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3.2 Causas Psicológicas.

Por ser su origen idiopático, hay que concederle


importancia al estrés, el desarrollo tecnológico, el medio
ambiente, el estrés Postraumático, los conflictos bélicos, la
violencia, las drogas, las guerras, el terrorismo, el
desempleo, los estilos de vida, y hábitos tóxicos y el estrés
por las batas blancas. Esta enfermedad constituye un factor
de riesgo para la aparición de enfermedades
cardiovasculares que constituyen la primera causa de
muerte en Venezuela y el mundo.

Según estudios realizados previamente en la Universidad


Central de Venezuela indican que juegan un papel
primordial en los valores de la tensión arterial el sistema
nervioso y la conducta del individuo, comprobándose que
un número considerable de pacientes hipertensos e
Hipotensos presentaron una gran cantidad de conflictos que
tienen un reflejo psicológico de conductas hostiles, rebeldía
y otros trastornos a nivel conductual.

El desarrollo tecnológico alcanzado mundialmente, ha


influido considerablemente y de forma directa en la
cotidianidad de la vida. El estado anímico de las personas
incide de forma negativa sobre su presión arterial.

El medio ambiente, la contaminación ambiental que


ocasiona la gran industria, se escapó durante años a la
atención de los gobiernos. Es sin duda, un grave fenómeno
que provoca infinidad de enfermedades y tanto la
Hipertensión Arterial como la Hipotensión no están
excluidas de esto.

Según la OMS declara desde 1974, que los factores de


conducta que producen enfermedades de la tensión arterial
están relacionadas con la relación entre el sujeto con el
medio donde se desenvuelve.

Los conflictos bélicos, son causa de profunda preocupación


para las personas en cualquier parte del mundo.
Actualmente, se destruyen a personas inocentes sin
distinción de edad, sexo o color de piel y que causan por lo
tanto un sentido de infelicidad que afecta la psique del
individuo y provoca estrés, por tanto es motivo para que se
manifieste la Hipertensión Arterial o de Hipotensión arterial,
y se abran las puertas al surgimiento de enfermedades
cardiovasculares más o menos agudas.

En una importante revista de Psicoanálisis, un colectivo de


autores, publicaron los resultados sobre el estrés
postraumático y su tratamiento integrado en el cual
consideraron como una causa dela Hipertensión Arterial los
traumas producidos por acontecimientos tales como
catástrofes naturales, violencia política e inseguridad social,
se señaló que 25% de los individuos expuestos a
situaciones traumáticas no se recuperaron y por tanto se
infirió que la Hipertensión Arterial tiene que ser atendida no
solo con medicación si no con preparación psicológica por
el bienestar del sujeto y el control de los valores de tensión
arterial.

La violencia y las drogas, en los países donde han tenido


mayor presencia, arrojan altas cifras de personas con
enfermedades relacionadas con la tensión arterial según
datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud.

El terrorismo se agudizo en los últimos 50 años. Este


fenómeno visto como terrorismo común es causa de estrés
y desequilibrio emocional, al igual que el desempleo que
causa este efecto en los sujetos lo que hace a las personas
propensas a sufrir enfermedades de la tensión arterial por
dicho equilibro emocional y estrés con el cual se ven
sometidos.

Estilos de vida y hábitos tóxicos, constituyen otro problema


que está relacionado con la dificultad de la modificación de
las conductas de estos enfermos. Entre ellas podemos citar
las costumbres alimentarias, la convivencia, no disponer de
recursos financieros que soporten estos cambios, la
obesidad, el sedentarismo, las hiperlipidemias, hábitos
alimentarios, hábitos de fumar y bebidas alcohólicas son
factores de riesgo de enfermedades de la tensión arterial
tales como son la Hipertensión y la Hipotensión.

El estrés por las batas blancas, es otro aspecto que puede


influir en el surgimiento de las enfermedades de la tensión
arterial, en la que indiscutiblemente el miedo a las
enfermedades y el temor a lo desconocido desencadenan y
está presente entre 15 y 30 % de la población.

Para combatir tales factores de riesgo se han aplicado


diferentes estrategias psicológicas adicionales al
tratamiento farmacológico, que han incluido desde
proporcionar al paciente información de la enfermedad,
cambio de hábitos, modificación de conductas excesivas
como el fumar o la ingesta de alcohol, cambios de estilos de
vida, hasta la reeducación en el afrontamiento de
estresores.

Se concluye que puede considerarse por los elementos


aportados que el surgimiento de las enfermedades de la
tensión arterial y sus causas son condicionadas en su
mayoría, por el propio hombre. Es decir, existen por su
voluntad, por lo que la solución está en estrecha relación
con la calidad de vida a la que debe aspirar la humanidad,
por un mundo mejor. En nuestro país, el sistema de salud,
educación, y los medios de comunicación juegan un papel
importante no solo en la detección, evaluación y
seguimiento de las enfermedades de la tensión arterial, si
no en la elaboración de programas de educación y
divulgación que permita que la población tome conciencia
de la necesidad de disminuir la morbimortalidad
cardiovascular que en algunos países latinoamericanos
alcanza casi un 50% y un 10 o 20 % de la población
mundial.