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PRINCIPIOS DEL SISTEMA CONCURSAL

Una novedad importante que trae consigo la nueva Ley General del Sistema
Concursal es el título Preliminar, que enuncia los principios del Sistema
Concursal Peruano, así como las directrices que orientan la actuación de los
particulares y del propio Estado dentro de los procedimientos concursales.

En ese sentido, los principios sustantivos del Sistema Concursal Peruano son
los siguientes:

1. Universalidad

2. Colectividad

3. Proporcionalidad

4. Reducción de los costos de transacción

5. Privatización de los acuerdos

6. Rol subsidiario del Estado

Por otro lado, los principios procesales que recoge la nueva Ley son los
siguientes:

1. Impulso de parte

2. Buena conducta procesal

1. UNIVERSALIDAD.- Los procedimientos concursales producen sus


efectos sobre la totalidad del patrimonio del deudor, salvo las exclusiones
legales.

2. COLECTIVIDAD.- Los procedimientos concursales buscan la participación


y beneficio de la totalidad de los acreedores involucrados en la crisis del
deudor, es decir, el interés colectivo de la masa de acreedores se
superpone al interés individual de cobro de cada deudor.

Este principio puede observarse desde dos ángulos:

a) Como aquél que llama a participar en el procedimiento concursal a


todos los acreedores del deudor. Al respecto, debe tenerse en cuenta
que la participación de los acreedores en los procedimientos
regulados en la Ley, se sujeta a la condición concursal de sus créditos
y a tener un reconocimiento efectivo de los mismos por parte de la
autoridad correspondiente, con lo cual esta parte del principio de
colectividad termina revitalizándose.
b) Como aquel que se desarrolla en beneficio de la totalidad de
acreedores y no en provecho de uno o de un grupo determinado de
aquellos.

3. PROPORCIONALIDAD.- Los acreedores participan proporcionalmente


en el resultado económico de los procedimientos concursales, ante la
imposibilidad del deudor de satisfacer con su patrimonio los créditos
existentes, salvo los órdenes de preferencia establecidos.

Los acreedores son los principales interesados en el éxito o fracaso del


procedimiento concursal de su deudor. Ellos son los encargados de
evaluar y decidir respecto de la aprobación o desaprobación del
instrumento concursal en su condición de ser quienes tienen los mejores
incentivos para definir la viabilidad del mismo, pues, se asume la
maximización del valor del patrimonio de la empresa ya no será un
incentivo para sus titularas.

Por la razón, los acreedores serán quienes se verán más beneficiados o


perjudicados de acuerdo a las decisiones que adopten, por lo que deben
asumir las consecuencias derivadas de las mismas en la proporción que
representen sus créditos en el patrimonio concursal. En otras palabras, el
esquema concursal se sustenta en el interés que deben tener los
acreedores en el éxito del proceso, y en la eficiencia que, por tal motivo,
se espera de su participación.

4. REDUCCIÓN DE LOS COSTOS DE TRANSACCIÓN.- El Sistema


Concursal busca crear un ámbito idóneo de negociación para acreedores,
y deudores, que permita arribar colectivamente a los acreedores más
eficientes.

5. PRIVATIZACIÓN DE LOS ACUERDOS.- Corresponde a los acreedores


decidir sobre el destino del deudor, toda vez que son ellos los mas
afectados con los problemas económicos – financieros de su deudor. Sin
embargo, los acreedores deberán asumir la responsabilidad y
consecuencias de tal decisión.

6. ROL SUBSIDIARIO DEL ESTADO.- El Estado, en cabeza del INDECOPI,


debe facilitar y promover la negociación entre acreedores y deudores,
respetando la autonomía privada plasmada en las decisiones adoptadas
por los acreedores de acuerdo a la Ley. Siendo ello así, el éxito o fracaso
de un proceso concursal debe considerarse a partir de las decisiones de
los propios acreedores involucrados en la crisis del deudor y no de la
voluntad del Estado.

Los principios procesales:

1. IMPULSO DE PARTE.- Corresponde a la parte interesada el inicio y


el impulso de los procedimientos concursales, teniendo la
intervención de la autoridad concursal carácter subsidiario.

2. BUENA CONDUCTA PROCESAL.- Los participes del procedimiento


deben adecuar su conducta a los deberes de veracidad, probidad,
lealtad, y buena fe. Las conductas contrarias a dichos deberes serán
pasibles de sanción.

PROCEDIMIENTO CONCURSAL

Los procedimientos concursales son aquellos mecanismos regulados en la


Ley General del Sistema Concursal que tienen por finalidad propiciar un
ambiente idóneo para la negociación entre los acreedores y el deudor
sometido a concurso, que les permita llegar a un acuerdo de
reestructuración o de refinanciación de obligaciones o, en su defecto, a la
salida ordenada del mercado, bajo reducidos costos de transacción.

Los procedimientos concursales pueden ser de naturaleza correctiva o


preventiva. Los primeros buscan revertir una situación de crisis presente y
generalizad, mediante una adecuada decisión colectiva que conlleve a la
maximización del patrimonio en crisis y con ello se tienda a proteger el
crédito. Por otro lado, los procedimientos concursales de naturaleza
preventiva buscan evitar una situación de crisis futura, permitiendo que en
una etapa temprana se pueda solucionar cualquier situación de liquidez
temporal por la que pueda atravesar el deudor.

PROCEDIMIENTOS CONCURSALES QUE EXISTEN EN EL SISTEMA PERUANO

La Ley General del Sistema Concursal contempla dos clases de


procedimientos concursales: el procedimiento concursal ordinario y el
procedimiento concursal preventivo.

El procedimiento concursal ordinario puede iniciarse a instancia del


acreedor o del propio deudor, y tiene por finalidad revertir una situación de
insuficiencia patrimonial o cesación de pagos manifiesta del deudor. Para
ello, la Ley concede a acreedores y deudor un espacio de negociación a fin
de que los primeros opten por la reestructuración o liquidación del
patrimonio en crisis, dependiendo de la valoración que otorgue al negocio
en marcha o en liquidación bajo un análisis de eficiencia económica.
El procedimiento concursal ordinario se inicia únicamente a instancia
del deudor y procura evitar que se llegue a una situación de crisis que
podría presentarse a corto o mediano plazo. Su objetivo es la refinanciación
de las obligaciones del deudor concursado. Este procedimiento se diferencia
del concurso preventivo regulado por la derogada Ley de Reestructuración
Patrimonial, en cuanto fija una ``línea demarcatoria´´ que separa a aquellas
personas que están aptas para acogerse al procedimiento concursal
preventivo respecto de las que no lo están, por hallarse ya en una situación
de crisis manifiesta.

Cabe indicar que estos procedimientos constan de dos etapas claramente


diferenciadas: la etapa preconcursal y la etapa postconcursal. La primera de
ellas se inicia con la solicitud de inicio de procedimiento concursal y culmina
con la difusión de la situación del concurso del deudor.

La segunda etapa se inicia con el apersonamiento de los acreedores al


concurso y dura hasta la conclusión del procedimiento.

El procedimiento transitorio tiene características similares a la de un


procedimiento preventivo, toda vez que busca que acreedores y deudores
negocien fórmulas de capacitación, condenación, reprogramación de
obligaciones u otros mecanismos destinados al saneamiento y
fortalecimiento patrimonial de las empresas, permitiéndoles así superar la
crisis económica que pudieran estas afrontando. Para acogerse a este
procedimiento, la empresa deudora debe presentarse una propuesta
debidamente sustentada sobre los términos generales del programa de
saneamiento que considere que se deberá aplicar en su empresa con el
objeto de permitir su viabilidad.

PARTICIPANTES EN UN PROCEDIMIENTO CONCURSAL

Los participantes en un procedimiento concursal son:

 El deudor

 Los acreedores, y

 El estado, a través de su autoridad concursal.

EL DEUDOR.- es el sujeto pasivo de una relación obligacional, quien debe


cumplir con una prestación en beneficio del acreedor. La Ley, a efectos del
procedimiento concursal, comprende como posible deudores a las personas
naturales o jurídicas, a las sociedades conyugales y a las sucesiones
indivisas, así como a las sucursales en el Perú de organizaciones o
sociedades extranjeras, exceptuando como deudores a las Administradoras
Primarias de Fondos de Pensiones (AFPs), a las personas jurídicas
integrantes del Sistema Financiero y de Seguros, a aquellas a las cuales la
Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores (CONASEV) otorga
autorizaciones de funcionamiento, así como a los patrimonios
fideicometidos.
EL ACREEDOR.- En contraprestación, es el sujeto activo de una relación
obligatoria, quien tiene derecho a exigir a su favor el cumplimiento de una
obligación. En tal sentido, la Ley establece que, a efectos del Procedimiento
concursal, pueden ser acreedores las personas naturales o jurídicas, las
sociedades conyugales, las sucesiones indivisas y los otros patrimonios
autónomos que sean titulares de un crédito.

LA PARTICIPACION DEL ESTADO.- se materializa a través de su autoridad


concursal: la Comisión de Procedimientos Concursales del INDECOPI, las
entidades con las que esta haya celebrado convenios de habilitación de
competencia y la Sala Concursal. Estos órganos son competentes para
conocer los procedimientos iniciados al amparo de la Ley General del
Sistema Concursal.

CUAL ES EL ROL DE LOS PARTICIPANTES EN UN PROCEDIMIENTO


CONCURSAL

El procedimiento concursal se promueve a instancia de parte interesada,


siendo el acreedor como el deudor, en los casos y de la forma contemplada
por la Ley, a quienes corresponde iniciar el procedimiento y darle impulso.

Asimismo, en la etapa concursal del procedimiento corresponde al colectivo


de acreedores la conducción e impulso del mismo. Por tanto, los acreedores
tienen la obligación y responsabilidad, consigo mismo, de actuar y conducir
los procedimientos en forma eficiente; de lo contrario serán ellos quienes
asumirán las consecuencias del fracaso.

En cuanto al estado, este tiene una participación activa en la fase


preconcursal del procedimiento: su labor se limita a verificar los supuestos
que dan inicio al procedimiento concursal. Sin embargo, en la etapa
concursal la autoridad administrativa deja de tener la participación activa
que se le asigno hasta ese momento, limitando su participación a
determinados supuestos, como son la posible violación de alguna norma u
obligación por parte de los agentes del sistema o la existencia de
controversias entre los participantes.

En tanto esto ocurra, la intervención de la autoridad concursal es la de un


garante en el marco de una negociación multilateral, encargado de velar
que ésta se desarrolla en forma transparente y bajo los principios de la
buena fe y lealtad que rige la actividad de los agentes del mercado. En ese
sentido, la autoridad concursal cumple una función subsidiaria, pero a la vez
facilitadora y supervisora del Sistema concursal en ciertos supuestos.

CONDUCTA PROCESAL
Las partes siempre deben actuar guardando los principios de la buena fe en
los negocios. Dicha conducta de carácter ético, conducirá a los empresarios
a avanzar en el camino trazado con probidad y lealtad a sus principios.

La nueva Ley concursal obliga a quienes intervienen en los procedimientos


concursales, sea el deudor, los acreedores, sus representantes o sus
abogados, a seguir una conducta acorde con los deberes de veracidad,
probidad, lealtad y buena fe. (L.G.S.C. articulo VII Título Preliminar)

En ese sentido, la Ley establece que la temeridad, mala fe o cualquier otra


conducta dolosa cometida por los participantes de un procedimiento
Concursal son objeto de sanción, toda vez que impiden el establecimiento
de un medio idóneo de negociación y restan efectividad a los
procedimientos concursales. Por tal motivo, la Ley busca desincentivar estas
conductas a través de las sanciones correspondientes.

En ese sentido, la Ley establece que la temeridad, mala fe o cualquier otra


conducta dolosa cometida por los participantes de un procedimiento
concursal son objeto de sanción, toda vez que impiden el establecimiento
de un medio idóneo de negociación y restan efectividad a los
procedimientos concursales. Por tal motivo, la Ley busca desincentivar estas
conductas a través de las sanciones correspondientes.

DERECHOS Y OBLIGACIONES DEL DEUDOR

Los principales derechos del deudor son:

a) Acudir ante la autoridad concursal para someterse a un


procedimiento concursal por encontrarse en una situación de
insuficiencia patrimonio o cesación de pagos o una crisis que se
vislumbra a corto plazo.

b) Apersonarse al procedimiento concursal y demostrar que no está


incurso en cualquiera de las situaciones antes señaladas, frente a una
solicitud presentada por uno o varios de sus acreedores.

c) Solicitar que la información relativa a sus estados financieros sea


declarada reservada mientras se decide su situación de concurso.

d) Oponer la compensación de crédito frente al acreedor solicitante, a


fin de que la autoridad concursal declare de manera previa a la
decisión sobre su situación de concurso.

e) Expresar su petición de llevar a cabo una reestructuración de su


patrimonio, en caso no tenga pérdidas acumuladas, deducidas las
reservas, cuyo importe supere la totalidad del capital social pagado,
al presentar su escritorio de acogimiento al procedimiento concursal
ordinario.

f) Asistir las sesiones de la Junta de Acreedores en forma personal p


representado, pero únicamente para manifestar su posición respecto
del procedimiento.

g) Proponer a una persona que ocupe el cargo de director, gerente o


apoderado, en caso de producirse la vacancia de algunos de esos
cargos y la Junta de Acreedores optara por mantener el mismo
régimen de administración en el marco de un procedimiento de
reestructuración.

h) Solicitar la conclusión del procedimiento de reestructuración


patrimonial o de disolución y liquidación en caso el administrador o
liquidador cumpliera con pagar la totalidad de los créditos
adeudados.

Las principales obligaciones del deudor son:

a) Atender todos los requerimientos de la autoridad concursal.

b) Brindar a la autoridad concursal y a sus acreedores toda la


información necesaria respecto de sus bienes, derechos y
obligaciones, para el adecuado desarrollo del procedimiento
concursal.

c) Declarar si mantiene o no vinculación por razón de parentesco,


propiedad o intereses económicos con alguno(s) de sus acreedores.

d) Abstenerse de celebrar gravámenes, transferencias, contratos y


demás actos jurídicos, dentro del periodo de sospecha que establece
la Ley, que no se refieran al desarrollo de su actividad económica y
que perjudiquen su patrimonio.

e) Solicitar la inscripción de la resolución que declara la situación de


concurso, su disolución y liquidación, o la conclusión del
procedimiento por inexistencia de concurso o por cualquier otra
forma de conclusión, en el Registro Personal y en los Registros
Públicos en los que se encuentren inscritos sus bienes.

f) Solicitar su disolución y liquidación, en caso tenga pérdidas


acumuladas deducidas las reservas, cuyo importante supiere la
totalidad del capital social pagado, al presentar su escrito de
acogimiento al procedimiento concursal ordinario.

g) Entregar la totalidad de los libros, documentos y bienes de su


propiedad al liquidador designado por la Junta de Acreedores.

h) Conducirse en los procedimientos concursales acorde con los deberes


de veracidad, probidad, lealtad y buena fe.