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Fichas bibliográficas

EL TEMA DEL ABORTO Y LA MUERTE DEL HOMBRE


Mary Poovey

 
 
 
Este es un material de circulación restringida para actividades de
capacitación interna.
 
  2  

El título original de este capítulo es: "The abortion questionand the death of man” y
ha sido publicado en Feminists theorize the political, edited by Judtith Butler and
Joan Scott, Routldge, Chapman and Hall, Inc, USA, 1992

En este ensayo voy a tratar de ofrecer lo que yo supongo va a resultar un argumento


extremadamente controvertido, aun para quienes pretenden defender como yo misma,
la posibilidad de abortos seguros y legales al alcance de todas las mujeres, cualquiera
sea su edad, raza, ingresos o necesidades y sin que sea exigible ninguna excusa. Yo
espero centrar la controversia acerca de este razonamiento en la revisión de las tesis
posestructuralistas acerca de la muerte del hombre para que de este modo sea posible
desarrollar formulaciones sobre el aborto, ya que en la práctica esta conjunción
conduce hacia los principios básicos del individualismo liberal: la elección, la
privacidad, y los derechos civiles. Entiendo que las implicaciones de cuestionar estos
ideales tan apreciados, superan al debate mismo sobre el aborto. Pero mi argumento
es que a menos que las feministas que apoyan las demandas sobre aborto empecemos
a repensar los fundamentos genéricos a los cuales esos ideales están histórica y
metafísicamente ligados, vamos a reforzar inadvertidamente los conceptos legales
discriminatorios a los cuales los antiabortistas apelan con tanta eficacia.
Permítanme comenzar por discutir las dos argumentos más corrientes que se esgrimen
generalmente para apoyar al aborto legal: la defensa de la privacidad y la defensa de
la igualdad1. El argumento sobre la privacidad deriva sus fundamentos de la
Enmienda 14 que garantiza un proceso legal. La interpretación que ha hecho la Corte
Suprema de esta cláusula otorga a las personas "el derecho a decidir por ellas mismas
problemas de tipo personal y ético provenientes del matrimonio y la procreación"2.
Entre estos "temas personales" los argumentos de los defensores de la libre elección,
establecen que es un derecho de las mujeres decidir cuando quieren llevar un
embarazo a término o no. El segundo alegato, el de la igualdad, reconoce que hay una
"dimensión de género" en el tema del aborto. Consecuentemente sostienen que la ley
antiaborto viola la cláusula de protección igual de la Enmienda 14 porque impone a
las mujeres condiciones que los hombres no tienen que soportar. Transcribo ahora los
argumentos de una abogada feminista:
"Aunque la naturaleza y no el Estado ha determinado que las mujeres y no los varones
tienen que afrontar el embarazo , innumerables acciones del estado contribuyen a
mitigar o a exacerbar las cargas físicas del embarazo que sólo las mujeres deben
soportar. Las funciones reproductivas de las mujeres no son las que tornan a las
mujeres desiguales u oprimidas, sino más bien son las demandas sociales las que las
ubican en conexión con sus funciones reproductivas de mujeres oprimidas. Cuando
las leyes estatales niegan a las mujeres el libre acceso al aborto, ambas, la naturaleza y

                                                                                                                                       
1  Frances  Olsen  en  su  artículo  "  Unravelin  Compromise",  Harvard  Law  Review,  103,  November  
1989,  pp  105-­‐35,  provee  argumentos  que  permiten  comprender  ampliamente  este  punto  de  
vista.  En  muchos  lugares  mi  análisis  sigue  los  argumentos  de  Olsen.  
2Ronald  Dworkinb  "The  great  abortion  case",  New  York  Reviwe  of  books,  29  June,  1989,  p  51.  Ver  
tambiénRonald  Dwokin  "The  future  abortion",  New  York  Review  Books,  28  September,  1989,,  
pp47-­‐51.  
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el Estado imponen a las mujeres cargas de embarazos no deseados que los varones no
tienen que soportar, al igual que otras incomodidades y riesgos de salud"3.
Cada una de estos razonamientos pueden ser convenientemente utilizados. La defensa
de la privacidad es importante porque enfatiza la igualdad de las mujeres y los
varones: al igual que los varones, las mujeres también tienen el derecho de gobernar
sus propios cuerpos. En cambio la defensa de la igualdad es significativa porque toma
en cuenta que dada la opresión y desvalorización de las mujeres en la sociedad,
norteamericana, estas no son capaces de actuar como agentes autónomos en el "área
privada" de su sexualidad. La noción legal de privacidad puede en otras palabras
exacerbar la opresión sexual porque resguarda las relaciones domésticas y maritales
del escrutinio y de la intervención del gobierno y sus agencias sociales.4 La defensa
de la igualdad enfrenta los abusos a los cuales las mujeres han estado sujetas en
nombre de la libertad sexual, al identificar la diferencia reproductiva como una
diferencia que solicita una intervención protectora de resarcimiento.
Los méritos relativos de estos dos alegatos han sido discutidos extensamente en la
literatura sobre aborto.5 En lugar de retomar esta discusión voy a dirigir mi atención a
los problemas que ambos argumentos introducen, a lo que ambos argumentos
comparten, y a lo que me parece está detrás del impase al que ha llegado el debate
sobre el aborto últimamente. Sólo identificando la razón de este impase pueden
quienes defienden el aborto comprender que es lo que está realmente en juego. Y sólo
a partir de esta comprensión podemos comenzar a elaborar un vocabulario político
para proseguir la lucha.
La dificultad más importante del sostén de la privacidad es a mi entender que al
postular un dominio de lo "privado" y un modelo autónomo de lo individual se
desconoce hasta que punto las relaciones sociales impregnan el hogar e incluso un
dominio tan "personal" como lo es la actividad sexual. Postulando un individuo
"capaz de libre elección", el alegato de la privacidad ignora hasta que punto las
mujeres han estado sometidas a violencia, especialmente en conexión con su
sexualidad.6 Y la mayor debilidad del argumento de la igualdad me parece un punto
central de esta ceguera. Focalizando en la capacidad reproductiva en la cual las
mujeres sujetas a la opresión sistemática, la defensa de la igualdad hace de la
capacidad reproductiva la característica definitoria de cada mujer.7 El efecto de esto
no sólo refuerza los argumentos del sexismo, -por ejemplo, la primacía de la
diferencia sexual- sino que también marginaliza todas las otras diferencias que existen
entre las mujeres, incluyendo la raza, los ingresos, la religión y las preferencias
sexuales. En este intento de resguardar a todas las mujeres de un tratamiento desigual
en relación a los hombres, la defensa de la igualdad, inevitablemente somete a algunas
                                                                                                                                       
3Frances  Olsen,  "Unraveling.",p  119.  Olsen  discute  con  los  argumentos  de    Sylvia  Law,  
"Rethinking  sex  and  the  Constitution",  University  of  Pennsylvania  Law  Review,  1984.  
4Ver  frances  Olsen,  "Unravelling",  pp  111-­‐113  
5Además  de  los  textos  citados  en  este  artículo,  recomiendo  especialmente  los  siguientes  estudios  
sobre  género  y  ley:  Catharine  MAcKinnon,  "Privacy,  v.  Equality:  beyond  Roe  v.  Wade"  en  
Feminism  Unmodified:  discourses  onlife  and  law,  Cambridge,  Mass:  harvard  University  Press,  
1987;  Martha  Minow  "Justice  engendered",  Harvard  Law  review,  101,  November  1987;  Rosalind  
pollack  Petchesky,  "Abortion  and  woman's  choice:  the  state,  sexuality  and  reproductive  freedom  
(Boston:  Northeastern  Univertiy  Press,  1985)  y  Lawrence  Tribe.  "Abortion:  the  clashes  of  
absolute"  (New  York:W  Norton  &  Co,  1990)  
6  C.  MacKinnon  critica  también  el  argumento  de  la  privacidad  
7Ver  Jet  Rubenfeld,  "Tehright  of  privacy",  Harvard  Law  Review,  102,  1989,  p  182  y  Frances  Olsen  
"Unhravellin"  ,  pp  112-­‐13  
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mujeres a un tratamiento desigual garantizado en esta sociedad por las diferencias


raciales o de clase. El principio de exclusión inherente en la defensa de la igualdad
ayuda a explicar porque los defensores de esa posición, les prestan más atención a la
raza y a la clase: el hecho de que aunque no son reconocidos por los defensores de la
igualdad sexual otras diferencias son reconocidas en las prácticas socioeconómicas, lo
cual ayuda a explicar porque la raza y la clase siempre vuelven a preocupar a los
simpatizantes de la igualdad.
Ambos alegatos en sus intentos de arbitrar en y conformar a los razonamientos
legales, derivan su autoridad de la Enmienda 14 a la Constitución de los Estados
Unidos. Al proceder de ese modo se enlazan con un discurso sobre los derechos que
esos documentos establecen como los códigos básicos de la ley de los Estados
Unidos. Usando el lenguaje de los derecho resulta adecuado ya que el lenguaje de los
derechos coincide con un conjunto de presunciones acerca de la naturaleza de lo
individual, acerca de quien es el individuo poseedor de esos derechos, lo cual a su vez
está íntimamente ligado con un conjunto de presupuestos de género.8 Mi posición es
que los argumentos que he descripto más arriba introducidos por quienes defienden el
aborto son una consecuencia inevitable de seguir conservando el discurso de los
derechos, de la elección, de la privacidad. Para explicar porque esto es así me es
necesario exponer la asunción básica del discurso de los derechos, asunción que los
filósofos describen como "metafísica de la sustancia".9
El presupuesto básico de la metafísica de la sustancia es que cada sujeto tiene un ser
sustantivo o "centro" o "esencia" que precede el código social o lingüístico. Este
"centro" sustantivo que es filosóficamente y putativamente natural, fundamento de
una personería legal y por lo tanto con derechos, es caracterizada por su capacidad
para razonar, para ejercer, para formular juicios morales y para adquirir lenguaje. Por
extensión, los contextos sociales de las relaciones en las cuales las personas se
comprometen son entendidos como externos e incidentales a la esencia interior.
Teóricamente la ley reconoce simplemente esa esencia sustantiva que preexiste y hace
efectivos los derechos que esa esencia posee en virtud de sus capacidades. A pesar del
hecho, sin embargo, de que la ley parece reconocer algo que preexiste previamente,
crea que ella demanda y pide reconocer. La ley crea el efecto de que una esencia
sustantiva al establecer derechos básicos en virtud de la ficción de esa esencia. El
reconocimiento legal es un proceso real circular, de acuerdo a lo que dice Parveen
Adams. " Reconoce las cosas de acuerdo a las definiciones que ella misma
construye"10
Otra dimensión de la metafísica de la sustancia es crucial para la comprensión del
debate sobre el aborto: esta metafísica está íntimamente ligada al sistema social, al
sistema social de género. Aunque el ser sustantivo sea "reconocido" por la ley, parece
ser meramente humano y por lo tanto preceder al género. La "coherencia" y la
"continuidad" de la persona es realmente, socialmente, instituida y garantizada sólo
por la matriz que normas de género regulan. Como Judith Butler afirmó, las prácticas
de regulación de las formaciones genéricas y de la división que constituye
identidades, la coherencia interna del sujeto, por cierto, los estatutos de
autoidentificación de sí mismos, en otras palabras la "coherencia" y "continuidad" de
                                                                                                                                       
8Un  exhaustivo  análisis  sobre  los  derechos  es  realizado  por  martha  Minow,  "Interpreting  Rights:  
an  essay  for  Robert  Cover"  Yale  University  Journal,  96  (1987)  pp  1860,  1915.  
9  Para  una  discusión  de  la  metafísica  de  la  sustancia,  ver  Judith  Butler,  "gender  Trouble:  feminism  
and  the  subversion  of  identity  (New  York  and  London:  Routledge,  1990)pp  10,  16,  21,  141.  
10  Parveen  Adams  y  Jeff  minson,  "The  'subject'  of  feminism",  m/f  2  (1978),  p  50.  
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la "persona" no son lógicamente o analíticamente hechos de personalidad, pero antes


que nada socialmente instituidas y normas sostenidas de inteligibilidad, consagradas
por normas inteligibles.11 La coherencia, en otras palabras, es una propiedad que
pertenece a nuestras ideas acerca de lo genérico y lleva a muchas
institucionalizaciones de esas ideas y no a la propiedad del sujeto humano.
"Lo inteligible del género(intelligible genders), continúa Butler, son aquellos en los
cuales en cierto sentido, instituyen y mantienen relaciones de coherencia y
continuidad entre sexo, género, prácticas sociales y deseo".12 Entonces la aparición
de una esencia coherente dentro de las personas no es el reflejo de algo esencial que
está realmente ahí, sino simplemente el efecto de un conjunto de instituciones sociales
que diferencian a las personas en un sistema binario y coherente de género. A fin de
alcanzar su propia coherencia, además, este sistema de género homogeneiza falsa e
inadecuadamente cada término de la composición binaria en referencia a un
fundamento supuestamente "natural", de sexo biológico. La conexión entre genero,
sexo, práctica sexual está construida socialmente. Y por supuesto, no es natural. Pero
a pesar del deslizamiento que puede ocurrir entre esos términos, se ha vuelto evidente
para casi todo el mundo que la metafísica de la sustancia, para la cual esta ecuación es
crucial permanece sin embargo invisible porque está institucionalizada y reforzada
por el sistema de leyes que ya hemos discutido, un sistema basado en la identidad
sexual y en los derechos individuales. La apariencia de la "esencia" puede ser
solamente el efecto del sistema de representaciones de género, en otras palabras, pero
porque esto es sobre la base de un status legal como persona, tiene realidad,
encarnaciones institucionales -incluyendo un conjunto de derechos, algunos de los
cuales son inevitablemente diferenciales de acuerdo al sexo, porque el genero es una
estructura diferencial en nuestra sociedad.
Aquí es importante advertir que hay realmente dos estructuras superpuestas que están
funcionando. El verdadero concepto de derechos es diferencial, como Wai-Chee
Dimock explica: "un derecho existe sólo porque hay algo a lo cual uno se lo adjudica
y esa adjudicación se hace en virtud de algo; existe sólo porque hay otros que deben
reconocerlo y se actualiza esa obligación que se pide reconocer.13 Esta estructura
diferencial de adjudicación está diseñada sobre la estructura diferencial de género, la
cual garantiza la identidad y personalidad de la mujer sólo en relación a la identidad y
personalidad del "hombre". En esta metafísica de la sustancia entonces la idea de los
derechos individuales no se puede separar de la idea de la identidad individual, y eso
está inextricablemente ligado a un sistema binario de normas genéricas que parecen
derivar pero no derivan de la diferencia sexual. Cuando una usa el discurso de los
derechos una inevitablemente moviliza este sistema binario entero de diferencias
sustantivas sexuadas, lo cual introduce dos "problemas" que yo identifico en la
defensa del aborto: establece un sistema de derechos diferencial de acuerdo al sexo y
subsume un grupo de personas dentro de una categoría falsamente homogénea de
"hombre" en oposición a otro grupo falsamente homogeneizado, el de "mujer".
La metafísica de la sustancia que está implícita en el discurso de los derechos está
históricamente relacionada con los presupuestos básicos del individualismo, del cual
el discurso de los derechos deriva. Un hecho primordial del individualismo así como
fue elaborado en los fines del XVII y elaborado en el XVIII y XIX fue la constitución
                                                                                                                                       
11  Judith  Butler,  Gender  trouble,  pp  16  y  17.  
12  Judith  Butler,  Gender  trouble,  p  17.  
13Wai  Chee  Dimock,  "Righful  subjectivity",  Yale  Journalof  criticism",  4  (1990),  p  28.  tomo  el  
concepto  de  estructura  diferencial  de  la  provocativa  discusión  de  Dimock.  
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de la maternidad como la esencia del sujeto femenino. Como Michel Foucualt y otros
han argumentado, durante el siglo XVII y XVIII el cuerpo de la mujer fue constituido
como cuerpo maternal porque la ideología del individualismo burgués valorizaba la
maternidad como una práctica social más allá de la simple reproducción.14 De
acuerdo a esto parece que se deduce no sólo que el amor maternal emana del cuerpo
en forma de instinto maternal sino también que el deseo de ser madre es motivado y
procede del corazón del deseo femenino de todas las mujeres. A pesar de los cambios
que han ocurrido a partir del siglo XIX en el tamaño de la familia, las tasas de
fecundidad y las tasas de empleo femenino, (sin contar con los cambios en las
actitudes), esta presunción de la naturaleza femenina persiste en las leyes que
encarnan la metafísica de este desarrollo histórico. La institucionalización de esta
asunción en un dispositivo completo de prácticas sociales contemporáneas refuerza
además la idea de que las leyes se fueron de un modo ahistórico, simplemente
naturales y correctas y además apoyan un conjunto de restricciones de dramáticas
implicaciones para las mujeres y hombres. Ya que si la mujer normativizada es una
mujer, por lo tanto la naturaleza de la mujer madre es uno de los linchpins (pernos) de
la identidad sexuada y por lo tanto por la lógica oposicional de género uno de los
basamentos de la masculinidad inteligible de los hombres. Si a las mujeres se les
permite cuestionar o rechazar la maternidad, entonces no sólo se desafía la idea de
una base natural de derechos, sino también la base natural de la identidad femenina y
por implicación de la identidad masculina igualmente. Desde esta perspectiva en otras
palabras, el debate sobre el aborto significa aceptar o rechazar de que hay una base
"natural" para la identidad individual y por lo tanto de derechos individuales y de
identidad sexual.
Quiero volver ahora a dos importantes sentencias constitucionales que han llevado
estos temas ante los ciudadanos de los estados Unidos y que han establecido los
términos del debate sobre el aborto -Roe v Wade (decidido en 1973) y Webster v
Reproductive Health Services of Missouri (1989). Mis razones para focalizar en estos
dos textos en lugar de analizar los alegatos sobre el aborto que ya he discutido es que
estas dos sentencias no sólo establecen la metafísica de la sustancia que los
defensores del derecho al aborto comparten, sino que también contiene los términos
en virtud de los cuales nuevas políticas pueden ser elaboradas.
El tipo de acción (class-action) llevada a cabo por Jane Roe en 1971 fue un desafío al
código penal del estado de Texas que penalizaba cualquier aborto que fuera no
considerado necesario para salvar la vida de una mujer embarazada. La decisión que
tomó la Corte Suprema de los Estados Unidos el 22 de enero de 1973 esencialmente
controvirtió la ley de Texas, garantizando a partir del ahí el derecho de la mujer de
acceder legalmente a una supervisión médica para los abortos durante los primeros
tres meses de su embarazo. Para mis propósitos los artículos cruciales de esta decisión
son los siguientes: 4, 5, 6 y 8. El 4 dice: "el derecho a la privacidad justifica la
decisión propia de cualquier mujer acercad de si quiere o no terminar su embarazo";
5) "el derecho de una mujer a terminar su embarazo no es absoluto y puede ser
limitado por los intereses legítimos del Estado para salvaguardar la salud de la mujer,
para mantener adecuados standars médicos y para proteger la potencial vida humana";
6) "el no nacido no está incluido en la definición de persona tal como es usada en la
Enmienda 14"; 8) "desde y después del fin del primer y hasta el punto en que el feto
se convierte en viable el Estado puede regular el procedimiento del aborto sólo en la
                                                                                                                                       
14  Ver  M  Foucualt,  Teh  histori  of  sexuality  (New  York,  Vintage  Books,  1980)  y  Jacques  Donzelot,  
Teh  policing  of  families  (New  York:  Random  House,  1979).  
  7  

medida en que esas regulaciones se refieren a la preservación y protección de la salud


maternal"15 Una interpretación fundamental de la médula de esta decisión es la que
ya apunté anteriormente, es el tema de la privacidad individual, el cual fue elaborado
en el caso Roe de la siguiente manera: la Corte Suprema de los estados Unidos
reconoce que "ciertas áreas o zonas de privacidad" son garantizadas por la
Constitución aún cuando la Constitución no especifique esto, que la "garantía a la
privacidad personal" se extiende sólo a los derechos que pueden ser considerados
fundamentales o "implícitos en el concepto de libertad regulada" y que "ese derecho a
la privacidad, fundado en la Enmienda 14 sobre las libertades personales y las
restricciones a la acción estatal, es lo suficientemente amplia como para apoyar la
decisión de las mujeres si terminar o no su embarazo"16
En el camino hacia una definición de la privacidad la Corte tomó dos decisiones
aparente y potencialmente contradictorias. La primera fue que la privacidad de una
mujer embarazada no podía ser absoluta. Su condición biológica significa no sólo de
que no está nunca sola, sino que en cierto punto en el embarazo los intereses del
estado en una potencial vida humana puede rivalizar con el interés del derecho a la
privacidad de las mujeres. Ya que "una mujer embarazada no puede ser aislada en su
privacidad" la decisión de la mayoría interpreta: "llevando como ella lo hace un
embrión y posteriormente un feto es razonable y apropiado para el estado decidir en
que momento del tiempo otros intereses como la salud de la madre, o los intereses del
potencial ser humano se vuelven significativamente implicados, que los derechos a la
privacidad de la mujer no son los únicos y que cualquier derecho a la privacidad debe
estar de acuerdo con esos otros intereses" (Roe 154). Esta sentencia necesitó una
segunda decisión que yo quiero aclarar: la determinación del "momento del tiempo"
en el cual otro interés, más problemáticamente el interés del Estado en resguardo el
feto, se vuelve implicado para limitar el derecho fundamental de la mujer embarazada
a "su privacidad".
A pesar de que la Corte rechazó determinar "cuándo la vida comienza"17, la cuestión
del "momento del tiempo" en el cual el feto adquiere derechos la estrategia de la Corte
fue subsumir el derecho de la mujer embarazada dentro de los derechos de cada
persona, incluyendo en este caso al feto en este punto crítico. Es una sentencia notable
por sus equivocaciones retóricas, la Corte definió "el momento en el tiempo" de la
"viabilidad fetal". "Viabilidad", estableció la Corte "es ubicada generalmente
alrededor de los 7 meses, es decir 28 semanas, pero puede ocurrir mucho antes, mas o
menos a las 24 semanas (6 meses) (Roe 181). El fundamento de la decisión de la
Corte fue declarado acorde con el actual conocimiento médico. La "viabilidad... del
feto presumiblemente, tiene capacidad de vida con sentido separado de la matriz de la
madre2 (Roe 183). En otro lugar la Corte añadió la posterior calificación "aunque con
ayuda artificial" (Roe 181).
Aún antes la Corte de Rehnquist se refirió a la ambigüedad de la "viabilidad" fetal en
la sentencia Webster, el lenguaje del caso Roe de que la viabilidad no podría nunca
establecerse en un punto preciso. Si la ambigüedad sobre el "vida con sentido" no
fuera suficiente toda clase de clasificaciones retóricas en torno a las descripciones de
                                                                                                                                       
15  Roe  &Wade,  93  Supreme  Court  reporter  705  (U  S  Supreme  Court,  1973)  p.148.  
16  Roe,  p.153  
17El  famoso  pasaje  es  el  siguiente:  "Nosotros  no  necesitamos  establecer  cuando  la  vida  comienza.  
Si  los  especialistas  de  diferentes  disciplinas,  médicos,  filosofos,  y  teologos  no  son  capaces  de  
arribar  a  un  consenso,  los  jueces,  en  el  actual  punto  de  desarrollo  del  conocimiento  humano,  no  
están  en  posición  de  especular  sobre  este  punto"  (Roe  181)  
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la Corte acerca del tiempo y la posibilidad de supervivencia fueron"usualmente",


"acerca", "puede ocurrir", "presumiblemente". Aparte de este imprecisión deliberada
sobre la definición del status de persona del feto, la Corte Burger intentó claramente
aportar todo los espinosos o arduos problemas del tema del aborto en una claridad
relativa sobre los derechos "fundamentales" garantizados por la Enmienda 14. Para
hacer esto la Corte tenía que simplificar a la mujer embarazada como un sujeto
singular durante los primeros tres meses de su pregnancia y al mismo tiempo que
elaboraba el concepto de feto viable bajo el concepto de persona en el período de los
últimos tres meses. El período entre el primer y último trimestre era regido por
consideraciones de una categoría ambigua de "Salud materna", y aquí deberíamos
notar en esta expresión, como en otras de Roe la mujer embarazada había empezado a
ser ya representada como una madre. Debido a que el proceso temporal que ocupa
esos trimestres es continuo la Corte tuvo posteriormente que establecer demarcaciones
que deberían pero no pudieron ser exactas a través de este continuo con el fin de
dividir este período de tiempo en tres o una pesona en legal en dos.
A pesar de lo tortuoso de la lógica de Roe, el efecto fue sostener un modelo de mujer
sobre una identidad individual sexuada, que reposa en el corazón de la metafísica de
la sustancia. Ya que la persona legal seguía de acuerdo a esta sentencia podía ejercer
un razonamiento, la mujer embarazada, tal como cualquier otra persona legal tenía la
capacidad, y por lo tanto el derecho de "elegir". Para el feto, por el contrario, el caso
Roe planteaba otro status, el cual está relacionado, pero no es lo mismo a la de la
persona legal. La viabilidad es definida como la potencialidad de ser persona, aunque
la relación entre "vida con sentido" y "persona", permanecía sin ser examinada.
Presumiblemente, viabilidad no es idéntica a la persona, porque el feto no tiene la
capacidad biológica de razona, tomar decisiones o adquirir lenguaje. El feto, en
resumen, no es físicamente autónomo, a pesar de las ilusiones que se producen las
imágenes de láser. Nada puede ser hecho por y sobre el feto sino es a través del
cuerpo de la madre. El feto, en consecuencia no puede adquirir el derecho de elegir.
En cambio, tiene el derecho a una protección. Los problemas con este razonamiento
es que la Corte estaba tratando a la vez de diferenciar entre ambos y conectar un
estatuto legal como es el de la persona jurídica con un hecho biológico como es el de
la viabilidad. El concepto aristotélico es usado para separar y unir esas dos y
naturaliza las relaciones entre concepción, gestación y nacimiento. Como todo
concepto teleológico potencial asume que el feto puede ser llevado a término y así
clausura los posibles resultados del embarazo, (tal como como los abortos
espontáneos) y también como consecuencia no hace una efectiva diferenciación entre
la "viabilidad" biológica y el status socio legal de la "persona". El concepto de
"potencial" en otras palabras, realmente socava la misma distinción que se supone
estaría creando, en virtud de que colapsa los dos estados que quiere mantener
separados. Diez y seis años después de Roe y Wade la sentencia Webster relaboró y
extendió la lógica paradojal de Roe.
En muchos sentidos la decisión de Webster no era tanto una sentencia afirmativa sino
como un modo de diferir y postergar. El caso promulgado por el estatuto de Missouri,
en julio de 1986 y el desafío exitoso al estatuto por 5 servicios de la salud que
argumentaron que el estatuto de Missouri era inconstitucional dado que varias
normativas violaban los derechos garantizados por la Enmienda 14.18 Ante apelación
la Corte Suprema de los estados Unidos revirtió la decisión contraria al estatuto de la
                                                                                                                                       
18  William  Webster  v    reproductive  health  Service  et  al,  106  United  States  Supreme  Court  
Reports,  pp  410-­‐71  
  9  

corte de menor jerarquía, arguyendo de esta manera; 1) la Corte Suprema no necesita


decidir cuando el preámbulo de Missouri declarando que la vida comienza con la
concepción es constitucional; 2) el mandato del estatuto contra el uso de facilidades
públicas y de funcionarios y empleados para proveer abortos no pone obstáculo
gubernamental en el camino de la mujer que desea un aborto; 3) como consecuencia
de 2)la cuestión de la constitucionalidad de usar fondos públicos para aconsejar a una
mujer acerca de un aborto es discutible (Webster 412-413). Algunos jueces
(individual justicies) se presentaron y disintieron parcialmente con esta decisión,
agregando más opiniones, incluyendo la opinión de tres jueces, que el período de tres
meses establecido en Roe, -la viabilidad de los tres meses- debía ser rechazada y que
el juicio expresado por uno de los jueces de que Roe debería ser explícitamente
reglada, en lugar de ser evadida tal como la decisión de Webster estaba haciéndolo tan
claramente.
El primer punto que yo quiero establecer acerca de lo manifestado en Webster es la
negativa de determinar la constitucionalidad del preámbulo de Missouri. Este
preámbulo que establecía los hallazgos de la legislatura de Missouri, establecía que
"la vida de cada ser humano empieza con la concepción y que los niños no nacidos
tienen derechos de vida, salud y bienestar". Posteriormente declararon que las leyes
de Missouri debían ser interpretados para proveer a los chicos no nacidos con todos
los derecho, privilegios e inmunidades que correspondían a la demás personas de
acuerdo a la Constitución federal, (Webster 410 ). Rechazando el referirse a la
constitucionalidad de este preámbulo Webster implícitamente decidió que un cuerpo
legislativo podía proclamar que el feto -o un "chico no nacido"- podía ser persona
antes de nacer. En otras palabras politizó explícitamente la decisión acerca de lo que
constituía la vida. Al mismo tiempo Webster extendió el margen de potencialidad que
había en Roe, la cual la Corte de Burger había usado como manera de distinguir entre
lo sociolegal y el estatuto biologico y los conectó entre sí de manera de clausurar el
bache entre la concepción y la persona. Al hacerlo de esta manera la Corte de
Rehnquist eliminó el requerimiento de que una persona legal debía ser autónoma e
individualmente corporeizada.
En su opinión subordinada, los jueces Rehnquist, White y Kennedy atacaron
explícitamente la rubrica acerca de la viabilidad trimestral que Roe había usado para
bloquear esa extensión. Su razonamiento se dirigió a un cierto número de problemas.
La presumible ambigüedad médica en el esquema trimestral rígido que había en Roe,
reflejado en el hecho de que un error no mayor de 4 semanas podía existir al estimar
la edad de gestación; que la incompatibilidad legal del pseudo exacto lenguaje de
"trimestres" y "viabilidad" con los términos de la Constitución, y el hecho de que no
era socialmente necesario para Roe apartar la cuestión del aborto del Estado,
equiparando de una vez y para siempre por referencia sólo al calendario el interés del
estado en proteger la vida humana contra los reclamos de la mujer para decidir cuando
o no abortar (Webster 421). Las complejidades de estas quejas de los jueces concernía
a las creación de las distinciones del caso Roe. En las tres instancias Rehnquist
declaró -el esquema interpretativo de trimestres y viabilidad, el lenguaje de los
trimestres y de la viabilidad, y el delineamiento de "derechos fundamentales" que
subyacía en la protección de Roe sobre la elección, en Roe creaba distinciones que no
eran necesarias y que habían probado ser de hecho inoperantes o difíciles de
establecer. En un pasaje que resume las objeciones Renhquist estableció que "a partir
de las conexiones o las limitaciones de las investigaciones son esencialmente
indeterminados, el resultado ha sido una madeja de leyes que han crecientemente se
  10  

han vuelto intrincadas, parecidas a un código de regulaciones más que a un cuerpo de


doctrinas constitucionales (Webster 420).
Los autores de Roe han establecido que esta "madeja de reglas legales" en su
intención de abarcar las dos entidades ambiguas con las cuales ellos trataban, la mujer
embarazada y el potencial ser humano, dentro de la categoría de persona individual,
tal como era reconocida en la Enmienda 14. Al cortar con la distinción fina del caso
Roe, los autores de Webster, hicieron conocer la naturaleza anómala y no unitaria de
esas entidades y por lo tanto expuestas implícitamente al hecho de que el lenguaje de
la Constitución, de los derechos individuales, no es adecuado para cubrir todos las
situaciones en las que las llamadas personas aparecen. Mas bien que continuando con
lo inadecuado del individualismo constitucional Webster adoptó un camino opuesto.
Estableció la categoría de una persona individual permitiendo al Estado extender los
intereses sobre una vida potencial, a través de la mujer embarazada como si el feto
fuera desde el momento de la concepción, un individuo con derechos equiparables a
los de la mujer embarazada. Ahí donde Roe había establecido una distinción no sólo
entre lo viable y no viable y en cierto modo entre lo viable y lo autónomo o lo
colonizado, Webster anuló ambas distinciones en parte apropiándose y desplegando el
concepto crítico de potencial.19 Al hacer esto Webster reforzó el fundamento
constitucional para demandas de interés entre una mujer embarazada y el feto que ella
portaba y porlo tanto entre una mujer embarazada y el Estado actuando en
representación del feto y los intereses del Estado en una vida humana potencial.
Pero estos pretendidos derechos del feto ya habían comenzado a inquietar al Estado y
las Cortes de apelación antes de la decisión de 1989 de Webster. En 1987 en el caso
Simon v Mullin, la Corte Superior de Connecticut, estableció que un "chico nacido
vivo" podía demandar por "heridas prenatales sufridas en cualquier momento después
de la concepción sin tener en cuenta la viabilidad del feto".20 En 1978 una ley de
Missouri extendió los derechos fetales más allá, a un punto anterior a la concepción.
En Berstraser v. Mitchel, la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos estableció
que un chico nacido con daños cerebrales en virtud de heridas infligidas al útero
materno durante una operación cesárea para un nacimiento anticipado podía dar lugar
a una causa contra las médicos que realizaron la operación antes de que el chico fuera
concebido.21
El tiempo de estos casos, tanto como el énfasis en los derechos fetales por los
oponentes al aborto aún antes de Webster, revela que las bases para desplazar la
discusión sobre aborto al tema de los derechos fetales no fue planteada por Webster
sino por Roe v. Wade.22 Debido a que al establecer un "punto en el tiempo ", en el
cual un individuo adquiere derechos en un momentos anterior al nacimiento, a través
de los conceptos de viabilidad y vida potencial Roe implícitamente puso la atención
sobre la arbitrariedad de hacer basar en el estado biológico el concepto social de "vida
con sentido" y por extensión el concepto de "persona legal". La ambigüedad del caso
Roe dejó sin explorar la relación entre "viabilidad" y "vida con sentido" y por lo tanto
dió pie para argumentos de que el feto podía ser interpretado como una persona legal
                                                                                                                                       
19  ver  Joanna  Weinberg,  "Feeling  the  child  wind",  "Women´s  Review  of  Books,  October,  1989),  
p18.  
20  Simon  v  Mullion,  380  A  2d  1354  (Conn  1977).  Para  la  discusión  de  otro  caso  de  derechos  
fetales  ver  Katherine  Whited  "Precedenand  process:  theindepending  crisis  of  fetal  rights",  
unpublised  paper,  University  ofI  Illinois,  (1989).  
21Berstrasse  v.  Mitchel,  577  f  2d  22  (1978).  
22  Ver  Joanna  Weinberg,  "Feeling  the  child  wind",  p  19.  
  11  

y que un feto viable aunque no podía actuar con independencia para médicos y el
Estado permitía restringir los derechos de la mujer embarazada en el nombre de una
vida potencial. Los intentos de Roe para zanjar las ambigüedades biológicas del
embarazo y para subsumir estas ambigüedades en un argumento socio legal acerca de
la privacidad y el derecho de la persona para elegir, oscurecieron la importancia de
dos debates, los cuales en el tema del aborto revelan ser cruciales para la renovación
de la legitimidad del sistema legal de los Estados Unidos: uno es el debate sobre la
dimensión política sobre el desarrollo de conceptos metafísicos tales como "derechos"
o vida "potencial"; la otra es una discusión acerca de la relación entre los conceptos
biológicos y socio legales que subyacen al concepto de "persona". Roe reafirmó la
metafísica de la sustancia sin examinar la extensión en la que estas presunciones
inherentes en esta metafísica son siempre políticas, o el hecho de que algunas de esas
entidades están dotadas con personería legal no son sustantivas en un sentido
biológico que las reglas sociales de identidad genérica asumen: Roe implícitamente
otorgaba al feto algunas propiedades de un sujete genérico (engendered) aún si ese
sujeto no tenía cuerpo sexuado y autónomo. De acuerdo a esta lógica no hay ninguna
razón para no otorgar personería jurídica a un óvulo o a un esperma o a un órgano o
tejido que se quiera donar o vender.23 Con el mismo argumento a menos que la
relación entre el embodiment biológico y la persona legal pudiera ser trabajada, no
hay razón obvia para otorgar personería a un niño antes del nacimiento, desde el
momento de que un recién nacido no es más capaz de vida independiente que un feto.
El embarazo, el aborto y los álgidos debates que se han materializado acerca de esto
último ponen en claro que estos temas necesitan nuevos enfoques. Por cierto la crisis
de legitimidad que ahora acecha a la comunidad legal puede ser consecuencia del
rechazo de los profesionales a someter estos temas a una discusión pública.
Yo no estoy argumentando que la decisión de Webster era "mejor" que la de Roe, en
su exactitud legal o en sus implicaciones para las mujeres, como tampoco voy a
argumentar que la defensa de la igualdad es una mejor defensa del aborto legal que un
argumento de la privacidad. Yo pienso sin embargo que la decisión de Webster ha
empezado a revelar que la metafísica de la sustancia constituye una base inadecuada
para todos los argumentos que más adelante fueron introducidos para defender el
derecho de abortos legales. Más obviamente, Webster ha sacado a luz el hecho de que
los términos centrales de la defensa del aborto son susceptibles de apropiación y
redefinición reaccionarios por oponente al aborto. En la boca de los antiabortistas,
"elección", "privacidad", "derechos" se convierten en sus opuestos precisamente
porque sin tener en cuenta quien los usa, esos términos pertenecen a un dispòsitivo
singular de presupuestos metafísicos. En esta intención por evitar una confrontación
directa con Róe la corte de Rehnquist argumentó de que el negar fondos para
facilidades públicas para servicios de aborto, no limitaban realmente los derechos de
las mujeres a elegir sobre aborto. Cortar los fondos públicos, el juez argumentó que
"la mujer embarazada quedaba con la misma posibilidad de elegir que la que tendría
si el estado decidiera no apoyar a los hospitales públicos en general·" (Webster 411).
La estrategia aquí era obviamente preservar de que el derecho individual fuera
garantizado porla Enmienda 14. Esto es por cierto es la misma estrategia que ha sido
usada por aquellos que defienden el aborto. Aunque el sentido de "elección" ha sido
significativamente alterado, la sentencia de Webster pone en evidencia que una vez

                                                                                                                                       
23  Ver  el  caso  Moore  v.  The  Regents  of  the  Univesrity  of  California  y  Rex    Wingerter  "Fetal  
protection  becomes  assault  on  motherhood"  en  In  theses  times,  10-­‐23,  Junio  de  1987,  pp  3  y  8.  
  12  

que el concepto de elección individual es otorgado, es muy difícil decidir cuales son
las elecciones que van a ser consideradas legítimas.
Mas allá de esto, la sentencia de Webster expone las limitaciones inherentes en la
noción misma de elección "libre" individual. Si el Estado "elige" no operar con
hospitales públicos, el individuo puede elegir un hospital privado, esto significa en
efecto que sólo las mujeres que tienen dinero pueden disponer de un médico privado y
elegir abortar y por lo tanto que sólo los profesionales privados estarán entrenados y
deseosos de hacer abortos. La sentencia de Webster también expone las limitaciones
de la defensa de la privacidad demostrando la poca confiabilidad de ese concepto. La
decisión efectivamente limita los abortos a las clínicas que son tan privadas que no
tienen ninguna dependencia del Estado (o como algunos abogados argumentan o usan
siquiera el agua u otros servicios públicos). Por lo tanto una vez hacen del aborto un
opción para mujeres cuyos ingresos privados son suficientes para contratar médicos
que no tienen ninguna dependencia de fondos públicos si es que existen algunos
médicos de este tipo. La decisión de Webster con su énfasis combinado en derechos y
restricciones pone en evidencia la inestabilidad de las abstracciones contenidas en los
conceptos metafísicos de derechos. En virtud de esto la inestabilidad inherente debe
ser estabilizada porlas prácticas, por las circunstancias socioeconómicas en las cuales
los individuos y las instituciones sociales existen. Además la decisión de Webster
revela que el argumento por derechos abstractos enmascarara simultáneamente y
asume los presupuestos sociales que actualmente definen esos derechos y establecen
quienes son los que tienen acceso a ellos. Una vez ejercidos los derechos, derechos y
elección no pueden permanecer siendo abstractos y las situaciones concretas que los
cirscuncriben, son las que establecen el sentido que tienen. Esto es así porque las
situaciones concretas en las que las diferencias raciales, de clase, se hacen presentes
en el tema del aborto una vez que el status del aborto ha sido implementado, ya que en
la prácticas y en las situaciones cotidianas, la clase y la raza son condicionantes que
establecen mayores diferencias que el sexo.
El individualismo implicado por la metafísica de la sustancia es un punto final para
seguir defendiendo en aborto en virtud de esas dos razones: primero porque apelar a
los derechos individuales si cuestionar los presupuestos metafísicos, que subyacen a
la idea de los derechos lleva casi inevitablemente a una proliferación de los sujetos de
derecho, en otras palabras a la defensa del derecho del feto; segundo porque apelan a
ese hecho oscuro y metafísico de que la metafísica y las personas legales están
siempre inmersas en un sistema de relaciones sociales, las que dada la existencia de
intereses sociales están inevitablemente politizadas. Por cierto, bajo la Constitución de
los Estados Unidos los seres humanos sólo pueden ser personas legales como
consecuencia de su lugar en al menos un sistema de relaciones sociales, el sistema de
género, el cual no parece ser la base para una metafísica de la sustancia. Mi
argumento entonces es que es necesario un cambio no en los términos pero si en el
tenor del debate sobre el aborto. En la medida en que profundizamos en el debate
metafísico sobre derechos abstractos de elección y de privacidad, permanecemos
ciegos al hecho de que las metafísicas pueden ser usadas para reificar y racionalizar
un conjunto de prácticas sociales que prohiben el acceso a derechos concretos, a
elecciones y a la privacidad. Una vez que tomamos conciencia de la inclusión de estas
categorías en la fábrica social, estaremos en condiciones de desarrollar otro conjunto
de argumentos que no apelan a la metafísica de la sustancia y a lo individual, al sujeto
autónomo, sino a los dispositivos institucionales y discursivas de relaciones sociales
que desestabilizan este sujeto individual y extienden nuestro análisis de la
subjetividad más allá de la "autonomía" la persona.
  13  

Voy a esbozar una versión de esta política alternativa, pero necesito introducir a mis
sugerencias con dos aclaraciones. En primer lugar, dada una posición antiensencialista
como la que he propuesto sería hipócrita reclamar para mí una autoridad absoluta para
mis propias ideas. Si la practica como lo he sugerido siempre refleja su imbricamiento
con los sentidos y las relaciones sociales, por lo tanto
ningún argumento teórico podría derivar de una posición metafísica para juzgar las
prácticas como si estas fueran intercambiables. A lo sumo el tipo de sugestión que
voy a ofrecer tiene el estatuto de una construcción politizada tendiente a un debate
cultural que debe tener muchos participantes.
En segundo lugar y siguiendo con mi posición anti esencialista sugiero que ningún
individuo puede estar seguro de conocer lo que es o no adecuado para otro. Por cierto
sugiero que ningún individuo que se conceptualiza a sí mismo como una unidad
aislada puede saber lo que es mejor para sí mismo, dado que el concepto diferencial
"mejor" implica conocer todas las posibles opciones y resultados anticipadamente.
Un conocimiento que inevitablemente debe extenderse a las relaciones sociales que
contribuyen a estructurar esas opciones y sus consecuencias. Más allá de esto la
pretensión de que los individuos saben lo que es mejor para sí mismos implica que
ninguno nunca pudo querer dos cosas dispares al mismo tiempo, dos cosas
mutuamente excluyentes al mismo tiempo, dado, en otras palabras que el deseo es
singular y la conciencia el centro del individuo, estos comentarios deberían favorecer
una manera diferente de encarar de un modo que pretende ser un modo de pensar que
centra sobre los individuos para proponer otra conceptualización de la unidad legal.
Irónicamente los términos de la política alternativa que yo voy a esbozar aquí han sido
introducidos en el debate sobre el aborto por sus participantes más conservadores -esa
gente que aplica la idea del feto como persona-. El argumento del feto como persona
después de todo pone en claro que el individuo encarnado,corporeizado es sólo uno de
las posibles y múltiples interpretaciones de lo que cuenta para ser una persona legal
poseedora de derechos. Esta posición introduce, por lo tanto, la posibilidad de que una
personería legal sea adjudicada a una unidad que sea menor o mayor que el individuo
corporeo. Más allá de esto, las tentativas de Roe y Webster de un salvataje del sujeto
individual, sexuado, del sujeto legal, para que una persona pueda ser autónoma
físicamente, ha llamado la atención inadvertidamente sobre otras dos posibles
conceptualizaciones del sujeto. Una que enfatiza la heterogeneidad y la naturaleza no
unitaria del individuo (y por lo tanto equipara persona a un subconjunto de individuo
corporeo) y otra que enfatiza la naturaleza social de la persona (y por lo tanto asigna
el status de persona a una unidad mayor que la individual). Si la ley reconoce que en
ciertas ocasiones suspendió la necesidad de relacionar persona y corporeidad,
entonces una política que no está basada en lo individual del cuerpo sexuado podría
ser legal y al mismo tiempo tener sentido práctico. esta política no estaría basada en lo
individual, en el cuerpo sexuado. Y no consideraría el sexo biológico como el
determinante más importante de la entidad unitaria, ni imaginaría al individuo
separado de las relaciones sociales en las cuales cada persona esta inserta
inevitablemente. En vez de tratar de asegurar derechos abstractos para los sujetos
legales individuales, estas políticas se empeñarían en crear condiciones sociales en las
cuales la heterogeneidad de lo individual se acomodaría y en las cuales los debates de
la comunidad determinarían lo que es considerado socialmente aceptable y
conveniente a la luz del reconocimiento de que todos los comportamientos, -incluidos
aquellos que parecen implicar sólo a los cuerpos individuales- son expresiones de
relaciones que implican tanto diferencias como lo comunitario. Básicamente, estas
políticas no individuales trabajarían para complicar y elaborar nuestra noción de
  14  

sentido común del "yo mismo". Enfatizarían no los aspectos en los que los sujetos son
autónomos, individualmente centrados, sino las maneras en las cuales cada persona
tiene intereses conflictivos y complejos en relación a los otros,aparentemente como
individuos tienen intereses y necesidades similares ( y diferentes).
En términos del debate sobre aborto más específicamente, las políticas no
individualistas enfatizarían dos cosas: primero el hecho de que cada mujer
experimenta muchas oportunidades reproductivas en su vida, no todas las cuales ella
desea concluyan en el nacimiento de un chico. Y segundo el hecho de que cada
embarazo y quizá especialmente un embarazo no deseado, afectas la red de relaciones
sociales en la cual la mujer embarazada está incluida, no sólo en su relación con un
hombre individual, sino también con su familia, su empleador, sus empleados, el
sistema de salud, el sistema de bienestar social y a través de esto el sistema de
impuestos que indirectamente involucra a cada contribuyente. El primero de estos
énfasis ubicaría al aborto en el concepto de la contracepción y no del asesinato. El
segundo lo colocaría junto con otros servicios que reconocen necesidades sociales,
servicios como el de cuidado prenatal, nursery para padres trabajadores, y servicios
médicos para todos aquellos que lo necesitan. Lejos de hacer del tema del aborto un
problema arcaico o con dificultades para identificarse con él, ubicar al aborto dentro
del panorama de los problemas contemporáneos podría incrementar el número de
personas deseosas de apoyar el aborto a pedido pues alinearía defensores del aborto
legal y seguro con millones de mujeres y hombres que apoyan el control de la
natalidad seguro y efectivo y con el creciente número de personas que apoya planes
para nurserys como así mismo algunos sistemas subsidiados de salud capaces de
garantizar servicios médicos al alcance de todos.
Ubicar el problema del aborto en estos términos representa una alternativa crítica de
la metafísica de la sustancia pues exime al cuerpo de ser el criterio suficiente y
necesario para una personería legal clausura la posibilidades que el sexo esté aislado
como el hecho determinante de la propia identidad. Al hacer así, por cierto se opone a
la inclusión de todas las mujeres en la categoría homogénea de "mujer",
yuxtaponiendo esa categoría falsamente homogeneizada a la categoría genérica de
hombre y -quizás más importante- generalizando suprimiendo otras clases de
diferencias, incluyendo, raza, clase, edad y preferencia sexual. Al rechazar la
presunción de que la identidad está basada en cierta esencia que la ley reconoce, esta
sugestión permite evitar las no realísticas expectativas que de que cada ser humano va
a querer la misma cosa a través de toda su vida o que ese deseo va a estar
encaminado siempre con un potencial de reproducción. Al regresar a lo individual que
es categorizado ahora como un heterogéneo y no como una entidad homogénea y
dentro de su lugar en las relaciones sociales, esta solución insiste que para que un
concepto tal como el de la elección debe ser conceptualizado como un tema social y
en un campo social, es decir que una variedad de opciones deben ser posibles y
sostenidas con recursos sociales iguales. En el caso de la elección reproductiva esas
opciones deberían incluir no sólo el acceso a abortos seguros y legales, sino también
cuidados pre y post natales y facilidades para guarderías. La reconceptualización que
estoy sugiriendo implica alteraciones fundamentales enla manera en la cual la
mayoría de la gente piensa ahora sobre ella misma y sobre los otros. Pues en última
instancia los desafíos que parecen tener la primacía en la experiencia inmediata o en
las fantasías acerca del cuerpo, desafía también los sistemas de adjudicaciones legales
que no están sólo ligados al concepto de un cuerpo aislado sino también ligados a la
noción contradictoria de que la mayoría de esos cuerpos son regidos por la
autoconciencia, facultades de razonamiento auto consistentes, los cuales actuarían
  15  

para el mejor bien de la sociedad, aún si esto significa renunciar a placer o ganancias
personales. Una reconceptualización tal es obviamente dificultosa para promovida en
todas sus ramificaciones e incluso dificultosa de imaginar dadas todas las
representaciones e institucionalizaciones bulwark que bordea el statu quo
individualista. Yo no pienso sin embargo que los detalles de esta reconceptualización
sean tan difíciles de imaginar. Cuando argumento de que el potencial reproductivo de
cada uno no es el único constituyente del propio ser, después de todo, estoy
concordando con los que creen que el lugar de la mujer no debería ser limitado al de
la casa, de que el materno no debería ser el único rol permitido a la mujer y de que la
discriminación legal no debería ser la consecuencia de la diferencia sexual. Cuando
argumento que un embarazo no deseado debería tener las mismas garantías que un
embarazo llevado a término, y que la misma mujer puede vivir ambos en su vida,
estoy concordando que aquellos que están en contra la clase de moral que sostiene que
sólolas mujeres son responsables del auto control sexual. Enla práctica los detalles de
esta posición antiesencialsita que yo he delineado son ataques al standard de la doble
sexualidad, que reposa en el corazón de la metafísica de la sustancia y por lo tanto
acecha al concepto de los derechos, en el modo en que han sido institucionalizados en
este país.
Confieso que no estoy segura que el discurso de los derechos podría ser relegado
completamente, dado el capital político que este discurso ha generado en la historia de
los Estados Unidos. Quizás simplemente debería ser retrabajado como es sabido
muchas feministas están tratando de hacer ahora, de manera de servir como un puente
entre las metafísicas absolutistas antiguas cuyas políticas permanecen ocultas pero no
inoperantes y una nueva conceptualización situacional o condicional de lo que está
permitido o restringido. 24 Estoy segura sin embargo que el discurso de los derechos
necesita ser sometido una interrogación rigurosa. No sólo por especialistas en derecho
y otros estudiosos, sino también por todas las personas involucradas en los procesos
políticos que están teoricamente legitimados por el discurso de los derechos. El tema
del aborto ha promovido ha traído cuestiones cruciales acerca de lo legítimo y las
políticas de la ley a la atención de más ciudadanos de los Estados Unidos que
cualquier otro tema desde los derechos civiles. Quizás la pasión que actualmente
recibe este debate acerca de si el feto es o no una persona podría ser re dirigido hacia
temas que están relacionados con esa cuestión singular. Yo espero que cualquier
controversia que este ensayo provoque se vuelva parte del debate que traiga una
nueva conceptualización de estos temas.

                                                                                                                                       
24  Para  una  interpretación  feminista  de  los  drechos  ver  Minow,  "Interpreting  right".(completar  
esta  cita)