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Historias sobre

El Señor Shiva.

Por Sri-Deva Fènix


(Trabajo de investigación y recopilación)
04/2005

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Una vez, en la edad de Tetra Yuga, el Sr. Shiva llamó al sabio Agastya,
nacido de una vasija. Le acompañaba su compañera, la diosa Sati, Madre
del universo. El sabio le adoró reconociéndole como su señor universal.
El gran sabio refirió la historia completa de Rama y el Sr. Mahesa le
escucho lleno de gozo. Luego el sabio pidió a Sambhu que le hablara de la
devoción a Hari y Shambhu (Shiva) la describió, encontrando en el sabio
un hermoso recipiente. Narrando y escuchando así la historia de las
virtudes de Sri Rama, el Sr. de Kailasa (Shiva) pasó unos días allí.
Finalmente, tas despedirse del sabio, el destructor del demonio Tripura,
Sankara, se dirigió a su hogar en el monte Kailasa, con su esposa (Sati) la
hija del Rey Daksa. En aquellos mismos días, queriendo aliviar el
sufrimiento de la Tierra, Sri Hari se había encarnado como Rey Raghu.
Renunciando a su derecho al trono por las palabras de su padre (Dasaratha),
el inmortal Sr. vagaba por el bosque
Dandaka vestido de asceta.
El Sr. Hara (Shiva) seguía pensando:
“¿Cómo podré verle? el Sr. se ha
encarnado en secreto, y si yo le visito,
todos sabrán quien es”. En el corazón
de Sankara, había un gran pesar; sin
embargo Sati no sospechaba nada de
este secreto, Sankara se daba cuenta
de que no debía descubrir su secreto,
mientras que la tentación de ver al Sr.
hacia que sus ojos estuvieran tristes y
ansiosos.
Ravana (el rey demonio de Lanka),
había buscado en Brama el favor de la
muerte en las manos de un enemigo
humano; y el Sr. hizo que las palabras
de brama se hicieran realidad. “Si yo
no voy a su encuentro, siempre me
arrepentiré.”
El Sr. Shiva se puso a pensar, pero no encontraba solución a este
rompecabezas. El Sr. estaba absorto en esos pensamientos. Sumamente
misteriosos son los caminos del Sr. Vishnú: solamente el sabio puede
comprenderlos, Los que poseen una inteligencia torpe, en su locura
imaginan siempre algo diferente.
En aquella ocasión Sambhu vio a Sri Rama, y en su corazón nació una
inmensa alegría. Baño sus ojos en ese océano de belleza, pero no le
descubrió su identidad pues sabia que no era una ocasión apropiada.
El destructor de Cupido, Shiva, comenzó a exclamar: “¡Gloria al Redentor
del universo, que es todo verdad, Conciencia y Dicha!” cuando Sita iba

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caminando con Sati, El Sr. Misericordioso se sintió estremecido de alegría.
Cuando Sati vio a Sambhu en este estado, surgió una gran duda en su
mente: “Sankara en el Señor mismo del universo y es digno de adoración
universal; los dioses, los hombres y los sabios inclinan su cabeza ante el”.
Sin embargo, presentó su obediencia a este príncipe, describiéndole como
el Ser supremo que es todo verdad, Conciencia y Dicha. Se quedo absorto
contemplando su Belleza y sintió una ola de emoción en su corazón, que no
pudo controlar.
“El Supremo Eterno que todo lo impregna, no creado, indivisible, libre de
deseos, más allá del maya (la ilusión) y de toda distinción, que ni siquiera
los Vedas pueden comprender, ¿puede tomar forma humana?.
“También Sri Vishnú, que toma forma humana para complacer a los dioses,
es omnisciente como Shiva, que mató a Tripura (la Ignorancia). ¿Puede
vagar él en busca de su compañera, como un hombre ignorante, siendo la
fuente del Conocimiento, el Sr. de Sri (La diosa de la prosperidad) y el
destructor de los demonios? Las palabras de Sambhu tampoco pueden ser
falsas.
Todos saben que el es omnisciente”. Así pues, la mente de Sati estaba llena
de una interminable serie de dudas; Su corazón no podía sentirse en paz.
Aunque Bhavani (La diosa Parvati) no abría los labios, el Sr. Hara, que lo
controla todo interiormente, llegó a
saberlo y le dijo: “Estate tranquila,
Sati, tu naturaleza es fuerte; nunca
deberías tener esa duda en tu mente.
El es el mismo Rama, el Héroe de la
raza Raghu, mi amado Dios, cuya
historia cantó el santo Agastya que
nació de una vasija. La fe en El es
de lo que yo hablé a Agastya; El es
a quien todos los sabios siempre
esperan.
“El que se ha encarnado como la
joya de la raza Raghu por el bien de
sus devotos no es otro sino el
Supremo eterno que todo lo penetra
estando libre de todo, Rey de todos
los mundos y dominador del Maya,
en quien todos los sabios, yoghis (místicos) y siddhas (adeptos) meditan
constantemente con una mente pura y cuya gloria es cantada por los Vedas,
Puranas y otras escrituras con frases negativas, diciendo -no es esto ni
tampoco esto-.”
Aunque el Sr. Shiva repitió esto una vez tras y otra, sus palabras no
aliviaron el corazón de Sati. Entonces el gran Sr. Shiva, sonriendo y

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sintiendo en su corazón el poder del maya creado por Sr. Hari (Vishnú), le
dijo:
“Si tienes esa gran duda en tu mente, ¿Por qué no vas y lo ves por ti
misma? Yo te esperaré a la sombra de este árbol banyan hasta que vuelvas
a mi. Usando tu capacidad de juicio llegarás a una conclusión mediante la
que se borrará el grave error que nace de tu ignorancia. “De este modo Sati
emprendió la marcha con el permiso de Shiva. Se atormentaba la mente
queriendo saber hacia dónde dirigir sus pasos (para probar la divinidad de
Rama). Entonces Shiva se dio cuenta de que un gran mal le esperaba a la
hija de Daksa (Sati). “Cuando su duda no se rindió ni siquiera con mis
palabras” ,y se dijo: “Parece que las estrellas no le son favorables y
terminará mal. Después de todo, lo que Sri Rama ha dispuesto, es algo que
ocurrirá, ¿para que complicarse mas metiéndonos en especulaciones?”
Diciendo esto el Sr. Shiva comenzó a pronunciar el nombre de Sri Hari,
mientras que Sati se dirigía al lugar donde se hallaba el Señor de la dicha
(Sri Rama).
Después de muchos pensamientos y preocupaciones, Sati tomó la forma de
Sita y siguió su camino por el mismo sendero por el que pasaba el Sr.
Rama.
Cuando Laksmana vio a Uma (Sati) así disfrazada, se quedo sorprendido y
desconcertado. La boca se le paralizo y adquirió una expresión grave; el
sagaz hermano del Sr. conocía su gloria. Percibiendo y controlando todo, el
Sr. Rama, no tardó en descubrir el falso aspecto de Sati. Rama era el Sr.
Omnisciente cuyo pensamiento disipa la ignorancia.
Sati pretendía engáñale incluso a el: fijaos cuán obstinada es la naturaleza
de una mujer. Cantando en su corazón al poder de maya (poder ilusorio),
Sri Rama sonriente se dirigió a ella con dulce voz. Primero juntó sus manos
y le presentó su obediencia, diciéndole su nombre y el de su padre, luego le
pregunto el paradero del Sr. Shiva (que tiene un toro en el blasón de su
estandarte), pensando que le había hecho vagar sola por el bosque.
Sati se sintió muy molesta al oír las palabras de Rama, que eran suaves
pero muy significativas. Regresó al gran Sr. Shiva con un sentimiento de
dolor y muy abatida en su corazón.
“Yo no presté atención a las palabras de Sankara y quise imponer a Rama
mi propia ignorancia. ¿Qué respuesta daré ahora a mi señor?” El
sufrimiento de su corazón era terrible.
Sri Rama vio que Sati estaba muy afligida y quiso revelarle parte de su
gloria. Mientras caminaba, Sati contempló un extraño fenómeno. Rama iba
delante de ella con su compañera Sita y su hermano menor Laksmana.
Miró atrás y vio también al Sr. con su hermano y Sita con ropas muy
hermosas. y dondequiera que miraba veía al Sr. en su trono en compañía de
los siddhas y sabios que le servían. Sati vio mas de una imagen de Shiva,
Brahma y Vishnú, cada una con una gloria infinitamente mayor que la

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anterior. También contemplo todo un ejército de dioses postrándose a los
pies del señor y esperándole vestidos de formas diversas.
Luego vio innumerables Satis (compañeras de Shiva) compañeras de
Brama y Laksmis (esposas de Vishnú), todas de incomparable belleza. Sus
vestidos iban de acuerdo con la forma de Brama y los otros dioses.
Pero mientras que los dioses que adoraban al Señor aparecían con atavíos
diversos, el aspecto de Sri Rama era siempre el mismo.
Y aunque Sati vio a muchos Ramas, el mismo Laksmana y la misma Sita,
Sati se sintió llena de temor, su corazón tembló y perdió toda conciencia de
su cuerpo. y cerrando los ojos, se sentó al lado del camino. Cuando abrió
los ojos y miró, la hija de Daksa no vio nada más allí, y postrando la cabeza
repetidas veces a los pies de Sri Rama, se dirigió al lugar donde estaba el
Sr. de Kailasa.
Y cuando se acercaba, el Sr. Shiva le sonrió y le pregunto si estaba bien, y
luego dijo: “Ahora dime toda la verdad, ¿cómo probaste a Sri Rama?”
Habiendo comprendido la grandeza del Héroe de la raza Raghu, Sati sentía
temor y no reveló la verdad a Shiva. “No lo probé, mi señor; le presente mi
obediencia igual que tu, Lo que tu dijistes no puede ser falso; mi corazón
está completamente seguro”.
Entonces el Sr. Shiva miró en su interior y vio todo lo que Sati había hecho.
Una vez más, se postró ante el poder ilusorio del Sr. Rama que había hecho
que Sati mintiera. “Lo que la voluntad de Sri Hari ha dispuesto debe
realizarse”, pensó para sí el sabio Sambhu. Sati había tomado la forma de
Sita: esto apenó mucho el corazón de Shiva. “Si sigo amando a Sati como
hasta ahora, desaparecerá el culto de la Devoción y esto no estaría bien.
“Sati es demasiado casta para que la abandone, y seguir amándola como
esposa es un gran pecado.” El gran Señor Sankara no pronunció palabra
alguna, aunque su corazón estaba lleno de dolor.
Entonces el Sr. Shiva se postro a los pies de Sri Hari, y en cuanto invocó a
Sri Rama se dio cuenta de que mientras Sati siguiera en ese cuerpo, no
debía relacionarse con ella. Según esto, Shiva tomó una decisión y después
el Sr. Sankara (cuya mente es estable) se dirigió a su hogar en el monte
Kailasha, con su mente fija en el Sr. Rama. y mientras caminaba salio del
cielo una hermosa voz diciendo: Gloria al gran Sr. Shiva que se ha
mantenido tan fielmente ligado por su devoción. ¿Quién sino tu puede
hacer una promesa así? Tu eres devoto de Sri Rama y del Señor
todopoderoso al mismo tiempo”. Sati se sintió muy preocupada al oír esta
voz del cielo, y se dirigió a Shiva con voz trémula diciendo: “Dime, oh Sr.
misericordioso, la promesa que has hecho. Tú eres la encarnación de la
verdad y compasivo con los pobres”. Y aunque Sati lo pregunto de muchas
maneras, Sankara, no le respondió.

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Sati comprendió que el Sr. Shiva había descubierto todo y se sintió triste
por haber tratado de engañar a Shambhu. Se dio cuenta de que la mujer es
ignorante y entupida por naturaleza.
El agua mezclada con leche puede venderse como leche: he aquí el proceso
unificador del amor. Sin embargo, en cuanto cae una gota de ácido, es
decir, una mentira, en esa leche, el agua queda separada y el sabor de la
leche se estropea.
Sati se afligió mucho pensando lo que había hecho; y el grado de angustia
no se podía medir ni describir. Había visto que el Sr. Shiva es un océano
sin fondo de misericordia, pues no había puesto al descubierto su culpa. Sin
embargo, por la actitud de Sankara dedujo
que el Sr. la había abandonado, y su
corazón se vio desamparado. Siendo
consciente de su culpa, no podía protestar
en modo alguno, pero su corazón ardía
como una hoguera. Al percibir la mirada
triste de Sati, El Sr. Shiva le contó historias
muy bellas para distraer su mente.
Relatando diversas leyendas en el camino,
el Sr. Shiva, llegó a Kailasa. Entonces se
sentó bajo un árbol bayan en la postura
yóguica de Padmasana (postura del
Loto).Sankara se unió a su propio ser y
entro en un Éxtasis (Samadhi)
ininterrumpido e indefinido.
Sati vivía en Kailasa, y su mente estaba
siempre apenada.
Nadie sabia lo que estaba ocurriendo en su
interior, pero a ella, los días se hacían tan
pesados como Yugas o edades enteras.
La tristeza que se había apoderado de su mente no desaparecía, pues ella no
se sentía con fuerzas para cruzar el océano de su pena.
“Ofendí al Sr. de los Raghus y luego tomé por falsas las palabras de mi
esposo. La voluntad divina me ha dado lo que merezco por mis pecados.
Ahora, oh Dios, no tienes ninguna obligación de hacerme seguir viva
aunque me hayas separado de Sankara.” La angustia de su corazón era
indescriptible. Sati invocó la presencia de rama en su corazón y se dirigió a
El así: “Si todos dicen que res compasivo con los pobres, y si los Vedas te
alaban como disipador del sufrimiento, te suplico con las manos unidas, oh
Señor, que me liberes sin tardanza de este cuerpo mío. Si tengo devoción a
los pies de Shiva, y si soy fiel a mi promesa en pensamiento, palabra y
obra, oh Sr. omnisciente, escúchame y haz algo rápidamente para que

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pueda morir y me libere así de esta desgracia insoportable sin mucho
esfuerzo”.
Así pues. Sati, se sentía muy desgraciada. Su sufrimiento era profundo más
allá de las palabras. Al cabo de ochenta y siete mil años, el inmortal
Shambhu salió de su éxtasis. Shiva comenzó a repetir el nombre de Rama:
entonces Sati se enteró de que su Sr. había despertado, y fue y se postro a
los pies de Sambhu. Sankara le ofreció un lugar frente a el, y comenzó a
narrar las bellas historias de Sri Hari. Entretanto Daksa (Padre de Sati)
había llegado ser el Sr. de los seres creados. Después de considerarlo
debidamente, el creador (Brama) encontró a Daksa apropiado y le nombró
supremo señor de los seres creados. Cuando Daksa alcanzó está posición
tan alta, el orgullo creció y creció en su corazón, pues en este mundo nunca
ha existido una criatura a la que el poder no le intoxicara.
Daksa reunió a todos los sabios, y comenzaron a realizar un gran sacrificio.
Se invitó a todos los Dioses que
toman parte en las oblaciones
ofrecidas en los sacrificios.
Los Kinaras (una especie de
semidioses), Nagas, Siddhas (seres
celestiales) y Gandharvas (cantores
celestiales) y todo el ejército de los
dioses, acompañados de sus
esposas se dirigieron al lugar del
sacrificio. Todos los Dioses a
excepción de Vishnú, Viranchi
(Brama el creador) y el gran Sr.
Shiva, Salieron en sus carros
aéreos. Sati contemplo estos
hermosos carros de varias formas
cruzando los aires. Doncellas celestiales cantaban dulces melodías que se
introducían en los oídos de los ascetas y rompían su meditación. Cuando
Sati preguntó a Shiva qué era todo aquel movimiento por el aire, éste se lo
explicó, todo. Ella se sintió feliz al enterarse del sacrificio dispuesto por su
padre y pensó que seria una buena excusa para estar unos días con Él en
caso de que el gran Sr. Shiva diera su consentimiento. El ser repudiada por
su señor atormentaba mucho su corazón, pero siendo consciente de su
culpa, no decía nada. Al fin, Sati habló con voz suave, teñida de temor,
duda y cariño:
“Hay una gran fiesta en casa de ni padre, oh señor, si me das tu permiso,
me gustaría ir y verla, oh fuente de compasión.”
El Sr. Shiva respondió: “Tu idea es beuna y a mí también me gustaría ir.
Pero el problema es que tu padre no nos ha invitado. Daksa ha invitado a
todas sus otras hijas, pero por el rencor que nos tiene a ti te ha ignorado.

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Una vez criticó nuestro comportamiento ante Brahma; por eso ahora sigue
insultándonos. El Señor shiva continuó: Las heridas de las flechas de un
enemigo no son tan dolorosas como las punzadas de las palabras crueles de
un familiar, pues ese dolor continúa lacerando el corazón noche y día.
Si a pesar de mi consejo, decides ir, sin tener en cuenta mis palabras, no te
aguarda un buen futuro. Tú eres muy digna de respeto, y el insulto de tu
familiar equivaldrá a tu muerte inmediata.
Si vas allí sin que te inviten, Bhavani, todo decoro, afecto y honor
desaparecerá de ti. Sin duda es cierto que uno debería visitar a su amigo,
maestro o padre sin esperar una invitación formal; sin embargo, no
conseguirás nada bueno yendo donde hay rencor contra ti”. Shambhu se lo
explico a Sati de muchas formas; pero el destino había dispuesto que ella
no actuara con sabiduría. El Sr. le repitió una y otra vez más que si Ella iba
a la casa de su padre sin ser invitada, las consecuencias serían muy malas.
Después de razonar con ella una y otra vez, Hara finalmente se dio cuenta
de que la hija de Daksa no iba a quedarse, le ofreció algunos de sus
ayudantes como escolta y la despidió.
Cuando Bhavani (etimológicamente, compañera de Bhava, epíteto de
Shiva) llegó a la casa de su padre, nadie la recibió por temor a disgustar a
Daksa. Su madre fue la única persona que la acogió cariñosamente. sus
hermanas la recibieron con grandes sonrisas, pero Daksa no quiso
preguntar ni siquiera por su salud; el mero hecho de verla encendía su ira.
Sati fue a mirar el sacrificio, pero no vio en ningún sitio oblaciones
dedicadas a Sanbhu. Entonces se dio cuenta de la verdad del aviso de
Sankara; Su corazón se inflamaba al pensar en el insulto a su señor. La
pena anterior de ser repudiada por su señor. La pena anterior de ser
repudiada por su señor no la atormentaba tanto como el gran sufrimiento de
ahora por el insulto a su marido. Aunque hay muchas clases de grandes
sufrimientos en el mundo, el insulto a las personas queridas es el más
doloroso de todos.
En cierta oportunidad, Daksa, viendo que el Señor Shiva permanecía
sentado como si estuviera en contra de él, se lavó las manos y la boca y le
maldijo con las siguientes palabras.
“Yo no tenía el menor deseo de entregar mi hija a esa persona, que ha roto
todas las normas de urbanidad. Es impuro, pues no cumple las reglas y
regulaciones prescritas, pero me vi obligado a entregarle mi hija, como el
que enseña los Vedas a un Sudra. Vive en lugares muy sucios, en los
crematorios, y anda en compañía de fantasmas y demonios. Desnudo como
un loco, riendo y llorando, se unta todo el cuerpo con las cenizas del
crematorio. No tiene costumbre de bañarse, y se engalana con un collar de
calaveras y huesos. Así pues, Shiva es auspicioso sólo de nombre; en
realidad es la criatura más demencial e inauspiciosa. Todos los seres

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alucinados, los más hundidos en la modalidad de la ignorancia, sienten
cariño por él, y él es como un líder para ellos.
A pedido del Señor Brahma, yo le entregué mi casta hija, aunque él carece
por completo de limpieza y tiene el corazón lleno de cosas desagradables.
Los semidioses son dignos de participar de las oblaciones del sacrificio,
pero el Señor Shiva, que es el más bajo de todos los semidioses, no debe
recibir parte alguna pesar de los ruegos de todos los miembros de la
asamblea de sacrificio, Daksa, muy iracundo, maldijo al Señor Shiva, salió
de la asamblea y regresó a su casa.”
Nandisvara, uno de los principales seguidores del Señor Shiva, al darse
cuenta de que su señor había sido maldecido, se llenó de ira. Sus ojos
enrojecieron, y se dispuso a maldecir a Daksa y a todos los brahmanas que,
estando allí presentes, habían consentido que Daksa maldijese a Shiva con
ásperas palabras.
Todo aquel que haya aceptado a Daksa como la personalidad más
importante, desdeñando al Señor Shiva debido a la envidia, tiene poca
inteligencia, y por tener una visión dual de las cosas, se verá privado de
conocimiento trascendental.
Una vida familiar que pasa por ser religiosa pero en la que predomina la
atracción por la felicidad material, y por consiguiente, la atracción por las
explicaciones superficiales de los Vedas, despoja de su inteligencia al jefe
de familia y hace que se apegue a las actividades fruitivas como si fuesen la
única realidad. Daksa cree que el cuerpo es la única realidad. Ha olvidado
el vishnu-pada, o vishnu-gati, y lo único que le importa es la vida sexual.
Por ello, dentro de poco tiempo tendrá cabeza de cabra.
Con el cultivo de una educación y una inteligencia materialistas, algunas
personas se han vuelto tan torpes como materia muerta, y se enredan como
ignorantes en las actividades fruitivas. Personas de esa clase han insultado
al Señor Shiva intencionadamente. Que sigan en el ciclo continuo de
nacimientos y muertes.
Este pensamiento irritaba a Sati. y su madre trataba de calmarla por todos
los medios.
La ofensa a shiva era algo insoportable. Por eso su corazón no podía
apaciguarse. Entonces, reprochando con dureza a todos los reunidos, les
habló enojada: La bendita diosa dijo: El Señor Shiva es el ser más querido
de todas las entidades vivientes. No tiene rival. No quiere demasiado a
nadie, y nadie es su enemigo. Nadie más que tú podría envidiar a ese ser
universal, que está libre de toda enemistad.
Daksa, dos veces nacido: Lo único que sabe hacer un hombre como tú es
criticar las buenas cualidades ajenas. El Señor Shiva, sin embargo, no sólo
no critica a los demás, sino que cuando alguien tiene una buena cualidad, él
la realza mucho más. Por desgracia, tú has criticado a un alma tan grande.

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Sati continuó: Mí querido padre, al envidiar al Señor Shiva estás
cometiendo la mayor de las ofensas, pues incluso su nombre, compuesto de
dos sílabas, Shi y va, purifica de todas las actividades pecaminosas. Nadie
pasa por alto sus órdenes. El Señor Shiva es siempre puro, y excepto tú,
nadie le envidia.
Sati continuó: Si alguien escucha a un irresponsable blasfemar contra el
amo y controlador de la religión, debe taparse los oídos y marcharse, en
caso de que no pueda castigarle. Pero si puede matarle, entonces debe
emplear la violencia, cortarle la lengua al blasfemo y matar al ofensor;
después, debe abandonar su propia vida.
Por lo tanto, no voy a cargar más con este cuerpo indigno que he recibido
de ti, que has blasfemado contra el Señor Shiva. Para quien haya tomado
comida venenosa, el mejor tratamiento es vomitar.
Eres un ofensor contra los pies de loto del Señor Shiva, y para mi
desgracia, mi cuerpo procede del tuyo. Siento mucha vergüenza del
parentesco que me une a ti, y reniego de mí misma por tener un cuerpo
contaminado por la relación con un ofensor contra los pies de loto de la
más grande de las
personalidades.
Diciendo estas palabras
a su padre en el recinto
del sacrificio, Sati se
sentó en el suelo
mirando hacia el norte.
Vestida con ropas de
color azafrán, tocó
agua para santificarse y
cerró los ojos para
absorberse en el
proceso del yoga
místico.
En primer lugar se
sentó en la postura
prescrita, y a
continuación llevó
hacia arriba el aire vital
hasta situarlo en la
posición de equilibrio próxima al ombligo. Después elevó el aire vital,
mezclado con la inteligencia, hasta el corazón, y luego, gradualmente hasta
el conducto pulmonar, y desde ahí, hasta el entrecejo.
Fue así como, para abandonar su cuerpo, el mismo cuerpo que se había
sentado respetuosa y afectuosamente en el regazo del Señor Shiva, a quien

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adoran los grandes sabios y santos, Sati, debido a la ira que su padre le
inspiraba, comenzó a meditar en el aire ardiente del interior del cuerpo.
Sati concentró totalmente su meditación en los santos pies de loto de su
esposo, el Señor Shiva, quien es el maestro espiritual supremo del mundo
entero. De esa manera, se limpió por completo de toda mancha de pecado,
y meditando en los elementos ígneos, abandonó el cuerpo envuelta en un
fuego ardiente.
Cuando Sati, iracunda, aniquiló su cuerpo, por todo el universo se levantó
un clamor tumultuoso. ¿Por qué razón Sati, la esposa del Señor Shiva, el
semidiós más respetable, había abandonado el cuerpo de aquella manera?
Al enterarse de la muerte de Sati, los siervos de Sambhu comenzaron a
destruir el sacrificio. al ver que destruían el sacrificio, el gran sabio Bhrgu
quiso protegerlo.
Cuando el Señor Shiva escuchó de labios de Narada la noticia de que Sati,
su esposa, había muerto debido al insulto de Daksa, y que los semidioses
Bhrgu habían expulsado a sus soldados, se puso muy furioso.
Extremadamente furioso y mordiéndose los labios, el Señor Shiva se
arrancó inmediatamente de la cabeza un pelo que llameaba como el fuego o
la electricidad. Se puso en pie y, riendo como un loco, lanzó el cabello
contra el suelo. De este modo creó un terrible demonio negro, tan alto
como el cielo y tan brillante como tres soles juntos. Sus dientes eran
aterradores, y los pelos de su cabeza parecían llamaradas de fuego. Tenía
ocho brazos, en los que empuñaba diversas clases de armas, y llevaba un
collar de cabezas humanas.
Juntando las manos, el gigantesco demonio preguntó: «Mi señor, ¿qué debo
hacer?». El Señor Siva, que recibe el nombre de Bhutanatha, le ordenó
directamente: «Has nacido de mi cuerpo, y por ello eres el jefe de todos mis

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aliados. Así pues, mata a Daksa y a sus soldados en el lugar del sacrificio».
Esa persona negra era la personificación de la ira, y estaba dispuesta a
ejecutar las órdenes del Señor Shiva. Considerándose capaz de hacer frente
a cualquier poder que se le opusiera, caminó dando vueltas alrededor del
Señor Shiva.
Levantando un clamor tumultuoso, muchos otros soldados del Señor Shiva
siguieron a la feroz personalidad. Llevaba un gran tridente, tan espantoso
como para matar incluso a la muerte, y en las piernas llevaba ajorcas que
parecían rugir. En ese momento, todas las personas reunidas en el recinto
del sacrificio —los sacerdotes, el director de la celebración del sacrificio,
los brahmanas y las esposas de éstos— se preguntaron de dónde venía
aquella oscuridad. Después pudieron entender que era una tormenta de
polvo, y se llenaron de ansiedad.
Haciendo suposiciones sobre el origen de la tormenta, decían: «No sopla
ningún viento, ni pasan vacas por el camino, y esta tormenta no pueden
haberla levantado unos bandidos, pues todavía vive el fuerte rey Barhi, que
siempre castiga a los ladrones. ¿De dónde viene esta tormenta de polvo?
¿Ha llegado el momento de la disolución del planeta?
Junto con las demás mujeres allí reunidas, Prasuti, la esposa de Daksa,
presa de la angustia, dijo: Este peligro lo ha creado Daksa debido a la
muerte de Sati, que, a pesar de que era completamente inocente, abandonó
el cuerpo en presencia de sus hermanas.
En el momento de la disolución, el Señor Shiva se suelta el cabello y
atraviesa con su tridente a los gobernantes de todas las direcciones. Ríe y
danza con orgullo, haciendo ondear las manos de sus víctimas como
banderas agitadas en todas direcciones. Es como un trueno que dispersa las
nubes por todo el mundo.
El gigantesco hombre negro mostró sus espantosos dientes. Con los
movimientos de sus cejas, los cuerpos luminosos del cielo se dispersaron, y
con su refulgencia, de cegadora intensidad, hizo que su brillo se
difuminase. Por la mala conducta que Daksa había mostrado, ni siquiera su
padre, el Señor Brahma, se hubiera salvado de aquella inmensa
manifestación de ira.
Mientras todos estaban conversando, Daksa vio presagios de peligro por
todas partes, en la Tierra y en el cielo.
Los seguidores del Señor Shiva rodearon el recinto de sacrificio. Eran de
baja estatura y llevaban armas de distintos tipos; sus cuerpos eran parecidos
al del tiburón, negruzcos y amarillentos. Corriendo alrededor del recinto de
sacrificio, provocaron los primeros disturbios.
Algunos de los soldados echaron abajo los pilares que sustentaban el
pandal del sacrificio, otros entraron en las habitaciones de las mujeres,
otros se pusieron a destruir el recinto de sacrificio, y otros entraron en la
cocina y en las habitaciones que servían de residencia.

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Rompieron todos los potes que se habían hecho para el sacrificio, y algunos
se pusieron a apagar el fuego de sacrificio. Otros derribaron la línea de
demarcación del recinto de sacrificio, y los hubo que orinaron en él.
Unos cortaron el paso a los sabios que huían, otros amenazaron a las
mujeres allí reunidas, y algunos apresaron a los semidioses que huían del
pandal.
Maniman, uno de los seguidores del Señor Siva, apresó a Bhrgu, y
Virabhadra, el demonio negro, a Daksa. Otro seguidor, cuyo nombre era
Candesa, apresó a Pusa. Nandisvara apresó al semidiós Bhaga.
La lluvia de piedras era incesante, y todos los sacerdotes y participantes en
el sacrificio se encontraban en una situación de enorme sufrimiento.
Temiendo por sus vidas, se desperdigaron corriendo en distintas
direcciones. Virabhadra
arrancó el bigote a
Bhrgu, que era quien
ofrecía las oblaciones al
fuego de sacrificio con
las manos.
Inmediatamente después,
Virabhadra cogió a
Bhaga, que había estado
moviendo las cejas
cuando Daksa maldijo al
Señor Shiva, muy
iracundo, le tiró al suelo
y con gran fuerza le
arrancó los ojos,
Virabhadra partió los
dientes tanto a Daksa,
que los había enseñado
mientras maldecía al
Señor Shiva, como a
Pusa, que también los
había enseñado con una
sonrisa de aprobación.
Después, Virabhadra, la gigantesca personalidad, se sentó en el pecho de
Daksa, y con armas afiladas, intentó separarle la cabeza del cuerpo, pero no
pudo.
Intentó cortarle la cabeza, tanto con himnos como empleando armas, pero
de todas las maneras le era difícil hacer el menor rasguño en la piel de
Daksa. La confusión de Virabhadra no conocía límites.
Entonces vio en el recinto de sacrificio el artilugio de madera que se usaba
para matar a los animales, y se sirvió de él para decapitar a Daksa.

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Al ver lo que había hecho Virabhadra, en el bando del Señor Siva estaban
complacidos y daban gritos de alegría; todos los bhutas, fantasmas y
demonios que habían venido hicieron un sonido estruendoso. En el otro
bando, los brahmanas encargados del sacrificio rompieron en
exclamaciones de dolor por la muerte de Daksa.
Recogiendo la cabeza, Virabhadra la arrojó con gran ira hacia el lado sur
del fuego de sacrificio, ofreciéndola como oblación. De esta manera, los
seguidores del Señor Shiva asolaron por completo todo el recinto de
sacrificio. Finalmente, le prendieron fuego y partieron rumbo a Kailasa, la
morada de su amo.
Daksa recibió el castigo que todo enemigo de Sambhu debe afrontar.
Después de su derrota a manos de los soldados del Señor Shiva, que les
hirieron con tridentes, espadas y armas por el estilo, todos los sacerdotes,
semidioses, y demás miembros de la asamblea de sacrificio, muy
temerosos, se dirigieron al Señor Brahma. Después de ofrecerle
reverencias, le explicaron detalladamente todo lo que había ocurrido.
Tanto el Señor Brahma como Vishnu sabían ya lo que iba a ocurrir en el
sacrificio de Daksa, y conociéndolo de antemano, no asistieron a la
celebración.
El Señor Brahma, después de escuchar el relato que los semidioses y
asistentes al sacrificio hicieron de todo lo ocurrido, respondió: Un sacrificio
en el que blasfemáis contra una persona excelsa, ofendiendo sus pies de
loto, nunca os puede traer felicidad. No podréis ser felices de esa manera.
Habéis negado al Señor Shiva la participación en los resultados del
sacrificio, y por lo tanto habéis cometido una ofensa contra sus pies de loto.
Con todo, si os dirigís a él sin reparos en vuestra mente, y os rendís a él,
postrándoos a sus pies de loto, él se sentirá muy complacido.
El Señor Brahma les advirtió también de que el Señor Shiva es tan
poderoso que su ira puede destruir en un instante todos los planetas y a sus
príncipes controladores. También les dijo que se encontraba especialmente
triste, pues acababa de perder a su querida esposa y estaba además muy
afligido por las ingratas palabras de Daksa. El Señor Brahma les sugirió
que, dadas las circunstancias, lo más propio era que fueran cuanto antes a
pedirle perdón.
Después de dar estos consejos a los semidioses, pitas y señores de las
entidades vivientes, el Señor Brahma los llevó consigo en dirección a la
morada del Señor Shiva, el monte Kailasa.
Los semidioses vieron sentado bajo enorme árbol Baniano al Señor Shiva,
que estaba capacitado para dar la perfección a los yogis místicos y de
liberar a todo el mundo. Tan grave como el tiempo eterno, parecía haber
abandonado todo rastro de ira.
Los semidioses vieron al Señor Shiva manifestando su perfección como
amo de los sentidos, del conocimiento, de las actividades fruitivas y del

14
sendero que conduce a la perfección. Era el amigo del mundo entero, y en
virtud del afecto sin reservas que sentía por todos, era muy auspicioso.
Estaba sentado sobre una piel de ciervo, practicando toda clase de
austeridades. Con el cuerpo untado de cenizas, tenía el aspecto de una nube
al atardecer. Sobre el cabello llevaba el signo de la media luna, una
representación simbólica.
Estaba sentado en una estera de paja y se dirigía a todos los presentes, y en
particular al gran sabio Narada, a quien hablaba acerca de la Verdad
Absoluta.
Todos los sabios y semidioses, encabezados por Indra, ofrecieron sus
respetuosas reverencias al Señor Shiva con las manos juntas. El Señor
Shiva llevaba ropas de color azafrán y estaba absorto en trance. Por su
aspecto, parecía el más eminente de los sabios.
Tanto los semidioses como los demonios adoraban los pies de loto del
Señor Shiva, pero él, tan pronto como vio que entre los semidioses estaba
el Señor Brahma, se levantó, y a pesar de su excelsa posición, le ofreció
reverencias postrándose y tocando sus pies de loto.
Narada y los demás sabios que
estaban con el Señor Shiva
ofrecieron también sus
respetuosas reverencias al Señor
Brahma. Después de recibir su
adoración, el Señor Brahma,
sonriendo, se dirigió al Señor
Shiva.
El Señor Brahma dijo: “Mi
querido Señor Shiva, sé que tú
eres el controlador de toda la
manifestación cósmica, de la
cual eres simultáneamente padre
y madre. Eres además el
Brahman Supremo que está más
allá de esa manifestación. Yo te
conozco de esta forma. Mi
querido señor, tú creas,
mantienes y aniquilas la
manifestación cósmica mediante
la expansión de tu persona, exactamente como una araña crea, mantiene y
retrae su tela. ¡Oh, señor!, ¡oh, tú, el más auspicioso!, tú has fijado los
planetas celestiales, los Vaikunthas espirituales y la esfera del Brahman
impersonal como los respectivos destinos de los ejecutantes de actividades
auspiciosas. De la misma manera, a otros, que son malvados, les destinas a

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infiernos horribles y espantosos. A pesar de todo, a veces vemos que
sucede lo contrario. Es muy difícil averiguar a qué se debe esto.
Las personas que hacen diferencias entre unas cosas y otras, que
simplemente están apegadas a las actividades fruitivas, que tienen una
mentalidad ruin, que sienten dolor siempre que ven a los demás en
condiciones prósperas y, por esa razón, les hacen sufrir con palabras
ásperas e hirientes, están muertas ya, pues la providencia las ha matado. No
es necesario que una personalidad gloriosa como tú les mate de nuevo.
Mi querido señor, aunque los materialistas, que de por sí están confundidos
bajo la insuperable energía ilusoria del Dios Supremo, en ciertas ocasiones
cometan ofensas, la persona santa, con compasión, no lo toma en serio.
Sabiendo que cometen ofensas porque están bajo el yugo de la energía
ilusoria, el santo no manifiesta su potencia para hacerles frente.
Mi querido señor, tú nunca quedas confundido bajo la formidable
influencia de la energía ilusoria de la Suprema Personalidad de Dios. Por
esa razón, eres omnisciente y debes ser misericordioso y compasivo con
aquellos que, confundidos por esa misma energía ilusoria, están muy
apegados a las actividades fruitivas.
Mi querido señor Shiva, tú eres el beneficiario de una parte del sacrificio, y
eres quien otorga el resultado. Los malos sacerdotes no te entregaron tu
parte, y por esa razón lo destruiste todo, y el sacrificio está inacabado.
Ahora puedes hacer lo que sea necesario y tomar la parte a que tienes
derecho. Mí querido señor, que por tu misericordia el ejecutor del sacrificio
[el rey Daksa] vuelva a la vida, que Bhaga recupere los ojos, Bhrgu el
bigote, y Pusa los dientes. ¡Oh, señor Shiva!, que por tu gracia los
semidioses y sacerdotes a quienes tus soldados rompieron los miembros se
recuperen de las heridas. ¡Oh, destructor del sacrificio!, por favor, toma tu
porción y permite, por tu gracia, que el sacrificio se complete”.
El Señor Shiva, satisfecho con las palabras del Señor Brahma, le respondió
con las siguientes palabras.
“Mi querido padre, Brahma, esos semidioses son infantiles y poco
inteligentes, y por esa razón, yo no presto atención a sus ofensas. No las
tomo en serio, y les he castigado solamente para corregirles. La cabeza de
Daksa ha quedado reducida a cenizas; por lo tanto, tendrá una cabeza de
cabra. El semidiós de nombre Bhaga podrá ver su parte del sacrificio a
través de los ojos de Mitra. El semidiós Pusa sólo podrá masticar con los
dientes de sus discípulos, y si está solo, tendrá que contentarse comiendo
una masa hecha de harina de garbanzo. Pero los semidioses que han
decidido darme mi parte del sacrificio se recobrarán de todas sus heridas.
Los que han perdido los brazos, tendrán que trabajar con los brazos de
Asvini kumara, y los que han perdido las manos, tendrán que valerse con
las manos de Pusa. Los sacerdotes también tendrán que actuar de esa
manera. En cuanto a Bhrgu, tendrá la barba de la cabeza de cabra.”

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Todas las personalidades allí presentes sintieron una profunda satisfacción
en sus corazones cuando escucharon las palabras del Señor Shiva, quien es
el principal entre los dispensadores de bendiciones.
A continuación, Bhrgu, el principal de los grandes sabios, invitó al Señor
Shiva al recinto de sacrificio, y todos ellos —los semidioses, los sabios, el
Señor Shiva y el Señor Brahma— fueron al lugar donde se estaba
ejecutando el gran sacrificio. Siguiendo cuidadosamente las indicaciones
del Señor Shiva, el cuerpo de Daksa fue unido a la cabeza del animal que
se iba a sacrificar en el yajña.(sacrificio). Tan pronto como se fijó la cabeza
del animal en el cuerpo de Daksa, éste recobró la conciencia; como si
despertase de un sueño, el rey se encontró al Señor Shiva de pie ante él.
En aquel momento, cuando Daksa vio al Señor Shiva, que viaja montado
en un toro, su corazón, contaminado por la envidia que sentía contra él,
inmediatamente se purificó, tal como las aguas de un lago se purifican con
la lluvia del otoño. El rey Daksa quiso ofrecer oraciones al Señor Shiva,
pero con el recuerdo de la desventurada muerte de su hija Sati, los ojos se
le llenaron de lágrimas; el
sentimiento le ahogaba la voz,
y no podía decir nada. En ese
momento, el rey Daksa, con
profundos sentimientos de
amor y afecto, prácticamente
había recobrado ya su buen
juicio. Haciendo un gran
esfuerzo, serenó su mente,
contuvo sus sentimientos, y
con pureza de conciencia,
ofreció oraciones al Señor
Shiva.
Cuando moría, Sati pidió a Sri
Hari el favor de seguir
entregándose a los pies de
Shiva en todas las
encarnaciones siguientes. Por
ello volvió a nacer como
Parvati (hija de una montaña)
en casa de Himachala (divinidad del Himalaya).
Desde que Uma nació en la casa de Himalaya, la montaña se convirtió en
morada de bendiciones y prosperidad. Los sabios levantarón bellas
hermitas por todas partes y el Himalaya proporcionó a todos buenos
refugios (en forma de cuevas, Etc.)

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Jóvenes árboles de distintas variedades fueron dotados de capullos y frutos
que nunca se marchitaban, y en la hermosa montana aparecieron minas de
diversas clases de joyas.
Todos los ríos llevaban aguas Santas; todos se regocijaban: pájaros, bestias,
abejas. Todos los animales olvidaban sus enemistades naturales y se
amaban unos a otros. Con la llegada de Girija (sinónimo de Parvati) la
montaña (Himalaya) aparecía especialmente hermosa, igual que la cara de
un devoto se ilumina con la devoción a Sri Maha Vishnú. Cada dia era un
gozo nuevo en la casa de Himachala, cuya gloria era cantada hasta por
grandes dioses como Brahma (el creador), oyendo hablar de esto, Narada
quiso ir a casa de Himachala. El rey de las montañas (divinidad de los
Himalayas) le recibió con gran respeto; tras lavar los pies del sabio, le
condujo a un hermoso asiento. Inclinó su cabeza a los pies del sabio, al
igual que su esposa, y roció toda su morada con agua santificada por sus
pies. Himachala habló de lo afortunado que rea y, llamando a su hija, la
colocó a los pies del sabio.
“Tu sabes todo, presente, pasado y futuro y lo penetras todo. Por lo tanto,
oh buen sabio, considera y dime qué hay de bueno y qué hay de malo en mi
hija.”
El Sabio, sonriendo, contesto con estas palabras dulces y reveladoras:
“Tu hija es una mina de virtudes – es hermosa, amable e inteligente por
naturaleza- .Será llamada Uma, Ambika (madre) y Bhavani. Adornada con
todas las buenas cualidades, la muchacha ganará el amor irreprochable de
su esposo. Permanecerá unida a su señor por siempre y traerá gloria a sus
padres. Merecerá el respeto de todo el universo; aquel que espere en ella lo
obtendrá todo. Sólo con pensar en su nombre, las mujeres de este mundo
podrán permanecer fieles a su señor, lo cual es difícil y resulta afilado
como el filo de una espada. Tu hija, oh Himalaya, ha sido dotada de signos
favorables. Escucha ahora los pocos defectos que posee. Desprovista de
méritos, libre de orgullo, sin padre ni madre, despreocupada y libre de
dudas.
“Un asceta de pelo enmarañado y corazón libre de todo anhelo,
completamente desnudo y con extraños atavíos, tal ser será su señor, pues
lo puedo leer en la palme de su mano.”
Al oír las palabras del sabio y tomándolas como ciertas, Himalaya y su
esposa quedaron muy desconsolados, mientras que Uma estaba muy
contenta. Ni siquiera Narada podía percibir esta diferencia. Aunque su
expresión exterior era igual, su sentimiento era distinto. Girija y todos sus
compañeros de juegos, Himalaya y su esposa Mena, todos tenían el cabello
crispado y los ojos llenos de lágrimas. Las palabras del sabio celestial
Narada debían ser ciertas: Uma las recordaba en su corazón con alegría. El
amor por los pies de loto de Shiva brotó en su corazón. Sin embargo,
carecía de confianza en sí misma, pues la unión con Shiva le parecía muy

18
difícil. Comprendiendo que el momento no era apropiado por revelarlo,
escondió su emoción y se sentó al lado de uno de sus compañeros. La
predicción del sabio no podía ser falsa: este pensamiento preocupaba a
Himavan y su esposa, asi como a los amigos de Umo. Sosegándose, el
Señor de las montañas dijo: “Dime, santo señor, ¿Qué solución deberíamos
aplicar?”.
El jefe de los sabios, Narada, respondió: “Escucha, oh Himavan; nadie
puede cambiar lo que el Destino ha dispuesto, ni los dioses, demonios,
seres humanos, Nagas o sabios.
“Sin embargo, te daré una solución: puede que te sirva si el cielo te ayuda.
Sin duda Uma tendrá el esposo que te he descrito. pero de acuerdo con mis
conocimientos, los defectos del esposo de Uma están presente en Shiva. Si
ella casa con Sankara, todos considerarán los defectos tan buenos como
virtudes, Aunque Sri Hari utiliza el dios-serpiente como lecho y duerme
sobre el, los sabios no lo culpan por esto. Aunque el Sol y el fuego,
absorben la humedad en todos los objetos, esto no les humedece. Toda
clase de agua, pura e impura, fluye en el Ganges, pero nadie llama impuro
al santo río. Igual que el Sol, el fuego y el Ganges, el sabio no conoce la
culpa.
“Si, sintiéndose orgullosos de su sabiduría, los hombres imitan a los
grandes sabios, son arrojados al infierno durante todo un Palpa o vida del
universo. ¿Puede un alma encarnada luchar contra Dios?.
“Los hombres santos no deben beber vino aunque se les diga que se ha
hecho con agua del Ganges; pero el mismo vino se hace puro cuando se
vierte en el Ganges. La diferencia entre un alma individual y Dios debe
explicarse también así. Shambhu es todopoderoso por naturaleza, pues es
un Aspecto mismo de Dios. Por lo tanto, el matrimonio con El será
Favorable en todos los aspectos. El gran Señor Siva es verdaderamente
difícil de agradar, pero queda satisfecho enseguida cuando se hace
penitencia. Si tu hija practica la austeridad, el destructor del Demonio
Tripura, Shiva, puede incluso borrar las líneas de Destino. Y aunque haya
muchos que le pretendan en el mundo, ella no puede tener otro compañero
excepto Shiva. El es el dador de todos los favores, disipador del
sufrimiento del que suplica, océano de bondad y de alegría de su devoto.
Sin complacer a Shiva no se puede cumplir los deseos ni con millones de
prácticas yógicas y Japas (repeticiones de una fórmula).”
Diciendo esto y con la mente fija en Sri Hari, Narada dio sus bendiciones a
Girija y dijo: “Olvida todo temor, oh señor de las montañas: Todo Saldrá
bien”.
Después de hablar así, el sabio regresó a la morada de Brahma (el creador).
Al encontrar a su esposo solo, Mena (esposa de Himalaya) le dijo: “Mi
señor, yo no pude comprender las palabras del sabio. Si el compañero de
nuestra hija, su casa y su linaje son incomparables y dignos de Uma, debe

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realizarse pronto el matrimonio. Si no, es mejor que la muchacha siga
soltera, ya que Uma es tan querida por mi como mi propia vida. Si no
conseguimos un esposo digno de Girija, todos dirán que Himalaya es torpe
por naturaleza. Recuerda esto, mi señor, cuando establezcas la alianza para
que no pueda haber causa de arrepentimiento”. Tras estas palabras, Mena
se postró con la cabeza a los pies de su señor. El señor de las montañas,
Himalaya, replicó con voz cariñosa: “Antes saldrán llamas de fuego de la
Luna que resulte falsa la profecía
de Narada.
“Olvida toda preocupación,
querida, y fija tu mente en el señor.
Sólo El que ha creado a Parvati le
dará la felicidad.
“Si tienes amor por tu hija, ve y
aconséjale que practique la
austeridad para que se produzca su
unión con Shiva: no hay otra forma
de superar la tristeza. Las palabras
de Narada son sabias y llenas de
razón. El Sr. Shiva es fuente de
belleza y virtudes: sabiendo esto,
no abrigues ningún temor. Sankara
es irreprochable en todos los
aspectos.”
Tras oír las palabras de de su esposo, Mena se sintió contenta; al instante se
levantó y fue a donde estaba Girija. Al ver a Uma, las lágrimas brotaron de
sus ojos y con cariño cogió la niña en su regazo. Una y otra vez la
abrazaba; su voz estaba ahogada por la emoción y su lengua estaba
paralizada. La madre del universo, la omnisciente Bhavani, habló entonces
estas dulces palabras que alegraron el corazón de su madre.
“Escucha, madre: voy a contarte una visión que tuve. Un Brhamán bello y
de hermosa figura me dio el siguiente consejo: “Reconociendo la verdad de
las palabras de Narada ve y practica la austeridad, oh doncella de la
montaña; la idea es también del agrado de tus padres. La austeridad
conduce a la alegría y pone fin a la tristeza y los males. Por la virtud de la
penitencia Dios creó el universo. Gracias a la penitencia Maha Vishnú
protege al mundo entero. Gracias a la penitencia Sambhu se encarga de
destruirlo. También gracias a la penitencia Sesa (dios-serpiente) lleva el
peso de la Tierra sobre su cabeza. En realidad, la creación entera se
sostiene con la penitencia, Bhavani. Ten esto presente y practica la
austeridad”. Al oír esto, la madre quedó maravillada. Llamó a Himalaya y
le comunicó la visión. Tras consolar a sus padres, Uma salió a hacer

20
penitencia llena de gozo. Toda su familia lloraba de pena y nadie decía
nada.
Entonces vino el sabio Vedasira y les consoló a todos. Se sintieron
aliviados al oír hablar de la gloria de Parvati.
Amando en su corazón a los pies de loto de su señor, Uma fue al bosque y
comenzó su penitencia. Su delicada constitución no era muy apropiada para
hacer austeridades, pero ella renunció a todos los lujos fijando la mente en
los pies de su amado señor. Su Devoción por los pies del señor aumentaba
cada día, y quedó tan absorta en la penitencia que perdió toda conciencia de
su cuerpo. Durante mil años vivió sólo con vegetales. Luego, por unos días
su único alimento fue el agua y el aire y después ayunó por algunos días
más. Durante tres mil años se alimentó de las hojas secas que caían del
árbol Bel. Finalmente dejó incluso de comer estas hojas. Entonces Uma
adopto el nombre de Aparna (que vive sin hojas). Viendo su cuerpo
mortificado con tanto sacrificio, la voz profunda de Brahma resonó por
todo el cielo: “Escucha, hija del rey de las montañas; tu deseo se ha
cumplido. Abandona todas tus penitencias; El Sr. Shiva, pronto será tuyo.
“Ha habido muchos sabios, controlados e iluminados, pero ninguno de
ellos realizó tales penitencias, Bhavani. Ahora disfruta de estas palabras
supremas del cielo y sabe que son verdaderas y sagradas para siempre.
Cuando tu padre venga por ti, no te resistas y vuelve a casa enseguida. y
cuando veas a los siete sabios , confía en la veracidad de este oráculo.”
Girija (hija de Himavan) se regocijó al oír estas palabras de Brahma que el
cielo había derramado y sintió un estremecimiento de alegría por todo su
cuerpo.
Desde que Sati abandonó su cuerpo, la mente del Sr. Shiva se apartó de
todo. Repetía el nombre del Sr. Rama y oía hablar de la gloria de Sri Rama-
chandra con frecuencia.
La encarnación de la inteligencia y la dicha, la fuente de la felicidad, Shiva,
que está libre del error, la arrogancia y el deseo, vagaba por la Tierra con el
corazón n puesto en Sri hari, el placer del mundo entero
Enseñaba la sabiduría a los sabios y explicaba las virtudes de Sri Rama.
Aunque libre de pasión y omnisciente, el Señor estaba afligido por la
separación de su devota (Sati). Así transcurrió mucho tiempo. La devoción
a los pies de Sri Rama florecía constantemente en su corazón. Cuando Sri
Rama vio la disciplina y el amor de Sankara y el sello inmaculado de la
devoción de su corazón, el Señor misericordioso, que reconoce
completamente el servicio ofrecido a El, y es fuente de belleza y bondad, y
encarnación de gran esplendor, apareció ante Sankara y le habló de muchas
formas. “¿Quién sino tú puede cumplir tal promesa?” Sri Rama le dio
muchos consejos y le habló del nacimiento de Parvati. El Señor en su
infinita compasión le contó detalladamente las acciones llenas de piedad de
Girija.

21
“Ahora, Shiva, si tienes Amor por mí, escucha mi petición.Ve y cásate con
Sailaja (hija de Himalaya): concédeme este favor.”
Shiva respondió: “Aunque apenas lo comprendo, las palabras de un
maestro no se pueden rechazar. Mi Señor, tu orden debe ser llevada a cabo
con toda obediencia: es mi deber primordial. Las palabras de los padres ,
profesores y maestros se deben obedecer sin tardanza pues llevan a la
dicha. Tú eres mi supremo benefactor: por eso mi señor, me postro a tus
mandatos”. El Señor quedó complacido al escuchar las justas palabras de
Sankara, inspiradas por la devoción, la sabiduría y la piedad. El Señor dijo:
“Has guardado tu promesa; ahora recuerda lo que te he dicho”. Diciendo
esto, desapareció. Sankara guardó la visión en su corazón. En ese mismo
momento los siete sabios vinieron a ver a Shiva. El Señor les habló con
bellísimas palabras:
“Id a Parvati y poned a prueba su amor. Después llevad a su padre
Himachala hasta ella, mandadla de nuevo a su casa y disipa sus dudas.”
“Entonces los sabios vieron a Gauri (un nombre de Parvati: la del cuerpo
hermoso) como si fuera la penitencia en persona. Y le dijeron: Escucha,
hija de Himachala: ¿Por qué practicas una penitencia tan dura? ¿A quien
adoras y qué buscas? ¿Por qué no nos revelas tu secreto?” “Me siento muy
débil para cumplir mi misión. Os Reiréis al escuchar mis locuras. Mi mente
ha adoptado una postura rígida y no presta atención a los consejos; podrían
incluso levantar un muro de agua. Confiando en la verdad de la profecía de
Narada, anhelo volar incluso sin tener alas. Fijaos en mi locura: Siempre
ansío tener a Shiva como esposo.”
Al oír esta respuesta los sabios rieron y dijeron: “Después de todo, tu
cuerpo debe su existencia a una montaña (Himalaya); dinos quién ha
escuchado las palabras de Narada y quien vive en su casa.
“El (Narada) llamó y reprendió a los hijos de Daksa y éstos no volvieron a
ver su casa. Destruyó la casa de Chitraketu y luego Hiranyakasipu (el padre
de Prhalada) sufrió el mismo destino. Los hombres y mujeres que escuchan
las palabras de Narada dejan siempre sus hogares y se vuelven mendigos.
De Corazón astuto, tiene los atributos de un hombre piadoso; y haría que
todos fueran como él. Confiando en sus palabras, tu deseas un esposo
apático por naturaleza, desprovisto de atributos, sin vergüenza ni hogar,
desnudo, de aspecto poco agradable, con una guirnalda de calaveras en el
cuello; además no tiene familia y se adorna con serpientes. Dinos, ¿Qué
felicidad esperas al conseguir un marido así? ¡Has sido presa fácil para los
planes de ese impostor! Shiva se casó con Sati por intercesión de algunos
amigos, pero luego la abandonó y dejó que muriera.
“Ahora Shiva vive despreocupado; pide limosnas y disfruta de un buen
sueño. ¿Pueden las mujeres permanecer siempre recluidas en una casa?
“Acepta nuestro consejo. Hemos pensado en un compañero excelente para
ti, excepcionalmente hermoso, piadoso, agradable y bondadoso, cuya gloria

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y hazañas cantan los Vedas. El está libre de toda mancha, es una mina de
todas las virtudes y el señor de Laksmi (la diosa de la prosperidad), y tiene
su morada en Vaikuntha. Haremos que te puedas unir a él.” Al oír esto,
Bhavani rió y dijo:
“Os habéis dado cuenta de que mi cuerpo está hecho de roca. Preferiría
morir antes de abandonar mi propósito. El oro es un producto de la roca
que no pierde sus cualidades a pesar de ser echado al fuego. Yo no puedo
olvidarme de las palabras de Narada; a mi no me importa que mi casa esté
llena o vacía. El que no tiene fe en las palabras de su maestro no puede
alcanzar la felicidad ni el éxito ni siquiera en sueños.
“Puede que el gran Señor Shiva esté lleno de faltas y Vishnú sea fuente de
virtud. Sin embargo, tú sólo deseas al que alegra tu corazón.
“Si me hubierais hablado antes, oh grandes sabios, habría escuchado
vuestro consejo con respeto. Pero ahora que he consagrado mi vida a
Sambhu, ¿quién va a pesar sus méritos y sus faltas? Si estáis empeñados en
unir a una pareja y no podéis evitarlo, no faltan pretendientes y doncellas
con quienes lo podéis hacer; los que encuentran satisfacciones en esos
juegos no conocen el aburrimiento. Pero yo debo casarme con Sambhu
o quedarme virgen, no importa si tengo que seguir luchando diez millones
de vidas. No me olvidaré de los consejos de Narada aunque Shambhu
mismo me diga cien veces que lo haga.” “Me postro a vuestros pies-
continuó Parvati, la madre del universo-: Por favor, Volved a vuestra casa.
Ya es tarde.” Al ver la devoción de Parvati, los grandes sabios exclamaron:
“Gloria a ti, oh Bhavani, Madre del Universo.
“Tú eres Maya, mientras que Shiva es Dios mismo. Vosotros sois los
padres del universo entero.
“Postrando su cabeza a los pies de Parvati, se marcharon. Por sus cuerpos
corría un estremecimiento de emoción que les invadía una y otra vez.
Los sabios fueron y enviaron a Himavan a Girija y él, con muchas súplicas
traerla a casa. Entonces los siete sabios fueron a ver a Shiva y le refirieron
toda la historia de Uma. Shiva se quedó maravillado al oír hablar de su
amor, y los Saptarsis regresaron a sus casas llenos de alegría. Entonces
Sambhu concentro su mente y empezó a meditar en el Sr. Rama. En
aquellos días había aparecido un demonio llamado Taraka; su fuerza, gloria
y majestad eran verdaderamente grandes. Había conquistado todos los
planos así como a sus guardianes, y todos los dioses se habían visto
destituidos de su felicidad y prosperidad. Taraka no conocía la edad ni la
muerte, y era invencible. Los dioses habían luchado contra él muchas
veces, y siempre perdían. Entoces acudieron a Viranchi (Brahma) y le
hablaron de sus males. El Creador les encontró en un estado muy
miserable.
Y les consoló diciendo: “El demonio sólo morirá cuando nazca un hijo de
los lomos de Sambhu, pues solamente él podrá vencerle.

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“Actuad de acuerdo a lo que os digo. Dios os ayudará y su plan tendrá
éxito. Sati, que dejó su cuerpo en el sacrificio realizado por Daksa, ha
vuelto a nacer en casa de Himachala. Ha sufrido penitencia para ganar la
mano de Sambhu; y Shiva ha renunciado a todo y ha quedado absorbido en
la contemplación. Aunque no parezca adecuada, escucha mi proposición. Id
a Cupido (dios del amor) y enviadlo a Shiva; dejad que rompa la serenidad
de su mente. Luego iremos y postrándonos a los pies de Shiva le
convenceremos para que se case aunque sea en contra de su voluntad.
Solamente así quedarán atendidos los intereses de los dioses.”
“La idea es excelente”, dijeron todos. Entonces los dioses rezaron con gran
fervor, y el dios del Amor, Armado con cinco flechas (El loto blanco, la
flor Asoka, el capullo del mango, el jazmín y el loto azul son las cinco
flechas con las que va armado el dios del amor) y con un pez en el blasón
de su estandarte, apareció ante ellos .
Los dioses le contaron sus sufrimientos; al oír su relato, el dios del amor se
quedó pensativo y sonriente habló de este modo: “Si voy contra Sambhu,
no recibiré ningún bien.
“Sin embargo, haré lo que me
pedís, pues los Vedas dicen que la
bondad en la mayor de las
virtudes. Los santos siempre
alaban al que entrega su vida en
servicio a los demás.”
Diciendo esto, el dios del amor se
postró entre ellos y partió con sus
amigos con el ramo de flores
(flechas) en la mano. Cuando se
iba, el amor pensó que la
enemistad con Shiva significaba la
muerte segura. Entonces desplegó
su poder y el mundo entero se
puso a su servicio. Cuando el dios
del amor mostró su poder, todas
las barreras impuestas por los Vedas se desmoronaron al instante. Todo el
ejército de Viveka (Conocimiento discernidor), castidad, votos religiosos,
todo tipo de autodominio, fortaleza, piedad, sabiduría espiritual y
conocimiento de la divinidad cualificada con forma o sin ella, la moral, las
oraciones, el Yoga (Unión contemplativa con Dios), y el desapego, huyeron
aterrados.
Viveka emprendió el vuelo con todos sus aliados; sus grandes guerreros se
retiraron del campo de batalla. Se fueron todos y se escondieron en las
cuevas de las montañas, que eran los libros sagrados de aquel tiempo. Hubo
una gran revolución en el mundo, y todos dijeron: “Dios mío, ¿Qué va a

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suceder? ¿Qué poder nos salvará? ¿Quién es ese ser sobrehumano con dos
cabezas, para al cual el señor de Rati, el amor, ha levantado con furia su
arco y sus flechas?”
Todas las criaturas existentes en el mundo, animadas o inanimadas, con
atributos masculinos o femeninos, violaron sus leyes naturales y quedaron
completamente poseídas por la lujuria.
Todas las mentes se llenaron de lujuria; las ramas de los árboles se
doblaron al ver a las enredaderas. Los ríos como torrentes se precipitaron a
unirse con el océano; los lagos y estanques se unieron en mutuo amor. Si
tales cosas sucedieron en la creación inanimada, ¿quién podría referir las
acciones de los seres sensibles? Las bestias que caminaban sobre la tierra,
los pájaros que surcan el aire, y el agua perdieron todo sentido del tiempo y
fueron víctimas de la lujuria. El mundo entero entró en un estado de
agitación y quedó ofuscado por la pasión. Los pájaros chakravaka (gansos
rojizos) no diferenciaban el día y la noche. Los Dioses, demonios, seres
humanos, kinnaras (semidioses), serpientes, espíritus del mal, enemigos,
fantasmas y vampiros, hasta los Sddhas (adeptos espirituales), los grandes
sabios que no sienten atracción por el mundo y los Yoghis abandonaron su
yoga bajo la influencia de la lujuria.
Y si los grandes Yoghis y Ascetas estaban completamente poseídos por la
lujuria, ¿Qué se puede decir de la gente ordinaria? Aquellos que siempre
habían mirado a la creación animada e inanimada como llena de Brahma,
ahora la veían llena de sexo. Las mujeres veían el mundo como lleno de
hombres, mientras que para éstos estaba lleno de mujeres. Y éste
maravilloso juego del amor duró en el universo casi una hora. Cuando
Cupido encontró a Shambhu tembló al ver a Shiva, y el mundo entero
volvió a la calma. Inmediatamente todos los seres recobraron su paz mental
igual que el hombre ebrio siente alivio cuando ha pasado el efecto del
alcohol. Al ver a Bhagavan Rudra (Shiva) el dios del amor se llenó de
terror, pues Shiva es difícil de vencer y comprender. Se sintió tímido al
retirarse y fue incapaz de hacer nada. Finalmente se decidió por la muerte
y preparó un plan. Entonces hizo que apareciera la hermosa primavera,
reina de todas las estaciones; aparecieron hileras de árboles cargados de
flores. La naturaleza desbordaba de amor, la pasión se despertaba hasta en
las almas muertas, y la belleza del bosque era indescriptible.
El dios del amor con su ejército había agotado sus innumerables
estrategias; sin embargo el éxtasis de shiva no se rompía. Esto enfureció a
Cupido. Quien viendo una hermosa rama de un árbol de mangos, se subió a
ella con cara de frustración. Unió sus cinco flechas a su arco de flores y con
mirada llena de ira estiró el arco hasta sus mismos oídos. Disparó las cinco
flechas y éstas hirieron el pecho de Shiva. El éxtasis se rompió y Sambhu
despertó.

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La mente del Sr. estaba muy turbada. Abriendo los ojos, miró a su
alrededor. Cuando vio a Cupido escondido tras las hojas del mango, se
puso muy furioso y eso hizo temblar a las tres esferas. Entonces Shiva
descubrió su tercer ojo, y en cuanto miró al dios del amor, éste quedó
reducido a cenizas. Un gran lamento se extendió por todo el universo.
Los dioses estaban alarmados y los demonios satisfechos. El pensar en la
perdida de los placeres sensuales entristecía a los voluptuosos, mientras que
los esforzados yogis se sentían libres de una espina.
Rati (esposa del dios del amor) se desmayó al enterarse de la suerte de su
señor. Y se acercó a Sankara llorando y lamentándose, y suplicándole de
muchas formas se quedó parada ante el Señor con las manos juntas. Al ver
a la desvalida mujer, el bondadoso Señor Sambhu, a quien es fácil aplacar,
profetizo de este modo:
“De ahora en adelante, Rati, tu esposo será llamado Ananga (incorpóreo);
tendrá poder incluso careciendo de cuerpo. Escucha ahora cómo volverás a
estar con él.
“Cuando Sri Krishna descienda del linaje de Yadu para aliviar a la Tierra
del sufrimiento, tu señor nacerá de nuevo como su Hijo (Pradyumna); esta
predicción no puede dejar de cumplirse.” Tras escuchar las palabras de
Sankara, Rati se fue.
Cuando Brahma (el creador) y otros dioses se enteraron de lo sucedido,
acudieron a Vaikunta (morada del Sri Vishnú), de allí todos los dioses,
incluyendo al Sr. Vishnú y Viranchi (Brahama) fueron donde estaba el
misericordioso Shiva. Hablaron severamente y agradaron al Señor.
Entonces Shiva, océano de compasión dijo:”Decidme, inmortales, ¿qué
deseáis?” Y Brahma replicó: “Señor, Tú eres quien controla toda; aun así,
maestro, mi devoción a Ti me empuja a hacerte esta súplica:
“El Corazón de todos los mortales está dominado por un deseo muy fuerte.
Ellos anhelan poder ser testigos de tu boda con sus propios ojos, mi señor.
“¡Oh humilde Señor del amor! Haz que de alguna forma nuestros ojos se
puedan regocijar con este feliz suceso. Habiendo quemado al dios del amor,
has hecho bien en conceder un favor a Rati, oh océano de compasión.
Después de aplicar el castigo, los buenos maestros acostumbran a derramar
su gracia como consecuencia natural. Parvati ha practicado la penitencia
hasta un punto difícil de valorar; acéptala ahora con cariño”. Al oír la
súplica de Brahma y recordando las palabras del Sr.Rama, Shiva contestó
con alegría: “Así sea”. Entonces los dioses hicieron resonar sus timbales, y
haciendo caer una lluvia de flores, exclamaron: “¡Victoria, victoria al Sr. de
los cielos!” Creyendo que el momento era oportuno, los siete sabios
hicieron su aparición, e inmediatamente Brahma les envió a la casa de
Himavan. En primer lugar fueron a ver a Bhavani y se dirigieron a ella con
estas palabras a un tiempo dulces y engañosas:

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“Por fiarte de los consejos de Narada, no prestaste atención a nuestras
reconvenciones. Tu promesa ha sido destruida, pues el gran Sr. Shiva ha
quemado al dios del amor”.
Al oír esto, Bhavani sonrió y dijo: “Oh grandes e iluminados sabios; habéis
hablado bien. Según vosotros, ahora Sambhu ha quemado al dios del amor,
pero hasta ahora sufría por causa del amor.
“Sin embargo yo se que Shiva está eternamente en contacto con el infinito,
no ha sido creado, es
irreprochable, libre de toda
pasión y alegría humana.
Sabiendo que es así, si yo le he
servido con amor en
pensamiento, palabra y obra,
escuchadme, grandes sabios: El
Sr. Misericordioso hará que se
cumpla mi promesa. Vuestras
afirmaciones de que Hara ha
quemado al dios del amor da
muestra de una lamentable falta
de pensamiento en vosotros. El
fuego, amigos, posee la
propiedad inherente de que la
escarcha no se le puede acercar, y si lo hace perece irremediablemente.
Igualmente ocurre con el dios del amor y el gran Sr. Shiva.
Al escuchar a Bhavani y ver su devoción y su fe, los sabios se alegraron.
Inclinaron su cabeza ante ella y fueron a Himavan.
Le contaron todo lo ocurrido y él se sintió muy apenado al saber que Shiva
había quemado al dios del amor. Entonces los sabios le hablaron del favor
concedido a Rati y de este modo Himavan de sintió más consolado.
Recordando la gloria de Sambhu, Himachala citó a grandes sabios. Fijó una
fecha favorable según la posición de las estrellas y una hora determinada, y
después de decidir el momento exacto de la boda lo anotó según los
preceptos Védicos. Himachala ofreció la nota con la hora exacta de la boda
a los siete sabios, y uniendo los pies, les presentó sus suplicas. Llamando a
Brahama le dieron la nota, y cuando la leyó, su corazón estaba desbordante
de gozo. Brahma leyó la nota a todos; los sabios y todas los semidioses se
alegraron de escucharla. Caían flores del aire, la música salía de diversos
instrumentos y se colocaron jarros propicios en todas partes.
Los Dioses empezaron a decorar sus carros aéreos; se veían señales de
felicidad y buenos augurios, y doncellas celestiales (apsaras) contaban
llenas de júbilo.
Los siervos de Sambhu comenzaron a engalanar a su Señor. Sus cabellos
formaban una corona y fueron adornados con crestas de serpientes. Como

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pendientes y brazaletes tenía también serpientes; su cuerpo fue rociado de
cenizas y sobre el lomo llevaba una piel de león. En su hermosa frente lucía
la media luna, y el río Ganges en la corona de su cabeza, y el hilo sagrado
estaba formado por tres ojos y una serpiente. Su garganta estaba negra del
veneno tragado al principio de la creación, y llevaba una guirnalda de
cráneos humanos en el cuello. Aun vestido con sus misteriosos atavíos,
seguía siendo una fuente de bendiciones y profunda misericordia. Un
Tridente (Trishula) y un pequeño tambor (Damarú) adornaban sus manos.
Shiva cabalgaba en un toro blanco mientras tocaban sus instrumentos. Las
divinidades femeninas sonreían al verle, y se decían: “No hay en todo el
mundo novia digna de este novio”.
Vishnú, Brahma y los semidioses se unieron al cortejo del novio en sus
respectivos carros. Los inmortales presentaban un aspecto incomparable;
sin embargo, casi no eran dignos de tal esposo.
Entonces Maha Vishnú llamó a los guardias de los diferentes ejércitos y,
sonriendo, les dijo: “Cada uno con su propio séquito debe marchar por
separado.
“La procesión, no es digna
del novio. Es como si
estuvierais haciendo el
ridículo en una ciudad que no
conocéis.”
Al oír las palabras de Sri
Vishnú, los dioses sonrieron
y partieron cada uno con su
grupo. El gran Sr. Shiva
sonrío al ver que el humor de
Sri Rama nunca fallaba. En
cuanto oyó estos bellos
comentarios de su amigo,
envió a Bhrngi para que
llamara a todos sus siervos.
A la llamada de Shiva
vinieron todos y postraron su
cabeza a los pies de loto de
su señor. MahaDeva río al ver a su ejército ataviado con vestidos
multicolores y avanzando con toda clase de vehículos. Algunos no tenían
cabeza, mientras que otros eran como monstruos de muchas cabezas;
algunos no tenían pies ni manos. Otros tenían numerosos ojos , y otros no
tenían ninguno. Algunos eran fuertes y bien formados, mientras que otros
tenían cuerpos muy delgados. Algunos tenían cuerpos muy flacos y otros
sin embargo eran robustos; unos iban limpios y aseados, mientras que otros

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llevaban vestidos sucios. Iban adornados de forma temible con calaveras en
las manos y rociados de sangre fresca.
Tenían cabezas de burros, perros, cerdos y chacales, y la diversidad de sus
atavíos era incontable. Los grupos de espíritus, duendes y hadas no podían
describirse.
Los espíritus bailaban y cantaban; tenían un aspecto fantástico y absurdo, y
hablaban de una forma muy peculiar.
Ahora el cortejo era ya bastante digno del novio. Los que componían la
procesión animaban el recorrido con muchas diversiones.
Por su parte Himachala erigió un pabellón indescriptible. Todas las
montañas del mundo, grandes o pequeñas y todos los bosques, mares, ríos y
lagos fueron invitados por Himachala. Capaces de tomar la forma que
quisieran, adoptaban cuerpos hermosos y acudían a la casa de Himachala
con sus sequitos y bellas esposas.
La ciudad en la que se había encarnado la madre del universo superaba
cualquier descripción. La prosperidad y el éxito, la riqueza y la felicidad
siempre iban en aumento y se manifestaban de formas nuevas.
Cuando se oyó que el cortejo del novio estaba ya al llegar, la ciudad se
sintió conmovida, y parecía aún más bella. Un grupo de hombres adornados
y con vehículos decorados de muchas formas se adelantó a recibir el
cortejo con el debido honor. Al ver a los Inmortales, sus corazones se
alegraron. Y aún se sintieron más felices al ver a Sri Maha Vishnú.
Pero al mirar a la comitiva de Shiva, todos los animales sobre los que
montaban comenzaron a retroceder y huir llenos de miedo. Las personas
mayores reaccionaban y se quedaban en su lugar, y los niños echaban a
correr para salvar su vida. Cuando llegaban a casa y sus padres les
preguntaban, hablaban con todo el cuerpo tembloroso de miedo y decían:
“¿Qué podemos decir? su aspecto no se puede describir. No sabemos si era
el cortejo del novio o el ejército de la muerte. El novio es uno que cabalga
sobre un toro; serpiente, calaveras y cenizas son sus adornos.
Va desnudo, su pelo está enmarañado y su aspecto es temible. Va
acompañado de fantasmas, malos espíritus, duendes, hadas y demonios de
rostros espantosos. El que sobrevive al ver el cortejo de esté novio es un
hombre muy afortunado y sólo él será testigo de la boda de Uma.”
Esto decían los niños mientras iban de casa en casa.
Los padres sonreían pues sabían que hablaban del séquito de Shiva.
Tranquilizaban a sus hijos y les decían: “No temáis; no hay razón para
tener miedo”.
El grupo que había salido a recibir al novio y su cortejo regresó y ofreció
hermosos alojamientos a todos los invitados.
Mena (madre de Parvati) encendió antorchas de buen augurio para
alumbrar al novio y las mujeres que le acompañaban cantando melodías de
jubilo. Una bandeja de oro adornaba las hermosas manos de Mena y ésta

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acudió a recibir al Sr. Hara llena de alegría. Cuando vieron a Rudra (Shiva)
con su temible aspecto, las mujeres quedaron sobrecogidas de temor.
Huyeron llenas de pánico y se metieron en sus casas, mientras que el gran
Sr. Shiva se dirigía a los alojamientos del cortejo nupcial.
Mena se sentía apenada y mandó a llamar a Parvati. Con gran cariño la hizo
sentar en su regazo; las lágrimas acudieron a sus ojos que parecían dos
lotos azules. “¡Y pensar que el creador que te ha hecho tan hermosa ha sido
tan loco de darte un hombre tan lunático por esposo!
“Que extraño que el creador que te ha hecho tan bella te haya dado un
hombre tan loco por esposo! La fruta que debería haber adornado el árbol
dador de deseos se ve irremediablemente en una planta espinosa.
Tomándote en mis brazos preferiría caer de la cima de una montaña o
tirarme a las llamas o ahogarme en el mar. Que mi casa quede destruida y
sea mal considerada en todo el mundo, todo menos dejar que tú te cases
con este loco mientras yo esté viva”.
Todas las doncellas allí reunidas se sintieron afligidas al ver tan triste a la
esposa de Himachala. Recordando el cariño de su hija, se lamentaba,
lloraba y exclamaba así:
“¿Qué daño he hecho yo a Narada para que haya arruinado así mi hogar y
aconsejando de tal forma a Uma que se haya empeñado en sufrir penitencia
para conseguir un marido loco? En realidad el sabio Narada desconoce la
pasión y el cariño; no tiene riquezas, hogar ni esposa y permanece
indiferente ante todo. Por eso se dedica a destruir los hogares de los demás.
El no tiene vergüenza ni temor. ¿Qué sabe una mujer estéril de los dolores
del parto?” Al ver a su madre tan apenada, Bhavani le habló con dulzura y
prudencia diciéndole: “Lo que la providencia ha dispuesto no se puede
alterar. Comprende esto y no estés preocupada, madre. Si mi destino es
tener un esposo loco, ¿para qué vamos a culpar a alguien? ¿Puedes cambiar
acaso las leyes de la Providencia? Así pues, no te lamentes
innecesariamente.
“No te reproches; cesa de quejarte: éste no es momento de lamentos.
Dondequiera que yo vaya, debo recoger toda la alegría y la tristeza que me
ha sido asignada.” Al oír la suavidad y corrección de las palabras de Uma,
todas las mujeres se entristecieron. Culpaban al creador con varios
argumentos y caían lágrimas de sus ojos.
Al enterarse de esto, Himachala se dirigió a su casa acompañado de Narada
y los siete sabios.
Entonces Narada les tranquilizó a todos, contándoles la vida pasada de
Uma, y dijo: “Mena escucha mis palabras de verdad: Tu hija no es otra sino
Bhavani (la eterna Compañera de Shiva), Madre del Universo. Ella es
divina energía, imperecedera y no creada, que no tiene principio. Ella es la
mitad inseparable de Sambhu. Ella crea, sostiene y destruye del universo y
toma el aspecto de una forma material según su deseo. Primero nació en la

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casa de Daksa, su nombre era Sati y su forma bella. En esa encarnación
Sati también se casó con Sankara. La historia es bien conocida en todo el
mundo”.
Al oír el relato de Narada, la tristeza de sus corazones desapareció. En un
instante estas nuevas se divulgaron por toda la ciudad.
Luego Mena y su compañero Himavan se regocijaron y se postraron
repetidas veces a los pies de Parvati. Todos los ciudadanos, hombres,
mujeres y niños; tanto los jóvenes como los ancianos, se sentían felices.
Se colocaron jarros de oro por todas partes. Se prepararon multitud de
platos diferentes de acuerdo con las leyes gastronómicas. Es imposible
describir las variedades de platos preparados para tal Celebración.
Himachala llamó a todos los miembros de la comitiva del novio,
incluyendo al Sr. Vishnú, Brahma y los semi dioses, los invitados cocineros
comenzaron a servirles los más delicados platillos, el banquete duró mucho
tiempo. La energía presente en la cena no puede ser descrita en ningún
idioma. Después de lavarse la boca con agua al final de la cena, los dioses
recibieron hojas de betel y regresaron a sus alojamientos.
Los siete sabios llamaron a Himavan y le leyeron la nota donde estaba
escrita la hora fijada para la boda, y
viendo que había llegado ese
momento, Himavan mandó a buscar
a los dioses.
Himachala preparó un buen lugar a
cada uno de los dioses.
Se levantó un altar según el ritual de
los Vedas, sobre el altar se colocó
un hermoso y divino trono con un
par de leones en los brazos;
habiendo sido obra del creador
mismo. Shiva tomó asiento en el
trono, entonces los grandes sabios
fueron en busca de Uma que venia
acompañada de sus doncellas y
ricamente ataviada. Todos los dioses
quedaron extasiados ante su belleza
Los grandes sabios celebraron la ceremonia con todos sus detalles como
está señalado en los Vedas. Cogiendo hierba sagrada (Kusa) y tomando a la
novia de la mano, el rey de la montaña Himalaya se la ofreció a Bhava
(Shiva) sabiendo que ella es su eterna compañera. Cuando el gran Sr. Shiva
tomó a la novia de la mano, los grandes dioses se alegraron en extremo.
Los sabios cantaban las formulas védicas, mientras los dioses exclamaban:
“¡Toda victoria a Sankara!”

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Se oían instrumentos de todo tipo, y del cielo caían infinidad de variedad
de flores.
Himachala dio muchos regalos como dote; luego uniendo las manos, dijo:
“No tengo nada para darte, Sankara, pues tus deseos están ya cumplidos”.
No puedo seguir hablando y se quedó abrazado a los pies de Sambhu.
Shiva, océano de misericordia, consoló a Himalacha con gran cariño.
Luego Mena, con el corazón lleno de amor, Tomó los pies de loto del Sr.
Sankara, y le dijo: “Señor, Uma es para mi tan querida como mi vida.
Tómala como sierva de tu casa y perdona todas sus faltas. Por favor,
concédeme este favor.”
Sambhu tranquilizo a su suegra de muchas formas, y ella regresó a casa tras
postrar su cabeza a sus pies de loto. Luego, la madre llamó a Uma, y
sentándola en su regazo, la aconsejó así:
“Adora eternamente los pies de Sankara: a esto se reduce todo tu deber
como esposa. Esposo es el dios de la esposa; para ella no existe otra
divinidad” Mientras hablaba, sus ojos se llenaron de lagrimas y apretó a la
muchacha contra su pecho. “¿Por qué Dios ha creado a la mujer? El que
depende de otros nunca puede esperar la felicidad.”
Tras despedirse de su madre, Bhavani partió; Todos la bendijeron. Así sus
compañeros la condujeron hasta el Sr. Shiva.
Así termina este hermoso relato de la boda del Señor Shiva y
Girija(Parvati)

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