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LORD LOSS

(EL SEÑOR DEL MAL)

LORD LOSS (EL SEÑOR DEL MAL) Demonata – 1 Autor: Darren Shan Traducción: XxmarklendersxX

Demonata – 1

Autor: Darren Shan Traducción: XxmarklendersxX

Lord Loss muestra todas las penas del mundo

Lord Loss siembra árboles de dolor

En el centro de la telaraña, el humilde Lord Loss inclina la cabeza

Manos destrozadas a simple vista

Serpientes con colmillos forman su alma

Acurrucado en el interior como el pecado encarnado

Ensangrentadas, coaguladas láminas por piel

En el centro de la telaraña, el vil Lord Loss atormenta a los muertos

Sobre filamentos de color rojo, Lord Loss se arrastra

Repartiendo dolor, despreciando todo

Huye de los amigos, el nutrido Joes

Estragos de esperanza, infortunio de razas

Bebe lunas, devora soles

Gira sus pulgares hasta que llega la parca

En el centro de la telaraña, el exuberante Lord Loss es todo lo que queda

Tripas de rata

Doble historia una tarde de miércoles - ¡Pesadilla total! Unos pocos minutos antes, habría dicho que no podría imaginar nada peor. Pero cuando llaman a la puerta, se abre, y aparece mi mamá fuera, me doy cuenta – La vida siempre puede empeorar.

Cuando tus padres van al colegio, sin previo aviso, sólo puede significar una de dos cosas. O que alguien cercano a ti ha tenido un grave accidente o ha muerto, o que tú estás en un lío.

Mi inmediata reacción – ¡por favor que nadie haya muerto! Pienso en Papá, Gret, tíos, abuelos, primos. Podría ser cualquiera de ellos. Vivito y coleando esta mañana. Ahora rígido y frío, con la lengua sobresaliendo, un trozo de carne muerta esperando ser enterrado. Recuerdo el funeral del abuelo. El ataúd abierto. Su piel brillante, tener que besarle en la frente, el dolor, las lágrimas. ¡Por favor que nadie haya muerto! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por–

Entonces veo la cara de mamá, blanca de rabia, y me doy cuenta de que está aquí para castigar, no para confortar.

Suelto un gemido, pongo los ojos en blanco y murmuro en voz baja, “¡Traigan a los cadáveres!”

El jefe de estudios. Yo, mamá y el Sr. Donnellan. Mamá está despotricando sobre cigarrillos. He sido visto fumando detrás del aparcamiento para bicicletas (la más vieja típica historia). Ella quiere saber si el director está al tanto de esto, de lo que los alumnos de su escuela están haciendo.

Me siento un poco mal por el Sr. Donnellan. El tiene que sentarse allí, como si fuera un estudiante, arrastrando los pies y diciendo que no sabía que esto estaba pasando y que iniciaría una investigación para ponerle fin. ¡Mentiroso! Por supuesto que lo sabía. Todas las escuelas tienen una zona en la que se fuma. Así es la vida. Los profesores no lo aprueban, pero hacen la vista gorda la mayor parte del tiempo. Ciertamente los niños fuman – es un hecho. Más seguro tenerles fumando en la escuela que fuera a escondidas en los parques durante el almuerzo y la comida.

Mamá también lo sabe. ¡Ella debe! Fue joven una vez, como siempre me está recordando. Los niños no eran distintos en la época de mamá. Si se parara a pensar un minuto, vería la puñetera vergüenza por la que está pasando. No me habría preocupado si esto hubiera sido en casa, pero uno no va a la escuela y empieza a despotricar en el despacho del jefe de estudios. Ella está fuera de control. Que oportuno.

Pero no es como si pudiera decírselo, ¿verdad? No puedo salirme con un, “¡Sí madre, nos estás deshonrando a ambos así que cierra la boca!

Sonrío ante la idea, y por supuesto en ese momento es cuando mama hace una pausa durante unos instantes y me ve. “¿Qué es tan gracioso?” ruge, y pierde el control otra vez. Que si me estoy cavando una tumba prematura con el humo, que si la responsabilidad de la escuela, que si que clase de espectáculo freak está a cargo el Sr. Donnellan, ¡bla-bla-bla-bla-bla-peñazo-bla!

¡Aburrido!

Su sermón en el colegio no es nada comparado con el que me espera en casa. Gritándome a pleno pulmón, a muerte.

Va a enviarme fuera a un internado – no, ¡a una escuela militar! Como si me fuera a gustar, levantarme todas las mañanas y hacer cien flexiones antes de desayunar ¿cómo suena eso?

"¿Dan de desayunar algo cocinado o esa mierda de yogurt?" Esa es mi respuesta, y en el segundo después de que salga de mi boca sé que es lo peor que podía decir. No es el momento para que el famoso Grubbs Grady haga muestra de su sentido del humor.

Lo que provoca que mi enfurecida madre eche chispas. ¿Quién me creo que soy? ¿Sé cuanto se han gastado en mí? ¿Y si me expulsan del colegio? Después el punto y final, aquel al que todas las madres del mundo les encanta sacarse de la chistera.

"¡Espera a que tu padre llegue a casa!"

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Papá no está tan afectado como mamá, pero no está contento. Me dice lo decepcionado que está. Ellos me han advertido muchas veces sobre los peligros de fumar. Cómo destruye los pulmones de la gente y produce cáncer.

"Fumar es una tontería", dice. Estamos en la cocina (No he salido de ahí desde que mamá me sacó temprano del colegio, excepto para ir al baño). "Es repugnante, antisocial y letal. ¿Por qué lo haces, Grubbs? Pensaba que eras más sensato."

Me encojo de hombros sin decir palabra. ¿Qué hay que decir? Están siendo injustos. Pues claro que fumar es una tontería. Pues claro que produce cáncer. Pues claro que no debería estar haciéndolo. Pero mis amigos fuman. Es guay. Te juntas con la gente guay en el almuerzo y hablas de cosas guays. Pero solo si fumas. No puedes estar en el grupo si no estás en la onda. Y ellos lo saben. Aun así ahí están de pié, actuando como la GESTAPO, pidiéndome explicaciones por mis actos.

"¿Cuánto tiempo lleva fumando? Eso es lo que quiero saber" Desde que había llegado papá, mamá se refería a mí en tercera persona. Estoy por debajo de ser mencionado directamente.

"Sí", dice papá. "¿Cuanto tiempo, Grubbs?

"No sé"

"¿Semanas? ¿Meses? ¿Más tiempo?"

"Unos pocos meses tal vez. Pero solo un par al día"

"Si dice un par, es que al menos son cinco o seis." Resopla mamá.

"¡No!", grito. "¡He dicho un par!"

"¡A mi no me alces la voz!", ruge mamá en contestación.

"Tranquilidad" dice papá, pero mamá le ignora.

"¿Crees que es inteligente? ¿Llenarte los pulmones de basura, matarte a ti mismo? ¡No te criamos para ver cómo te provocas cáncer! No necesitamos "

esto, no justo en este momento, no cuando

"¡Basta!" grita papá, y pegamos un brinco los dos. Papá casi nunca grita. Él normalmente conserva la calma cuando está enfadado. Ahora tiene la cara roja y una mirada feroz – pero con los dos, no solo conmigo.

Mamá tose, como si estuviera avergonzada. Se sienta se recoge el pelo de la cara y me mira con ojos tristes. Odio cuando pone esa cara. Es imposible mirarla directamente o discutirle algo.

"Quiero que lo dejes, Grubbs" Dice papá, con el control de la situación de "

nuevo. "No vamos a castigarte un corto gesto de su mano. "

que no será fácil. Sé que tus amigos te lo pondrán difícil. Pero esto es importante. Algunas cosas importan más que aparentar ser guay. ¿Me lo prometes, Grubbs?" Hace una pausa. "Claro está, si es que eres capaz de dejarlo "

Mamá intenta objetar pero papá la calla con quiero tu palabra de que lo vas a dejar. Sé

pero

"Pues claro que soy capaz

"

murmuro. "No es que esté adicto o algo así".

"¿Entonces lo harás?, por tu salud, no por la nuestra".

Me encojo de hombros, tratando de actuar como si no fuera gran cosa, como si estuviera pensando en dejarlo de todos modos.

"Claro, si os tomáis esto tan a pecho", digo bostezando.

Papá sonríe. Mamá sonríe. Yo sonrío.

Entonces aparece Gret por la puerta de atrás y también está sonriendo, pero es una sonrisa malvada de hermana mayor, con aires de superioridad.

"¿Ya hemos resuelto todos nuestros pequeños problemas?" pregunta con voz aguda y una falsa inocencia.

Y entonces me doy cuenta al instante – ¡Gret se chivó a mamá! ¡Se enteró de

que fumaba y se lo contó! ¡La muy vaca!

Y entonces pasa de largo, con una sonrisa angelical, imagino abrirle agujeros

ardientes de fuego en su nuca con mis ojos, y una sola palabra pasa por mi cabeza, como el sonido de truenos impíos

¡Venganza!

Me encantan los vertederos. Puedes encontrar todo tipo de cosas repugnantes allí. El perfecto lugar para ir a echar una ojeada si es que quieres venganza de tu traidora y molesta hermana.

Me subo sobre montones de basura y busco entre bolsas negras y cajas de cartón mojado. No estoy seguro de lo que voy a usar exactamente, o de qué manera, así que espero a que me llegue la inspiración. Entonces, en una pequeña bolsa de plástico, encuentro seis ratas muertas con los cuellos rotos, empezando a pudrirse.

¡Excelente!

¡Cuidado, Gret, allá voy!

****************************************************************************************

Estoy tomando el desayuno en la mesa de la cocina. La radio con el volumen bajo. Escuchando los ruidos de escaleras arriba. Intentando no reírme. A la espera del descojone.

Gret está en su ducha. Se ducha al menos dos veces al día, antes de irse al colegio y cuando vuelve. A veces toma una antes de irse a la cama también. No sé por qué alguien se tomaría tantas molestias para mantenerse tan limpio. Supongo que es una forma de locura.

Como está tan obsesionada por ducharse, mamá y papá le dieron la habitación con cuarto de baño propio. Se figuraron que no me importaría. Y no me

importa. De hecho, es perfecto. No habría sido capaz de preparar mi jugarreta

si Gret no tuviera su propia ducha, con su propio toallero.

Cierra la ducha. Salpica, entonces gotea, y luego silencio. Me pongo tenso de emoción. Me conozco a la perfección las rutinas de Gret. Ella siempre tira de la

toalla para cogerla de su soporte después de ducharse, nunca antes. No puedo escuchar sus pasos pero me imagino los tres o cuatro que le llevan al estante de la toalla. Alcanzándola, triando de ella hacia abajo, yyyyyyyyyyyyy

Justo en ese momento un montón de gritos. Un único grito de sorpresa al principio. Luego una descarga de ellos, uno tras otro. Empujo mi bol de cereales a un lado y me preparo para la mayor risa del año. Mamá y papá están junto al fregadero, hablando del día de hoy.

Se quedan rígidos al oír los gritos y entonces corren hacia las escaleras, las cuales puedo ver bien desde donde estoy sentado.

Gret aparece antes de que lleguen a las escaleras. Sale pitando de su habitación, gritando, sacudiéndose jirones ensangrentados de sus brazos, arrancándoselos del pelo. Está cubierta de rojo. Sujeta una toalla con una mano cubriéndose el torso. ¡Incluso aterrorizada no habría bajado desnuda!

"¿Qué pasa?" grita mamá, "¿Qué ocurre?"

"¡Sangre!" grita Gret.

"Estoy cubierta de sangre! ¡Tiré de la toalla! y

"

Se para. Me ve reírme. Me estoy descojonando. Es la cosa más graciosa que he visto nunca.

Mamá se vuelve y me mira. Papá también lo hace. No les salen palabras.

Gret recoge un buen trozo de color rosa de su pelo, lentamente esta vez, y lo estudia. "¿Qué has puesto en mi toalla?", pregunta en voz baja.

"¡Tripas de rata!" Aúllo, golpeando la mesa, llorando de la risa. "Tengo "

mucho.

del vertedero

las descuarticé

y

Casi me enfermo, me estoy riendo

ratas

Mamá me mira. Papá me mira. Gret me mira.

Y entonces

"¡Tú asqueroso hijo de

!"

No oigo el resto del insulto. Gret baja rápido por las escaleras que tiene delante. Se le cae la toalla por el camino. No tengo tiempo para reaccionar, ella está encima de mí, dándome bofetadas y arañazos en la cara.

"¿Qué pasa, Gretelda?" río, mientras esquivo sus golpes, llamándola por el nombre que ella odia. Normalmente me llamaría Grubitsch en respuesta, pero está muy alterada para pensar en eso ahora.

"¡Escoria!", grita. Y se abalanza sobre mí bruscamente, me agarra la

mandíbula, me abre la boca e intenta meterme un puñado de tripas de rata en

mi garganta.

Paro de reír al instante. ¡Un bocado de tripas de rata podridas no formaba parte

de la gran súper-broma!

"¡Fuera!" rujo, atacando salvajemente. Mamá y papá de repente se recuperan y gritan exactamente al mismo tiempo.

"¡Ya basta!"

"¡No golpees a tu hermana!"

"¡Es una lunática!" Suspiro, apartándome al mismo tiempo de la enfurecida Gret, cayendo de mi silla.

"¡Es un animal!" Solloza Gret, recogiendo más trozos de tripas de su pelo, limpiando la sangre de rata de su rostro.

Me doy cuenta de que está llorando, auténticas lagrimas, y su cara está roja como su largo y liso cabello. No roja de la sangre, roja de la ira la vergüenza y… ¿miedo?

Mamá recoge la toalla del suelo, se la lleva a Gret y la envuelve. Papá está justo detrás de ellas, con la cara tan oscura como la muerte. Gret recoge más pedazos de tripas de rata de su cabello, y luego grita con angustia.

"¡Están por todo mi cuerpo!" Grita, y entonces me lanza algunas de las tripas. "¡Tú pequeño monstruo sangriento!"

"¡Tú eres la única ensangrentada aquí!" Cacareo. Gret salta a mi cuello.

"¡Basta ya!" Papá no levanta la voz, pero su tono nos detiene en seco.

Mamá me está mirando con una cara llena de repugnancia. Papá echa fuego por los ojos. Parece que soy el único que le ve el lado divertido a todo esto.

"Fue sólo una broma", murmuro a la defensiva antes de que vuelen acusaciones.

"¡Te odio!" Sisea Gret, y luego se echa desconsoladamente a llorar y huye dramáticamente.

"Cal", le dice mamá a papá, mientras me congela con una fría mirada. "Encárgate de Grubitsch. Voy a subir para intentar confortar a Gretelda. "Mamá siempre nos llama por nuestro nombre de pila. Ella es la que los eligió, y es la única persona en el mundo que no ve lo horribles que son.

Mamá sube las escaleras. Papá suspira, camina hacia la encimera, arranca varias hojas de papel de cocina y limpia algunas de las vísceras y restos de sangre del suelo. Después de permanecer un par de minutos en silencio, mientras estoy indeciso al lado de la silla patas arriba, vuelve su mirada de acero hacia mí. Un montón de líneas bien definidas en torno a su boca y ojos es la señal de que está realmente enfadado, mucho más enfadado de lo que estaba conmigo por fumar.

“No debiste haber hecho eso” dice.

"Fue divertido", murmuro.

“No,” ladra. “No lo fue.”

"¡Se lo merecía!" Lloro. "¡Me hizo lo peor! Le dijo a mamá que yo fumaba, ¡sé que fue ella! ¿Y recuerdas cuando fundió mis soldaditos de plomo? ¿Y cuando "

rompió mis cómics? Y cuando

"Hay algunas cosas que nunca se deben hacer", interrumpe papá en voz baja. "Esto estuvo mal. Invadiste la intimidad de tu hermana, la humillaste, la "

aterrorizaste sin sentido. ¡Y en qué momento! Tú

Hace una pausa y termina

con un débil susurro "

escuela. Ya hablaremos de tu castigo más tarde."

la molestaste mucho." Mira su reloj. "Prepárate para la

Subo las escaleras miserablemente, incapaz de entender el por qué de la bronca. Fue una gran broma. Me reí durante horas cuando la pensé. Y todo el trabajo duro –Descuartizar arriba las ratas, mezclarlo todo con un poco de agua para mantenerlo fresco y hacerlo pegajoso, levantarse temprano, ir a escondidas a su cuarto de baño mientras ella dormía, y cuidadosamente poner las tripas en su sitio.

Paso al lado del dormitorio de Gret y la escucho llorar lastimeramente. Mamá trata de consolarla. Mi el estómago se pone duro, como lo hace cuando sé que he hecho algo malo. Lo ignoro. "No me importa lo que digan," Refunfuño, pateando la puerta de mi habitación para abrirla y arrancándome el pijama. "¡Fue una broma genial!"

Purgatorio. Encerrado en mi habitación después de la escuela durante un mes. ¡Todo UN maldito MES! Sin televisión, sin ordenador, sin cómics, sin libros (excepto los de la escuela). Papá me deja en mi habitación mi juego de ajedrez, no hay forma de que mis locos-padres fanáticos del ajedrez me lo quiten. Es casi una religión en esta casa. Gret y yo fuimos adoctrinados por ella. Mientras que los otros niños se les enseña a juntar el rompecabezas, nosotros estábamos ocupados aprendiendo las ridículas reglas del ajedrez.

Puedo bajar las escaleras para las comidas, y las visitas al baño se permiten, pero de lo contrario soy un prisionero. Ni siquiera puedo salir los fines de semana.

En la soledad, llamo a Gret de todo bajo la luna de la primera noche. Mamá y Papá se llevan el peso de mis maldiciones a la siguiente. Después de eso, me siento demasiado miserable como para culpar a nadie, y en silencio me dedico a jugar contra mí mismo al ajedrez para pasar el rato.

No me hablan durante las comidas. Los tres actúan como si no estuviera allí. Gret ni siquiera me mira con rencor o desprecio, como lo hace normalmente cuando estoy castigado.

Pero ¿qué es lo que he hecho tan mal? Okay, vale que era una broma de mal gusto y ya sabía que iba a meterme en problemas, pero sus reacciones son demasiaaaaaaado exageradas. Si yo hubiera hecho algo para avergonzar a Gret en público, entonces vale, aceptaría el castigo. Pero se trataba de una broma privada, sólo entre nosotros. No hace falta hacer una montaña de esto.

Las palabras de mi padre pasan por mi cabeza de nuevo: "¡Y en qué

momento!" Pienso mucho en ellas. Y las de mamá, cuando estaba alterada por

mi

esto, no justo en este momento, no cuando

tabaquismo, justo antes de que papá la interrumpiera: "No necesitamos "

¿Qué significan? ¿De qué estaban hablando? ¿Qué tiene que ver el momento con todo esto?

Algo huele mal aquí y no es sólo las tripas de rata.

He pasado mucho tiempo escribiendo. Un diario de notas, cuentos y poemas.

Trato de dibujar un cómic – “Grubbs Grady, ¡Súper-héroe!", pero no soy bueno

en dibujo. Tengo buenas notas en mis otras asignaturas, (mucho mejores que

las que nunca conseguirá la Gret cara de cabra como suelo llamarla,) pero tengo el talento artístico de un pato.

Juego un montón de partidas de ajedrez. Mamá y papá son unos fanáticos del ajedrez. Hay un tablero en cada habitación y juegan varias partidas casi todas las noches, uno contra el otro o contra amigos de su club de ajedrez. Ellos hicieron que Gret y yo jugáramos también. Mi primer recuerdo es de estar chupando una torre blanca, mientras papá explica cómo se mueven los caballos. Puedo vencer a casi cualquier persona de mi edad. He ganado competiciones

regionales, pero no estoy al nivel de mamá, papá o Gret. Gret ha ganado a nivel nacional y puede limpiar el suelo conmigo nueve de cada diez veces. Sólo

he batido a mi madre dos veces en mi vida. A papá, nunca.

Ha sido el mayor motor de arranque de discusión durante toda mi vida. Mamá y papá no me presionan para hacerlo bien en la escuela o en otros juegos, pero me presionan todo el tiempo en el ajedrez. Me hacen leer libros de ajedrez y mirar videos de torneos. Tenemos largos debates durante las comidas y en el estudio de mi padre acerca de las partidas legendarias y los grandes maestros,

y sobre cómo puedo mejorar. Me mandan a tutores y me inscriben en competiciones. He discutido con ellos sobre esto, prefiero dedicar mi tiempo a observar y jugar al fútbol, pero siempre se mantuvieron firmes.

Torre blanca se come peón negro, la reina negra está amenazada. La reina negra se mueve a zona segura. La persigo con mi alfil. La reina negra se mueve de nuevo, sigue en peligro. Esto es algo infantil – Podría haber reducido la amenaza hace cinco movimientos, cuando se hizo evidente, pero no me importa. De una forma mezquina, este es mi contraataque. "¿Que vosotros me quitáis el televisor y el ordenador? ¿Me dejáis más aburrido que una ostra? Okay pues voy a aprender a jugar el peor ajedrez del mundo. ¡A ver cómo le sienta eso a papá cabo y a mamá comandante! " No es exactamente como Luke Skywalker volviéndose contra el imperio del mal destruyendo una Estrella de la Muerte, lo sé, pero bueno, ¡todos empezamos por algún sitio!

Me miro el pelo en el espejo. Duro, tieso, con tono pelirrojo. Papá también era pelirrojo de joven, antes de volverse canoso. Dice que tenía quince o dieciséis años cuando se dio cuenta del cambio. Por lo tanto, si sigo sus pasos, sólo tengo un puñado de años más o menos para que mi tono pelirrojo desaparezca.

Me gusta la idea de tener algunas canas, no una cabeza repleta de ellas como la de papá, sólo unas pocos, y propagadas. ¡Nada de un mechón blanco! Soy alto para mi edad, más alto que la mayoría de mis amigos y fuerte. No aparento ser mayor, pero si tuviera algunas canas, podría ser capaz de pasar por un adulto cuando hubiera poca luz, ¡Mi billete para ir a ver películas de mayores de dieciocho años!

La puerta se abre. Gret, sonríe tímidamente. Llevo diecinueve días de cautiverio. Lleno de odio por la grotesca Gretelda. Ella es la última persona a la que quiero ver. "¡Fuera!" "He venido para hacer las paces", dice. "Demasiado tarde", gruño antipáticamente. "Sólo me quedan once días de

castigo. Prefiero eso a besar tu

plástico. Hay algo en su interior blanco. "¿Qué es eso?" Le pregunto intrigado.

"me detengo. Ella sostiene una bolsa de

"Un regalo para compensarte", dice ella, y lo deja en mi cama. Mira por la ventana. Las cortinas están abiertas. La luz de la luna a tres cuartas partes ilumina el alféizar. Hay algunas piezas de ajedrez sobre él, de cuando estuve jugando. Gret se estremece, y luego se aleja. "Mamá y papá han dicho que puedes salir, el castigo ha terminado. Han decidido terminarlo antes. " Ella se va.

Desconcertado, abro la bolsa de plástico. En su interior, una camisa, un pantalón y unas medias del Tottenham Hotspur. Estoy aturdido. Los Súper Spurs son mi equipo, mis campeones de fútbol. Mamá me solía comprar el conjunto completo al inicio de cada temporada, hasta que llegué a la pubertad y comencé a crecer. Dijo que no me iba a comprar un conjunto nuevo hasta que dejara de crecer, ya que el último se me quedó pequeño en apenas un mes. Esto debe de haberle costado a Gret una fortuna. Es el conjunto nuevo, no es el de la temporada pasada. Esta es la primera vez que me da un regalo, excepto en Navidad y cumpleaños. Y mamá y papá tienen por norma general no interrumpir un castigo. Son muy estrictos con aquello que establecen.

¿Qué demonios está pasando?

Han pasado tres días desde mi libertad anticipada. Decir que las cosas son extrañas es el eufemismo de la década. El ambiente es como lo era cuando el abuelo murió. Mamá y papá se pasean como robots, sin decir mucho. Gret se va a su habitación o a la cocina, se infla a dulces y juega al ajedrez sin parar. Ella es como una adicta. Es extraño.

Quiero preguntarles al respecto, pero ¿cómo? "Mamá, papá – ¿Se han apoderado de vuestros cuerpos alienígenas? ¿Se ha muerto alguien y estáis demasiado asustados como para contármelo? ¿Os habéis metido en alguna secta?" En serio, bromas aparte, me da miedo. Están compartiendo un secreto, algo malo, y me mantienen aparte. ¿Por qué? ¿Es que tiene que ver conmigo?

¿Saben algo que yo no sé? Como que tal vez (¡Vamos! ¡Se valiente! ¡Dilo!) ¿Cómo que tal vez me voy a morir?

tal vez

¿Estúpido? ¿Una reacción exagerada? ¿Le doy demasiadas vueltas? Tal vez. Pero me quitaron el castigo de forma anticipada. Gret me dio un regalo. Se ven como si estuvieran a punto de estallar en llanto en cualquier momento dado. ¿Grubbs Grady, en sus últimas? ¿Una enfermedad mortal que pillé en vacaciones? ¿Un defecto en el cerebro que he tenido desde que nací? ¿El malo y terrible cáncer? ¿Qué otra explicación hay?

“Regálame tus pensamientos sobre el ballet.”

Estoy viendo las noticias del fútbol. Solo en la sala de estar con papá. Ladeo mi oído ante la extraña, la inútil pregunta y encogiéndose de hombros. "Basura", resoplo. "¿No crees que sea una forma de arte muy bella? ¿Nunca has querido experimentarlo de primera mano? ¿No quieres deslizarte a través del Lago de los Cisnes o endulzarte con un Cascanueces? "

Me ahogo en una carcajada. "¿Es esto una broma?", Papá sonríe. "Sólo quería comprobarlo. Tengo una gran oferta de entradas para un espectáculo de mañana. Compré tres anticipando tu poco entusiasmo, pero probablemente podría conseguir una extra si quieres acompañarnos."

"¡De ninguna manera!"

"Tú te lo pierdes." Papá se aclara la garganta. "El ballet de la ciudad termina

muy tarde. Será más fácil para nosotros alojarnos en un hotel durante la noche.

"

"¿Significa eso que voy a tener la casa para mí solo?" Le pregunto emocionado.

"No tienes esa suerte", se ríe. "Creo que tienes edad suficiente para proteger la

fortaleza, pero Sharon

Tendrás que quedarte en casa de la tía Kate. " "¡No, con sin-fecha-Kate no!," me quejo. La tía Kate sólo es un par de años mayor que mi madre, pero vive como una noventa-añera. Tiene un televisor blanco y negro, pero sólo lo enciende para ver las noticias. Escucha la radio el resto del tiempo. "¿No podría suicidarme en vez de eso?" bromeo. "¡No hagas bromas de ese tipo!" me contesta papá con un inesperado tono. Le miro, herido, y fuerza una leve sonrisa. "Lo siento. Un duro día de trabajo en la oficina. Lo voy a arreglar con Kate, entonces. " Se tambalea mientras sale, como si estuviera nervioso. Por un momento había sido todo normal, yo y papá perdiendo el tiempo, y me había olvidado de todas mis preocupaciones recientes. Pero ahora vienen todas de golpe. Si no estoy a punto de palmarla, ¿por qué estaba tan molesto por la broma que hice? Curioso y asustado, me acerco furtivamente a la puerta y escucho cómo telefonea a la tía Kate para concretar mi estancia en su casa. Nada sospechoso en su conversación. No habla de mí como si estuviera en mis últimos días. Incluso cuelga con un alegre "Toodle-pip", una frase cursi que a menudo utiliza en el teléfono. Estoy a punto de retirarme y ponerme al día con las noticias del fútbol cuando oigo a Gret hablando en voz baja en las escaleras.

(Mamá)

tiene una visión diferente, y ella es la jefa.

"¿No quiso venir?" "No," Papá susurra. "¿Todo está listo?" "Sí. Se quedará con Kate. Sólo seremos los tres. " "¿No podemos esperar hasta el próximo mes?" "Mejor hacerlo ahora, es demasiado peligroso como para posponerlo." "Tengo miedo, papá". "Lo sé, amor. Yo también " Silencio.

Mamá me deja en casa de la tía Kate. Mantienen una pequeña conversación en la puerta, pero mamá tiene prisa y corta la charla enseguida. Dice que tienen que darse prisa o llegarán tarde al ballet. La tía Kate le cree, pero yo no me trago la mentira. No sé lo que mamá y compañía van a hacer esta noche,

pero lo que está claro es que no van a ver a un montón de farsantes en mallas saltando como marionetas. "Sé bueno con tu tía", dice mamá, recogiéndome el flequillo. "Disfrutad el ballet", le contesto con una sonrisa hueca. Mamá me abraza, y luego me besa. No puedo recordar la última vez que me besó. Hay algo malo en todo esto. "Te quiero, Grubitsch" susurra, casi sollozando. Si no hubiera sabido que algo iba muy, muy mal, el miedo en su voz me habría avisado. Preparado de antelación, soy capaz de sonreír y girarme hacia ella, al estilo Humphrey Bogart y decirle, "Yo también te quiero, nena". Mamá se va. Creo que está llorando. "Ponte cómodo en la sala," La tía Kate sonríe tontamente. "Iré a preparar una buena taza de té para los dos. Es casi la hora de las noticias."

Me invento una excusa poco después de las noticias. Que me duele el estómago y necesito descansar. La tía Kate me hace tragar dos cucharadas grandes de aceite de hígado de bacalao, y luego me manda a la cama. Espero cinco minutos, hasta que oigo a Frank Sinatra cantando. Sin-fecha-Kate ama a Ol’ Blue Eyes y siempre se las arregla para encontrarle en la radio. Cuando la oigo cantar una especie de balada cursi, me deslizo abajo y salgo por la puerta principal. No sé lo que está pasando, pero ahora que sé que yo no voy a palmarla, voy a averiguar qué es lo que ocurre con ellos. No me importa en qué clase de caos estén metidos. No voy a permitir que papá, mamá y Gret me dejen de lado. Somos una familia. Debemos enfrentar las cosas juntos. Eso es lo que Mamá y Papá siempre me enseñaron. Me muevo a través de las calles, lo más rápido que puedo, cubriendo los seis kilómetros que hay hasta casa. Podrían estar en cualquier otro lugar, pero voy a empezar por la casa. Si no les encuentro allí, buscaré pistas sobre dónde podrían estar. Pienso en mi padre diciendo que tiene miedo. En mamá temblando mientras me besaba. En la voz de Gret cuando estaba en las escaleras. Mi estómago se me endurece por el miedo. Lo ignoro, corro a un ritmo constante, y trato de quitarme el sabor a bacalao de la boca escupiendo.

Llego a casa. Veo un rayo de luz en el dormitorio de mamá y papá, donde las cortinas no cubren. Lo que no quiere decir que estén en casa, siempre dejan una luz encendida para disuadir a los ladrones. Voy a la parte de atrás y miro por la ventana del garaje. El coche está aparcado en el interior. Así que están aquí. Aquí es donde todo esto comienza. Sea "esto" lo que sea. Me arrastro hasta la puerta de atrás. Agachado, empujo y abro la puertecilla del perro, me paro a escuchar los sonidos. Ninguno. Yo tenía ocho años cuando nuestro último perro murió. Mamá dijo que no permitiría otro perro más en la casa – que siempre acaban muertos en la carretera y que estaba cansada de enterrarlos. Cada pocos meses, mi padre decía que tenían que sellar la puertecilla del perro o conseguir una puerta nueva, pero lo iba dejando de lado y nunca ha acabado haciéndolo. Creo que aún tiene esperanza de que Mamá cambie de opinión. Papá ama a los perros. Cuando yo era un bebé, podía arrastrarme a través de la puertecilla. Mamá

tenía que atarme a la mesa de la cocina para impedir que saliera a hurtadillas de casa cuando ella no estaba mirando. Demasiado grande para hacerlo ahora, así que busco debajo de la piedra en forma de pirámide a la izquierda de la puerta y encuentro la llave de repuesto. La cocina está fría. No debería de ser así, el sol ha estado brillando durante todo el día y es una agradable y cálida noche pero es como estar parado en el pasillo de un refrigerador en un supermercado.

Me arrastro a la puerta de la habitación y, una vez más me paro a la escucha de sonidos. Ninguno. Salgo de la cocina, compruebo la sala de estar de mamá, decorada caprichosamente (fuera del alcance de Gret y de mí salvo en ocasiones especiales), y el estudio de mi padre. Vacío. Todas tan frías como la cocina. Al salir del estudio, me doy cuenta de algo extraño y retrocedo. Hay un tablero de ajedrez en una esquina. El tablero preferido de Papá. Las piezas están basadas en los personajes de la leyenda del Rey Arturo. Tallados a mano por algún artesano famoso del siglo XIX. Le costó una fortuna. Papá nunca le contó

a Mamá el precio exacto, nunca se atrevió.

Me acerco. Tallado en mármol, de diez centímetros de espesor. He jugado una partida con papá en su lisa superficie hace apenas unas semanas. Ahora está marcado por profundas grietas, feos surcos. Casi como arañazos, excepto que ningún ser humano podría rayar con sus uñas mármol macizo. Y todas las piezas cuidadamente elaboradas faltan. El tablero está desnudo. Subo las escaleras. Sudo nervioso. Aprieto los dedos. Mi respiración sale como vapor ante mis ojos. Una parte de mí quiere dar la vuelta y correr. Yo no debería estar aquí. No necesito estar aquí. Nadie se enteraría si me diera la

vuelta y

Tengo un flash back, recuerdo a Gret después de la broma de las tripas de rata. Sus lágrimas. Su dolor. Su sonrisa cuando me dio el set completo del Tottenham. Nos peleamos todo el tiempo pero la quiero muy en el fondo. Y no tan en el fondo. No voy a dejarla sola con papá y mamá para hacer frente a cualquier problema en que estén metidos. Como ya me dije anteriormente, somos una familia. Papá siempre dice que las familias deben aunar esfuerzos y luchar como un equipo. Quiero ser parte de esto, aunque no sepa qué es "esto", aunque mamá

y papá hicieran todo lo posible para mantenerme fuera de "esto", aunque "esto" me aterrorice sin sentido.

El primer piso. No es tan frío como el piso de abajo. Voy a mi habitación, luego

a la de Gret. Vacías. Muy calientes. Las piezas de ajedrez del tablero de Gret

también están desaparecidas. La mías no, pero se encuentran dispersas por el

suelo y mi tablero está roto en astillas. Me aproximo más a la habitación de mamá y papá. Sé que allí es donde deben estar. Me preparo para el momento de la verdad. A Gret le encanta llamarme cobarde

cuando quiere molestarme. Como soy grande, siempre he sabido evitar las

peleas. Yo solía pensar (temer) que podría estar en lo cierto. Cada paso que doy hacia la habitación de mis padres me doy cuenta que para mi sorpresa, resulta que estaba equivocado.

La puerta está al rojo vivo, como si el fuego estuviera ardiendo detrás de ella.

Acerco una oreja a la madera, para en caso de escuchar el crepitar de las

llamas, correr a por el teléfono para llamar al 112. Pero no hay crujidos. No hay humo.

Sólo una profunda y pesada respiración

Mi mano en el pomo de la puerta. Mis dedos no se mueven. Mantengo mi oreja

orando. Una lágrima se escurre de mi ojo

izquierdo. Se seca en la mejilla por el calor.

Dentro de la habitación, alguien se ríe, un tono bajo, gutural y sádico. No es mamá, ni papá ni Gret. Hay un sonido de rasgar, seguido por mordiscos y crujidos.

pegada a la madera, esperando

y un curioso sonido de goteo.

Mi

mano gira.

Se

abre la puerta.

El infierno es revelado.

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