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La génesis de la filosofía en los griegos

Extraído de: Historia del pensamiento filosófico y científico (Vol. I)


Autores: Giovanni Realie, Dario Atiseri.
Editorial Herder, 1995.

1. La filosofía como creación del genio helénico

La casi totalidad de los estudiosos consideran que la filosofía, como término o concepto, es una
creación del genio de los griegos. En efecto, para todos los demás componentes de la civilización
griega se halla un elemento correlativo en los pueblos de Oriente que alcanzaron un elevado nivel
de civilización antes que los griegos (creencias y cultos religiosos, manifestaciones artísticas de
naturaleza diversa, conocimientos y habilidades técnicas de distintas clases, instituciones políticas,
organizaciones militares, etc.). En cambio, en lo que concierne a la filosofía, nos hallamos ante un
fenómeno tan nuevo que no sólo no posee ningún factor correlativo en dichos pueblos, sino que ni
siquiera existe algo estricta y específicamente análogo. Debido a ello, la superioridad de los griegos
con respecto a los demás pueblos en este aspecto específico no es de carácter puramente
cuantitativo sino cualitativo, en la medida en que aquellos crearon, al instituir la filosofía,
constituye en cierto sentido una novedad absoluta.
(...). Ahora bien, la filosofía- gracias a sus categorías racionales - ha permitido en nacimiento de la
ciencia, y en cierto modo, la ha engendrado. Admitir esto significa reconocer a los griegos el mérito
de haber aportado una contribución realmente excepcional a la historia de la civilización.

2. Los rasgos esenciales de la filosofía antigua

La tradición afirma que fue Pitágoras el creador del término “filo-sofía”, lo cual resulta verosímil, si
bien no es algo comprobado desde el punto de vista histórico. Sin duda el término fue acuñado por
un espíritu religioso, que presuponía que sólo a los dioses les era posible una sofía (una sabiduría),
es decir, una posesión de cierta y total de la verdad, mientras que consideraba que al hombre sólo le
era posible una tendencia a la sofía, una continuada aproximación a la verdad, un amor al saber
jamás del todo satisfecho, de donde surge precisamente el nombre de “filo-sofía”, “amor a la
sabiduría”.
¿ Qué entendieron los griegos, en esencia, al hablar de esta amada sabiduría?.
Desde el momento en que nació, la filosofía asumió de un modo terminante las tres características
siguientes, que hacen referencia a: a) su contenido, b) su método, c) su objetivo.

a) En lo que concierne al contenido, la filosofía se propone explicar la totalidad de las cosas,


es decir, toda la realidad, sin exclusión de partes o momentos. Por lo tanto, la filosofía se
distingue de la ciencias particulares, que precisamente se llaman así porque se limitan a
explicar partes o sectores de la realidad, grupos de cosas o de fenómenos. La pregunta de
aquel que fue y que es considerado como el primero de los filósofos, “¿cuál es el
principios de todas las cosas?” ya nos muestra la plena adquisición de este aspecto. En
consecuencia la filosofía se propone como objeto la realidad y el ser en su conjunto.
b) En lo que concierne al método, la filosofía aspira a ser una explicación puramente racional
de aquella totalidad que se plantea como objeto. En filosofía resulta válido el argumento de
razón, la motivación lógica, el logos. A la filosofía no le basta con contestar o comprobar
datos de hecho. Reunir experiencias: la filosofía debe ir más allá del hecho, más allá de las
experiencias, para hallar la causa o las causas, precisamente a través de la razón.
Este es el carácter que confiere cientificidad a la filosofía. Se dirá que este rango es también
común a las demás ciencias, que en cuanto tales nunca son una mera comprobación
empírica, sino en todos los casos una búsqueda de causas y razones.

c) El objetivo o finalidad de la filosofía, por último, reside en el puro deseo de conocer y


contemplar la verdad . En definitiva la filosofía griega constituye un amor desinteresado a
la verdad. Según Aristóteles, los hombres al filosofar “buscaban el conocer con la
finalidad de saber y no para conseguir utilidad práctica”. De hecho la filosofía nace
únicamente después que los hombres han solucionado los problemas fundamentales de la
subsistencia y se han liberado de las necesidades materiales mas urgentes. “Es evidente,
pues – concluye Aristóteles -, que no buscamos la filosofía por algún provecho que le sea
ajeno a ésta y más bien es evidente que, al igual que llamamos libre a aquel que es un fin
en sí mismo y que no está sojuzgado por otros, asimismo sólo ésta, entre todas las demás
ciencias, recibe el nombre de libre: sólo ella es fin en sí misma”. Es fin en sí misma porque
tiene como punto de mira la verdad buscada, contemplada y disfrutada como tal, Se
entiende, por lo tanto, la afirmación de Aristóteles: “Todas las demás ciencias serán más
necesarias que ésta, pero ninguna será superior”. Tal afirmación fue compartida por toda
la filosofía griega.

Se impone, empero, una reflexión. La contemplación que es peculiar de la filosofía griega no


equivale a un otium vacío. Es verdad que no se halla sometida a fines utilitarios, pero posee una
relevancia moral - e incluso política – de primer orden.
(...) En conclusión, el gran descubrimiento de la filosofía griega reside en haber intentado esta
aproximación al todo apelando únicamente a la razón (al logos) y al método racional. Tal
descubrimiento ha condicionado estructuralmente, y de modo irreversible, a todo Occidente.