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Mini-Examen Cognoscitivo (MEC) (Lobo et al., 1978).

Se trata de una adaptación y validación española del test original “Mini-Mental


Status Examination” (MMSE) de Folstein (1975) que fue creado originalmente por
Folstein et al. (1975) y se utilizó para la estimar cuantitativamente la existencia y
severidad del deterioro cognitivo y realizar un seguimiento en el tiempo los cambios en
el estado cognitivo, no proporcionando un diagnóstico de ninguna entidad nosológica
específica (Karuza et al., 1997). Constituye un instrumento de amplio uso, tanto en la
actividad asistencial (Roca et al. 1984), como en investigación clínica (Horton et al.
1987), como en estudios epidemiológicos comunitarios (Li et al. 1989; Manubens et al.
1998) Su utilidad, estriba fundamentalmente en la alta correlación que se tiene
interobservadores, como test-restest y el que pueda ser aplicado por entrevistadores no
especialistas (Folstein et al. 1975; Tombaugh y McIntyre 1992; Olin et al. 1991;
Mitrushina y Satz, 1991). Además, obtiene buenas relaciones con otras pruebas para
detectar la demencia y deterioro y ofrece cifras de sensibilidad y especificidad altas
(Lobo et al., 1979).Un aspecto relevante de este test es que constituye en muchos
estudios de validación sobre pruebas de evaluación cognitiva el “gold standard” en la
determinación del déficit cognitivo.

En nuestro país, se ha adaptado este cuestionario y la versión más utilizada ha


sido la realizada por Lobo el al. (1979), conocida como el Mini-Examen Cognoscitivo
(MEC), este instrumento es el test de “screening” de deterioro cognitivo más citado en
la literatura científica de habla hispana, y punto de referencia de gran número de
estudios referentes a alteraciones cognitivas y demencia. El objetivo del MEC es
cuantificar el potencial cognitivo y detectar sus posibles desórdenes funcionales de
forma rápida y práctica. Consta de 11 ítems en los que se valora 8 áreas cognitivas:
orientación espacio-temporal, memoria de fijación y reciente, atención-concentración y
cálculo, lenguaje comprensivo y expresivo, pensamiento abstracto y construcción
visoespacial.

La interpretación se basa en la suma de las puntuaciones de cada ítem. Es un test


sencillo y breve que se administra en un tiempo de 5 a 10 minutos si necesidad de
utilizar material adicional.

Existen diferencias significativas de contenido entre el MMSE de Folstein y el


MEC de Lobo, ya que mientras que la puntuación máxima del primero es de 30, en la
versión española es de 35. Las modificaciones establecidas con respecto al cuestionario
original se basaron fundamentalmente a que la deficiente escolaridad de algunos
pacientes afectaba a la capacidad discriminativa de la prueba, los autores modificaron
parcialmente la prueba original y añadieron tres ítems.

Las modificaciones se refieren a las series de sustracción de 7, donde Lobo las


sustituye por sustracciones de 3, además se suprimió la prueba de deletreo de una
palabra en orden inverso y se sustituyó el trabalenguas. En la versión española, se
añadieron 2 ítems que modificaron la validez de contenido, pensamiento abstracto (2
puntos) y dígitos en orden inverso (3 puntos). Sin embargo, a pesar de las diferentes
puntuaciones máximas, sí se conservaron los puntos de corte, estableciéndose para
ambas escalas de 23/24 en pacientes geriátricos y de 27/28 para pacientes no geriátricos,
así como diferentes niveles de deterioro:
0: Normal 30-35
1: Bordeline 25-29
2: Deterioro Leve 20-24
3: Deterioro Moderado 15-19
4: Deterioro Grave ≤ 14

En la versión en la que se establece el punto de corte de 28, se obtuvo una


sensibilidad del 92% y una especificidad del 90% en pacientes médicos (Lobo et al.
1979), en pacientes psiquiátricos se establece el 96% y 100%, respectivamente (Lobo et
al., 1980). La comparación con el WAIS, como en el caso del MMSE, resultó altamente
significativa (r = 0,78) (Lobo et al. 1979). En el estudio de Vilalta-Franch, Llinás-Regla
y López-Pousa (1996), obtienen una sensibilidad del 93.5% y una especificidad del
82%, en su estudio señalan que de los trece ítems que componen el MEC, solo nueve
(orientación temporal y espacial, cálculo, repetición de una frase, inversión del orden de
3 números, la secuencia de órdenes práxicas, abstracción y denominar objetos) fueron
discriminantes para diferenciar la demencia de los controles.

Recientemente, Lobo et al. (1998) han revalidado y normalizado una nueva


versión del Mini-Examen Cognoscitivo (MEC-30), en la que la puntuación máxima es
de 30 resultante de la eliminación de los ítems añadidos a la versión inicial (dígitos y
pensamiento abstracto). Con un punto de corte establecido en 23/24, se ha obtenido
unos coeficientes de validez similares a los obtenidos por Folstein et al. (1975): una
sensibilidad del 89.9% y una especificidad del 75.1% (Lobo, 1978).

A pesar de que los puntos de corte se pueden variar en función de los objetivos
del estudio, se ha observado que en los estudios de validación los puntos de corte más
apropiados, que conseguirían un buen equilibrio entre la sensibilidad y la especificidad
son los siguientes:
• Para los pacientes en edad geriátrica (65 o más años), los puntos de corte 23/24
(MEC-35) y 22/23 (MEC 30) son los de mejor rendimiento global.
• Para pacientes no geriátricos (menores de 65 años), el más idóneo es el punto de
corte 27/28 (MEC-35).

Se ha encontrado una buena fiabilidad test-retest e interobservador, así como


una buena validez concurrente entre el MEC y las subescalas del test de inteligencia
WAIS (Wechsler, 1969). En un test con una buena capacidad para discriminar entre
pacientes con trastorno cognitivo y controles (Lobo, 1980). El problema que se ha
detectado en el MEC es el alto número de falsos positivos, con una sobreestimación de
prevalencia de la demencia. En el MMSE se ha encontrado numerosos inconvenientes
en la escala entre los que destacan la sobrevaloración del lenguaje y la influencia de la
edad, nivel de educación y raza.