ausente de la escena de la historia, terminologia unificada y conocida por todos.
mientras Andalucía, provincia fronteriza, que posee una vida económica En la cadena que conduce del griego al árabe, el siriaco es un
y cultural original y animada, es un puente hacia el mundo cristiano. L a eslabón esencial. En efecto, la mayoría de los traductores son cristianos,
actividad científica es continua en el tiempo y prosigue mucho más allá que usualmente manejan el griego y el siríaco, las lenguas científicas de
del apogeo de Bagdad. E l estallido del imperio y la expansión de las la época, y que desprecian ligeramente el árabe, al que acusan de carecer
metrópolis regionales favorecen la difusión geográfica de la cultura. de un método adecuado. Hablan en árabe sólo cuando los comandita-
Astrónomos, médicos, matemáticos, filósofos viven con frecuencia en la rios, sabios o notables musulmanes se lo piden, y luego más tarde, una
corte de un principe, dependiendo de su buena voluntad y de sus vez que el árabe se haya impuesto a todas las lenguas. Hunayn ibn Ishaq
larguezas. Toda la carrera de Avicena transcurre entre las grandes cortes es uno de estos traductores, su actividad es modélica de las condiciones
iraníes de los siglos x y xi: Bukhara, Isfahan, Samarkanda, Hamadhan, de la transferencia de la ciencia antigua a los países del islam. Nacido en
Rayy. E l sabio es efusivamente apreciado por sus consejos en medicina y 808 en el seno de una familia cristiana nestoriana de Hira, en el bajo
en política; ya envidiado y requerido, ya perseguido por sus enemigos, Eufrates, es bilingüe; el árabe es la lengua hablada en su ciudad natal, el
siempre implicado en las intrigas políticas del momento, conoce toda siriaco es su lengua materna. Atraído, como tantos otros, por el prestigio
clase de tribulaciones, pero también largos periodos de seguridad y de de la capital abasí, acude a ella para estudiar medicina.
trabajo junto a los príncipes mecenas, en Rayy y en Hamadhan, donde Pronto aprende el griego, quizás en Alejandría. De regreso en
muere en 1037. Bagdad, trabaja como médico y traductor. A él se deben varios tratados
Pues el movimiento intelectual depende, directa o indirectamente, de médicos y un número impresionante de traducciones de obras de Platón,
los favores del príncipe. L a ciencia jamás es gratuita. No se podían Aristóteles, Hipócrates, Ptolomeo, Porfirio, Rufo de Éfeso, Pablo de
fundar bibliotecas, construir hospitales, realizar programas de observa- E.gina, Galeno. Durante una temporada en la cárcel en 856, redacta un
ción, sin la financiación de un comanditario: soberano, visir, notable, opúsculo en el que relata cómo tradujo ciento veintinueve tratados de
personaje influyente de la corte, emir. En cierto sentido, la principal Galeno. Conoce, pero critica las traducciones anteriores, pues son
institución científica del mundo árabe medieval es el mecenazgo. Esta numerosas las que vuelve a hacer; tiene predilección por el siriaco, ya
atracción de los príncipes por la ciencia no es un entusiasmo pasajero de que casi nunca traduce directamente al árabe y descarga a menudo en
motivaciones más o menos oscuras; se inscribe en un verdadero proyec-
to político: acrecentar el prestigio y el poder dando al islam los medios
para ponerse al nivel de las civilizaciones vencidas militarmente, sobre- Del griego al árabe: Hunayn, traductor de Galeno
pasarlas incluso, permitir el nacimiento de una cultura científica que
E n una carta fechada en el año 856 d. de C , Hunayn Ibn Ishaq explica por qué
pueda remontarse a la altura de las ciencias griega, siriaca, india.
vias llegaron las 129 obras de Galeno al mundo árabe. Pero de 16 de ellas no conoce
De esta forma se desarrolló una ciencia, llamada habitualmente ningún manuscrito, y de 9, sólo cita versiones que no ha realizado él mismo. El
ciencia árabe. L a expresión puede ser juzgada abusiva: una gran parte cuadro siguiente muestra, pues, el trabajo de traducción de Hunayn de 104 tratados
de los hombres que la practicaron no eran árabes. Pero hablar de de Galeno.
ciencia islámica está viciado de ambigüedad, el término da a la actividad
científica una connotación religiosa que no posee, y los sabios son 26. versiones siriacas
musulmanes, pero también cristianos o judíos. E l rasgo común, que da en el siglo vi
una unidad externa a estas actividades científicas, es simple. L a lengua,
principal factor de unidad, puede servir legítimamente para caracterizar
la ciencia de los países del islam en la Edad Media, es el vehículo de las
ideas, de los conceptos, de los conocimientos. Por otro lado, si se quiere
45 versiones siriacas
en los siglos vra y ix
1
7 versiones árabes
por Hunayn
discutir la expresión ciencia árabe, se hace necesario, por las mismas
razones étnicas y religiosas, volver a cuestionar el término de ciencia
TEXTO 51 nuevas versiones 22 versiones árabes
griega. GRIEGO siriacas por Hunayn por Hunayn
Los primeros textos científicos en lengua árabe son traducciones: del
43 nuevas versiones 49 versiones árabes
griego, del siríaco, del sánscrito, del pehlevi, que retoman, acrecentándo- por Hunayn por contemporáneo o
la, la actividad de los centros helenísticos y persas. Estas obras permiten discípulo de Hunayn
la elaboración de un vocabulario científico, inexistente en una lengua
que era la de los beduinos de la Arabia preislámica, y que el Corán 3 versiones árabes
transformó en la lengua de la Revelación. U n ejemplo: la palabra griega por Hunayn
ÉJtiA.ni])ía que designa la epilepsia, está en un primer tiempo, simplemente
transcripta en siriaco, y luego del siriaco al árabe: ibilimsiyá (la b
EL INTERMEDIARIO ARABE? 186 187 ¿EL INTERMEDIARIO ARABE?

uno de sus discípulos la tarea de trasladar el texto del siríaco al árabe. tica y ciencia de las balanzas, ocupan un lugar importante en los países
La actividad de Hunayn y de sus émulos dio a los árabes acceso al saber del islam. Más prácticas, más vinculadas a las realidades del contexto
antiguo: las grandes obras griegas de filosofía, de lógica, de medicina, de económico y social, abren nuevas vías sin cuestionar el monumento
astronomía, de matemáticas, de botánica, de mecánica, son, a partir de aristotélico.
ese momento, accesibles.
Traducción del griego al árabe. Pero también del sánscrito y del
pehlevi al árabe, el movimiento es menos conocido, y con seguridad Astronomía
menos gigantesco, pero no puede permanecer ignorado. Uno de los más
importantes tratados astronómicos de la tradición india, el Mahasid- Se dispone de una edición de la traducción latina de, una traducción
dhanta, es traducido del sánscrito en los años 770, por iniciativa del árabe de Ptolomeo, con anotaciones de puño y letra de Copérnico.
califa Al-Mansur; junto con otras obras indo-persas, está en la base de Hermoso ejemplo que muestra el lugar de los árabes como inter-
una corriente de la astronomía árabe que se desarrolla durante largo mediarios entre la ciencia griega y la ciencia de Occidente. E l mismo
tiempo en Andalucía. nombre de Almagesto que dan los occidentales a .la Gran creación
ptolemaica viene del árabe. Sin embargo, el mundo islámico conoce una
astronomía diferente de la que proviene de los griegos. L a primera
Originalidad Los árabes tienen conciencia de la originalidad de su ciencia y de la astronomía árabe se desarrolló en principio a partir de fuentes indias y
herencias herencia que recibió. En el siglo x i , en España, Sa'id al-Andalusi persas, y, más allá, mesopotámicas. E l Zij al-Sindhind (la Tabla del Sind-
discierne en su libro, las Categorías de las naciones, cuáles son aquellas hind), redactada hacia 830 por Al-Kwarizmi, está concebida según el
que cultivaron las ciencias. Entre éstas reconoce ocho: los indios, los modelo indio, que se hace evidente cuando expone su cálculo de las
persas, los caldeos, los griegos, los bizantinos, los egipcios, los árabes y posiciones de los planetas. E l Almagesto se traduce al árabe a comienzos
los judíos. Desde la segunda mitad del siglo IX, Al-Razi, el Razes de los del siglo IX; a partir de ese momento, la obra del sabio alej