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Creér, sqberl conocer Luis V¡lloro \X/lsrslo IL lveirtúro
Creér, sqberl
conocer
Luis V¡lloro
\X/lsrslo
IL
lveirtúro

^//\\tecftores

iNDICE siglo veintiuno editores, s.a. de c.v. cERRo DEL AGUA 248, DELEGActóru covo¡cÁN, 04310, MEXlco,
iNDICE
siglo veintiuno editores, s.a. de c.v.
cERRo DEL AGUA 248, DELEGActóru
covo¡cÁN, 04310, MEXlco, D F
siglo xxi editores argent¡na, s.a.
PR¡OLOGO
LAVALLE 1634 PISO 11.A C-1O48AAN,
BUENOS
AIRES. ARGENTINA
ll
INTRODUCCION.
DEL PROBLEMA Y DEL METODO
I)os
preguntas sobrc el conocimiento,
ll;
El análisis dcl Tee-
leles, l4¡'
Un enfor¡ue alternativo: el
Menón, l7i
Problemas
plantcados, 19; Sobre cl método, 20
I.
oos coNcEPcroNEs
DE cRE,ENcIA
25
(lrccllcia como ocun'cncia mcntal, 25;
I)ificultadcs
dc esa con-
ccpciórr, 27; Creencia como clis¡xrsición,
3l; l)os intcrprctaciones
rlc rlisposició¡r,
35; l)ificultatlcs <lc la
concepción disp<tsicional
tlc crccncia, 40
2. cpr:l.xcrA l' ACrrl'uD
43
l'rimt:r'a tlistinción cntrc t:rccltcia y actitrr<1,43; (il'ccrrcia ilr-
<listinguiblc dc actitutl, 45; Un rrr¡cvo intcnto dc clistinciólr,
4U; Alcance de la <listinción,5l; Ncccsitla<l dc r¡na nucva pre-
gr¡nta, 54
3.
DEFINICI¿)N D¡] CRT:ENCIA
5u
l)<ls:rspcctos de lr
<lisposición, I-r8; Rc¡rrcsentar:i<in
y ct-r'ctrcia,
62; "l)ctermi¡lación"
(ili;
<lc la <:rt:<:trci¿r
p()r
cl objt'to,
I)istill-
ción cntrc crccncia, actitutl, intcnción,
67;
Propucsta rlc rlcfi-
nici<ilr.7l
edición al cuidado de eugenia huerta
portada de maría luisa martínez passarge
t.
RAZON},S PARA CRT:T,R
7l
primera edición, 1982
quinta edición corregida, 1989
decimoquinta edición,'2002
; l'<rr' <¡rrti sc crec?, 74;
Raz<¡¡rcs.
.f rrstificaciüt, 77; ; I{ay' <:t'r:clrcias
sirr r uz<¡llcs?, 80; ltazorrcs impllt:itas, fl2; Raz<¡ucs biisicas, tll'r;
.|rrs-
@ siglo xxi editores, s.a. de c.v.
isbn 968-23-1694-4
tifica<'irin: ;urrrcxiórr car¡vrl <l l<igica?, 88; La suficicncia rlc las
nl/ori('s y la rlclilrclacir'rn, 93; Jrrstificaci<in c i¡rft:rcncia, 96; D<¡s
¡losilrlcs contrat'jt:tnplos, {)8
derechos resenados conforme a la ley
impreso y hecho en méxico/printed and made in mexico
[',]
ft¡o¡ce lxprcr 7 5. uorrvos PARA cREER 102 I l. coNocrMrENTo y pRricrrcA. Morrvos pARA
ft¡o¡ce
lxprcr
7
5. uorrvos PARA cREER
102
I l. coNocrMrENTo y pRricrrcA. Morrvos pARA coNocER
250
Motivos, 102; Motivos
y
razones, 105; La
astucia de la voluntad
Práctica, 250; La práctica, criterio
de verdad, 253; El concepto
y
la suficiencia de las
razones, lll;
Los
de "práctica te6rica", 257i Motivos
por conocer,
259;
Aristó.
to" y la certeza, ll5;
Convicciones, ll7;
grados de "asentimien-
"Pensamiento por de-
teles y el saber por el saber, 262; Intereses particulares e interés
seo". Ideologla, 120; Las tres formas de
explicar una creencia,
general, 264
r23
12. nncln uNA ÉTrcA DE LA cREENcTA
269
6. CREER Y SABER
126
Términos epistémicos y términos evaluativos, 269; La primera
Distintos sentidos de "saber", 126; Cteer y saber en primera per-
ética de la creencia: John Locke,
275; Condiciones de raciona-
sona, 129; Creer
y saber en segunda y
tercera personas, 134;
lidad y preceptos éticos,
279;
La
norma
de justificación ra-
\¡uelta a
la primera persona, 139; ¿Un contraejemplo car-
cional, 281;
La
norma
de autonomla de la
nzón, 284; Las
tesiano?, 142
normas de veracidad y de confiabilidad, 286; Dogmatismo y es.
cepticismo: dos formas de intolerancia, 291; Cbnocimiento y libe-
ración, 296
t. RAZONES PARA SABER
t45
Comunidades epistémicas, 145;
Objetividad,
intersubjetividad y
REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS
299
consenso, 150; Razones incontrovertibles, 154; La paradoja de
la justificación objetiva, 158; Discriminar razones, 16l; Usos de
ÍNprcr DE NoMBRES Y coNcEPTos
307
"saber"
para
fines
prácticos,
166; Razones incontrovertibles en
la ciencia,
l?l; Análisis de saber, 174
8. se¡rn Y vERDAD
176
Verdad, oraciones y
juicios, 176; Verdad y justificación objetiva,
178; Una definición inaplicable de "saber", 182; Los ejemplos
del tipo Gettier, 185; Solución de los ejemplos del tipo Gettier,
188; Falibilidad del saber, 192
9. CONOCER Y SABER
r97
Dos conceptos epistémicos distintos, 197; Aprehensión inmediata,
experiencia, conocimiento, 199; Capacidades adquiridas por co-
nocer, 203; Razones para conocer, 208; Saber que se conoce,
209; Saber testimonial,2l2:. Conocimiento en general, 217
999
10. TIPOS DE CONOCIMIENTO
Ciencia,
222;
Sabiduría,
226;
Dos ideales de conocimiento, 228;
El proceso de justificación en distintos tipos de conocimiento,
234; Conocimiento personal con justificación objetiva, 236¡'
Conocimiento personal bajo condiciones subjetivas, 241; . Co-
munidades sapienciales, 2M
INTRODUCCIÓN. DEL PROBLEMA Y DEL X,ÍETODO Dos preguntas sobre el conocimiento Este libro trata de
INTRODUCCIÓN. DEL PROBLEMA Y DEL X,ÍETODO
Dos preguntas sobre el conocimiento
Este libro trata de responder a la
pregunta ¿qué es conoci-
miento? Pero esa pregunta puede tener sentidos diferentes que
obligan a respuestas distintas.
El conocimiento es un proceso
pslquico que acontece en la mente de un hombre; es también
un producto colectivo, social, que comparten muchos individuos.
Puedo interrogar por las relaciones de ese proceso con otros
hechos pslquicos y sociales, por su inserción en determinadas
cadenas causales de acontecimientos que lo expliquen. A la pre-
gunta se respondería poniendo a la luz la génesis, el desarrollo
y
las consecuencias del conocimiento. Ésa es tarea de diferentes
ciencias. A la fisiología y a la psicologla corresponderla deter-
minar los principios
que explicaran
el conjunto
de
procesos
cau-
sales que originan
el
conocimiento, desde la sensación a la
inferencia, así como su función en la estructura de la
perso-
nalidad. A las ciencias sociales interesarla descubrir los condi-
cionamientos sociales de los conocimientos compartidos y ana-
lizar las funciones que cumplen en el mantenimiento o trans-
formación de las estructuras sociales. En cualquier caso, las
ciencias intentarán responder fraguando teorlas que den razón
de las causas, funciones, resultados de ciertos hechos.
¿Y
qué
tiene que ver la filosofía con causas y efectos de hechos? Ése
es asunto del conocimiento empírico
y
cuando la filosofla ha
intentado
suplirlo sólo ha engendrado caricaturas de ciencia.
Pero la
pregunta puede tener un segundo sentido. Puede
referirse ya no a la génesis, sino a la justificación y validez del
conocimiento, querer decir: ¿en qué condiciones algo puede
calificarse de conocimiento? Entonces intentaré responder ana-
lizando las notas que permiten distinguir el conocimiento de
las creencias que no lo son. Mi análisis me llevará a conceptos
correlacionados: creencia, justificación, verdad, entre otros. Ya
no me importará descubrir las causas y consecuencias del cono-
cimiento sino las condiciones en que un pretendido saber está
itrstificado o no, es verdadero o falso, corresponde o no a la
lr rl

F' =

I)T.-f, PROB¡,t:MA }' DI]I- MFTODO l3 DEL PRoBI-F.MA Y DEL MÉToDo l? r.ealirlacl. P¿rra ello
I)T.-f, PROB¡,t:MA }'
DI]I- MFTODO
l3
DEL PRoBI-F.MA Y DEL MÉToDo
l?
r.ealirlacl. P¿rra ello no tentlré rltre olrservar ni rneclir relaciones
investigaciones filos<ificas importarltes cloncle Ios rlos planos
entl'emezclan y conftrnclen.l
catrsales entre
és:t sí es tÍtre¿t
hechos reales, térltlré (lt¡e atlalizar cottceptos. Y
tle Ia reflexión filcl;tifica.
Si la conft¡siirn
psicologista fue preclonrinante en siglos pa-
saclos, la sociologista suele sello en algur-los autores contenrl)o-
Porqtre la
filosofía tro es trlla ciencia' La filosofía no clesctt-
ráneos. EI
clel condicionamiento social rle l¡rs creen-
leyes tltrc ex¡lli(ltlen Su coluPOrt:t-
clari[icit, sisteuratiz¿t conceptos. Al
¡rroblerna
l>r'e nttevos hcchos ni prollone
cias no ptrecle
str¡rlantar el cle su justificacirin. Anrbos l'es-
¡rie¡t9. L¿r filosofia analiza,
ponden a preguntas clistintas. El hecho rle qtre un conocinric¡tto
llacel-lo, polle
en crrcstión las creenci¿rs recibicl:ts, t'eortlettit ltues-
esté cleterminatlo históricamente no permite concltrir su fulse-
tr-o; slbci'et
y prrecle lefornt¿tr nuestros ln¿trcos concePtt¡ales. El
a¡:ilisis tle los conceptos cpistémicos
es t¿rreit cle la filosofia,
rlacl, ni siqtriera su carencia cle objetiviclirrl; ni srl vexlarl es
tanrpoco g¿tr¿Intía cle que carezca de conrliciolralniento social.
lir cxplicacir'rn tle los llechos
cle conocitnietrt<-r, ¿tstlllto de la c'ierl-
La reflexión filosófica no
remplazar los restr]t:trlos cle un:r
por Ia vertl:tcl y justiticaciótr cle nttestras creelt-
¡ruetle
ci¿r; lu
l)refiunta
sociologia clel conocimiento
cle base em¡ríricu.2
cirrs coinpcte
a
la
filosofía, la pl'egtrnta por str génesis y
Torlo csto no quiere clecir qtre los planteanrientos filosr'rficos
rcsrrltutlos, u la ciettcilt.
l.lr teor'í:r tlel conocinrient.o h¿r sttl'ritlo clc la clollLintla cotl'
y científicos sobre el conocinriento no se recltrierarl nlutuanrente.
Pero srilo si no se conftrnrlen, si pe lmanecen se1>araclos sus
ft¡si<ill cntl'e atnl¡os góneros tle prcgtrllt¿ls. "Psicologistr)o", "so-
y sr¡s métodos, ptrerlcn sel cle trtilirlacl reci¡rro<a.
ll:rnrarse a los tlos lrspectos tle csa cotrfusión.
l)r'egunt:rs
ciolosisnl<-r" porlríun
El
an¿ilisis filosófico reqtriere cor)ocer las intel'l)retírciones
EI
el ut:is lrecuente. A lo largo cle llt lristori:t
¡l'inter,, [,,, sitlo
sol>re cl conocimiento a las qtre han llegarlo algunas ranras clc
rlc
lrr
lik-lso[í¿r,
l¿rs ¿rtrténtic¿ts c:ttestiotles Iilos<'rficas se lt¿ttr tncz-
Ia
y
cle la sociologia. i\Iuchos conceptos e¡ristérnicos
< laclo
(orr
ex¡-rlicaciones ingenttas acer(¿r cle l:r atltluisit:itin
¡rsicología
)'
tratarlos tra<licionalmente por la filosclfía fornran palte rle teo-
<tcslrn'ollo tle nrrcstlos
tlc cotrocitltiellto. trltrt'h¿ts obt'lts
l)l'o(cst-¡s
r'ías psicol<igicas de:;tinaclas a ex¡rlicar hechos obse rv¿rl>les. El
rle teorí¿r tlel co¡rocinricnto sorr tullt rlrcz(l:t tle :trtálisis t:<,lltce1;-
filrisofo no puccle realizar t¡n análisis cle esas nociortes sin con-
tu:rl con
es¡rec'trllttil'lt pt'ecientí[it¿r. !]slt ct¡nItrsit'rrt I't¡e
¡;sicologí:r
trastarlo con las clefiniciones qtre proponen los
Se
tlcl
tlc trtttcltos l'ltlsos
Ii-
¡rsicólcleos.
res¡llnsablc
pluntcanriento
¡rrol>lcrlras
trat:t <le concel)tos qrre tienen en la actr¡alirlacl un estatus fron-
l:r
l)cs-
los,',1'iccts. El tratintiertto cle
pclcc¡lcitin cs tlll cjernplo.
terizo. No llegan a ser aún conceptos cientí[icos, porqtte fonnan
<lc I¿t teoria tle los citloltt tle
lc¡s ltlltigttos
glicgtt;
lt:rsta cl
clc teorías que no alcanzan un:r sisternatización com¡rlct:t
las
csttt:cics tlc los cs-
J)artc
scrrsrralisnrr¡ tlc Conrlill¿rt',
¡;rrslrtrclo
l)or
y no leciben en ellas trtra rlcfinicirin
precisa.
Las nociotrcs tlc
etttltiristits, los l'iltistlIos
culristiros
y
lls "iclc:rs scrtsibles" tle
lo:;
"creenciil", "contluct:t", "actilucl", "intellci{ill", "raT,()11", "mo-
sc cnr¡rcñ:rron cn ol'r'etcl cxplit'lttitlrtcs tlel origcn tlc la
l)cl('cl)-
tivo", "conot'irniento", "información", etc., suelcn sef incor¡ro-
ílttt
<.ir'nt, i¡rrc llr I'isiologí:t
exltclitllclttltl :tt'l'ttlttl>ltt
1,
l:r ltsitolcleítt
rlclirritir':r¡rentc. l'clo l:r tortItrsiórt
Llr gúlrcsis rlc l:rs irlc:rs gcncr:tlcs
lto sc tlcticlrc ctr csc (':IlrlPo.
cs oLl'o Iclll:t t¡ttc cltl'tctttti-:t
rarlas :r Ias teorías psicolrigic¿ts con el signific:ttlo vago qttc tie-
ncn en cl lcn¡;uaje orclinario. En este estaclio, etr c¡tre las teorías
est:in aún instrficientemeltte estructur¿Iclas, el atrá-
istlts y t'lt< iottltlist:ts,
tlt¡t':tltte llr:is tlc tlos siulos, cll 1-lolé-
¡l:sicol<igicas
"rrrl.,it
Iisis
filosr'¡[ic<l ptrccle set'vir para alcanz:rr ulra precisirin y siste-
llr
i.l,,s irrtclltrinublcs. El gerttt itro ¡.rt <llrlctttlt f ilosril'ic'tt sol>t'c l:r
matizaci<in tle los conce¡>tos eltisténricos, que lacilitc srr itrcor-
¡roracirin :r unA teoría científica. ¿Córno detet'tnitr:tt', pol cjem-
I ['rr t'jcnrplo notablc porlría scr cl tomo u <lc las Itlcatt
tlc IIt¡sscrl
(1952), rlolr<lc a mcnrrdo no aparccc clara la frolltcra crrtrc cl alrilisis fc-
¡romcllolósico
r¡na rlcscripciórr psicológica rk'proccsos gcrti'ticos cll los
v (olllo intllgació[
)
s¡rrt:r por' lrrs conclirioncs tlc l:r ol>jetivitllrtl
(luc sc va cottstitttvcn<lo cl
olljeto
<lc corlocinricttto.
lt
tle
tlll
rlc Ios
gcnéticos tlue tc-lrtcltlc:ctt
l:t I'ot'ttt¿tc'i<itl
3 Sirr':r <lc cjcmplo la obra <le Arlam Schaf[ (197'l). clonclc cl ploblt'ma
l)ro(esos
cs ulltt ('t.lcstitilr tl:isit:t tle l:t l'i-
objeto crr
lr,,',r",it
l.rr
¡rrirnclll
<lc la obictivitlarl dcl corrocimicnto no se clistirrgrre cl¡tramcntc tlcl tlc su
rlctcrminación histórica.
Iesofí1, l:r segtrntl,, ,utnliete
1r
unlt psitologílt gcnótitlr. No f¡tltltrt
t4 DEL PRoBLEMA Y DEL MÉToDo DEL pRoBLEMA y psr. MÉ,rooo 15 plo, en una
t4
DEL PRoBLEMA Y DEL MÉToDo
DEL pRoBLEMA y psr. MÉ,rooo
15
plo, en una teoría psicológica, las relaciones entre creencias y
actitudes afectivas, entre
saber y acción, si no se precisan antes
esos conceptos? El análisis filosófico puede ayudar a lograr la
precisión requerida.
Otro concepto
fronterizo suministra un
ejemplo más de la
necesidad de
relación entre el análisis filosófico
y las inter-
pretaciones científicas: el concepto de ideología. Si
no se ha
llegado
precisa de la ideología es' en
gran
m
de ese concePto. Con todo, su
utilizac
y sociales ha resultado Prove'
chosa. El análisis de los distintos
sentidos de "ideología", su
clefinición precisa y la determinación de sus relaciones con los
conceptos epistémicos
fundamentales es un Paso previo, indis'
la
la
formulación de Uüa teoría de
ideología
¡rensable, para
(luc
tener pretellsiones de explicar los hechos.
l)rrc(la
cl
Ii¡r t<¡dos esos casos,
análisis de los conceptos epistémicos
servir, a la vcz, al mejor planteamiento de problemas
¡rucde
t'ilosirficos tradicionales y al adelanto en la formulación de teo-
rfas científicas sistemáticas.
El anáIisís del Teetetes
Partamos pues
de la situación actual en el análisis del concepto
Pero en todos esos casos "creencia" tiene un sentido restrin-
de "conocimiento". Casi todos los estudios analizan el conoci-
miento proposicional, es decir,
el
que se refiere a un hecho o
situación expresados Por
una
proposición. En castellano, esa
forma de conocimiento
se traduciría por "saber".
En pocos
tan general
temas filosóficos podemos encontrar un consenso
como en la definición de "saber". La gran mayoría
puede saber sin tener, al mismo
tiempo,
algo
de los autores contemporáneos que escriben sobre teoría del
i
alguien sabe que p
(rt
hecho cualquieia
conocimiento,
por
diferentes que puedan ser sus enfoques y
a proposición) también cree que p. La prueba
posiciones teóricas, coinciden en el análisis de ese concePto,
con variantes, sin duda, en la manera de expresarse.s Ese aná-
ue alguien sabe algo sin creerlo serla iontra-
dictorio. Decir que s (un sujeto cualquiera) sabe
que
Ia tierra
lisis puede acudir a una larga tradición que se remonta hasta
es redonda, que 2 más 2 suman 4 o que los gatos són taimados,
el Teetetes de Platón. Podrlamos designarlo como el "análi-
pero que no cree nada de
eso, es contradictorio. Si
sé algo
no
sis tradicional" de saber. Lo expondremos brevemente.
l. Preguntemos primero: ¿saber implica creer? En el lenguaje
puedo menos de creer en
ello, en el sentido más general de
tenerlo por verdadero.
cambio, decir que alguien cree que
Hintikka
'Véase
A. J.
Ayer (1956),
R. M. Chisholm
(1957 y
1966),
J.
No es contradictorio, en
p pero no sabe que p. Si
(1962), A. C. Danto (1968),
I. Scheffler (1965) y, Para una discusión re-
bien nadie puede saber sin creer en
ciente, K. Lehrer (1974).
lo que sabe, todos creemos
muchas cosas sin que podamos ase-
lil ¡)r l, I,RoBLEMA l' DEL MÉToDo r7 ril rlilr l,tr r,tlrr'ilril\ 'l'r¡rlrl s:rl)cr irnplica
lil
¡)r l, I,RoBLEMA l'
DEL MÉToDo
r7
ril rlilr l,tr r,tlrr'ilril\ 'l'r¡rlrl s:rl)cr irnplica cfeencia PerO no
[ilt
;#il;";-
,", ,"
s sabíanque el reo era inocente?
ll|ll,l r lr. ltr t,l tttt¡,ltr,t .':ll)('1.
No,
porque su acierto fue casual; en verdad no tenían razones
I,¡l
rrtt,r
n()
clistinguir, €[
mi
saber que p,
lr,nt(',
l)r¡c(lo
suficientes para justificar su fallo. Del adivino no diremos que
f,illtr' ,1,r,, (r,iltl,()n('ntcs: uno
que fuera mi creencia que p y
sabe, aunque su vaticinio resulte cierto,
porque puede haber
lttr, nn s;tlx'1. Si sé qtre p, no puedo separar de ese saber mi
acertado por azar. Quien
apuesta a la ruleta
porque cree
que
r lccr¡r i;r;
s:rlrcr' (lr¡e p es creer que p de una manera especial,
saldrá un número y
acierta, cree que p y "p" resulta verdadera,
('s (r('(:t' (luc p
y algo más, aún por determinar.
pero no sabe que p. Con todo, si su acierto
se repite
por
haber
I'r¡rlcnros decir pues que una primera condición para que S
daclo con un sistema que le permita, usando un cálculo espe-
scl)u que p es que s crea que p.
cial, prever que la bola caerá, en determinado número, entonces
2.
es ese "algo más" que habría que añadir a una creen-
¿Qué
sí podremos afirmar que sabía, porque entonces podrá aducir
cia para calificarla cle "saber"? Puedo decir, por ejemplo:
"los
razones que justifiquen
su acierto.
egipcios no sabían que la tierra era redonda, creían que era
un disco plano". Su creencia no era saber, porque en uerdad
Así, Ias dos condiciones anteriores no bastan
para
saber; una
última condición falta: tener razones suficientes
que
justifiquen
la tierra no es un clisco plano.
Lo
le faltaba a su creencia
Que
la creencia. En palabras de Platón (Teetetes,20lcd): "La creen-
para ser un saber es que
correspondiera a la realidad. Sí¡lo a
cia verdadera pbr razones (percí ?,óyou) es sahr, lá desprovisra
creencias
que
consicleramos vercladeras llamamos "saberes". Se-
tle razones (dl,oyov) está fuera del saber."
ría contradictorio afirmar: "cualquier escolapio sabe que el
En resumen, S sabe que p supone tres condiciones:
agua se compone cle hirlrógeno
y oxígeno, aunque eso no sea
l]
S cree
qtre
p,
cierto" o "Aristarco sabía qne el
sol ocupaba el
centro del
2] "p" es verdadera,
sistema; claro que se equivocó". Si se eqtrivocó, no ptredo sos-
tener que sabía, a Io más que creía saber. Teetetes (200e) acier-
ta cuando, a la pregunta de Sócrates sobre "qré es saber", con-
testa: saber es dl,r¡r}fr Dó[a, es decir, "creencia vercladera".
Una creencia es vercladera srilo si la proposición en que se
3] S tiene razones suficientes para creer que p.4
Podemos llamar "justificada" a una creencia basada en tazo-
rres suficientes. Saber es, entonces, creencia aerdadera y justifi-
cada.
expresa lo es. Si, de acuerrlo con las convenciones usuales, desig-
namos con la letra p al hecho o situación objetiva al que se re-
fiere una proposición y con la misma letra entre comillas ("F"),
Un enfoque alternatiuo: ¿l Menón
a la proposición misma, podemos decir
que una segunda conrli-
El Teetetes trata el conocimiento como un acontecimiento pu-
ción para que S sepa que p
es que "p"
sea verdadera.
lamente intelectual, desprendido de sus relaciones con la
prác-
3.
con eso? Si creo en algo y esto es cierto
¿no puetlo
¿Basta
tica.
¿No hay otro aspecto, esencial al conocimiento, que el
decir en
todos los casos que sé? No en todos. Poclría
resultar
análisis
debería destacar? Antes de cualquier saber que describa
que mi creencia fuera cierta
sin
proponérmelo
siquiera o
por casualidad, porque acertara
sin tener conciencia del porqtré
c<imo es el mundo, ¿no nos interesa acaso un conocimiento que
oriente nuestra acción en él? Queremos conocer, ante todo,
por
cle mi acierto. De una persona
que crea en algo sin ningún
motivos prácticos; nos interesa saber
porque, de lo contrario,
ftrndamento, sin razones que jtrstifiquen su creencia, o bien
no podríamos actuar ni,
por
ende, vivir. Es éste segundo aspecto
qr¡e crea por livianas o equivocaclas razones, ¡lo tliré c¡rre sepa,
cl que aparece en el Menón.
armque restrlte por azar venladero aqtrello en que cree. Platón
Imaginemos dos hombres, uno que conoce el camino a Ia
aduce trn ejemplo. Unos jueces se
dejan
conmover
por
la retci-
<'itrclacl de Larisa y otro que, sin conocerlo, la encuentra por una
rica clel defensor
y
abstrelven al acttsado, sin haber sopes:tdo
' La mancra de exprcsar csta última condición varía
según los auto-
las pmebas ni huber esctrcllaclo a los testigos. Acontece que cl
f'('s. Chisholm y
f)anto hablan cle "tener razones adecuadas (adequate
acr¡saclo era, de hecho, inocente. Se cumplen
ptres
las dos con-
tt,idence)", Ayer,
de "tener el derecho de estar seguro", Lehrer, de "estar
cliciones anteriores: los jueces creen que p
y "p" es verdaclcr¿t.
r olnplct¿mente justificado".
l8 DEL PRoBLEMA Y DEL MÉToDo l9 ;;:1';;,ffi"a. conjetura acertada; ambs, el uno con su
l8
DEL PRoBLEMA Y DEL MÉToDo
l9
;;:1';;,ffi"a.
conjetura acertada; ambs, el uno con su saber, el otro con su
et saber imptica una justiricación
n.,.
creencia cierta, serán buenos gulas; ambos
por
igual podrán
suficiente. En el Menón, en cambio, Sócrates parte de la intui-
conducirnos a nuestra meta. "Desde el punto de vista de la
ción de que el conocimiento responde a la necesidad de orien-
práctica (fipcífieog) correcta la creencia verdadera no es peor gula
tar nuestra vida en el mundo
en el camino de Larisa-
-como
que el conocimiento" (Menón, 97b).
añade, entonces, el
"encadene" nuestra acción a la
¿Qué
de manera que esa orientación
conocimiento a la creencia verdadera?
No el hecho de acertar
realidad. Es la intuición de que el conocimiento implica una
s;ernpre en la práctica, porque puede darse el caso de quien
garantía de acierto en la acción. En ambos casos, el conocimien-
acierte siempre por
fortuna,
por
tener una creencia que de
to se ve como una forma en la que el
sujeto puede anclarse
hecho sea correcta
aunque carezca de base; de él no dirlamos
en la realidad: las razones son los eslabones con
que la in-
que conoce, sino sólo
que
sus conjeturas
resultatr acertadas.
teligencia alcanza la verdad
y
la amarra
que asegura el éxito
es pues la diferencia específica del conocimiento?
¿Cuál
Qte
de nuestra práctica. El análisis del conocimiento deberá hacer
en
el
caso del saber, a diferencia de la mera creencia, nuestras
jtrsticia a ambas intuiciones.
creencias están firmemente "ligadas",
que no pueden
escapársenos.
"Pór
"sujetas", de tal modo
eso el conocimiento es
más valioso que la creencia correcta, porque a diferencia de
Problentas planteados
ella, el conocimiento es una atadura (DeopóE)" (Menón, 98a).
Platón emplea el verbo DÉor, que significa "ligar", "atar", y eI
Tanto el análisis tradicional, basado en el Teetetes, como el
sustantivo Eeo¡róE, "encadenamiento", "atadura", para expresar
la propiedad que tiene el conocimiento de asegurar con firmeza
cnfoque alternativo del Menón, plantean complejos problernas.
Poclríamos resumirlos en tres
renglones
principales.
el acierto de nuestras creencias. Si bien la creencia cierta basta
L El saber se analiza como una especie del género creencia.
para orientar nuestras acciones en el mundo, sólo si tenemos una
Pero ¿qué
es creencia? Estamos ante un concepto vago e im-
garantla segura de que nuestra acción
corresponde a la realidad,
preciso.
Por una parte, es
menester distinguirlo
de otros estados
podemos confiar que
la creencia no fallará; sólo entonces te-
internos del sujeto, como intenciones, actitudes, afectos. La
nemos conocimiento. La
"atadura", de que habla Platón, su-
( l-eencia forma parte de una personalidad; está enlazada con
jeta nuestras creencias a la realidad: es el razonamiento (Io-
()Ll-os elementos psíquicos, como motivos, propósitos, razones.
ylopóg) (98b). El conocimiento, a diferencia de la creencia, es
una gula de la práctica, firmemente asegurada en razones. Co-
nocer es pues poder orientar en forma acertada y segura la
I'ara tener un concepto más claro de creenciu,
y
por
ende de
s;rber, ei indispensable precisar las relaciones entre esos con-
( cl)tos.
acción.
Por otra
parte,
el Menón tiene razón: cualquier definición
El Menón no propone una definición de saber distinta a la
,lc creencia clebe dar cuenta cle su propiedad de conducirnos
del Teetetes, sólo
la
considera desde otro aspecto. En efecto,
el camino de Larisa.
analizar tanto la creencia como
¡,or
¿Cómo
t'l
en ambos análisis el saber es una forma de creencia verdadera
conocimiento, de modo
que
nos expliquen
su relación con
y
justificada en razones, pero sólo en el Menón se presenta
l;r
Este problema supone otro
inicial: si la creencia
¡rráctica?
('\
como una guía acertada para la práctica. La diferencia especl-
un estado interno
del
sujeto,
¿cómo
podemos conocerla?
fica entre creencia cierta y saber son, en ambos diálogos, las ra-
\o será menester comprenderla en
relación con el comporta-
zones en
que se funda la creencia, pero sólo en el Menón la
rrit:nto observable del
sujeto,
con su acción?
justificación
en razones se presenta como una "atadura" de las
l,os capítulos I a 5 tratarán de resolver este género de di-
creencias que asegura su presa en la realidad.
t rr r ¡ltades.
Cada uno de los
diálogos ffata de expresar
una intuición
l. Las otras dos condiciones del análisis tradicional de saber
básica acerca del conocimiento. A instancias de Sócrates, Tee-
cliferentes
interrogantes. ¿Qué
es "justificación"?
¡'l.rrrtc?D
¿Cuán-
tetes intuye que el saber no es una creencia verdadera por for-
,1,¡
son
las razones suficientes
para
saber? Sobre todo:
¿qué
tuna, sino que debe tener razones que le aseguren alcanzar la
r, l;rr ióLr hay entre la segunda condición (verdad) y la tercera
2l I DEL PROBLEMA Y DEL MÉTODO or" "*:r"t:MA Y nrl ¡r'Érooo r .^. rlrr
2l
I
DEL PROBLEMA Y DEL MÉTODO
or" "*:r"t:MA Y nrl ¡r'Érooo
r
.^.
rlrr rtltr,rr rrill)r' l,.l s:rl¡cr
tiene que presentarnos una garantía
conocimiento como un análisis, clarificación y sistematización
,,r'y,rr,r rlr',rlr¡urz:u'la verdad.
¿Cómo llegar
a la verdad si no
de los conceptos epistémicos.
r'\
l)''t
(.s;t glrrantía? Pero entonces,
¿no
basta con la tercera
Desde siempre nos hemos referido con esos concePtos a múl-
rr¡rrliririn?
debemos definir la
justificación para que
¿Cómo
tiples actividades: las formas de conocimiento son muchas. Sin
s(.:f rf n¿r garantía
segura de "atarnos" a la realidad?
embargo,
dos prejuicios,
frecuentes en la actualidad, tienden
Estos temas han recibido en los últimos años una atención
a restringir considerablemente su uso. Al primero podríamos
llamarlo prejuicio
"cientificista": consiste en la tendencia a res-
tringir
la teoría del conocimiento al estudio de los conceptos
científicos. El fabuloso desarrollo de la ciencia incita a verla
como la forma paradigmática de conocimiento,
pauta
y norma
en que medir cualquier otra. Así, el contenido de
la
"episte-
En los capítulos 4 a 8
se plantearán estas preguntas. uno
mología"
se identifica, a menudo, con el de Ia filosofía de la
de _ sus resultados será una
revisión del análisis tradicional de
saber.
.
'
3. La definición tradicional se aplica a un tipo específico
ciencia. Reducir el conocimiento válido al saber científico ha
siclo un programa del positivismo. Pero la ciencia, con ser la
rnás segura de las formas de conocimiento, es sólo una de ellas.
de conocimiento: el
que se expresa gramaticalmente cori el ver-
bo "saber"
.seguid
Por una parte, el discurso científico supone un conocimiento
anterior a cualquier teoría sistemática: se levanta sobre la base
saber
tal o cual cosa").
imientó;
de un conocimiento natural,
previo
a la ciencia, compartido
por
,,saúr"
ejemplo,
las
que
s de
por
todos los hombres. La frontera entre ese conocimiento y
("saber
lo que
hacen", "saber lo que pasa"), o bien con el
cl saber científico €s, a menudo, artificial,
Porque las opera-
verbo "conocer"
t:iones de conocimiento de
uno y otro no
seguido de un sustantivo ("conocer a un ami-
son esencialmente
"conocer una
lreterogéneas. La ciencia suele añadir precisión y control ra-
Bo",
ciudad").
¿son
esas formas reducibles a la
primera? si no lo fueran, Ia
definición tradicional de "saber",
<:ionales a procedimientos cognoscitivos ya usados para resolver
de
la
basada en el Teetetes, sólo se
vida práctica cotidiana. Por otra parte, no
e conoci-
¡rroblemas
miento. El enfoque del Menó
s<'rlo
rlurante los milenios anteriores a Ia aparición, de la ciencia
referirse
también a las otras formas de
r justicia
rnoderna, sino aún hoy, los hombres han aplicado los términos
a su intuición básica, el Menón nos indicará el camino
c¡listémicos a muchas otras formas cle actividacl cognoscitiva.
para
llegar a una definición
lircnte al saber científico, la mayoría orienta su vida por
otras
más amplia, que pueda aplicarie a
común, la moral, la reli-
varios tipos de conocimiento.
Al
hacerlb,
tiataremoi también
Iorm¿rs cle conocimiento. El sentido
de esclarecer la relación del conocimiento con los fines e in-
gi<in también pretenclen suministrar conocimientos.
¿Y
no hay
tereses que nos mueven.
;r(::rso un conocimiento en el. arte, en la literatura, en
la poesía?
É,3te es el último problema
l':rra muchos no es la ciencia, sino alguna forma de "sabiduría"
de este trabajo. Lo examinaremos
en los cuatro capítulos finales.
lrr rnanifestación
suprema del conocimiento. Sea el que fuere
t'l valor de esas
pretensiones,
lo cierto es
que
los conceptos
t'¡ristémicos
no sc reducen al campo
de la ciencia. La teoría
Sobre el método
,lt'l conocimiento no puede limitarse a ella. Los conceptos que
.ur:rlicc rleber¿in ser aplicables a distintos tipos cle conocimiento.
l,.l scgundo prejuicio tiende a reducir el conocimiento a una
Tales son nuestros problemas. Antes de empezar a examinar-
.¡r t ivitlarl teórica, desligacla cle Ia práctica. Desde los griegos, la
los, tenemos que aclarar algunas cuestiones de método.
del conocimiento se
Podemos llamar "conceptos epistémicos" a una familia de
nociones que se refieren a Ias actividades de conocimiento
pretenclía lo¡¡rar en una actitt¡d
¡,r'rl'r:r:ción
,,,rrtcnrplativa. Pero, como verémos, el
interés que cle heclto
rrrrtir'1 a conocer es el asegurarn<¡s éxito y tlotar de sentido a
y sirven para describirlas. Definiríamos entonces la teoría del
22 DEL PRoBLEMA y DEL MÉroDo DEL PRoBLEMA Y osL MÉ,rooo 23 nuestra acción en
22
DEL PRoBLEMA y DEL MÉroDo
DEL PRoBLEMA Y osL MÉ,rooo
23
nuestra acción en el mundo. Y ése es un interés práctico, como
lo barruntó Platón en el Menón. Tema de una teoría del
ficados y expresar conceptos epistémicos diferentes; sobre todo,
en el lenguaje común no están sistematizados los conceptos, de
conocimiento son los conceptos epistémicos tal como se aplican
en la vida diaria, referidos a actividades cognoscitivas que están
modo que no
se expresan sus relaciones lógicas. Al
análisis fi-
en íntima relación con acciones propositivas;
sujeto
de conoci-
losófico le corresponde la clarificación, distinción y sistematiza-
ción de esos términos, hasta llegar a un sistema ordenado de
miento no es sólo el sujeto "puro" de la ciencia, sino los hom-
conceptos definidos con cierta precisión. Aunque parte de los
bres reales, concretos, miembros de comunidades de conocimiento
usos comunes del lenguaje, el análisis conceptual conduce asl a
socialmente condicionadas.
una reforma del lenguaje.
¿Cómo
lograr precisión y claridad en el análisis de los rér-
El análisis conceptual
busca, ante todo, una clarilicación de
minos
epistémicos? Una vía prometedora parece ser la forma-
los conceptos.
Para ello tiene que partir de los significados
lización de las relaciones
que guarden entre sí, en un sistema
usuales de. los términos, examinar sus distintos usos en diferen-
tógico. A ello tienden los ensayos de
Iógica epistémica; el más
tes situaciones, variarlas en ejemplificaciones
sucesivas, hasta
logrado, sin duda, el de
Hintikka
(1962).
El
Jaakko
estable-
dar con un "núcleo" de significado que
perrnanezca al través
cimiento de reglas lógicas que .expresen las relaciones entre
de todas las variantes. Este núcleo puede expresarse en las con-
varios conceptos epistémicos permite determinarlos con mayor
diciones necesarias
y
suficientes de aplicación del concepto.
La
precisión. Con todo,
la
formalización tiene que partir de un
clarificación del concepto es también determinación
de las
supuesto semántico: las definiciones de los conceptos son pre-
notas esenciales
del objeto
al
que
se refiere, esto es, de las no-
vias a la formalización
y
no pueden
provenir de ella. En la
tas invariables al través de las variaciones, gue debemos ad'
lógica epistémica de Hintikka se toman las nociones de "sa-
mitir en el objeto para poder aplicarle ese término. Este pro-
ber", "creencia", "verdad", "existencia", "posibilidad" y otras,
ceso no difiere sustancialmente del "método de las variaciones"
como conceptos previos a los
que
se les concede las relaciones
cle la fenomenologla.
En efecto, se trata de tomar el significado
determinadas por el análisis tradicional de "saber". Son esas
como
"hilo
conductor", al través de las variaciones de los
relaciones, ya establecidas en aquel
análisis previo, las que se
ejemplares
que
lo cumplen, hasta quedarnos con un "núcleo
formalizan. El análisis tradicional actúa
pues como un supuesto
invariable" que sólo desaparecerla al desaparecer el significado
incuestionado de la lógica epistémica. El
examen de esos su-
(E. Husserl, 1939, p. 4l
l).
La clarificación conduce,
a la vez,
puestos semánticos es así anterior a cualquier formalización.
a una precisión del conce|to y a una determinación de las notas
Y ese examen ya no puede acudir a un lenguaje formal, sino al
esenciales del obieto.
uso de los conceptos en el lenguaje ordinario. Esta observación
En el caso de los conceptos epistémicos, que se refieren a
no elimina, por supuesto, la utilidad del enfoque formal, una
estados internos del sujeto, nos encontramos con términos pri-
vez que se han discutido
y
precisado sus supuestos semánticos,
mitivos que pueden
aplicarse a datos mentales privados, de
pero lo excluye de nuestro
trabajo, el cual está dirigido justa-
tal modo que su
scntido sólo se da por ostensión de un acto
mente al examen de esos supuestos.
rnental. En
este caso, el significado Permanece vaSo; además
Lo anterior no debe arredrarnos. La filosofía ha consistido
no puede expresarse
claramente en
una descripción
cotttuni'
siempre en un examen de los conceptos a
partir
de sus múlti-
t:ablé a otror
sujetos. De alll la necesidad de "traducirlo" a
ples usos en el lenguaje ordinario. Desde Sócrates hasta Witt-
significados que se refieren a hechos observables Para cual-
genstein el material de la reflexión filosófica, donde puede ini-
rluiera. Sólo
al
fijarnos en el significado que tienen esos tér'
ciar su búsqueda incesante de claridad y distinción, es el
riquí-
rninos al ser aplicados a hechos observables y no a datos priva'
simo mundo del pensamiento humano ordinario, tal como se
tlos,
podemos pasar de un significado vago a un concePto claro.
expresa en el lenguaje común. Sin embargo, Ios significados del
I.ls lo
que tendremos que hacer con concePtos claves como
lenguaje ordinario suelen ser oscuros y confusos. Muchos tér-
minos son usados sin precisión, sus fronteras de aplicáción son
vagas, a menudo una misma palabra puede tener varios signi-
"r:reencia" y "actitud".
I'ero el análisis no sólo exige claridad a los concePtos, tam-
l>ién distinción Por ello entendemos su delimitación respecto
,,, ,,rr,,', (()r(cptos. El uso cle :r":.il; I. DOS CONCEPCIONES DE CI{EENCIA varios ;t"JT ,,r,lrr.r
,,, ,,rr,,', (()r(cptos. El uso cle
:r":.il;
I. DOS CONCEPCIONES DE CI{EENCIA
varios ;t"JT
,,r,lrr.r r() rcsPonde a menudo a distinciones reales _a veces cle
t'r,ur rrrr¡r<;rt-anci? teórica- en los objetos. Si tenemos clos tér-
nun(,\, (lue responden a sendos conceptos,
y
uno de ellos basta
Ir;u:r
(lcscribir adecuadamente determinados hechos,
para
preci-
s:u'
lu clistinción entre ellos podemos preguntar en c¿rcla c¿lso:
¿t tr:il es la situación exacta que obliga a utilizar los clos concc¡r-
Ot't:t'nt'itt como ttt'urrc¡lcia tttt'ntal
tos en vez de uno solo, porque
uno solo no acierta a clescribirla?
El examen de las notas características cle las situaciones en que
Ernpe cernos con la prinrerit tle ntlestr:ls pleguntas:
¿Qtré
cs
se exige la introclucción clel segundo término para poder des-
cribirlas, nos da la distinción precisa. Para clistinguir parejas
creer? Lzt respuesta poth'á aclararl)os talnbién
lo qtte es sabet',
pues si el saber cs r¡n¿r es¡recie clc creeucilt, Izts Itot¿ts qtte tlesctt-
de conceptos, tales como "creencia-actitud", "certeza-saber", "sa-
bramos en ésta se le a¡rlicar:itt tanrbién.
ber-conocer", acudiremos a ese recurso metódico.
Claridad, distinción; todo ello e.n vistas a una sistenatización.
P¿rrece que algo rlebe p¿rs¿rr en eI interi<¡r cle trtr srrjeto cu¿rll-
tlo crce
y,
por encle, cr¡anclo
s¿rbe. L¿r crccncia scr'íit el t:otn¡r<>
Es menester relacionar entre sí los clistintos conceptos episté-
ltente "srrbjetivo" rtel
sal¡er. L:r nrejor nt:uler'Ít cle:ttr:tliz¿tt'lu
micos de manera que
tema debe tender a
constituyan un sistema coherente. El sis-
no scr'ía entonces examirr¿rr lo crcírlo sino cl acto tlc cl'eer. Ct'cer
la simplicidad (el nrenor número cle con-
serí:r re¿tliz¿rr un ¿rcto ¡nent¿tl <le trlta ctrlrlitlacl
¡-lcctrliar.
lit
ceptos básicos y el menor número de concliciones para cacla
Éstrr cs l:r corrr:e¡rci<irr nr¿is ¿nltiflu:r y' conrritr s<llrt'c
t'l'eertci:t.
concepto) y la precisión
(ln
mayor clariclacl en las relaciones
Los es<'r'it<¡s c[c I)cscartcs, L<-¡ckc, Flttnrc <:oincitlen elt este e¡l-
lógicas entre todos los conceptos). No puede constituir propia-
f'orltrc gencral, aun(lue
v¿rrícn ntuclto al caractcriz¿rr el ti¡ro <lc
mente una teoría; no comprende, en efecto, enunciados gene-
:r('to lllcntal tlc
(luc
sc tr-írte. P¿rr¿t I)esc¿u'tes l:t t:rcencia es ltlt
rales que sirvan para explicar los hechos de conocimiento. Pero
;rr:to rlc la l,olt¡trl-:ttl, pat-a Fltrruc tttl SelltinliCltt<¡
¡tecttliitr, ¡-rarlt
sí puede ofrecer un
modelo conceptual
que permita
una inter-
l.<lckc un llcto <lc ¿rsc¡ttinricnt<¡. Err tienr¡¡os nr¿is (el'c¿tnos,
t¿ttILo
pretación más precisa clel conocimiento. Y sólo sol>re la base
llr línc¿r [cnonrclrol<igica
IJrcntano-Hrrsscr'|, com() l¿r enrl-riristlt
tle ttn moclelo semejante
elaborarse ctralqtricr teoría.
lrrnes-l{rrsscll vicron
t:rmlriórr la creenci¿t col'tlo ttlla octtl'rcttci¿t
¡ruecle
f
Pero el objeto de nuestro estudio son los conceptos episténri-
nrerrt:tl. P¿rt'lr lltrsscl'l cs l:t "t.t¡:tlitlacl" tlc tlll ¿tcto, ll¿tlttatla "¡rtlsi-
cos tal como operan en honrbres concretcls, reales, tlcterrnin:rtlos
< i<in",
l{trsscll, ull:t "¿tctitutl
subjetiva.l
¡r:rr:t
¡rroposicional"
por motivos pcrsonales, condicionaclos por circtrnstancias so-
L:r tcor'í¿r tlc la crectrcia llr¿is claboratla
c influyente l'tte llt
ciales. Consicleraclos en concreto, creencia y conocinrient<¡ no
,lt: I-[tnllc. Pcllsclnos
¡l'imcro
cn la rtil'crcrtcia entl'e la t'c¡lt'esett-
son ajenos a l¿r voluntad, ni al deseo; sólo ptreclen ellten(lersc crr
t;rt irilr irrr:tgirr;u-i:t
rlc
rul¿r
cs(:cnu, clr cuyu
cxistcll<i:t llo (l'cctll()s,
strs relaciones con otros
couceptos que
atairen 1r la r¿rz<'¡n
prác-
r l:r
r¡ cl lccrrcr'<[<1, (luc sc
¿rconlp¿rt-):ur tlc llt cl'cctlciit
l.lcrcc¡r<'i<ilt
tica. La sistematización de los conceptos c¡ristóuricos rro prrcrle
crr l:r
l'c¿rlirlucl
rlc l<l
¡rcrcibirl<l o l'cc<-¡l'tl¿ttlo. ¿En t¡ttó t<-rttsistir'í¿t
ser cerracla: nos remite a los fines
y
a los valorcs tlcl inrlivitlrrt¡
l,r tlilelcnci:t? Iitt t¡ttc,
en
Cl
Httttte-,
sC¡3tttttlo c¿tso
-conl-cst:t
l,r
(ls(crt¿r se nos tla <'otr trtt:t csltcciitl "itttcnsicIacl" o "vivc'1.7r",
y cle la sociedad en que est¿i inmerso. Por ello ntrcstlo an:ilisis
cle los conceptos epistémicos terminará con un exalnell rle los
,('tros irrr¡tonc "con fttcrzA", <lc lnotlo (ltlc tcnclnos l.ltl selrti-
intereses que _motivan
el
conocimiento
y las normas
que pucclen
rrit'rrto rlc Iirnreza, cle rcali<l¿rtl, cl ctt:tl ltos (-orlvettce cle la
regularlo. Porque l¿r teoría -del conocirniento no sc enticntle sin
'
\ <irrst' ll.
l)('s(art('s
(l9ir7, tvr. lft'rl.),
.
Lot'kt' (ll{ff'l,
lil¡.
tv. cll)s.
str relación con los fines clel honrbre en sociedad
),
en últirn<l
.1
|
,
r
l(i), l). IIunrt'
(l{ll{),
lilr. l, lta. plrt't(', par'. 7-10), Ir. I}t't'ntuno (1911.
término, sin una ética. El esttrtlio tlesenrboc¿rr'¿i,:rsí, cn el es-
,,
|
tt'. <l¡r. rrr). !,. lltrsscrl (l{}2u. t:t. Ittr.),
\\'.
¡r:rr
.fanrt's (l{l'15. cap. xxt).
bozo rle una ética cle las creencias.
I
li
rr:st:ll (1921, cap. xrr). l
n
l l.
I I.
Prirc
(l{)f;9. ta. plrtc.
caps. fi-fl)
t,,r, rl(' lt'clsc ulr t:xcclcntc rcsumcn y tliscttsi<it¡ tlc cita concc¡rción r[c la
,L'Iil(l;l
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[25