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UNIrevista - Vol. 1, n° 3 : (julho 2006)

ISSN 1809-4651

La semiótica como matriz de estudio de la comunicación

Carlos Emiliano Vidales Gonzáles

REDECOM, México

Resumen

El campo de la comunicación se ha relacionado, durante su breve historia, con diferentes disciplinas y campos

científicos de los que ha importado principios que han funcionado como elementos de organización o como bases metodológicas. Además, dichos principios han sido puestos en relación con aquéllos producidos dentro del mismo campo, ya sea para el análisis de un objeto de estudio específico o como construcción de lo que se describe como Teoría de la Comunicación. Una de estas relaciones se ha establecido directamente con el campo semiótico, el cual

no sólo ha funcionado como metodología de análisis sino como fuente epistemológica recurrente. Sin embargo, la relación entre ambos espacios, el comunicativo y el semiótico, ha generado más preguntas que las que ha ayudado

a contestar: ¿cuál es la diferencia entre una y otra? ¿Es la semiótica una posible matriz de estudio de la

comunicación o es la comunicación la matriz de estudio y organización del campo semiótico? Así, el presente trabajo, el cual es parte de una investigación más amplia, es un primer trazado de la forma en que la semiótica ha

sido utilizada en el campo de la comunicación a través de la bibliografía producida en el campo académico, contrastando además dos visiones diferentes. La primera se centra en la forma en que el propio campo semiótico ha entendido y utilizado a la comunicación, mientras que la segunda indaga la forma en que el campo de la comunicación ha utilizado al campo semiótico. Este trabajo representa un primer acercamiento epistemológico de

la semiótica como fuente histórica y científica del campo de la comunicación y, por lo tanto, de una Comunicología

General Posible en su dimensión semiológica.

El problema de un marco epistemológico

En noviembre de 2005 comenzó a circular la invitación para la 10th World Multi-Conference on Systemics, Cybernetics and Informatics (WMSCI) coordinada por el Journal of Systemics, Cibernetics and Informatics 1 , a llevarse a cabo en Julio del 2006. Esta conferencia es promocionada por su coordinador general Nagib C. Callaos por medio del envio masivo de correos electrónicos. Uno de éstos fue recibido por un grupo de estudiantes del Massachusetts Institute of Technology (MIT), quienes decidieron crear un programa de computadora capaz de generar textos académicos con graficas, tablas y ecuaciones. Dos de estos textos fueron enviados para participar en el congreso y uno de ellos fue aceptado. Los estudiantes del MIT argumentan que lo que hicieron no fue otra cosa que probar la falta de estándares y rigor en las juntas académicas. El paper es generado por un programa de computadora que produce patrones de información para estructurar textos académicos, sin embargo, lo que produce son letras, oraciones, tablas o ecuaciones ordenadas de tal forma que puede ser leído sin problemas de coherencia lingüística pero que en realidad no

1 La página del Journal esta disponible en: http://www.iiisci.org/Journal/SCI/Home.asp

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tiene sentido o significado alguno. El paper esta titulado Rooter: A Methodology for the Typical Unification of Access Points and Redundancy 2 .

Tras la publicación de la noticia de que un paper de esta naturaleza había sido aceptado para la WMSCI, el espacio académico se preguntó, ¿qué método de validación y revisión se sigue para este tipo de textos o en general para el campo académico? ¿Quién es Nagib Callaos? En una búsqueda por Internet se puede encontrar un trabajo publicado por Callaos titulado Toward a Systemic Notion of Information: Practical consequences 3 el cual es una interpretación del modelo matemático propuesto por Claude Shannon, modelo que se ha convertido en una fuente epistemológica recurrente en el campo de la comunicación y el cual se enseña como parte del proceso de formación en algunas escuelas de comunicación en México. Sin embargo, lo que sobresale no es el paper en sí, sino la crítica que le hace el profesor Mark Liberman 4 , es decir, no sólo hay una interpretación errónea de la teoría de Shannon, sino que Callaos hace una mezcla de conceptos que no adquieren coherencia en el enfoque matemático que propone y, por lo tanto, su texto parece seguir los mismos principios del desarrollado por lo estudiantes del MIT, es decir, textos que siguen un formato académico, pero que carecen de sentido. Se podría argumentar que en cierta forma fue más fácil detectar y probar este fenómeno en este campo debido a que las ecuaciones matemáticas implican un rigor interpretativo más estrecho. Pero, ¿será posible hacer el mismo ejercicio en el campo de la comunicación?

Pareciera que el campo académico de la comunicación parte de supuestos teóricos que se han estandarizado, supuestos en los que se mezclan principios de campos tan complejos como las matemáticas de Shannon, Schrödinger o Boltzman. Sin embargo, la interpretación errónea de la teoría matemática de Shannon hecha por un matemático nos pone a dudar de las interpretaciones hechas de la misma teoría de alguien cuya formación no es eminentemente matemática. Con el ejemplo del modelo comunicativo y la teoría matemática de Shannaon, nos damos cuenta de la necesidad de un marco epistemológico explícito para el campo de la comunicación.

La importancia de la definición de un marco epistemológico para y desde el campo de la comunicación se ha convertido en una discusión que ya ha generado su propia historia y algunos teóricos se han convertido en fuentes recurrentes. Pero al igual que los autores y las líneas teóricas tienen su historia, los conceptos generan a su vez una ruta que va desde su contexto de generación hasta su incoproración al análisis y teorías contemporáneas. Este marco epistemológico del campo de la comunicación, no obstante los grandes esfuerzos que han hecho diferentes autores por consolidarlo, no ha podido establecerse del todo, sobre todo, porque sus objetos de estudio más recurrentes, los medios masivos de transmición de información, parecen no requerirlo.

La falta de rigor académico y la carencia de un marco epistemológico son dos aceveraciones que implican un trabajo de reconstrucción de la posible historia epistemológica de la comunicación. Este recorrido nosotros lo planteamos únicamente desde la relación del campo semiótico con el campo

2 Este trabajo puede ser encontrado en la siguiente dirección electrónica: http://pdos.csail.mit.edu/scigen/rooter.pdf. La noticias de la aceptación de un texto generado por una computadora para un evento académico fue publicada por la BBC en: http://news.bbc.co.uk/2/hi/americas/4449651.stmhttp://pdos.csail.mit.edu/scigen/rooter.pdf 3 Disponible en:http://www.mcrit.com/comsoc/visions/documentos/systemic_view_information.pdf

4 Disponible en: http://itre.cis.upenn.edu/~myl/languagelog/archives/002080.html.

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comunicacional a través de tres niveles epistemológicos. El primer nivel es el de los conceptos, las unidades mínimas de análisis que plantean una historia propia de emergencia. Pero los conceptos generan a su vez un segundo nivel, puesto que son con los que se construyen las proposiciones. Las proposiciones satisfacen algún cálculo proposicional y pueden ser evaluadas en lo que respecta a su grado de verdad aunque en algunos casos no se disponga aún de procedimentos para efectuar tal evaluación. En nuestro caso, la observación y definición de todo hecho comunicativo o de la comunicación misma guarda una cierta relación con aquellas proposiciones que la representan, las cuales inevitablemente se fundamentan en ciertos conceptos. Un tercer nivel implica, entonces, la agrupación de proposiciones con referentes comúnes que forman a final de cuenta contextos, los cuáles, a su vez, forman una teoría, es decir, una teoría, en este sentido, es un conjunto de proposiciones enlazadas entre sí y que poseen referentes en común. Es importante mencionar que en el presente trabajo sólo nos ocuparemos del primer nivel, dejando para un segundo momento el análisis de los dos restantes.

Así, lo que intentamos es encontrar aquellos principios que han funcionado como elementos de análisis, de orden o como fundamentos epistemológicos de la comunicación, y que son devenidos del campo semiótico, esto, con la finalidad de plantear una posible historia que requiere un campo que se autodenomina como científico. Por lo tanto, esta es sólo una parte de esa historia, y es la concierne a la relación entre comunicación y semiótica.

La comunicación como elemento semiológico

La comunicación ha sido un elemento recurrente para la semiótica y se han generado modelos específicos para su análisis. Umberto Eco entiende que la descripción de un campo semiótico podría parecer en realidad una lista de componentes comunicativos, lo que permitiría suponer una primera hipótesis: la semiótica estudia todos los procesos culturales como procesos de comunicación. Sin embargo, cada uno de esos procesos parece subsistir sólo porque debajo de ellos se establece un sistema de significación (2000). Este primer acercamiento sitúa a la comunicación y a la semiótica en estrecha relación en donde una implica a la otra, además, permite hablar de una semiótica de la significación y de una semiótica de la comunicación, pero mientras la primera es una construcción semiótica autónoma que posee modalidades de existencia totalmente abstractas, independientes de cualquier posible acto de comunicación que las actualice; por el contrario, cualquier proceso de comunicación entre humanos –lo que implicaría una semiótica de la comunicación- presupone un sistema de significación como condición propia necesaria. En otras palabras, es posible hablar de una semiótica de la significación independiente de una semiótica de la comunicación, lo que sería imposible de forma inversa.

De lo anterior inferimos que la semiótica de la comunicación está subordinada a los procesos de significación y, la comunicación sería entonces el componente que articula cada uno de los elementos que intervienen en un proceso de intercambio de información en el cuál se produce un determinado significado. Lo que tenemos entonces es un modelo que produce dos enfoques diferentes con líneas metodológicas diferentes que requieren además aparatos categoriales diferentes. La comunicación aparece entonces como elemento de articulación y no de estructuración, además de funcionar dentro de un contexto específico, el de la relación entre cultura y comunicación, así por ejemplo, Yuri M. Lotman establece que en el sistema de las

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comunicaciones humanas se pueden seguir dos rutas. En la primera la información esta dada de antemano y

se traslada de un ser humano a otro a través de un código constante dentro de los límites de todo el acto de comunicación. En la segunda se trata del incremento de la información, de su transformación, su reformulación en otras categorías, al tiempo que se introducen no nuevos mensajes, sino nuevos códigos, y

el que recibe y el que transmite coinciden en una sola persona (1998). La implementación de la nociones de

código y la contextualización de los procesos comunicativos dentro de un marco cultural de los modelos de Eco y Lotman, permitieron su entrada al campo académico de la comunicación

La idea de la comunicación como elemento semiótico se integra a través del estudio de los Modos de la comunicación, puesto que ésta comprende un mensaje (y su vehículo), un emisor y un receptor, un referente y un código; por lo tanto, la presencia o ausencia de uno de estos elementos determinará los tipos de comunicaciones particulares, los que a su vez determinarán los modos y las formas en que se va a llevar

a cabo el o los procesos de significación (Guiraud, 2000). Sin embargo, los modelos comunicativos que se

analizan y que se integran en el espacio semiótico no son los devenidos del campo comunicacional, sino lo que se producen dentro del espacio semiótico, es decir, se considera que el objeto de estudio de la semiótica, es comúnmente entendido como el intercambio de cualquier tipo de mensajes, en una palabra, comunicación. Pero a esto tendría que ser adicionado también que la semiótica focaliza su preocupación hacia el estudio de la significación. La semiótica es por lo tanto clasificable como esa rama de enlace dentro de la ciencia integral de la comunicación (Sebeok, 2001).

Desde las ciencias del lenguaje pero dentro del espacio semiótico, Paolo Fabbri considera que del estudio de las partículas mínimas del lenguaje, es necesario pasar al estudio de porciones mucho más amplias de éste

o de los espacios de significación, lo que implicaría una visión de la comunicación en su conjunto, “de modo

que si pensamos en términos de conflictividad planteamos la cuestión de la comunicación de un modo completamente distinto del modo tradicional, de carácter informativo” (Fabbri, 2004:107). Sin embargo, cada uno de los programas semióticos provenientes tanto de la matriz propuesta por Caharles Sanders Peirce como por la propuesta por Ferdinad de Saussure, establecen un punto de vista de la comunicación, es decir, que establecen al componente comunicacional como un elemento indispensable para los procesos de significación. Inferir entonces que la comunicación aquí no ha funcionado como forma de estructuración u organización, sino como elemento de articulación de cada uno de los componentes que se describen como pertenecientes a los procesos semióticos. Entonces la teoría semiótica se encuentra por encima de la teoría de la comunicación, lo que le permite afirmar, por ejemplo a John Deely, su objetivo de “mostrar como el punto de vista semiótico se expande naturalmente para incluir al completo fenómeno de la comunicación humana –no sólo el lenguaje– y luego, y como consecuencia de ello, a los fenómenos culturales como incorporadores de, así como en su diferencia con, los fenómenos de la naturaleza (Deely, 1990:17). En este contexto la semiótica una posible matriz de estudio de los fenómenos comunicativos entendidos como fenómenos semióticos.

La semiótica como elemento metodológico del campo académico de la comunicación

Partimos de entrada con una hipótesis contraria a la que desarrollamos muy brevemente en el punto anterior: para el campo académico de la comunicació la semiótica es una herramienta metodológica y no

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una matriz general de estudio para los fenómenos comunicativos o semióticos. Podríamos decir que parte de la historia del campo académico de la comunicación es su relación con otros campos conceptuales (sociología, psicología social, antorpología, semiótica, etc.) de los que comienza a importar principios constructores, los cuales van a ser más tarde principios epistemológicos. Sin embargo, Berger, considera que las relaciones apuntadas entre sociología y comunicación podrían considerarse más como un caso de erección de la sociología como un marco transdisciplinario para los estudios sobre la comunicación, lo que supondría el establecimiento de una axiomática común para un conjunto de disciplinas, reforzando la idea de dependencia epistemológica o metodológica original aunque sin implicar la formación de una comunidad científica 5 .

Lo que sucede con la semiótica es algo parecido. La semiótica se establece en un primer momento como una fuente metodológica en los años sesentas a raíz de los trabajos de Umberto Eco en Italia, sobre todo los que tenían que ver con la concepción de la cultura de masas, tema que interesó e interesa de forma relevante al campo académico de la comunicación. Así, la semiótica ha sido utilizada por el campo de la comunicación generalmente como herramienta de análisis de la “comunicación de masas” y es así como se le muestra en los distintos manuales de comunicación. Por ejemplo, el trabajo de John Fiske (Fiske, 1984) al apuntar las posibles aplicaciones de los métodos semióticos para el estudio de la comunicación, reduce el campo semiótico a lo propuesto por Saussure y Peirce, dos programas que Fiske entiende como complementarios más que como epistemológicamente diferentes. En su Introducción al estudio de la comunicación de masas, Denis McQuail entiende que la aplicación del método semiológico abre la posibilidad de revelar aún más el significado subyacente de un texto, más que si se siguieran las reglas subyacentes del lenguaje, por lo que presenta la ventaja especial de poderse aplicar a «textos» que implican más de un signo y sistemas de signos para los cuales no hay una gramática establecida (McQuail, 2001). Desde esta perspectiva, la semiótica sigue siendo una forma de aproximación, un punto de vista sobre los signos o sistemas de signos que produce la cultura de masas y la posibilidad de sus múltiples significados.

Por su parte Muro Wolf considera que el valor epistemológico del modelo semiótico-informacional es considerable puesto que indica a la investigación mediológica que es indispensable englobar en la estrategia de análisis la mediación de los mecanismos comunicativos sobre la determinación de los efectos macrosociales. Sin embargo este enfoque se ha visto confinado al ámbito del análisis de los mensajes, de sus códigos y de la estructura comunicativa (Wolf, 1987). En México la historia no ha sido muy diferente, por ejemplo Florence Toussaint (Toussaint, 1975) dedica en su libro Crítica de la información de masas un apartado al Estructuralismo 6 y Comunicación en donde explica la relación de la semiótica y la comunicación en base a tres autores: Abraham Moles, Roland Barthes y Umberto Eco. Aquí, la semiótica nuevamente es aplicada para el estudio de la publicidad y la teoría semiótica es reducida a la utilización de ciertos conceptos

5 Berger citado por Raúl Fuentes Navarro (Fuentes, 1998: 249-250). 6 Después de los postulados de Saussure, Claude Lévi-Strauss se encarga de extender el modelo lingüístico a otros campos a través, por ejemplo, del análisis antropológico del mito como una forma de lenguaje. Sin embargo, el primero en utilizar el término «estructura» es Roman Jakobson en el congreso de filólogos que tiene lugar en Praga en 1929. La introducción del término estructura –a diferencia de Saussure quién había trabajado con el término «sistema»– comienza a ser utilizado para establecer un modelo de análisis que enmarca desde entonces a los estudios lingüísticos junto con los estudios semióticos, y es justamente de esta forma como se entiende a la semiótica en el campo de la comunicación. Véase por ejemplo Armand y Michèlle Mattelart (Mattelart, 1997), Manuel Corral Corral (Corral, 2003), José Carlos Lozano Rendón (Lozano, 1996), Florence Toussaint (Toussaint, 1975), Jonh Fiske (Fiske, 1984) o Denis McQuail (McQuail, 1991).

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con finalidades metodológicas. También bajo la forma de un estudio estructuralista, José Carlos Lozano Rendón entiende las implicaciones de la teoría semiótica (Lozano, 1996), lo mismo que Manuel Corral Corral (Corral, 2003). Finalmente, Horacio Guajardo hace mención de la semiología como elemento constituyente de la Expresión, una dimensión que considera como parte de la teoría comunicativa (Guajardo, 1994).

En base a lo anterior, podemos aventurar un primer cuadro que describe los conceptos que se recobran de la fuente semiológica en algunos textos de comunicación, los que más tarde se convertiran en conceptos del primer nivel epistemológico que hemos planteado en la breve introducción a este trabajo.

Fuente

Autores citados

 

Conceptos

 
 

básicos/descriptores

 

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F.

de Saussure

 

Signo, objeto, interpretante, significante/significado, sistema, sintagma/paradigma, denotativo/connotativo.

Charles S. Peirce

McQuail, Denis (1991). Introducción a la teoría de la comunicación de masas. Paidós, Barcelona.

F.

de Saussure

 

Signo,

textos,

significación,

Charles S. Peirce

connotación/denotación,

 

codificación/decodificación,

 

Roland Barthes

 

polisemia.

 

Umberto Eco

 

WOLF, Mauro (1987) La investigación de la comunicación de masas. Crítica y perspectivas, Paidós, Buenos Aires.

Umberto Eco

 

Códigos,

 

Paolo Fabbri

codificación/decodificación,

 

cultura

gramaticalizada

y

 

Iuri Lotman

 

cultura textualizada.

 

Toussaint, Florence (1975). Crítica de la información de masas. Trillas. México.

Abraham Moles

 

Sistema,

 

códigos,

Roland Barthes

connotación/denotación,

 

ícono.

 

Umberto Eco

 

Lozano Rendón, José Carlos (1996). Teoría e Investigación de la comunicación de masa. Pearsons y Alhambra Mexicana. México.

F.

de Saussure

 

Sólo

se

apunta

el

campo

Roland Barthes

semiológico

 

Claude Lévi-Strauss

 
 

Ellen Seiter

Guajardo, Horacio (1994). Teoría de la comunicación social. Gernika. México.

No

se

nombra

a

Sólo

se

apunta

el

campo

ninguno

 

semiológico

 

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La semiótica como matriz de estudio de la comunicación Carlos Emiliano Vidales Gonzáles

Mattelart, Armand y Michèle Mattelart (1997). Historia de las teorías de la comunicación. Paidós comunicación. España.

F.

de Saussure

significante/significado,

Roland Barthes

connotación/denotación.

Eliseo Verón

 

Paolo Fabbri

Umberto Eco

Corral Corral, Manuel (2003). La ciencia de la comunicación en México. Origen Desarrollo y Situación Atual. Trillas. México.

F.

de Saussure

Solo se hace una mención general de cada autor

C.

Sanders Peirce

Abraham Moles

 
 

Pierre Guiraud

Charles Morris

Roland Barthes

Eliseo Verón

Umberto Eco

El campo de la comunicación ha usado a la semiótica no sólo como herramienta de análisis, sino que implícitamente le otorga cierto valor epistemológico a los conceptos que importa de ésta, por lo que ha funcionado como fundamento de cualquier interpretación que se pueda hacer de cualquier cosa o proceso que involucre a la comunicación, de igual forma ha servido como fundamento de cualquier significación y/o sentido que se genere a partir de cualquier tipo de proceso comunicativo. Puesto que los signos son su objeto de estudio, entonces la semiótica permite establecer el “significado o sentido” de cualquiera de ellos que intervenga en la comunicación. De esta forma, se abren las puertas de la semiótica al campo de la comunicación y cualquier autor devenido de dicho campo es una fuente epistemológica posible que nos brinda no sólo un método, sino una lista de conceptos constructores.

El campo semiótico se reduce, entonces, a puntos de vista o enfoques sobre lo comunicativo, lo que lleva a pensar a Felipe López Veneroni que en efecto la semiología y lingüística, como binomios de un mismo propósito, no se nos aparecen como un cuerpo disciplinario “autónomo”, sino como técnicas de análisis especializadas y rigurosas cuya utilidad se extiende al proceso del conocimiento científico en general y que, en caso particular del conocimiento científico de lo comunicativo, constituyen un verdadero principio metodológico que nos abre la posibilidad de poner rigor en la aproximación a los procesos colectivos de representacion objetiva-expresión simbólica sobre los que se construye toda posibilidad de relación comunicativa (López, 1997:106). Sin embargo, es necesario recalcar que para este tipo de visiones, ni lo semiótico ni lo lingüístico agotan al fenómeno comunicativo. Aquí, la matriz general de estudio es el campo de la comunicación y no la semiótica.

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Con esto, nos adentramos a un problema epistemológico mucho mayor que esta en relación con la equiparación de dos mapas conceptuales diferentes, la semiótica y la comunicación enfrentados. Por ejemplo, Manuel Corral (2003), al hablar de la ciencia de la comunicación y la semiología considera que responden a la misma realidad, únicamente que representan dos tradiciones diferentes. Entonces parece ser que la semiótica y la comunicación representan un mismo programa de trabajo. Y en este contexto nos preguntamos, ¿puede ser la semiótica la matriz de estudio de y para la comunicación? O, ¿puede ser la comunicación la matriz de estudio para y de la semiótica? En pocas palabras ¿cuál es la diferencia entre semiosis y comunicación 7 ?

Un trazado conceptual preliminar

La idea de una ruta conceptual implica una forma de aproximación que parte del acuerdo en su constitución. Una primera tesis sugiere que los objetos conceptuales no son materiales ni mentales, no son signos ni procesos cerebrales, ni sucesos que ocurren en una mente inmaterial, sino que son objetos que poseen una naturaleza peculiar e irreductible y que existen en la medida en que pertenecen a ciertos contextos, como son, por ejemplo, las teorías. Por otra parte, esta suerte de existencia es «convencional», es decir, que hacemos de cuenta de que existen en tanto relaciones, funciones, teorías, números, estructuras, hadas, etcétera, por lo tanto no sólo inventamos los objetos contextuales sino también su modo de existencia. Finalmente, el “concebir un un objeto conceptual y asignarle existencia conceptual son dos aspectos de un mismo proceso que se da en el cerebro de algún ser racional. Los objetos conceptuales no existen de por sí ni son idénticos a los signos que los designan, ni se confunden con los pensamientos que los piensan […] Para existir conceptualmente es necesario y suficiente que un objeto sea pensable por algún ser racional de carne y hueso” (Bunge, 1980:54).

Como decíamos en un principio, los conceptos son las unidades mínimas de análisis que plantean una historia propia de emergencia, los cuales construyen a su vez las proposiciones que, puestas una vez más en relación establecen contextos. Así, un conjunto de proposiciones enlazadas entre sí y que poseen referentes en común es en lo que consiste una teoria. Es por esto que nos parece importante establer la historia conceptual de la relación semiótica-comunicación, así, siguiendo la tabla que hemos mostrado más arriba, se hace evidente que los conceptos más recurrentes vienen en una lógica de pares, los primeros significante/significado provenientes de la propuesta de Ferdinand de Saussure y los de connotación/denotación de acuerdo al programa de Umberto Eco. Descartamos entonces de entrada la lógica triádica de construcción de Peirce, el cual permanece sólo mencionado en el campo, al igual que muchos de los que se integran a su línea de trabajo como Tomas. A. Sebeok y Charles Morris. Es verdad que muchos de ellos son mencionado como herramientas posibles para objetos posibles, es decir, con potencial semiótico, sin embargo sólo quedan en eso, en la posibilidad de ser en un estudio. Con los que nos quedamos entonces son con aquellos que no sólo son mencionados, sino utilizados de forma recurrente en distintos análisis. Los textos que hemos incluido en la tabla anterior son aquellos que se ocupan más de una tarea de divulgación que de construcción científica.

7 Esta pregunta la hemos rescatado de Jesús Galindo. Véase Galindo (2005)

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La idea del significate/significado y de la connotación/denotación es la idea del objeto perceptible y del objeto implícito, «oculto» del que es más que plausible extraer un significado determinado que se construye a partir de la integración de un segundo espacio concetual que puede ser ideológico, político, económico, social, filosófico, etcétera. Es esta cualidad interdisciplinar la que se explota de la semiótica en el campo de la comunicación. “Donde otras ciencias comienzan con la epecificación de su objeto de estudio, la semiótica se preocupa del análisis de las diferencias y similaridades de estos diferentes objetos. Así, como está involucrada con diferencias y similaridades entre diferentes significados para el transporte de información sobre algo –diferentes perspectivas de este «algo»– la semiótica esta siempre localizada en un meta-nivel. Como se aplica a una perspectiva, por lo tanto, la semiótica se presenta inmediatamente a sí misma como una «meta-perspectiva»: una perspectiva de una perspectiva. Por lo tanto, cuando gira su atención hacia los discursos de las diferentes ciencias, la tarea de la semiótica debe de ser comprobar que estas ciencias en verdad están preocupadas por las mismas «cosas»” (Sonesson, s/f). Esto es lo que abre la posibilidad a la semiótica de convertirse en una matriz de estudios para cualquier disciplina científica, sin embargo, en el caso del campo académico de la comunicación sólo ha llegado a ser una aproximación metodológica.

Más aún, la importación de los conceptos que hablamos se da fuera de del contexto en que han sido propuestos, incoporandose a un contexto ageno al de su producción. Por ejemplo, la idea del signo y de interpretante de Peirce (donde suponemos se encuentra esa suerte de “significado”) se aplican al estudio de objetos deterimados, sin embargo, dejan fuera su contexto de producción, el espacio teórico en donde cobran un sentido lógico, es decir, se dejan fuera los rasgos específicos del fundamento del sigo de donde se devienen los tipos de signos, la matriz de organización de la primeridad, la segundiad y la terceridad, se dejan fuera los típos de interpretantes, los típs de objeto y un sin fin de relaciones más que le dan sentido a la idea de signo en Peirce. Esto como ejemplo nos muestra lo que sucede con el resto de conceptos que se extraen del espacio semiótico al que pertenecen. Así, por ejemplo, el binomio significante/significado queda al margen del modelo lingüístico de Saussure o el de coonotación/denotación fuera de la teoría de los códigos, de la producción de los signos y la información de Eco.

La posibilidad conceptual de la semiótica no tiene un orden preciso lo que complica un recorrido epistemológico claro. Sin embargo, lo que hemos dicho se puede resumir en dos formas concepuales generales y en términos semióticos: el de signo y el de significado. Así, lo que parece ser la mayor contribución de la investigación semiótica al campo de la comunicación es su relación con los procesos de significación y con la producción de sentido. Sin embargo, como ya hemos apuntado, fuera de su contexto de producción es muy complicado que un concepto pueda ejercer su función plena, lo cual influye directamente en el proceso de producción del conocimiento comunicacional.

En este punto es necesario repensar la relación comunicación-semiótica, la cual, invita a pensar que la semiótica se expande más allás de lo que ha producido teóricamente la comunicación como campo reflexivo, envolviéndo y circunscribiendo su acción a la acción de los signos y la producción de significado, es decir, al espacio semiótico, lo que permite hablar entonces de semióica como matriz de estudio de la comunicación. Pero en este momento esta es una aceveración muy aventurada, por lo que será necesario adentrarnos en un estudio más profundo del espacio que se genera en la intersección entre ambos campos.

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