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En: Cuadernos de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNJu, 4.

1994

"HACER UNA HISTORIA NO ES COMO DICEN LOS LIBROS": LAS LUCHAS


POR EL SIGNIFICADO Y LA CONSTRUCCION DE LA HISTORIA EN CAMPO VERDE

Mario A. Rabey 1
Carolina Abdala 2
Mercedes Naraskevicius 3
Matilde García Moritán 4

"El pasado nunca queda definitivamente establecido a menos que carezca de futuro"
Raymond Aron

"El desarrollo [...] no es un asunto de escapar de la propia sociedad y la propia


historia, sino de crear una sociedad capaz de inventar una historia"
Jean-Marie Domenach

En el primer trabajo que escribimos sobre la construcción popular de la historia en Campo Verde,
un asentamiento de la ciudad de Jujuy (García Moritán et al ms), nuestro apoyo simbólico fue el
sueño que nos relataba un líder, según el cual "se iba a hacer un libro con el tiempo". Nuestra base
empírica se construyó, por su parte, en la forma de narraciones sobre la historia del asentamiento
construidas en trabajo de campo junto con Fidel Delgado, Margarito Barconte y Gerardo Galeán,
tres hombres que tuvieron una participación crucial en la lucha por la tierra y la organización del
barrio. En este trabajo, continuamos con la reconstrucción académica de esa historia local,
utilizando nuevos relatos. La escritura de esta continuación, esta especie de "Segunda Parte" del
libro soñado por Fidel Delgado, se motiva especialmente en que, luego de conocer el primer
trabajo, otras personas del barrio pidieron la palabra, pidieron tener un lugar activo en el relato
escrito de la historia. Quisieron ser, no solamente sujetos de los acontecimientos narrados por la
historia, sino también sujetos narradores.

Cuando acudieron estos nuevos narradores locales, la historia del barrio, a través de nuestra
reconstrucción, ya había traspasado los límites del asentamiento, se había universalizado, al
ingresar en el mundo académico. Esto le confiere un status diferente y por eso no quieren quedar
excluidos. Si este relato, este conocimiento popular, circula en ámbitos institucionales, es preciso
tener parte en él.

Se ha producido un pasaje de un conocimiento de validez local a un conocimiento universalizante,


de uno construido dentro de la privacidad de los límites de un segmento sociocultural a otro que
circula en la cultura pública. Este pasaje puede ser mejor comprendido si aplicamos la distinción,

  Investigador   Independiente   del   CONICET   y   Profesor   Titular   de 


1

Antropología de las Sociedades Complejas de la UNJu.
2
 Profesora en Pedagogía. Profesora Adjunta en la UNJu.
3
 Profesora en Pedagogía. Profesora Adjunta en la UNJu. 
4
 Asistente Social. 

1
popularizada en la literatura antropológica, entre modelos emic y modelos etic, que se relaciona
también con la distinción, propuesta anteriormente por Lévi-Strauss (1963), entre modelos de la
gente y modelos del investigador. En esa perspectiva, tal cual ha sido planteada especialmente por
Harris (1979), las descripciones y explicaciones emic son aquellas producidas por la gente del lugar
de acuerdo a sus propias reglas y modalidades. En cambio, las descripciones y explicaciones etic
son las producidas por científicos sociales, acerca de la realidad de ese lugar, pero con arreglo a
normas generales de producción de conocimiento compartidas por la comunidad científica, una de
las cuales es el carácter abierto y rectificable de sus proposiciones, al someterlas a la contrastación
con los hechos: un conocimiento cargado de mayor objetividad y capaz de someterse a procesos
de autocorrección. Entonces, podríamos describir nuestro trabajo de investigación en términos del
pasaje de un modelo emic acerca de la historia reciente de Campo Verde, a un modelo etic: de una
explicación construida por la gente del lugar a una interpretación científico-social de los
acontecimientos. Pero nos preguntamos si se ha pasado de lo emic a lo etic o, en cambio, si el
movimiento se ha producido entre un etic y otro etic. Acaso este conocimiento popular, como lo evi-
dencia la secuencia de nuestros dos artículos, no es dinámico, en permanente proceso de cons-
trucción y, en ese sentido, también etic?

El interés de la gente de Campo Verde por tener un lugar en el relato de la historia muestra también
uno de los sentidos asignados a la misma en el interior del barrio: "este barrio es un ejemplo". Es
algo por lo que vale la pena luchar, participar -estar en esa historia, como sujeto de los
acontecimientos y como sujeto de la narración-. Lo hecho es un respaldo para lo que se va a hacer.
El sentido del pasado, como pasado en sí, no está en discusión.

En efecto, dentro de estos nuevos relatos aparece algo significativo: se comparte el sentido
asignado a la historia por los que tuvieron la palabra en el primer trabajo. Es decir, hay
coincidencias en que lo hecho hasta ahora por los integrantes de la primera Comisión del Centro
Vecinal ha sido exitoso. Entre 1987 y 1990 se han realizado importantes obras para la organización
del barrio: expropiación de los terrenos, loteo, apertura de calles, instalación de luz y grifos
públicos, entubado del arroyo que corta el acceso al barrio, implementación del servicio de ómnibus
y recolección de residuos, reserva de espacios verdes y de lotes para servicios públicos.

Sin embargo -y acá lo significativo- al preguntarles por la historia de Campo Verde, sus respuestas
se centran tanto en el presente como en el futuro del barrio. Probablemente, esto se debe a que los
nuevos narradores no formaron parte del núcleo de dirigentes que tuvo a su cargo la organización
del barrio. Esto refuerza el modelo que presentamos en nuestro trabajo anterior, según el cual el
sujeto construye su interpretación de la historia a partir de su participación en los hechos. Este
interés por el futuro como parte de la historia tiene que ver también con que, si bien se reconoce lo
hecho en el pasado como valioso, en el presente se está produciendo una lucha por el poder po-
lítico. Es un momento de confrontaciones, ya que está por elegirse una nueva Comisión Directiva
del Centro Vecinal.

La lucha por el poder pone en evidencia, y quizás también es el producto de una lucha por el
sentido de lo que se está haciendo y lo que se va a hacer. La disputa se instala en el presente. El
que gane las elecciones será quien triunfe también en el terreno del sentido.

Sólo en términos de esta lucha que los divide, podemos entender por qué, si coinciden en el
análisis de la situación actual del barrio y en sus propuestas para salir de esta crisis, no pueden -y
de hecho no lo están haciendo- trabajar juntos. Hay una clara discrepancia entre su discurso
explícito, lo que hacen y lo que piensan. En su discurso explícito, quieren trabajar solidariamente; lo
que hacen es no trabajar juntos, sino individualmente; lo que piensan es ganar el lugar del poder en

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el barrio. La lucha se plantea en términos de quién va a ser el que logre ocupar ese lugar y concre-
tar los proyectos.

Tal vez esto se explica porque los divide tanto una situación política -las internas partidarias- como
el interés por ocupar espacios en el barrio, fundamentalmente el liderazgo: en la Comisión Directiva
del Centro o en la construcción de la Escuela. Lugares de poder. Pensar en la escuela como un
espacio que confiere poder puede vincularse con que, al ser ésta parte de "un sistema destinado a
distribuir socialmente el conocimiento, será objeto de pugnas y de transformaciones mediante las
cuales cada sector social intentará obtener una cuota de apropiación lo más significativa posible
(Tedesco 1987: 30).

Esta lucha se plantea entre sujetos que quieren imponer su sentido a la historia, convirtiéndose en
protagonistas y autores de la historia que se está, sigue y seguirá construyendo. La lucha se
manifiesta en el terreno discursivo como una lucha por imponer el sentido del mensaje: "Hablar es
combatir, -dice Lyotard (1986: 27)-, ... todo enunciado debe ser considerado como una jugada
hecha en un juego".

En esta arena de confrontaciones, ¿qué lugar ocupamos los investigadores? Estamos dentro de la
arena, a veces formando parte de combates donde se nos busca como aliados y, tal vez, hasta se
nos ubica como potenciales enemigos. Pero el aspecto principal de nuestra caracterización como
personajes consiste en legitimar el combate y el significado de los discursos. Representamos la
posibilidad de universalización de estos relatos, como lo hicimos en la primera reconstrucción
escrita de la historia del barrio. Somos también un canal a través del cual estos mensajes se
transmiten hacia el exterior.

Es conveniente detenernos a reflexionar acerca del rol asignado a la educación, ya que sus
falencias aparecen recurrentemente mencionadas como una de las causas de la crisis: la
ignorancia, la "falta de cultura". Para los narradores, es un problema que la gente sea "ignorante",
le falte conciencia, porque así son manoseados por cualquiera y los políticos los dividen. Para
nosotros, entre los cuales hay dos pedagogas profesionales, esta vinculación entre -y dentro de-
las narraciones históricas del barrio con un problema claramente pedagógico, también constituye
un desafío; ahora, pasamos a compartir otros intereses con la gente del lugar, además de la
reconstrucción histórica.

En el artículo anterior, habíamos utilizado la noción de contrato cognoscitivo para dar cuenta de la
modalidad metodológica implementada en nuestro trabajo de campo, que combina los intereses de
los sujetos locales con los de los sujetos académicos (Rabey y Kalinsky 1991). En ese momento, el
contrato comprendía solamente dos cláusulas explícitas -además de algunos acuerdos
complementarios referidos a las condiciones concretas de trabajo-: en primer lugar, una cláusula
marco, "conoceremos juntos", que establecía precisamente el objetivo de realizar una investigación
compartida; en segundo lugar, una cláusula que especificaba el interés de ambas partes por la
historia del asentamiento como problema de investigación. Durante el trabajo de campo sobre el
que se basa este segundo artículo, el contrato agregó una nueva cláusula, a partir de la
emergencia de un nuevo interés compartido: el de los problemas educativos en el barrio. Entonces,
el contrato cognoscitivo, al cual habíamos concebido hasta ahora como el establecimiento de un
conjunto de reglas de investigación por un acuerdo entre sujetos locales y sujetos académicos al
comenzar el trabajo, o en sus primeras fases, aparece ahora también como un marco relacional
dinámico, cuyas reglas o cláusulas pueden ir cambiando con el tiempo.

Los relatos serán presentados en tres cuerpos principales: pasado, presente y futuro, porque esta

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secuencia temporal aparece con fuerza en ellos y porque ayuda a "desentrañar las estructuras de
significación" (Geertz 1987: 24). Así, con respecto al pasado, coinciden en iniciar el relato de la
historia del barrio desde el momento en que llegaron; también coinciden en el reconocimiento
implícito de lo hecho por la primera Comisión. En el presente, plantean la situación crítica en la que
se encuentran el barrio y su Centro Vecinal, además de sus causas. Para el futuro, señalan sus
proyectos y propuestas para salir de la crisis. Los relatores que toman la palabra en este trabajo
son: Molina, Vicepresidente del Centro Vecinal; Flores, Secretario; Rosa Flores, Secretaria de
Actas; Acosta, ex miembro de la Comisión Directiva del Centro Vecinal; y Contreras, miembro de la
Unión de Padres.

EL PASADO

Acosta

Me incorporo a esta Comisión una vez que vengo al barrio. Yo alquilaba en Luján [y] me enteré por
una gente amiga que estaban loteando acá en el barrio. Fui uno de las primeros que se vino
cuando entregaron los lotes; al tiempo más o menos se pobló esto. Se comenzó con la idea de que
se iba a hacer una Comisión: había una Comisión previa, pero nada oficial, una comisión de
vecinos que vivían acá. Se vino trabajando haciendo reuniones, haciendo cosas, visitando gente
política, buscando ayuda de alguna manera, ya que no contábamos con otra ayuda que no sea
esa: trabajar mancomunadamente y hacer cosas. De cuya Comisión no pude participar mucho por
mi trabajo, porque es un trabajo que tengo que salir mucho [de viaje].

La gente que trabajó más fue la gente esta: el Presidente Delgado, Molina, los esposos Flores y la
familia Tolaba, que trabajaban muy codo a codo y se movían haciendo bailes, rifas, haciendo lo que
fuera para recaudar fondos. Fueron saliendo los frutos, porque cuando se organizó la Comisión, al
poco tiempo se puso luz, agua. Se trabajó por un sinfín de cosas. En parar un puente que pasaba
el arroyo que llegaba al barrio, que no dejaba llegar los colectivos. La ampliación de la red de agua.
Se empezó a trabajar por el comedor infantil. Se comenzó a pelear por los espacios verdes, para
poder mantenerlos; para poder hacer la parte edilicia de la parte pública. Incluso se peleó mucho
con el tema del lote de la escuela. Hubo una gran batalla, podría decirse, porque se quería
quitarnos esa parte para lotearla, y de esta manera no íbamos a tener escuela. Y se logró que eso
no se quite, con apoyo de todo el barrio. Como esas cosas para las fiesta infantiles -día del niño-,
día del padre, madre, siempre se trató de hacer algo para realzar el día: pequeñas cosas, fiestitas,
agasajos. Y siempre se trabajó de esta manera con una Comisión que siempre escuchó las voces
de todos: no metidos, encerrándose y trabajar a la manera que uno quiera. Al contrario, siempre
tratando de hacer participar a todo el barrio, que la gente vaya. Inclusive se abrió la puerta en
reuniones que hicieron. Se podía llegar a revisar el estado de cuenta, se podía revisar todo lo que
querían.

Rosa Flores

Yo vengo de un barrio muy pobre, el barrio San Martín, donde vive mi padre: muy humildemente, le
digo sinceramente. Y bueno, con mucho trabajo de nosotros porque mis hermanos lustraban
zapatos, vendían diarios, han logrado superar. Lo mismo que yo, que empecé a trabajar desde los
13 años. Desde los 8 quedé sin madre y desde los 13 empecé a trabajar: la vida mía, de mi familia
fue dura, así que cuando me casé yo nunca tuve casa, siempre fui una más en una casa.

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Ellos [Delgado, Barconte y otros] formaban entonces una Comisión Pro-Adelanto del barrio. Enton-
ces vinimos con el propósito de solicitar un lote, y a principio estaba muy difícil. Luego, entre charla
y charla, y papeles y esas cosas llegó un día con gran alegría, la gran sorpresa que se nos
concedió un lote.

[La lista para conseguir los lotes] la manejaba esta Comisión Pro-Adelanto conjuntamente con
Tierras Fiscales. Era muy largo el tiempo que se llevaba para hacer una solicitud de lote en ese
entonces. No sé cómo será ahora, pero nosotros estuvimos un año, un año y meses. Y llegó un día,
un 23 de agosto, que nos salió el sorteo, o sea la tercera entrega, la última entrega que hubo del
loteo y allí en seguida no más, como nosotros teníamos problemas, nos vinimos a vivir acá. De allí
vimos la necesidad que había en el lote. Siempre nosotros en el otro barrio hemos sido gente muy
activa y [...], vimos que no había luz, no había agua, no había un solo colectivo, e incluso no había
pasarela por donde venía el cole: que ahí había siempre problemas. En este período se realizó el
arroyo, la pasada del arroyo seco.

Yo siempre los vi a ellos [Galeán, Barconte y Delgado] trabajar a los tres. Sé que había otros más,
pero yo no les veía: más les veía a ellos.

Creo que mi abuelo de mi madre, la abuela de mi mamá fue tucumana. Mi papá es gaucho, gaucho
de acá, de Tilquiza. Así que soy de acá, nativa de Jujuy, yo me siento muy jujeña. [Don Flores] es
del campo, el es hombre de campo. Creo que su vida es similar a la mía: trabajó desde muy chico
dura[mente]. Cuando yo le conocí hacía tres años, dos años que vivía acá. Y luego, cuando me
junté, siempre los dos trabajábamos, no nos quedábamos quietos.

Flores

O sea que todo lo que se hizo ahora en el último período ha sido a esfuerzo de dos o tres
personas.

Molina

[Hace] tres años que estoy acá. Cuando yo vine no había agua, no había luz, colectivos, no había
nada. [...] Esto ha sido prometido en un principio por el Gobierno de Snopek, y de ahí se les dio los
lotes a la gente que necesitaba. De esa manera llegué acá yo también, uno más de los
necesitados. Así que cuando vine acá, como le digo, con muchísimas ganas de trabajar, se había
hecho algo en él, pero no todo. Actualmente contamos con colectivo, con todo, con lo que se
puede, con las primeras necesidades del barrio.

Contreras

[...] Desde que empezaba a independizarme de mis padres, siempre me ha tocado vivir una vida
dura, ya desde el '83. En el 83 me independicé de mi familia. [...] [Me casé] en el '85, más o menos.
Pero desde que me alejé de mi familia, ya empecé a buscar mi vida por sí solo. Traté de hacer las
cosas así a nivel personal, progresar, como todos los hombres que tienen esa ambición. [...] La vida
[era] dura, no era tan fácil y exigía mucho sacrificio, mucho esfuerzo.

Dos años habité en la parte de abajo y cuatro años acá en el lote. A un principio, el barrio en sí no
era en este sector, lo que actualmente estamos viendo poblado. Era al margen del río, que es la
actual cancha de la parte de abajo. En esos tiempos más o menos habitábamos como cincuenta

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familias.

Desde un principio, cuando había habitantes que vivían más anterior que yo, tenían esa intención
de hacer gestiones para tener un terreno propio. Ya habían formado unidades básicas en esos
tiempos, y siempre con la intención de tener un terrenito, tanto fiscal como adquirir comprando
entre todos los vecinos. Ese era el objetivo de todos los habitantes que en ese tiempo vivían.
Cuando yo vine, a los pocos tiempos nomás se formó una Comisión nueva. Sí, inmediatamente
hicimos una reunión y luego decidimos formar una Comisión [Pro-Adelanto] también con el objetivo
de adquirir: en esos tiempos era de comprar los lotes, porque no había otra posibilidad. Entonces
empezamos a averiguar la situación del terreno. De quién era, los propietarios de la finca, y nos
enteramos que era de los Isa. Una vez formada la Comisión, que en esos tiempos salió elegido el
Sr. Delgado como Presidente, y luego como Vicepresidente Margarito Barconte, como Tesorero
Galeán, las personas que habían habitado siempre, anteriormente. Y también se integró a la
Comisión gente nueva, gente joven, como el caso mío; a mí me nombraron en ese tiempo
Secretario de Acción Social.

Una vez formada la Comisión, empezaron ya a gestionar sobre los lotes y luego se viajó a Salta, a
directamente tener contacto con los propietarios de la finca, En esas reuniones, habían aconsejado
los propietarios de la finca, que más factible que hacer una compra directa entre los interesados y
la finca, era la posibilidad de expropiación para el Gobierno, quizás por sentirse poco seguros
también ellos. Y así fue. Inmediatamente, una vez recibido este consejo de los propietarios,
tramitamos con el Ing. Snopek, que era Gobernador en ese tiempo, y le comentamos nuestra idea.
Y sí, inmediatamente se inquietó. Entonces se empezó a hacer las gestiones, el papeleo, y a los
pocos tiempos nomás, empezamos a concretar las cosas, a medir los terrenos, parcelar los te-
rrenos.

Una vez parcelado, a los pocos tiempos nomás tuvimos la carpeta de tenencia precaria, y nos
enseñó a cada uno de los interesados el terrenito que corresponde. Y ahí nos aconsejó el Ing.
Snopek que cuanto antes tratemos de habitarlos porque corríamos el riesgo de perderlos, porque
son terrenos fiscales y no hay ninguna seguridad. Entonces, todos los interesados agarramos y
habitamos. Claro, en esos tiempos mucha gente no tenía interés en el terreno acá en el barrio
[porque] era distanciado al centro. No tenía todos los servicios mínimos. Por ejemplo, la luz y el
agua. Mucha gente no le interesaba. Pero a medida que se iban proveyendo de los servicios estos
de luz y de agua, la gente se interesó más. Ya se puso el colectivo, aún más todavía, a tener más
interés. Y así la gente se fue acercando más, y al final que a los terrenos baldíos ya vinieron los
intrusos. Seguramente por el problema de alquiler, o por otros problemas. Y hubo un tiempo proble-
mas sobre los intrusos, vinieron gente que no era propietaria de los lotes, por necesidad se
metieron sin comunicar a nadie. Y cuando el dueño mismo viene al tiempo, se da con que estaba
habitando otra persona; [había] cualquier cantidad de gente así, llamada intrusa. Así que
Inmuebles, la parte del Gobierno, seguramente tuvo un problema muy grande sobre estas cosas.

La Comisión nombrada en esos tiempos no trabajó como realmente tendría que trabajar. [...] El
motivo de mi alejamiento [fue que] casi prácticamente como miembro de la Comisión yo no aporté
nada. Porque a mí como integrante de una Comisión siempre me gusta hacer todos los trabajos. Y
si hay alguna recaudación, porque la parte de dinero es lo más delicado de una Comisión, más en
estos tiempos, la gente es muy celosa de su dinero por mucho o poco que ponga, quiere saber el
destino de su dinero. Entonces justamente para mí fue éste el motivo de mi alejamiento.
Prácticamente no ejercí nada de mi función que me habían encomendado en esos momentos. La
Comisión más que todo en esos tiempos se han destacado Delgado, Barconte, y Don Galeán.

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[...] A mí me gusta tener las cuentas bien en claro. La Comisión, o sea, los dirigentes, en esos
tiempos no. Yo personalmente le reclamaba a la Comisión, le decía que lo más conveniente y lo
más factible es que mensualmente por lo menos tenemos que tener una rendición de cuentas total,
para que la gente sepa de las cosas que hacemos y que mi dinero realmente tiene su destino, para
que nosotros mismos tengamos una credibilidad y que no tenga ninguna duda la gente de que
quizás, porque por algún motivo nosotros tengamos a nivel personal un adelanto, por suerte o por
trabajo, y la gente ya inmediatamente piensa mal: que ese es su dinero, que nosotros estamos
aprovechando su dinero. Para evitar todos esos problemas, es preferible dar conocimiento de todos
lo que se hace. Y después, inclusive hicimos rifas, todas esas cosas, pero yo no sé si no me dieron
importancia porque ellos no querían, o por lo que realmente se les escapó esas cosas que hay que
hacer. No se hizo, no se rindió cuentas, no se dio de conocer a la gente de las cosas que se
hacían; y esas cositas a mí no me gustó. Y luego me fui alejando de la Comisión en sí. Pero, de los
trabajos que había que hacer en el barrio, para nada. Y como qué, empezamos el Centro Vecinal
actual, que está funcionando en la parte de abajo; desde los cimientos, desde la excavación.

Pero en varias oportunidades fracasé ya. Hace mucho, pensábamos formar una Cooperativa: a un
principio hay siempre emoción, hay ganas. [...] En el barrio, con unos vecinos de acá, creía que
eran de la misma idea mía. Pero lamentablemente, la gente se emociona a un principio, tiene
ganas de hacer las cosas y cuando empiezan a tropezar con algún problemita ya se echan atrás.

EL PRESENTE

Acosta

Como todas las cosas, hay pormenores debido a que la parte social es muy jodida, de la
convivencia sobre todo. Así comenzaron a surgir inconvenientes con los integrantes, algunos con
otro tipo de idea. Y un poco al último tiempo, se comenzó a un tira y afloje con la gente. En
realidad, a pesar de haber trabajado muy bien, que la gente mancomunadamente con Inmuebles,
Tierras Fiscales, con gente del Gobierno, siempre apoyó en todo en las pequeñas obras que se
hacían en el barrio, llegó un momento que la parte de convivir empezó a fallar. No mayores
problemas, pero que llevaron a algunas personas a renunciar.

Si nos ponemos a pensar que si en un Estado a veces no se entienden -se está hablando de gente
profesional, se habla nivel cultural bastante elevado, siempre ocurren estos pormenores, estos
problemas de convivencia, y se lo está viendo todos los días-, entonces más que menos aquí en
una Comisión del barrio, donde la gente que la integra muchas veces es una gente humilde, con un
nivel cultural -no hablo de todos, por supuesto-...

Flores

Lo único que sí, por parte de los demás integrantes que hemos tenido, también hay mucha
irresponsabilidad. Yo no sé si estaban cansados, o cómo viene la mano, pero pienso que al
contrario; o no quieren hacer, porque a veces se ponen a especularlo al otro que trabaja, y esa no
es manera, así no lo vamos a poder adelantar nunca, no vamos a poder progresar nosotros así.
Porque, si bien da el caso, si ellos están cansados, deben agarrar y decir "bueno, estoy cansado,
quiero descansar", y no perjudicar. Porque si no, vamos perjudicando.

[O] retirarse. Decir "no, mira, yo quiero descansar, me voy a tomar dos o tres meses, trabajá vos,
andá haciendo esto". No retirarse y quedarse en el molde, ahí, especulando para ver cómo. Y si

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uno trabaja, no decirle "no, vos estás trabajando y estás haciendo el trabajo mío, vos te estás
metiendo donde no te tenés que meter". Por eso que muchas veces ahora estamos patinando. Está
caído el Centro Vecinal, está muerto. Para mí está muerto, porque nosotros ya tenemos que estar,
el propio Centro Vecinal, en un lugar propio, iniciar la guardería infantil. El techo del puesto de salud
tendría que estar completamente terminado, iniciado el puesto policial, la capilla.

Y en todo barrio, no? Mire que tengo mucho contacto con gente de otros barrios, de otras
Comisiones, y es lo mismo. Lo mismo que nos ocurre acá, ocurre allá. Entra gente nada más a ver
a dónde le conviene, a dónde sacar algo. Pero cuando se trata de trabajar, como se tiene que
trabajar, con toda la transparencia, no más. O todos son en ese momento, o después se borran del
mapa. Muchos me han dicho pesimista, pero yo no soy pesimista, soy realista. Porque realidad hay
una sola. Acá se va deteriorando todo porque no hay responsabilidad.

Todas esas cositas pienso que es por falta de responsabilidad. [...] Nosotros en la Comisión misma
estamos andando así, no tenemos responsabilidad. Y mire que le digo nosotros, todavía yo me
estoy involucrando. Nada más porque soy integrante, pero no porque yo sea falluto. Ahí está la
cosa. Ese es el error. Y ese es el error de todos, toda esta comunidad. Yo sé bien que es eso.
Porque mientras más son los integrantes, empiezan a tirarse la bolita mágica el uno al otro, y no
son capaces de hacer. Después lo único que saben es ir y figurar. Para eso están presentes, para
eso están más adelante. Pero donde hay que trabajar, donde hay que demostrar, a donde hay que
andar [...].

En junio ya se venció el plazo [para las elecciones de una nueva Comisión del Centro Vecinal] y se
le dio hasta octubre. Pero tienen que hacerse las elecciones. Porque esto está tan mal, se lo juro, a
mí me da vergüenza. Me da vergüenza hasta decir que soy un integrante del Centro Vecinal, a
pesar de los méritos que hemos hecho nosotros.

[...] La [falta de] colaboración [en el proyecto de la escuela] es porque han iniciado mal a la escuela.
Eso la han iniciado por internas, por medios políticos. [...] Porque eso ha sido la destrucción del
barrio acá. De ahí viene la destrucción, incluso, del mismo Centro Vecinal. [...] Ellos dicen "no, es
apolíticamente". Pero, no señor, eso vino de Fuerza Republicana.

Acá todos los políticos del color que sean, siempre vienen a dividir. A pelearnos y ellos allá
comiéndose sus manjares y nosotros blanqueándonos los ojos. Y después, por falta de la concien-
cia del mismo vecindario: desgraciadamente, quizás no han estudiado, no han podido superarse. Y
ahí aprovechan. Yo soy el contrera más acérrimo que un político venga a aprovecharse de una
persona ignorante, porque hay gente que no entiende un pepino de política. Eso a mí no me gusta.
Un tipo que quiere ayudar o quiere construir, no viene así, a destruir.

Entonces ahí también se da lugar a pesar de que esa persona tiene mala intención. ¿Por qué
tienen que hacer eso? [...] Si a mí me hubieran dicho eso, yo hubiera dicho: "bueno, de acuerdo,
ahora lo voy a hacer si no lo estoy haciendo". Porque es lo correcto, la transparencia. Si no, quién
le va a creer a uno, si no hay transparencia? Por eso es que la gente no cree. Y la gente está, así,
como la ve, calladito, ignorante, pero ellos se están dando cuenta bien. Y saben, Y cuando hay que
poner algo: "para qué?, porque esto es así y esto es asá" [...]. La gente pierde credibilidad. Y en
todo Centro Vecinal ocurre eso. Lo he visto con mis propios ojos en Chijra.

Molina

[...] Lo que hay que rescatar en el barrio es la confianza. El barrio está en este momento

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abandonado en el sentido social. Este barrio es pujante, por suerte, porque si no, sería muy
abandonado. Por suerte, también hay algunos dirigentes del barrio que pueden acotar toda esa
miseria que existe acá, Se necesita la suerte de mucha gente que pueda dirigir al barrio y de esa
manera levantar al barrio, porque está muy caído por los problemas que ocurren en el país.

[...] Confianza en la gente que dirige el barrio existe. El problema está que la gente yo no entiendo
por qué ha bajado la guardia. Creo que es por el sistema de gobierno. Yo no puedo echarle la culpa
al presidente; simplemente, los gobernantes a veces se tuercen un poco, y ahí es donde empiezan
a descreer. Entonces, si hubiese una dosis de confianza, no por parte de los del Centro Vecinal,
porque el Centro Vecinal trabajan ad honorem, nadie les paga. [...] Que no sea tan manoseada la
gente: [...] que si no es la caja PAN, que si no es otra cosa, y ya vienen las internas, entonces la
gente ya no sabe para donde ir. Y aparte, materialmente, la gente no cuenta con los medios
suficientes para ayudar al barrio. Estamos en una etapa de crisis tremenda, sobre todo los que más
sufren son los barrios.

Esta es una etapa de confrontaciones. Yo atribuyo mucho al separatismo; inclusive dentro del
mismo barrio hay separatismo, ese de aquél que quiere hacer las cosas personales y aquél que
quiere hacer al conjunto del barrio. Siempre he tenido la idea de un nuevo Centro Vecinal, que va a
trabajar ayudando para la escuela. Estamos divididos también internamente. Ese es el problema
grave que quiero hacer entender a todo el barrio: que nosotros no debemos separarnos. Pero
existen los medios necesarios para hacernos separar. Ya viene del Centro, de la Casa de Gobierno,
o cualquiera sea, no hacen separar. Así que es una etapa muy difícil. El internismo político es el
que nos separa y muchas veces dejamos de pensar en el barrio y nos dirigimos así a otros fines. Y
los fines para que estamos nosotros es para levantar el barrio, trabajar por el barrio. A veces
olvidamos, como a veces también se olvidan los gobiernos de turno, para qué están, cuáles son los
fines.

Contreras

Y siempre en esos tiempos se ha notado de que la gente nunca quiso colaborar, como ahora. [...]
Eran pocos. Eramos los mismos siempre. Así que yo no sé cuál es el motivo este que la gente no
se arrima, porque en fin y al cabo, todas las cosas que se hacen en el barrio es beneficio para
todos. A nivel personal se nota que hay mucho adelanto; que todos, poco o mucho, se han hecho
su casita. Pero analizando bien, a nivel comunidad, no hay [interés por] el barrio. Como le digo,
desde ese tiempo, siempre se ha demostrado. Así, la paredes del Centro Vecinal, el techo, siempre
las mismas caras terminamos.

La gente cree que todo es fácil. No está convencida todavía, a pesar de los problemas que tienen a
nivel familiar, con la vida misma: aún así parece que no tienen todavía esa experiencia. Tendrán
experiencia, pero capaz que no práctica.

A un principio, siempre había mucha emoción, muchas ganas de trabajar [en] los vecinos. A un
principio [...] la gente [también] colaboraba con dinero. Lo que se pedía aportaban, quizás porque
en ese tiempo por fin se estaba concretando su sueño por un lote, o quizás siempre había esas
ganas de colaborar. Entonces, a medida de que fue corriendo el tiempo, como le dije, no se dio a
conocer, no se rindió cuentas, y la gente se fue decepcionando sobre esta ayuda.

Y al no haber credibilidad, nadie quiere aportar nada, nadie quiere colaborar. [...] Y más en estos
tiempos hay comisiones de todo: Centro Vecinal, Pro-Templo, también hay una Comisión de
Deportes; está la nuestra, la Unión de Padres que estamos trabajando ahora en la escuela. Estoy

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notando [que a] la gente le molesta, porque cada Comisión va a pedir colaboración. Va uno, va
otro, va otro. Entonces, la gente se siente molesta. Al final dicen: "hay muchas comisiones acá" y
"cómo no nos ponemos de acuerdo y trabajamos todos en conjunto y concretamos la obra y luego
empezamos la otra y así". Tienen razón, pero también la gente tiene la culpa de estas cosas,
porque se citan a reuniones [y] la gente no asiste. Entonces, no da lugar a que se pueda comunicar
lo que se hace y ese es el motivo quizás también de estos grupos. Y, como le decía, estos grupos
trabajan por su cuenta.

A nivel de Comisión actual nuestra, o sea de la Unión de Padres, siempre la gente nos contestó de
que va a suceder igual que el Centro Vecinal, porque piden y piden y al final no hacen nada: ahí
está la Sala que está parada, ni más ni menos va a pasar con la Escuela. Que van a hacer una
cosa, se van a cansar y va a parar ahí. Las consecuencias de parte de la gente en cuanto a colabo-
ración, es por lo que ha pasado anteriormente; o sea, se perdió la confianza.

Lo único que espero [es] que nos unifiquemos todos y nos entendamos de una vez por todas y
empecemos a trabajar por un mismo bien. Lamentablemente se complicó, en estos tiempos [por]
todo tipo de problemas económicos, y las luchas políticas, y las ideologías. Más que todo, las ideas
políticas, porque me doy cuenta que dividen al barrio, a una comunidad.

Acá veo jóvenes, adolescentes de 12 años, a los niños de 8 años hasta 10 años, de 10 hasta 21
años, chicos grandes ya, porque no tienen oficio, no tienen ocupación y andan vagando. Y yo no sé
finalmente a qué se podría echar la culpa ... a los padres ... o al Estado.

Más que todo, las divisiones también dependen de la cultura del barrio. Si realmente una
comunidad es culta, no hace falta pelearse, porque en realidad tienen que existir montón de
partidos políticos. Dentro de esos, hay malos y buenos: uno tiene que saber elegir. Pero eso no da
lugar a que tengamos que estar peleándonos, a que tengamos que estar queriendo nuestro
sectorcito. Pienso que una persona culta, las cosas estas, para su momento; pero hay gente que
realmente practicamos política y nos metemos en todo; entonces, eso perjudica bastante, porque lo
practicamos en vecinos, en sociedad, en todo.

Porque somos gente conocedora, que analiza a nuestro país, las costumbres, o sea, las ideas de
cada Provincia, me enteré de que Jujuy es la peor. Sus habitantes son muy egoístas [...]; basta que
se satisfagan sus necesidades personales, no les interesa lo que a los demás les pueda suceder,
malo o bueno. Yo personalmente no lo analicé, pero hay gente, mayor ya de experiencia, se dieron
cuenta de esto. Eso no es por hablar mal, debe ser realidad. Pienso que si una persona es culta
tiene que reconocerlo, no hay por qué enojarse. Todo lo que uno falla, si uno es culto, tiene que
reconocerlo.

La verdad es que no estoy convencido qué rama abarca ser culto. Porque quizás cultura significa
únicamente ir a la Universidad, educarse bien. Pero no sé hasta qué punto. Porque si realmente
una persona se educa bien, no tendría que ser también una persona buena?

Y el futuro del barrio creo que está un poco dudoso todavía. Hay muchos factores, analizándolo
bien. No se puede tampoco echarle la culpa a la gente porque no quiere colaborar. También habría
que tomar en cuenta que, aparte de la crisis, la gente se está abocando exclusivamente a sus
cositas. Quiere hacer su vivienda, que quizás tiempo [atrás], no han tenido esa oportunidad. Ahora
se les ha presentado de un terreno y quieren aprovechar lo máximo de su plata, su tiempo y así
que hay muchas cosas como para decir que [...] el futuro es así.

10
EL FUTURO

Acosta

Hay un grupo juvenil, forma parte de la Diócesis, como grupo de Acción Católica, que está
trabajando muy bien. De a poco se están integrando cada vez más [...] Con mi señora nos
conocimos en un grupo juvenil, nos casamos; y siempre después de casados seguimos haciendo
seminario, retiro de renovación, un montón de cosas, y queremos volcarlo a la comunidad. [...]
Además, pienso que hace falta esto, muchas veces la juventud está un poco distanciada y estas
cosas más bien aúnan un poco a los chicos.

Rosa Flores

Sí, yo quiero que [este barrio] sea un modelo, un ejemplo. Porque, como le digo, vivía en un barrio
muy pobre y humilde. Y veo que sí se adelanta en vivienda, pero no así en otras obras. Por
ejemplo, gas: no veo mucho adelanto ahí y siempre está así. La gente está cómoda con lo que ha
conseguido y nada más. Yo, yo quiero mi anhelo. Mi sueño es que este barrio sea más, más un
ejemplo, dé más ejemplo: de a poco vamos haciendo nuestra casa mejor, mejorando la vivienda.
Por empezar, y luego, crear obras que el día de mañana sean beneficiosas para el barrio y para
que otro barrio siga el ejemplo nuestro.

Flores

Que se vayan ejecutando las obras de edificios públicos [...], la cañería de gas, cordón cuneta,
puesto policial, el puesto de salud, guardería infantil, la capilla. O sea que, todo ese trabajo tendría
que hacerse [...] cuanto antes. Eso es lo que más me interesa a mí ahora del barrio: [...] que se
ejecuten las obras.

Y ahora que está tan tirante, pero por demás. Según el Ministro decía, ahora la plata la tenemos
que poner nosotros, ellos lo único que estaban era para sacar la guita de los barrios y olvidarse: en
el Congreso de los Centros Vecinales, se especificó así. Y yo pensaba, según mi ignorancia, quizás
bien o quizás mal, que en realidad la guita de los barrios, impuestos, el impuesto inmobiliario -que
todavía no estamos pagando-, si se lo llegaría a pagar, que se lo vuelque hacia el mismo barrio,
controlado por Fiscalía de Estado, para ejecutar las obras de bien público. Porque no es la cosa de
llevarse la plata de los barrios y olvidarse.

[Con un Centro Vecinal más activo] se consigue. Yo sé que se puede conseguir o se puede trabajar.
Si bien es el caso se debe mucho, se debe mucho porque no se ha trabajado. O sea que la gente
quiere colaborar y trabajar, sino que a veces, de parte del Presidente y Vice se ha negado la
participación.

Pero yo pienso que acá en una Comisión del Centro Vecinal tiene que haber gente de trabajo. No
tanto bla-bla y especuladores, porque eso es lo que le va retrasando. [...] Cuando uno trabaja, uno
sale al frente, o la Comisión está dando el ejemplo, la gente va y colabora. Así que ahí ya se ve que
sí se puede hacer. Y pienso que sí se puede hacer y las obras van a ir más rápido [...] trabajando
acá en el barrio, uniéndose más entre nosotros. [...] Seguro que se puede. Pero hay que trabajar y
que haya mucha transparencia. [...] Dar el ejemplo. Por eso es que acá en el barrio no se adelanta.
Y por eso es que yo pienso que tengo ese optimismo; no pesimismo, eso nunca. Yo nunca soy
pesimista. Muchos me han dicho pesimista, pero yo no soy pesimista, soy realista. Porque realidad

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hay una sola.

Hay muchas cosas que yo tengo ya tramitadas [...]. Muchas cosas están para dar un empujoncito y
salen. [...] Cuando hay insistencia, sí. Acá lo que falta es más autoridad. La persona tiene que ser
autoritaria. A mí las veces que me han dicho que no soy flexible, pero yo pienso que la flexibilidad
tiene que ser acorde a la situación o a la cosa que se plantee. Porque si todos vamos a ser flexibles
nos vamos para abajo. En vez de progresar, nos estamos quedando.

Y si lo hacemos, lo hagamos entre todos. Uno solo tampoco va a hacer. Nosotros queríamos que se
haga la escuela y queremos que se haga la escuela. Quien no va a querer una escuela en un
barrio?

Molina

[Lo que hay que hacer ahora en el barrio es] [...], en principio darle confianza a la gente que ha
perdido toda credibilidad. La gente, una vez que tenga ese tipo de confianza, va a trabajar por el
barrio. Se necesita ampliación de luz, de agua, puesto sanitario, guardería infantil. Se necesitan
muchas cosas para el barrio, hay mucho por hacer en el barrio. Pero lo principal es la confianza
que ha perdido la gente, porque desgraciadamente día a día se viene abajo la gente.

Yo tengo muchísima confianza en el barrio. Particularmente nosotros trabajamos tratando de darle


esa confianza, esa dosis: que sepan tener fe. Al tener, ellos van a trabajar con nosotros. Es decir,
nosotros estamos en plena campaña ahora, el mes que viene para un nuevo Centro Vecinal, y
organizarnos mejor en un nuevo Centro Vecinal.

Simplemente veo la gente que puede trabajar con transparencia, con un poco de ese gran fervor
que todavía les queda. Creo todavía que sí. Estoy en eso pensando en una lista nueva, con gente
joven con muchas ganas de trabajar en el barrio. Sé que hay mucho por hacer en el barrio.
Tenemos que hacer defensas arriba, hay muchas cosas por hacer, pero sobre todo, ya le digo, no
es fácil, un barrio que está totalmente abandonado moralmente.

Creo que hay mucha gente rescatable acá. Simplemente, estamos separados. Y a veces los
motivos son muy personales. Creo que vamos a superar esto. Internamente nos tenemos que
ayudar todos y creo que lo vamos a superar. Es una etapa difícil. Y nosotros también veíamos que
es una pena que el Centro Vecinal esté separado, porque juntos nos parece que tienen muchísima
fuerza... Pero, a lo mejor, lo que está pasando es que hace falta [una] nueva Comisión, no? A
veces, cuando se está en vísperas de una nueva elección, algunos se apartan. Yo lo que quiero por
ejemplo de una lista nueva para el barrio es que tenga por lo menos amor. Es decir, no se trata
muchas veces de ser gente pensante. Se trata que también piensen con el corazón. Entonces, sí
se va a hacer mucho por este barrio, que es muy hermoso. Usted lo conoce.

Contreras

Entonces, quizás es más factible trabajar así en mancomún, que es menos sacrificio, porque
sabemos que seguramente vamos a participar varias personas, y las cosas se logran con más
rapidez que a nivel personal. Porque, como tenemos conocimiento de que la unión hace la fuerza,
tomando partido de ahí, yo siempre he tenido la idea de trabajar mancomunadamente y tratar de
beneficiarse todos, sin egoísmos. Queda mal que, en un barrio, unos estemos mal y otros estemos
bien. Por lo menos en las mismas necesidades tratemos de tener todos, cada uno de nuestros
vecinos. [Esas son] las ideas, o sea por lo que yo quiero trabajar, quiero trabajar siempre mancom-

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unadamente.

El futuro es así. Todo dependerá de los tiempos que se puedan presentar. Si la situación de la crisis
que estamos pasando se compone un poco, los dirigentes mismos de las agrupaciones van a tener
un poco más de tiempo y se van a organizar mejor. Así, el futuro, con [respecto a] la colaboración
de la gente, lo veo un poco difícil en este momento, pero Dios quiera que cambie esta actitud,
porque hay que cambiar la mentalidad de la gente, ganar su confianza y que tenga la seguridad.
Cualquier dirigente que existe en el barrio se tiene que ganar confianza, con trabajo, con hechos.

Ojalá, Dios quiera que llegue un momento en que realmente nos unifiquemos todos y pateemos
para un solo lado. Pienso que si realmente en los dirigentes de estos grupos hay ese interés, esas
ganas de trabajar mancomunadamente, en algún momento se tiene que llegar a un acuerdo y
trabajar todos juntos. Pero si en la dirigencia de estos grupos hay intereses personales, o hay otras
cosas que realmente no convienen al barrio, no se van a juntar nunca. [...] Todo va a depender del
pensamiento de los dirigentes. Tienen que demostrar que tienen ganas de trabajar, que tienen
ganas de progresar en el barrio; pero si es otra cosa, no se va a poder lograr dentro de poco
tiempo.

Al barrio, Dios quiera que se le componga la situación y también empecemos a dar pasos gigantes
como ya se dio. Más que todo, el barrio necesita montón de infraestructura, que realmente nos
presten comodidades en cuanto a salud, a seguridad, a educación. Yo pienso que esos son los
pilares del ser humano, para poder vivir. Sin salud, sin seguridad, sin educación, no sé qué clase de
humano puede vivir. Entonces, para mí eso es importante y yo personalmente estoy muy
preocupado por todas estas necesidades.

Decir "bueno, vamos a encarar una escuela privada", es difícil: si inclusive ya intentamos un grupo
de vecinos, nos dijeron 300.000 mensuales en aquellos tiempos por chico. Esa es la cuota
mensual, y aparte de la ropa, los gastos, la exigencia en cuanto a vestimenta, a útiles; así que,
analizando todas esas cositas se nos hace muy difícil, digamos, prepararnos para el futuro de
nuestros chicos. Porque yo tengo cinco chicos y cuánto me gustaría que los cinco chicos tengan un
oficio, que sirvan para algo en la sociedad. Eso es lo que la gente no entiende, porque cuando
hablamos de poner un colegio privado, creen que es un colegio para ricos, que hay que pagar [...].
Como le digo, por eso es este objetivo, que estamos peleando por la escuela, por la educación:
para mí es la esperanza de mis hijos.

Con la construcción de la escuela, más que todo lo que hacemos es manejarnos. A ver hasta qué
punto hay esa responsabilidad. Esa capacidad en cuanto a parte pedagógica, por parte nuestra es
nula, pero para eso [...] ya hay gente que colabora en este sentido, lo llamamos grupo asesor
multidisciplinario. En ese grupo entran profesionales, que creemos de capacidad y de ganas de
hacer cosas. Ellos van a ser los encargados en este sentido, y por supuesto, nosotros al lado de
ellos viendo. Bueno, la prueba clara va a ser en nuestros chicos, si realmente responden a las
expectativas. Porque no somos nosotros tampoco tan ignorantes, como para no darnos cuenta
hasta qué punto un chico puede responderle a nuestros deseos. Entonces, más que todo, a mí per-
sonalmente me impulsa a hacer este trabajo, aparte que el Estado mismo nos dijo que no tiene
medios como para hacer una Escuela acá en el barrio, de acá cuatro o cinco años.

La verdad que la emoción nuestra es manejarla nosotros. Y para mí, personalmente, si no logramos
este objetivo por cualquier motivo, las esperanzas de mi hijo, realmente no van a tener futuro, en
cuanto a nivel intelectual. Porque me doy cuenta que por los momentos están muy difíciles, la
demanda de trabajo es muy poco: todas las maquinarias, los inventos, los adelantos que hay

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actualmente en el mundo, nos damos cuenta que para la gente humilde más que todo, nos
perjudican porque no tenemos los medios suficientes como para estudiar. Porque hoy en día los
que manejan la cabeza, o sea el desarrollo de lo intelectual, no tenés esto, nos estamos dando
cuenta que, a medida que van pasando los tiempos, salen cada invento que realmente reemplazan
la mano de obra de miles de personas. Entonces, como le decía, si nos perdemos esta manija, para
mí personalmente está perdido ya el futuro de los chicos.

LA HISTORIA

Acosta

La Historia de un barrio creo que se la hace con mucho esfuerzo. Muchas veces con peleas,
muchas veces librando batallas. Como la que se libró cuando se peleó por el lote para la escuela y
cuando se va a golpear las puertas para pedir algo, para la gente más necesitada, gente que
muchas veces no tiene para darles a los hijos para que coman, para que tomen. Con este asunto
de la copa de leche que se está dando ahora, se organizó el comedor infantil. Se hace una historia
cuando se pelea para hacer una iglesia, se hace un proyecto, se golpean puertas; se encarga a un
arquitecto, el arquitecto se lo guarda bajo la almohada: cuando se lo va a buscar, 'sí, mañana o
pasado', y pasa el tiempo, pasan dos meses, ya va a pasar un año y este proyecto todavía no
apareció. Bueno, la gente de un barrio lucha. Lucha porque este barrio sea mejor, no para ellos,
porque nosotros estamos de paso: más que nada para nuestros hijos.

Rosa Flores

Sí, yo he leído libros referentes a la Historia, no? Siempre la Historia pinta la cara del lado bueno.
Casi nunca la cara fea: vamos a decir, lo real, lo verídico. Por ejemplo, leyendo las Historias de los
próceres, siempre pintan que ha sido un héroe por esto, por aquello. Pero nunca dicen lo contrario.
Yo pienso que, como toda persona, como todo ser humano, han tenido algo en contra. Entonces, lo
que yo quiero para una Historia de un barrio es que se diga cómo ha empezado la gente, la cultura
de la gente, que sea lo verídico. Y cómo va adelantando. Todo va, digamos, escalonando, no? Lo
que sea, nivel de vida, las costumbres, lenguaje, todas esas cosas. Tiene que ser típica, lo natural,
porque ... acá en el Norte, siempre se es muy ...

Flores

Para mí, lo más importante [de la Historia de Campo Verde] es el progreso del barrio [...], porque ya
está algo constituido, [...] algo que ya está en marcha [...]. Lo que más me interesa a mí es el
progreso del barrio: [...] ejecutar las obras.

Contreras

Personalmente, lo que puedo considerar de importancia sobre la Historia de Campo Verde, más
bien tendría que dar una Historia desde la fecha que yo había habitado este lugar.

Yo digo que caí [al barrio], porque [fue] impensadamente. Porque a veces uno no tiene planeado,
digamos, "yo me voy a tal lugar". Uno por curiosidad, o por venir a pasear por este sector o porque
acá años antes había cancha, era un hermoso lugar de césped. A donde uno quería jugar, ponía
dos palos de arco, ya era una cancha, porque la superficie acompañaba. Era pastito, era bien
limpito, no había problemas de dureza, así que mucha gente de todos los lugares, de todos los

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barrios, venían a pasar sus momentos de alegría acá, a jugar al fútbol, a acampar, todas esas
cosas. También [está] este río Chijra, que tiene mucha importancia para que la gente emigre a este
sector; también la fábrica de Min-Alea. Porque me doy cuenta que toda esa gente que venía a
trabajar al río [en la extracción artesanal de arena], automáticamente se quedó en este lugar.
También los obreros de Min-Alea, que seguramente antes vivían en otros barrios, y al pasar por
este sector a su lugar de trabajo, han deseado este lugar; y bueno, han quedado a habitar. Así que,
como le decía, digo de caer: uno, cuando uno menos ha pensado, por motivo de trabajo, de
entretenimiento, por cualquier otro motivo, cae por acá, y bueno, se quedó en este lugar. Porque,
como le digo, los primeros que habitamos acá, no han planificado decir, "bueno, me voy a tal lugar".
Las otras etapas, la segunda, tercera etapa, sí, al ver que ya había parcialmente lotes, ya habían
formado el barrio, entonces ellos han dicho: "sí, me voy a vivir a tal barrio". Por tal motivo, o por
otro, qué sé yo. Pero los primeros habitantes -sí, para mí, esa palabra de caer viene bien- es como
si estuviéramos cayendo de algún paracaídas, o algo así.

Los primeros habitantes son gente que vivían por acá cerca, por ejemplo, barrio Chijra. Y ahora, en
estos momentos hay gente de todos lados, aunque para mí también la importancia es que acá casi
el noventa por ciento de gente joven, de familias jóvenes. De familias, como el caso mío, recién
formadas, o algunas ya algo formadas, ya un poquito más avanzadas. Más que todo oscilan desde
los 18 años hasta los 35.

EL INTERES DE LA INVESTIGACION PARA EL BARRIO

Rosa Flores

[Es] muy importante lo que están haciendo ustedes, porque ustedes están recorriendo y visitando a
la gente que realmente son los conocedores de cómo han sido estas tierras. Por empezar,
estableciendo más o menos los borradores; y entrevistando a esta señora Farfán, que me parece
fenómeno, porque es una mujer que tiene sus bastantes años, que ha sido muy golpeada desde un
principio. Ella sabe cómo ha sido, cómo se ha vivido; actualmente lleva todo eso, todo lo que ha
rescatado; en su memoria, en la forma como ella ha querido. Y es original, me parece original. Y
luego, la gente que ha trabajado desde un principio para hacer la formación del barrio, ve? Me
parece fenómeno y luego, con todos los altibajos que siempre hay, que siempre en toda parte
ocurre eso, me parece. Y luego, seguir más o menos hasta ahora, estos momentos. Porque es
importante, muy importante, charlar con la gente que realmente está trabajando. Me gusta, me
gusta la forma de trabajar de ustedes, del equipo que está formado por ustedes, me gusta porque
es realmente un gran trabajo, pérdida de tiempo y cuesta mucho.

Molina

[...] Yo les agradezco a ustedes que tienen muchisimo interés en este barrio. Es un barrio muy
sufrido, bastante manoseado políticamente. Y eso debía desaparecer, debía trabajarse mucho con
estos barrios, donde el promedio de hijos acá es de ocho hijos, poquito más quizá, por familia, es
tremendo. Entonces, hay que ver, hay que vivir en el barrio y sentir la pobreza muy de cerca acá
para poder decir "sí, problemas de pobreza". Y yo le digo, tengo muchísimas ganas de trabajar, a
veces contra de mi pesimismo, porque pierdo mucho tiempo. Pero lo importante es perderlo y que
se vea el fruto.

Contreras

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Para mí también es importante, y comparto con las ideas de los demás que Ud. ya había
entrevistado, que es de importancia tener la Historia del barrio. Por cuanto cada vecino tenemos
nuestras distintas formas de llegar a este barrio, distintos motivos que nos traen para acá: más que
todo la necesidad de tener un pedazo de tierra para poder vivir. En algunos casos forman familias,
en otros terminan de formarlas, en fin. Entonces, es muy importante para mí también de que se
sepa la Historia del barrio desde sus orígenes, ya que es un barrio tan joven y estamos en la
posibilidad de recordar realmente todas las anécdotas que nos han sucedido. No es lo mismo que
dejar un lapso de tiempo largo y luego tratar de recordar. Ahora están muy latentes todas las cosas
que han pasado, así que pienso que es el momento más oportuno para hacer este trabajo.
Entonces, como vecino estoy realmente contento, porque hay gente que se interesa gratuitamente;
porque hoy en día nadie trabaja gratis, todo siempre es recompensado con algo. Más sabiendo que
nuestro barrio es humilde, que no dispone de recursos como para recompensar estos trabajos. Y
bueno, más que todo para nuestros hijos.

CONCLUSIONES

En un trabajo anterior (García Moritán et al ms), decíamos que

"La historia se construye, deconstruye y reconstruye en un proceso continuo de interpretación a


través del cual los sujetos van produciendo el sentido de los hechos ... En el caso de Campo Verde
esto es evidente, ya que los relatos de los protagonistas presentan distintas interpretaciones de la
historia del barrio, que se vinculan con las metas que cada uno tiene respecto de la organización
barrial y de los roles que van asumiendo durante la misma".

En los nuevos relatos que hemos utilizado como fuente con posterioridad a la escritura del primer
artículo, ese modelo interpretativo aparece revalidado, al menos de tres maneras distintas. En
primer lugar, todos coinciden en relatar la historia del barrio a partir del momento en que llegan a
Campo Verde. En segundo lugar, legitiman lo hecho por la Comisión Directiva del Centro Vecinal;
no obstante, sus relatos acerca de la historia parten del presente y se proyectan hacia el futuro.
Finalmente, desde los distintos roles que ocupan actualmente los narradores, y proyectándose a los
roles que algunos de ellos aspiran a ocupar en el futuro inmediato (Presidente del Centro Vecinal o
actor principal en la lucha por la concreción del proyecto educativo del barrio), estructuran un
discurso en el que aparecen coincidencias respecto a los temas planteados, que se refieren tanto al
análisis de la situación actual como a las propuestas para resolver los problemas.

La lucha por el poder se materializa entonces en dos ámbitos, la Presidencia del Centro Vecinal y el
control/apropiación del proyecto educativo. Por eso, no parece una lucha contra un opositor
claramente re/presentado, sino más bien a/parece una lucha por apropiarse y defender alguno de
esos dos espacios.

Frente a la educación institucional, sólo el discurso de Contreras plantea una crítica a la función
que cumple la escuela como encargada de la distribución de los saberes, responsabilizando al
Estado de la situación actual. Pero, lejos de adoptar una postura desescolarizante, o bien
pesimista, revaloriza el rol que deben cumplir las instituciones educativas, con la participación y el
aporte de todos los sectores sociales implicados: vecinos del barrio, docentes, directivos, gobierno.
En relación a esto, Braslavsky (1983: 44), citando a Cardoso, señala que los conocimientos
específicos que transmite la escuela son necesarios para evitar la atomización, la desorganización
social y la ruptura de los lazos de solidaridad.

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El actual Presidente del Centro Vecinal, Fidel Delgado, el hombre que tuvo "un sueño, que se iba a
escribir un libro con el tiempo", aparece entonces construyendo un rol diferente. También está
inmerso, como todos, en esta arena de conflictos. Pero, aunque formula planes y proyecta ideas,
en el plano de los hechos sigue concretando cosas: ahora ha dirigido la ampliación del barrio. Tal
vez quiere llevar la lucha del terreno del discurso al terreno de los hechos porque en esa
confrontación se sabe ganador y así lo dice, en la última conversación que tuvimos antes de cerrar
este texto, el 10 de noviembre de 1990: "Yo soy de esos dirigentes que hacen hechos con hechos,
no con promesas. Porque jamás nosotros hemos prometido acá a la comunidad, antes de hacer.
Porque para mí ha sido muy delicado ese tema: nunca me gustó prometer: primero, los hechos".
Además de todo lo hecho -y conservado en los relatos orales- hay ahora un relato escrito que lo
avala.

BIBLIOGRAFIA

Braslavsky, C.
1983 La responsabilidad del Estado y de la sociedad en la distribución de saberes a través de la
escuela. Revista Argentina de Educación,

Harris, M.
1979 Cultural materialism. Trad. esp.: El materialismo cultural. Madrid: Alianza. 1982.

García Moritán, M., C. Abdala y M. Naraskevicius


ms "Tenía yo un sueño, que se iba a escribir un libro con el tiempo": Reconstrucción académica
de una historia local. Trabajo presentado en las Primeras Jornadas Regionales de Humanidades y
Ciencias Sociales, Salta, octubre de 1989.

Geertz, C.
1973 The interpretation of cultures. Trad. esp.: La interpretación de las culturas. Madrid: Gedisa.
1987.

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1979 Cultural materialism. New York: Random House. Trad. esp.: El materialismo cultural. Madrid:
Alianza. 1982

Lévi Strauss, C.
1963 Anthropologie Structurale. Paris: Plon. Trad. esp.: Antropología estructural. Buenos Aires:
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1991 El contrato cognoscitivo: los antropólogos también son seres humanos. Cuadernos de
Epistemología de las Ciencias Sociales Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 1: 19-42.

Tedesco, J. C.
1987 El desafío educativo: calidad y democracia. Buenos Aires: GEL (Grupo Editor
Latinoamericano).

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