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Al respecto, recuerdo que hace algunos meses leí en la revista Real Simple un artículo

que mencionaba los errores que todo el mundo debería cometer, cuando menos una vez
en la vida. Aquí los comparto y les agrego detalles de mi cosecha:

1. Hacer el ridículo. Conozco algunas personas que no tienen sentido del ridículo; a
veces meten la pata, pero casi siempre se salen con la suya. Al final del día no sólo han
aprendido una lección, también tienen una historia muy graciosa que contarle a la gente.
Quien teme hacer el ridículo, en cambio, se pierde de una de las mejores enseñanzas de
la vida: ser suficientemente humilde como para reírse de sí mismo.

2. Amar a la persona equivocada. La vida es tan generosa que siempre nos envía a un
maestro del tamaño de la lección que tenemos que aprender. Si una historia de dolor
(traición, mentira, violencia, abandono) se repite, es que no aprendimos nada de la
relación anterior; hay que hacer que cada lágrima valga la pena.

3. Opinar demasiado. Sentarse hasta atrás del salón y no abrir la boca nos mantiene en
una zona de confort y nos ahorra saliva, pero nada más. Tomar el riesgo de dar nuestra
opinión, de proponer o tomar una postura, aunque después nos demos cuenta que
estábamos equivocados, nos permite aprender de nuestras reacciones y conocer a los
demás.

4. Dejarse llevar por la corriente. Probar looks, actitudes y tendencias no siempre


significa imitar un estereotipo sólo por encajar. En el fondo, hay una búsqueda y esa es
la primera lección. Uno puede acomodarse en algo que está probado y funciona, pero la
curiosidad -signo inconfundible de la vitalidad interior- termina llevándonos hacia
donde quiere ir el corazón. Hay que perder el miedo a equivocar el rumbo por seguir
una corriente; la experiencia nos hará saber, tarde o temprano, que estamos listos para
adoptar o crear un modo de vida que vaya de acuerdo a nuestra esencia.

5. Ponerse en situaciones límite. ¿Por qué nos colocamos en una situación de riesgo?
Cada quien tendrá sus motivos y podrá analizarlos una vez pasado el susto de la
experiencia; sin duda, las situaciones límite son una oportunidad de ser más conscientes.
Sobrevivir, renacer, salir raspado pero vivo, nos orilla a pensar en el valor de la vida.
Además, en una situación crítica nos damos cuenta de qué estamos hechos, con quién
podemos contar y a quién no queremos volver a ver. Pero la lección más grande en estas
circunstancias es la certeza de que somos más fuertes de lo que pensamos.

¿Qué otros errores crees que debemos cometer, cuando menos, una vez en la vida?