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Universidad Autónoma de México

Facultad de Psicología

Transdisciplina I

Grupo: 2273

Vega Frola Martha Irene

N.L. 58

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Platón (trad. De Azcárate, P., 1871, p.284)

El amor es un tema bien conocido por todos, muchos se han enamorado, otros han
amado con locura y muchos otros han sido amados. Pero cuando alguien nos pregunta
qué es el amor, la respuesta no siempre sale con tanta facilidad como los recuerdos de
nuestros momentos cursis. Si bien todos llegamos a pensar en el amor romántico o
pasional, algunos suelen pensar en el amor a las ciencias, al arte o cualquiera de las
variantes del tan mencionado amor por lo que resulta difícil dar una definición exacta de
éste concepto.

Según la Real Academia Española (2001), el concepto ³amor´ tiene más de diez
acepciones de entre las cuales destacan:

1. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia,


necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. 2. Sentimiento hacia otra persona
que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos
completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. 3. Sentimiento de
afecto, inclinación y entrega a alguien o algo. 4. Tendencia a la unión sexual. [«] 7.
Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella.

Como podemos observar las definiciones primeras de amor, nos hablan acerca de un
sentimiento que se dirige a otro ser, en particular hacia otra persona; por otra parte las
descripciones tres, cuatro y siete nos hablan de un amor dirigido a algo. Es por esta
ambigüedad que el amor siempre es objeto de disputas, ya no tanto por su concepto, sino
que mientras que unos le tienen como algo divino o supremo, otros le tienen como una
fuente de locura y perdición.

Platón dentro de su dialogo ³Fedro o de la Belleza´ aborda este tema proponiéndonos una
pregunta: ¿Qué es mejor amar al amante apasionado o preferir al amigo sin amor?, esta
pregunta se analiza por ambos lados: desde la perspectiva de Lisias y la primera
perspectiva de Sócrates enceguecido por las peticiones de Fedro, donde tienen al amor
como algo malo y vicioso que embrutece el alma y lleva al amado a la perdición; y desde
la segunda perspectiva de Sócrates, esta vez alabando al amor, alabando a Eros, pues
para Sócrates en este segundo discurso, el amor es algo necesario para elevar las almas,
si bien es un delirio, es un delirio inspirado por los dioses y algo de tal divinidad no puede
ser juzgado como algo malo.

Entonces, ¿a qué versión de ambos discursos creer?, no importando cuál de las tres
versiones haya sido más poética o mejor ejecutada, es necesario elegir una o al menos,
entender el porqué algo tan ³bello´, según se le vea, como el amor romántico puede ser
tomado como algo perjudicial que torna al amante en una de las peores personas sobre la
faz de la tierra y al amado en un ser que se ve explotado y denigrado para después ser
remplazado y posteriormente olvidado.

El amante descrito por Lisias es uno despreciable, el cual, cegado por la pasión es capaz
de cometer un sin número de atrocidades a su ser amado con tal de no perderlo, muestra
pues una pasión desenfrenada y una necesidad de estar cerca de este ³bello´ ser objeto
de su amor que después de ser satisfecha, no deja más que arrepentimiento sobre todo lo
que ha hecho por el amado. Por otra parte, los que no tienen amor, no tienen por qué
arrepentirse pues lo que les mueve a ayudar a su amigo son los juicios de la razón que le
dicen que esto servirá a los mutuos intereses.

Así mismo, Lisias menciona que el amante buscará rebajar al amado, mantenerlo en la
ignorancia y verlo desposeído de todo bien. Mientras que el que no ama buscara un bien
común y permitirá el crecimiento de ambas almas, tanto la suya como la del que le
prefiere por encima del amante.

Es pues esta pasión por la belleza del objeto amado que envilece todo amor, que deja
ciego al amante ante las demás bellezas del mundo y que hace que el hombre que ama
ponga al objeto de su pación como un Dios, lo que hace que el amante evite cualquier
separación del objeto tan bello que posee.

Sin embargo no todo está perdido para el amor en este dialogo, Sócrates, por su parte
después de haber emitido, según él juicios tan falsos, da una retractación de todo lo antes
mencionado y proclama un discurso en pro de Eros, mencionando que si bien, el amor
puede verse corrompido y llegar al grado tal que el amante es como lo describe Lisias,
también es uno de los más grandes bienes del que nos han dotado los dioses.

Pero, ¿cómo es que se define quien es un amante detestable y quién es el que ama de
verdad? El Sócrates de este dialogo propone que es el alma del individuo que lo
determina haciendo una comparación de esta con una carroza guiada por dos caballos,
uno negro impulsivo y necio y otro blanco dócil y obediente, cuando el caballo negro
desea con todo su ser poseer al objeto de la pasión, es cuando se observa al amante que
Lisias describe, el cual ama más no sabe qué, en cambio, cuando existe un balance entre
el corcel blanco y el negro, el amor puede llegar a ser esclarecedor y animarnos a buscar
la belleza en el alma del otro e inspirar a crear nuevos discursos. Es pues, para Platón, la
belleza, la que nutre al alma, pero no la belleza del cuerpo, sino una belleza más sensible
que conforma al alma del otro, en el momento en que ésta es percibida, las alas del alma
se alzan en vuelo.

Así pues, el amor es algo mayor, que no se compara en nada con la afección de amigos y
parientes, la cual no satisface las necesidades del alma, pues la amistad de un hombre
sin amor, según el discurso de Sócrates, nos dota de una sabiduría mortal, finita, nada
comparable con la que el amor nos da, pues este último hace del amante un filósofo quien
antepone la inspiración recíproca a lo sexual.

Concluyendo, el amor es fuente creadora de las más maravillosas cosas del mundo, es
una necesidad vital para el alma, no ya simplemente por la compañía del ser amado, ni
siquiera por el confort de saber que alguien te ama, esto va más allá, el amor nos da
nuevas perspectivas y nuevos discursos. Nos nutre no solo como individuos, si no como
pareja y nos permite crecer y buscar un bien común. Sin embargo, como la mayoría de las
cosas ³bellas´ de la vida, se nos presenta como un arma de doble filo, cuyo furor puede
tanto beneficiar al alma como enfermarla. Pero está en nosotros descubrir cómo usar
dicha arma, cómo beneficiarnos de todo lo que el amor nos puede ofrecer no sólo a
nosotros si no nuestro objeto de amor, cómo dominar nuestras pasiones por la belleza
efímera y buscar la belleza del alma la cual es eterna y siempre nos acompañará.

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Platón (1871). 2   (Trad. P de Azcárate)    (Vol. 2, pp.
261-349). Madrid, España: Biblioteca Filosófica.

Real Academia Española (2001). !    "  (22ª edición), [en


línea]. España. Recuperado el 6 de abril del 2011, de
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=amor