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554

555 554 Capítulo EL EFECTO MATEO EN LA 20 1968 CIENCIA * En este artículo se

Capítulo

EL EFECTO MATEO EN LA

20

1968

CIENCIA *

En este artículo se desarrolla una concepción de las formas en que ciertos procesos psicosociales actúan sobre la asignación de re­ compensas a los científicos por sus contribuciones, asignación que a su vez influye en el flujo de ideas y hallazgos por los canales de co­ municación de la ciencia. Tal concepción se basa eh un análisis de la experiencia contenida en las entrevistas de Harriet Zuckerman con ganadores del Premio Nobel de los Estados Unidos 1 y e�datos tomados de diarios, cartas, cuadernos de notas, artículos y biografías de otros científicos.

El sistema de recompensas y los «ocupantes

del sillón cuadragésbno-prlmero»

el

Podríamos

sistema

de

comenzar

con

algunas

de

la

observaciones

basándolas

generales

en

sobre

anteriores

recompensas

ciencia,

(*)

Basado

en

un

trabajo

leído

ante

la

American

en

agosto

de

1967.

Reimpreso,

(5

de

enero

de

1968),

56-63,

the Advancement

of

Science.

H. A.

del

estudio

de

Sociological

Associa­

.

uo

Scten e,

Amencan Assoc1ation

Yf>s métodos. para obtener estas entrevistas grabadas y el carácter de su

� nterudo describen

m the l!ntfed States (Chi�ago, U.niversicy of «<ntervtewmg an Ultra-Elite», Public Opinion Quarterly 36 (1972), 159-75.

rdíamente obvio para mí que he tomado tanto de las en­

Zuckerman que el artículo debería

haber

Zuckerman,

1

en

San

159,

Fr nasco,

.

n ';ffil .

3810

for

en

y

otros

matenales

de

aparecido como

con

autorización,

de

copyright

1968

de

la

Scienti/ic

Elite:

Nobel Laureates

Chicago

Press,

en

prensa), y en

[Re ulta ahora (1973) t

trevistas

autoría conjunta.]

20.

El

efecto

Mateo

en

la

ciencia

formulaciones teóricas e investigaciones empíricas. Se ha observado desde hace algún tiempo 2 que las recompensas estratificadas en el ám­ bito de la ciencia se distribuyen principalmente en la moneda del reconocimiento otorgado a las investigaciones por colegas científi­ cos. Este reconocimiento se halla estratificado para grados diversos de realizaciones científicas, según las juzgan los pares del científico. Tamo la autoimagen como la imagen pública de los científicos se modelan en gran medida por el testimonio comunalmente convali­ dante, por parte de otros científicos importantes, de que han estado a la altura de los exigentes requisitos institucionales de sus roles.

Una serie de investigadores han indagqdo, en estudios empíri­

cos, varios aspectos del sistema de recompensas de la ciencia conce­

bio de

quiere

de los científicos . En un estudio de casos, Crane 4 usó la cantidad de publicaciones (aparte de la calidad) como medida de la productivi­ dad científica, y halló que los científicos muy productivos de una universidad importante obtenían reconocimiento con más frecuencia que los científicos igualmente productivos de una universidad me­ nor. Hagstrom 5 ha desarrollado y en parte contrastado la hipótesis de que las recompensas materiales en la ciencia tienen como función principal reforzar el funcionamiento de un sistema de recompen­ sas en el cual la recompensa primaria del reconocimiento por las contribuciones científicas se intercambia por el acceso a la informa­ ción científica. Storer 6 ha analizado la ambivalencia de la respuesta del científico al reconocimiento «como un caso en el que la nor­ ma del desinterés actúa de tal forma que hace negar a los científicos el valor que tiene para ellos la influencia y la autoridad en la ciencia». Zukerman 7 y los Cale 8 han descubierto que los ci�ntíficos que rec1ben reconocimiento por investigaciones hechas tempranamente en sus carreras son luego más productivos que quienes no lo reciben. Y los Cole también han hallado que, al menos en el caso de los fí­ sicos norteamericanos contemporáneos, el sistema de recompensas

este modo. Glaser 3 ha hallado, por ejemplo, que se re­

.

c1erto

grado

de

reconocimiento

para estabilizar las carreras

c1erto grado de reconocimiento para estabilizar las carreras 2 Véase el capítulo 14 de este libro.

2 Véase el capítulo 14 de este libro.

3

B. G.

Glaser,

Organizational

1964).

napolis,

Bobbs-Merrill,

Scientists:

Their Professional Careers

(India­

4 D. Crane, Amer.

5

6

W.

N

O.

Hagstrom,

l.

W. Storer, The

1966), p.

Socio[.

The

30

Scientific

Rev.

(1965),

699.

Community

(Nueva

York

'

Basic

Books

'

1965), capítulo

:

and Wmston,

Social System

106;

of Science

pp.

(Nueva York, Holt, Rinehart 20-26, 103-106.

tAmbién ibid.,

of

7 H. A. Zuckerman, Scienti/ic Elite.

8

J. H.

Cole

Chicago Press,

y S. Cole,

1973).

Social Strati/ication

in Science (Chicago, University

5 5 6 Los procesos de evaluación en la ciencia opera ciencia, mente la calidad

556

Los procesos de

evaluación

en

la

ciencia

opera

ciencia,

mente la calidad de la investigación que la mera cantidad. En la ciencia, como en otros ámbitos institucionales, se presen­ ta un. problema especial en el funcionamiento del sistema de recom­ pensas cuando los individuos o las organizaciones asumen la tarea de evaluar y recompensar adecuadamente las grandes realizaciones en representación de una gran comunidad. Así, se supone a menudo que ese supremo espaldarazo en la ciencia del siglo xx, el Premio Nobel, destaca a quienes lo reciben de todos los otros científicos de la época. Sin embargo, este supuesto contradice el conocido he­ cho de que buen número de científicos que no han retibido el premio ni lo recibirán han contribuido tanto al avance de la ciencia como algunos de sus beneficiarios, o más. Puede describirse esto como el fenómeno del «sillón 41.0». El origen de este rótulo es claro. La Academia Francesa, como se recordará, decidió tempranamente que sólo un grupo de cuarenta personas pueden ser miembros de ella y, por ende, ascender a la inmortalidad. Esta limitación hizo inevitable, desde luego, la exclusión a lo largo de siglos de muchos individuos talentosos que se ganaron la inmortalidad por sí mismos. La lista conocida de los ocupantes de este sillón 41.0 incluye a Descartes, Pascal, Moliere, Bayle, Rousseau, Saint-Simon, Diderot, Stendhal, Flaubert, Zola y Proust 9• Lo que vale para la Academia Francesa vale también en grados cUversos para toda otra. institución destinada a identificar y recom­ pensar el talento. En todas ellas hay ocupantes del sillón 41.'\ hom­ bres ajenos a la Academia que tienen al menos un talento del mismo rango que los pertenecientes a ella. En parte, esta circuns­ tancia proviene de errores de juicio que llevan a la inclusión de los menos talentosos a expensas de los más talentosos. La historia sirve como corte de apelación, dispuesta a invertir los juicios de las cortes inferiores, limitadas por la miopía de la contemporaneidad. En gran parte, el fenómeno del sillón 41.0 es el resultado de un número fijo de lugares disponibles en la cúspide del reconocimiento. Ade­ más, cuando una generación es rica en logros de orden superior, se desprende de la regla del número fijo que algunos cuyas realiza­ ciones son de una jerarquía tan elevada como las de aquellos a quienes se otorgan las recompensas quedarán excluidos de los rangos hono­ tíficos. En verdad, sus realizaciones a veces son muy superiores a

en gran

en

medida

se

de

acuerdo con

más

a

valores

institucionales

y

más

de

la

cuanto

recompensa

menudo

sustancial­

9 He tomado esa expresión para nografía sobre la Academia Francesa
9 He
tomado
esa
expresión
para
nografía
sobre
la
Academia
Francesa
expresión para nografía sobre la Academia Francesa designar el fenómeno de Arsene Houssaye mo­

designar

el

fenómeno

de

Arsene

Houssaye

mo­

41 me

f,a.uteuil de l�Académie Franfaise (París, 1886). Véase también el capítulo 19 de ·este libro.

general

Histoire

de

la

du

20.

El efecto

Mateo

en

la

ciencia

557

las que, en tiempos de menor creatividad, resultan ser suficientes para calificar a los talentos que las llevan a cabo pata ese elevado orden de reconocimiento. El Premio Nobel conserva su brillo porque los errores del pri­ mer género -en los que se honra equivocadamente la labor cientí­ fica de valor dudoso o inferior- son excepcionales. Pero no es posible evitar las limitaciones del segundo tipo. El pequeño número de recompensas supone que, particularmente en tiempos de gran avance científico, habrá muchos ocupantes del sillón 41.0 (y, pues­ to que los términos que rigen el otorgamiento del premio no pre­ vén el reconocimiento póstumo, serán ocupantes permanentes de ese sillón). Esta grieta en el otorgamiento del premio supremo sólo es compensada parcialmente por otras recompensas a las reali­ zaciones científicas, pues éstas no tienen el mismo prestigio, ni den­ tro ni fuera de la comunidad científica. Además, lo señalado acerca de la ·consecuencia de los números fijos, que originan ocupantes del sillón 41.0 en el caso de los Premios Nobel, también es válido en principio para otras recompensas que dan menos prestigio (aun­ que a veces, en la actualidad, más dinero). Los científicos que reflexionan sobre la estratificación de los ho­ nores y la estima en el mundo de la ciencia saben todo esto; los laureados con el Premio Nobel lo saben y lo han puesto de relieve; y los miembros de la Real Academia Sueca de la Ciencia y del Real Instituto Caroline, que se enfrentan con la poco envidiable tarea de adoptar las decisiones finales, lo saben. Ellos atestiguan el fenó­ meno del sillón 41.0 toda vez que aluden a obras «merecedoras del premio» que, en las condiciones de escasez de los premios, no pudieron recibir la recompensa. Y es así como, en el caso de los Premios Nobel, los ocupantes del sillón 41.0 forman un premio ilustre que incluye nombres como los de Willard Gibbs, Dmitri Mendeleiev, W. B. Cannon, H. Quincke, J. Barcroft, F. d'Hérelle, F. De Vries, Jacques Loeb, W. M. Bayliss, E. H. Starling, G. N. Le­ wis, O. T. Avery y Selig Hecht, para no hablar de la larga lista de sabios vivientes que aún no han sido laureados con el Premio

Nobel10•

En el sistema de estratificación de honores de la ciencia, quizá haya un «efecto de trinquete» 11 que opera en las carreras de los

«merecedora

del premio» está tomada de Nobel: The Man and His Prizes (Londres, E!sevier,

10 Esta

lista

parcial

de hombres

que

han realizado

e

una

labor

1962),

publicación oficial de la

a Marshall Childs

por

James S.

academia

instituto que otorga el Premio No- · '· · ·, de que esta expresión, introducid�
instituto
que
otorga el
Premio No-
·
·
·,
de que esta
expresión,
introducid�

en un

contexto

muy diferente,r ¡)odría

be!, Nobelstiftelsen.

11 Debo

en economía

la sugerencia

Duesenberry

 
 
 

558

Los

procesos

de

evaluación

en

la

ciencia

científicos y

tal

que,

habiendo alcanzado

un

grado

determinado

de

eminencia, posteriormente

ya

no

caen mucho

por

debajo de

ese

ni­

vel

(aunque

puedan

ser

aventajados

por

recién

llegados

y,

de

este

modo,

sufrir

una

relativa declinación

del prestigio).

Una

vez

laureado

 

con el Premio Nobel, se

es

siempre

un laureado con el

Premio

Nobel.

Sin

embargo,

el

sistema

de

recompensas basado en

el reconocimiento

por

la

labor

realizada

tiende

a

inducir

un

esfuerzo

continuo,

que

sirve

para convalidar el

juicio

de que

el científico

tiene

excepcional

sirve para convalidar el juicio de que el científico tiene excepcional

capacidad y

para testificar

de que

esa capacidad

tiene

un potencial

permanente.

la

Lo

de

experiencia

permanente. la Lo de experiencia

que

desde

abajo parece

la cúspide

se convierte, en

quienes

la

han

alcanzado,

en

otra

etapa

del

ca­

mino.

Los pares

y

colaboradores

del

científico

consideran

·

cada

uno

de sus

logros

com.

sólo

el preludio

de nuevas

y

mayores

realizacio­

nes. Estas

trepado por

tisfechos.

fáusticas son

tíficos

sus propias

menudo

presiones sociales

las escarpadas

a menudo

montañas

el

del

hecho

no

permiten,

a quienes han

sa­

aspiraciones

a cien­

esto crea

a

ciencia

éxito

de

científico,

que

quedar

No

es

necesariamente

sus

siempre mayores

Es

lo que

mantiene en

y más

En

la

podría

cima

el

de ellos,

trabajo

de

y

la

eminentes.

hay

que

motivaciones

se espera más

y

tensiones.

el

que

que

menos

reposo

imaginarse

12

El

reconocimiento

otorgado

al

logro científico por

los pares del

científico es

una recompensa en

el sentido

est�icto determinado por

Parsons 13•

Como

veremos,

tal

reconocimiento

puede

convertirse

en

un

beneficio

instrumental,

ya

que

se

ponen

mayores

facilidades

a

disposición

del

científico

galardonado

para su

trabajo

posterior.

De

tal

modo,

sin

deliberada

intención

por

parte

de

ningún

grupo,

el

sistema

de recompensas

influye

en

la

«estructura

de

clase»

de

la

ciencia,

al

proporcionar

una

distribución

estratificada

de

oportuni­

dades,

entre

los

científicos,

para

ampliar su

rol

como investigadores.

El

proceso

origina

diferencias

en

cuanto

al

acceso

a

los

medios de

producción

científica.

Y

estas

diferencias

son

aún

más

importantes

en

la

actual transición histórica de

la

pequeña

ciencia

a

la

gran

cien­

cia,

con

el

costoso

y

a

menudo

centralizado

equipo

necesario

para

la investigación.

Así,

hay

una

continua

interacción

entre

el

sistema

de status, basado

en el

galardón y

la

estima, y

el sistema

de clases,

aplicarse

oportunamente

a

este

hecho

de

la

acumulación

de

prestigio

por

las

sucesivas

realizaciones.

Sobre

su

uso

en

economía,

véase

Duesenberry,

Income,

Savings,

and

the

Theory

 

of

Consumer

Behavior

(Cambridge,

Mass.,

Harvard

Univ.

Press, 1949), pp.

114-16.

 

1�

Este

proceso

de

elevación

socialmente

reforzada

de

las

aspiraciones,

a diferencia

del

concepto

 

de

Durkheim

de

la

«insaciabilidad

del deseo»,

es exa­

minado

por

R. K.

Merton

en

Anomie

and

Deviant

Behavior,

ed.

M.

Clinard

(Nu�v11. York,

Free Press,

 

1964), pp.

213-42.

 

,

1\J

.

T.

Parsons,

The

Social

System

(Nueva

York,

Free

Press,

1951),

p.

127.

20.

El

basado

ciones

ciencia

efecto Mateo

en

la

ciencia

en diferentes

posibilidades

y

que ubica

diferentes

dentro

de

la

estructura

de

14

al científico en oportunidades

559

posi­

la

de

El efecto Mateo

en

el sistema

de recompensas

 

La

estructura

social

de

la

ciencia

suministra

el

contexto

para

esta

indagación

sobre

un

complejo

procesq

psicosocial

que

afecta

tanto

al

sistema

de

recompensas

como

al

sistema

de

comunicación

de

en

tidamente

porcionadamente

que

siado

la ciencia.

las entrevistas con

Comenzamos

los

por observar

ganadores del

que hay

Premio

un

tema reiterado

repe­

crédito despro­

ciencia, mientras

dema­

de

a obtener

Nobel.

Señalan

que los

científicos

grande

por

eminentes obtienen un

sus contribuciones

a

la

desconocidos

tienden

científicos relativamente

poco

crédito

por

contribuciones similares. En

las palabras

un

laureado

en

física 15:

«El

mundo

es

muy

peculiar

en

el

modo

de

otorgar crédito. Tiende

a dar

crédito

a personas

[ya]

famosas.�>

Cuando

examinamos

las

experiencias

trasmitidas

por

científicos

eminentes,

hallamos

que

esta

forma

de

reconocimiento,

sesgada

a

favor

del

científico reconocido,

aparece

principalmente:

( 1)

en casos

inde­

de

colaboración,

y

(2)

en

casos

de

descubrimientos

múltiples

pendientes

realizados

por

científicos

de

rango

muy

diferente

16•

Con

respecto

a

los

artículos

escritos

en

colaboración

por

hom­

bres

de muy

desigual

reputación, «el

que

es

más conocido

obtiene

mayor

crédito,

un excesivo

crédito». Según

un

laureado

en química:

«Cuando

y

medicina

rios

la

no recordar

gente

ve mi

nombre

en un

artículo, tienden

a

Y un

laureado

en

a

los

recordarlo,

fisiología

y

de va­

a

los otros

nombres».

tipo

describe

su propio

de respuesta

artículos

autores:

14

Max Weber roza

el tema de

la

convertibilidad de

posiciones

en distintos

sistemas de

estratificación

en

su

clásico

ensayo

«Class,

Status, Party»,

en

H.

H.

Gerth y

C.

Wright

Milis, recs.,

Max Weber:

Essays

in

Sociology

(Nueva York,

Oxford University

Press,

1946).

 

15 Zuckerman, Scientific Elite,

la

la

tendencia

a

que

asignación

la

en

de

muestra

los

cap.

8.

Los

laureados

se

no son

lleven

la

los únicos

parte

que

del león

s

pagt.-

m

o_s

señalan

en

eminentes

científicos eminentes

observaciones

Hagstrom

méritos;

s�ares estudiada por
s�ares
estudiada
por

cie�c_>n científi

(Sczentz/te Commumty,

nas 24-25).

lo

que

Un tercer

se

formula

caso puede

la

opinión

inferirse

de

que,

si

protocolos ?e

artículo

por

un

las

e�cnt�

por

oentíftco

.

y

de

casos

es

recibir

_una

demastado

de los

un

entre�stas,

.

en los

re­

tendr�a

U!l oentíf1co

.

emmente,

lativamente

más

desconocido

de

ser

fuera

sobre

presentado

probabilidades

publicado

tales

atención

escasa

r

para

spen:. o_ s�. La

permltlr

un

información

sistemática

estudio

detallado.

Véase

Zuckerman,

Scientific

Elite,

capítulo 8;

passim.

·

560

5 6 0 Los procesos de evaluación en la ciencia Habitualmente prestamos atención al nombre que

Los

procesos

de evaluación en

la

ciencia

Habitualmente prestamos atención al nombre que nos es familiar. Aunque sea el último, es el que observamos. En algunos casos, todos los nombres nos son desconocidos, por lo cual son prácticamente anónimos para nosotros. Pero lo que observamos es el reconocimiento, al final del artículo, a una persona

de prestigio, por su «consejo y estímulo». Entonces, decimos:. «Esto viene del

' y no la

laboratorio de Greene, o de fulano de tal». Recordamos este nombre larga lista de autores.

Casi como si hubiera estado escuchando esta descripción, otro laureado en medicina explica por qué a menudo no pone su nombre en el informe publicado de un trabajo en colaboración: «En mayor o menor grado, la gente tiende a decir: "¡Ah, sí!, fulano está traba­ jando en tal y tal cosa en el laboratorio de C. Es una idea de C." Por ello, trato de cortar por lo sano.» Y otro laureado en medicina alude también a esta costumbre, y continúa señalando cómo puede perjudicar la carrera del investigador joven:

cómo puede perjudicar la carrera del investigador joven: no cien­ se pregunte: «¿Cuál es su propia

no

cien­

se

pregunte: «¿Cuál es su propia contribución, y cuál [la del autor conocido]?

¿Cómo

ha

tíficos

Cuando

tenido mucho

conocidos,

alguien

es

considerado

contacto

esto

va

con

en

una

vez

que

candidato para una tarea

él,

si

sólo

ha

publicado

su

contra.

Naturalmente,

salga

de

por

gente

con

que

que

junto

hace

otros

la

gente

trabajará

ese laboratorio?».

En ciertas condiciones, este efecto adverso sobre el reconoci­ mientos del joven autor de artículos escritos en colaboración con científicos destacados puede convertirse en tantos a su favor. Si el joven científico realiza luego una labor autónoma de importancia, este hecho afecta retroactivamente a la estimación de su papel' en la anterior colaboración. Según las palabras del laureado en medicina que aludía al anonimato, prácticamente, de jóvenes autores de artícu­ los escritos en colaboración: «Las personas que han sido identifica­ das en tal labor conjunta y luego realizan una buena tarea posterior obtienen el adecuado reconocimiento.» En verdad, como afirma im­ plícitamente otro laureado, este juicio retroactivo puede realmente incrementar el reconocimiento de posteriores logros: «La persona joven a veces pasa inadvertida, pero sólo temporalmente, si con­ tinúa. En muchos casos, en realidad conquista la aceptación por . su labor y la aceptación en general por haber estado antes en tal aso­ ciación.» La conciencia de esta forma de reconocimiento retroactivo PJ.Iede explicar, en parte, la preferencia por la colaboración, descrita por otro laureado, de �<jóvenes colegas [que] piensan que les será d� ayuda· poner también un nombre conocido en el artículo». Pero esto es una preferencia expresiva tanto como meramente instrumen­ tal, como vemos por el orgullo con que aun ciertos laureados hablan

20.

El

efecto

Mateo en

la ciencia

561

de su trabajo, por ejemplo, con Fermi, G. N. Lewis, Meyerhof o Niels Bohr. Esto en cuanto a la mala asignación de méritos en este sistema de recompensas, en el caso del trabajo en colaboración. Tal mala

asignación también surge en el caso de los descubrimientos múltiples independientes. Cuando las mismas ideas o hallazgos son comunica­ dos de manera independiente por un científico de gran reputación y otro aún no muy conocido, se nos dice que es el primero quien obtiene antes el reconocimiento, por lo común. Un esbozo de esta situación nos lo brinda un laureado que observa:

Suele ocurrir que dos hombres tengan la misma idea y uno de ellos llegue

la idea, busca quien lleve a cabo

Nadie lo hace y la idea es olvidada, prácticamente.

a ser

un experimento para

más. conocido

por ella. E

,

que tuvo

Por último, A

,

B

y

C

lo realizan, se hacen famosos y obtienen el Pre­

mio Nobe!

Si

las

cosas

hubiesen

sucedido

de

modo

un poco diferente, si

hubiesen sucedido de modo un poco diferente, si alguien hubiera intentado realizar el experimento cuando E

alguien hubiera intentado realizar el experimento cuando E bablemente lo hubieran publicado en forma conjunto y E

famoso. Pero tal como ocurrieron las cosas, sólo es una nota a pie de página.

lo sugirió, pro­ sería un hombre

El funcionamiento de este proceso,

en

benefi�io

del famoso,

sido

a expensas del

notablemente

joven cientí­

resumido

no se

en

la· historia de la vida de un laureado en física que experimentó am­

bas fases en diferentes conocido -recuerda-

es

ha

fico y

momentos de su carrera.

«Cuando

es

un

poco

untante

que

venga

alguien y resuelva lo obvio que uno· también

ha

resuelto,

y

que

todo el

mundo le

reconozca el mérito a él porque es un

físico famoso o,

en

general,

una

persona famosa

en

su

campo.»

Aquí considera el caso sobre el que informa desde la perspec­ tiva de alguien ·a quien esto le ocurrió antes de hacerse famoso. La conversaci6n toma un nuevo giro y señala que su posición ha cam­ biado mucho.·P asando de la perspectiva de su época anterior, cuando se sintió víctima de una situación semejante, a la perspectiva de su actual status elevado, sigue . diciendo:

Esto

no

sucede

a

menudo,

y

por

cosas

gente

ahora

que

dice:

cosas

probablemente

han

resuelto

«Bueno, es

que antes

se

me

atribuye

soy

el

mérito,

si

·estoy

yo

atento,

otros,

él

quien

porque

famoso,

y

esto».

Pues

cuando

bi!!ll,

lo afirmo, la

concibió

yo puedo estar

afirmando

han concebido otros.

En

diante

definitiva,

pues,

la

combinación

de

se

logra

una

suerte

de

dos injusticias que se

., rn�­
.,
rn�­
e de d o s i n j u s t i c i a s

tosca

justisJa

compensan.· Se. �ari

al

la ciencia las poste­ labor cien­ Mateo», dice: que no tenga
la
ciencia
las
poste­
labor cien­
Mateo»,
dice:
que
no
tenga

562

Los procesos

y

de

evaluación en

subestimado

riores

Esta

sus

anteriores

debe

realizaciones

sobreestimado

11

compleja forma

evidentemente

como

se

al

que

de asignar mal

ser

descrita

el mérito por la

como

el

San

«efecto

Mateo

·pero

tífica,

pues,

recordará,

tenga

lo

se

le

poco

el Evangelio según

dará,

que

y

tendrá

tenga.

Pues

le

abundancia;

se

quitará

hasta

Dicho

en lenguaje menos

del

imponente, el

efecto Mateo

describe la

par­

tal

acumulación

ticulare5

reconocimiento a

las contribuciones científicas

reputación, y

la

negación de

de científicos

de considerable

reconocimiento a

los que

todavía no

se

hayan distinguido�

Los

laurea­

dos

con el Premio Nobel

ofrecen un

presunto

testimonio

de

tal efecto,

pues

afirman

su

existencia,

no

como

víctimas

-lo cual

podría

ha­

cer

sospechoso

su

testimonio--,

sino

como

beneficiarios

involun­

tari05.

Los

laureados y

otros eminentes

hombres

de ciencia

son suficien­

temente

conscientes

de

este aspecto

del

efecto Mateo

como para ha­

cer esfuerzos

especiales

dirigidos

a

contrarrestarlo.

En el

caso extre­

mo,

a

veces

se

niegan

a

firmar

un

artículo

que

informa

de

una

investigación en

la que

han colaborado, para

no disminuir

el recono­

cimiento que

se conceda a

sus asociados

menos

conocidos.

Y,

como

ha descubierto Harriet Zuckerman 18, tienden

a ceder

el

primer lugar,

en

brió,

los artículos de

además, que

varias

firmas,

los laureados

uno

que han

a

de sus

colaboradores. Descu­

posición de

alcanzado

una

eminencia

antes

de

recibir

el

Premio

Nobel

comienzan

a. ceder

el

primer

lugar

en

las

firmas

a

sus

colaboradores

antes que

posibles

laureados

menos

eminentes,

y

que

ambos

conjuntos

de

laureados

17

Este

esquema

compensatorio

sólo

puede

darse,

desde luego,

entre

cientí­

ficos

que

finalmente

logran

reconocimiento,

con

las

recompensas

adicionales

asociadas.

Pero,

como

ocurre

con

todo

sistema

de

estratificación

que

implica

diferencias en

el

ha

posibilidades de

vida,

queda

los estratos

en

pie

la

cuestión del

ha

perdido

canales

ámbitos

de

grado

sido

en

que

recono­

talento,

hallan

entre

los individuos de

abiertos

desfavorecidos, no

al

y

sus

frutos

se

han

aún

descubrir

en

si los

diversos

talento

cido,

ciedad.

se

permanecido

Más

subdesarrollado

debemos

para

la

so­

específicamente,

o

no

igualmente

movilidad

instituciona­

les.

el

¿Brinda

la

la

ciencia

las

social

contemporánea

profesiones

sean

sus

o

orígenes

«Pattersn

of

symbolism

La

la

mayores

o

menores

oportunidades

que

religión

para

el

reconocimiento

del ta­

sociales?

name-ordering

its

among

and

ambiguity»,

no se

authors

American

a

rebaja

of

scientific

of

estas

JournaJ

dar

a

son

casos

de

no­

arte,

lento,

18

papers:

polftica,

calesquiera

H.

a

study

74

su

of

que

Zuckerman,

Sociology

prácticas

(1968), 276-91.

doctora Zuckerman

pero

yo

lo

haré:

rótulo predestinado,

claramente,

blesse

oblige.

20.

El

efecto Mateo

en

la

ciencia

563

aumentan mucho

bargo,

los

nación

laureados

esta práctica

efectivo

atribuíble

d

es

p

ués

de recibir

las

de

el premio.

Sin em­

de

asig­

el

este esfuerzo es

de

que

méritos

más expresivo

en

rectificar

efecto

al

buenas intenciones

en la

reconoce

el

desequilibrio

Como

Mateo.

laureado

citado

por

Zuckerman:

«Si

pongo

mi

nombre

primero,

entonces todo el

mundo piensa que

los

otros son

meros técnicos

Si

pongo

mi

nombre

al

final,

la

gente

me

acredita

igual

todo

el

mérito,

y

cree

que

quiero

conceder

a

los

otros

un

poco

más

de

gloria.»

El

problema

de

lograr

una identidad

pública

en

la ciencia quizá

se ahonde por

autores,

el

gran

en

los que el

aumento

papel

de

del número de

los

novicios

artículos

queda oscurecido

con varios

el

por

brillo

que rodea

a sus

ilustres

coautores:

Aun cuando

haya sólo dos

colaboradores,

puede ocurrir

el

mismo

efecto

05curecedor

para

el

científico joven

que presenta

diversas «inferioridades»

en cuanto al

status. El

papel imputado a

un coautor doble

o triplemente estigma­

tizado puede

disminuir hasta

ser totalmente

nulo,

de modo que, aun

en casos de

posteriores realizaciones sustanciales,

hay

poco

reconoci­

miento de

ese papel en la

obra anterior. Así,

para tomar

un ejemplo

doméstico,

W.

l.

Thomas

a

menudo ha

sido

considerado

como

el

único autor

del erudito libro El

niño

en

Norteamérica,

aunque

la

pá­

gina

del título

declara

inconfundiblemente

que fue

escrito por

Wil­

liam

l. Thomas

y Dorothy

Swaine Thomas. Puede

contribuir

a

la in­

terpretación

de

este recurrente error

de percepción

el considerar

el

status de

los

colaboradores

en

la época

en

que se

publicó el

libro,

en

1928. W.

l. Thomas, que

por

entonces

tenía sesenta

y cinco años, era

presidente de

la

American Sociological

Society,

en un

tardío reconoci­

miento de su

rango,

desde

hacía

tiempo eminente,

como

decano

de

los

sociólogos

norteamericanos,

mientras

que Dorothy

Swaine Tho­

mas

(que

sólo siete

años

más tarde llegó

a ser

su esposa) sufría del

doble

inconveniente

de

ser

una

mujer

sociólogo

y

de

tener

veinti­

tantos

años

de

edad.

Aunque

luego

tuvo

una

distinguida

carrera

científica (dicho sea

de

paso, fue

elegida

para

la

presidencia

de

la

American

Sociological

Society

en 1952),

el

libro mencionado todavía

es atribuido

exclusivamente a

su ilustre

colaborador,

aun por

sabios

de

ordinario meticulosos 19

Una

a

vez más

del

podemos

de

los componentes

efecto

Mateo.

dirigirnos a

reforzamiento

las Escrituras

del status y

se

los

para hallar nom­

de

bre

status

de

supresión

Evidentemente,

puede

llamar

«los

en

Alfred

Schutz,

Col­

por

Maurice

Natanson

McHugh, Defining:the

 

19

Véanse

las

atribuciones

del

libro,

por

ejemplo,

lected

Papers,

2

vols.,

editados

con

una

introducción

(La

Haya, Martinus Ni<