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En diversas ocasiones se ha discutido el tema sobre las cualidades y defectos del


trabajador chileno. Flojo, desmotivado, ͞chasquilla͟, sacador de vuelta, etc. Por el contrario, muy
pocas veces se discute sobre si las empresas son realmente lo suficientemente motivadoras.

Muchas veces nos toca encontrarnos con personas que tiempo atrás solían ser nuestros
compañeros de trabajo. Todos por diversas razones alguna vez hemos pensado en buscar un
mejor trabajo, un nuevo ambiente, en fin, el crecimiento. Pero, ¿cuál es el verdadero motivo que
lleva a un trabajador a la renuncia?

David Fischmann, autor del libro ͞la felicidad en las empresas altamente rentables͟, en una
investigación estableció que ͞un salario justo͟ es apenas la cuarta razón por la que alguien se
queda trabajando en un lugar. Mucho más importante para su permanencia serían factores como
͞un trabajo estimulante y desafiante͟ o ͞¿tengo oportunidades de crecimiento y desarrollo?͟,
͞¿trabajo con gente excelente?͟.

En nuestro país se hace común que las empresas busquen retener y motivar a sus trabajadores
solo mediante el estímulo económico. Un error que con el paso de los años podría costarle
carísimo. Hoy, en el mundo entero se está hablando del respeto a los trabajadores como modelo
de rentabilidad empresarial. Tras todo lo anterior, cabe preguntarnos, ¿Son los empresarios
chilenos buenos motivadores? ¿Son las jefaturas lo suficientemente serviciales con sus
trabajadores? ¿Damos las facilidades y herramientas necesarias al personal para que puedan ser
eficaces?

Es tiempo de desmitificar al trabajador chileno y hacer bien el trabajo empezando por los
directivos. En ellos está la responsabilidad de motivar y dar las herramientas adecuadas para
lograr los objetivos. Si ellos son eficaces con esto, los resultados se reflejarán directamente en la
producción. Cada día debemos procurar otorgar los espacios suficientes para que el trabajador
manifieste sus inquietudes, ponga en práctica su creatividad y se enfrente a nuevos desafíos que
incrementen su desarrollo dentro de la organización. Por lo tanto, más allá de preguntarnos si es o
no el trabajador chileno un trabajador eficiente, debemos preguntarnos si somos o no los
directivos lo suficientemente eficaces en otorgar las herramientas necesarias para su desarrollo
integral, esto ciertamente conllevará a un aumento en la producción, mayor calidad de vida del
trabajador reflejada en su desarrollo personal y por consiguiente, un trabajador fuertemente
motivado con sus labores.