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Doctorado en Arquitectura LUZ

OBJETIVIDAD DEL CONOCIMIENTO

Ing. Mariana Mavarez

Para comenzar a tratar el tema de la objetividad del conocimiento se hace hincapié en las palabras de Heisenberg, la realidad objetiva se ha evaporado. Es decir, la observación juega un papel decisivo en cada evento y partiendo de esto la realidad varía, según la observación y el observador.

Al hablar en física cuántica de las partículas atómicas y su naturaleza, observamos que las partículas subatómicas carecen de significado de forma aislada. Cada partícula consta de todas las demás partículas y muchas de las cosas existen únicamente por su relación mutua. No son entidades separadas, ni separables, sino modelos de energía interrelacionados en un proceso dinámico en marcha, en donde las partículas se componen dinámicamente una de la otra.

Con esta teoría cuántica se nos fuerza a ver el universo como una complicada telaraña de relaciones entre las diversas partes de un todo unificado y no como una colección de objetos físicos que actúan por separados. Todo el universo esta engranado dentro de una actividad y continuo movimiento cósmico de energía.

La mayoría de las realidades son un todo poli sistémico que se revela cuando es reducido, debido a que pierde las cualidades emergentes del todo y la acción de estas sobre cada una de sus partes. Cezanne solía decir, toda persona al nacer se inserta en una historia que no es personal, que no es suya, se inserta en una corriente de pensamientos, tradición y lenguaje. Le resulta casi imposible pensar sin esa tradición.

Nuestra actividad intelectual suele seleccionar de cada observación no la realidad potencialmente útil, sino aquella que tiene significado personal para nuestra formación previa. La percepción de un dato, es una operación intelectual que se basa en experiencias no visuales. Para Nietzsche, No existen hechos, solo interpretaciones, no hay percepción de los sentidos que no suponga una interpretación. No existen hechos objetivos inviolables, no hay conocimiento sin un sujeto cognoscente, no hay observación sin un observador, toda observación aún científica está cargado de teoría.

La teoría domina el trabajo experimental desde su planificación inicial hasta su prueba final en el laboratorio. La razón humana está imbricada con el interés, No hay conocimiento sin interés. El ser humano es superior a los animales, por su capacidad de relacionar, interpretar y teorizar la información. Por tanto la observación y la interpretación son inseparables. Los conocimientos son la unión entre la experiencia y la deducción, es decir son la relación entre los datos ofrecidos por el objeto y las

operaciones y acciones del sujeto. El conocimiento nos permite una proyección de lo que puede hacerse en el medio donde se tuvo la experiencia.

El método básico de toda ciencia sería la observación y la interpretación de su significado. Pero toda observación viene acompañada ya de una interpretación, de una inserción en un marco referencial que le da sentido, por tanto esto conlleva, no a un obstáculo para el estudio científico, sino a una mediación necesaria.

Cabe destacar que como dice Morin, Nuestras ideas no son reflejo de lo real, sino traducciones de lo real, Wittgenstein el lenguaje siempre será una rueda que puede o no engranar con la realidad, lo difícil es saber cuando lo hace; y Einstein reconoció que jamás sería posible demostrar que una verdad científica tenga una objetividad sobrehumana, toda verdad científica es una forma de creencia indispensable para la vida. Y por tanto todo conocimiento humano es dudoso en mayor o menor grado. El conocimiento es muy subjetivo.

Para albergar un nuevo conocimiento, disponemos de dos polos; el externo, tendencia de la realidad exterior a imponerse y el interno, tendencia a lo preexistente, nuestra mente no es virgen, ya presenta patrones estructurados, es decir un nuevo dato viene de un objeto externo, se activa un bloque de información que al contextualizar le da un significado determinado y puede variar dependiendo de la componente interna de cada individuo, según el paradigma epitesmológico utilizado. Lo que para uno es evidente, para otro puede llegar a ser hasta absurdo. El componente interior prevalece en gran medida, todo conocimiento tiene un sujeto, se da en un sujeto, aunque provenga de un objeto externo; de la interacción dialéctica: sujeto y objeto, El conocimiento siempre será subjetivo.

La conciencia recorre un ciclo, y no lo recorre todas las veces del mismo modo, ella se encarga de relacionar entre sí cada aprensión, si en la comparación existe una desigualdad, lo verá no como una no verdad del objeto, sino una no verdad de la percepción del individuo hacia el objeto.

Es por ello que muchos autores concuerdan que nuestras verdades actuales serán los errores del mañana. Pues el conocimiento adquirido es muy subjetivo y depende de nuestros paradigmas, por tanto, el conocimiento carece de objetividad.

Ing. Mariana Mavarez