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018
Babelia
NÚMERO 1.018. EL PAÍS, SÁBADO 28 DE MAYO DE 2011

Richard Serra
“No se ha renovado el lenguaje
del arte desde los años sesenta”
SUMARIO

Raquel Garzón
1.018
Babelia Escribir entre el bronce
y “Show Me the Money”
¿HAMBRE O gloria? ¿Qué te desvela? ¿Obtener un suculento anticipo, ganar
EN PORTADA Fietta Jarque / Javier Maderuelo 4
un premio literario sazonado con miles de euros o medirte con Proust? Las
Richard Serra “Yo llegué a la escultura no porque estuviera interesado particularmente por el acero, mi relaciones entre literatura y dinero pasarían por cómo resolver esa tensión,
interés estaba en el espacio. Configurar el espacio usando el acero como materia. Encontré maneras de cortar que cada tanto vuelve a agitar el mundillo de la escritura. “La pregunta es
el espacio con el acero. La línea es el corte”, afirma el escultor, que actualmente expone en Basilea y Nueva siempre la misma: qué escritor quieres ser, porque a partir de la respuesta
York y que ha recopilado su pensamiento artístico en un libro de escritos desde los años setenta. En octubre se que te des la mecánica es distinta”, sintetizaba recientemente el español
verá en el Guggenheim Bilbao la muestra Brancusi-Serra. Foto: Jason Andrew / Contour Photos.com Adolfo García Ortega en la 37ª Feria del Libro de Buenos Aires, que convocó
la cifra récord de 1.250.000 visitantes. “¿Yo? Yo quería morirme de hambre y
IDA Y VUELTA Razón a destiempo Antonio Muñoz Molina 8 medirme con Borges, con Cortázar…”, confesaba. Algo que los narradores
sub 40 parecen encontrar menos motivador que el mantra del filme Jerry
LOS LIBROS DE LA SEMANA Ángel L. Prieto de Paula 9 Maguire: “Show Me the Money”.
El autor de El mapa de la vida (Seix Barral) compartió con Guillermo
Diario y Poesía completa, de Juan Bernier
Saccomanno (Buenos Aires, 1948), ganador con El oficinista del Premio
Biblioteca Breve 2010, el acto central del Día de España en la Feria. El
Alejandro Zambra, el hombre que lee Leila Guerriero 10
diálogo, no en vano, se titulaba Argentina y España, tela para cortar. Y
aunque hubo espacio para poner en perspectiva la situación española (“to-
Conversaciones con un amigo, de Alberto Manguel Juan Cruz 11
davía estamos escribiendo sobre la Guerra Civil y recién hemos comenzado
a mirar la Transición; habrá que esperar 25 años para que nos cuenten esta
Entrevista con valter hugo mãe Sergio C. Fanjul / Antonio Sáez Delgado 12
crisis”), para homenajear a David Viñas (intelectual muerto este año, que
postuló la violencia política como una seña de identidad de la literatura
Antonio López
argentina) y para intercambiar anécdotas (“con unos amigos teníamos un
Vega publica la
método para robar los libros que publicaba Barral, cada uno se hacía cargo
biografía Gregorio
de un tomo”, confió Saccomanno), el tema de la inserción en el mercado
Marañón. Radiografía
vista por distintas generaciones fue central.
de un liberal.
“Cuando George Bernard Shaw, dramaturgo y premio Nobel de Literatu-
ra, le hablaba a un empresario teatral de arte, él le hablaba de dinero y
cuando Shaw mencionaba el dinero, el empresario le hablaba de arte”,
recordó Saccomanno, para quien “el espacio que ocupa la literatura de
calidad es muy minoritario dentro de un gran negocio”. La obligación de las
filiales locales, que deben reportar anualmente una facturación a los gran-
Gregorio Marañón, de Antonio López Vega Luis Perdices de Blas 14 des grupos editoriales, las concentra en el negocio cercano y eso explicaría
que mucha literatura española de calidad no llegue a la Argentina y vicever-
INFANTIL Y JUVENIL Kika Superbruja Elisa Silió / Victoria Fernández 16 sa, auspiciando cierta “desconexión” entre una y otra orilla del Atlántico. En
esta situación, los autores no serían del todo inocentes. “A muchos escrito-
PENSAMIENTO Andrés Soria Olmedo / José-Carlos Mainer 17 res hoy les importa más ganar mercados, salir en una revista, figurar que
quedarse en su casa tratando de encontrar un registro, una voz propia. Y
Biblioteca Clásica de la Real Academia Española por eso tenemos la sensación de leer covers: ya no hay voces con marca
como fueron las de Faulkner, Saer, Borges. Todo está achatado por una
SILLÓN DE OREJAS No estoy para nadie Manuel Rodríguez Rivero / Max 18
misma escritura”, sostuvo el argentino, premio Nacional de Literatura 2001
por El buen dolor. “Para ser publicado en España yo tengo que escribir en
ARTE Retratos del Fayum Jacinto Antón 19
una lengua blanca, traducida. Pero me pregunto cómo se leería en España a
Miguel Briante, que siempre usó la lengua de los desposeídos y marginales,
MÚSICA John Lydon Ramón Fernández Escobar 20
o cómo leeríamos aquí a Juan Benet”, agregó.
García Ortega (Valladolid, 1958) apuntó que los autores de su generación
INFINITO PARTICULAR La Lisboa de Carlos do Carmo y… Carlos Galilea 20
“han trabajado siempre de otra cosa, para poder escribir” (tema sobre el
cual ha reflexionado largamente Ricardo Piglia) al recordar un reciente
PURO TEATRO Ficción sin aflicción Marcos Ordóñez 22
encuentro en Sevilla con escritores de entre 30 y 20 años. “Todos ellos
marcaron que querían ganar dinero con su primera novela. Esa característi-
OPINIÓN Un paseo por el Retiro Jorge M. Reverte 23
ca generacional coloca al dinero como un valor por encima de otras respon-
sabilidades literarias, algo que a mi juicio conduce con el tiempo a un cierto

+
rebajamiento, a una acomodación, a una neutralización de la fuerza subver-
siva que debe tener la literatura que se arriesga”, sostuvo. “Esto afecta
왘 Babelia en la 70ª Feria del Libro de Madrid Gelman, Vila-Matas, Janés, Herralde, Piglia, Pinilla, mucho también a lo que se está produciendo en la Argentina —coincidió
Lindo, Grandes y Mastretta son algunos de los más de treinta escritores, editores y agentes literarios que Saccomanno— y se genera la fantasía de que por ser escritor uno pertenece
participan en el especial digital de la revista cultural de EL PAÍS hasta el 12 de junio. Lo hace a través de su a una especie de jet set de la nada; que ser escritor da un prestigio, permite
blog, con una programación que busca llevar la fiesta del libro a partir de varias secciones: Vídeo, El libro viajar, tener una moto, chicas… Hay que empezar por volver la literatura al
que te conquistó para la lectura, Cuento en cadena (los lectores proponen la continuación de un lugar de la literatura y distinguir los best sellers que no están mal: Salgari y
relato), Bitácora de la feria y Encuentro digital. Ciclo I: Los pasos del libro (del 30 de mayo al 3 de Dumas lo fueron. Preguntarnos por qué escribimos, para qué escribimos y
junio). Ciclo II: Los géneros (del 6 al 10 de junio). Además, Babelia organiza dos mesas redondas: Alemania qué es eso que tenemos urgencia de compartir y contarle al lector”. Sólo así,
sin tópicos (domingo 5 de junio a las once de la mañana) y Metamorfosis de la literatura y la crítica afirmó, se podrá revertir el crudo diagnóstico del alemán Peter Handke: “La
(domingo 12 de junio a las once de la mañana). literatura se fue al carajo y la culpa la tienen los escritores”. 앫

http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/ Raquel Garzón (Córdoba, Argentina, 1970) es autora, entre otros libros, de los poema-
rios Monstruos privados y Riesgos de la noche, publicados en Alción.

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EL RINCÓN

“Valoro un libro más por el autor que por la edición”, afirma Antonio Colinas. Foto: David Arranz

La casa como cruce de caminos


La vivienda de Antonio Colinas en Salamanca ocupa el antiguo solar de un convento muy ligado a la vida de fray Luis

MÁS QUE EN UNA MESA, Antonio Colinas trabaja en un cruce de caminos. En la pared, la Dice Antonio Colinas que no se considera bibliófilo: “Valoro un libro más por el autor
pintura de un eccehomo que perteneció al abuelo de su mujer; sobre la mesa, un busto de que por la edición”. A veces, no obstante, coinciden ambos amores. Por eso conserva en
Dante, un “budita” comprado en un rastro en China y la talla de una diosa púnica traída estantería aparte una primera edición de Campos de Castilla, de Antonio Machado, y otras
de Ibiza, la isla en la que el poeta pasó 21 años después de vivir en Italia. La tradición de Juan Ramón Jiménez y Pablo Neruda. El poeta chileno, además, aparece a su lado en una
cristiana y la oriental, el Mediterráneo y el noroeste peninsular confluyen en la vivienda fotografía junto a otras de autores a los que el autor de Sepulcro en Tarquinia ha ido
salmantina de Colinas (La Bañeza, León, 1946) tanto como en sus versos, recopilados tratando a lo largo de su vida: de Ezra Pound a Pablo García Baena pasando por Miguel
recientemente en Obra poética completa (Siruela). Desde la ventana del escritor leonés, en Ángel Asturias o Rafael Alberti. Varios de ellos están colocados en columna junto a otros que
un sexto piso, se ve un parque y la iglesia de Sanctis Spiritus. El solar que ocupa su casa, han viajado con el poeta en cada mudanza: Hermann Hesse, Azorín, Rilke, el propio
cuenta, lo ocupó siglos atrás el convento en el que vivía la monja para la que fray Luis Machado. ¿Añadiría hoy alguno? “A Celan, Trakl, Seferis, Cavafis —algún mediterráneo,
tradujo el Cantar de los cantares, traducción que terminaría llevándole a la cárcel. Poeta y sí—, Miguel Torga, Claudio Rodríguez”. El resto de las paredes de una casa plagada de libros
traductor también, Colinas se afana en estos días en verter al castellano una selección del de poemas y ensayos sobre mística, Grecia y Oriente lo ocupa un puñado de dibujos y
Zibaldone de Leopardi. En su mesa, el original italiano de esa antología, Le Passioni, convive grabados de artistas muy pegados a la vida del escritor: Barry Flanagan, amigo de los años
con un cuaderno de tapas negras en las que anota lo que podría ser en el futuro su cuarto de Ibiza, Perejaume, Agustí Puig, Pere Alemany… A su lado, un grabado de Miró con un
Tratado de armonía. El año pasado reunió en un volumen publicado por Tusquets los tres texto de María Zambrano que la pensadora le regaló y dedicó un año antes de volver del
primeros, una síntesis de géneros y mundos parecida a esta habitación misma. exilio, en 1984. Filosofía y poesía: de nuevo, caminos que se cruzan. J. Rodríguez Marcos O

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EN PORTADA / Entrevista

El escultor estadounidense Richard Serra (San Francisco, 1939), en Gijón el año pasado, cuando recogió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Foto: Reuters / Eloy Alonso

Dibujar
con acero
Las palabras de Richard Serra son tan afiladas y desequilibrantes como sus esculturas. Un libro
reúne una amplia selección de sus textos escritos y entrevistas de las últimas cuatro décadas.
Además, expone en Basilea y Nueva York, y en octubre lo hará en Bilbao. Por Fietta Jarque

E
STAMOS SENTADOS al lado de Ol- respetado del arte contemporáneo interna- logo la obra de estos dos maestros de la ba ha dado paso a una amabilidad acogedo-
son, una escultura que consis- cional. Ahí están, en calculado equilibrio, escultura. Una muestra que se verá en octu- ra. Le gusta hablar. Algo que es evidente en
te en dos enormes planchas las grandes dimensiones, el peso del mate- bre en el Guggenheim-Bilbao. el libro que se acaba de publicar en España
de acero curvas situadas en pa- rial, el inquietante desafío a la gravedad, la Richard Serra (San Francisco, 1939) mi- con una selección de sus escritos y entrevis-
ralelo, ligeramente inclinadas, simplicidad de las formas forzadas a posi- ra directamente a los ojos cuando habla. Lo tas realizados entre 1972 y 2008.
de diez metros de largo, tres ciones que desconciertan al espectador. Ol- hace en voz baja y segura, expresando con PREGUNTA. ¿Cuál es su relación, o la
de alto y cinco centímetros de grosor. Esta son (1986) está instalada durante este vera- fluidez sus ideas. Sus convicciones. Emana de su escultura, con Brancusi?
estructura contiene prácticamente todos no en las salas de la Fundación Beyeler, en magnetismo. Con 71 años, sigue mostran- RESPUESTA. No creo que haya una co-
los elementos que caracterizan la obra de Basilea (Suiza), y forma parte de la exposi- do el carácter firme que le ha dado fama, nexión paralela entre la obra de Brancusi y
Richard Serra, para muchos el escultor más ción Brancusi-Serra, que enfrenta en un diá- aunque la proverbial distancia que marca- la mía. Lo único que puedo decir por mi

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parte es que cuando era estudiante, entre Brancusi conservado intacto parecía guar- P. Hay una exposición de las guitarras no están en el mismo espacio que tú. Es más
1964 y 1965, tuve una beca de un año en dar muchos de sus secretos. de Picasso ahora en el MOMA de Nueva como el marco de un cuadro. Se niega el
París. Por entonces yo era pintor, no escul- R. Sí, retenía el aura. Podías casi sentir York… espacio de comportamiento al espectador.
tor. Fui a la reconstrucción del taller de su presencia aunque él ya no estaba ahí. La R. La he visto. Creo que Picasso abrió un O sea, que lo ves como una imagen, aunque
Brancusi que estaba en el Museo de Arte atmósfera del taller era impresionante. En camino al hacer una construcción y no un sea un objeto. A mí no me interesa la ima-
Moderno y me sentí sobrecogido e inspira- cuanto a esta exposición que relaciona la modelado o fundido. Y quienes mejor lo gen sino la sensación de la escultura.
do por él. Acudí muchos días a verlo e hice obra de Brancusi y la mía, yo no diría que comprendieron fueron los rusos: El Lisstiski, P. Usted ha dicho en ocasiones que la
dibujos de las esculturas. Hice esos dibujos hay nexos directos. Pero una de las cosas Tatlin, Rodchenko… Todos ellos entendie- escultura se ha considerado una extensión
porque dibujar es para mí la forma en que que Brancusi dio a entender es que era posi- ron las implicaciones de Picasso y pensaron: de la pintura. ¿Cree que es necesaria otra
el volumen corta el filo de las cosas. El ble retirar la escultura del pedestal. Pienso qué pasaría si nos movemos dentro de ese perspectiva?
interior se dibuja y se dibuja también el en el caso de la Columna infinita, la de R. No sé lo que otros piensan, pero el
exterior. Es en esa delgada línea donde el madera. Brancusi cortó la pieza midiendo que la escultura haya sido considerada al-
dibujo ocurre. Y mientras observaba el es- exactamente la altura del suelo al techo de go así como pintura tridimensional ha sido
tudio de Brancusi me di cuenta de que en la galería Brummer de Nueva York, en 1926. siempre una limitación. Se trataba de col-
sus cortes y modelado él dibujaba median- Midió el espacio, en el contexto. Fue algo “Si investigas las gar una imagen en el espacio, sin que llega-
te la escultura de la misma manera en que excepcional porque después siguió hacien- ra a colectar el espacio dentro de sí misma
Cézanne dibujaba en sus pinturas. Me im- do obras sobre pedestal. Pero la idea de posibilidades de cualquier o permitiera a la gente moverse dentro o
presionó esa idea. Desde entonces no he alguien midiendo el espacio en el sitio, to- material, él te va a dirigir en torno. Creo que ese ha sido un gran
vuelto a ver la escultura de la misma mane- mando en cuenta el espacio, el paisaje de déficit. Otra cosa que los escultores no han
ra, fue como ponerme en el disparador. fuera, me impresionó mucho. Yo quería tra- hacia su potencial. Algo tomado en consideración es que el mate-
P. Se refiere a la escultura abstracta de bajar la escultura fuera del pedestal, por- rial, cualquiera que este sea, siempre impo-
Brancusi… que una vez que lo haces consigues que el que la imagen nunca hará” ne su propia forma a la forma. Si investigas
R. Brancusi es como un libro de instruc- espectador la vea al nivel de su propia expe- las posibilidades de cualquier material
ciones. Es la austeridad y la simplicidad de riencia. Si piensas en una pintura dentro de —yeso, vidrio, madera, acero— y aprendes
la forma. Pero si quieres representación, su marco, lo que está pintado permanece cómo utilizar tu material, él te va a dirigir
también la encuentras. Si quieres abstrac- dentro de ese recuadro. Pero en una pieza “No puedo predecir hacia su potencial. Algo que la imagen nun-
ción, ahí está. Si quieres volumen, encuen- como esta (señala a Olson) te mueves y eso ca hará. El arquitecto Louis Kahn dijo:
tras volumen. O yuxtaposición. Y siempre va cambiando tu experiencia en relación la forma en que la gente “Cuando veo un ladrillo le pregunto qué
está hecha desde las formas más simples y con el espacio. De modo que la pieza no quiere ser”. Porque él vio el potencial de la
la imaginación, de una manera en que yo depende de su imagen sino del espectador va a reaccionar, sentir unidad de convertirse en una forma distin-
no había visto antes. Algo me atrajo sin re- que la experimenta desde dentro, alrededor ta. Yo llegué a la escultura no porque estu-
medio sin saber por qué, y volví día tras día de ella o desde distintos puntos de vista. o experimentar. Solo les viera interesado particularmente por el
a hacer mis dibujos. Cuando me fui de París P. ¿La voluntad de hacer algo así surgió presento una posibilidad” acero, mi interés estaba en el espacio. Con-
consideraba ya la posibilidad de dedicarme en relación con esta idea? figurar el espacio usando el acero como
a la escultura. De no haber sido por esa R. Yo nunca he trabajado sobre un pe- materia. Encontré maneras de cortar el es-
beca posiblemente yo no me hubiera hecho destal. pacio con el acero. La línea es el corte.
escultor. Ahora bien, eso fue hace cuatro P. Y supongo que cuando era pintor P. Es como dibujar en el aire…
décadas. Si hoy me preguntan si Brancusi tampoco le gustaba el marco… espacio constructivo, si hacemos construc- R. Toda esa idea de las líneas que cortan
ha sido una influencia para mí posterior- R. No, no mucho. Siempre me pareció ciones a las que la gente pueda entrar. Es ahí viene del dibujo. El subtexto para muchos
mente, diría que no. Solo lo fue al principio. una limitación. Fui cineasta durante una donde estoy. Ahora la situación ha evolucio- artistas es el dibujo. Si quieres entender la
Fue el que engendró la posibilidad de hacer- época y siempre me sentí encorsetado por nado: el modelado y el fundido están de manera en que un artista piensa hay que
me escultor. Porque la escultura consiste el fotograma. Por otro lado, creo que si al- moda otra vez y la vitrina ha reemplazado al mirar sus dibujos. Todos los niños dibujan.
realmente en aceptar que se pueden inven- guien abrió las posibilidades del desarrollo pedestal. La idea de un bien como objeto Es su manera de comunicarse con el simple
tar formas. Y creo que Brancusi fue capaz de la escultura en el espacio, aunque él no transportable puede estar en una vitrina, co- hecho de trazar una marca. En determina-
de reducir la forma a una idea muy simple. lo siguió después, fue Picasso y sus guita- mo hacen Jeff Koons, Damien Hirst o lo ha-
P. Supongo, además, que el estudio de rras, entre 1912 y 1914. cía Beuys. Pero aun estando en una vitrina, Pasa a la página siguiente

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EN PORTADA / Entrevista

Viene de la página anterior que tenemos delante), solo que era más (no de todos) al situarse a la intemperie. que no deba hacerse. Porque de cada vein-
larga y más grande. En esa época los arqui- R. En cuanto sales al exterior tienes que te o treinta errores hay uno que vale la
do momento, el niño se inhibe porque sus tectos no usaban curvas. El único edificio lidiar con las comparaciones de lo que hay pena. Tiene resonancia, a la gente le gusta y
padres o maestros intentan corregirlo o dar- con curvas en Nueva York era el Guggen- alrededor. Y lo que encuentras es urbanis- lo respeta. Creo que cuanto más arte haya
le ciertas pautas. Se les niega el gozo de heim de Frank Lloyd Wright. Frank Gehry mo, arquitectura, la métrica de la vida. Los en espacios públicos, mejor. Siempre se po-
marcar libremente. En mi caso no fue así todavía no había empezado a usarlas. Creo museos protegen y conservan el arte. Lo drá juzgar un país por su libertad cultural,
porque mis padres siempre me animaron. que la diferencia entre el siglo pasado y este reducen a la función de la apreciación, de ya sea en música, poesía, arte, teatro, cine,
Eso te da confianza en ti mismo. es la reintroducción de la curva en la arqui- la contemplación. Pero también lo encie- lo que sea. Países en los que se reprime el
P. La primera impresión sobre su escul- tectura. Porque lo que hace la curva es remi- rran en cajas. Cuando estás afuera a nadie arte suelen reprimir también a su pueblo.
tura puede remitir a algo muy mental, tirte a la piel, a la velocidad de la piel, a la le importa demasiado quién es el autor, les P. Creo que usted no hace dibujos pre-
frío, matemáticamente calculado. Pero superficie. El ángulo recto te lleva a la esqui- importa en comparación con todo lo que lo paratorios de sus piezas sino pequeñas ma-
cuando uno se enfrenta a ella lo quetas en plomo. Y además solo
que se produce de inmediato son hace piezas grandes, no escultu-
emociones encontradas. Emocio- ras pequeñas, ¿por qué? ¿Rechazo
nes o impresiones. al mercado del arte?
R. Pienso que lo que el arte ha- R. Tuve a Leo Castelli como gale-
ce es despertar en nosotros la nece- rista. Él me consiguió una pieza
sidad de sentir. Si no hay sensa- muy grande en Nueva York y hasta
ción no hay experiencia. Puedes puso de su dinero. Se sentía muy
salir a la calle cada día y olvidas orgulloso y yo muy agradecido. Por
todo lo que has visto porque, a no ese entonces me dijo que quería
ser que haya algo que afecte tus que le hiciera una pieza pequeña
sentimientos, no se produce la para poner sobre su mesa. Lo miré
emoción. Tiene que haber un gati- y solté una carcajada. Él hizo lo mis-
llo que dispare la emoción. Sin em- mo. Los dos sabíamos que yo no se
bargo, eso no es algo que yo pueda la iba a hacer. Y no es por una posi-
calcular o buscar. Trabajo con pro- ción en contra del mercado del ar-
blemas tectónicos y espaciales. No te. Simplemente, no me interesa.
puedo predecir la forma en que la No puedes caminar por dentro de
gente va a reaccionar, sentir o expe- una pieza que puede estar sobre
rimentar. Solo les presento una po- una mesa. Una vez llegué a vender
sibilidad y un potencial. No hago algunas de las maquetas para pa-
obras que predigan lo que vas a gar por el juicio de Tilted Arc, pero,
sentir, porque no sabría hacerlo. como mucho, he regalado esos mo-
P. Pero cuando usted tiene la delos a museos. No los hago para
idea de una forma, de una forma vender. Esas piezas pequeñas me
imposible, todo su esfuerzo, con- parecen tchotchke (palabra yídish
centración y voluntad se centran que designa objetos insignificantes
en conseguirla. Como artista, esta y kitsch, como bibelots). De hecho,
parte del proceso es su satisfac- hay cierto tipo de arquitectura ac-
ción. Cuando está terminada es el tual que parece tchotchke gigantes.
público el que experimenta. Porque están interesados en la ima-
R. No es posible saber qué va a gen, no en la función.
pasar. Ayer, en una entrevista, una P. ¿El Guggenheim de Gehry?
mujer me preguntaba qué había de La escultura Olson, de Richard Serra, en la muestra Brancusi-Serra de la Fundación Beyeler, en Basilea. Foto: Roland Schmid R. Creo que él está más intere-
interesante en esto (señala a Olson), sado en la escenografía. Y eso está
es solo una plancha de acero curva- bien. No tengo nada en contra.
da. Si no le interesa, yo no puedo Tuvo mucho éxito, cambió total-
explicarle por qué. Le repliqué
preguntándole por qué un lienzo
La integridad del artista mente la ciudad de Bilbao. Proba-
blemente cambió el mundo de la
cubierto de pintura es más intere- arquitectura. Es uno de los hitos
sante. Tiene que haber algo que te del siglo XX.
comprometa. Esta persona se resis- Escritos y entrevistas aspectos relacionados con su terés del conjunto resulta in- P. ¿Qué otros escultores actua-
tía. La gente menos resistente son 1972-2008 trabajo de escultor y con su negable, no solo por la perso- les le interesan?
los niños, porque son muy curiosos Richard Serra posición en el mundo. Estas nalidad del artista sino por R. Antes de morir, me interesa-
e inquisitivos. Los niños que crecen Universidad Pública de Navarra palabras escritas por él o pro- sus agudas opiniones, por las ban Donald Judd y Carl Andre.
con la idea de que la escultura es Pamplona, 2011 nunciadas al hilo de entre- descripciones de su trabajo y Bruce Nauman hizo piezas escultu-
algo que debe ser experimentado. 544 páginas. 48 euros vistas y conversaciones, que por la expresión de sus afec- rales muy interesantes. ¿Más jóve-
No es algo que deba ser desdeñado. luego han sido publicadas, co- tos, manifestados al recordar nes? No muchos. Creo que por su
Si menciono a Cézanne, piensas en braron particular interés cuan- diversos periodos de su vida. retorno al pedestal y la vitrina. Y
algo determinado. Si menciono a Por Javier Maderuelo do el 25 de octubre de 1989 el Ciertamente, Serra explica aquí eso es porque estamos en una era
Giacometti, Picasso o a cualquier artista leyó un texto suyo en el sus intereses, su obra y sus posmodernista donde todo el mun-
otro, todos ellos proveen experien- A PESAR de que Benvenuto Ce- Des Moines Art Center contra ideas, pero las pone en el con- do piensa que está bien hojear los
cias que el mundo no nos da, expe- llini se aplicó en escribir un la censura artística en Estados texto de su historia personal, libros de historia del arte y coger de
riencias de las que carecemos. Eso tratado sobre escultura en el Unidos. Entonces (1990) la de su formación, de sus amista- aquí o de allá. Eso se solía llamar
es lo que llamamos cultura. Y si los Renacimiento, no es frecuen- editorial Benteli de Berna re- des e influencias, recordando plagio. Ellos lo llaman posmoder-
chicos crecen con ello, tienen más te que los escultores hayan de- copiló los escritos y entrevis- y glosando a otros personajes, no. Estamos en una era de reac-
posibilidades de ser receptivos. dicado mucho tiempo a re- tas de Serra haciendo con como Jorge Oteiza, Donald ción. No estamos en una época de
P. Buena parte de sus obras es- flexionar por escrito sobre el ellos un libro. Ahora, la Cáte- Judd, Dick Bellamy, Leo Caste- progresión. Hubo un momento de
tán hechas para espacios públi- sentido de su trabajo, de ahí dra Jorge Oteiza de la Univer- lli o Steve Reich. A través del progresión en los años veinte del
cos. Tilted Arc causó un gran re- la imagen que de ellos ofrece sidad Pública de Navarra edi- libro se nos muestra un Serra siglo pasado. Otro en los años se-
vuelo, protestas, y finalmente fue Leonardo da Vinci como suje- ta en español aquellos textos que se interesa por el dibujo y senta. Pero no creo que haya habi-
retirada. ¿Qué falló? tos taciturnos que trabajan y otros tantos más —casi el por la música, que opina y po- do ningún progreso en ninguna de
R. La General Services Adminis- aplicando la fuerza de sus bra- doble— que han surgido has- lemiza, que se apasiona y, so- las artes desde entonces. Ni en ar-
tration (GSA), la agencia guberna- zos. Sin embargo, por diferen- ta 2008. bre todo, que no se doblega, te, ni en poesía, ni en música, ni en
mental responsable de la instala- tes motivos, Richard Serra ha En total, el libro recoge un que entiende y defiende la inte- teatro, ni en cine… No ha habido
ción de arte en edificios públicos, sentido la necesidad y la obli- conjunto de 57 textos, de los gridad ética del artista y que cambios en el lenguaje. No se ha
no había construido hasta ese mo- gación de tomar la pluma y la que más de la mitad son entre- lleva sus ideas hasta los extre- añadido nada nuevo al lenguaje de
mento ninguna obra que hubieran palabra para explicar algunos vistas y conversaciones. El in- mos más radicales. O las artes.
aprobado y contratado. Su destruc- P. Una de sus piezas se titula
ción no tuvo precedentes. Querían Pessoa. Usted estudió literatura
hacerlo para cambiar su progra- antes que arte. ¿Qué lee?
ma, querían la posibilidad de que R. Lo llamé Pessoa porque estu-
una obra levantada pudiera ser destruida. na, al rincón y a lo estático. La curva sugie- rodea. Si va a tener una relación que pueda ve leyendo a Pessoa. No leo mucha ficción
Eso nos puso en una posición muy extra- re movimiento. Y creo que lo que descon- ser significativa o no. Es más difícil allá afue- últimamente…
ña. Hoy todavía se mantiene esa ley. Algo certó de Tilted Arc es que era una gran cur- ra, encuentras mayor resistencia. Cualquier P. ¿Philip Roth, Paul Auster?
que no podría suceder en Europa. Los eu- va. Se asustaron. cosa que esté dentro de un museo cuenta R. No, no me gusta Roth. Leo poesía.
ropeos firmaron la Convención de Berna, P. Sus grandes piezas asustan, quitan el con la aceptación de que eso es arte, simple- Leo filosofía. Libros relacionados con arqui-
Estados Unidos no. No hemos firmado los aliento. Tal vez por la escala, la monumen- mente por estar ahí. Eso no sucede afuera. tectura y escultura. ¡Ah! Ya recuerdo algo
mismos derechos en la protección del dere- talidad. Tiene que encontrar su forma de sobrevivir. que leí últimamente y me gustó. The Road,
cho moral del artista. El Partido Republica- R. Es porque no refuerzan las referen- P. ¿Y es importante en eso la monumen- de Cormac McCarthy. Creo que es muy
no acabó con él. cias de lo horizontal y vertical a las que talidad, la escala? buen escritor. O
P. Lleva cuatro décadas de trabajo y estamos acostumbrados. Caminas hacia R. No es solo la escala. Es el lugar, la
hoy su obra es mundialmente apreciada. dentro de ellas y el axis mundi —lo que está circulación alrededor. El sitio, dependien- Brancusi-Serra. Fundación Beyeler. Basilea (Suiza).
Pero, aparte de las circunstancias políti- a la izquierda o a la derecha— se convierte do de si revela el lugar o lo critica con su Hasta el 21 de agosto. www.fondationbeyeler.ch/en.
cas, ¿cree que falló en algo esa escultura en un desafío. Dejas de estar seguro. No presencia. Cómo la gente se relaciona con Museo Guggenheim Bilbao. Del 7 de octubre al 15
en relación con su recepción por parte del sabes qué sucede en tu movimiento al cami- ese lugar donde transcurre su vida diaria. Y de abril de 2012. www.guggenheim-bilbao.es
público, algo que incomodaba? ¿O fue solo nar, en relación con un espacio que se mue- ese es un desafío mayor.
el shock de lo nuevo? ve. A veces tienes la impresión de que el P. Un desafío… con muchos horrores. Richard Serra. Drawing: a Retrospective. Metro-
R. No era más incómoda que una de suelo se mueve. R. La mayoría de las veces el arte en es- politan Museum. Nueva York. Hasta el 28 de agos-
estas piezas (señala otra vez la escultura P. Usted ha escapado de los museos pacios públicos falla. Pero eso no significa to. www.metmuseum.org.

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IDA Y VUELTA

Villers-Bretonneux (Somme), abril de 1918. “La historia de aquella guerra sigue sucediendo y sigue siendo contada”. Foto: Bettmann / Corbis

Razón a destiempo
Por Antonio Muñoz Molina

H
AY HISTORIAS que no parece que La escala de la matanza desafía la capaci- horror sigue sobrecogiendo. Pero quizás so- en Enterrad las cadenas. Como el colonia-
terminen nunca de contarse del dad humana de imaginar lo espantoso. En- brecoge todavía más la inconsciencia hu- lismo, como la esclavitud, la guerra fue en
todo, quizás porque no dejan de tre 8,5 y 10 millones de soldados murieron mana que dio lugar a tanta destrucción, y el 1914 una causa moralmente noble, pa-
seguir sucediendo, por mucho en los frentes; hombres muy jóvenes sobre entusiasmo casi unánime con que fue reci- trióticamente necesaria. Un siglo o varios
que se alejen en el tiempo. La I Guerra Mun- todo: la mitad de los varones franceses entre bido en agosto de 1914 el advenimiento de siglos después las posiciones justas se ven
dial, la Gran Guerra, terminó en noviembre 20 y 32 años; más de la tercera parte de los la guerra. Muchas de las más lúcidas inteli- muy claras, y a ninguno de nosotros nos
de 1918, hace ya casi un siglo: pero los dos alemanes; 6 de cada 20 británicos. Hubo gencias de la época la saludaron como una cuesta nada afiliarnos a ellas: pero cuánto
últimos veteranos británicos murieron hace entre 12 y 13 millones de víctimas civiles. Y ocasión gloriosa: Thomas Mann, Sigmund coraje, cuánto empeño, cuánta claridad
solo unos años, y cada año se recogen toda- la gripe que empezó en un campamento Freud, incluso Stefan Zweig. En el mundo intelectual y moral necesitaron los prime-
vía, en los antiguos campos de batalla de militar americano en los primeros meses de de habla alemana la única excepción lumi- ros abolicionistas, los primeros testigos
Francia y de Bélgica, más de doscientas to- 1918 mató a 50 millones de personas. Hubo nosa fue Albert Einstein. Y había que tener que contaron al mundo la mezcla de cruel-
neladas de material de guerra. En 2005 se 21 millones de heridos, muchos de ellos tras- mucho valor, mucha fortaleza de criterio, dad y codicia que se escondía detrás de la
excavaron 250 nuevos cadáveres de solda- tornados mentales que siguieron llevando mucha capacidad de resistencia solitaria, aparente nobleza civilizadora del colonia-
dos británicos y neozelandeses. Brigadas es- vidas oscuras de sufrimiento en manico- para no dejarse llevar por una marea que lo lismo.
peciales siguen recorriendo los campos en mios. En Inglaterra la asociación de vetera- arrastró todo, como una apetencia deliran- Los héroes de Hochschild en To End All
busca de los muchos miles de minas y de nos con las caras desfiguradas por heridas te de suicidio colectivo, una borrachera uni- Wars son los objetores de conciencia, las
bombas que siguen sin explotar desde hace de guerra tenía en 1919 41.000 miembros. versal de los peores instintos elevados a la militantes feministas, los dirigentes obre-
casi cien años. En 1991, durante las excava- En 1918 el 70% del producto nacional bruto categoría de patriotismo y pestilente retóri- ros, los escritores, poquísimos, que se atre-
ciones para un tendido de ferrocarril de alta de Gran Bretaña se dedicó a gastos milita- ca, de coacción sin escrúpulo contra cual- vieron a levantar la voz. Yo sabía de Jean
velocidad, murieron 36 trabajadores por ex- res. En Berlín había tanta hambre que cuan- quier disidencia. Jaurès, el dirigente socialista que siguió de-
plosiones de bombas de la guerra. En 2005, do un caballo de tiro caía muerto en la calle La historia de aquella guerra sigue suce- fendiendo el internacionalismo de la clase
tan solo en la zona de la batalla del Somme, una multitud de mujeres se congregaba en diendo y sigue siendo contada. El añadido trabajadora y la necesidad de la paz hasta el
los equipos franceses desactivaron 50 tonela- torno a él y lo despedazaba con tijeras o más reciente es un libro de Adam Hochs- momento mismo en que lo asesinaron, y
das de explosivos. Los tractores de los cam- cuchillos hasta que no quedaba más que el child, To End All Wars, que ojalá sea traduci- también de Bertrand Russell, que aceptó
pesinos siguen llevando blindajes delante- esqueleto. Con las ropas y las caras ensan- do cuanto antes al español, porque además sobriamente la infamia y la cárcel por de-
ros por el peligro de las explosiones. En grentadas las mujeres huían llevando peda- del relato de los horrores y de las imbecilida- nunciar la guerra. Pero no había oído ha-
cuanto cavan un poco más hondo sus cuchi- zos de carne cruda en las manos. “¡Matad des que ya conocíamos contiene un catálo- blar de Keir Hardie, un parlamentario labo-
llas alcanzan un estrato geológico inagota- alemanes, matadlos!”, clamaba el obispo an- go preciso de algunos de los hombres y las rista que había trabajado de niño en las
ble de cascos de guerra, fusiles, fragmentos glicano de Londres en un sermón publicado mujeres que conservaron la lucidez en me- minas de carbón y que no cedió nunca en
de esqueletos, botas, cantimploras, mochilas, en 1915, “no por el gusto de matar, sino dio de aquella pavorosa demencia, que se sus convicciones pacifistas, ni de Sylvia
casquillos de balas, relojes, platos abollados para salvar al mundo… Matad a los buenos negaron a dejarse llevar por la corriente, Pankhurst, Alice Wheeldon, Charlotte Des-
de latón, hebillas de cinturones. Cuatrocien- y matad a los malos, a los viejos igual que a que resistieron con un heroísmo sin recom- pard, Emily Hobhouse, mujeres que se rebe-
tos cementerios de cruces blancas idénticas los jóvenes, a los crueles y a los que mues- pensa, sin esperanza, aislados entre la mu- laron contra la barbarie patriótica con el
puntean los campos del Somme, en los que tren compasión”. Según avanzaba la guerra chedumbre de los celebradores de la gue- mismo arrojo con el que llevaban años de-
cayeron muertos o heridos 57.000 soldados y las oficinas de reclutamiento no daban rra, perseguidos, calumniados, sometidos a fendiendo el sufragio femenino, que tuvie-
y oficiales británicos antes del anochecer abasto para procesar más carne de cañón, la infamia y en muchos casos a la cárcel. ron el mérito y la desgracia de tener razón a
del primer día de la batalla, el primero de Winston Churchill alentaba a la aceptación Adam Hochschild es un historiador que ha solas y de tenerla antes de tiempo. O
julio de 1916; 125.000 habían muerto a prin- de lo peor: “Muchachos de 18 y de 19, escrito con admirable talento narrativo so-
cipios del otoño, cuando el barro y la lluvia hombres mayores de hasta 45, el último bre algunos de los grandes espantos de la To End All Wars. A Story of Loyalty and Rebe-
forzaron a paralizar las operaciones. Llovía hermano superviviente, el último hijo de humanidad civilizada y sobre las personas llion, 1914-1918. Adam Hochschild. Houghton Mif-
tanto en aquellos campos de Flandes que una madre ya viuda, el padre que es el úni- que se atrevieron a enfrentarse a ellos: so- flin Harcourt, 2011. 480 páginas. EL fantasma del
muchos miles de soldados murieron ahoga- co sustento de su familia, el débil, el tubercu- bre la explotación colonial y el genocidio rey Leopoldo y Enterrad las cadenas están publi-
dos en el barro. Uno de ellos, llegado de loso, el herido tres veces, todos tienen ahora del Congo en EL fantasma del rey Leopoldo; cados en Península.
India, escribió a su familia: “Esto no es la que prepararse para la guadaña”. sobre la esclavitud y los movimientos pro-
guerra. Esto es el fin del mundo”. Por muchas veces que se cuente aquel gresistas para abolirla a principios del XIX antoniomuñozmolina.es

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70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID / Los Libros de la Semana

Belleza sucia la del mundo


La reunión de su poesía completa y la publicación en primicia de su Diario ofrecen
una imagen de cuerpo entero, tan desconocida como apasionante, de Juan Bernier

Poesía completa
Juan Bernier
Edición y prólogo de Daniel García Florindo
Pre-Textos. Valencia, 2011
264 páginas. 18 euros

Diario
Juan Bernier
Edición de Juan Antonio Bernier
Pre-Textos. Valencia, 2011 chas y de la emoción de las fatigas del com-
516 páginas. 25 euros bate. He visto veintitantos heridos rojos en
un puesto de la Cruz Roja; heridos que noso-
tros pasamos a la bayoneta. He cargado
Por Ángel L. Prieto de Paula muertos en camiones… Hemos robado el
pueblo y hemos comido de él, de sus matan-
PARA LA MAYORÍA de lectores, la importancia zas, de sus gallinas”. Pero el retorno a la
de Juan Bernier (La Carlota, Córdoba, 1911- normalidad solo supone la constatación de
Córdoba, 1989) queda reducida a su inter- su marginación, que le hace volver como
vención en la fundación y desarrollo de la vencedor para vivir como vencido. El paga-
revista cordobesa Cántico (1947-1949; 1954- nismo vital, la sensualidad exacerbada y el
1957), junto a Ricardo Molina, García Baena, rosario de encuentros eróticos, siempre a
Julio Aumente y Mario López. Debe precisar- resguardo de miradas o sospechas en una
se que ni los autores de Cántico son inter- Córdoba asediada por el qué dirán, no neu-
cambiables estéticamente, ni pueden, uno a tralizan el sentimiento de humillación y de
uno, constreñirse a la poética con que parti- honda vergüenza, que le hace exclamar:
ciparon en la revista. El caso de Bernier es “¡Qué lejos hoy de Grecia! Se ha convertido
meridiano: autor de una obra muy breve cu- en crimen lo que no es sino diferencia. Co-
yo primer fruto fue Aquí en la tierra (1948), el mo ladrones y asesinos, a este amor y a esta
resto de sus títulos, con amplísimos lapsos caricia se la conoce en las tinieblas, entre la
de silencio entre ellos, queda fuera del arco inquietud y las sombras”.
temporal de la revista y en cierta medida de El tematismo de este Diario está tan nu-
sus presupuestos artísticos (en concreto cleado en torno a su sexualidad, y su espíri-
Una voz cualquiera, de 1959). La publica- tu tan saturado de una angustia voluptuosa,
ción de Poesía completa, coincidiendo con el que el lector tiene la sensación de que se le
centenario del poeta, permite comprobarlo. han escatimado otras esquinas importantes
Durante mucho tiempo se supo de la del poeta. Y ahí radica la extrañeza: cómo
existencia de un mítico y previsiblemente un libro desnudo e impúdico como este,
impudoroso Diario que escribió Bernier en- que alcanza una cima en la expresión litera-
tre 1937 y 1947. A su corrección y lima dedi- ria de la intimidad, deja tan a oscuras otras
có sus últimos años, pero la muerte fue más provincias del hombre; sin excluir la que, a
rápida. Por fin ha visto la luz, al cuidado de priori, interesaría sobremanera a sus lecto-
su sobrino nieto Juan Antonio Bernier. El res: la de sus reflexiones sobre poesía, que
título resulta algo engañoso, pues el volu- aparecen excepcional y cicateramente en es-
men se compone de un conjunto de retazos Bernier participó en la Guerra Civil en el bando franquista. Barcelona en 1938. Foto: Archivo del Pavelló de la República tas páginas. O
memorialísticos, que se ocupan de los años
comprendidos entre 1918 y 1936, y el diario
en sí, que lo hace discontinuamente desde
1937 hasta 1947. Los escasos apuntes de mos sesentayochistas. La antología de
1947, subtitulados ‘Nace Cántico’, parecie-
ran responder a la intrahistoria de la revista
El demonio y la carne Guillermo Carnero (El grupo ‘Cántico’ de
Córdoba, 1976; reedición ampliada, 2009)
y a las relaciones entre sus protagonistas; puso en el escaparate a unos poetas olvida-
pero ni ahí ni antes se demora en ello Ber- dos de los que los jóvenes se reputaban
nier. Por aquí y por allá asoman algunos AQUÍ EN LA TIERRA (1948), primer y excelen- y con la función representativa del poeta herederos: pocas veces podrá decirse con
poetas, y en especial su confidente García te libro de Bernier, abre la puerta a un (el título es revelador y aplicable a numero- más tino que los hijos han sido los “padres
Baena; pero, aun sin ser una novela, el Dia- paganismo esencial, un homoerotismo te- sos libros coetáneos de poesía social). Casi de sus padres”. La heterogeneidad de Poe-
rio es por encima de todo un relato de mático y un júbilo dionisiaco amenazados veinte años después, en 1977, dio Bernier sía en seis tiempos, con abundante obra de
aprendizaje (Bildungsroman) estrictamen- por la gazmoñería y la hipocresía sociales, a la imprenta Poesía en seis tiempos, una aluvión, impide su equiparación estética a
te personal, vertebrado alrededor de la ho- y que se verbalizan en poemas extensos y antología de éditos e inéditos comparti- los títulos iniciales. Su último libro, En el
mosexualidad del autor, su efebofilia y la versículos suntuosos. La entrega siguien- mentada difusamente por temas. En este pozo del yo (1982), reitera los caracteres de
conciencia dolorosa de su singularidad. te, Una voz cualquiera (1959), de un vitalis- regreso a la escritura, cuando el poeta pa- su lírica; pero a esas alturas el poeta hacía
Su participación en la Guerra Civil, en el mo más replegado, muestra una voluntad recía ya amortizado, tuvo mucho que ver casi un cuarto de siglo que había dado sus
bando franquista, lo saca de su solipsismo y de compromiso con la poesía de denuncia el estímulo y reconocimiento de los novísi- mejores frutos. Á. L. P. de P. O
lo arroja a la bestialidad del entorno: “…
escribo rendido de marchas y contramar-

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70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID / Entrevista

Alejandro Zambra, el hombre que lee


El poeta y narrador chileno es una de las voces más originales de la nueva generación de autores en español. Elegido en
listas como las de Bogotá 39 y Granta, publica Formas de volver a casa, una historia durante la dictadura de Pinochet

—Una vez escribí un poema, Fiestas pa- aprovechaba para leer. También fui profe- en un sentido, a los árboles de Christo &
Por Leila Guerriero trias, o algo así. Tenía nueve, diez años. Un sor en colegios de niños-problema. Una Jeanne-Claude (…) Escribir es como cui-
día me cambié de colegio. Pasó el tiempo y vez entré a la sala y encontré a un alumno dar un bonsái, pensé entonces, pienso

Q
UE ES CHILENO, que nació en 1975, fui de visita al anterior. Mi antiguo maes- saltando arriba de la mesa del profesor y le ahora: escribir es podar el ramaje hasta
que es poeta, que es narrador, que tro me hizo entrar a la clase donde había dije “¿Qué estás haciendo?”. Seguía saltan- hacer visible una forma que ya estaba allí,
en 2010 fue elegido por la revista cuarenta y cinco pendejos y les dijo: “Mi- do y gritaba: “¡Es que soy tímido, es que agazapada (…)”.
británica Granta como uno de los ren quién ha venido. Él es Alejandro Zam- soy tímido!”. Lo pasaba como las huevas. —Me gustaba esa imagen y empecé a
veintidós mejores escritores en lengua espa- bra. Ustedes saben muy bien quién es En 1998, Ediciones Stratis publicó su mirar manuales de bonsái. Quería escribir
ñola de menos de treinta y cinco años, que Alejandro Zambra. Pónganse de pie”. Se primer libro de poemas, Bahía Inútil. Pa- un libro de poesía con ese lenguaje. Me fui
este mes publicó su tercera novela, Formas pusieron de pie y empezaron a recitar el só 2001 y 2002 en España, haciendo un desplazando hacia la narrativa y escribí un
de volver a casa, en la editorial Anagrama, poema mío, que él había decidido enseñar- máster, y, al regresar, todavía rodeado por relato corto donde sucedía más o menos lo
donde salieron también sus dos primeras, les. Fue muy heavy. las cajas de la mudanza, escribió treinta y que sucede en Bonsái.
Bonsái y La vida privada de los Así llegó a esa historia —un
árboles. Que Bonsái —cuarenta hombre enamorado de una mu-
páginas en formato Word que de- jer, una mujer que se suicida, un
vinieron, publicadas, en noventa hombre que reescribe la novela
y cuatro— fue traducida al fran- de otro hombre, un hombre que
cés, inglés, italiano, portugués, cuida un bonsái— tallada con
neerlandés, serbio, griego, turco, un estilo seco, impávido desde
hebreo y coreano. Que es licen- la primera frase: “Al final ella
ciado en Literatura Hispánica, muere y él se queda solo (…)”.
magíster en Filología y profesor —La mandé a varias edito-
en la Universidad Diego Portales, riales grandes, y en una no me
de Chile. Todas esas cosas se sa- contestaron, en otra me la recha-
ben de Alejandro Zambra. Estas zaron. Al final se me ocurrió man-
otras se saben un poco menos: darla a Anagrama. Por si acaso.
que, puesto a elegir, y si tuviera Anagrama publicó el libro
dieciocho, estudiaría japonés y —que resultó premio de la Críti-
no literatura; que es vegetariano ca 2006 en Chile— y, apenas un
teórico ya que casi lo único que año después, hizo lo propio con
come es carne; que padece mi- su segunda novela, La vida pri-
grañas desde pequeño; que, vada de los árboles.
mientras estudiaba en la universi-
dad, no pensó ni una sola vez en (((
ser escritor porque lo que quería,
realmente, era leer. AFUERA ES alta noche y llueve
La casa, en el barrio de La Rei- un agua insidiosa. En una o
na, en Santiago de Chile, está he- dos horas más, Zambra va a es-
lada. La estufa flamea en su grado tar comiendo carne en el área
mínimo para evitar que el gas, a de fumadores de un restauran-
punto de acabarse, se acabe. te al que va siempre, pero aho-
—De hecho, te estaba espe- ra dice que está aprendiendo a
rando para encenderla, así “Mi generación está en alguna medida enferma de nostalgia y esa nostalgia es a veces bien vacía”, señala Alejandro Zambra. Foto: MT Slanzi hablar de su nueva novela y
nos dura. que todavía no sabe bien có-
Es noche afuera y adentro mo. Formas de volver a casa,
hay dos gatas, un teclado, la estufa, una siete páginas de versos engarzados en mé- que acaba de publicar Anagrama, transcu-
biblioteca. Alejandro Zambra fuma, bebe trica de inspiración lujosa: “Me dijeron rre en Chile en los años ochenta, durante
una taza de té, dice que en 1998 se topó “Escribir es como cuidar que avisara treinta días / antes me dije- la dictadura de Pinochet, y cuenta la histo-
con una foto de la instalación de un artis- ron que avisara treinta / veces al menos ria de un niño a quien una niña le encarga
ta plástico en la que se veían árboles
un bonsái: es podar me dijeron que al /menos avisara treinta la tarea de espiar a un hombre e informar-
envueltos. el ramaje hasta hacer veces y que / en días como estos no se la de sus movimientos. El niño acepta,
—Eso me disgustó mucho, porque en debe / —no se puede— trabajar. (…)”. El aunque no entiende cuál es el motivo de
teoría defiendo la naturaleza y soy súper visible una forma que ya poema se llamó Mudanza, fue publicado esa vigilancia. Veinte años más tarde am-
ecologista y vegetariano. por Quid Ediciones en 2003, y es el res- bos se reencuentran y las piezas del puzle
—Pero hay dos bifes enormes desconge- estaba allí, agazapada” ponsable de que se lo empezara a men- empiezan a encajar. La novela se organi-
lándose en tu cocina. cionar como uno de los mejores poetas za en torno a dos partes fundamentales
—Por eso: en teoría. Respeto mucho a de ese país de poetas. Siguió, a eso, su —‘La literatura de los padres’ y ‘La litera-
los vegetarianos, aunque no hago más que vida como crítico. tura de los hijos’— y devela su propia
comer carne. De hecho, pensaba que pode- —¿Recordás el poema? Apenas empezado el siglo nuevo, Zam- construcción a través de un diario que
mos ir a comer juntos después de esta en- —No, no me lo acuerdo. bra era un profesor, un poeta, un lector, y lleva el narrador.
trevista. Hay un sitio aquí cerca. Y sólo Pausa pequeña. Y una sonrisa. alguien que necesitaba trabajar. Cuando —Mi generación está en alguna medida
sirven carne. —Sí me lo acuerdo. Pero jamás te lo supo que en el periódico popular Las últi- enferma de nostalgia y esa nostalgia es a
La anécdota de los árboles envueltos diría. mas noticias buscaban un crítico literario, veces bien vacía. Uno se encuentra con
explica el germen de Bonsái, pero ahora A los 13 años ingresó al Instituto Nacio- se ofreció. Así fue cómo, durante tres gente que organiza asados para recordar
la conversación deriva hacia otras cosas nal, donde fue buen alumno —“una pena, años, reseñó libros en una sección llama- un tiempo como si ese tiempo hubiera si-
—carne, sitios donde la preparan bien— porque queda mejor decir que fuiste pési- da Hoja por hoja donde, por ejemplo, y do bueno y lo hubiéramos pasado bien.
y quizás entonces lo mejor sería empe- mo”—, y se hizo lector voraz. acerca del chileno Hernán Rivera Letelier, “En cuanto a Pinochet, para mí era un
zar por el principio. —Tenía claro que quería estudiar Litera- escribió: “La obra de Rivera demuestra personaje de la televisión que conducía un
tura. Quería leer, y estudiar Literatura me que la moralina, el engolosinamiento ar- programa sin horario fijo, y lo odiaba por
((( parecía casi una estrategia para poder se- gumental y una inmoderada dosis de pin- eso, por las aburridas cadenas nacionales
guir leyendo. toresquismo sólo sirven para camuflar que interrumpían la programación en las
HABÍA UNA madre, había una hermana ma- A los 21 se fue de casa de sus padres y inepcias narrativas de marca mayor”. mejores partes. Tiempo después lo odié
yor, había un padre que se dedicaba a cues- consiguió trabajo como operador telefóni- —Algunos llamaban furiosos. Amena- por hijo de puta, por asesino, pero enton-
tiones relacionadas con la computación, y co de la compañía Axxa Assistance, que zaban con golpes, incluso. ces lo odiaba solamente por esos intempes-
había este chico que encontró el gusto por ofrece servicios a empresas que, a su vez, Más tarde publicó reseñas en El Mercu- tivos shows que mi papá miraba sin decir
la lectura desde pequeño, y por la escritura ofrecen asistencia en viajes. rio, La Tercera, Letras Libres. Muchas fue- palabra (…)”. Una novela en la que ser hijo
también desde pequeño. —Atendía el turno de noche, así que ron recogidas en No leer (Ediciones Uni- no fuera una excusa. Una novela en la que
versidad Diego Portales, 2010), un libro en ser padre no fuera una excusa.
el que, entre textos sobre Natalia Ginz- —No sé si lo logré, pero lo que quería
burg, Kafka, Roberto Bolaño, Nicanor Pa- era escribir una novela en la que nadie
rra, hay uno, Árboles cerrados, donde fuera inocente.
cuenta la historia de la novela que lo trans- —¿Y ahora qué sos, en mayor medida:
formó en uno de los escritores más noto- crítico, lector, narrador, poeta?
rios de su país y de Latinoamérica: Bonsái. —O sea, lo que más soy… O sea… Aho-
“(…) hace nueve años, una mañana de ra soy alguien que hace muchísimo rato
1998 —se lee en Árboles cerrados—, en- necesita ir al baño. Discúlpame.
contré, en el diario, la fotografía de un (Después, el restaurante, el vino, la car-
árbol cubierto por una tela transparente. ne, los cigarros). O
La imagen pertenecía a la serie Wrapped
Trees, de Christo & Jeanne-Claude (…) Y Formas de volver a casa. Alejandro Zambra. Ana-
luego di con los bonsáis, tan parecidos, grama. Barcelona, 2011. 168 páginas. 15 euros.

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70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID / Narrativa

no es un ermitaño alojado en la torre hú-


Un adolescente extraordinario meda de Montaigne. Este es, pues, un li-
bro sobre la vida y se lee como si fuera
una reflexión sobre el tiempo en función
de los libros. Incluye el acontecer realmen-
Conversaciones con un amigo te singular de su padre diplomático, pero-
Alberto Manguel nista y vagabundo, la expresión indignada
Introducción de Claude Rouquet del joven Manguel y la raíz de su pasión
Traducción de Pedro B. Rey por la escritura, que es un ejercicio muy
Páginas de Espuma / La Compañía generoso en su caso, pues escribe de
Madrid, 2011 otros, obsesivamente escribe de otros,
254 páginas. 15 euros aunque también aborda la novela propia
de la que la vida emerge. Los libros son
tan importantes que le sirven, incluso, pa-
Por Juan Cruz ra marcar su propio tiempo. Es muy emo-

ALBERTO MANGUEL tiene 62 años, pero no


sólo por eso es un adolescente extraordi-
nario. A su edad, y después de una expe-
riencia que lo ha llevado a muchos países Es un libro sobre la vida
y a numerosos libros, e incluso a la cárcel
argentina cuando era un muchacho dísco- y se lee como si fuera una
lo frente al poder militar, aún se pone rojo
como un tomate cuando la timidez lo ven-
reflexión sobre el tiempo
ce. Esa es una facultad que se convierte en función de los libros
en virtud cuando uno tiene 62 años. Y
acaso es esa perpetuación de la adolescen-
cia la que late debajo de este libro singu-
lar al que uno se enfrenta como si fuera a
leer una conversación erudita y sale de él cionante leer esta confesión de Manguel
con la frescura de haber asistido a un di- que ya tiñe el recuerdo del libro: “No creo
vertidísimo recuento de las andanzas de en el más allá, creo que me convertiré en
un hombre al que uno imaginaba acecha- un polvo que, espero, ayudará a que crez-
do por los libros, ajeno a la vida, un poco can algunos zapallos. Lo que me importa
como Jorge Luis Borges, o como la mitolo- es saber que todo esto va a terminar. El
gía dice que fue el gran ciego de Buenos tiempo que pasa me permite medir lo que
Aires. El libro es Conversaciones con un me queda por hacer”. Cuando era adoles-
amigo y es el conjunto de charlas, muy Alberto Manguel (a la derecha) y Claude Rouquet. cente se consideraba capaz de todo, de
bien conducidas, que tuvo con Manguel leerlo todo; ahora sabe que ya no es posi-
el editor francés Claude Rouquet a lo lar- ble. “Me da lo mismo. Como cualquier
go de varias semanas. La edición de entre- experiencia propia. Aunque se habla de saludable obsesión perpetua. Borges era lector, tuve la suerte de haber encontrado
vistas es un arte, y conviene aprender de libros, sobre todo, se habla también de la un hombre risueño y bromista, no estaba algunos textos interesantes”. En el libro
esta que emprendió Rouquet, pues en nin- vida, y de mucha vida, pues, como con todo el día rodeado de legajos; y a Man- aparecen esos textos, desde policiales a la
gún momento se olvida uno de que es Borges, que fue su amigo, y a quien leyó guel le pasa algo parecido: está rodeado Divina Comedia, pasando por Kipling y
una conversación, porque en todo mo- en un periodo singular de la vida, con de libros, esa es su geografía, pero hay Chesterton. Esta biblioteca, dice, es un
mento se sabe uno involucrado en ella, Manguel hay un malentendido si uno mucho más en Manguel; la suya es una autorretrato. Y el libro es un retrato en el
participando en una peripecia que el arte cree que sólo está preocupado por lo que mirada distraída y minuciosa, mira como que Manguel aparece como un adolescen-
de la entrevista convierte en una buena nace de la lectura, que por otra parte es su si escribiera, y se ríe o se enfada mirando, te extraordinario que no parará de leer. O

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70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID / Narrativa y Poesía

El hermano pequeño
J. M. Guelbenzu
Destino. Barcelona, 2011
390 páginas. 19,50 euros
Libro electrónico: 13,99 euros
valter hugo mãe
NARRATIVA. ACABABA de empezar el siglo
cuando tuvo lugar un suceso singular que a
“Me interesa la dimensión
algunos pilló a contrapié. Un autor de la
élite literaria publica una novela del género
policiaco, No acosen al asesino, cuyo prota-
ética de la literatura”
gonismo recae en una juez. Es el principio Una novela sobre la emigración y una recopilación poética
de una serie que Guelbenzu firma con las
iniciales J. M. (igual que G. esconde en las muestran el potente universo de uno de los autores
dos últimas entregas el nombre de Gijón). más destacados del panorama literario de Portugal
Mariana de Marco es ya un personaje reco-
nocible, bien asentado en el mundo imagi-
nario de la literatura (ver a Juan Cueto ligan-
do con ella en un restaurante) y la serie de tar mucha energía’. Ver a una chica de mi
sus novelas llega ya a la número cinco. Ella, Por Sergio C. Fanjul edad, o más joven, que catalogaba las co-
los otros personajes y el mundo que les ro- Indian Express sas de una manera tan simple, me impre-

T
dea han adquirido densidad, vivacidad. Casi Pepa Roma RABAJA EN VARIOS frentes: su narra- sionó. El ucranio resultó ser un médico
se puede hablar de una única novela con Premio Azorín. Planeta. Barcelona, 2011 tiva refleja las vidas minúsculas que trabajaba en la construcción como
diversas paradas, pues Mariana es un hilo 318 páginas. 20,50 euros de la gente que no importa, los albañil. Esta novela habla de cómo no lo-
conductor muy poderoso y la narración nos Libro electrónico: 14,49 euros invisibles, y la realidad colectiva gramos aprender nada, vivimos con el di-
propone cada vez más pasajes donde la me- de su país, Portugal, mientras que en poe- nero de nuestra emigración, pero no en-
ditación sobre sí misma es primordial. Asis- NARRATIVA. EL VIAJE es el escenario y el pre- sía se vuelve hacia dentro, la intimidad tendemos nada”. En efecto, ahora se han
timos a un bien calibrado proceso de auto- texto para narrar una historia sugerente que abordada con sinceridad extrema y una cambiado las tornas. “La nueva genera-
conocimiento. Y, desde luego, el proyecto aúna la penetración psicológica con cierto curiosa mezcla de procacidad e inocencia. ción sale con títulos universitarios y muy
tiene la continuidad asegurada, pues El her- trasfondo generacional. El núcleo central es valter hugo mãe (Saurimo, Angola, 1971),
mano pequeño deja indicios bien prepara- la relación de amistad entre dos mujeres premio José Saramago en 2007, es uno de
dos por el autor sobre el futuro de Mariana, que se conocen desde su juventud, con su los autores más potentes de la escena lite-
posibles amantes, amistades y compañeros. ambivalente carga de generosidad y hostili- raria lusa actual. Como buena muestra de
Uno, que ha seguido las explicaciones de dad, de lealtades y traiciones. La trama pare- su actividad se han publicado reciente- “Tengo una opinión
Guelbenzu sobre lo policiaco, celebra su rei- ce engañosamente simple: tras haber com- mente en España la novela el apocalipsis
vindicación de la novela clásica, británica partido en el pasado varios viajes, Lola y de los trabajadores (Alpha Decay) y la reco-
muy dura sobre los
principalmente, sus apasionantes enigmas Che parten a la India, un proyecto que em- pilación de sus últimos cuatro volúmenes portugueses, porque quiero
y sus desafíos intelectuales. Es en esta tradi- prenden al cumplir los sesenta años y que poéticos folclore íntimo (Vaso Roto). Así,
ción, aunque modificada sin duda por el siempre estuvo latente en los pliegues de su en minúsculas, porque la primera sorpre- que seamos un mejor país
mayor detenimiento en el análisis psicológi- amistad. Una amistad forjada no en afinida- sa al abrir un libro de mãe (solo la prime-
co, donde se inscribe la serie de Mariana. des sino en vivencias contrapuestas y hasta ra) es que escribe sin mayúsculas ni casi con mejores ciudadanos”
Aunque Guelbenzu sí se ocupa de perfilar en malentendidos. Y extrañamente adictiva. espacio entre los párrafos. “Intento que el
con naturalidad aspectos sociales y políti- Pepa Roma no sólo narra las complejidades discurso de los textos se aproxime a la
cos, su obra tiene poco que ver con lo que se de cualquier pareja, sea matrimonial o amis- manera en que hablamos y pensamos.
tosa, sino el recorrido vital de dos mujeres Quiero, aunque resulte una utopía, que frustrados, porque sus padres han inverti-
ancladas en la culpa y la dependencia. Casi las palabras tengan una democracia inter- do y trabajado mucho para licenciar a sus
todo en esta novela es dual. Los saltos en el na, una igualdad formal y que sea el lector hijos. Aun así no pueden irse de casa y
tiempo dan fuerza y agilidad a esta historia el que escoja lo que le importa. Como di- muchísima gente se va al extranjero. ¿Có-
que es circular, pero no lineal. Cuando el go, es una sugerencia, no una conquista mo nos van a recibir ahora los brasileños
viaje finaliza, la amistad es más pasado que absoluta”, explica el autor. En el apocalip- cuando en Portugal en los últimos años
futuro. Inmaculada de la Fuente sis de los trabajadores relata la vida cotidia- hemos identificado la palabra brasileña
na de unos personajes apartados, emplea- con la palabra puta?”, se pregunta. “Tengo
das del hogar y trabajadores inmigrantes una opinión muy dura sobre los portugue-
Familias como la mía ucranios. “Es una respuesta a lo que ha ses, porque quiero que seamos mejores,
Francisco Ferrer Lerín ocurrido en los últimos diez años en Portu- un mejor país con mejores ciudadanos”.
Tusquets. Barcelona, 2011 gal. Pasó de ser un país que enviaba traba- la máquina de hacer españoles, la última
332 páginas. 19 euros jadores al extranjero a recibirlos. Pero no- novela de mãe, se publicará en 2012 en
sotros somos un país de hacer extranjeros, España por Alfaguara. “Existe una duda
NARRATIVA. SE PARECE a tan pocas la historia hay un millón de emigrantes en París, otro en nuestra identidad nacional, la duda de
particular de Francisco Ferrer Lerín (Barcelo- en São Paulo, muchos por todo el mundo, si no estaríamos mejor siendo españoles.
na, 1942) que sólo puede ser mérito suyo un tercio de la población está fuera. Y aun Nadie quiere ser español, el amor a Portu-
haber estado prácticamente ilocalizable en así recibimos muy mal a 50.000 trabajado- gal es muy grande, pero este lamento es
la larga travesía democrática de las letras res ucranios. Hubo xenofobia, miedo a una característica. Los brasileños están
españolas. Pero ya tenemos Google Earth y que nos quitasen el empleo. Como no en- emancipados, pero nosotros todavía tene-
seguro que ahora se le puede ver por la zona tendíamos su idioma, pensamos que de- mos madre y padre, después de 800 años
entiende propiamente como novela negra, de Jaca, oteando aves rapaces y escribiendo bían decir cosas muy malas”, explica mãe. de independencia seguimos con dudas de
la que se inicia con Hammett, Chandler, poemas morales sobre seres humanos más “Un día”, continúa, “estaba en un café si debemos volver a casa”. Las novelas de
Thompson y compañía, en las que la ac- dañinos que las aves. Los pueden leer bajo y entró un ucranio. Una chica empezó a mãe, que forman una suerte de tetralogía
ción resuelta y decisiva y la violencia explíci- control intensivo de su estabilidad anímica decir que odiaba a los ucranios y a los (las dos citadas junto con o nosso reino y o
ta es el centro absoluto. En mi opinión, lo en Ciudad propia. Poesía autorizada (2006) brasileños. Yo le dije: ‘Debes acostarte remorso de baltazar serapião), muestran,
mejor de la novela negra lo heredó el cine, o en el poemario de 2009, Fámulo o, toda- muy cansada por la noche para odiar a pues, una honda preocupación por la si-
donde adquiere su madurez y su sentido. vía, en las prosas poéticas diseccionadoras y tanta gente, son millones, debes de necesi- tuación de la sociedad portuguesa. “To-
Lo dicho no debe hacer pensar que en esta expertas de otro privativo libro, El bestiario
serie no exista la violencia. Al contrario, de Ferrer Lerín. No tenía nada de poético,
está muy presente, como componente im- por supuesto, e incluso su primer vagido
prescindible del género y como ingrediente arranca de una imposible tesis doctoral en
unido sin remedio a la condición humana. 1976, pero el resultado es intensamente lite- el libro es una suerte de heterogénea novela
Pero de otra forma. Es una violencia no rario. Es autor raro porque la nómina litera- de formación y heterodoxia. La razón está
vista pero sentida “en ausencia” provocan- ria de ornitólogos fascinados por los mulada- en la imaginación morbosa y la libertad éti-
do incluso mayor desasosiego y es también res y los ritos de la necrofagia es exigua. ca, pero sobre todo en el estilo y una factura
una figura mental que obliga a duras y com- Conviene no arrepentirse, por tanto, de lla- metálica e intrigante, que descuenta el inte-
prometidas reflexiones. La pertenencia al marlo raro y tampoco habrá que disculparse rés del lector y lo sumerge en una minuciosi-
género policiaco, tan manipulable que su demasiado de su tardía visibilidad (frente a dad descriptiva o analítica con efectos a ra-
éxito actual se basa en la indistinción entre la estelar consistencia de la luz que sus ami- tos narcóticos, como en este pasaje de uno
lo bueno, lo indiferente y lo malo, no debe gos han emitido poco menos que desde el de los textos interpolados en el hilo narrati-
hacer olvidar que toda novela se mide por siglo XIX, como mínimo: Mendoza, Gimfe- vo, como suele hacer con cartas y pasado
su pertenencia a la corriente general. Creo rrer, Azúa). Lo que sería mucho más absur- rescatado por escrito: “El placer en el lanza-
que ahí está uno de los grandes empeños do sería dejar de entrar en ese mundo, del miento de objetos orgánicos radica en el
de Guelbenzu. Existe el género, pero tam- que este libro nuevo es una suerte de geogra- placer por hacer desaparecer materia orgáni-
bién el sello del autor (un ejemplo de cate- fía figurada. La primera parte de Familias ca al ser devorada por aves (se alimentan las
goría: Dorothy L. Sayers que casi casi estoy como la mía reproduce Níquel, novela en aves, se cuidan no sólo para que sus pobla-
por decir que es el modelo clásico en que 2004 que narra las peripecias de juventud de ciones no sólo se mantengan sino que au-
se inspira mayormente esta serie). Y no es Pablo Amatller —conspirador, jugador de menten), aunque hay un componente trans-
contradictorio afirmar que la figura de Ma- póquer, ornitólogo—. La segunda parte, mu- gresor (no ensuciar la calle, la urbanidad,
riana descrita con sus pros y sus contras es cho más breve y a ratos potentísima, se titu- la asepsia europea, la civilidad) que en ori-
como un obús lanzado contra la línea de la con el nombre de una mujer, Nora Peb, y nar fuera de vaso se magnifica (lo he hecho
flotación de las tradicionales novelas del acentúa la ferocidad del humor que es bási- y el hallazgo de un territorio moral propio alguna vez, lo hice alguna vez pero hoy exce-
género. Eso valora positivamente la nueva co en la primera. La estela esencial de su nutrido de observaciones y saber sobre el dería el temor al placer; ya no robo libros
serie y no perjudica en absoluto a las anti- estilo es benetiana y la voluntad literaria tam- mundo animal. Vísceras y bestias valen co- por ser mayor y más burgués)”. En verdad,
guas. Estamos, pues, doblemente de enho- bién: el pozo del que sale esta literatura es la mo expresiones depuradas del mecanismo no del todo: para mí es una toxina disfraza-
rabuena. Lluís Satorras deformación intensificadora de la memoria de indagación sobre el hombre, porque todo da contra la más sosa burguesía. Jordi Gracia

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Dominio de la poesía
folclore íntimo lusa actual. Letrista y vocalista del
valter hugo mãe grupo musical governo, mantiene el
Traducción de Martín López-Vega blog casadeosso.blogspot.com y es
Vaso Roto. Madrid, 2011 autor de cuatro novelas: o nosso reino
190 páginas. 20 euros (2004), o remorso de baltazar sera-
pião (2006), este o apocalipse dos tra-
el apocalipsis de los trabajadores balhadores (2008) y el reciente a má-
valter hugo mãe quina de fazer espanhóis (2010). Sin
Traducción de Martín López-Vega embargo, a pesar de sus múltiples re-
Alpha Decay. Barcelona, 2010 gistros, mãe demuestra en todas sus
208 páginas. 17 euros facetas que nunca ha abandonado el
dominio de la poesía, auténtica mar-
ca de la casa y germen de su cosmos
Por Antonio Sáez Delgado literario y de sus preocupaciones y
obsesiones más profundas, que co-
POESÍA. VALTER HUGO MÃE (así, en minús- bran ahora forma bajo el sugerente
culas, como todos los textos que escri- título de folclore íntimo, que recoge
be) nació en Angola en 1971 y vive en cuatro libros recientes (ya habían apa-
Vila do Conde, una aldea pesquera al recido en nuestro país cubrirse a las
norte de Portugal. Su nombre se si- hijas, en 2002, y bruno, en 2007). El
túa, junto a los de Gonçalo M. Tava- dominio del cuerpo y la sexualidad se
res y José Luís Peixoto, en el triángulo convierten en el hábitat natural de
más atractivo e internacional de la estos poemas, que miran sin recelos
hacia dentro y hacia fuera con una
especie de intimismo introspectivo
que se hace crítico y cáustico en esas
dos mismas direcciones, en un per-
‘el apocalipsis de los fecto y difícil equilibrio en el que el
lector nunca encuentra una palabra
trabajadores’ es de más.
un mosaico que dibuja el apocalipsis de los trabajadores,
su primera novela en español, es un
un retrato social texto construido en forma de mosai-
co, que se lee con el vértigo que le
del Portugal interior proporciona la renuncia del autor a
escribir una sola letra mayúscula. Un
mosaico que dibuja un retrato social
del Portugal interior escenificado por
nueva literatura portuguesa, con ras- dos protagonistas femeninas, ambas
gos comunes en sus trayectorias (los limpiadoras, que emprenden una
tres empezaron publicando poesía y búsqueda sin vuelta atrás, arrastra-
los tres han conseguido el prestigioso das por el destino, el amor y la digni-
Premio José Saramago de novela), dad que sus vidas cotidianas, llenas
aunque con características y proyec- de penurias y convenciones sociales,
valter hugo mãe escribe sobre las vidas de la gente corriente y no utiliza mayúsculas. Foto: Pedro Guimarães / 4SEE tos literarios bien diferentes. Con las no les ofrecen. Ambas se transfor-
figuras mayores de António Lobo An- man en auténticas supervivientes de
tunes y José Saramago como referen- un entorno opresivo en el que el mun-
dos mis libros tratan sobre cuestiones colec- discurso sucio de un niño hablando de cias inequívocas de su generación, po- do de la inmigración está bien presen-
tivas con las que, a lo mejor, en otros paí- sexo y muerte. “Mi poesía es más perso- dríamos decir que valter hugo mãe te, así como el sexo, entendido como
ses se pueden identificar. Cada vez me nal, intento que sea honesta y sincera, al- posee un universo literario en el que motor de búsqueda o de huida de
interesa más la dimensión ética de la litera- go con lo que la gente se pueda identifi- confluyen de una manera profunda- una realidad paralela, construida a
tura, no quiero escribir para el entreteni- car. Transformo todo en literatura para así mente original algunos rasgos del base de ironías y ensueños. Lírica y
miento, que la gente lea para pasar el tiem- atrapar los momentos felices, que tocan mundo de estos dos grandes novelis- cáustica a partes iguales, corrosiva
po. Pasar el tiempo es algo que me da en la tristeza pero pueden cambiar la tris- tas y buena parte del imaginario de la hasta la náusea y tierna hasta la lágri-
miedo, no quiero que pase, y si tiene que teza en otra cosa. folclore íntimo es una poesía portuguesa surrealista y de la ma, esta novela, traducida por Mar-
pasar que me cambie y me mejore. Esta antología muy grande, contiene los libros cultura pop, mientras que Peixoto, de- tín López-Vega con la misma elegan-
dimensión casi útil de la literatura me inte- fundamentales, con los que me identifico voto también de ambos, se aproxima cia con la que ha resuelto su poesía,
resa muchísimo. No propagandista o pan- más, los más neuróticos, psicóticos, suici- en ocasiones a Vergílio Ferreira, y Ta- abre en España el ciclo narrativo de
fletaria ni partidaria, pero política (en el das”. Aun así, en su poesía, que siempre se vares, el más plural e inclasificable de valter hugo mãe, que estamos segu-
sentido de la polis). No quiero escribir so- alinea con el margen exterior de la página los tres, tampoco rehúye el diálogo ros dará mucho que hablar. El título
bre mi vida”. (“para sacar el texto del pozo y traerlo a la con la tradición clásica de su país y la de su más reciente novela publicada
En poesía, en cambio, mãe sí que hace luz”) se hace patente cierta desesperanza: funde en su obra con un sinfín de en Portugal es toda una señal para
un acercamiento frontal a su experiencia “La supervivencia para mí es sorprenden- referencias internacionales. navegantes: a máquina de fazer es-
personal. Sus versos, que conjugan cierta te. Me siento tan frágil que a lo mejor valter hugo mãe es, sin duda, uno panhóis (la máquina de hacer españo-
ingenuidad con lo terrible, la ironía con lo debería haber muerto en la infancia, co- de los creadores más profundamente les). Esperemos poder leerla muy pron-
erótico (o casi pornográfico), suenan al mo pasa en los poemas”. O poliédricos y originales de la cultura to en nuestro idioma. O

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70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID / Ensayo

El doctor Marañón, hombre


de ciencias, letras y artes
Antonio López Vega traza una biografía muy completa
en la que resaltan sus facetas científica, humanista y liberal

Gregorio Marañón. ga o Indalecio Prieto, entre otros. El pres-


Radiografía de un liberal tigio de Marañón se cimentó en su carre-
Antonio López Vega ra como médico que le proporcionó fa-
Prólogo de Juan Pablo Fusi ma nacional e internacional desde muy
Taurus. Madrid, 2011 joven, cuando amplió estudios en el labo-
552 páginas, índice onomástico ratorio de Paul Ehrlich, considerado co-
y álbum de fotos. 21 euros mo el fundador de la moderna inmunolo-
gía. En Alemania se ratificó en la idea de
que España necesitaba civilidad, ciencia
Por Luis Perdices de Blas y razón. En 1913 fundó el pabellón de
Enfermedades Infecciosas en el Hospital
GREGORIO MARAÑÓN forma parte de ese General de Madrid (hoy Museo Nacional
grupo de escogidos científicos conoci- Reina Sofía) y en 1931 el Instituto de
dos por el gran público y que perteneció Patología Médica. Después de la Guerra
a la generación del 14 liderada por Orte- Civil presidió los institutos de Endocrino-
ga y constituida por hombres no sólo logía Experimental y de Investigaciones
dedicados a las letras sino también a la Biológicas. El ejercicio de la profesión
ciencia. Una generación preocupada por fue acompañado de numerosas publica-
impulsar la reforma educativa y científi- ciones dedicadas principalmente a la en-
ca que contribuyese a la modernización docrinología. También fueron muy leídos
de España y su integración en el ámbito y polémicos los trabajos sobre sexuali-
europeo. Antonio López Vega, director dad en los que se detiene en la educa-
de la Fundación Gregorio Marañón, tras ción sexual de las mujeres para minimi-
publicar tres libros sobre el ilustre médi- zar los riesgos de una maternidad no
co y organizar el año pasado junto a su deseada y eludiendo los partos consecu-
maestro Juan Pablo Fusi una exposición tivos desde el inicio de la vida fértil. Sos-
reivindicando su figura, nos presenta tuvo que la mujer antes de adquirir los
una biografía de Marañón muy comple- derechos reivindicados por las feminis-
ta en la que incide en su labor como tas debía ser dueña de su sexualidad y,
científico, humanista y político liberal. sobre todo, de su maternidad, y recibir
Actualiza las biografías publicadas sobre instrucción. Como se percibe en su Ma-
el doctor, como la pionera de Laín Entral- nual de diagnóstico etiológico (1943),
go, utilizando de forma muy hábil la am- obra en la que aprendieron medicina nu-
plia correspondencia con intelectuales, merosas generaciones, Marañón fue un
artistas y políticos de la Edad de Plata médico humanista que se centraba en
como Galdós, Unamuno, Ortega, Zuloa- escuchar al enfermo. Es decir, apostó

14 EL PAÍS BABELIA 28.05.11


por una medicina integral e individuali- ral. Durante el franquismo, señala Fusi
zada y no meramente estadística y analí- en el prólogo, “viviría el liberalismo co-
tica. Lo que le dio a conocer al gran mo una conducta, como el ejercicio, en
público fue su viaje a Las Hurdes en com- todo caso, de sentimientos enaltecedo-
pañía de Alfonso XIII en 1922, una región res como la comprensión, la generosi-
abandonada por los políticos, incomu- dad y la tolerancia”. Marañón también
nicada, pobrísima y pasto de enferme- fue un científico apasionado por el arte y
dades como el bocio y el cretinismo. Sen- las letras. Galdós le introdujo en su pa-
sibilizó a la opinión pública de que el sión por Toledo y El Greco, y, en general,
problema de Las Hurdes era un proble- por el arte. Su perfil como humanista se
ma sanitario. Esta notoriedad le hizo sal- desarrolló en sus ensayos biográficos ba-
tar al ruedo político en momentos muy sados en el análisis fisiopatológico del
difíciles. Se opuso a la dictadura de Pri- personaje. Este el caso de sus trabajos
mo de Rivera por lo que fue encarcelado. sobre Enrique IV de Castilla, el conde
Encabezó, junto a Ortega, la Agrupación duque de Olivares o la leyenda de Don
al Servicio de la República y defendió Juan. Su teoría de donjuanismo levantó
que el cometido de la República era edu- ampollas: combatía la tesis de Don Juan
cativo y científico y los intelectuales de- como arquetipo de virilidad y sostenía
bían intervenir activamente en la vida que su débil masculinidad no podía
pública para combatir la inmadurez polí- atraer a “ninguna mujer normal, dueña
tica del español. Se decepcionó por el de su cerebro y de su sexo”. A Marañón
rumbo que tomaba el nuevo régimen y no le gustaba Don Juan, hombre popu-
se apartó de la política en 1932. Durante lar, con notoriedad pública y prestigio
la Guerra Civil optó por exiliarse en Pa- sin trabajo. Durante el franquismo tam-
rís. Su convencimiento de que la Repú- bién publicó una serie de estudios ten-
blica evolucionaba hacia el comunismo dentes a recuperar el pasado liberal de
y que la dictadura sería pasajera le con- España. Así es como emprendió su rei-
dujo a apoyar a Franco. vindicación del XVIII o acarició la idea
Fue una figura utilizada por el fran- de escribir la historia de las emigracio-
quismo para lavar su imagen internacio- nes y destierros políticos en España. Es-
nal, pero un liberal con pasado republi- ta, que abarcaría desde la época de las
cano no encajaba en el régimen. Todo Comunidades de Castilla a los exiliados
un desafío fue la publicación de sus En- de la Guerra Civil, pasando por la expul-
sayos liberales (1947), en los que mantie- sión de los judíos, moriscos y jesuitas o
ne que el liberalismo implica estar dis- el exilio de liberales, realistas o afrance-
puesto a entenderse con el que piensa sados, no la llegó a escribir pero sí que
de otro modo y “no admitir jamás que el publicó libros sobre algunos de sus pro-
fin justifica los medios, sino que, por el tagonistas. Sirvan de ejemplo sus mag-
contrario, son los medios los que justifi- níficas monografías sobre Luis Vives y
can el fin”. También criticó la identifica- Antonio Pérez. El doctor Marañón, en
ción de España con lo católico y con definitiva y como comentó en una oca-
Gregorio Marañón (Madrid, Castilla. En definitiva, estuvo a favor de sión Ramón y Cajal, tuvo “una fiebre de
1887-1960), en una fotografía la reconciliación nacional durante el actividad supraintensiva, polivalente y
de 1933. Foto: Alfonso franquismo y de la causa monárquica fecundísima” durante toda su vida y
como única institución, que por su tradi- prueba de ello son sus 125 libros, unos
ción histórica era capaz de dotar de la 1.800 artículos y cerca de 250 prólogos
estabilidad necesaria al país en su tránsi- que escribió gracias a la inestimable ayu-
to hacia un régimen democrático y libe- da de su mujer, Lola Moya. O

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70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID / Infantil y Juvenil

Nuevos trucos de Kika


Ha vendido 25 millones de ejemplares. Las aventuras de la niña bruja creada hace diez
años por Knister, el autor alemán, siguen conquistando a los lectores más pequeños. “El
humor es cultural, depende de cada país”, afirma el escritor, que fue profesor y músico

Por Elisa Silió ¿Dónde está güelita Queta?


Nahir Gutiérrez

D
URANTE LOS últimos tres años, a Ilustraciones de Álex Omist
mediodía, cuando cierran las ca- Destino. Barcelona, 2011
setas de la Feria de Madrid, Lud- 36 páginas. 12,95 euros
ger Jochmann (Bottrop, Alema-
nia, 1952) —más conocido como Knister, A PARTIR DE 6 AÑOS. ¿CÓMO EXPLICAR la
padre literario de Kika Superbruja— se sen- muerte a los niños? ¿Cómo ayudarles a
taba en un banco con la solana y seguía asumir la pérdida, tantas veces inasumi-
dibujando con parsimonia elefantes o rino- ble también para los adultos, de un ser
cerontes en cada dedicatoria de sus libros. querido? La autora de este libro ilustra-
Pero este año el superventas infantil no pue- do recurre a los recuerdos para hacer
de venir. Recorre México para dar a conocer presente a la abuela que se ha ido (“¿Al
su obra. De Kika, una niña que hace hechi- cielo? Eso está demasiado lejos”) y que
zos de consecuencias inesperadas, se han la familia, los nietos sobre todo, echan
vendido 25 millones de ejemplares, de ellos tanto en falta. Y así, va trazando un
18 en su país y 5 en España desde 1997. cálido itinerario de la pérdida, recor-
“Los niños te ayudan a saber qué intere- dando la voz que contaba y cantaba; las
sa y qué no, no pueden ser conejillos de manos que conducían al parque, inven-
indias. Hago mías las palabras de Astrid taban golosinas en la cocina y cuidaban
Lindgren: escribo para el niño que llevo den- con esmero la ropa; los objetos persona-
tro”, sostiene Knister. les que han quedado en su habitación;
“Tengo tres hijos varo- los lugares compartidos… hasta llegar a
nes y Kika lleva diez la confortable idea de que “siempre
años conmigo. Es la que pensamos en ella, la abuelita está”.
hija que no he tenido. Un texto dulcemente consolador, apo-
Como a los chicos —que leen me- yado en sencillas y sugerentes imáge-
nos— les gusta mucho la tecnología, deci- nes, en un libro ilustrado que mereció
dí incluir en la última parte trucos de magia. el Premio Destino Infantil-Apel·les Mes-
Intenté aprender encantamientos, pero me tres 2010. Victoria Fernández
fue imposible. Así que consulto a magos pro-
fesionales y luego escribo”, confiesa. “Vaya
donde vaya comparan a Kika con Pippi, un
personaje que cuando conquistó el mundo
no lo hizo en España porque no casaba con Ilustración de
los intereses de la época franquista”. Birgit Rieger de Kika
Fue una idea de su editor que la Superbruja, de Knister.
protagonista fuese una bruja.
“Yo me resistía. En Alemania
hay muchas y, además, muy famosas. En
cada país la pequeña hechicera recibe un
nombre: Lili, Maga Martina, Kika… Elegí el
nombre de Lili porque se leía bien y leer es
el mensaje principal. Me sorprendió
mucho que Kika se escribiese con Pomelo y limón
K, que es una letra muy sonora, ro- Begoña Oro
tunda. Ideal para el personaje. Un publicista Ilustraciones de Ricardo Cavolo
me explicó que la K estaba muy de moda en SM. Madrid, 2011
España. Si lo llego a saber antes la bautizo leyendo, lo que sería un estímulo para los música. Me costó mucho”. Menos le ha cos- 286 páginas. 15,50 euros (electrónico: 8,50)
así en todas partes”, explica entusiasmado. niños”, explica Knister, que presenta progra- tado alternar literatura y la gran pantalla. “El
“El humor es cultural, depende mucho de mas de animación lectora en la radio y la cine cuesta mucho dinero y los productores A PARTIR DE 14 AÑOS. DOS ADOLESCENTES
cada país, y sorprende comprobar que los televisión. no quieren arriesgar, pero sí hacer mucho se conocen y comienzan una apasionada
niños de China se ríen con Kika. Yo de siem- Músico, empezó en Barrio Sésamo com- dinero. Ellos querían que la primera pelícu- relación amorosa, que pronto se convier-
pre leí a mis hijos y a veces resultaba aburri- poniendo con libretos de otros autores. “Me la fuese como el primer libro, así que fue te en un problema. Ella es hija de la mi-
do. Por eso meto gags dirigidos directamen- resultaba muy raro adaptar la música al tex- complicado convencerles de que debía ser nistra de Economía del país, y él es hijo
te a los padres”, reconoce el alemán, que to y decidí escribirlos yo. Escribía historias una historia nueva”. En 2009 se estrenó La de una famosa actriz. Además, las fami-
también invita a la lectura aunque sin tomar de dos o tres minutos, y fueron un éxito. En superbruja Kika, de Stefan Ruzowitzky, con lias de ambos se oponen a su relación.
el camino directo. “Muchos libros empiezan la redacción se entusiasmaron y me dijeron la participación de Pilar Bardem como la Así que la pareja se verá obligada a ocul-
con Kika visitando una biblioteca por pla- que me dedicara a ello, que músicos ya ha- bruja Surulunda, que participa también en tarse y a ensayar todo tipo de trucos para
cer, no por obligación escolar. Es una pena bía muchos y no buenos letristas. Por enton- Kika Superbruja y el viaje a Mandorlán, de defender su amor. Novela ganadora del
que se viese en la Copa del Mundo de Sudá- ces era profesor de educación especial y no Harald Sicheritz, que se estrenará el próxi- Premio Gran Angular, es una típica histo-
frica a los jugadores jugando a la play y no tenía tiempo para hacer todo, así que dejé la mo octubre. Justamente es el último título ria de amor adolescente, que la autora ha
nuevo que Bruño ha editado en España jun- sabido “modernizar” retratando a unos
to al 12º de la colección Kika Superbruja y personajes muy actuales, añadiendo al
Dani —para niños más pequeños—, El mis- conflicto amoroso una cuestión también
terioso genio de la botella. La máquina está de gran actualidad, como es el acoso de
engrasada y, aunque alterne con literatura la prensa y el derecho a la intimidad, y
adulta y el cine, la hechicera seguirá encan- dotando a la historia de una ágil estructu-
tando a las nuevas generaciones. O ra narrativa, apoyada en un blog, enlaces
a webs y redes sociales, que multiplican
Kika Superbruja y Dani. El misterioso genio de la contenidos y permiten al lector partici-
botella / Kika Superbruja y el viaje a Mandorlán. par activamente en la novela. Ideal para
Knister. Ilustraciones de Birgit Rieger. Traduc- leer en formato digital, la editorial tiene
ción de Rosa Blanco. Bruño. Madrid, 2011/2010. disponibles las versiones para libro elec-
64/184 páginas. 7,90/10 euros. www.knister.com. trónico y para iPad. V. F.

16 EL PAÍS BABELIA 28.05.11


70ª FERIA DEL LIBRO DE MADRID / Pensamiento

La disposición, ahora, cons-

Entre el ta de una breve nota de pre-


sentación, anónima pero del
promotor de la colección, en-

Guadiana seguida el texto (cuidado al


máximo: así, el códice único
del Cantar se ha examinado
con “fotografía digital de análi-

y el Fénix sis hiperespectral”, los de Ber-


ceo a la luz de la crítica textual
neolachmaniana, el Buscón se
edita a partir de un manuscrito
La Biblioteca Clásica de específico, Nebrija a partir del
la Real Academia recupera incunable de 1492) y un aparta-
do de estudios y anexos: en el
y pone al día en una nueva caso del Cantar un ensayo de
edición las joyas de Rico precede al de Montaner, y
siguen el aparato crítico, notas
la literatura en español complementarias, mapas, bi-
bliografía, etcétera; en los de
Por Andrés Soria Olmedo Berceo y Quevedo se prescinde
de los estudios previos a cargo
de especialistas consagrados,

D
ESDE EL SIGLO PASADO las colec- como ocurría en Biblioteca Clá-
ciones de clásicos se han visto sica, y los estudios y notas que-
sometidas más o menos a un pro- dan a cargo de los editores. Pa-
ceso semejante de comienzos bri- ra guiar a los lectores en un
llantes y descenso más o menos lento, a acompañamiento crítico a ve-
veces hasta la desaparición. A comienzos de ces muy prolijo, se especifican
los noventa, por los años en que aparecía la al máximo los epígrafes en pági-
Biblioteca Clásica dirigida por Francisco Ri- na impar.
co, antecedente directo de la que comenta- Veamos más de cerca el Ne-
mos, podían comprarse a precio de saldo brija: sus 658 páginas contie-
volúmenes de la serie Clásicos Castellanos, nen la citada “gramática que
promovida por Américo Castro y Tomás nueva mente hizo el maestro
Navarro Tomás en los años veinte para la Antonio de Lebrixa sobre la len-
editorial de La Lectura y proseguida por gua castellana”, edición, estu-
Espasa Calpe en las décadas siguientes. No Foto: Innis McAllister / Gallery Stock dio y notas de Carmen Lozano
sin sobresaltos: después de la Guerra Civil, y unas Paginae nebrissenses al
mi padre compró el Diálogo de Mercurio y cuidado de Felipe González Ve-
Carón de Alfonso de Valdés (1929) de esta su oído como una charanga estrepitosa, ora to, Isaacs, Ricardo Palma). Como el de Bi- ga (en distintos anexos colaboran S. España,
colección y añadió de su mano el nombre despreciándolos por apaciguar el disgusto blioteca Clásica de Crítica, sigue teniendo L. Fernández García, A. Gallego, L. García-
del editor, suprimido mediante una banda de ignorarlos o el sinsabor de haber descu- 111 títulos. Se edita en Galaxia Gutenberg Macho, E. Gutiérrez, J. Martín Abad, R. Ore-
de tinta negra: José Fernández Montesinos bierto demasiado tarde figuras que debiera bajo los auspicios de la RAE, con el patroci- llana y G. Serés). La presentación nos sitúa
Lustau, por entonces en un penoso exilio haber conocido antes y con mayor prepara- nio de La Caixa. De los cuatro primeros volú- la gramática castellana como un “capricho
en Francia. El sarcasmo crece al leer en la ción para comprenderlas”. Y la advertencia menes, tres reaparecen puestos al día, Can- genial”, en los márgenes de un proyecto inte-
introducción que el diálogo, donde según de 1933: “Por mi parte, sin pretender imper- lectual en latín. De ahí la pertinencia, en el
el eminente filólogo republicano la política tinente echar aquí mi cuarto a espadas en- original y su traducción de muestras de las
española hablaba por primera vez el len- tre los pedagogos, me parece claro que para ampliaciones sucesivas de las Introductio-
guaje del pacifismo, fue incluido en el índi- todas las varias edades de la vida existe en la nes latinae, una obra que fue creciendo has-
ce inquisitorial desde 1554 y desapareció obra clásica un atractivo especial, más espe- La determinación ta convertirse en una monumental enciclo-
de la circulación. cial y más apropiado cuanto la obra es más pedia de lingüística, núcleo del que emanan
Así pues, no sólo hay que contar con razo- grande”. Cervantes nos declara que esto su-
en reavivar esta colección las restantes obras del autor, incluida la gra-
nes comerciales. El hecho es que esos altiba- cedió así respecto de su novela, desde su procede del lugar mática de 1492, donde convencido de que el
jos afectan a todas las colecciones, incluida aparición: “Los niños la manosean, los mo- arte de enseñar el latín sobresalía entre las
esta que revive. La determinación en última zos la leen, los hombres la entienden y los que ocupan los clásicos “artes de la paz” se aplicó a “reduzir en artifi-
instancia procede del lugar que ocupan los viejos la celebran”. cio este nuestro lenguaje castellano”.
clásicos en la escuela. Impresiona el eco ma- A Francisco Rico le ha interesado desde en la escuela No cabe sino desear pulso sostenido y
chadiano de las palabras de Menéndez Pi- siempre la edición de clásicos: el número 1 buena suerte a esta colección renovada. O
dal (1922) para presentar la Biblioteca Litera- de Textos Hispánicos Modernos de Labor,
ria del Estudiante, destinada a la enseñanza la edición del Cántico guilleniano de 1936 Cantar de Mío Cid; Milagros de Nuestra señora,
media: “Desea esta Biblioteca ser parte en por José Manuel Blecua (padre) data de tar de Mío Cid editado por Alberto Monta- de Gonzalo de Berceo; Gramática sobre la len-
aminorar el caso tan frecuente de los que se 1970. En esta nueva salida, llamada Bibliote- ner, Milagros de Nuestra Señora de Berceo gua castellana, de Antonio de Nebrija, y La vida
educaron en la más cerrada ignorancia de ca Clásica de la Real Academia Española, se editado por Fernando Baños, el Buscón edi- del Buscón, de Francisco de Quevedo. Biblioteca
nuestra vida artística pasada y vivieron, y recuperan algunos títulos de aquel catálogo, tado por Fernando Cabo Aseguinolaza, y Clásica de la Real Academia Española. Galaxia
aun escribieron, ora venerando meros fan- procedentes del ámbito americano (Garcila- uno es nuevo, la Gramática sobre la lengua Gutenberg / Círculo de Lectores. Barcelona,
tasmas de los nombres famosos que alegran so el Inca, Concolorcorvo, Lizardi, Sarmien- castellana editada por Carmen Lozano. 2011. 19,50 euros cada uno.

“Literatura nacional”
tenía ya entre nosotros una larga trayectoria que incluía La benemérita Biblioteca de Autores Españoles acabó
Por José-Carlos Mainer los nombres de ilustrados y románticos: Cadalso, Cap- sus días en 1872, subvencionada activamente por el Go-
many, Quintana y Larra, por ejemplo. bierno y en manos de académicos-políticos. Años des-
TIENEN RAZÓN los que creen que las obras literarias viven No nos debe extrañar por tanto que la Real Acade- pués, otras colecciones memorables —como los Clásicos
y se agrupan al azar de la libertad de la “obra en sí”, como mia haya encargado a Francisco Rico que revitalice el Castellanos de 1910— nacieron a la sombra protectora
nos recuerdan los teólogos de la filología. También tie- espléndido proyecto que hace unos años concibió para de la Junta para Ampliación de Estudios (un organismo
nen razón los laicos que las contemplamos organizadas Editorial Crítica y que ahora, con alguna sustanciosa del Estado), o directamente de su gestión, como la Biblio-
por la trama civil de la historia. Que en esta pugna latente novedad y la misma exigencia, se llama Biblioteca Clási- teca Literaria del Estudiante. Y el 24 de abril de 1936 el
existan las llamadas “literaturas nacionales” es una posi- ca de la Real Academia Española: poner la “literatura flamante presidente del Gobierno de la República, Ma-
bilidad que conviene tener en cuenta, por lo menos. nacional” en 111 volúmenes. Es una idea que la Acade- nuel Azaña, comunicaba a los periodistas que, por su
Añadiré que, en España, tal cosa ha estado más vincu- mia lleva en sus genes dieciochescos y que se plasmó iniciativa, se había aprobado el decreto que creaba una
lada a las ideologías liberales que a las conservadoras, al en el artículo 4ª de sus estatutos de 1859 (“preparar Biblioteca de Escritores Clásicos para “conservación y
revés de lo que se suele pensar. El gran Menéndez Pela- ediciones correctas y convenientemente ilustradas de difusión de los monumentos de la lengua y la literatura
yo, afín a los neocatólicos, fue mucho menos nacionalis- nuestros poetas y escritores selectos de todos los si- nacionales, en los que se reconozcan los más gustosos
ta a este propósito que el liberal Ramón Menéndez Pidal, glos”). Lo puso por obra según acuerdo de 1865 y hasta frutos del espíritu español y algunos de sus más precia-
el más fértil creador de nuestro nacionalismo literario. La asignó las tareas a cada uno de sus miembros, pero el dos títulos en la historia de la civilización”. Quedó nona-
configuración de las letras españolas como una emoción empeño duró poco. El proyecto de 1865 coincidía con ta… Francisco Rico, que conoce a sus clásicos y moder-
estético-patriótica lo debe casi todo a los libros que escri- el final de otro de iniciativa particular, la Biblioteca de nos, sabe todo esto… De él, de la Academia y de los
bió Azorín después de 1912 y a ella pertenece la noción Autores Españoles, que concibió en 1845 el poeta cata- patronos del nuevo empeño esperamos mucho quienes
misma de “generación del 98”, que es nacionalismo es lán Buenaventura Carlos Aribau y llevó a las prensas su creemos en la Literatura y en la Historia. O
estado puro (el Azorín de entonces era un “reaccionario coterráneo Manuel Rivadeneyra, impresor y viajero im-
por asco de la greña jacobina”, según dijo Machado: un penitente (la noción cultural de “España” ha sido en los José-Carlos Mainer es director de la Historia de la literatura
intelectual que negociaba su reingreso en la nómina de dos últimos siglos una invención de catalanes, más a española (Editorial Crítica) en nueve volúmenes, de los que se han
los liberales). Pero el concepto de “literatura nacional” menudo de lo que piensan y quieren algunos). publicado cuatro.

EL PAÍS BABELIA 28.05.11 17


SILLÓN DE OREJAS Por Manuel Rodríguez Rivero

entero, por ejemplo, de que el número de

No estoy para nadie empleados en el sector de la edición en


papel en Cataluña ha bajado un 24%. Los
ultra optimistas (especialmente los que
ocultan la cabeza en el hoyo) dicen que no
importa, que el cambio a lo digital va para

P
ASÉ EL DÍA de reflexión (y el de ac- un pañuelo mojado en amoniaco bien pe- correo electrónico. Las hay para todos los largo, que no hay que preocuparse dema-
ción) dividido entre el sentimien- gado a la nariz y con la vana esperanza gustos, pero en tan gran número que tengo siado. Que se lo digan a Amazon (Estados
to de vergüenza ajena a cuenta de (pero sin convencimiento) de que la dere- la impresión de que existen más que gustos Unidos), que ya está vendiendo 105 libros
lo que los medios han llamado cha (y, sobre todo, esta derecha) no ganara posibles. Claro que cada día se incrementa electrónicos por cada 100 de papel. Y en
Spanish Revolution y el vano deseo de con- por goleada. Pero siempre pierdo: al día el caudal de las devoluciones, mientras se gran parte gracias al abaratamiento de su
centrarme para reflexionar con más prove- siguiente Aguirre y Camps (entre otros) ha- hace patente el cambio en los hábitos de lector Kindle que sólo cuesta 114 dólares
cho y escapar del limbo de los indecisos. bían arrasado; Zapatero le echaba la culpa consumo. Ya verán cómo crece el número (en 2007 costaba 399). Mientras tanto, el
Para superar la primera sensación me en- a la crisis; los chicos del M-15 seguían de lectores que llegan a las casetas provis- fondo norteamericano Liberty Media, que
tretuve leyendo el turbador libro de Inka entretenidos exhibiendo su malcontento tos de una lista de compra, como cuando lo compra casi todo, acaba de hacer una
Martí Cuaderno de noche (Atalanta), en el mediogénico y jugando a la Spanish Revo- van al hipermercado: la llamada “compra oferta para adquirir la cadena de librerías
que se recogen sesenta y cinco sue- Barnes & Noble, el gigante librero de
ños soñados por la autora en la últi- Estados Unidos. Y mientras allí se lo
ma década. Un freudiano (aunque la piensan, la británica Waterstone’s, la
autora y su prologuista —Jacobo Si- mayor cadena de Europa, ha sido ad-
ruela— se me antojan más bien jun- quirida por el magnate possoviético
guianos) recordaría en este punto Alexander Mamut (un apellido la
que los sueños son el camino real mar de adecuado) por 53 millones de
del inconsciente. Los de Inka Martí libras (60,7 millones de euros). De
también, claro, aunque ese aspecto modo que, a pesar del ascenso de lo
no parezca inquietarla demasiado. digital, todavía hay quien espera ha-
Privados del contexto psíquico y coti- cer buenos negocios con el libro de
diano en que aparecieron, sus sue- papel. Y, por eso, y a pesar del calor
ños resultan difícilmente interpreta- apabullante, a la Feria también iré,
bles, pero eso no es lo relevante. El “aunque un sol de alacranes me co-
verdadero interés de la autora ha si- ma la sien”, como decía en su inolvi-
do transcribirlos en su estado más dable Gacela del amor desesperado el
puro, “como acto involuntario de poeta granadino asesinado.
creación absoluta”, al modo en que
les gustarían a los surrealistas. Y, de
hecho, las imágenes ostentan la mis- Cine
teriosa riqueza simbólica de lo que EN EL PRÓLOGO a su libro 300 directo-
se nutre de dos mundos, el de la res malditos (Cátedra), Augusto M.
realidad-real y el de la que aparece Torres los define como “aquellos
de vez en cuando en los pliegues de que, por múltiples razones, no al-
la primera (y se manifiesta a menu- canzan la consideración que debe-
do en lo onírico). Un libro de lectura rían tener”. Esos, afirma, y sus pelí-
(per)turbadora, en todo caso, por- culas “malditas” son lo que más le
que el lector / lectora no puede evi- interesan, y a cada uno de ellos le
tar sentirse como voyeur / voyeuse de ha dedicado una entrada que le gus-
un inconsciente ajeno: a lo largo de taría “pudiera leerse como un mi-
la lectura he tenido la inquietante nirrelato”. En esta nómina figuran
sensación de que miraba a través de cineastas como André Delvaux o
la cerradura con permiso de quien Dziga Vertov, como Alfonso Ungría
me había dejado fuera de la habita- o Julian Schnabel, como Chantal
ción. En cuanto a lo de la reflexión Akerman o Lisa Cholodenko, como
preelectoral, durante todo el sábado Vicente Molina Foix o Pierre Kast.
y el domingo me vino a la cabeza No figura, y no entiendo muy bien
repetidas veces aquel refrán con que por qué, el centenario (pero aún
Mao Zedong recomendaba el estu- pimpante) Manoel de Oliveira, de
dio a los militantes: “Frunce el en- quien acabo de ver El extraño caso
trecejo y se te ocurrirá una estrata- de Angélica, una sugerente historia
gema”, y cuyo significado el Gran de “amor metafísico” en la que un
Timonel explicaba así: “En otras pa- fotógrafo se enamora perdidamen-
labras, la mucha reflexión engendra te de una joven muerta a la que le
sabiduría”. Tanto lo fruncí, sin em- han encargado fotografiar. Durante
bargo, que no pude evitar dormir- Ilustración de Max. toda la película pensé en el extraor-
me. Y, entonces, también yo tuve un dinario retrato (“gótico” avant la
sueño, y más parecido a una pesadi- lettre) que le hizo Anthony van
lla que a una ligerilla: el sillón de orejas en lution; y Cayo Lara continuaba demos- por impulso” ha perdido el suyo al ritmo Dyck a la bella Venetia Stanley en su le-
que me había quedado frito se estiraba trando que cualquier parecido (teórico) que imponen las vacas flacas. Un signo de cho de muerte, y que se puede contem-
hasta transformarse en un sofá en el que con Gramsci no es más que una irrisoria que ciertos editores saben que la gente se plar en la Dulwich Gallery londinense.
yo yacía, tal como solía hacerlo en el diván coincidencia. Desde entonces estoy meti- lo piensa más a la hora de comprar libros Completo mi tarde de lecturas cinemato-
de mi psicoanalista; acto seguido, el libro do en la cama. No estoy para nadie. es que cada vez se publican menos títulos gráficas leyendo a saltos la pasable biogra-
que había estado leyendo se independiza- de o sobre las “celebridades” mediáticas de fía de Bogart de Stefan Kanfer (Lumen),
ba de mí, levitaba sobre mi rostro y se los programas basureros. Y no me extraña- mientras me viene a la memoria el inicio
convertía en mi lector: leía mi cuerpo y Apuestas ría que los firmantes de esta edición de la del obituario que André Bazin le dedicó
—lo que es más grave— mi alma. Cuando TODAVÍA NO ha dado tiempo a que se desva- Feria se encuentren con que abundan los en Cahiers du Cinéma (febrero 1957):
me desperté, ya había tomado mi deci- nezcan las esperanzas de muchos editores lectores que les llevan ejemplares viejos pa- “¿Quién no lleva duelo por Humphrey Bo-
sión: me encomendé a santa Rita de Casia, respecto a sus “apuestas” para la Feria del ra que se los dediquen ahora. Todo eso en gart, muerto a los cincuenta y seis años
patrona de los imposibles (la Iglesia cele- Libro. No se pueden imaginar la cantidad un contexto extraordinariamente cambian- de un cáncer de esófago y medio millón
bra su día el 22 de mayo), y fui a votar con de ellas que me han llegado a través del te y rebosante de datos contradictorios. Me de whiskies?”. O

hasta declaraciones recentísimas de Feli-


Avatares y riesgos imposibles pe González, incluida la vinculación con
todo aquello de un personaje que haría las
veces de Pérez Rubalcaba, también por
supuesto con otro nombre: “Somos cul-
Acceso no autorizado nes, aunque en los últimos años ha preferi- pensado para que entendamos que la pro- pables. ¡La de cosas que hemos hecho y
Belén Gopegui do una voz demasiado hipotecada por con- tagonista es un avatar de la exvicepresi- callado! Y las que no hemos hecho. Com-
Mondadori. Barcelona, 2011 vicciones ideológicas o posiciones fuertes denta Fernández de la Vega pero además pletamente culpables. Aunque mañana to-
319 páginas. 19,90 euros de tipo político que no han ayudado a sus un avatar heroico y culpable, con una di- másemos la palabra en el Congreso en
Libro electrónico: 5,99 euros libros a levantarse por encima del pasado misión forzada por el presidente Zapate- una especie de auto de fe, en un au-
de la propia Gopegui, al menos hasta Lo ro, por supuesto sin ser nombrado, por- towikileaks donde lo contásemos todo,
real. Incluso Deseo de ser punk pudo ser que la vicepresidenta no está dispuesta a seguiríamos siendo culpables”. El brillo,
Por Jordi Gracia una buena novela juvenil si se leía explíci- asumir la derrota del proceso de conver- la imaginación, la sutileza o incluso el me-
tamente como novela juvenil. Esta vez los sión de las cajas de ahorros en bancos. La ro impulso de narrar con la trama paralela
CUANDO UNA novela se lee intentando una riesgos que asume y que no resuelve son inverosimilitud de los diálogos es sólo la a la del poder están ausentes de la novela,
y otra vez redimirla por sus buenas inten- realmente imposibles. Meter la nariz del punta más visible de una novela sin alien- excepto quizá en su mejor imagen, muy
ciones, por sus razones políticas o por la novelista en el espacio privado e incluso to y sin fe en la literatura misma. Su propó- rara en el tono mate general. Al presidente
ambición de sus objetivos es que la novela doméstico del poder y tratar de recrear la sito es denunciar la claudicación pusiláni- se le retrata sin demasiada acritud, pero
no va, y esta novela no va. Está netamente intimidad, las convicciones y la vida del me y desideologizada del socialismo de con imaginación visual en un momento
por debajo del nivel de calidad de Belén primer nivel de la política es un propósito Zapatero, pero el mal se remonta al refe- de tensión como una “especie de grulla
Gopegui, demostrada en otras narracio- suicida. En este caso, además, todo está réndum de la OTAN o a los GAL y alcanza cubista y asimétrica”. Yo no veo más. O

18 EL PAÍS BABELIA 28.05.11


ARTE / Exposiciones

Retratos del Fayum. El cráneo de la momia sobre la que iba la pintura del hombre de tez oscura fue objeto de reconstrucción facial que arrojó extraordinario parecido con el retrato. Foto: British Museum

Mirad, muertos con la mirada viva


Trece excepcionales retratos del Fayum, primeras representaciones reales de personas que se conservan y que se colocaban en
sus momias en el Egipto romano, se exhiben en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid en el marco de PhotoEspaña

el mundo— se habrá visto atrapado de la tos últimos son de mucha mayor calidad variada: desde verdaderas obras de arte, dig-
Por Jacinto Antón misma manera. El tiempo parece detenerse pictórica—. Están pintados en su mayoría nas del pincel de los maestros de la historia
cuando te enfrentas a un rostro del Fayum sobre delgadas planchas de madera (tam- de la pintura (tondo de los dos hermanos de

H
AY SOLO UN acto, escribió Mal- suspendido en su presente eterno, mientras bién a veces en sudarios) que se colocaban Antinoópolis, la joven de los labios dorados,
raux, sobre el que no prevalecen tratas de entender por qué te apela de esa sobre la momia a la altura del rostro, confi- la niña de Demos, la joven del Louvre), a
ni la indiferencia de las constela- manera, de descifrar su enigma y su arcana riéndole identidad individual. Representan producciones muy sencillas, de un naif en-
ciones ni el murmullo eterno de melancolía. Muertos de mirada viva, parafra- en general a gente acomodada, de la élite trañable. Todas, sin embargo, con el común
los ríos: es el acto por el que el hombre seando al poeta Miquel Martí i Pol. Sueños provincial romana, aunque los nombres denominador de una pose bastante están-
arranca alguna cosa a la muerte. de una sombra. Vivos en la muerte, según —algunas momias lo llevan inscrito, incluso dar, frontales, observándonos con grandes
Podría haber estado pensando en los mis- Jean-Christophe Bailly (véase su sugerente su profesión: “Hermione gramatiké”, institu- ojos —pavesianos: “Vendrá la muerte y ten-
teriosos y bellos retratos del Fayum, los re- monografía La llamada muda, Akal, 2001). triz; desconcertantemente briosa es la anota- drá tus ojos”, nunca mejor dicho— y una
tratos de momias, que eran una de sus obse- En realidad ignoramos mucho de las cir- ción que acompaña a otra: “Makros Antinos expresión seria, de ensombrecida distancia,
siones. “Resplandecientes con la llama cunstancias de su creación. Los retratos, en empsuchi”, ¡ánimo!— muestran a menudo tristeza incluso, en la que es imposible no
de la eternidad”, dijo de esas proyectar (vista la proceden-
pinturas funerarias de hace cia) fúnebres meditaciones
dos milenios en las que artis- existenciales y el rimbaudia-
tas anónimos preservaron no “quoi?, l’eternité”.
una conmovedora galería de Está claro, vista la varie-
rostros del Egipto romano, dad, la definición expresiva y
hombres, mujeres y niños, el hecho de que los análisis
los primeros retratos auténti- anatómicos y algunas recons-
cos, representaciones reales trucciones faciales modernas
de personas que existieron, de las momias han arrojado
que se conservan. Un conjun- indiscutibles parecidos con
to de 13 de ellos, procedentes las pinturas, que se trata de
del British Museum, se pre- verdaderos retratos. Se discu-
sentan ahora en una exposi- te si se pintaban con el mode-
ción en el Museo Arqueológi- lo vivo o no. Si los futuros
co Nacional de Madrid en el muertos posaron, si lo hicie-
marco de PhotoEspaña —se ron conscientemente para
los propone como anteceden- ese fin (pero ¿y los niños?).
tes de la fotografía, y es ver- Algunos retratos se utilizaron
dad que tienen algo ¡de fotos sin duda primero como cua-
de carné!— y junto a un ví- dros antes de insertarlos en
deo del reconocido artista al- la momia. Hay quien sostie-
banés Adrian Paci. ne que lo que se colocaba
A Malraux, como también eran copias de pinturas do-
le ha sucedido a Giacometti mésticas hechas con anterio-
o a John Berger, le fascina- ridad al sujeto.
ban esas miradas hipnóticas, Hasta 1887 eran casi des-
esas turbadoras presencias conocidos. Entonces, un co-
evadidas de la muerte. En un leccionista austriaco poco
viaje oficial a Egipto, Malraux escrupuloso, Theodor von
desapareció durante la privi- Graf, que había adquirido va-
legiada visita que le habían rias docenas, excavados en
organizado al Museo Egipcio se ignora qué circunstancias,
de El Cairo y, tras mucho los presentó en Europa y
buscar, lo encontraron en la Retratos de las momias de un sacerdote de Serapis y de un joven efebo, procedentes ambos de Hawara, la necrópolis de Arsinoe. Foto: B. M. América, donde causaron
recóndita y polvorienta sala asombro por su insólita mez-
dedicada a las pinturas del cla de elementos egipcios,
Fayum absorto ante uno de los retratos cu- encáustica —pigmentos mezclados con ce- que son de ascendencia griega. Los peina- griegos y romanos (hoy mismo no se sabe
ya mirada lacerante, decía, le perseguía des- ra que proporcionan un aspecto similar al dos, las joyas y otros elementos nos revelan muy bien dónde colocarlos en los museos).
de su anterior visita diez años antes. óleo— o en témpera —mezclados con clara datos de los personajes: la época concreta, Al año siguiente, Flinders Petrie halló más
Cualquiera que haya repetido la expe- de huevo o goma arábiga que otorga un re- el rango (la estrella de siete brazos de la en sus excavaciones de Hawara. Aparecie-
riencia de Malraux —salvando las distan- sultado parecido a la acuarela—, fueron rea- diadema revela a un sacerdote de Serapis; el ron agrupadas en pozos en la arena, sin
cias— en el pequeño espacio de la primera lizados en los siglos I al IV después de Cristo sagum, la capa militar, a un oficial del ejérci- sarcófagos. El gran egiptólogo creía que se
planta del museo cairota (tan cerca y a la y han aparecido en todo Egipto, aunque las to). La vida de los retratados, cruce de tres exhibían durante años y eran objeto de cul-
vez tan lejos de los rutilantes tesoros de mayores concentraciones de hallazgos pro- civilizaciones, se debía parecer a la expresa- to de las familias antes del entierro. O
Tutankamón) o en cualquiera de los nume- ceden de la zona fértil del Fayum, y especial- da en los papiros de Oxirrinco (véase La Retratos de Fayum + Adrian Paci: Sin futuro visi-
rosos museos que poseen alguno de esos mente de er-Rubayat (la antigua Filadelfia) y ciudad del pez elefante, de Peter Parsons, ble. Museo Arqueológico Nacional. Serrano, 13.
retratos —hay un millar repartidos por todo Hawara (Arsinoe, la capital provincial) —es- Debate, 2009). La calidad artística es muy Madrid. Del 30 de mayo al 24 de julio.

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MÚSICA / Perfil

INFINITO PARTICULAR
La Lisboa de
Carlos do Carmo y
Bernardo Sassetti
Por Carlos Galilea
“CANSADOS VAN los cuerpos para casa /
de los tmos imitados de otra danza /
La noche finge ser aún un niño miran-
do la luna / con su ceguera de la ra-
zón y el deseo”, dice la primera estro-
fa de Lisboa que amanece. Voz y pia-
no para el hermoso disco sin título
que han firmado los portugueses Car-
los do Carmo y Bernardo Sasetti. Car-
los do Carmo (Lisboa, 1939) es la voz
de la que escribió Saramago que, ple-
na de sensible humanidad, canta la
palabra y nos dice la música. Y, Ber-
nardo Sassetti (Lisboa, 1970), un nota-
ble pianista con trabajos para el cine
—toca My funny valentine en la pelí-
cula de Minghella El talento de Mr.
Ripley—, su dúo de pianos con Mário
Laginha o el trío de jazz con Carlos
Barretto al contrabajo y Alexandre
Frazão batería.
A finales de los años sesenta, Car-
doso Pires escribió que, con Carlos
do Carmo, y la palabra de Alexandre
O’Neil, Ary dos Santos o David Mou-
“Si los Sex Pistols son mi cuerpo y mi mente, a PiL lo llevo en el alma”, asegura John Lydon. Foto: PWA / Cordon Press Paul Harris
rão-Ferreira, la Lisboa de la mitología
sórdida y de la acuarela fácil estaba
cada vez más distante. En un encuen-
tro concedido a Babelia, en mayo de
2004, en su domicilio lisboeta —un
décimo piso desde el que se divisa el
Trabajos de amor de un punk
Tajo y bañado aquella tarde por una
luz primaveral—, Carlos do Carmo se John Lydon, cabecilla de Sex Pistols, revive su segundo grupo, PiL, y prepara disco.
declaró militante de su ciudad: “Lis- Tras actuar en el Primavera Sound barcelonés, el músico rememora su vida con un
boa es todavía una ciudad que tiene
alma. Y de las pocas del mundo que libro. “Llevo escribiendo hits toda la vida, aunque no parezcan percibirlo”, proclama
tiene una canción. No soy un nostál-
gico, pero Lisboa provoca nostalgia
de lo bello. Hay algo en ella que ha- mar PiL. Si los Sex Pistols son mi cuerpo y años de creación sólida, sin copiar a nadie,
bla”. Por Ramón Fernández Escobar mi mente, a PiL lo llevo en el alma”. Una con casi todos copiándome, dolorosamente
En el disco de Carlos do Carmo y banda infravalorada por inclasificable, alu- negados”. Gigantesco concepto, además ma-

S
Bernardo Sassetti hay un José Afonso ORPRESAS DE un emblema del punk: vión de estilos mutantes, el kraut y el dub tizable: la discografía de PiL alcanza el sobre-
(Cantiga do maio), un Fausto (Foi por “Me levanté expresamente, de ma- incluidos: “No encaja en ningún formato y saliente en las tres primeras entregas; media-
ela), un Rui Veloso (Porto sentido) y drugada en Los Ángeles, para ver la existe hoy al margen de la industria. La falta dos los ochenta, devalúa el listón. Y su disco
un Sérgio Godinho (Lisboa que aman- boda real británica por televisión”. de apoyo de Virgin me puso en un serio como solista, Psycho’s path (1997), acarreó
hece), pero también se escuchan Gra- ¿Es este John Lydon (Londres, 1956) el mis- apuro financiero. Ahora tenemos en ciernes un fiasco. Aunque a Lydon, por su escapada
cias a la vida, de Violeta Parra —home- mo que se hacía llamar Johnny Rotten al un nuevo disco y no he querido firmar con de 1984 junto a Afrika Bambaataa, se le pue-
naje a Mercedes Sosa—, la definitiva frente de los Sex Pistols, cantaba “God save un sello antes de grabarlo. Y no sé si lo haré. de otorgar papel precursor en el rap-rock. Y
Avec le temps, de Léo Ferre, o Quand the Queen / she ain’t no human being” Nada de injerencias del tipo ‘por qué no sin duda, PiL abrió brecha original en el pos-
on n’a que l’amour, de Jacques Brel, (Dios salve a la reina / ella no es un ser escribes un hit’. ¡Llevo escribiéndolos toda punk. “Pero hoy representa más que nunca
referencia fundamental. Canciones humano) y sufría por ello hasta un apuña- la vida, aunque no parezcan percibirlo!”. la esencia del punk: la del ‘hazlo tú mismo”.
que a Carlos do Carmo siempre le lamiento? “En los setenta, mis críticas tuvie- Lo más próximo a un single de éxito para En Mr Rotten’s scrapbook figura una foto
habían gustado. Pianista y cantante ron de verdad mérito. La institución debe PiL lo representó This is not a love song en del músico a los seis años, delante de las
desnudan sus egos para prestarse marcharse, pero el amor de esos dos jóve- 1983. Una excepción. Y Lydon finge dar pis- piezas de un puzle por completar. Está toma-
atención, y las hacen suyas. Es el tra- nes va en serio”, aventura Lydon. Y cuesta tas sobre el inminente largo, el primero de da en una escuela católica. Allí le había ins-
bajo sin red de dos locos sueltos, co- creerle domesticado, tras dos décadas de estudio con la banda desde que la puso en crito su familia de irlandeses emigrados a
mo lo define Carlos do Carmo. vida en California, ahora que revienta de Londres. El germen de su perenne conten-
En casi medio siglo de labor artísti- intensidad las tablas con su otra banda, Pu- cioso con la Iglesia: confiesa que nunca qui-
ca, el autor de discos como Um ho- blic Image Limited (PiL). La reflotó a finales so ser niño del coro por temor a los abusos.
mem na cidade se ha convertido en de 2009 y acaba de pasearla por la presente “En la foto la sonrisa es falsa: las monjas nos
un extraordinario contador de histo- edición del festival Primavera Sound, a pun- “No sólo antes, también pegaban para que la pusiéramos. En reali-
rias. Y, cuando ni siquiera se vislum- to de concluir en Barcelona: “Quizá el perio- dad, ya era un joven airado. Compuse Reli-
braba un naufragio económico en do de mi trayectoria en el que más estoy
soy iracundo ahora, gion para los Pistols, pero mis compañeros
Portugal, él ya comentaba que la vida disfrutando sobre el escenario. Los shows no puedo evitar no se decidieron y la publiqué ya con PiL”.
portuguesa es muy asimétrica, que ca- son como una fiesta rave o una misa sin la Reflexiones sobre la ira: “Rebosa en las
da día más se concentra en unos po- tontería de Dios”, sentencia. Hay cosas que levantarme frente a la actuaciones de los Sex Pistols. No sólo an-
cos y que hay muchos fuera del con- no cambian. tes, también soy iracundo ahora y, como
texto. Otras desprenden ironía: por sugerir a privación de derechos” provengo de la clase trabajadora, no puedo
Carlos Alberto do Carmo Almeida, Lydon una resurrección de PiL, supuesta- evitar levantarme frente a la privación de
el hijo de la fadista Lucília do Carmo, mente, se llevó varios golpes el vocalista de derechos. Cuando escribí Rise para PiL, so-
fue una referencia esencial del fado Bloc Party. Ocurrió en otro festival español, bre el apartheid, descubrí la ira como una
durante la larga travesía del desierto el Summercase de 2008, donde tocaron los barbecho hace casi cuatro lustros: “Saldrá energía que, bien canalizada, permite resul-
que siguió a la Revolución de los Cla- Sex Pistols: “Yo nunca he metido las narices antes de fin de año. Música combinada con tados gloriosos”. Controversia habemus:
veles. No se prodiga demasiado des- en la carrera de ningún músico. Encima la literatura, como siempre, sin un estilo con- Lydon desoyó las presiones para suspen-
de que hace once años un aneurisma prensa lo vendió como un ataque racista, creto por corte. PiL combina regímenes pop der un concierto en Tel Aviv el pasado vera-
cambió radicalmente su vida. Aun- algo impensable en mi familia: mis nietos muy estrictos con riquísimas diversidades. no. “Nosotros actuamos para la gente de
que ya su sueño de una película sobre son medio jamaicanos”, zanja Lydon. El go- Siempre abiertos a todo, de modo que en Israel, no para su Gobierno. Y conseguir
el fado se ha visto cumplido: confesó ce de las nuevas giras de PiL estimuló un vivo las canciones se expanden y elevan”. que 16.000 judíos corearan conmigo ‘Alá,
que cuando supo que Carlos Saura pequeño diario devenido en libro, Mr Rot- Lydon insiste con la industria: “Obvia- Alá’ [el estribillo de Four enclosed walls] su-
había dado el sí definitivo al proyecto ten’s scrapbook, compuesto por fotos inédi- mente, no le gusto porque expongo sin tapu- pone mucho más para la paz que cualquier
sintió tal alegría que de haber podido tas de toda su vida y notas manuscritas. Ya jos qué mierda de artistas promueven. De manifestación en Londres”. La reciente
se hubiera emborrachado. Sabe que lo dice el título: un íntimo álbum de recor- ahí lo de ‘no le escuches, es un excéntrico”. muerte de su hijastra, líder de The Slits, otro
no falta demasiado para dejar los es- tes, con autoedición limitada. “Se me fue Y pasa a la prensa musical de su país: “Se grupo punk, contribuyó al retraso del nuevo
cenarios definitivamente: confiesa afinando la memoria, e incluso añadí dibu- comportan como pollos sin cabeza, tendien- disco. “Primó la humanidad. Pero cuando
que prefiere salir él solo a que le em- jos. Todo un puzle existencial, una obra de do a hacer siempre lo mismo hasta morir”. Y se tiene claro lo que se hace, el tiempo no es
pujen. Y asegura que éste es un disco amor”. Y por amor a la música asegura el su amargura (“soy feliz, duermo sin remordi- relevante, tampoco lo desconocido, ese lu-
sin trucos. Algo que le enseñó Brel firmante de Anarchy in the UK haber prota- mientos”) apunta al semanal NME, que aca- gar que siempre quiero explorar con PiL”. O
cuando dijo, en una entrevista, que gonizado un discutido anuncio de mante- ba de premiar su libro en sus galardones
en el mundo del espectáculo vale to- quilla: “El dinero por promover en la tele ese anuales, pero sin dejarle, según él, subir al Mr Rotten’s Scrapbook. John Lydon. 750 ejempla-
do menos hacer trampa. O producto, cada penique, sirvió para refor- escenario en la ceremonia. “Es increíble. 30 res. www.johnlydon.com.

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MÚSICA / Discos

Milly guitarra: Juan Requena, Rafael Rodríguez,


Milly Special Alfredo Lagos, José Luis Montón, Juan Anto-
Hardy Classic nio Suárez Cano y Paco Cruz. También, y
junto a ellas, suenan bouzukis o mandolas
que no desvirtúan la naturaleza flamenca
de este brillante debut. Fermín Lobatón

Willie Nelson &


DETRÁS DE este nombre de “evocaciones Wynton Marsalis
ziegfeldescas” se encuentra Carla Mignone. Here we go again
En Italia es una de las grandes divas dentro Blue Note / EMI
de esa categoría de la canta-actriz y que des-
de Milán proyectó un gran foco expresivo
que recogía la canción local y en dialecto, el
cabaré, la comedia musical brechtiana o la
canción de autor, la Rive Gauche —ecos exis-
tenciales de Gréco y otras damas de ne- EN 2008, Willie Nelson y Wynton Marsalis
gro—, a Dario Fo, las Canzoni della Mala, publicaron un disco improbable y exuberan-
Fabrizio de André, etcétera. Desaparecida te: en Two with the blues, el cantante tejano
hace treinta años, este doble disco recoge y el trompetista de jazz encontraban territo-
una antología de su larguísima carrera sobre rio común en el blues festivo. Por desdicha,
la escena, desde su versión de Balada para la continuación está asfixiada por esa volun-
mi muerte de Piazzolla —imposible olvidar tad academicista que ha convertido a Marsa-
la noche en que Mina se encontró con el lis en capo dei capi del jazz. Ya no es música
bandoneonista argentino en Teatro 10 y la para una barbacoa en Nueva Orleans: Here
RAI se fundió— a las interpretaciones de we go again pretende homenajear a Ray
Kurt Weill que de la mano de Strehler, en los Charles (y refuerza su comercialidad aña-
años cincuenta, la colocaron en el centro de diendo un peso pluma como Norah Jones).
la escena italiana y de la que ya nunca más Del concepto de blowing session saltamos al
bajó hasta su muerte. Por su voz nos pode- ejercicio milimetrado: figuran ocho (¡ocho!)
mos hacer una idea del magnetismo y la arreglistas para una banda de seis instru-
magia que la señora desprendía, cuando mentistas, en teoría tocando despreocupa-
aquella pequeña figura aparecía en escena y damente. Hay momentos felices pero la sen-
se transformaba en grande, frágil, conmove- sación final es… pringosa. Diego A. Manrique
dora. Una de las grandes. Carles Gámez

Señor Mostaza
Aurelio Podemos sonreír
Laru beya Hall of Fame
Real World /
Resistencia

CUANDO PUBLICÓ Somos poco prácticos


EL HONDUREÑO Aurelio Martínez es garífu- (2008), Luis Prado se reafirmó como el autor
na, descendiente de esclavos que naufraga- más lúcido, tierno, irónico e imaginativo en
ron en las costas atlánticas de América esa generación del pop español. Si aquel es
Central. Su disco, producido por el indis- uno de los tesoros más portentosos (y semio-
pensable Ivan Durán, se abre con aire sene- cultos) de nuestra cultura popular, su herede-
galés: en Lubara wanwa se escucha la voz ro no logra mantener esa permanente sensa-
de Youssou N’Dour y Laru beya (En la pla- ción de ingenio desbordante. Las armonías
ya) cuenta con cantantes de la Baobab. El desinhibidas en la órbita de Jellyfish o Ben
hilo de África Occidental se sigue tejiendo Folds y la fe inquebrantable en sir Paul Mc-
con la simbólica Yurumei, el rapero Sen Cartney se alternan ahora (Un momento eter-
Kumpé y otra participación de Youssou no) con un sonido más adulto, en la línea de
—mentor de Aurelio durante su estancia los Supertramp de Rick Davies. Nos queda-
en Dakar—. Los cantos de las mujeres ga- mos con algunas líneas muy brillantes (“yo
rífunas, las guitarras y los tambores de ba- sé que algún día nos cambiaremos del Pc al
rril se unen a tambores sabar y tama, la Mac / tendremos un amor con bonus track”,
kora o el laúd xalam, en un feliz intercam- “según tú, todo es segunsemirable” o “ya te
bio. Y, de fondo, el recuerdo de Andy Pala- has tomado tres o cuatro ibuprofenos / y
cio, fallecido cuando parecía despertar el solo has conseguido echarle un poco más de
interés por la música garífuna, y al que está menos”), pero también con la sensación de
dedicado este hermoso disco. Carlos Galilea que Prado no ha exprimido esta vez todo su
talento. Fernando Neira

José Anillo
Los balcones Marc Hurtado &
de mi sueño Alan Vega
AcompásArte Sniper
Le Son du Maquis /
Green Ufos

EL GADITANO, cantaor de fuerza en el acom-


pañamiento del baile, se templa en su pri- EL NORTEAMERICANO Alan Vega y el francés
mera grabación con cantes tradicionales y de origen marroquí Marc Hurtado comenza-
de su tierra, como la malagueña de El Melli- ron su asociación artística cuando el prime-
zo —que dice serena y dolorosamente, se- ro participó en Re-Up (1999), de Etant Don-
gún el esquema de Aurelio—, las alegrías o nés. Más tarde, Marc produjo el documental
los tientos. También aborda el polo y la The Infinite Mercy Film (2009) sobre el uni-
soleá, unos tangos y dos tandas de bulerías verso artístico de Alan. Y aquellos polvos tra-
compartidas: la primera con su hermana jeron estos lodos; o sea, Sniper (Francotira-
Encarna y, la segunda, que cierra la graba- dor), un álbum en el que Vega canta y pone
ción, en fiesta y a palo seco junto al maestro los textos, y Hurtado se encarga de las músi-
Juan Villar. Por fandangos opta por reivindi- cas. El disco lo cierra una composición de
car a Juan Varea, y se permite la licencia Alan y Lydia Lunch (Prison Sacrifice), que
doble de evocar a Mercedes Sosa en la Can- cantan al unísono en un dúo arrebatadora-
ción de las pequeñas cosas (con detalles de mente inquietante. Pero antes de llegar a ese
Jorge Pardo) y de meter por bulerías el tema final crepuscular nos topamos en 12 piezas
Soñar contigo del primer disco de Zenet. con una estremecedora tormenta de tormen-
Son retos de los que sale más que airosa- to: Marc factura agitadoras bases de electró-
mente, logrando trasmitir la emoción de ca- nica crepitante y Alan desgrana sobre ellas
da tema, virtud que igualmente le acompa- sus obsesiones echando mano de todos los
ña en los cantes tradicionales. En todos los recursos que le proporciona su voz de croo-
casos ha elegido atinadas compañías a la ner de caverna. Apabullante. Javier Losilla

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PURO TEATRO Por Marcos Ordóñez

Ficción sin aflicción


Fingir, de Franch y González Zoilo, y Vida de Lázaro, de Collado, dos joyas humorísticas, poéticas y llenas de invención

E
SO, SIN AFLICCIÓN: con alegría. Ale- inventaban allí a una escritora suiza, Vera nunca te fallé; que no me volví loca de pe- Tubert, nacido en Figueres en 1879. Super-
gría por contar, por interpretar. Ale- Waltser, que a su vez debía imaginar las na; que no me agarré a mi locura porque dotado, esperantista, seguidor de Gurdjieff,
gría y vitalidad, a diferencia de esa biografías de ambos. En esta ocasión, las fue lo único que me dejaste; que nunca te amigo de Churchill, Pessoa y Belmonte, in-
presunta vanguardia teatral ceñu- invenciones se despliegan como un mapa dediqué un espectáculo”. ventor del paraguas plegable, miembro de
da, cuyos oficiantes se toman tan en serio a que crea su propio territorio. En Fingir in- Esto son fragmentos, un resumen torpe. la Resistencia francesa y, en su vejez, contra-
sí mismos y tan poco a su obra, a juzgar por ventan, como niños jugando en un terrado Renuncio a resumir cómo fingen las violen- bandista de fluorescentes en el monte. Una
la reiterada tendencia a la vacuidad, el desa- vacío, a dos actores que son y no son ellos; tísimas peleas o los “besos teatrales”; a con- ficción maravillosa, llena de verdad, que
liño formal y la autoindulgencia, a ese nihi- inventan un décimo aniversario, inventan tar lo que sale de esa bolsa de Mary Pop- abre la puerta a un terraplén de ficciones
lismo pomposo que sólo suele ser disculpa- una obra conmemorativa (en cuyo centro pins, o el pasaje de las fotos a guisa de verdaderas: Nicole Balm encarna a una mu-
ble en la primera adolescencia. He visto dos hay un dragón), inventan un decorado invi- máscaras. No puedo contarlo porque hay jer ficticia, Jordi Bover es un fotógrafo escé-
espectáculos memorables en el ciclo Radi- sible (montañas, cataratas) e inventan a un que verlo: no se puede contar la ligereza nico que jamás había actuado y Ernesto
cals Lliure, un ciclo que no debería desapa- público. Todavía más: hay un momento ex- con la que pasan de una escena a otra, los Collado interpreta a Ladja Soukup al más
recer tras la marcha de Álex Rigola, un ciclo traordinario, muy bellamente escrito e inter- aéreos malabarismos con asuntos tan anti- puro estilo Sacha Baron Cohen. La esencia
que, clausurado el Espai, lo va a tener, me pretado, en el que Lidia González Zoilo se guos como las fronteras entre verdad y re- del espectáculo es ese paréntesis que se al-
temo, un tanto difícil para encontrar una dirige a un espectador e inventa una vida presentación, entre actor y personaje; la za como una escultura luminosa: la digre-
nueva ventana pública a la que se asomen profunda cortesía con la que meten al públi- sión como figura de estilo. Así, la efervescen-
montajes como Fingir, como Vida de Láza- co en el juego; la gracia, el encanto, la origi- cia investigadora de Lázaro Rius, que pasa
ro (y como muchos que no he visto). Me ha nalidad sin clarines de aviso. de una materia a otra como quien cruza
parecido advertir en los que hoy reseño lo Ernesto Collado se pierde y se encuentra países a lomos de una curiosidad inextingui-
que podría considerarse una nueva y feliz Espectáculos con en un bosque parejo. A la salida de Vida de ble, se contagia a sus apóstoles, que trazan
tendencia: experimentar sin mirar al públi- Lázaro me dijo: “No pretendo ser radical ni continuos puentes, conexiones, analogías,
co por encima del hombro, con un intenso
muchos relatos en su tengo la innovación formal como un objeti- de Heráclito a la matemática circular de
anhelo de comunicar; jugar con la forma interior, abriéndose vo. Lo mío es contar historias, y lo hago a Pitágoras, del caballo negro de Cafrune a la
sin imponerla, descartando el asentadísimo mi manera. La forma es en todo caso una apasionada y divertidísima teoría de la ore-
prestigio de lo abstruso. Y utilizando, oh como una colección consecuencia de lo que quiero transmitir”. ja absoluta que establecen Bover y Soukup
maravilla, el lenguaje de los dioses: la come- Vida de Lázaro está muy cerca de Lepage, el armados con un tocadiscos con radar para
dia. Fingir y Vida de Lázaro son, y esto es de muñecas rusas, Lepage de La géometrie des miracles (el vér- captar ultrasonidos. No teman una tediosa
muy infrecuente, dos comedias “para todos tigo narrativo, el pluritopetazo de infinitas disertación científica. Vida de Lázaro es
los públicos”, no para una pandilla de ente-
dando más por su dinero bolas de billar), pero con una millonésima una gran novela “hablada”, un tratado so-
rados. También es infrecuente la sensatez parte de su presupuesto. En 1968, el cuerpo bre la pasión, un poema silbado. El humor,
de su duración: no parece sobrar nada en de un anciano desnudo, acribillado por la a lomos de una naturalidad minuciosamen-
ninguno de los dos. Espectáculos, pues, ale- Guardia Civil, aparece en la frontera pirenai- te coreografiada, no busca lo cómico sino
gres, vitales y concisos, con muchos relatos entera con él (o ella): “Voy a imaginar que ca. Nicole Balm, una actriz y performer ho- que deja que penetre por deslizamiento e
en su interior, abriéndose como una colec- este momento jamás ha existido, que nun- landesa, está convencida de que ese hom- infiltración, y en la siguiente esquina (la
ción de muñecas rusas, dando más por su ca hemos estado juntos en este lugar, que bre pudo ser su abuelo desaparecido, y nos hermosa carta final) nos instala en la emo-
dinero. Fingir es la nueva entrega del Colec- nunca salimos de aquí de la mano, que no narra sus pesquisas, acompañada de dos ción pura, aparentemente repentina, mien-
tivo 96º, que hará un par de temporadas me llevaste a tu casa ni te viniste a vivir a la amigos tan singulares como ella: Jordi Bo- tras la niebla crece entre los árboles (un
nos sedujo con Dar patadas para no desapa- mía, que jamás me hiciste reír, llorar, du- ver, catedrático de Ingeniería Tecnológica, solo árbol, hecho de sillas) y en lo alto bro-
recer, también presentado en Radicals Lliu- dar, volar y temer, todo al mismo tiempo; y Ladja Soukup, apicultor y musicólogo che- ta, vivísimo y tangible, el rostro del hombre
re. David Franch y Lidia González Zoilo se que no nos perdimos el uno al otro; que co. El cadáver resulta ser un tal Lázaro Rius al que creímos personaje. O

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OPINIÓN Por Jorge M. Reverte

“Los madrileños acuden como atraídos por algún extraño cebo magnético a comprarse un libro (o más), a ver a una escritora o a patinar con sus hijos, pero siempre con algo que puede ser utilizado para leer en las manos”. Foto: Gorka Lejarcegi

Un paseo por el Retiro


Mirar, comprar, firmar o vender libros. El rito de la Feria del Libro se repite cada temporada

E
RETIRO. Un parque de ciento y
L que el último premio Nacional de Literatu- el único grupo social al que durante el fran- de pan, también. Se les puede echar unas
pico hectáreas. Si recordamos ra fue para un libro en esa lengua, por una- quismo se permitía copular o practicar el migas y poner los ojos en blanco para reci-
que la hectárea es una antigua nimidad del jurado, sin que sea concebible onanismo sin recibir castigo. Es más, los tar los hermosos versos anónimos:
medida de superficie que se utili- pensar en ningún enjuague de compensa- niños que no podíamos saber que tenía- —Pasamos muy buenos ratos echando
zaba antes de la invención moderna del ciones nacionalistas). mos colita veíamos aquello y aprendíamos pan a los patos…
campo de fútbol, mucho más precisa, Y en esas estamos, un año más. para qué servían algunas cosas. Luego, el inevitable estanque con el mo-
eso significa que el jardín es muy grande. Y, lo que es peor, encantados. Yo, por lo Ya no hay ni un solo bicho dentro de los numento a uno de los más inútiles entre los
Tan grande que solo se puede concebir menos, cuando voy a la Feria del Libro me recipientes, pero se puede evocar su presen- Borbones (la cosa estaba difícil en aquella
que se construyera en Madrid y al alcan- siento francamente bien. Tendré que hacér- cia. Leones, tigres, monos. Y algún elefante. época), y ya, sin más trámite, a la Feria.
ce del pie de miles de personas porque melo mirar, que diría un escritor catalán. Después, pero antes de comenzar a mi- Si uno es escritor y le toca firmar, hay
estaban en el siglo XVII y gobernaban Cuando lo hago, tiendo a buscar una rar las novedades que los amigos editores que saber que su caseta es la que está más
duques y marqueses. Ahora, por los capri- hora temprana, antes de que el frescor de la nos llevan, doy un quiebro y me acerco a lejos. Además, que será la que más canti-
chos de la ecología y de la democracia, es ver un par de estatuas. Desde luego, la de la dad de sol reciba. Y en tercer lugar, que es
imposible abordar un proyecto así para alcachofa. Sorprendente idea la de hacer muy probable que nadie tenga el menor
uso de unos reyes. ¡Vaya reyes de chichi- un monumento a la hortaliza sin ser de interés en conseguir que le firme un libro.
nabo tenemos, por no decir otra cosa! Murcia. Pero no es menos sorprendente el Por ello, hay que conseguir que algún ami-
Y los libros. Un invento tan antiecoló- Me parece una buena mayor acierto de todo el parque, que es la go o familiar se preste a pasar por delante
gico como el fumar. De un par de siglos estatua al ángel caído, o sea, al demonio, de la caseta varias veces y finja algún inte-
antes que el parque, pero con el mismo
idea entrar por la una inspiración que tiene mucho de litera- rés (discreto, no conviene que grite “qué
toque anacrónico. ¿A quién se le iba a montaña de los gatos ria. Al parecer la cosa tiene que ver con un barato está este libro”, por ejemplo). Eso
ocurrir ahora ponerse a cortar árboles y a inglés llamado Milton. siempre atrae a alguien.
sacar plomo tóxico de la tierra para que hasta llegar a la Yo no recomiendo que uno se vaya a Y como recurso desesperado, ponerse a
alguien juntara los dos productos que leer al Retiro, porque eso hay que hacerlo colaborar con los empleados de la caseta, y
acaban por alumbrar un libro? Habiendo antigua Casa de Fieras tumbado en la hierba y acaba pasando que vender libros a quien los pida, sin intentar
bytes e Internet que, además, no contami- el reuma se come los placeres y los sustitu- que sean los de uno.
nan, es inimaginable algo así. ye por penas. Por eso, el paseo debe ser Yo en eso me hice un maestro hace
Las dos cosas se han ido maridando en antes de la compra de ejemplares. Eso, y varios años. Era la época en que Stephen
Madrid a lo largo de los años. Con la ima- noche haya abandonado del todo los parte- que los libros no pesan cuando todavía no Hawking vendía millones de sus libros so-
gen publicitaria de que estamos ante un rres, y los jardineros puede que sigan echan- se han comprado. Entonces, se puede ir, bre el Big Bang. Una señora se me acercó y
fenómeno de progreso. El parque lo abrió a do agua con esas poderosas mangueras sin la carga, a visitar el Palacio de Cristal, me preguntó:
la plebe una revolución que se dio en lla- cuyos chorros son la envidia de niños y que al parecer se construyó para entrar en —¿Tiene usted el libro del subnormal
mar La Gloriosa. Los libros tuvieron su feria mayores. Me parece una buena idea entrar alguna pugna con ingleses y franceses, ése?
por primera vez durante la II República, en por la montaña de los gatos, que de monta- cuando a ninguno de los dos les importaba Y yo supe a quién se refería. Dios me
1933, aunque aquello se celebró en las afue- ña tiene solo la forma, que no el tamaño, y un rábano lo que se construyera en Madrid. castigará por ello.
ras del Retiro, en el paseo de Recoletos. Las de gatos únicamente los madrileños que Pero es igual, la construcción tiene gracia, y Allí les espero. Una caña y patatas fritas.
dos cosas forman un conjunto formidable así se llaman porque en algún momento el estanquito donde los patos se atiborran ¿Hay algo más madrileño que eso? 앫
por su circunstancia de nacimiento. gozaron de una alta capacidad de supervi-
Y los madrileños, desde hace ya treinta vencia. En lugar de dirigirme hacia el paseo
años, acuden como atraídos por algún ex- de Coches, donde se despliegan las editoria-
traño cebo magnético a comprarse un libro les y librerías en uniformes y socializantes
(o más), a ver a una escritora o a patinar casetas, me mantengo pegado a la verja
con sus hijos, pero siempre con algo que hasta llegar a la antigua Casa de Fieras. Por
puede ser utilizado para leer en las manos. alguna razón que se me escapa el sitio pasa
Se venden los libros como si se tratara de desapercibido para muchos foráneos.
hamburguesas baratas, o de merluza cara, Es cierto que una casa de fieras pierde
a esgalla (no viene en el diccionario de la mucho sin leones y otros animales salvajes,
RAE, pero quiere decir mucho). Caros, bara- pero también es cierto que se puede uno
tos, malos, buenos, de Ortega o de Gasset. imaginar al oso pardo que apenas cabía en
Los hay en castellano, en inglés, en catalán su jaula, y se desgañitaba clamando por su
y hasta en euskara (nadie puede olvidar cruel destino, o a los monos que formaban

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