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Trabajo Final del Curso

“La Conservación de la Naturaleza en las Constituciones Políticas


Latinoamericanas”

~~~~~~~

Aplicación de las garantías constitucionales ambientales en


Argentina

Lía Domínguez de Nakayama


lianaka@arnet.com.ar

Resumen
El propósito de este trabajo es reflexionar sobre la aplicación en los hechos de las
garantías jurisdiccionales reconocidas por la Constitución, para hacer valer el derecho
individual y colectivo a “vivir en un ambiente sano y libre de contaminación”, dentro del
marco de la sustentabilidad.
Para una exposición más comprensible, se incluye una referencia introductoria sobre la
protección ambiental como elemento constitutivo del desarrollo sustentable, claramente
enunciado en el precepto constitucional. Luego, se señalan los artículos directamente
relacionados con el tema en estudio y se mencionan algunas precisiones jurídicas propias
de la forma federal de gobierno adoptada por la República Argentina y sus efectos en el
reparto de competencias, en el enunciado de presupuestos mínimos y principios de la
política ambiental y en el dictado y aplicación de normas que actúan como instrumentos
de la gestión protectoria del ambiente.
En la segunda parte, se desarrollan aspectos conceptuales y procedimentales
relacionados con el acceso a la justicia ambiental: intereses tutelados, legitimación activa
y pasiva, recursos procesales y efectos. En la tercera parte se comentan algunos fallos
producidos en el presente siglo, que muestran las valoraciones jurídicas y sociales
construidas en el seno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Finalmente, se
resumen algunas ideas a modo de conclusión.
Palabras clave: reforma constitucional, protección ambiental, intereses tutelados, acceso
a la justicia ambiental, fallos ambientales.

Introducción
La Constitución Política originaria de la Argentina no incluyó –en 1853- previsiones sobre
el medio ambiente. Pero la prescripción contenida en su Preámbulo sobre el bienestar
general y el ejercicio de la libertad, no pueden hoy concebirse sin la garantía de un
ambiente íntegro y saludable. Bermúdez Soto señala1 al respecto que en los últimos 200
años el medio ambiente ha sido intervenido como nunca antes por el hombre. Ello ha
generado cambios que antes tardaban cientos o miles de años en producirse. Por esta
razón ha sido necesario incluir, dentro de la función de Estado, la cuestión ambiental,
previendo nuevas garantías constitucionales relacionadas, principalmente, con la
protección del ambiente y el patrimonio natural y cultural dentro del marco del desarrollo
sustentable.

1
Bermúdez Soto, Jorge: Globalización y protección ambiental. Amenazas, tendencias y desafíos del Derecho
Internacional del medio ambiente. Revista de Derecho de la Pontificia Universidad católica de Valparaíso, Chile,
2004. Pp. 49-63.

1
La exigencia de integridad ambiental (una de las dimensiones de la sustentabilidad)
parece ser contradictoria con la idea de desarrollo (asociada generalmente al crecimiento
económico y su medición a través de indicadores de producción, de ingreso o de gasto)
pues a mayor exigencia de los recursos naturales (como factor de la producción) mayor
daño se causa a la naturaleza.
La contradicción desarrollo/sostenibilidad entonces, puede ser comprendida dentro del
paradigma de la complejidad, como un tipo de relaciones de las personas entre sí y con
el medio natural y cultural, que permite su coexistencia amigable y respetuosa, sabiendo
que en algún momento del futuro la existencia colapsará y con ella todo el poder y la
riqueza acumulada por unos en detrimento de otros. En tal sentido, para Constanza2 el
desarrollo sostenible debe ser entendido como la relación entre sistemas más
abarcadores y dinámicos, en la cual: a) la vida humana pueda continuar, b) las
individualidades humanas puedan florecer, c) la cultura humana pueda desarrollarse, d)
los efectos de las actividades humanas permanezcan dentro de ciertos límites para que
no destruyan la diversidad, complejidad y funciones del sistema ecológico de soporte de
la vida.
Por su parte, la Declaración de Río3 considera que el Desarrollo sostenible requiere de
cuatro factores constitutivos de las políticas públicas: 1) la integración del medio
ambiente en otras áreas de gobierno, como una línea transversal de política y acción
pública; 2) el compromiso de erradicar la pobreza; 3) la responsabilidad común de los
Estados, pero principalmente los que corresponden a países desarrollados (pues son los
principales generados del daño ambiental planetario) y 4) la participación de actores
tradicionalmente marginados (pueblos indígenas, mujeres, jóvenes) en la gestión del
desarrollo.
Uno de los aportes principales de la Reforma Constitucional de 1994 ha sido consolidar el
reconocimiento del derecho a un ambiente sano y equilibrado, como un derecho
subjetivo público, pero planteándolo como un derecho-deber en cuanto a las obligaciones
emergentes relacionadas con su preservación. Veamos los rasgos de mayor significación
de esos derechos.

1. Derechos ambientales individuales y colectivos en las normas


constitucionales
El punto de partida es, en la Constitución Nacional, el texto de los artículos 41 y 43, con
los agregados de carácter procesal contenidos en los incisos 17 y 19 del art. 75. Ellos
son:
Art. 41. -- Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano,
equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades
productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las
generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental
generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la
ley.
Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización
racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y
cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.
Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos
mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas,
sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales.

2
Constanza, R.: “The ecological economics of sustainability: investing in natural capital”, en Environmentally
sustainable economic development: building on Buntland, The World Bank, Washington, DC, 1991. Interpretación
propia.
3
Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo: Declaración de Río sobre el
medio ambiente y el desarrollo. Disponible en http://www.pnuma.org/docamb/dr1992.php

2
Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente
peligrosos, y de los radiactivos.
Art. 43. -- Toda persona puede interponer acción expedita y rápida de amparo,
siempre que no exista otro medio judicial más idóneo, contra todo acto u
omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o
inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad
manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución, un tratado
o una ley. En el caso, el juez podrá declarar la inconstitucionalidad de la norma
en que se funde el acto u omisión lesiva.
Podrán interponer esta acción contra cualquier forma de discriminación y en lo
relativo a los derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y
al consumidor, así como a los derechos de incidencia colectiva en general, el
afectado, el defensor del pueblo y las asociaciones que propendan a esos fines,
registradas conforme a la ley, la que determinará los requisitos y formas de su
organización.
Art. 75: Atribuciones del Congreso Nacional. Inciso 17. Reconocer la
preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos.
Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e
intercultural; reconocer la personería Jurídica de sus comunidades, y la
posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan;
y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano;
ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o
embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos
naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden
ejercer concurrentemente estas atribuciones.
Art. 75: Atribuciones del Congreso Nacional. Inciso 19. Proveer lo conducente al
desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la productividad
de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional
de los trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al
desarrollo científico y tecnológico, su difusión y aprovechamiento.
Proveer al crecimiento armónico de la Nación y al poblamiento de su territorio;
promover políticas diferenciadas que tiendan a equilibrar el desigual desarrollo
relativo de provincias y regiones. Para estas iniciativas, el Senado será Cámara
de origen.
Sancionar leyes de organización y de base de la educación que consoliden la
unidad nacional respetando las particularidades provinciales y locales; que
aseguren la responsabilidad indelegable del Estado, la participación de la familia
y la sociedad, la promoción de los valores democráticos y la igualdad de
oportunidades y posibilidades sin discriminación alguna; y que garanticen los
principios de gratuidad y equidad de la educación pública estatal y la autonomía
y autarquía de las universidades nacionales.
Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creación y
circulación de las obras del autor; el patrimonio artístico y los espacios
culturales y audiovisuales.
Puede observarse que el derecho público subjetivo a un ambiente sano y equilibrado,
refiere a la naturaleza como un sistema autónomo, pero relacionado asimismo con el
sistema social. Morales Lamberti y Novak señalan4 que el equilibrio exigido por la norma
constitucional significa que las modificaciones efectuadas al ambiente por el hombre
deben verse acompañadas de respuestas que permitan alcanzar un equilibrio de los
ambientes transformados por la acción humana.
Otro aspecto importante es la mención del desarrollo humano, como marco axiológico de
todo el sistema jurídico en el tema, pues se refiere a las condiciones materiales,

4
Morales Lamberti, Alicia y Novak, Aldo: Instituciones de Derecho Ambiental. Ed. Lerner, Córdoba, 2005. Pp. 70
y ss.

3
culturales y espirituales que propician la elevación de la calidad de vida de la sociedad,
con equidad regional y social e incluyendo a los pueblos indígenas argentinos. Esta
Constitución no ha recepcionado el concepto de la naturaleza como sujeto de derechos,
pero define componentes, actores legitimados, procedimientos, derechos y deberes en
cabeza de toda la sociedad, no solo en función de las necesidades presentes sino con
solidaridad intergeneracional.
En el mismo sentido se hace mención a la utilización racional de los recursos naturales
con la finalidad de anticiparse a posibles perturbaciones ambientales y acrecentando las
posibilidades de protección y aprovechamiento adecuado. El enunciado contiene una
interesante conexión con la preservación del patrimonio natural y cultural y la diversidad
biológica, reconociendo la universalidad del sistema.
ƒ Dominio y Jurisdicción: El art. 41 dispone que corresponde a la Nación dictar las
normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias,
las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones
locales. Es importante destacar el reconocimiento del dominio eminente de los
recursos naturales por parte de las Provincias, aunque este reparto de competencias
causa no pocos problemas de concurrencia jurisdiccional. En efecto, es motivo de
fricción el reconocimiento de potestades sobre la explotación de hidrocarburos y otros
minerales estratégicos, cuya existencia no está repartida uniformemente en el
territorio nacional y por ende, sus beneficios generan grandes desigualdades
territoriales.
ƒ Distribución de competencias: La distribución del poder de policía entre la Nación y
las Provincias no fue prevista en la Constitución Argentina. En consecuencia, la
cuestión se rige por las reglas generales del reparto de competencias, según las
cuales el Estado Nacional sólo puede actuar si una cláusula constitucional le atribuye
competencia específica sobre esa materia. De acuerdo al art. 121, las Provincias
conservan todo el poder no delegado. Concordando ambos artículos, la jurisdicción
provincial queda reservada a las Provincias y la Nación sólo puede dictar los
presupuestos mínimos de protección ambiental, sin que sus contenidos y alcance
puedan alterar las jurisdicciones locales. Ello se traduce en la potestad provincial de
aplicar los criterios de protección ambiental que consideren conducentes para el
bienestar de la comunidad para la que gobiernan5. El poder de policía ambiental, en
tanto comprende la facultad de limitar el ejercicio de los derechos individuales en
beneficio de la comunidad, es una función reglamentaria a cargo de los poderes
Ejecutivo y Legislativo provinciales. Empero, debemos sumar las potestades
municipales en tanto les ha sido reconocida la autonomía6, aunque con carácter
menos plena7, sobre ciertas actividades de interés local y dentro del ámbito atribuido
y en sus respectivos ejidos. Esta concurrencia debe entenderse con el sentido de
complementaria, ya que el perjuicio del ambiente no reconoce límites jurisdiccionales
y la interdependencia de sus factores generadores exige una mirada integradora. Por
ello, en la Ley General del Ambiente se establece que8 En los casos que el acto, la
omisión o situación generada provoque efectivamente degradación o contaminación
en recursos ambientales interjurisdiccionales, la competencia será federal. En los
demás casos, está habilitada la justicia ordinaria.
ƒ Presupuestos mínimos: Las razones desarrolladas en el punto anterior permiten
expresar que la habilitación de competencia federal para el dictado de presupuestos
mínimos reviste carácter excepcional. No se define el alcance de esa delegación de
facultades, pero se aclara que esas normas no deben alterar las jurisdicciones locales.

5
CSJN, causa R.13 XXVIII, “Roca, Magdalena v. Provincia de Buenos Aires s/inconstitucionalidad”, 16/5/95.
6
CN, artículo 123.
7
Cfr. Dartins, Daniel: El municipio y su problemática contemporánea. Facultades y atribuciones del gobierno
municipal. ED, t. 116, 6-1-1996
8
Ley General del Ambiente 25.675, art. 7, 2º párrafo.

4
En tal sentido, Silva expresa que9 los contenidos y alcances de las normas de
presupuestos mínimos deben hallarse en el juego armónico de dos principios
constitucionales: 1) las facultades de la Nación constituyen la excepción y no la regla;
en consecuencia, los presupuestos mínimos deben alcanzar solamente las materias
mínimas indispensables para asegurar el fin que los constituyentes tuvieron en la
mira al hacer la delegación; 2) en materia ambiental, resulta necesario contar con un
sistema jurídico uniforme a fin de asegurar que todos los habitantes gocen del
derecho a un ambiente sano y equilibrado [en los términos y alcances del art. 41] y
las provincias no podrán dictar normas de protección menos exigentes. Quedó claro
en el proceso del debate constitucional10, que la Nación y las Provincias debían
dirimir, acordar o concertar las políticas ambientales y las normas dictadas en
consecuencia. La concertación debiera ser además, interconectada con los mínimos
de países vecinos. En cuanto a sus contenidos, Walsh sostiene que11 comprende no
solamente los estándares o parámetros, sino también las políticas de gestión en la
materia. La definición jurídica adoptada es la siguiente12:
Se entiende por presupuesto mínimo al umbral básico de protección
ambiental que corresponde dictar a la Nación y que rige en forma
uniforme en todo el territorio nacional como piso inderogable que
garantiza a todo habitante una protección ambiental mínima más allá del
sitio en que se encuentre. Incluye aquellos conceptos o principios
rectores de protección ambiental y las normas técnicas que fijen valores
que aseguren niveles mínimos de calidad. La regulación del
aprovechamiento y uso de los recursos naturales, constituyen potestades
reservadas por las Provincias y por ello no delegadas a la Nación. En
consecuencia el objeto de las leyes de presupuestos mínimos debe ser el
de protección mínima ambiental del recurso y no el de su gestión,
potestad privativa de las Provincias.
ƒ Principios de política ambiental: Como se anticipó en párrafos anteriores, la
protección del ambiente requiere no solamente de un conjunto armónico de normas
sustantivas, sino también de una gestión eficaz. Esta es la razón de ser de la política
ambiental, constituida por un conjunto de objetivos, principios, criterios y
orientaciones generales para la protección del medio ambiente de una sociedad13. La
ley 25.675 (LGA) expresa que la política ambiental nacional deberá cumplir con
diversos objetivos, coordinando estrategias y programas de gestión regionales,
formulando políticas de utilización racional y sustentable de los recursos, planificando
el crecimiento y desarrollo sustentable y difundiendo el concepto de responsabilidad
ambiental compartida entre la comunidad y el Estado, entre otros. Resulta destacable
entonces la inclusión de Principios de Política ambiental cuya primera función es,
según lo expresa Cafferatta14, orientar al legislador para que las leyes que se dicten
se ajusten a ellos. Tienen una función hermenéutica tanto para el juez como para el
actor y suelen servir como límites ante el avance de disposiciones de otros ámbitos
del derecho. Los principios emanados de la Declaración de Río 1992 y recogidos por
la LGA son los siguientes:

9
Cfr. Silva, Carlos Daniel: La distribución de competencias normativas y ejecutivas entre la Nación y las
provincias en materia ambiental. Documento de trabajo. Setiembre 2003.
10
Cfr. Natale, Alberto: Convención Nacional Constituyente. Diario de sesiones. Discurso del 20.7.94. Santa Fe.
11
Walsh, Juan Rodrigo: Los presupuestos mínimos y las competencias ambientales. Conclusiones del Taller
organizado por la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y el Centro de Derecho Ambiental de la
UICN, 2003.
12
Dictamen 03/04 producido por la Comisión Asesora Permanente de Asesoramiento Legislativo.
13
Cfr. Morales Lamberti, Alicia y Novak, Aldo: Instituciones de Derecho Ambiental. Ed. Lerner, Córdoba, 2005.
Pp. 95 y ss.
14
Cafferatta, Néstor: Ley 25.675 General del Ambiente. Comentada, interpretada y concordada. Doctrina
Judicial. La Ley, Buenos Aires, 2002.

5
o Principio de congruencia: referido a la adecuación de los contenidos de normas de
diversa jurisdicción a lo que fija la ley general. En caso de que no fuera así, la Ley
General del Ambiente (LGA) prevalece ante toda otra norma que se le oponga.
o Principio de prevención: referido a la atención prioritaria de las causas y fuentes
de los problemas, tratando de prevenir los efectos negativos que se pudieran
producir sobre el ambiente. Este principio supone que la acción preventiva es más
eficiente que la remediadora, aún cuando sea posible recomponer (hecho
obligatorio según la Constitución), ya que una vez causado el daño,
frecuentemente no puede volverse a la situación anterior. Este principio opera
cuando se conocen los riesgos de la acción a realizar.
o Principio precautorio: se aplica a aquellos casos en los que no hay información
científica cierta sobre los daños que puede causar una determinada acción. Esta
ausencia no debe utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas
eficaces, en función de los costos, para impedir el daño ambiental. Andorno15
señala que el principio de precaución funciona cuando la relación causal entre una
determinada tecnología y el daño temido no ha sido aún científicamente
comprobada de modo pleno. Esta es la diferencia entre prevención y precaución.
En estos casos, el legislador ha dispuesto la inversión de la carga de la prueba, de
modo que queda en manos del emprendedor la demostración de inocuidad de la
acción.
o Principio de equidad intergeneracional: implica que la tutela ambiental no sólo es
un derecho de incidencia colectiva en función del presente, sino que supone la
obligación de solidaridad intergeneracional de garantizar a quienes aún no han
nacido, que encontrarán el ambiente en condiciones iguales o mejores que las
actuales, a fin de facilitar su efectivo desarrollo humano. Es uno de los
presupuestos éticos constitutivos de la sustentabilidad.
o Principio de progresividad: indica que los objetivos ambientales deben ser
logrados en forma gradual, a través de metas posibles parciales y finales,
proyectadas en planes y programas de acción viables y eficaces. Para ello es
indispensable el involucramiento de todos.
o Principio de responsabilidad: parte de la noción de unicidad del ambiente como
bien público protegido. Conforme a esto, dañar el ambiente equivale a causar un
daño colectivo o público a derechos públicos subjetivos, y reclama en primera
instancia la recomposición, independientemente del resarcimiento pecuniario. Si
bien el principio de responsabilidad lleva ínsito el principio de que quien contamina
paga, es importante destacar la prioridad de la recomposición ambiental y la
compensación económica en segundo término, siempre considerando estas
medidas ex ante y no ex post, en cuyo caso la sanción puede corresponder al
ámbito penal.
o Principio de subsidiariedad: desde el punto de vista institucional, la subsidiariedad
coincide con el principio de descentralización, según el cual los asuntos públicos
deben resolverse en la instancia de gobierno más cercana al ciudadano. Desde
ese punto de vista, ese nivel es el municipio. Pero éstos requieren de una
fortaleza institucional que en la realidad están muy lejos de poseer. En términos
de la relación acción pública/acción de los particulares, los deberes ambientales se
prescriben para todos y, en este caso, el Estado tiene principalmente la función de
controlar que las normas se cumplan. En la realidad, como veremos, parte de las
causas que se incoan en los Tribunales son contra actos u omisiones del gobierno,
lesivos al interés ambiental.
o Principio de sustentabilidad: referido a la previsión del uso de recursos naturales,
de tal manera que no se exceda la capacidad de renovación; que se respete la

15
Andorno, Roberto: El principio de precaución: un nuevo estándar jurídico para la era tecnológica. LL 18-7-
2002.

6
capacidad de carga de los sistemas atmosféricos, hidrológicos y de suelos, y que
los beneficios de la explotación de recursos no renovables permitan generar
alternativas para el futuro, cuando éstos estén próximos a agotarse. Pero también
comprende, como parte indisociable del ambiente, el cuidado de la equidad social,
teniendo en cuenta los valores culturales de las personas consideradas individual
y colectivamente. Justamente el modelo de desarrollo impuesto hasta el momento
es insustentable en términos sociales y ecológicos y, en el largo plazo, también lo
será en el plano económico.
o Principio de solidaridad: referido a la necesidad e importancia de desarrollar
políticas preventivas para atenuar y monitorear el impacto ambiental de las
actividades humanas. En especial, es importante la toma de decisiones oportunas
y consensuadas en las áreas fronterizas, tratando de evitar daños ambientales
que generen conflictos potenciales entre gobiernos y pobladores de países
vecinos.
o Principio de cooperación: referido al reconocimiento de que la formulación de
políticas, normas y acciones de protección ambiental deben basarse en el
consenso de las partes interesadas. Pero al mismo tiempo, la importancia
otorgada por la comunidad internacional al desarrollo sustentable frente a
prácticas industriales y comerciales que deben ser modificadas por todos, exigen
planteamientos a escala regional y mundial para que la sustentabilidad sea un
camino posible. La necesidad de cooperación es particularmente notoria en los
ecosistemas frágiles de las áreas transfronterizas, en las cuales se han constituido
Áreas Protegidas. En ellas es indispensable trabajar con políticas y criterios
comunes, a fin de lograr los fines que se tuvieron en la mira al crearlas.
La LGA Nª 25.675 dispone, como parte de los presupuestos mínimos de protección
ambiental, un conjunto de instrumentos de la política y gestión ambiental. Ellas son:
o El ordenamiento ambiental del territorio.
o La evaluación de impacto ambiental.
o El sistema de control sobre el desarrollo de las actividades antrópicas.
o La educación ambiental.
o El sistema de diagnóstico e información ambiental.
o El régimen económico de promoción del desarrollo sustentable.

En cada caso, se ha previsto un sistema sancionatorio, sustanciable en sede


administrativa, para quienes no cumplen con las obligaciones previstas en las normas
referidas. Pero en caso de que el incumplimiento genere daños ambientales, resultan
aplicables las disposiciones del sistema de Acceso a la Justicia Ambiental, a las cuales nos
referiremos a continuación.

2. Acceso a la justicia ambiental


El acceso a la justicia ambiental es entendida por Morales Lamberti y Novak como16 la
posibilidad de obtener la solución expedita y completa por las autoridades judiciales de
un conflicto jurídico de naturaleza ambiental, lo que supone que todas las personas están
en igualdad de condiciones para acceder a la justicia y para obtener resultados individual
y socialmente justos. Se trata de un concepto más amplio que la jurisdicción, pues
comprende un conjunto de instituciones, principios procesales y garantías jurídicas, así
como directrices político-sociales, para que el Estado pueda ofrecer y realizar la tutela

16
Morales Lamberti, Alicia y Novak, Aldo: Instituciones de Derecho Ambiental. Ed. Lerner, Córdoba, 2005, pp.
187 y ss.

7
ambiental en términos de equidad de acceso a la justicia y de inteligibilidad cultural, y
para que la tutela no resulte retórica sino práctica.
Una de las razones de la complejidad de la justicia ambiental es la extraordinaria
complejidad científica de los estudios ambientales, ya que si bien es cierto que los
avances tecnológicos del siglo XX han permitido el aporte de conocimientos impensables
a comienzos del siglo, aún quedan muchos campos por conocer y muchos efectos
pendientes de análisis. Pero además, la naturaleza de los intereses, colectivos y difusos,
presenta dificultades a la hora de presentar el caso ante los tribunales, pues se hace
necesaria una especial capacidad de organización de los afectados, acompañada de la
capacidad económica y técnica adecuada para afrontar procesos costosos y complejos.
A todo ello se suma la lentitud de los procesos judiciales. La Suprema Corte de Justicia
de Buenos Aires señala al respecto que17 la tutela del medio ambiente, patrimonio de
todos, justifica soluciones expeditivas, usualmente extrañas a los tiempos que suele
tomarse la justicia ya que el deterioro ambiental progresa de modo casi exponencial y las
soluciones tradicionales aparecen como inapropiadas para detenerlo…
ƒ Intereses tutelados: El art. 43 utiliza la expresión derechos de incidencia colectiva. La
doctrina ha intentado establecer diferencias entre interés difuso e interés colectivo.
Se sostiene que son intereses difusos18 aquellos que pertenecen idénticamente a una
pluralidad de sujetos, integrantes de grupos, clases o categorías de personas; de tal
manera, la satisfacción del fragmento o porción de interés que atañe a cada
individuo, se extiende por naturaleza a todos. Los intereses difusos se convierten en
colectivos a través de un proceso de sectorialización y especificación; por ello, el
interés colectivo no es susceptible de concebirse como suma de intereses
individuales, sino como una relación de solidaridad…Según la expresión de Morello19,
los intereses son claros y específicos; lo que es difusa es su titularidad.
La construcción dogmática importa por sus consecuencias procesales. Al respecto, la
Corte Suprema de Justicia de la Nación enunció la siguiente distinción de los derechos
ambientales:
o Derechos individuales: Corresponden a los titulares de un derecho subjetivo sobre
un bien individualmente disponible. La regla general en materia de legitimación es
que los derechos sobre bienes jurídicos individuales son ejercidos por su titular,
quien debe probar, indispensablemente, una lesión a ese derecho para que se
configure una cuestión judiciable.
o Derechos de incidencia colectiva: Tienen por objeto bienes colectivos y son
ejercidos por el afectado, el Defensor del Pueblo y las Asociaciones que
concentran el interés colectivo. Las entidades asociativas deben estar legalmente
inscriptas y deben ser afines a la tutela del medio ambiente. En cualquier caso, la
petición debe tener por objeto la tutela de un bien colectivo –lo que ocurre cuando
éste pertenece a la comunidad-, siendo indivisible y no admitiendo exclusión
alguna. Además, la pretensión debe ser focalizada en la incidencia colectiva de
ese derecho.
o Intereses individuales homogéneos: La Constitución admite una tercera clase de
intereses de incidencia colectiva, cuya característica es que no se afecta un
interés colectivo sino derechos individuales enteramente divisibles; pero hay un
hecho único o continuado que provoca la lesión a todos ellos y por lo tanto puede
identificarse una causa material homogénea.

17
Citado por Morales Lamberti, Alicia y Novak, Aldo: Instituciones de Derecho Ambiental. Ed. Lerner, Córdoba,
2005, pp. 189.
18
Corte de Justicia, Salta, Sala 11, 5/6/1990. Barrancos, Horacio y otros c/Hoyos, Simón A.
19
Morello, Augusto: La tutela de los intereses difusos en el Derecho Argentino. Ed. Platense, Buenos
Aires, 1999.

8
ƒ Legitimación Activa: De acuerdo al art. 43 de la CN son tres:
o Afectado: Según Morello20, quien se inscribe en la corriente amplia, es toda
persona que sea perjudicada por una acción u omisión que afecte el derecho de
incidencia colectiva aún de modo indirecto o reflejo. Conforme al texto del art. 43,
Bustamante Alsina expresa que volvemos al concepto de “afectado” vinculándolo
con cualquier persona que acredite “interés razonable y suficiente” en defensa de
aquellos intereses colectivos que por ello mismo son supraindividuales. Por su
parte Bidart Campos21 señala que el afectado es quien conjuntamente como
muchos otros padece un perjuicio compartido. Es el co-titular de un interés
común, siendo portador de una cuota parte o porción subjetiva del mismo.
o Defensor del Pueblo: La figura ha sido creada por el art. 86 de la Constitución
reformada en 1994. Tiene legitimación procesal para defender y proteger los
derechos y garantías tutelados por la Constitución y las leyes.
o Asociaciones registradas: La Constitución no da detalles sobre los requisitos
exigidos a las asociaciones, salvo que estén registradas. Por vía judicial se exige
además que el objeto social guarde relación con la protección ambiental o que
propendan a esos fines.
ƒ Legitimación pasiva: Pueden ser sujetos pasivos las personas físicas o jurídicas,
entidades o establecimientos privados, las Provincias, los Municipios y las demás
personas jurídicas de derecho público que realicen los hechos u omisiones en forma
directa o a través de de los que están bajo su dependencia. La responsabilidad de
instituciones y funcionarios del Estado se rige por las disposiciones del Código Civil,
arts. 1112 y 1113.
ƒ Recursos procesales: La reforma constitucional operada en 1994 ha conferido a los
intereses emanados de derechos de incidencia colectiva, una protección explícita,
legitimando a toda persona afectada para interponer la acción expedita y rápida de
amparo. El amparo es definido por Bidart Campos22 como la acción destinada a
tutelar los derechos y libertades que, por ser diferentes de la libertad corporal o
física, escapan a la protección judicial por vía del hábeas corpus.
El artículo 43 de la CN introduce lo que hoy se denomina amparo colectivo, avance
significativo y valioso en el plano procesal convirtiendo sus pautas y procedimientos a
las nuevas necesidades de los intereses colectivos. Al respecto, Maurino, Nino y
Sigal23 señalan que las modificaciones que deben aplicarse no deben olvidar las
garantías del debido proceso, que incluye dos aspectos fundamentales: el acceso a la
justicia y el derecho a la defensa, válidos para cada parte, con un intenso
compromiso con la igualdad de oportunidades de los participantes durante la
contienda judicial.
Es oportuno entonces observar los presupuestos procesales que se explicitan en la
mencionada disposición:
o Inexistencia de otro medio judicial más idóneo: si bien no se exige el tránsito
previo por las vías administrativas, se entiende que debe tratarse de una situación
que en forma actual o inminente lesione los derechos consagrados.

20
Morello, Augusto: El amparo después de la reforma constitucional, en Derecho Privado en la Reforma.
Rubinzal Culzoni, Santa Fe, Pp. 240, citado por Ekmekdjian, Miguel Angel: La protección judicial de los intereses
difusos en el Derecho Constitucional Argentino, Pp. 82 y ss.
21
Bidart Campos, Germán: Tratado elemental de Derecho Constitucional Argentino. T. VI. P. 318, Ediar, 1995.
Citado por Cafferatta, Néstor en Amparo Colectivo Ambiental y Derecho Constitucional. Colegio de magistrados y
Funcionarios de la Provincia de Buenos Aires, p. 77.
22
Bidart Campos: Manual de la Constitución reformada. Tomo II. Ed. Ediar, Buenos Aires, 2000, p. 317
23
Maurino, Gustavo; Nino, Ezequiel; Sigal, Martín: Las acciones colectivas. Análisis conceptual constitucional,
jurisprudencial y comparado. Ed. Lexis Nexis, 2005, p. 241.

9
o Arbitrariedad o ilegalidad manifiesta: El término arbitrariedad designa, para
Valdés24, un acto contrario a la razón, a las leyes o a la justicia. Alude a la idea de
arbitrio, como facultad de adoptar una resolución con preferencia a otra, no a
partir de la razón sino del apetito o el capricho. La ilegalidad hace referencia a la
aplicación errónea de una norma de derecho positivo y el carácter manifiesto
implica que debe tratarse de un vicio notorio, patente, claro. La disposición usa el
disyuntivo “o”, indicando que no es necesario que se den ambos supuestos: es
suficiente invocar una sola causal.
o Admisión de la declaración de inconstitucionalidad de la norma en que se basa el
acto o la omisión lesiva: Si bien se debate aún sobre los alcances de la
declaración de inconstitucionalidad, la expresa inclusión en el art. 43 parece
indicar que sus efectos van más allá de los límites de causa judicial incoada, pues
el daño ambiental afecta a la colectividad indivisiblemente.
ƒ Efectos: Los regímenes provinciales ya habían previsto, antes de 1994, dos acciones
procesales que a partir de la Reforma se mantienen pero con la referencia liminar de
las normas constitucionales. Ellas son:
o La acción de prevención o protección de los intereses o derechos colectivos:
Procede con el fin de paralizar los actos de emanación o desechos de elementos
contaminantes o cualquier otro hecho que vulnere el equilibrio ecológico o lesione
otros valores ambientales.
o La acción de reparación de daños colectivos: Procede con el fin de reponer las
cosas al estado anterior y generalmente tiene lugar cuando es posible restaurar
los valores de los intereses colectivos dañados. Es independiente del
resarcimiento pecuniario, el que debe ser fijado prudencialmente por el juez
cuando se acredite el efectivo perjuicio –patrimonial- en los derechos de los
demandantes.
La sanción de actos lesivos al ambiente puede llegar hasta el ámbito penal. La ley de
Conservación de la Fauna Silvestre y la ley de Residuos Peligrosos tienen previstas
sanciones penales de prisión o reclusión. Sin embargo, el último informe de FARN
expresa que25 la República Argentina cuenta con escasos tipos penales que protegen, y
tan solo de forma indirecta, el medio ambiente, resultando que los instrumentos legales
existentes no dan acabada respuesta al reclamo generalizado en la intervención del
derecho penal. Esto se ve reflejado por la escasa cantidad de condenas que a la fecha se
han registrado. El Código Penal, prevé en los artículos referidos a los delitos contra la
Salud Pública, algunos supuestos de delitos (incendios, explosiones, inundaciones,
envenenamiento de aguas o otros) con sus correspondientes penas. Sin embargo no se
ha materializado aún la protección penal del ambiente como una unidad indivisible.

3. La Doctrina Judicial Ambiental


Mencionamos a continuación algunos casos que ejemplifican la doctrina judicial de los
Tribunales argentinos, tomando como base sentencias de la Corte Suprema de Justicia de
la Nación.
ƒ Caso “Mendoza, Beatriz y otros c/ Estado Nacional y otros”26: Un grupo de 17
personas que viven en la Provincia de Buenos Aires y en la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, integrado por vecinos del partido de Avellaneda que se desempeñan
como profesionales de la salud en el Hospital Interzonal de Agudos Pedro Fiorito,

24
Valdés, Carlos: El amparo: doctrina, jurisprudencia y legislación. En AA.VV. Elementos de Derecho Procesal
Constitucional. Tomo I. Advocatus, Córdoba, 2004, pp. 182 y ss.
25
Fundación Argentina para la protección de los Recursos Naturales (FARN): Informe Ambiental 2011.
Disponible en http://www.farn.org.ar/informe2011.pdf
26
Corte Suprema de Justicia de la Nación, 20/06/2006. Citado por Cafferatta, Néstor en Perspectivas del
Derecho Ambiental en Argentina.

10
demandaron ante la CSJN contra el Poder Ejecutivo Nacional, la Provincia de
Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 44 empresas, que
desarrollan su actividad en adyacencias de la Cuenca hídrica Matanza-Riachuelo,
por volcar directamente al río los residuos peligrosos, por no construir plantas de
tratamiento, por no adoptar nuevas tecnologías y por no minimizar los riesgos de
su actividad productiva. La pretensión incluía reclamos por daños ambientales
individuales causados a las personas, familias y bienes y reclamos por daños
ambientales colectivos, con el fin de que se detenga la contaminación ambiental y
se recomponga en lo posible el medio ambiente.
La Corte declaró que no es de su competencia el reclamo por el daño ambiental
individual, dado que lo que se solicita es una indemnización por lesión a bienes
jurídicos individuales. En cambio, respecto del reclamo por el Daño Ambiental
Colectivo, admitió su competencia originaria y dispuso requerir a los Estados y a
las empresas demandadas un informe en el plazo de 30 días. Asimismo, convocó
a una Audiencia Publica, en la que las partes deberían presentar los informes
requeridos.
Los documentos solicitados fueron: a) un Plan de Saneamiento Ambiental
Integral, que contemple el ordenamiento ambiental del territorio, b) el control
sobre el desarrollo de actividades antrópicas, c) estudio de impacto ambiental de
las 44 empresas involucradas y si no los tuviera, los requerirá en forma
inmediata; d) un programa de educación ambiental; e) un programa de
información ambiental pública a todo el que la requiera, especialmente los
ciudadanos del área territorial involucrada.
Cafferatta señala el acierto de la decisión de la Corte, por el distingo que efectúa
de la naturaleza bifronte del daño ambiental: a) el individual, que recae sobre un
patrimonio concreto, propio, diferenciado, y b) el colectivo, que afecta el
patrimonio de la comunidad o de un sector de ella, de naturaleza supraindividual,
indiferenciada o colectiva, y que de acuerdo a la ley 25675 (LGA) es toda
alteración o modificación negativa relevante o significativa del ambiente, el
equilibrio del ecosistema, sus recursos, los bienes o valores colectivos.
El segundo acierto de la Corte, de acuerdo a las palabras del autor citado, es la
declaración de su competencia originaria para tratar la cuestión de la polución de
la Cuenca Matanza-Riachuelo, con 105 basurales a cielo abierto que contienen
más de 300.000 tn de residuos dispersos, con una población circundante de
7.266.000 habitantes, sin agua potable el 35 %, sin cloacas el 55 %, con más de
3.000 industrias concentradas en la región y un polo petroquímico que agrupa
numerosos establecimientos industriales, más establecimientos de producción de
alimentos cárneos y curtiembres. Este fallo representa, con toda su carga
doctrinaria, un punto de inflexión de un ascenso progresivo de las cuestiones
ambientales en la consideración de los tribunales de justicia nacionales27.
ƒ Caso Consejo de Desarrollo Turístico de San Blas s/se proteja la fauna ictícola de
la Reserva de Usos Múltiples Bahía de San Blas28: La Provincia de Buenos Aires
posee la ley 10.907 (reglamentada por el decreto 218/94) que regula la figura de
las Reservas y Parques Naturales en general. Bahía San Blas fue declarada
reserva por ley 10.492 en 1987 y en 2001, mediante ley provincial 12.788 se la
declara Reserva de usos múltiples en aplicación de la nueva normativa. Mientras
tanto, el Ministerio de Asuntos Agrarios dicta la Res. 495/00, por la cual se

27
Noticia de julio de 2010: La Corte determinó que la presentación de la Acumar (Autoridad cuenca Matanza-
Riachuelo), en abril pasado, no da adecuada respuesta al informe requerido por el alto tribunal, pues no
establece, respecto de todos los objetivos y resultados, "las pautas cuantitativas exigidas ni el grado en que ha
sido alcanzado, mediante el concreto porcentaje correspondiente a cada uno de los contenidos". Fuente:
http://noticias-ambientales-argentina.blogspot.com/2010/05/riachuelo-echaron-una-funcionaria.html
28
Cámara Federal de Bahía Blanca, ll/05/2006. Resumido del artículo disponible en sitio http://www.jose-
esain.com.ar/index.php?option=com_content&task=view&id=160&Itemid=27

11
permite la pesca artesanal en forma genérica en la zona de la reserva y comienza
a conceder autorizaciones individuales a una veintena de barcos que ingresan a la
zona en época de reproducción.
Las redes de enmalle y arrastre de los barcos de pesca artesanal en la zona son
letales. Al componerse el lugar de túneles y canales por donde la fauna marina
pasa, cuando los pescadores colocan las redes en las bocas de aquellos, el
resultado es que se quedan con muy buena ganancia, pero al mismo tiempo se
llevan delfines, gatusos, cazones y demás mamíferos marinos y pinípedos que
andan por el lugar. Esto pone en conflicto la biodiversidad del espacio acuático.
Además, la zona funciona como nursery por la poca profundidad que tienen los
sectores de rodean las islas. En la segunda mitad del año, cuando se ingresa en el
lugar, es justamente cuando varias especies desovan. Por eso la pesca en esa
época significa también la captura de ejemplares jóvenes y hembras con crías, lo
que pone en peligro incluso a las poblaciones que luego se distribuirán en todo el
Mar Argentino.
Ante la disminución sensible del recurso y del ingreso de turistas por causa del
daño a la biodiversidad del lugar, el pueblo presentó una nota con más de 200
firmas, solicitando el cese de estas actividades. En vista de que los reclamos
efectuados no eran atendidos el pueblo, representado por el Consejo de Desarrollo
Turístico decidió recurrir ante el Juzgado Federal Nº 4 de Bahía Blanca. La acción
pretendía que se ordenara la suspensión de cualquier tramitación de permisos de
pesca en la zona de la reserva, y que se suspendiera la ejecución de los permisos
que a esa fecha hubieran sido otorgados.
En primera instancia se rechaza la presentación por incompetencia, pero luego la
Cámara de Apelaciones Federal de Bahía Blanca (21-9-2004) acepta la
competencia federal, y ordena al juez de primera instancia que no solo tome las
actuaciones sino que además dicte la medida cautelar. El magistrado ordena
entonces que se prohíba la pesca en la reserva y el ingreso de barcos. Además se
pide a la Provincia que se abstenga de dar nuevas autorizaciones de pesca
artesanal o comercial en la zona.
La suspensión de las actividades pesqueras ordenada por el Juez se vio reflejada
inmediatamente en el aumento de la biodiversidad durante toda la temporada
2.004-2.005. En la causa se presentaron entonces dos grupos de pescadores
solicitando el levantamiento de la medida cautelar. El magistrado de primera
instancia accede al pedido de los primeros y ordena el levantamiento total de la
prohibición de pesca. Luego, apelación mediante, esta medida es revocada por la
Alzada. A los pocos meses se presentan los pescadores del norte de la reserva y
solicitan el levantamiento parcial de pesca, es decir, tan solo para el norte de la
misma. El Juez de primera instancia accede. La Cámara revoca la sentencia. Lo
interesante de éste trámite es que posibilitó – ante la gran cantidad de
apelaciones y de incidencias – que intervinieran ambas salas en el caso por lo que
se tuvo certeza sobre la doctrina de ambas salas respecto al caso.
A raíz de conflictos generados por las medidas de fuerza de los pescadores, a
mediados de 2005 la Legislatura de la Provincia dicta la ley 13366 que modifica la
ley 12788, y dispone la derogación de la prohibición de pescar en la Reserva Bahía
San Blas. Los barcos entran al área durante noviembre y diciembre de ese año.
Los efectos fueron tan dañinos que a mitad de la temporada de pesca ya no
encontraban peces. Intentaron alegar que tenía que ver con el dragado, cuestión
que fue luego desmentida por los científicos. El daño ambiental se consolidó con
éste ingreso. Para San Blas ésta cuestión tiene capital importancia, pues con la
pauperización de la biodiversidad del lugar se perjudica todo el pueblo que vive
allí pues tiene como principal sustento el turismo.
En la solicitud de amparo se ha planteado la inconstitucionalidad de la ley 13366,
porque viola el principio de progresividad según el cual el estado no puede con el

12
paso del tiempo proteger menos un derecho fundamental. Además el Consejo ha
intimado al Gobernador en su momento por la posible comisión del delito de
desobediencia judicial, pues él ha consensuado la sanción de la ley 13366 al omitir
el veto en el trámite legislativo.
A principios de 2006, el amparo tuvo sentencia de primera instancia. En ella se
rechazó la demanda, tomando como base la nueva ley provincial 13366 que
permite la pesca. La sentencia fue apelada y pasó a la Cámara Federal de
Apelaciones de Bahía Blanca. A los pocos días, se presentaron informes científicos
y jurídicos firmados por personalidades destacadas. El día 11 de mayo de 2006 la
Cámara, con encumbrados argumentos, revoca la sentencia de primera instancia
y declara inconstitucional la ley provincial 13366 por ser contraria al artículo 41
de la Constitución Nacional y por contradecir el artículo 4 de la ley 25675 LGA.
Recuerdan que los Jueces federales pueden aplicar normas provinciales, pero
siempre que esas normas provinciales no contradigan a las federales. En
consecuencia se ordenó la prohibición de pescar en toda el área de San Blas,
anulándose los permisos anteriores y prohibiendo que en el futuro se ordenen más
permisos en el área.
ƒ Caso Villibar, Silvana c/ Provincia del Chubut y otros s/recurso de hecho29: En
este caso la Corte admitió un amparo ambiental y condenó a la Provincia y a la
empresa minera codemandada a paralizar los trabajos de exploración y
explotación de la mina de oro, en la modalidad a cielo abierto, con utilización de
cianuro, hasta tanto la Autoridad Provincial de aplicación convocara a la audiencia
pública prevista en el artículo 6º de la ley provincial 4032 y se pronunciara
expresamente aprobando, modificando o rechazando el Estudio de Impacto
Ambiental (EIA) presentado por la empresa minera, con sentencia del 17/04/07.
El fallo centra su atención en la compleja cuestión de minería y medio ambiente y
el alcance de la jurisdicción local en la materia. Señala la concurrencia de
aplicación de normas (leyes provinciales 4032 –EIA-, 5001 de prohibición de
minería a cielo abierto, con utilización de cianuro, leyes nacionales 24585
modificatoria del Código de Minería y 25675 –LGA-) que protegen el medio
ambiente tanto en el ámbito nacional como provincial y local, las que no se
excluyen, y exigen a las mineras cumplir con estudios de impacto ambiental y
procedimientos de audiencias públicas, con el fin de garantizar el desarrollo
sustentable de la actividad. En efecto, la Corte Suprema de Justicia de la Nación
sostuvo que estos procedimientos dispuestos por el sistema provincial no
contradicen las leyes nacionales 24585 y 25675, dictadas con arreglo al art. 41 de
la CN, ya que la facultad que tienen las provincias de complementar las normas
que contengan los presupuestos mínimos de protección del medio ambiente,
suponen agregar alguna exigencia o requisito no contenido en la legislación
complementada.
ƒ Caso Comunidad Mellao Morales c/ provincia del Neuquén y otra30: La comunidad
mapuche Mellao Morales habita la localidad de Campana Mahuida desde el siglo
XIX. Está integrada por 300 familias que se dedican a la cría de ganado y
pequeñas chacras para autoconsumo. En octubre de 2007 comenzaron a observar
vehículos que se internaban en el paraje y subían para la zona del cerro Tres
Puntas. Se sorprendieron por la existencia de exploración minera en su territorio
e, incluso, de un contrato entre Cormine y la compañía china Emprendimientos
Mineros SA. La comunidad presentó en 2008 un juicio por nulidad de contrato por
no respetar los derechos de los pueblos originarios. También denunciaron que el
gobierno provincial había cedido sin licitación pública el yacimiento a tres millones

29
Esain, José y García Minella, Gabriela: Proceso y ambiente: Mucho más que (…) Corte a la contaminación.
Revista de Derecho Ambiental Nº 7 Julio/setiembre 2006, p. 220, citado por Cafferatta, Néstor en Amparo
Colectivo Ambiental y Derecho Constitucional. Colegio de Magistrados y Funcionarios de la Provincia de Buenos
Aires.
30
Resumido del artículo disponible en http://noticias-ambientales-argentina.blogspot.com/

13
de dólares. Infima cifra para un emprendimiento con al menos quince años de
vida útil y reservas por, según la misma empresa china, 1800 millones de dólares.
La jueza de primera instancia del Juzgado 1 de Neuquén, se declaró incompetente
y derivó la causa al Superior Tribunal (STJ). El 28/9/2009, el máximo tribunal de
Neuquén devolvió la causa a primera instancia, pero antes hizo lugar a la medida
cautelar de frenar toda acción hasta tanto se resuelva la cuestión de fondo, la
legalidad o no del contrato. En la práctica, implicó el freno de la actividad minera.
El STJ dejó constancia de que el avance minero había omitido el derecho de
consulta a la comunidad indígena, tal como lo establecen el Convenio 169 de la
OIT, el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional y el artículo 53 de la
Constitución de la Provincia de Neuquén.
La Fiscalía de Estado y Cormine apelaron con un recurso extraordinario. Y el
Superior Tribunal acaba de volver a fallar contra el gobierno neuquino. La
resolución 141, del 29 de marzo pero difundida esta semana, aclara que no
corresponde una presentación como la realizada (por no tratarse de una sentencia
definitiva) y cuestiona duramente a Cormine y a la Fiscalía porque su apelación
“no logra realizar una crítica razonada a las circunstancias que fueron ponderadas
para tomar la decisión (de detener la actividad minera)”. Precisa que el recurso
extraordinario carece de argumentos que permitan tomar otra decisión respecto
de lo vigente en el Convenio 169, en los “derechos (indígenas) involucrados (...) y
los principios constitucionales”.
El máximo tribunal fue particularmente duro con la Fiscalía de Estado. “No guarda
coherencia la conducta desplegada por la Fiscalía.” Y reafirma la vigencia de la
resolución 6941 del Superior Tribunal porque, en la presentación judicial, Cormine
y Fiscalía “no han logrado desvirtuar los argumentos allí brindados”. La resolución
6941, dictada el 28/9/2009, marca la prevalencia del derecho indígena, la
necesidad de prohibir la actividad minera y es un antecedente de peso para otros
conflictos entre pueblos originarios y empresas extractivas. Ordenó respetar los
derechos indígenas y frenar el avance minero. Remarcó el derecho a consulta de
las comunidades y recuerda que la propia Constitución de Neuquén determina la
posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan,
disponiendo que no serán enajenables ni transmisibles ni susceptibles de
gravámenes o embargos, asegurando su participación en la gestión de sus
recursos naturales y demás intereses que los afecten. Aún falta la sentencia que
dirima la cuestión de fondo (la legalidad del contrato minero sin consulta a la
comunidad mapuche).
Los casos incluidos muestran que los Tribunales argentinos están realizando una labor
compleja y comprometida en cumplimiento de las normas constitucionales de protección
ambiental. Sin embargo, muchas causas quedan sin sentencia por las dificultades
probatorias, la extrema complejidad de los procesos dinámicos del ambiente y –también-
por la concurrencia de factores de presión económica y política. El segundo caso ilustra
las diferencias de criterio entre la instancia local y la instancia de alzada.

4. Conclusiones
Lo expuesto en páginas anteriores da cuenta de los esfuerzos realizados en Argentina
para atender las variadas y complejas cuestiones ambientales generadas por un modelo
de desarrollo insustentable.
Pese a tales esfuerzos, aún queda mucho camino por recorrer. Las entidades públicas y
privadas en materia ambiental coinciden en afirmar que la Reforma Constitucional de
1994, marcó un hito en la dirección de la búsqueda de un desarrollo en el que la
presencia de los valores ambientales y sociales son tenidos en cuenta. Desde entonces,
se han sancionado numerosas normas jurídicas y recomendaciones, se han creado
dependencias de gobierno específicas y se están formando recursos humanos

14
especializados en todos los ámbitos. También se ha notado un cambio en la conformación
de equipos interdisciplinarios de trabajo para la elaboración de nuevas normas y para la
consideración de cuestiones sometidas a instancia tribunalicia.
Aún queda mucho por hacer. En un artículo periodístico publicado en 201031, se señala
que los diez desafíos ambientales de Argentina son:
ƒ Protección de la biodiversidad, especialmente en relación a especies en peligro.
ƒ Adecuación de los sistemas de control de la actividad minera; en especial, de la
llamada megaminería.
ƒ Tratamiento de los residuos urbanos; en especial, reutilización y reciclaje de
residuos
ƒ Regulación adecuada del uso de agroquímicos
ƒ Intensificación de la promoción para generación y uso de energías renovables.
ƒ Descontaminación del Riachuelo, paradigma de lo que no debe hacerse con un
curso de agua.
ƒ Control del volumen de la actividad pesquera, especialmente de aquellas especies
que han disminuido drásticamente su existencia.
ƒ Superación de la emergencia forestal y medidas de recuperación de la biomasa
perdida.
ƒ Descontaminación y uso sostenible de las cuencas hídricas de todas las provincias
ƒ Protección efectiva de los glaciares patagónicos, principalmente por su valor
estratégico como reservas de agua dulce.
Los progresos tecnológicos registrados en el último siglo han puesto en peligro la
sostenibilidad de los ecosistemas. La ambición humana ha hecho de esta tierra un ámbito
en el que es cada vez más injusto el reparto de los beneficios del progreso. Pero
justamente está en la energía humana, con su acceso al conocimiento y su ética
ambiental en la acción, la llave de la reversión de gran parte de los problemas que
obstaculizan la sustentabilidad.

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Cafferatta, Néstor en Amparo Colectivo Ambiental y Derecho Constitucional. Colegio de
Magistrados y Funcionarios de la Provincia de Buenos Aires, s/f.

31
Disponible en http://noticias-ambientales-argentina.blogspot.com/2010/07/los-diez-desafios-
ambientales-de.html

15
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Abril de 2011.

16