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BIBLIOTECA DE FILOSOFÍA

16

INTRODUCCIÓN A ARISTÓTELES

Por GIOVANN I REALE

BAR CELONA

EDITORIAL HERDER

1985

Por GIOVANN I REALE BAR CELONA EDITORIAL HERDER 1985 INTRODUCCIÓN A ARISTÓTELES I BARCELONA EDITORIAL HERDER
Por GIOVANN I REALE BAR CELONA EDITORIAL HERDER 1985 INTRODUCCIÓN A ARISTÓTELES I BARCELONA EDITORIAL HERDER
Por GIOVANN I REALE BAR CELONA EDITORIAL HERDER 1985 INTRODUCCIÓN A ARISTÓTELES I BARCELONA EDITORIAL HERDER

INTRODUCCIÓN

A

ARISTÓTELES

Por GIOVANN I REALE BAR CELONA EDITORIAL HERDER 1985 INTRODUCCIÓN A ARISTÓTELES I BARCELONA EDITORIAL HERDER

I

BARCELONA

EDITORIAL HERDER

19R5

Por GIOVANN I REALE BAR CELONA EDITORIAL HERDER 1985 INTRODUCCIÓN A ARISTÓTELES I BARCELONA EDITORIAL HERDER
@ 1982 &J imri Un rrztl , Roma © 1985 &JiloritII H mk, S.A .,
@ 1982 &J imri Un rrztl , Roma © 1985 &JiloritII H mk, S.A .,

@ 1982 &J imri Un rrztl , Roma

© 1985 &JiloritII H mk, S.A ., BIJI"UIONJ

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ISBN 1W· 254 · 14HH· 1

D EPÓSITO 1.1"';; ,0.1. : n.

27.528· 19115

""-s

- N. polc, . 249 - 08013 Barcelona

19115 ""-s - N. polc, . 249 - 08013 Barcelona A dverrencia tND ICE I. El

A dverrencia

tND ICE

I.

El hombre , la obra y la formaci6n del pensamiento filo- sófico

l. Desde el nacimiento al ingreso en la Acade mia. 2. El perio-

do

de veinte años tran scurridos en la Academia , las obras

de

juve ntud y la forma ción de la filosofía de Aristóteles.

3. Los

años

de viaje

4. El retorno a

At enas, la fund ación

del Per ipato y las obras de escuela . 5.

La lectu ra de A ristó-

teles en la actualidad.

11 .

La

/osofi o prim ero . ( a n ál isis d e la M ao fi s ico)

Ji

.

L

Concepto y ca racteres de la metafísica . 2. Las cuat ro

causas.B . El se r, sus significados y el sentido de la fórm ula «ser en cuanto se r• . 4. La lisia aristotélica de los significa-

dos del ser y su sentido . 5. Precisio nes en torno a cuatro sig- nifica do s del ser . 6. La cuestión de la substancia . 7. La subs-

uncia en gen eral

y las notas de finitor ias del

fo

conce pto de

rma. aristotélica no es el universal.

substancia. 8. La

9. El acto y la potenci a . 10. De mostració n de la existencia

de la substa ncia suprascnsible . 11. Naturaleza del motor inmóvil. 12. Un idad y multiplicidad de lo divino. 13. Dios y

el

mun do.

III

. 1. Características de la ñsíca aristot élica. 2. El cambio y el movi miento . 3. El espacio y el vacío . 4. El tiempo. 5. El infinito . 6. La «quinta ese ncia» y la división entre mundo sublunar y mundo celeste .

La »fi losofí a segunda. (an álisis de la Física)

5

9

Il

43

fndice

 

IV.

La psicología (a nálisis de l De anima )

.

83

111.

1.

El concepto aristo télico del alma . 2. Las tres

partes del

IV.

alma . 3. El alma vegetat iva. 4. El alma sensitiva. 5. El alma

V.

racion al.

VI.

VII .

V.

La f ilosofla mo ral (ami lisis de la f tica a Nicómaco )

97

VIII .

1.

Relaciones entre ética y política . 2. El bien supremo de l

ho mbre: la felicidad .

3. Deducción de

las «virtudes » a par-

tir de las virtu d es

partes de l elma - . 4. las virtudes éticas. 5. Las

. 7 . P Yoología

dianoé ncas» . 6 . La felicKl ad perfect a

 

del acto moral.

VI.

Lo. doctrina del Estada (análisis de la PolíJica)

113

1.

Concepto de Estado . 2. El ciudadano. 3. El Estado Ysus

forma s posibles. 4. E l Estado ideal.

V i l.

La fi l osofí a del a rte ( a n ál i s i s d e l a P oé /i('(~ )

.•

1 25

1.

Co ncept o de las ciencias productivas. 2. La mimesis poé-

tica. 3. Lo bello. 4. La catarsis .

VIII .

Lafundación de la lógica (a ná lisis del

135

1. Concept o de lógica o

analítica».

2. El pro yecto general

de los escr itos lógicos y la génesis de la lógica aristotélica.

3.

Las ca tegorías, los té rm inos y la definició n. 4. Las

pro-

posicione s (De ínterpreuuione}, 5. El silogismo . 6. El silo- gismo científico o de most ració n . 7. El conocimiento inme-

diato. 8. Los principios de la demos tración. 9. Los silogismos

d ialécticos y so fístioos

10.

La ló gica y la re alida d .

Apéndice 1: Cronología de la vida y

de las

ob ras

.

159

A péndice 1J: Historia de la proyección y de las interpretaciones de A ristóteles

. l . Historia de la escue la pe ripat énca y de los escri tos dc

161

Ari stóteles hast a la edición de Andrónico de Roda s. 2. Los comentarios griegos de A rist óteles. 3. A nstotetes en la edad media . 4. Aristóteles en el Renacimiento y en los primer os siglos de la e ra mode rn a. 5. El renacimiento de

A rist óteles e n los siglos XIX y xx . 6 . La inno vació n del mé-

todo ge n érico

y e l redescubri mie n to del jove n A ristóteles .

Bibliografía

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_

.

I79

l .

Repertorios bibliográfi cos y reseñas críticas

.

179

11.

Las o b ras de A ristótel es

.

IllO

6

ín dice

Ed iciones generales y es

Traducciones en lengua

T raducciones

índices y léxicos Escolios, pa ráfras is y comentarws Estudios críticos

peciales de las obras latina

en lenguas mode rn as

7

183

.

189

.

190

194

.

195

.

 

197

.

ADVERTENCIA

El prese nte volume n nació d e u na se rie d e investigacio nes y est udios iniciados por mí hace unos 20 años aproximadamente . tan- to en el plano del análisis co mo en el de la síntesis. Además de una serie de artículos y de ensayos en misceláneas y revistas, he dedica-

do a Aristó teles el volumen JI Conceuo di Filosofia Prima e l'un itñ

d ella m et afísi c a d i A r istote íe , Mi lán 1961 . ' 1965 . ' 1967 Y he t radu ci -

do , co n introducción y co me nta rio a nal ítico . la

M etafísi ca p ara el

ed it o r Lo ffre do (d os volúme nes, Ná po les 1968) . Siem pre en rel a-

ción co n A ristó teles he tra ducido y co mentado la Metafís ica de su

discípulo Teofrasto . mostra ndo tod os los vínculos que la unen con la

obra m a yo r d el ma est ro . Para lelame nte a est a In tro ducción a Aru -

t ótetes, publi co la prime ra tr ad ucción italiana del Trattato sul cosmo per Alessandro, reivindicando la paternidad de Ari stóteles para el mismo (Lo ffrcdo, N épolcs 1974). En el plano de la síntesis me había ocupado ya de Ar istóteles e n

M otor e immobile (La Scuo la , Brescia) y so-

e l peq ue ño volume n II

bre tod o en I problemi del p ensiero ant ico, volumen I, Dalle origini

ad A ristotele, Ce luc , M ilán "1972. Así, pues, ellector enco ntrará

de todos los estudios preced entes. Es evide nte que he repetido aquí

con ciert os retoques ya sea par cial o integr almente muchas cosas sobre las que he medit ado durante largo tiempo. En especial he recogido, aunque de forma reducid a, partes de mis Prob lemi del pensiero aruico , mient ras que todo el primer capítulo y la parte re lativa a la histori a del aristotelismo son enteramente nuevos.

en es ta Introducción el resultado

9

Advertencia

Doy las gracias sinceramente al profesor Berti , al que debo mu-

cho en todo lo que se refiere a la inte rpretación del pr imer Ari stóte-

les; los resultad os a los qu e llegó este filósofo al es tudiar al A rist óte-

SOn .Ios mismos que he conseguido yo estudiando al

Ie

exotérico

~ ns tó t~ les es o t é ri co . Le agra de zco a s im is mo e l h ab e rm e per mitido

m ~pe':lonar l a s p ruc b~ s d e i m p r e n ta d e un t rabajo d e p r óx i m a p u-

bh cacl~n ace r~ d~ l a . s m t~ rpret acio n es d e Ari st ót e l e s ( qu e a pa r ece-

rá en.Ias Quest/om di storiogrofia filosófico, bajo la dirección de V. Mathi eu , La Seuo la , Bresc a) q ue me ha sido m uy út il.

10

C APíTULO I

EL HOMBRE . LA OBRA Y LA FO RMACiÓN DEL PENSAMIENTO FILO SÓFICO

l

.

D ESDE EL NACIMIENTO AL INGRESO EN LA A CADEMIA

Si se quiere lograr una exposi ción e interp retación co rrectas del pensamiento de Ari stóteles. es necesario presentar pre viamente al- gunos datos ese nciales referentes a su vida , a las características es- pecia les de sus obras , a la génesis y al d estino de éstas y a los

d e índol e cro no lógica . E n rea lidad , la

co rr es po nd ie ntes prob lemas

c rítica mod erna ha creí do pod er reso lve r m uchos d e los p roble m as q ue planteaba la lectu ra de A ristó teles recurriendo al d ato biográfi-

co y, ade más, ha pensado q ue era capaz de resolver plenamente la

a ristoté lico e n su géne sis. Es cierto qu e

naturaleza de l pen samiento

es ta nueva orientación de la critica , que, como ve remos, fue ina ugu-

rada por Werner Jaeger en el año 1923, ha llegado al ca bo de 50 años a las columnas de Hércules, ya que ha logrado desbaratar las pre misas de las que había pa rtido y las bases sobre las cuales había

tra bajado ; pero es cierto asimismo que se ha conseguido un resulta-

absurda la

do irre vers ible ; se ha demostrado hasta q ué pu nto fue

actitud que, d urante siglos enteros, 'se ado pto al est udiar Ari stóte-

pensami ento co mo un b loqu e mo nolítico , sepa-

le s, co nsid erando su

rado de su génesis y de su historia. E n especial, las nuevas interpre- taciones de Ari stóteles han demostrado que esQmposible ente nder el pensamie nto ar istotélico , si no se part e del acontecimiento funda-

menta l de

su vida , o sea, de los 20 años transcurridos en la Acede-

mi

a , e

n l a

escue la

de P la tÓn~ Efectiv am cnt e , e n e l cur so d e es tos 2 0

os , a través de la con stante discusión con Platón y mediante las

11

11

I. El hombre y la ob ra

conocidas po lémicas con los académicos, A ristó tele s ad quirió su conciencia filosófica , construyendo los fundament os de su prop io pen samient o . Y gra n part e de los dogmas a risto télicos sólo adquie- re n su justa proporción y su exacto significado, si se rel acionan con esta matriz académico-plat6nica. Examinemos. pues, ordenad amente los pr incipales datos de la biografía aristotélica.

la

o limpiada XCIX, el 384/383 a .c. , co mo fecha de nacimiento de nues-

tro filósofo' . Su padre se llama ba Nicómaco y pertenecía a la corpo-

asclepiade os, es decir profesaba el arte de la medicina.

tra dición, también ella

estaba vinculada a los asclepiadeos. La ciudad que vio nacer a Aristóte les fue Estagira (la actual Stavros}, que for maba parte del reino de Macedonia . La ciudad fue colonizada por los griegos mucho tiempo antes y en ella se hablaba un dialecto jónico . Asf pues, fue ron griegos los progenito res de Aristó teles y su ciudad natal profesaba desde hacia mucho tiempo la cultura griega. El padre del filósofo , Nic ómaco, q ue. como hem os dicho , fue médico. debió de descollar en su arte , si. como refiere la tra dici ón escribió libros de medicina e incluso un libro de Filial. Y su presti- gio mu y alto, ya que el rey de los macedonios, Amintas, lo eligió

como médico de la corte y como amigo . En la época del rey Arqu e- lao, la residencia de los reyes maced onios fue la ciudad de Pella , por

lo que Nicómaco y, po r tanto, también Aristóte les, debi ó de residir

en esta ciudad, en la corte maced ónica.

pud o pcrme necer largo tiempo e n Pe lla . po rque muri e ron sus pa- dr es siendo él todavía joven.

Fuen tes totalmente dignas de crédito señalan el prim er año de

ració n de los

Su madre se llamaba Fes tis y, según una

En todo caso. A ristóteles no

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12

La Academia

De Pella, Aristó teles se trasladó quizás a Arameo . Sabemos que , al mori r sus padres, se hizo eargo de él Proxcno, que residía

precisamente en esta ciudad. De los elementos exp uestos hasta ahora se pueden sacar ya algu- nas co nclusiones útiles. Es frut o de la fantasía la pr etensión de hallar en Aristóte les rasgos Ycaracte res no griegos, ya que sus progenito- res fueron de ori gen griego y su patria había caído desde hacía mucho tiempo bajo la influen cia griega (Su acendrado amor por las ciencias naturales, que es una caracte rística peculiar de A ristó teles, tiene raíces bie n clar as en su familia, tanto JX'r la vía paterna co mo materna. Asimismo, las futur as relaciones que Aristót eles sostendrá c on F ilipo y co n Al ej andro d e M acedo nia, a l as q ue n os referirem~ am pliamente más adela nte , ra dican , al men os en parte , en este anti- guo vínculo q ue su padr e Nic ómaco mantu vo ya con la co rte mace- dónica. Finalmente . a su es ta ncia en Arameo . en la casa de su tutor Pr éxe no, p uede n debe rse d e a lguna fo rma las estre chas rel acio nes

mant en dr á con Hermias. que llega-

que. suces ivamente , Aristóteles

ría a

ser tira no de

Ara meo y de

Aso, como vere mos más

adelante .

2

.

EL P E RfOro D E

O BRAS D E JUVENTUD Y LA FORMAOÓN DE LA AWSOFÍA. DE A IUSTÓTELES

lAS

VEll'lTE ANOS

TRA NSCURRIDO

EN U.

A CADEMI A. ,

P a ra c ompletar 1<1

e d ucac ión d el j oven A ristóte l e s, q u e d ebi ó d e

man ifestar bien pronto su vocación especulativa, Pr óxeno lo envió a

Atenas, inscribiéndo lo e n la Academ ia. Par a entonces, la fama de Pla t ón y de la Academia se había exte ndido y consolidado en todo el

ace rca de

mundo griego . Existe n testimonios preciso s y det allados

este hecho . Diógenes Laereio , pertenecient e al grupo de Apolodo-

ro , escribe: «A ristóteles se encontró co n Platón a la edad de 17 años y perma neció e n la escuela de éste d urante 2(}»' . Así, pues, es fácil

calcular que A ristóteles entró en la Academia en el año 367f366 a.C .

es decir. exac tame nte

la época del segundo viaje d e Platón a Sícítia hasta la muerte

y

que

desde

permanec ió allí hasta el 347/346 a.C, ;

,

de éste. E n definitiva. Aristóteles acudió a la Acad emia durante el

13

il l

l .

El hombre y la ob ra

La Academia

períod o de mayor esplendor de la escuela, es decir. en la éPOC'd en la

IIL-vó hast a las últimas co nsec uencias), o sea «ha lla r un p rinc ip io

cua l se hallaban en plena e bullición las grandes discusiones relacio-

que explicase

los hechos, co nservando intacto su modo gen uino de

nadas con la revisión crítica a la que Platón sometió su propio pe nsa-

prcscnrarse-'.

Por otra pa rte , Aristóteles no prestó oídos a las ideas

miento.

filosóficas de

Eudoxo ; éstas diferían demasiado de las plató nicas y

Como se sabe. Platón había fundado la A cademia poco tiem po

concluían en

aporías bastant e más graves que las platónicas que

después de

su primer viaje a Sicilia (388 a .C .) , recurriendo al estado

Eudoxo pretendía corregir.

jurídico de

una co munidad religiosa consagra da al culto de las Mu-

Los otros personajes impo rtantes con los que Aristóteles debió

sas y de Apolo , señor de éstas. És ta era un a forma , más bie n la única , para pod e r revestir de ca rácte r legal a su escue la , que consti- tuía algo rad icalmente nuevo , y, en cuanto ta l, no previsto por las leyes del Estado. Los fines de la Academia e ran de carácte r marca.

damente po lítico , o , por decirlo mejor . ético-político-educativo:

Platón pretendía preparar a los futuros «políticos verdadero s», es decir, a los hom bres que deberían ser capaces de renov ar el Estado eri su raíz, mediante la sabiduría y el conocimiento del Bien supre-

mo' J Situada la Acad emia en un horizonte mu y distinto del socr áti- ca, se introdujeron en ella la ar itmética, la geometría , la astro nomía,

e incluso la ,medicina , a la que se consideró como una prepar ación

necesaria, para la dialéctica . En la Academ ia pronunciaron sus lec-

cio n e ~ c ien tífico s i l u str es , ta l es co m o B

nomo . y sa bemos asimismo q ue d ie ro n sus clases e n este centro

u doxo , m at emát i co y a s tró-

/ médicos procedent es de Sicilia. Estos persona jes sin duda pro voca-

»< ron con s u ense ñanza discusiones fecunda s". A sí, p ues, e l interés

recibió del ambiente fami liar de l que forma adec uada en la Academia . Ya

hemos dicho 'qu e en el año 3671366 Platón se encontraba en Siciíia

do

era a la sazón el pe rso naje más prom inente de la escue la, e l que

eje rció la primera influen cia de cisiva so bre Aristót eles; efectiva- ment e, el Es tagirita se refe rirá más de una vez a E udoxo de form a precisa. Es probable, co mo ha seña lado alguien , que , además de l

e n A ris-

eje mplo del cien tífico-filósofo e nciclopé dico, ha ya influido

tóteles la exigencia reivindicada por Eudoxo de «salvar los fenóme-

nos»' (era asimismo la exige ncia de la Academia , pero Eudoxo la

nde perma neci ó hasta los co mienzos de l 364. Fue E udoxo , q ue

po r las ciencias que Aristóteles

procedía pudo de sarro llarse de

3.

4 . v~

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U . yon Wllfim,wil z.M o. llt n"o rlf. Plo,,,,,,. Berilo ,' 1959. pág. 2l18M.

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14

de encontrarse inmed iatamen te en la Academ ia fue ron Espe usipo.

Ca risea . Los dos primeros llegarán a ser

cscola rcas de la Academia ; Heraclides Póntico regirá provisional-

mente este ce ntro docen te al tras ladarse Platón por tercera vez a

S icilia ; F ilipo publicar á la como vere mos, Eraste y

nombres con Aris tóteles. Sabemos poco acerca de las re lacio nes personales que Aris t óte-

les mantuvo con Platón , al qu e , por las razones ya men cion adas, conoció cuando contaba en tre 19 y 20 años . Las fuent es parece n aludir claramente a la existencia de relaciones no tota lmente pa- cificas .

es cie r-

pero se aparta-

ba de él a ca usa de su tem pe ramento po lémico y de las criticas que le dirig ta el joven y audaz discípulo . La influencia de Platón sobre

Aristóteles fue absol utamente fase de su vida , sino siemp re .

núcleo en tomo al cual se co nstituye la especulación aristotélica~

Aristóteles

fue e l más genuino de los discípulos de Ptat ón- '. En el curso de los siglos posteriores . se ha igno rado este hecho con demasiada fre- cuencia y desde el Ren acimiento- muchos se han complacido dema- siadas veces en cont rapo ne r a estos dos filósofos como térmi nos de una antítes is irre duct ible; pe ro veremos que las razo nes de tal con - fusión fueron ante todo de carácte r teórico , apriorístico ~ antihis-

to rteo.

abso lutamente cierto lo que escribe Diógenes Laercio:

determinante , no só lo dura nte una Como veremos, el plato nismo es el

to qu e lo llamaba con el apodo de

Filipo de O punte , Erasto y

últim a de las o bra s p la tón icas , las Leyes; Ca risea asociarán más ínt imamente sus

Platón co nsideraba a Aristóteles bas tante inteligente (si

la inteligencia

);

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6.

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142 .

l. A(lé nd ;.:e 11 . ffi " ,"

;" d. to p ",.>'«'<'i<l n r/, ATi.>Ió"k5 . i ~.

15

1. El hombre y la obra

Dada la falta d e docum e nto s concretos, e s imposi ble rec o nstruir co n precisión la actividad de Aristó teles durante el período de 20

de conjetu-

ra y co n un amplio mar gen de aproximación, es posib le determinar los aco ntecimientos principales , E n este sentido es posi ble imaginar que en el trienio q ue discurre entre su ingreso en la Academia y el retomo de Platón de Sicilia, Aristóteles debió de est udiar ciencias matemáticas a las ór denes de

Eudoxo . A ntes de q ue Platón volviera de la isla , nuest ro personaje inició probab lemente el seg undo ciclo de estudios qu e normal men te ocupaba el período co mprendido entre los 20 y los 30 años de la vida de una persona según el plan gene ral qu e leemos en la R epública

(Aristót e les , en su calida d de extranjero , pud o se r e xo nerado d el

curso de gimnasia y del ap rendi zaje correspondient e) . En esta fase,

los jóve nes se preparaban par a la dialéctica , profundizando en la naturaleza de las disciplina s ya ap rendidas en la fase propedéutica y en las afinidades recíprocas de las mismas, a fin de considera r la

disciplinas pa ra llegar al ser puro

de las ideas, es decir , para entra r en la dialéctica pura' .

No eabe duda de qu e el planteamiento de la paideia platónica

sobre bases científico-d ialéc ticas satisfizo al jo ven Ari stóteles. Es te hecho se deduce con basta nte claridad de la qu e par ece ser su prim e-

ra obra, titulada

p ar tie nd o d e un a serie

naje a G rillo, hijo de Jenofonte , muerto en el año 362 a .C. en la batalla 'de Mantinea , dirigía su po lémica contra la retórica en te ndida en forma de instigación irra cional de los sentimientos , co mo Gorgies la había proclamado e Isócrates y su escuela la habían vuelto 'a proponer. Así , pues G rillo representa la tom a de posición clara de Aristóteles en favor de la paideia platónica co ntra la paideia isocr éti-

Grillo y ded icada a la retóri ca . E n e lla Aristóteles,

d e esc ritos retóricos co mp uestos co mo home-

posibilidad de trascend er aq uellas

años tra nscurrido en la Academia . Sin embargo , a modo

ca qu e se basaba e n la retórica . La tesis q ue A ristóteles sostuvo , fue , al parece r, exactamente la misma qu e Platón había expuesto mu- chos año s antes en Gorgias, la retór ica no es un a tekhne, o sea, no es un arte ni una cienc ia. Co mo se sabe , Platón reva loriz ó parcia lmen -

totalme nte negad-

te la ret óri ca e n Fedro, dond e sostiene el carác ter

9_ Véa", Dcrli, op . <i' ., M- ISl ·9_

16

l a Acade mia

VII Yvacío de una retórica del tipo gorgiano-isocr ático , mostrando ' lile , par a poder ser válida , la retórica debía basarse en la dial éctica . Así pues, ta mbién Fedro rebate la tesis qu e la retóri ca , entendida ro mo instigación de los sentimientos, no es arte . Por tanto no es necesario , co mo pret ende J a ege r , situar la co mposició n de Grilfo \\I n ant erioridad a la de Fed ro ". E n realidad , si Ari stóteles se basó principa lmente en la tesis de Gorgias, desarrollándola y profundi - ,(mdola, se debió a q ue la retórica que tr ataba de esbozar, es decir, 1,1 retó rica que const ituía la base de los escritos en honor de G rillo , cut re los cuales pa rece qu e figuró uno del mismo lsócr ates, era exactam ente el tipo de retóri ca contra el que ha bía po lemizado Pla- tón en Gorgias y qu e Isócrat es había puesto nuevame nte en el ca n-

.h-lcro.

( íríllo debió hall ar la m ás amplia acept ación en la Academ ia, h llSl ll el pu nto de que se e ncargó a Aristóte les que explicara un r-urso oficial de retórica . La tr adición aseg ura que inició su primera rjusc con la frase: «Es vergon zoso callar y de jar a Is ócrates que hnhlc », qu e es la parodia de un verso de Eu rípides . Resu lta clara, pm tant o , la ori entació n que A ristóteles imprimió a este curso: de- hla desbaratar todas las preten sion es de tipo gorgi ano e isocr ático IMra defender la dialéctica y, probableme nte , debía mostr ar , co mo

111 hizo ya Platón en Fedro,

q ue para pod er adquirir valor la retórica

debía basa rse en la dialéctica . Este curso de retórica, al igual qu e

Grillo, de bió de obtene r un gran é xito, ya que el discípul o de ISÓCra· rrs , Ccñsodoro, escribió una ob ra en cuat ro libros titulada Co ntra A rístáteíes; alguien co njetura, con cierto fundamento, que el mismo tsócr atcs respo ndió a los ata ques de Aristóteles en la Asuidosis", Se puede reconstru ir con bastante exactitud la cro nología de

(;, illo

y del curso de retóri ca . El pe rso naje de este mismo nombre

muri ó en el año 362 a .C .; inmed iatamen te despu és se publicaron

varios hom enajes. y Aristóteles

defic iente retórica contenid a en ellos. Por esta razón cabe pe nsar que G rillo se escribió entre los años 360 y 358 a.C. y qu e el curso se habría iniciado inmediatamente después, o sea aproximadamente

escribió par a reaccionar contra la

cuando Aristóte les tenía 25 año s de edad,

111

1I

w. ", W . J ""w:r, P.i<i~i., Ir , i l . , flr¡rc n<i . 1'167, ' 01. [Il , p ág. 2SOs.

l '" • • u I' w f undi• • ciórI y

,,,,, do .

l.

¡,;

iot;

f( o• •• m i' i""" o B. "i,

17

op . cit

pAg. 139·~~.

1. El hombre y la obra

de forma

bastante segura, es Eudemo o Sobre el olmo , Esta obra, que tenía

de Eudemo de

Chipre , condiscípulo y am igo de Aristóteles, que , habiendo partici- pado en una expedición organizada por Dión contra Dionis ia el

Joven , murió combatiendo cerca de Siracusa. Las fuentes antiguas

nos pe rmit en establ ecer de modo bastant e probable qu e la muerte de Eu demo tuvo lugar en el añ o 354; por tanto es muy verosímil que A ristóteles escribiera la obra en memoria de su amigo difunto un

a ño d espués, es d ecir , e n

forma de diálogo, estaba dedi cada a la memoria

Un a segunda obra de juventud,

que pued e fecharse

el 353 a .C .

Arist óteles se propuso como fin principal co nsolar a sus lectores y para ello expone los problemas re lacionados con el alma y co n su

d estino ultr at crreno . El modelo del que se sirvió A ristótele s e sta vez fue Fedón . En esta obra el filósofo volvió a plantear algunas de las tesis de Fedón , defen dién do las co n tal eficacia que, co mo se sabe ,

los

tes la obra maestra plat ónica y el escrito aristot élico. Sin embargo , aunque este hecho es absolutamente cierto , co mo lo atestiguan los

fragmento s llegados hasta nosotros, no

tase a repetir pasivamente a Platón , ni es verdad que defendiera en

es ta

cierto, en part e , que presenta en ella una visión de la vida mu y pesimista " . E n re alidad , si hemos de juzgar por los fragmentos que han llegado hasta nosotros, más que un d iscurso de metafísica , en Eude-

ideas qu e repud ió más tard e ; pero sí es

lo es que Aristóteles se lirni-

neoplatóni cos tardíos consideraron co mo tota lmente equivalen-

obra la me tafísica d e las

mo Arist óte les pr esenta un d iscurso d e fe , co n un a r eferencia pun - I

pes imista se e xplica perfect amente c n en el que se en contraba Aristóteles a

causa de la muerte de su amigo . Por esta razón nos parece exacto todo lo que escribe Berti a este respecto: «Ya se ha señalado qu e la ocasión en la que se escribió Eudemo fue de tal natu raleza que justificaba ple namente el énfasis puesto en la precariedad de la vida terrena , así como , por otra parte , el que en e l discurso aristotélico se subraye la felicidad de la vida futura . Aun sin tener en cuenta este dato, cabe adm itir que Ar istóteles se había adherido de todas for-

tual al mito ; ade más , e l tono

función del estado de ánimo

i

I

/."

11

. Dcf """", tic l oln l

Jaeaer . A n-Ift , ell . • "'.

~~,

BOl "" '"

fil-l(ou '" F.pin.Io , FIoR-';" 1936. n>I. 1. pq . 61ss) po_ conI'i

( L 'A . " _

,, p

~"' .

JUlO

~ It>

18

La Academia

mas a la concepción de ca rácte r trascendental expres ada en e l diálo- go (Fedón). sin considerarse por ello obligado a profesar la doctrina do las idea s separadas»". Como vere mos , A ristóteles aba ndonó pronto la teoría de las ideas trascend entes (refutada ya por Eudoxo), pcro no la de un Dios trascendente y la de una realidad divina asimismo trascend ent e.

de most ró ta mbién en Eudemo la inmortalidad del

alma , tal co mo la tradición ha manifestado expresamente , utilizando para e llo argumentos basados en la verosimilitud y en la persuasión y no e n razones rigurosas y científicas, 10 que constituye un procedi- miento plenamente co nforme con la finalidad co nsoladora del

diálogo " , La t radición afirma asimismo que la inmortalidad defendida por Aristóteles se refería al intelecto , o sea, al alma racional" (y no a

cie rtos críticos) ". En resumen ,

resp ecto a la in morta lidad de l alma Aris tót eles d ebió de soste ner la

tesis qu e defend erá e n las obras tardías y qu e quedó e xpresada de

E l p r obl ema q 1! c qu eda p or

examinar es si, después de la cor rupción de la substancia compuesta,

queda tod avia alguna cosa , Nada lo impid e en algunos seres: por e jemplo, en el caso del alma: no tod a el alma , sino sólo el alma "

. Ésta será tam bién, como

vere mos , la opinión sostenida en De anima. Respecto a la naturaleza del alma , la posició n teórica expuesta cn Eudemo debí a de ser análoga (a l menos básicamente) a la que encontrare mos en De anima. Aristóteles co ncibió el alma no como una ide a, como alguno ha creído poder deducir de los fragmentos,

substancia-fo rma. Al igual que Platón,

se opuso a la co ncepció n de l a lma como a rmonía del cuerpo (teori a que reducía al alma a epifenó meno del cuerpo) ; por co nsiguiente , le

atribuyó una realidad substa ncial. Pero nuestro filósofo concibió y

(o sea una

Aristóteles

toda el alma co mo han pret end ido

for ma paradi gmática e n l a M etafísica:

inte lectiva; toda el alma seria imposible

sino más bien a la man era de

de no minó expresamente a esta alma substancial

forma

13. lI.nl, "P. d '., P'¡. 417.

l~

.

v

1'1. W

E li • • Jn ATi.flu/. c/U'K. p,.,.m. 1 14,2'1

Them. d . In A,i.f"". d•

j", .

11)("

29u .

16. Teo" de J

17.

M~

,

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A,i>towk•• ril .• pq . 1>2

h

l , IIJ7000 1" 26.

f: ud.m o , f r . 3 R o

l;udt mo. f

19

2 p

,

l'

.1

J. El hom bre y la obra

forma substancial que informa un cuerpo) , que , al deshacerse el cuerpo, no se deshace juntamente con él.

Be rti , sacando partido de todos los estudios más recientes ace rca

d el primer Ar istóteles. ha valo rado de la que he mos analizado brevemente:

form a siguie nte e l e scrito

(

ob ra

) La interpret ación que Jaeger ha propuesto de Elldrmo. atribuyendo a esta

l a e llr ~es ió n d e un a posició n d oc t rina l t o ta lme n t e fi e l al p l at on i s m o , e nt e n d i do

romo uocuíee de las ideas sepa radas y de la reminiscencia , afirmación de la in morta- lidad de l,alma completa y concepción dualista de las relaciones entre alma y cuerpo, no es vá lida. T uvo mucho l!Jlito y con razón . po rque después de las aisladas inluicio-

nes d.c, Ze ller y Kail , ha puesto de manrñeao el plafonismo del joven A rislóte lC5. pen nlhe ndo una mejor compre nsión de su formaci ón espim ual. da ndol'lOl una ima- gen .de t i tot al~ n te d ifere n te d e l a t radiciona l e i nd udableme nte má s pr óxima a l a realidad hist órica. Pero su erro r consi!i.l.e en creer que en el año 353 A ristóteles se

) . E n

~ahdad existen elementos pla tónicos en E"dnno, y son m uchos: la con vicción de la

~n mo rt ~ lid a d y de la pr eexís tercía del a lma ( pero lim itada e xcíuslvamente a l a l ma intelectiva}, la doctri na acerca de su substancialidad e inmortalidad , y el ea recter ult raterreoo , ~n virtud de l cual , tras la mue rte, subsiste un a vida superior , más natu-

~ I y mis feliz que la de la tierra. Alg unos de estos

vigentes en.las ob ras ~ madu ras; mientras q ue otros, en especial el matiz ultr ate-

,:eno . no I~nen l?rete nslOnes doctrinales y su prese ncia se de be s.implelflCnle a la C1 rro n ~l~nCI a ocaS i ona l y a l a fi n a li dad consol adora de l d iálogo. Lo q u e de be exclui r - se decididamente es la profesión por parte de A rist éreles de la doc trina de las ideas

separa das y la de la remi nisce ncia , así como la co mo idea'".

vj"a fi el

a l plato nismo de F edÓfl, esc rito 25 6 30 a ños ant es (

m a~t

u

vo

l~

elementos scguirán tod avía

concernie nte a la concepción d el

a lma

Vamos a subraya r otro e leme nto qu e nos parece ese ncial: e n la época en que se compuso Eudemo, Aristóte les se muestra tod avía sensible a la co mponente religiosa y mística, prese nte e n todo Pla- tón; esta co mpone nte irá perdiendo progresivamente co nsistencia e inte nsidad e n la sucesiva evolución del Estag irita .sl'or tant o , si exis-

e

t e algun ~ antf~es~s e ntre Eudemo y l a s ob ras tar dí a s se debe a qu

e sta s últimas limitan e l razo namiento filosóf ico a la p ura d imensió n

de carácte r mítico y

científica y abandonan todo tipo de discurso religioso, discurso pr ese nte en Eudemo.

f+I I M•. V " .

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IJ2,

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celenle};' il'''''

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p

W : G . R .~'n"w'u , A "" m l e , !' mI" P""""' nod

19S?; t. DonoS. M u""¡, ', p"" "pn'CIL' , Ao A ,umpr. , R«omlrucljon, E.">colmo 1961 (

bi b h,'sr . n • . I V lll , 2 • • n l e"lo. d el "' ; , m o nu l", . Un .

b uen. t rad u<c>OO . a.o m p ' ~ od . d e ", "'e o tono h i . 16 ri '" y

l.

de

E. IIcn ;. F

or""

i" ne . lI. fi¡Qw fi. ¡P,m" plicc), Rad", . P.d• • 1967 .

20

La A cademi a

Según todos los indicios, cabe fechar , al menos con cierto mur-

ILl' " de aproximación , un tercer escrito compuesto en el periodo que

Atistóteles permaneció e n la Academia . Se trata

/ ';.,/lOrlaáó n a la fi losofía, el más fa mo so , le ído e imit ad o d e t udo s

los escritos publicados por Arist óteles .

poseemos amplios fragmen tos reproducidos

del Protr éptico ti

La obra , de la que

por J ámb lico e n un o de s us esc ritos qu e lle va e l mismo títu lo , es te ba ücdicada y dirigida a Temisón «rey de Chipre» (es decir, rey de una

tic las nueve saló n, entre

lus persas y en el período inm ediat amen te pr ecede nte llegó a in-

tcnsificar sus relaciones co n Atenas. Po r ta nto , cabe pe nsar que

uúo 35 11350 es la fec ha e

verosím il cuan to q ue esta ob ra la respues-

ta dada po r Aristóteles a la Amídosís de Isócrates, compuesta en cl

:\52 a.e.

todo hace supo ner que

ciudades q ue en aquella

época exist ían en la isla). A la

los años 351 y 350 a.C ,; Chi pre ent ró en guerra co ntra

n la qu e Ari stó te les p udo co m poner

el

el

t 'rotrép tico . Esta co njet ur a resu lt a tanto m ás

se halla co ntenida en

En este escrito Ari stóteles ree mprc ndía la po lémica contra la

escue la d e

co n Grillo y que prosiguió en el curso de retór ica , en la qu e intervi-

110 cn un primer

tard e , e ste m ism o filóso fo , co n s u o bra la Antidosis . E sta "vez lle vó e l

at aque hasta sus

IIlUYsignificativa . lsócrates había d irigido a los príncipes dc Sa lami- na, e n Chipre , tre s o bra s dc e xho rta ción ; A ristóte les dir ige a otro príncipe de Chipre su nu eva obra , con la clara intención de llevar el

pe nsa mien to acadé mico allí

de

bat ir a lsócrates no ya , como e n G rillo, desmanteland o la ret órica sobre la que se basaba la escuela del adversario , sino de forma positiva , mostrando la excelencia de la filosofía sobre la que se asen- taba, a su vez, la paideia de la Academ ia ; Ari stóteles trata de mos- tra r que la filosofía es superior en todo los se ntidos, ya sea en sí o por sí, como por sus efectos y por los ben eficios que proporcion a al hombre: en especia l, frent e a la A ntidosis , se señalaba que la filoso- fía era la base única y se gura de la acción. As í pues, el Protrép tico es la defensa integra l de la filosofía. A l mismo tiempo es también el

Isocr ates y su p rograma ed uca tivo : po lé mica qu e se inició

momento Ce fisodo ro, seguidor de Isócrates y, más

últimas co nsecuencias. La dedicatoria misma es ya

do nde había pe ne trado el de la escuela

lsócrates. Pero, 10 not able esta vez es que Aristóteles trata de

21

I. El hombre y la obra

La Academ ia

docum ento en el que Aristóteles, que rondab a ya los 35 años , escla-

rece dcfinitivam ente para sí y par a los demás cl ideal

de la «vida

teor ética », es decir, del tipo de vida que sitúa en la especulación el

y la felicidad , llegando de esta form a más allá de las

posiciones de la Academ ia . A ristóteles muestra, en primer lugar , el carácte r imprescindib le de la filosotla , ilustrando la ga ma de atr ibutos que la coronan y que la convierten en la cosa más excelente. La filosofía es necesaria, como lo pr ueba el hecho de que hasta el q ue la niega se ve obligado a filosofar; en efecto , negar la filosoña significa hacer filosofía , ya que cualquier razonamient o que pr eten- da demostrar la impo sibilidad de la filosofía no puede menos que tener caráct er filosófico. En el fr. 2 se dice lo siguiente :

propio fin

si 00 hay q ue filosofar , es

precise Igualmente filosofar ; asr. pue s. en cualquier caso es necesario filoso far. Si

existe efectiv ame nte la filoso fía. Iodos estarnos obligados de cualq uie r form a a filoso-

en este caso nos vemos ob ligado s a

~ar.d~ q ue existe. Per~.si 00 existe , aun

~ r~sumen.si hay q ue filosofar . es

preciso filosofal . y

~n vc st~ ar po r q u é no

exist e

l a fi lo$off a ; pe r o . i n ves tig a n do , f i l osof am os , po rqu e

tevesnga r es la causa de la filosofla"

No ha y duda de que la filosofía es posib le. E n rea lidad , los prin cipios y las causas pri meras, que son el objeto espe cífico de la

filosofía, son, en sí y por sí, por su propia naturaleza , los más cog-

nosotros. Esta afirma-

ción es una tes is que volverá a apa recer más tarde en el Ari stóteles maduro y que co nstituye el centro de su ontología; lo que es primero

para los sentidos es lo últim o para la plenitud del ser, y viceversa>. A demás , para eje rcitar la filosofía , «no hay necesidad de instru- mentas ni dc lugares especiales , sino q ue, sea cual fuere el lugar de

la tierra en que pon gamos el pen samiento , éste alcanzará siempre de

la misma manera la verdad, puesto que ésta está present e en todas

part ess". Un pensamiento que hallará la acept ación más amplia en la época hclen ístico--romana.

noscibles, au n cuando re sulten oscuro s para

19, Eli•• {n /' mphy" {' Ot_ 3, 17

. ProITl p';ro. fr. 2 Ro

bien objetivo y co nstituye el fin met a-

íisico del hombre , aquello en lo que y por lo que se re aliza plena-

mente la esencia del hombre . En rea lidad el hombre es cue rpo y

alma ; pero el cuerpo

tanto , es inferior a ésta ; a su vez , el alma está dividida en partes,

Indas ellas subordinadas a la parte racio nal. Po r tanto el hombre «es sólo o sobre todo esta parte », es decir, el alma racional. Pero la

misión del alma racio nal es alca nzar la verdad y esta met a sólo se consigue con la filosofía. Por ta nto, ésta consiste en la realización de

lo que ha y de más elevado en

co n secu encia , el conocimi ento e s la virt ud suprema; es , por decirlo así, la clave de la vida humana" . Se comprende, por tant o , e l motivo por el cua l se desig na a la

filosofla co mo el

nosotros, en nuestra perfección. En

es un instrumento al servicio del alma y, por

La filosoñ a es, además,

un

del hombre . El hecho de haber mostrado que

la filosofía realiza la ese ncia del hombre implica directamente esta tesis, ya que la ese ncia de un a cosa es tam bién su fin. Aristóteles

piensa que debe proporcion ar una pru eba específica , la cual de- muestra que poseía ya su co nce pción finalista fundamental acerca de

fin»

la

realidad y de algunos conceptos básicos de la metafísica . Lo que

es

prim ero» por la generación es

último

» en cuanto ai

va íor onto-

lógico; y, viceversa, lo que es último por la generación es primero

se desarro-

lla el cuerpo y después el alma , y en ésta pr imero las facultades irraciona les y después la facultad racional. Asi, pues, en virtud de l principio e stablec ido a n te rio rme nte. re sulta qu e al a lm a racional, que es última en la ge neració n, Ic corresponde la primacía e n el

tanto , el primer

puesto el conocimiento filosófico, que representa la «virtud» de esta

or den y valor ontológicos . ocu pando asimismo , por

por valor ontológico . Ahora bie n, en el hombre pri mero

alma" . La filosofía es también útil. Aristóteles desarrolla este punto

sobre todo para responder a lsocrates que e n la Antidosís había soste nido que el planteamiento filosófico de la paideia acad émica era abso lutamente abstracto , por lo que la filosofia era inútil. Aris-

la superioridad de la sobre la práctica; la

tóteles pu ntualiza , ante todo, el co ncepto de contemplación sobre la acción , de la teoría

20.

V é

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/' ro, ri f" k<>. Ir. j

Roso,

2 1. J'm Ol. hvlr. <lO. 2000 _ ~ro . k . j R

 

22, w."" Prvt rlp l i«>. h . 6-1 R

 

.

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23 . V ~ . "" P-"I" >ro.

1<.

11 11:

.

22

23

u

1. El hombre y la obra

La Academia

co nte mplación tiene un valor autónomo , a la acción le corresponde

un va lor subo rd inado; de hecho e n la vida ultrat erren a lo s bie naven- tur ados viven en co nte mplación y no en acción: «Se puede ver q ue

nuestr a tesis es más verdadera que cua lqu ier otra. si nos tr asladamos

co n el pensamiento . por ejemplo, a las islas de los Bienaventurados.

A IIi no hay necesidad de nada , ni se obtiene be ne ficio de cosa algu-

n a , ta n só l o s u bs iste e l pe nsamient o y la es p ec ul ació n "." . Pe ro , a de -

más. siendo verdadera la tesis de q ue la filosofía vale en sí y por sí. sigue siendo cierto qu e la filosofía es tam bién útil para la acción, ya que proporciona las normas y los pa rámetro s de la misma ".

la felicidad . En realidad .

todos los hom bres

pe ro la vida más e levada

felicidad se realiza en la actividad del pen samiento (y, en especial, en la filosofía, en la que el pe nsamiento se rea liza de man era perfec- ta). Por ello , Aristótele s co ncluye como sigue :

consiste en pe nsa r ; así, pues, la supre ma

la vida , sie ndo és ta a lgo agrad able e n sí;

Finalmente . la filosofía nos procura

a man

Nada q ue !Jead i"ino o bie naventu ra do pert enece a

Jos hom bres . except uando tan

sólo aqlJl:llo q ue es digno de consideración, o sea lo que hay en II05Ol:ros di: inteligencia

hay en nosotros sólo ésta se man ifiesla co mo e l hecho de poder part icipa r de esta facultad , la

vida. au n cu ando es miserab le y d ificil por su n atu ra leza . re su lta , 1)() obstan t e , un a

y de sabiduría; e ntre las cosas qu e

inmortal y sólo 6 ta es divina. Y, por

realidad lan agra dable q ue el hombre pa rece un Dios e n comparación con las de más

- eón mortal cont iene una

ya

sea He rmotimc o A na dgo ras el q ue haya dicho esto- y

pa rte de algún d ios

Po r ta nto . hay que filosofar o marcha rse de aqu t, dc spidié ndl»e

de la "ida . porque tod as las de más cosas vienen a ser un gra n pa rloteo y "lllliloqu ioJ".

rosas.• En re alidad . e ntre las cosa s que hay e n nosotros . la inle ligencia es el dio s

el

la crítica ha

dest acado mucho en los últimos lustros algunas obras de co ntenido metaffsico , so bre las q ue no se había pron un ciado la clásica mono - grafia de Jaeger. Sin embargo, sólo es po sible establecer la fecha de

las misma s con un amplio m arge n de aproximación y mediante con - jetu ras. Ta les ob ras rev iste n, sin emb argo , una gran importancia, si

se pretende compre nde r el desarrollo del pensamient o aristotélico , ya que representan una toma de posición precisa , neta y pormenor i- zada por pa rte de A ristóteles en relac ión con la onto logía platónica.

E n el ámbito de la producció n de l joven Aristó teles,

l'or ello . es ab solut ament e necesario hacer una referencia a su co n-

tenid o. Em pece mos por e l t ra tad o S obre l as i deas " . L a c r ítica r e cien te ha subraya do que esta obra está estrec ha mente relacionada co n el movim ien to d e revisión cr ítica q ue se inició e n la Aca dem ia a part ir del período de l segundo viaje de Platón a Sicilia . E l diálogo plat óni-

(O co n el q ue reve la m ayo r a finida d e l tra tado Sobre las ideas es

mismo),

co mpuesto po r Platón y pu blicado precisamente al volver este filó--

sofo de su seg undo viaje a S jcilia.

la q ue

nació el tratado Sobre las ideas. Durante el segundo viaje de Platón

a Sicilia, sobresalió en la Acad emia, como ya veremos , la figura de

Eu doxo; e ste filósofo cre yó poder resolver la a poría básica de la doctrina platónica de las ide as, qu e consiste en la dificultad de co n- ciliar los dos caracteres esen ciales de las mismas. es decir , el ser

Eudoxo se

Parménides (y de manera e special la primera parte del

Cabe reco nstruir co n

basta nte exa ct itud la situación de

separadas » y al mismo tiempo

causas

de las cosas

convirti ó en defensor de la inmanencia de las ideas: mezclándo se con las cosas. ellas serian causa de l ser de las cosas mism as. La tesis de Eudoxo, abie rta mente herética . al tr atar de reso lver una aporía, caía en otra mucho más grave y to sca. «po rque tr atab a a las ideas

i nmate ria le s d e l a m ism a m a n e ra qu e a las co sas mat er ia les ". t raicio- nando por ta nto la concepción funda menta l de la onto logía plató ni- ca. Todos los miembros de la Academia de bieron part icipar en estas discusiones, proponiendo al mismo tie mpo soluciones alte rnativas . Aristóteles mismo , que llegó a la Academia exacta mente e n este mo me n to . no se limitó a m an ten er una ac titud pasiva e n rel ación con estas discusiones, sino q ue se vio ob ligado a fo rma rse una opi- nión propi a, ap ar tándose tanto de la doctrina de Platón como de la

la

Aca de mia, en ausencia de P lató n, Ari stóteles, qu e contaba 20 años

de Eu doxo. Es pos ible qu e dura nte los tre s años transcur rid os en

a l volver aq uél de Stcilía , lle gar a a reso lver algunas de las dificulta - des básicas del platonismo . Las pr imeras discusiones con Platón de biero n ser pro bablement e bastant es movidas. Precisamente en Parménides se advierte qu e comparece un Aristót eles muy joven

2 4. J .l ", ~ I . Pro". I X. ~3. 20 '

2~. /''''' ''1'1100. fr . lJ

11.0" .

2 ~. Jámo !.

1'",,,.

V III. 4M .~

I'rolf tl" im , f r. 1 2 R us .

 

27.

Pa r. ah"nJ.r en e l t rata do Sob "

¡~$id ffll •• t

B<rli. "1' . cil .• p¡

1~24~ y ~. Wilp<rI , Z , n lI efti. " l' . ci t.

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üb" di. Id ,, "l e h" . R.ti~b<m . 1~4~ : m ~' b i b li <l gr. fI.

 

24

25

eh,iflm üb" di. Id ,, "l e h" . R.ti~b<m . 1~4~ : m ~' b

1. El hombre y la obra

que, en nuestra opinión (y en la de algunos otros) , se identifica con el Aristóteles histórico. La respuesta dada por Cefisodoro a Grillo confirma qu e Aristóte les se ocupó inmediatamente de la teoría de

composi-

ción del diálogo mencionado , se sabía ya, incluso fuera de los muros de la Academia , que Aristóteles se había dedicado a estudiar tal

ideas siguió inmed iatamente a

la co mposición de Grillo (que , como hemos visto , se sitúa entre los

años 360 y 358 a.Ci), si la respuesta de Cefisodoro conoce ya esta obra.

I par ece r, las tes is fundamentales del tratado Sobre las ideas fueron: a) no es posible admitir la existencia de ideas separadas y b) para conserva r firmemen te la doct rina de las ideas, sería necesario

eliminar la doctri na

mos más adelante al hablar del tratado Sobre el bien . Aqul debe mos valorar el significado y el alcance de esta negación de la doctrina de las ideas. Lo q ue Ari stóteles pretende atacar de manera especia l no es tanto la idea, sino su «separación». Platón critica asimismo tal separación e n la primera pa rte de Parm én ides . Sin e mba rgo , los caminos emprendidos po r ambo s filósofos son muy d istintos. En opin ión de Platón, se podía mantener al mismo tiempo el aspecto

principios". A esta última nos refe rire-

las ideas. Esta respuesta de muestra qu e, en la época de la

doctrina. Q uizás el tra tado Sobre las

de los

con tal de e ntende rlos de

manera adecuada : para él, en realidad, las dificultades de la «sepa- raci ón» sólo se refieren a un modo equivocado de entender las

ideas. Aristóteles, po r su parte , opina que hay que renunciar tot al-

transform ándolas en «causas

inmanentes de las cosas. Al modificar de esta manera la

forma d e tr as-

cendencia ; e n e l luga r de l trasce ndente inteligible situó la inte ligen- cia trascende nte , es decir, a Dios, como vere mos mejor al refer ir- nos al tratado Sobre ta fííosofía y, sobre todo , al examinar la Meta-

f ísica.

Pero , el hecho de haber transformado las ideas trascendentes en form as inm anentes no suponía que A ristóteles hubiera adoptado las posiciones de Eudoxo. Ésta fue la razón por la que criticó expresa-

trascendente y e l inmanente de las ideas,

me nte a la trascendencia de las ideas,

form ales

doctrina platón ica , A ristóte les no renunció a cie rt a

platón ica , A ristóte les no renunció a cie rt a 26 La Academia mente

26

La Academia

mente a éste , señalando que la teoría de Eudoxo acerca de la «mez-

d a» de las ideas con las cosas destruía la inmater ialidad de las ideas y las transform aba en una especie de elementos materiales. Ar istó-

te les, a pesar de haber atribuido un carácter inmanente a las ideas,

afirma, no obs tante , su espiritualidad e inmater ialidad . Ber ti ha

defin ido perfectamente esta operación d iciendo que Aristóte les

transforma las ide as de entes trascendentes en estructuras trascen- dentales; esto , precisa el mismo autor, no supo nia e l rechazo in-

tegral del

co n sentido de consumación a una instancia establecida por el mis-

mo Platón y con vistas a un platonismo cada vez más fecu ndo y

nguroso- ",

sistema pla tónico, sino tan só lo su re visión critica «llevada

Estrechamente vinculado con la actividad del Plató n maduro es- tá también el tratado So bre el bien . Esta obra seria la consignación por escrito del curso ora l pron unciado por Platón acerca de la «teo- ría de los principios» . Otras fue ntes atestiguan que Platón expuso un curso Sobre el bien. Se nos ha tra nsmitido asimismo que muchos acudían a escuchar el curso y qu e salían decepcionados de él po rqu e, mientras esperaban que el filósofo hab lara de lo que comúnmente se ha en tend ido por bien, asistían a discursos sobre matemáticas y

geometría,

«e l Bie n es el Uno

y finalmente se limitaban a oír afirmaciones ta les como

"'. El curso Sobre el bien no era sino la expresión

del momento matemático - pitagórico del pensamiento platónico, del que existen huellas en algunos de los últimos diálogos. especial-

mente en Filebo y Tímeo .

En esta última fase de pensamie nto" , Platón habia sometido la doctr ina de las idea s a una reestr uctura ción rad ical. Las ide as en cuanto constituyen una multiplicidad requieren una explicación ulterior; en realidad todo lo que es múltiple debe justificarse en cua nto tal e n función de un a unid ad su per ior ; así, Plató n co nside ra necesario deducir las ideas de p rincipios superio res para explicar su multiplicidad. Tales principios eran justa mente el uno y la díada

grande - pequeñ o (el uno, co mo ya hemos dicho, se identificaba con el bien) . El uno desempeñaba la función de principio formal, la

2~ . 11." , . o p . e j , . , p ug . 24~_

JO. "" ' , tÓ•

31

t t; · 3 1 , .-e rr . e n 1(,,,,, . A rf'l. Fea,,,, . ,

. """ ,eo de l ro rnf'le j í,iroo p,<>l>leln~ de l • • doct rin . no ."',it•• de Pl otón. l . b 'Miol ,. fi • • I V III. J.

ll a r", . 2 . 20 .

p~ ~ . 1Il.

.

27

1I1

I. El hombre y la ob ra

d íada de pri ncipio material. Com biná ndose e ntre sí el uno y la díada eran causa de las ideas-números, y por tanto de las ideas propiamen- te dichas y, finalmente , éstas er an causa de las cosa s. De esta forma

de principios uno-díada .

E n su primer libro de la Metafísico , Aristóteles, saca ndo las co nse-

cuen cias de su tratado Sobre el bien, escribe :

Siendo las ideas ca usa

toda la realidad se deducí a del supre mo par

de ot ras cosas, Platón conside ra que los elemento s co nstitutivos de és tas fue ro n tos eleme ntos de tod os los se res. Y co mo elemento m aterial de las ideas señalaba Jo grande y lo pequeño y co mo elem en -

to f ormal el u no ; en real idad pensaba q ue las ideas y los nú meros se de rivaban por participación de lo gra nde y de lo pequeño de l

Uno

"

.

En el tr atado So bre el bien, Ari stót eles expo nía co n amplitud

exact amente esta

qu e se aducían en la Academia en su favor estudiando la deducci ón

de las ideas-números y de las ideas a partir de los prin cipios . La exposici ón no deb ía de ser de carácter puramente doxogr áñco , sino

crñico-teonco . Probab leme nte el filósofo no había som et ido todavía

a una critica severa la doctrina de los principios , como lo había

hech o ya co n las ide as en el tratado Sobre las ideas. Sin embargo , no cabe du da de que desarrolló la doctrina de los principios en la direc-

ción ya ap unt ada en este último tr atado . Probablemente sus conclu-

siones fueron las que aparecen en el pri me r libro de la Metaflsi ca,

poco después del pasaje citado:

ca usas : la forma l y la

q ue Plat ón ha rec u rrido

cuanto se ha dicho resulta claro

de los principios», señalando las razo nes

doctrina

De

e xclusiva me nte a d os

material. En realidad las ideas so n causas formales de las demás

cosas, y el uno es causa formal de las ideas. Y a la pregunt a de cuál es la mate ria que eje rce la fu nción de sustrato , del q ue se pr edica n las ideas -e n el ámbito de las cosas sen sibles- y de l qu e se pr edica

el uno -e n el ámbito de las ideas- respo nde que es la día da , es

decir , lo grande y lo pequ e ños". En una pa labra , de la meditación sobre la doctrina de los prin ci- pios A ristót eles debió de ded ucir su pro pia do ctrina de la causa fo rmal y de la causa m aterial. Por lo de más , la doctrin a contenida en Filebo , que es la exposición más pa recida a la de las «doct rinas no

l2 , Ar i .!.

M 'I~ph . A

6 ,

~

~

7

b

IK

,

l J, Ari. t, M"aph. A 6. 9x&,9

28

La Academia

escritas» de Platón , se aproxima ba bastante a las co nclusiones aris- to télicas . Fílebo hab la efectiva mente de cuatro géne ros supre mos de

lo real: lo lim itado (o principio determinant e), lo ilimitado (o pri nci- pio indeterminado), lo m ixto de estos dos y la causa de la mezcla. Es fácil iden tificar en los dos primeros la ca usa fo rmal y la causa mate- rial de Aristóte les respectiva mente , y en lo mixto lo «compuesto » de materia y forma . El tratado Sobre el bien no hacía ninguna referen- cia a la causa de la mezcla , porque ésta qu eda fuera del proceso de generació n de las ideas-números a partir del Uno y de la ~íaday sólo intervie ne en la génesis del cosmos . Plató n hablará ampliamente de ella en Tímeo, que es exactamente un diálogo cosmológico, mien -

tra s que A ristó teles, corrigiendo tambi én esta vez la doct rina plató-

nica , se referirá a la misma en el tr atado Sobre la fi losofía, al que

dedic aremos nuestra

Probablemente el tr atado Sobre el bien se escribió poco después del tr atado Sobre las ideas. en el que se men cion aba ya la doctrina de los pri ncipios , como sa bemos . pero no se habí a desarrollado tod avía . En favor de este orden de sucesión habla también el hecho

de que en el tratado Sobre las ideas Aristót eles criti caba la doctrina de las ideas, pero no todavía la de las ide as-números o números ideal es, estrechamente vinculad a con la doct rina del Uno y de la Díada . y qu e esta critica , como se ha ates tiguado expresa mente , está

II su vez presente en el tratad o Sobre lafilosofta. Así, pues. primera- mente Aristóteles to mó posición frente a las teorías de las ideas en

ge neral. negando la «separación» de éstas; sucesivamente ex puso y

ded uciendo de

~ lI os l o s co ncept os d e « ca u sa m a t e r ia l ", y d e «ca usa f orma l »; po r

valoró criticamente la doctrina de los

atenció n un poco más ade la nte .

principios

tanto crit icó y de sechó todo lo que le pareció absurdo de esta doctri- na , especialme nte los números ideales, declarán dolos inconcebibles

e impe nsab les , como veremo s más ade lante " ,

y de esta forma hem os llegado al tr atado Sobre fa filos ofía, que es el más compro metido y e l más amplio de los escritos juveniles de l

só lo exce pció n d e We rne r

Es tag ir it a ).'. Todo s lo s e rud itos. co n la

34.

Por .

un. d i >ou, ió n .ocre. d e

l a

Ii ' o rotu ra

e n ~"n" a l " .t ad" Sub" ~I hit.

Y p.f' ,," a i n u rp rel.d ó n

I'ml unda de l oo I r . g m e n t " • • ~ é

Hc n i. "p . d t ·.1'Í 8'

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pá g, l17 ·4Q9 ( e n e , l l .

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J IO<Il ", MISIo" ·

29

u

,. El hombre y la obra

Jaeger y de sus seguidores más fieles, han admitido y siguen admi- tiendo que el escrito pertenece al periodo académ ico. En realidad las pruebas aducidas po r Jaeger contra tal asignación carece n de una base solida >. El e rudito ale mán , conve ncido de q ue Ar istóteles no habla criticado jam ás a Platón dur ante el periodo tra nscurr ido en la Academ ia, considera necesario situar la composición de nuestro es- crito en los años de la estanci a de l filósofo en Aso (a la que nos referiremos dentro de poco) , basándose precisamente en el hecho

de quc en esta ob ra se criticaba antiguas d icen con claridad que

gos" , utilizando de forma inequívoca el plural y no limitando tal circunstancia al tratado Sobre la filosofia. Ade más, Jaegcr pie nsa

a Platón. Sin embargo , las fuentes se criticaba a Pla t ón en los diálo-

que en el fr. 6 se p uede descubrir una alusión a la muerte de Platón. Pero este fragme nto pre senta un carácter muy eq uívoco y no se puede interp retar con seguridad en el sentido pretendido por Jae- ger. Todos los elementos internos permiten suponer que el tratado Sobre lafilosofía se compu so en los últ imos años de permanencia en

Ciertas referencias doctrinales a Timeo y a las Leyes

) son la prueba de cuanto acabamos de decir- o La o bra, q ue debía prese nta r una forma dialógica, estaba dividi-

da en tres libros. En el prim ero , a través de una reseña histórico- teor ética, se analizaba el concepto de filosofía como conocimiento de los principios supremos de lo real"¡ En e l segundo, se criticaba la doctrina de las ideas así como también la de las ideas-números o números ideales. Co ntra estos últimos, Ar istóteles objetab a lo que sigue: «( .) si las ideas son otra especie de nú mero , pero no mate.

la Acad emia.

-.

m

átíco , no podremos compre nder las jam ás; ¿quié n de la mayo r

par-

te

de nosotros comprende una especie diferente de núm ero?,.- . Fi-

de forma siste-

mática su on tología, teo logía y cosmología, introduciendo muchas novedades. Entre ellas la doc trina de la form a-privación y del acto-

nalmente , en el tercer libro Aristóteles presentaba

~ . 1 61 - 220 J A """*'o . Drlú"""., ioll ~. "' >0 . t rad.-ocióol ,

".

Rono . 1 'I6J ( u

dIa _ oa:e

b lbliova flo

In. m

dít«cicIn <Ir M . U -

uno ~<qé tico ltojob

"'~ X XVJ- XL ) . v boo

 

loo . " Ielol oo <Ir Un l< " '~ COl

 

Ja n '. en lo bi boogra fla . I VII I. 2

36.

W

J""ll"r , "'tU"'''/". cil .•

pag . 161

.

_

31.

Pr<>d.

opud p nilo:>pon.

1m.

l1Iu~di,pog. 31. 11" (R

' _ S",," lo ¡i{""'/I«, fr. 1IJR"""

.111.

Be11i. op. ci l

aoh.

oIll. sJriooo. /Il<Mplo , 1S9. 3:1

"""""" '" fiJ->/k. & . 11 R-.

30

'" fiJ->/k. & . 11 R-. 30 la Academia potencia (quizás esta doctrina apareció ya en

la Academia

potencia (quizás esta doctrina apareció ya en el primer libro ; cn todo caso se encuen tra ya presente en Protr¿plico ); ofrecía una nuc-

va visió n d e D ios como Inte ligencia ; e n e l vértice de la rea lidad se

situaba a éste y no al Uno ni a la Díada ; introducía la doctrina de la

eternidad del

meo ; daba forma sistemática a la concepción teleológica del

universo" . Fueron especia lme nte impo rtantes las inno vacion es introducidas en el campo teológico, lo que demostra ba que el Estag irita había

resuelto positivamente cl pro blema

no habe r puesto en claro toda vía su concep ción de lo d ivino . Existe

un se r trascendent e, pero

Dios-pensamiento, o de un a multiplicidad de principios que tienen una naturaleza análoga, que culminan en un principio primero supe- rior. Ésta es la demostració n de la existencia de Dios que presenta Aristó teles :

de la trascend encia, a pesar de

mundo , renov ando básicamente la cosmología de Tí-

no se trata del mundo de las ideas, sino dcl

Qu e el poder divino es cierno lo ate stiguan también las doct rinas explicadas mediante decu sioees en muchos pasajes de trat ado s destinados al púb lico ; es decir, es necesario q ue la primera y suma divinidad sea completa mente inmutable; si es

inmut able , es ta mbié n ete rna . Llama

tinados al público- a los que se

tratados

des

pusie ron a

d isposición de 1:1 mu ltitud siguie ndo un a expos ici ón o rd enad a d esde

el

prin cipio. Acostumbramos a llam ar a e stos esc ritos exot éricos, asf como da mos

el

nombre de Qcrm ruÍtico3 y doc trinales a los más crenüñccs. Artstéreles habl a de este lema en los libros Sobre la fi /osofla. En realidad se trata de una propos iciée de

validez universal: donde hay un a cosa mejor . hay tambié n una que es óptima: puesto

que , e n el á mbito de cuan to e xiste, ha y co nsiguiente existe una re alidad pe rfecta

\0 qu e cambia , cambia en virtud de un agen te exte rno o en virtud de srmismo; si cambia cn virtud de un age nte e xterno , éste es supe rior o inferior a él; si cambia en virtud de sí mismo , lo hace co n vistas a alguna cosa inferio r o porque aspira a una realid,ld superior, pero 00 e xiste ninguna cosa supe rio r a la potencia divina , en virtud de la

cual és ta

ten ga q ue experime nta r ca mbio alguno (e n ta l caso lend rfa una categortn

superi o r de divinidad), impo niéndose el post ulado de que lo que es superior no dehe experimentar influencia de [o q ue le es infer ior ; y, sin embargo. si reci biera influencia

de lo q ue le es infer io r , ace p taría a lgo ma lo , pero na da malo exi ste e n é l. Pe ro ,

ta mpoco se mod ifica a si mismo para tra tar de aspirar a una realidad superior; en

un a rea lidad supe rior a o tra realidad , por que te ndr á q ue ser la po tencia divina. AsI,

realidad no carece de ninguna de las perfecciones q ue le son propias. Sin embargo , nu se mod ifica buscando algo pco r , ya q ue ni siquiera el homb re , por su voluntad. causa MI propio mal, ni posee ninguno de los males qu e recibiría como consecuencia de SIL

re , por su voluntad. causa MI propio mal, ni posee ninguno de los males qu

31

re , por su voluntad. causa MI propio mal, ni posee ninguno de los males qu
1. El hombre y [a obra ca m b io a peor . Ari st

1. El hombre y [a obra

ca m b io a peor . Ari st ó te l es recog ió es ta d emost rac i ó n de l se g u ndo l i b ro d e l a ca de Plal ón"".

R

~p úh

/i­

y acerca del problem a de la multiplicidad o unidad de los princi- pios dice el fr. 17:

Es argum entación de Ari!iJ.Ó1ele$: . 8 pri ncipio o es único o ex iste n muchos que

so n tales. Si só lo ex isle uno, te ne mos lo q ue buscam os . Si so n m uchos , está n orden a - dos o carece n de o rden. Pero , s i carece n de t'!sle, sus efeclOli se: prese ntarán de sorde-

y

e xist iré lo qu e con tradice a la natu rale za . mie nt ras q ue no e xislini lo q ue es con fo nne

contra rio , ta les e fectos so n o rdenados , se ordena n e n virt ud

e n virtud p ri ncip io

de su prop ia actividad o

a la natura leza. Si, po r el

causa exte rna . Pero , si se o rde nan por s u

p

nados e n s u ma yo r part e y el cosmos n o se

rá y a cos mos s i no ause ncia d e o rd en

d e una co mún

r opi a fu erza

, tie ne n un

qu e le s un e

y

é ste e s e l p ; i nci p io ,.~'.

En este caso, la solución que Aristóteles pr opone ma de la mul tiplicidad-unidad de los principio s está

vinculada con la que el filósofo presentará en [a Metafísica" ,

para el proble- estrechamente

ya la solu-

ción definitiva del problema dc la naturaleza de Dios y de su función co mo causa. Refiere Cicerón:

A su vez es bastant e

dud oso que Aristóteles poseyera

e xpo ne un a d octrina latón. Por una pa rte ,

del intelecto , por la o tra sos tie ne que e l mundo

( la misma pe riferia e xlrema ) es una potencia divina , o tras veces silúa o tro poder

divin o a l frent e del mundo ( . de la periferia extre ma] y le alfibuy e las funciones de

dirigir

reconoce el valor d ivino a bsoluto

En e l terce r libro de su En torno a /u filosofía. Aris tó le les incohC'renle , manifestá ndo5.e en d esacuerdo con su maestro P

y conse rvar el movimien to del mismo medi ante un movim iento re tróg rado.

Més tarde afirma que e l ca lor de l ciclo es un poder divino , sin cie lo es parte de l mundo , qu e él mismo ha de finido e n otro pa saje

Pero , ¿de qué manera podría conservar ta n gran veloci da d aqu el céle b re intelecto d ivil\O? ¿ Dónde cslt, pues , este gran núme ro de dio ses , si conside ra mos el cielo como u n poder d ivino ? Puesto que. po r o tra pa ne , al a firmar que Dios carece de cuerpo. Ari slóteles termina po r despoja rlo de toda sensibilidad . incluso de la sa bidu- na , ¿de q ué manera podría mover se el mundo . si ca rece de cuerpo , o de qu é ma nera (e l mu Ddo). mo viéndose siempre . pod ría se r (el pode r di vino) se re no y fel iz?"

comprende r que e l como pode r d ivino.

pesar de que Cicerón pu eda ser responsab le de

muchos equívocos (vere mos más ade lant e que, en lo que concierne

Ahora bien , a

42 . S ;mpl ic. D , cad o 22 ~. 2lI ",

4-'. Srhol, In P,o"rb. S"ü",,,,n;'. codo Port, gr. 174 f. 4fu ~ Sah"

"

Sob "

l a f i lo,v fla. fr. 16 Ro

.

_ Véase

M""I' h, A 8. PlUtil'l,

la fll",ofio , f•. 17 Ro

,

4S. Cio.

lk no/, d",,,. l. 13. l .1 -

Soh" la fl/m atra. fr. 26 Ro<o. Vé•

,

flel1i. "1'. <il .• P'l, - 175u.

32

La Academia

.1 la pluralidad de lo divin o. el griego no dudó jamás en desig- narlo a la vez uno y múlti ple), queda el hecho de que el tratado

So b r~ fa fi losofí a n o se exp re só co n s ufi cie nt e cl arid ad ace rca d e l a naturaleza de Dios y de su función causal. Aristóteles concibió pro-

algo distinto de una mente incorpórea ,

co rno cau sa final; pero no declaró jamás que Dios act uara sobre el mundo como el amante en re lación con el amado . Po r 10de más , ni el tra tado D ~ caefo ni la Física contienen todavía el desarrollo de este concepto que sólo se manifestar á con toda claridad en la Mela-

[ ísica.

Este Dio s, concebido co mo impasible , no crea el mund o que, po r tanto, es eterno" , Los as iros , hechos de éter (quinta ese ncia) y animados ocupan un puesto privilegiado en el cosmos. Al alma de

e stos as tros se l a denominab a e m Jelekheia" ), qu e fuent es contami- nadas por influencias esto icas han identificado erróneamente con el éter mismo . E n rea lidad , co rno Berti ha de mostrado tras un atento análisis de todos los document os y de las interpretacione s que se ha n

dado a los

mismos, tal iden tificación es e rrónea, pue sto que «el éte r

constituye tan sólo el cuerpo, y no el alma de los astros, y por tanto

la den ominación endelekheia no

alma, sino la co ntinuidad , o sea la circularidad que ésta imprime al movimiento del astro s" .

El aristotelismo del tratado Sobre la filosofía reforma radical-

mente el platonismo , pero conserva su núcleo ese ncial, es de cir, el descubrimiento de lo suprascnsible y de 10 trascendente que viene a ser nou.f y no ya no eton , o sea inteligencia suprema y no sirnplemen- le inte ligible. Las ideas conve rtidas en inma nentes vienen a ser la

forma

En tre e l mundo y Dio s se e xtie nd e un a zo na intermed ia q ue no es ya la del metoxy plat ón ico, es deci r, la esfera de los entes matem át icos ,

sino q ue co nsiste e n e l conj un to d e los cuerpo s y de las es feras celestes, incorruptibles, ete rnas, porque están hechas de éter, es decir , de mat eria estructura lmente diferente de la del mundo sublu- nar. Encontramos ya aquí esboza das todas las ideas mclafísico-

hablemente a Dios como

pretende indicar el movimiento del

de las cosas . es decir , la estructura inteligible de lo sensible.

M,. P ~ i"'l"'n , D, a~l'm . m u"di. )( 1. lI k _

.\"h. , l a fi lo",fia. fr. I N Ro ; vé ••• t. m~ién fr . 19 a h r ,

47, <''ic.

Tu.t<. di.p . l. 11)-22 .

Sob" lafo / Mufl a. fr , 27 R""

4N. Deni. "1"

p.~_ 556; el . ll>id.• r l¡ 3'l2·4UI.

33

1.

El ho mbr e y la o bra

o ntológico-cosmo lógicas q ue dos de Aristóteles adulto .

explicitará n y profundizarán los trat a-

3.

Los «AÑOS DE VIAJE_

Platón mu rió en el año 347 a.e. y en la Academia estalló una grave crisis relacionada con la sucesió n en la d irección de la escue la . E udoxo había ro to co n Platón y con la Academia, volviendo a su patria . Aspiraban a la dirección Heraclides Pon tico , que había regi- do ya la Academ ia dura nte el tercer viaje de Platón a Sicilia; Jen ó- cra tes, personalidad de induda ble relieve ; Espeusipo, qu e se va- nagloriaba de su estrec ha vinculación familiar con Plat ón , ya que era sobrino suyo (era hijo de la herm ana de Platón , Potone) . Natural- mente ninguno de estos personajes igualaba a Aristóteles, que , sin dud a alguna , debió considerarse el más digno de la sucesión. Sin embargo, la elección recayó en Espe usipo , pr evaleciend o por enci- ma del valor cícnt íñco los vínculo s dc sa ngre q ue Ic u n ían co n e l fundador de la escuela. Hay que señalar que Ar istó teles se hab ía

apartado de Plató n e n del platon ismo ; por su

dor dc la Acad emia, traicionando incluso su espíritu mismo" . Aris- tóteles, co nsciente de ser el co ntinuador más auté ntico de Platón a

pesar de las disidencias a las que nos he mos referido , no soportó la decisión y ab ando nó la Academia. Este ab andono, como lo ha sub-

hasta el

rayado ya Jaeger, tiene el carácter de una

muchos puntos, pero salvando las sustancias parte , Espeusipo se había aleja do del fund a-

secesión

, pu nto de que lo siguió Jenocrates. quien. despué s de Ari stóteles, era el personaje de mayo r relieve en la A cademia" , Aristó teles no p udo volver a su nativa Estagira , qu e aca baba de

ace ptó de buen

gra do la invitación de He rmlas, tiran o de A ta rmeo , donde A ristóte-

ser destruida por Filipo de Maced onia. Por ello

Los

años

de via [e»

E ub ulo, se ñor de Atam eo , se había co nvertido e n socio de l mismo y

estrec has relaciones

con dos platónicos que se habían for mado en la Academia , Erasto y Co risco (del que hemos hecho ya mención) . los cuales se habían esforzado en dar leyes inspirad as en los principios platónicos a su patria, Bscepsis, ciudad no lejana de Atameo" . La colaboración de Eraste y Corisco con Hermias fue bastante fecun da , hasta el punto de que éste e jerció su tira nía de forma más benigna e inte ligente . logrando q ue los territorios próximo s. sit uados entre Ata rneo y

mas tarde sucesor, había en tablado e ntre ta nto

Aso . se sometieran espontánea mente a su dominio . El mismo Pla- tón consagró esta co laborac ión. d irigie ndo a los t res hombres su

Carta VI.

Parece que Aristóteles y Jcn ócrates se encontraro n con Hermias Eraste y Corísco en Atarneo . En ese mismo año tod os ellos se trasladaron a Aso, ciudad qu e lI ermias entregó a E rasto y Corisco

como recompe nsa por los bu enos servicios que éstos le habían pres-

tado ; y en esa ciudad los cu atro filósofos abrieron un a escuela que,

en su inte nción, deb ía ser la verda de ra Ac ademia. Corísco debió ser

uno de los oyentes más apasio nados de las lecciones de Aristóteles.

hasta el punto de qu e

durante las lecciones. utilizan do su nom bre al presentar e jemplos

clarificado res de los co nceptos que exponía, e jemplos que leemos ahora en las o bras de la esc uela. Junto con Corisco . entre los oye n·

tes más asiduos de A ristótel es se encontraban Neleo , hijo

co, y Teofrasto . nacido en E reso , en la isla de Lesbos, destinado a

convertirse más tarde en el sucesor de A ristóteles en el Peripato . Aristóteles perma neció un t rienio en la escue la de Aso . En el núo 345/344 a.C .; se traslad ó a Mitilen e en la isla de Lesbos, proba- hlernen te impulsado po r T eofrasto , donde abrió otra escuela que permaneció abierta duran te un bienio . es decir, hasta fines de l

esc ue la e n

3431342. Ta mbié n és ta fu e u n a Aca de mia y no u na s imp le

e l Estagirit a se dirige a él co n frecuencia

de Co ris-

les había pasado los añ os de la adolescencia en casa de su tutor

contraposición con la A cad emia.

Próxe no , y dond e, por ta nto , pod ía haber co nocido ya a Hermias.

E n

el 343142 Filipo de Macedo nia eligió a Ari stóteles co mo pre·

A hora bien , éste, que de oscuro y humilde empleado al servicio de

cc ptor

de su hijo de 13

años, A lejandro. En esta decisió n influyó d e

49.

P ar .

u n" n x pooi ci ó n .i'le m ~" e . d e 1

doclri n a, de e st o, fil ó", '", <lo l a pr i mer . A<ll<Ie mia re mili m o. a l

l<clor . JKJe" 'o

s undo "~um<n do / p"'¡'¡.ml J ol p

50. he,. • . Arl.<l<>Int l. <il .• 1'llt. 1 1~

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l<ro""rico,

Cel"". Mi"n 1972. P' S' 30>0.

34

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l .

e , cele n ' .

r c c m>< trua: i ó n de c . t e I'.,,~><k, de l • • id a de A ri

' .• ' a"

de O. u' .ie•• eit. • lo 1, pág. 30>0.

35

61el<:. e n l a

t lh iq ~. Ni m",.quo. a

1. El hombre y la obra

fonn a decisiva H ermias , qu e había llegado a re lacion arse est rec ha- mente con Filipo y co n cl qu e pre para ba sec reta mente los planes para inicia r una gue rr a contra Pers¡a . He rmias tenía en la más aita est ima a Aris tóteles y, a la vez, suponía una gran ven ta ja pa ra él contar en la corte de Filipo co n un ho mbre de confian za . La elec- ción , se vio , además, favorecid a por lo pa sados vínculos que unieron

a

la fami lia de Ari stóteles con los re yes de Macedonia . H ermias

ca

yó poc o despué s e n ma nos d e

lo s persas , los cuales lo ca pturaron

con e nga ño. Habiendo sido some tido a la tort ura , no reve ló los planes sec re tos preparados ju nta me nte co n Filipo y sufrió un a

m uerte heroica . Aristóteles le dedicó un poema lle no de se nti- miento .

muerte de Hermias , Aris- he rmana de Hermias, qu e

se ha bía refugiado qui zás e n la corte de Macedo nia. De ella tu -

vo un a hija a la que le fue impuesto el mismo nom bre de su ma-

dre. E n el cas tillo de Mieza , cerca de Pe lla , Aristó teles se dedicó durante 3 años a la educación de A lej andro; el que iba a se r al po co tiempo el gu ía espiritua l de la cultur a griega , fue de esta ma nera el educador dcl qu e iba a conve rtirse e n un o de los más gra ndes perso-

n ajes de la histori a grie ga. Entre a mb as

relación inm ejorab le. No cabe duda de que Aristót eles, dada la edad de su discípulo, no se limit ó a lapaideia tradicion al , sino que le

e nse ñó algunos p rincipios filosóficos . E s di fícil esta blece r e n qué medida influyó la enseñanz a de Aristóteles e n la form ación espiri-

tua l de A leja nd ro . Lo cierto

es que la polí tica de éste seguiría un a

trayectoria completa mente opuesta a ta reco me ndada por Aris- tóteles. En e l a ño 340 a.C,; Alej andro se co nvirtió e n re gente d e l reino , interrumpiendo así sus estud ios . El nuevo gobernant e se most ró mu y agradecido hacia su maestro, acce diendo al de seo de Aristóte- les de recon struir la ciudad de Estagira. Y allí se trasladó pensan do

probablemente en colaborar e n el renaci miento de la ciudad , prepa-

ra ndo sus leyes. En este períod o Aris tót eles perdió a su m ujer y se

unió a He rpilis, que al principio fue proba blemente su ama, más larde concubina y, seg ún algunas fuentes , su segunda muj er . Herpilis

persona lidad es rei nó un a

Probab lemente , poco despu és de la tóteles contra jo matri monio con Pitia s,

36

La fund ación del Peripat o

liará a A ristót eles un hijo varón , al qu e se le impondrá el nombre del ab uelo pa te rno , Nicó maco. Es imposible saber qué escribió Aristóteles en estos años de viajes. En esta época debió escribi r, si es auté ntico (como lo consi - de ra mos personalmente) , el tr atado Sobre el cosmo s para Alejan- dro, qu e es un a esplé ndida síntesis de las doctrinas cosmológico-físi- co- teológicas de Ari stóteles , es trecha mente vinculada con los con- ceptos desa rrollados e n Protr éptico y en el di álogo Sobre la fil osofia , Por lo dem ás, sólo pu eden elabo ra rse hipó tesis. Quizás Ari stót el es dej ó de pu blicar obras y se d edicó a la redacció n de sus lecciones. E l único curso de lecciones que puede re mo ntarse al período académi- los T6picos , qu e , si se examin an profu ndament e , prese nta n vínculos estrechos con la re tó rica , materi a qu e , como sa bemos, A ristó teles enseñó e n la Acade mia . Las tentativas real izadas reci én- te mente por los eruditos para establece r qu é partes de los tratados lIcgado s hast a nosotros vieron la luz e n el pe ríodo de As o y de Mitilene no son sino me ras conje turas, porque no disponemos de ningún dato histórico y objetivo e n el que basarnos" . Mu chas de las partes de los tratado s que Ic emos ahora pertenecen sin du da a este pe ríodo ; sin embargo , no sabremos jamás con certeza cuáles fueron éstas, ya qu e Ari stóteles vo lvió a e nse ñar estos cursos e n A te nas, los reestructuró , comple tá ndolos y sistematizándolos de varias ma- ne ras .

co es

4 .

E L RETORNO A ATENAS, LA FUNDACiÓN DEL P EIUPATO Y LAS OBRAS DE ESCUELA

En el 335134, cua ndo Al ej a ndro se había hecho due ño de

sit uació n po lítica d e G recia , Aristó teles volvió a A te na s . T en ía a la sazó n 50 añ os y era un hombre sob re cuya fama n adie pod ía a rroj ar

la

so mbra ; e ra

el maestro de A lej andro fa moso del mome nto .

y al mismo

tie mpo el pensador

más se rio Entre

y ta nto ,

Je nocrates

había

sucedido

a

Es peu sipo

e n

la

 

52_En real _

puedetI obte ner tail or-m.o portio:

de loo

, ~11«lw"pod,j oboe", .'

lo ~

apa<Udo

_ ~ rnperto CD

_ I1

,

~lerne Ji pioJa{Ñl p-. cit .• ,

.

37

l . E l hombre y la obra

Academia" , con el que Aristóteles ha bía ro to las relaciones hacia ya tiempo. Consciente de que sus conocimientos eran mucho más amplios e importa nte s que los de Jenocrates, Aris tóteles de cidió

apartarse definitivamente de la Academia y formar su propio circulo c rea ndo una esc ue la, co n la ce rteza d e pode r co nstru ir , a su vez, cuanto Plat ón habia construido con la Academ ia. Pero A ristóte les

pe rmitía adqui-

rir terren os ni inmuebles; por ello fundó su escuela en un gimnasio público, el Liceo (que se llamó así por' estar consagrado a Apolo Licio), en cuyas proximidades hab ía un edificio y un jardín (un

escuela fue llamada Peripat o precisamente po r

el p aseo (p eripatos sign ifica e n griego pa seo) y po r la cost umbre ari stotélica de da r la clase paseando , A este respecto escribe Dióge- nes Laercio : «(A rist óreles) eligió el paseo público , el peripato, en e l Liceo y, paseando hasta el mo mento de ungirse . discutía de filosofía con sus discíp ulos. De aquí procede el nom bre de pe ripat ético»" , Y, se diga lo q ue se diga , los frec uentes eje mp los que Aristót eles ad uce en relació n con el paseo , como remedio para la sa lud , no hacen sino co nfirmar esta costumbre de ejerce r la ense ñanza Pa- seando , tal como refiere la tr ad ición.

era un «meteco» (extr anjero) y la ley aten iense no le

«paseo»). La nueva

Aristóteles dirigió co n éxito la escuela por un período de unos 12 años , oscur ecie ndo la fama de la A cade mia . J unto a él impartieron la enseñanza hombres tales como Teofrasto y E udemo de Ro das, co n tribuyendo d e for ma conside rab le co n su es fue rzo". Éstos fue - ron los años de siste mat izació n de las leccio nes . Dado qu e estos cursos esta ban destinados a servir para los fines inte rnos de la escuela, se llam aron eso téricos , en con traposición con todas las ob ras de la época juvenil de Ari stóteles, comp uestas para un púb li-

co más vasto , fuera de la escuela, po r lo q ue recibieron el nom- bre d e exot éricas >. La sue rte ha qu erido q ue n ingu na de las obras p ublicad a s (exot éricas) h aya n II c g ad o has t a nosot ros y qu e , po r e l

co ntrario , se haya co nse rvado la obra s eso téricas) .

mayor part e de las leccion es (las

5.1. Vt

Reole . 1 proMcm i del p",. icl"() "",iro. cil

u.ercio . V . 2 , ~t.", l . m bitn Ci<:, "' "" d, 1. ~. 1 7 ,

11. páK_45.' 3.

5-(. Di<\ac"'"

5S. vt

~ ,vt_ "'1eI.""'. tl . el pataoje de SRpiirio ,

Re. le, I probk mi del ¡Hmino ""Iiro. cit. • n. pJK. 610,

38

La fundación del Peripato

E n otro lugar presentamos el elenco co mpleto de los t ítulos" .

Pero mcncionaremos aquí los tratados más releva ntes dcsde el pun-

to dc vista filosófico y q ue

los 14 libros de la filosofía p rime ra , a la qu e se dio después el título

de Metafísica; los tra tados de filosofía segunda: Física, Sobre el cielo. So bre la generación y corrupción, a los cuales se unió también el

esc rito So bre el alma; t res c ursos d e ética, É:tica a Eudemo , É tica a Nic ómaco, G ran ética (una parte de la crític a co nsidera qu e esta

expondremos a co ntinuación. Se trata de

última

no es auténtica) ; Política, Poética, 'Retórica, Orgunon,

qu e

aba rca

las Catego rías, De iruerpretatione, lo s Ana liticos primeros y

segun dos ,

los Tópico s y las R efu taciones sofisticas . A estas o bras

filosóficas

se a ñad en también gra n ca nt id ad de o bras

de cie ncias

natur ales. Los años que Aristót elcs consagró a la enseñanza en Atenas fuero n sin du da los más fecu ndos de su vida, A ristóte les estuvo al (re nte de es ta escuela desde que cu mplió los 50 años de edad hasta los 62; es el pe ríodo e n el cual un hom bre , hab iendo alcanzado la plenitud de la expe riencia espiritual, co nse rva tod avía todas las energías para dar a su obra el sello definitivo .

E n el año 323 a .e. murió Alejandro , y e n Atenas se desencade -

naro n las fuerzas

tóteles recayó la acusación d e impiedad , a causa de l poema escrito

impul sadas por el od io antimaccd onio. Sobre Ari s-

en memoria de Herrnias, esc rito qu e se juzgó más digno de un dios que de un simple mortal. Las intenciones que se e scondían tras la ncusaci én estaban dem asiado daras (ta mbién Sóc rates fue acusado de impiedad}; se trataba de que Arist óteles pagara muy ca ro el

precio de su estrec ha vincu lación con Alejandr o. El filósofo aba n- donó Atenas jun to con su fa milia y se refugió en Calcis donde tenía

algunas posesiones

do nde, al cabo de pocos meses, mu-

rió, en el año 322, El amigo fie l desde tiempos lejanos , T eofrasto" , se hizo cargo de

la dirección del Peri pato .

matern as y

~7, Vt.~

¡,;bl~TlIIÍl1. l ll.

~

.

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T

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1,

llcale . 1 putbI."" Jd ~

39

cil ., 11

6500.

l. El hombre y la obra

L A LECWRA DE AR ISTÓTELES EN LA ACTUALIDAD

Ya hemos dicho qu e el mérito esencial de Jaegcr fue el de haber llamado la atención de los eru ditos sobre la necesidad de parti r de las obras j uve niles, o mej or , d e los fragmentos qu e nos han llegado de las mismas, para entender adecuadamente a Aristóteles. Sin embargo, estos fragmentos son escasos y mu y pocos pertenecen d i.

rectamente

un mosa ico que se presta n a componer diversas figuras. Ade más, al

revestir

al aut or. Ahora bie n, los fragmentos so n co mo piezas de

la mayor part e de las obras juveni les la form a de d iálogo ,

La lectura de Aristóteles en la actualidad

divergencias teóricas de tal n aturale za q ue result a

carlos, asigna ndo , por consiguien te, los prim eros al período de Aso, los segundos a una época de tran sición y los terceros al últ imo perío- do de la evolución esp iritu al del Esta girita . Aplicando este método

es tudiosos han int erpret ado de for ma

diametralme nte opuesta , en el curso de medi o siglo , las conclusio-

nes de J acger".

llam ado «ge né tico

imposible unifi -

,

mucho s

En la actualidad , se va imponiendo cada vez más la opinión de que es pr eciso aba ndo nar e l método gené tico, al menos en el sentido

jaegeriano . Algún erudito ha subrayado co n justicia que, cuando un

existe e l pe ligro de ha llar se frente a razo namiento s más o men o s

au tor no reprue ba una ob ra su ya o part e de

e lla, d eb e co nsid e rarse

arreg lados de personajes que no expresan la opinión del filósofo .

plenamente responsable de la misma" . Este principio debe apl icarse

Por

ello la recon strucción del joven Ar istóteles está sujeta fatalmen -

en mayor medid a a las ob ras eso téricas de A ristóteles puest o que

te a

conje turas. Una vez dicho esto, es obvio que de los fragmentos

éstas no dej aron ja más de estar bajo su co ntro l y por esta misma

llegados hasta nosotros es imposible en todo caso obtener el perfil de un Ar istóteles totalmente platónico como lo ha reconst ruido Jae-

razón pudo retoca rlas y siste matiza rlas a la med ida de sus deseos. Si el Estagirita hubiera conside rado supe radas ciertas part es de estos

ger" . La críti ca dirigida contra Platón se inicia muy pron to , como veremos , siendo una critica que, para usar térm inos hegelianos ,

cursos o los cursos enteros, cie rtamente las hubiera suprimido o modificado. El siste ma de roll os co nfería a l libro d e e ntonces un a

co nduce a u na s uperación d e

Pla t ón q ue con s titu ye su pe rf eccio n a.

notab le plasticidad , prestándose a ser corregido cua ndo , y de la

mient o . Ve remos cu áles son los elementos que testifican en este

manera que se desea ra .

se nt ido ( por lo demás es significa tivo el he cho d e q ue J aeger no

Por ta nto , estas razones vuelven a imponer la oportunidad , si no

haya sometido a examen el

tratado Sobre las ideas ni el esc rito Sobre

la necesidad , de vo lve r a un a lect ura un itari a d e los esoté ricos. Na -

el bien ). Pero e l punt o más débil de la lectura jaegeriana de Aristóte les es la interpreta ció n de los escritos de escuela del Estagirita . Ja eger tien e cierta mente razón cuando dice que todas estas obras no se co mpusiero n e n los últimos 12 años en Atenas, sino q ue una gran part e de las misma s se remonta a los año s de Aso y de Mitilen e . Pero se eq uivoca al pretender más tarde establecer qué partes perte- necen al primer período y cuáles al último. Y se equivoca porque , a falta de algún dato histórico en el que basarse, se ve obligado a apoyarse en presupuesto s de carácter teórico. Ja eger creyó pod er distinguir en las obra s de escuela estratificaciones fuertement e pla- tónica s, otras menos platónicas y por últim o elementos de tenden - da antiplató nica . En opinión del crítico, estos estratos contienen

5~, El .u l",o,n <l< Il. rti eil'do lonl

ve"" .

,

.

l.

p'

o.

40

m', . ¡"""" nte de

t" .

urratmcnte, más tarde tratare mos de ver e n q ué medida resulta rea l ti simp le me nte p ro blemática es ta u nidad ; per o e n to do caso se rá u na decisión qu e habrá de to marse a nivel teor ético y no histórico-gené-

resumen , después d e medio siglo de experimentos efectua-

rico . En

dos co n el método genético , nos encont ramos con el resultado bien d aro de que las obras esotéricas no pueden considerarse como upuntes, y que , si alguien se obstina en leerlas como tales, resultan totalmente privadas de significado filosófico. La lectura que propondremos en las páginas siguientes como adecuada para los eso téricos será por tanto unit aria en el sentido ya señalado . En cada uno de los escritos esotéricos , nacidos y desarro- llados en un período de tiem po bastante amp lio, entre interrupcio- ncs, continuaciones y repeticiones sin fin, cabe destacar ciertas lí-

W
W

. E n r . lació n "" " l . <!ocume"' oción . re milim <>< • n ue m o yu lum e n 11 "" n<<'1to di fi lo<ofia p rima, <il. • "

t, 1. Vó .x P . A ul>enque,

L . probl ' m ,

d. 1'1", CM:

Ar""''' , Po n, 1%2. P ' I . 9'1&.

41

im ,

L El hombre y la obra

neas de fue rza, parámetros co nstantes e incluso replant eamientos continuos de prob lemas y de so luciones . Precisamente los análisis realizados con e l método ge nético sobre los fragmentos que han llegado hasta nosotros han co ncluido paradójicamente arrojando cada vez más luz y evidencia sob re los mismos . Pasemos por ta nto a efect uar un análisis de las obras de escuela,

tratando de capta r sus núcleos esenciales . Al no poder disponer de un criterio cronológico por las razones ya señaladas, nos valdremos del orden lógico co nforme al cual Aristóteles distinguió jerárqu ica- mente las ciencias, considera ndo co mo prim eras las ciencias teor éti- ces, es decir, puramente co ntemplativas, co mo son la metafísica, la

las matemáticas. co mo seg undas las ciencias pr ácticas, o sea

la ética y la política y como terceras las ciencias po íétícas, o sea, las

artes. La lógica no forma parte del esq uema , porque, más que cien - cia, suministra el instrumento preliminar de tod a ciencia, mostrando cómo razona el hombre .

física y

42

C APfruLO U

LA «FILO SO FfA PRIM ERA . (Análisis de la Mela{lSica)

l .

C ONCE PT O y C ARACTERES D E I. A M ETAFíSICA

¿Qué es la «metafísica »?

. / Empezaremos aclarando los térm inos. Ya se sabe que «rnct añsi-

en» no es tér mino aristotélico

ricos) o nació con ocasión de la edición de las obras de Aristóteles

efe c tu a d a empleada

primer~ t a mbi é n « t e o l ogí a- e n co n trapos ición co n I~ «masona~ ­ gunda» o «física,.;!pe ro no cabe dud a de que el té~ml.no«metañsi-

ru

es más co nciso y fue p referido por la pos terio ridad hasta e l punto de que fue consagrado defin itivamente. Com o veremos mu y

(lrn nto l ~ « m etafísica » a r~!ot~lica e s. l a . c i e n c í a _q u ~ se ocupa de I~ s \ lcalidacles que se encuentran por enc ima de las ñsicas, de las reali- dade s «t~a n s-fís ica s,.l y . co mo ta l , se co nt ia po---ne ita « ff sic a,.] !or esta ra26[; se denominó defi nitiva y co nsta ntemente metafísica . si-

)tllicndo e l 'e je mplo de lo sucedido

(qui zá fue inventado por los peripaté-

por And róni co d e R oda s e n e l s iglo 1 a .C . ' . La ex pr esión

co n mayor

frecuencia por Aristóteles fue la de ~oso~a

con Ari stóte les , tod at e ntativa dirigida a trascend er el mundo

realidad metaempírica . de carácter general, debemos señalar de

manera puntual el valor ex acto que Aristóteles asignó a la ciencia q ue llamó «filosofía p rime ra » y lo s a utores posteriores «mctañsica».

nlosó ñca

del pensamiento h umano

empírico para alcanzar la

Hec ha esta aclaración

l

. w .", R~.lc. L .

2.

l

ubot ."" ¡

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m ot.lI .ic o .r i 'low lic .

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43

11 .

La

filosofía prime r a -

La s d ~ ~in icio n ~ s qu e el fil ó sofo ap l icó a l a m i sm a ~ !1 c ua tro : ~ ) l a nn etafísica ave ngua las COIlSas )' los principios primeros o supremos'. b) la metafísica analiza el ser en cuanto ser , c) lameta física examina la substancia' , d) la metafísica investiga a Dios y la substancia supra.

sensibtr , Las cuatro definicio nes aristoté licas de

metafísica»

guar-

dan una perfecta armo nfa entre sí: la una conduce

estructuralmente

a la er ra y cada una de e llas a todas las dem ás, de form a or gá nica y unitaria]

. V ~~mo slo, m ás d etallad am ente .[~~;¡ q~ e i nv e s ti g a la s ca u sas y jo s

D io s ;

I p r ,ln Clpl OS p ~l mero s , d ebe e n c ontrarse n e ce s ariame nte con

DI OS es e f~c h v a m e ~t~ l a c aus a y e l pr in cip~o .r~im e ro po ~--.:.x cel enci aJ