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CapiTuLo 9 ROMANO: ONTENIDO ‘omanos es fa més extensa de las cartas de Pablo y fa mas importante desde un pun- » de vista teolégico, “el més puro Evangelio” (Lutero). La carta adopta la forma de 1 tratado teolégico que se enmarca deniro de una introduccion y despedida epistolar 1-17; 15:14-16:27), La introduccién contiene la fSrmula y accién de gracias babi: tales (1:8-15; 1-7), ¥ concluye con una declaracién transicional del tema de la ear- «el Evangelio como revelacién de Ia justicia de Dios, una justicia que solo puede ex- srimentarse por la fe (116-17): El Evangelio camo justicia de Dios por la fe (1:18-4:25). La justicia de Dios por ta fe sel tema de la primera seccién importante de la carta, Pablo prepara el camino para este «ma explicando por qué fie necesario que Dios manifestara su justicia y por qué los huma- 28 solo pueden experimentar esta justicia por la fe. El pecado, afirma Pablo, se ha hecho on el control absoluto sobre todas las personas, y tan solo una intervenci6n de Dios, expe- rmentada como un don gratuito a través de la fe, puede romper tal dominio (1:18-3:20). La 2 de Dios, el flujo eondenatorio de su santa indignacién, se cieme merecidamente sobre idas los pecedores (118-19). Dios se ha dado a conocer a todss las personas por medio de creacién; por tanto, en su alejamiento de El para adorar a los dioses de su propia creacién sedan “sin excusa” (1:20-32). Aun menos justificable es la actinad de los judfos, puesto ae ests tienen una clara y detallada declaracién de la voluntad de Dios en su ley. La sim- le posesién de esta ley 0 de la marca externa del pacto de Dios (la circuncisién) no es sufi- ente parm proteger a los judios de la ira de Dios (2:1-3:8). De modo que, conctuye Pablo, ‘dos, tanto judios como gentiles, son impotentes esclavos del pecado e incapaces de enta- lar una relaci6a com Dios por sus propios medios (3:9-20). ‘Unicameme Dios puede cambiar esta trigica sitwacién, y lo ha hecho poniendo a sestro alcance, mediante el sacrificio de su Hijo, un medio de kacemos justos 0 inocen- ‘s ante Dios (3:21-26). Esta justificaclén, insiste Pablo, solo puede aleanzarse por la fe 127-31), como lo ilustra claramente el caso'de Abraham (4:1-25). EI Evangelio como poder de Dios para salvacién (5:1-8:39). Tras mostrar que, aun 11su pecaminosidad, los seres humanos pueden ser declarados justos ante Dios por me- io de la fe, en la segunda seccion de 1a carta, Pablo presenta Ia relevancia de este acto into para el juicio venidero como para la vida presente en la Tierra, Ser justificado sig- 325 UNA mTRODUCCION AL NuEVo TesTAMENTO nifica disfrutar de “paz (o reconciliacién) con Dios", y en especial de una segura espe ranzu de vindicacién en el dia del juicio (5:11), E1 fundamento de esta esperanza es la relaci6n del creyente con Cristo, quien, neutralizando los efectos del pecado de Adén, hha ganado vida eterna para todos los que le pertenecen (5:12-21). No obstamte, aun- que transferido a la nueva esfera en la que reina Cristo, y con El la Justicia, la Gracia y ta Vida, el cristiano ha de enfrentarse a los poderes de la era actual: ef pecado, la ley, la muerte, y Ia came. Sin embargo, luchamos con confianza, sabierido que Cristo nos ha liberado de Ja tirania de tales poderes, Por tanto, el pecado no puede ya imponernas sus condiciones (6:1-14); Dios es ahora nuestra duefio, de lo cual nuestras vidas han de ser tn reflejo (6:15-23). Asimismo la ley que, por causa del pecado, empeoré la situa ccidn del ser humano en lugar de mejorarla, ya no ejerce su dominio sobre cl ereyente (7:1-25). A través de! Espiritu de Dios, al cristiano se le asegura la vietoria final sobre la muerte y el poder de la carne (8:1-13), Este mismo Espiritu, haciéndonos hijos de Dios (814-17), nos proporciona la certeza afiadida de que la obra que Dios ha comenzado en nosotros seri Itevada a una triunfante conclusién: la justificacién Hevard con toda segu- ridad a la glorificacién (8:18-39), E/ Evangelio e Israel (9:1-11:36). Un asunto clave que recurre a lo largo de Roma nos 1-8 es el que alude a la relacion entre Ley y Evangelio. judio y gentil, el pueblo del antiguo pacio y el del nuevo, Este es el tema de la tercera seecién de la carta. ;Significa acaso la transferencia de los privilegios del pacto de Israel a ta iglesia que Dios ha invae lidado sus promesas a Israel (9:1~6a)? En absoluto, responde Pablo. En primer lugar. ls promesas de Dios nunca pretendieron garantizar la salvacién a cualquier israclita étnico (9:6b-29). En segundo lugar, el propio pucblo de Israel es culpable de esta situacton por no haber abrazado la justicia de Dios en Cristo, a pesar de la clara palabra que Dios les hizo llegar (9:30-10:21). Por otra parte, algunos israelitas, como Pablo, estan siendo sal vos, y en ellos se cumpien las promesas de Dios (1 1:1-10). Por iltimo, en el punto cul- minante de su argumento, Pablo contrarresta la arrogante jactancia de algunos cristianos gentiles recordindofes que la sulvacion les ha legado solo a través de Israel, y que se acerea el dia en que la promesa de Dios se cumpliri plenamente y “todo Israel seré sal- vo" (11:12-36), EL Evangelio y la Transformactén de ta Vida (12:1-15:13). La Giltima seociin del trae tado teolégico de Pablo esta dedicada a la aplieacién prictica de la Gracia de Dios mani- festada en el Evangelio, En un resumen inicial, Pablo recuerda a sus lectores que la periencia de esta gracia ha de estimular la sacrificada entreya de si mismos em el servicio de Dios (52:1-2), ste servicio puede adoptar varias formas, a medida que se ejereitan Jos miltiples dones que Divs ha dado a su pucblo (12:3-8). Los variados aspectos con-